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Desplumado y desplomado

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Santiago Abascal salió a por lana y acabó trasquilado en la sesión parlamentaria en la que se debatió la moción de censura presentada por Vox y que solo fue respaldada en el Congreso de los Diputados por sus parlamentarios. Ni siquiera los socios de gobierno de Vox en varias comunidades autónomas y ayuntamientos, entre ellos el de Madrid, dieron el apoyo a la moción de censura. 

Abascal es un gallito en su corral, pero en el Congreso acabó como el gallo de Morón, absolutamente desplumado y desplomado, y no porque nadie le diera un sablazo. Él mismo se hizo el harakiri. Santiago y cierra España llegó a decir en su discurso que Canarias era la nueva Lampedusa por acoger a tantos inmigrantes, pero su política negrera y racista fue contestada por todos los demás grupos, incluidos los nacionalistas. Pedro Quevedo lo llamó fascista y Ana Oramas le refutó punto por punto todas sus afirmaciones sobre la situación de la inmigración en Canarias. 

El líder de Vox cree que los africanos que llegan a nuestras islas huyendo del hambre, la miseria, las guerras y las torturas nos traen también el coronavirus. Ana Oramas lo desmintió rotundamente y le pidió que no jugara con el dolor ajeno de esos inmigrantes que solo llegan a Canarias como sitio de paso parar dar el salto a la Península Ibérica y posteriormente a otros países del continente europeo. 

Ellos no nos contagian la enfermedad. En todo caso somos nosotros, y muy especialmente el grupo ultraderechista de Abascal, los que contagian e infectan a esos migrantes africanos que arriban en patera a nuestras costas. Es indignante hacer política utilizando la inmigración o el terrorismo como hace Vox continuamente. Una de sus eurodiputadas vino a regar de dinamita el muelle de Arguineguín donde están refugiados de forma muy precaria los africanos que llegan en cayucos. 

Canarias siempre fue una región abierta y solidaria y ahora por culpa de estos extremistas que malmeten intencionadamente están convirtiendo a unas islas cuasi paradisíacas en un irreversible polvorín. El que juega con fuego no solo se mea en la cama, sino que le puede explotar la dinamita en la cara.