Felipe Machín Ocio, el ingeniero “más estimado en Bilbao que don Diego López de Haro” cuyos subalternos de extrema derecha defendieron
Felipe Machín Ocio (1879-1940) fue jefe de la Jefatura de Obras Públicas del Gobierno de Euzkadi. Nació en Madrid, aunque descendiente de vascos por línea paterna. Fue miembro de la junta directiva de la Institución Libre de Enseñanza, privada y laica, y llegó a ser ingeniero de Caminos. Trabajó en diversos lugares, incluidos Ourense, el Canal de Aragón, Canarias, León, Segovia, el Canal de Castilla y Logroño. En el primero de esos destinos, se desempeñó también como presidente del Partido Republicano Radical, dirigido a nivel nacional por Alejandro Lerroux. Miembro del Ateneo Científico y Artístico de su ciudad natal, se significó a favor de obreros y en contra de la represión.
Adscrito a la Jefatura de Obras Públicas de Álava y Bizkaia, trabajó en varios proyectos, incluido el de mejora del puerto de Ondarroa, y también fue asesor particular. Fue propuesto para varios puestos, pero los rechazó. En prensa se decía de él que era “más conocido y estimado en Bilbao que don Diego López de Haro”, fundador de la villa de Bilbao en el último año del siglo XIII. Al parecer, llevaba siempre la boina puesta.
El golpe de Estado y el estallido de la Guerra Civil lo sorprendió en Bilbao, donde se mantuvo. En octubre, el consejero comunista Juan de Astigarrabia lo nombró jefe de la Jefatura de Obras Públicas. Constaba entonces como hombre no adscrito a ningún partido. Huyó a Castro Urdiales y se guareció en casa de su hermano Cristóbal, también miembro del Gobierno de Euzkadi. El Gobierno vasco, sin embargo, lo requirió en Santander, donde fue detenido por los franquistas. Tildado de “izquierdista de carácter extremista, estando conceptuado como socialista-comunista”, fue puesto en prisión y se llegó a pedir la pena de muerte para él. Mientras tanto, fue destituido de sus puestos tanto por los franquistas (que decían que había abandonado su cargo al huir) como por los republicanos (que le afeaban que se hubiese quedado en territorio enemigo).
Hubo también quienes hablaron bien de él, reseñando su “bondad y desorden”. “Todos sus subalternos éramos francamente de derechas, de extrema derecha, sin embargo, no tenía para nosotros más que consideración y cariño”, dijo uno de él. Fue absuelto y pudo salir de la cárcel en los últimos días de 1939, pero falleció apenas un mes después, a comienzos de febrero de 1940, cuando contaba 60 años.
Sobre este blog
Este espacio recoge las biografías de los pioneros que, en plena Guerra Civil, conformaron el primer Gobierno vasco. Está basado en el libro 'El nacimiento de un Gobierno a través de sus protagonistas. El Gobierno provisional vasco (1936-1937)', coordinado por Mikel Urquijo.
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