Carmelo Monzón Reparaz, el socialista navarro que estuvo a punto de morir en un atentado con un artefacto bomba
Carmelo Monzón Reparaz (1901-1970) fue inspector general del Departamento de Obras Públicas del Gobierno de Euzkadi. Nació en Pamplona. Por la vía materna, estaba emparentado con la nobleza zarista, mientras que su padre, médico pediatra, concurrió a las elecciones municipales en las listas del PNV y fue presidente de la Ejecutiva del partido en la capital navarra. Carmelo cursó el Bachiller en el Instituto General Técnico de su ciudad natal, con una salida de un año a Vitoria, y luego estudió para ingeniero en la Escuela de Ingenieros de Caminos de Madrid. Estuvo en Filipinas dirigiendo una explotación azucarera y, a su vuelta a España, esbozó los planos para construir un puente en la localidad alicantina de Alcoy, uno de los primeros de España en levantarse con hormigón. Fue ascendiendo en el escalafón de los ingenieros (era de Caminos, Canales y Puertos) y también se desempeñó como directivo del Club Atlético Osasuna. Ocupó varios cargos en la Diputación de Navarra.
Fue militante del PSOE y estuvo afiliado a la UGT. También perteneció a la Liga de los Derechos del Hombre, encabezada por Miguel de Unamuno. Fue apoderado del Frente Popular en las elecciones de 1936. Su hermano Jesús tenía cargos de responsabilidad en el PCE navarro. Se orquestó un atentado contra él y Carmelo estuvo a punto de fallecer asesinado en un ataque con un artefacto bomba, orquestado, al parecer y según el libro, por falangistas. Con el fallido golpe de Estado y el estallido de la Guerra Civil, hubo de esconderse y después huyó a Francia disfrazado de requeté.
Consiguió regresar a Bilbao, donde se incorporó a la columna Larrañaga para enseñar topografía a los oficiales. Juan de Astigarrabia, consejero comunista de Obras Públicas del Gobierno de Euzkadi, lo nombró inspector general. Fue uno de los encargados de esbozar un proyecto para fortificar la capital vizcaína ante el avance de las tropas sublevadas. La ciudad cayó, aun así, y Monzón huyó a Santander, de ahí a Gijón y después trató de llegar en barco a Francia, pero fue apresado. Se le tildó de “significado y peligroso marxista”, “propagandista socialista peligroso” y “destacado agitador de las hordas de la anti-España”.
Ingresó en la prisión de El Dueso, en Santoña, y llegó a ser condenado a la pena de muerte hasta en dos ocasiones. Si se libró fue en gran medida porque un familiar suyo, requeté, movió hilos. Conmutada la pena por una de prisión, ingresó en la cárcel de la localidad gaditana de Puerto de Santa María y estuvo después en la de Burgos, de donde ya empezó a salir en libertad condicional antes de ser indultado. Condenado al pago de varias multas, una de ellas por un millón de pesetas, al final resultó también indultado. Monzón, que trabajó para varios constructores sin que se le reconociera apenas nada, falleció en Madrid en 1970, a los 69 años.
Sobre este blog
Este espacio recoge las biografías de los pioneros que, en plena Guerra Civil, conformaron el primer Gobierno vasco. Está basado en el libro 'El nacimiento de un Gobierno a través de sus protagonistas. El Gobierno provisional vasco (1936-1937)', coordinado por Mikel Urquijo.
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