GUÍA DE LONDRES: Un paseo por Richmond, el coto de caza de la realeza inglesa

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Londres, con sus más de 14 millones de habitantes, es una de las zonas metropolitanas más grandes de Europa. En una visita de un par de días, los pasos del viajero se centran en la City, los grandes museos, las catedrales y los palacios y castillos que forman parte del mapa de imprescindibles. Pero Londres da para muchas visitas porque más allá del centro de la ciudad hay un universo de barrios y pequeñas poblaciones fagocitadas por el crecimiento de la ciudad que guardan más patrimonio y lugares de interés que muchas grandes poblaciones de otros países. Y un ejemplo claro de esto que decimos es el barrio de Richmond, un precioso vecindario rodeado de grandes parques que se encuentra en el extremo suroccidental de la Gran Londres.

Para llegar aquí desde el centro la mejor opción es el tren de cercanías. La South Western Railway conecta la zona desde Waterloo Station en apenas 20 minutos con salidas cada cinco o seis minutos. Si vas a pasar más de cuatro o cinco días en la capital del Reino Unido no es mala opción llegarse hasta aquí para descubrir uno de esos lugares fuera de ruta poco conocido, pero con encanto e interés. Y con algunos hitos de importancia. Por ejemplo, en Richmond vas a encontrar uno de los puentes de piedra más antiguo de toda la ciudad (siglo XVIII). Y no es mala idea empezar la visita por Richmond Bridge (Bridge Street) para empezar a comprender la vecindad en Richmond Riverside, uno de los parajes más bonitos del Thames a su paso por Londres.

A orillas del río nos encontramos con una sucesión de grandes casonas de estilo georgiano (siglo XVIII) que forman el núcleo de identidad del barrio y la declaración de intenciones de hacerse uno con el Thames. Bucea entre los edificios para ver la coqueta Heron Square, si te apetece échale un vistazo al original Museum of Richmond (Whittaker Ave, sn), una curiosa colección de objetos históricos y documentos que explican la historia del barrio y que ocupan la sede del antiguo ayuntamiento y pasea por el jardincillo que baja hasta el río para rendir visita a una de las vecinas más ilustres del lugar que tiene aquí una estatua que recuerda su paso por esta vida y su inmortalidad literaria: desde siempre sentimos una admiración profunda por Virginia Wolf.

Un barrio histórico.- Como otras localidades que se encuentran en los alrededores de Londres, el origen de Richmond se debe a la manía que tiene la realeza europea de poner tierra de por medio del vulgo para cazar o correrse juergas. Enrique VII construyó aquí un palacio de recreo; Isabel I eligió el lugar para apartarse del bullicio en sus últimos años y Carlos I se pasó aquñi media vida cazando. El Palacio Real de Richmond (The Green, sn) es una amalgama de reformas y añadidos en el que apenas puede intuirse el original. Más interesante es la adyacente Trumpeter’s House -Casa de los Trompetistas-, una preciosa casona del siglo XVIII que perteneció a una familia muy vinculada a la Reina Ana.

En torno al Palacio Real se construyó una pequeña ciudad cuyo origen puede rastrearse en lugares como George Street (germen de la población en el antiguo camino a Londres) o Brewers Lane, un callejón dedicado al arte de beber donde reina sobre todas las cosas el Britannia (Brewers Lane, 5), un pub del siglo XVIII que no es mala opción para comer si vas con posibles. El palacio, el pub y la iglesia. A dos pasos de los grifos de cerveza está St Mary Magdalene Church (Church Walk) una joyita con más de 800 años a cuestas que data de los tiempos en los que Enrique VII se construyó el palacio. Aunque está muy modificada es un bonito edificio.

Richmond Park y un mirador protegido por ley.- El culmen a cualquier visita es el enorme Parque de Richmond, un extenso espacio de casi mil hectáreas que alterna grandes prados y zonas de bosque que coinciden con el coto de caza del Rey Carlos I, ese al que ejecutaron en 1649 durante la revolución puritana de Cromwell. Justo antes de la entrada a este enorme predio tienes que pasar por Richmond Terrace hasta Richmond Hill Viewpoint desde donde tienes una vista singular que abarca una buena porción del valle del Thames. Abarcar todo Richmond Park demandaría muchas horas de caminata pero merece la pena adentrarse algunos centenares de metros hasta alguno de los bosquecillos para poder ver los ciervos y algunos de los animales que viven en el más grande de los bosques reales del país (se pueden ver con facilidad zorros, conejos y ardillas).

Ham House (Ham Street).- Una de las grandes joyas históricas de la zona metropolitana de Londres. Esta casona del siglo XVII perteneció a Thomas Vavasour, uno de los funcionarios más influyentes de los reinados de Isabel I y Jacobo I, Según los que entienden de estas cosas, este impresionante palacio es el mejor ejemplo de la arquitectura isabelina en ladrillo de todo el país: podrás ver como el gótico inglés va dando lugar al renacimiento. El lugar es impresionante y más allá de su imponente continente en el que se pueden ver muchísimos elementos originales del siglo XVII (cosa rara de ver en estas Manor Houses inglesas) en la casa vas a encontrar una colección de obras de arte impresionante.

Fotos bajo Licencia CC: Geoff Henson; Jim Linwood; Graham Bancroft; Tom Ledger; Manns B; KotomiCreations