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Lleida, la primera capital que deja atrás el límite de precios de alquiler: “Estaremos alerta, esto no acaba aquí”

Una joven se protege del sol en Lleida, en una imagen de archivo

Pau Rodríguez

Barcelona —
29 de julio de 2026 21:52 h

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Más de 600.000 catalanes dejarán de estar afectados en los próximos meses por la regulación de los alquileres. Algunos de ellos, de grandes ciudades como Reus, Granollers, o Lleida, capital de provincia y sexta urbe en población con unos 150.000 habitantes. La razón es que ya no cumplen con los requisitos para tener el tope a los precios, es decir, ya no tienen oficialmente un mercado tensionado. Algunos lo celebran, pero otros temen que a partir de ahora se disparen las mensualidades.

“Tendremos que estar alerta, esto no acaba aquí”, advierte por teléfono Begoña Iglesias, concejala de Agenda Urbana del Ayuntamiento de Lleida. “Tan difícil es salir de las zonas tensionadas como mantenerse fuera”, señala esta portavoz consistorial.

Igual que los otros 22 municipios que salen de la regulación –y a diferencia de los 53 que entran–, Lleida ya no cumple con ninguno de los requisitos para ser considerado un mercado residencial “tensionado”. Uno es que esfuerzo que hacen los hogares para pagar la vivienda esté por debajo del 30% (en la ciudad es del 24,8% en alquiler y del 23,1% en hipoteca). El otro es que en cinco años no aumenten los precios tres puntos por encima del IPC, y así ha sido: desde 2021 el incremento ha sido del 20%, 1,1 puntos por debajo de la inflación.



La aplicación de la Ley de Vivienda ha tenido sus efectos en la ciudad. La mencionada subida del 20% se produjo antes de la entrada en vigor de la norma, cuando los precios pasaron de 468 euros de media a 562 euros. Desde entonces, se mantienen estables, y hoy alquilar un piso en Lleida cuesta 558 euros.

Para la Generalitat, responsable de declarar las zonas de mercado tensionado, esta es la prueba de que la regulación es capaz de “enfriar” el mercado inmobiliario. Pero las entidades que defienden el derecho a la vivienda advierten de que el levantamiento de los límites disparará los precios.



“Es un retroceso, parecido a la caída de la moratoria de los desahucios”, advierte Neus Valdellou, de la PAH de Lleida. “Es evidente que si retiran el tope los precios van a subir y volveremos a estar como antes”, critica. Además, añade que la salida de la regulación, sumada a la incógnita de sí se volverá a limitar el precio en el futuro, puede provocar subidas todavía más exageradas por parte de algunos caseros.

Aunque los precios leridanos no son los de Barcelona (1.130 euros de media, sin contar los de temporada), ni los de su área metropolitana, Valdellou asegura que también en su ciudad hay numerosas familias que sufren exclusión residencial. “Siguen llevándonos casos de finalizaciones de contrato para expulsar a vecinos, incluso subidas de precio por encima de lo permitido”, advierte esta activista.

Con todo, para Òscar Gorgues, gerente de la Cámara de la Propiedad Urbana de Barcelona y Lleida, la situación era previsible, puesto que considera que la ciudad nunca tuvo un mercado demasiado tensionado. “En Lleida el mercado del alquiler es más limitado, no hay tanta población flotante, la gente tiende a comprar más, y todo esto ayuda a que los precios sean más estables”, resume. Añade además que los pueblos de los alrededores disponen también de pisos accesibles, lo que “oxigena” el mercado.

Lo que critica Gorges es que la Generalitat haya decidido actualizar las zonas declaradas tensionadas antes de que se cumplan los tres años de vigencia, en marzo de 2027. El Departamento de Territori alega que es porque los trámites se alargan meses, pero aun así el gerente de la Cámara lamenta que, más allá de saber si cumplen o no los criterios para acogerse al tope, tampoco se acompañen estas novedades de una evaluación exhaustiva sobre la regulación. “Nadie está respondiendo a si ha funcionado el tope”.

Desde el Ayuntamiento barren para casa y aseguran que el estancamiento de los precios del alquiler en Lleida se debe a que han aumentado la oferta de vivienda disponible. Menciona Iglesias promociones de protección oficial de alquiler como la del barrio de Magraners (121 pisos recién entregados), o las licencias concedidas a promotoras para construir 1.225 viviendas en toda la ciudad.

Ante el temor de que se disparen precios, el consistorio confía en su apuesta por ampliar el parque de vivienda. “Cuando hay más oferta, por mucho que pongan precios fuera de mercado, no conseguirán alquilarlos”, argumenta Iglesias.

Al margen de Lleida, hay municipios que salen de la regulación con unos precios mucho más elevados, o incluso todavía al alza, aunque nada de esto les impide cumplir con los requisitos para considerarse como zonas no tensionadas. Destaca el caso de Cabrera de Mar, en el Maresme, donde el alquiler cuesta de media 1.092 euros al mes. Frenados los precios recientemente, aun así en los últimos cinco años registran una subida del 23,1%, esto es, 1,8 puntos por encima del IPC (no superan los 3 puntos que lo mantendrían como zona tensionada).

Por ejemplo, hay cuatro municipios en los que se observa un incremento desde 2021 de entre 2 y 3 puntos por encima del IPC: Figueres, Banyoles, Granollers y El Papiol.

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