Vecinos de València se alzan contra las obras en bajos turísticos: denuncian irregularidades y trabajos sin consultar
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Los vecinos de las Calles Castell de Benissanó y Rincón de Ademuz están agotados. Llevan diez meses peleando contra las obras en los bajos de sus edificios, que una empresa ha comprado y está convirtiendo en viviendas sin haber recibido autorización de las comunidades. El vecindario sospecha del futuro uso turístico de estos inmuebles, a juzgar por la firma que los ha comprado y por los elementos que se están instalando en los bajos, como una cajetilla para colocar llaves y la disposición de puertas y ventanas, con balcones abiertos a ras de suelo en el patio interior.
Los edificios de las calles Rincón de Ademuz, 29 y Castell de Benissanó, números 28 y 30, forman un “complejo inmobiliario” que comparte elementos comunes y un patio interior. Los bajos registralmente constan como una sola unidad y, según indican los vecinos, el promotor solicitó la segregación y cambio de uso, que no fue concedida ni por la Comunidad de Propietarios ni por el consistorio. Las obras que se están realizando en todos los bajos están “alterando el esquema funcional” y las fachadas. Además, explican los vecinos, se han perforado las paredes interiores que conectan el patio, que ejercerían como muro de carga, y temen que las obras pongan en riesgo la estructura.
Los vecinos han requerido varias veces a la Policía Local y han presentado numerosas quejas al Ayuntamiento. Han aportado fotografías de las obras y solicitan inspecciones, al tiempo que advierten de que las obras están generando daños irreversibles. Según han comunicado al Ayuntamiento, la empresa toma el agua de una de las comunidades de propietarios, provocando cortes de suministros y un nuevo recibo a las comunidades. En uno de los inmuebles figura un acta de inspección de Emivasa, la empresa pública de aguas en València, en la que se indica que “tienen servicio sin contador ni contrato”.
Las comunidades han colocado carteles junto a la puerta y en los balcones: “Esta comunidad no ha autorizado obras que alteren o modifiquen elementos comunes”. Indican también que los documentos que la empresa exhibe (autorización del servicio de licencias, declaraciones responsables y certificados) no coinciden, corresponden a proyectos distintos con distintos presupuestos. Ante estas incongruencias, reclaman al Ayuntamiento que revise los expedientes. “Ninguna de las 3 fincas dio permiso para alterar zonas comunes”, insisten.
Según explica el presidente de una de las comunidades, en el caso de las segregaciones de bajos no basta con una declaración responsable, sino que requiere que Ayuntamiento lo autorice y también es obligatoria la autorización de la Comunidad de Propietarios. Esta autorización fue denegada, y aunque la empresa exhibe una declaración responsable y un certificado, tras consultar el expediente los vecinos afirman que está denegado. El certificado ECUV que la empresa muestra tampoco sería un trámite que exime de otros procesos por parte del ayuntamiento, que no sustituye a un informe técnico. A su entender, las obras carecen de autorización y pueden afectar la seguridad, estructura y convivencia de las comunidades. Por ello, solicitan inspecciones, paralización de las obras y una sanción para la promotora.
Los vecinos detallan numerosas divergencias con los trámites y han presentado una batería de quejas al ayuntamiento. La firma responsable de las obras es ALX K4PIT4L VLC, cuyo administrador tiene numerosos apartamentos turísticos en València. En el porfolio se pueden apreciar los proyectos de la mercantil: reconversión de locales y bajos con cambio de uso y 'matrícula' turística. elDiario.es ha tratado de contactar con la firma sin éxito. Tampoco ha respondido a las consultas el Ayuntamiento de València.
El consistorio, apuntan, les ha respondido que revisará el estado de las obras, pero que los conflictos que señalan son competencia de la jurisdicción civil. En otras palabras, que acudan al juzgado si lo consideran.
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