El Grupo Volkswagen se prepara para un 'enero caliente' con movilizaciones y huelgas
El Grupo Volkswagen se encamina hacia un final de año marcado por la tensión laboral y la amenaza de huelgas a partir de enero de 2027. El sindicato alemán IG Metall ha dado un ultimátum a la dirección del principal fabricante europeo para que retire, antes de que termine octubre, la rescisión de diez convenios colectivos que regulan las condiciones laborales de sus trabajadores en Alemania. Si la compañía mantiene su decisión, la organización sindical advierte de que pondrá en marcha una escalada de movilizaciones que podría desembocar en un conflicto sin precedentes en la historia del grupo.
El enfrentamiento se produce en plena reestructuración de Volkswagen, que prevé reducir su plantilla en 100.000 puestos de trabajo hasta 2030 y estudia nuevas medidas de ahorro para recuperar la competitividad. A este ajuste se suma la posibilidad de congelar los salarios de sus más de 660.000 empleados en todo el mundo durante el resto de la década, una propuesta que ha provocado el rechazo frontal de los representantes de los trabajadores.
«Damos a la empresa hasta finales de octubre para que retire este aviso de rescisión», afirmó el negociador jefe de IG Metall, Thorsten Gröger, durante una reunión celebrada en Hannover. «De lo contrario, se pondrá en marcha un proceso masivo que allanará el camino para la huelga en Volkswagen», advirtió. La tregua laboral vigente impide convocar paros antes del 1 de enero de 2027, fecha a partir de la cual podría abrirse una nueva fase de movilizaciones.
La dirección de Volkswagen rescindió el pasado 30 de septiembre casi todos los acuerdos salariales y laborales de aplicación a sus empleados en Alemania, incluidos los relativos a las jornadas de trabajo, las vacaciones y las remuneraciones adicionales. La decisión rompió el marco de negociación que había permitido cerrar un acuerdo a finales de 2024 para reducir costes y garantizar el futuro industrial de las plantas.
IG Metall considera que la compañía ha quebrado los compromisos adquiridos entonces a cambio de importantes sacrificios de la plantilla. Según el sindicato, las concesiones acordadas han permitido reducir los costes laborales en unos 1.500 millones de euros anuales, mediante la renuncia a determinadas partidas salariales y beneficios y una mayor flexibilidad en las condiciones de trabajo.
El sindicato acusa a la dirección de haber dado un paso sin precedentes al rescindir los convenios sin concretar qué cambios pretende introducir. La presidenta del comité de empresa, Daniela Cavallo, reclama que la empresa respete los compromisos que firmó para sus diez plantas alemanas y advierte de que los trabajadores no aceptarán nuevos recortes sin garantías para el empleo y las inversiones.
Congelación salarial hasta 2030
La tensión ha aumentado tras conocerse los planes de la dirección para congelar los salarios de unos 660.000 empleados del grupo en todo el mundo hasta 2030, manteniéndolos en los niveles de 2026. En España, los sindicatos UGT y CCOO de Seat ya han rechazado el planteamiento de la dirección. Ambas organizaciones consideran inaceptable que la plantilla tenga que asumir las consecuencias de los problemas de competitividad del grupo mediante una nueva pérdida de poder adquisitivo y advierten de que defenderán el empleo y los derechos laborales en los próximos convenios.
La eventual congelación salarial no está acordada en las fábricas españolas, ya que las condiciones laborales se negocian en sus respectivos ámbitos colectivos. Sin embargo, la propuesta amenaza con complicar las próximas negociaciones de Seat Martorell, en Barcelona, y Volkswagen Navarra, dos centros que preparan el aumento de la actividad industrial ligado a la fabricación de nuevos modelos eléctricos.Los representantes de los trabajadores cuestionan, además, que las dificultades de Volkswagen respondan únicamente a factores externos, como la competencia china, los aranceles estadounidenses o el encarecimiento de las materias primas. A su juicio, también influyen decisiones estratégicas de la compañía y proyectos que no han alcanzado los resultados esperados.
El conflicto coincide con un momento de transformación industrial en Martorell y Navarra, donde la producción de nuevos coches eléctricos urbanos debe contribuir a reforzar el futuro de ambas instalaciones. Para UGT y CCOO, el grupo debe respaldar esa transición con inversiones, nuevos modelos y una estrategia que permita mejorar la rentabilidad de los vehículos eléctricos, en lugar de trasladar la presión sobre los costes a los trabajadores.
Negociaciones antes de diciembre
IG Metall reclama que las negociaciones salariales comiencen el 24 de noviembre, en lugar de esperar hasta principios de diciembre, como permite el calendario establecido. El sindicato quiere que las conversaciones se celebren en las propias plantas, empezando por Emden y continuando por Hannover y Zwickau, para vincular el debate laboral al futuro de las instalaciones.
La organización también exige mantener las garantías de empleo y los compromisos industriales firmados en 2024, que excluyen los despidos por motivos operativos hasta finales de 2030. En aquel acuerdo, Volkswagen se comprometió a mantener la actividad y las inversiones en sus centros a cambio de las concesiones de la plantilla.
La reestructuración se ha ampliado desde entonces. Volkswagen anunció en diciembre de 2024 un ajuste de 50.000 puestos de trabajo en Alemania hasta 2030 y el pasado septiembre elevó el objetivo hasta 100.000 empleos, al sumar otros 50.000 puestos, la mitad de ellos en Alemania y el resto en otros países europeos. La compañía afronta una combinación de presión competitiva, elevados costes y una transición hacia el coche eléctrico que exige revisar su capacidad industrial.
Con el plazo sindical a punto de expirar y la prohibición de huelgas vigente hasta final de año, las próximas semanas serán decisivas para determinar si Volkswagen y sus representantes laborales logran reconducir el conflicto. Si la dirección no rectifica, enero podría abrir una nueva etapa de protestas en el grupo automovilístico, con consecuencias potenciales tanto para sus fábricas alemanas como para sus centros de producción en España.
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