Las barreras arquitectónicas en edificios y barrios obligarán a dos de cada tres canarios a mudarse
Para los más de 145.200 canarios con movilidad reducida que viven en las Islas (por edad o cualquier otra circunstancia), la falta de accesibilidad del entorno puede implicar mucho más que superar un escalón: puede llevarlos a plantearse una mudanza en busca de un lugar donde desenvolverse con mayor autonomía. Así lo afirma la Fundación Mutua de Propietarios, que ha lanzado su I Barómetro de la Accesibilidad con motivo de la semana europea de la movilidad. Según este análisis, el 29% de los españoles con movilidad reducida se plantea cambiar de barrio ante las dificultades para vivir de forma independiente.
Esta inquietud también se extiende al resto de la población y un 29% de los canarios ya considera que tendría que cambiar de municipio o de barrio (34%) si tuviera que desplazarse en silla de ruedas.
“Que una persona con movilidad reducida pueda seguir viviendo en su municipio no debería depender de las barreras arquitectónicas de su barrio. Necesitamos avanzar hacia entornos concebidos para todas las personas, en los que la accesibilidad sea un elemento esencial de la planificación urbana y una garantía de plena autonomía”, afirma Cristina Pallàs, directora de la Fundación Mutua de Propietarios.
El informe, que analiza el impacto de las barreras arquitectónicas en la vida cotidiana de las personas con movilidad reducida, señala no obstante que las dificultades no terminan en la calle, sino que, por el contrario, los obstáculos se incrementan a medida que nos aproximamos al hogar.
En concreto, el 52% de los canarios afirma que debería cambiar de edificio si tuviera que desplazarse en silla de ruedas. En este punto, la antigüedad de los inmuebles juega un papel determinante: frente al 49% que considera que su edificio anterior a 1964 no es apto para personas con movilidad reducida, únicamente el 14% de quienes residen en construcciones más recientes comparte esta percepción.
Una situación difícil de revertir, señala la Fundación, debido tanto a la escasez de recursos como a la falta de concienciación. De hecho, el coste económico (31%) y la falta de acuerdo (17%) son los principales frenos que impiden que las comunidades puedan anticiparse a unas necesidades que, con el envejecimiento de la población, serán cada vez más demandadas. Por estos motivos, el 84% de las comunidades no ha realizado mejoras en materia de accesibilidad y el 63% ni siquiera prevé hacerlas en los próximos años.
De acuerdo con el Barómetro de la Accesibilidad, este panorama es aún más complicado cuando nos adentramos en nuestra vivienda, donde se encuentran los mayores obstáculos. Ante esta situación, el 51% de los canarios afirma que debería renunciar a su residencia actual si tuviera problemas de movilidad reducida. Y, de la misma manera que ocurre con el edificio, la adaptación de la vivienda tampoco resulta sencilla: el 84% considera que adecuar su hogar a sus nuevas necesidades sería complicado económicamente.
“Eliminar las barreras arquitectónicas del entorno no es solamente una forma de trabajar para la inclusión, sino también un ejercicio de previsión, ya que, a medida que envejecemos, nuestra movilidad se va haciendo más difícil. Por ello, urge actuar desde hoy para, en el futuro, lograr un parque residencial, un barrio y un municipio, que nos permita envejecer con la máxima calidad de vida”, concluye directora de la Fundación Mutua de Propietarios.
Sobre la Fundación Mutua de Propietarios
La Fundación Mutua de Propietarios es una institución no lucrativa creada por la aseguradora Mutua de Propietarios con la finalidad de mejorar la calidad de vida de las personas con movilidad reducida facilitando la accesibilidad a la vivienda y su entorno Las áreas principales en las que la Fundación Mutua de Propietarios desarrolla sus actividades son la accesibilidad, mediante la eliminación de barreras arquitectónicas y la sensibilización de los actores sociales y políticos decisores en esta materia; la acción e inclusión social, mediante el diseño de actividades que favorezcan la integración y la calidad de vida de las personas con movilidad reducida, y la innovación, con la finalidad de favorecer la integración de las nuevas tecnologías para mejorar las condiciones de vida a las personas con movilidad reducida.