Denunciada la ocupación de una cueva en un espacio protegido del sur de Tenerife donde se celebran grandes fiestas clandestinas

Una de las cuevas, con sus ocupantes y las instalaciones con placas solares que han ubicado en la zona.

Álvaro Morales

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No es la primera vez que ocurre ni que se denuncia y las autoridades ya han intervenido en el pasado, pero, por lo que parece, la periferia de El Médano, en Granadilla de Abona (sur de Tenerife), sigue abocada a la ocupación de espacios protegidos y cuevas para celebrar fiestas techno con contaminación sonora y afección a unos lugares con valor paisajístico, geológico, botánico, faunístico y patrimonial. Así lo denuncia el colectivo de arqueología social Imastanen, tras recibir información de diversos vecinos de la zona muy alarmados por los vídeos que circularon en las últimas semanas y días por redes sociales.

El grupo ya se ha dirigido al Gobierno regional y Cabildo de Tenerife, si bien conviene recordar que las autoridades locales ya han intervenido en el pasado respecto a este tipo de situaciones, vaciando cuevas, acampadas e instalaciones en diversas zonas protegidas del municipio, cerca de Montaña Roja y también en la parte alta de El Médano, junto a la autopista del Sur. 

Las imágenes en redes muestran una cueva que, según el colectivo, “tiene un alto interés arqueológico y etnográfico” y que ha sido “ocupada bajo el lema: Rabbit Hole rave in a cave in Tenerife”. Se ubica en un paraje protegido, dentro de un barranco “con un particular valor geológico, botánico, faunístico y patrimonial, pero que lleva años convertida en un espacio de encuentro para la celebración de fiestas clandestinas, en las que se emplean potentes equipos de sonido y motores de combustión y que, incluso, cuentan con paneles solares, tanques de agua y otras infraestructuras ilegales distribuidos por la zona”.

Según subraya, esta situación ya ha trascendido en Europa y, de entre los vídeos y noticias en medios extranjeros abordándola, “destaca una entrevista en el periódico digital húngaro www.dailynewshungary.com, con el titular: ”Docenas de jóvenes húngaros viven en cuevas-vivienda en Tenerife. La entrevista, realizada a unos de estos jóvenes, presenta como ejemplo de vida idílica y aventurera esta peregrinación emprendida por algunos de ellos, detallando cómo fue su llegada, su modo de vida y su propósito. Jóvenes que aparentemente han elegido un estilo de vida natural, lejos del frío clima de su país, viviendo en cuevas en plena libertad y en aparente conexión con la naturaleza“. 

Basuras acumuladas junto a la cueva ocupada en el sur de Tenerife.

Imagen distorsionada de Tenerife en Europa

Para Imastanen, se trata de “una imagen distorsionada, que representa sin lugar a dudas un efecto llamada y que también se ha dado en medios de comunicación y redes sociales de otros países europeos”. Por eso, y “gracias a esta tergiversada imagen publicitada por determinados medios europeos, la idea de venir a Tenerife a ocupar espacios naturales se proyecta como una ocurrencia maravillosa para todos aquellos que sientan la llamada de la Isla, reforzando de paso el discurso por el que las diferentes autoridades locales en Canarias y Tenerife miran hacia otro lado y posibilitan todas las facilidades cuando se trata de ocupar cuevas, hacer fuegos y vivir libremente en un barranco”.

Estado de las cuevas, ocupadas y llenas de enseres.

Sin embargo, y según remarcan, “la realidad contrasta con esta romantización, encontrándonos con espacios naturales convertidos en lugares para la celebración de fiestas, la proliferación de actividades ilegales relacionadas con ellas y el establecimiento permanente o provisional de estructuras con materiales desechados empleados para viviendas. En el caso de las cuevas, se agrava la situación al tratarse en muchas ocasiones, de espacios de un valor patrimonial incalculable, que aún poseen vestigios y restos materiales guanches, que las habitaron y utilizaron durante siglos, antes y después de la conquista castellana. Espacios sin catalogar y sin prospeccionar, que llevan décadas viéndose alterados por la presencia de estos visitantes usurpadores”.

El colectivo se ha desplazado al lugar y denuncia “la excavación y apertura en la toba de nuevas cuevas artificiales, en muchos casos empleadas bien como habitáculos para depositar basura, bien como letrinas o sencillamente para lanzar un colchón que procure unas cuantas noches de cobijo, quedando después abandonado, con el impacto visual y medioambiental que esto supone”.

Botellas acumuladas en el entorno de las cuevas.

Los miembros de Imastaen recuerdan que estos barrancos no sólo poseen “innumerables estructuras, restos materiales y manifestaciones rupestres indígenas, sino que alberga también incalculables valores medioambientales, con numerosas especies animales y botánicas, en muchos casos catalogadas, bajo amenaza de desaparición. A esto se suma la importancia geocientífica de estas formaciones geológicas, que contienen un auténtico mapa de las diferentes fases y estratos de formación volcánica que conformaron esta zona de la Isla durante millones de años”.

Operaciones de “especulación y lucro”

La situación, incluso, se agrava porque, según denuncian, estas cuevas “ocupadas se han visto convertidas en objeto de especulación y lucro”, ya que se ha podido comprobar cómo, en algunos casos, sus ocupantes llegados de otros países europeos “pasan a erigirse en legítimos propietarios, no sólo de la cueva o cuevas, sino de la zona adyacente, que alquilan por temporada mientras ellos se encuentran fuera”.

El suelo junto a las cuevas, modificado.

Además, alertan de que “uno de los mayores problemas detectados es el abandono de estos lugares tras haber sido ocupados, una vez que su propietario ilegítimo decide marcharse a otro lugar, dejando tras de sí todas las estructuras y desechos después de su nada sostenible estancia. Espacios que, tras ser intervenidos con todo tipo de obras de acondicionamiento, propician la acumulación de cristales (botellas, sobre todo), basura plástica, materia orgánica descompuesta, colchones, palés, lonas, casetas de campaña o mobiliario, entre otras muchas cosas, que por norma pasan a convertirse, una vez abandonados, en parte del paisaje para siempre”.

Imastanen recalca que esta “desvergüenza” se produce desde hace años, “cuando no décadas. Todo el municipio de Granadilla posee barrancos y cuevas bajo esta situación, que se ha dado sin merecer ningún tipo de atención por parte de las autoridades locales. Al contrario, son perfectamente conocedores de lo que sucede y se declaran impotentes, alegando falta de medios y de voluntad política. Nos preguntamos si esto podría darse en sus países de origen y cómo reaccionarían los vecinos y las autoridades si uno de nosotros hiciera lo mismo en esos lugares”.

Exterior de las cuevas ocupadas.

En contraste, subrayan que aquí cuentan “con total impunidad, arrendando a terceros cuevas ocupadas ilegalmente, cuando no convirtiéndolas en vertederos y espacios para la celebración de fiestas con música y sistemas de sonido de máxima potencia, pese a tratarse de espacios de nidificación de aves que se encuentran gravemente amenazadas y en peligro de desaparecer”. Asimismo, recuerdan que parte de estos barrancos atraviesan la zona que correspondía a los dominios del aeropuerto en el pasado, “con vallas rotas y mojones de piedra en los que se puede leer claramente AENA. Además, la zona alberga uno de los espacios de culto cristiano más emblemáticos de la Isla, como es la cueva del Hermano Pedro, convertidas sus inmediaciones en los últimos años en un espacio de encuentros sexuales al aire libre”. 

El grupo también critica que, si eres residente habitual de las Islas “y paseas a tu perro por una playa solitaria, aun recogiendo sus cacas y respetando las medidas de conservación locales, puedes llevarte una multa sin mayor mediación, pero si vienes de fuera, ocupas una cueva de valor arqueológico, alteras espacios protegidos, acumulas basura y conviertes la zona en un parque temático sin ley, no te pasará nada y nadie vendrá a pedirte explicaciones. Esta es la Isla que ha propiciado la actual clase política, en la que todo vale para el de fuera, quedando para el de aquí la degradación, la basura y la destrucción”, censuran.

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