500 kilómetros por el sur de la Baja Sajonia: El casco medieval de Celle y el Castillo de Gifhorn

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La primera parada de cualquier viaje por esta zona de Alemania debe ser Celle. Por varias razones. La más obvia es la cercanía con Hannover (apenas 48 kilómetros desde la capital de la Baja Sajonia) y la más importante desde el punto de vista del viajero es la espectacularidad del casco histórico de esta pequeña población de apenas 66.000 habitantes. El primer día de ruta incluye una visita al campo de concentración de Bergen Belsen, al Castillo de Gihorn y un fin de etapa en Wolsburgo. En total, vamos a recorrer 200 kilómetros que en carreteras alemanas es como dar un paseo de una hora y poco más (ver iconos verdes en el mapa). El tamaño de Celle permite ver lo importante en apenas una mañana y pasar la tarde en el castillo antes de ir a la capital del automóvil alemán por antonomasia (aquí se encuentra la planta de fabricación de automóviles más grande del mundo).

Celle es una delicia. Uno de esos pueblos de cuentos de hadas que se salvaron de la devastación durante la Segunda Guerra Mundial debido a su nula importancia estratégica o industrial. Si Hannover fue literalmente arrasada por los bombardeos, Celle solo sufrió dos ataques centrados en su estación de tren. Sin embargo, la ciudad fue el escenario de uno de los episodios más tristes de la guerra: la caza de liebres. Uno de esos bombardeos provocó una fuga masiva de prisioneros de guerra y deportados que fueron literalmente cazados por soldados y civiles en una persecución brutal y salvaje que provocó que muchos vecinos de la población fueran condenados por crímenes de guerra. Pero las casas y monumentos de Celle sobrevivieron al conflicto.

Guía rápida de Celle.- Una visita rápida de cuatro o cinco horas debe empezar por el Castillo (Schloßpl., 1). Esta imponente mole palaciega se construyó como fortaleza defensiva en el siglo XII pero desde el XV y poco a poco fue convirtiéndose en uno de los palacios más interesantes y bonitos del norte de Alemania. Las reformas renacentista y barroca dejaron joyas como su teatro de corte (uno de los más antiguos del mundo) y su capilla con frescos flamencos atribuidos al maestro Marten de Vos. Este castillo hoy alberga una de las sedes del Museo de Historia de la Baja Sajonia con una colección de objetos y obras de arte dignas de verse. El castillo, origen de la dinastía Windsor, preside uno de los mejores Altstadt con medio millar de ‘Fachwerk’ las típicas y preciosas casas con trama de madera.

El paseo por la vieja Celle es sencillo y rápido. Si caminas un par de horas por sus calles y callejones vas a pasar tres o cuatro veces por el mismo lugar porque la ciudad es pequeña. Así vas a poder darte el gusto de atravesar en varias ocasiones el Kalandgasse, la callejuela más estrecha de la ciudad y escenario de la antigua escuela latina (siglo XV). Toda Celle es un monumento. Pero entre todas las casas y edificios civiles destacan la Casa Hoppener (Poststraße, 8), una espectacular construcción del siglo XVI que tiene el honor de ser la Fachwerk más alta del país con seis pisos y una decoración extravagante, y el Altes Rathaus -Ayuntamiento viejo-, un soberbio edificio gótico con elementos renacentistas que preside la Plaza del Mercado (Wochenmarkt).

Justo en la Plaza del Mercado nos encontramos con el otro gran hito de la ciudad: la Iglesia de Santa María (An d. Stadtkirche, 8). Este edificio se empezó a construir a finales del siglo XIII en el típico gótico centroeuropeo, pero la eclosión del Renacimiento la convirtió en uno de los monumentos más hermosos de todo el país. La fachada sobria y elegante de ladrillo y piedra esconde una escultura magnífica: porque el interior de esta iglesia es una obra escultórica y arquitectónica sublime. Las farolas parlantes de Celle (Rundestraße, 6-1).- pasear por la ciudad es ir descubriendo fachadas, monumentos, casonas… El eje que forman las calles Stechbahn y Zöllnerstraße concentran buena parte de las grandes casonas de la ciudad. Pero algo que nos encantó fueron las Sprechende Laternen (linternas parlantes) que mediante sensores de movimiento hablan entre sí contando historias y anécdotas relacionadas con la ciudad. Lástima que estas linternas inteligentes sólo hablen en alemán.

Ir hasta Bergen-Belsen (23 kilómetros de Celle por Ruta 3).- Del antiguo campo de prisioneros que funcionó aquí entre 1941 y 1945 apenas quedan algunos rastros. El lugar alberga un centro de interpretación que explica la historia del campo desde sus orígenes como prisión de prisioneros de guerra soviéticos a su final. Las condiciones de hacinamiento de los internados provocaron una de las mortandades más elevados de este tipo de instalaciones. Aquí murió por un brote de tifus la célebre Ana Frank.

El Castillo de Gifhorn (Schloßpl., 1 -Gifhorn-).- Es uno de los mejores ejemplos de llamado Renacimiento de Weser, un estilo propio que adaptó las modas que llegaban desde Italia a la sensibilidad artística y la practicidad del centro de Europa. El castillo es una maravilla y tiene la particularidad de conservar parte del sistema de fosos y murallas que defendieron la sede del pequeño ducado local. El elemento más destacado del edificio es su Capilla Ducal, una pequeña maravilla del siglo XVI que más allá de su belleza tiene una importancia histórica capital, ya que fue el lugar donde se celebró la primera misa luterana de la Reforma. Aquí puedes ver el monumento funerario del duque Francisco de Brunswick-Lüneburg, uno de los primeros impulsores de la reforma protestante en la zona. El castillo es hoy un museo muy bonito de ver.

Una opción tecnológica; la Autostadt de Wofsburgo (Stadtbrücke, sn).- La ‘Ciudad del Automóvil’ es uno de los museos tecnológicos más importantes de Alemania. Situado a las afueras de la pequeña Wolfsburgo, este impresionante museo dedicado a la historia de la marca Volkswagen donde se combinan la pasión por la ingeniería automotriz con la arquitectura de vanguardia. Aquí no sólo vas a poder ver los modelos icónicos de la marca (en sentido estricto están todos y cada uno de los prototipos y modelos) y otros coches que han marcado época sino que también puedes entrar en la fábrica de coches más grande del mundo. Para fanáticos del motor.

Fotos bajo Licencia CC: Clemens Vasters; Marco Fieber; noluck; Dennis Chanter; sleepymyf; Sergei Gussev; Stig Nygaard; Lieuwe Jongsma; Gustav Sommer