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Recorriendo La Argentina tras las huellas de los pioneros

Los primeros humanos que transitaron por suelo argentino dejaron testimonio de su existencia en miles de yacimientos arqueológicos diseminados por toda la geografía del país.

Algunos hitos paradigmáticos de su existencia nos permiten conocer aquel mundo difícil y, de paso, descubrir de una manera diferente, un país indómito, bello y salvaje.

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Cañada del Río Pinturas, en la provincia argentina de Santa Cruz, en la que se localiza la Cueva de Las Manos.

Cañada del Río Pinturas, en la provincia argentina de Santa Cruz, en la que se localiza la Cueva de Las Manos.

El joven, nervioso, vio como el chaman soplaba con fuerza. La pintura rojiza estaba fría. Cuando retiró la mano pudo ver el hueco perfecto de la palma y los dedos en la roca. En ese momento, supo que era alguien. Que existía. Como todos aquellos que, mucho antes que él, hicieron lo mismo durante generaciones. De esta manera, el chico se vinculó a sus antepasados y supo que tenía un lugar en este mundo y el de los espíritus. Con aquel simple gesto, el muchacho se reafirmó como ser humano y entró a formar parte del grupo con todas sus consecuencias; todos los que vendrían después que él sabrían que había estado allí; que su rastro permanecería a través de los inviernos y las lunas. ¿Fue así? Quizás sí.…

Los rastros de los primeros hombres y mujeres que habitaron estas tierras son numerosos. Pequeños hitos o grandes muestras de genio humano que conforman un patrimonio arqueológico tan importante como desconocido por parte del gran público. Todo un tesoro a conocer, explorar y disfrutar. El abanico de posibilidades es amplio. Desde espectaculares cuevas con pinturas rupestres milenarias enclavadas en espectaculares paisajes patagones a modestos amontonamientos de piedra o restos de fauna marina en las playas de los canales fueguinos. De abrigos rocosos con restos de animales y herramientas en las rampas andinas del Noroeste a museos donde, cerca de casa, se puede rastrear el día a día de aquellas comunidades a través de las herramientas que fabricaron y usaron. Estos yacimientos son luagres para viajar perfectos.


Los primeros vestigios de presencia humana en territorio argentino se remontan unos 10.000 años atrás. Son pequeños restos encontrados en Piedra Museo, actual provincia de Santa Cruz. Esbozos de vida cotidiana que demuestran que el continente se pobló mucho antes de lo que mantuvieron los expertos durante décadas. Las huellas de aquellos pioneros se encuentran diseminadas a lo largo y ancho de la geografía nacional y son una excusa perfecta para hacer kilómetros y conocer algunos de los rincones más bellos e interesantes de la Argentina. Un modo diferente de hacer turismo descubriendo los orígenes de la presencia humana en el continente.

Huellas misteriosas. Como las que dejaron impresas hombres y mujeres en una cornisa de piedra del Cañón del Río Pinturas. La Cueva de las Manos se relaciona de manera inmediata con un mito de la aventura: la Ruta 40. Se cree que los primeros humanos llegaron a territorio argentino desde los altiplanos andinos y que, precisamente, fueron los paisajes próximos a la cordillera, los que utilizaron en su lenta progresión hacia el Sur. Tierras duras pero hermosas sólo aptas para “cazadores muy experimentados que lograron adaptarse y sobrevivir en condiciones ambientales muy duras”, explica Rodolfo Raffino, director del área de Arqueología del Museo de Ciencias Naturales de La Plata y una de las máximas autoridades en la materia del continente. “Eran unos cazadores muy especializados. Cuando llegaron sabían utilizar lanzas y flechas y los restos de esos proyectiles son una muestra de su desarrollo cultural y tecnológico”.


Las primeras gentes que anduvieron por estas latitudes debieron llegar del norte hace unos 10.000 años. Eran pequeños grupos con lazos familiares que encontraron en animales como el guanaco su principal fuente de alimento. Estos hombres y mujeres del ‘Paleolítico sudamericano’ dejaron multitud de huellas de su paso en los alrededores. La Cueva de Las Manos es la más célebre del centenar largo de estaciones de arte rupestre que se encuentran esparcidas a lo largo y ancho de La Patagonia. Las manos en negativo en blanco, rojo, negro y gris verdoso, son el icono más reconocible de este espectacular lienzo de arte prehistórico. “El repertorio rupestre argentino es amplio y se han encontrado cuevas con pinturas desde el Noroeste hasta Tierra del Fuego”, relata el arqueólogo.

Este universo pictórico, según los expertos, cumplió una función propiciatoria. “El centro de la vida de aquellos grupos era la fauna que los sustentaba. Por eso convirtieron estos lugares en santuarios. Los animales son la clave de su propia supervivencia y el centro de su universo ritual y simbólico”, destaca el arqueólogo y añade que aquellos grupos se tuvieron que enfrentar a condiciones de vida muy duras. “Hay que pensar en las dificultades que tuvieron para sobrevivir. La mortalidad infantil seguramente superaba el 50% de los nacimientos y la esperanza de vida de aquellos hombres y mujeres rondaba los cuarenta años. Aún así lograron ocupar ambientes muy diversos y perdurar a través de las generaciones”, explica.


Ecosistemas muy distintos y exigentes que van desde las selvas de Misiones a las estepas patagonas; del altiplano andino a las orillas gélidas del extremo sur del continente. Los ecos de los últimos originarios de Tierra de Fuego aún resuenan con fuerza. Hace apenas unas décadas que desaparecieron los últimos yamanas que vivieron de acuerdo con sus costumbres y creencias ancestrales. Canoeros intrépidos que compartieron espacio con otras culturas como los célebres Shelk’nam, pero que tuvieron la particularidad de crear una cultura eminentemente marítima que tenía a las islas y canales del extremo sur del continente como escenario exclusivo. Ushuaia, en la orilla norte del Canal Beagle, es la mejor opción para rastrear las huellas de este pueblo peculiar. Desde la ciudad más austral del país es fácil desplazarse a los diferentes escenarios naturales en los que se desarrolló esta curiosa civilización que pone de manifiesto la capacidad de los seres humanos para adaptarse a los rigores ambientales más duros.

Aquí se los llama ‘paraderos de indios’, espacios de vida cotidiana que se usaron hasta prácticamente antes de ayer. Montones de restos marinos, huellas de  antiguos campamentos, zonas de desecho en la que aún se encuentra abundante material lítico o restos de los arpones altamente especializados que esta etnia de supervivientes utilizó para sustentar a sus familias. Algunos de los más de 500 yacimientos localizados en la zona es encuentran cerca de Ushuaia. Basta dar un paseo por Playa Grande para ver los rastros humildes de aquella cultura.

El Museo Yamaná, en Ushuaia, es una de esas rarezas que bien valen un par de horas de turismo cultural. El discurso museográfico de este pequeño centro, ubicado en una de esas casas tradicionales de chapa y madera, recorre las costumbres de esta etnia de nómadas canoeros a través de curiosas maquetas y dioramas. Muñequitos que cazan, pescan, construyen canoas y cuidan a los niños. Todo un derroche de imaginación que logra que el visitante se vaya con una imagen muy aproximada del día a día de estas poblaciones de diestros pescadores que vivieron con pie y medio en el agua.


Pero también hay museos al uso y al alcance de la zona metropolitana. Desde finales del siglo XIX, el Museo de Ciencias Naturales de La Plata (a 75 kilómetros de Buenos Aires) es el depositario de las mejores y más completas colecciones de arqueología de Argentina. Un centro que, por sí solo es todo un museo. Una muestra de aquellos gabinetes de curiosidades que se pusieron de moda en la centuria del mil ochocientos y que pretendían dar una visión integral de la naturaleza y el hombre a través de la acumulación de objetos. Aunque el fuerte del espacio son los ‘bichos’, el museo cuenta con cuatro salas dedicadas al hombre. Entre ellas destaca la muestra de Arqueología Latinoamericana, una colección representativa de piezas entre las que destacan artefactos utilizados por los primeros habitantes humanos del extremo sur de América.

Cada sociedad cuenta con restos prototípicos que explican su relación con el medio. Aquellos primeros seres humanos que transitaron por la Argentina, como consumados cazadores, hicieron de las puntas de proyectil su ‘fósil director’. Es la cultura del ‘Ayampitin’, en honor al lugar de la Sierra de Córdoba donde se localizaron las primeras puntas de flecha. Proyectiles bifaciales (esto es, fabricados con piedra tallada por las dos caras) que también aparecieron en otro yacimiento argentino paradigmático, la cueva de Intihuasi, en la provincia de San Luis, y que “marcan el horizonte tecnológico temprano de la zona comprendida entre el Ecuador y la Tierra del Fuego”, comenta Raffino. Este abrigo natural, que protegía a los humanos de hace 8.000 años de las inclemencias del tiempo, fue el escenario del día a día de estos grupos que, en su trasiego continuo en busca de alimento, ocuparon estas tierras.

Los hombres y mujeres de hoy se acercan a estos lugares con una curiosa mezcla de emociones. Curiosidad, interés, atracción. Más allá de la fotografía, la pose o el souvenir, estos verdaderos santuarios son una buena forma de unir turismo, entretenimiento y aprendizaje. Lugares en los que, más allá de los siglos y los cambios culturales y tecnológicos, podemos advertir los rasgos comunes de una humanidad que, pese a los siglos, es igual a la nuestra. Una forma diferente de viajar a Argentina y de vernos, en definitiva, a nosotros mismos.


DATOS PRÁCTICOS


Cueva de las Manos

Ruta Provincial X, Perito Moreno (Santa Cruz)

Tel: 029 6343 2732

Mail: peritomoreno@santacruzpatagonia.gob.ar

www.cuevadelasmanos.org


Museo Yamana

Calle Rivadavia número 56, Ushuaia (Tierra de Fuego).

Tel: 029 0142 2874

Mail: mundoyamana@infovia.com.ar


Museo de Ciencias Naturales de La Plata

Paseo del Bosque SN, La Plata

Tel: 0221 425 77 44

www.fcnym.unlp.edu.ar/museo


Cueva del Intihuasi

 Ruta Provincial 39, La Carolina (San Luis)

Tel: 026 5149 0212

Mail: info@carolina.gov.ar

www.carolina.gov.ar


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