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Audi A6 e-hybrid quattro, la gran berlina ‘multiusos’

El Audi A6 es un imponente sedán que roza los cinco metros de largo.

Pedro Urteaga

Por mucho que estén de capa caída, no hay a nuestro parecer mejor manera de viajar por carretera que a bordo de una berlina de gran tamaño, lo que se conoce en el argot del sector como gran berlina. El Audi A6 ocupa un lugar de realce dentro de este segmento cada vez menos poblado, y su última generación señala un nuevo hito en sus estándares habituales de confort, refinamiento y tecnología embarcada.

Dicho esto, hoy queremos detenernos en una versión concreta del modelo alemán que añade a la fórmula un plus muy relevante en los tiempos que corren. Nos referimos a la híbrida enchufable e-hybrid, que aporta ahora alrededor de 100 kilómetros de autonomía en modo eléctrico y lleva consigo el ansiado distintivo ambiental 0 emisiones.

Audi comercializa el e-hybrid en tres acabados -Advanced, S Line y Black Line-, este último disponible en variantes de 299 y 367 caballos. El alcance eléctrico oscila entre los 105 km de la primera terminación y los 98 km de los Black Line. Todos ellos cuentan con tracción total quattro y una batería de 20,7 kWh netos que se puede cargar en corriente alterna a 11 kW y con la que el paso del 0 al 100% lleva 2,5 horas.

Sorprende que el coche no admita corriente continua teniendo en cuenta que otros modelos del Grupo Volkswagen con una batería de esa capacidad sí disponen de ella. Uno de los modos de conducción presentes en el A6 permite elevar el estado de carga mediante el motor de combustión, pero no más allá del 75% y siempre que la velocidad de circulación sea superior a 65 km/h. En modo eléctrico, las versiones e-hybrid llegan a 140 km/h de velocidad máxima. 

Vista trasera y lateral del modelo alemán en versión enchufable.

El modelo de 367 CV que nos ha tocado en suerte, lógicamente el de mejores prestaciones de toda la gama, es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en solo 5,3 segundos, un valor llamativo para un buque que roza los cinco metros de largo y pesa más de 2.200 kilos. Tal vez lo más llamativo aquí es que todas esas grandes magnitudes -aceleración, tamaño, peso- sean compatibles con un elevado nivel de eficiencia.

Como no nos hemos cansado de repetir en este canal, un híbrido enchufable como este solo tiene auténtico sentido si quien lo utiliza tiene a su entera disposición un punto de carga, ya sea en casa o en el trabajo. De este modo, molestarse en recargar el coche representa poder moverse a diario sin que intervenga el motor de gasolina, en este caso un dos litros de cuatro cilindros y 252 CV.

Salpicadero y plazas delanteras del Audi A6 e-hybrid.

Las virtudes del modo híbrido

Cuando se trata de viajar, el usuario puede optar entre consumir la energía de la batería en la primera parte del trayecto y continuar como si llevara un modelo de combustión al uso o bien hacer uso del modo híbrido, lo que permite explorar una cara menos conocida de la eficiencia de esta clase de vehículos. Nos explicamos relatando brevemente nuestra experiencia particular.

Tras conducir desde Madrid hasta Burgos y más tarde hasta un alojamiento rural situado en las cercanías de Bermeo (Vizcaya), realizar allí desplazamientos diversos y regresar por la misma ruta, acumulamos 712 kilómetros con un depósito de gasolina completo, que es más bien pequeño para un coche de este porte (46 litros), y habiendo cargado la batería al 100% en un poste del hotel.

Las plazas traseras son espaciosas, aunque la central se ve perjudicada por el túnel de transmisión.

Dicho de otra manera, pudimos estar de vuelta en Burgos antes de parar a repostar, ya sin posibilidad de recargar la batería, que en ese momento conservaba energía para recorrer otros 46 km. Según el ordenador de viaje, el consumo medio de gasolina en el trayecto total fue de 5,7 litros/100 km y el eléctrico, de 4,0 kWh/100 km.

Es fácil concluir que, sin la recarga intermedia, el e-hybrid dispone de una autonomía combinada de unos 650 km. Semejante rendimiento -porque las prestaciones no consisten solo en correr- solo puede atribuirse a la buena interacción entre las partes térmica y eléctrica del sistema híbrido enchufable, más allá de la eficiencia particular de cada una. 

Solamente dos aspectos del A6 nos parece que afean la excelencia de un conjunto que, como es norma de la casa, está muy bien construido y rematado interiormente. Uno es un ligero silbido procedente de la ventanilla del conductor cuando se circula a velocidad legal por autovía, detalle que nos resulta extraño y que puede obedecer a un problema de la unidad que hemos conducido.

El otro, este sí estructural, guarda relación con la tecnología eléctrica embarcada y se traduce en un maletero que pierde mucha capacidad con respecto a las versiones de gasolina y diésel también a la venta. De 452 litros se pasa a 354 debido básicamente a una pérdida considerable de altura en el compartimento. Como en otras berlinas equivalentes, pero de forma más acusada, la boca de carga resulta estrecha aunque la profundidad sea mucha y, por tanto, se puedan acomodar numerosos bultos, siempre que no sean muy voluminosos.

El maletero tiene mucha profundidad, pero una boca de carga estrecha.

Un tercer aspecto, siempre espinoso, a la hora de hacer balance de un vehículo tan soberbio como el A6 e-hybrid tiene que ver con el desembolso que requiere adquirirlo o disfrutarlo. Con motor TDI de 204 caballos, la versión más asequible cuesta cerca de 64.000 euros, por 78.360 euros de la de gasolina TFSI de 272 CV. Ambas disponen de hibridación ligera de 48 voltios y etiqueta Eco de la DGT.

En cuanto a los híbridos enchufables, parten de los 74.820 euros de la variante de 299 caballos en acabado Advanced y llegan a 89.000 euros si se elige el modelo de 367 CV, disponible solo en terminación Black Line.

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