Adolfo Santana, el periodista de las historias de la gente sencilla ya es Hijo Adoptivo de Valsequillo: “Siempre dio voz a los sin voz”

Jennifer Jiménez

Las Palmas de Gran Canaria —
20 de septiembre de 2026 19:45 h (Hora canaria)

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Hay personas que viven para siempre, a las que se les recuerda porque el legado que dejan perdura. La familia del periodista Adolfo Santana (1950-2015) lo recuerda en cada rincón de su casa, está presente en las fotografías, en los rincones, en las conversaciones… “Siempre lo solemos recordar con alegría, con los chascarrillos que tenía”, explica su compañera de vida Nieves Suárez. Pero en la isla de Gran Canaria sus letras marcaron a generaciones de lectores que compraban en el periódico de papel y que recuerdan cómo se preocupaba por las personas más sencillas, por las historias que muchas veces se salen de la agenda mediática y por las tradiciones a las que tanto ha costado dar un reconocimiento social. El pasado jueves Valsequillo reconoció a título póstumo a Santana como Hijo Adoptivo del municipio haciendo énfasis en lo mucho que lo sigue recordando el pueblo y toda la isla desde la que escribía. Ya le había otorgado anteriormente otro reconocimiento; la Almendra de plata.

Suárez relata que Adolfo Santana nacio en una cueva que después fue utilizada como almacén de pirotecnia en Valsequillo. Después, se mudó a Las Puntillas (Ingenio) pero siempre siguió unido a Valsequillo por sus abuelos maternos. Recuerda que “siempre dio voz a los sin voz” y que tuvo una estrecha relación con el Rancho de ánimas de Valsequillo, “su abuelo materno fue patriarca en el rancho de ánimas y a partir de ahí empieza a darle voz a los rancheros para que no se pierda la tradición”, apunta.

La familia del periodista sostiene que su vida y su infancia resultaron clave en las historias que después contó y que nunca olvidó de donde venía. Nieves Suárez subraya que “no fue fácil” para Adolfo, “siete hijos en una habitación, la zafra era muy duro, siempre perdía el que trabajaba, los dueños eran los que ganaban y al final de la zafra era si había o no había algo de dinero y muchas penurias”.

No obstante, esta dureza no le hizo apegarse nunca a lo material ni albergar rencor. “Nunca se sacó el carné ni tenía teléfono, pero él llegaba a los sitios”, apunta Suárez.

De Santana también destaca que era muy crítico, “cuando tuvo la pluma para hablar de los abusos de la aparcería, cuando el aeropuerto se ensanchó…. Cuando naces así y vives una posguerra y una dictadura de que no se muere el dictador si tiene conciencia como era el caso lo vives y lo difundes”, resume su compañera de vida.

Adolfo Santana tuvo dos hijos, Juan Santana y Gara Santana, ella periodista como su padre recogió el reconocimiento el pasado jueves. Nieves Suárez destaca que aunque su hija ya traía lo de periodista en las venas, que siempre le interesó la lectura y prácticamente aprendió sola, pero sí que le marcó el hecho de esperar a que su padre llegara del periódico para compartir con él conversaciones sobre las jornadas. Adolfo además se llevaba muy bien con las personas de diseño (con todo el mundo se llevaba bien, añade Suárez) y traía algunas páginas de lo que sería el periódico del día siguiente y las compartía con su hija con la que también compartía la lucha contra las injusticias.

Sobre el acto, Nieves Suárez destaca que “como familia nos sentimos orgullosos” y “ver el acto y ver que estaba lleno de gente y aquello que era un espacio corto pero enorme para Adolfo, pues, significó unos nervios pero nervios agradables vernos allí”.

Además, agradeció al Ayuntamiento de Valsequillo la organización y las palabras del alcalde, Juan Carlos Hernández Atta, que valoró que la entrega de reconocimientos se realizaba por el trabajo de esas personas y no por su estatus social.

Gara Santana destacó en el acto que es importante que “se le recuerde más de diez años después de su muerte” y que ello quiere decir que “la población tiene un sentir que las instituciones no pueden obviar y por eso ha sido reconocido aquí, en el pueblo que tanto quiso en Valsequillo, y del que tanto aprendió para llevar las historias del campo a la dignidad que se merecían”. También destacó la labor de su tía Pepa, hermana mayor de Adolfo, ya que “sin los cuidados y sin quienes nos sostienen quizás Adolfo no hubiera podido escribir o llegar lejos en el periodismo canario”.

Más sobre Adolfo Santana

Empezó a ejercer la profesión en el Diario de Las Palmas, escribió sobre Política, Región y fue jefe de Deportes en el Canarias7 a principios de los años 90. En la radio, locutó en programas como La Guagua, en Antena3 Radio y, más tarde, en emisoras como Radio Atlántico, Radio Tagoror, Radio Independiente de Gran Canaria o Canarias Ahora Radio. Dirigió su propio programa de Televisión, La Cantonera, rodado en la Casa de Postas de Ingenio y emitido por el canal de ese municipio.

Entre los reconocimientos recibidos a título póstumo figuran el Roque Nublo del Cabildo de Gran Canaria en 2015, la denominación de un merendero en el espacio protegido del Barranco de los Cernícalos y el nombre de una plaza junto a la casa de sus padres y hermanos en Las Puntillas, Ingenio. 

En el año 2016, un año después de su muerte, su familia recopiló en el libro Retazos de Zafrade la editorial Canarias Ebook, los últimos escritos que el periodista dejó plasmados en su blog homónimo.

Además de difundir la tradición del Rancho de Ánimas, entrevistó en Guayadeque al último testigo presencial del baile del Pámpano Roto, hecho que reflejaría Alfredo Ayala en el programa de RTVE en Canarias, Raíces Isleñas.