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El Cabildo de Gran Canaria que quiere José Manuel Soria

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Han pasado 21 años y no parece que haber contado la historia con todo lujo de detalles haya contribuido a evitar que se repita. José Manuel Soria López era presidente del Cabildo de Gran Canaria cuando aceptó la invitación de un empresario noruego -al que tramitaba expedientes de importancia trascendental- para viajar con él en su jet privado a pescar salmón a Noruega. Fue el llamado caso Salmón, que fue archivado por la justicia alegando que no hubo delito de cohecho porque aquel avión iba a volar de todos modos aunque Soria, su mujer y el hijo de ambos no lo hubieran abordado. 

En un pleno del Cabildo, con la altanería que siempre le caracterizó, Soria reconoció públicamente la existencia de aquel viaje, que tuvo una escala en Salzburgo para presenciar un concierto de su prestigioso festival de música, y que tres meses antes el empresario turístico, en nombre de Anfi del Mar, le había pedido la tramitación de una declaración de interés general para la urbanización Anfi Tauro.

No hemos aprendido nada. El mismo político que actuó de ese modo quiere que, para mejor proveer, al frente de la primera corporación grancanaria se pongan dos de sus ahijados: la alcaldesa de Mogán, Onalia Bueno, y el actual diputado nacional y exconcejal de Urbanismo de Santa Brígida Carlos Sánchez. Lo dijo esta pasada semana durante una entrevista en Onda Guanche en la que se sintió tan a gusto que no le importó enseñar todas sus cartas empresariales, que siguen siendo políticas. O a la inversa, que nunca se sabe.

Carlos Sánchez se sentó en el banquillo de los acusados en media docena de ocasiones por su gestión al frente de lo público, como consta en las hemerotecas, y siempre salió triunfante, vaya usted a saber por qué, a pesar de los acontecimientos que protagonizó, algunos de ellos tan llamativos como dejarse perdonar los impuestos municipales de Santa Brígida cuando era concejal de Urbanismo o autorizar unos chalets en suelo rústico en el barrio de La Atalaya. Sólo consta una condena y se produjo en su faceta como empresario por incumplir un contrato de compraventa.

Ha alternado el mundo de los negocios con el de la política, y según consta en su declaración de bienes e intereses ante el Congreso de los Diputados, este último año obtuvo dividendos por importe de 25.000 euros de Bio Carburos, S.L., de la que es administrador mancomunado, y unos ingresos de 45.000 euros por “rendimiento laboral” provenientes de la empresa madrileña especializada en mantenimiento de carreteras y todo tipo de infraestructuras públicas Imesapi, habitual contratista del Cabildo de Gran Canaria. A Imesapi se le acaba de adjudicar, por ejemplo, la iluminación exterior de la Casa de Colón por casi 300.000 euros. 

No le ha ido peor en el PP, que lo acaba de hacer presidente en Gran Canaria por decisión de su dirección ejecutiva regional, sin pasar por congreso de ningún tipo, si es que existen, es decir, sin el respaldo de las bases, si es que existen.

Paquirrín y Onalia Bueno: “Somos humanos y tenemos ilusiones”

Onalia Bueno tiene una biografía mucho más abrupta que la de Carlos Sánchez. Porque la alcaldesa de Mogán cayó en desgracia en el PP al estallar el caso Góndola, y eso que el empresario al que se iba a beneficiar (y se benefició) con aquella operación era el mismo que el de Anfi Tauro, Santiago Santana Cazorla, por entonces socio de Bjorn Lyng cuando ya se batía en retirada antes de morir.

Cuando estalló aquel escándalo, Onalia Bueno era la mano derecha y el ojito derecho del alcalde de Mogán, Francisco González, que en una rueda de prensa el 8 de abril de 2008, en el hotel Iberia, de Las Palmas de Gran Canaria, describió a la perfección por qué él y ella habían llegado a aquel trance político-empresarial. Paquirrín, como se le conocía, responde a los periodistas por las conversaciones entre ambos detectadas por la Policía, particularmente por una en la que alcalde y primera teniente de alcalde, hablan de los negocios que quieren montar a partir de su desempeño en la política:

“A ver: se habla de una conversación con mi amiga Onalia en la que hablamos de que algún día tengamos que dejar la política y pensando en nuestro futuro teníamos pretensiones de hacer unos pinitos en el mundo privado. Eso es muy lícito: no estamos en China ni en Cuba, estamos en España… Y si digo ”tenemos que aprovechar la situación en la que estamos“ es porque estamos en una situación de privilegio, conocemos a mucha gente, tenemos muchos contactos, lo que no quiere decir que me tenga que aprovechar del Ayuntamiento”.

Este revelador discurso también incluyó un mensaje a la Policía, contra la que el PP canario, con José Manuel Soria a la cabeza, cargaron duramente por las detenciones del caso Góndola que afectaron a Paquirrín, a Onalia y al empresario Santiago Santana Cazorla, entre otras personas. En esa gloriosa rueda de prensa, el entonces alcalde de Mogán lanzó un mensaje a la Policía para que no estuviera “perdiendo el tiempo y que se dedique a cosas más importantes como garantizar la seguridad de los ciudadanos y no a perseguir a los políticos, sobre todo si son del Partido Popular”. Y se atrevió a decir que era capaz de relatarle las parcelas que él y Onalia Bueno querían comprar, una de ellas en Arguineguín, “frente a la boutique Tere”.

“Es que somos humanos y tenemos ilusiones”, resumió Francisco González los sentimientos que le embargaban en pleno escándalo de Góndola a él y a Onalia Bueno.

A pesar de que José Manuel Soria protegió a Paquirrín González y dejó fuera de las listas a Onalia Bueno en 2007, la estrella del exalcalde se fue apagando poco a poco mientras la de la actual alcaldesa adquirió fulgor a medida que rompía con su compañero del alma y montaba su propio partido lejos del PP. A Ciuca y Juntos por Mogán, los partidos por los que se ha presentado, y tras un breve flirteo con Coalición Canaria, en el que llegó a ser su fulgurante secretaria de Políticas Municipales, Bueno ha registrado ahora un nuevo partido, Bueno para Gran Canaria, que es la fórmula con la que parece que se va a presentar al Cabildo junto al PP.

Su historial judicial es mucho más abultado que el de su inminente socio Carlos Sánchez. Pero a diferencia de aquel, se ha sentado pocas veces en el banquillo pese a lo escandaloso de los casos en los que se ha visto envuelta y que ya le han acarreado dos detenciones policiales. Además de los tejemanejes urbanísticos de Góndola, causa con la que se pretendían operaciones beneficiosas para Anfi del Mar, la misma empresa del viaje del Salmón, Onalia Bueno ha tenido problemas muy graves con la compra de votos para conseguir la reelección en la alcaldía. Pero ha tenido la inmensa suerte del tradicional relajo de los juzgados de San Bartolomé de Tirajana. Sólo el caso Góndola pasó por la mano de once jueces, once, hasta que acabó archivado -seguramente por aburrimiento- a manos de una jueza sustituta diecisiete años después de su apertura. Seguro que tuvo mucho que ver la destreza del despacho de Choclán.

Nada de eso parece haber retraído al PP para recuperar a la que fuera su alcaldesa gondolera. Pesa mucho su tirón electoral en el municipio, por encima incluso del rechazo que provoca en una buena parte de la organización por los sustos que puede volver a dar en cualquier momento por su forma de conducirse.

Pero esos modales y esa ausencia de respeto por la legalidad vigente seducen a otras muchas personas influyentes, como José Manuel Soria, que ahora se derrite en elogios hacia ella. El exministro conoce perfectamente el poder que tiene un cabildo, particularmente el de Gran Canaria, con un peso específico muy importante en materia de turismo, de carreteras, de medio ambiente, de políticas sociales… actividades de las que él ahora se ocupa como asesor e introductor de muchas empresas nacionales y extranjeras a través de su empresa Sorben Partners y de la consultoría internacional en la que se ha integrado como socio local, Grant Thornton Cuyás & Soria

Si Carlos Sánchez y Onalia Bueno han sido capaces de protagonizar hechos políticamente tan despreciables en sus diferentes cometidos en Santa Brígida y Mogán, es muy difícil imaginárselos ejerciendo con rectitud al frente de una institución tan influyente y tan apetitosa como el Cabildo de Gran Canaria. Y eso fascina a José Manuel, que les puede explicar con todo lujo de detalles cómo montar un caso Salmón y que los jueces te dejen escapar porque el avión iba a volar de todas formas a Noruega.

Aquí estaremos para contar a nuestros lectores todo lo que ocurra, si consiguen llegar al poder.