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León XIV reza por los migrantes que han muerto en el mar y pide “humanidad, misericordia y compasión”

Europa Press

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El Papa León XIV ha rezado “por los hermanos y las hermanas que han perdido la vida en el mar” y ha pedido mantener “vivos” los “sentimientos de humanidad, misericordia y compasión”, durante la misa que ha celebrado en el Estadio de Gran Canaria, en Las Palmas de Gran Canaria, en el marco de la tercera etapa de su viaje a España, que concluirá este viernes con su visita a Tenerife.

“Les invito también a rezar juntos, en esta Santa Misa, por los hermanos y las hermanas que han perdido la vida en el mar”, ha instado el Pontífice. “Pidamos al Señor que en este momento estén vivos en nosotros los mismos sentimientos de humanidad, misericordia y compasión del Corazón del Salvador”, ha añadido.

En este sentido, ha invitado a mirarse unos a otros “siempre, con respeto y confianza”, a renovar el compromiso “en la caridad” y a ser “portadores” de la “misericordia” y de la “paz”, para que “en el mundo cesen las guerras y crezca alrededor una nueva humanidad, reconciliada en el amor”.

Además, ha pedido “bajar de los pedestales de la arrogancia que divide” para “gustar la verdadera alegría de la vida, que reside en el amor” y para encontrarse “en la humildad que hermana”.

Durante una misa concelebrada por medio centenar de obispos españoles y ante unos 40.000 fieles, el Pontífice ha señalado que en “la caridad de Dios” hunde sus “raíces” la “vocación al amor, que no está fundada en el cálculo, ni en el mero sentimiento, ni es reducible a simple filantropía, sino que invade todo el ser”.

Prevost ha destacado que “amar es connatural al hombre” y ha insistido en la importancia de “devolver amor por amor”, algo que, según ha añadido, en esta isla se plasma “en la acogida, en el compartir, en el don desinteresado”.

Si bien, ha advertido de que la caridad no debe ser “mero asistencialismo” sino “integrar a las personas, para su plena realización --espiritual, intelectual y física-- y su inserción digna y constructiva en la comunidad”.

“Sólo así nuestros encuentros, aun frente a acontecimientos difíciles y dolorosos, se convertirán en ocasión para esparcir semillas de esperanza en el camino de la humanidad hacia un futuro mejor”, ha subrayado.

Además, ha propuesto la “humildad” frente a “aquellos que tienen la presunción de bastarse a sí mismos, de saberlo todo”, que están, a su juicio, “aturdidos por los estruendos de un 'yo' ampuloso, omnipresente y agitado”.

En esta línea, ha citado a san Agustín para afirmar que “donde hay auténtica humildad hay amor, y donde hay amor hay paz”. “Porque sólo en la humildad conocemos realmente quiénes somos y, por tanto, podemos amarnos, encontrarnos, entregarnos y perdonarnos en la verdad”, ha insistido.