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CRÍTICA DE CINE

Humor demasiado fino para Santiago Segura

El director y actor se sale de su área de confort llamada 'Torrente' y rueda esta comedia fina, agradable, pero que se queda en eso: no te ríes lo esperado, no te llega lo suficiente y no terminas de creerte a los personajes secundarios

La actriz Maribel Verdú, en la última película de Santiago Segura

La actriz Maribel Verdú, en la última película de Santiago Segura

- Película: Sin rodeos (2017)

- Director: Santiago Segura

- Reparto: Maribel Verdú, Toni Acosta, Candela Peña, Diego Martín, Rafael Spregelburd, David Guapo, Cristina Castaño, Santiago Segura

Mi opinión sobre la película la resumo en una frase: me pensaba reír más. No soy amante de la saga de Torrente, no. Y no era ese tipo de risa salvaje la que esperaba. Pero sí algo más divertido para soltar un par de buenas carcajadas en el cine, y no lo hice. Me resultó agradable, se deja ver, pero ya está, no aporta nada más.

Está claro que el humor más fino y digamos, delicado, no es donde mejor se mueve Santiago Segura, o por lo menos es la sensación que me dio a mí viendo su último trabajo. La cinta se divide en dos partes. La primera en la que nos presenta a la prota, Paz, una mujer aparentemente realizada, pero que en el fondo, como es incapaz de decir no a nada, se encuentra angustiada y sola, ya que su círculo más cercano no le hace mucho caso. Y una segunda en la que se toma supuestamente una pócima por la cual soltará todo lo que piensa de verdad de los demás. Es ahí donde la película coge algo de gracia, porque en la primera parte es hasta para echarte una pequeña siesta.

La única que salva esta situación es, cómo no, Maribel Verdú. Esta gran actriz, aunque no está en uno de sus mejores papeles, vuelve a hacer creíble cualquier personaje. En este caso el de una mujer normal en una vida aparentemente normal. Eso sí, rodeada de gente que mejor echarles de comer aparte (sobre todo al hijo de su pareja…).

De los actores secundarios, quien se salva de la quema es Candela Peña, una vez más y con solo un par de escenas te llena la película y la pantalla. Te hace que mires y que te salga la sonrisa. Solo ella. A partir de ahí todos son personajes salidos de contexto, histriónicos y poco creíbles que no aportan nada a la película. Eso sí, quédense con los títulos de crédito finales, la canción de Alaska y los actores bailando. Merece la pena.

También tengo que decir, en defensa de la película, que el tráiler te cuenta los cuatro golpes buenos de la cinta, de tal manera que cuando los ves no te hacen ni pizca de gracia y esperas que haya más y nunca llegan. Y eso tampoco ayuda.

Sin rodeos es un remake de una cinta chilena dirigida por Nicolás López. Será cuestión de ver esta primera cinta (de la cual creo que han salido más versiones en Latinoamérica) y comprobar si de verdad en sus orígenes tenía más gracia.

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