8M
La música, un espacio para sembrar igualdad desde La Aldea
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Hay lugares donde la música se respira. Dónde el mar es horizonte y personalidad. Lugares desde donde el sol se despide y el Atlántico cuenta historias de lucha, de fuerza y resiliencia. Con esa identidad desde la Escuela de Música Doña Gloria de la Nuez – Aires de La Aldea nace un proyecto para seguir sembrando la semilla de la igualdad. Y es que en ese municipio del oeste de Gran Canaria, La Aldea de San Nicolás, el 8M, Día Internacional de las Mujeres, no es una efeméride más, es un compromiso compartido.
Con el deseo de sacar el aprendizaje del aula y darle un sentido real, la comunidad educativa de la escuela ha producido un videoclip con una versión de la canción Si me matan, de la cantautora mexicana Silvana Estrada. “La idea nace del deseo de hacer dinámicas que motiven a los alumnos y alumnas para que apliquen los contenidos musicales en otros contextos y vean resultados positivos en lo que hacen”, explica Carolina Santana, coordinadora del proyecto y profesora de la escuela. Más allá de la técnica, buscaba despertar ilusión, “engancharles a venir a clase” y demostrar que la música es un arte que exige entrega, pero también devuelve sentido.
Desde que planteó la propuesta a sus compañeros, Raúl Hernández, Abimael Ojeda y Emilio Herrera, y “enseguida estuvieron dispuestos a hacerlo altruistamente”, no hubo marcha atrás. Un primer paso para luego involucrar al alumnado, familias y colaboradores.
La elección de la canción no fue casual. Si me matan es una obra que contiene una fuerte carga emocional a través de la que se denuncia la violencia machista, pero también se canta a la esperanza. Carolina confiesa que la primera vez que vio el videoclip original se le saltó “una lagrimilla” y define el mensaje como “tremendo y desgarrador”, pero también cargado de empatía y ternura. “Es cierto que el contexto en el que ella la crea sufre más desigualdad, pero tampoco nos podemos despistar”, advierte, subrayando que los derechos conquistados pueden perderse con facilidad si no se defienden ante “el auge de ciertas inclinaciones”. Por eso considera “más que justificada” la elección de este tema para conmemorar la fecha y apostar porque “ni una mujer más sufra machismo o tenga miedo simplemente por su condición de género”.
El trabajo con el alumnado se hizo desde el ámbito musical, pero también desde la reflexión. Junto a las solistas analizó estrofa a estrofa para comprender su profundo significado. “Para poder transmitir musicalmente una letra hay que tener claro su mensaje, darle la emoción que corresponde, que le llegue al público”, explica. En esos días en los que estaba tramándose la idea y le daba forma al proyecto algunos alumnos habían comentado noticias recientes relacionadas con la violencia machista “y me sorprendió que siendo tan pequeños tenían claro que eso no se podía tolerar y que todos somos iguales”. Una madurez que demuestra que existe una base sólida sobre la que construir conciencia.
Sobre la composición del videoclip, sitúa a la mujer como protagonista casi absoluta, simbolizando la reivindicación de su lugar en la sociedad. Sin embargo, la escena final incorpora también a niños y hombres como reflejo de apoyo y la corresponsabilidad. “No se trata de volver la balanza hacia el otro lado sino de equilibrarla”. La igualdad, insiste, exige que toda la sociedad reme en la misma dirección. El entorno elegido para la grabación -la zona de El Charco, El Roque y el Atlántico como telón de fondo- refuerza esa conexión entre territorio y mensaje. “Este lugar es indescriptible para nosotros, cualquier atardecer en este paraje te llena el alma”, afirma, considerando ese enclave el escenario perfecto para proyectar la fuerza femenina que se quiere transmitir.
Y todo ello refleja la identidad del municipio de La Aldea de San Nicolás, que impregna el proyecto. Ella misma describe a la mujer aldeana como luchadora, resiliente y comprometida con el bienestar colectivo, convencida de que esa fortaleza forma parte del carácter del municipio. Además, la música como seña de identidad local, “la escuela está llena de talento y no es magia, es fruto de nuestra cultura, nuestras raíces, de nuestra forma de ser”.
La experiencia de sacar el aprendizaje fuera del aula dejó una huella profunda en el alumnado, con ensayos y grabaciones fuera del horario habitual, pero también en la docente. “Estaban sacrificando su tiempo de ocio y ahí estaban, al pie del cañón”, recuerda con orgullo. Más allá de los contenidos académicos, tiene claro el verdadero aprendizaje, “es infinitamente mejor que aprendan a ser ciudadanos y ciudadanas con valores”. Además, de la implicación de madres, padres, hijos e hijas, que generó un ambiente único de mucha ilusión. “Da gusto crear cosas con gente tan dispuesta”, afirma, agradeciendo de forma especial la colaboración de quienes hicieron posible la producción.
Con esta iniciativa, la Escuela de Música Doña Gloria de la Nuez – Aires de La Aldea conmemora el 8M y demuestra que, cuando la educación artística se vincula a la identidad de un pueblo y al compromiso social, la música puede convertirse en un altavoz de reflexión, memoria y compromiso.