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Espacio de divulgación científica y tecnológica patrocinado por la Universidad de Alcalá (UAH), con el objetivo de acercar el conocimiento y la investigación a la ciudadanía y generar cultura de ciencia

El ‘Nido de Águilas’ de Uceda, la inexpugnable fortaleza islámica y luego medieval, busca ser polo turístico de Guadalajara

Vista frontal del castillo de Uceda (Guadalajara)

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A veces la arqueología depara sorpresas inesperadas. Hasta con aquello que se creía cierto. En lo alto de un cerro de Uceda, las ruinas de un castillo no dejan de asombrar a los científicos.

En esta zona de la provincia de Guadalajara, muy cerca del límite con Madrid, un equipo de investigadores liderado por el arqueólogo Manuel Castro Priego llevan trabajando ya durante tres campañas. “Hablamos de un castillo que se construyó a toda prisa, coincidiendo con los enfrentamientos entre los Mendoza y el arzobispo Carrillo, a principios del siglo XV”, explica el profesor y decano de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Alcalá (UAH).

Los defectos constructivos, explica, “se debieron probablemente a la necesidad urgente de protegerse”. Y es que Alfonso Carrillo de Acuña, obispo de Sigüenza y arzobispo de Toledo se vio obligado a huir de Alcalá de Henares y se refugió en Uceda. La razón fue la guerra abierta con la familia Mendoza, poderosa y fuertemente arraigada a la provincia de Guadalajara, además de partidaria de Isabel La Católica.

Entre 1475 y 1479, Carrillo fue el protagonista de consecutivos cambios de bando: tan pronto apoyaba a Isabel y Fernando, los Reyes Católicos, como a Alfonso de Portugal. Esa fue la razón de su enfrentamiento con los Mendoza, según la cronología de la Real Academia de la Historia.

Paradójicamente, fue su gran contrincante político en los últimos años, el cardenal Pedro González de Mendoza, quien le sucedería al frente del Arzobispado toledano en 1482.

Poco se sabe todavía del castillo de Uceda que jugaría un papel destacado en toda aquella historia y en otras anteriores, pero lo cierto es que “se ha avanzado muchísimo” en los trabajos arqueológicos, afirma Manuel Castro.

Y es que, durante la primera campaña sobre el terreno en 2022, el proyecto arqueológico que lidera la Universidad de Alcalá se documentó la secuencia histórica del asentamiento poblacional de época islámica (siglos IX-X) en esta zona. “Los trabajos de georradar permitieron confirmar la existencia de la medina islámica fosilizada”.

Planta de la medina de Uceda, a partir de los trabajos de georradar. Campaña de 2022.

Fue sin duda un lugar “importante”, tal y como denota su extensión de 12 hectáreas y podría haber albergado hasta 2.500 personas. “Probablemente estaba vinculada a Talamanca del Jarama. Su función sería la de controlar los pasos de Somosierra porque en la época califal se creó todo un sistema defensivo de atalayas de control del territorio. Fue el momento en el que, gracias a Uceda, surgió la población de Torrelaguna”. Hoy ambas están separadas por las actuales fronteras provinciales, en Guadalajara y Madrid, respectivamente.

Uceda sería recuperada, a partir del año 1085, por las tropas castellanas y sin necesidad de asedio. “Se la encontraron abandonada y según sabemos se alegraron, porque entonces era lo que conocemos como un ‘Nido de Águilas’. De otra forma sabían que no lo hubieran podido conquistar”.

De hecho, explica Manuel Castro, esa condición de nido de águilas inexpugnable, “no muy grande y manejable”, se mantenía entre los siglos XV y XVII, cuando la fortaleza dependía del Arzobispado de Toledo, protegida incluso por una muralla cargada de artillería. “El cardenal Cisneros guardó allí gran parte del armamento del Arzobispado y también gran parte de las recaudaciones, las alcabalas, que se recogían en toda la zona norte del territorio que controlaba el Arzobispado”.

El cardenal Cisneros mandaría construir a Pedro Gumiel, uno de los grandes alarifes (arquitectos) constructores de la época y vinculado a la Universidad de Alcalá que el propio arzobispo había fundado, revisar y reforzar el castillo de Uceda.

El abandono de la fortaleza se haría patente a finales del siglo XVI, hasta el punto de que en su interior se llegó a instalar una fragua. “Se dedicarían a expoliar el metal. Creemos que allí había también mucha pólvora porque en esa época hubo una gran explosión que destruyó la fachada oriental”.

Ya de forma posterior, en el siglo XIX, se sabe que el castillo sirvió de cantera para construir la presa del Pontón de la Oliva en el río Lozoya. Es la más antigua del sistema asociado al Canal de Isabel II. “Se expolió hasta para construir carreteras”. Pese a todo, dice Manuel Castro, a principios del siglo XX todavía existían dos grandes puertas fortificadas de la medina. “En realidad desapareció en gran medida a principios del siglo pasado”.

Vista cenital del castillo dee Uceda. Recinto defensivo y edificio este del Patio de Armas

“Tratamos de encontrar el acceso a la fortaleza”

En las dos últimas campañas, los investigadores se han centrado más en el propio castillo, con origen en el siglo XV, aunque conserva algunos elementos del siglo XIII. “Tratamos de encontrar el acceso a la fortaleza”, explica Manuel Castro.

Disponían de documentación y planos, pero la sorpresa fue que la entrada original no se encontraba en el lugar que todos suponían. “Estaba en otro sitio y además empezamos a distinguir un sistema defensivo bastante complejo, compuesto por tres torres, foso… y un muro que probablemente estuviera unido a la iglesia, situada un poco más arriba”. Los investigadores creen también que hubo un puente levadizo.

“Creemos que hay posibilidad de desarrollar un programa patrimonial bastante potente”, confirma el arqueólogo, en una zona fronteriza con la Comunidad de Madrid, muy cerca de dos importantes polos de turismo, como Patones de Arriba y Torrelaguna, pero cree que la parte de Guadalajara tiene “mucho potencial”.

Entre otras cosas, cuenta porque no muy lejos del castillo se encuentra uno de los templos románicos más monumentales de Guadalajara. Sobre la Meseta de la Enebrada y junto a las ruinas del castillo medieval, se alza la iglesia de Santa María de la Varga, uno de los ejemplos más notables del tardorrománico en la provincia. En 1999 fue declarada Bien de Interés Cultural (BIC). “Hemos descubierto que esta iglesia y el castillo estaban interconectados, probablemente a través de un largo puente, que en su parte final sería puente levadizo”.

iglesia de Santa María de la Varga, en Uceda, uno de los ejemplos más notables del tardorrománico en Guadalajara. En 1999 fue declarada Bien de Interés Cultural (BIC).

Una de las curiosidades de las distintas excavaciones fue el hallazgo de los restos de un animal en la zona de la muralla. “Era un híbrido entre jabalí y cerdo que estaba preñada con nueve crías. Lo están estudiando los arqueo-biólogos de la Universidad Autónoma de Madrid. Había sido enterrado como una persona, probablemente durante la fase de expolio del castillo, en el siglo XVII”. La razón de este enterramiento es todavía un enigma. “Lo cierto es que el animal tenía un aspecto diferente. Quizá tuviera un sentido ritual y desde luego estaba fuera de toda práctica cristiana”.

“Musealizar” y “proteger” el entorno, el siguiente paso

Ahora se trabaja en una propuesta para valorizar el patrimonio local, en colaboración con el Ayuntamiento de Uceda. Los esfuerzos se centran en un proyecto para “musealizar” las ruinas. Durante los trabajos se ha descubierto la existe de una vía que baja desde el castillo hasta el río Jarama. “Creemos que puede ser medieval”.

Una de las preocupaciones de los investigadores es “proteger” el entorno. “Nos preocupa lo que vaya a pasar con el centro histórico. Pensamos en lo que puede pasar urbanísticamente hablando con la medina islámica si no somos capaces de establecer una normativa de protección habrá problemas en el futuro”.

Cuentan con la participación ciudadana y de la Universidad de Alcalá y con financiación anual de la Diputación de Guadalajara, con 5.000 euros, del Ayuntamiento de Uceda, que contribuye con una cifra entre los 11.000 y los 18.000 euros, y de la Junta de Castilla-La Mancha con hasta 15.000 euros. “Por eso el proyecto continúa”.

Vista de la segunda planta del edificio este del Patio de Armas del castillo de Uceda (Guadalajara)

La próxima campaña de intervención a finales de agosto será la cuarta y se centrará en estudiar un edificio recién localizado, de varias plantas, en la zona del patio de armas del castillo. “Este año queremos excavarlo. Creemos que puede ser del siglo XIII”.

Sería el final de la primera fase de excavaciones para iniciar ya la musealización y apertura de itinerarios dedicados a las visitas. De cara a 2027, la intención es estudiar el foso del castillo, que debió tener unos cuatro metros de altura.

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