El semáforo volcánico de La Palma baja de rojo a amarillo: esto es lo que implica este cambio

EFE

31 de enero de 2022 14:20 h

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El consejero de Administraciones Públicas, Justicia y Seguridad del Gobierno canario, Julio Pérez, ha firmado este lunes la orden por la cual el Cabildo de La Palma asume la gestión de la emergencia volcánica, una vez que se ha establecido que el semáforo baja a amarillo. Cabe recordar que la Isla Bonita llevaba desde el pasado 19 de septiembre en el nivel más alto de riesgo volcánico (semáforo rojo), después de que se abriera la primera fisura y bocas eruptivas en la zona de Cabeza de Vaca, en Cumbre Vieja.

El consejero declara el pase de semáforo volcánico de rojo a amarillo, con lo que el Plan Especial de Protección Civil y Atención de Emergencias por riesgo volcánico en la Comunidad Autónoma de Canarias (Pevolca) pasa a situación de alerta y queda el Plan de Emergencias Insular (Pein) en situación de emergencia en nivel 1.

Esta situación surte efecto desde que el Cabildo de La Palma declare la emergencia insular y active ese plan, lo que habrá de ser a la recepción de esta orden.

También ha resuelto el consejero comunicar la orden al Cabildo de La Palma, a los efectos de que, en cumplimiento de las previsiones del Pevolca, proceda a la inmediata activación y constitución de los órganos de dirección y estructura organizativa de su Plan Insular de Emergencias, que relevarán a los del Pevolca, de lo que quedará la debida constancia, sin perjuicio de mantenerse el apoyo y asesoramiento del Comité Científico de Evaluación y Seguimiento de Fenómenos Volcánicos, mediante su representante.

También comunica esta orden, por medio del 112, a la Delegación del Gobierno en Canarias y al resto de autoridades, organismos y servicios intervinientes.

En la orden se recuerda que el Cabildo de La Palma comunicó a la Dirección General de Seguridad y Emergencias, sobre las 17.00 horas del 19 de septiembre de 2021, una vez producida la erupción volcánica en la zona cercana a Montaña Rajada, en la zona de Cabeza de Vaca, el decreto de su presidente por el que se elevaba la declaración de emergencia a nivel 2, tras producirse la erupción.

A partir de dicho momento, pasó la emergencia a ser dirigida y coordinada por la Administración Pública de la Comunidad Autónoma de Canarias, comunicándose mediante los documentos previstos en el Pevolca a las entidades locales afectadas y a la ciudadanía en general.

El ámbito territorial sobre el que se proyectó la declaración de emergencia volcánica serían los municipios de Tazacorte, Fuencaliente, Mazo, El Paso y Los Llanos de Aridane, en La Palma, y la declaración fue formalizada mediante orden de ese departamento y con efectos desde las 17:00 horas del 19 de septiembre de 2021.

El 25 de diciembre de 2021 el comité científico de evaluación y seguimiento de fenómenos volcánicos previsto en el Pevolca dio por finalizada la actividad eruptiva, una vez transcurrido el margen de diez días desde la constatación de las correspondientes señales que apuntaban el agotamiento del proceso eruptivo.

El semáforo volcánico en nivel rojo se ha mantenido y, consiguientemente la emergencia en el nivel 2 (autonómico), en tanto, por un lado, dicho comité científico no descarta la reaparición de episodios volcánicos y, por otro, subsisten determinados riesgos para la población, como los derivados de las emanaciones de dióxido de carbono (CO2), la inestabilidad de algunas zonas del terreno afectado por las coladas, y las elevadas temperaturas existentes, inherentes a la propia dinámica post-eruptiva.

Transcurrido un mes desde la finalización de la actividad eruptiva, el comité científico de evaluación y seguimiento de fenómenos volcánicos emitió nuevo informe el 25 de enero de 2022.

En ese informe se indica que en la fase posteruptiva persisten algunos peligros volcánicos, sin ser posible descartar futuras reactivaciones, añadiendo que continúa registrándose actividad sísmica y geoquímica anómala, sin haberse alcanzado niveles de fondo en los observables.

Se describen los peligros que persisten, similares a los expuestos anteriormente, si bien, al no detectar ningún repunte de los valores observables más allá de lo normal en esta fase posteruptiva, concluye el informe, sugiriendo establecer el color del semáforo volcánico en amarillo.

En ese sentido, desde finales de diciembre y durante enero, se ha producido un paulatino repliegue de los organismos y entidades intervinientes en emergencias que no tienen su asentamiento en La Palma a sus respectivas bases.

Eso ha sucedido con consorcios de emergencias, Policía Nacional, entidades colaboradoras de Protección Civil y voluntariado, culminando la UME su labor el 18 de enero de 2022.

Los indicados riesgos que persisten son atendidos por los servicios de La Palma o con base en esta, salvo actuaciones puntuales de efectivos Tedax-Nrbq y Subsuelo y de manera coordinada con las labores de recuperación.

El Pevolca, en el apartado 3.3 previene un sistema creciente de información a la población basado en la selección de cuatro colores -el denominado semáforo volcánico-, vinculado a diferentes situaciones que van desde la prealerta a la emergencia.

Lo procedente es que el proceso de desactivación siga el camino inverso, en tanto aún sin existir fase eruptiva, se mantenga el riesgo de alguna reactivación, como resalta el informe del comité científico, se agrega en la orden.

Así, el semáforo rojo, se corresponde en el Pevolca con la situación de emergencia cuando se confirma la erupción volcánica y ésta supone un riesgo para la población o infraestructuras fundamentales.

Indica, además, que en el caso de que la erupción volcánica no suponga riesgo para la vida de las personas se mantendrá el semáforo en color naranja situación de alerta máxima o incluso en color amarillo en situación de alerta.

En este momento, tanto el riesgo para las infraestructuras fundamentales está detenido, habiéndose iniciado su recuperación, y la reducción del riesgo para las personas se concreta en impedir su acceso a aquellos lugares que se perciben como peligrosos, tanto por los gases como por la inestabilidad del terreno.

Por tanto, atendiendo al criterio del comité científico, en la actualidad se hace necesario mantener las medidas limitativas y ciertas prohibiciones para la población, según los riesgos descritos, que, por el nivel del semáforo volcánico amarillo, corresponden acometerse desde el Plan de Emergencias Insular de La Palma.