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    <title><![CDATA[elDiario.es - Era]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Era]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Cómo volver al sexo, al amor y a las citas después de mucho tiempo en una relación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/volver-sexo-amor-citas-despues-tiempo-relacion_1_13260917.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f86e3445-dfec-4506-8f47-7eb88ce9b96a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cómo volver al sexo, al amor y a las citas después de mucho tiempo en una relación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El desconcierto ante el universo de la soltería, que puede haber cambiado mucho desde la última vez que se transitó, la sensación de estar ‘oxidado’ en el arte del ligoteo y las expectativas que no encajan son algunos de los sentimientos más habituales</p><p class="subtitle">'Stack dating' o por qué hay gente que tiene tres citas la misma tarde: “Es muy artificial y poco justo, pero óptimo”</p></div><p class="article-text">
        La ruptura de una pareja despu&eacute;s de muchos a&ntilde;os de relaci&oacute;n supone muchas cosas: desde una probable mudanza hasta el reparto de amistades. Y, por supuesto, el regreso al universo de <a href="https://www.eldiario.es/era/mundo-hecho-parejas-cambiado-forma-ver-solteria_1_12928007.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la solter&iacute;a</a>, que puede haber cambiado mucho desde la &uacute;ltima vez que se transit&oacute;. El desconcierto ante esa nueva realidad, la sensaci&oacute;n de estar &lsquo;oxidado&rsquo; en el arte del ligoteo y las expectativas que no encajan con lo que se encuentra son algunos de los sentimientos m&aacute;s habituales. Terminar con un noviazgo o matrimonio puede ser un alivio en muchos casos, pero empezar un nuevo idilio posiblemente conlleve una nueva mentalidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Susana (31 a&ntilde;os) se separ&oacute; en el verano de 2025 despu&eacute;s de nueve a&ntilde;os en pareja. Cuando recuper&oacute; las ganas de conocer a gente, en diciembre de ese a&ntilde;o, lo hizo a trav&eacute;s de una aplicaci&oacute;n llamada Bumble y tuvo su primera cita a finales de ese mes. Esa forma de entrar en contacto con alguien desconocido no ten&iacute;a nada que ver con la manera en la que se ligaba la &uacute;ltima vez que estuvo soltera, hace casi una d&eacute;cada. &ldquo;Antes todo ocurr&iacute;a en los bares. A mis parejas anteriores las conoc&iacute; en el trabajo, en la universidad y luego al resto de gente, de fiesta&rdquo;, dice a elDiario.es.
    </p><p class="article-text">
        Ella no se siente del todo c&oacute;moda como usuaria de estas <a href="https://www.eldiario.es/era/marita-alonso-analiza-tirania-ligar-tiempos-apps-citas-hemos-convertido-terroristas-emocionales_1_12981529.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>apps</em></a><em>. </em>Aunque reconoce que &ldquo;son bastante &uacute;tiles y f&aacute;ciles&rdquo;, considera que se le da mejor interactuar en vivo. Le molestan ciertas actitudes que se dan en estas plataformas, sobre todo &ldquo;la gente que te ri&ntilde;e en las bios y te dice: &lsquo;No, si me saludas con un hola, ni te molestes&rsquo;. Y es como, &lsquo;&iquest;Y t&uacute; cuando en un bar conoces a alguien c&oacute;mo le saludas?&rsquo;. O quienes te rompen el <em>match</em> porque no les has contestado a un mensaje&rdquo;, desarrolla.
    </p><p class="article-text">
        Seis meses despu&eacute;s de romper con su novio tras casi dos d&eacute;cadas, Mar&iacute;a (43 a&ntilde;os) se mud&oacute; sola a una ciudad en el extranjero. Se le ocurri&oacute; abrirse un perfil en una <em>app</em> con el objetivo de hacer vida social, pero cuando empez&oacute; a utilizarla, le entr&oacute; la curiosidad y comenz&oacute; a buscar a personas con una intenci&oacute;n m&aacute;s rom&aacute;ntica: &ldquo;Creo que porque era f&aacute;cil m&aacute;s que por necesidad&rdquo;. Para ella, el regreso a la solter&iacute;a fue un <em>shock,</em> tambi&eacute;n porque se encontraba en otro pa&iacute;s, donde la mayor&iacute;a de sus coet&aacute;neos ya ten&iacute;an casa, animales y trabajo estable: &ldquo;Todo lo que yo no ten&iacute;a, al menos en el rango de edad que yo buscaba, a partir de 35. Creo que eso hac&iacute;a que buscasen relaciones m&aacute;s estables&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El uso de estas plataformas tambi&eacute;n le produjo, como a Susana, sentimientos encontrados. Por un lado, &ldquo;lo hace facil&iacute;simo, puedes flirtear con cualquiera un martes por la noche desde la cama cuando ni de co&ntilde;a estar&iacute;as en un bar&rdquo;. Pero por otro, considera que generan &ldquo;vagancia&rdquo; a sus usuarios: &ldquo;Me resultaba dif&iacute;cil quedar en persona, mucho m&aacute;s que antes, como si la gente se conformara de alguna manera con mensajearte y ya&rdquo;. Adem&aacute;s, tambi&eacute;n le molesta mucho que haya individuos con m&aacute;s de un chat en marcha o que la posibilidad de <em>ghosting</em> sea mucho mayor de manera virtual.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga <a href="https://www.psicologabcn.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ainhoa Plata</a> ha tratado a bastantes pacientes que se encontraban en este momento vital, sobre todo en una franja de edad que va de los 35 a los 50 a&ntilde;os. Seg&uacute;n su experiencia, hay una diferencia de ese comportamiento <em>online </em>entre g&eacute;neros bastante marcada. &ldquo;Los hombres se quejan principalmente del entorno digital: hacen <em>match</em> en <em>apps </em>de citas, pero la conversaci&oacute;n no llega a ning&uacute;n sitio. Las mujeres, en cambio, no tienen tanto problema en verse o conectar, pero les resulta dif&iacute;cil encontrar a alguien que busque realmente una relaci&oacute;n estable&rdquo;, considera. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text"> Antes estaba más o menos socialmente aceptado que se podía ligar en cualquier lugar&#039;, dice Roberto (41 años), y ahora es una actividad más acotada a las aplicaciones</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Es lo que, hasta ahora, ha percibido Marita (40 a&ntilde;os). Despu&eacute;s de una relaci&oacute;n de m&aacute;s de un lustro, que en sus momentos finales &ldquo;era una cr&oacute;nica de una muerte anunciada&rdquo;, tard&oacute; dos semanas en liarse con alguien. Pero no fue hasta dos a&ntilde;os despu&eacute;s que se sinti&oacute; preparada para embarcarse en algo m&aacute;s serio y fue cuando se encontr&oacute; con &ldquo;que el mercado es una feria de restos, ritos y retos&rdquo;. Ella pas&oacute; el &lsquo;luto&rsquo; de su ruptura a finales de la uni&oacute;n y afirma que es esencial &ldquo;recalcar es que el duelo es sagrado, y mucha gente se lo intenta saltar enlazando casi relaciones que dejan a la otra persona rota y a quien tiene esas relaciones liana, con cientos de traumas no resueltos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://patriciamaguet.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Patricia Maguet,</a> psic&oacute;loga especializada en este campo, coincide con el diagn&oacute;stico de Marita. &ldquo;Lo primero es, despu&eacute;s de una ruptura, darse el tiempo de digerir todo lo que ha sucedido y de volver a redescubrirse. A menudo las prisas generan demasiada presi&oacute;n y se toman decisiones impulsivas m&aacute;s dirigidas a no enfrentar el dolor que a iniciar una nueva relaci&oacute;n s&oacute;lida&rdquo;, detalla.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque cabe pensar que los m&aacute;s j&oacute;venes se adaptan mejor a la nueva realidad que las m&aacute;s mayores, no siempre es as&iacute;. Un ejemplo es el de Lily (70 a&ntilde;os), que ha estado casada dos veces, ha tenido otra relaci&oacute;n sin boda y ha conocido a mucha gente. &ldquo;Ahora no vivo con pareja desde hace un a&ntilde;o y pico, y estoy perfectamente, pero no lo descarto en absoluto&rdquo;, dice.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ella ha vivido en Madrid casi toda su vida pero cuando se jubil&oacute;, hace una d&eacute;cada, se mud&oacute; a D&eacute;nia, a un apartamento que hab&iacute;a comprado con su primer esposo, que era su plan desde hace mucho tiempo. Fue sola porque sus hijos ya son mayores y su segundo marido muri&oacute; a los seis a&ntilde;os de casarse. &ldquo;Aqu&iacute; hay una aplicaci&oacute;n que se llama Amigos de Denia y amigos de Alicante. Ah&iacute; encontr&eacute; a mi tercera pareja&rdquo;, explica. Esa relaci&oacute;n termin&oacute; y en la actualidad utiliza sobre todo Tinder: &ldquo;Ahora me apetece m&aacute;s conocer a alguien para salir, viajar y compartir momentos&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Qui&eacute;n ten&iacute;a citas hace 15 a&ntilde;os?</h2><p class="article-text">
        Una de las grandes novedades, aunque de entrada pueda no ser la m&aacute;s evidente, que trajeron las aplicaciones fueron las citas. Hasta entonces, el patr&oacute;n sol&iacute;a ser conocer a alguien en un bar por la noche, hablar, mantener ciertos niveles de contacto f&iacute;sico y ya, y depende de c&oacute;mo fuese, volver a verse. O coincidir en una quedada con amigos de amigos, o ligar en el trabajo o en la universidad. A Roberto (41 a&ntilde;os), que comenz&oacute; con su ex a los 24, el concepto de &lsquo;primera cita&rsquo; le sonaba &ldquo;a comedia estadounidense de los a&ntilde;os noventa o algo as&iacute;, me parec&iacute;a impensable en aquella &eacute;poca&rdquo;. No es extra&ntilde;o si se contempla que las herramientas que se usan masivamente como Tinder, Bumble o Hinge se crearon en Estados Unidos.
    </p><p class="article-text">
        Marita comenz&oacute; a tener ese tipo de encuentros por estas plataformas: &ldquo;Hasta entonces, la historia sol&iacute;a seguir el patr&oacute;n cl&aacute;sico de la juventud: conocer a alguien en un bar, acostarse con esa persona y si todo fluye, tener una segunda cita que en realidad, es la primera&rdquo;. Sin embargo, ella cree que es necesario redefinir lo que significa ese concepto, porque si no hay intencionalidad de construir algo &ldquo;&iquest;se diferencia tanto de lo que supone quedar con tu amigo Pedro a las 18.30 a tomar una ca&ntilde;a?&rdquo;, reflexiona.
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a tampoco recuerda citas en su veintena. &ldquo;Conoc&iacute; gente en la universidad, y amigos de amigos que sal&iacute;an con mi grupo un s&aacute;bado o algo as&iacute; y te fijabas en alguno al que no hab&iacute;as visto antes. Hablabas y si la cosa iba bien, pues te dabas el tel&eacute;fono y a partir de ah&iacute; quedabas&rdquo;, rememora. Aunque sea m&aacute;s mayor, la experiencia de Lily no dista tanto de la del resto de entrevistados: &ldquo;Antes &iacute;bamos a bailar, que yo soy muy bailonga, pues te sacaban a bailar o los sacabas t&uacute; a ellos&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay personas que sienten que no se gustan como antes, dudan sobre sí mismas y pueden llegar a tener la sensación de que no encajan en el mercado afectivo actual</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Patricia Maguet</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por otro lado, Roberto se&ntilde;ala otro cambio en las din&aacute;micas: &ldquo;Antes estaba m&aacute;s o menos socialmente aceptado que se pod&iacute;a ligar en cualquier lugar y ahora es una actividad m&aacute;s acotada a las aplicaciones&rdquo;. Seg&uacute;n ha comprobado, existe gente que ni se plantea hacerlo en una discoteca y, de hecho, &ldquo;hay quien lo puede percibir como algo violento e inapropiado&rdquo;. Asimismo, cree que hay m&aacute;s ambig&uuml;edad en las relaciones y destaca, como mejor ejemplo, la <em>situationship</em>. &ldquo;Antes no exist&iacute;a como tal. O erais novios o follamigos, pero no exist&iacute;a ese extra&ntilde;o &aacute;rea de los &lsquo;casi algo&rsquo; donde hay cierta implicaci&oacute;n f&iacute;sica y emocional&rdquo;, sostiene.
    </p><p class="article-text">
        Susana no sabe si las que han cambiado son las din&aacute;micas o ha sido ella, pero observa que los roles de g&eacute;nero no han variado tanto. Asegura que algunas amigas le han recomendado esperar a que el hombre con el que ha salido le escriba primero, a la vez que amigos que le han confesado que si una chica les manda un mensaje demasiado pronto, pierden el inter&eacute;s. &ldquo;Yo cre&iacute;a que era algo que ya hab&iacute;amos superado&rdquo;, piensa. Lily, por su parte, acusa a mucha gente de mentir en sus perfiles de las aplicaciones: &ldquo;No dice ni su edad y se pone fotos de hace 20 o 10 a&ntilde;os. O las hacen con la inteligencia artificial que sales guap&iacute;sima, mon&iacute;sima y todo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El reto de adaptarse</h2><p class="article-text">
        Adaptarse a unos tiempos en los que las normas cambian (a veces para bien, otras no) a un ritmo vertiginoso no siempre es f&aacute;cil para todo el mundo. Y no conseguirlo puede suponer un golpe para la autoestima. &ldquo;Hay personas que sienten que no se gustan como antes, dudan sobre s&iacute; mismas y pueden llegar a tener la sensaci&oacute;n de que no encajan en el mercado afectivo actual&rdquo;, detalla Patricia Maguet. Ella ha visto a pacientes que desistieron temporalmente de encontrar una nueva pareja &ldquo;sobre todo despu&eacute;s de experiencias frustrantes o decepcionantes&rdquo;, mantiene.
    </p><p class="article-text">
        Ainhoa Plata tambi&eacute;n ha visto c&oacute;mo algunos ponen en pausa sus intenciones de emparejamiento: &ldquo;No porque no deseen una relaci&oacute;n, sino porque el coste emocional les resulta demasiado alto en ese instante&rdquo;. Como profesional, ella recomienda revisar primero qu&eacute; es lo que realmente se busca, no meterse prisa y abrir todos los canales de posibilidades posibles: &ldquo;La vida adulta es rutinaria y los espacios de encuentro espont&aacute;neo se reducen mucho. La clave no es elegir entre <em>apps</em> o vida social, sino no limitarse a una sola v&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Maguet invita a abrazar las posibles emociones negativas que se experimenten en esta nueva etapa como pueden ser incomodidad, verg&uuml;enza, incertidumbre, desconfianza o inseguridad de la misma forma que se hacen con otras m&aacute;s agradables como el alivio, la alegr&iacute;a o la excitaci&oacute;n. Asimismo, aconseja no intentar encajar en &ldquo;modelos de seducci&oacute;n artificiales&rdquo; y mostrarse a los dem&aacute;s de forma natural &ldquo;y sin intentar aparentar una versi&oacute;n idealizada de s&iacute; misma&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">La vida adulta es rutinaria y los espacios de encuentro espontáneo se reducen mucho. La clave no es elegir entre apps o vida social, sino no limitarse a una sola vía</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ainhoa Plata</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        De momento, Susana cree que est&aacute; condenada a que no le funcione el ligoteo moderno y tampoco sabe si ser&iacute;a capaz de conseguirlo en persona: &ldquo;Dicen que es como andar en bicicleta, que no se olvida. Pero la primera vez que mont&eacute; en bicicleta despu&eacute;s de siete u ocho a&ntilde;os me pegu&eacute; una leche impresionante&rdquo;. Marita no ha encontrado pareja a&uacute;n y no es muy optimista. Comenta que un amigo le dijo algo que le conviene revisar: &ldquo;Te pasa como a los padres que dicen que a sus hijos el profesor les tiene man&iacute;a y les echan del colegio. Si siempre le echan del colegio, es culpa del ni&ntilde;o. El problema eres t&uacute;, no los otros&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Roberto se ha hartado de primeras citas y ha borrado las aplicaciones y ahora liga lo mismo. Sostiene que est&aacute; &ldquo;m&aacute;s presente en el mundo con la mente abierta, dispuesto a que ocurra cualquier cosa, fuera de los reglamentos de las aplicaciones (pero no de internet: las redes sociales siguen funcionando bien quiz&aacute; porque s&iacute; proporcionan ese contexto que las <em>apps </em>no ofrecen)&rdquo;, matiza. Adem&aacute;s, ha vuelto a confiar en<strong> </strong>&ldquo;la fuerza de los terceros lugares&rdquo;, en la posibilidad de hallar a alguien entre los amigos de los amigos y sobre todo &ldquo;en la importancia del contexto como facilitador de v&iacute;nculos: una fiesta, un concierto, una cena a la que se apunta alguien imprevisto&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A Lily le gustan las citas, as&iacute; que queda para comer con hombres a trav&eacute;s de las aplicaciones, aunque antes habla con ellos por tel&eacute;fono, para hacerse una idea de c&oacute;mo pueden ser en persona. &ldquo;A m&iacute; la soledad no me gusta, aunque esto tampoco significa que necesite a alguien. Soy muy independiente, pero no me gusta la soledad&rdquo;, confirma. Mar&iacute;a s&iacute; ha encontrado un compa&ntilde;ero estable en la jungla de las aplicaciones y las din&aacute;micas cambiantes. &ldquo;Espero que me dure mucho precisamente para no tener que volver ah&iacute; fuera que &iexcl;hace mucho fr&iacute;o!&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/volver-sexo-amor-citas-despues-tiempo-relacion_1_13260917.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 May 2026 20:21:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cómo volver al sexo, al amor y a las citas después de mucho tiempo en una relación]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Sexo,Amor,Apps,Pareja]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alicia Valdés: “La ultraderecha está canalizando el malestar de los hombres jóvenes hacia los discursos antifeministas”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/alicia-valdes-ultraderecha-canalizando-malestar-hombres-jovenes-discursos-antifeministas_1_13261190.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cb7aa6a0-a08e-4d9a-a7e5-cb46aa1813fc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alicia Valdés: “La ultraderecha está canalizando el malestar de los hombres jóvenes hacia los discursos antifeministas”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La investigadora explora en su nuevo ensayo ('Auge: género, juventud y extrema derecha') la necesidad de hacer un diagnóstico feminista y de clase al malestar contemporáneo de los hombres jóvenes, en lugar de comprar el discurso simplista de la ultraderecha</p><p class="subtitle">Los gurús de la manosfera y su falsa receta para que niños y chavales se conviertan en ‘hombres de verdad’</p></div><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, una idea ha comenzado a repetirse con insistencia en titulares, tertulias, estudios y ficciones audiovisuales: los hombres j&oacute;venes se est&aacute;n acercando a la extrema derecha y el feminismo tendr&iacute;a algo que ver con ese desplazamiento. La afirmaci&oacute;n, formulada muchas veces en t&eacute;rminos alarmistas, ha servido para instalar la idea de que la juventud masculina ha sido capturada por <a href="https://www.eldiario.es/era/gurus-manosfera-falsa-receta-ninos-chavales-conviertan-hombres_1_13115686.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la manosfera</a>, el antifeminismo y los discursos reaccionarios.
    </p><p class="article-text">
        Alicia Vald&eacute;s no niega que exista un malestar entre los hombres j&oacute;venes, pero lo que s&iacute; discute es el diagn&oacute;stico que se est&aacute; haciendo de ello. En <em>Auge. G&eacute;nero, juventud y extrema derecha </em>(Debate, 2026), la autora propone desplazar la pregunta: en lugar de asumir que el malestar masculino procede de los avances feministas, habr&iacute;a que mirar hacia un sistema econ&oacute;mico en crisis que ha roto muchas de las promesas sobre las que se construy&oacute; la masculinidad tradicional.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Creo que la ret&oacute;rica y el marco narrativo que se est&aacute; instalando es muy alarmista&rdquo;, explica Vald&eacute;s, que ha trabajado con j&oacute;venes en espacios de atenci&oacute;n e intervenci&oacute;n social. Esa experiencia, cuenta, fue una de las razones que la empuj&oacute; a escribir el ensayo<strong>. </strong>&ldquo;Quienes trabajamos en educaci&oacute;n con j&oacute;venes, o quienes trabajamos en el tercer sector con j&oacute;venes, creo que vemos una heterogeneidad mucho mayor que la que queda reflejada en los discursos p&uacute;blicos actuales&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El malestar no viene del feminismo</h2><p class="article-text">
        Uno de los puntos de partida del ensayo es el se&ntilde;alamiento de dos supuestos culpables del auge reaccionario: los hombres j&oacute;venes y las feministas. Vald&eacute;s sit&uacute;a un momento clave en enero de 2024, cuando empezaron a circular con fuerza estudios y an&aacute;lisis sobre una nueva brecha ideol&oacute;gica de g&eacute;nero. Desde entonces, una parte del debate p&uacute;blico ha tendido a presentar a los hombres j&oacute;venes como sujetos especialmente proclives al antifeminismo.
    </p><p class="article-text">
        Para la autora, el problema no est&aacute; en observar ese fen&oacute;meno, sino el lugar desde el que se est&aacute; explicando.<strong> </strong>&ldquo;Es verdad que existe un malestar entre los j&oacute;venes. Pero, &iquest;qui&eacute;n est&aacute; canalizando ese malestar?<strong> </strong>La extrema derecha est&aacute; sabiendo dar una especie de justificaci&oacute;n a ese malestar al culpar a las feministas, y es el marco que no debemos comprar desde las izquierdas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Vald&eacute;s insiste en que aceptar ese marco supone una trampa pol&iacute;tica. Si se asume que el malestar masculino nace de los avances feministas, entonces cualquier intento de atender ese malestar parece una concesi&oacute;n al antifeminismo. Su propuesta es otra: reconocer que existe, pero disputarle la explicaci&oacute;n a la extrema derecha.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La extrema derecha está sabiendo dar una especie de justificación a ese malestar al culpar a las feministas, y es el marco que no debemos comprar desde las izquierdas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Ese malestar masculino proviene de un sistema econ&oacute;mico que est&aacute; en crisis y que, efectivamente, est&aacute; haciendo que todas las que est&aacute;bamos mal, estemos peor, y que muchas personas que antes no estaban mal, empiecen a estarlo&rdquo;. Esa es, probablemente, una de las ideas centrales del ensayo: el feminismo no es la causa del malestar masculino, pero s&iacute; puede ser una herramienta para interpretarlo de otro modo.
    </p><h2 class="article-text">El papel de los medios en la alarma generacional</h2><p class="article-text">
        Otro de los puntos fundamentales que pone Vald&eacute;s sobre la mesa es c&oacute;mo la conversaci&oacute;n sobre juventud y extrema derecha no se ha construido en el vac&iacute;o, sino que ha sido alimentada por estudios, titulares, programas de televisi&oacute;n, columnas de opini&oacute;n y productos culturales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En su opini&oacute;n, el papel del periodismo no solo est&aacute; siendo informar sobre el auge de la extrema derecha, sino que tambi&eacute;n est&aacute; participando en las condiciones que hacen posible su espectacularizaci&oacute;n. &ldquo;Los medios de comunicaci&oacute;n se est&aacute;n eximiendo de la responsabilidad que tienen con respecto a los fen&oacute;menos pol&iacute;ticos que ocurren&rdquo;, afirma.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A eso se suma una crisis m&aacute;s amplia de la profesi&oacute;n. &ldquo;Nos encontramos ante una hiperespectacularizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica&rdquo;, apunta. &ldquo;Y la estamos viendo a trav&eacute;s de los titulares <em>clickbaiteros</em>, porque esta crisis del periodismo tiene tambi&eacute;n una crisis econ&oacute;mica detr&aacute;s. Si los medios de comunicaci&oacute;n se mantienen, en muchas ocasiones, en base a los anuncios y los clics que reciben en su web, saben que van a recibir m&aacute;s dinero si el titular es alarmista, sensacionalista o si deja espacio al error y entonces la gente acaba clicando&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero, adem&aacute;s de la cuesti&oacute;n econ&oacute;mica, &iquest;por qu&eacute; interesa tanto saber qui&eacute;n se encuentra detr&aacute;s de este fen&oacute;meno? &ldquo;Creo que, por un lado, hay una especie de sadismo de poder machacar al otro y, por otro lado, tambi&eacute;n hay un efecto narcisista de decir &lsquo;yo no he sido&rsquo; y as&iacute; sentirnos mejor los unos con los otros&rdquo;, explica Vald&eacute;s.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hemos considerado que el auge de la extrema derecha viene por parte de los jóvenes, en lugar de plantear que viene por parte de los adultos que forman parte de ello, o por parte de los medios de comunicación que le han dado voz, o por personas adultas que tienen posibilidad de voto</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En este se&ntilde;alamiento, adem&aacute;s, parecemos desviar la atenci&oacute;n de otro lugar. &ldquo;Hemos considerado que el auge de la extrema derecha viene por parte de los j&oacute;venes, en lugar de plantear que el auge de la extrema derecha viene por parte de los adultos que forman parte de esa extrema derecha, o por parte de los medios de comunicaci&oacute;n que han dado voz a la extrema derecha, o por personas adultas que tienen posibilidad de voto<strong> </strong>y que llevan votando a Vox desde 2018, cuando irrumpe en el Parlamento andaluz&rdquo;, se&ntilde;ala.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;De qu&eacute; hablamos cuando hablamos de juventud?</h2><p class="article-text">
        Otro de los elementos que atraviesa <em>Auge</em> es la propia categor&iacute;a de juventud. &iquest;Tiene sentido hablar de &ldquo;los j&oacute;venes&rdquo; como si constituyeran un bloque homog&eacute;neo? &iquest;Qu&eacute; queda fuera cuando se agrupan experiencias tan distintas bajo un mismo marcador de edad?
    </p><p class="article-text">
        Vald&eacute;s no busca dar una &uacute;nica respuesta, pero sospecha que muchas veces, cuando se habla de juventud, en realidad se est&aacute; hablando de precariedad. &ldquo;A m&iacute; me parece interesante plantear la cuesti&oacute;n de a qu&eacute; estamos llamando j&oacute;venes&rdquo;, asegura. &ldquo;Mi experiencia laboral ha sido sobre todo como investigadora, y una cosa que me llama la atenci&oacute;n es que con 30 a&ntilde;os todav&iacute;a me consideraban una investigadora joven, igual que ahora con casi 34 sigo siendo una escritora joven&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esa extensi&oacute;n permanente de la juventud no le parece casual.<strong> </strong>&ldquo;En muchos casos, cuando estamos hablando de juventud, estamos hablando de precariedad&rdquo;, sostiene. Y a&ntilde;ade: &ldquo;La esperanza de vida se alarga, pero no se alarga el tiempo que vamos a estar en buenas condiciones econ&oacute;micas. Lo que se alarga es un periodo de pobreza que se entiende como normal dentro de esta especie de orden cronol&oacute;gico capitalista que gobierna la vida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        De la misma forma, el propio concepto de precariedad tambi&eacute;n corre el riesgo de suavizar realidades m&aacute;s duras. &ldquo;Creo que, durante mucho tiempo, hablar de precariedad fue muy interesante, porque nos permit&iacute;a hacer an&aacute;lisis m&aacute;s espec&iacute;ficos sobre determinados sectores poblacionales a nivel socioecon&oacute;mico, pero creo que llega un momento en el que el concepto de precariedad est&aacute; empezando a comerse la idea de sectores m&aacute;s empobrecidos. Hay gente que no es precaria, sino que es pobre&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La ca&iacute;da de la categor&iacute;a Hombre</h2><p class="article-text">
        El n&uacute;cleo pol&iacute;tico de <em>Auge</em> aparece cuando Vald&eacute;s analiza la crisis de ciertos arquetipos masculinos, especialmente aquel que ella denomina PPP (Protector, Proveedor y Procreador), como una analog&iacute;a al perro potencialmente peligroso. Durante d&eacute;cadas, el capitalismo sostuvo esta figura concreta de hombre, como un modelo inseparable de la divisi&oacute;n sexual del trabajo y de la pareja heterosexual cl&aacute;sica.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Desde los feminismos y la teor&iacute;a queer nos empezamos a cargar todo lo que entra dentro de la categor&iacute;a Mujer, y hemos empezado generar nuevas maneras de ser desde un punto de vista de la emancipaci&oacute;n y de la liberaci&oacute;n. Pero todav&iacute;a no se ha hecho el mismo trabajo con la categor&iacute;a Hombre&rdquo;, explica. El resultado es que muchos j&oacute;venes se encuentran con un modelo tradicional que ya no funciona, pero sin alternativas suficientemente deseables o disponibles.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ese derrumbe, adem&aacute;s, no afecta a todos por igual. Vald&eacute;s subraya la importancia de la dimensi&oacute;n de clase: &ldquo;Hay muchos hombres de clase obrera que ya no encajan en ese PPP&rdquo;. Y si el capitalismo ya no garantiza a muchos hombres el lugar que les hab&iacute;a prometido, la extrema derecha les ofrece una explicaci&oacute;n desde el antifeminismo, y algunos gur&uacute;s digitales les venden una salida individualista.<strong> </strong>&ldquo;Ahora ser Hombre no es esa idea del hombre obrero, sino que es <a href="https://www.eldiario.es/era/llados-canovas-trampa-gurus-libertad-financiera_1_11255546.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la idea del hombre emprendedor</a>. Ah&iacute; entran los <em>manfluencers</em>, es decir, el ser due&ntilde;o de ti mismo, ser jefe de ti mismo, los <em>burpees</em>, los <a href="https://www.eldiario.es/era/pavel-durov-telegram-hombres-de-alto-valor_1_11619601.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hombres de alto valor,</a> la <em>red pill,</em> etc.&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ahora ser Hombre no es esa idea del hombre obrero, sino que es la idea del hombre emprendedor. Ahí entran los &#039;manfluencers&#039;: el ser dueño de ti mismo, ser jefe de ti mismo, los burpees, los hombres de alto valor, la red pill, etc.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Frente a ese escenario, Vald&eacute;s propone algo que puede resultar inc&oacute;modo: entrar en la conversaci&oacute;n sobre la masculinidad. No para recentrar a los hombres ni para desplazar las luchas feministas, sino para impedir que la extrema derecha sea la &uacute;nica que ofrezca respuestas. &ldquo;Hay que empezar a hacer un buen diagn&oacute;stico feminista y de clase a lo que est&aacute; sucediendo, y ah&iacute; tenemos que ser capaces de ofrecer caminos e itinerarios alternativos sobre qu&eacute; es &lsquo;ser hombre&rsquo;, pero tambi&eacute;n sobre qu&eacute; es ser hombre heterosexual y qu&eacute; es ser un hombre al que le gusta f&uacute;tbol, etc.&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El reto, para ella, consiste en no dejar que el reconocimiento del malestar masculino sea capturado por la derecha<strong>. </strong>&ldquo;Hemos ca&iacute;do tanto en la ret&oacute;rica de la extrema derecha de que el agravio al hombre es culpa de la mujer feminista, que ya no somos capaces de reconocer el agravio masculino. Y no, lo que le est&aacute; pasando al hombre en t&eacute;rminos de negatividad es culpa del capitalismo, no del feminismo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Qui&eacute;n debe hacer pedagog&iacute;a?</h2><p class="article-text">
        La pregunta final es inevitable: si es necesario construir modelos alternativos para los hombres j&oacute;venes, &iquest;sobre qui&eacute;n recae esta tarea? Vald&eacute;s reconoce el cansancio de muchas feministas ante la exigencia permanente de pedagog&iacute;a. &ldquo;Yo entiendo que hay un cansancio y un hast&iacute;o por parte de quienes llevamos muchos a&ntilde;os poniendo el cuerpo en la elaboraci&oacute;n y en la difusi&oacute;n de una narrativa feminista. Sufrimos acoso, sufrimos violencias y llega un momento en el que, obviamente, tienes que poner una serie de l&iacute;mites o limitar los espacios en los que participas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No todas las feministas tienen por qu&eacute; asumir esa tarea. &ldquo;Entiendo que haya compa&ntilde;eras que no lo quieran hacer, pero para m&iacute; lo relevante es darnos cuenta de que esto se tiene que hacer&rdquo;, asegura. &ldquo;Los chavales j&oacute;venes necesitan el feminismo y nosotros tenemos que conseguir hacer un feminismo que llegue a ellos&rdquo;, afirma. Para Vald&eacute;s, renunciar a disputar esa conversaci&oacute;n ser&iacute;a asumir que un adolescente ya est&aacute; perdido antes de tiempo. Y eso, dice, entra en contradicci&oacute;n con la propia idea de activismo. &ldquo;No podemos pensar que es imposible cambiar a un chaval de 15 a&ntilde;os. El activismo tiene que partir de la idea de que las cosas pueden cambiar&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Proenza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/alicia-valdes-ultraderecha-canalizando-malestar-hombres-jovenes-discursos-antifeministas_1_13261190.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 May 2026 20:31:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Alicia Valdés: “La ultraderecha está canalizando el malestar de los hombres jóvenes hacia los discursos antifeministas”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ultraderecha,Jóvenes,Ensayos,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La fantasía de vivir como en los 2000: "Echamos de menos unas relaciones más humanas"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/fantasia-vivir-2000-echamos-relaciones-humanas_1_13251644.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/45dedec7-8148-48e7-ba69-834e93e79b81_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La fantasía de vivir como en los 2000: &quot;Echamos de menos unas relaciones más humanas&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La generación que creció dentro de internet fantasea ahora con vivir antes de las redes sociales. El regreso de los iPods, las cámaras digitales, la estética Y2K o los vídeos de TikTok sobre cómo vivir “como en los 2000” expresan algo más que una nostalgia estética</p><p class="subtitle">Rebecca Solnit - Lo que la tecnología le roba a nuestras vidas y cómo podemos recuperarlo</p></div><p class="article-text">
        La nostalgia por los 90 y los primeros 2000 se ha convertido en uno de los grandes imaginarios culturales de nuestros d&iacute;as. Lo estamos observando en el regreso a las c&aacute;maras digitales y los iPods, a la moda Y2K &mdash;llena de colores vibrantes y tiros bajos&mdash; o en la proliferaci&oacute;n de v&iacute;deos de TikTok que nos ense&ntilde;an a vivir como si nos encontr&aacute;ramos en el cambio de siglo: hacer crucigramas viendo <em>Las chicas Gilmore</em>, escuchar CDs, decorar diarios en papel y, en definitiva, pasar tiempo lejos del tel&eacute;fono.
    </p><p class="article-text">
        El fen&oacute;meno tambi&eacute;n ha alcanzado el terreno musical. Uno de los ejemplos m&aacute;s claros es el grupo Katseye, cuya est&eacute;tica bebe directamente de los primeros 2000: brillos, referencias al internet primitivo, feminidad Y2K y canciones como <em>Internet Girl</em>, que evocan m&aacute;s la figura de la &ldquo;chica de internet&rdquo; de los dosmil que <a href="https://www.eldiario.es/era/hazme-una-foto-asi-desmontar-pantomima-influencer_1_11775273.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la </a><a href="https://www.eldiario.es/era/hazme-una-foto-asi-desmontar-pantomima-influencer_1_11775273.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>influencer</em></a><a href="https://www.eldiario.es/era/hazme-una-foto-asi-desmontar-pantomima-influencer_1_11775273.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> contempor&aacute;nea</a>. Parad&oacute;jicamente, todas las integrantes del grupo nacieron entre 2002 y 2007, por lo que los a&ntilde;os que recrean no forman parte de sus recuerdos, sino de un imaginario heredado.
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;hasta qu&eacute; punto este deseo de regresar al pasado es solo una moda est&eacute;tica? &iquest;Qu&eacute; tienen de atractivo los 90 y los primeros 2000 para una generaci&oacute;n que apenas los vivi&oacute;? &iquest;Y qu&eacute; dice esta nostalgia sobre la forma en que vivimos el presente e imaginamos &mdash;o hemos dejado de imaginar&mdash; el futuro?
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7626756476115225870"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><h2 class="article-text">La fantas&iacute;a predigital</h2><p class="article-text">
        Este deseo por volver al cambio de siglo surge entre personas que, efectivamente, vivieron esa &eacute;poca, como Gemma, de 44 a&ntilde;os, que rememora &ldquo;cu&aacute;nto molaba internet antes de las redes sociales. La gente parec&iacute;a educada y amable. Era divertido&rdquo;. Pero se ha extendido a otras personas que, generacionalmente, no vivieron esos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Hace unas semanas, NBC News publicaba <a href="https://www.nbcnews.com/politics/politics-news/discomfort-modern-technology-gen-z-desire-live-past-poll-rcna340897" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una encuesta</a> en la que un 47% de las personas entre 18 y 29 a&ntilde;os &mdash;lo que, mayoritariamente, consideramos generaci&oacute;n Z&mdash; preferir&iacute;a vivir en el pasado, frente a un 38% que elegir&iacute;a mantenerse en el presente, y un 15% al que le gustar&iacute;a vivir en el futuro. Entre aquellos que eleg&iacute;an el pasado, un 33% se quedaba con el pasado m&aacute;s &ldquo;inmediato&rdquo;. En el art&iacute;culo de NBC, el investigador de la nostalgia Clay Routledge apuntaba que esa preferencia por los a&ntilde;os 90 y los primeros 2000 podr&iacute;a explicarse porque se perciben como &ldquo;el momento anterior a las redes sociales y a la vida mediada permanentemente por pantallas&rdquo;. Si uno desea irse mucho m&aacute;s atr&aacute;s de los a&ntilde;os 90, a&ntilde;ad&iacute;a, &ldquo;pierde algunas de las ventajas del progreso social&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En esto est&aacute; de acuerdo Sof&iacute;a Traba Mendez, ingeniera inform&aacute;tica especializada en producto y transformaci&oacute;n digital, quien es consciente de los efectos positivos de ciertos avances tecnol&oacute;gicos pero, al mismo tiempo, cuestiona otros. &ldquo;Si entendemos la tecnolog&iacute;a como avances m&eacute;dicos, matem&aacute;ticos, f&iacute;sicos, etc., entonces no ha habido otro tiempo mejor. Aqu&iacute; incluyo la IA porque las cosas que nos est&aacute; permitiendo hacer son incre&iacute;bles. Por ejemplo, la investigaci&oacute;n en detecci&oacute;n temprana de algunos tipos de c&aacute;ncer&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Añoran la intensidad de las amistades y relaciones presenciales, así como la posibilidad de desconectarse cuando uno quisiera</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Kate Eichhorn</span>
                                        <span>—</span> investigadora y profesora de Estudios Culturales y Comunicación
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Traba tambi&eacute;n pone en valor herramientas de conectividad como Skype o Zoom, que surgieron antes de las redes sociales, por su capacidad para mantener unidas a personas que est&aacute;n f&iacute;sica y geogr&aacute;ficamente separadas. Este ha sido su caso, ya que lleva 14 a&ntilde;os viviendo fuera de Espa&ntilde;a; o el de personas como Pablo (nombre ficticio), de 41 a&ntilde;os, quien cuenta c&oacute;mo estas herramientas le permitieron estar en contacto con su familia en un momento dif&iacute;cil en el que &eacute;l se encontraba en otro pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        El atractivo de estas herramientas es que funcionan de una forma m&aacute;s similar a las de los primeros dos mil. Precisamente, Laura, de 35 a&ntilde;os, echa en falta la forma de funcionar de herramientas que usaba en su adolescencia, como Messenger: &ldquo;Te conectabas cuando quer&iacute;as y te desconectabas cuando quer&iacute;as. Pod&iacute;as elegir cu&aacute;ndo estar presente. Ahora parece que tienes que estar siempre al otro lado, disponible, respondiendo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por lo tanto, lo que nos resulta atractivo de mirar al pasado no es tanto imaginar una sociedad sin desarrollos tecnol&oacute;gicos &mdash;de forma general&mdash;, sino una en la que la tecnolog&iacute;a todav&iacute;a parec&iacute;a menos invasiva. En la que no se nos exig&iacute;a una conexi&oacute;n permanente, disponibilidad constante y la sensaci&oacute;n de que toda experiencia deb&iacute;a pasar por una pantalla.&nbsp;&ldquo;Creo que lo que echamos de menos no es la &eacute;poca en s&iacute;, sino una forma de relacionarnos con el mundo que era m&aacute;s lenta, m&aacute;s presente, m&aacute;s... humana&rdquo;, resume Traba.
    </p><p class="article-text">
        En esto est&aacute; de acuerdo Kate Eichhorn, investigadora y profesora de Estudios Culturales y Comunicaci&oacute;n en The New School de Nueva York: &ldquo;No creo que la mayor&iacute;a de la generaci&oacute;n Z quiera realmente volver a los a&ntilde;os 90. No quieren regresar al punto &aacute;lgido de la crisis del sida ni a una &eacute;poca anterior a muchos de los derechos b&aacute;sicos que hoy tienen las personas LGTBIQ. Pero s&iacute; a&ntilde;oran algunos aspectos de ese periodo. Sobre todo, a&ntilde;oran la intensidad de las amistades y relaciones presenciales, as&iacute; como la posibilidad de desconectarse cuando uno quisiera&rdquo;, asegura.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7457238706370514206"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Es el hecho de no tener la necesidad &mdash;o el FOMO&mdash; de estar permanentemente conectados donde realmente radica la nostalgia: &ldquo;Me gustar&iacute;a que tuvi&eacute;ramos la tecnolog&iacute;a que tenemos ahora, con todas sus posibilidades, pero que fueran &lsquo;lugares&rsquo; a los que acudir en vez de algo que puedes llevar en el bolsillo todo el rato. Ojal&aacute; lograr algo h&iacute;brido entre lo que tenemos ahora y lo que la tecnolog&iacute;a era hace unas d&eacute;cadas&rdquo;, explica Clara, de 29 a&ntilde;os.
    </p><h2 class="article-text">La nostalgia de un pasado no vivido</h2><p class="article-text">
        Este cansancio por la hiperconexi&oacute;n puede entenderse dentro de un proceso de &ldquo;plataformizaci&oacute;n&rdquo; de la vida, como explica la investigadora Anne Helmond. Las plataformas digitales actuales &mdash;Tinder, Instagram, Amazon, YouTube, entre otras&mdash; ya no son simples sitios web o aplicaciones, sino que act&uacute;an como la infraestructura dominante de internet. Es decir, ya no solo las &ldquo;utilizamos&rdquo;, sino que &ldquo;vivimos&rdquo; dentro de ellas. Es por eso que cada vez m&aacute;s personas est&aacute;n buscando actividades y formas de habitar el mundo al margen de la esfera digital.
    </p><p class="article-text">
        Este es el caso de Miriam, de 34 a&ntilde;os, que est&aacute; pensando en recuperar &mdash;en algunos casos ya lo ha hecho&mdash; objetos en sus versiones anal&oacute;gicas: &ldquo;Un m&oacute;vil s&oacute;lo para llamadas, para dejar de estar enganchada a las notificaciones, las redes sociales y la eterna ventana abierta a la red; c&aacute;mara de carrete para revelar y tener recuerdos f&iacute;sicos que guardar; reloj de pulsera para dejar de consultar la hora en el m&oacute;vil, e incluso he pensado en una m&aacute;quina de escribir&rdquo;. Ella reconoce sentirse afortunada al ser de &ldquo;las &uacute;ltimas generaciones que crearon v&iacute;nculos y relaciones sin que mediaran las redes sociales&rdquo;, y ahora est&aacute; intentando adoptar un estilo de vida que le recuerda m&aacute;s a esos a&ntilde;os. Dice encontrar un gran confort en series como <em>Las chicas Gilmore</em>, &ldquo;con su vida sencilla y peque&ntilde;a, comunitaria y anal&oacute;gica&rdquo;. Eso s&iacute;, &ldquo;sin dejarse arrastrar al cien por cien por la nostalgia y ser consciente de todos los avances que han experimentado el feminismo, el movimiento LGTBI, antirracista, anticapitalista, ecologista, entre otros&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        Este traspaso a lo anal&oacute;gico tambi&eacute;n lo ha llevado a cabo Nat&agrave;lia, de 24 a&ntilde;os. A pesar de ser una d&eacute;cada m&aacute;s joven, tambi&eacute;n sinti&oacute; la necesidad de &ldquo;volver&rdquo; a un tiempo anterior que ni siquiera lleg&oacute; a vivir en primera persona. Cuando le coment&oacute; a su jefa que le hab&iacute;an regalado una c&aacute;mara anal&oacute;gica y que estaba &ldquo;volviendo a ser anal&oacute;gica&rdquo;, esta le pregunt&oacute;: &ldquo;&iquest;Vuelves?&rdquo;. &ldquo;Me pareci&oacute; curioso, porque es verdad que por generaci&oacute;n no me corresponde&rdquo;. Hacer crucigramas, usar bloc de notas, leer libros en f&iacute;sico o guardar tarjetas de restaurantes que le gustan es para ella &ldquo;intentar hacer un poco de resistencia o militancia a las din&aacute;micas que se est&aacute;n creando&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Miriam, de 34 años, está pensando en usar &#039;un móvil sólo para llamadas, para dejar de estar enganchada a las notificaciones, las redes sociales y la eterna ventana abierta a la red</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El caso de Nat&agrave;lia no es el &uacute;nico. La profesora en cultura digital explica que, en una asignatura que imparte sobre medios y memoria, sus estudiantes disfrutan mucho creando proyectos recurriendo a formatos anal&oacute;gicos tard&iacute;os o a formatos digitales de transici&oacute;n. &ldquo;Sobre todo hablan de la temporalidad de esos formatos y de lo intencional que hab&iacute;a que ser al utilizarlos&rdquo;, asegura. Adem&aacute;s, en relaci&oacute;n a la generaci&oacute;n Z afirma que, &ldquo;aunque la mayor&iacute;a no est&aacute; preparada para desconectarse completamente &mdash;porque saben que es pr&aacute;cticamente imposible escapar de la tecnolog&iacute;a&mdash;, s&iacute; parecen muy conscientes de que, m&aacute;s all&aacute; de haber consumido enormes cantidades de contenido que les result&oacute; bastante da&ntilde;ino para su desarrollo social y su salud mental durante la preadolescencia y la adolescencia, tambi&eacute;n fueron explotados por la industria tecnol&oacute;gica como productores de contenido&rdquo;. Es por ello que &ldquo;muchos han llegado a la conclusi&oacute;n de que la vida probablemente era mejor antes de la era digital&rdquo;.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7510364396393073950"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><h2 class="article-text">La crisis del futuro</h2><p class="article-text">
        La nostalgia por el pasado parece crecer al mismo ritmo que el escepticismo hacia el futuro, especialmente debido a c&oacute;mo determinadas tecnolog&iacute;as &mdash;en especial la inteligencia artificial&mdash; est&aacute;n empezando a colonizar los imaginarios del presente. En la encuesta publicada por NBC News, casi la mitad de los j&oacute;venes afirmaba sentirse preocupado o ansioso por <a href="https://www.eldiario.es/era/preparacionistas-ia-plan-b-laboral-no-descabellado_1_12508660.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el impacto que la IA podr&iacute;a tener sobre su trabajo</a> en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os. Este retorno a los 90 y los primeros 2000 aparece como resultado a un presente hiperconectado y un futuro asociado a automatizaci&oacute;n, vigilancia y aceleraci&oacute;n constante.
    </p><p class="article-text">
        Para <a href="https://www.eldiario.es/cultura/eudald-espluga-filosofo-no-imaginarios-mundo-manos-extrema-derecha-cat_128_13201118.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Eudald Espluga</a>, autor de <em>Imaginar el fin. Pensamiento apocal&iacute;ptico para un futuro poscapitalista </em>(Paid&oacute;s, 2026), esta dificultad para proyectarse hacia adelante tiene que ver con una crisis m&aacute;s amplia de imaginaci&oacute;n pol&iacute;tica y cultural. &ldquo;Con la llegada de la IA y la consolidaci&oacute;n del capitalismo de plataformas en una estructura de concentraci&oacute;n de poder rentista que algunos llaman tecnofeudalismo, la tecnolog&iacute;a se ha vuelto sin&oacute;nimo de un proceso de deshumanizaci&oacute;n, cuando no de exterminio colonial. Por ejemplo, cuando escuchamos plataformas como Spotify sabemos que estamos financiando el genocidio en Gaza [por las inversiones de su CEO en una empresa que genera inteligencia artificial militar]. El rechazo al uso de determinados dispositivos tecnol&oacute;gicos es quiz&aacute; un intento desesperado por escapar del tecnoautoritarismo actual&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El rechazo al uso de determinados dispositivos tecnológicos es quizá un intento desesperado por escapar del tecnoautoritarismo actual</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Eudald Espluga</span>
                                        <span>—</span> autor de &#039;Imaginar el fin. Pensamiento apocalíptico para un futuro poscapitalista&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En relaci&oacute;n a este <em>revival </em>de los 90-2000, Espluga tambi&eacute;n hace referencia al concepto de &ldquo;porsiemprismo&rdquo; del investigador sobre nostalgia Grafton Tanner. &ldquo;Este intento de vivir en una &eacute;poca donde las cosas no terminan nunca (otra precuela de <em>Una rubia muy legal</em>, otra de <em>El Se&ntilde;or de los Anillos</em>) creo que es una respuesta a los miedos en torno al fin del mundo o la cancelaci&oacute;n efectiva y virtual del futuro: es el intento de seguir viviendo en un presente siempre revivido, siempre <em>rebooteado</em>&rdquo;. Sin embargo, tambi&eacute;n considera que puede tener un elemento subversivo: &ldquo;Es la negativa a compartir los sue&ntilde;os tecnoacelerados de quienes creen que la salvaci&oacute;n de la humanidad, y la conquista de un futuro, pasan por la colonizaci&oacute;n de Marte, por el transhumanismo cyborg o por vivir en ciudades muro en medio del desierto&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta idea de subversi&oacute;n tambi&eacute;n la comparte Eichhorn. &ldquo;Lo que podr&iacute;a parecer una fascinaci&oacute;n extra&ntilde;a o incluso una fetichizaci&oacute;n de los formatos medi&aacute;ticos antiguos no es una nostalgia ingenua por el pasado. En realidad, forma parte de una cr&iacute;tica m&aacute;s sofisticada de la cultura digital contempor&aacute;nea&rdquo;, explica la investigadora cultural. Frente a la paradoja de que haya j&oacute;venes abogando por una vida sin pantallas a trav&eacute;s de una pantalla, Eichhorn asegura que, &ldquo;m&aacute;s que ninguna otra generaci&oacute;n, saben que si quieres que algo se vuelva viral &mdash;incluso una cr&iacute;tica de la cultura digital&mdash; tienes que utilizar precisamente las plataformas que est&aacute;s criticando inadvertidamente&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En ese sentido, quiz&aacute; este <em>revival </em>de los 90 y los primeros 2000 no act&uacute;a tanto como una fantas&iacute;a escapista ni como un deseo por volver realmente al pasado, sino como un intento por imaginar un presente y un futuro en el que la tecnolog&iacute;a vuelva a tener l&iacute;mites. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Proenza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/fantasia-vivir-2000-echamos-relaciones-humanas_1_13251644.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 26 May 2026 19:36:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La fantasía de vivir como en los 2000: "Echamos de menos unas relaciones más humanas"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tendencias,Internet,Redes sociales,TikTok,Desconexión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Parece que si no estamos siempre a tope, nos pasa algo malo”: así viven las personas introvertidas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/parece-si-no-tope-pasa-malo-viven-personas-introvertidas_1_13243281.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2d529442-416a-496c-90bb-ee0b694dbe4f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Parece que si no estamos siempre a tope, nos pasa algo malo”: así viven las personas introvertidas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Confundir timidez con introversión es un error muy frecuente en la sociedad que los expertos achacan a que la palabra que se usa como antítesis es extrovertido: “El tímido tiene miedo o es inseguro y el introvertido no es ni una cosa ni la otra"</p><p class="subtitle">Amigas que vivan cerca: cómo nos cambia la vida compartir lo cotidiano</p></div><p class="article-text">
        El ritmo de vida de Manuel es todo lo calmado que la sociedad le permite. Le gusta pasar tiempo en su casa a solas, detesta las aglomeraciones que se pueden dar en bares o macrofestivales y prefiere relacionarse con dos o tres personas a la vez como m&aacute;ximo. Adem&aacute;s, si socializa durante un tiempo prolongado, luego necesita volver a su soledad para recuperarse. &ldquo;Es como si mi cabeza no diese m&aacute;s de s&iacute;&rdquo;, dice a elDiario.es. Estas caracter&iacute;sticas le definen como introvertido, algo que identific&oacute; cuando ya estaba en la universidad. De ni&ntilde;o o adolescente ya notaba que era menos sociable que el resto, pero el adjetivo que le adjudicaban era &ldquo;rarito&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cuando era ni&ntilde;o, Jes&uacute;s prefer&iacute;a jugar en grupos reducidos o solo con sus mejores amigos aunque realmente lo que prefer&iacute;a era que le dejasen &ldquo;leer tranquilo&rdquo;. &ldquo;Con los a&ntilde;os me di cuenta de que en realidad era bastante sociable, con facilidad para hacer amigos, conocer gente y moverme en grupos grandes. No sufro cuando tengo que socializar&rdquo;, comenta. Pero hay una parte de esa introversi&oacute;n que permanece: no le importa estar solo y ya ha perdido ese FOMO propio de la adolescencia que le forzaba a salir de casa y relacionarse de forma expansiva para no sentirse marginado. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que les ocurre a Manuel y a Jes&uacute;s es un rasgo de personalidad, no es ning&uacute;n trastorno. Solo lo ser&iacute;a si les impidiese llevar una existencia funcional, que no es el caso. Sylvie P&eacute;rez, profesora colaboradora de los Estudios de Psicolog&iacute;a y Ciencias de la Educaci&oacute;n en la Universidad Oberta de Catalunya (UOC), desarrolla que &ldquo;la persona introvertida, como rasgo de personalidad, es feliz, est&aacute; tranquila y se siente equilibrada con bajos niveles de estimulaci&oacute;n o interacci&oacute;n social&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Roberto se identifica como un individuo introvertido porque prefiere estar m&aacute;s tiempo en soledad que acompa&ntilde;ado, lo que no significa que no le guste juntarse con otros. Un d&iacute;a su pareja le defini&oacute; como t&iacute;mido, pero &eacute;l no considera que lo sea. De hecho, cree que ella es m&aacute;s t&iacute;mida que &eacute;l aunque sea m&aacute;s sociable. &ldquo;Yo hago amigos muy f&aacute;cilmente solo que no me gusta estar constantemente rodeado&rdquo;, afirma. Lo mismo le ocurre a Maru: &ldquo;Soy bastante sociable, trabajo con muchas personas, tengo muchos amigos y quienes me conocen seguramente dir&iacute;an que soy simp&aacute;tica. Pero la verdad es que cuando interact&uacute;o mucho o durante demasiado tiempo, necesito quedarme a solas&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La persona introvertida, como rasgo de personalidad, es feliz, está tranquila y se siente equilibrada con bajos niveles de estimulación o interacción social</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Sylvie Pérez</span>
                                        <span>—</span> profesora de Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación en UOC
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Confundir timidez con introversi&oacute;n es un error muy frecuente en la sociedad. Sylvie P&eacute;rez lo achaca a que la palabra que se usa como ant&iacute;tesis de t&iacute;mido es extrovertido, al igual que para introvertido. &ldquo;T&uacute; puedes ser introvertido y no ser t&iacute;mido. El t&iacute;mido tiene miedo o es inseguro y el introvertido no es ni una cosa ni la otra&rdquo;, explica. Por supuesto, alguien puede ser las dos cosas como le ocurre a Jes&uacute;s, aunque con el tiempo ha conseguido atenuar la incomodidad que le pueden suponer ciertas situaciones. &ldquo;He aprendido a comportarme sin timidez, a hablar en p&uacute;blico y a dirigirme a desconocidos. S&iacute; conservo algunos ramalazos de timidez: me pongo rojo con facilidad cuando hablan de m&iacute;, hay conversaciones que aplazo innecesariamente y situaciones que se me hacen bola&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga general sanitaria y forense especializada en el &aacute;mbito de la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica&nbsp;Laia Sabat&eacute;, coincide con su colega en que se tiende a pensar que timidez, introversi&oacute;n e incluso verg&uuml;enza son lo mismo. &ldquo;Se pueden dar las tres cosas a la vez y normalmente solemos confundir una con otra. Para m&iacute; lo importante no es tanto ponerle nombre a estos tres factores sino que cuando nos sintamos inseguros o inc&oacute;modos, podamos revisar qu&eacute; es lo que nos est&aacute; haciendo sentir as&iacute; y qu&eacute; necesitamos. Sin la necesidad de etiquetarnos en exceso&rdquo;, diserta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, destaca que &ldquo;depende de la historia de vida de cada uno, de lo que haya vivido y de c&oacute;mo se haya aprendido o no a regular emocionalmente&rdquo;. Por ejemplo, Jes&uacute;s explica que &eacute;l ha tenido suerte en su entorno personal y laboral. &ldquo;Creo que lo pasar&iacute;a mal si trabajara en contextos m&aacute;s agresivos o competitivos, o que me impidieran &lsquo;retraerme&rsquo; de vez en cuando&rdquo;, apunta y recuerda que una amiga le cont&oacute; una experiencia traum&aacute;tica relacionada con este tema. Ella trabajaba en una consultora que organiz&oacute; una barbacoa para fomentar el<em> </em><a href="https://www.eldiario.es/era/offboarding-team-building-lenguaje-laboral-pervertido-eufemismos_1_10736202.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>team building</em></a> y lo pas&oacute; fatal por tener que participar en dicho evento. Al d&iacute;a siguiente, su jefa le recrimin&oacute; que &ldquo;no se hubiera puesto un bikini, que hubiera bebido poco y que no hubiera &lsquo;bajado la guardia&rsquo;. Le dijo que ese car&aacute;cter reservado indicaba que no se sent&iacute;a plenamente c&oacute;moda en su trabajo y con su equipo&rdquo;, cuenta Jes&uacute;s y manifiesta que &eacute;l no habr&iacute;a durado en ese entorno &ldquo;ni cinco minutos&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando interactúo mucho o durante demasiado tiempo, necesito quedarme a solas</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">La gente s&iacute; cambia (aunque sea un poco)</h2><p class="article-text">
        Manuel s&iacute; ha notado que desde que trabaja en casa su tendencia a la introversi&oacute;n se ha agudizado. Durante su &eacute;poca de estudiante y despu&eacute;s en los diversos trabajos &lsquo;de oficina&rsquo; que desempe&ntilde;&oacute; tuvo que hablar con otros cada d&iacute;a: &ldquo;He trabajado muchos a&ntilde;os de teleoperador, por ejemplo, que supone estar ocho horas diarias hablando con desconocidos&rdquo;. Pero el teletrabajo le ha librado de esa obligaci&oacute;n: &ldquo;La cosa ha ido a m&aacute;s y ahora me da pereza (o incluso agobio) cosas que antes s&iacute; hac&iacute;a sin problemas, como ir al Rastro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para Roberto, los a&ntilde;os influyen en este rasgo de personalidad en concreto: &ldquo;Con la edad tambi&eacute;n creo que seleccionas m&aacute;s d&oacute;nde, con qui&eacute;n y para qu&eacute; socializas&rdquo;. Una opini&oacute;n que Elena comparte, aunque con matices: &ldquo;Si me hubieses preguntado hace 20 a&ntilde;os que me considero introvertida o extrovertida, te hubiese dicho que totalmente extrovertida. Pero era otra &eacute;poca, no est&aacute;bamos todo el rato conectados, no ten&iacute;amos esa sensaci&oacute;n de tener que estar disponibles siempre que causa que mucha gente ya no pueda m&aacute;s&rdquo;. Ella considera que est&aacute; en ese colectivo que, depende del d&iacute;a, necesita permanecer a solas sin que eso signifique necesariamente que se considere introvertida.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a la edad, Sylvie P&eacute;rez apunta que &ldquo;las dimensiones de la personalidad se van construyendo a medida que nos vamos haciendo mayores. Normalmente, un joven que no tiene del todo madurado el sistema frontal del cerebro, que tiene muchas experiencias todav&iacute;a por vivir, tiende a ser m&aacute;s extrovertido o a tener menos conciencia de peligro, a ser m&aacute;s impulsivo&rdquo;. De esta manera, &ldquo;la mayor&iacute;a de la gente de mediana edad ha aprendido un poco a ser m&aacute;s prudente, ya le han pasado cosas. Aunque siempre tendemos m&aacute;s a un lado o a otro&rdquo;, arguye.
    </p><p class="article-text">
        Sabat&eacute; coincide con Elena en que el ritmo fren&eacute;tico de la cotidianidad que ha impuesto el turbocapitalismo puede influir en los rasgos de la personalidad. &ldquo;Vivimos un momento muy estimulante: redes, inmediatez, autoexigencia, presi&oacute;n social&hellip; todo esto nos hace ir a un ritmo muy r&aacute;pido y a veces tenemos demasiados est&iacute;mulos cerca. Para quienes tienen esta tendencia a la introversi&oacute;n, supone a veces un esfuerzo doble poder regularse, ya que la sociedad nos lleva a mostrarnos demasiado hacia fuera&rdquo;. Esta interacci&oacute;n constante y no siempre deseada, tambi&eacute;n puede reducir el tiempo disponible para estar a solas, aunque la especialista remarca que: &ldquo;Depende del momento vital, el contexto y de cada cual&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En general, a las y los entrevistados tener una personalidad introvertida no les ha tra&iacute;do problemas (o no demasiados) ni en su &aacute;mbito personal ni en el laboral. De hecho, Maru considera que el tiempo que pasa a solas &ldquo;son los momentos de m&aacute;s creatividad, profundidad y calma en general, en los que proceso todo lo que voy viviendo&rdquo;. Manuel tampoco ha sentido que ser como es le haya perjudicado en ninguno de los dos aspectos, aunque s&iacute; cree que se puede haber perdido experiencias que podr&iacute;a haber disfrutado. &ldquo;Quedarse en casa est&aacute; muy bien, pero otras cosas quiz&aacute; tambi&eacute;n. No se puede tener todo. Quiz&aacute; si pudiese conseguir que todo el mundo se quedase en casa cuando yo quiero hacer algo fuera de ella, pero no creo que est&eacute;n por la labor&rdquo;, ironiza.
    </p><p class="article-text">
        Para Sylvie P&eacute;rez, en la sociedad hay cierta desconfianza ante la introversi&oacute;n en comparaci&oacute;n con la extroversi&oacute;n. Sobre todo por la confusi&oacute;n entre el primer t&eacute;rmino y la timidez. &ldquo;Normalmente la introversi&oacute;n va asociada a ser inseguro, reservado, selectivo. Y se puede pensar que alguien as&iacute; tendr&aacute; algo que esconder o le cuesta demasiado socializar. Mientras que identificamos la extroversi&oacute;n, la capacidad de hablar con los dem&aacute;s, con sentirse seguro&rdquo;, desgrana y discurre que &ldquo;interpretamos el silencio como problema, simplificamos mucho&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Vivimos un momento muy estimulante (...) Para quienes tienen tendencia a la introversión, supone a veces un esfuerzo doble poder regularse; la sociedad nos lleva a mostrarnos demasiado hacia fuera</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Laia Sabaté</span>
                                        <span>—</span> psicóloga general sanitaria y forense
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La opini&oacute;n de Sabat&eacute; va en la misma l&iacute;nea ya que piensa que la gente con este rasgo de personalidad puede sentirse m&aacute;s cansada: &ldquo;Parece que si no mantenemos siempre una energ&iacute;a social a tope, con ganas de recibir muchos est&iacute;mulos a la vez, nos pasa algo malo&rdquo;. Sin embargo, P&eacute;rez ha detectado un cambio: &ldquo;Hay bastantes personas que se van situando un poco en ir despacio, en procesar las cosas. Ponen sus cuentas en las redes sociales como privadas o se apuntan a los movimientos como el <em>slow food&rdquo;.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        Para Manuel, ser introvertido es m&aacute;s dif&iacute;cil que ser extrovertido &ldquo;pero es mucho m&aacute;s f&aacute;cil ahora que hace diez o veinte a&ntilde;os&rdquo;. &ldquo;Ahora todo el mundo ha aprendido a base de memes en internet que existe gente a la que no le gusta estar en grupos grandes, hacer planes multitudinarios y entienden que estar en casa solo no es tan raro&rdquo;, concreta. Jes&uacute;s cree que &ldquo;los modelos de conducta son mayoritariamente extrovertidos. Se valora la espontaneidad, el impulso, el expresarse sin cortapisas o sin pensarlo dos veces. Pero eso no es una novedad, siempre ha sido as&iacute;&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Coincide con Manuel en que la tecnolog&iacute;a ha sido una ayuda porque &ldquo;hay formas de comunicaci&oacute;n menos invasivas <a href="https://www.eldiario.es/era/llamar-superinvasivo-generacion-zeta-telefono-mensajes_1_10452431.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">(escribir un mensaje en vez de llamar)</a> y desde la pandemia existen reductos de soledad socialmente aceptados. Incluso las redes permiten visibilizar otra forma de relacionarse y ya no imponen una &uacute;nica manera de socializar&rdquo;. &ldquo;Creo que hoy ser introvertido est&aacute; m&aacute;s aceptado que hace a&ntilde;os, cuando el &uacute;nico modelo aspiracional era ser el rey del gallinero&rdquo;, concluye.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/parece-si-no-tope-pasa-malo-viven-personas-introvertidas_1_13243281.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 24 May 2026 19:52:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Parece que si no estamos siempre a tope, nos pasa algo malo”: así viven las personas introvertidas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Bienestar emocional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Amigas que vivan cerca: cómo nos cambia la vida compartir lo cotidiano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/amigas-vivan-cerca-cambia-vida-compartir-cotidiano_1_13233481.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/78f0a25f-e0a3-417e-bcf1-4bd6fd71bc47_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Amigas que vivan cerca: cómo nos cambia la vida compartir lo cotidiano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El encarecimiento de la vivienda en las grandes ciudades hace que muchas personas se alejen de sus redes afectivas. En este contexto, gestos sencillos como quedar para un café, una caña o una llamada cobran una importancia especial
</p><p class="subtitle">La cultura de quedar para ponerse al día con amigos: por qué ya no compartimos la vida, nos la resumimos</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Siento a mis amigos lejos geogr&aacute;ficamente, no emocionalmente&rdquo;. Irene, una joven de 27 a&ntilde;os natural de Valladolid, lleva cinco a&ntilde;os viviendo en Madrid. Ha pasado de vivir &ldquo;en un radio de diez minutos andando&rdquo; de sus amigas &mdash;quedar para pasear, tomar algo o hacer recados casi sin organizaci&oacute;n&mdash; a necesitar trayectos de casi una hora de metro: &ldquo;Al final, que ver a tu amiga suponga 50 minutos de metro y tres transbordos dificulta mucho poder quedar con la frecuencia que te gustar&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es el caso contrario a Jorge, un joven de 26 a&ntilde;os que, tras haberse criado en la capital, se ha mudado a un pueblo de cinco mil habitantes en &Aacute;vila. Acostumbrado a que &ldquo;todos los planes requer&iacute;an de calendario&rdquo; y planificaci&oacute;n, ahora ve a su nuevo grupo de amigos con much&iacute;sima m&aacute;s facilidad. &ldquo;Voy a un restaurante con mi familia y siempre conozco a alguien de los que est&aacute; cenando, voy al supermercado y me encuentro a un amigo haciendo la compra, voy a la panader&iacute;a y me atiende un amigo&hellip; (...) Est&aacute;s haciendo tu vida del d&iacute;a a d&iacute;a y de repente te da una alegr&iacute;a de encontrarte a alguien conocido&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tener a nuestros amigos cerca no siempre depende &uacute;nicamente del cari&ntilde;o o de las ganas de vernos. En ciudades cada vez m&aacute;s caras, extensas y aceleradas, la proximidad se convierte tambi&eacute;n en una cuesti&oacute;n log&iacute;stica. &iquest;C&oacute;mo de importante es incluir las amistades en la vida cotidiana? &iquest;C&oacute;mo influye la distancia en nuestro bienestar y en la manera en que nos relacionamos?
    </p><h2 class="article-text">Cuando la amistad deja de ser cotidiana</h2><p class="article-text">
        Selene lleva viviendo en Madrid desde 2017. Lleg&oacute; desde un peque&ntilde;o municipio de Mallorca y durante sus a&ntilde;os universitarios en Getafe disfrut&oacute; especialmente de hacer vida cotidiana con sus compa&ntilde;eros de carrera. Sin embargo, al terminar los estudios, la dificultad para acceder al alquiler dispers&oacute; al grupo y con ello desapareci&oacute; parte de esa cercan&iacute;a diaria. &ldquo;Ahora todo requiere sacar el calendario&rdquo;, lamenta, &ldquo;se pierde la improvisaci&oacute;n, pero en lo que m&aacute;s se nota es en que cuando quedamos finalmente no nos basta el tiempo. Nos hemos expulsado del d&iacute;a a d&iacute;a y nos hemos resignado a <a href="https://www.eldiario.es/era/cultura-quedar-ponerse-dia-amigos-no-compartimos-vida-resumimos_1_12791667.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">quedar y contarnos las novedades</a>&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las grandes ciudades como Madrid muchas veces son testigo de personas &ldquo;muy conectadas digitalmente, pero con redes afectivas fragmentadas y vidas sociales mucho m&aacute;s dif&iacute;ciles de sostener en lo cotidiano&rdquo;. As&iacute; explica Gabriela Hidalgo Caldas, psic&oacute;loga y <em>coach,</em> c&oacute;mo<strong> </strong>&ldquo;muchas veces no perdemos v&iacute;nculos, perdemos cotidianeidad&rdquo;, las relaciones dejan de estar integradas en la vida diaria y pasan a ser algo casi excepcional. Lo que para Irene en Valladolid &ldquo;se solucionaba con un paseo y un caf&eacute;&rdquo;, &ldquo;ahora requiere de una llamada con mis padres o mis amigas&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De esta manera, a pesar de que las grandes ciudades ofrecen muchas oportunidades sociales, tambi&eacute;n conllevan m&aacute;s dispersi&oacute;n y m&aacute;s dificultad para sostener encuentros frecuentes. Es habitual que amistades que viven a 40 minutos de distancia terminen vi&eacute;ndose muy poco porque, como expone la tambi&eacute;n psic&oacute;loga Rebeca Carrasco Garc&iacute;a, especializada en trauma, ansiedad y depresi&oacute;n, &ldquo;la vida cotidiana ya est&aacute; bastante saturada&rdquo;. Se pone en riesgo una parte muy importante en las relaciones de amistad: la espontaneidad.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Que ver a tu amiga suponga 50 minutos de metro y tres transbordos dificulta mucho poder quedar con la frecuencia que te gustaría</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Irene</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Improvisar para tomarse un caf&eacute;, verse un rato despu&eacute;s del trabajo o acompa&ntilde;arse en peque&ntilde;os momentos cotidianos pueden parecer cosas peque&ntilde;as, pero pueden ser esas interacciones las que nos ayuden a sostener la sensaci&oacute;n de apoyo, pertenencia y conexi&oacute;n. &ldquo;La proximidad f&iacute;sica aporta algo muy concreto que cuesta sustituir: la integraci&oacute;n del v&iacute;nculo en la vida cotidiana&rdquo;. Para Hidalgo Caldas &ldquo;no es solo hablar o mantenerse en contacto&rdquo;, sino compartir cierta sensaci&oacute;n de disponibilidad mutua. En las grandes ciudades existen &ldquo;relaciones significativas, pero muy poca sensaci&oacute;n de sost&eacute;n cercano en su vida diaria&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los grandes n&uacute;cleos urbanos generan una contradicci&oacute;n: es habitual sentirse desconectado incluso estando <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/rodeado-gente-suficiente-no-sentirnos-solos-no-xp_1_12938670.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">rodeado de gente</a>. Y es que muchas veces estas interacciones no se producen por una falta de cari&ntilde;o, sino por cansancio, horarios, desplazamientos o log&iacute;stica. Como recuerda Julia Vidal, psic&oacute;loga sanitaria y directora de <a href="https://www.areahumana.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&Aacute;rea Humana Psicolog&iacute;a</a>, toda esta planificaci&oacute;n &ldquo;genera <a href="https://www.eldiario.es/era/alexander-harton-psicologo-carga-mental-no-cosas-pensar-constantemente-hay-xp_1_13198723.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">carga mental</a> y m&aacute;s necesidad de tiempo que las relaciones de proximidad no tienen&rdquo;. Vidal considera clave sentir disponibilidad por parte de nuestros v&iacute;nculos (incluso aunque no quedemos), ya que &ldquo;incrementa el bienestar general&rdquo; y &ldquo;reduce el estr&eacute;s&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">La amistad, &ldquo;un factor de protecci&oacute;n para la salud mental&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Las relaciones de amistad no solo cumplen una funci&oacute;n social o afectiva, sino que tienen un impacto directo en nuestro bienestar emocional. Nazaret Iglesias Garc&iacute;a, psic&oacute;loga y directora de <a href="https://www.psicologiadana.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Dana Centro de Psicolog&iacute;a</a>, se&ntilde;ala que existe evidencia de que<strong> </strong>&ldquo;el apoyo social percibido se relaciona con menor estr&eacute;s, ansiedad y sintomatolog&iacute;a depresiva, y act&uacute;a como un factor protector para la salud mental&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El apoyo social percibido se relaciona con menor estrés, ansiedad y sintomatología depresiva, y actúa como un factor protector para la salud mental</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Nazaret Iglesias García</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Trini y Ana son hermanas, pero, seg&uacute;n dicen: &ldquo;Obviamente tambi&eacute;n somos amigas&rdquo;. Aunque llevaban d&eacute;cadas viviendo en la misma ciudad, desde hace poco residen en el mismo municipio, separadas por apenas unas cuantas calles. Desde entonces, aseguran que su relaci&oacute;n se ha vuelto mucho m&aacute;s cercana. &ldquo;Ana lo es todo para m&iacute;, creo que sin ella no podr&iacute;a llevar la vida que llevo. Nos vemos a menudo, desayunamos, tomamos algo, nos encontramos&hellip;&rdquo;, cuenta Trini. La mudanza de Trini lleg&oacute; despu&eacute;s de una etapa complicada y de algunos problemas de salud. A ra&iacute;z de ello, ambas han podido comprobar hasta qu&eacute; punto tener cerca a personas importantes puede influir en el bienestar diario. Aunque intu&iacute;an que vivir cerca las unir&iacute;a m&aacute;s, Trini reconoce que no esperaba el impacto que tendr&iacute;a en su d&iacute;a a d&iacute;a: &ldquo;No conoc&iacute;a esta maravillosa vida que me estaba esperando (...) Sabemos que nos tenemos ah&iacute;, y que vi&eacute;ndonos y tomando un caf&eacute; nos sentiremos mejor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La &ldquo;sensaci&oacute;n de sost&eacute;n emocional cotidiano&rdquo; es clave para Esther Boada, psic&oacute;loga sanitaria y directora de <a href="https://www.instagram.com/centre_sukha/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Centre Sukha Cornella y Molins</a>, porque, &ldquo;cuando una persona percibe que no tiene a nadie cerca a quien recurrir f&aacute;cilmente, el sistema nervioso tiende a mantenerse m&aacute;s alerta, aparece m&aacute;s sensaci&oacute;n de carga mental, hipervigilancia y necesidad de &lsquo;poder con todo&rdquo;. Adem&aacute;s, pueden aparecer din&aacute;micas de &ldquo;autosuficiencia obligada&rdquo;: la sensaci&oacute;n de tener que afrontar todo sola porque pedir ayuda requiere demasiada coordinaci&oacute;n, tiempo y esfuerzo.
    </p><p class="article-text">
        Irene tiene claro que, tanto en Valladolid como en Madrid, compartir tiempo con sus amistades influye directamente en c&oacute;mo se siente. La joven, que reconoce no mantener &ldquo;un contacto muy fluido a trav&eacute;s de redes o WhatsApp&rdquo;, asegura que cuando ve a sus amigas en persona &ldquo;es mucho m&aacute;s probable que surjan conversaciones de desahogo mutuo&rdquo; que le ayudan a &ldquo;estar mucho mejor an&iacute;micamente&rdquo;. &ldquo;Esto para m&iacute; es calidad de vida&rdquo;, dice.
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                    alt="Acompañarse en pequeños momentos cotidianos puede parecer algo pequeño, pero pueden ser esas interacciones las que nos ayuden a sostener la sensación de apoyo, pertenencia y conexión."
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            <span class="title">
                Acompañarse en pequeños momentos cotidianos puede parecer algo pequeño, pero pueden ser esas interacciones las que nos ayuden a sostener la sensación de apoyo, pertenencia y conexión.                            </span>
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        Y es precisamente en momentos en los que esa convivencia se vuelve m&aacute;s regular &mdash;durante las vacaciones, el verano o los d&iacute;as en el pueblo&mdash; cuando sus efectos sobre el bienestar emocional se hacen m&aacute;s evidentes. Para Irene M., su d&iacute;a a d&iacute;a cambia cuando en verano pasa de una gran ciudad como Sevilla a su pueblo manchego: &ldquo;Cuando voy al pueblo es a desconectar, a pas&aacute;rmelo bien y a disfrutar. Son momentos muy concretos en los que se hace mucha vida en comunidad, en casa de amigos, en bares rodeada de gente&hellip; No hay esa rutina ni ritmos fren&eacute;ticos que hay en una ciudad, por eso [las amistades] parece que se desarrollan mucho m&aacute;s f&aacute;cil&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando pasamos a entornos m&aacute;s reducidos y podemos disfrutar de una mayor cotidianidad con nuestras amistades, se hace tambi&eacute;n m&aacute;s visible hasta qu&eacute; punto <a href="https://www.eldiario.es/era/ahora-planes-incluyen-gastar-dinero-hemos-cambiado-quedadas-sencillas-experiencias_1_12758388.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el consumo condiciona la forma en que nos relacionamos</a> en las grandes ciudades. Al pasar de la capital a un pueblo de cinco mil habitantes, Jorge ha comprobado que este elemento no atraviesa de igual manera las relaciones de amistad en ambos contextos. &ldquo;En Madrid salir o quedar siempre va ligado a consumir. Aqu&iacute;, aunque tambi&eacute;n puedes quedar a tomar algo, s&iacute; que es m&aacute;s com&uacute;n quedar para simplemente estar en la plaza. Con mis amigos de aqu&iacute; puedo quedar por la tarde, ir a cenar a casa, y despu&eacute;s volver a salir (...) Est&aacute;s menos obligado a gastar dinero, si quieres lo haces, pero no hace falta&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo mismo vive Irene M. en sus vacaciones: &ldquo;Puedo quedar para estar con mis amigas para no hacer nada, simplemente contarnos nuestras vidas y reflexionar. No quedamos para hacer algo concreto como s&iacute; ocurre en la ciudad, sino simplemente para estar juntas&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Buscar proximidad en la distancia</h2><p class="article-text">
        En la etapa adulta, no siempre es posible dedicar a las amistades el mismo tiempo que en la infancia o la adolescencia. El ritmo diario hace que, en muchas ocasiones, un paseo improvisado se cambie por una llamada o un mensaje para preguntar qu&eacute; tal va el d&iacute;a, la semana o incluso el mes.
    </p><p class="article-text">
        Las expertas como Eva Barrio, psic&oacute;loga con perspectiva de g&eacute;nero y directora de <a href="https://narapsicologia.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nara psicolog&iacute;a</a>, se&ntilde;alan la proximidad como un elemento fortalecedor de los v&iacute;nculos emocionales &mdash;el &ldquo;efecto de mera exposici&oacute;n&rdquo; demuestra c&oacute;mo la frecuencia de contacto f&iacute;sico aumenta la familiaridad y el afecto&mdash;.<strong> </strong>Sin embargo, esto no implica que las relaciones a distancia no puedan ser profundas y significativas. De hecho, Barrio est&aacute; segura de que cuando no tenemos esta proximidad, &ldquo;la buscamos&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El problema de la vivienda expulsa a las personas de sus barrios o del lugar en el que se establecieron en un primer momento debido al precio de los alquileres y desajusta el círculo social</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Selene</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En este contexto, Selene tiene mucho que agradecer a la tecnolog&iacute;a: &ldquo;Si algo bueno tiene es que permite enviar un mensaje, escribir, llamar e incluso ver la cara y las reacciones cuando hay alguna novedad importante que hay que contar, aunque sea en videollamada. Por supuesto, lo mejor y lo ideal es tener a las amigas cerca, pero al final hay muchas maneras de sentirlas as&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, Iglesias Garc&iacute;a recuerda que las relaciones a distancia con nuestras amigas no son menos valiosas, ya que &ldquo;nos pueden sostener mucho emocionalmente&rdquo;, sobre todo &ldquo;si hay confianza, continuidad y comunicaci&oacute;n de calidad&rdquo;. &ldquo;Esa disponibilidad no necesariamente tiene que ser f&iacute;sica, es esencial sentir esta disponibilidad emocional que se refuerza con la cercan&iacute;a f&iacute;sica que se puede generar tambi&eacute;n a trav&eacute;s de la tecnolog&iacute;a&rdquo;, a&ntilde;ade la psic&oacute;loga Vidal. De ah&iacute; que en la vida adulta sostener una red de apoyo no dependa solo de la cercan&iacute;a o la tecnolog&iacute;a, sino tambi&eacute;n de la intenci&oacute;n con la que se cuidan esos v&iacute;nculos.
    </p><p class="article-text">
        Irene M. afirma con contundencia que &ldquo;las <a href="https://www.eldiario.es/era/duelo-ruptura-amistad_1_10651861.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">relaciones de amistad</a> hay que trabajarlas&rdquo;, al igual que cualquier otro tipo de relaci&oacute;n y &ldquo;no solo las de pareja, que son a las que m&aacute;s estamos acostumbrados a prestar atenci&oacute;n&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El problema de la vivienda atraviesa la amistad</h2><p class="article-text">
        Muchas veces la lejan&iacute;a con nuestros c&iacute;rculos de amistades no viene marcada por un cambio de trabajo o de ciudad, sino por un factor m&aacute;s estructural: la dificultad de acceso a la vivienda. El encarecimiento del alquiler y la compra en las grandes ciudades, que obliga a desplazarse en busca de opciones m&aacute;s asequibles cada vez m&aacute;s alejadas de los centros,&nbsp;ha terminado por distanciar a muchas amistades. Selene ha vivido esta realidad en primera persona: &ldquo;En general, no tengo cerca a mi gente, y precisamente este es uno de los problemas que veo en el modelo de ciudad que plantea Madrid o las grandes ciudades. El problema de la vivienda expulsa a las personas de sus barrios o del lugar en el que se establecieron en un primer momento debido al precio de los alquileres y desajusta el c&iacute;rculo social&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n se&ntilde;ala la psic&oacute;loga Hidalgo Caldas, para muchas personas acceder a una vivienda solo es posible &ldquo;a costa de alejarse de sus redes afectivas, de sus rutinas sociales y de los espacios donde transcurr&iacute;a su vida cotidiana&rdquo;. Esto tiene consecuencias &ldquo;econ&oacute;micas y log&iacute;sticas, pero tambi&eacute;n relacionales y psicol&oacute;gicas&rdquo;, como el aumento del aislamiento social, el estr&eacute;s sostenido o la sensaci&oacute;n de desconexi&oacute;n y desarraigo.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Tan importantes son los amigos íntimos, las amistades más ‘superficiales’, las personas cotidianas como el compañero con quien te tomas un café. Estas microinteracciones aportan a nuestra ‘nutrición social’, contribuyen a sentirte acompañada, en sociedad</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Julia Vidal</span>
                                        <span>—</span> psicóloga sanitaria
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Cuidar los v&iacute;nculos tambi&eacute;n es autocuidado</h2><p class="article-text">
        Las psic&oacute;logas inciden en el factor de protecci&oacute;n que constituyen las amistades, y en la importancia de cultivarlas de forma consciente <a href="https://www.eldiario.es/era/como-hacer-amigos-nuevos_1_10829978.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en la vida adulta</a>. En las grandes ciudades se vuelve especialmente importante construir un espacio o red que nos permita tener esa sensaci&oacute;n de pertenencia. &ldquo;Tan importantes son los amigos &iacute;ntimos, las amistades m&aacute;s &lsquo;superficiales&rsquo;, las personas cotidianas como el compa&ntilde;ero con quien te tomas un caf&eacute; o estas microinteracciones, todas aportan a nuestra &lsquo;nutrici&oacute;n social&rsquo;, ya que son un espacio de expresi&oacute;n y contribuyen a sentirte acompa&ntilde;ada, a sentirte en sociedad&rdquo;, se&ntilde;ala Vidal.
    </p><p class="article-text">
        La clave, seg&uacute;n Iglesias Garc&iacute;a, &ldquo;es no idealizar ni demonizar la distancia&rdquo;. Podemos tener v&iacute;nculos muy profundos con personas que viven lejos, pero tambi&eacute;n necesitamos presencia cercana, vida compartida y peque&ntilde;as interacciones cotidianas. Y concluye: &ldquo;El bienestar emocional no depende solo de tener &lsquo;gente importante&rsquo; en abstracto, sino de sentir que hay personas disponibles, accesibles y presentes en nuestra vida real (...) En un contexto social donde cada vez hay m&aacute;s movilidad, teletrabajo, individualizaci&oacute;n y dispersi&oacute;n urbana, construir red cercana no deber&iacute;a verse como algo secundario&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anabel Cuevas Vega]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/amigas-vivan-cerca-cambia-vida-compartir-cotidiano_1_13233481.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 19 May 2026 21:05:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Amigas que vivan cerca: cómo nos cambia la vida compartir lo cotidiano]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Amistad,Vivienda,Bienestar emocional,Salud mental,Psicología,Salud psicológica,Bienestar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Sanar un trauma con un cursillo de tres días? Marta Sader analiza el auge de la "espiritualidad líquida"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/sanar-trauma-cursillo-tres-dias-marta-sader-analiza-auge-espiritualidad-liquida_1_13254649.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/17a73eef-62c7-4d89-af29-c3f8c1dac384_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Sanar un trauma con un cursillo de tres días? Marta Sader analiza el auge de la &quot;espiritualidad líquida&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En su primer libro, ‘Espiritualidad líquida. Misticismo pop en la era del yo’ (Debate), la periodista analiza el 'boom' contemporáneo del horóscopo, las pseudoterapias y el 'wellness' espiritual desde una mirada crítica, íntima y nada condescendiente</p><p class="subtitle">“¡Todo lo que te han contado es mentira!”: cómo ciertas corrientes del bienestar conectan con la conspiranoia</p></div><p class="article-text">
        Marta Sader llevaba a&ntilde;os viviendo en un pueblo del sur de Espa&ntilde;a, en plena naturaleza, cuando comenz&oacute; a llevar a su hijo al colegio. All&iacute;, de manera casi inevitable, comenz&oacute; a estrechar lazos con los padres de los otros ni&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con ellos compart&iacute;a much&iacute;simas cosas, se sinti&oacute; como en casa, pero pronto se dio cuenta de que tambi&eacute;n ten&iacute;an enormes diferencias. &ldquo;Me dec&iacute;an cosas con total naturalidad que a m&iacute; me parec&iacute;an de otro planeta&rdquo;, recuerda. El momento decisivo lleg&oacute; durante una fiesta. Una pareja le explic&oacute; que, si su hija enfermaba, no la llevar&iacute;an al m&eacute;dico porque ellos cre&iacute;an en la Nueva Medicina Germ&aacute;nica, una pseudoterapia que sostiene que las enfermedades se originan en conflictos emocionales no resueltos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pero, &iquest;qu&eacute; conflicto iba a tener su hija, si apenas acababa de cumplir tres a&ntilde;os?&rdquo;, afirma sorprendida. &ldquo;Ellos me dec&iacute;an que quiz&aacute; el conflicto no era suyo, sino de un antepasado que se podr&iacute;a haber reencarnado en ella. Me fui a casa pensando: &lsquo;&iquest;c&oacute;mo puede ser posible?&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aquella pregunta termin&oacute; convirti&eacute;ndose, tras a&ntilde;os de investigaci&oacute;n, en <a href="https://www.penguinlibros.com/es/economia-politica-y-actualidad/616732-libro-espiritualidad-liquida-9791387904142?srsltid=AfmBOor9Zf8M9oqjGvzPen3L0nxVuIcfoCJa-78ucE_XhdrXhNAxma-t" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Espiritualidad l&iacute;quida. Misticismo pop en la era del yo</em></a><em> </em>(Debate, 2026), un ensayo que explora el auge del esoterismo pop, las pseudoterapias y las nuevas formas de misticismo contempor&aacute;neo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sader no escribe ni como creyente ni como conversa. Tampoco como cr&iacute;tica. Se define como una persona profundamente esc&eacute;ptica, formada en el pensamiento racional y muy preocupada por entender c&oacute;mo construimos nuestras creencias. Lo que le interesaba al escribir su libro no era ridiculizar a quienes creen, sino entender por qu&eacute; personas inteligentes, sensibles y cultas terminan confiando en discursos m&aacute;gicos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para m&iacute; la gran pregunta era por qu&eacute; ellas creen y yo no&rdquo;, apunta. &ldquo;Porque mis amigas son personas incre&iacute;bles: listas, sensibles, amables. Yo no pod&iacute;a reducir aquello a que fueran ingenuas o tontas&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Una espiritualidad expr&eacute;s</h2><p class="article-text">
        Pronto surgi&oacute; el concepto que da t&iacute;tulo al libro. Para Sader, la espiritualidad l&iacute;quida es una versi&oacute;n contempor&aacute;nea, flexible y consumible de la b&uacute;squeda espiritual tradicional. &ldquo;La espiritualidad pura exige una vida entera de dedicaci&oacute;n, introspecci&oacute;n y b&uacute;squeda de sentido&rdquo;, dice. &ldquo;La espiritualidad l&iacute;quida, en cambio, te promete soluciones r&aacute;pidas. Sanar tu linaje femenino en un cursillo de tres d&iacute;as o curarte de un complejo trauma con tu padre mediante una &lsquo;cirug&iacute;a astral&rsquo; realizada con la energ&iacute;a de los &aacute;ngeles&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La espiritualidad pura exige una vida entera de dedicación, introspección y búsqueda de sentido. La espiritualidad líquida, en cambio, te promete soluciones rápidas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La autora compara la espiritualidad l&iacute;quida con ciertos discursos de la autoayuda contempor&aacute;nea. &ldquo;Te da respuestas inmediatas a problemas complejos&rdquo;, resume. &ldquo;Y adem&aacute;s lo hace de una manera comod&iacute;sima&rdquo;. No exige compromiso profundo ni pertenencia estable. Se puede entrar y salir de ella f&aacute;cilmente, puedes mezclar astrolog&iacute;a, tarot, terapias energ&eacute;ticas, manifestaci&oacute;n, chamanismo o discursos pseudocient&iacute;ficos sin necesidad de construir un sistema coherente.
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;c&oacute;mo explicar su &eacute;xito en los &uacute;ltimos a&ntilde;os? En opini&oacute;n de Sader, no puede explicarse &uacute;nicamente desde la ignorancia, sino que en el centro del fen&oacute;meno detecta necesidades emocionales reales y humanas. &ldquo;Todos las tenemos&rdquo;, afirma. &ldquo;Necesitamos que nos vean, sentir que pertenecemos a algo, que nuestra vida tiene sentido. Tambi&eacute;n cierta necesidad de trascendencia. Pero en el mundo capitalista en el que vivimos no hay espacio para eso. Cuando &eacute;ramos cazadores-recolectores y nos sent&aacute;bamos alrededor del fuego, se contaban historias compartidas que daban forma al grupo, a su pasado y a su futuro. Todo eso ya no existe y algo ten&iacute;a que ocupar ese lugar&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El capitalismo tambi&eacute;n vende consuelo</h2><p class="article-text">
        Lo que ocurre es que el capitalismo, siempre atento a hacer negocio, ha aprendido a convertir incluso esa b&uacute;squeda espiritual en un producto de consumo. &ldquo;El capitalismo ha absorbido esas necesidades y las vende en forma de espiritualidad l&iacute;quida&rdquo;, sostiene. &ldquo;Eso no significa que todas las personas que trabajan en este mundo sean estafadoras. Mucha gente cree sinceramente en lo que hace y quiere ayudar a los dem&aacute;s, pero tambi&eacute;n necesitan ganar dinero&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La periodista tambi&eacute;n se&ntilde;ala que hay muchos que simplemente explotan un mercado muy rentable. &ldquo;Una aplicaci&oacute;n de astrolog&iacute;a probablemente est&aacute; desarrollada por gente que ni siquiera cree en la astrolog&iacute;a&rdquo;, apunta. &ldquo;Lo mismo pasa con parte de la industria del <em>wellness</em>. Probablemente Gwyneth Paltrow no ha probado ni se cree todo lo que vende su marca. En ese caso, es simplemente un negocio&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nos encanta sentir que podemos controlarlo todo. Si me dices que solo necesito meditar, visualizar y hacer determinados ejercicios para que mi vida funcione, eso me da tranquilidad. El problema es que cuando fracasas, la culpa también recae únicamente sobre ti</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A la vez, la autora se&ntilde;ala en su ensayo c&oacute;mo estos discursos encajan con la l&oacute;gica neoliberal contempor&aacute;nea, en el sentido de que muchas de estas corrientes trasladan toda la responsabilidad al individuo. Si uno fracasa, enferma o no alcanza sus objetivos, el problema est&aacute; en c&oacute;mo vibra, en que no ha manifestado suficiente o en la energ&iacute;a que proyecta.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pero no todo depende de uno mismo&rdquo;, subraya la autora. &ldquo;Llegas o no llegas a fin de mes por muchos motivos, desde luego no porque no hayas manifestado suficiente. Influye el lugar donde has nacido, las oportunidades que has tenido o el contexto hist&oacute;rico&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero estos relatos siguen resultando seductores porque ofrecen una ilusi&oacute;n de control que, en realidad, no es real. &ldquo;Nos encanta sentir que podemos controlarlo todo. Si me dices que solo necesito meditar, visualizar y hacer determinados ejercicios para que mi vida funcione, eso me da tranquilidad&rdquo;, explica. &ldquo;El problema es que cuando fracasas, la culpa tambi&eacute;n recae &uacute;nicamente sobre ti&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El hor&oacute;scopo como identidad</h2><p class="article-text">
        El libro dedica un amplio espacio a uno de los fen&oacute;menos relacionados con el esoterismo que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha gozado de m&aacute;s fama: el&nbsp;hor&oacute;scopo. Para la autora, internet y las redes sociales han sido decisivos para su enorme expansi&oacute;n. &ldquo;Vivimos en una &eacute;poca de explicaciones r&aacute;pidas y simplificadas&rdquo;, explica. &ldquo;Instagram o TikTok convierten cualquier cosa compleja en una p&iacute;ldora f&aacute;cil de consumir en un minuto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y la astrolog&iacute;a encaja perfectamente en ese ecosistema porque ofrece una identidad instant&aacute;nea. &ldquo;Dices &lsquo;soy Acuario&rsquo; y autom&aacute;ticamente ya hay una narrativa construida sobre qui&eacute;n eres&rdquo;, se&ntilde;ala. &ldquo;El hor&oacute;scopo proporciona una explicaci&oacute;n r&aacute;pida de tu personalidad y adem&aacute;s te integra dentro de un grupo, tu signo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El hecho de que durante la epidemia de Covid-19 todos estuvi&eacute;ramos buscando un sentido a nuestras vidas, influy&oacute; mucho en su expansi&oacute;n: &ldquo;La pandemia fue la tormenta perfecta para el <a href="https://www.eldiario.es/era/momento-normalizado-creer-horoscopo_1_10287956.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">auge del hor&oacute;scopo</a>&rdquo;, asegura. &ldquo;La gente ten&iacute;a tiempo, ansiedad y mucha incertidumbre&rdquo;, asegura.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">La pandemia fue la tormenta perfecta para el auge del horóscopo. La gente tenía tiempo, ansiedad y mucha incertidumbre</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">La espiritualidad como refugio</h2><p class="article-text">
        Otra de las cuestiones centrales del ensayo es la relaci&oacute;n entre espiritualidad y g&eacute;nero. Sader cree que muchas de estas corrientes de pensamiento m&aacute;gico interpelan especialmente a las mujeres porque hist&oacute;ricamente estas han asumido los cuidados (tanto propios como ajenos) y porque la medicina tradicional, que siempre ha sido profundamente machista, ha ignorado durante d&eacute;cadas determinados malestares femeninos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tambi&eacute;n pienso que al estar m&aacute;s educadas en lo emocional, las mujeres necesitamos una serie de cosas para sentirnos bien, como por ejemplo estar en paz con nosotras mismas o con nuestra familia. Algo que proporcionan muchas de estas pr&aacute;cticas. Por lo tanto, el hecho de que las mujeres nos sintamos m&aacute;s atra&iacute;das que los hombres hacia estos temas no se trata de algo biol&oacute;gico, sino cultural&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El peligro aparece cuando alguien se aprovecha</h2><p class="article-text">
        El libro es especialmente cr&iacute;tico con las pseudoterapias que prometen milagros ante enfermedades muy graves. Una idea que circula entre los seguidores de estas ideas es que &ldquo;con la medicina tambi&eacute;n te mueres&rdquo;. Obviamente, esa afirmaci&oacute;n pierde fuerza cuando se la confronta con las estad&iacute;sticas. &ldquo;La gente que recurre a las terapias alternativas tiene m&aacute;s posibilidades de morir, un 470% m&aacute;s en algunas patolog&iacute;as&rdquo;, afirma la autora en el libro. &ldquo;Pero la realidad es un relato. Yo creo que la ciencia sirve para algo bas&aacute;ndome en datos como ese pero, aunque los datos est&aacute;n ah&iacute;, no todo el mundo los ve igual&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sader reconoce que ese es uno de los aprendizajes m&aacute;s grandes de <em>Espiritualidad l&iacute;quida</em>: &ldquo;Ante el mismo hecho, dos personas pueden sacar conclusiones completamente diferentes&rdquo;. Adem&aacute;s, seg&uacute;n la autora, &ldquo;hay muchas variables que favorecen el uso de las pseudoterapias. La fundamental es que el sistema m&eacute;dico les est&aacute; fallando. No es lo mismo que un m&eacute;dico te despache en cinco minutos y te d&eacute; una receta, que sentarte durante una hora con alguien, que le cuentes tu vida desde que naciste y que sientas que ha entendido realmente lo que te pasa. A veces, lo que le ocurre a la gente no es solo, por ejemplo, que le duela una pierna, sino que ese dolor se relaciona con su trabajo, la relaci&oacute;n con su madre o un secreto que lleva guardando desde hace 25 a&ntilde;os. Los seres humanos somos mucho m&aacute;s complejos de lo que la medicina, tal y como est&aacute; planteada actualmente, nos quiere hacer creer&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de todos los argumentos en contra de las pseudoterapias y el pensamiento m&aacute;gico, Sader evita la superioridad moral. De hecho, su mirada es tremendamente comprensiva. &ldquo;Yo soy cr&iacute;tica con aquello que hace da&ntilde;o&rdquo;, explica. &ldquo;Con el gur&uacute; que manipula, con quien promete curaciones falsas o con quien se aprovecha de personas vulnerables&rdquo;. Sin embargo, insiste en que comprender no significa necesariamente compartir. &ldquo;Entiendo por qu&eacute; creen, aunque yo no crea&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Vivimos en una época de explicaciones rápidas y simplificadas. Instagram o TikTok convierten cualquier cosa compleja en una píldora fácil de consumir en un minuto</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La periodista reconoce que convivir con personas que ven el mundo de una manera radicalmente distinta a la suya ha terminado siendo una experiencia enriquecedora. &ldquo;Quiz&aacute; hace veinte a&ntilde;os habr&iacute;a pensado: &lsquo;Qu&eacute; tontas&rsquo;. Ahora me parece much&iacute;simo m&aacute;s interesante intentar comprenderlas&rdquo;, reconoce.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, el libro est&aacute; dedicado precisamente a esas amigas a las que llama &ldquo;las m&iacute;sticas&rdquo;. &ldquo;Las quiero como si fueran de mi familia&rdquo;, dice. &ldquo;Y eso me parece una de las grandes lecciones del libro&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Preguntarse qui&eacute;n gana</h2><p class="article-text">
        Al final, m&aacute;s que ofrecer respuestas cerradas, <em>Espiritualidad l&iacute;quida</em> busca abrir preguntas. Especialmente una: qui&eacute;n gana con determinadas creencias.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La cuesti&oacute;n importante es preguntarse qui&eacute;n lo dice y por qu&eacute; lo dice&rdquo;, concluye Sader. &ldquo;No estoy diciendo que la gente no crea. Cada uno puede creer en lo que quiera. Pero s&iacute; conviene preguntarse qu&eacute; intereses hay detr&aacute;s y qu&eacute; efectos tiene todo esto a nivel colectivo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En un presente marcado por la ansiedad, la precariedad y la incertidumbre constante, este libro nos invita a reflexionar sobre nuestra profunda necesidad de encontrar sentido. Quiz&aacute; lo m&aacute;s inquietante de todo sea descubrir que el mundo se ha vuelto tan hostil que volver a creer se ha convertido en el mayor de los deseos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/sanar-trauma-cursillo-tres-dias-marta-sader-analiza-auge-espiritualidad-liquida_1_13254649.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 May 2026 20:39:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Sanar un trauma con un cursillo de tres días? Marta Sader analiza el auge de la "espiritualidad líquida"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tendencias,Pseudoterapias,Bienestar,Sociedad,Libros,Ensayos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“No es un sitio para mí, me da muchísima vergüenza”: por qué el gimnasio resulta tan hostil para algunas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/no-sitio-da-verguenza-personas-sienten-intimidadas-gimnasio_1_13179924.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1a7aeb62-9eb9-42b1-99c0-6415cc1915c7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“No es un sitio para mí, me da muchísima vergüenza”: por qué el gimnasio resulta tan hostil para algunas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Copan cada vez más las ciudades, pero las dinámicas que imperan en muchos de ellos, siendo espacios eminentemente masculinizados y enfocados en el alcance de un determinado tipo de cuerpos, hacen que no todo el mundo se sienta a gusto</p><p class="subtitle">Cuando hacer ejercicio se convierte en una adicción: "Es fácil ocultarlo porque estás tonificada y con un aspecto estupendo"</p></div><p class="article-text">
        Salas rodeadas de espejos, din&aacute;micas m&aacute;s orientadas a tonificar el cuerpo y alcanzar metas de peso que a mantenerse saludable, el sonido exacerbado de alguien que se ha pasado levantando pesas... La realidad que se vive en muchos gimnasios, cada vez m&aacute;s presentes en los barrios de todo el pa&iacute;s y con socios m&aacute;s y m&aacute;s j&oacute;venes, hace que estos no se perciban siempre como espacios agradables. Con el verano a la vuelta de la esquina y el n&uacute;mero de inscripciones creciendo, nos paramos a observar un fen&oacute;meno de nombre ingl&eacute;s que recoge una sensaci&oacute;n universal: <em>gymtimidation,</em> la inseguridad o ansiedad que muchas personas experimentan por miedo a sentirse juzgadas por su apariencia f&iacute;sica, su estado de forma o experiencia en el gimnasio. &iquest;Por qu&eacute; se puede crear esta aversi&oacute;n? 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;He observado que, desde hace unos a&ntilde;os para ac&aacute;, s&iacute; hay m&aacute;s diversidad de cuerpos en los gimnasios y espacio para las mujeres&rdquo;, adelanta In&eacute;s Arroyo, vocal de la secci&oacute;n de Psicolog&iacute;a de las Mujeres, G&eacute;neros y Diversidades del Col.legi Oficial de Psicologia de Catalunya. De todas formas, la segregaci&oacute;n en el uso de estos lugares sigue presente, algo que remite a lo que sucede en los patios del colegio. Mientras que en aquagym la mayor&iacute;a de la participaci&oacute;n est&aacute; en las mujeres, en zonas de entrenamiento como el peso libre predominan los hombres.
    </p><p class="article-text">
        La experta recalca que el fen&oacute;meno en torno al gimnasio bebe en gran medida de &ldquo;un culto al cuerpo ligado a lo superficial, a la est&eacute;tica&rdquo;, mientras se dejan de lado otros &ldquo;vac&iacute;os internos que a lo mejor tambi&eacute;n existen&rdquo;. &ldquo;En un mundo con mucha incertidumbre, nos acogemos al control de algo que puede ser m&aacute;s superficial&rdquo;, explica la psic&oacute;loga mientras liga esta postura a otras medidas tambi&eacute;n de m&aacute;s o menos f&aacute;cil alcance, como el control de la alimentaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        De esta forma, aquellas personas que se salen de la norma, o que simplemente no quieren seguir el camino marcado por las &uacute;ltimas tendencias, sienten cierta reticencia a la hora de entrenar en un gimnasio. &ldquo;Lo primero que se ve en ellos es el cuerpo, y no todas las personas est&aacute;n a gusto con el suyo. En un gimnasio se ve una exageraci&oacute;n de los estereotipos habituales&rdquo;, concede Arroyo.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Lo primero que se ve en ellos es el cuerpo, y no todas las personas están a gusto con el suyo. En un gimnasio se ve una exageración de los estereotipos habituales</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Inés Arroyo</span>
                                        <span>—</span> Col.legi Oficial de Psicologia de Catalunya
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">En busca de un espacio acogedor</h2><p class="article-text">
        En ocasiones, la cuesti&oacute;n no es f&aacute;cil de explicar. Paula Garc&iacute;a, enfermera de salud mental en Bilbao, siempre ha sentido rechazo hacia estos espacios: &ldquo;He intentado ir dos veces con la idea de estar m&aacute;s sana, encontrarme mejor, pero no es un sitio para m&iacute;. Me da much&iacute;sima verg&uuml;enza&rdquo;, se&ntilde;ala a sus 29 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        En su caso, le persigue la idea de que los dem&aacute;s deportistas puedan pensar de ella que no hace bien los ejercicios o utiliza mal las m&aacute;quinas. &ldquo;Me apuntaba a clases grupales porque ah&iacute; se difumina m&aacute;s la mirada. Quiz&aacute; yo tambi&eacute;n deber&iacute;a deshacerme de la idea de que todos me miran, porque luego cada uno va a lo suyo&rdquo;, acepta. Sin embargo, esa sensaci&oacute;n que describe es com&uacute;n entre sus amistades: &ldquo;Cuando hablo de estas cosas, mis amigas saben a lo que me refiero&rdquo;, comenta. Como soluci&oacute;n, m&aacute;s all&aacute; de los gimnasios exclusivos para mujeres, Garc&iacute;a ha considerado acudir a gimnasios m&aacute;s peque&ntilde;os, de barrio y no sujetos a franquicias, para encontrar una atenci&oacute;n algo m&aacute;s personalizada y acogedora.
    </p><h2 class="article-text">Rendimiento y &eacute;xito en el gimnasio</h2><p class="article-text">
        Mar&iacute;a Perrino es doctora en Ciencias de la Actividad F&iacute;sica y del Deporte, presidenta del comit&eacute; de investigaci&oacute;n de Sociolog&iacute;a del Deporte de la Federaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Sociolog&iacute;a y ha trabajado durante una d&eacute;cada como instructora <em>fitness:</em> &ldquo;En los gimnasios convergen muchas personas. Es un espacio de socializaci&oacute;n en el que cada uno de los espacios se percibe de forma diferente por el tipo de usuario&rdquo;. El perfil de usuario no es el mismo en la zona de cardio o en la de peso libre que en la sala de actividades dirigidas o grupales.
    </p><p class="article-text">
        Esta profesora de la Universidad de Le&oacute;n esgrime que la idea de &eacute;xito imperante golpea tambi&eacute;n en estos espacios: &ldquo;Vivimos en una &eacute;poca en la que se valora la disciplina y la constancia. La gente liga hacer un tipo de entrenamiento con conseguir un determinado cuerpo, y eso no es sencillo para nadie, mucho menos para las diversidades, aunque sea lo que se entienda por &eacute;xito&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="“Tiene que primar la salud, no la estética. Además, las directivas de los centros podrían impulsar actividades más sociales con los socios y socias, el poder compartir otro tipo de experiencias juntos”."
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            <span class="title">
                “Tiene que primar la salud, no la estética. Además, las directivas de los centros podrían impulsar actividades más sociales con los socios y socias, el poder compartir otro tipo de experiencias juntos”.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Bajar de peso a toda costa</h2><p class="article-text">
        En cuanto a las mujeres, el estereotipo ha cambiado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Si ven&iacute;amos de un canon que marcaba cuerpos delgados y que destinaba el ejercicio de fuerza a los hombres, ahora vemos c&oacute;mo &ndash;a pesar de que el <a href="https://www.eldiario.es/era/eterno-retorno-culto-delgadez-extrema_129_10572891.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">culto a la delgadez extrema</a> persiste, como apunta Perrino: &ldquo;El cuerpo normativo y deseable para la mujer vuelve a ser el delgado&ndash; han ganado presencia los cuerpos femeninos <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/conquista-musculo-mujeres-levantan-pesas_1_12291454.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&aacute;s musculados</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No obstante, la venezolana Aglaia Berlutti, que firma el texto <em>El derecho a entrenar sin miedo: unas reflexiones sobre la cultura violenta en el entrenamiento deportivo</em>, publicado en <a href="http://feminismoinc.org" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">feminismoinc.org</a>, relata a elDiario.es el conflicto que nace cuando muchas mujeres se ven atra&iacute;das por estos espacios como destino final en el que alcanzar una bajada de peso a toda costa. &ldquo;Quieren estabilizar su autoestima de una u otra manera y tambi&eacute;n corregir problemas de autoimagen. Eso provoca que deje de importar si ese esfuerzo implica dolor, lesiones o jornadas extenuantes&rdquo;, subraya.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Vivimos en una época en la que se valora la disciplina y la constancia. La gente liga hacer un tipo de entrenamiento con conseguir un determinado cuerpo, y eso no es sencillo para nadie, mucho menos para las diversidades, aunque sea lo que se entienda por éxito</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">María Perrino</span>
                                        <span>—</span> presidenta del comité de investigación de Sociología del Deporte (FES)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A sus 42 a&ntilde;os, Berlutti piensa que la exigencia est&eacute;tica es tan fuerte que cualquier persona la puede llegar a asumir como un deber y una obligaci&oacute;n. &ldquo;Muy poca gente se asesora bien antes de ir a un gimnasio sobre qu&eacute; necesita realmente para estar saludable antes que delgado. Pero ellos son v&iacute;ctimas, es el sistema el que los impulsa a eso&rdquo;, asume.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta din&aacute;mica, se&ntilde;ala, afecta mucho m&aacute;s a las mujeres: &ldquo;Esa necesidad de que todos nos veamos exactamente igual hace que los ambientes y los gimnasios sean sumamente agresivos, y no solamente agresivos, sino tambi&eacute;n violentos y desagradables&rdquo;, concluye.
    </p><p class="article-text">
        La experiencia de Diego Loeches en los gimnasios ha sido algo ambivalente. Como persona que sufre sobrepeso, destaca que nunca ha tenido miedo a la mirada de terceros en este tipo de espacios. Es m&aacute;s, apunta que siempre que ha acudido a alguno le han tratado con el mismo respeto. Sin embargo, ha apreciado algunos comentarios directamente ligados a su figura: &ldquo;Yo peso 115 kilos y a veces me han propuesto ejercicios directamente para bajar de peso. Eso puede generar estr&eacute;s porque a lo mejor no acudo con esa intenci&oacute;n&rdquo;, comenta este inform&aacute;tico de 41 a&ntilde;os vecino de Alcal&aacute; de Henares (Madrid).
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Yo peso 115 kilos y a veces me han propuesto ejercicios directamente para bajar de peso. Eso puede generar estrés porque a lo mejor no acudo con esa intención</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Diego Loeches</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">La insatisfacci&oacute;n que va al cuerpo</h2><p class="article-text">
        Perrino, soci&oacute;loga del deporte, pregunta habitualmente en sus clases cu&aacute;nta gente practica ejercicio. Hace a&ntilde;os, la mayor&iacute;a estaban federados en alg&uacute;n deporte. A d&iacute;a de hoy, la mayor&iacute;a va al gimnasio. &ldquo;Es la <a href="https://www.eldiario.es/era/mejor-version-desarrollo-personal_1_10862658.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sociedad del hiperrendimiento</a> que empezamos a ver en todos los sitios&rdquo;, puntualiza.
    </p><p class="article-text">
        Le sigue Mario Jordi S&aacute;nchez, profesor titular del departamento de Antropolog&iacute;a Social, Psicolog&iacute;a B&aacute;sica y Salud P&uacute;blica de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla. A ojos de este experto, partimos de una sociedad donde se vive con &ldquo;mucha insatisfacci&oacute;n, que se deposita en el cuerpo&rdquo;. Seg&uacute;n dice, los gimnasios son f&aacute;bricas de fracaso: &ldquo;Lo que quieren es vender un cuerpo con una l&oacute;gica de usar y tirar, con un modelo de imagen corporal que nadie alcanza&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El antrop&oacute;logo se&ntilde;ala que los gimnasios son lugares altamente masculinizados dentro de un modelo de masculinidad apegado a una fuerza y movimientos &ldquo;muy primarios&rdquo;. Una posible soluci&oacute;n para atajar el problema, al menos para las mujeres, es la existencia de gimnasios exclusivos para ellas. &ldquo;El mercado busca adaptarse a ello&rdquo;, remata.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Venden un cuerpo con una lógica de usar y tirar, con un modelo de imagen corporal que nadie alcanza</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Mario Jordi Sánchez</span>
                                        <span>—</span>  profesor de Antropología Social, Psicología Básica y Salud Pública (UPO)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        De cara a otro tipo de cuerpos no normativos, Perrino propone que la labor recaiga en los profesionales que trabajan en los gimnasios. &ldquo;Tiene que primar la salud, no la est&eacute;tica. Adem&aacute;s, las directivas de los centros podr&iacute;an impulsar actividades m&aacute;s sociales con los socios y socias, el poder compartir otro tipo de experiencias juntos&rdquo;, desarrolla. As&iacute;, quiz&aacute;, se podr&iacute;a diluir esa mirada invisible pero palpable que causa aversi&oacute;n a tantas personas que piensan ir a un gimnasio.
    </p><h2 class="article-text">Educar en la diversidad</h2><p class="article-text">
        De todas formas, trabajar desde la ra&iacute;z suele ser una de las mejores soluciones, sobre todo a largo plazo. Es lo que hace Adri&aacute;n Vaquerizo, entrenador personal durante diez a&ntilde;os y actualmente profesor de Educaci&oacute;n F&iacute;sica afincado en Azuqueca de Henares (Guadalajara). &ldquo;Antes la gimnasia era mucho m&aacute;s militar: ahora se ha cambiado la concepci&oacute;n. Intentamos fomentar los deportes en equipo para impulsar la interacci&oacute;n entre el alumnado, que nadie se sienta fuera de lugar&rdquo;, expresa.
    </p><p class="article-text">
        Este docente asegura que la verg&uuml;enza persiste, sobre todo en las chicas y aquellos cuerpos no hegem&oacute;nicos. &ldquo;Esto responde a una posible baja autoestima en ellas, pero pienso que los chicos tambi&eacute;n la pueden sufrir, aunque no lo digan por no mostrar debilidad&rdquo;, opina. Por eso, Vaquerizo intenta que en sus clases la juventud aprenda que el deporte es salud, y la salud no siempre est&aacute; asociada a una determinada est&eacute;tica. &ldquo;Cada persona tiene sus propias facultades y capacidades f&iacute;sicas. Desde las aulas tenemos que hacer ver que eso no es motivo de discriminaci&oacute;n ninguna. As&iacute; lograremos que cuando crezcan no sientan miedo al acudir a un gimnasio&rdquo;, finaliza.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guillermo Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/no-sitio-da-verguenza-personas-sienten-intimidadas-gimnasio_1_13179924.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 Apr 2026 19:43:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“No es un sitio para mí, me da muchísima vergüenza”: por qué el gimnasio resulta tan hostil para algunas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Bienestar,Gimnasios,Salud,Ejercicio físico]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ahora vemos 'red flags' por todas partes: ¿tiranía o una forma más sabia de afrontar las relaciones?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/ahora-vemos-red-flags-partes-tirania-forma-sabia-afrontar-relaciones_1_13183200.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7a088990-ddb2-4737-b510-0921ebdd158a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ahora vemos &#039;red flags&#039; por todas partes: ¿tiranía o una forma más sabia de afrontar las relaciones?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entre la protección y la hipervigilancia o cómo los conceptos virales de internet permean en nuestras vidas</p><p class="subtitle">'Stack dating' o por qué hay gente que tiene tres citas la misma tarde: “Es muy artificial y poco justo, pero óptimo”</p></div><p class="article-text">
        Al final de la pel&iacute;cula <em>Alta fidelidad, </em>el protagonista, un mel&oacute;mano empedernido, va a cenar a casa de una pareja que le cae muy bien. All&iacute;, descubre horrorizado que los discos que coleccionan son, para &eacute;l, lo peor de lo peor. M&uacute;sica que, hasta el momento, asociaba a gente con la que no quer&iacute;a tener nada que ver. Si la cinta, que se estren&oacute; en el a&ntilde;o 2000, se hubiera rodado ahora, el espectador dir&iacute;a que el personaje de Rob Gordon (interpretado por John Cusack) se hab&iacute;a dado de bruces con lo que hoy denominamos como <em>&ldquo;red flag&rdquo;, </em>una se&ntilde;al de que ah&iacute; no es y que, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, se ha popularizado a trav&eacute;s de <em>reels </em>en Instagram y TikTok para descartar de inmediato relaciones incipientes. Sobre todo en los terrenos del ligue.
    </p><p class="article-text">
        El concepto, de origen anglosaj&oacute;n, est&aacute; documentado desde el siglo XVIII y proviene del uso hist&oacute;rico de banderas rojas como se&ntilde;ales de peligro, riesgo o alto al fuego en contextos mar&iacute;timos, militares y de seguridad. Una se&ntilde;alizaci&oacute;n sencilla y directa que, con el tiempo, se ha ido adaptando al lenguaje cotidiano para referirse a cualquier indicio de riesgo, dando el salto definitivo en la era del lenguaje de internet; pasando de advertencia general a etiqueta para identificar comportamientos problem&aacute;ticos y, en muchas ocasiones, simplificarlos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;B&aacute;sicamente, es una heterodefinici&oacute;n. O sea, una adscripci&oacute;n de ciertos rasgos, a menudo negativos, que hacemos sobre cierto colectivo sin contar con &eacute;l. Lo peculiar del entorno digital creo que es su carga ir&oacute;nica&rdquo;, explica C&eacute;sar Rendueles, soci&oacute;logo e investigador del CSIC, adem&aacute;s de ensayista, en conversaci&oacute;n con elDiario.es.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, Rendueles se&ntilde;ala que ese medio en serio medio en broma al que todos recurrimos a veces se convierte en un veh&iacute;culo para &ldquo;pr&aacute;cticas bastante cuestionables&rdquo;. &ldquo;Al final, lo de la <em>red flag</em> es el prejuicio que se puede permitir alguien progresista que, en principio, ve con malos ojos los prejuicios&rdquo;, explica para a&ntilde;adir que, aunque es un t&eacute;rmino que puede resultar inocuo y formar parte de un juego, dentro del contexto actual (con <em>apps,</em> m&uacute;ltiples opciones y elecci&oacute;n constante) favorece que haya una mayor intolerancia a la hora de relacionarse de nuevas con alguien, y m&aacute;s en un entorno de flirteo. &ldquo;La cultura digital hegem&oacute;nica es tan hostil y proclive a un conflicto muy descarnado (linchamientos, acosos, ridiculizaci&oacute;n&hellip;) que nos vuelve muy intolerantes a cualquier clase de desavenencia, incluso conflictos menores que forman parte de cualquier tipo de interacci&oacute;n social&rdquo;, desarrolla el soci&oacute;logo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La cultura digital hegemónica es tan hostil y proclive a un conflicto muy descarnado (linchamientos, acosos, ridiculización…) que nos vuelve muy intolerantes a cualquier clase de desavenencia, incluso conflictos menores que forman parte de cualquier tipo de interacción social</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">César Rendueles</span>
                                        <span>—</span> sociólogo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Vidas a la carta</h2><p class="article-text">
        Eduardo, 47 a&ntilde;os, lleva poco tiempo en las <em>apps </em>buscando pareja tras haberse separado y dice que, cada vez, cuenta menos de s&iacute; mismo a las personas con las que tiene citas. &ldquo;Me cuesta mucho conectar y he tenido malentendidos al hacer alguna broma al intentar conectar&rdquo;, explica para recordar que, en una ocasi&oacute;n, tras una cita, la chica con la que qued&oacute; le dijo que si la canci&oacute;n que &eacute;l le hab&iacute;a recomendado se la hab&iacute;a ense&ntilde;ado a &eacute;l otra mujer. &ldquo;Le dije que s&iacute; y aquello no le gust&oacute;&rdquo;, comenta para se&ntilde;alar que, con otras dos personas, tuvo una relaci&oacute;n intensa de varias semanas hablando todos los d&iacute;as, hasta que desaparecieron de su chat diario.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A medida que he ido teniendo estas experiencias lo que menos quiero es mostrarme de verdad. &iquest;Para qu&eacute;?&iquest;Para que la gente pierda inter&eacute;s? Gente desconocida con la que quedas un rato y te descartan sin que t&uacute; sepas muy bien por qu&eacute;&rdquo;, se queja el entrevistado, que ha preferido no dar su verdadero nombre. &ldquo;Yo estoy muy al inicio, pero pienso en c&oacute;mo estar&aacute; la gente que lleva a&ntilde;os teniendo varias experiencias as&iacute; cada mes. A veces tengo la sensaci&oacute;n de que vas con expectativas prefijadas de lo que te vas a encontrar y buscas hiperest&iacute;mulos y tienes la sensaci&oacute;n de que siempre puede haber algo mejor de lo que est&aacute;s consiguiendo en este momento&rdquo;, opina Eduardo tras confesar que cada vez ve con mayor recelo las interacciones ante potenciales encuentros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En 2004, el psic&oacute;logo norteamericano Barry Schwartz publicaba el libro <em>La paradoja de la elecci&oacute;n, </em>en el que relacionaba la satisfacci&oacute;n humana en relaci&oacute;n con la libertad de decisi&oacute;n. Schwartz sosten&iacute;a que el ser humano tiende a estar menos satisfecho con las decisiones que toma cuantas m&aacute;s alternativas tenga donde elegir. Aplicando su teor&iacute;a al mercado de las aplicaciones del ligue, que multiplican potencialmente las opciones disponibles, las <em>red flags </em>funcionan como atajos para filtrar.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En el mercado de las aplicaciones de ligue, que multiplica potencialmente las opciones disponibles, las &#039;red flag&#039; funcionan como atajos para filtrar</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Un teor&iacute;a que adscribe Oriol Erausquin, doctorando en sociolog&iacute;a por el CSIC y la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y autor del ensayo <em>La rabia es nuestra</em> (Siglo XXI, 2025), quien se&ntilde;ala el fen&oacute;meno, de entrada, como una buena herramienta, ya que, a su juicio,&nbsp;la concepci&oacute;n actual de las <em>red flags</em> naci&oacute; de la necesidad de nombrar ciertos comportamientos para los que no ten&iacute;amos nombre y que dej&aacute;bamos que ocurrieran, &ldquo;sobre todo en cuanto a las actitudes de los hombres hacia las mujeres&rdquo;. Pero que, con el tiempo, se ha ido problematizando: &ldquo;Al final se relaciona con una econom&iacute;a sexual y afectiva que trata al resto de las personas como si formaran parte de un cat&aacute;logo en el que aplicamos criterios de filtraje porque es a lo que nos empujan las aplicaciones: es la &uacute;nica manera de navegarlas&rdquo;, argumenta.
    </p><p class="article-text">
        Algo as&iacute; le ocurri&oacute; a Ra&uacute;l, de 32 a&ntilde;os, cuando conoci&oacute; a una chica que, sobre el papel, era todo lo que pod&iacute;a gustarle. &ldquo;Pero se me quitaron las ganas de golpe cuando me propuso hacer una entrevista por videollamada antes de quedar, <a href="https://www.eldiario.es/era/stack-dating-hay-gente-tres-citas-tarde-artificial-justo-optimo_1_13156896.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">para no perder el tiempo</a>&rdquo;, relata en conversaci&oacute;n con este peri&oacute;dico. &ldquo;Adem&aacute;s, me coincidi&oacute; justo con un proceso de selecci&oacute;n para un puesto de trabajo y sent&iacute; que estaba siendo entrevistado por partida doble&rdquo;, contin&uacute;a para recordar que la chica le dijo que era mucho mejor ver si hab&iacute;a qu&iacute;mica por videollamada para as&iacute; no gastar el rato teniendo que ir a tomarse un caf&eacute; o una cerveza.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me pareci&oacute; una locura, nunca hab&iacute;a visto a nadie querer optimizar el tiempo de esta manera. Adem&aacute;s de que <a href="https://www.eldiario.es/era/arte-perdido-flirteo-saturacion-apps-devuelto-ganas-ligar-persona_1_11808221.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lo chulo del ligar es eso</a>, quedar con alguien para ver qu&eacute; ocurre&rdquo;, finaliza Ra&uacute;l.
    </p><h2 class="article-text">Lo que no se nombra no existe</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Este es un tema en el que he pensado mucho y me dan mucha envidia las nuevas generaciones, que tienen en su vocabulario t&eacute;rminos que en mi adolescencia o primera juventud no exist&iacute;an&rdquo;, apunta Delia Rodr&iacute;guez, periodista especializada en la relaci&oacute;n entre tecnolog&iacute;a, medios y sociedad. &ldquo;De entrada me parece muy guay que el t&eacute;rmino <em>'red flag' </em>sea hoy parte de nuestro vocabulario&rdquo;, contin&uacute;a para se&ntilde;alar que, con una clara econom&iacute;a de lenguaje, se ha puesto nombre y se han se&ntilde;alado cosas que antes se pasaban por alto en el terreno de las relaciones, como la luz de gas<em> (gaslighting)</em> o los comportamientos <a href="https://www.eldiario.es/era/dicen-malo-constantemente-viven-personas-narcisistas_1_12694628.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">narcisistas</a>, entre otros. &ldquo;Me parece muy bien que esto sea una cosa que las chicas j&oacute;venes tienen en la cabeza porque te puede ahorrar muchos disgustos de cara al futuro&rdquo;, comenta Rodr&iacute;guez.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta ahora es qu&eacute; ocurre, cuando los <em>reels </em>de TikTok e Instagram se llenan de consejos sobre c&oacute;mo indentificar <em>red flags</em> y se produce, desde las pantallas, una tipificaci&oacute;n muy veloz de los comportamientos humanos de un primer vistazo, llegando al <a href="https://www.eldiario.es/era/pas-persona-altamente-sensible-autodiagnostico-redes_1_10977843.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">uso com&uacute;n de t&eacute;rminos m&eacute;dicos</a> y terap&eacute;uticos en conversaciones de a pie, como la calificaci&oacute;n de los <a href="https://www.eldiario.es/era/dia-gestionando-emociones-no-paramos-hablar-si-estuvieramos-consulta-psicologo_1_12591345.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tipos de&nbsp;apego</a> en ansioso y evitativo, entre otros.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">De entrada me parece muy guay que el término &#039;red flag&#039; sea hoy parte de nuestro vocabulario (...) y que sea una cosa que las chicas jóvenes tienen en la cabeza porque te puede ahorrar muchos disgustos de cara al futuro</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Delia Rodríguez</span>
                                        <span>—</span> periodista y ensayista
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Esto es algo que pasa cuando se convierte en contenido, cuando la din&aacute;mica de las redes convierte algo en contenido&rdquo;, dice Delia Rodr&iacute;guez, y a&ntilde;ade que es algo que se viraliza porque nos interesa a todos mucho, porque es cotilleo puro. &ldquo;Y el cotilleo se ha demostrado que, evolutivamente, tiene muchas ventajas sociales&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, precisamente por eso, porque es contenido, la periodista se&ntilde;ala la importancia de tener en cuenta los incentivos econ&oacute;micos que hay detr&aacute;s de los relatos de las pantallas. &ldquo;Si la historia de tu TikTok consigue much&iacute;simo &eacute;xito es posible que la exageres, que la vuelvas a contar o te haces una serie, precisamente animado por el impacto conseguido. Y esas historias tenemos que cogerlas un poco con pinzas porque, igual, no est&aacute; pasando tanto como creemos, sino que est&aacute; dentro de las l&oacute;gicas del contenido&rdquo;, desarrolla para se&ntilde;alar que, no obstante, la etiqueta del otro en un primer vistazo no deja de ser una de las primeras fases del ligoteo. &ldquo;Puede resultar cruel, s&iacute;, pero todos desechamos a gente por intuiciones, por cosas absurd&iacute;simas&rdquo;, apunta Rodr&iacute;guez.
    </p><p class="article-text">
        Como hizo Irene, que no se llama Irene pero prefiere no dar su verdadero nombre: &ldquo;Una vez fui a la casa de un t&iacute;o que cre&iacute;a que me gustaba y con el que llevaba ya varias citas de horas de conversaci&oacute;n intensa, y al abrirme la puerta decid&iacute; que no porque se hab&iacute;a puesto una camiseta blanca de tirantes y un pantal&oacute;n blanco. Lo siento, pero no puedo&rdquo;. Irene cuenta que, en otra ocasi&oacute;n, no se fue a casa de otro porque se dio cuenta de que llevaba puesto un colgante que como de <em>El se&ntilde;or de los anillos</em>. Y eso a ella no le va.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Como para no andar muy pendiente de las señales que te va dando la gente a la que vas conociendo, que luego te echas novio, sale mal y a ver quién encuentra piso&#039;, bromea Ángela, de 25 años</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Dos universos cada vez m&aacute;s alejados&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Tampoco hay que olvidar otro fen&oacute;meno, que va de la mano del uso de las <em>red flags; </em>la vuelta con fuerza de la idealizaci&oacute;n de la familia tradicional frente a otros modelos relacionales y c&oacute;mo estos chocan en el 'mercado del ligue'.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n datos de Centro de Investigaciones Sociol&oacute;gicas (CIS), que pregunta mensualmente a los ciudadanos espa&ntilde;oles por su orientaci&oacute;n pol&iacute;tica, pidi&eacute;ndoles que se ubiquen dentro de una escala del uno al diez, siendo el uno la &ldquo;extrema izquierda&rdquo; y el diez la &ldquo;extrema derecha&rdquo;, desde hace dos a&ntilde;os los caminos entre las mujeres y los hombres j&oacute;venes (de 18 a 24 a&ntilde;os en su estudio) se separan; ellos hacia la derecha y ellas hacia la izquierda, una tendencia internacional.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, tal y como se&ntilde;ala el an&aacute;lisis, en 2025, de los datos electorales de los 27 pa&iacute;ses europeos, un 21% de los hombres menores de treinta a&ntilde;os hab&iacute;a apoyado a partidos de ultraderecha, cuando solo el 14% de mujeres lo hizo.<strong>&nbsp;</strong>&ldquo;Hay una brecha enorme sentimental entre chicos y chicas j&oacute;venes, que es pol&iacute;tica y de forma de ver la vida, que est&aacute; pasando en muchos pa&iacute;ses. Ellas se han ido hacia la izquierda y ellos son de derechas. Ellas son m&aacute;s abiertas sexualmente y ellos no. Entonces, en cuanto a las <em>red flags</em> aplicadas al amor, es normal que, en esta coyuntura que vivimos, tanto ellos como ellas est&eacute;n viendo <em>red flags</em> constantemente en el otro porque ven la vida de manera muy distinta&rdquo;, interpreta Rodr&iacute;guez.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay una brecha enorme sentimental entre chicos y chicas jóvenes, que es política y de forma de ver la vida. Ellas se han ido hacia la izquierda y ellos son de derechas. Ellas son más abiertas sexualmente y ellos no. Es normal que, en esta coyuntura, tanto ellos como ellas estén viendo &#039;red flags&#039; constantemente</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Delia Rodríguez</span>
                                        <span>—</span> periodista y ensayista
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Esta diferencia ideol&oacute;gica entre hombres y mujeres est&aacute; alimentando lo que se ha denominado bajo el nombre de <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/heteropesimismo-huelgas-sexo-hombres-terminan-emociones-legitimas-empieza-discurso-conservador_129_12304701.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&lsquo;heteropesimismo&rsquo;.</a> Un t&eacute;rmino que se acu&ntilde;&oacute; en 2019, pero que est&aacute; cada vez m&aacute;s presente en la manera en la que chocan las expectativas de unas y otros&rdquo;, apunta, por su parte, Erausquin, quien opina que, en la actualidad, aunque suene parad&oacute;jico, se est&aacute; virando hacia un &ldquo;esencialismo de g&eacute;nero&rdquo;, como ilustran la popularizaci&oacute;n de memes como el de &ldquo;monogamia o bala&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para el soci&oacute;logo, todo ello est&aacute; fundamentado en la precariedad en la que est&aacute;n sumidas las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes. &ldquo;Parad&oacute;jicamente, las din&aacute;micas del capitalismo que nos hiperindividualizan son las mismas que blindan la familia como unidad b&aacute;sica de la reproducci&oacute;n de la vida&rdquo;, apunta el soci&oacute;logo para zanjar con que &ldquo;la vuelta con fuerza entre los m&aacute;s j&oacute;venes de los discursos rom&aacute;nticos y mon&oacute;gamos y de la <a href="https://www.eldiario.es/nidos/gran-familia-espanola-exito-influencers-venden-maternidad-ultraconservadora_1_12181387.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">idealizaci&oacute;n de la familia tradicional</a>, no puede separarse de este contexto econ&oacute;mico marcado por la precariedad e inestabilidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Eso s&iacute; que es una <em>red flag,</em> que venga un t&iacute;o y te diga que quiere una familia tradicional, as&iacute;, de la nada, cuando ni siquiera os hab&eacute;is visto en persona&rdquo;, apunta &Aacute;ngela, de 25 a&ntilde;os, que se queja de que es un discurso que ve cada vez m&aacute;s. &ldquo;Supongo que es una idea vieja que, a muchos, les sirve como un clavo ardiendo al que aferrarse porque est&aacute; claro que, hoy, si a los 40 est&aacute;s soltero <a href="https://www.eldiario.es/era/derecho-intimidad-vivienda-compartida_1_10947773.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">muy dif&iacute;cil lo vas a tener para no vivir compartiendo piso</a>&rdquo;, argumenta la entrevistada, que vive con otras tres amigas. &ldquo;Como para no andar muy pendiente de las se&ntilde;ales que te va dando la gente a la que vas conociendo, que luego te echas novio, sale mal y <a href="https://www.eldiario.es/era/compartir-piso-ex-crisis-vivienda-condiciona-relaciones-pareja_1_11723999.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a ver qui&eacute;n encuentra piso</a>&rdquo;, bromea.
    </p><p class="article-text">
        En ese contexto, quiz&aacute;, las<em> red flags </em>no son solo un lenguaje heredado de las redes sociales, una herramienta para detectar comportamientos problem&aacute;ticos, o una cuesti&oacute;n de exigencia e intolerancia. Sino que hablan, tambi&eacute;n, de c&oacute;mo las condiciones materiales est&aacute;n redefiniendo la manera en que nos vinculamos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Nuño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/ahora-vemos-red-flags-partes-tirania-forma-sabia-afrontar-relaciones_1_13183200.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Apr 2026 20:10:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ahora vemos 'red flags' por todas partes: ¿tiranía o una forma más sabia de afrontar las relaciones?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Amor,Pareja,Internet,Apps]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El éxito de los vídeos que hacen humor con la heterovergüenza: ¿resignación, desahogo o problema?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/videos-humor-heteroverguenza-heteropesimismo_1_13075075.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/26e2b95f-b701-4a93-be63-46f0c5eb1c3c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El éxito de los vídeos que hacen humor con la heterovergüenza: ¿resignación, desahogo o problema?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Estos virales hechos por mujeres para mujeres están por todas partes, alineados con la conversación sobre heteropesimismo</p><p class="subtitle">“El mundo está hecho para las parejas”: ¿ha cambiado nuestra forma de ver la soltería?</p></div><p class="article-text">
        Hace meses que ocurre: en un grupo que tengo en Instagram con mis amigas solo llegan <em>reels </em>acerca del desastre que son los hombres y de la pesadumbre que genera que nos gusten. Hay humor gr&aacute;fico (&ldquo;Muchas gracias hombres por:&rdquo;, reza <a href="https://www.instagram.com/p/DRU4duNjeGp/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una vi&ntilde;eta</a> con una chica sonriendo. El resto de los<em> slides </em>est&aacute;n vac&iacute;os). Hay <a href="https://www.instagram.com/p/DRzjnCmjJCT/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">v&iacute;deos al ritmo de </a><a href="https://www.instagram.com/p/DRzjnCmjJCT/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Manchild</em></a>, de Sabrina Carpenter (&ldquo;Lista de cosas EST&Uacute;PIDAS que dijeron los hombres esta semana sobre las mujeres&rdquo;). Hay <a href="https://www.instagram.com/p/DSYuimvDHaE/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">parodias hechas con Sylvanian</a> (unos adorables mu&ntilde;equitos de fieltro): &ldquo;Me encantan los pitos. Son mi adicci&oacute;n y mi maldici&oacute;n. Me fascinan. Si no me gustaran los pitos, mi vida ser&iacute;a m&aacute;s f&aacute;cil&rdquo;. Hay <a href="https://www.instagram.com/p/DTGZ0R1jOm8/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una chica sentada en el coche</a> que dice mirando al m&oacute;vil: &ldquo;Hoy te traigo una buena noticia, y es que, si te gusta un hombre, lo &uacute;nico que tienes que hacer es conocerle y esos sentimientos van a desaparecer&rdquo;. Hay <a href="https://www.instagram.com/p/DQnG-d6ETkC/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una se&ntilde;ora mayor bailando</a> bajo un texto que muestra c&oacute;mo varias palabras con connotaciones negativas en ingl&eacute;s tienen la s&iacute;laba <em>&ldquo;men&rdquo;</em> (hombres) en ellas. Hay elaborados <em>sketches </em>en los que se aprecia <a href="https://www.instagram.com/p/DNxRTwZXtuE/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un futuro m&aacute;s feliz, sin hombres.</a> Hay muchos con <a href="https://www.instagram.com/p/DSkWm_aDGbZ/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">chicas que ponen caras de asco</a> con el texto: &ldquo;Mi reacci&oacute;n a los hombres&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el grupo estamos dos casadas con hijos, una embarazada con pareja y una soltera. No importa; esta concatenaci&oacute;n de contenidos humor&iacute;sticos me llegan tambi&eacute;n de otras amigas con diferentes estados civiles. Lo &uacute;nico que tenemos en com&uacute;n es que nos gustan los hombres, parece ser que a nuestro pesar.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DRzjnCmjJCT/"></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Pero mis amigas no son las &uacute;nicas que los consumen: todas las piezas de las que he hablado al principio cuentan con decenas de miles de &lsquo;me gusta&rsquo;, cuando no cientos de miles, e incontables comentarios y compartidos. Es contenido viral hecho por mujeres y para mujeres, en lo que parece un g&eacute;nero que hasta hace mucho no exist&iacute;a, o no de esta manera. Si ahora son ubicuos es porque tambi&eacute;n lo son la conversaci&oacute;n sobre el <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/heteropesimismo-huelgas-sexo-hombres-terminan-emociones-legitimas-empieza-discurso-conservador_129_12304701.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">heteropesimismo</a> y la heteroverg&uuml;enza.
    </p><h2 class="article-text">Heteropesimismo en clave de humor</h2><p class="article-text">
        La propia Asa Seresin, autora del <a href="https://thenewinquiry.com/on-heteropessimism/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ensayo que populariz&oacute; el t&eacute;rmino heteropesimismo</a>, hablaba ya en 2019 de c&oacute;mo el fen&oacute;meno se expresaba en forma de broma y encontraba terreno f&eacute;rtil en las redes sociales. &ldquo;Encaja con la idea de Henri Bergson de que la comedia proporciona &lsquo;una anestesia moment&aacute;nea del coraz&oacute;n&rdquo;, escrib&iacute;a. &ldquo;A diferencia de la comedia tradicional, sin embargo, el heteropesimismo es anticat&aacute;rtico. Su estructura es anticipatoria: est&aacute; dise&ntilde;ada para anestesiar de antemano el coraz&oacute;n frente a la omnipresente penosidad de la cultura heterosexual, as&iacute; como frente al brusco golpe del dolor rom&aacute;ntico cotidiano&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En su opini&oacute;n, pues, los contenidos &lsquo;antihombres&rsquo; que recibimos a trav&eacute;s de redes sociales <em>adormecen </em>el impacto emocional del desencanto heterosexual. Pero, al final del chiste, seg&uacute;n ella, no hay alivio: el malestar permanece intacto. La risa servir&iacute;a en este caso para protegernos de la continua decepci&oacute;n que nos causa la heterosexualidad.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Me parecen muy graciosos, representan estereotipos y situaciones en las que hemos estado y en las que nos vemos reflejadas: &#039;ghosting&#039;, migajas (...) Visibilizan lo que nos ha pasado a todas, es validación y desahogo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Inma</span>
                                        <span>—</span> 41 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        No es necesariamente la opini&oacute;n de quienes lo consumen, que s&iacute; parecen encontrar en ellos cierta catarsis: &ldquo;Me parecen <em>reels </em>muy graciosos que representan estereotipos y situaciones en las que hemos estado y en las que nos vemos reflejadas: <em>ghosting</em>, migajas, hombres emocionalmente analfabetos con cero responsabilidad afectiva, poca empat&iacute;a, etc. Estos <em>reels </em>visibilizan lo que nos ha pasado a todas, y verlos es terap&eacute;utico, es validaci&oacute;n y desahogo&rdquo;, me cuenta Inma, de 41 a&ntilde;os, casada y con dos hijas.&nbsp;
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DQnG-d6ETkC/"></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><h2 class="article-text">Un canal para la cr&iacute;tica</h2><p class="article-text">
        Se podr&iacute;a decir que Instagram cumple el papel que sol&iacute;a tener la copla en la primera mitad del siglo pasado. Entonces, muchos temas cantados por mujeres narraban amenazas de muerte hacia los hombres de su vida, fantaseaban con su fallecimiento o, directamente, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=DvyCjGsFIPM" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">relataban su asesinato</a> a manos de ellas. As&iacute;, se convert&iacute;an en una suerte de v&aacute;lvula emocional para canalizar la rabia femenina en un contexto en el que no ten&iacute;a muchas otras formas de ser expresado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora, aunque la cultura haya cambiado mucho, el desencanto con lo masculino sigue ah&iacute;, y usamos los canales y el tono que nos resultan pertinentes en esta &eacute;poca para transmitirlo. &ldquo;Muchas veces consumimos y compartimos esos contenidos porque necesitamos gritar todas esas cosas que no les decimos a los hombres cuando nos vinculamos con ellos. Estamos tan entrenadas para no ocupar espacio, generar problemas o empezar discusiones, para que no nos vean llenas de ira o hartas, tragamos, callamos y luego nos quedamos retorci&eacute;ndonos en esa tela de ara&ntilde;a de contenidos y pensamientos que creemos que nos alivian el enfado&rdquo;, opina Laura (37 a&ntilde;os), soltera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esther Linares, doctora en Filosof&iacute;a y Letras especializada en humor y g&eacute;nero, coincide en el diagn&oacute;stico: &ldquo;El humor refleja c&oacute;mo va la sociedad y ayuda a visibilizar conflictos y problemas que de otra forma ser&iacute;an imposibles de comunicar. Aunque estos <em>reels </em>puedan ser &lsquo;blancos&rsquo;, son ideol&oacute;gicos, como cualquier tipo de humor, y vehiculan cr&iacute;ticas que son leg&iacute;timas, como la desigualdad de las cargas dom&eacute;sticas. Pero est&aacute;n encapsuladas en f&oacute;rmulas m&aacute;s simplificadas, como un v&iacute;deo corto, o un <em>sticker</em>&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Aunque estos &#039;reels&#039; puedan ser ‘blancos’, son ideológicos, como cualquier tipo de humor, y vehiculan críticas que son legítimas, como la desigualdad de las cargas domésticas. Pero están encapsuladas en fórmulas más simplificadas, como un vídeo corto o un &#039;sticker</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Esther Linares</span>
                                        <span>—</span> doctora en Filosofía y Letras especializada en humor y género
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">El poder de compartir</h2><p class="article-text">
        &ldquo;La carga mental y de trabajo dom&eacute;stico y emocional que llevan las mujeres d&iacute;a a d&iacute;a es un tema bien delicado. Me parece bien que ese resentimiento que se va acumulando en las relaciones heterosexuales se saque con humor, porque al final es algo que desgasta much&iacute;simo, much&iacute;simo&rdquo;, explica en conversaci&oacute;n telef&oacute;nica Coral Herrera, escritora, docente y comunicadora feminista.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Compartir c&oacute;mo nos sentimos de forma grupal, aunque sea de manera virtual, tambi&eacute;n le parece una herramienta poderosa que estas piezas ayudan a canalizar:<strong> </strong>&ldquo;Durante mucho tiempo hemos estado sosteniendo todo esto en silencio, mientras que p&uacute;blicamente habl&aacute;bamos de lo perfectos que eran nuestros maridos, de lo felices que &eacute;ramos en pareja. Ahora eso est&aacute; cambiando. Estos contenidos, aunque sean humor&iacute;sticos, son tambi&eacute;n un ejercicio de queja com&uacute;n&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Y si fuera al rev&eacute;s?&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Cuando en 2024 el actor Jeremy Allen White protagoniz&oacute; un anuncio en el que se quedaba en ropa interior, las redes ardieron con comentarios que ensalzaban el f&iacute;sico del actor. En redes y corrillos particulares, muchas confesaban que se entregar&iacute;an rendidas a &eacute;l, y ese era solo el m&aacute;s inocente de los millones de comentarios que suscit&oacute; el<em> spot</em>. Me pregunt&eacute; qu&eacute; pasar&iacute;a si fuera al rev&eacute;s: &iquest;Sentir&iacute;an los hombres esa libertad para escribir en p&uacute;blico lo que le har&iacute;an a una actriz ligera de ropa?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las frases que ellas escrib&iacute;an eran le&iacute;das con complicidad, entre risas; si fueran ellos quienes hiciesen lo propio, el resultado, probablemente, ser&iacute;a percibido como censurable. La raz&oacute;n est&aacute; en que Allen White no est&aacute; en peligro de ser abusado por una mujer, ni siquiera si realmente fuese por la calle en calzoncillos. Casi una de cada tres mujeres, sin embargo, han sido v&iacute;ctimas de violencia f&iacute;sica o sexual por parte de hombres al menos una vez en su vida, seg&uacute;n <a href="https://www.unwomen.org/es/articulos/datos-y-cifras/datos-y-cifras-violencia-contra-las-mujeres" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el &uacute;ltimo informe de la ONU</a>. Adem&aacute;s, m&aacute;s del 73% de las mujeres que usan Internet han sufrido violencia digital en forma de acoso, control, amenazas o difusi&oacute;n no consentida de im&aacute;genes &iacute;ntimas, seg&uacute;n <a href="https://violenciagenero.igualdad.gob.es/sensibilizacionconcienciacion/campannas/violenciagobierno/violenciadigital-esviolencia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">datos del Ministerio de Igualdad</a>.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Durante mucho tiempo hemos estado sosteniendo todo esto en silencio (...) Estos contenidos, aunque sean humorísticos, son también un ejercicio de queja común</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Coral Herrera</span>
                                        <span>—</span> escritora, docente y comunicadora feminista
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En el humor tambi&eacute;n opera en estas din&aacute;micas. Ya en los primeros carnavales se entend&iacute;a que la gracia del evento era invertir el orden social, haciendo que los de abajo ridiculizaran al poder. Cuando quienes lo ostentaban se re&iacute;an de las clases bajas, no obstante, no hab&iacute;a risa, sino violencia. Esa es tambi&eacute;n la m&aacute;xima en el <em>stand up</em> contempor&aacute;neo: si ya no est&aacute; bien visto re&iacute;rse de las minor&iacute;as, pero s&iacute; del hombre hetero blanco, es porque se considera que el humor es leg&iacute;timo cuando transita de los oprimidos a los opresores, y no lo contrario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con los hombres y las mujeres pasa lo mismo: &ldquo;No estamos en la misma situaci&oacute;n social&rdquo;, sentencia Linares. Ainhoa, soltera de 30 a&ntilde;os, que habitualmente se pasa <em>reels </em>heteropesimistas con sus amigas, lo resume as&iacute;: &ldquo;Si este contenido fuese al rev&eacute;s no tendr&iacute;a absolutamente nada de gracia, ser&iacute;a realmente preocupante. La diferencia entre a qui&eacute;nes se parodia en estos v&iacute;deos reside en tener un sistema detr&aacute;s que respalde ese odio. Nosotras somos las que sufrimos la violencia sistem&aacute;tica, la desigualdad&rdquo;.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DSYuimvDHaE/"></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Cristina, soltera de 32 a&ntilde;os, se muestra de acuerdo: &ldquo;Estos v&iacute;deos no van de odiar a hombres concretos como individuos, sino de se&ntilde;alar (y cuestionar) un sistema. Me aparece contenido mis&oacute;gino en redes con frecuencia y no creo que pueda compararse. El humor mis&oacute;gino se centra en deshumanizarnos, silenciarnos y justificar la violencia que vivimos. No vale decir que es solo una broma cuando la prensa nos recibe casi a diario con noticias sobre violencia machista&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;El humor tambi&eacute;n educa&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Una ma&ntilde;ana, mientras paseamos, le ense&ntilde;o los <em>reels</em> de los que hablo al principio de este texto a un amigo feminista que produce y consume muchos contenidos humor&iacute;sticos. Aunque entiende el fen&oacute;meno &mdash;&eacute;l es el primero en se&ntilde;alar los comportamientos nocivos que genera el heteropatriarcado&mdash;, se siente decepcionado: me dice que le parece que no son m&aacute;s que la repetici&oacute;n de viejos chistes machistas, solo que con el g&eacute;nero cambiado.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estos vídeos no van de odiar a hombres concretos como individuos, sino de señalar (y cuestionar) un sistema</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Cristina</span>
                                        <span>—</span> mujer, 32 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Frente al trabajo de autoras como Flavita Banana, que se&ntilde;alan a trav&eacute;s de la s&iacute;ntesis y la reflexi&oacute;n conductas masculinas inapropiadas, considera que estos v&iacute;deos, debido a su simpleza y a su mala baba, no pueden llevar a nada m&aacute;s que a la animadversi&oacute;n entre hombres y mujeres, en lugar de hacia un cambio real. El contraste es evidente: mientras que ellas me han hablado de los <em>reels</em> en t&eacute;rminos de &ldquo;desahogo&rdquo; y &ldquo;complicidad&rdquo;, quiz&aacute;s cansadas de se&ntilde;alar ese cambio que parece que no llega, &eacute;l los considera ofensivos, y los pone casi al nivel de ciertos chistes que circulan por la <a href="https://www.eldiario.es/nidos/hijo-adolescente-convertido-bro-manosfera_1_11777563.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">machosfera</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No piensa lo mismo Aitor, hombre heterosexual de 38 a&ntilde;os que tambi&eacute;n consume estos v&iacute;deos (aparecen en su<em> feed</em> de Instagram, o los ve en las <em>stories</em> de alguna chica). &Eacute;l los encuentra divertidos: &ldquo;No me siento atacado, me parece parte del c&oacute;digo de las bromas t&iacute;picas de g&eacute;nero:<strong> </strong>hemos estado muchos a&ntilde;os con el clich&eacute; de la mujer rubia que es tonta, o con la broma de que &lsquo;si est&aacute; enfadada es porque tiene la regla&rsquo;, y supongo que es buena se&ntilde;al que ahora se hagan esas bromas desde el otro lado de manera abierta. Lo que hace este tipo de humor es valerse de los clich&eacute;s del hombre insensible, poco atento, con poco conocimiento del cuerpo de la mujer, etc., y exagerarlo. Al final es humor, y todo lo que sea humor es bienvenido&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para Ritxar Bacete, especialista en g&eacute;nero y masculinidades, en la ubicuidad de estos mensajes late un fen&oacute;meno social &mdash;&ldquo;son un s&iacute;ntoma de relaciones de g&eacute;nero da&ntilde;adas y de una frustraci&oacute;n muy real en muchas mujeres&rdquo;&mdash; y una descarga emocional compartida. Eso s&iacute;, pese a que, a diferencia de lo que ocurre con muchos contenidos mis&oacute;ginos, no emplean el odio para expresarse, s&iacute; que cree que pueden incidir en c&oacute;mo las mujeres que los consumen perciben a los hombres.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El problema es que el humor tambi&eacute;n educa. Cuando es reiterativo y hegem&oacute;nico, acaba por ser estereotipante, reforzando aquello que pretende cuestionar. Tambi&eacute;n puede servir para crear una mirada cr&iacute;tica, pero para eso tiene que ser complejo&rdquo;, matiza. &ldquo;Esto genera una doble v&iacute;a: por un lado, resignaci&oacute;n en las mujeres &mdash;&lsquo;los t&iacute;os son as&iacute;&rsquo;&mdash;; por otro, cinismo o postura defensiva en los hombres &mdash;&lsquo;si siempre lo hago mal, sigo haci&eacute;ndolo mal&rsquo;&mdash;. Es una mala estrategia para la transformaci&oacute;n&rdquo;, cuenta Bacete.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El problema es que el humor también educa. Cuando es reiterativo y hegemónico, acaba por ser estereotipante, reforzando aquello que pretende cuestionar. También puede servir para crear una mirada crítica, pero para eso tiene que ser complejo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ritxar Bacete</span>
                                        <span>—</span> especialista en género y nuevas masculinidades
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Linares se muestra de acuerdo: &ldquo;Por una parte, tenemos a las mujeres ri&eacute;ndose de esto. Pero si&nbsp;los hombres los ven, experimentar&aacute;n una sensaci&oacute;n de rechazo, o generar&aacute;n un contraataque. Esto crea distancia emocional entre unos y otros. Vamos hacia cada vez m&aacute;s polarizaci&oacute;n y m&aacute;s cr&iacute;tica, tambi&eacute;n a nivel social: cada vez son m&aacute;s las mujeres solteras, separadas. Hay cada vez m&aacute;s hast&iacute;o&rdquo;<strong>,</strong> expresa la fil&oacute;sofa. Con ello apunta a conceptos tan contempor&aacute;neos como el <a href="https://www.eldiario.es/era/dificultad-quedar-amigos-obsesion-caras-tendencias-dominaron-conversacion-2025_129_12878038.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">celibato voluntario</a> o el <em>dating </em>y el <em>mating gap</em> [la brecha en las citas y en el emparejamiento], que describen la distancia que hay entre las aspiraciones relacionales de las mujeres y la disponibilidad de hombres considerados &lsquo;adecuados&rsquo; con los que salir o reproducirse.
    </p><p class="article-text">
        A este respecto, Leticia, de 36 a&ntilde;os, cuenta: &ldquo;No odio m&aacute;s a los hombres por ver estos contenidos, y no interfieren en mi deseo de encontrar o no pareja&rdquo;. Eso s&iacute;: reconoce que ahora que est&aacute; soltera no se siente muy identificada con ellos; lo estaba m&aacute;s cuando ten&iacute;a novio.&nbsp;
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DSkWm_aDGbZ/"></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><h2 class="article-text">&iquest;Resignaci&oacute;n o transformaci&oacute;n?</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Las mujeres <a href="https://www.eldiario.es/era/no-hijo-novio-trabajo-emocional-relaciones-pasa-factura-mujeres_1_12559410.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">buscamos un compa&ntilde;ero, no un hijo adolescente</a> a quien maternar. Muchas de mis amigas se separan cuando las hijas cumplen alrededor de 14 a&ntilde;os, y las veo tan liberadas&hellip; Han dicho: &lsquo;Hasta aqu&iacute;&rsquo;, y ya no viven quej&aacute;ndose continuamente. Mi abuela me dec&iacute;a que las mujeres de hoy no aguant&aacute;bamos nada, pero es que, &iquest;por qu&eacute; hay que aguantar? &iquest;Para qu&eacute;?&rdquo;, cuenta Coral Herrera. &ldquo;Es una idea que yo creo que ha calado mucho en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Trabajo porque las mujeres solteras no idealicen a las emparejadas, y no solo con relato, tambi&eacute;n con datos. Tener marido nos quita tiempo libre, por ejemplo: crea unas <a href="https://news.umich.edu/exactly-how-much-housework-does-a-husband-create/?utm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">siete horas extra</a> de trabajo dom&eacute;stico a la semana para las mujeres. Adem&aacute;s, supone para nosotras <a href="https://www3.gobiernodecanarias.org/noticias/una-encuesta-del-ici-concluye-que-la-vida-en-pareja-repercute-negativamente-en-el-autocuidado-de-las-mujeres" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tener menos salud</a>, y para ellos, todo lo contrario. As&iacute; que a las mujeres solteras les digo que no, que no les hace falta nada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para la docente, el hecho de que los contenidos heteropesimistas puedan afianzar la mirada de insatisfacci&oacute;n con la que cada vez m&aacute;s mujeres observan a los hombres no es problem&aacute;tico: es, m&aacute;s bien, una llamada de atenci&oacute;n sobre una preocupaci&oacute;n real. Bacete, sin embargo, lo ve desde otra perspectiva: &ldquo;La cuesti&oacute;n es: &iquest;constatar el resultado fat&iacute;dico del patriarcado o entenderlo para transformarlo? Hay un ingrediente b&aacute;sico que es la fe: creer que se puede. Si no creemos que se puede, y si estos memes refuerzan la idea de que no se puede, de que es un destino, entramos en una narrativa de toxicidad&rdquo;, resume el autor. En sus palabras, re&iacute;rnos de los hombres puede aliviar un rato, pero no transforma las relaciones. &ldquo;Lo que transforma es comprender, exigir, acompa&ntilde;ar cambios y demandar estrategias colectivas&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El algoritmo nos lleva a monopolizar las conversaciones con amigas bajo el mismo tema (...) Invertimos una cantidad de tiempo preciosa en retroalimentar ese bucle de pensamientos que buscan una respuesta a algo que no depende de nosotras</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Laura</span>
                                        <span>—</span> mujer, 36 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Bacete ofrece, de hecho, datos optimistas: incide en c&oacute;mo han cambiado los hombres de unos a&ntilde;os hasta ahora. Cita una <a href="https://www.equimundo.org/es/resources/state-of-the-worlds-fathers-2023" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n global sobre el estado de la paternidad</a>, con datos de 17 pa&iacute;ses. &ldquo;Sal&iacute;a algo maravilloso: por primera vez en la historia conocida, los hombres expresaban mayor deseo de cuidar que las mujeres, con el matiz de que cuidar tambi&eacute;n implicaba cuidarse. Cuando cruz&aacute;bamos variables, ve&iacute;amos que las parejas m&aacute;s equilibradas &mdash;en carga mental, emocional, cuidados&mdash; eran las que practicaban m&aacute;s igualdad. Y los hombres que m&aacute;s cuidaban eran tambi&eacute;n los m&aacute;s satisfechos con su vida y con su sexualidad. Hay mucho que ganar con la igualdad. Hay que empezar a construir una narrativa distinta de la masculinidad, de los hombres y de las mujeres&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Entre las mujeres con las que hablo, sin embargo, se percibe m&aacute;s resignaci&oacute;n que esperanza. S&iacute;, saben que hay hombres feministas de discurso y de acci&oacute;n, pero los consideran casi unicornios. Otros hacen lo que pueden, pero no resulta por ahora suficiente. Tanto es as&iacute; que hay quienes toman un camino diferente: no compartir estos contenidos para no dedicarles ni un minuto de m&aacute;s a quienes no est&aacute;n a la altura.
    </p><p class="article-text">
        Lo cuenta Laura: &ldquo;El problema viene cuando el algoritmo nos lleva a monopolizar las conversaciones con amigas bajo el mismo tema: por qu&eacute; los hombres son as&iacute; y nos tratan de cierta manera. Invertimos una cantidad de tiempo preciosa en retroalimentar ese bucle de pensamientos que buscan una respuesta a algo que no depende de nosotras.<strong> </strong>Creo que es un acto de resistencia cortar ese bucle y cambiarlo por un &lsquo;&iquest;Y si aprovecho mi tiempo libre de hombres en nutrir mis v&iacute;nculos con cuestiones que verdaderamente me alimentan y s&iacute; puedo controlar?&rsquo;. Pasar de enviarnos unas a otras ese contenido que abona nuestra ira femenina (y con raz&oacute;n que la tengamos) a compartir otros que nos abran a placeres o metas donde s&iacute; merece la pena poner la energ&iacute;a&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Sader]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/videos-humor-heteroverguenza-heteropesimismo_1_13075075.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 17 Mar 2026 21:08:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El éxito de los vídeos que hacen humor con la heterovergüenza: ¿resignación, desahogo o problema?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Virales,Igualdad,mujeres,TikTok,Instagram]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Leticia Sala, escritora: “El poder envejecer en paz va a pertenecer solo a las clases más privilegiadas”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/leticia-sala-escritora-envejecer-paz-pertenecer-clases-privilegiadas_1_13214642.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d9f2abc4-0a39-4dcd-8106-b7d38ecf99aa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Leticia Sala, escritora: “El poder envejecer en paz va a pertenecer solo a las clases más privilegiadas”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La autora barcelonesa publica 'Dame veneno que quiero vivir. Skincare, bótox, miedo a envejecer y linaje femenino' en la colección Nuevos cuadernos de Anagrama, un ensayo sobre la presión estética que huye de los juicios y promueve la concienciación</p><p class="subtitle">El primer pinchazo: por qué cada vez más gente pasa de la crema antiarrugas a la jeringuilla</p></div><p class="article-text">
        Cuando parec&iacute;a que el sentido com&uacute;n ganaba la batalla a la cultura de la dieta, lleg&oacute; la obsesi&oacute;n por la piel inmaculada. Sin manchas, rojeces, marcas de acn&eacute; ni arrugas, por supuesto. Inyectarse b&oacute;tox o seguir una rutina de <em>skincare</em> de diez pasos se considera algo corriente. Sobre todo desde que <a href="https://www.eldiario.es/era/primer-pinchazo-vez-gente-pasa-crema-antiarrugas-jeringuilla_1_12208879.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&lsquo;los pinchacitos&rsquo;</a> se han abaratado y la gama de cosm&eacute;ticos es casi inabarcable. Adem&aacute;s, hay una novedad: la edad para entrar en la rueda del rostro perfecto ha descendido <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/obsesionadas-skin-care-12-anos-he-visto-ninas-compraban-productos-retinol_1_10613208.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hasta la preadolescencia</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La escritora Leticia Sala, autora de t&iacute;tulos como <em>Los cisnes de Macy&rsquo;s</em> (Reservoir Books) y exitosa <em>newsletter </em><a href="https://leticiasala.substack.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Magical Thinking</em></a>, observ&oacute; este nuevo mandamiento est&eacute;tico y decidi&oacute; bucear en sus profundidades. De su investigaci&oacute;n naci&oacute; <em>Dame veneno que quiero vivir. Skincare, b&oacute;tox, miedo a envejecer y linaje femenino</em>, un ensayo publicado en la colecci&oacute;n Nuevos cuadernos de Anagrama. Una reflexi&oacute;n que huye de los juicios y promueve la concienciaci&oacute;n. &ldquo;Quiz&aacute; quien lo lea, la pr&oacute;xima vez que vea a su amiga, igual se lo plantee dos veces antes de <a href="https://www.eldiario.es/era/responder-amigas-critican-propio-peso-aspecto_1_13199475.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">decirle que tiene una arruga</a>&rdquo;&rsquo;, dice a elDiario.es. &ldquo;Tengo esperanza de que podamos hacer peque&ntilde;os cambios individuales que operan en la cotidianidad&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En los agradecimientos finales cuenta que aplaz&oacute; otros proyectos para sacar con premura este ensayo. &iquest;Por qu&eacute; tanta prisa?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo pienso que los escritores podemos escribir desde miles de lugares: desde la memoria, desde la nostalgia, etc&eacute;tera. Pero hay un tipo de mirada, un tipo de impulso que surge cuando vemos un cambio en la realidad. Este libro viene de esa percepci&oacute;n, sent&iacute; que me hab&iacute;a ido al ba&ntilde;o un momento en medio de una peli y hab&iacute;a vuelto y ya no entend&iacute;a nada de la trama.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Habla de la violencia est&eacute;tica, que es un t&eacute;rmino que acu&ntilde;&oacute; la soci&oacute;loga especialista en Estudios de la Mujer Esther Pineda en 2012. &iquest;Qu&eacute; significa?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pineda supo leer una realidad que probablemente nos ha pasado a muchas mujeres en los momentos m&aacute;s cotidianos. Por ejemplo, yo fui a hacerme un tratamiento facial, una hidrataci&oacute;n &lsquo;inocente&rsquo; y la esteticista me pregunt&oacute; si dorm&iacute;a de lado. Yo estaba muy impresionada por su capacidad de adivinar algo imposible de saber y ella me dijo: &ldquo;Es que no hace falta que me lo jures, tu escote habla solo&rdquo;. Ese comentario, supuestamente libre de malicia, ampli&oacute; una zona problem&aacute;tica de mi cuerpo.
    </p><p class="article-text">
        Para m&iacute; esto es la violencia est&eacute;tica. Yo planteo este ejemplo del escote para que cada persona que lo lea se lo lleve a su propia experiencia y se d&eacute; cuenta. Creo que hay mucho trabajo colectivo por hacer para cambiar el lenguaje, porque tiene unos efectos m&aacute;s profundos de los que quiz&aacute;s pensamos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Primero fue la cultura de la dieta, ahora la necesidad de la piel perfecta &iquest;Nos encontramos en un momento &aacute;lgido de violencia est&eacute;tica contra las mujeres?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo creo que s&iacute;. Es curioso lo que ha llegado a cambiar este tema desde que mand&eacute; el libro a imprenta, aunque por suerte llegu&eacute; a comentar el tema del <a href="https://www.eldiario.es/temas/ozempic/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ozempic</a> en el texto. Hubo un momento donde parec&iacute;a que colectivamente est&aacute;bamos benefici&aacute;ndonos del <a href="https://www.eldiario.es/era/talla-mediana-tendencia-redes-desatado-debate-diversidad-corporal_1_12138425.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">movimiento </a><a href="https://www.eldiario.es/era/talla-mediana-tendencia-redes-desatado-debate-diversidad-corporal_1_12138425.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>body positive</em></a> y ve&iacute;amos a mujeres con diferentes cuerpos en campa&ntilde;as de publicidad, etc&eacute;tera. Pero, de pronto, lleg&oacute; la nueva obsesi&oacute;n por frenar el envejecimiento en el rostro y adem&aacute;s se le est&aacute; a&ntilde;adiendo la <a href="https://www.eldiario.es/era/eterno-retorno-culto-delgadez-extrema_129_10572891.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">vuelta a la hiperdelgadez.</a> Ahora las dos, la piel y la figura, est&aacute;n en el foco.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque tambi&eacute;n hay un enorme despertar, porque las mujeres hace much&iacute;simos a&ntilde;os que estamos d&aacute;ndole vueltas a esto. Hay miles de mujeres que est&aacute;n ahora denunciando en Espa&ntilde;a y en el resto del mundo aspectos relacionados con este tema. A ver qu&eacute; acaba pasando.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando le comenté a mis amigos que el bótox es un veneno, no lo sabían. Siento que no se están llegando a conocer sus efectos a medio o largo plazo; insisten en que el bótox es inocuo porque el cuerpo lo reabsorbe y se va, pero no es tan cierto</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Esa violencia est&eacute;tica est&aacute; promovida, en gran parte, por unos titanes muy complicados de vencer: la industria cosm&eacute;tica y la farmac&eacute;utica.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es muy f&aacute;cil pensar que eres menos que una hormiga al lado de unos monstruos como la industria cosm&eacute;tica y el sector farmac&eacute;utico, que es de los m&aacute;s poderosos que existe. Encima van y se juntan, porque ya tenemos asimilado que si una crema es de farmacia, entonces es buena. Pero, al mismo tiempo, hay peque&ntilde;os movimientos que quiero creer que despertar&aacute;n un poquito la conciencia colectiva en ese aspecto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De hecho, hay gente que ya est&aacute; intentando que no exista la palabra &lsquo;antiedad&rsquo; [algunos medios, activistas y marcas]. Es horrorosa, porque la edad es lo que nos hace ganar a la muerte, ir ganando a&ntilde;os. As&iacute; que, como m&iacute;nimo, siempre es mejor que no haya una pasividad extrema de aceptar que envejecer est&aacute; mal, que las arrugas son el enemigo y conformarnos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El </strong><em><strong>skincare</strong></em><strong> se ha amparado bajo el paraguas del autocuidado. Un t&eacute;rmino un tanto tramposo. Se identifica como algo positivo, pero tambi&eacute;n puede convertirse en una obligaci&oacute;n cotidiana m&aacute;s.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sobre todo a las mujeres, que siempre hemos estado asociadas al cuidado: el que se supone que tengo que dar a mis hijos, a mis padres cuando sean mayores o a lo que sea, ahora es para m&iacute;. Pero como t&uacute; bien dices, es una trampa. Hay un momento en el libro en el que hago una peque&ntilde;a distinci&oacute;n entre lo que es autocuidado y lo que es esclavitud.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Creo que no hay nada de malo, sino que es precioso, hacer un ritual [de autocuidado] con nosotras mismas. Como ponerme una mascarilla el domingo por la noche y ver <em>Aqu&iacute; no hay quien viva</em> con mi pareja, por ejemplo. Solo faltar&iacute;a que tuviese que sentirme mal por eso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero es diferente que bajo esa premisa yo me someta a retoques que, o bien me dan miedo porque no me gustan las agujas, o bien no tengo muy claro los efectos que eso puede tener, o bien son car&iacute;simos y me estoy endeudando para llegar a ellos. Eso no es autocuidado, es otra cosa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hace una comparaci&oacute;n del b&oacute;tox con la hero&iacute;na en cuanto a la adicci&oacute;n y la dependencia emocional. Podr&iacute;a asociarse tambi&eacute;n al efecto que pueden tener los ansiol&iacute;ticos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Totalmente, al final, es algo a lo que est&aacute;s enganchado, sea hero&iacute;na o lo que sea: tiene un efecto que dura solo un tiempo y necesitas volver a &eacute;l para volver a sentirlo. Despu&eacute;s de la epidemia de la hero&iacute;na en los 80, la adicci&oacute;n al tabaco, al tel&eacute;fono&hellip; meternos ahora en otra nueva igual es como para pens&aacute;rselo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando yo le coment&eacute; a mis amigos, que no viven en una cueva ni son tontos precisamente, que el b&oacute;tox es un veneno, no lo sab&iacute;an. Siento que no se est&aacute;n llegando a conocer los efectos m&aacute;s a medio o largo plazo, porque todo el rato insisten en que el b&oacute;tox es inocuo porque el cuerpo lo reabsorbe y se va. Por eso me extiendo en el texto citando a gente que ha investigado sobre el tema, porque no es tan cierto que el b&oacute;tox se acaba yendo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Me sabe mal cuando veo a mi alrededor mujeres que esconden que se ponen bótox para no sentirse juzgadas. Como sociedad hemos impuesto que esa mujer tenga que parecer joven pese a su edad y encima lo tiene que esconder</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Y luego que realmente tiene un efecto en nuestra forma de sentir, que eso es apabullante. Afecta en la forma en la que leemos las emociones de los dem&aacute;s y disminuye la ira. Hasta los a&ntilde;os 80, el diagn&oacute;stico &lsquo;histeria&rsquo; estaba totalmente ligado a la mujer en los libros de psicolog&iacute;a normales: no se nos permit&iacute;a enfadarnos y si nos enfad&aacute;bamos &eacute;ramos unas hist&eacute;ricas. Pues tal vez hay que plantearse si ponerse b&oacute;tox y que disminuya esa ira es una buena idea. Porque no nos hemos ganado la capacidad de enfado para que ahora venga un producto y nos la vuelva a quitar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Aunque ya no sea un tema tab&uacute; y mucha gente diga abiertamente que se ha puesto b&oacute;tox, a&uacute;n se sigue culpabilizando, de alguna manera, a &lsquo;la v&iacute;ctima&rsquo; de haber seguido las normas del sistema.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        No se me hab&iacute;a ocurrido esta forma de decirlo, me encanta lo de que al final es culpabilizar a la v&iacute;ctima. Yo todo rato intento matizar que estoy dando esta informaci&oacute;n, pero no soy del culto antib&oacute;tox, porque me sabe mal cuando veo a mi alrededor mujeres que esconden que se lo ponen para no sentirse juzgadas. Como sociedad hemos impuesto que esa mujer tenga que parecer joven pese a su edad y encima lo tiene que esconder.
    </p><p class="article-text">
        Ponerse extremista ser&iacute;a otro modo de mantenernos separadas y una forma muy f&aacute;cil de que siguiera ganando el patriarcado y esas creencias, que por suerte las estamos desbancando ya, de que entre las mujeres nos llevamos mal. Dentro de darle una vuelta a lo del b&oacute;tox, no me gustar&iacute;a que una mujer se sintiera enjuiciada porque ser&iacute;a un fracaso de este libro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los inyectables son tambi&eacute;n una cuesti&oacute;n de clase. Con su extensi&oacute;n por abaratamiento y accesibilidad, quiz&aacute; finalmente quien no se los aplique ser&aacute; la gente que no tenga dinero o la que tengan tanto que puedan decidir no hacerlo sin que ello tenga consecuencias en su trabajo o su vida personal.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Absolutamente, me encanta esta observaci&oacute;n. En el libro menciono a Carlota Casiraghi y cito un art&iacute;culo en el que dec&iacute;an que iba como con la cara lavada y no se hab&iacute;a hecho nada, de forma positiva. Parece que el poder envejecer en paz va a pertenecer solo a las clases absolutamente m&aacute;s privilegiadas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Habla tambi&eacute;n de los de las ni&ntilde;as que empiezan con la rutina del </strong><em><strong>skincare</strong></em><strong> cuando son muy peque&ntilde;as, las &lsquo;Sephora Kids&rsquo;. &iquest;De d&oacute;nde sacan el dinero las ni&ntilde;as para comprar todos esos productos, por muy baratos que sean?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Has dado en el clavo con algo que yo no me pregunto en el libro pero, efectivamente, de alg&uacute;n lugar ha de salir ese dinero y ah&iacute; est&aacute; la responsabilidad, es ah&iacute; donde est&aacute; el foco. Y, por norma general, son los padres quienes dan ese dinero. Ya hay un consentimiento expreso o t&aacute;cito de que estos ni&ntilde;os accedan a estos productos aunque la dermatolog&iacute;a est&aacute; viendo m&aacute;s casos de dermatitis de los que nunca ha habido.
    </p><p class="article-text">
        No me gustar&iacute;a que una mujer que s&iacute; que ha recurrido a tratamiento se sintiera mal por este libro, pero en el colectivo de las ni&ntilde;as me parece que esa tolerancia ya no procede tanto. Yo creo que s&iacute; es importante levantar la voz un poco m&aacute;s alto y decir: &ldquo;Estas ni&ntilde;as son esponjas. Ahora mismo todo lo que hagan y lo que se les diga, no va a ser tan f&aacute;cil de que luego se lo quiten de su sistema&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Porque todo lo que te pasa en la infancia y en la adolescencia se te queda grabado para el resto de tu vida. S&iacute;, todos vamos a estar bajo ese paraguas de la presi&oacute;n est&eacute;tica, etc&eacute;tera; pero intentemos que no les llegue tan pronto, que puedan tener una infancia un poco inocente antes de enterarse de que su cuerpo va a ser una moneda de cambio para tantas cosas. Y me da mucha pena, por eso al final del libro hago esa menci&oacute;n a que quiz&aacute;s la madre es la primera <em>influencer.</em>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Todos vamos a estar bajo el paraguas de la presión estética, pero intentemos que [a las niñas] no les llegue tan pronto, que puedan tener una infancia un poco inocente antes de enterarse de que su cuerpo va a ser una moneda de cambio para tantas cosas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Explica que los beb&eacute;s aprenden a entender la realidad a trav&eacute;s de las caras de sus madres. Pero si el b&oacute;tox paraliza los m&uacute;sculos, esos rostros no se mueven.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay evidencia cient&iacute;fica de que el beb&eacute; necesita la emoci&oacute;n de su madre para sobrevivir. Necesitan verla re&iacute;r, fruncir el ce&ntilde;o, etc&eacute;tera, porque les est&aacute; ayudando a leer la realidad, es el puente para comprender este mundo en el que les han metido.
    </p><p class="article-text">
        Las chicas que ahora tienen 20 a&ntilde;os y est&aacute;n empezando con el baby b&oacute;tox para prevenir la aparici&oacute;n de arrugas, cuando decidan ser madres quiz&aacute; con 35 a&ntilde;os, llevar&aacute;n 15 con b&oacute;tox bajo la piel. Seguramente, habr&aacute;n tenido que aumentar la dosis y muy probablemente ah&iacute; habr&aacute;n perdido mucha expresi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Soy consciente que puede sonar dist&oacute;pico, pero no quer&iacute;a dejar de ponerlo. Y hago una menci&oacute;n al psicoanalista Massimo Recalcati, que dec&iacute;a que incluso le puede provocar una tremenda angustia al ni&ntilde;o no ver esas expresiones en la madre, porque &iquest;c&oacute;mo va a saber este beb&eacute; si es porque tiene una depresi&oacute;n o es porque usa b&oacute;tox?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>El libro termina con una serie de propuestas individuales y colectivas. &iquest;Cu&aacute;les cree que son las esenciales?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a lo colectivo, yo veo factible que la educaci&oacute;n empiece en los colegios. &iquest;Por qu&eacute; no hacemos que vengan dermat&oacute;logos a los colegios a explicarles que lo que est&aacute;n haciendo ahora tiene consecuencias el d&iacute;a de ma&ntilde;ana? Como se hizo en su momento con la educaci&oacute;n sobre salud sexual, que nos ense&ntilde;aban c&oacute;mo se pon&iacute;a un preservativo. Es posible que los chavales les escuchen antes a ellos que a sus padres.
    </p><p class="article-text">
        Y luego en las propuestas individuales es un poco lo de antes, que yo creo mucho en el efecto osmosis. Ojal&aacute; haya m&aacute;s conversaci&oacute;n social al respecto, si ahora mismo otras mujeres hubieran escuchado esta conversaci&oacute;n que estamos teniendo, estoy segura de que alucinar&iacute;an con la violencia est&eacute;tica que han recibido y algo peque&ntilde;o se transformar&iacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/leticia-sala-escritora-envejecer-paz-pertenecer-clases-privilegiadas_1_13214642.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 12 May 2026 20:19:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Leticia Sala, escritora: “El poder envejecer en paz va a pertenecer solo a las clases más privilegiadas”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Estética,Bótox,Envejecimiento,Piel,Tendencias,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando tu hobby empieza a convertirse en un reto constante: "Vivir sin espacios libres de exigencia dificulta la desconexión"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/hobby-empieza-convertirse-reto-constante-vivir-espacios-libres-exigencia-dificulta-desconexion_1_13147900.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/028935ba-6fc1-4372-9440-59675ede5dea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando tu hobby empieza a convertirse en un reto constante: &quot;Vivir sin espacios libres de exigencia dificulta la desconexión&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Clases de cerámica, 'running' o crochet: lo que empieza como una afición puede acabar convertido en una fuente de autoexigencia. La presión por mejorar, compartir o rentabilizar está transformando el ocio en una extensión más del trabajo</p><p class="subtitle">Juan Evaristo, filósofo: “La libertad tiene que ver con descansar a pierna suelta y no con moverse como pollos sin cabeza”</p></div><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, Internet ha consolidado una especie de imaginario compartido: al entrar en la crisis vital de los 30, cada persona parece elegir un <em>starter pack</em> con un nuevo <em>hobby</em> que nunca antes hab&iacute;a explorado. Est&aacute;n quienes empiezan a jugar a p&aacute;del, quienes se enganchan a correr, quienes descubren el roc&oacute;dromo, se hacen pajareros<em> </em>o se apuntan a clases de cer&aacute;mica o crochet.
    </p><p class="article-text">
        Pero los <em>hobbies</em> no aparecen solo como respuesta a estas crisis, sino que forman parte de la identidad que construimos a lo largo de la vida. En teor&iacute;a, son ese espacio reservado al tiempo libre en el que practicamos actividades por gusto y sin una finalidad productiva. As&iacute; los define, al menos, la RAE: &ldquo;Actividad que, como afici&oacute;n o pasatiempo favorito, se practica habitualmente en los ratos de ocio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, en una sociedad como la que vivimos, que valora la productividad por encima de todo y mide nuestra val&iacute;a <a href="https://www.eldiario.es/era/no-vas-heredar-empresa-urgente-asumamos-trabajo-no_1_12936799.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en relaci&oacute;n al trabajo</a>, cabe preguntarse hasta qu&eacute; punto ese espacio sigue existiendo. &iquest;Somos realmente capaces de disfrutar de nuestras aficiones sin objetivos ni exigencias o, por el contrario, dejamos que recaiga sobre ellas el peso de la autoexigencia y el perfeccionamiento que caracterizan al trabajo contempor&aacute;neo?
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7596367425445104918"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><h2 class="article-text">Un espacio de disfrute y gozo</h2><p class="article-text">
        A d&iacute;a de hoy, nos encontramos en una paradoja en relaci&oacute;n al tiempo de ocio. El fil&oacute;sofo <a href="https://www.eldiario.es/era/juan-evaristo-filosofo-libertad-ver-descansar-pierna-suelta-no-moverse-pollos-cabeza_1_12438063.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Juan Evaristo Valls Boix</a>, autor de los ensayos <em>El derecho a las cosas bellas </em>(Ariel, 2025) y <em>JOMO, el gusto de perder </em>(pr&oacute;ximamente publicado en Anagrama), explica que &ldquo;en la era del ocio, <a href="https://www.eldiario.es/era/ahora-planes-incluyen-gastar-dinero-hemos-cambiado-quedadas-sencillas-experiencias_1_12758388.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el ocio se ha vuelto imposible</a>&rdquo;. Vivimos en una sociedad de consumo en la que &ldquo;todas nuestras aficiones o h&aacute;bitos gustosos est&aacute;n mediados o por el trabajo o por el consumo. Y, por tanto, el tiempo libre es un tiempo a invertir o tiempo que aprovechar&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El problema es que nuestras aficiones, que originalmente estaban destinadas al disfrute, pasan por el filtro de la optimizaci&oacute;n e, incluso, de la rentabilidad. Si no somos buenos en algo, aunque disfrutemos con ello, lo abandonamos porque se considera una &ldquo;p&eacute;rdida de tiempo&rdquo;. Esto es lo que le ha ocurrido a Laura, de 36 a&ntilde;os, quien asegura haber dejado todos los <em>hobbies</em> que en alg&uacute;n momento inici&oacute; &mdash;la cer&aacute;mica, la reposter&iacute;a, el boxeo o el dise&ntilde;o de cestas de regalo para madres y beb&eacute;s&mdash; por no ser lo suficientemente buena en ninguno de esos &aacute;mbitos: &ldquo;Las cestas de regalo para beb&eacute;s y mam&aacute;s me quedaban preciosas&hellip; y luego vi con las que compet&iacute;a en Etsy&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Laura, de 36 años, ha dejado varios hobbies por sentir que no es lo suficientemente buena: &#039;Las cestas de regalo para bebés y mamás me quedaban preciosas… y luego vi con las que competía en Etsy</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esta comparaci&oacute;n constante proviene, como explica Joana Tom&agrave;s, psic&oacute;loga especializada en ansiedad y autoexigencia, de &ldquo;haber internalizado la l&oacute;gica de la productividad no solo en los espacios de trabajo, sino tambi&eacute;n en los espacios de descanso. De esa forma, el ocio deja de ser un fin en s&iacute; mismo y pasa a evaluarse con preguntas como: &iquest;Estoy mejorando? &iquest;Estoy siendo constante? &iquest;Esto sirve para algo?&rdquo;. Si la respuesta es, aparentemente, negativa, es entonces cuando surge la culpa: un sentimiento que termina por ser paralizante.
    </p><p class="article-text">
        Esta l&oacute;gica de la excelencia no es algo individual. En el episodio <a href="https://www.youtube.com/watch?v=WzmMW8WDOiU&amp;list=PLLbN7SMQhMVaTdewPokyfbjeQDohwLR07&amp;index=2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Muchachas excelentes</em></a><a href="https://www.youtube.com/watch?v=WzmMW8WDOiU&amp;list=PLLbN7SMQhMVaTdewPokyfbjeQDohwLR07&amp;index=2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> del podcast </a><a href="https://www.youtube.com/watch?v=WzmMW8WDOiU&amp;list=PLLbN7SMQhMVaTdewPokyfbjeQDohwLR07&amp;index=2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Amiga Date Cuenta</em></a> analizan c&oacute;mo la exigencia de excelencia est&aacute; profundamente vinculada a la verg&uuml;enza de clase y al g&eacute;nero, y, a su vez, c&oacute;mo eso limita la capacidad de hacer cosas sin la garant&iacute;a de hacerlas bien. Kamila, de 31 a&ntilde;os, lo expresa con claridad al reconocer que de peque&ntilde;a fue la &ldquo;ni&ntilde;a superdotada&rdquo; y ahora de adulta, si no es buena en algo al instante, lo deja. Un sentimiento que comparte con Marta, de 41 a&ntilde;os, quien asegura que se autopresiona por conseguir resultados en cualquier cosa que haga: &ldquo;Tengo superidentificado que esto es consecuencia del discurso que recib&iacute; tanto en el colegio como en casa cuando era ni&ntilde;a&rdquo;.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7555897704224804118"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        En ese sentido, Valls Boix explica la diferencia de c&oacute;mo act&uacute;a la culpa en relaci&oacute;n al g&eacute;nero, y en un marco de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Heterosexualidad_obligatoria" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">heterosexualidad obligatoria</a>. Mientras que las mujeres &ldquo;sienten m&aacute;s verg&uuml;enza de hacer o participar por verse desautorizadas. En el caso de los hombres, el discurso hegem&oacute;nico de la masculinidad cishetero pasa por la impenetrabilidad, es decir, por no mostrar tu vulnerabilidad, por estar siempre en dominio de la situaci&oacute;n&rdquo;. De una forma u otra, la necesidad de optimizaci&oacute;n acaba coartando la posibilidad de disfrute y gozo.
    </p><p class="article-text">
        Para luchar contra esto, prosigue el fil&oacute;sofo y escritor, lo interesante &ldquo;son las aficiones y los <em>hobbies</em> que no tienen ning&uacute;n fin, sino que sencillamente son una forma de estar en el mundo&rdquo;. En ese sentido, recuerda las palabras del tambi&eacute;n fil&oacute;sofo Roland Barthes en relaci&oacute;n a la pereza, quien planteaba que le interesaba practicar algunas actividades que le gustaban mucho, pero en las que no era bueno, porque esas actividades, por un lado, le ayudaban a descomponer su <a href="https://www.eldiario.es/era/dicen-malo-constantemente-viven-personas-narcisistas_1_12694628.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">narcisismo</a>, y a que disfrutar no coincida con dominar. &ldquo;Yo me sumo a la idea de Barthes de que estas actividades son una forma muy radical de libertad&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo interesante son las aficiones y los hobbies que no tienen ningún fin, sino que sencillamente son una forma de estar en el mundo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Juan Evaristo Valls Boix</span>
                                        <span>—</span> filósofo y escritor
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esto lo atestigua Leonor, de 25 a&ntilde;os, que asegura que lo que m&aacute;s le gusta de sus clases de salsa es que tiene &ldquo;superclaro que jam&aacute;s voy a poder ser bailarina profesional &mdash;no se me da tan bien&mdash; y que s&oacute;lo voy a pas&aacute;rmelo bien y a escuchar una m&uacute;sica que me encanta y aprender sobre ella&rdquo;. As&iacute; como Clara, de 39, quien encuentra en los<em> hobbies</em> &mdash;especialmente el crochet&mdash; &ldquo;algo en lo que me puedo permitir ser mediocre sin culpabilidad, ya que, adem&aacute;s, me dedico a una profesi&oacute;n en la que, lamentablemente, la perfecci&oacute;n se valora much&iacute;simo&rdquo;. O Sof&iacute;a, de 31 a&ntilde;os, que ha encontrado en la cer&aacute;mica una forma de reconciliarse con una idea que lleva escuchando desde peque&ntilde;a: &ldquo;Siempre me han dicho que soy supertorpe y no tengo ma&ntilde;a para nada. [...] En este tiempo siento que he aprendido mucho, pero disfruto del gusto de hacerlo sin presi&oacute;n. A veces no me sale bien, practico el desapego y me reconcilio con mi impaciencia y &lsquo;torpeza&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;qu&eacute; ocurre cuando estos <em>hobbies</em> dejan de vivirse solo en privado y se les a&ntilde;ade la dimensi&oacute;n p&uacute;blica de las redes sociales?
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Vivir sin espacios libres de exigencia dificulta la desconexión, aumenta la fatiga mental y hace que las actividades que antes eran placenteras se conviertan en tareas a completar</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Joana Tomàs</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">La exposici&oacute;n p&uacute;blica del <em>hobby</em></h2><p class="article-text">
        Las redes sociales se han convertido en una potencial fuente de inspiraci&oacute;n en nuestras aficiones. La etiqueta <em>#runningtips,</em> con consejos para corredores, acumula m&aacute;s de 270.000 publicaciones en TikTok, <em>#crochettutorial</em> m&aacute;s de 500.000, mientras que <em>#ceramics</em> &mdash;donde se re&uacute;nen consejos, ideas, materiales, etc&mdash; supera el mill&oacute;n. Sin embargo, las redes sociales tambi&eacute;n han favorecido estas din&aacute;micas de comparaci&oacute;n, de autoexigencia y de rentabilidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al subir una foto de nuestros <em>hobbies</em> a redes sociales &ldquo;convertimos nuestro tiempo libre y nuestro espacio y tiempo de esparcimiento en una mercanc&iacute;a. Y esa circulaci&oacute;n genera reacciones, genera un tr&aacute;fico y un afecto ligado a ese tr&aacute;fico&rdquo;, explica Valls Boix. Y ese afecto no siempre nos beneficia. Tom&agrave;s &mdash;psic&oacute;loga&mdash; asegura que &ldquo;vivir sin espacios libres de exigencia dificulta la desconexi&oacute;n, aumenta la fatiga mental y hace que las actividades que antes eran placenteras se conviertan en tareas a completar&rdquo;.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7563415960690904333"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Es por ello que Cristina, de 42 a&ntilde;os, quien, adem&aacute;s de su trabajo, tiene una cuenta de <em>lifestyle </em>en Instagram donde, entre otras cosas, publica lo que cocina, reconoce que ha llegado a sentir ansiedad. &ldquo;Cada vez que algo se te da bien, la mayor&iacute;a de gente te insta a monetizar: &lsquo;monta un restaurante&rsquo;, &lsquo;para cu&aacute;ndo el libro de recetas&rsquo;, &lsquo;gr&aacute;balas en v&iacute;deo&rsquo;. No puedo simplemente disfrutar de cocinar. A veces ni lo comparto porque, la mayor&iacute;a de veces, la respuesta va ah&iacute;&rdquo;. Diana, de 25, se ha sentido animada a mercantilizar sus <em>hobbies</em> en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n, pero, finalmente, se &ldquo;ha prohibido subir a redes el proceso o resultado de aquellos <em>hobbies</em> que hago por placer porque inevitablemente mientras lo hago me pondr&iacute;a a pensar si queda bien o si gustar&aacute; y no tanto en si estoy disfrutando hacerlo&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cada vez que algo se te da bien, la mayoría de gente te insta a monetizar: ‘monta un restaurante’, ‘para cuándo el libro de recetas’, ‘grábalas en vídeo’. No puedo simplemente disfrutar de cocinar</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Cristina</span>
                                        <span>—</span> 42 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ese rechazo a monetizar un <em>hobby</em> tambi&eacute;n lo lleva por bandera Alba, de 34 a&ntilde;os, ya que, para ella, &ldquo;la vida buena es totalmente incompatible con la rentabilidad&rdquo;. Por ello, la psic&oacute;loga Joana Tom&agrave;s reivindica que &ldquo;hacer cosas sin objetivo no solo es &uacute;til, sino que es muy necesario. A nivel psicol&oacute;gico, estos momentos permiten regularnos, que recuperemos la energ&iacute;a, que tengamos la capacidad de descubrir y de disfrutar y, sobre todo, que podamos favorecer una creatividad m&aacute;s espont&aacute;nea&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta creatividad no solo se encuentra en la pr&aacute;ctica de los <em>hobbies</em> m&aacute;s tradicionales, sino que Valls Boix tambi&eacute;n defiende que &ldquo;nuestro tiempo libre se puede invertir en la militancia, en el activismo, y puede ser algo absolutamente gustoso, divertido y celebrativo&rdquo;. El objetivo final, por tanto, es concebir los <em>hobbies,</em> en cualquiera de sus formas, como un espacio de horizontalidad que rompa con las din&aacute;micas capitalistas y que nos permita entender que no todo lo valioso tiene que ser rentable. Y que hay formas de vivir &mdash;m&aacute;s lentas y m&aacute;s torpes&mdash; que, precisamente por no servir para nada, merecen la pena.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Proenza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/hobby-empieza-convertirse-reto-constante-vivir-espacios-libres-exigencia-dificulta-desconexion_1_13147900.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Apr 2026 20:06:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando tu hobby empieza a convertirse en un reto constante: "Vivir sin espacios libres de exigencia dificulta la desconexión"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ocio,Bienestar,Tendencias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Vendí mis cromos para comprarme un piso”: inmersos en la era dorada del coleccionismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/vendi-cromos-comprarme-piso-inmersos-dorada-coleccionismo_1_13176810.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6760e978-ef70-4d92-bcbe-7f5a98cd6c0a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Vendí mis cromos para comprarme un piso”: inmersos en la era dorada del coleccionismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Gastarse cientos o incluso miles de euros en cromos antiguos de fútbol, libros descatalogados, carteles de los Beatles o cartas Pokémon está a la orden del día. El afán coleccionista encuentra una segunda vida en internet; y los vendedores, un hobby que muchas veces deriva en forma de ganarse la vida</p><p class="subtitle">“Tan adictiva como el azúcar”: así consiguen Temu y otras apps de compras engancharte con sus ofertas</p></div><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de ferias de antig&uuml;edades, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/tatarabuelo-compraba-libros-resisten-librerias-antiguas-espana_1_11954418.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">librer&iacute;as de viejo</a>, domingos de rastro madrile&ntilde;o o mercadillos a los que acuden devotos de <a href="https://www.eldiario.es/spin/comenzo-filatelia-primer-sello-postal-historia-reliquia-apreciada-coleccionistas-pm_1_12278747.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sellos</a>, monedas, <a href="https://www.eldiario.es/spin/manga-anime-japones-salen-primera-vez-subasta-exclusiva-coleccion-saldra-venta-nueva-york-pm_1_13053322.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">animes</a> o <a href="https://www.eldiario.es/spin/vinilos-han-vuelto-poner-moda-fuerza-pm_1_12714769.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">vinilos</a>, el coleccionismo vive una nueva edad de oro gracias a la dimensi&oacute;n virtual, las redes sociales o las subastas digitales. En el vasto universo de internet, plataformas especializadas como Todocolecci&oacute;n, Discogs o Catawiki conectan objetos codiciados con sus potenciales compradores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las entradas de un concierto de los Rolling, un escurridizo cromo de Messi o una peculiar bolsa vac&iacute;a de Cheetos pueden transformarse en una verdadera obsesi&oacute;n para quien las busca. Su escasez y rareza imbuyen a estas piezas de un aura especial, una luminosidad magn&eacute;tica por la que merece la pena gastar decenas, cientos, o en ocasiones miles de euros. El coleccionista es un animal incansable y el vendedor &mdash;casi siempre, tambi&eacute;n coleccionista&mdash;, un cazador de tesoros, tasador profesional y fan&aacute;tico de su disciplina. Los expertos lo confirman: se nace y se muere coleccionista, y la fascinaci&oacute;n por una subcultura &mdash;ya sea Pok&eacute;mon, los Madelman, los Beatles o los manuscritos medievales&mdash; suele provenir de los primeros a&ntilde;os de nuestra vida: la infancia y la adolescencia, etapas que siempre laten muy vivas en las vitrinas y estanter&iacute;as de quien colecciona.
    </p><h2 class="article-text">M&aacute;s vivas que nunca</h2><p class="article-text">
        Desde Todocolecci&oacute;n, la plataforma m&aacute;s famosa entre los coleccionistas y la mayor comunidad<em> online </em>de habla hispana de compraventa y subastas de antig&uuml;edades, arte, libros y coleccionismo, aportan datos de su ecosistema. Al d&iacute;a se suben 61.755 art&iacute;culos de media a la plataforma &mdash;casi 1,8 millones cada mes&mdash;, y en cada jornada se venden alrededor de 10.871 lotes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las modas del momento son los cromos de f&uacute;tbol, el universo Pok&eacute;mon y las monedas antiguas, mientras que los grandes cl&aacute;sicos atemporales son los libros de segunda mano y descatalogados, antig&uuml;edades, juguetes antiguos y arte&rdquo;, aseguran fuentes de la comunidad, donde en 2025 se vendieron objetos tan curiosos y dispares como un cron&oacute;grafo de carga manual por la friolera de 20.000 euros, un lienzo de Carlos de Haes titulado <em>La serenidad de lo eterno</em> por casi 12.000 euros o un bander&iacute;n de f&uacute;tbol del Athletic de Bilbao de 1967 por 7.676 euros.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En 2025, en Todocolección se vendieron objetos tan curiosos y dispares como un cronógrafo de carga manual por la friolera de 20.000 euros o un banderín de fútbol del Atlético de Bilbao de 1967 por 7.676</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En las entra&ntilde;as de la plataforma puedes encontrar desde bolsas de Matutano promoci&oacute;n Pok&eacute;mon con precios superiores a los 1.000 euros hasta mu&ntilde;ecas francesas Jumeau, camisetas de deporte firmadas, carteles publicitarios &mdash;uno de las Fallas valencianas de 1929 se vendi&oacute; en 2025 por 4.500 euros&mdash;, breviarios, objetos militares o juguetes modernos y antiguos, desde <a href="https://www.eldiario.es/era/minifunkos-stranger-things-fiebre-adulta-munecos-enfermedad-si-veo-caja-compro_1_12784550.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los populares Funko Pop</a> a los eternos Playmobil o los min&uacute;sculos Polly Pocket. Dicho de otro modo, no hay casi nada que no puedas encontrar.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Por qu&eacute; coleccionamos? Ay, la nostalgia</h2><p class="article-text">
        Cabe preguntarse por qu&eacute; el coleccionismo vive una etapa de esplendor en esta era hiperdigital, donde la m&uacute;sica se puede escuchar gratis y las plataformas como AliExpress, Temu o Shein permiten comprar juguetes, moda o muebles a precios irrisorios &mdash;eso s&iacute;, a cambio de un grave <a href="https://www.eldiario.es/era/adictiva-azucar-temu-apps-compras-engancharte-ofertas_1_12486049.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">peaje medioambiental y adictivo</a>&mdash;. &iquest;Por qu&eacute; la gente gasta tanto en algo tan peque&ntilde;o como un cromo, una pegatina, una figurita de Disney o una cinta de cassette? &ldquo;El coleccionismo tira de la nostalgia. Empezamos a coleccionar lo que nos gusta de chicos y lo completamos cuando tenemos solvencia econ&oacute;mica, en la edad adulta&rdquo;, cuenta Daniel Jim&eacute;nez S&aacute;nchez, vendedor de cromos de f&uacute;tbol. Coleccionista desde los tres o cuatro a&ntilde;os de edad, hoy es aut&oacute;nomo y lleva un lustro dedic&aacute;ndose por entero a ello, con unos 80.000 lotes a la venta.
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                &quot;El coleccionismo tira de la nostalgia. Empezamos a coleccionar lo que nos gusta de chicos y lo completamos cuando tenemos solvencia económica, en la edad adulta”.                            </span>
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        Coleccionar tambi&eacute;n implica una alegr&iacute;a adulta y la evasi&oacute;n de los problemas y cuestiones cotidianas. &ldquo;Yo soy m&eacute;dico de familia y el coleccionismo es una afici&oacute;n que te mantiene la mente ocupada&rdquo;, explica Javier L&oacute;pez Aguilar, m&aacute;s conocido como El Drag&oacute;n Dorado, coleccionista de juguetes y tambi&eacute;n vendedor. En su caso, se centra en los juguetes <em>vintage</em> de su infancia, los de las d&eacute;cadas de los 70 y 80, como Madelman o Scalextric. Javier subraya el ecosistema que orbita alrededor de este <a href="https://www.eldiario.es/era/hobby-empieza-convertirse-reto-constante-vivir-espacios-libres-exigencia-dificulta-desconexion_1_13147900.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>hobby.</em></a> &ldquo;Sales a buscar juguetes, quedas con amigos, vas a comidas, acudes a mercadillos y ferias, restauras, y adem&aacute;s te puedes ganar un dinerillo extra&rdquo;, se&ntilde;ala. En su caso, no es la fuente principal de ingresos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n implica soltar para seguir avanzando. &ldquo;Todo coleccionista tiene problemas de espacio&rdquo;, se r&iacute;e. Tiene dos trasteros y un cuarto con vitrinas, este &uacute;ltimo con sus favoritos, el 20% de su colecci&oacute;n. &ldquo;Toda colecci&oacute;n tiene sus santos griales&rdquo;, relata el m&eacute;dico, aludiendo a las piezas especialmente complicadas de conseguir. En su caso, saca pecho de los Madelman Misi&oacute;n Campa&ntilde;a y Misi&oacute;n Safari, ejemplares verdaderamente escasos en el mundo y que pueden valer 2.000 o 3.000 euros. Vende en Todocolecci&oacute;n y <a href="https://www.eldiario.es/era/vinted-compra-segunda-mano-consumo-acelerado-sostenibilidad_1_11509808.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Vinted</a> &mdash;otro para&iacute;so de las joyas retro&mdash; y tiene un <a href="https://www.youtube.com/channel/UCAOfplUzOTH35nU3QGFfP1A" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">canal</a> de YouTube dedicado a esta pasi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Javier L&oacute;pez aporta otra pista sobre la inmortalidad del coleccionismo. &ldquo;Lo principal es el camino, no la colecci&oacute;n&rdquo;, destaca. &ldquo;La gente se queda con el dato llamativo de las piezas caras, pero igual te hace m&aacute;s ilusi&oacute;n una pieza de 555 euros que una de 6.000 porque es la que llevabas buscando desde chico&rdquo;, recalca. El apego emocional es, en su opini&oacute;n, el factor m&aacute;s importante. &ldquo;Para saber si tienes un tesoro, y no basura, en el desv&aacute;n, que te lo tase un experto&rdquo;, recomienda, aconsejando completar la tasaci&oacute;n con herramientas digitales como el Orientaprecios de Todocolecci&oacute;n. En el momento de escribir este reportaje, tiene 735 lotes a la venta en la plataforma: el m&aacute;s caro, un Madelman Corsario en caja original que puede ser tuyo por 600 euros.
    </p><h2 class="article-text">Cromos de miles de euros o rarezas de los Beatles: un trabajo como otro cualquiera</h2><p class="article-text">
        En el caso de Daniel Jim&eacute;nez, el &iacute;mpetu coleccionista se ha convertido en un trabajo a tiempo completo, buena muestra de la profesionalizaci&oacute;n del coleccionismo deportivo. &ldquo;Ahora mismo tengo a una persona contratada y me planteo otra&rdquo;, relata, defendiendo que paga IVA, IRPF e impuestos, algo que &ndash;dice&ndash; gran parte de los vendedores eluden hacer. Especializado en cromos de f&uacute;tbol ESTE (previos al 2001), &ldquo;los de toda la vida&rdquo;, su perfil de comprador es un var&oacute;n con trabajo fijo y solvencia econ&oacute;mica, a caballo entre los treinta y los cuarenta. Le dedica muchas horas y compra grandes vol&uacute;menes para abastecer su tienda<em> online:</em> de rastro, herencias, coleccionistas de alto nivel o exvendedores. &ldquo;Los grandes chollos no existen. Yo compro a gente que ha coleccionado en serio&rdquo;, asegura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La gente no se imagina cu&aacute;nto interesa. Hay poco vendedor y mucho comprador. Yo mismo vend&iacute; mi colecci&oacute;n personal para comprarme mi piso&rdquo;, revela Daniel, que tom&oacute; esa decisi&oacute;n a ra&iacute;z de la DANA de Valencia, pensando en los estragos que causa un desastre de ese calibre. &ldquo;Ten&iacute;a todos mis cromos en el trastero de mis padres y pens&eacute; en lo dif&iacute;cil de asegurar ese material si pasase algo parecido&rdquo;. Por el momento, detalla que las aseguradoras no avanzan en este &aacute;mbito. &ldquo;El problema principal es que no hay cat&aacute;logo de precios profesional ni tampoco peritos, como s&iacute; sucede en otros sectores especializados&rdquo;. En su caso, desguaz&oacute; su colecci&oacute;n y la puso a la venta en su propia tienda. Estaba valorada en una cantidad que ronda lo suficiente para pagar la entrada de una vivienda. &ldquo;Ten&iacute;a desde 1979 en adelante todos los cromos de ediciones ESTE sin pegar, con errores y fichajes, incluso los &aacute;lbumes vac&iacute;os de f&aacute;brica&rdquo;.
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                    alt="Las entradas de conciertos, el material de promoción, los periódicos o las fotografías de los de Liverpool, Elvis, Queen, Bowie o los Rolling son “pequeños santos griales para los fans”."
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            <span class="title">
                Las entradas de conciertos, el material de promoción, los periódicos o las fotografías de los de Liverpool, Elvis, Queen, Bowie o los Rolling son “pequeños santos griales para los fans”.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Jim&eacute;nez se dedica sobre todo al cromo suelto. En la actualidad tiene 102.000 referencias en venta. &ldquo;As&iacute; la gente completa sus &aacute;lbumes, y dan m&aacute;s beneficio&rdquo;. Hasta ahora vend&iacute;a solamente a trav&eacute;s de internet, pero est&aacute; a punto de inaugurar la primera f&iacute;sica especializada en cromos de f&uacute;tbol antiguos. &ldquo;Es la &uacute;nica en Sevilla y Andaluc&iacute;a, posiblemente tambi&eacute;n de Espa&ntilde;a. Hay una en Barcelona y otra en Val&egrave;ncia, pero son de cromos modernos&rdquo;. Su local abrir&aacute; sus puertas entre mayo y junio.
    </p><p class="article-text">
        Las modas van por rachas: una venta muy preciada fueron los primeros cromos Messi como canterano en 2004. Los &uacute;ltimos los vendi&oacute; hace un a&ntilde;o por 2.700 euros. &ldquo;La pieza que m&aacute;s me llena haber vendido es una de Javier Clemente, del a&ntilde;o 99, la rareza de la edici&oacute;n porque lo destituyeron en la octava jornada y solo llegaron a vender el cromo en algunos puntos de Bilbao o Madrid&rdquo;. Se vende a 1.700 euros. &ldquo;Cuando lo anuncias, se vende instant&aacute;neamente&rdquo;. Ha aprendido que el mercado da vueltas. &ldquo;Est&aacute; falleciendo una generaci&oacute;n de compradores, por eso los 70 ya se est&aacute;n devaluando, mientras que los 2000 se est&aacute;n poniendo de moda&rdquo;, asegura. Al preguntarle si admite regateos, es tajante: &ldquo;Yo no puedo regatear las naranjas en el Mercadona ni la cerveza en el bar de abajo&rdquo;. Su facturaci&oacute;n mensual es ejemplo del estado de gracia del coleccionismo: 20.000 euros brutos todos los meses. &ldquo;Para m&iacute; sigue siendo un disfrute y un <em>hobby&rdquo;,</em> asegura.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">“La gente no se imagina cuánto interesa. Hay poco vendedor y mucho comprador. Yo mismo vendí mi colección personal para comprarme mi piso&#039;, revela Daniel Jiménez, cuyos ingresos mensuales con los cromos (20.000 euros brutos) son ejemplo del estado de gracia del coleccionismo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Miguel Navarro, nacido en Montevideo y residente en Barcelona desde comienzos de siglo, es coleccionista de los Beatles desde siempre &ndash;&ldquo;a los 13 o 14 me empez&oacute; a picar el bichito&rdquo;&ndash;, y ha hecho del coleccionismo musical una profesi&oacute;n. Est&aacute; especializado en la <em>memorabilia</em> en torno al grupo de Lennon y compa&ntilde;&iacute;a: pelucas, guitarras, figuritas, p&uacute;as o carteles. Tuvo una tienda en el barrio g&oacute;tico y hoy vende sus piezas a trav&eacute;s de eBay, Vinted o Todocoleccion. &ldquo;Ya no me dedico a coleccionar. He aprendido el desapego material: te das cuenta de que todo es ef&iacute;mero. Lo terrenal no te lo puedes llevar al otro barrio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La mayor joya que vendi&oacute; &mdash;y que lo llev&oacute; a salir en las noticias y numerosos medios&mdash; fueron cinco entradas consecutivas de sill&oacute;n de pista de 450 pesetas cada una de una familia que fue a ver a los Beatles a la plaza de toros Monumental. &ldquo;Es extremadamente raro encontrar tantas seguidas. Una sola de esas entradas vale 700 u 800 euros hoy&rdquo;. Relata que los <em>tickets </em>de conciertos, el material de promoci&oacute;n o las fotograf&iacute;as de los de Liverpool, Elvis, Queen, Bowie o los Rolling son &ldquo;peque&ntilde;os santos griales para los fans&rdquo;. Incluso la hemeroteca: &ldquo;Por ejemplo, los peri&oacute;dicos de la &eacute;poca en la que se muri&oacute; Freddy Mercury&rdquo;. Navarro tambi&eacute;n tiene tesoros de la m&uacute;sica nacional: &ldquo;Hay nichos espec&iacute;ficos de cliente, como los de Marisol o Nino Bravo&rdquo;. Cuando le pregunto qu&eacute; es lo m&aacute;s raro que ha visto coleccionar, se&ntilde;ala los sobres de az&uacute;car o las pegatinas de la fruta. &ldquo;Es un mundo muy loco que a veces roza el fetichismo&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                “Es un mundo muy loco que a veces roza el fetichismo”.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><em>Oldie but goldie</em>: anticuarios y librer&iacute;as de viejo</h2><p class="article-text">
        Lo digital tambi&eacute;n ayuda a la parte m&aacute;s &lsquo;antigua&rsquo; del negocio: el de los anticuarios de arte o las librer&iacute;as de viejo. &ldquo;Las plataformas van muy bien porque los coleccionistas tienen una gran variedad de art&iacute;culos de todas las tem&aacute;ticas para poder comprar y esto es una ventaja sobre las tiendas&rdquo;, se&ntilde;ala &Aacute;ngel de Excentric Art, empresa con m&aacute;s de 50 a&ntilde;os dedicada a la compraventa de obras de arte, antig&uuml;edades, joyas y objetos de coleccionismo. Venden a coleccionistas, anticuarios, curas, pol&iacute;ticos y alg&uacute;n museo. &ldquo;Lo m&aacute;s curioso que vend&iacute; fue un antiguo museo de taxidermia hace a&ntilde;os. Ten&iacute;a muchos animales anormales como vacas de dos cabezas o animales de cinco patas&rdquo;,<strong> </strong>relata. En la actualidad tienen 8.000 lotes a la venta en Todocoleccion, con piezas que van desde una medalla rara de Napole&oacute;n a un &oacute;leo sobre tabla de San Antonio de Padua del siglo XVIII.
    </p><p class="article-text">
        El inter&eacute;s por el pasado tambi&eacute;n empapa proyectos de generaciones m&aacute;s j&oacute;venes, como Erik y Sara, de la librer&iacute;a Antigularia. Vienen de la arqueolog&iacute;a y su gran pasi&oacute;n son los libros, por lo que una librer&iacute;a anticuaria casaba ambas disciplinas. &ldquo;Comenzamos durante el confinamiento, como un <em>hobby</em> y tambi&eacute;n una forma de ganar un extra&rdquo;, cuenta Sara. Su entusiasmo por el libro antiguo abarca la encuadernaci&oacute;n, el olor, los grabados o el grado de detallismo. &ldquo;Nos especializamos en libros antiguos bonitos, raros y curiosos, haciendo especial hincapi&eacute; en la literatura de mujeres, relata Sara. &rdquo;Algunos me los quedo: le tengo especial cari&ntilde;o a<em> &Eacute;xodo </em>de Silvia Mistral&ldquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo más curioso que vendí fue un antiguo museo de taxidermia hace años. Tenía muchos animales anormales como vacas de dos cabezas o animales de cinco patas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ángel</span>
                                        <span>—</span> Excentric Art
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A trav&eacute;s de Instagram venden a gente m&aacute;s joven, con predominio femenino, y a trav&eacute;s de Todocoleccion, a un perfil m&aacute;s masculino, a partir de los cuarenta. &ldquo;Las redes sociales son una herramienta para acceder al libro antiguo&rdquo;. &iquest;Tem&aacute;ticas? De todo: feminismo, libros y arte oriental, todo lo relacionado con lo paranormal o astronom&iacute;a. Tambi&eacute;n revistas. &ldquo;Por ejemplo, dos a&ntilde;os completos de la revista Vogue de la Segunda Guerra Mundial&rdquo;, anota. &ldquo;Tenemos cosas de 10 euros y hemos tenido cosas de 6.500, detalla. &rdquo;Hemos tenido cosas preciosas, como una edici&oacute;n de <em>La hija del Rey de Egipto</em> con doce acuarelas originales&ldquo;. Solo tienen tienda <em>online,</em> una muestra de que se puede ser &rdquo;antiguas pero modernas&ldquo; gracias a las plataformas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Erik y Sara, de la librería Antigularia, vienen de la arqueología y su gran pasión son los libros, por lo que una librería anticuaria casaba ambas disciplinas."
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            <span class="title">
                Erik y Sara, de la librería Antigularia, vienen de la arqueología y su gran pasión son los libros, por lo que una librería anticuaria casaba ambas disciplinas.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Palpar, oler y sentir: el retorno de lo anal&oacute;gico en un mundo saturado de est&iacute;mulos</h2><p class="article-text">
        Otro segmento muy vivo es el del coleccionismo de discos en formato f&iacute;sico: las ventas de la m&uacute;sica en vinilo escalaron un 31% en Espa&ntilde;a en 2025. Seg&uacute;n <a href="https://www.promusicae.es/noticias/la-industria-de-la-musica-grabada-cierra-2025-con-un-crecimiento-del-137--n644/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">datos</a> recogidos por Promusicae, la patronal de las discogr&aacute;ficas, en nuestro pa&iacute;s se despacharon 2,18 millones de discos el pasado a&ntilde;o. De los 41,7 millones del f&iacute;sico, el vinilo supone ya un 69% de las ventas, con un incremento del 30% en las unidades vendidas, aupadas por el &eacute;xito del pl&aacute;stico en las nuevas generaciones, que contemplan las piezas como objetos de culto y <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/si-gente-quiere-escuchar-discos-tendra-comprarlos-tienda-iniciativa-quiere-cambiar-industria-musical_1_12988283.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">piezas creativas para conectar con los artistas</a>, incluso <a href="https://www.eldiario.es/spin/jovenes-vuelven-vinilo-no-tengan-tocadiscos-pm_1_12944450.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aunque no tengan tocadiscos</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La plataforma especializada l&iacute;der es Discogs, que en 2025 bati&oacute; todos sus r&eacute;cords con m&aacute;s de 114 millones de art&iacute;culos a&ntilde;adidos a sus colecciones, unos 2,2 millones por semana seg&uacute;n su <a href="https://www.discogs.com/about/news/discogs-breaks-all-time-record-with-more-than-114-million-items-collected-in-2025/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe</a> anual. Es el mayor volumen de actividad en un solo a&ntilde;o en los 25 a&ntilde;os de historia de Discogs, superando el r&eacute;cord anterior de 105,7 millones de art&iacute;culos a&ntilde;adidos en 2024. Un coleccionista promedio tiene 191 art&iacute;culos subidos al portal digital, con un valor cercano a los 500 euros. Los lanzamientos m&aacute;s coleccionados de todos los tiempos en el portal son una reedici&oacute;n en vinilo de 180 gramos de <em>Nevermind</em> de Nirvana en 2015 y una edici&oacute;n en <em>picture disc </em>de <em>Reputation</em> de Taylor Swift en 2017.
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                    alt="Angelita Records le vendió a Tito, un cantante de rumba, los discos de su propia discografía que le faltaban."
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            <span class="title">
                Angelita Records le vendió a Tito, un cantante de rumba, los discos de su propia discografía que le faltaban.                            </span>
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        Desde Angelita Records, con <a href="https://www.instagram.com/p/DSVMgz0jJlz/?img_index=1" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tienda</a> f&iacute;sica de discos en Vilanova i la Geltr&uacute; y prol&iacute;fico <a href="https://www.discogs.com/es/user/AngelitaRecords?utm_source=ig&amp;utm_medium=social&amp;utm_content=link_in_bio&amp;fbclid=PAZXh0bgNhZW0CMTEAc3J0YwZhcHBfaWQMMjU2MjgxMDQwNTU4AAGne9810_P1OTqXMtGg_jGZ4kwKClo5tWULLrmMtWrUjr0ftdQz5sbr5N5h5vQ_aem_uNLzlTAGM5k3Yoyz7tEvqg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">perfil</a> en Discogs &mdash;tienen m&aacute;s de 9.000 referencias en venta&mdash;, confirman el repunte del vinilo. &ldquo;La gente joven, que son nativos digitales, est&aacute;n reconectando con el formato f&iacute;sico. Hay un <em>boom</em> de chavalas superj&oacute;venes que se van solas a las ferias y a las tiendas&rdquo;, celebran. Su tesoro personal son los discos de rumba de artistas nacionales de los 60. &ldquo;A veces da igual que algo valga un euro si es lo que est&aacute;s buscando&rdquo;. Como an&eacute;cdota, conoci&oacute; en persona a Tito, un cantante de rumba que acudi&oacute; a la tienda y al que le faltaban sus propios discos. Le ayudaron a encontrarlos. &ldquo;Uno se llamaba<em> Elena Bomb&oacute;n&rdquo;</em>. De vez en cuando, llegan rara avis. &ldquo;Tuvimos el <em>Catch A Fire </em>de The Wailers, un disco que se abre en formato zippo, una edici&oacute;n especial que se vende a 200 euros&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hacen hincapi&eacute; en el valor de las plataformas: &ldquo;Discogs representa el 50% o el 60% de nuestra faena&rdquo;. Y adem&aacute;s, diluye las fronteras y acerca la m&uacute;sica a cualquier parte. &ldquo;Vend&iacute; un disco de Mecano a Estados Unidos&rdquo;, relata. Desde Angelita est&aacute;n convencidos de que el vinilo nunca pasar&aacute; de moda. &ldquo;Si llegase el Apocalipsis y nos dejase sin luz, nos inventar&iacute;amos la forma de escuchar discos&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Núñez-Torrón Stock]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/vendi-cromos-comprarme-piso-inmersos-dorada-coleccionismo_1_13176810.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Apr 2026 20:21:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Vendí mis cromos para comprarme un piso”: inmersos en la era dorada del coleccionismo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[coleccionismo,Dinero,Tendencias,Consumo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La vida con un matrimonio abierto, según Molly Roden: "Tengo tres novios y un marido y soy muy feliz, pero ha sido duro"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/vida-matrimonio-abierto-molly-roden-tres-novios-marido-feliz-sido-duro_1_12858514.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fb140cfa-1f38-45bc-9f60-517beae31c4d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La vida con un matrimonio abierto, según Molly Roden: &quot;Tengo tres novios y un marido y soy muy feliz, pero ha sido duro&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entre el amor, la maternidad y la libertad, Molly Roden Winter narra en '¡Más! Memorias de un matrimonio abierto' (Gatopardo, 2025) su experiencia y el viaje hacia su verdadera identidad</p><p class="subtitle">¿Cuándo podemos hablar de ‘adicción’ al amor?
</p></div><p class="article-text">
        La euforia al conocer una nueva pareja (y la decepci&oacute;n al conocerla <em>de verdad)</em>; los problemas para manejar los celos; la alegr&iacute;a de profundizar en el amor de formas inesperadas; la b&uacute;squeda de marcos te&oacute;ricos que den respuesta a su nuevo estatus como mujer casada en un matrimonio abierto&hellip; Y, por supuesto, las dificultades que entra&ntilde;a conjugar todo lo anterior con la crianza de dos ni&ntilde;os peque&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De todo ello habla el primer libro de Molly Roden Winter, que atrapa desde la primera p&aacute;gina. Unas memorias extremadamente francas que nos invitan a explorar los altos y los bajos por los que pasa desde que decide, junto con su pareja, abrir su relaci&oacute;n sentimental.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tras haber entrado desde su lanzamiento el a&ntilde;o pasado en la prestigiosa lista The New York Times Best Sellers azuzando en Estados Unidos la conversaci&oacute;n en torno al poliamor y su conjugaci&oacute;n con la maternidad, <em>&iexcl;M&aacute;s! Memorias de un matrimonio abierto</em> (Gatopardo, 2025) se edita ahora en Espa&ntilde;a. Hablamos con su autora.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Lo primero que llama la atenci&oacute;n de su libro es la honestidad con la que est&aacute; escrito. Y no es una novela, sino unas memorias. &iquest;C&oacute;mo se prepar&oacute; para tal nivel de exposici&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Bueno, en parte tuve que escribirlo como si nadie fuera a leerlo jam&aacute;s. Y la verdad es que no sab&iacute;a si alguien lo leer&iacute;a. Mi primer borrador era muy diferente y fue rechazado por muchas agencias y editoriales. Me di cuenta de que hab&iacute;a estado evitando ciertos temas, as&iacute; que volv&iacute; y empec&eacute; de nuevo unas cuatro veces, y la forma en que finalmente lo escrib&iacute; fue en presente en lugar de en pasado. Eso hizo que todo resultara m&aacute;s inmediato, y daba mucho miedo estar escribi&eacute;ndolo&hellip; A veces, mientras lo le&iacute;a, ten&iacute;a que tumbarme y llorar, porque recordaba cosas dolorosas, y tambi&eacute;n vergonzosas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay una cita genial &mdash;no recuerdo de qui&eacute;n&mdash; que dice que en la ficci&oacute;n la pregunta es '&iquest;Qu&eacute; pas&oacute;?', y en las memorias la pregunta es: '&iexcl;&iquest;Qu&eacute; demonios pas&oacute;?!'. Al escribirlas, empiezas a conectar los puntos de tu propia vida y piensas: &ldquo;C&oacute;mo pens&eacute; que aquello estaba bien&rdquo; o, simplemente, &ldquo;&iquest;C&oacute;mo lo pude hacer?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Escribir en presente me ayud&oacute; a meterme en la mentalidad de aquel momento, cuando ten&iacute;a 35 a&ntilde;os o as&iacute;. La historia cubre diez a&ntilde;os, de 2008 a 2018, y yo me puse a escribir a partir de 2020. As&iacute; que estaba mirando atr&aacute;s, viendo otra versi&oacute;n de m&iacute;, como explic&aacute;ndome a m&iacute; misma lo que hab&iacute;a pasado, sin pensar en la audiencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tras un ejercicio de honestidad tal, &iquest;c&oacute;mo ha sido la respuesta de los lectores?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        La manera en que la gente responde al libro es muy bonita, as&iacute; que siento que cuando eres muy honesta, la historia se vuelve m&aacute;s universal. Aunque alguien no haya tenido un matrimonio abierto o no tenga hijos o no haya hecho las cosas que yo hice, la emoci&oacute;n se siente cercana. Creo que todo el mundo ha sentido verg&uuml;enza en su vida. Todo el mundo ha sentido deseo. Todo el mundo se ha sentido estancado o perdido. As&iacute; que espero que mi historia permita a la gente sentir esas cosas sin tener que vivirlas.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Aunque alguien no haya tenido un matrimonio abierto o no tenga hijos o no haya hecho las cosas que yo hice, la emoción se siente cercana</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A veces digo que tengo un matrimonio abierto para que el resto no tenga que tenerlo <em>[risas]</em>. No quiero convencer a nadie, sino ser honesta sobre c&oacute;mo es. Aunque tambi&eacute;n hay mucha alegr&iacute;a en ello. Escribo tambi&eacute;n para quienes s&iacute; quieren vivir algo as&iacute;: quiero que vean que es posible.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ahora que sabe que la lee mucha gente, si tuviera que enfrentarse a un segundo libro, &iquest;cree que podr&iacute;a escribir con la misma honestidad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que s&iacute;. Siento que ya no tengo miedo. Creo que vivir en un matrimonio abierto es algo valiente: abrir tu coraz&oacute;n y permitir que tu pareja abra el suyo requiere coraje. Y luego compartirlo con todo el mundo, y hablar de ello en p&uacute;blico&hellip; Ahora todos los miembros de mi familia, incluso mis primos lejanos, lo saben. Adem&aacute;s, mis hijos ya son adultos, as&iacute; que no me preocupa el impacto que pueda tener sobre ellos. Todo el mundo conoce esta parte de mi historia, as&iacute; que ya no me siento asustada.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El libro, de hecho, empieza con la llamada de uno de sus hijos, que pregunta: &ldquo;&iquest;Est&aacute;is pap&aacute; y t&uacute; en un matrimonio abierto?&rdquo;. Para la protagonista es un momento aterrador, pero hablando con usted veo que es algo que ya tienen completamente normalizado. &iquest;C&oacute;mo ha evolucionado todo desde aquella llamada?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El hijo al que llamo Daniel en el libro, que no es su nombre real, ahora tiene 23 a&ntilde;os, y lo ha le&iacute;do. Mi hijo menor no lo ha hecho. En el libro escribo algo como: &ldquo;Ay, qu&eacute; alivio, parece que Daniel lo lleva bien&rdquo;, pero m&aacute;s tarde me dijo que, en realidad, fue dif&iacute;cil. Aunque siempre es dif&iacute;cil ser adolescente, y a veces los padres pueden pasar por cosas que son complicadas. Y creo que esto tambi&eacute;n lo fue.
    </p><p class="article-text">
        Pero siento que no habr&iacute;a sido bueno para mis hijos que yo siguiera en ese lugar tan constre&ntilde;ido [la pareja mon&oacute;gama], donde no era feliz. Algunas personas sienten que cuando eres madre <a href="https://www.eldiario.es/nidos/perder-identidad-personal-convertirte-madre-acabe-pensando_1_12823220.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nunca puedes ser una persona completa</a>, que est&aacute;s constantemente pensando: &ldquo;Ay, &iquest;qu&eacute; opinar&aacute;n mis hijos de esto o de aquello?&rdquo;. Y no. Su&eacute;ltalo. Es mejor vivir plenamente, siempre. De hecho, mi hijo mayor, por ejemplo, pas&oacute; por una ruptura muy dura este verano, y me llamaba para que lo acompa&ntilde;ara y lo aconsejase. S&eacute; que valora mi perspectiva sobre ser fiel a uno mismo y sobre las relaciones. Al final, creo que todo esto ha sido muy bueno para mis hijos y para mi relaci&oacute;n con ellos.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En el libro soy muy honesta sobre las veces en que la relación fue difícil, o las veces en las que quise cerrar el matrimonio</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Mi hijo menor no estaba encantado con que escribiera un libro sobre esto, pero bueno: es lo que estoy llamada a hacer. Se est&aacute; adaptando. No podemos proteger a nuestros hijos de la vida, pero a la vez siempre he sido muy, muy cari&ntilde;osa con ellos. Si mi hijo peque&ntilde;o se siente inc&oacute;modo, no tiene por qu&eacute; leer el libro. No voy a hablar de ciertas cosas con &eacute;l. Nunca ha conocido a ninguna de mis parejas, pero mi hijo mayor s&iacute; ha conocido a mi pareja de los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os, porque quer&iacute;a invitarla a una fiesta de cumplea&ntilde;os y &eacute;l iba a estar all&iacute;. El peque&ntilde;o no estaba, as&iacute; que habl&eacute; con mi hijo mayor y le dije: &ldquo;&iquest;C&oacute;mo te sentir&iacute;as si lo invito?&rdquo;. Y &eacute;l dijo: &ldquo;Genial, ning&uacute;n problema&rdquo;. Y lo conoci&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La vida de su marido tambi&eacute;n se expone con detalle en el libro. &iquest;C&oacute;mo ha sido eso para &eacute;l?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No ha tenido ning&uacute;n problema con ello. Creo que lo m&aacute;s dif&iacute;cil para &eacute;l es cuando la gente dice cosas en los comentarios [de redes sociales], como &ldquo;Stewart manipulaba a Molly&rdquo;, o &ldquo;Stewart la presionaba&rdquo;. Y en el libro soy muy honesta sobre las veces en que la relaci&oacute;n fue dif&iacute;cil, o las veces en las que quise cerrar el matrimonio. Pero nunca sent&iacute; que &eacute;l fuera a dejarme si cerr&aacute;bamos el matrimonio. Siempre sent&iacute; que su amor por m&iacute; era s&oacute;lido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y ahora estamos muy bien. Somos muy felices. Llevamos casados 26 a&ntilde;os ya. Hemos sido abiertos durante 17. Es absurdo que la gente piense que estoy como encadenada a un armario&hellip; Es como&hellip; tengo tres novios y un marido y soy muy feliz. Pero ha sido duro. Ha sido un camino dif&iacute;cil, y soy honesta sobre eso, pero algunas personas solo quieren hacerlo quedar mal y convertirlo en el villano, y eso a veces es dif&iacute;cil para &eacute;l.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Yo ya no leo los comentarios, lo dejo pasar. Pero en general, mi marido es muy comprensivo y nunca me ha dicho que no diga algo; de hecho, al contrario. Ley&oacute; mi primer borrador, en el que yo estaba como escondiendo la verdad, y me anim&oacute; a cambiarlo. Ha sido la persona que m&aacute;s me ha apoyado con todo esto.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">He aprendido sobre mí misma a través del sexo. Y sí, hay otras maneras, pero el sexo, para mí, es una buena</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>La primera vez que queda con un hombre en el libro, cuenta que se siente libre. Que, por un rato, no es ni esposa ni madre: que es de nuevo usted. Para la protagonista, es un sentimiento nuevo y muy intenso. &iquest;Cree que es posible alcanzar esa sensaci&oacute;n de otra manera, m&aacute;s all&aacute; de teniendo relaciones fuera del matrimonio?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es una muy buena pregunta. Y creo que s&iacute;. Pienso en una amiga que se cas&oacute; tarde y tuvo a sus hijos cuando ten&iacute;a como 40 a&ntilde;os, que siempre me dice: &ldquo;Molly, no quiero volver a tener una cita en mi vida&rdquo;. Ya las tuvo todas en sus 30. Yo no las tuve, as&iacute; que para ella, ahora que tiene hijos, la libertad se ve de una forma muy distinta; no es el mismo tipo de libertad que yo estaba deseando. Creo que yo ten&iacute;a cosas que aprender sobre mi propia sexualidad que eran muy profundas.
    </p><p class="article-text">
        He aprendido sobre m&iacute; misma en un retiro, he aprendido sobre m&iacute; misma en la pista de baile con mis amigas y haciendo otras cosas que me hacen sentir libre. Pero, definitivamente, he aprendido sobre m&iacute; misma a trav&eacute;s del sexo. Y s&iacute;, hay otras maneras, pero el sexo, para m&iacute;, es una buena. Cada vez que una relaci&oacute;n terminaba, sobre todo, era como si me lanzaran de vuelta a m&iacute; misma. Y los momentos m&aacute;s duros eran cuando Stewart segu&iacute;a saliendo con alguien y yo no, porque me sent&iacute;a muy sola.
    </p><p class="article-text">
        Habr&aacute; quien lea el libro y diga: &ldquo;Est&aacute; llorando todo el tiempo, parece miserable, &iquest;por qu&eacute; sigui&oacute; haci&eacute;ndolo?&rdquo;. Pero yo sab&iacute;a que hab&iacute;a algo que estaba aprendiendo, que ah&iacute; hab&iacute;a algo. Y estoy muy agradecida a mi terapeuta, que segu&iacute;a pregunt&aacute;ndome: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; significa esto para ti?&rdquo;. Siento que aprend&iacute; much&iacute;simo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ha mencionado que, a diferencia de su amiga, usted no tuvo muchas relaciones antes de casarse. &iquest;Cree que esas relaciones son experiencias que necesitamos para construirnos a nosotras mismas, para vivir la vida que se supone que tenemos que vivir en el siglo XXI? &iquest;Que si no las experimentamos antes, sentimos que nos falta algo y salimos a experimentarlas despu&eacute;s?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que esa es una muy buena teor&iacute;a. Me parece que es muy valioso tener esas experiencias, ya sea salir con muchas personas, viajar o simplemente tener libertad e independencia como mujer adulta, en lugar de adscribirse a la manera en que se han organizado hist&oacute;ricamente las cosas para las mujeres. Yo conoc&iacute; a Stewart cuando ten&iacute;a 23 a&ntilde;os y acababa de terminar una relaci&oacute;n de cuatro a&ntilde;os. O sea, no ten&iacute;a ninguna experiencia real de estar sola. Y habr&aacute; quien diga: &ldquo;Oh, era muy joven para casarse&rdquo;, pero no eres demasiado joven si encuentras a una pareja que es capaz de apoyar tu libertad y decirte: &ldquo;Quiero que tengas las experiencias que necesites para crecer&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute; es conmigo y con Stewart: ambos queremos que el otro siga creciendo y cambiando, y que vaya donde la vida le lleve. Pero tambi&eacute;n seguimos eligi&eacute;ndonos el uno al otro. Seguimos queriendo tener una relaci&oacute;n con una base s&oacute;lida, y a nuestros hijos, y nuestro hogar, y nuestras familias. Pero ya no veo las otras relaciones como una amenaza para eso, y &eacute;l tampoco ve mis relaciones como una amenaza. Es simplemente una manera de seguir explorando.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Estar casado con una persona y amar a muchas otras es una gran opción. No tenemos por qué limitar el amor</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        No existe una &uacute;nica forma de hacerlo, pero me gustar&iacute;a animar a la gente a no asumir que la monogamia es el ajuste predeterminado. Para m&iacute;, el matrimonio es un lazo para conectar con otra persona para siempre. Creo que estar casado con una persona y amar a muchas otras es una gran opci&oacute;n. No tenemos por qu&eacute; limitar el amor.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es dif&iacute;cil, tal y como se aprecia en su libro, llegar a ese nivel de generosidad en la pareja. Y no solo en t&eacute;rminos individuales: hace falta romper todo lo que nos han ense&ntilde;ado sobre el amor, las relaciones, la familia&hellip;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que ese constructo tiene que ser cuestionado. Perjudica a las mujeres, pero creo que el romperlo tiene tambi&eacute;n un beneficio real para los hombres. Veo c&oacute;mo Stewart ha crecido al tener otras mujeres en su vida. Siento que me entiende mejor gracias a tener intimidad con otras mujeres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pongo la menopausia como ejemplo: todas las mujeres con las que sale est&aacute;n pasando por la menopausia, as&iacute; que eso lo hace m&aacute;s sensible al tema en muchos sentidos; lo ha suavizado. Tiene a otras personas con quienes mostrarse vulnerable emocionalmente. Creo que el hecho de que un hombre solo tenga amigos del sexo masculino, dada la forma en que se les ense&ntilde;a a comportarse, es muy limitante.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ha mencionado que tiene tres compa&ntilde;eros, adem&aacute;s de su marido. Sin embargo, debido a lo que se ha dado en llamar </strong><em><strong>mating gap,</strong></em><strong> para las mujeres heterosexuales resulta cada vez m&aacute;s dif&iacute;cil encontrar pareja. &iquest;C&oacute;mo de f&aacute;cil ha sido dar con nada menos que cuatro hombres con los que tener una relaci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los hombres poliamorosos quiz&aacute; est&eacute;n un poco m&aacute;s evolucionados, pero lo digo con cautela, porque te encuentras de todo. No obstante, me parece que los hombres que son capaces de mantener una relaci&oacute;n mientras sostienen otras varias a la vez, es casi como si tuvieran una carta de recomendaci&oacute;n de otra mujer. Es como: &ldquo;Ah, genial, a tu esposa todav&iacute;a le gustas, o a tu novia todav&iacute;a le gustas&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Quiero que mis parejas tengan otras parejas porque as&iacute; tambi&eacute;n se alivia un poco la presi&oacute;n. Siento que, como solo salgo con hombres poliamorosos, puedo tener una vida libre y plena: ninguno de esos hombres tiene que serlo todo para m&iacute;, ni siquiera mi marido. El otro d&iacute;a, por ejemplo, hice un ritual durante la superluna con una de mis parejas, y Stewart dio gracias porque yo tuviera esa relaci&oacute;n, porque no tiene ning&uacute;n inter&eacute;s en hacer una ceremonia de la superluna conmigo. Estaba aliviado. Tampoco le gusta bailar, y tengo otro compa&ntilde;ero al que le encanta. Cada una de mis parejas alimenta una parte de m&iacute;, no necesito cargar todo en una sola.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los hombres poliamorosos quizá estén un poco más evolucionados, pero lo digo con cautela, porque te encuentras de todo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>La entiendo, pero, en la mayor&iacute;a de las relaciones de pareja, esa funci&oacute;n la cumplen los amigos. &iquest;Por qu&eacute; en su caso siente que una amistad no es suficiente para ello?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que hay un nivel de intimidad que solo se desarrolla a trav&eacute;s de una relaci&oacute;n f&iacute;sica. Ocurre algo m&aacute;s profundo y m&aacute;s &iacute;ntimo. Y yo disfruto mucho de eso. Hay gente que dice que la energ&iacute;a emocional de una sola pareja es suficiente, pero yo no me imagino que la energ&iacute;a emocional de una sola pareja me bastara. Creo que tengo mucha energ&iacute;a emocional, y las relaciones son mi cosa favorita. Me encantan. Me encanta meterme de verdad en alguien y explorar sus profundidades, llegar a un gran nivel de intimidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>M&aacute;s all&aacute; de la energ&iacute;a emocional de la que habla, debes invertir tambi&eacute;n un mont&oacute;n de, simplemente, energ&iacute;a. Adem&aacute;s del trabajo, la familia y la vida, &iquest;c&oacute;mo encuentra tiempo para mantener cuatro relaciones?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es verdad que requiere mucho tiempo. Cuando conoc&iacute; a mi pareja m&aacute;s reciente, hace cuatro meses, no estaba realmente buscando a nadie m&aacute;s, y pens&eacute;: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; estoy haciendo? &iquest;Es demasiado?&rdquo;. Pero est&aacute; funcionando.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No veo a cada uno de ellos cada semana. De hecho, mi pareja de cinco a&ntilde;os acaba de mudarse de vuelta a Australia. Va a estar viniendo cada par de meses. Pero sigo queri&eacute;ndole, y no hay ninguna raz&oacute;n para terminar la relaci&oacute;n. Lo ver&eacute; cuando pueda y puedo seguir queri&eacute;ndolo desde la distancia. No pasa nada. Pero s&iacute;, el tiempo es un factor.
    </p><p class="article-text">
        Ayuda que mis hijos ya son adultos y no viven en casa. Y que mi trabajo es b&aacute;sicamente escribir sobre el matrimonio abierto, as&iacute; que mientras est&eacute; viviendo mi vida y prestando atenci&oacute;n, est&aacute; todo bien [risas].
    </p><p class="article-text">
        <strong>El libro, sin embargo, comienza cuando sus hijos tienen tres y seis a&ntilde;os.</strong> <strong>&iquest;C&oacute;mo se las apa&ntilde;abas entonces? Porque la maternidad es agotadora y usted era la principal cuidadora de los ni&ntilde;os, as&iacute; que para poder quedar con otras personas necesitaba contratar una ni&ntilde;era o ponerse de acuerdo con su marido. Es decir: ten&iacute;a que gestionar muchas cosas solo para salir de casa. &iquest;C&oacute;mo encontraba la energ&iacute;a y el tiempo para hacerlo?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        No durmiendo casi nada [risas]. Pero tambi&eacute;n sent&iacute;a que, de alg&uacute;n modo, esas salidas me daban energ&iacute;a; era dif&iacute;cil, pero sent&iacute;a como si estuviera despertando en ciertos aspectos.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es importante que una madre se dé cuenta de algo que me parece fundamental: tus hijos se irán, así que es vital mantener nuestra propia vida y nuestra propia identidad</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Y hay otra cosa: no fue hasta que ambos ni&ntilde;os ten&iacute;an unos doce y nueve a&ntilde;os que empec&eacute; a salir m&aacute;s. Los recog&iacute;a del colegio, hac&iacute;a los deberes con ellos y pas&aacute;bamos tiempo juntos. Y luego me dec&iacute;a: &ldquo;Vale, les preparo la cena y salgo un rato&rdquo;. Entonces, el mayor ten&iacute;a que acostar al peque&ntilde;o, y ellos tan contentos, les encantaba. Como yo quer&iacute;a independencia, se la daba, asegur&aacute;ndome siempre de que estuvieran bien, de que pudieran contactarme y todo eso. Pero nunca llev&eacute; un control obsesivo sobre ellos. Los dejaba ser.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y creo que es importante que una madre se d&eacute; cuenta de algo que me parece fundamental: tus hijos se ir&aacute;n, as&iacute; que es vital mantener nuestra propia vida y <a href="https://www.eldiario.es/nidos/perder-identidad-personal-convertirte-madre-acabe-pensando_1_12823220.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nuestra propia identidad</a>. Si lo sacrificas todo durante esos a&ntilde;os, para cuando cumplen 13 o 14 ya est&aacute;n fuera, viviendo en su mundo la mayor parte del tiempo. A veces damos demasiado peso a esos a&ntilde;os en que son peque&ntilde;os, y en realidad hay mucha libertad que podemos darles y mucha libertad que podemos permitirnos a nosotras mismas sin hacer da&ntilde;o a nadie. De hecho, es algo sano.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Durante la lectura del libro, me sorprend&iacute;a lo vulnerable que se mostraba la protagonista, porque reconoc&iacute;a algo muy doloroso y que a veces lleva mucha verg&uuml;enza asociada: que emprend&iacute;a nuevas relaciones fuera del matrimonio, en cierta medida, porque buscaba validaci&oacute;n. No obstante, ahora, hablando con usted, no siento que su b&uacute;squeda de otras parejas nazca de ah&iacute;. &iquest;C&oacute;mo ha evolucionado a lo largo de este proceso?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Siento que ha sido un viaje de regreso a m&iacute; misma. He aprendido a quererme, a valorarme. Para m&iacute;, la terapia fue muy importante, as&iacute; como la honestidad que exige abrir la relaci&oacute;n. Escribir el libro me ayud&oacute; tambi&eacute;n a ser honesta conmigo misma. Adem&aacute;s, desde hace siete a&ntilde;os, medito dos veces al d&iacute;a, y esa experiencia me trae de vuelta a m&iacute; misma. Ya no miro tanto hacia afuera. Ya no estoy en plan: &ldquo;Te necesito&rdquo;. Sigo queriendo a la gente, queriendo estar con ellos, sintiendo amor y dolor. Pero me siento mucho m&aacute;s fuerte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora tengo 52 a&ntilde;os y &mdash;quiero que las mujeres lo sepan&mdash; simplemente va a mejor. Esa es la idea de mi pr&oacute;ximo libro tambi&eacute;n, que estar&aacute; centrado en la menopausia. Antes me daba miedo envejecer, y creo que, como mujeres, queremos congelar el tiempo, como si nuestras vidas terminaran con la menopausia. &ldquo;Oh, tengo 50, 60, 70&hellip; &iquest;qu&eacute; voy a hacer?&rdquo;. Y no: te conviertes m&aacute;s y m&aacute;s y m&aacute;s en quien eres, y eso se siente incre&iacute;ble.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Sader]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/vida-matrimonio-abierto-molly-roden-tres-novios-marido-feliz-sido-duro_1_12858514.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Dec 2025 17:44:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La vida con un matrimonio abierto, según Molly Roden: "Tengo tres novios y un marido y soy muy feliz, pero ha sido duro"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sexualidad,Pareja,Poliamor,Maternidad,Matrimonio]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La cultura de quedar para ponerse al día con amigos: por qué ya no compartimos la vida, nos la resumimos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/cultura-quedar-ponerse-dia-amigos-no-compartimos-vida-resumimos_1_12791667.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8e8ed4fa-aa13-40f0-ab38-acb39a36dcce_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La cultura de quedar para ponerse al día con amigos: por qué ya no compartimos la vida, nos la resumimos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En la era de la hiperproductividad, las amistades adultas son cada vez más proyectos que se programan y se mantienen a base de actualizaciones periódicas</p><p class="subtitle">Los jóvenes que hacen memoria de la represión franquista en TikTok: “Me duele ver cómo se blanquea a un dictador”
</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Parece que para tomar un caf&eacute; con ellas tenga que pedir cita como si fuera a hacerme la manicura&rdquo;, dice Mar, 34 a&ntilde;os, de Barcelona. Durante a&ntilde;os fue inseparable de su grupo de amigas, pero ahora las ve &ldquo;una vez cada dos meses, y eso a las que viven en la misma ciudad&rdquo;. Las conversaciones cuando quedan, explica, se han vuelto funcionales: un repaso r&aacute;pido de las &uacute;ltimas semanas, un resumen de lo que cada una ha hecho y lo que planea hacer. 
    </p><p class="article-text">
        Por desgracia para muchos, la experiencia que relata Mar no es algo excepcional. Cada vez m&aacute;s adultos perciben que sus amigos han pasado de ser parte de la vida cotidiana a un compromiso calendarizado para repasar los &uacute;ltimos acontecimientos de su vida. Es lo que en el mundo anglosaj&oacute;n se ha bautizado como <em>catch-up culture, </em>una forma de relaci&oacute;n en la que la amistad se vive a base de &ldquo;ponerse al d&iacute;a&rdquo; de vez en cuando, en lugar de compartir tiempo y experiencias de forma continuada. 
    </p><p class="article-text">
        Ver a las amistades, adem&aacute;s, requiere hoy en d&iacute;a coordinaci&oacute;n, recordatorios y hasta alg&uacute;n que otro Doodle. La espontaneidad, ese rasgo que en la juventud defini&oacute; la vida de casi todos, se ha convertido en un lujo que pocos pueden permitirse. Lo que tiene consecuencias: &ldquo;Me hace sentir irrelevante en la vida de mis amigos, como si yo fuera una tarea m&aacute;s en su lista de cosas que hacer: llevar el coche a la ITV, reservar vuelos para las vacaciones y tomar un caf&eacute; de dos horas con quien durante a&ntilde;os fue una de sus mejores amigas&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La amistad como tarea</h2><p class="article-text">
        En opini&oacute;n del soci&oacute;logo <a href="https://www.uoc.edu/es/news/servicios-para-los-medios/guia-expertos/francesc-nunez" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Francesc N&uacute;&ntilde;ez</a>, de la Universitat Oberta de Catalunya, esta transformaci&oacute;n es parte de algo estructural. &ldquo;La vida se ha convertido para muchas personas en una especie de listado de tareas que tiene que llevar a cabo&rdquo;, afirma. &ldquo;Vivimos, como dice el soci&oacute;logo Hartmut Rosa, en un r&eacute;gimen de aceleraci&oacute;n, de eficiencia, de competencia. Y este fen&oacute;meno es la aplicaci&oacute;n a las agendas de la l&oacute;gica neoliberal que nos empuja a gestionarlo todo como si fuera un plan de empresa&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La amistad, como todo en la vida adulta, parece depender de un calendario y de la productividad del tiempo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Francesc Núñez</span>
                                        <span>—</span> sociólogo (UOC)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En ese marco, incluso los v&iacute;nculos personales se someten a la l&oacute;gica del rendimiento. &ldquo;La amistad se acaba convirtiendo en una especie de tarea, un capital que hay que gestionar para que te salga a cuenta&rdquo;, dice N&uacute;&ntilde;ez. Ya no basta con estar; hay que invertir tiempo, optimizarlo y medir su retorno emocional o simb&oacute;lico.
    </p><p class="article-text">
        Esta econom&iacute;a afectiva, atravesada por la precariedad y los horarios imprevisibles, deja poco o nada de margen para la convivencia espont&aacute;nea. &ldquo;Las vidas precarias hacen m&aacute;s dif&iacute;cil la convivencia entre amigos. Si la amistad es tambi&eacute;n un capital, en una condici&oacute;n precaria cotiza menos&rdquo;, resume. La amistad, como todo en la vida adulta, parece depender de un calendario y de la productividad del tiempo.
    </p><h2 class="article-text">La trampa de la eficiencia emocional</h2><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga <a href="https://www.sylvieperez.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sylvie P&eacute;rez</a>, y colaboradora tambi&eacute;n de la UOC, cree que &ldquo;vivimos en un mundo que va demasiado r&aacute;pido, donde los pocos espacios que nos dejamos libres quedan siempre llenos&rdquo;. Por eso, dice, los adultos acaban agendando la amistad para &ldquo;autoobligarse a mantenerla&rdquo;. No tanto porque quieran convertirla en una tarea m&aacute;s, sino porque, si no lo hicieran, desaparecer&iacute;a del todo.
    </p><p class="article-text">
        Pero esa necesidad de programar los encuentros tiene un efecto colateral: la <em>catch-up culture</em>. &ldquo;Confundimos comunicar las cosas con compartir de verdad. Compartimos lo que hemos hecho, no vivimos el estar haciendo&rdquo;, advierte P&eacute;rez. Lo que antes era una experiencia conjunta: una cena, una caminata, una tarde sin prop&oacute;sito&hellip; Se sustituye por una narraci&oacute;n: nos contamos la vida en lugar de vivirla juntos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Compartimos lo que hemos hecho, no vivimos el estar haciendo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Sylvie Pérez</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El resultado es una paradoja moderna: los amigos siguen &ldquo;ah&iacute;&rdquo;, pero est&aacute;n cada vez m&aacute;s lejos. &ldquo;Sabemos que no estamos solos, pero nos sentimos solos&rdquo;, dice la psic&oacute;loga. &ldquo;Sabemos que hay gente, pero no hay una conexi&oacute;n profunda. Falta esa presencia f&iacute;sica y simb&oacute;lica que da sentido al v&iacute;nculo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Redes que conectan, pero no acompa&ntilde;an</h2><p class="article-text">
        En apariencia, las redes sociales deber&iacute;an ayudar a suavizar esa distancia. Nos permiten estar &ldquo;al d&iacute;a&rdquo; de la vida de los dem&aacute;s: cumplea&ntilde;os, viajes, logros, mudanzas... Pero esa ilusi&oacute;n de proximidad, advierte P&eacute;rez, &ldquo;mantiene el v&iacute;nculo solo a nivel comunicativo&rdquo;. Es una conexi&oacute;n sin convivencia.
    </p><p class="article-text">
        N&uacute;&ntilde;ez lo formula con m&aacute;s dureza: &ldquo;Con las redes sociales ha pasado que, de ser un sustituto necesario, se han convertido en una preferencia. Ahora es mucho mejor para algunos ver a la abuelita en la pantalla que &lsquo;perder&rsquo; el tiempo necesario en ir a verla&rdquo;. En otras palabras, el contacto virtual ya no compensa la distancia, sino que la consolida.
    </p><p class="article-text">
        El peligro, insiste el soci&oacute;logo, es que la virtualidad ofrece una &ldquo;proximidad aparente&rdquo; que acaba desplazando a la experiencia real. &ldquo;Son relaciones deficientes, pero aparentemente c&aacute;lidas&rdquo;, asegura. La pregunta que surge a continuaci&oacute;n, concluye, es devastadora: &ldquo;&iquest;En qu&eacute; hemos convertido la amistad?&rdquo;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La virtualidad ofrece una &#039;proximidad aparente&#039; que acaba desplazando a la experiencia real</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Soledad en tiempos de conexi&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Ana, fot&oacute;grafa de 32 a&ntilde;os afincada en la capital, lo resume sin rodeos: &ldquo;No compartimos la vida, nos la contamos&rdquo;. En su entorno, cuesta reunirse con los y las amigas porque &ldquo;siempre est&aacute;n muy ocupadas, con mil cosas que hacer&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando por fin coinciden (en ocasiones tras semanas o meses cuadrando agendas), el plan es predecible: una comida larga, muchas actualizaciones y poca vida compartida. &ldquo;Pero es que si llevo tanto tiempo sin ver a alguien, tampoco me apetece ir con ella al cine&rdquo;, dice. &ldquo;Tengo ganas de estar con ella y hablar todo lo que no hemos hablado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A su juicio, el problema no es solo la falta de tiempo, sino el cambio de prioridades. &ldquo;A cierta edad, los amigos ya no somos una prioridad en el proyecto de vida de nadie. En cuanto alguien tiene pareja o un buen trabajo, eso pasa por delante. Y lo entiendo, pero me hace sentir m&aacute;s sola que nunca&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Su testimonio revela una de las facetas m&aacute;s duras del fen&oacute;meno del que hablamos: la llamada soledad acompa&ntilde;ada. No se trata de aislamiento f&iacute;sico, sino de una desconexi&oacute;n &iacute;ntima en medio del ruido social. &ldquo;Creo que estamos en una &eacute;poca de estar muy solos&rdquo;, admite. &ldquo;Nos contamos, pero no &lsquo;vivimos&rsquo; juntos, no compartimos. Y cada vez va a m&aacute;s&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La adultez como distancia</h2><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n Silvia siente que su vida adulta se mide en kil&oacute;metros y en calendarios. En su historia, la especulaci&oacute;n inmobiliaria que sufre la capital a&ntilde;ade un nuevo campo de batalla a toda esta situaci&oacute;n. &ldquo;Antes, improvisar era f&aacute;cil: si ten&iacute;as un mal d&iacute;a, te tomabas un caf&eacute; con alguien. Todos viv&iacute;amos en el centro, a 20 minutos caminando o a 10 en metro. Ahora hay que mirar agendas, cuadrar horarios, renunciar a otras cosas&rdquo;, cuenta. Sus amigos se han dispersado por diferentes pueblos de la Comunidad de Madrid o barrios alejados del centro. Un ejemplo es ella misma, que vive actualmente en Alcal&aacute; de Henares. &ldquo;La comunicaci&oacute;n es mucho menos org&aacute;nica o es solo digital&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nos contamos, pero no ‘vivimos’ juntos, no compartimos. Y cada vez va a más</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ana</span>
                                        <span>—</span> fotógrafa de 32 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, ella y sus amigas buscan espacios para sostener lo com&uacute;n: &ldquo;Intento que nuestras aficiones cobren protagonismo. Pero hasta eso cuesta: montamos un club de lectura y no he podido ir a ninguna sesi&oacute;n. Siempre hay algo que se interpone. Algo m&aacute;s urgente&rdquo;, se lamenta.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo escapar de lo que parece inevitable</h2><p class="article-text">
        Ante esta deriva, N&uacute;&ntilde;ez propone una forma de resistencia: la &ldquo;amistad lenta&rdquo;. Inspirada en movimientos como el <em>slow living</em>, reivindica &ldquo;quedar sin prop&oacute;sito, sin l&iacute;mite, simplemente para estar&rdquo;. Frente a la l&oacute;gica del rendimiento, esa lentitud se convierte en un gesto casi pol&iacute;tico. &ldquo;Hay que desprogramar esta aceleraci&oacute;n, aprender a convivir sin objetivos&rdquo;, dice. &ldquo;El enemigo es sutil, pero est&aacute; en nuestras manos vivir de otra manera&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        P&eacute;rez coincide: &ldquo;No se trata de dejar de agendar, sino de dar valor simb&oacute;lico a los encuentros&rdquo;. Cocinar juntos, pasear, dedicar tiempo sin productividad ni expectativas. &ldquo;No para producir algo, sino para ritualizar momentos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La amistad, recuerda, no siempre tiene que ser permanente para ser valiosa. &ldquo;Hay amistades longitudinales, que duran a&ntilde;os, y otras transversales, m&aacute;s breves, pero igualmente significativas. No debemos culpabilizarnos si cambian. Lo importante es que sean sinceras y que tengamos esos encuentros porque realmente nos apetecen&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En tiempos de hiperconexi&oacute;n, recuperar el &ldquo;estar&rdquo; se ha convertido en un sistema de defensa. Una amistad verdadera quiz&aacute; no consista ya en saberlo todo del otro, sino en compartir las peque&ntilde;as pausas que el mundo nos permite.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/cultura-quedar-ponerse-dia-amigos-no-compartimos-vida-resumimos_1_12791667.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 24 Nov 2025 21:04:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La cultura de quedar para ponerse al día con amigos: por qué ya no compartimos la vida, nos la resumimos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Amistad,Redes sociales,Relaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["El mundo está hecho para las parejas": ¿ha cambiado nuestra forma de ver la soltería?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/mundo-hecho-parejas-cambiado-forma-ver-solteria_1_12928007.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f06efea3-ebeb-4c03-af9d-9cfbcf09e2e1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;El mundo está hecho para las parejas&quot;: ¿ha cambiado nuestra forma de ver la soltería?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El tema ha dado para muchas obras culturales, pero en los últimos años quizá se ha producido un cambio en el tono: si antes el "¿sigues sin novio?" se preguntaba con un puntito de maldad, reproche o advertencia, ahora la negatividad parece rebajarse. ¿Ha mejorado la percepción social sobre estar soltero?</p><p class="subtitle">Por qué hay mujeres que ya solo quieren salir con hombres más jóvenes</p></div><p class="article-text">
        Todos los estados civiles llevan unos potenciales problemas y estigmas en la letra peque&ntilde;a que la sociedad a&ntilde;ade a los papeles oficiales. El matrimonio se relaciona con el final de la libertad, el divorcio o la separaci&oacute;n con el fracaso, la viudedad con la tristeza y la solter&iacute;a con una mezcla bien elaborada de todos ellos. Obviamente, esto es un listado de t&oacute;picos rancios pero la cantidad de personas sin pareja que habr&aacute;n tenido que escuchar las pasadas Navidades la pregunta &ldquo;&iquest;sigues sin novio/a?&rdquo; no habr&aacute; sido poca. Es un clich&eacute; que ha dado para muchas obras culturales pero quiz&aacute; se haya producido un cambio en el tono o la intenci&oacute;n de quien plantea la cuesti&oacute;n: si antes se preguntaba con un puntito de maldad, reproche o advertencia, ahora quiz&aacute; la negatividad se haya rebajado. &iquest;Ha mejorado la percepci&oacute;n que la sociedad tiene sobre la solter&iacute;a?
    </p><p class="article-text">
        Para Sandra (43 a&ntilde;os) la respuesta es que no ha cambiado para nada. &ldquo;Sobre todo con las mujeres&rdquo;, comenta a elDiario.es. &ldquo;La gente te dice: &lsquo;tranquila, ya encontrar&aacute;s a alguien&rsquo;, como si estar soltera fuera malo. Y parece que si eres selectiva porque no tienes prisa ni ganas de aguantar, eres demasiado exigente y no vas a encontrar nunca a nadie&rdquo;, sostiene.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa percepci&oacute;n de &lsquo;temporalidad&rsquo; es algo que tambi&eacute;n molesta mucho a Irene (28 a&ntilde;os), que es soltera por elecci&oacute;n o soltera pol&iacute;tica. Hace aproximadamente siete a&ntilde;os mantuvo una relaci&oacute;n con un chico durante tres a&ntilde;os que no tuvo demasiadas complicaciones ni termin&oacute; de manera dram&aacute;tica, de hecho a d&iacute;a de hoy se llevan bien. Pero el factor que rompi&oacute; su uni&oacute;n fue un cl&aacute;sico de las relaciones heterosexuales: &ldquo;Yo acab&eacute; un poco convertida en su madre y <a href="https://www.eldiario.es/era/no-hijo-novio-trabajo-emocional-relaciones-pasa-factura-mujeres_1_12559410.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">empez&oacute; a ser insostenible que la relaci&oacute;n fuera de madre-hijo</a>&rdquo;, declara.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de esa experiencia, Irene comenz&oacute; a reflexionar en lo que la heterosexualidad tiene que ofrecer a las mujeres y pens&oacute; mucho en las parejas de su alrededor, incluidos sus padres. &ldquo;No ve&iacute;a ni la excepci&oacute;n que confirmara la norma de en qu&eacute; parejas yo dec&iacute;a &lsquo;ese hombre no se merece a la mujer que tiene al lado&rsquo;, y eso que intent&eacute; quitar mis sesgos, que los tendr&eacute; de todos los colores&rdquo;. La conclusi&oacute;n a la que lleg&oacute; fue que las relaciones heterosexuales no eran de ninguna manera positivas para las mujeres y no quiere formar parte de una.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto no significa que sea c&eacute;libe, ni que no se relacione con hombres &ndash;&ldquo;no quiere decir que no me vayan a romper el coraz&oacute;n&rdquo;, apunta&ndash;, solo que les dice a los varones con los que se vincula que no busca novio y que, de hecho, no lo quiere tener ni lo va a tener. Pero como dec&iacute;a Sandra, a ella tambi&eacute;n le dicen cosas como: &ldquo;Nunca digas nunca&rdquo;. &ldquo;Por qu&eacute; para m&iacute; ese nunca tiene que tener un l&iacute;mite y su &lsquo;siempre&rsquo; [el que se promete en las bodas], no&rdquo;. Tambi&eacute;n es consciente de que su decisi&oacute;n de ser madre soltera hace que su plan sin l&iacute;mite tenga m&aacute;s firmeza a&uacute;n.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">El sistema empuja a tener pareja</h2><p class="article-text">
        Ra&uacute;l (40 a&ntilde;os) considera que: &ldquo;La solter&iacute;a ha pasado de ser vista o descrita como un defecto a ser interpretada como un estado del ser humano equiparable a la pareja, sobre todo gracias a los avances en igualdad, que ya no tenemos esos prejuicios, y a la concepci&oacute;n diferente y diversa que se tiene de la familia hoy en d&iacute;a&rdquo;. Pero hace una observaci&oacute;n que coincide con la tesis de Irene de que &ldquo;el mundo est&aacute; hecho para las parejas&rdquo;. Tal y como observa Ra&uacute;l: &ldquo;Tener pareja ha pasado de ser un desider&aacute;tum a una necesidad, puesto que en la econom&iacute;a actual se necesitan como m&iacute;nimo dos sueldos (y generosos) para poder subsistir con garant&iacute;as de bienestar&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ha pasado de ser vista como un defecto a ser interpretada como un estado del ser humano equiparable a la pareja, sobre todo gracias a los avances en igualdad y a la concepción diferente y diversa que se tiene de la familia</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Raúl</span>
                                        <span>—</span> 40 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &Eacute;l, como hombre homosexual, s&iacute; observa que a pesar de los cambios que ha se&ntilde;alado anteriormente, cuando se relaciona con personas de generaciones anteriores todav&iacute;a existen juicios de valor positivos con respecto a la gente emparejada. &ldquo;Han conseguido adquirir todos esos estados del bienestar que son de un corte m&aacute;s conservador con respecto de las personas que no tienen pareja y que de alguna manera siguen por detr&aacute;s o no han conseguido todo aquello que se supon&iacute;a que una persona funcional deber&iacute;a conseguir&rdquo;, reflexiona.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, para Ra&uacute;l, que la sociedad haya asumido que tener compa&ntilde;ero o compa&ntilde;era sentimental es &ldquo;lo m&aacute;s natural del mundo&rdquo; roza el disparate. &ldquo;Si lo observas de manera objetiva y lo analizas calculadamente, que dos personas que no se conocen de nada se encuentren en el mundo de una manera fortuita y se atraigan hasta el punto de generar una relaci&oacute;n de solidaridad, coordinaci&oacute;n y colaboraci&oacute;n tal que les permita vivir juntos y entenderse en los aspectos m&aacute;s fundamentales de la vida me parece de lo m&aacute;s dif&iacute;cil&rdquo;, expone. &ldquo;Incluso m&aacute;s a&uacute;n cuando eso implica temas emocionales, sentimentales o ya &iacute;ntimos relacionados con la sexualidad&rdquo;. No es que le resulte &ldquo;antinatural&rdquo; sino mucho m&aacute;s complicado que &ldquo;lo que se presupone en la sociedad actual o de lo que se presupone seg&uacute;n los valores culturales que tenemos heredados y sobre todo cimentados en nuestro conocimiento&rdquo;, considera.
    </p><p class="article-text">
        Rub&eacute;n (30 a&ntilde;os) cree que el momento sociopol&iacute;tico actual influye en la percepci&oacute;n de la solter&iacute;a. Si antes era sin&oacute;nimo de que algo &ldquo;estaba mal&rdquo; en la persona, hoy en d&iacute;a tiene algo de &ldquo;rendici&oacute;n colectiva&rdquo;, define. &ldquo;Ahora nadie tiene asegurado un futuro estable a nivel laboral, poder comprar una casa, mantener un hijo es impensable para mucha gente&rdquo;, responde. As&iacute; que si hace dos o tres d&eacute;cadas la solter&iacute;a era un s&iacute;mbolo de fallo ahora sin m&aacute;s es que: &ldquo;El contexto es complicado, no tenemos tiempo y estamos arrollados por la vida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;l considera que como hombre homosexual tiene un sesgo concreto, pero comparte con sus amigas y amigos solteros &ldquo;un pesar y un malestar, incluso una pena&rdquo;, por no encontrar pareja. &ldquo;Creo que a nivel social tenemos otro concepto de la solter&iacute;a pero a nivel emocional tengo mis dudas de que sea que el concepto haya permutado a algo a lo que le demos menos importancia&rdquo;. Es decir, para &eacute;l: &ldquo;No es una carencia, porque eso es que te falta algo y est&aacute; mal, sino que tengo tantas ganas de amar y de ser amado y lo busco y no pasa, que qu&eacute; pena&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; dicen los expertos</h2><p class="article-text">
        Sobre la solter&iacute;a (y todos los estados civiles, de nuevo) se han generado miles de estudios, hecho pel&iacute;culas, compuesto canciones y escrito libros y art&iacute;culos. Uno de <a href="https://www.vogue.es/articulos/tener-novio-verguenza" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los &uacute;ltimos</a> que m&aacute;s repercusi&oacute;n ha tenido gracias, sin duda, a su titular con gancho ha sido <em>&iquest;Es que ahora da verg&uuml;enza tener novio?</em> de Chante Joseph, que se public&oacute; en la edici&oacute;n de Vogue Gran Breta&ntilde;a a finales del pasado mes de octubre. En realidad, el texto trata sobre si el hecho de que una mujer (sobre todo si se trata de una <em>influencer)</em> suba fotos con su novio en las redes sociales hace que pierda suscriptores, con alguna menci&oacute;n al t&eacute;rmino <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/heteropesimismo-huelgas-sexo-hombres-terminan-emociones-legitimas-empieza-discurso-conservador_129_12304701.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">heteropesimismo</a> y la conclusi&oacute;n de que no hay que tener verg&uuml;enza de tener pareja pero ser soltera por elecci&oacute;n &ldquo;se est&aacute; convirtiendo en un estatus deseable y codiciado&rdquo;. Pero el <a href="https://www.eldiario.es/era/verano-enamore-verano-enamore-eterno-retorno-amor-romantico_1_12609340.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>boom</em></a><a href="https://www.eldiario.es/era/verano-enamore-verano-enamore-eterno-retorno-amor-romantico_1_12609340.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> del amor rom&aacute;ntico</a> en ficciones audiovisuales como <em>El verano en que me enamor&eacute;</em> o las fotos con <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/taylor-swift-anuncia-compromiso-matrimonio-travis-kelce-redes-sociales_1_12558431.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">anillos con pedrusco</a> de petici&oacute;n de mano y las <a href="https://www.eldiario.es/era/prebodas-posbodas-boom-celebraciones-eternas-alargan-tres-dias_1_12594483.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">bodas de post&iacute;n</a> que <a href="https://www.eldiario.es/era/gran-boda-instagram-si-quiero-espectaculo_1_11751465.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">inundan las redes sociales</a> podr&iacute;an ser la respuesta negativa r&aacute;pida al art&iacute;culo de Joseph.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La socióloga Clara Cortina remarca que hay que tener en cuenta que el incremento de la soltería, sobre todo en el caso de las mujeres, debe entenderse &#039;en el contexto de la transformación de los roles de género en la sociedad y las expectativas que hombres y mujeres tienen sobre las relaciones de pareja y la formación familiar</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Clara Cortina Trilla, profesora agregada del Departamento de Ciencias Pol&iacute;ticas y Sociales de la Universidad Pompeu Fabra (UPF) y miembro del Grupo de Investigaci&oacute;n en Demograf&iacute;a y Sociolog&iacute;a (DEMOSOC), afirma que no dispone de datos sobre la percepci&oacute;n de la solter&iacute;a. Pero en el tercer trimestre de <a href="https://www.ine.es/jaxiT3/Datos.htm?t=65064" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">2015</a> hab&iacute;a 12.764.500 personas (mayores de 16 a&ntilde;os) solteras en Espa&ntilde;a, mientras que en el tercer trimestre de <a href="https://www.ine.es/jaxiT3/Datos.htm?t=65064" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">2025</a> hab&iacute;a 15.970.500. Adem&aacute;s, <a href="https://www.ine.es/dyngs/Prensa/CensoVariables2025.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seg&uacute;n los primeros</a> datos del censo anual de poblaci&oacute;n de 2025, tambi&eacute;n del INE: &ldquo;A 1 de enero de 2024 el 34,9% de la poblaci&oacute;n de Espa&ntilde;a era soltera&rdquo;. La soci&oacute;loga remarca que hay que tener en cuenta que este incremento, sobre todo en el caso de las mujeres, debe entenderse &ldquo;en el contexto de la transformaci&oacute;n de los roles de g&eacute;nero en la sociedad y las expectativas que hombres y mujeres tienen en relaci&oacute;n a las relaciones de pareja y la formaci&oacute;n familiar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.psicologiacaip.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Patricia Lodeiro,</a> psic&oacute;loga y directora del centro CAIP, dice al respecto que los roles de g&eacute;nero han cambiado de forma que: &ldquo;El hombre se ha feminizado y la mujer se ha masculinizado&rdquo;. Eso ha hecho que la solter&iacute;a de las mujeres ya no est&eacute; tan estigmatizada y, de hecho, ella advierte: &ldquo;En consulta me he encontrado con m&aacute;s hombres que mujeres a quienes s&iacute; les genera cierto malestar no tener pareja o un proyecto familiar compartido&rdquo;. En su caso, sus pacientes no suelen demandar ayuda psicol&oacute;gica por no tener compa&ntilde;ero o compa&ntilde;era sentimental pero s&iacute; se ha encontrado con ello: &ldquo;Sobre todo en el marco de dificultades de vinculaci&oacute;n &iacute;ntima cuando han habido eventos traum&aacute;ticos en la trayectoria vital de la persona&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La tambi&eacute;n psic&oacute;loga <a href="https://www.sofiaperezpsicologa.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sof&iacute;a P&eacute;rez</a> afirma que muchas de las personas que llegan a su consulta lo hacen con altos niveles de ansiedad por &ldquo;no tener pareja, no haberse comprometido todav&iacute;a o con la sensaci&oacute;n de &lsquo;irse quedando atr&aacute;s&rdquo;. Estos pensamientos &ldquo;suelen impactar directamente en la autoestima, porque la solter&iacute;a se vive no como una elecci&oacute;n, sino como una prueba de insuficiencia personal, como de ser inferior, no ser suficiente, o tener algo malo en m&iacute;&rdquo;, expone la especialista.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ya no se pregunta tanto ‘¿por qué estás sola?’, pero sí aparece de forma más sutil: la idea de que algo falta, de que es una etapa transitoria o de que el proyecto de vida ‘completo’ sigue siendo la pareja</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Patricia Maguet</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <a href="https://patriciamaguet.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Patricia Maguet,</a> psic&oacute;loga como Lodeiro y P&eacute;rez, tambi&eacute;n vive situaciones similares en sus sesiones. Sus pacientes no suelen acudir a ella por el mero hecho de no tener una relaci&oacute;n rom&aacute;ntica, aunque acaba por salir. &ldquo;Suele entrar por la puerta de la autoestima, la comparaci&oacute;n social, el miedo al futuro o la sensaci&oacute;n de ir &lsquo;a contrarreloj&rdquo;, desarrolla. Y a&ntilde;ade: &ldquo;Muchas personas no sufren por estar solteras, sino por c&oacute;mo interpretan lo que esa solter&iacute;a dice de ellas. Y eso genera presi&oacute;n, culpa o urgencia por vincularse, a veces a costa de elegir mal o tolerar relaciones poco cuidadas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para ella, el estigma en las mujeres es mayor y el discurso que mencionaban Irene y Sandra al principio es real. &ldquo;Ya no se pregunta tanto &lsquo;&iquest;por qu&eacute; est&aacute;s sola?&rsquo;, pero s&iacute; aparece de forma m&aacute;s sutil: la idea de que algo falta, de que es una etapa transitoria o de que el proyecto de vida &lsquo;completo&rsquo; sigue siendo la pareja&rdquo;, afirma. Para Sof&iacute;a P&eacute;rez, el tema de la maternidad ejerce mucha presi&oacute;n: &ldquo;Muchas mujeres no tienen claro si quieren o no tener hijos, pero el hecho de estar solteras ya les genera malestar, porque sienten que no pueden ni siquiera plantearse esa decisi&oacute;n&rdquo;. &ldquo;Aparece la idea de que para poder decidir necesitan estar en pareja, y eso genera presi&oacute;n, ansiedad y bloqueo emocional&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/mundo-hecho-parejas-cambiado-forma-ver-solteria_1_12928007.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 22 Jan 2026 21:10:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["El mundo está hecho para las parejas": ¿ha cambiado nuestra forma de ver la soltería?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Estilo de vida,Sociedad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Mi novio me dejó con un mensaje escrito por ChatGPT": por qué resulta tan difícil abordar una ruptura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/novio-dejo-mensaje-escrito-chatgpt-resulta-dificil-abordar-ruptura_1_13197180.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b4225be1-c507-4e22-86ed-59a52fe447c0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Mi novio me dejó con un mensaje escrito por ChatGPT&quot;: por qué resulta tan difícil abordar una ruptura"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada vez más personas evitan el cara a cara al poner fin a una relación: desde mensajes de WhatsApp hasta textos generados con inteligencia artificial. ¿Qué dice esta tendencia sobre nuestra forma de gestionar el conflicto y el lenguaje afectivo?</p><p class="subtitle">Ahora vemos 'red flags' por todas partes: ¿tiranía o una forma más sabia de afrontar las relaciones?</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Lo siento. No puedo. No me odies&rdquo;. Estas son las escuetas palabras, redactadas sobre un <em>post-it,</em> con las que Berger rompe con Carrie antes de abandonar su casa en medio de la noche en la sexta temporada de <em>Sexo en Nueva York</em>. A la ma&ntilde;ana siguiente, cuando Carrie se lo cuenta a sus amigas, no puede creer lo sucedido y recuerda los tiempos en los que el hecho de que alguien rompiera contigo por tel&eacute;fono era lo peor que te pod&iacute;a pasar. De eso est&aacute; muy al tanto Taylor Swift, que vivi&oacute; una ruptura en 2008 por parte de Joe Jonas, que la dej&oacute; a trav&eacute;s de una llamada de, exactamente, 27 segundos, que se convirti&oacute; en un hito de la cultura popular.
    </p><p class="article-text">
        Con el paso del tiempo, el abandono amoroso ha ido adoptando distintas formas: cartas, telegramas, fax, emails, <em>post-its</em> o <em>whatsapps</em>. Pero, a todos ellos, se ha sumado recientemente otra tendencia: utilizar la inteligencia artificial. Ya no solo evitamos la confrontaci&oacute;n del cara a cara, sino que tambi&eacute;n evitamos implicarnos en el propio acto de enunciaci&oacute;n, y dejamos que sea una interfaz la que seleccione las palabras por nosotros.
    </p><p class="article-text">
        Si las rupturas son algo tan habitual del v&iacute;nculo amoroso como el enamoramiento, &iquest;por qu&eacute; nos sigue costando tanto hacerles frente? Y, &iquest;qu&eacute; dice de nosotros &mdash;y qu&eacute; se pierde en el v&iacute;nculo&mdash; cuando la ruptura deja de ser un acto compartido para convertirse en un mensaje mediado?&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Evitaci&oacute;n del cara a cara<strong>&nbsp;</strong></h2><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;</strong>Cuando se lo ense&ntilde;&eacute; a amigas, varias de ellas me lo dijeron sin que yo les dijera nada. Era muy ambiguo, redundaba en las mismas ideas, era un texto muy largo y dec&iacute;a cosas que no significaban nada&rdquo;, as&iacute; relata Silvia (nombre ficticio), de 38 a&ntilde;os, el mensaje que recibi&oacute; hace pocas semanas del hombre con el que estaba saliendo. Esa fue la constataci&oacute;n &mdash;sin llegar a conseguir una confirmaci&oacute;n total porque acto seguido la bloque&oacute;&mdash; de que la persona con la que estaba saliendo acababa de romper con ella por WhatsApp y, adem&aacute;s, con un mensaje que no hab&iacute;a escrito por s&iacute; mismo. &ldquo;Creo que le dijo a ChatGPT &mdash;que adem&aacute;s s&eacute; que lo usaba mucho para currar&mdash; que redactara un mensaje de ruptura que sonara suave, educado, poco machista&hellip; Como si le hubiera pedido ayuda a un psicoanalista o a una amiga&rdquo;, reflexiona.
    </p><p class="article-text">
        Que a Silvia la dejaran a trav&eacute;s de un mensaje es algo muy habitual en nuestra sociedad contempor&aacute;nea. Celia Betri&aacute;n, psic&oacute;loga especializada en relaciones, autoestima y sexualidad, explica que esta creciente tendencia en los &uacute;ltimos a&ntilde;os a evitar las rupturas cara a cara proviene de una necesidad por evitar la incomodidad. &ldquo;Toda ruptura es un cambio. Es muy inc&oacute;modo, nos invita a mirar hacia adentro, a responsabilizarnos, a ser fuertes porque nuestro cuerpo quiere volver con esa persona. Elegir no hacerlo a la cara tiene que ver con ese miedo al conflicto, a responsabilizarse, a querer evitar la incomodidad de tener que decir algo mirando directamente a la otra persona&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Elegir no hacerlo a la cara tiene que ver con ese miedo al conflicto, a responsabilizarse, a querer evitar la incomodidad de tener que decir algo mirando directamente a la otra persona</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Celia Betrián</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ante la dificultad para habitar situaciones inc&oacute;modas, la tecnolog&iacute;a se va convirtiendo en la aliada perfecta para gestionar &mdash;o directamente evitar&mdash; ese momento. Esta es la premisa de la que parte <em>Dolor exquisito</em> (Ediciones Comisura, 2026), la obra experimental de Sophie Calle en la que, a partir del intenso dolor generado por el telegrama de ruptura recibido durante su estancia en Jap&oacute;n por parte del hombre con el que est&aacute; saliendo, decide iniciar un proyecto art&iacute;stico con el que busca diseccionar ese dolor. En las dos partes que conforman su obra, <em>Antes del dolor </em>y <em>Despu&eacute;s del dolor</em>, Calle muestra la evoluci&oacute;n de un duelo amoroso que nace de la incomprensi&oacute;n ante la falta de claridad y la distancia de la otra persona. &ldquo;Lo interesante aqu&iacute; tiene que ver con el hecho de que en un contexto de vulnerabilidad como lo son la ruptura y el consiguiente duelo amoroso, Calle se sit&uacute;a en un lugar de agencia gracias a la actividad creativa y opta por narrar su historia intercal&aacute;ndola con testimonios de otras personas vinculados a experiencias muy dolorosas&rdquo;, explica Sandra Ramos, profesora de literatura y filosof&iacute;a e investigadora independiente.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, Ramos destaca el hecho de que, al contrario que en la historia de Calle, cuando este proceso se externaliza con la mediaci&oacute;n de una inteligencia artificial, tanto la persona que busca aferrarse a algo ante el abandono, como la que busca autoafirmarse al poner fin a una relaci&oacute;n, est&aacute;n menos presentes en el texto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa incapacidad para encontrar a la persona en el texto tambi&eacute;n se produjo en el caso de Laura, de 39 a&ntilde;os. En su caso, al igual que en el de Sophie Calle, la relaci&oacute;n tambi&eacute;n estaba atravesada por la distancia, lo que provoc&oacute; un desgaste de la misma. Despu&eacute;s de que decidieran dejarlo, Laura recibi&oacute; un mensaje del hombre con el que estaba saliendo a modo de &ldquo;despedida&rdquo;. &ldquo;Era el t&iacute;pico mensaje que le preguntas a la IA sobre c&oacute;mo dejar a alguien con quien tienes una relaci&oacute;n a distancia. Estaba lleno de frases hechas y, ya despu&eacute;s, y sabiendo que &eacute;l utilizaba la IA para escribir mensajes, dije: yo creo que esto tambi&eacute;n est&aacute; hecho con IA&rdquo;, explica.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Era el típico mensaje que le preguntas a la IA sobre cómo dejar a alguien con quien tienes una relación a distancia. Estaba lleno de frases hechas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Laura</span>
                                        <span>—</span> 39 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        O en el caso de Cristina, de 31 a&ntilde;os, que no se encontr&oacute; ante la tesitura de que alguien rompiera con ella con un mensaje de estas caracter&iacute;sticas &mdash;en esa relaci&oacute;n fue ella quien decidi&oacute; romper por una serie de desencuentros&mdash;, sino que la otra persona intent&oacute; convencerla de no dejarlo a trav&eacute;s de un mensaje por Instagram redactado con IA. &ldquo;No se met&iacute;a en nada concreto en el tema de la discusi&oacute;n que hab&iacute;amos tenido y estaba lleno de t&oacute;picos. Ya me dio la sensaci&oacute;n, pero, adem&aacute;s, en ese momento Instagram daba la opci&oacute;n de pinchar en el mensaje y sal&iacute;a como un aviso de que [el mensaje] pod&iacute;a estar redactado con IA. Me qued&eacute; muerta&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando una persona decide utilizar la inteligencia artificial para redactar un mensaje vinculado con lo afectivo, Betri&aacute;n &mdash;psic&oacute;loga&mdash; explica que es peligroso porque &ldquo;nos est&aacute; alejando de ser aut&eacute;nticos, de ser espont&aacute;neos, de expresar lo que realmente sentimos. La herramienta siempre va a buscar esa presunta perfecci&oacute;n, que no haya fallos. Y somos personas, no hay ning&uacute;n problema en que lo expresemos tal y como lo estamos sintiendo&rdquo;. Pero, adem&aacute;s, asegura que tambi&eacute;n produce un impacto en la persona que recibe el mensaje: &ldquo;Aparece el desconocimiento por no saber bien con qui&eacute;n te est&aacute;s vinculando y qui&eacute;n hay detr&aacute;s de la pantalla. Te preguntas: &iquest;por qu&eacute; no me habla mi pareja?&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La desaparici&oacute;n del yo</h2><p class="article-text">
        Ante el desd&eacute;n que provoca el hecho de que un v&iacute;nculo amoroso se produzca &mdash;o termine&mdash; a trav&eacute;s del texto escrito, Sandra Ramos, que ha investigado en profundidad la escritura como acto er&oacute;tico, habla de las bondades de la carta. &ldquo;Me gusta pensar que la carta, o el texto escrito que tiene por interlocutor a un t&uacute; es un adentro, un lugar de intimidad cuyo acceso parcial permitimos al otro (aunque sea para declarar nuestro deseo de alejarnos). Hacer esto presupone un trabajo en diversos sentidos: emocional, reflexivo y ling&uuml;&iacute;stico. Al escribir reconocemos nuestra vulnerabilidad, nos mostramos al tiempo que reconocemos la vulnerabilidad del otro&rdquo;, reflexiona.
    </p><p class="article-text">
        En esta vulnerabilidad, a veces el &ldquo;yo&rdquo; tambi&eacute;n puede desaparecer. De hecho, a Ramos le parece interesante confrontar la &ldquo;desaparici&oacute;n del yo&rdquo; que se produce en la inteligencia artificial con el trabajo de la escritora Marguerite Duras. La investigadora remite a la obra <em>La vida material</em> (Alianza, 1987), en el que la francesa dice: &ldquo;Escribo para desplazarme de m&iacute; al libro. Para aligerarme de mi importancia. [...] A medida que escribo, existo menos&rdquo;. En el caso de Duras, &ldquo;nos hallamos ante un yo que coquetea con la fantas&iacute;a de dejar de decirse para abrirse a alg&uacute;n otro (el amado, Dios, las cosas que queremos nombrar a trav&eacute;s de las palabras). En el segundo caso se trata de un texto compuesto por huellas de textos de otros yoes que no pueden rastrearse, el cual carece de genealog&iacute;a, de historia&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La IA nos permite redactar adioses aplicables a todas las relaciones y, por tanto, insuficientes para cualquiera de ellas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Elena Pastor</span>
                                        <span>—</span> filóloga y poeta
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En esto concuerda Elena Pastor, fil&oacute;loga y poeta, autora de <em>las apa&ntilde;adas</em> (ediciones en el mar, 2024), quien explica que &ldquo;el lenguaje es una parte imprescindible de las relaciones. Y, entretejido con los recuerdos, los espacios compartidos y los olores de las otras, contribuye a configurar los universos particulares en los que se desarrollan cada uno de nuestros v&iacute;nculos. La forma en la que nuestro idiolecto &mdash;la manera particular de usar la lengua de cada persona&mdash; moldea sus bordes, incluye nuevos conceptos y juega con las palabras ante la interacci&oacute;n con otros idiolectos es, sin duda, un rasgo identitario de cada una de nuestras relaciones&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esos paralelismos que se muestran en los diversos textos generados con IA &mdash;llenos de frases hechas y t&oacute;picos&mdash; rompen con el idiolecto al generar una despersonalizaci&oacute;n y, por tanto, una homogeneizaci&oacute;n del lenguaje afectivo. &ldquo;Delegar en la IA en estos casos es anteponer la correcci&oacute;n y la adecuaci&oacute;n a la norma &mdash;una norma tan ajena como poco representativa de todo lo que se salga del marco del amor blanco, burgu&eacute;s y cisheterosexual orientado al matrimonio y la descendencia&mdash; a aquello que caracteriza al v&iacute;nculo: el olor a champ&uacute; que deja el pelo de tu ex en cada estancia, la forma en la que pronuncia las eses o el apodo con el que te nombra en la intimidad. La IA es correcta, pero for&aacute;nea a la cotidianidad compartida, al sonido de las voces entrelazadas y al temblor en la voz ante una despedida&rdquo;, contin&uacute;a Pastor.<strong> &ldquo;</strong>La IA nos permite redactar adioses aplicables a todas las relaciones y, por tanto, insuficientes para cualquiera de ellas&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Proenza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/novio-dejo-mensaje-escrito-chatgpt-resulta-dificil-abordar-ruptura_1_13197180.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 05 May 2026 19:33:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Mi novio me dejó con un mensaje escrito por ChatGPT": por qué resulta tan difícil abordar una ruptura]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Amor,Pareja,Inteligencia artificial]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Carlota Visier, escritora: “Mi madre archivó todos mis recuerdos para dejar claro que fui una hija muy querida”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/carlota-visier-escritora-madre-archivo-recuerdos-claro-hija-querida_1_13189551.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/db7b8509-2167-40e6-9d64-95d32c0d121c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1142161.jpg" width="3956" height="2225" alt="Carlota Visier, escritora: “Mi madre archivó todos mis recuerdos para dejar claro que fui una hija muy querida”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La también editora publica ‘Hija única’, una novela sobre ser niña en los 90, la soledad en compañía y el vínculo con su madre</p><p class="subtitle">¿Qué pasa cuando la relación con tu madre no es buena?</p></div><p class="article-text">
        Cuenca no sab&iacute;a qu&eacute; era un parque de bolas hasta que la madre de Carlota Visier abri&oacute; uno all&iacute; a mediados de los a&ntilde;os noventa. A partir de entonces, aquel espacio lleno de colorines se convirti&oacute; en el escenario principal de su infancia.
    </p><p class="article-text">
        Mientras otros ni&ntilde;os acud&iacute;an de forma puntual a celebrar cumplea&ntilde;os, o a ser custodiados mientras sus padres hac&iacute;an sus cosas, ella pasaba all&iacute; muchas horas al d&iacute;a, en invierno y en verano, haciendo cotidiano lo especial, disfrutando de algo parecido a la celebridad por ser &ldquo;la hija de la due&ntilde;a&rdquo; y encontrando tambi&eacute;n momentos de recogimiento en medio de las multitudes.
    </p><p class="article-text">
        Aquella experiencia, tan llamativa para la mayor&iacute;a que crecimos en aquellos a&ntilde;os, a la vez que reconocible en muchos de sus matices, fue tomando, con el tiempo, forma como obra art&iacute;stica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tengo much&iacute;simas fotograf&iacute;as de mi vida desde incluso antes de nacer. Mi madre me hizo un cuaderno en el que me contaba c&oacute;mo me iba a llamar, cuando se cas&oacute; con mi padre, etc. Antes de ser un proyecto yo ya estaba siendo pensada. Y hac&iacute;a tiempo que quer&iacute;a sacar adelante un proyecto con ese material&rdquo;, explica Visier. &ldquo;Adem&aacute;s, tengo una editorial que combina mucho las fotos de archivo y la literatura. Ten&iacute;a las fotos, la historia, la editorial&hellip; As&iacute; que decid&iacute; que iba a publicar un libro cont&aacute;ndolo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El resultado fue <a href="https://edicionescomisura.com/producto/an-only-child/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>An only child</em></a> (Ediciones Comisura, 2024), un fotolibro que &ldquo;reflexiona sobre la soledad en la infancia, porque <a href="https://www.eldiario.es/nidos/hijo-unico-no-deberia-considerarse-problema-mitos-realidades-crecer-hermanos_1_12609382.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">soy hija &uacute;nica</a>, y ese contraste de la soledad rodeada de gente. Adem&aacute;s, claro, el escenario del parque infantil era incre&iacute;ble y es verdad que cuando eres hija de una persona que tiene un negocio, pues siempre est&aacute;s ah&iacute; un poco. Si es un bar, pues en el bar, si es un parque de bolas, pues en medio de los cumplea&ntilde;os&rdquo;. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/d3043674-3f90-4522-8795-fd76e3c1491d_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        El salto a la novela lleg&oacute; despu&eacute;s, en gran parte gracias a la editora Andrea Toribio de Temas de Hoy, que al conocer aquel primer proyecto vio en &eacute;l un potencial mayor. &ldquo;Que alguien me propusiera algo as&iacute; en un sello grande me dio un poco de p&aacute;nico&rdquo;, reconoce la autora. Aun as&iacute;, decidi&oacute; asumir el reto. &ldquo;Lo pens&eacute; poco porque me f&iacute;o mucho de Andrea y conf&iacute;o plenamente en ella. Pens&eacute; que podr&iacute;a ser una oportunidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El resultado es <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-hija-unica/448825" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Hija &uacute;nica</em></a><em> </em>(Temas de hoy, 2026), una novela que recoge ese punto de partida autobiogr&aacute;fico y lo expande a trav&eacute;s de la ficci&oacute;n. A partir de la infancia de Irasema, una ni&ntilde;a que tiene muchos paralelismos con ella, Visier construye un relato que aborda tambi&eacute;n qu&eacute; significaba ser ni&ntilde;a en los noventa y la relaci&oacute;n profunda, compleja y decisiva que se establece con su madre.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Escribir <em>Hija &uacute;nica</em> ha supuesto salir de mi zona de confort. Inventar, crear ficciones, editar los propios archivos familiares&hellip; Ha sido un poco montar un gran puzle m&aacute;s complejo con todo lo que quer&iacute;a contar, ya que en un libro caben muchos temas&rdquo;, sostiene la autora, que inscribe su libro en un movimiento literario m&aacute;s amplio que en su opini&oacute;n busca &ldquo;no hablar de la infancia como un para&iacute;so perdido, sino m&aacute;s bien como todo lo contrario. Siendo m&aacute;s realistas, contar las cosas desde miradas que hasta ahora no se hab&iacute;an visto. Pienso, por ejemplo, en Andrea Abreu, Elisa Victoria o Lana Corujo&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La autora inscribe su libro en un movimiento literario más amplio que en su opinión busca &#039;no hablar de la infancia como un paraíso perdido&#039;, sino más bien como todo lo contrario. Siendo más realistas, contar las cosas desde miradas que hasta ahora no se habían visto </p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">La madre como centro</h2><p class="article-text">
        Pero aunque, como dec&iacute;amos, la protagonista de <em>Hija &uacute;nica </em>es Irasema, una ni&ntilde;a de Cuenca, la aut&eacute;ntica fact&oacute;tum del relato es su madre, de la que nunca conocemos el nombre. Sin ella, la historia no existir&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La madre es quien crea el espacio en el que todo sucede, el parque recreativo Party Fan, quien documenta cada etapa de la vida de su hija, llegando a dedicar una habitaci&oacute;n entera de la casa a guardar fotos, recuerdos y dem&aacute;s memorabilia de su propia hija. La madre es quien, en definitiva, da forma al universo que sostiene toda la narraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Preguntada por esto, la autora afirma: &ldquo;Las hijas &uacute;nicas tenemos un v&iacute;nculo fuerte con la madre&rdquo;, y reconoce que uno de los grandes objetivos de la novela era &ldquo;explorar la uni&oacute;n de una hija con una madre famosa, aunque sea a nivel local, una madre protagonista que archiva la vida de la hija que es su foco y su centro, pero al mismo tiempo, pues tiene una vida de mujer trabajadora y es una madre de los 90, con todo lo que eso implic&oacute; en ese momento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me interesaba mucho que el personaje de la madre fuera protagonista por esta relaci&oacute;n y porque de verdad quer&iacute;a mostrar c&oacute;mo era tener un negocio y una familia en esa &eacute;poca&rdquo;, explica Visier. &ldquo;Me parece una proeza admirable c&oacute;mo mont&oacute; de la nada un parque de ocio infantil que no exist&iacute;a en mi ciudad. Luego, claro est&aacute;, como toda historia, tiene sus claroscuros&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Me interesaba mucho que el personaje de la madre fuera protagonista por esta relación y porque de verdad quería mostrar cómo era tener un negocio y una familia en esa época</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La madre tambi&eacute;n es la responsable del archivo de Irasema. La persona que documenta, guarda, clasifica. &ldquo;Todo ese archivo es bastante real. Mi madre guarda muchas cosas de mi infancia: el sobre con el pelo que me cortaron la primera vez que fui a la peluquer&iacute;a, utensilios de cuando era beb&eacute;, el frasco de la primera vacuna, incluso botes de gel vac&iacute;os de hace m&aacute;s de treinta a&ntilde;os. Todo se ha conservado casi intacto&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n hay decenas de &aacute;lbumes de fotos, claro, &ldquo;incluso algunos peque&ntilde;os que hizo para que me los llevara cuando me fuera de casa&rdquo;, recuerda. &ldquo;Mi madre archiv&oacute; todos mis recuerdos para dejar claro que fui una hija muy querida, pasase lo que pasase, incluso si ella faltaba. Ese archivo no es solo un s&iacute;mbolo de amor, sino una forma de decir que todo lo que tiene que ver conmigo es importante y merece ser conservado. De alguna manera, yo era su proyecto, y guardar cada cosa formaba parte del mismo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Ser observada, convertirse en recuerdo</h2><p class="article-text">
        Uno de los elementos m&aacute;s singulares del libro es precisamente ese archivo y la sensaci&oacute;n de la autora y la protagonista de haber sido constantemente observada y archivada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero la conciencia de la singularidad de la historia y de ese extraordinario archivo no surgi&oacute; de inmediato. Sino que apareci&oacute; cuando Carlota empez&oacute; a compartir su historia con otros. &ldquo;Empec&eacute; a contarlo casi sin darle importancia, como una an&eacute;cdota m&aacute;s de mi infancia, pero al compartirlo con gente de mi entorno vi que generaba mucha curiosidad&rdquo;, recuerda. &ldquo;Cuando ven&iacute;a gente a casa y les ense&ntilde;aba fotos y recuerdos, su reacci&oacute;n de asombro me hizo darme cuenta de que aquello no era tan ordinario como yo pensaba. Ah&iacute; hice clic&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A partir de ah&iacute;, el archivo adquiri&oacute; un nuevo significado. &ldquo;Empec&eacute; a mirar mi propia historia de otra manera, a revisar lo que hab&iacute;a en casa de mis padres y a reflexionar sobre lo que implica tener una vida tan documentada. No solo en fotos o cuadernos, sino en todo tipo de materiales: v&iacute;deos caseros, cintas, informes, incluso en objetos aparentemente insignificantes&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Nostalgia y generaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de la historia personal, o precisamente por ella, <em>Hija &uacute;nica</em> conecta de forma directa con quienes crecieron en los a&ntilde;os noventa. Es casi inevitable para los que forman parte de esa generaci&oacute;n sentir cierta nostalgia. Un t&eacute;rmino que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os no ha tenido muy buena prensa.
    </p><p class="article-text">
        Para Visier la nostalgia ha sido, en este caso, un motor de creatividad. &ldquo;En el sentido de que a m&iacute; me interesa todo lo antiguo&rdquo;, apunta. &ldquo;Me atraen sin poder evitarlo las fotos de los rastrillos, los objetos antiguos&hellip;&nbsp;Hay algo en los recuerdos que encarnan las cosas que me interesa mucho como escritora&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Dir&iacute;a, incluso&rdquo;, a&ntilde;ade la autora, &ldquo;que cualquier tiempo pasado s&iacute; fue mejor. Obviamente no pienso eso a niveles sociales, pol&iacute;ticos o de derechos, pero s&iacute; que creo que al haber crecido en los 90 hemos sido la &uacute;ltima generaci&oacute;n en haber conocido el ocio material y <a href="https://www.eldiario.es/era/vendi-cromos-comprarme-piso-inmersos-dorada-coleccionismo_1_13176810.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el coleccionismo</a>. Hemos sido los &uacute;ltimos que hemos coleccionado fasc&iacute;culos del quiosco, que guard&aacute;bamos los regalos de los huevos Kinder, que le&iacute;amos las mismas revistas, ve&iacute;amos los mismos programas de televisi&oacute;n o bail&aacute;bamos la misma canci&oacute;n del verano. En ese sentido, creo que la nostalgia del libro es bonita porque esa &eacute;poca marc&oacute; un final y el principio de otra cosa&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Creo que los crecidos en los 90 hemos sido la última generación en haber conocido el ocio material y el coleccionismo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, esa evocaci&oacute;n no implica idealizaci&oacute;n. Mientras escrib&iacute;a el libro, Visier tambi&eacute;n se enfrent&oacute; a las limitaciones de ese contexto. &ldquo;Tambi&eacute;n hab&iacute;a muchos problemas: conflictos sobre qu&eacute; te ten&iacute;a que gustar, c&oacute;mo ten&iacute;as que ser f&iacute;sicamente, los c&aacute;nones de belleza&hellip; Yo lo estoy idealizando un poco porque me he metido en la visi&oacute;n de la ni&ntilde;a, en lo que est&aacute; viendo y sintiendo, pero idealizaci&oacute;n poca&rdquo;, a&ntilde;ade.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El proceso de escritura de <em>Hija &uacute;nica</em> ha sido, en s&iacute; mismo, una forma de ordenar y entender su propia historia. &ldquo;Este libro ha sido un proceso largo, de a&ntilde;os&rdquo;, reconoce. &ldquo;Al principio todo estaba disperso, en cuadernos o en mi cabeza, y fue al ponerme en serio cuando reun&iacute; el material y le di forma&rdquo;, explica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Escribir esta historia fue tambi&eacute;n revelador en el sentido de que la autora descubri&oacute; que algunos rasgos de su car&aacute;cter se derivan directamente de aquellos a&ntilde;os. &ldquo;Se me da muy bien tratar con ni&ntilde;os y adolescentes, fui profesora durante a&ntilde;os, y creo que tiene que ver con ese entorno&rdquo;, afirma. &ldquo;Me ha quedado, adem&aacute;s, una especie de impulso por hacer que la gente se lo pase bien, por pensar en c&oacute;mo entretener o sorprender. Es como un peque&ntilde;o sentido del espect&aacute;culo que llevo dentro&rdquo;. Desde luego, con este libro lo consigue.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/carlota-visier-escritora-madre-archivo-recuerdos-claro-hija-querida_1_13189551.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 May 2026 19:53:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Carlota Visier, escritora: “Mi madre archivó todos mis recuerdos para dejar claro que fui una hija muy querida”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Madres,Infancia,Relaciones,Libros,Día de la Madre,Literatura,Fotografía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Stack dating' o por qué hay gente que tiene tres citas la misma tarde: “Es muy artificial y poco justo, pero óptimo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/stack-dating-hay-gente-tres-citas-tarde-artificial-justo-optimo_1_13156896.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/153515ea-6cdc-457b-8820-bf28f754fb46_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Stack dating&#039; o por qué hay gente que tiene tres citas la misma tarde: “Es muy artificial y poco justo, pero óptimo”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este fenómeno se consolida como una forma de conocer a varias personas en muy poco tiempo y mezcla miedo a implicarse con una manera de relacionarse cada vez más marcada por la lógica de la productividad</p><p class="subtitle">Marita Alonso analiza la tiranía de ligar en tiempos de apps de citas: “Nos hemos convertido en terroristas emocionales”</p></div><p class="article-text">
        Mar&iacute;a mira su agenda antes de salir de casa. A las seis, caf&eacute; con uno. A las ocho, en otro bar, una nueva cita que empezar&aacute; casi igual. No est&aacute; nerviosa, tampoco tiene muchas expectativas. Lleva el piloto autom&aacute;tico emocional puesto. Se ha arreglado lo justo, como cualquier d&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Organizo mi semana con una agenda, por lo que no me resulta nada complicado quedar con varias personas el mismo d&iacute;a&rdquo;, cuenta. &ldquo;No es algo que haga habitualmente, pero si se da el caso de que tengo la semana muy apretada es normal que pase&rdquo;. En parte, ve todo esto de las citas como algo m&aacute;s que encajar en su horario.
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a, de Barcelona, no es la &uacute;nica en hacer esto. El origen de este art&iacute;culo est&aacute; precisamente en que varias personas me contaron que, si est&aacute;n en plena b&uacute;squeda de pareja, quedan con varias personas el mismo d&iacute;a o en el plazo de pocos d&iacute;as. Casi como si quisieran quit&aacute;rselo de encima lo antes posible.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el mundo anglosaj&oacute;n, tan dado a las etiquetas, han puesto nombre a este fen&oacute;meno: <em>stack dating</em>. Algo as&iacute; como apilar citas o citas en cadena. Un concepto sintom&aacute;tico de c&oacute;mo se est&aacute;n transformando nuestras relaciones.
    </p><h2 class="article-text">Amor en modo eficiente</h2><p class="article-text">
        La l&oacute;gica de las citas apiladas es muy sencilla. Si hay poco tiempo e infinitas opciones, lo m&aacute;s razonable es multiplicar las oportunidades. No concentrar la energ&iacute;a en una sola persona demasiado pronto. No &lsquo;invertir mal&rsquo; una tarde entera.
    </p><p class="article-text">
        Ram&oacute;n decidi&oacute; llevar esta l&oacute;gica al extremo. Tuvo veinte citas en un mes. Siempre en el mismo sitio. &ldquo;A las 8:30 en una cafeter&iacute;a del centro de Madrid. Y ya est&aacute;, sin pretensi&oacute;n alguna&rdquo;, comenta. &ldquo;Es decir, me propuse conocer a diferentes seres humanos que, de entrada, por las fotos de la <em>app</em>, me parec&iacute;a que no estaban mal. Quer&iacute;a ver qu&eacute; derivaba de eso&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ramón decidió llevar esta lógica al extremo. Tuvo veinte citas en un mes. Siempre en el mismo sitio: &#039;A las 8:30 en una cafetería del centro de Madrid. Quería ver qué derivaba de eso</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Hab&iacute;a una estructura detr&aacute;s de su estrategia, casi un m&eacute;todo. &ldquo;Igual que cuando he hecho selecci&oacute;n de personal para mis empresas o mis proyectos, pues necesitaba ver a mucha gente&rdquo;. El paralelismo no resulta casual, como veremos. La cita como proceso de selecci&oacute;n. Como primera fase de algo que, quiz&aacute;, avance y acabe en un &lsquo;contrato&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el relato de Ram&oacute;n el concepto de probabilidad est&aacute; bastante presente. &ldquo;Para m&iacute; la probabilidad de que se d&eacute; el hecho de que me guste el otro es compleja. Porque, bueno, se tienen que tocar muchas teclas a la vez&rdquo;, confiesa. Frente a esa complejidad, la soluci&oacute;n es aumentar el n&uacute;mero de intentos. Ver a m&aacute;s gente. Reducir el margen de error a base de volumen.
    </p><p class="article-text">
        Ese planteamiento no surge en el vac&iacute;o. Tiene que ver con una forma de entender el tiempo y las decisiones vitales que se ha ido extendiendo a casi todos los &aacute;mbitos de la vida. <a href="https://www.eldiario.es/era/hobby-empieza-convertirse-reto-constante-vivir-espacios-libres-exigencia-dificulta-desconexion_1_13147900.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La productividad se ha filtrado en el ocio</a>, en los v&iacute;nculos y en la forma de relacionarnos.
    </p><p class="article-text">
        Luis Ayuso, catedr&aacute;tico de Sociolog&iacute;a de la Universidad de M&aacute;laga, sit&uacute;a este tipo de pr&aacute;cticas dentro de una transformaci&oacute;n m&aacute;s amplia. &ldquo;Esto de conocer a gente mediante citas concertadas viene de la influencia anglosajona&rdquo;, asegura. &ldquo;En pa&iacute;ses como Estados Unidos, tradicionalmente se conoce a la pareja tras un proceso de citas. Es una forma de racionalizar los procesos de emparejamiento que se ha extendido a nuestro pa&iacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hace a&ntilde;os, &ldquo;tener citas&rdquo; era algo relativamente ex&oacute;tico en Espa&ntilde;a, se conoc&iacute;a a la gente de otra forma: en la calle, en el autob&uacute;s, en la iglesia, en un baile, en el trabajo&hellip; Pero a trav&eacute;s de pel&iacute;culas y series primero, y luego debido al funcionamiento de las aplicaciones de ligar, &lsquo;la <em>date</em>&rsquo;, la cita, tambi&eacute;n se ha asentado a este lado del Atl&aacute;ntico.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La posibilidad de conocer a alguien ya no está limitada por el barrio, el trabajo o el círculo social. Está mediada por aplicaciones, algoritmos y una oferta potencialmente infinita</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ayuso tambi&eacute;n se&ntilde;ala que el &ldquo;mercado de emparejamiento&rdquo; ha cambiado mucho. &ldquo;Durante siglos las personas con las que nos pod&iacute;amos emparejar eran relativamente cercanas: eran amigos nuestros o de nuestra familia, vecinos, etc. Ahora estamos en un mercado global y eso lo ha transformado todo&rdquo;. La posibilidad de conocer a alguien ya no est&aacute; limitada por el barrio, el trabajo o el c&iacute;rculo social. Est&aacute; medida por aplicaciones, algoritmos y una oferta potencialmente infinita. Eso introduce una variable clave: el coste de oportunidad.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si t&uacute; est&aacute;s con una persona, no puedes estar con otra&rdquo;, resume Ayuso. &ldquo;Incluso cuando has conocido a alguien que te encaja, que te gusta mucho, aparece la duda. &lsquo;Quiz&aacute; ese gesto no me acaba de convencer&rsquo;, &lsquo;quiz&aacute; eso que dijo el otro d&iacute;a es una mala se&ntilde;al&rsquo;, nos decimos. Siempre te queda la duda de si puede haber alguien mejor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En ese marco, concentrar citas es para algunos una estrategia pr&aacute;ctica y una forma de adaptarse a un entorno donde decidir implica renunciar a muchas otras opciones.
    </p><h2 class="article-text">Entre la protecci&oacute;n y la distancia</h2><p class="article-text">
        Para quienes lo practican, el <em>stack dating</em> tiene otra ventaja evidente. Reduce la presi&oacute;n asociada a cada encuentro. Permite relativizar lo que ocurre. Si una cita no funciona, hay otra en unas horas o al d&iacute;a siguiente. No hay tiempo para recrearse en la decepci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Miguel de Bilbao lo explica con una fuerte dosis de sinceridad e iron&iacute;a. &ldquo;Mi plan era un poco ese ver al mayor n&uacute;mero de gente posible&rdquo;, cuenta. Su sistema tambi&eacute;n estaba bastante pulido. &ldquo;Quedar tipo seis o as&iacute; y hasta las nueve. Si la primera cita sal&iacute;a mal, iba a la segunda, a la segunda pantalla podr&iacute;amos decir. Si ve&iacute;a que iba bien, cancelaba la de las nueve&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La met&aacute;fora del videojuego. Ver las citas como niveles que se superan o se abandonan y se vuelven a intentar si te quedan vidas. &ldquo;Si en la primera me mataba el monstruo, pues reiniciamos misi&oacute;n&rdquo;. En ese esquema, la experiencia se vuelve m&aacute;s ligera en apariencia. &ldquo;Todo muy artificial, muy poco justo, pero muy &oacute;ptimo&rdquo;, resume Miguel.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Por un lado, anhelamos una relación en mayúsculas y, por otro, huimos de vincularnos a ese nivel de profundidad&#039;, dice la psicóloga Patricia Sánchez. El stack dating permite sostener esa contradicción</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Mar&iacute;a reconoce que hay algo de protecci&oacute;n en esta forma de actuar. &ldquo;Es probable que me d&eacute; p&aacute;nico jug&aacute;rmelo todo a una sola carta&rdquo;. Viene de una decepci&oacute;n reciente, una historia que no sali&oacute; como esperaba. El <em>stack dating</em> aparece como una forma de evitar ese tipo de golpes.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, la protecci&oacute;n tiene un coste. &ldquo;Estoy convencida de que esta forma de actuar me impide conectar con la otra persona, porque s&eacute; que hay m&aacute;s en la cola&rdquo;, reconoce.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.instagram.com/serfelizenpareja_patricia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Patricia S&aacute;nchez, psic&oacute;loga</a>, lo explica desde una perspectiva m&aacute;s emocional: &ldquo;La presi&oacute;n por encontrar a una persona que encaje lo m&aacute;s pronto posible, el miedo a quedarse sin esa pareja que desean y las prisas por conseguirlo a tiempo seg&uacute;n los est&aacute;ndares sociales empujan a este tipo de din&aacute;micas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A ese contexto se suma algo m&aacute;s profundo. &ldquo;Se est&aacute; instaurando en nuestro cuerpo y en nuestro inconsciente un patr&oacute;n de recompensa inmediata, de buscar la dopamina instant&aacute;nea en todo lo que hacemos&rdquo;, explica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El resultado es una tensi&oacute;n complicada de resolver. &ldquo;Por un lado, anhelamos una relaci&oacute;n en may&uacute;sculas y, por otro, huimos de vincularnos a ese nivel de profundidad&rdquo;. El <em>stack dating</em> permite sostener esa contradicci&oacute;n. Estar dentro y fuera al mismo tiempo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="&quot;De alguna manera me hace sentir más sola, especialmente si pienso que la otra persona está en el mismo plan que yo&quot;."
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            <span class="title">
                &quot;De alguna manera me hace sentir más sola, especialmente si pienso que la otra persona está en el mismo plan que yo&quot;.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">V&iacute;nculos d&eacute;biles en un mercado infinito</h2><p class="article-text">
        La pr&aacute;ctica encaja con una transformaci&oacute;n m&aacute;s amplia en la forma de construir relaciones. Ayuso recurre a un concepto cl&aacute;sico para explicarlo. &ldquo;Como dec&iacute;a el soci&oacute;logo estadounidense Mark Granovetter tenemos dos tipos de v&iacute;nculos, los v&iacute;nculos fuertes y los v&iacute;nculos d&eacute;biles. Los v&iacute;nculos fuertes son los que tenemos con nuestra familia, y luego est&aacute;n los v&iacute;nculos d&eacute;biles, que son gente con la que estamos vinculados, pero con quienes no nos abrimos del todo. En las relaciones de pareja actuales abundan los v&iacute;nculos d&eacute;biles. &iquest;Por qu&eacute;? Pues porque el mercado de emparejamiento ha hecho que el coste de oportunidad haya cambiado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hoy en d&iacute;a, los v&iacute;nculos se inician con facilidad y se abandonan con la misma rapidez. &ldquo;Y en una relaci&oacute;n tan l&iacute;quida nunca te acabas de abrir del todo y la otra persona tampoco. Realmente no nos conocemos&rdquo;, asegura el catedr&aacute;tico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ram&oacute;n lo describe con cierta extra&ntilde;eza. &ldquo;Al hacer esto tantas veces, te ves a ti mismo un poquito desde fuera y te empieza a dar hasta yuyu, dices, &lsquo;Guau, esto es un poco psicop&aacute;tico&rdquo;. Aun as&iacute;, &eacute;l, que finalmente conect&oacute; con alguien, no lo vive como una experiencia negativa. &ldquo;Vi a 19 personas con las que la cosa no cuaj&oacute;, como es normal. Al llegar a la 20, conect&eacute; de verdad&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El desgaste inevitable</h2><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de la aparente ligereza, en todo este proceso es normal que se produzca un coste emocional, aunque aparezca con el tiempo. Patricia S&aacute;nchez lo plantea de forma directa. &ldquo;Aunque parezca que la ansiedad se reduce, en realidad se puede llegar a multiplicar y, en ocasiones, mucho&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El cuerpo se acostumbra a un nivel de activaci&oacute;n constante. Cada cita implica una peque&ntilde;a subida emocional. Expectativas, evaluaci&oacute;n y una m&aacute;s que posible decepci&oacute;n. Al encadenarlas, ese ciclo se repite varias veces en pocas horas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las emociones se disparan, se intensifican, se magnifican y se distorsionan&rdquo;, explica. El cerebro no tiene tiempo de procesarlas. &ldquo;No tenemos la capacidad de discernir d&oacute;nde s&iacute; y d&oacute;nde no&rdquo;. Todo se mezcla. &ldquo;Es posible, muy posible, que terminemos eligiendo mal&rdquo;, asegura la experta, &ldquo;desde una intensidad que puede resultar enga&ntilde;osa&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En las relaciones de pareja actuales abundan los vínculos débiles. ¿Por qué? Pues porque el mercado de emparejamiento ha hecho que el coste de oportunidad haya cambiado</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Luis Ayuso</span>
                                        <span>—</span> catedrático de Sociología (UMA)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Las consecuencias van m&aacute;s all&aacute; de una mala elecci&oacute;n puntual. &ldquo;Esta forma de relacionarse favorece las relaciones fr&aacute;giles y superficiales, fomenta un tipo de patrones muy da&ntilde;inos&rdquo;, valora la psic&oacute;loga. Tambi&eacute;n alimenta una cierta fatiga: &ldquo;Dejamos de creer en el amor y nos autoenga&ntilde;amos diciendo que estamos mejor solos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a lo expresa de una forma m&aacute;s personal. &ldquo;De alguna manera me hace sentir m&aacute;s sola, especialmente si pienso que la otra persona est&aacute; en el mismo plan que yo&rdquo;. La sensaci&oacute;n de poder ser sustituido por cualquiera aparece con bastante facilidad.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Nos estamos volviendo intercambiables?</h2><p class="article-text">
        Pero, &iquest;qu&eacute; ocurre con la percepci&oacute;n del otro cuando se convierte en una pieza m&aacute;s dentro de una secuencia? Patricia S&aacute;nchez es clara: &ldquo;Muchas personas se sienten objetos, se sienten mal en sus citas porque no se sienten escuchadas o porque notan que a la otra persona le da igual estar enfrente de uno o de otro&rdquo;. La deshumanizaci&oacute;n probablemente no es consciente, pero se percibe.
    </p><p class="article-text">
        Ayuso conecta este punto con una paradoja m&aacute;s amplia. &ldquo;En una sociedad donde tenemos la capacidad de conocer a much&iacute;sima gente, tenemos el gran problema de que no encontramos a nadie&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las expectativas juegan un papel importante. A medida que aumenta la oferta, tambi&eacute;n lo hace la exigencia. Se busca una especie de ideal dif&iacute;cil de concretar. Cualquier defecto adquiere m&aacute;s peso cuando se percibe que hay alternativas disponibles.
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a lo formula con una imagen potente. &ldquo;Ha llegado a un punto en el que busco una especie de piedra filosofal en la otra persona que me hace cuestionarme si lo que no deber&iacute;a hacer ser&iacute;a tener citas conmigo&rdquo;, afirma.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Entre dos modelos</h2><p class="article-text">
        El <em>stack dating</em> convive con tendencias que apuntan en direcciones distintas. Por un lado, una aceleraci&oacute;n de los procesos, una mayor exposici&oacute;n, una l&oacute;gica de mercado aplicada a los v&iacute;nculos. Por otro, un cierto cansancio frente a esa din&aacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        Ayuso apunta a la posibilidad de un movimiento pendular. &ldquo;No puedo demostrarlo con datos, pero creo que frente al modelo de la digitalizaci&oacute;n, de las citas r&aacute;pidas, ser&iacute;a normal y esperable <a href="https://www.eldiario.es/era/arte-perdido-flirteo-saturacion-apps-devuelto-ganas-ligar-persona_1_11808221.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que se acabe buscando lo contrario</a>. Una revalorizaci&oacute;n de lo pausado, de lo f&iacute;sico, de lo menos optimizado&rdquo;, sostiene.
    </p><p class="article-text">
        Ese posible giro no implicar&iacute;a volver al pasado, sino integrar otras formas de relacionarse dentro del contexto actual. M&aacute;s libertad, m&aacute;s opciones, pero tambi&eacute;n m&aacute;s tiempo y m&aacute;s conciencia de las propias decisiones.
    </p><p class="article-text">
        <em>Los nombres de las personas que han prestado su testimonio han sido cambiados para proteger su privacidad.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/stack-dating-hay-gente-tres-citas-tarde-artificial-justo-optimo_1_13156896.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Apr 2026 19:53:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Stack dating' o por qué hay gente que tiene tres citas la misma tarde: “Es muy artificial y poco justo, pero óptimo”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Pareja,Apps,Amor]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mar Cabra, la periodista que ganó un Pulitzer pero renunció a vivir para el trabajo: "Sentí el vacío y la soledad"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/mar-cabra-periodista-gano-pulitzer-renuncio-vivir-trabajar-senti-vacio-soledad_1_13082251.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/10d53f72-8960-4ee4-87b1-614887b04752_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mar Cabra, la periodista que ganó un Pulitzer pero renunció a vivir para el trabajo: &quot;Sentí el vacío y la soledad&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La periodista, que contribuyó a destapar los Papeles de Panamá, tuvo que abandonar su vocación debido al ‘burnout’ y la depresión. En ‘Vivir a jornada completa’ reconstruye su caída y propone una forma distinta de trabajar, pensar y vivir en un mundo hiperconectado</p><p class="subtitle">Si te sientes al borde del colapso, toma nota: 14 mitos y verdades sobre el 'burnout'</p></div><p class="article-text">
        Un d&iacute;a todo dej&oacute; de tener sentido. Mar Cabra hab&iacute;a llegado a lo m&aacute;s alto del periodismo. Formaba parte del equipo internacional del <a href="https://www.icij.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ICIJ</a> que hab&iacute;a destapado los <a href="https://www.eldiario.es/temas/los-papeles-de-panama/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Papeles de Panam&aacute;</a>, una de las mayores investigaciones period&iacute;sticas de la historia. Pero lo que deb&iacute;a ser la culminaci&oacute;n de una carrera laboral se convirti&oacute; en otra cosa. Algo que no encaja en el relato del &eacute;xito que nos han contado.
    </p><p class="article-text">
        Durante a&ntilde;os, Cabra encarn&oacute; la frase: &ldquo;<a href="https://www.eldiario.es/era/dedicate-a-lo-te-gusta-y-no-tendras-que-trabajar_1_11851826.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Si trabajas en lo que te apasiona no sentir&aacute;s que trabajas</a> ni un d&iacute;a de tu vida&rdquo;. Hoy, revisa esta frase con una enorme distancia cr&iacute;tica. &ldquo;Siempre digo que esa expresi&oacute;n es tramposa porque solo es medio verdad, le falta una parte que a alguien se le olvid&oacute; incorporar que es &lsquo;pero no olvides cuidarte en el camino&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En su caso, que explica ampliamente en su &uacute;ltimo libro <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-vivir-a-jornada-completa/443167" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Vivir a jornada completa</em></a>. <em>Un camino hacia una forma m&aacute;s sana de trabajar</em> (Temas de Hoy, 2026), esa segunda parte de la frase nunca lleg&oacute;. O lo hizo demasiado tarde. Era joven, su trabajo le apasionaba y sent&iacute;a que estaba haciendo historia. &ldquo;Trabajaba 16 horas al d&iacute;a durante semanas seguidas, sin fines de semana y porque yo quer&iacute;a. El trabajo era mi vida y mi vida no ten&iacute;a nada m&aacute;s que trabajo&rdquo;, recuerda.
    </p><p class="article-text">
        Su cuerpo empez&oacute; a enviar se&ntilde;ales. Ella no supo leerlas. En 2014, tras una investigaci&oacute;n previa a la de los Papeles de Panam&aacute;, <a href="https://www.eldiario.es/temas/luxleaks/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">LuxLeaks</a>, la periodista acab&oacute; ingresada en un hospital de Filipinas, donde finalmente perdi&oacute; un ovario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A principios de 2015, tras acabar el trabajo de los <a href="https://www.eldiario.es/temas/swiss-leaks/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Swiss Leaks</a>, pudo irse unos d&iacute;as de vacaciones, pero con graves problemas de tiroides. &ldquo;No sab&iacute;a interpretar todas esas se&ntilde;ales&rdquo;, reconoce. &ldquo;Cre&iacute;a que simplemente era mala suerte&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero tras publicar en 2016 las investigaciones sobre los negocios de la firma de abogados paname&ntilde;a Mossack Fonseca, que destaparon una red global de sociedades opacas usadas por pol&iacute;ticos y grandes fortunas, la vida de Mar comenz&oacute; a tambalearse de verdad.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Trabajaba 16 horas al día durante semanas seguidas, sin fines de semana y porque yo quería. El trabajo era mi vida y mi vida no tenía nada más que trabajo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando llegu&eacute; a la cima sent&iacute; el eco del vac&iacute;o y la soledad, y me dije, <em>&lsquo;wow,</em> esto no era lo que yo esperaba&rsquo;, yo esperaba sentir una felicidad plena&rdquo;. Pero no fue as&iacute;. La depresi&oacute;n y un intenso <a href="https://www.eldiario.es/era/burnout-sindrome-trabajador-quemado_1_10437897.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">s&iacute;ndrome del </a><a href="https://www.eldiario.es/era/burnout-sindrome-trabajador-quemado_1_10437897.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>burnout</em></a><em> </em>le hicieron abandonarlo todo porque no pod&iacute;a m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Dejar el periodismo implic&oacute; atravesar un duelo complejo. &ldquo;Sal&iacute; con much&iacute;sima frustraci&oacute;n y tristeza del ICIJ&rdquo;, recuerda. Pero la decisi&oacute;n era una necesidad: &ldquo;Sent&iacute;a que lo estaba haciendo empujada por la necesidad de sobrevivir&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo se construye el <em>burnout</em></h2><p class="article-text">
        El relato de Cabra es un ejemplo perfecto de c&oacute;mo se instala el agotamiento en quienes viven volcados en su trabajo. El <em>burnout</em> no aparece de golpe, sino que se va construyendo poco a poco, durante meses o, a veces, a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es estr&eacute;s cronificado durante un tiempo largo&rdquo;, define la autora. Y enumera algunas de sus se&ntilde;ales: agotamiento extremo, desconexi&oacute;n emocional y una sensaci&oacute;n persistente de ineficacia. &ldquo;En mi caso, notaba que tareas que antes me llevaban diez minutos empezaban a alargarse hasta dos horas, y no dejaba de preguntarme por qu&eacute; algo que antes me resultaba tan sencillo ahora me costaba tanto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n aparecen otros s&iacute;ntomas m&aacute;s difusos como pensamientos acelerados, tensi&oacute;n f&iacute;sica, irritabilidad, confusi&oacute;n, fatiga, conductas t&oacute;xicas o impulsivas... El aislamiento o la dependencia de la tecnolog&iacute;a son muy comunes. &ldquo;Todas estas son se&ntilde;ales de que est&aacute;s bajo demasiado estr&eacute;s&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        El problema es que muchas de estas alertas se han normalizado en determinados entornos laborales. En el periodismo, por ejemplo, beber alcohol o trabajar fuera de horarios y fines de semana han sido durante a&ntilde;os casi parte del salario. &ldquo;El alcoholismo se ha mitificado en el periodismo como algo inherente de nuestra profesi&oacute;n&rdquo;, se&ntilde;ala la autora.
    </p><h2 class="article-text">Vivir de cuello para abajo</h2><p class="article-text">
        Una de las propuestas centrales de <em>Vivir a jornada completa</em> consiste en recuperar esa conexi&oacute;n perdida entre cuerpo y mente. &ldquo;Deber&iacute;amos empezar a aprender a vivir de cuello para abajo, no de cuello para arriba&rdquo;, plantea.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La clave no es evitar los momentos de intensidad laboral extrema, sino centrarse en la recuperaci&oacute;n despu&eacute;s&rdquo;, apunta. &ldquo;A nivel f&iacute;sico, los deportistas esto lo tienen muy claro. Tienen espacios de descanso antes de las competiciones y de recuperaci&oacute;n despu&eacute;s de las mismas, pero en el caso de los trabajadores del conocimiento, que pasamos el d&iacute;a sentados delante del ordenador, esto no es as&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aunque abandon&oacute; el periodismo, el trabajo de Cabra se parece externamente al que hac&iacute;a antes. Tras cerrar su etapa en el ICIJ, cocre&oacute; y ahora dirige <a href="https://www.theselfinvestigation.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Self-Investigation</a>, una fundaci&oacute;n que promueve la salud mental en el trabajo a nivel global.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Está demostradísimo que tener un mundo opuesto a nuestro trabajo es una forma de alejar el &#039;burnout</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Trabaja en casa, y tambi&eacute;n se pasa el d&iacute;a sentada frente a un ordenador. El cambio est&aacute; en los peque&ntilde;os gestos. Por ejemplo, &ldquo;a veces, entre reuni&oacute;n y reuni&oacute;n, friego los platos para conectar con el sentido del tacto&rdquo;, confiesa. &ldquo;Pueden hacerse muchas cosas. Hay gente que juega con sus animales o realiza cualquier otra actividad que active sus sentidos. Hacer esto nos trae al momento presente y hace que volvamos a centrarnos, que retornemos a nuestro cuerpo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No se trata de eliminar la intensidad, sino de equilibrarla. &ldquo;Est&aacute; demostrad&iacute;simo que tener un mundo opuesto a nuestro trabajo es una forma de alejar el <em>burnout</em>&rdquo;, defiende. &ldquo;En mi caso, practico danza contempor&aacute;nea, pero cualquier otra actividad podr&iacute;a estar bien y, a la larga, nos hace mejores profesionales&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La trampa de la hiperconexi&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Si hay un elemento que atraviesa el <em>burnout</em> contempor&aacute;neo es la tecnolog&iacute;a. Y casi todos podemos reconocernos en &eacute;l. Cabra lo sit&uacute;a como uno de los principales culpables de lo que le ocurri&oacute;. El punto de partida para reconstruirse fue precisamente <a href="https://www.eldiario.es/era/tecnologia-le-roba-vidas-recuperarlo_1_12951824.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">recuperar la atenci&oacute;n</a>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me di cuenta de que mi <em>burnout</em> ten&iacute;a mucho que ver con la hiperconexi&oacute;n&rdquo;, explica. &ldquo;Me pasaba el d&iacute;a mirando el m&oacute;vil, especialmente el correo electr&oacute;nico y el WhatsApp. No ten&iacute;a ning&uacute;n sentido. Entonces, trat&eacute; de reconectar con la tecnolog&iacute;a de una manera m&aacute;s intencional. Creo que es el primer punto por el que tendr&iacute;amos que empezar para evitar que el trabajo nos consuma, porque no nos damos cuenta de la hiperactivaci&oacute;n que nos genera <a href="https://www.eldiario.es/era/odio-el-telefono/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estar todo el d&iacute;a conectados</a>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hemos validado la falsa creencia de que un buen profesional al m&aacute;s alto nivel tiene que estar siempre conectado o conectada, y eso no es as&iacute;&rdquo; sostiene. De hecho, la evidencia cient&iacute;fica apunta en la direcci&oacute;n contraria: m&aacute;s conexi&oacute;n implica m&aacute;s estr&eacute;s, m&aacute;s errores y mayor riesgo de agotamiento. &ldquo;Es lo que se ha bautizado como tecnoestr&eacute;s&rdquo;, precisa la autora. &ldquo;Una persona que quiera rendir al m&aacute;s alto nivel tiene s&iacute; o s&iacute; que tener una relaci&oacute;n muy intencional con la tecnolog&iacute;a&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hemos validado la falsa creencia de que un buen profesional al más alto nivel tiene que estar siempre conectado o conectada y eso no es así</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Teams, Slack, correo&hellip; Todas estas aplicaciones dinamitan nuestra jornada laboral y son una de las principales causas de tres males contra los que Cabra nos invita a luchar: la <em>interrupcionitis,</em> la <em>urgentitis</em> y la <em>reunionitis.</em> Tres din&aacute;micas cuyo nombre las caracteriza y que fragmentan nuestro tiempo, aumentan la presi&oacute;n laboral y reducen la productividad real.
    </p><p class="article-text">
        La propuesta de Mar pasa por introducir l&iacute;mites conscientes a nuestro uso de la tecnolog&iacute;a. Reducir interrupciones, chequeando por ejemplo nuestros mensajes solo unas pocas veces al d&iacute;a; evitar la multitarea o cuestionar la idea falsa de que todo es urgente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto &uacute;ltimo pasar&iacute;a por desarrollar lo que denomina &ldquo;empat&iacute;a digital&rdquo;. Para definirla, pone un ejemplo: &ldquo;Cuando recibimos un mensaje solemos pensar que es m&aacute;s urgente de lo que realmente es&rdquo;. Ante eso, propone explicitar siempre los tiempos de respuesta. Decir, por ejemplo: &ldquo;Te mando un audio, pero no es urgente&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Trabajar mejor, no m&aacute;s</h2><p class="article-text">
        Cuando se habla de <em>burnout</em>, la responsabilidad suele recaer casi siempre en quien lo sufre. Se le pide que aprenda a gestionar mejor el estr&eacute;s, que ponga l&iacute;mites, que descanse. La soluci&oacute;n se plantea como un ejercicio individual. Pero la experiencia de Mar Cabra apunta en otra direcci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En mi caso&rdquo;, explica, &ldquo;no solo es que yo no tuviera las herramientas para ser resiliente, gestionar el estr&eacute;s y aguantar el ritmo, sino que mi trabajo, mi entorno y mi empresa tampoco ten&iacute;an las estructuras para sostenerme&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El problema, por tanto, no empieza ni termina en la persona. Tiene que ver con c&oacute;mo se organiza el trabajo en las empresas. Con los plazos imposibles, las plantillas ajustadas, la presi&oacute;n constante y la falta de recursos. Tiene que ver con culturas laborales <a href="https://www.eldiario.es/era/no-rechazan-oficina-rechazan-perder-tiempo-generacion-z-redefiniendo-trabajo_1_12906321.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que premian la disponibilidad total</a> y penalizan cualquier intento de poner l&iacute;mites. &ldquo;Lamentablemente, hay muchas empresas que no hacen esa reflexi&oacute;n y si te quemas te dan su apoyo pero no cambian nada&rdquo;, se&ntilde;ala Cabra.
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, algunas grandes compa&ntilde;&iacute;as han intentado entender qu&eacute; hace que un equipo funcione. Cabra menciona el Proyecto Arist&oacute;teles de Google, una investigaci&oacute;n interna que analiz&oacute; durante a&ntilde;os a los equipos m&aacute;s eficaces de la empresa californiana. La conclusi&oacute;n fue tan sencilla como inc&oacute;moda: lo m&aacute;s importante no era el talento individual, sino el clima.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se dieron cuenta de que lo m&aacute;s importante era la seguridad psicol&oacute;gica, que pudieras levantar la mano y decir: 'Oye, necesito apoyo, no me encuentro bien&rsquo;. O que pudieras discrepar sin temor a ser excluido o reprendido&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Para lidiar con la actual epidemia de salud mental tenemos que cambiar la manera en la que trabajamos y eso tiene que ocurrir desde el centro de las empresas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La idea cuestiona uno de los pilares del modelo laboral dominante. Frente a la l&oacute;gica del rendimiento individual, emerge la necesidad de construir entornos donde el cuidado colectivo no sea una excepci&oacute;n, sino una condici&oacute;n de partida.
    </p><p class="article-text">
        Eso implica cambios concretos: menos reuniones innecesarias, m&aacute;s claridad en la comunicaci&oacute;n, expectativas realistas. Espacios donde el error no se castigue de inmediato. Medidas que no solo mejoran el bienestar de los trabajadores, sino que tambi&eacute;n aumentan la productividad.
    </p><h2 class="article-text">Otra forma de &eacute;xito</h2><p class="article-text">
        Hoy, diez a&ntilde;os despu&eacute;s de la publicaci&oacute;n de los Papeles de Panam&aacute;, la vida de Mar Cabra sigue siendo intensa. Dirige una fundaci&oacute;n, trabaja con empresas y desarrolla nuevas metodolog&iacute;as para trabajar mejor. Pero hay una gran diferencia: c&oacute;mo gestiona esa intensidad.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;He descubierto que estar conmigo misma es m&aacute;s divertido de lo que yo pensaba&rdquo;, confiesa. Ya no reh&uacute;ye los momentos de pausa. Conseguido esto, sus metas van m&aacute;s all&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tengo dos objetivos&rdquo;, apunta, &ldquo;el primero es que me lean muchos hombres. Porque las mujeres cuidamos m&aacute;s de nuestra salud mental, pedimos ayuda y ponemos remedio, pero muchos hombres no&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En segundo lugar&rdquo;, contin&uacute;a, &ldquo;me gustar&iacute;a que muchas de las pr&aacute;cticas que propongo se implementen en empresas. La mitad del libro est&aacute; dise&ntilde;ado para que cualquiera pueda ponerlo en pr&aacute;ctica en su lugar de trabajo. Creo que para lidiar con la actual epidemia de salud mental tenemos que <a href="https://www.eldiario.es/era/remedios-zafra-el-informe_128_11401940.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cambiar la manera en la que trabajamos</a> y eso tiene que ocurrir desde el centro de las empresas&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Gran parte del sufrimiento que nos causa el trabajo es f&aacute;cilmente prevenible&rdquo;, afirma. &ldquo;Todo lo que podamos hacer ser&aacute; bienvenido, porque vivimos en un mundo que ya est&aacute; lleno de problemas muy complejos como para crear problemas adicionales&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/mar-cabra-periodista-gano-pulitzer-renuncio-vivir-trabajar-senti-vacio-soledad_1_13082251.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 19 Mar 2026 21:03:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mar Cabra, la periodista que ganó un Pulitzer pero renunció a vivir para el trabajo: "Sentí el vacío y la soledad"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Trabajo,Estrés,Salud mental,Bienestar,Estrés laboral,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["No vas a heredar la empresa": por qué es urgente que asumamos que el trabajo no lo es todo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/no-vas-heredar-empresa-urgente-asumamos-trabajo-no_1_12936799.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ee843984-588d-4c75-8468-d4f770005c93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;No vas a heredar la empresa&quot;: por qué es urgente que asumamos que el trabajo no lo es todo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Educados para creer que el esfuerzo garantizaba estabilidad y reconocimiento, hoy muchas personas se sienten estafadas. ¿Cómo ha ocurrido y de qué forma podemos cambiarlo?</p><p class="subtitle">Entrevista - Remedios Zafra: “Reapropiarnos del tiempo implica no solo reducir jornadas, sino una nueva filosofía del trabajo"</p></div><p class="article-text">
        Marta tiene 36 a&ntilde;os, duerme mal desde hace meses y vive con la sensaci&oacute;n constante de estar llegando tarde a todo en su empresa. No importa cu&aacute;nto se esfuerce: siempre siente que no es suficiente. &ldquo;Me ense&ntilde;aron a ser buena trabajadora antes que a ser buena conmigo. Y ahora no s&eacute; c&oacute;mo ponerme en primer lugar sin sentir que estoy fallando&rdquo;, explica. 
    </p><p class="article-text">
        Su historia no es excepcional. Es, de hecho, profundamente representativa de una generaci&oacute;n educada bajo una idea aparentemente incuestionable: que el trabajo deb&iacute;a ocupar el centro de la vida, y que el esfuerzo sostenido ser&iacute;a recompensado con estabilidad, reconocimiento y seguridad. El problema ha surgido cuando esa ecuaci&oacute;n ha dejado de funcionar y, aun as&iacute;, seguimos aplic&aacute;ndola como si el fallo solo pudiera estar en nosotros.
    </p><h2 class="article-text">Aprender a trabajar antes que a cuidarse</h2><p class="article-text">
        Para la psic&oacute;loga &Aacute;ngela Esteban, conocida en redes como @gamanpsicologia y autora del libro <a href="https://www.penguinlibros.com/es/libros-autoayuda/398396-libro-no-vas-a-heredar-la-empresa-9788402430588" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>No vas a heredar la empresa: C&oacute;mo acabar con el estr&eacute;s en el trabajo antes de que acabe contigo</em></a><em> </em>(Bruguera, 2025), esta interiorizaci&oacute;n comienza mucho antes de lo que solemos pensar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Desde nuestros primeros a&ntilde;os de vida ya empezamos a estar rodeados de est&iacute;mulos relacionados con el trabajo: los juguetes de profesiones, los juegos de rol, las preguntas de los adultos sobre lo que queremos ser cuando seamos mayores&rdquo;, explica. Sin darnos cuenta, vamos construyendo la idea de que nuestro futuro (y nuestro valor) estar&aacute; ligado a lo que hagamos laboralmente.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la autora, el mensaje se refuerza con los a&ntilde;os mediante frases bienintencionadas pero contundentes: &ldquo;Hay que esforzarse para llegar lejos&rdquo;, &ldquo;el trabajo es lo primero&rdquo;, &ldquo;si trabajas mucho, te ir&aacute; bien&rdquo;. Esteban apunta que, aunque estas expresiones nacen del afecto, dejan una huella que puede ser perjudicial: &ldquo;Se nos queda grabado que nuestro valor depende de cu&aacute;nto producimos y que el trabajo debe ser el centro de nuestra vida&rdquo;, sostiene.
    </p><p class="article-text">
        En consulta, la experta se encuentra &ldquo;con personas agotadas que sienten que descansar es una p&eacute;rdida de tiempo. Su exigencia interna no les deja espacio para dejar de rendir, no pueden &lsquo;quedarse atr&aacute;s&rdquo;, se&ntilde;ala. Un desgaste silencioso que se normaliza &mdash;en Espa&ntilde;a, una <a href="https://www.randstad.es/nosotros/sala-prensa/6-de-10-trabajadores-experimentan-forma-regular-problemas-estres-trabajo/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">encuesta</a> reciente de Randstad indica que seis de cada 10 trabajadores experimentan de forma regular problemas de estr&eacute;s en el trabajo&mdash; y que, poco a poco, va borrando cualquier espacio vital que no sea productivo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Se nos queda grabado que nuestro valor depende de cuánto producimos y que el trabajo debe ser el centro de nuestra vida</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ángela Esteban</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Cuando la promesa no se cumple</h2><p class="article-text">
        El golpe llega cuando, tras a&ntilde;os de esfuerzo, las recompensas prometidas no aparecen o lo hacen de forma t&iacute;mida. &ldquo;Ese es uno de los grandes &lsquo;golpes invisibles&rsquo;. Es como correr en una cinta: te esfuerzas, sudas, te dejas la piel&hellip; Pero no avanzas&rdquo;, describe Esteban. Y ante esa frustraci&oacute;n, muchos miran hacia dentro en lugar de cuestionar el sistema. &ldquo;En vez de revisar el contexto, revisamos nuestra val&iacute;a. &lsquo;&iquest;No soy suficiente?&rsquo;, &lsquo;&iquest;Tengo que esforzarme todav&iacute;a m&aacute;s?&rdquo;, a&ntilde;ade. Con lo que se crea el caldo de cultivo para la frustraci&oacute;n y la infelicidad. 
    </p><p class="article-text">
        Luis, de 43 a&ntilde;os, acudi&oacute; a consulta con la psic&oacute;loga Esteban con una sensaci&oacute;n que se repite cada vez m&aacute;s: la de haber sido enga&ntilde;ado. &ldquo;No solo se sent&iacute;a cansado, se sent&iacute;a estafado&rdquo;, relata la psic&oacute;loga. Hab&iacute;a cumplido con todo lo que se supon&iacute;a que deb&iacute;a hacer, pero su vida no se parec&iacute;a en nada a la que le hab&iacute;an prometido. Sent&iacute;a que sus esfuerzos no se correspond&iacute;an con su realidad y eso le generaba mucha culpa, frustraci&oacute;n e, incluso, verg&uuml;enza. No sab&iacute;a c&oacute;mo explicarse por qu&eacute; trabajaba tanto.
    </p><p class="article-text">
        Pero aunque es natural y justo esperar una recompensa externa por lo que hacemos, no podemos basar toda nuestra sensaci&oacute;n de val&iacute;a personal en lo que el trabajo nos devuelva. &ldquo;Si tu esfuerzo no se ha visto correspondido, no significa que t&uacute; valgas menos ni que hayas fallado&rdquo;, insiste Esteban. A veces, subraya, lo que falla es el sistema, las condiciones, el contexto. Pero desaprender esa idea cuesta, sobre todo cuando durante a&ntilde;os se nos ha aleccionado en sentido contrario.
    </p><h2 class="article-text">El trabajo como deber moral</h2><p class="article-text">
        La soci&oacute;loga <a href="https://recerca.uoc.edu/investigadores/881880/detalle" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Elsa Santamar&iacute;a</a>, especializada en los aspectos psicosociales relacionados con el mundo del trabajo y profesora en la UOC, sit&uacute;a esta l&oacute;gica en un marco hist&oacute;rico y cultural m&aacute;s amplio. &ldquo;El modelo cultural que ha posicionado el trabajo como una prioridad es una construcci&oacute;n social con ra&iacute;ces profundas&rdquo;, explica, y remite al libro <em>La &eacute;tica protestante y el esp&iacute;ritu del capitalismo</em>, de Max Weber, donde el autor alem&aacute;n describe el mundo industrial moderno de finales del siglo XIX y principios del XX.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa &eacute;tica, derivada especialmente del calvinismo, fue clave para consolidar el trabajo como un deber moral y religioso, como centro de la organizaci&oacute;n social y de la formaci&oacute;n de nuestras subjetividades.
    </p><p class="article-text">
        Aunque el contexto ha cambiado respecto al mundo que describe Weber, seg&uacute;n Santamar&iacute;a, hay elementos que no solo se han mantenido, sino que se han reforzado. &ldquo;Un ejemplo de ello es la racionalidad que vincula valor social con rendimiento, utilidad y esfuerzo personal&rdquo;, se&ntilde;ala. &ldquo;Esta legitima tanto el disciplinamiento individual como la regulaci&oacute;n social bajo ideales de eficiencia, responsabilidad y meritocracia&rdquo;. De ah&iacute;, por ejemplo, el ensalzamiento constante de la figura del emprendedor.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El esfuerzo sostenido ya no garantiza la estabilidad laboral, el ascenso social ni la seguridad económica</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Elsa Santamaría</span>
                                        <span>—</span> socióloga (UOC)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El problema es que la ecuaci&oacute;n de la meritocracia ya no funciona como antes. &ldquo;El esfuerzo sostenido ya no garantiza la estabilidad laboral, el ascenso social ni la seguridad econ&oacute;mica&rdquo;, afirma la profesora. Y, sin embargo, seguimos midi&eacute;ndonos con el mismo rasero.
    </p><h2 class="article-text">Autoexigencia: la voz que no se apaga</h2><p class="article-text">
        Esa contradicci&oacute;n alimenta una autoexigencia que puede volverse corrosiva. &ldquo;Nos lo han ense&ntilde;ado como algo heroico: aguantar, sacrificarse, no detenerse&rdquo;, explica Esteban. Adem&aacute;s, cuestionar esa narrativa no es f&aacute;cil porque implica poner en duda una parte central de nuestra identidad. &ldquo;Llega un punto en el que esos comentarios externos que escuchamos se convierten en nuestra propia voz interna. Y ahora ya no hace falta que nadie nos exija, lo hacemos nosotros mismos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga recuerda el caso de Clara, de 29 a&ntilde;os, que lo expresaba as&iacute; en consulta: &ldquo;S&eacute; que estoy agotada, pero no puedo decepcionar. Ya no s&eacute; ni a qui&eacute;n, pero siento que tengo que seguir&rdquo;. Ten&iacute;a migra&ntilde;as, bloqueos, ansiedad constante pero, aun as&iacute;, se obligaba a ir m&aacute;s r&aacute;pido, a ser m&aacute;s eficiente y a no fallar en nada. &ldquo;No era un problema de organizaci&oacute;n, sino de un nivel de exigencia imposible de sostener&rdquo;, apunta Esteban.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde la sociolog&iacute;a, Santamar&iacute;a observa un fen&oacute;meno paralelo: &ldquo;Ya no es solo la empresa quien nos cronometra, sino que somos nosotros quienes nos autocronometramos y autooptimizamos constantemente&rdquo;. <a href="https://www.eldiario.es/era/imposible-llegar-atrofiado-capacidad-disfrutar-grandes-planes_1_12508495.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La l&oacute;gica de la productividad se ha extendido al ocio</a>, <a href="https://www.eldiario.es/era/exigencia-hiperproductiva-disfrutar-tiempo-libre-culpa_1_10423017.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">al descanso</a> y a la <a href="https://www.eldiario.es/era/cultura-quedar-ponerse-dia-amigos-no-compartimos-vida-resumimos_1_12791667.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">vida personal</a>. El individuo se convierte en un &ldquo;sujeto empresario de s&iacute; mismo&rdquo;, responsable &uacute;nico de su &eacute;xito o fracaso.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ya no es solo la empresa quien nos cronometra, sino que somos nosotros quienes nos autocronometramos y autooptimizamos constantemente</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Elsa Santamaría</span>
                                        <span>—</span> socióloga (UOC)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Cuando el cuerpo habla</h2><p class="article-text">
        El problema es que esto acaba pasando factura en nuestra salud. &ldquo;El cuerpo siempre habla antes que la mente&rdquo;, recuerda Esteban. Cansancio que no se recupera, niebla mental, irritabilidad, desconexi&oacute;n emocional, dolores persistentes, ansiedad. Se&ntilde;ales que solemos normalizar como &ldquo;estr&eacute;s adulto&rdquo;, pero que apuntan a algo m&aacute;s profundo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nadie llega <a href="https://www.eldiario.es/era/burnout-sindrome-trabajador-quemado_1_10437897.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">al </a><a href="https://www.eldiario.es/era/burnout-sindrome-trabajador-quemado_1_10437897.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>burnout</em></a> de un d&iacute;a para otro&rdquo;, advierte. Pero muchos llevamos ignorando avisos durante demasiado tiempo, convencidos de que parar ser&iacute;a una forma de rendirse cuando, en realidad, &ldquo;cuestionar esas creencias no es un acto de debilidad, sino de autocuidado profundo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La culpa de parar</h2><p class="article-text">
        Por otro lado, poner l&iacute;mites, descansar o decir que no, suele venir acompa&ntilde;ado de culpa. &ldquo;Es una emoci&oacute;n muy com&uacute;n en personas que han funcionado mucho tiempo desde la autoexigencia&rdquo;, explica Esteban. Una culpa aprendida en una cultura que idolatra la productividad y asocia el cuidado personal con la pereza.
    </p><p class="article-text">
        Javier, de 52 a&ntilde;os, no pod&iacute;a apagar el m&oacute;vil del trabajo ni un domingo. &ldquo;Siento que si digo que no, alguien va a pensar que soy un vago&rdquo;, le dec&iacute;a a &Aacute;ngela en terapia. La culpa lo manten&iacute;a siempre disponible, aunque su cuerpo estuviera exhausto. &ldquo;&iquest;Y si me necesitan? &iquest;Y si se dan cuenta de que no soy tan bueno o necesario como piensan?&rdquo;, pensaba.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Debemos entender que descansar no es fallar, poner l&iacute;mites no es traicionar a nadie&rdquo;, insiste la psic&oacute;loga. Pero interiorizarlo requiere desmontar normas profundamente arraigadas.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Hay salida?</h2><p class="article-text">
        Salir de esta l&oacute;gica no es sencillo ni inmediato.<strong> &ldquo;</strong>Esta rueda est&aacute; dise&ntilde;ada para que cueste bajarse de ella. As&iacute; que no es una cuesti&oacute;n de falta de voluntad o de valent&iacute;a, sino de estructura y consciencia&rdquo;, se&ntilde;ala Esteban.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El primer paso es parar y nombrar lo que ocurre y as&iacute; recuperar la capacidad de escucharse. Pensar: &ldquo;&iquest;qu&eacute; me est&aacute; pasando?&rdquo;, &ldquo;&iquest;c&oacute;mo estoy realmente?&rdquo;, &ldquo;&iquest;qu&eacute; estoy necesitando y no estoy pudiendo darme?&rdquo;. Es como apagar el motor un segundo para dejar de escuchar ese ruido al que, muy probablemente, te hayas acostumbrado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Luego toca explorar las posibilidades reales&rdquo;, apunta la psic&oacute;loga. &ldquo;Siempre hay un margen: renegociar tareas o plazos, pedir apoyo, ajustar expectativas, poner l&iacute;mites, dejar de asumir tareas que no te corresponden, reducir el nivel de exigencia, recuperar un h&aacute;bito que te hace bien, respetar tu horario personal fuera de lo laboral, etc.&rdquo;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Esta rueda está diseñada para que cueste bajarse de ella. Así que no es una cuestión de falta de voluntad o de valentía, sino de estructura y consciencia</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ángela Esteban</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En definitiva, seg&uacute;n la psic&oacute;loga y autora, hay un trabajo interno importante: reconectar con las necesidades y los valores personales.
    </p><p class="article-text">
        Desde una perspectiva colectiva, Santamar&iacute;a apunta a ensayos como la semana laboral de cuatro d&iacute;as o el trabajo h&iacute;brido, aunque advierte: &ldquo;Son cambios operativos, no alternativas&rdquo;. Para un reequilibrio real se necesita &ldquo;un cambio cultural en la concepci&oacute;n del trabajo que priorice su valor social sobre su valor econ&oacute;mico, pero para ello se requiere de transformaciones profundas en m&uacute;ltiples &aacute;mbitos de la sociedad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tal vez el primer gesto sea aceptar algo inc&oacute;modo pero liberador: que, como dice el t&iacute;tulo del libro de Esteban, &ldquo;no vamos a heredar la empresa&rdquo;, y que quiz&aacute; nunca debimos organizar nuestra vida como si ese fuera a ser el premio final.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/no-vas-heredar-empresa-urgente-asumamos-trabajo-no_1_12936799.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 26 Jan 2026 20:56:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["No vas a heredar la empresa": por qué es urgente que asumamos que el trabajo no lo es todo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Trabajo,Sociedad,Bienestar,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“No rechazan la oficina, lo que rechazan es perder el tiempo”: cómo la generación Z está redefiniendo el trabajo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/no-rechazan-oficina-rechazan-perder-tiempo-generacion-z-redefiniendo-trabajo_1_12906321.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c5722f27-5f45-4ae1-b94f-5f3698e55474_16-9-discover-aspect-ratio_default_1134242.jpg" width="1216" height="684" alt="“No rechazan la oficina, lo que rechazan es perder el tiempo”: cómo la generación Z está redefiniendo el trabajo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las nuevas generaciones parecen resistirse cada vez más ante el modelo tradicional de oficina basado en la presencialidad para empezar a comprender el trabajo como un medio para vivir mejor y no como el centro de su identidad
</p><p class="subtitle">“No vas a heredar la empresa”: por qué es urgente que asumamos que el trabajo no lo es todo</p></div><p class="article-text">
        Durante d&eacute;cadas, el trabajo en las oficinas se ha definido por horarios fijos, largas jornadas y una presencialidad r&iacute;gida y constante. La realidad, sin embargo, es que esta filosof&iacute;a y din&aacute;micas laborales son cada vez m&aacute;s cuestionadas por los que toman el relevo generacional. La diferencia en ellos es que el dilema no gira en torno a &ldquo;ir o no ir a la oficina&rdquo;, sino a &ldquo;&iquest;para qu&eacute; ir a la oficina?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Existe un cambio generacional muy presente hoy en d&iacute;a: el trabajo ya no es lo primero ni nos define, o al menos estamos empezando a ser conscientes de ello&rdquo;, expresa Fernando, estudiante de grado superior de paisajismo que decidi&oacute; dar un giro a su carrera tras una d&eacute;cada en el audiovisual. &Eacute;l, que se sit&uacute;a entre los <em>millennials</em> (nacidos entre 1981 y 1995) y la generaci&oacute;n Z (nacidos entre 1995 y 2009), percibe que esta &uacute;ltima generaci&oacute;n, a diferencia de su predecesora, &ldquo;parece m&aacute;s decidida a separar su vida personal de la profesional y a tomar decisiones claras sobre su futuro laboral&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es" data-conversation="none" data-dnt="true"><a href="https://twitter.com/X/status/1997400496366084227?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Beatriz Padura, directora general de Fundaci&oacute;n Fad Juventud, se&ntilde;ala que gran parte del rechazo a los ambientes de trabajo m&aacute;s &ldquo;tradicionales&rdquo; se debe a &ldquo;un modelo que promete poco y exige mucho&rdquo;. Seg&uacute;n ella, esto no refleja una aversi&oacute;n a la colaboraci&oacute;n, sino una adaptaci&oacute;n a nuevas formas de trabajar: &ldquo;La pandemia mostr&oacute; que se puede rendir igual o mejor sin estar f&iacute;sicamente en la oficina. Para esta generaci&oacute;n, lo importante son los resultados, no el control. Han crecido con acceso inmediato a informaci&oacute;n, herramientas digitales y aprendizaje aut&oacute;nomo&rdquo;. De hecho, una <a href="https://www.thetimes.com/uk/society/article/only-1-in-10-gen-zers-want-to-work-in-the-office-full-time-qwgtghrb3" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n</a> del proyecto Generaci&oacute;n Z de The Times revela que solo el 10% de los j&oacute;venes estadounidenses quiere trabajar a tiempo completo en la oficina. Desde la pandemia, el teletrabajo ha aumentado: el 21% trabaja principalmente desde casa, el 40% sigue yendo cinco d&iacute;as a la semana, mientras que el 17% desea trabajar siempre desde casa y otro 24% la mayor parte del tiempo.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, la nueva desafecci&oacute;n laboral, sostiene Padura, &ldquo;no nace de una falta de compromiso individual, sino de factores estructurales como la precariedad, los salarios bajos, la dificultad para acceder al primer empleo y una formaci&oacute;n que no asegura unas condiciones m&iacute;nimas de futuro&rdquo;. A todo esto, &ldquo;se suma una realidad econ&oacute;mica asfixiante: altos costes de <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/emancipacion-juvenil-espana-sube-16-primera-vez-pandemia_1_10840187.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">emancipaci&oacute;n</a>, tasas elevadas de pobreza juvenil y una sensaci&oacute;n de estancamiento que erosiona la motivaci&oacute;n&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><h2 class="article-text">Un valor que no depende de la presencialidad</h2><p class="article-text">
        Uno de los principales puntos de fricci&oacute;n entre las empresas y los j&oacute;venes trabajadores es la exigencia de presencialidad en entornos laborales centrados en la oficina. As&iacute; lo refleja un <a href="https://mervyndinnen.com/2025/04/07/return-to-office-mandates-why-gen-z-isnt-buying-in/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">an&aacute;lisis</a> de Mervyn Dinnen, experto en tendencias laborales. Seg&uacute;n el analista, a diferencia de las generaciones anteriores, que adquir&iacute;an habilidades laborales siguiendo de cerca a sus compa&ntilde;eros en un entorno f&iacute;sico, los trabajadores de la generaci&oacute;n Z han crecido en un mundo donde la informaci&oacute;n est&aacute; disponible al instante y tienen acceso a lo que necesitan saber cuando y como lo necesitan. Es decir, no dependen tanto de la presencia f&iacute;sica para ser productivos, aprender o contribuir significativamente, y valoran m&aacute;s otras formas de autonom&iacute;a y eficiencia.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La pandemia mostró que se puede rendir igual o mejor sin estar físicamente en la oficina. Para esta generación, lo importante son los resultados, no el control. Han crecido con acceso inmediato a información, herramientas digitales y aprendizaje autónomo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Beatriz Padura</span>
                                        <span>—</span> directora general de la Fundación Fad Juventud
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Desde la perspectiva de algunos trabajadores, esa productividad suele estar vinculada a un marco de expectativas que muchas veces no se llega a cumplir por completo. Ana, becaria del &aacute;mbito de la comunicaci&oacute;n, cree que &ldquo;existe una brecha clara entre las expectativas y la realidad, especialmente para la gente joven&rdquo;. Adem&aacute;s, &ldquo;vivimos en un contexto que exige una productividad constante, lo que muchas veces hace que una misma se imponga expectativas dif&iacute;ciles de cumplir y termine sintiendo que avanza m&aacute;s despacio o que no es tan productiva como le gustar&iacute;a, pese a disfrutar de su trabajo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Padura concuerda con que lejos de necesitar una supervisi&oacute;n constante para aportar valor &ldquo;necesitan objetivos claros, confianza y margen de maniobra&rdquo;. Como consecuencia de ello, cuando las empresas imponen modelos presenciales r&iacute;gidos sin una justificaci&oacute;n funcional, muchos j&oacute;venes lo interpretan como desconfianza. Y dicha desconfianza, a su vez, &ldquo;es uno de los mayores desmotivadores laborales&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Una cultura del sacrificio que &ldquo;ya no cuela&rdquo;&nbsp;</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando trabajaba en la oficina de mi anterior trabajo ten&iacute;a el pensamiento recurrente de si esto iba a ser as&iacute; durante 40 a&ntilde;os: sentado, mirando una pantalla&rdquo;, confiesa Fernando. No fue solo la rutina sedentaria lo que lo desmotiv&oacute;, sino la sensaci&oacute;n de estar atrapado en un modelo que no encajaba con su forma de vivir ni de trabajar. Este estado est&aacute; ligado a un fen&oacute;meno conocido como&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/era/burnout-sindrome-trabajador-quemado_1_10437897.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>burnout,</em></a> o &ldquo;s&iacute;ndrome del trabajador quemado&rdquo;, que se ha convertido en una amenaza silenciosa que afecta a un n&uacute;mero elevado de trabajadores en todo el mundo. En Espa&ntilde;a, seg&uacute;n una <a href="https://www.unobravo.com/es/blog/el-informe-burnout" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">encuesta</a> de Unobravo realizada a m&aacute;s de 1.500 trabajadores espa&ntilde;oles, el 41% afirma sentirse estresado en el trabajo, mientras que m&aacute;s de la mitad (55%) afirma haber experimentado un agotamiento total. Este malestar f&iacute;sico y psicol&oacute;gico es muchas veces una consecuencia del ambiente laboral de oficina: &ldquo;Las jornadas largas frente a la pantalla, la fatiga visual, los dolores m&uacute;sculo-esquel&eacute;ticos y los problemas de sue&ntilde;o, en recurrencia, hacen que&nbsp;el descanso se haya convertido en una especie de premio meritocr&aacute;tico, cuando en realidad es una forma de libertad&rdquo;, apunta Padura. &ldquo;Una libertad cada vez menos accesible&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                &quot;Las jornadas largas frente a la pantalla, la fatiga visual, los dolores musculoesqueléticos y los problemas de sueño, en recurrencia, hacen que  el descanso se haya convertido en una especie de premio meritocrático, cuando en realidad es una forma de libertad”.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Ra&uacute;l de las Heras, gerente de recursos humanos en Edelman Espa&ntilde;a, este s&iacute;ndrome de desgaste &ldquo;no proviene solo de la carga de trabajo, sino de pr&aacute;cticas que minan la motivaci&oacute;n y la autonom&iacute;a de los empleados. El <em>micromanagement,</em> con reuniones interminables, mensajes fuera de hora y control excesivo, evidencia falta de confianza y agota&rdquo;. Este presencialismo sin prop&oacute;sito (ir a la oficina solo para &ldquo;calentar la silla&rdquo; o hacer videollamadas) &ldquo;hace que el tiempo no se valore; carreras poco claras y escasas oportunidades de aprendizaje, incluida la formaci&oacute;n en herramientas como la IA, generan ansiedad si los empleados no ven c&oacute;mo desarrollan sus habilidades&rdquo;. Adem&aacute;s, &ldquo;la falta de l&iacute;mites y una desconexi&oacute;n digital difusa, terminan provocando que la gente se desconecte primero emocional y luego f&iacute;sicamente del trabajo&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando trabajaba en la oficina de mi anterior trabajo tenía el pensamiento recurrente de si esto iba a ser así durante 40 años: sentado, mirando una pantalla</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Fernando</span>
                                        <span>—</span> estudiante de grado superior de paisajismo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En este contexto, las exigencias son cada vez mayores y lo que antes se consideraba un privilegio ahora se concibe como una necesidad b&aacute;sica. Olga Merino, psic&oacute;loga y directora general de Salud Mental en Avanta, lo resume as&iacute;: &ldquo;No conciben el trabajo como un fin en s&iacute; mismo, sino como un medio&rdquo;. Buscan prop&oacute;sito, coherencia con sus valores, <em>feedback</em> constante y espacios de desarrollo personal. Cuando estas condiciones no existen, no se quedan esperando a que algo cambie: se marchan. En el mercado laboral espa&ntilde;ol, la generaci&oacute;n Z se ha convertido en la protagonista de la rotaci&oacute;n. Seg&uacute;n un <a href="https://www.randstad.es/nosotros/sala-prensa/generacion-z-mas-cambia-trabajo-4-cada-10-dejado-empleo-menos-ano/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe</a> de Randstad, el 41% de estos j&oacute;venes profesionales admite haber dejado un empleo en menos de un a&ntilde;o por decisi&oacute;n propia, frente al 32% de la media general de trabajadores.
    </p><h2 class="article-text">Hacia una nueva definici&oacute;n del trabajo</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div class="substack-post-embed"><p lang="en">"Gen Z is lazy and entitled."

No, we just realized that no matter how much we work, nothing is attainable.

The American dream died in our generation, and we know it.</p><p> - Ariana Jasmine</p><a data-comment-link href="https://substack.com/@jasminesjusticejournal/note/c-164302988">Read on Substack</a></div><script async src="https://substack.com/embedjs/embed.js" charset="utf-8"></script>
    </figure><p class="article-text">
        Tal y como recoge este <a href="https://www.theguardian.com/money/ng-interactive/2025/nov/17/gen-z-workplace-criticism" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">art&iacute;culo</a> publicado en <em>The Guardian</em>, a menudo se suele definir a la generaci&oacute;n Z como &ldquo;indisciplinada, poco comprometida o poco empleable&rdquo;. Sin embargo, se puede considerar que estas acusaciones forman parte de un ciclo generacional recurrente, un discurso que recuerda claramente a las cr&iacute;ticas que en su d&iacute;a se hicieron contra los <em>millennials</em>. &ldquo;En otras generaciones, las personas soportaban situaciones que no les gustaban, aunque les generara desgaste emocional. Ahora, la generaci&oacute;n Z rompe los contratos y toma decisiones claras sobre d&oacute;nde no quieren estar&rdquo;, afirma de las Heras. Su motivaci&oacute;n est&aacute; ligada al desarrollo personal y al impacto social: no se conforman solo con un buen salario, sino que buscan aprendizaje, retroalimentaci&oacute;n constante, desarrollo profesional y proyectos con prop&oacute;sito. &ldquo;Antes bastaba con decir &lsquo;esta es mi empresa y si no te gusta, ah&iacute; est&aacute; la puerta&rsquo;, pero ahora eso ha cambiado&rdquo;, afirma de las Heras.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La clave está en saber cómo adaptar los entornos organizativos a la realidad de cada una de las generaciones</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Raúl de las Heras</span>
                                        <span>—</span> gerente de recursos humanos en Edelman España
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Merino opina tambi&eacute;n que &ldquo;este ciclo se ve intensificado en la actualidad por la desconfianza de los j&oacute;venes hacia instituciones econ&oacute;micas y empresariales que perciben como fallidas, ya que muchos crecieron viendo crisis, despidos masivos y promesas rotas&rdquo;. Ante ello, concuerda con que cada nueva cohorte cuestiona el modelo heredado, y el sistema responde con estigmatizaci&oacute;n. Sin embargo, reclama que ignorar esta transformaci&oacute;n tiene un coste: &ldquo;Las empresas que no se adapten a estas nuevas prioridades corren el riesgo de perder creatividad, innovaci&oacute;n y compromiso. En cambio, aquellas que logren equilibrar flexibilidad y estructura, confianza y acompa&ntilde;amiento, podr&aacute;n beneficiarse de una generaci&oacute;n altamente formada, socialmente consciente y capaz de repensar procesos obsoletos&rdquo;. Adem&aacute;s, a&ntilde;ade: &ldquo;Muchas organizaciones enfrentan problemas de gesti&oacute;n de transici&oacute;n generacional: no saben c&oacute;mo conjugar talento<em> senior</em> que est&aacute; pr&oacute;ximo a jubilarse con talento <em>junior</em> que reci&eacute;n llega, as&iacute; como adaptarse a esta fuerza laboral que vive el trabajo de manera distinta&rdquo;. Esto, asegura, &ldquo;genera dificultades en atracci&oacute;n y fidelizaci&oacute;n de talento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La clave, afirma por su parte de las Heras, est&aacute; en comprender que &ldquo;la generaci&oacute;n Z no rechaza la oficina; lo que rechaza es perder el tiempo, porque lo valoran, y mucho&rdquo;. Es por esto que concuerda con que se deber&iacute;a dise&ntilde;ar el trabajo presencial como un producto con una propuesta de valor clara, probada y mejorada mediante el <em>feedback,</em> y dejar el trabajo en remoto para tareas que requieran m&aacute;s foco y facilitar la conciliaci&oacute;n. &ldquo;Una oficina bien planteada ayuda a atraer y retener talento, reduce el <em>burnout</em>, mejora la productividad creativa y la toma de decisiones, y fomenta una cultura de confianza, bienestar y comunidad&rdquo;. As&iacute;, cuando la presencialidad suma valor, la percepci&oacute;n se transforma y asistir a la oficina deja de ponerse en duda.
    </p><p class="article-text">
        Ante esta realidad, otras posibles soluciones son, seg&uacute;n de las Heras, los programas de mentor&iacute;a bidireccional, culturas menos jer&aacute;rquicas y una gesti&oacute;n centrada en las personas se perfilan como claves para afrontar este cambio: &ldquo;La clave est&aacute; en saber c&oacute;mo adaptar los entornos organizativos a la realidad de cada una de las generaciones, pensando que todas son complementarias y que todas tienen fortalezas y debilidades. Sobre todo, intentar&iacute;a contribuir a eliminar ese estigma social que hay contra las nuevas generaciones, defendiendo m&aacute;s sus fortalezas y sus debilidades pero, ante todo, que tienen mucho que aportar. Si conseguimos generar entornos que realmente encajen con esos valores y tambi&eacute;n podemos aprender mucho de ellos, por supuesto&rdquo;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Del Peso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/no-rechazan-oficina-rechazan-perder-tiempo-generacion-z-redefiniendo-trabajo_1_12906321.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 16 Feb 2026 20:02:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“No rechazan la oficina, lo que rechazan es perder el tiempo”: cómo la generación Z está redefiniendo el trabajo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Generación Z,Trabajo,Empleo,Jóvenes,Nuevas generaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Cómo repartimos la cuenta? Cuando la desigualdad económica entre amigos te arruina el mes y la amistad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/repartimos-cuenta-desigualdad-economica-amigos-arruina-mes-amistad_1_12534419.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c68652e8-bfa6-4497-ae49-de3a81c526a5_16-9-discover-aspect-ratio_default_1125042.jpg" width="1212" height="682" alt="¿Cómo repartimos la cuenta? Cuando la desigualdad económica entre amigos te arruina el mes y la amistad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las desigualdades económicas impactan en las relaciones de amistad, especialmente en ciudades donde la convivencia entre ingresos muy dispares es común</p><p class="subtitle">“Me siento mal por quedarme en casa”: cómo se ha atrofiado nuestra capacidad de disfrutar sin grandes planes</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Yo no tengo mucha hambre&rdquo;, murmura t&iacute;midamente la chica de la izquierda de la mesa. Los amigos han pedido croquetas, cecina, torta del casar. &ldquo;&iexcl;Qu&eacute; rico est&aacute; esto!&rdquo;, exclama uno de ellos. &ldquo;&iexcl;Pru&eacute;balo, Lauri, pru&eacute;balo!&rdquo;. Pero Laura, as&iacute; se llama la chica de la izquierda, ya ha dicho que no tiene hambre, que ella no va a cenar. No es del todo cierto. Lo que no quiere es gastarse 30 euros, como hace siempre que ve a estos amigos ingenieros &mdash;grandes amigos&mdash;, pero que no se dan cuenta de que ella no tiene su sueldo, ni de que es muy dif&iacute;cil disfrutar cuando en tu cabeza no deja de sonar la frase: &ldquo;Ya no puedes gastar m&aacute;s en lo que queda de semana&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A trav&eacute;s de situaciones cotidianas &mdash;como salir a cenar o compartir piso&mdash; se pone de relieve un conflicto silencioso pero habitual: c&oacute;mo el dinero (o la falta de &eacute;l) condiciona las din&aacute;micas del grupo, genera incomodidad en quienes tienen menos, y muchas veces no es visibilizado ni hablado abiertamente.
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; demostrado: las grandes ciudades concentran desigualdad. En un mismo grupo de amigos pueden convivir quienes tienen sueldos precarios &mdash;becarios, <em>freelancers</em>, trabajadores del sector cultural o de la hosteler&iacute;a&mdash; con quienes, tras pasar por escuelas de negocios o grados en ingenier&iacute;a, han accedido r&aacute;pidamente a salarios altos en consultoras, tecnol&oacute;gicas o multinacionales. La diferencia de ingresos se traduce en diferencias de estilo de vida: en qu&eacute; barrio vives, si tienes o no tiempo para cocinar, si puedes permitirte cenar fuera varios d&iacute;as a la semana o <a href="https://www.eldiario.es/viajes/escapada-fin-de-semana-precios-mas-barato-belgica-que-sevilla_1_12419256.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cogerte un puente sin pensarlo</a>. Tambi&eacute;n en una fractura de trayectorias personales: mientras unos a&uacute;n comparten piso y se reparten las facturas con cuidado, otros empiezan a hablar de hipotecas, bonus o inversi&oacute;n en fondos indexados.
    </p><p class="article-text">
        Un <a href="https://www.nature.com/articles/s42949-023-00104-1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio de 2023</a> publicado en la revista <em>Nature </em>demuestra que en las ciudades europeas de mayor tama&ntilde;o la brecha entre ricos y pobres no solo es m&aacute;s amplia, sino m&aacute;s persistente y visible que en los entornos rurales o semiurbanos. Los ingresos m&aacute;s altos conviven con sueldos precarios en los mismos espacios &mdash;el metro, una terraza, una red social&mdash;, lo que intensifica las comparaciones sociales y la sensaci&oacute;n de injusticia. Esa desigualdad tiene efectos emocionales. El estudio sugiere que la comparaci&oacute;n constante con quienes ganan mucho m&aacute;s acaba generando tal nivel de frustraci&oacute;n y malestar que, al final, el ingreso extra que aporta vivir en una ciudad frente a vivir en un pueblo no compensa emocionalmente.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hoy en día, demostrar que quieres a tus amigos muchas veces pasa por gastar dinero con ellos o para ellos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Parafraseando la c&eacute;lebre frase del fil&oacute;sofo Fredric Jameson, imaginar un ocio sin consumo resulta hoy m&aacute;s dif&iacute;cil que imaginar el fin del mundo. Una prueba de ello es el proyecto art&iacute;stico y cultural que se puso de nuevo en marcha este verano en el C&iacute;rculo de Bellas Artes: <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/abre-refugio-climatico-verano-circulo-bellas-artes-actividades-guarderia-plantas_1_11476271.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Refugio clim&aacute;tico</a>. La propuesta, tan sencilla como disruptiva, consiste en ofrecer un espacio en pleno centro de la ciudad donde cualquiera pueda refugiarse del calor y estar tranquilamente sin necesidad de consumir nada.
    </p><p class="article-text">
        Hoy en d&iacute;a, demostrar que quieres a tus amigos muchas veces pasa por gastar dinero con ellos o para ellos. En una sociedad donde las emociones se han convertido en productos &mdash;como plantea la fil&oacute;sofa Eva Illouz en <em>Emotions as Commodities</em>&mdash;, la amistad tambi&eacute;n ha pasado a expresarse y sostenerse a trav&eacute;s de actos de consumo simb&oacute;lico: cenas, escapadas de fin de semana, regalos, cumplea&ntilde;os organizados como eventos, fotos compartidas. Estar presente, en muchas ocasiones, implica gastar.
    </p><p class="article-text">
        Como explica James McKellar en <a href="https://www.researchgate.net/publication/354099656_Social_Relations_and_Everyday_Consumption_Rituals_Barriers_or_Prerequisites_for_Sustainability_Transformation" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un art&iacute;culo</a> publicado en <em>Frontiers in Sociology</em>, estos &ldquo;rituales de consumo cotidianos&rdquo; son formas de afirmar los lazos sociales y de representar la pertenencia al grupo. Pero esa misma l&oacute;gica tambi&eacute;n puede excluir. Seg&uacute;n McKellar, estos rituales crean &ldquo;inclusi&oacute;n para algunos y exclusi&oacute;n para otros&rdquo;, dependiendo de la capacidad de cada uno para afrontar sus exigencias simb&oacute;licas y materiales. Quien no puede seguir el ritmo econ&oacute;mico del grupo corre el riesgo de quedarse fuera, no porque no sea querido, sino porque el afecto &mdash;como tantas otras cosas&mdash; se ha vuelto tambi&eacute;n una experiencia que se compra.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuantos más años pasan, más posibilidades hay de que el nivel adquisitivo se desequilibre</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Estas desigualdades pueden aparecer especialmente en amistades forjadas hace tiempo. &ldquo;Cuantos m&aacute;s a&ntilde;os pasan, m&aacute;s posibilidades hay de que el nivel adquisitivo se desequilibre&rdquo;, opina Adriana, una lucense que lleva varios a&ntilde;os en Madrid. Hace unos meses tuvo que elegir entre mudarse a un piso m&aacute;s grande y en una zona menos ruidosa, o esperar a una de sus compa&ntilde;eras de piso &mdash;una amiga de toda la vida de Lugo, que trabaja en un laboratorio de investigaci&oacute;n&mdash; que no pod&iacute;a permitirse pagar m&aacute;s de lo que ya abonaba cada mes. &ldquo;Creo que, por lo general, hay que intentar ponerse a la altura de quien gana menos&rdquo;, propone.
    </p><p class="article-text">
        Numerosos estudios demuestran que, en realidad, lo habitual es relacionarse con personas de estatus socioecon&oacute;mico similar. Es un fen&oacute;meno conocido como homofilia. Y, seg&uacute;n un informe publicado en <em>American Journal of Sociology</em> en 2006, el nivel de ingresos familiares influye m&aacute;s que la raza en la formaci&oacute;n de amistades en las escuelas.
    </p><p class="article-text">
        Lo contrario &mdash;que personas de distinto nivel socioecon&oacute;mico se relacionen&mdash; tambi&eacute;n sucede y, seg&uacute;n <a href="https://www.bi.team/publications/social-capital-in-the-united-kingdom/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este estudio</a> publicado en marzo, tiene efectos positivos. El an&aacute;lisis de seis mil millones de amistades en Facebook entre 20 millones de adultos brit&aacute;nicos revel&oacute; que los ni&ntilde;os de entornos humildes que crecen en comunidades con v&iacute;nculos entre clases sociales ganan, de media, 5.100 libras m&aacute;s al a&ntilde;o en la edad adulta. Esta &ldquo;conectividad econ&oacute;mica&rdquo;, como la llaman los autores, resulta ser el segundo factor m&aacute;s determinante para ascender en la escala social.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Por qu&eacute; cuesta tanto hablar de dinero?</h2><p class="article-text">
        Emma, una publicista de 29 a&ntilde;os, recuerda cuando era becaria en su empresa y sal&iacute;a con compa&ntilde;eros mucho mayores, que ganaban tres o cuatro veces m&aacute;s que ella. En esas cenas o rondas de cervezas, sol&iacute;an ser ellos quienes pagaban. &ldquo;Me parec&iacute;a lo l&oacute;gico. Incluso forzado, cuando alguien joven con un sueldo &iacute;nfimo se ofrec&iacute;a a pagar. Hay cosas que se saben&rdquo;. Pero esa l&oacute;gica t&aacute;cita del &ldquo;quien m&aacute;s tiene, m&aacute;s pone&rdquo; no siempre se aplica entre amigos, donde hablar de dinero suele estar mal visto.
    </p><p class="article-text">
        Para ella, esa falta de claridad es precisamente el problema. Cree que si en un grupo se pudiera hablar abiertamente de cu&aacute;nto gana cada uno y de lo que est&aacute; dispuesto a gastar, ser&iacute;a m&aacute;s f&aacute;cil organizar planes que no incomoden a nadie. &ldquo;Como si fuera un impuesto progresivo&rdquo;, dice. &ldquo;Si en un Estado no todos contribuyen con la misma cantidad, quiz&aacute; tampoco en un grupo de amigos deber&iacute;a esperarse lo mismo de todos&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Solo el 35 % de los padres habla con frecuencia de dinero con sus hijos y muchos reconocen sentirse incómodos o poco preparados para hacerlo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a &mdash;como en muchos pa&iacute;ses con una fuerte tradici&oacute;n cultural cat&oacute;lica o mediterr&aacute;nea&mdash; hablar abiertamente sobre el dinero suele resultar inc&oacute;modo o incluso tab&uacute;, especialmente en determinados contextos sociales. En 2022, un <a href="https://www.funcas.es/wp-content/uploads/2022/09/Chulia_Garrido_Miyar.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> de Funcas y el Instituto de Estudios Financieros se&ntilde;alaba que solo el 35% de los padres hablaba con frecuencia de dinero con sus hijos, y muchos reconoc&iacute;an sentirse inc&oacute;modos o poco preparados para hacerlo. Hablar del sueldo tambi&eacute;n contin&uacute;a siendo un tab&uacute; arraigado en muchas empresas. Seg&uacute;n esta <a href="https://lewis-communications.prowly.com/240130-el-sueldo-ya-no-es-un-tabu-un-404-de-los-espanoles-saben-lo-que-cobran-sus-companeros-de-trabajo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">encuesta</a>, realizada por SD Worx, en Espa&ntilde;a solo el 40% de los trabajadores sabe lo que ganan sus compa&ntilde;eros.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La educaci&oacute;n financiera en Espa&ntilde;a no ha tenido una presencia expl&iacute;cita en los curr&iacute;culos escolares hasta tiempos muy recientes, cuando ha comenzado a incorporarse de forma transversal en otras asignaturas&rdquo;, afirma Roberto Espa&ntilde;a, jefe de la Divisi&oacute;n de Educaci&oacute;n Financiera del Banco de Espa&ntilde;a. El experto explica que, al igual que ocurr&iacute;a antes con la educaci&oacute;n c&iacute;vica o los primeros auxilios, la formaci&oacute;n financiera se dejaba por completo en manos del &aacute;mbito dom&eacute;stico, aunque en muchos hogares no se hable con total transparencia sobre los recursos de los que dispone la familia. &ldquo;La educaci&oacute;n financiera no consiste solo en adquirir conocimientos sobre el dinero. Es, sobre todo, la adquisici&oacute;n de h&aacute;bitos y comportamientos orientados a una gesti&oacute;n sana y responsable de nuestras finanzas. Somos partidarios de que en el seno de las familias se hable abiertamente sobre el dinero&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; lo que hace falta es mirar hacia otros ecosistemas donde las diferencias econ&oacute;micas no parecen generar tanta incomodidad. &iquest;Cu&aacute;ntas veces hemos visto al s&eacute;quito de un futbolista o un rapero &mdash;ese grupo de amigos de toda la vida que aparece en sus <em>stories</em> en yates, resorts o <em>backstages</em>&mdash; disfrutando del lujo sin aparentes preocupaciones? Mientras exista la desigualdad, tal vez no quede otra que asumirla sin culpa, y dejar que los amigos inviten.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Soufi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/repartimos-cuenta-desigualdad-economica-amigos-arruina-mes-amistad_1_12534419.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 03 Sep 2025 20:21:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Cómo repartimos la cuenta? Cuando la desigualdad económica entre amigos te arruina el mes y la amistad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Dinero,Desigualdad,Desigualdad económica,Empleo,Gentrificación,Relaciones,Amistad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ponle freno al ‘brain rot’: 12 formas de mantenerte lúcido en un mundo mentalmente agotador]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/ponle-freno-brain-rot-12-formas-mantenerte-lucido-mundo-mentalmente-agotador_1_13122000.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/223bb13f-e366-4eca-bcfa-7fb0552ef90e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ponle freno al ‘brain rot’: 12 formas de mantenerte lúcido en un mundo mentalmente agotador"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Sientes que pasar demasiado tiempo de baja calidad frente a la pantalla te está haciendo más tonto? Desde prestar atención a tu entorno hasta 'limpiar' tu mente, los expertos comparten consejos sobre cómo agudizar la mente y mantenerla en plena forma</p><p class="subtitle">De internautas a usuarios: ¿en qué momento internet dejó de ser un sitio al que acudir para divertirnos?</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Alguna vez has tenido uno de esos d&iacute;as en los que no consigues hacer nada, pero aun as&iacute; te sientes agotado? Claro que s&iacute;: <a href="https://www.eldiario.es/era/brain-rot-mental-2024-palabra-ano-diccionario-oxford_1_11869165.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;brain rot&rdquo; (degeneraci&oacute;n cerebral), la palabra del a&ntilde;o de Oxford para 2024</a>, todav&iacute;a no aparece en ning&uacute;n diccionario m&eacute;dico, pero probablemente se entienda mejor como el deterioro de las capacidades cognitivas que se deriva de la exposici&oacute;n constante a informaci&oacute;n de f&aacute;cil asimilaci&oacute;n. Y, gracias a la omnipresencia de los v&iacute;deos cortos y las redes sociales, es casi seguro que est&eacute; en aumento.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando interactuamos con este tipo de contenidos, nuestro cerebro est&aacute; a la vez infrautilizado &mdash;porque la informaci&oacute;n es f&aacute;cil de entender&mdash; y sobrecargado, porque hay much&iacute;sima informaci&oacute;n que asimilar&rdquo;, afirma la Dra. Wendy Ross, profesora titular de Psicolog&iacute;a en la London Metropolitan University. &ldquo;Por eso acabas cansado aunque solo est&eacute;s desplaz&aacute;ndote por la pantalla en el sof&aacute;&rdquo;. &iquest;Quieres invertir el proceso y recuperar tu capacidad de atenci&oacute;n? Te explicamos c&oacute;mo.
    </p><h2 class="article-text">Aprende a resolver crucigramas cr&iacute;pticos</h2><p class="article-text">
        &ldquo;No temas que algunas cosas te resulten dif&iacute;ciles&rdquo;, afirma Ross. &ldquo;Las actividades que requieren un esfuerzo mental considerable, como los crucigramas cr&iacute;pticos, pueden restablecer el equilibrio entre el esfuerzo y la recompensa, y las pruebas demuestran que quedarse atascado y esforzarse por resolverlo genera una sensaci&oacute;n de dominio y &eacute;xito que perdura y aumenta con el tiempo. Introducir momentos de fricci&oacute;n cognitiva en tu vida, en lugar de encontrar la informaci&oacute;n al instante, es una buena protecci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        [Aunque en Espa&ntilde;a no hay mucha tradici&oacute;n de este tipo de crucigramas, m&aacute;s comunes en el mundo anglosaj&oacute;n puesto que el ingl&eacute;s se presta m&aacute;s a juegos de palabras compactos, los <a href="https://www.eldiario.es/juegos/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">crucigramas</a> cl&aacute;sicos o los autodefinidos tambi&eacute;n son un buen punto de partida].
    </p><h2 class="article-text">Deja de recurrir a la IA para obtener respuestas f&aacute;ciles</h2><p class="article-text">
        &ldquo;En la era de la IA, la mayor trampa cognitiva es delegar el pensamiento antes incluso de que el cerebro tenga la oportunidad de ponerse manos a la obra. Mucha gente ha o&iacute;do la frase &rdquo;&uacute;salo o pi&eacute;rdelo&ldquo; en lo que respecta al cerebro, pero si no practicas una destreza, o no desaf&iacute;as a tu cerebro desde el principio, no crear&aacute;s esas conexiones en absoluto&rdquo;, afirma la Dra. Lila Landowski, neurocient&iacute;fica y profesora titular de ciencias biom&eacute;dicas en la Universidad de Tasmania. &ldquo;Depender excesivamente de la IA es como tener a un entrenador personal que levante pesas por ti: puede que el trabajo se haga, pero t&uacute; no obtienes ninguno de los beneficios. Resiste la tentaci&oacute;n de usarla, especialmente como primer paso. Genera borradores e ideas por ti mismo. Perm&iacute;tete cometer errores. Dar con tus propias respuestas (aunque sean err&oacute;neas) y luego comprobar si son correctas mejora el aprendizaje. A trav&eacute;s de la educaci&oacute;n, el trabajo complejo, la socializaci&oacute;n y la variedad &mdash;b&aacute;sicamente cualquier cosa que te suponga un reto de forma productiva&mdash; se construye una reserva cognitiva. Y cuanta m&aacute;s reserva cognitiva se construya, m&aacute;s se puede retrasar el deterioro cognitivo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Haz ejercicio a diferentes intensidades</h2><p class="article-text">
        Casi cualquier tipo de ejercicio f&iacute;sico puede mejorar el estado de &aacute;nimo, el aprendizaje y la memoria, e incluso aumentar el volumen cerebral, pero se obtienen mayores beneficios si se combina, afirma Landowski. &ldquo;El ejercicio aer&oacute;bico favorece la formaci&oacute;n de nuevas c&eacute;lulas cerebrales en el hipocampo, el centro de la memoria del cerebro, al aumentar la producci&oacute;n de prote&iacute;nas como el factor neurotr&oacute;fico derivado del cerebro, o BDNF. Al mismo tiempo, el ejercicio de resistencia promueve la producci&oacute;n de hormonas como la osteocalcina, un regulador endocrino crucial para el desarrollo y la funci&oacute;n del cerebro. Juntos, estos factores act&uacute;an un poco como un fertilizante cerebral, ayudando a las c&eacute;lulas cerebrales a crecer y conectarse&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Depender excesivamente de la IA es como tener a un entrenador personal que levante pesas por ti: puede que el trabajo se haga, pero tú no obtienes ninguno de los beneficios. Resiste la tentación de usarla, especialmente como primer paso</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Lo ideal ser&iacute;a realizar cada semana un poco de ejercicio cardiovascular de baja intensidad &mdash;como caminar, correr a ritmo lento o montar en bicicleta&mdash; combinado con algo de entrenamiento con pesas o flexiones y sentadillas. Pero si te sientes con ganas, el entrenamiento m&aacute;s eficaz para prevenir el deterioro cognitivo podr&iacute;a ser tambi&eacute;n el m&aacute;s intenso. &ldquo;Practicar entrenamiento por intervalos de alta intensidad (HIIT) tres veces por semana es una de las &uacute;nicas formas de ejercicio que ha demostrado no solo retrasar el deterioro cognitivo, sino mejorar realmente la cognici&oacute;n&rdquo;, afirma Landowski. &ldquo;Y hay una ventaja adicional: las personas que practicaron HIIT durante seis meses y luego lo dejaron <a href="https://www.health.harvard.edu/exercise-and-fitness/cognitive-benefits-from-high-intensity-interval-training-may-last-for-years" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">segu&iacute;an mostrando beneficios cognitivo</a>s cinco a&ntilde;os despu&eacute;s&rdquo;. No te lances a ello demasiado r&aacute;pido: un 'Tabata inverso' &mdash;10 segundos de esfuerzo m&aacute;ximo y 20 segundos de descanso, repetidos ocho veces&mdash; es un buen punto de partida.
    </p><h2 class="article-text">'Lava' tu cerebro con el sue&ntilde;o</h2><p class="article-text">
        Nadie se siente bien tras una noche de sue&ntilde;o interrumpido, pero un descanso adecuado tambi&eacute;n es esencial a largo plazo: es durante las fases de sue&ntilde;o profundo cuando el sistema glinf&aacute;tico del cerebro se pone en marcha, actuando como un reinicio suave. &ldquo;A lo largo del d&iacute;a, los residuos metab&oacute;licos se acumulan en el cerebro, y solo se eliminan cuando el sistema glinf&aacute;tico est&aacute; activo&rdquo;, afirma Landowski. &ldquo;El sue&ntilde;o, y especialmente el sue&ntilde;o sin movimientos oculares r&aacute;pidos, duplica la eliminaci&oacute;n de residuos a trav&eacute;s del sistema glinf&aacute;tico&rdquo;. La posici&oacute;n del cuerpo puede marcar la diferencia: <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC4524974/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios</a> en ratones sugieren que dormir de lado es lo que m&aacute;s mejora la eliminaci&oacute;n. Pero la mejor medida es establecer un horario de sue&ntilde;o constante y ce&ntilde;irse a &eacute;l.
    </p><h2 class="article-text">Programa descansos de pantalla</h2><p class="article-text">
        Est&aacute; bien proponerte pasar menos tiempo con tus dispositivos, pero sin un plan es poco probable que lo consigas. &ldquo;Considera los descansos sin pantallas como compromisos innegociables, igual que lo har&iacute;as con una reuni&oacute;n de trabajo o una obligaci&oacute;n familiar&rdquo;, afirma Alison Campbell, coach de bienestar y fundadora de la empresa de bienestar corporativo unBurnt. &ldquo;Deja el tel&eacute;fono en otra habitaci&oacute;n para que no te distraigan las notificaciones, e intenta comprometerte a hacer una desintoxicaci&oacute;n digital de 30 minutos al d&iacute;a para darte un respiro y resetearte mentalmente de todo el ruido&rdquo;. El verdadero truco est&aacute; en convertir el tiempo sin pantallas en un placer, en lugar de una obligaci&oacute;n. &ldquo;Elige algunas actividades que te gusten para incluir en tu kit de herramientas&rdquo;, sugiere Campbell. &ldquo;Puede ser leer un libro en papel, hacer jardiner&iacute;a &mdash;&iexcl;las plantas de interior tambi&eacute;n cuentan!&mdash; o alguna expresi&oacute;n creativa como escribir un diario, pintar o dibujar. Incluso unos breves ratos ayudan a romper el ciclo de fatiga mental que conduce al deterioro cerebral&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Lee (un poco) m&aacute;s r&aacute;pido</h2><p class="article-text">
        &iquest;Te cuesta concentrarte leyendo un libro? Una posible explicaci&oacute;n podr&iacute;a ser que no te resulta lo suficientemente estimulante. &ldquo;Las estimaciones var&iacute;an ligeramente, pero se cree que nuestro cerebro procesa la informaci&oacute;n a un ritmo de unas 1400 palabras por minuto&rdquo;, afirma Oscar de Bos, autor de Focus On-Off. &ldquo;La velocidad media de lectura, por ejemplo, es de unas 250 palabras por minuto, lo cual es significativamente m&aacute;s lento, por lo que quiz&aacute; no sea de extra&ntilde;ar que nuestro cerebro empiece a pensar en otras cosas cuando los textos son un poco &aacute;ridos. Mi soluci&oacute;n para esto es que, cuando noto que mi mente empieza a divagar, muevo los ojos por las l&iacute;neas un poco m&aacute;s r&aacute;pido. Al aumentar mi velocidad de lectura, la tarea se vuelve m&aacute;s desafiante. Esto me sumerge m&aacute;s profundamente en las historias al tiempo que potencia mi concentraci&oacute;n, lo que hace mucho m&aacute;s f&aacute;cil asimilar y recordar la informaci&oacute;n. Este m&eacute;todo funciona igual de bien para las personas con dislexia que para cualquiera que tenga dificultades con las tareas habituales que nos encontramos en el trabajo. Es un principio que denomino 'llenar el vac&iacute;o&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">No cambies de tarea</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Cada vez que cambiamos, una parte de nuestro cerebro se aferra a lo que est&aacute;bamos haciendo antes, lo que hace m&aacute;s dif&iacute;cil seguir trabajando&rdquo;, dice De Bos. &ldquo;La profesora de gesti&oacute;n Sophie Leroy llama a esto 'residuo de atenci&oacute;n': parte de nuestra atenci&oacute;n permanece en la actividad anterior, lo que nos ralentiza y nos lleva a cometer m&aacute;s errores. Este fen&oacute;meno se produce incluso tras los cambios de atenci&oacute;n m&aacute;s sutiles: despu&eacute;s de echar un vistazo r&aacute;pido a tu bandeja de entrada o al tel&eacute;fono, tu cerebro tarda un rato en volver a la tarea anterior&rdquo;. Una forma pr&aacute;ctica de evitarlo, sugiere De Bos, es desactivar todas las notificaciones &ldquo;no humanas&rdquo;, ya sean de una aplicaci&oacute;n de redes sociales o de una empresa de reparto de pizzas. Otra es programar las tareas m&aacute;s importantes a primera hora del d&iacute;a, para que no haya residuos de atenci&oacute;n persistentes de otras tareas que te distraigan mientras las realizas.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cada vez que cambiamos [de tarea], una parte de nuestro cerebro se aferra a lo que estábamos haciendo antes, lo que hace más difícil seguir trabajando</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Entrena tu atenci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Si sientes que todo es un caos, escucha lo que ocurre a tu alrededor y, a continuaci&oacute;n, elige un sonido concreto &mdash;el canto de los p&aacute;jaros, el tictac de un reloj, el tr&aacute;fico lejano&mdash; y conc&eacute;ntrate en &eacute;l durante unos instantes. &ldquo;Este entrenamiento para mejorar la atenci&oacute;n se basa en una t&eacute;cnica utilizada para el tratamiento de la ansiedad y la depresi&oacute;n&rdquo;, explica el hipnoterapeuta cl&iacute;nico Paul Levrant. &ldquo;Desarrolla de forma natural el &rdquo;m&uacute;sculo de la atenci&oacute;n&ldquo;. Lo mejor es empezar con una banda sonora artificial &mdash;hay muchas en YouTube&mdash;, pero cuanto m&aacute;s practiques, mejor lo har&aacute;s. Para ir m&aacute;s all&aacute;, aplica el mismo enfoque a tus otros sentidos &mdash;por ejemplo, concentr&aacute;ndote en c&oacute;mo se siente la ropa sobre tu piel o en los puntos de contacto de tu cuerpo con la silla&mdash;; esto puede acelerar mucho el progreso&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Haz un &ldquo;escaneo del estr&eacute;s&rdquo;</h2><p class="article-text">
        &ldquo;T&oacute;mate 10 minutos para hacer una pausa y pensar en las cosas que te ponen nervioso o te parecen m&aacute;s pesadas&rdquo;, sugiere Campbell. &ldquo;Cuando identificamos nuestros factores estresantes, esto ayuda a restaurar la funci&oacute;n ejecutiva cognitiva y disminuye la intensidad de la respuesta emocional. Podemos volver m&aacute;s f&aacute;cilmente al pensamiento racional y crear un plan sobre c&oacute;mo vamos a afrontar las circunstancias, en lugar de buscar una v&iacute;a de escape como ver series sin parar o el <em>doomscrolling&rdquo;.</em>
    </p><h2 class="article-text">Camina con atenci&oacute;n plena</h2><p class="article-text">
        &iquest;Vas a dar un paseo a la hora del almuerzo? Si no tienes que ir m&aacute;s all&aacute; de a por la comida, &iquest;por qu&eacute; no te lo tomas con m&aacute;s calma? &ldquo;Toma conciencia de cada movimiento que hace el cuerpo al caminar: siente tus pies sobre el suelo, el desplazamiento del peso, el uso de cada m&uacute;sculo y tend&oacute;n, y as&iacute; sucesivamente&rdquo;, dice Levrant. &ldquo;Una vez que el h&aacute;bito de concentrarse de esta manera se vuelve m&aacute;s natural, no cuesta mucho disfrutar de una mayor atenci&oacute;n en todas las dem&aacute;s &aacute;reas&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Retoma un antiguo pasatiempo</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Hay pruebas s&oacute;lidas de que retomar antiguos pasatiempos, como seguir aprendiendo ese idioma que siempre quisiste dominar, aprender a tocar un instrumento musical, o cantar, bailar o hacer fotograf&iacute;a, estimula m&uacute;ltiples &aacute;reas del cerebro a la vez, al tiempo que crea nuevos circuitos&rdquo;, afirma Roxi Carare, profesora de neuroanatom&iacute;a cl&iacute;nica en la Universidad de Southampton. &ldquo;Esto ayuda mucho a ralentizar o prevenir el deterioro cognitivo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Aseg&uacute;rate de que tus revisiones m&eacute;dicas est&eacute;n al d&iacute;a</h2><p class="article-text">
        Si te encuentras en la mediana edad o eres mayor, cuidar tu salud es una preocupaci&oacute;n fundamental. &ldquo;La hipertensi&oacute;n arterial o los niveles anormales de colesterol son factores de riesgo muy importantes para la demencia&rdquo;, afirma Carare. &ldquo;Una combinaci&oacute;n de dieta saludable, algo de ejercicio f&iacute;sico y vida social te ayudar&aacute;, pero si te encuentras en un grupo de alto riesgo, deber&iacute;as informarte primero&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joel Snape]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/ponle-freno-brain-rot-12-formas-mantenerte-lucido-mundo-mentalmente-agotador_1_13122000.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Apr 2026 20:10:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ponle freno al ‘brain rot’: 12 formas de mantenerte lúcido en un mundo mentalmente agotador]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/223bb13f-e366-4eca-bcfa-7fb0552ef90e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Internet,Tecnología,Móviles,Ocio,Bienestar,Salud mental,The Guardian]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Combatir la gordofobia, según la filósofa Kate Manne: "Para una mujer o una niña, 'gorda' es uno de los peores insultos posibles"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/combatir-gordofobia-filosofa-kate-manne-mujer-nina-gorda-peores-insultos-posibles_1_13032628.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/01c66d83-eca6-43ad-906b-21074cda6cac_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Combatir la gordofobia, según la filósofa Kate Manne: &quot;Para una mujer o una niña, &#039;gorda&#039; es uno de los peores insultos posibles&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Cuántas personas han pensado que un cuerpo gordo es menos saludable? ‘Irreductibles’ (Capitán Swing) examina la gordofobia como forma de discriminación arraigada y defiende el derecho a ocupar espacio —literal y simbólicamente— sin pedir perdón</p><p class="subtitle">No es salud, es lo de siempre: cómo la ‘operación bikini’ ha vuelto en su peor versión a través de las redes</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;S&eacute; lo que pesaba en cada una de las ocasiones importantes de mi vida desde los diecis&eacute;is en adelante. S&eacute; exactamente lo que pesaba el d&iacute;a de mi boda, el d&iacute;a que present&eacute; mi tesis doctoral, el d&iacute;a que me hice profesora en la universidad o el d&iacute;a que naci&oacute; mi hija. La respuesta: demasiado, demasiado, demasiado y mucho m&aacute;s que demasiado, seg&uacute;n lo entend&iacute;a yo entonces&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; comienza <a href="https://capitanswing.com/catalogo/irreductibles/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Irreductibles</em></a><a href="https://capitanswing.com/catalogo/irreductibles/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> (Capit&aacute;n Swing)</a>, el ensayo en el que Kate Manne convierte una experiencia &iacute;ntima &mdash;la memoria obsesiva del propio peso&mdash; en una reflexi&oacute;n pol&iacute;tica. Lo que comienza como una confesi&oacute;n personal es, en realidad, la puerta de entrada a un an&aacute;lisis m&aacute;s amplio: c&oacute;mo la gordofobia se instala en la vida cotidiana, c&oacute;mo nos ense&ntilde;a a medirnos constantemente y<strong> </strong>c&oacute;mo desplaza la atenci&oacute;n de los logros hacia el tama&ntilde;o del cuerpo.
    </p><p class="article-text">
        Fil&oacute;sofa y profesora en la Universidad de Cornell, Manne desmonta mitos persistentes &mdash;que los cuerpos gordos son perezosos, poco saludables o carentes de voluntad&mdash;, cuestiona la doble vara de medir con la que juzgamos los diferentes tama&ntilde;os de cuerpos y analiza c&oacute;mo la llamada &ldquo;industria del bienestar&rdquo; no es sino el <em>rebranding</em> de la vieja industria de la dieta. Su propuesta no pasa por mejorar la autoestima individual, sino por interpelar estructuras que siguen castigando determinados cuerpos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Deja claro desde el primer momento que </strong><em><strong>Irreductibles</strong></em><strong> es una intervenci&oacute;n pol&iacute;tica y estructural para hacer frente a la gordofobia, no un texto de l&oacute;gica psicol&oacute;gica e individualista.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. Creo que a menudo caemos en el error de pensar que esto es solo un problema de autoestima, que la soluci&oacute;n es que la gente mejore su imagen corporal o se quiera m&aacute;s. Y, por supuesto, eso ser&iacute;a algo positivo; puede ser una peque&ntilde;a pieza del puzle. Pero no va a frenar la discriminaci&oacute;n que sufren las personas de mayor tama&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Lo que de verdad necesitamos es combatir la discriminaci&oacute;n en todas sus formas estructurales, en lugar de limitarnos a decirles a las personas gordas que se sientan bien consigo mismas. Eso es pedirles un imposible mientras las estructuras sociales siguen ah&iacute;, atacando y denigrando sus cuerpos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Este libro es especialmente relevante en el contexto actual, donde estudios demuestran que la gordofobia est&aacute; en auge mientras que otros sesgos relacionados con la raza, orientaci&oacute;n sexual o discapacidad parecen mejorar.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Exacto. Los estudios que cito demuestran que el sesgo impl&iacute;cito contra las personas gordas &mdash;un t&eacute;rmino que yo uso de forma neutral, no insultante&mdash; va en aumento. Es alarmante, porque es el &uacute;nico tipo de prejuicio que est&aacute; creciendo seg&uacute;n estas mediciones, a diferencia de lo que ocurre con la raza, la etnia, la discapacidad o la orientaci&oacute;n sexual. Curiosamente, estos estudios no analizaron el g&eacute;nero, aunque creo que se podr&iacute;a argumentar que la misoginia tambi&eacute;n est&aacute; repuntando en ciertos sectores.
    </p><p class="article-text">
        Creo que existe una especie de complacencia con la gordofobia. Incluso en entornos progresistas, la gente no est&aacute; tan 'en guardia' contra este prejuicio como deber&iacute;a estarlo. No solo no estamos avanzando; la realidad es que estamos retrocediendo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Creo que existe una especie de complacencia con la gordofobia. Incluso en entornos progresistas, la gente no está tan &#039;en guardia&#039; contra este prejuicio como debería estarlo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>En el libro dedicas mucha reflexi&oacute;n a la relaci&oacute;n entre la gordofobia y la salud. Denuncias que la supuesta &ldquo;preocupaci&oacute;n&rdquo; por el bienestar ajeno es, en realidad, una forma de control y humillaci&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En cuanto un cuerpo gordo aparece en p&uacute;blico, es visto fugazmente o se convierte en tema de conversaci&oacute;n, el movimiento autom&aacute;tico que hace la gente es pensar que esa persona es poco saludable.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En realidad, no est&aacute;n preocupados por la salud de esa persona, porque no est&aacute;n preocupados por cu&aacute;nto duerme, o si tiene acceso a todos los factores necesarios para llevar una vida saludable y plena. Lo que realmente est&aacute;n diciendo es que creen que esa persona es perezosa, descuidada e irresponsable. Y est&aacute;n atacando a esa persona muchas veces bas&aacute;ndose en su peso sin tener el m&aacute;s m&iacute;nimo conocimiento de su presi&oacute;n arterial, sus &uacute;ltimos an&aacute;lisis de sangre u otros marcadores fisiol&oacute;gicos de buena salud. As&iacute; que yo quer&iacute;a defender la idea de que la relaci&oacute;n entre el peso y la salud es, en primer lugar, algo entre t&uacute; y tu m&eacute;dico; no es asunto de nadie m&aacute;s. Y a&ntilde;adir&iacute;a que, por desgracia, muchos m&eacute;dicos tienen algunos de estos sesgos gord&oacute;fobos que, en s&iacute; mismos, son realmente problem&aacute;ticos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La relaci&oacute;n entre el peso y la salud es una cuesti&oacute;n compleja, donde, en realidad, resulta que las personas que est&aacute;n en la categor&iacute;a de &ldquo;sobrepeso&rdquo; seg&uacute;n las tablas del IMC son, de media, las m&aacute;s saludables, estad&iacute;sticamente hablando. Y, sin embargo, a pesar de que no tienen un mayor riesgo de mortalidad, se les dice que pierdan peso.
    </p><p class="article-text">
        Yo s&eacute; que estoy mucho menos saludable de lo que podr&iacute;a estar, sobre todo en los momentos en los que estoy trabajando m&aacute;s. Pero nadie suele preocuparse, por ejemplo, por el hecho de que yo pase noches en vela escribiendo y trabajando. Las personas son mucho m&aacute;s r&aacute;pidas a la hora de atacar el peso, y eso es porque es un arma, no una preocupaci&oacute;n genuina, compasiva y considerada por el estado real de salud de alguien.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>A trav&eacute;s de estudios cient&iacute;ficos, demuestra que las dietas restrictivas tienen una tasa de fracaso abrumadora y que sus riesgos para la salud f&iacute;sica y mental superan sus escasos beneficios a largo plazo, &iquest;por qu&eacute; cree que seguimos venerando la dieta?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es muy desalentador en cierto modo, porque muchas personas, yo incluida, han puesto sus esperanzas y su fe en las dietas para reducir el tama&ntilde;o de su cuerpo. Pero, a largo plazo, hacer dieta es un muy buen predictivo de aumento de peso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si bien es posible perder peso con casi cualquier m&eacute;todo a corto plazo, nuestro organismo es extraordinariamente eficiente recuper&aacute;ndolo en cuanto detecta una restricci&oacute;n. El cuerpo humano no distingue entre una dieta &ldquo;saludable&rdquo; para adelgazar y una situaci&oacute;n de hambruna real; para nuestra biolog&iacute;a, la escasez de energ&iacute;a es una amenaza de supervivencia. Ante esta se&ntilde;al de alerta, el cuerpo reacciona activando mecanismos de restauraci&oacute;n del peso, lo que explica por qu&eacute; tantas personas recuperan lo perdido.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En realidad no están preocupados por la salud de esa persona (...) Lo que realmente están diciendo es que creen que esa persona es perezosa, descuidada e irresponsable</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>En este sentido, menciona que a d&iacute;a de hoy la industria de la dieta ha sufrido un</strong><em><strong> rebranding </strong></em><strong>y ha pasado a conocerse como la industria del bienestar.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es una estrategia de marketing brillante: ya no dices que est&aacute;s a dieta, sino que emprendes un &ldquo;viaje de bienestar&rdquo;. Por supuesto, todos queremos que las personas florezcan y se sientan bien, pero la realidad es que muchas de estas intervenciones est&aacute;n dise&ntilde;adas para extraer nuestro tiempo, dinero y energ&iacute;a. Nos empujan a aspirar a una p&eacute;rdida de peso que, para la mayor&iacute;a de los cuerpos, es inalcanzable sin una intervenci&oacute;n m&eacute;dica agresiva.
    </p><p class="article-text">
        Es puro eufemismo. Reempaquetan una dieta como algo dise&ntilde;ado para aumentar el bienestar, y a menudo no lo hace. Y esta industria del bienestar es para todo el mundo: personas gordas, personas delgadas&hellip; Todo el mundo deber&iacute;a estar en el &ldquo;bienestar&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Habla tambi&eacute;n de una doble vara de medir: admiramos a quienes asumen riesgos de salud (como escalar el Everest o hacer salto BASE), pero juzgamos a quien tiene un cuerpo m&aacute;s grande por disfrutar del placer de comer.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Efectivamente. En cuanto intentas argumentar que no deber&iacute;amos juzgar a nadie por su tama&ntilde;o, surge el mismo reproche: &ldquo;&iquest;Pero no est&aacute;s asumiendo un riesgo para tu salud?&rdquo;. Aun si acept&aacute;ramos esa premisa, lo cierto es que somos extremadamente tolerantes con much&iacute;simos otros riesgos voluntarios.
    </p><p class="article-text">
        Admiramos a quien corre carreras de coches o practica buceo de profundidad porque entendemos que esas actividades forman parte de lo que ellos consideran una &ldquo;buena vida&rdquo;. Es parte de una buena vida ser aventurero, practicar escalada, monta&ntilde;ismo&hellip; &iquest;Y por qu&eacute; no podr&iacute;a ser parte de una buena vida comer de una manera placentera, disfrutar realmente de la comida, compartirla con los seres queridos, cocinar y participar activamente en los placeres culinarios?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; seas un poco menos saludable por eso, pero, &iquest;y qu&eacute;? Puede ser una elecci&oacute;n que alguien haga de manera bastante racional, priorizando el placer sobre estar en perfecta salud.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>De hecho, menciona c&oacute;mo la gordofobia considera los cuerpos m&aacute;s gordos como inferiores no solo en t&eacute;rminos de salud, sino tambi&eacute;n en lo que respecta al estatus moral, sexual e intelectual.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que la mejor definici&oacute;n de gordofobia es entenderla como un sistema que degrada injustamente a las personas bas&aacute;ndose solo en su tama&ntilde;o. Se cuestiona su valor est&eacute;tico, su salud, su moral e incluso su capacidad intelectual. &iquest;Por qu&eacute; alguien iba a ser menos inteligente por tener un cuerpo m&aacute;s grande? Es absurdo. No tiene ning&uacute;n sentido, y, sin embargo, es un prejuicio que sigue marcando c&oacute;mo juzgamos el valor de los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Escribe c&oacute;mo, al igual que todos los sistemas de opresi&oacute;n, la gordofobia se entrecruza con otra serie de realidades, entre ellas el racismo, el sexismo, el machismo, el clasismo, el capacitismo, el edadismo&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me alegra que saques este tema, porque mi opini&oacute;n es que la gordofobia no opera de forma aislada; es una pieza clave que se entrelaza. Hist&oacute;ricamente, ha funcionado como una herramienta de exclusi&oacute;n racial, pero tambi&eacute;n es un arma de control mis&oacute;gino extremadamente eficaz.
    </p><p class="article-text">
        Para una mujer o una ni&ntilde;a, que te llamen &ldquo;gorda&rdquo; suele percibirse como uno de los peores insultos posibles. Esto ocurre porque nuestra sociedad sigue vinculando el valor femenino casi exclusivamente a la apariencia y al capital sexual dentro de un mercado de citas o matrimonio. As&iacute; que es una forma muy poderosa de denigrar a las mujeres, y tambi&eacute;n lleva a que las mujeres &mdash;y de nuevo las ni&ntilde;as&mdash; se vigilen a s&iacute; mismas y dediquen enormes cantidades de tiempo, dinero, energ&iacute;a y recursos mentales a hacerse m&aacute;s peque&ntilde;as de lo que naturalmente ser&iacute;an, en lugar de dedicarlos a cosas que pueden ser m&aacute;s satisfactorias, m&aacute;s importantes, m&aacute;s valiosas y, francamente, m&aacute;s divertidas que empezar otra dieta m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Dedica las &uacute;ltimas reflexiones de su obra a reivindicar lo positivo de que existan cuerpos gordos, pues forman parte de la valiosa diversidad humana.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me encanta esto, porque a menudo nos quedamos en un argumento limitado: &ldquo;Debemos ser amables con las personas gordas&rdquo;. Y aunque la bondad b&aacute;sica escasea demasiado, es solo el primer paso. La verdadera justicia social va m&aacute;s all&aacute; de la cortes&iacute;a o de las reformas estructurales; implica reimaginar el cuerpo grande como una contribuci&oacute;n valiosa a la diversidad humana.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es puro eufemismo. Reempaquetan una dieta como algo diseñado para aumentar el bienestar, y a menudo no lo hace</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En el libro cito una idea que me apasiona: ver un cuerpo grande como una oportunidad emocionante. Puede ser en el &aacute;mbito de la moda o del baile (pensar un cuerpo gordo bailando de formas que pueden ser absolutamente estimulantes y distintas a las de un cuerpo delgado). No se trata de establecer jerarqu&iacute;as de &ldquo;mejor o peor&rdquo;, sino de reconocer una belleza y una forma de estar en el mundo que es &uacute;nica. Si ya celebramos la diversidad &eacute;tnica, la discapacidad o lo <em>queer</em> como fuentes de valor social, tiene todo el sentido del mundo entender la gordura bajo esos mismos t&eacute;rminos de riqueza humana.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Y, por &uacute;ltimo, despu&eacute;s de todas las investigaciones que ha realizado, de todas las reflexiones y an&aacute;lisis, &iquest;se queda con algo positivo? &iquest;Hay esperanza?</strong>
    </p><p class="article-text">
        A pesar de que parece que estamos retrocediendo en el movimiento de liberaci&oacute;n corporal, hay algo que me da mucha esperanza: la solidaridad. Me inspira profundamente ver c&oacute;mo se crean conexiones entre personas que, debido al peso de la verg&uuml;enza, sol&iacute;an bajar la mirada y desear desaparecer.
    </p><p class="article-text">
        El hecho de que tantos activistas y personas gordas se est&eacute;n uniendo para establecer ese &ldquo;contacto visual&rdquo;, metaf&oacute;rico y real, es un contrapeso poderoso. Decir: &ldquo;Yo he pasado por esto, &iquest;t&uacute; tambi&eacute;n?&rdquo;, nos saca del aislamiento. La conexi&oacute;n es, en &uacute;ltima instancia, lo que disuelve la verg&uuml;enza y nos permite creer que la acci&oacute;n social y pol&iacute;tica es posible.
    </p><p class="article-text">
        Eso me da esperanza. Aunque no creo que estemos yendo en la direcci&oacute;n correcta socialmente, siempre hay aspectos de la cultura que se oponen a esas fuerzas problem&aacute;ticas, y creo que podemos encontrar mucha esperanza ah&iacute;. En otras palabras: &ldquo;Busca a quienes ayudan&rdquo;. Busca a las personas que est&aacute;n haciendo este buen trabajo, aunque sea dif&iacute;cil.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anabel Cuevas Vega]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/combatir-gordofobia-filosofa-kate-manne-mujer-nina-gorda-peores-insultos-posibles_1_13032628.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Mar 2026 21:43:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Combatir la gordofobia, según la filósofa Kate Manne: "Para una mujer o una niña, 'gorda' es uno de los peores insultos posibles"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Belleza,Sociedad,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando la burocracia después de una muerte no te deja vivir tu duelo en paz]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/burocracia-despues-muerte-no-deja-vivir-duelo-paz_1_12958951.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/98a29e1d-9938-4ac2-90a5-8c5fbbdbcbfc_16-9-discover-aspect-ratio_default_1135686.jpg" width="2994" height="1684" alt="Cuando la burocracia después de una muerte no te deja vivir tu duelo en paz"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El fallecimiento de un familiar da lugar a un laberinto de trámites largos, complejos y costosos que a veces dificultan responder a las necesidades emocionales del duelo
</p><p class="subtitle">“Lo venden todo como trauma”: cómo nuestro dolor emocional se convirtió en producto</p></div><p class="article-text">
        Irene perdi&oacute; a su padre a finales de 2023. M&aacute;s de dos a&ntilde;os despu&eacute;s, a&uacute;n no ha conseguido acabar con toda la burocracia que toca resolver cuando muere un familiar cercano. Tener que dedicar tanto tiempo y esfuerzo a los papeles le ha dificultado la gesti&oacute;n emocional que requiere un proceso de duelo: &ldquo;Lo he bloqueado mucho. He sentido que lo ten&iacute;a que posponer. Ha sido muy dif&iacute;cil compatibilizar el proceso de la herencia con atravesar la tristeza o todos los sentimientos que te vienen con el duelo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para ella, es dif&iacute;cil separar el recuerdo de su padre de las dificultades burocr&aacute;ticas. &ldquo;A d&iacute;a de hoy, todav&iacute;a no he podido empezar un proceso de duelo sin que est&eacute; asociado a la herencia. Cuando pienso en mi padre, muchas veces los pensamientos derivan hacia las cosas que tengo pendientes de resolver&rdquo;, relata Irene,<strong> </strong>que no se llama as&iacute; pero prefiere no dar su nombre real.
    </p><p class="article-text">
        Tras un fallecimiento, se abre un complejo horizonte de tr&aacute;mites en diferentes ventanillas y con distintos plazos. Primero hay que solicitar el certificado de defunci&oacute;n. Luego toca esperar quince d&iacute;as para pedir el de &uacute;ltimas voluntades y el de seguros de vida en el Ministerio de Justicia. Si no hay testamento, se debe tramitar la declaraci&oacute;n de herederos. A partir de ah&iacute;, acreditar las propiedades y deudas de la persona fallecida y tramitar la aceptaci&oacute;n o la renuncia a la herencia. Sin olvidarse de pagar los impuestos, de cambiar el titular en los registros, en los bancos o en la DGT y de dar de baja el tel&eacute;fono o la luz.
    </p><p class="article-text">
        En todo ese laberinto pueden surgir &ldquo;innumerables&rdquo; dificultades, seg&uacute;n explica la abogada especializada en herencias Ana Garc&iacute;a Peralta, directora del despacho <a href="https://www.allendeabogados.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Allende Abogados</a>. Una de ellas es la falta de testamento, que puede suponer una primera &ldquo;piedra en el camino&rdquo; porque ralentiza el proceso. Otra puede ser el conflicto entre los herederos: &ldquo;Con que uno de ellos no quiera firmar, no aparezca o no est&eacute; de acuerdo, ya hay que ir a la v&iacute;a judicial&rdquo;, apunta. Tambi&eacute;n menciona los problemas para localizar ciertos bienes o incluso a herederos desaparecidos. Y a&ntilde;ade las dificultades con los impuestos, de los que a veces hay que hacerse cargo incluso antes de tener claro el reparto de la herencia: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; parte tengo que pagar yo de los impuestos si no me hablo con mi hermano?&rdquo;, ejemplifica la jurista.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A día de hoy, todavía no he podido empezar un proceso de duelo sin que esté asociado a la herencia. Cuando pienso en mi padre, muchas veces los pensamientos derivan hacia las cosas que tengo pendientes de resolver</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Irene</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En el caso de Irene, se han juntado varios de esos obst&aacute;culos. &ldquo;Mi herencia fue enrevesada, no tanto por la cantidad de bienes, que no es el caso, sino por cosas diferentes&rdquo;, explica. Y detalla algunas de esas dificultades: &ldquo;Era una herencia en una comunidad aut&oacute;noma diferente a la m&iacute;a. Mi padre no dej&oacute; cerrado nada, entonces tuve que empezar desde cero. Y a eso se sum&oacute; la falta de colaboraci&oacute;n de mi familia paterna y que el asesoramiento legal del despacho de abogados que contrat&eacute; no fue el ideal&rdquo;. Su proceso, adem&aacute;s, se complic&oacute; porque ten&iacute;a &ldquo;mucho desconocimiento&rdquo; sobre la econom&iacute;a de su familiar. &ldquo;Tuve que hacer tr&aacute;mites extra para averiguar la situaci&oacute;n de mi padre respecto a deudas. Ten&iacute;a mucho miedo a las posibles sorpresas que nos pod&iacute;amos llevar&rdquo;, cuenta.
    </p><h2 class="article-text">Procesos de a&ntilde;os y de miles de euros</h2><p class="article-text">
        &Aacute;lvaro ten&iacute;a 24 a&ntilde;os cuando su padre muri&oacute;. Recuerda que, ya unos d&iacute;as antes, mientras recib&iacute;a cuidados paliativos en su casa, una m&eacute;dica les dijo: &ldquo;Bajad a la farmacia a por un acta de defunci&oacute;n por si se muere esta noche&rdquo;. &ldquo;Yo ni sab&iacute;a que exist&iacute;a eso&rdquo;, se&ntilde;ala. Fue su primer contacto con una burocracia que, siete a&ntilde;os despu&eacute;s, describe como &ldquo;una barbaridad de tr&aacute;mites que se alargan un mont&oacute;n en el tiempo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No le parece un proceso f&aacute;cil: &ldquo;Para empezar, no sabes cu&aacute;ntos tr&aacute;mites tienes que hacer ni cu&aacute;les son. Acabas busc&aacute;ndote la vida en Internet, nadie te dice en el hospital o en el tanatorio o donde sea: esto es todo lo que tienes que hacer&rdquo;. Lo define como &ldquo;un jard&iacute;n&rdquo; en el que &ldquo;no entiendes lo que te est&aacute;n pidiendo en cada tr&aacute;mite&rdquo;. &ldquo;Te mencionan impuestos, cosas que no sabes lo que son, modelos que no sabes que existen, te piden informaci&oacute;n de tu padre que no sabes d&oacute;nde est&aacute;&hellip;&rdquo;, enumera.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
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      <p class="quote-text">Según la abogada Ana García Peralta, la duración de estos procesos varía mucho según el caso: de unos pocos meses &#039;si todo va bien&#039;, &#039;hasta 15 años si nos metemos en procedimientos judiciales</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &Aacute;lvaro y su familia tardaron unos dos a&ntilde;os en resolver todo el papeleo.<strong> </strong>Seg&uacute;n la abogada Garc&iacute;a Peralta, la duraci&oacute;n de estos procesos var&iacute;a mucho seg&uacute;n el caso: de unos pocos meses &ldquo;si todo va bien&rdquo;, &ldquo;hasta 15 a&ntilde;os si nos metemos en procedimientos judiciales&rdquo;. En cuanto al coste del procedimiento, tambi&eacute;n cambia mucho, y depende, entre otras cosas, del volumen de los bienes a heredar. Pero supone &ldquo;miles de euros casi siempre&rdquo;, apunta la jurista. Precisa que solo la escritura notarial de adjudicaci&oacute;n de la herencia ya puede costar entre 300 y 500 euros.
    </p><p class="article-text">
        Las familias que tienen m&aacute;s recursos se pueden permitir contratar a un abogado o abogada que facilite los tr&aacute;mites. No fue el caso de &Aacute;lvaro: &ldquo;Lo hice todo yo solo. Quien tiene dinero lo delega en quien sea y listo, pero quien no, tiene que buscarse la vida y hacerlo por su cuenta. Es un dolor de cabeza m&aacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga especializada en duelo <a href="https://vidayperdida.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bel&eacute;n Tarrat</a>, cofundadora del espacio Vida y P&eacute;rdida, explica que los procesos emocionales tras un fallecimiento no se viven igual en funci&oacute;n de c&oacute;mo se produce la muerte y de las circunstancias socioecon&oacute;micas: &ldquo;El contexto y c&oacute;mo est&aacute; organizada la sociedad a veces a&ntilde;ade sufrimiento. Si no tengo los recursos econ&oacute;micos suficientes, quiz&aacute; no puedo darle espacio a mi duelo porque por ejemplo me tengo que poner a trabajar enseguida o tengo que pagar gastos extra&rdquo;. Esas carencias materiales tienen un impacto emocional: &ldquo;Cualquier cosa que nos genere un estr&eacute;s no nos va a dejar centrarnos en nuestro proceso de duelo. Sumas piedras a la mochila&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cualquier cosa que nos genere un estrés no nos va a dejar centrarnos en nuestro proceso de duelo. Sumas piedras a la mochila</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Belén Tarrat</span>
                                        <span>—</span> psicóloga especializada en duelo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Un sufrimiento a&ntilde;adido al que supone perder a alguien</h2><p class="article-text">
        Independientemente de la situaci&oacute;n econ&oacute;mica, los tr&aacute;mites administrativos suelen ser un obst&aacute;culo para el duelo, que es un momento en el que la persona &ldquo;necesita escucharse y permitirse&rdquo;, indica Tarrat. &ldquo;Cuando est&aacute;s en todo este proceso de papeleos, no te est&aacute;s escuchando y permitiendo: est&aacute;s escuchando lo que la administraci&oacute;n quiere de ti&rdquo;, contrasta.
    </p><p class="article-text">
        La experiencia de &Aacute;lvaro confirma esa dificultad. &ldquo;Hasta que firmas el &uacute;ltimo papel y queda todo listo, ni siquiera te paras a decir &lsquo;ya est&aacute;&rsquo; y empiezas a procesarlo todo. Tu cerebro est&aacute; en modo ejecuci&oacute;n, en modo &lsquo;tengo que hacer esto, esto y esto&rsquo; y ni siquiera tienes tiempo para procesar lo que te est&aacute; pasando&rdquo;, relata. &ldquo;Me sent&iacute;a enfadado y solo. Nadie te prepara para la muerte de un familiar a nivel emocional, y a nivel burocr&aacute;tico mucho menos. Sientes que no puedes dedicar todo el tiempo que necesitas a llorar a tu familiar, sino que tienes que tener la mente ocupada en gestionar estas cosas&rdquo;.
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        En el caso de Irene, la burocracia tambi&eacute;n ha tenido un impacto en su proceso de duelo: &ldquo;He sentido un sufrimiento extra a todo lo que significa la muerte de un ser querido&rdquo;. Habla de emociones de &ldquo;enfado, rabia, frustraci&oacute;n y miedo a que no se estuvieran haciendo bien las cosas&rdquo;. &ldquo;Durante mucho tiempo del proceso, al ver que no avanz&aacute;bamos, me entraba mucha ansiedad&rdquo;, describe. Cree que los tr&aacute;mites le han hecho &ldquo;mantener la herida muy abierta&rdquo;. &ldquo;Me he sentido muy desamparada&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Me sentía enfadado y solo. Nadie te prepara para la muerte de un familiar a nivel emocional, y a nivel burocrático mucho menos. Sientes que no puedes dedicar todo el tiempo que necesitas a llorar a tu familiar, sino que tienes que tener la mente ocupada en gestionar estas cosas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Álvaro</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El papeleo dificulta el duelo, pero tambi&eacute;n el duelo dificulta el papeleo. La psic&oacute;loga Tarrat se&ntilde;ala que ya de por s&iacute; &ldquo;las tareas administrativas son dif&iacute;ciles en general&rdquo;, pero que cuando alguien est&aacute; en duelo, &ldquo;la capacidad de ejecutarlas se vuelve m&aacute;s ardua todav&iacute;a&rdquo;. &ldquo;Estamos en lo emocional y estas gestiones nos piden organizar, decidir y ejecutar unas tareas en un momento en el que nuestra capacidad de hacerlas est&aacute; mermada por lo que el duelo supone f&iacute;sicamente&rdquo;, valora. A&ntilde;ade que, ante un golpe emocional tan fuerte, nuestras capacidades de concentraci&oacute;n, atenci&oacute;n y memoria se ven alteradas.
    </p><p class="article-text">
        Para la psic&oacute;loga, otro factor que suma malestar es el trato que se recibe en ocasiones desde la administraci&oacute;n, los bancos u otros servicios. &ldquo;Suelen estar desbordados y no siempre funcionan con la agilidad necesaria ni tienen tiempo para ir lentamente explic&aacute;ndonos cada paso. Eso muchas veces genera sufrimiento porque no se sienten bien acompa&ntilde;ados&rdquo;, lamenta. Por eso pide &ldquo;paciencia, humanidad y compasi&oacute;n: parar, estar con esa persona y ayudarla a entender&rdquo;, algo que &ldquo;depender&aacute; de la sensibilidad de con qui&eacute;n te topes y de con cu&aacute;nta carga de trabajo le pilles&rdquo;. Tambi&eacute;n demanda &ldquo;formaci&oacute;n especializada en duelo para atender en estos servicios&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Una ventanilla &uacute;nica y un asesoramiento mejor</h2><p class="article-text">
        Para la abogada Ana Garc&iacute;a Peralta, hay medidas que podr&iacute;an hacer m&aacute;s llevaderos los tr&aacute;mites despu&eacute;s de una muerte. Explica que su complejidad tiene cierto sentido jur&iacute;dico: &ldquo;El Estado debe garantizar que el que traspasa una vivienda, por ejemplo, es el due&ntilde;o leg&iacute;timo de eso. Tambi&eacute;n se debe proteger a los acreedores para evitar un fraude. Y el notario debe dar fe de que la propiedad privada del fallecido se traspasa seg&uacute;n su voluntad&rdquo;. Pero cree que estos procesos se pueden simplificar.
    </p><p class="article-text">
        La jurista no ve necesario que el heredero &ldquo;act&uacute;e como un mensajero de la administraci&oacute;n&rdquo;, llevando papeles de un organismo a otro. As&iacute; que propone una &ldquo;ventanilla &uacute;nica&rdquo;: que al pedir el certificado de defunci&oacute;n se active un protocolo autom&aacute;tico que aglutine el resto de tr&aacute;mites y que las diferentes instituciones se comuniquen entre ellas. &ldquo;No tiene mucho sentido que el ciudadano aporte datos que el Estado ya tiene&rdquo;, cuestiona. Tambi&eacute;n sugiere que, cuando no existan inmuebles o solo haya un heredero, &ldquo;sea una autoliquidaci&oacute;n y adjudicaci&oacute;n simplificada que se pueda hacer <em>online, </em>o directamente en un solo tr&aacute;mite en el notario&rdquo;. Agrega que la administraci&oacute;n podr&iacute;a ofrecer &ldquo;mejor asesoramiento&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si pienso en tener que afrontar otra herencia similar, me vengo abajo. Mi mensaje hacia mi madre ha sido que lo arregle todo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Irene</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &Aacute;lvaro coincide en esa necesidad de informaci&oacute;n: &ldquo;He echado en falta que, en el momento en que se muere una persona, el propio m&eacute;dico te d&eacute; un papel o un QR, te diga &lsquo;esto es lo que va a pasar a partir de ahora&rsquo; y te d&eacute; el tel&eacute;fono de un asesor gratuito de la administraci&oacute;n que te explique a qu&eacute; te vas a enfrentar de manera clara&rdquo;. Pide que &ldquo;pagar y hacer papeles no signifique parar tu vida y generarte una ansiedad horrible porque te da miedo que se te quede alg&uacute;n papel de por medio o que de repente, pasados dos a&ntilde;os, te reclamen una declaraci&oacute;n de la renta&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Irene tambi&eacute;n sugiere &ldquo;simplificar y actualizar los tr&aacute;mites&rdquo;, adem&aacute;s de hacerlos &ldquo;m&aacute;s asequibles&rdquo;. A&ntilde;ade que &ldquo;los abogados tienen que estar muy concienciados de que est&aacute;n tratando con personas que han perdido a sus seres queridos&rdquo;. Cree que &ldquo;en muchos casos esto es un tr&aacute;mite doloroso que no tienes ningunas ganas de hacer&rdquo;, as&iacute; que ve importante que &ldquo;tengan mucha empat&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Son ideas para mejorar un procedimiento por el que no le gustar&iacute;a volver a pasar: &ldquo;Si pienso en tener que afrontar otra herencia similar, me vengo abajo. Mi mensaje hacia mi madre ha sido que lo arregle todo&rdquo;. Para Irene, los tr&aacute;mites burocr&aacute;ticos se han convertido en una monta&ntilde;a de obst&aacute;culos que no le han dejado atender bien las necesidades emocionales que implica haber perdido a su padre: &ldquo;Estoy deseando cerrar el proceso para intentar atravesar el duelo desde otro lugar&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jaime Sevilla Lorenzo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/burocracia-despues-muerte-no-deja-vivir-duelo-paz_1_12958951.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Feb 2026 21:49:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando la burocracia después de una muerte no te deja vivir tu duelo en paz]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Duelo,Psicología,Fallecimientos,Muerte,Burocracia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Eres lo que guardas: por qué nos aferramos a cosas innecesarias y cómo deshacernos de ellas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/guardas-aferramos-cosas-innecesarias-deshacernos_1_13218903.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/206cbb9a-e9c2-48aa-89df-6b871a7834e4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Eres lo que guardas: por qué nos aferramos a cosas innecesarias y cómo deshacernos de ellas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Te sientes abrumado por todas las cosas que hay en tu vida? Entender por qué nos aferramos a las cosas es el primer paso para encontrar una forma saludable de desprenderse de ellas</p><p class="subtitle">Y ahora, ¿qué hacemos con sus cosas? El trabajo emocional de vaciar las casas de nuestros padres y abuelos</p></div><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de nosotros tenemos una relaci&oacute;n complicada con nuestras cosas. Est&aacute; la interminable colecci&oacute;n de cargadores y cables, el caj&oacute;n de la cocina que rebosa de &ldquo;de todo&rdquo;, la bolsa de tela llena de bolsas de tela. El desorden no es un defecto de car&aacute;cter. Se trata, en la mayor&iacute;a de los casos, de una conversaci&oacute;n que tu hogar mantiene contigo sobre algo m&aacute;s profundo.
    </p><p class="article-text">
        Como terapeuta integrativa, escucho esa conversaci&oacute;n con frecuencia. El desorden rara vez se presenta como un simple problema de orden. Conlleva ansiedad, dolor, identidad, verg&uuml;enza y transici&oacute;n. Comprender lo que hay debajo suele ser el primer paso para liberarse de &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        Lo primero que hay que dejar claro: el desorden no es acumulaci&oacute;n compulsiva. &ldquo;En la acumulaci&oacute;n compulsiva, hay mucha profundidad&rdquo;, afirma el Dr. Joseph Ferrari, psic&oacute;logo de la Universidad DePaul que lleva d&eacute;cadas estudiando el desorden. &ldquo;Papel higi&eacute;nico, papel higi&eacute;nico, papel higi&eacute;nico... tiene profundidad. El desorden, en cambio, tiene amplitud. Son un mont&oacute;n de cosas diferentes por todas partes. As&iacute; que, mientras que los acumuladores son personas desordenadas, las personas desordenadas no son necesariamente acumuladoras&rdquo;. El trastorno de acumulaci&oacute;n compulsiva es un diagn&oacute;stico cl&iacute;nico. La mayor&iacute;a de nosotros nos situamos en alg&uacute;n punto del vasto y corriente t&eacute;rmino medio.
    </p><p class="article-text">
        Esa distinci&oacute;n es importante porque nuestros hogares (m&aacute;s o menos) funcionan, pero con un trasfondo de inquietud. Una pila de correo de la que &ldquo;te ocupar&aacute;s m&aacute;s tarde&rdquo;. Un armario lleno de ropa que ya no se adapta a tu cuerpo ni a tu vida. A medida que los hogares se reducen y se les exige cada vez m&aacute;s, la presi&oacute;n se intensifica: el sal&oacute;n se convierte en oficina, en lugar para hacer los deberes, en gimnasio. El desorden deja de ser una cuesti&oacute;n est&eacute;tica; se convierte en un problema log&iacute;stico.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Cu&aacute;ndo se convierte en un problema?</h2><p class="article-text">
        Ferrari y su colaboradora, la Dra. Catherine Roster, profesora de marketing de la Universidad de Nuevo M&eacute;xico, definen el desorden como &ldquo;una sobreabundancia de posesiones que crea un espacio vital ca&oacute;tico y desorganizado&rdquo;. Pero, como a&ntilde;ade la organizadora profesional e investigadora Caroline Rogers: &ldquo;Mi desorden no es el tuyo&rdquo;. Dos hogares pueden parecer igual de llenos y, sin embargo, resultar totalmente diferentes para las personas que los habitan.
    </p><p class="article-text">
        La <a href="https://www.challengingdisorganization.org/resources/icd-clutter-quality-of-life-scale/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Escala de calidad de vida ante el desorden </a>de Ferrari ofrece un criterio pr&aacute;ctico: &iquest;afecta a la habitabilidad de tu espacio? La mesa del comedor nunca se usa porque est&aacute; sepultada bajo papeles, libros y objetos que no tienen un lugar fijo. &iquest;Te causa malestar emocional? Esa ansiedad latente que te produce que otros vean tu casa y te d&eacute; verg&uuml;enza. &iquest;Pone a prueba tus relaciones o tus finanzas? Las discusiones por el desorden, los recargos por demora en el pago de facturas que se han extraviado. El desorden se convierte en un problema cuando empieza a limitar tu vida. Las investigaciones lo confirman: un estudio de 2021 realizado por Rogers y la Dra. Rona Hart, profesora asociada de psicolog&iacute;a en la Universidad de Sussex, revel&oacute; que el desorden es uno de los principales factores predictivos de una <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0272494421000062" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">menor calidad de vida</a>.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Afecta a la habitabilidad de tu espacio? ¿Te causa malestar emocional? ¿Pone a prueba tus relaciones o tus finanzas? El desorden se convierte en un problema cuando empieza a limitar tu vida</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Por qu&eacute; nos aferramos a las cosas</h2><p class="article-text">
        El desorden rara vez se debe a una sola cosa. En mi trabajo como terapeuta integrativa y en mi investigaci&oacute;n para este art&iacute;culo, siguen surgiendo los mismos factores. Reconocer tu propio patr&oacute;n es el primer paso para cambiarlo.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>El duelo y los recuerdos que perduran</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Conservar las <a href="https://www.eldiario.es/era/ahora-que-hacemos-con-sus-cosas_1_12177928.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pertenencias de un ser querido</a> es una de las formas m&aacute;s comunes de acumular trastos, y tambi&eacute;n una de las m&aacute;s conmovedoras. Lo importante no es el objeto en s&iacute;, sino el v&iacute;nculo que lo une a nosotros. Tirar la taza favorita de un padre o una madre puede parecer, a nivel visceral, como si estuvi&eacute;ramos tirando al propio padre o madre. Ropa de ni&ntilde;os que se conserva mucho m&aacute;s all&aacute; de su utilidad, ropa comprada para beb&eacute;s que nunca llegaron a nuestras vidas: estos objetos cargan con la p&eacute;rdida no solo de una persona, sino de los futuros que hab&iacute;amos imaginado.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En nuestro sector, hablamos mucho del duelo oculto&rdquo;, dice Rogers. Ha visto a gente aferrarse a cosas que dir&iacute;amos que son basura: una vieja mochila que en realidad es un talism&aacute;n de una ruta por el Himalaya que alguien hizo cuando ten&iacute;a veintitantos a&ntilde;os y sus extremidades funcionaban de otra manera, por ejemplo. El miedo no es al desorden; es al borrado. Como ella misma dice: &ldquo;Si me deshago de esto, &iquest;significa que esa parte de mi vida ya no es real?&rdquo;. No es as&iacute;. El recuerdo vive en ti, no en el objeto.
    </p><p class="article-text">
        Nadia Vidal, asesora de Hoarding UK, lo explica de forma sencilla: desprenderse de las pertenencias de un ser querido forma parte del proceso de duelo; por su propia naturaleza, el duelo no se puede apresurar.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>El sentimentalismo</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la experiencia de Jenn Jordan, este es el principal motivo por el que se acumulan las cosas. Jordan, fundadora de la empresa de organizaci&oacute;n profesional Orjenise, lo ve por todas partes. &ldquo;Cuanto m&aacute;s sentimental es una persona, m&aacute;s cosas tiene&rdquo;. Las tarjetas de cumplea&ntilde;os son el ejemplo cl&aacute;sico: cada una parece inofensiva hasta que acabas teniendo cajas llenas de ellas. &ldquo;Nos decimos a nosotros mismos que estamos conservando el amor&rdquo;, afirma Jordan. &ldquo;A veces solo estamos guardando papel&rdquo;. El objetivo no es dejar de sentirnos sentimentales, sino preguntarnos si necesitamos cada objeto f&iacute;sico para honrarlo.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Procrastinaci&oacute;n y evasi&oacute;n</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Ferrari es directo: la procrastinaci&oacute;n &ldquo;no tiene nada que ver con la pereza, ni con una mala gesti&oacute;n del tiempo&rdquo;. En esencia, se trata de evitaci&oacute;n, y la evitaci&oacute;n tiene que ver con las emociones. A veces el desorden se acumula cuando lo posponemos. A veces eso provoca m&aacute;s retrasos, porque cada pila es un recordatorio de algo inconcluso, lo que genera agobio, lo que a su vez genera m&aacute;s evitaci&oacute;n. Jordan llama a la respuesta habitual &ldquo;tocar la superficie&rdquo;: una limpieza r&aacute;pida y superficial, una bolsa junto a la puerta que permanece all&iacute; durante semanas. Ordenar reorganiza lo que ya existe. Despejar requiere algo diferente: el esfuerzo emocional de decidir realmente qu&eacute; se queda y qu&eacute; se va.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Herencia</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Parte del desorden tiene su origen en la herencia. Tanto en mi vida personal como en mi trabajo con los clientes, observo c&oacute;mo la migraci&oacute;n, la clase social y la escasez generacional determinan lo que la gente conserva y por qu&eacute;. Si las cosas eran dif&iacute;ciles de conseguir durante la infancia, o si la familia ha sobrevivido a un desplazamiento o a una guerra, aferrarse a los objetos no es un h&aacute;bito, sino una herencia. El objeto se convierte en un seguro. Esto ayuda a explicar por qu&eacute; la est&eacute;tica minimalista puede resultar vergonzosa en ciertas comunidades: es un est&aacute;ndar creado por quienes siempre han tenido el lujo de dar por sentado que pod&iacute;an reemplazar lo que perd&iacute;an. El objetivo de las familias que han pasado por dificultades nunca fue tener una casa de exposici&oacute;n; es la seguridad.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuanto más sentimental es una persona, más cosas tiene</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Jenn Jordan</span>
                                        <span>—</span> organizadora profesional
                      </div>
          </div>

  </blockquote><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Identidad</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Jordan identifica tres patrones comunes: el &ldquo;yo aspiracional&rdquo; conserva el equipo de gimnasio y los libros de texto de idiomas sin abrir, prueba de en qui&eacute;nes pretendemos convertirnos; el &ldquo;yo del coste irrecuperable&rdquo; se aferra a las cosas porque se gast&oacute; demasiado dinero; y el &ldquo;yo nost&aacute;lgico&rdquo; se aferra a lo que Jordan llama &ldquo;s&iacute;mbolos del esp&iacute;ritu&rdquo;, objetos que se guardan como prueba de un yo anterior. Los hombres y las colecciones de CD son su ejemplo favorito. Ese &aacute;lbum de Radiohead no tiene que ver realmente con la m&uacute;sica; tiene que ver con la persona que conoc&iacute;a a Radiohead antes que nadie.
    </p><p class="article-text">
        Debajo del s&iacute;mbolo espiritual se esconde el miedo a perder un yo que una vez reconociste. Eso no es trivial. Pero ser consciente de ello crea una elecci&oacute;n: &iquest;quieres seguir viviendo en un museo de quien fuiste o hacer espacio para quien eres?
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>La verg&uuml;enza del desorden</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Una de las razones por las que el desorden persiste es la verg&uuml;enza, y la presi&oacute;n por mantener un hogar perfecto, amplificada por las redes sociales, recae de manera desproporcionada sobre las mujeres. Sin embargo, la investigaci&oacute;n de Ferrari no muestra diferencias significativas entre g&eacute;neros en cuanto al desorden en s&iacute; mismo. La diferencia radica en c&oacute;mo se denomina. &ldquo;Las mujeres tienen 'desorden'. En el caso de los hombres, son sus 'juguetes'. Son sus 'cosas'&rdquo;. El secretismo permite que la verg&uuml;enza prospere. Por eso la gente difumina el fondo de sus videollamadas por Zoom o dice &ldquo;es que estoy muy ocupado&rdquo; en lugar de &ldquo;estoy atascado&rdquo;. Comprender que tu desorden est&aacute; conectado con algo real, ya sea una p&eacute;rdida, la identidad, la ansiedad o la historia, no es una excusa para quedarte estancado. Es el punto de partida compasivo para el cambio.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El psicólogo investigador sobre desorden Joseph Ferrari aconseja que otra persona sostenga el objeto mientras tú tomas la decisión de deshacerte de ello. Al eliminar el contacto, eliminas el bucle de recuerdos que este desencadena
</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Si vives con alguien cuyo desorden te abruma, la investigaci&oacute;n de Ferrari ofrece una advertencia &uacute;til: la presi&oacute;n sale por la culata. En el momento en que una elecci&oacute;n se convierte en una exigencia, surge la resistencia. Si le dices a alguien que se deshaga de sus cosas, ya no est&aacute;s hablando de desorden; est&aacute;s amenazando su sentido de control sobre su propia vida. Vidal, que ve esto en su forma m&aacute;s extrema, lo tiene claro: el cambio duradero tiene que venir de dentro. La fuerza puede despejar una habitaci&oacute;n, pero sin llegar a la ra&iacute;z, el patr&oacute;n se repite.
    </p><h2 class="article-text">Entonces, &iquest;qu&eacute; ayuda realmente?</h2><p class="article-text">
        Rogers pregunta a sus clientes: &iquest;qu&eacute; quieres hacer en esta habitaci&oacute;n? &iquest;C&oacute;mo quieres sentirte? Sin tener eso claro, todos los objetos parecen igual de importantes y tomar decisiones se vuelve imposible. Jordan advierte que tener un mont&oacute;n de cajas de pl&aacute;stico no es la soluci&oacute;n. Guardar cosas no es una cura; es solo un aplazamiento m&aacute;s bonito.
    </p><p class="article-text">
        A menudo, las personas necesitan narrar la historia de un objeto antes de poder desprenderse de &eacute;l: explicar qu&eacute; significaba, de qui&eacute;n proced&iacute;a y qu&eacute; etapa de la vida representa. Un cliente guardaba una taza de la que su madre hab&iacute;a bebido todos los d&iacute;as, llena de polvo, arrinconada, sin usar nunca. Contar su historia, decir en voz alta lo que encerraba, fue lo que hizo que desprenderse de ella resultara imaginable. &ldquo;A veces basta con contar la historia&rdquo;, me dijeron tanto Rogers como Vidal por separado. Una vez que se ha reconocido y honrado el significado, las cosas pueden desaparecer. El amor y recuerdo te acompa&ntilde;an.
    </p><p class="article-text">
        La dificultad de desprenderse no es solo emocional. Tambi&eacute;n es f&iacute;sica. Hay una raz&oacute;n por la que los comerciantes quieren que toques la mercanc&iacute;a: la psicolog&iacute;a del consumidor demuestra que el contacto f&iacute;sico con un objeto aumenta tu sentido de la propiedad y el apego hacia &eacute;l. El mismo mecanismo funciona a la inversa cuando intentas desprenderse de algo. Ferrari aconseja que otra persona sostenga el objeto mientras t&uacute; tomas la decisi&oacute;n. Al eliminar el contacto, eliminas el bucle de recuerdos que este desencadena.
    </p><p class="article-text">
        Cuando las ra&iacute;ces emocionales son m&aacute;s profundas, ya sea por un duelo no superado, una ansiedad que parece inmanejable o una sensaci&oacute;n persistente de que por mucho que ordenes nunca logras aliviar el peso, la terapia puede ayudar. Un terapeuta puede ofrecerte un espacio para explorar los apegos que el simple orden no puede abordar. Para obtener apoyo pr&aacute;ctico, la Asociaci&oacute;n de Profesionales del Orden y la Organizaci&oacute;n pone en contacto a personas del Reino Unido con <a href="https://www.apdo.co.uk/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">profesionales</a> acreditados que se centran en la desorganizaci&oacute;n cr&oacute;nica, no en el orden est&eacute;tico.
    </p><h2 class="article-text">Una pregunta diferente que plantearse</h2><p class="article-text">
        El sentimentalismo, el amor, la lealtad hacia nuestro yo pasado: eso no son debilidades. El objetivo es dejar de proyectar esos sentimientos en las cosas que se acumulan a nuestro alrededor. Honrar lo que algo signific&oacute; y luego imaginar que va a parar a manos de alguien que lo utilizar&aacute;, lo necesitar&aacute;, lo querr&aacute;: eso no es una p&eacute;rdida, es generosidad.
    </p><p class="article-text">
        Rogers a esto lo llama ternura: negarse a reducir a una persona a su desorden. La pregunta con la que hay que empezar no es &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; no puedo simplemente deshacerme de ello?&rdquo;, sino &ldquo;&iquest;A qu&eacute; me estoy aferrando realmente?&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gynelle Leon]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/guardas-aferramos-cosas-innecesarias-deshacernos_1_13218903.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 May 2026 19:53:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Eres lo que guardas: por qué nos aferramos a cosas innecesarias y cómo deshacernos de ellas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Hogar,Psicología,Bienestar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué nos cuesta más dormir el domingo y cómo remediarlo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/cuesta-dormir-domingo-remediarlo_1_13206666.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/41b79010-8a12-4b56-b7fe-76d7f31c73cb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué es más difícil dormir el domingo, y cómo remediarlo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La del domingo es la peor noche de sueño de la semana para casi un tercio de la población, y no es casualidad</p><p class="subtitle">Las cinco cosas que debes hacer durante el día para dormir mejor por la noche, según los expertos en sueño</p></div><p class="article-text">
        Seg&uacute;n calcula <a href="https://www.sleepfoundation.org/sleep-news/one-third-of-adults-lose-sleep-to-sunday-scaries" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la Sleep Foundation</a>, el 31% de la poblaci&oacute;n identifica el domingo como la noche m&aacute;s dif&iacute;cil de la semana para conciliar el sue&ntilde;o, un porcentaje muy superior al de cualquier otro d&iacute;a. Una encuesta similar de <a href="https://www.calm.com/blog/sunday-night-sleep-troubles" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">YouGov para la </a><a href="https://www.calm.com/blog/sunday-night-sleep-troubles" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>app</em></a><a href="https://www.calm.com/blog/sunday-night-sleep-troubles" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Calm</a> con m&aacute;s de 4.000 participantes anglosajones concluy&oacute; que tres veces m&aacute;s personas duermen mal el domingo que en cualquier otra noche. El jueves, en cambio, es la noche en que menos personas tienen dificultades.
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s del insomnio dominical hay dos posibles causas que a menudo se dan a la vez. Por un lado, el reloj biol&oacute;gico alterado durante el fin de semana, y por otro, el estr&eacute;s anticipado del lunes.
    </p><h2 class="article-text">El <em>jet lag</em> social: cuando el fin de semana desajusta el reloj interno</h2><p class="article-text">
        El cuerpo humano tiene un reloj biol&oacute;gico, el sistema circadiano, que sincroniza los ciclos de sue&ntilde;o y vigilia con el entorno. La luz solar es el principal est&iacute;mulo que pone en hora este reloj. Pero cuando los horarios habituales de sue&ntilde;o cambian bruscamente, por ejemplo, por volar a otro pa&iacute;s con otro huso horario, se produce un desajuste.
    </p><p class="article-text">
        Sin ser tan dr&aacute;stico, eso es exactamente lo que ocurre cada fin de semana para millones de personas. El viernes y el s&aacute;bado por la noche muchos se acuestan m&aacute;s tarde y se levantan m&aacute;s tarde que entre semana. El reloj interno, que regula la secreci&oacute;n de melatonina y cortisol, se desplaza hacia un horario m&aacute;s tard&iacute;o. Este fen&oacute;meno se denomina <em>jet lag </em>social, y seg&uacute;n <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC8707256/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la literatura cient&iacute;fica</a>, se estima que el 69% de los adultos experimenta al menos una hora de<em> jet lag </em>social cada semana.
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, cuando intentamos ir a dormir a las 23:00 del domingo para levantarnos a las 7:00 el lunes, el cerebro no ha recibido todav&iacute;a suficiente se&ntilde;al de melatonina para inducir el sue&ntilde;o, porque el s&aacute;bado trasnochamos hasta las dos de la ma&ntilde;ana. Los <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC9172912/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios sobre </a><a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC9172912/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>jet lag</em></a><a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC9172912/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> social</a> muestran que acostarse m&aacute;s tarde los fines de semana desplaza el pico de melatonina hacia delante en el tiempo, lo que hace dif&iacute;cil conciliar el sue&ntilde;o cuando intentamos recuperar el horario laboral.
    </p><h2 class="article-text">El miedo al lunes activa el sistema de alarma</h2><p class="article-text">
        El segundo mecanismo es psicol&oacute;gico. Cuando el domingo por la tarde la mente empieza a anticipar la jornada del lunes, las reuniones, los informes pendientes, los clientes que atender o los correos sin responder, el sistema nervioso se pone en alerta como si la amenaza fuera inminente. La am&iacute;gdala, la parte del cerebro encargada de detectar amenazas, no distingue entre un peligro real e inmediato y uno anticipado. 
    </p><p class="article-text">
        La am&iacute;gdala produce una subida del cortisol y la adrenalina aumenta la frecuencia card&iacute;aca y el estado de alerta general. Todo lo contrario de lo que necesitamos para quedarnos dormidos. Una <a href="https://www.thesleepjudge.com/sunday-scaries/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">encuesta entre profesionales</a> encontr&oacute; que entre el 76% y el 80% experimentaba alg&uacute;n grado de ansiedad anticipatoria los domingos por la tarde o noche, sobre todo a causa de las obligaciones del trabajo o el estudio.
    </p><p class="article-text">
        El efecto de contraste agrava la situaci&oacute;n. Mientras que el fin de semana significa ocio, autonom&iacute;a y relajaci&oacute;n, el lunes trae estructura, obligaciones y plazos. Cuanto mayor sea la diferencia entre la semana de trabajo y el fin de semana, m&aacute;s nos costar&aacute; la transici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, hay otros factores que juegan en nuestra contra durante el fin de semana. El consumo de alcohol, que es m&aacute;s elevado, aunque parezca relajante, afecta a la calidad del sue&ntilde;o y hace que esas horas de m&aacute;s en la cama no resulten tan reparadoras. Esa siesta larga despu&eacute;s de la comida del domingo reduce la presi&oacute;n de sue&ntilde;o por la noche, y se suma a todo lo anterior para provocar insomnio. Por &uacute;ltimo, podemos agravar a&uacute;n m&aacute;s la situaci&oacute;n si nos exponemos a las pantallas antes de dormir, bien sea con un marat&oacute;n de series o, peor a&uacute;n, intentando adelantar trabajo para la ma&ntilde;ana siguiente.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; hacer para dormir mejor el domingo</h2><p class="article-text">
        No es necesario renunciar al fin de semana, sino ajustar algunos h&aacute;bitos para evitar dar vueltas en la cama durante la noche del domingo. Estas son algunas recomendaciones:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Mantener el horario de despertar durante el fin de semana: la idea es<strong> </strong>no levantarse m&aacute;s de una hora despu&eacute;s de la hora habitual entre semana, aunque hayamos trasnochado la v&iacute;spera. El horario de despertar manda m&aacute;s sobre el reloj circadiano.</li>
                                    <li>Exponerse a la luz natural por la ma&ntilde;ana: salir a la calle o desayunar junto a una ventana en los primeros 30 minutos despu&eacute;s de levantarse el domingo acelera la sincronizaci&oacute;n del reloj biol&oacute;gico con el horario real.</li>
                                    <li>Hacer una lista de tareas el domingo por la tarde:<strong> </strong>si escribimos las tareas que nos esperan el lunes, es como si las descarg&aacute;ramos de nuestra cabeza y las dej&aacute;ramos en el papel, como han podido comprobar recientes <a href="https://www.sleepfoundation.org/sleep-news/one-third-of-adults-lose-sleep-to-sunday-scaries" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">investigaciones en psicolog&iacute;a cognitiva</a>.</li>
                                    <li>Planificar algo agradable para el lunes:<strong> </strong>la ansiedad anticipatoria se reduce si tenemos algo positivo en medio de todo el estr&eacute;s, como un desayuno especial, una llamada a un amigo o escuchar nuestro podcast o m&uacute;sica favoritos de camino al trabajo.</li>
                                    <li>La higiene del sue&ntilde;o del fin de semana:<strong> </strong>conviene evitar el alcohol y las siestas larga el domingo, as&iacute; las pantallas y luces brillantes <a href="https://www.eldiario.es/era/habito-no-mirar-movil-antes-de-dormir_129_10943852.html" data-mrf-recirculation="links-noticia">al menos una hora antes de dormir.</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Entender por qu&eacute; nos cuesta conciliar el sue&ntilde;o el domingo es el primer paso para evitar los problemas de sue&ntilde;o y odiar los lunes un poco menos.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01HJXCMFAHVDRR0XBTRXNPY04S"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Martín Frías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/cuesta-dormir-domingo-remediarlo_1_13206666.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 May 2026 20:11:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué nos cuesta más dormir el domingo y cómo remediarlo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sueño,Trastornos del sueño,Ocio,Dormir,Descanso,Bienestar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las cinco cosas que debes hacer durante el día para dormir mejor por la noche, según los expertos en sueño]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/recomendaciones-expertos-sueno-para-dormir-mejor-noche_1_13091880.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f3d5e263-98cd-484d-8f7a-80994d653670_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las cinco cosas que debes hacer durante el día para dormir mejor por la noche, según los expertos en sueño"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La higiene del sueño no empieza una hora antes de acostarse, lo que hacemos durante el día determina cómo de bien o mal descansamos</p><p class="subtitle">Por qué madrugar no es bueno para todo el mundo, ni para todas las edades</p></div><p class="article-text">
        Cuando hablamos de higiene del sue&ntilde;o, solemos pensar en un ritual antes de acostarnos: bajar las luces, mantener el dormitorio oscuro, silencioso y fresco, evitar pantallas brillantes antes de dormir y reservar la cama para dormir y el sexo, y no para trabajar o ver series. Son recomendaciones probadas y corroboradas por numerosos estudios. Aunque por s&iacute; solas no sirven para curar <a href="https://www.eldiario.es/era/despiertos-cuatro-manana-insomnio-matinal_1_13047889.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el insomnio</a>, son una base m&iacute;nima para <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC11610801/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mejorar la calidad del sue&ntilde;o</a> de las personas.
    </p><p class="article-text">
        Pero la preparaci&oacute;n para el sue&ntilde;o no puede limitarse a esos momentos antes de meterse en la cama. Lo que hacemos durante el d&iacute;a tiene una influencia mayor de lo que pensamos. Un ejemplo que resulta familiar a todo el mundo es la cafe&iacute;na. Si el primer caf&eacute; de la ma&ntilde;ana ayuda a empezar el d&iacute;a, los <a href="https://www.eldiario.es/era/experta-sueno-hora-ultimo-cafe-dia-prudente-seria-evitarlo-partir-media-tarde-xp_1_13064851.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">caf&eacute;s despu&eacute;s de la hora de comer</a> pueden hipotecar el descanso nocturno, y por tanto <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12373328/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el rendimiento del d&iacute;a siguiente</a>. Sin embargo, hay mucho m&aacute;s que caf&eacute; en nuestro d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En medicina del sue&ntilde;o se dice que el sue&ntilde;o se construye desde que nos despertamos&rdquo;, afirma la doctora Celia Garc&iacute;a Malo, neur&oacute;loga y coordinadora del Grupo de Estudio de Sue&ntilde;o de la Sociedad Espa&ntilde;ola de Neurolog&iacute;a. &ldquo;No solo en las &uacute;ltimas dos horas antes de irnos a dormir, sino que desde que iniciamos el d&iacute;a, vamos a&ntilde;adiendo reguladores a nuestro sue&ntilde;o&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Los seres humanos somos animales diurnos y nuestra existencia est&aacute; regulada por un reloj interno en nuestro cerebro, los <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK519507/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ritmos circadianos</a>. Estos ciclos de 24 horas est&aacute;n sincronizados con la rotaci&oacute;n del planeta Tierra y regulados, principalmente, por la alternancia de luz y oscuridad, pero tambi&eacute;n hay otros factores. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es una actividad del material gen&eacute;tico de nuestras c&eacute;lulas. Nuestros ciclos circadianos son de todo el d&iacute;a, no solo de cuando nos vamos a acostar&rdquo;, corrobora Manuel Mart&iacute;n-Loeches, catedr&aacute;tico de Psicobiolog&iacute;a de la Universidad Complutense de Madrid. &ldquo;Para que se segreguen las hormonas correspondientes en cada momento tiene que haberse cumplido un ciclo previamente&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El sueño se construye desde que nos despertamos (...) Desde que iniciamos el día, vamos añadiéndole reguladores</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Celia García Malo</span>
                                        <span>—</span>  neuróloga y coordinadora del Grupo de Estudio de Sueño de la SEN
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">La luz por la ma&ntilde;ana</h2><p class="article-text">
        Nuestro reloj circadiano se 'pone en hora' con la luz que recibimos en la retina. Es el motivo por el que <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/evita-viajes-avion-destrocen-cuerpo_1_1166048.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sufrimos el</a><a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/evita-viajes-avion-destrocen-cuerpo_1_1166048.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em> jet lag</em></a> cuando hacemos un vuelo transoce&aacute;nico: la informaci&oacute;n de la luz no coinciden con el reloj interno en nuestro cerebro, y necesitamos unos cuantos d&iacute;as para ajustarlo. Por eso, la exposici&oacute;n a luz natural por la ma&ntilde;ana ayuda a sincronizar el reloj, y a adelantarlo si tenemos problemas porque trasnochamos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La luz solar es el regulador del ritmo circadiano m&aacute;s importante, es el que tiene m&aacute;s peso&rdquo;, explica la doctora Garc&iacute;a. Junto a los otros factores, activa los neurotransmisores y hormonas que nos preparan para la actividad, como el cortisol, la noradrenalina, la serotonina y la dopamina. &ldquo;Realmente tenemos que intentar concentrar la mayor exposici&oacute;n a la luz en la ma&ntilde;ana, para que luego al atardecer y en las &uacute;ltimas horas del d&iacute;a tengamos lo contrario, menos activaci&oacute;n&rdquo;, a&ntilde;ade la especialista. &ldquo;No toda la luz es igual, no puedes sustituir la luz natural con luz artificial, por lo menos no con la misma eficacia&rdquo;, matiza Mart&iacute;n-Loeches.
    </p><p class="article-text">
        En cambio, <a href="https://www.eldiario.es/era/pantallas-dormir-no-luz-azul-roba-sueno_1_12631920.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la exposici&oacute;n a luz artificial intensa, especialmente azul</a>, en las &uacute;ltimas horas del d&iacute;a env&iacute;a al cerebro el mensaje de que &ldquo;todav&iacute;a es de d&iacute;a&rdquo;, retrasa la secreci&oacute;n de melatonina y desplaza el sue&ntilde;o hacia m&aacute;s tarde. Este es el problema de la vida moderna, <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12754674/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">llena de pantallas</a> y luces artificiales brillantes a cualquier hora de la noche.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">El ejercicio f&iacute;sico</h2><p class="article-text">
        El ejercicio f&iacute;sico es, probablemente, uno de los moduladores positivos m&aacute;s potentes del sue&ntilde;o. No se trata de tanto de hacer sesiones intensas en el gimnasio, sino de moverse de forma regular a lo largo del d&iacute;a, especialmente en las primeras horas de la ma&ntilde;ana. Una <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10503965/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">amplia revisi&oacute;n de estudios</a> lleg&oacute; a la conclusi&oacute;n de que el ejercicio de intensidad moderada reduc&iacute;a la latencia del sue&ntilde;o (el tiempo que tardamos en dormirnos) y mejoraba su calidad general, incluso mejorando los s&iacute;ntomas del insomnio.
    </p><p class="article-text">
        El cuerpo que se mueve durante el d&iacute;a parece enviar al cerebro el mensaje de que el descanso nocturno ser&aacute; bien recibido y necesario. &ldquo;La actividad f&iacute;sica por la ma&ntilde;ana corta el ciclo de secreci&oacute;n de melatonina, y la melatonina residual se guarda para la noche siguiente. Es l&oacute;gico que despu&eacute;s tengas m&aacute;s somnolencia porque has acumulado m&aacute;s potencia de melatonina&rdquo;, explica la doctora Garc&iacute;a Malo. Por la tarde o por la noche, los efectos no son tan beneficiosos. &ldquo;Tenemos que evitar la activaci&oacute;n <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/gimnasio-noche-mala-idea_1_12849889.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por la noche, ir al gimnasio no es muy recomendable</a>&rdquo;, advierte Mart&iacute;n-Loeches.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Controlar el estr&eacute;s</h2><p class="article-text">
        Aunque en nuestra sociedad no es habitual pasar fr&iacute;o, hambre o sentir agotamiento f&iacute;sico de manera sostenida en el tiempo, el d&iacute;a es una sucesi&oacute;n de peque&ntilde;os estresantes: correos urgentes, plazos, discusiones, atascos de tr&aacute;fico o noticias inquietantes. El efecto acumulativo en nuestro organismo eleva el nivel de activaci&oacute;n fisiol&oacute;gica y cognitiva. El sistema de alerta, que deber&iacute;a bajar la guardia seg&uacute;n avanza la tarde, se queda encendido. Muchas intervenciones en higiene del sue&ntilde;o que incluyen <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/38263131/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">t&eacute;cnicas de relajaci&oacute;n</a>, control de est&iacute;mulos (como evitar el trabajo y las pantallas) y reestructuraci&oacute;n de h&aacute;bitos est&aacute;n destinadas crear una rutina que marque con suavidad el paso del d&iacute;a a la noche.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No es de extra&ntilde;ar que cuando atravesamos &eacute;pocas de estr&eacute;s intenso, el sue&ntilde;o sea uno de los primeros en resentirse. &ldquo;El estr&eacute;s es un perturbador de sue&ntilde;o a todas horas, es el antagonista de todas las sustancias que promueven el bienestar y la relajaci&oacute;n&rdquo;, corrobora la doctora Garc&iacute;a. En la direcci&oacute;n contraria, los estudios han comprobado que cuando mejora la calidad del sue&ntilde;o, tambi&eacute;n mejora la salud mental y <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/34607184/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">disminuyen los s&iacute;ntomas de ansiedad y depresi&oacute;n</a>.
    </p><h2 class="article-text">El contacto social</h2><p class="article-text">
        Las interacciones sociales en las primeras horas del d&iacute;a act&uacute;an como<em> zeitgebers.</em> Esta palabra alemana se usa para referirse a <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC6492024" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los factores que &ldquo;dan la hora&rdquo;</a>, es decir, que ayudan a sincronizar el reloj circadiano. Los <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC11262420/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios en modelos animales</a> muestran que interacciones sociales repetidas a la misma hora pueden llegar a arrastrar los ritmos de actividad incluso en ausencia de se&ntilde;ales luminosas. En humanos, la organizaci&oacute;n social de la ma&ntilde;ana (horarios de trabajo y escuela, rutinas compartidas, la primera comida del d&iacute;a) act&uacute;an como estas se&ntilde;ales para coordinar los ciclos de sue&ntilde;o y vigilia. &ldquo;Son reguladores que, cuando los aplicamos en las primeras horas del d&iacute;a, generamos un mayor contraste entre el d&iacute;a y la noche&rdquo;, apunta la doctora Garc&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Prueba de esto es que, cuando existe un desajuste entre el horario social y el reloj interno, el llamado <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/jetlag-social-funcionas-mananas_1_3029919.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>jetlag</em></a><a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/jetlag-social-funcionas-mananas_1_3029919.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> social</a>, la calidad del sue&ntilde;o empeora, <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10899945/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">especialmente en personas j&oacute;venes</a>.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La actividad física por la mañana corta el ciclo de secreción de melatonina, y la melatonina residual se guarda para la noche siguiente. Es lógico que después tengas más somnolencia porque has acumulado más potencia de melatonina</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Celia García Malo</span>
                                        <span>—</span> neuróloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">La alimentaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Las dietas muy ricas en az&uacute;cares simples y alimentos ultraprocesados se asocian con m&aacute;s despertares nocturnos y sue&ntilde;o m&aacute;s superficial <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/36470114/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en estudios observacionales</a>. Una dieta con m&aacute;s fibra, verduras, frutas y grasas saludables se vincula con mejor sue&ntilde;o, as&iacute; como tript&oacute;fano, el amino&aacute;cido precursor de la melatonina que se encuentra sobre todo en la carne y los l&aacute;cteos.
    </p><p class="article-text">
        La interacci&oacute;n entre la dieta y el sue&ntilde;o es compleja, pero la inflamaci&oacute;n, las oscilaciones bruscas de glucosa en sangre y los problemas digestivos pueden interferir. &ldquo;Las comidas copiosas generan una distorsi&oacute;n en el sue&ntilde;o porque requieren una actividad extra para poder procesarlas y extraer sus nutrientes. Guardar un periodo de ayuno antes de acostarnos es recomendable&rdquo;, afirma Garc&iacute;a Malo.
    </p><p class="article-text">
        Aunque no son estrictamente alimentos, la cafe&iacute;na y el alcohol que consumimos durante el d&iacute;a tienen efectos sobre el descanso nocturno. A pesar de que las personas metabolizan de forma diferente la cafe&iacute;na, hay l&iacute;mites, <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/cafe-limites-consumo-cafeina_1_11509170.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tanto en la cantidad</a> como en la hora a la que se toma el &uacute;ltimo caf&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        El alcohol es m&aacute;s traicionero. Mucha gente piensa que puede ayudar a conciliar el sue&ntilde;o, pero, aunque puede ayudar a quedarse dormido, al avanzar la noche fragmenta el sue&ntilde;o y reduce el sue&ntilde;o reparador. Como la cafe&iacute;na, el alcohol tiene que eliminarse del organismo y puede tardar horas, por lo que se desaconseja consumirlo antes de dormir.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo ser&iacute;a, entonces, un d&iacute;a dise&ntilde;ado para favorecer el descanso nocturno? Podr&iacute;amos empezar con una exposici&oacute;n a la luz natural en las primeras horas, hablar con personas de nuestro entorno al despertar, hacer ejercicio en la primera mitad del d&iacute;a y comer la mayor parte de las calor&iacute;as antes de la cena. Acompa&ntilde;ando a todo esto, tratar de controlar el estr&eacute;s. &ldquo;Todo lo que podamos hacer a favor de organizar un poco mejor nuestra rutina y generar este contraste entre el d&iacute;a y la noche es positivo para el descanso&rdquo;, concluye la doctora Garc&iacute;a.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01HJXCMFAHVDRR0XBTRXNPY04S"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Darío Pescador]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/recomendaciones-expertos-sueno-para-dormir-mejor-noche_1_13091880.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Apr 2026 20:10:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las cinco cosas que debes hacer durante el día para dormir mejor por la noche, según los expertos en sueño]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sueño,Trastornos del sueño,Dormir,Descanso,Bienestar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué madrugar no es bueno para todo el mundo, ni para todas las edades]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/madrugar-no-bueno-mundo-edades_1_13098544.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/83604f7b-bd8f-47fe-874f-e24a6609f74b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué madrugar no es bueno para todo el mundo, ni para todas las edades"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Madrugar se considera a veces una virtud y una fortaleza moral, pero para algunas personas con un cronotipo distinto puede suponer incluso una merma para su salud
</p><p class="subtitle">Noctámbulos o madrugadores: ¿quién es superior según la ciencia?</p></div><p class="article-text">
        Eso de la &ldquo;Espa&ntilde;a que madruga&rdquo;, al igual que ese libro de autoayuda titulado <a href="https://www.eldiario.es/era/club-5-manana-madrugar-secreto-vida-mejor_1_11575431.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El club de las 5 de la ma&ntilde;ana,</a> se ha convertido en una <a href="https://www.eldiario.es/era/pavel-durov-telegram-hombres-de-alto-valor_1_11619601.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">posici&oacute;n ideol&oacute;gica</a>: madrugar no es solo una opci&oacute;n o una imposici&oacute;n, sino un deber. Quienes madrugan son trabajadores y disciplinados, quienes se quedan en la cama hasta m&aacute;s tarde, vagos e indolentes. Ganadores y perdedores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estas ideas est&aacute;n siendo propagadas por una legi&oacute;n de <em>influencers </em>que suben a TikTok, Instagram o YouTube sus v&iacute;deos de &ldquo;mi rutina a las 5 AM&rdquo;. Emprendedores musculados que meditan, entrenan, leen, responden correos y han vivido tres vidas antes de que el resto haya apagado el despertador.
    </p><p class="article-text">
        Pero la biolog&iacute;a humana no entiende de v&iacute;deos virales, y la ciencia es tozuda con los hechos. Madrugar es un comportamiento dictado <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/28364486/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en gran medida por nuestros genes</a> y nuestro entorno. Los estudios de cronobiolog&iacute;a indican claramente que madrugar no es bueno para todo el mundo ni para todas las edades. De hecho, para muchas personas, forzar ese horario puede ser da&ntilde;ino.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ya no es solo el hecho de dormir, sino todo lo que va asociado, como la concentraci&oacute;n o el rendimiento cognitivo. Hay personas que rinden much&iacute;simo a primeras horas de la ma&ntilde;ana y personas que hasta que no est&aacute; bien entrada la tarde no tienen su pico de concentraci&oacute;n. Todo eso viene fisiol&oacute;gicamente marcado&rdquo;, dice Mar&iacute;a de los &Aacute;ngeles Bonmat&iacute; Carri&oacute;n, profesora de del Departamento de Anatom&iacute;a y Psicobiolog&iacute;a de la Universidad de Murcia y autora del libro <em>Que nada te quite el sue&ntilde;o,</em> editado por Cr&iacute;tica.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay personas que rinden muchísimo a primeras horas de la mañana y personas que hasta que no está bien entrada la tarde no tienen su pico de concentración. Todo eso viene fisiológicamente marcado</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">María de los Ángeles Bonmatí Carrión</span>
                                        <span>—</span> Departamento de Anatomía y Psicobiología (UM)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Dime tu cronotipo y te dir&eacute; si te cuesta madrugar</h2><p class="article-text">
        En el centro de esta discusi&oacute;n est&aacute;n los cronotipos. El <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/33804974/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cronotipo se puede definir</a> como la preferencia natural de cada persona por horarios m&aacute;s tempranos o m&aacute;s tard&iacute;os de sue&ntilde;o y actividad. Hay personas claramente matutinas, y otras claramente vespertinas, mientras que muchas otras est&aacute;n en alg&uacute;n punto intermedio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Durante mucho tiempo se pens&oacute; que esto era cuesti&oacute;n de costumbre o de disciplina, pero estudios recientes han demostrado que el cronotipo tiene <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/28364486/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un fuerte componente gen&eacute;tico</a>. Grandes estudios de asociaci&oacute;n del genoma, con cientos de miles de participantes, han <a href="https://www.nature.com/articles/s41467-018-08259-7" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">identificado m&aacute;s de 300 loci gen&eacute;ticos</a> relacionados con ser m&aacute;s de ma&ntilde;ana o de noche, muchos de ellos en genes implicados en la regulaci&oacute;n del reloj circadiano en el cerebro y en la retina. El cronotipo es un rasgo multidimensional, que afecta no solo al sue&ntilde;o sino tambi&eacute;n a <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/11379665/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ritmos de temperatura, cortisol</a>, alerta y otros sistemas fisiol&oacute;gicos.
    </p><p class="article-text">
        Desde una perspectiva evolutiva, esta diversidad tiene sentido. Una de las hip&oacute;tesis cl&aacute;sicas es la del <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/28701566/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">centinela de la tribu</a>: en grupos humanos ancestrales de cazadores-recolectores, que viv&iacute;an expuestos a depredadores, era mala idea que todo el grupo se quedara dormido a la vez. Al estudiar poblaciones de cazadores-recolectores modernos se observa que, incluso sin luz artificial ni despertadores, rara vez todos duermen al mismo tiempo.
    </p><p class="article-text">
        La geograf&iacute;a tambi&eacute;n tuvo su influencia. &ldquo;El cronotipo del madrugador al parecer es una herencia neandertal&rdquo;, explica Manuel Mart&iacute;n-Loeches, catedr&aacute;tico de Psicobiolog&iacute;a de la Universidad Complutense de Madrid. &ldquo;Los&nbsp;neandertales aparecieron en Europa, donde hay muchas menos horas de luz que en &Aacute;frica. Hubo una variante gen&eacute;tica neandertal que les hac&iacute;a madrugar y estar dispuestos ya para la acci&oacute;n desde temprano por la ma&ntilde;ana. Pero no todo el mundo tiene esa variante&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><h2 class="article-text">El <em>jet lag</em> social y los adolescentes trasnochadores</h2><p class="article-text">
        El <em>jet lag</em> social se describe como el desfase cr&oacute;nico entre el reloj interno de una persona y los horarios que le impone la sociedad, como la hora de entrar al trabajo o al instituto, como si volviera cada lunes de un viaje transoce&aacute;nico, despu&eacute;s de trasnochar el fin de semana.
    </p><p class="article-text">
        Un estudio con adultos mostr&oacute; que cada hora adicional de <em>jet lag </em>social <a href="https://aasm.org/social-jet-lag-is-associated-with-worse-mood-poorer-health-and-heart-disease/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se asociaba con peor estado de &aacute;nimo</a>, peor percepci&oacute;n de salud y mayor fatiga, as&iacute; como con un aumento del 11% en la probabilidad de tener enfermedad cardiovascular, incluso controlando por la cantidad total de sue&ntilde;o. En <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12556708/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Espa&ntilde;a, la cuesti&oacute;n se agrava a&uacute;n m&aacute;s</a>, ya que el horario oficial sigue desfasado respecto al horario solar, y el pa&iacute;s sigue en el huso horario equivocado.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">El &#039;jet lag&#039; social se describe como el desfase crónico entre el reloj interno de una persona y los horarios que le impone la sociedad, como la hora de entrar al trabajo o al instituto</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los adolescentes son caso aparte. Quiz&aacute; recordemos que cuando est&aacute;bamos en el instituto, madrugar era un castigo, y los fines de semana pod&iacute;amos dormir hasta la hora de comer. Los estudios con adolescentes han encontrado que horarios <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC4824552/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">incompatibles con su cronotipo</a> tienen menos horas de sue&ntilde;o, m&aacute;s somnolencia diurna, peor rendimiento acad&eacute;mico y m&aacute;s s&iacute;ntomas emocionales. &ldquo;Los adolescentes tienen un ciclo hormonal que les hace dormir m&aacute;s horas de lo habitual. Luego, con la edad van disminuyendo las horas de sue&ntilde;o progresivamente&rdquo;, corrobora Mart&iacute;n-Loeches. Esto ha llevado a que en algunos pa&iacute;ses haya programas para ajustar los horarios de los institutos a esta realidad.
    </p><p class="article-text">
        Para los adolescentes este cambio tiene una <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC9665092/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">base hormonal y neurol&oacute;gica</a>. Seg&uacute;n explica Bonmat&iacute;, &ldquo;en la adolescencia se retrasa el pico de secreci&oacute;n de melatonina. Ese retraso hace que se retrase el inicio de sue&ntilde;o. Luego tambi&eacute;n hay cierto retraso en el propio reloj circadiano en el cerebro, y los adolescentes tienen m&aacute;s sensibilidad a la luz a &uacute;ltimas horas de la tarde, y eso le va a producir un mayor retraso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC9665092/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">metaan&aacute;lisis muestran</a> que, a partir de la secundaria, la mayor&iacute;a de adolescentes no alcanza las horas de sue&ntilde;o recomendadas cuando la entrada al instituto es demasiado temprana, y que retrasar la entrada, aunque sea una hora, mejora la situaci&oacute;n. Pero hay posibles complicaciones: &ldquo;Si retrasamos el momento del despertar de esos adolescentes, probablemente la somnolencia todav&iacute;a se va a retrasar m&aacute;s por la noche. La opci&oacute;n m&aacute;s equilibrada ser&iacute;a mantener la hora de entrada, pero quiz&aacute; poner asignaturas que no requieran un gran rendimiento cognitivo a primera hora&rdquo;, opina Bonmat&iacute;.
    </p><h2 class="article-text">Los problemas de madrugar a la fuerza</h2><p class="article-text">
        Cuando una persona que no es madrugadora de forma natural decide, o se ve obligada, a levantarse muy temprano, hay dos estrategias: acostarse antes o recortar horas de sue&ntilde;o. Lo primero, para muchos cronotipos vespertinos, es dif&iacute;cil: la melatonina empieza a elevarse m&aacute;s tarde, y el estado de alerta se mantiene hasta bien entrada la noche. Por eso&nbsp;tardan m&aacute;s en conciliar el sue&ntilde;o, la calidad del sue&ntilde;o se resiente y duermen menos horas. A largo plazo, esto no solo produce cansancio, sino que <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12433348/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">afecta a funciones cognitivas</a> como la memoria de trabajo y la atenci&oacute;n, incrementa la irritabilidad y se asocia a peores h&aacute;bitos de salud, como m&aacute;s consumo de cafe&iacute;na o comida poco saludable.
    </p><p class="article-text">
        Si la persona insiste en mantener un horario muy temprano durante semanas o meses, el organismo intenta adaptarse, pero esa adaptaci&oacute;n tiene un l&iacute;mite y un coste. La pregunta es: &iquest;puede una persona convertirse en madrugadora si se lo propone? La respuesta es, hasta cierto punto, s&iacute;, pero no todo el mundo en la misma medida, y no sin pagar alg&uacute;n precio. Se ha observado que intentar desplazar cr&oacute;nicamente el reloj circadiano con luz y horarios estrictos puede adelantar algo la hora de sue&ntilde;o y de despertar, pero muchas personas mantienen marcadores internos (como la temperatura m&iacute;nima nocturna) desfasados, se&ntilde;al de que el reloj central no ha cambiado tanto como los h&aacute;bitos externos. Esto incrementa la vulnerabilidad a trastornos del estado de &aacute;nimo y problemas metab&oacute;licos, as&iacute; como el <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/40502800/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">riesgo de enfermedades cardiovasculares</a>.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Los estudios en cronotipos marcadamente vespertinos indican que, incluso con estas medidas, el cambio suele ser limitado y, sobre todo, reversible: en cuanto desaparecen las obligaciones, el reloj vuelve a su horario preferido</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Hay intervenciones que ayudan a adelantar el reloj circadiano: exponerse a luz intensa por la ma&ntilde;ana, limitar la luz azul por la noche, mantener horarios de comida y actividad f&iacute;sica m&aacute;s tempranos, y ser constante con la hora de acostarse. Estas estrategias pueden adelantar algo la fase del sue&ntilde;o en muchas personas intermedias, acerc&aacute;ndolas a un patr&oacute;n m&aacute;s matutino sin grandes consecuencias negativas. Pero los estudios en cronotipos marcadamente vespertinos indican que, incluso con estas medidas, el cambio suele ser limitado y, sobre todo, reversible: en cuanto desaparecen las obligaciones, <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0149763423000830" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el reloj vuelve a su horario preferido</a>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay cierta controversia&rdquo;, dice Bonmat&iacute;. &ldquo;Hace unos a&ntilde;os se public&oacute; un protocolo para intentar hacer m&aacute;s matutina a gente que era vespertina. Parece ser que funcionaba y que la gente al final consegu&iacute;a tener un ritmo de vida m&aacute;s adaptado a sus obligaciones laborales. Pero otros estudios hablan de que forzar el comportamiento a unos horarios diferentes a los que marca nuestro cronotipo estar&iacute;a relacionado con una menor esperanza de vida&rdquo;, a&ntilde;ade.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nada de esto significa que las personas matutinas est&eacute;n equivocadas o que madrugar sea intr&iacute;nsecamente malo. Significa que hemos confundido durante a&ntilde;os una caracter&iacute;stica biol&oacute;gica, en parte gen&eacute;tica y moldeada por la evoluci&oacute;n, con una virtud moral. Para algunas personas y en determinadas circunstancias, levantarse muy temprano encaja de forma natural con su fisiolog&iacute;a y su entorno, y puede ser una fuente de bienestar. Para otras, sobre todo adolescentes y adultos con cronotipos vespertinos, madrugar de manera forzada es una pelea constante.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Darío Pescador]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/madrugar-no-bueno-mundo-edades_1_13098544.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 29 Mar 2026 20:10:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué madrugar no es bueno para todo el mundo, ni para todas las edades]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Trastornos del sueño,Sueño,Salud,Dormir,Bienestar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De internautas a usuarios: ¿en qué momento internet dejó de ser un sitio al que acudir para divertirnos?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/internautas-usuarios-momento-internet-dejo-sitio-acudir-divertirnos_1_13114086.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c586b54b-99b8-448b-a18d-00d1ff3566bd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De internautas a usuarios: ¿en qué momento internet dejó de ser un sitio al que acudir para divertirnos?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No es sólo un cambio semántico, la llegada de los teléfonos inteligentes cambió el acercamiento a internet y las posibilidades de construirlo colectivamente. En 2026, cuando las apps han desplazado a la navegación tradicional por web, reflexionamos sobre esta transformación y sus implicaciones</p><p class="subtitle">El desencanto de la generación que quiso vivir de internet: “Se nos ha vendido la falacia de la meritocracia digital”</p></div><p class="article-text">
        Hubo un tiempo en el que fuimos&nbsp;<em>internautas</em>. Seguro que lo recuerda. El t&eacute;rmino circulaba con amplia aceptaci&oacute;n en los medios mucho antes de 2014, a&ntilde;o en el que el Diccionario de la Lengua Espa&ntilde;ola lo acogi&oacute;. De hecho, se podr&iacute;a aventurar que en ese momento su uso estaba ya en franco declive. El suyo fue un tiempo anterior a la popularidad de las redes sociales y los tel&eacute;fonos inteligentes. Su&nbsp;<a href="https://www.rae.es/dhle/internauta" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">primer uso documentado</a>&nbsp;data, seg&uacute;n la RAE, de 1994, un a&ntilde;o en el que el internet dom&eacute;stico no era a&uacute;n una realidad extendida a todos los hogares.
    </p><p class="article-text">
        Los&nbsp;<em>internautas</em>&nbsp;fueron quienes iniciaron la andadura por el terreno desconocido y todav&iacute;a ind&oacute;mito que promet&iacute;a internet. La palabra es po&eacute;tica, pues arrastra consigo la imagen espacial del cosmonauta, sus botas pesadas recorriendo otro planeta, evoca una misi&oacute;n pionera, que tiene m&aacute;s que ver con la exploraci&oacute;n de un entorno desconocido que con el rol de alguien que ya siente el espacio c&oacute;modo o familiar. En el &aacute;mbito anglosaj&oacute;n, el l&eacute;xico no caminaba lejos. Desde el antiguo&nbsp;<em>cybernaut</em>&nbsp;a&nbsp;<em>internet surfer</em>, que tambi&eacute;n mantiene un reflejo en lengua espa&ntilde;ola, en la que internet es algo que se surfea o navega. Implica arrojo y algo de pericia ante ese oleaje que representa el exceso de informaci&oacute;n y est&iacute;mulos de la red.
    </p><p class="article-text">
        Fue un vocabulario que se desprendi&oacute; de un entorno concreto, el de la&nbsp;<em>world wide web</em>, que vive tambi&eacute;n su particular oto&ntilde;o, pues el mundo de las&nbsp;<em>apps</em>&nbsp;ha logrado desplazarlo como m&eacute;todo m&aacute;s habitual de acceso a internet. Defin&iacute;a un tiempo previo al de las redes sociales tal y como las conocemos ahora. Hoy, las conexiones por dispositivos m&oacute;viles superan las que se realizan a trav&eacute;s de un ordenador, y la navegaci&oacute;n por las&nbsp;<em>apps</em>&nbsp;supera ya al sitio web tradicional. De la misma manera, un buen d&iacute;a, el t&eacute;rmino&nbsp;<em>usuario</em>&nbsp;lleg&oacute; para desplazar al&nbsp;<em>internauta</em>&nbsp;y, de manera muy sutil, &mdash;pues el lenguaje tiene la habilidad de serlo&mdash;, defini&oacute; tambi&eacute;n una transformaci&oacute;n en el acercamiento a estas tecnolog&iacute;as. Ser m&aacute;s&nbsp;<em>usuario</em>&nbsp;y menos&nbsp;<em>internauta</em>&nbsp;tiene que ver con nuestras posibilidades de agencia creativa en el ecosistema digital.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Para esta generación, el desembarco en internet se contagió de esas ganas de explorar y crear, libre de objetivos de productividad. El ordenador doméstico era un juego en sí mismo</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Crear, jugar y explorar internet</h2><p class="article-text">
        Muchos miembros de la generaci&oacute;n&nbsp;<em>millennial</em>&nbsp;o Z podr&aacute;n recordar sus primeros pasos digitales en un ordenador de sobremesa compartido por toda la familia. Tal vez atesoren recuerdos de s&iacute; mismos dibujando con p&iacute;xeles, haciendo coloridos r&oacute;tulos en programas de edici&oacute;n, copiando c&oacute;digo html para crear una p&aacute;gina web que no estaba alojada en ning&uacute;n sitio y, en definitiva, exprimiendo al m&aacute;ximo las posibilidades de crear y personalizar hasta el <em>software</em> m&aacute;s prosaico. &ldquo;Un artista es un explorador&rdquo;, reza una de las citas m&aacute;s c&eacute;lebres del pintor Henri Matisse. Para esta generaci&oacute;n, el desembarco en internet se contagi&oacute; de esas ganas de explorar y crear, libre de objetivos de productividad. El ordenador dom&eacute;stico era un juego en s&iacute; mismo.<strong> </strong>Aquellos internautas no reun&iacute;an tal vez las competencias t&eacute;cnicas necesarias para montar eficientemente proyectos de apariencia profesional y alcance masivo, pero no les faltaba la inquietud de querer conocer las herramientas por dentro.
    </p><p class="article-text">
        Isi Cano es docente en primaria. Desde hace ocho a&ntilde;os imparte para los seis cursos de esta etapa una asignatura de creaci&oacute;n digital con competencias de desarrollo de videojuegos, dise&ntilde;o multimedia y rob&oacute;tica. Adem&aacute;s, es responsable de proyectos de creaci&oacute;n de videojuegos como&nbsp;<a href="https://crea-digital.itch.io/baba-is-cool" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Baba Is Cool</a>&nbsp;y los talleres de Girls Make Games en Espa&ntilde;a, y dispone de una perspectiva privilegiada sobre el acercamiento creativo a la esfera digital desde la infancia. De su alumnado, le preocupa que experimentan poco. &ldquo;No s&oacute;lo frente al ordenador, sino en general. Estamos en un momento de una educaci&oacute;n muy pasiva, queremos simplificar o facilitar tanto la vida al&nbsp;<em>usuario</em>&nbsp;que estamos perdiendo la agencia y la necesidad de crear, las ganas de tomar decisiones&rdquo;, cuenta a&nbsp;elDiario.es. Una tendencia que empeora el uso de la IA generativa. &ldquo;A principios de los 2000 o finales de los 90, cuando ni siquiera ten&iacute;amos internet, no dispon&iacute;amos de tutoriales, investig&aacute;bamos, saber c&oacute;mo buscar algo tambi&eacute;n genera esa agencia&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estamos en un momento de una educación muy pasiva, queremos simplificar o facilitar tanto la vida al usuario que estamos perdiendo la agencia y la necesidad de crear, las ganas de tomar decisiones</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Isi Cano</span>
                                        <span>—</span> docente de primaria y responsable de proyectos de creación de videojuegos
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para Cano, jugar es crear, y estimula el pensamiento cr&iacute;tico. Advierte que cada vez antes, en el trascurso de la Educaci&oacute;n Primaria, el alumnado pierde las ganas de jugar e incluso la habilidad para hacerlo. &ldquo;Frente al ordenador, se confunden y bloquean. Si les salta una ventana, no saben qu&eacute; hacer, les da miedo experimentar&rdquo;, reflexiona sobre c&oacute;mo la destreza que manifiestan en el manejo de dispositivos t&aacute;ctiles e intuitivos no significa que comprendan la l&oacute;gica que opera tras la interfaz, sino al contrario. &ldquo;Nos encontramos en un momento pasivo frente a la tecnolog&iacute;a. En vez de ense&ntilde;ar a valorarla y a utilizarla correctamente, el alumnado encuentra una prohibici&oacute;n directa.&rdquo; En su asignatura, Cano emplea la creaci&oacute;n de videojuegos como canal para que el alumnado narre historias o emociones, pero ha detectado que tienen mucho miedo a equivocarse, algo inseparable del acto creativo: &ldquo;Necesitamos m&aacute;s espacios en los que cometer errores&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Captura del videojuego &#039;Baba Is Cool&#039;, creado por Arvi Teikari y empleado por Isi Cano en su proyecto educativo de creación de videojuegos."
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            <span class="title">
                Captura del videojuego &#039;Baba Is Cool&#039;, creado por Arvi Teikari y empleado por Isi Cano en su proyecto educativo de creación de videojuegos.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">El tel&eacute;fono inteligente y las apps: el fin de la necesidad de exploraci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Parad&oacute;jicamente, en plena era del creador de contenido, internet ha pasado a ser algo que se nos da ya hecho, listo para&nbsp;<em>usar</em>. Por definici&oacute;n, un&nbsp;<em>usuario</em>&nbsp;utiliza una herramienta, pero no puede modificarla. Aunque hoy optemos entre subir una galer&iacute;a, un v&iacute;deo o un post, no est&aacute; en nuestra mano alterar o personalizar el dise&ntilde;o de la herramienta o su algoritmo. Muchos&nbsp;<em>usuarios</em>&nbsp;asimilan como una tarea las tendencias de contenido o la frecuencia de publicaci&oacute;n recomendada por las propias plataformas, en aras de que el algoritmo les bendiga con un mayor alcance. Quiz&aacute;, las redes sociales, a las que hace quince a&ntilde;os nos refer&iacute;amos como&nbsp;<em>&aacute;goras p&uacute;blicas</em>&nbsp;o&nbsp;<em>plazas del pueblo</em>&nbsp;bajo cierta ilusi&oacute;n de horizontalidad, fomentan hoy una aceptaci&oacute;n pasiva de su dise&ntilde;o y din&aacute;micas de interacci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La llegada de los tel&eacute;fonos inteligentes tuvo mucho que ver en esta transici&oacute;n. &ldquo;Poco a poco internet dej&oacute; de estar en nuestros ordenadores, en un lugar fijo, para estar en nuestros bolsillos, un lugar m&oacute;vil, siempre al alcance de nuestra mano, pero de forma cerrada y paquetizada. Y los tel&eacute;fonos cada vez pasaron a usarse menos como tel&eacute;fonos y m&aacute;s como la puerta de acceso a internet. Fue ah&iacute; cuando internet empez&oacute; a convertirse en un ecosistema cerrado&rdquo;, explica Nuria Sebasti&aacute;n Cisneros, desarrolladora de proyectos web, editora y activa dinamizadora de espacios online alternativos desde el <em>coworking</em> rural&nbsp;<a href="https://casatiajulia.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Refugio de Ideas Casa T&iacute;a Julia</a>, en Ciria (Soria). &ldquo;A d&iacute;a de hoy, internet y m&oacute;vil casi parecen sin&oacute;nimos, y el aparato en s&iacute; de un <em>smartphone </em>no invita a hacer nada que se salga de su tienda de aplicaciones&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Poco a poco internet dejó de estar en nuestros ordenadores, en un lugar fijo, para estar en nuestros bolsillos, un lugar móvil, siempre al alcance de nuestra mano, pero de forma cerrada y paquetizada</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Nuria Sebastián Cisneros</span>
                                        <span>—</span> desarrolladora de proyectos web y dinamizadora de espacios online alternativos
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/tecnologia/marta-g-franco-silicon-valley-no-invento-internet-negocio-extraer-datos-personas_128_11437413.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marta G. Franco</a>, periodista especializada en la esfera digital y autora de&nbsp;<em>Las redes son nuestras</em>&nbsp;(Consonni, 2024), el foco en el dise&ntilde;o intuitivo de los dispositivos dificulta a&uacute;n m&aacute;s la comprensi&oacute;n de la tecnolog&iacute;a. &ldquo;Con el tel&eacute;fono inteligente, pasamos a un dispositivo donde todo viene ya instalado y predeterminado, y a una interfaz donde todo se hace arrastrando el dedo, con lo que dejamos de tener noci&oacute;n sobre c&oacute;mo funciona. Cada vez m&aacute;s gente tiene problemas para entender el sistema de archivos dentro de su m&oacute;vil o de su ordenador, ni d&oacute;nde se guarda cada cosa. En un <em>smartphone, </em>y en las grandes plataformas digitales, la experiencia de usuario est&aacute; dise&ntilde;ada para que las cosas pasen sin que puedas pensarlas&rdquo;. Aunque no todo el que manejaba un ordenador personal en el cambio de milenio lo hac&iacute;a movido por la intenci&oacute;n de aprender su funcionamiento, la experiencia actual dista mucho de la del internet que suced&iacute;a en un ordenador de sobremesa, con componentes que se iban cambiando para mejorarlo y prevenir su obsolescencia, instalando el <em>software </em>a medida y personalizando las herramientas, apunta la autora, para quien las redes sociales&nbsp;<em>mainstream,</em>&nbsp;con su algoritmo de recomendados, contin&uacute;an restando autonom&iacute;a a quien se adentra en ellas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Ser más usuario y menos internauta tiene que ver con nuestras posibilidades de agencia creativa en el ecosistema digital."
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            <span class="title">
                Ser más usuario y menos internauta tiene que ver con nuestras posibilidades de agencia creativa en el ecosistema digital.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Posibilidades de creaci&oacute;n y los m&aacute;rgenes de las&nbsp;<em>Big Tech</em></h2><p class="article-text">
        En su libro&nbsp;<em>Internet para la gente</em>&nbsp;(Debate, 2025),&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/tecnologia/ben-tarnoff-posible-revertir-privatizacion-extrema-internet_128_9624427.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ben Tarnoff</a>&nbsp;compara el internet actual con la arquitectura propia de un centro comercial. Un lugar en el que transitar de un punto de consumo a otro. Curiosamente, la forma moderna de navegaci&oacute;n tambi&eacute;n implica pasar de una&nbsp;<em>app</em>&nbsp;a otra, y estas mismas se descargan de una aplicaci&oacute;n predeterminada bajo la denominaci&oacute;n de tienda en ingl&eacute;s (<em>store</em>&nbsp;o&nbsp;<em>market</em>). Sin embargo, en entrevistas en prensa, el propio Tarnoff ha hablado de los puntos ciegos de este sistema. Aunque el dise&ntilde;o de usabilidad est&eacute; orientado al consumo, las personas tienen autonom&iacute;a y criterio para hacer un uso no convencional de ellas.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cada vez más gente tiene problemas para entender el sistema de archivos dentro de su móvil o de su ordenador, ni dónde se guarda cada cosa. En un smartphone, y en las grandes plataformas digitales, la experiencia de usuario está diseñada para que las cosas pasen sin que puedas pensarlas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Marta G. Franco</span>
                                        <span>—</span> periodista especializada en la esfera digital y autora de &#039;Las redes son nuestras&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n hay espacios alternativos que operan bajo otro tipo de l&oacute;gicas. Para Marta G. Franco, el primer paso es salir de las plataformas de las grandes tecnol&oacute;gicas, y recomienda las redes de c&oacute;digo abierto del Fediverso (como Mastodon) como buen punto de partida. &ldquo;Es un ejercicio que te va colocando en situaci&oacute;n, porque sirve para entender que los ritmos de esta internet son distintos, dado que no est&aacute; dise&ntilde;ada para engancharnos&rdquo;, explica. &ldquo;La recompensa es gratificante, porque acabas encontrando una comunidad parecida a las de esa internet de antes que a&ntilde;oramos y, si quieres adentrarte en lo participativo y la creatividad amateur, est&aacute;s en un buen sitio, porque hay gente que te responde con entusiasmo a cualquier pregunta sobre <em>software</em> libre o alternativas &eacute;ticas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Nuria Sebasti&aacute;n Cisneros tiene experiencia directa como desarrolladora montando servidores y dinamizando espacios alternativos en internet. El mejor ejemplo lo encontr&oacute; al crear&nbsp;<a href="https://lectura.social/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lectura Social</a>, un servidor en Bookwyrm, &mdash; una plataforma para compartir rese&ntilde;as de libros que se presenta como alternativa a GoodReads, que es propiedad de Amazon&mdash;. &ldquo;Propuse juntarnos varias personas para asumir los costes t&eacute;cnicos de montarla. Calculaba que con 20 personas ya servir&iacute;a. Tres a&ntilde;os despu&eacute;s somos 150 y la acogida no pod&iacute;a haber sido mejor. Esto nos ha permitido ofrecer m&aacute;s servicios basados en <em>software</em> libre a un coste muy bajo (desde menos de un euro al mes)&rdquo;, detalla, incidiendo en que no son necesarios grandes conocimientos t&eacute;cnicos para abandonar la autopista de las grandes plataformas. Como en aquel primer instante en que el&nbsp;<em>internauta</em>&nbsp;lleg&oacute; a su primera (y seguramente lenta) conexi&oacute;n, queda mucho por explorar y crear. La urgencia por inventarse un nuevo internet es m&aacute;s apremiante que nunca.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alba Correa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/internautas-usuarios-momento-internet-dejo-sitio-acudir-divertirnos_1_13114086.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Apr 2026 20:23:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De internautas a usuarios: ¿en qué momento internet dejó de ser un sitio al que acudir para divertirnos?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Internet,Tecnología,Redes sociales,Apps]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los gurús de la manosfera y su falsa receta para que niños y chavales se conviertan en ‘hombres de verdad’]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/gurus-manosfera-falsa-receta-ninos-chavales-conviertan-hombres_1_13115686.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f81c9a96-994d-47fb-b822-518f57926624_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los gurús de la manosfera y su falsa receta para que niños y chavales se conviertan en ‘hombres de verdad’"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El documental 'Dentro de la manosfera', estrenado recientemente en Netflix, constata que la mayoría de los seguidores de estos influencers son menores de edad y jóvenes: "'Si eres duro, independiente y controlas tus emociones, obtendrás estatus, poder y respeto'. Esa es la promesa"</p><p class="subtitle">Pável Dúrov y los “hombres de alto valor”: la nueva idea de éxito pasa por el culto al cuerpo y el ultraliberalismo</p></div><p class="article-text">
        Mientras Harrison Sullivan (@HSTikkyTokky) camina por las calles de Marbella, montones de ni&ntilde;os se le acercan para saludarlo y hacerse una foto con &eacute;l. Pero Sullivan (Reino Unido, 2001) no es un deportista, ni tampoco es actor: es un <em>influencer&hellip; </em>de la <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/manosfera-comunidad-online-hombres-feminismo_1_9670894.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">manosfera</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La escena, que aparece en el documental <em>Dentro de la manosfera</em> recientemente estrenado por Netflix y dirigido por Louis Theroux, se repite en otros pa&iacute;ses, con otros <em>influencers </em>del estilo: la mayor parte de sus seguidores &ndash;y ellos lo saben&ndash; son menores de edad y j&oacute;venes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se ha escrito mucho sobre por qu&eacute; ni&ntilde;os y adolescentes se sienten atra&iacute;dos por esta ideolog&iacute;a que exacerba los rasgos tradicionalmente asociados con la masculinidad, a&ntilde;adiendo a ese mix una notable dosis de misoginia. Pero quiz&aacute; sea hora de poner no el foco en el s&iacute;ntoma, sino en su origen m&aacute;s primitivo: &iquest;ser&aacute; que lo que les ofrece la manosfera no es realmente un discurso novedoso, sino uno que resuena en ellos porque no contradice los valores que han mamado desde la cuna? &iquest;Ser&aacute; que lo que dicen Andrew Tate y sus ac&oacute;litos es el siguiente escal&oacute;n de una infancia en la que todav&iacute;a perviven el &lsquo;no llores&rsquo;, el &lsquo;s&eacute; un hombre&rsquo;?
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;El &lsquo;maric&oacute;n&rsquo; sigue funcionando como mecanismo de control&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Que ni&ntilde;os y ni&ntilde;as son tratados de manera diferente desde la gestaci&oacute;n es un hecho sabido, como prueban estudios recientes como este llevado a cabo <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10102084/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en Alemania en 2023</a> con futuros padres. &ldquo;Se prepara el dormitorio y la ropa con una decoraci&oacute;n y unos colores determinados seg&uacute;n vayan a ser ni&ntilde;os o ni&ntilde;as; se hace la fiesta de <em>baby shower,</em> d&aacute;ndole importancia al <a href="https://www.eldiario.es/nidos/nina-nino-fiestas-revelar-sexo-bebe-reproducir-patriarcado-tartas-regalos_1_10642007.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sexo que vaya a traer el beb&eacute;</a>; reciben juguetes distintos desde peque&ntilde;os&hellip; y tambi&eacute;n mensajes diferentes: &lsquo;Eres un machote&rsquo;; &lsquo;los ni&ntilde;os fuertes no lloran&rsquo;; &lsquo;tienes que ser valiente&rsquo;; &lsquo;si te pegan, te defiendes&rsquo;&hellip;&rdquo;, cuenta Micaela Guzm&aacute;n Bernal, profesora de primaria en activo con m&aacute;s de 30 a&ntilde;os de experiencia en las aulas.
    </p><p class="article-text">
        Judy Y. Chu, investigadora y educadora especializada en el desarrollo psicosocial de los ni&ntilde;os y la construcci&oacute;n de la masculinidad, lo comprob&oacute; de manera emp&iacute;rica en 1999, durante la elaboraci&oacute;n de su tesis doctoral para Harvard. La autora, supervisada por la reconocida psic&oacute;loga, fil&oacute;sofa y feminista Carol Gilligan, pas&oacute; varios cursos observando al mismo grupo escolar, empezando cuando los peque&ntilde;os ten&iacute;an cuatro a&ntilde;os y acabando cuando ya hab&iacute;an cumplido siete.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Durante ese tiempo, Chu descubri&oacute; c&oacute;mo la capacidad temprana de los chicos para ser emocionalmente perceptivos, elocuentes y receptivos en sus relaciones fue mermando conforme fueron creciendo y entendiendo que esas eran cualidades &ldquo;femeninas&rdquo;, y, por tanto, menos deseables y m&aacute;s inadecuadas para poder encajar entre sus pares. &ldquo;Se volvieron menos visibles a medida que los ni&ntilde;os aprend&iacute;an que demostrar que son chicos implica, ante todo, demostrar que no son chicas&rdquo;, se lee en la sinopsis del libro que a&uacute;na esta investigaci&oacute;n, <em>When Boys Become Boys: Development, Relationships, and Masculinity</em> (NYU Press, 2014) [<em>Cuando los ni&ntilde;os se convierten en chicos: desarrollo, relaciones y masculinidad</em>].&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Si te sales de lo que se considera aceptable, te arriesgas a la vergüenza o a la exclusión. Así que muchos niños y hombres sienten que tienen que demostrar constantemente que cumplen ciertos estándares. Ese proceso no ha cambiado demasiado</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Judy Y. Chu</span>
                                        <span>—</span> investigadora (NYU)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pero ha pasado mucho tiempo desde 1999, &iquest;no? &ldquo;Las cosas deben haber cambiado&rdquo;, le digo a Chu durante una videollamada, y nombro como ejemplo algunos de los &uacute;ltimos personajes de Disney alejados del estereotipo masculino tradicional, como Miguel, de <em>Coco</em>, Elio, de la pel&iacute;cula de mismo nombre, o Searcher, de <em>Mundo extra&ntilde;o</em>. Pero, aunque considera que parte de la cultura est&aacute; evolucionando, a nivel personal &ndash;en las casas, en los patios de recreo&ndash; cree que los peque&ntilde;os no se enfrentan a una diferencia demasiado grande con respecto a hace 27 a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&ldquo;Creo que los fundamentos siguen ah&iacute;, la idea de que hay una sola forma correcta de ser un hombre &lsquo;de verdad'. Parte de esto tiene que ver con algo que lleva observ&aacute;ndose mucho tiempo: Margaret Mead, la antrop&oacute;loga, se&ntilde;al&oacute; que la masculinidad a menudo necesita demostrarse. No es autom&aacute;tica. Est&aacute; asociada al estatus y al privilegio, as&iacute; que las personas sienten que tienen que probarla para acceder a esas ventajas y sentirse valiosas. Hoy en d&iacute;a, incluso las chicas que quieren tener &eacute;xito sienten a menudo que deben probarse en t&eacute;rminos masculinos&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tambi&eacute;n hay fuertes presiones sociales: jerarqu&iacute;as, competencia y lo que podr&iacute;amos llamar &lsquo;vigilancia de g&eacute;nero'. Si te sales de lo que se considera aceptable, te arriesgas a la verg&uuml;enza o a la exclusi&oacute;n. As&iacute; que muchos ni&ntilde;os y hombres sienten que tienen que demostrar constantemente que cumplen ciertos est&aacute;ndares. Ese proceso no ha cambiado demasiado. &lsquo;Si eres duro, independiente y controlas tus emociones, obtendr&aacute;s estatus, poder y respeto&rsquo;. Esa es la promesa&rdquo;, resume Chu, que sigue trabajando con ni&ntilde;os y adolescentes. Como escribe Nuria Alabao en<em> &Iacute;nceles, gymbros, criptobros y otras especies antifeministas </em>(CTXT, 2025):<strong> </strong>&ldquo;El &lsquo;maric&oacute;n&rsquo; sigue funcionando como mecanismo de control que patrulla las fronteras del g&eacute;nero masculino y castiga a quienes se desv&iacute;an de la norma&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                &quot;El ‘maricón’ sigue funcionando como mecanismo de control que patrulla las fronteras del género masculino y castiga a quienes se desvían de la norma&quot;.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Ser &lsquo;m&aacute;s hombre&rsquo;, la receta perfecta para solucionarlo todo</h2><p class="article-text">
        El problema, claro, es que por su mera condici&oacute;n de seres humanos, resulta muy complicado para ni&ntilde;os y hombres ser duros e independientes todo el tiempo. &ldquo;Eso genera inseguridad y ansiedad. La masculinidad se convierte en algo fr&aacute;gil: puede ponerse en cuesti&oacute;n en cualquier momento&rdquo;, asegura Chu.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, lo que ofrecen los gur&uacute;s de la manosfera es una especie de receta para &lsquo;ser aut&eacute;nticamente hombres todo el rato&rsquo;. Es decir, en el fondo, para ser queridos y apreciados, para estar protegidos por el grupo. Para tener un lugar, para pertenecer. Aunque sea de una manera muy perversa, quienes se sienten atra&iacute;dos por las promesas de la manosfera buscan lo mismo que el resto de las personas de este planeta: conexi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sucede, sin embargo, que es muy dif&iacute;cil conectar con los dem&aacute;s cuando uno no es capaz de mostrarse vulnerable. Que la sociedad mutile a los ni&ntilde;os su capacidad de expresarse emocionalmente conlleva, pues, un vac&iacute;o que solo pueden traducir en rabia (pr&aacute;cticamente, la &uacute;nica emoci&oacute;n que se le permite a la masculinidad tradicional). Esa sensaci&oacute;n de inadecuaci&oacute;n se exacerba cuando crecen y se dan cuenta de que la sociedad espera de ellos que sean emocionalmente competentes, cuando es una habilidad que apenas han podido desarrollar durante la ni&ntilde;ez. El entorno se antoja entonces perfecto para un depredador de la manosfera, que les ofrece una salida que &lsquo;les suena&rsquo;; una estrategia de supervivencia que ya conocen, alentada durante a&ntilde;os en c&iacute;rculos familiares, de amigos y productos culturales: ser &lsquo;m&aacute;s hombres&rsquo;.&nbsp;
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                    alt="&quot;Los tíos estamos destinados a sufrir, no a ser felices. Aprendemos más de nuestros fracasos. No creemos en la depresión, no nos lo tragamos&quot;, dice uno de los acólitos de Justin Waller en el documental."
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                &quot;Los tíos estamos destinados a sufrir, no a ser felices. Aprendemos más de nuestros fracasos. No creemos en la depresión, no nos lo tragamos&quot;, dice uno de los acólitos de Justin Waller en el documental.                            </span>
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        &ldquo;Para las ni&ntilde;as, acercarse a rasgos tradicionalmente masculinos se ve como ascender. Para los ni&ntilde;os, expresar rasgos tradicionalmente femeninos se considera a menudo descender, y eso se desincentiva. Como resultado, los ni&ntilde;os siguen restringidos. Y estamos viendo las consecuencias: m&aacute;s malestar, m&aacute;s desconexi&oacute;n, m&aacute;s infelicidad&rdquo;, relata Chu. Seg&uacute;n numerosos <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC8518785/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios</a>, ese malestar derivado de la restricci&oacute;n emocional se traduce en la adolescencia y la adultez con problemas de salud mental.
    </p><p class="article-text">
        Esta tormenta perfecta se aprecia en una escena del documental en la que Theroux charla con un ac&oacute;lito del <em>influencer</em> Justin Waller: &ldquo;Los t&iacute;os estamos destinados a sufrir, no a ser felices. Aprendemos m&aacute;s de nuestros fracasos. No creemos en la depresi&oacute;n, no nos lo tragamos. Mi hermano muri&oacute;. Lo pas&eacute; muy mal, pero trat&eacute; de convertirlo en algo positivo&rdquo;. &ldquo;&iquest;C&oacute;mo muri&oacute;?&rdquo;, pregunta Theroux. &ldquo;Se suicid&oacute;&rdquo;, responde el joven, sin darse cuenta, quiz&aacute;s, de que esa respuesta invalida todo lo que ha dicho anteriormente.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estos contenidos están diseñados para captar la atención, optimizados para los algoritmos, y circulan en un ecosistema donde ciertos marcos reaccionarios ya forman parte del sentido común</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Nuria Alabao</span>
                                        <span>—</span> antropóloga y autora de &#039;Ínceles, gymbros, criptobros y otras especies antifeministas&#039; 
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por supuesto, para que un joven empiece a interesarse por la manosfera no basta con haber recibido una fuerte socializaci&oacute;n de g&eacute;nero en la infancia; solo apuntamos aqu&iacute; a que es una condici&oacute;n necesaria para que perciban esa soluci&oacute;n como &lsquo;familiar&rsquo;, como una manera de comportarse que promete prestigio y protecci&oacute;n desde la cuna. &ldquo;Son mensajes interiorizados desde peque&ntilde;os. Se aprovechan tambi&eacute;n de que a una edad determinada, los menores pueden estar un poco perdidos y con referentes inestables&rdquo;, apunta Guzm&aacute;n Bernal.
    </p><p class="article-text">
        Alabao, por su parte, explica: &ldquo;Estos contenidos [los emitidos por la manosfera] est&aacute;n dise&ntilde;ados para captar la atenci&oacute;n, optimizados para los algoritmos, y circulan en un ecosistema donde ciertos marcos reaccionarios ya forman parte del sentido com&uacute;n. No hace falta una convicci&oacute;n previa fuerte; basta con curiosidad o con cierto malestar difuso para que esos discursos empiecen a estructurar c&oacute;mo interpretas tu propia experiencia&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Masculinidades m&aacute;s diversas, pero una presi&oacute;n persistente</h2><p class="article-text">
        La sensaci&oacute;n general que ofrecen los personajes masculinos &lsquo;evolucionados&rsquo; a los que alud&iacute;a frente a Chu, los libros infantiles con mensajes en esa misma l&iacute;nea o los programas educativos centrados en la igualdad son esencialmente positivos, pero, seg&uacute;n nota Guzm&aacute;n Bernal, pueden llevarnos a observar a la infancia actual con un sesgo. &ldquo;En las familias a&uacute;n hay una gran cantidad de mensajes expl&iacute;citos y no expl&iacute;citos. Por ejemplo, la forma en la que se reparten las tareas de casa, los juegos y juguetes que tiene cada uno, el tipo de ropa, las actividades extraescolares a las que se apuntan&hellip; Y, sobre todo, hay una gran cantidad de mensajes de socializaci&oacute;n de g&eacute;nero en medios de comunicaci&oacute;n, en los programas y series que ven y en las redes sociales, con <a href="https://www.eldiario.es/era/pavel-durov-telegram-hombres-de-alto-valor_1_11619601.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estereotipos del cuerpo que deben tener, de c&oacute;mo deben hablar y comportarse</a>&hellip;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La maestra reconoce, no obstante, que percibe que han cambiado cosas desde que empez&oacute; a trabajar hace tres d&eacute;cadas: ahora hay m&aacute;s interacciones entre ni&ntilde;os y ni&ntilde;as, y algunos ni&ntilde;os son capaces de expresar sus sentimientos sin reservas. Eso s&iacute;, se trata, seg&uacute;n sus observaciones, de los que menos se adscriben al estereotipo masculino: &ldquo;Curiosamente, son aquellos a los que les gusta menos jugar al f&uacute;tbol o a juegos agresivos. Son excepciones, pero son capaces de llorar en clase por diversos motivos y muestran mayor empat&iacute;a&rdquo;, explica. Esta observaci&oacute;n tiene correlaci&oacute;n con <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0191886925004210" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaciones</a> que demuestran que, a mayor conformidad a las normas de g&eacute;nero tradicionalmente masculinas, menos expresi&oacute;n afectiva revelan los sujetos.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Que los seres humanos nacemos con la potencialidad de manifestar nuestra dimensi&oacute;n emocional, sea cual sea nuestro sexo, es algo ampliamente estudiado. Pero igual que se sabe eso, tambi&eacute;n se conoce que ya entre los cuatro y los seis a&ntilde;os, los ni&ntilde;os empiezan a <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC4469291" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mostrar diferencias en este &aacute;mbito</a>, reprimiendo sentimientos de tristeza o ansiedad y expresando m&aacute;s enfado, por ejemplo.
    </p><p class="article-text">
        Los padres y madres de los alumnos que observ&oacute; Chu ya notaron ese cambio. Y, aunque les entristec&iacute;a que sus peque&ntilde;os perdieran esa parte m&aacute;s tierna y espont&aacute;nea, de alguna manera, entend&iacute;an que deb&iacute;a ser as&iacute;: por una parte, supon&iacute;an que &lsquo;los ni&ntilde;os son ni&ntilde;os&rsquo; (lo que les extra&ntilde;aba a algunos, de hecho, es que fueran capaces de dicha ternura y espontaneidad siendo varones). Por otra, consideraban que la expresi&oacute;n de actitudes t&iacute;picamente masculinas era necesaria para integrarse con &eacute;xito en la sociedad. Chu relata, por ejemplo, c&oacute;mo le compr&oacute; a su hijo el vestido que quer&iacute;a&hellip; pero acab&oacute; neg&aacute;ndole la posibilidad de salir de la casa con &eacute;l por miedo a las consecuencias que eso podr&iacute;a acarrear.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La representaci&oacute;n est&aacute; mejorando: estamos viendo un abanico m&aacute;s amplio de masculinidades, m&aacute;s expresi&oacute;n emocional, m&aacute;s vulnerabilidad. Eso es muy positivo. Pero incluso con m&aacute;s opciones, la presi&oacute;n por demostrar la masculinidad sigue ah&iacute;. Ahora hay m&aacute;s categor&iacute;as aceptables, lo cual es bueno, pero sigue habiendo l&iacute;mites. Y eso hace que la gente siga actuando para los dem&aacute;s, intentando encajar y ser aceptada. La clave est&aacute; en si creamos entornos en los que distintas formas de ser est&eacute;n realmente respaldadas. Eso puede ayudar a que los ni&ntilde;os se sientan m&aacute;s sanos y m&aacute;s seguros&rdquo;, cuenta la investigadora.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La clave es que entiendan que el feminismo también lucha contra lo que les oprime a ellos —los mandatos de masculinidad, la exigencia de ser siempre fuertes, la soledad emocional— y que sus frustraciones legítimas tienen causas estructurales</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Nuria Alabao</span>
                                        <span>—</span> antropóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Yo nunca recomendar&iacute;a poner a un ni&ntilde;o en una situaci&oacute;n de peligro. Nuestro trabajo es protegerlos, pero tambi&eacute;n prepararlos para el mundo. Podemos apoyar sus decisiones y, al mismo tiempo, ayudarlos a navegar la realidad. No todo el mundo va a ser comprensivo, y los ni&ntilde;os necesitan entender eso. Aunque tambi&eacute;n necesitan saber que tienen un lugar seguro en el que son aceptados. Tener aunque sea una sola relaci&oacute;n de apoyo es enormemente protector para el bienestar de un ni&ntilde;o&rdquo;, cuenta Chu.
    </p><p class="article-text">
        Los padres pueden ejercer esa relaci&oacute;n de apoyo. Pero lo cierto es que toda la sociedad tiene que caminar de la mano para que los discursos asociados al g&eacute;nero, y todo lo que conllevan, no calen en los m&aacute;s peque&ntilde;os. Para esto, seg&uacute;n Alabao, har&iacute;a falta potenciar la educaci&oacute;n sexual y afectiva. &ldquo;Sigue siendo muy deficiente. Los chavales reciben antes la influencia de la manosfera que una conversaci&oacute;n seria sobre deseo, consentimiento o relaciones&rdquo;, cuenta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y contin&uacute;a: &ldquo;Pero no se trata de imponer un catecismo feminista ni de dar charlas sobre igualdad que los chicos perciban como sermones morales. Probablemente, lo que funcione mejor es crear espacios donde puedan expresar dudas y equivocarse. Generar espacios donde pensar con ellos de verdad, porque el feminismo tampoco tiene todas las soluciones y a veces sus dudas son muy leg&iacute;timas. La educaci&oacute;n feminista tiene que ense&ntilde;ar a pensar de forma aut&oacute;noma, a discriminar argumentos, en vez de exigir adhesi&oacute;n a un dogma. Y sobre todo, debe incluirles como parte de nuestro proyecto: si solo reciben el mensaje de que ellos son el problema o son parte del problema, dif&iacute;cilmente van a sentirse interpelados por la soluci&oacute;n.<strong> </strong>La clave es que entiendan que el feminismo tambi&eacute;n lucha contra lo que les oprime a ellos &mdash;los mandatos de masculinidad, la exigencia de ser siempre fuertes, la soledad emocional&mdash; y que sus frustraciones leg&iacute;timas tienen causas estructurales que no se resuelven culpando a las mujeres ni votando a la extrema derecha&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Sader]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/gurus-manosfera-falsa-receta-ninos-chavales-conviertan-hombres_1_13115686.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Apr 2026 20:05:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los gurús de la manosfera y su falsa receta para que niños y chavales se conviertan en ‘hombres de verdad’]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Influencers,Internet,Netflix,Machismo,Misoginia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El desencanto de la generación que quiso vivir de internet: "Se nos ha vendido la falacia de la meritocracia digital"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/mar-manrique-desencanto-generacion-quiso-vivir-internet-falacia-meritocracia-digital_1_13099573.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e4a611be-d679-457d-98ba-afe591eb563a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El desencanto de la generación que quiso vivir de internet: &quot;Se nos ha vendido la falacia de la meritocracia digital&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En ‘Un trabajo soñado’, la periodista Mar Manrique analiza cómo internet ha transformado el trabajo creativo entre promesas de libertad, que han derivado en autoexplotación, y una identidad cada vez más ligada a la lógica de las redes</p><p class="subtitle">“No rechazan la oficina, lo que rechazan es perder el tiempo”: cómo la generación Z está redefiniendo el trabajo</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Y si creo un proyecto propio?&rdquo;. Eso fue lo que pens&oacute; una reci&eacute;n graduada en periodismo llamada Mar Manrique (Barcelona, 1998), en plena pandemia, al constatar el desolador panorama laboral que le ofrec&iacute;a el sector de los medios de comunicaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Necesitaba averiguar c&oacute;mo pod&iacute;a excavar mi propia trinchera para trabajar en el periodismo, e internet parec&iacute;a la respuesta&rdquo;, escribe en su nuevo libro de revelador t&iacute;tulo: <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-un-trabajo-sonado/445382" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Un trabajo so&ntilde;ado</em></a>. <em>El desencanto de una generaci&oacute;n que quiso vivir de internet</em> (Pen&iacute;nsula, 2026). Un volumen en el que analiza, con mirada cr&iacute;tica y desde su propia experiencia, c&oacute;mo el entorno digital ha transformado la forma de trabajar, de crear y de construirse una identidad en internet, desdibujando los l&iacute;mites entre vocaci&oacute;n, precariedad y autoexplotaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        De aquellas tribulaciones primigenias naci&oacute; <a href="https://fleetstreet.substack.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Fleet Street</em></a>, una <em>newsletter</em> sobre periodismo, tendencias y medios de comunicaci&oacute;n que hoy suma m&aacute;s de 10.000 seguidores en Espa&ntilde;a y Latinoam&eacute;rica y que, a la postre, ha supuesto para ella una especie de &ldquo;caballo de Troya&rdquo; de cara a hacerse visible en el mundo medi&aacute;tico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Empec&eacute; en un momento superincipiente de las <em>newsletters</em> en Espa&ntilde;a&rdquo;, explica, &ldquo;cuando entr&eacute; al ecosistema de Substack [la plataforma en la que se aloja su bolet&iacute;n], tal vez hab&iacute;a tres publicaciones relevantes escribi&eacute;ndose sobre pol&iacute;tica, periodismo y cultura digital. <em>Fleet Street</em> supuso una catapulta a la visibilidad que me ha abierto muchas puertas. Pero tambi&eacute;n creo que ha habido un importante factor de suerte que muchas veces la gente no valora. Se nos ha vendido en internet la falacia de la meritocracia digital, de que lo virtual es un campo completamente abierto y democr&aacute;tico, pero la realidad es que eso no es as&iacute;&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Se nos ha vendido en internet la falacia de la meritocracia digital, de que lo virtual es un campo completamente abierto y democrático, pero la realidad es que eso no es así</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Hoy en d&iacute;a, Mar forma parte del equipo del medio digital <a href="https://www.watif.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">WATIF</a> y ha colaborado con multitud de publicaciones como <em>SModa</em> de <em>El Pa&iacute;s</em>, <em>La Vanguardia</em>, <em>Vogue</em> o este mismo diario. Hace poco present&oacute; el acto de conmemoraci&oacute;n de los 40 a&ntilde;os de la firma que incorpor&oacute; a Espa&ntilde;a y Portugal a la Uni&oacute;n Europea en el Palacio Real de Madrid.
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; claro que, en su caso, crear un proyecto personal ha resultado todo un &eacute;xito. No obstante, no tiene del todo claro que hoy en d&iacute;a hacer eso sea obligatorio para los reci&eacute;n licenciados en periodismo o para aquellos que aspiran a entrar en otras parcelas del mundo creativo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No creo que sea la &uacute;nica v&iacute;a aunque s&iacute; que pienso que es la que mejor le puede hacer sentir a uno&rdquo;, confiesa. &ldquo;Es cierto que antes siempre recomendaba a los estudiantes con los que hablaba que hicieran una <em>newsletter</em>, un podcast, que crearan una estrategia en redes sociales y que se especializaran en algo. Ahora sigo aconsejando lo mismo, pero mirando primero qu&eacute; es lo que el sistema est&aacute; buscando en ese momento&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora lo que el sistema pide a los j&oacute;venes, seg&uacute;n la autora, es &ldquo;ser <em>multitasker</em>, hacer mil cosas a la vez, empezar en puestos de trabajo muy precarios y tener que invertir muchas horas. Adem&aacute;s, puede que no haya proyecci&oacute;n laboral. Una vez que entiendan c&oacute;mo va todo y todo lo que se les demandar&aacute; como profesionales, si la vocaci&oacute;n a&uacute;n est&aacute; intacta, entonces s&iacute; que pueden crear un proyecto propio para intentar seguir esa vocaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ese punto de partida conecta directamente con una de las ideas centrales del libro.
    </p><h2 class="article-text">El espejismo del trabajo ideal</h2><p class="article-text">
        Internet nos promet&iacute;a algo muy concreto: libertad. Trabajar desde cualquier lugar, organizar los horarios a nuestro antojo y vivir de nuestra pasi&oacute;n. Esa narrativa sigue totalmente vigente, aunque el relato de Manrique introduce muchos matices.
    </p><p class="article-text">
        A la hora de la verdad, lo que mucha gente acaba encontr&aacute;ndose en el mundo creativo son sueldos bajos, incertidumbre y una l&iacute;nea cada vez m&aacute;s difusa entre vida y trabajo. &ldquo;Aunque tambi&eacute;n depende de por d&oacute;nde entres a trabajar en internet, cu&aacute;l es la v&iacute;a y cu&aacute;l es el camino que transitas&rdquo;, apunta. &ldquo;Si pensamos&nbsp;en los trabajos de internet como una pir&aacute;mide, vemos que en la c&uacute;spide est&aacute;n los <em>influencers</em> que pueden cobrar varios miles de euros por hacer una <em>story</em> de una crema de manos. Luego, conforme vamos bajando, nos vamos encontrando con todos esos perfiles que mantenemos proyectos personales y que intentamos con todas nuestras fuerzas que el foco de internet se fije un poco en nosotros&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ese desequilibrio no solo se da con los ingresos, sino que tambi&eacute;n acaba influyendo en m&aacute;s partes de la ecuaci&oacute;n. Llegando incluso a moldear las aspiraciones, el lenguaje y el comportamiento de todos los que forman parte de esa pir&aacute;mide. Muchos dise&ntilde;adores, periodistas y divulgadores buscan estrategias para escalar posiciones en la industria creativa.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; es como muchos moldean su actividad seg&uacute;n criterios ajenos a ella. &ldquo;Los trabajadores creativos replicamos el lenguaje de los <em>influencers</em> con la esperanza de llegar a cobrar 3.000 euros por una <em>story</em> y as&iacute; conseguir estabilidad econ&oacute;mica o comprarnos una casa&rdquo;, explica Manrique, &ldquo;algo que solo est&aacute; pudiendo hacer la gente de mi edad que es <em>influencer</em>, porque el resto lo tiene muy chungo a no ser que les ayuden sus padres&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Los trabajadores creativos replicamos el lenguaje de los influencers con la esperanza de llegar a cobrar 3.000 euros por una &#039;story&#039; y así conseguir estabilidad económica o comprarnos una casa</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Teletrabajo y nomadismo: una libertad con matices</h2><p class="article-text">
        Las dos grandes promesas de este nuevo modelo laboral en las profesiones creativas son, en opini&oacute;n de la autora, el teletrabajo y el nomadismo digital. Pero, &iquest;cu&aacute;l es el impacto real de estas opciones en la vida de los creativos?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La idea de trabajar desde casa o desde cualquier parte del mundo, resulta muy seductora&rdquo;, reconoce Mar. &ldquo;&rsquo;Tendr&aacute;s total libertad: podr&aacute;s trabajar un poco y luego irte a surfear. &iexcl;T&uacute; eliges tus horarios!&rsquo;, te dicen. Pero la realidad es que no. Con el tiempo, todos hemos podido comprobar que la realidad es muy diferente. Cuesta much&iacute;simo desconectar y no solo cuando est&aacute;s trabajando en casa. Al final, todos estamos enganchados al m&oacute;vil y all&iacute; tenemos instaladas las aplicaciones que nos conectan con el trabajo (Slack, Teams, el correo, etc.)&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        De cualquier modo, la autora incide en que no quiere extender una narrativa antitecnolog&iacute;a, &ldquo;pero la realidad es que las din&aacute;micas que nos ha tra&iacute;do el estar todo el tiempo conectados, es que el trabajo ocupa una gran parte de nuestro d&iacute;a a d&iacute;a porque lo tenemos literalmente al alcance de la mano&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las redes sociales y todas estas nuevas formas de tecnología han catapultado y han amplificado el hecho de que el trabajo permea en todos los aspectos de nuestra vida</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;En la introducci&oacute;n del libro&rdquo;, contin&uacute;a, &ldquo;me pregunto por qu&eacute; yo no puedo dejar la bata colgada del perchero, olvidar el trabajo e irme a casa como hace el personal sanitario. Para m&iacute; es casi imposible desconectar. Internet, las redes sociales y todas estas nuevas formas de tecnolog&iacute;a han catapultado y han amplificado el hecho de que el trabajo permea en todos los aspectos de nuestra vida y que estamos todo el rato expuestos a que pueda afectarnos e impactarnos durante todo el d&iacute;a&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La identidad como construcci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Otro de los ejes m&aacute;s interesantes de <em>Un trabajo so&ntilde;ado</em> es la relaci&oacute;n entre trabajo, identidad y redes sociales. La autora plantea una pregunta que atraviesa todo el ensayo: &iquest;d&oacute;nde termina la persona y d&oacute;nde empieza el personaje en internet?
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n su opini&oacute;n, todos representamos un papel en internet. &ldquo;De manera consciente o inconsciente, vamos creando nuestro propio avatar, como en <em>Los Sims</em>&rdquo;, explica. Cada publicaci&oacute;n, cada imagen, cada texto responde a una intenci&oacute;n. &ldquo;Cuando leemos un libro y nos parece muy interesante un extracto, lo publicamos en <em>Stories</em> porque queremos ser percibidos de una determinada manera y que nuestros seguidores digan, &lsquo;Ah, mira, qu&eacute; persona tan culta&rsquo;. Y lo mismo pasa cuando pensamos en forma de tuits&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El riesgo aparece cuando esa representaci&oacute;n se impone sobre la realidad. En el libro, la autora cuenta el caso de la <em>influencer </em>Tavi Gevinson, que en un art&iacute;culo escrito para la revista <em>The Cut</em> explicaba c&oacute;mo hab&iacute;a moderado ciertos rasgos de su personalidad real porque no cuadraban con su identidad en el mundo <em>online</em>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Eso me ha provocado que todo lo que veo en redes, aunque sea real, lo veo como inaut&eacute;ntico&rdquo;, reflexiona. &ldquo;Y me sabe mal haber ca&iacute;do en ese sobrean&aacute;lisis, pero es que creo que es la realidad&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Crear pensando en el algoritmo</h2><p class="article-text">
        El impacto de las redes en los procesos creativos es otro de los puntos clave. La l&oacute;gica de la viralidad condiciona, en opini&oacute;n de Manrique, la manera de pensar, producir y compartir.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A la hora de crear algo, mucha gente tiene en cuenta cu&aacute;ntos <em>likes </em>va a conseguir, cu&aacute;ntas visualizaciones, etc. Es algo que muchas personas hacen constantemente en su trabajo incluso como filtro para saber si publican algo o no&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Esto hace que el proceso creativo se invierta. &ldquo;Pienso qu&eacute; va a funcionar en internet y entonces lo hago, no al rev&eacute;s&rdquo;, afirma. &ldquo;Eso hace que hayamos desnaturalizado el proceso creativo y que copiemos m&aacute;s, porque si vemos que algo funciona en TikTok, lo replicamos. Internet se ha convertido as&iacute; en un copia-pega&rdquo;. Que para colmo, suele ser recompensado por los algoritmos.
    </p><h2 class="article-text">El precio de estar dentro</h2><p class="article-text">
        Como acabamos de ver, hoy en d&iacute;a internet &ldquo;es un sistema muy demandante, que te exige muchas horas y que pr&aacute;cticamente nos exige la autoexplotaci&oacute;n, el trabajar a cambio de visibilidad&rdquo;, explica Manrique.
    </p><p class="article-text">
        La alternativa no es sencilla. En opini&oacute;n de la autora, salirse de esa l&oacute;gica implica arriesgarse a quedarse atr&aacute;s. &ldquo;Creo que, por triste que parezca, quien para, pierde&rdquo;, sentencia.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text"> Es muy difícil pensar en internet como un patio de recreo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Internet, que en su origen fue un espacio de juego, conexi&oacute;n y descubrimiento se ha convertido en un entorno de trabajo. &ldquo;Es muy dif&iacute;cil pensar en internet como un patio de recreo&rdquo;, afirma Manrique. Las redes, seg&uacute;n ella, ya no son solo un lugar donde expresarse, sino un escenario donde se compite por la atenci&oacute;n, donde cada gesto puede tener un r&eacute;dito y donde la espontaneidad queda atravesada por la l&oacute;gica del algoritmo.
    </p><p class="article-text">
        El resultado es un ecosistema tan lleno de oportunidades como de desgaste. Manrique no lo niega. Al contrario, &ldquo;yo s&eacute; reconocer todas las oportunidades que me ha dado internet, pero tambi&eacute;n que el proceso me ha resultado muy cansado. Por eso decid&iacute; escribir este libro, para explorar y reflexionar sobre eso porque entiendo que hay mucha m&aacute;s gente a la que le ha ocurrido. Me gustar&iacute;a que este libro abriera un poco el debate sobre ello, que animara a buscar una soluci&oacute;n entre todos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>Un trabajo so&ntilde;ado</em>, por tanto, es una forma de hacer las paces con un sistema exigente pero sin dejar de cuestionarlo. Una invitaci&oacute;n a repensar no solo c&oacute;mo trabajamos, sino tambi&eacute;n desde d&oacute;nde lo hacemos. Quiz&aacute; la pregunta m&aacute;s importante que subyace a todo esto no es solo si es posible ganarse la vida en internet sino qu&eacute; lugar queremos que ocupe el trabajo en ella.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/mar-manrique-desencanto-generacion-quiso-vivir-internet-falacia-meritocracia-digital_1_13099573.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Mar 2026 20:57:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El desencanto de la generación que quiso vivir de internet: "Se nos ha vendido la falacia de la meritocracia digital"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Trabajo,Redes sociales,Internet,Influencers,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El actor Barry Keoghan denuncia que sufre una campaña de acoso en redes: "Me ha hecho encerrarme en mí mismo"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/actor-irlandes-barry-keoghan-denuncia-sufre-campana-acoso-redes-hecho-encerrarme_1_13089316.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a91b782c-7b1b-46d0-925d-8345b2750a95_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El actor Barry Keoghan denuncia que sufre una campaña de acoso en redes: &quot;Me ha hecho encerrarme en mí mismo&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El intérprete de 'Saltburn' y 'Peaky Blinders' confiesa que las constantes críticas que ha recibido por su físico le han generado una gran ansiedad: “Hay muchos insultos sobre mi aspecto", ha detallado</p><p class="subtitle">El éxito de los vídeos que hacen humor con la heterovergüenza: ¿resignación, desahogo o problema?</p></div><p class="article-text">
        Para muchos, las redes sociales han pasado de ser un nexo de uni&oacute;n entre personas y colectivos repartidas por todo el mundo a un caladero de cr&iacute;ticas y odio. De forma fugaz se van difundiendo discursos c&iacute;clicos, en los que las figuras p&uacute;blicas, para bien o para mal, son objeto de discusi&oacute;n. As&iacute; le ha ocurrido al actor irland&eacute;s Barry Keoghan, que ha denunciado que se ha convertido en objeto de burla a lo largo y ancho de la red. 
    </p><p class="article-text">
        En una entrevista que Keoghan ha concedido a la revista estadounidense <a href="https://ew.com/barry-keoghan-hiding-away-from-public-after-online-abuse-over-his-looks-11931704" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Entertainment Weekly</em></a><em>,</em> el int&eacute;rprete ha confesado que las constantes cr&iacute;ticas que ha recibido por su f&iacute;sico le han generado una gran ansiedad: &ldquo;Hay muchos insultos sobre mi aspecto&rdquo;, ha detallado. El acoso en redes es algo a lo que lamentablemente Keoghan est&aacute; acostumbrado, pero ha confesado que la situaci&oacute;n ha escalado en los &uacute;ltimos meses.
    </p><p class="article-text">
        El actor irland&eacute;s teme que el acoso acabe afectando a su carrera. Acaba de estrenar proyecto con Peaky Blinders: <em>El hombre inmortal</em>, y ahora se encuentra inmerso en el proyecto de Sam Mendes sobre The Beatles, en el que encarnar&aacute; a Ringo Starr. Antes de eso, particip&oacute; en pel&iacute;culas como<em> The Killing of a Sacred Deer</em>, <em>The Batman</em> o <em>Saltburn</em>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando eso empieza a filtrarse en tu arte, se convierte en un problema, porque entonces ya ni siquiera quieres aparecer en pantalla&rdquo;, ha explicado, incidiendo en que el acoso en redes sociales podr&iacute;a acabar interfiriendo en su libertad creativa como int&eacute;rprete.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay mucho odio en internet&rdquo;, lamenta el actor, que ha abandonado las redes sociales despu&eacute;s de que su aspecto f&iacute;sico se haya convertido en objeto de discusi&oacute;n. El odio vertido por usuarios an&oacute;nimos no solo le han afectado en su vida online, tambi&eacute;n asegura que le han convertido en un recluso: &ldquo;Me ha hecho encerrarme en m&iacute; mismo, no querer ir a sitios, no querer salir&rdquo;. La exposici&oacute;n constante a comentarios negativos sobre &eacute;l, denuncia, se ha traducido en problemas de autoestima y ansiedad.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se est&aacute; convirtiendo en un problema. No tengo que esconderme porque ya me estoy escondiendo. De hecho, no voy a ciertos lugares por estas cosas&rdquo;, ha abundado.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, el actor se ha retirado de forma parcial de las redes sociales, un equilibrio delicado, puesto que se encuentra involucrado en numerosos proyectos. Por el momento, solo consulta para ver &ldquo;c&oacute;mo se reciben&rdquo; las reacciones de estrenos y eventos importantes. A menudo, ha lamentado, encuentra reacciones a sus apariciones p&uacute;blicas que son &ldquo;nada agradables&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Segura]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/actor-irlandes-barry-keoghan-denuncia-sufre-campana-acoso-redes-hecho-encerrarme_1_13089316.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Mar 2026 10:09:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El actor Barry Keoghan denuncia que sufre una campaña de acoso en redes: "Me ha hecho encerrarme en mí mismo"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Actores,Acoso,Redes sociales,Ansiedad,Salud mental,Delitos de odio]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Tengo 30 años y la presión por buscar pareja es cada vez mayor, ¿cómo abrazar la soltería sin vergüenza?"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/presion-buscar-pareja-abrazar-solteria-verguenza_129_12327332.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e1a4587e-187e-45ce-bf5d-82d72e9239c4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Tengo 30 años y la presión por buscar pareja es cada vez mayor, ¿cómo abrazar la soltería sin vergüenza?&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">'Está bien sentir' es un espacio de conversación con la poeta y escritora Sara Torres ('La seducción', Reservoir Books). Envíanos tus reflexiones y preguntas, tus deseos de indagar sobre una realidad, un vínculo, un placer o un duelo</p><p class="subtitle">Consultorio - “Qué pasa con las parejas que dejan de tener sexo, ¿hay algo que no funciona?”</p></div><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Tengo 30, estoy feliz y me siento plena. Sin embargo, la presión de buscar pareja cada vez es mayor. El amor romántico no es una inquietud para mí y me hace sentir un poco fracaso. ¿Cómo abrazar la soltería sin vergüenza ni vértigo?</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Clara</span>
                                        <span>—</span> lectora de elDiario.es
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La primera frase se&ntilde;ala un lugar afortunado (&ldquo;estoy feliz y me siento plena&rdquo;), localizado en una edad a la que el orden social atribuye unas exigencias determinadas, los 30.&nbsp;Frente a la plenitud de una vida que parece haber encontrado un modo de sostenerse con alegr&iacute;a, est&aacute; la sombra de una exigencia del guion que act&uacute;a con suerte de maleficio: &ldquo;no existe realizaci&oacute;n verdadera si no es a trav&eacute;s de la pareja y la familia&rdquo; nos contaron desde ni&ntilde;as, y no necesariamente a la fuerza, sino que tambi&eacute;n nos lo contaron sutilmente, con indirectas, alegor&iacute;as, y a trav&eacute;s de la estrat&eacute;gica ocultaci&oacute;n del gozo en otros modos de vida.
    </p><p class="article-text">
        La mujer que alimentaba a las palomas, la que viv&iacute;a con sus perros y sus gatos, la t&iacute;a soltera a la que ve&iacute;amos salir cada tarde al caf&eacute; con las amigas. Todas eran espl&eacute;ndidas, pero nos ense&ntilde;aron a sospechar de su alegr&iacute;a, aunque fuese evidente a nuestros ojos. Son misteriosas las maneras en las que nuestra ni&ntilde;ez va asimilando la norma de g&eacute;nero, esa que atribuye a las mujeres una falta definitiva, invisible. Ellas, cuya felicidad no era socialmente cre&iacute;ble, ocupaban el tiempo de su vida con una agenda exc&eacute;ntrica: repart&iacute;an la abundancia de su afecto m&aacute;s all&aacute; del cuidado del matrimonio y los hijos. A las ni&ntilde;as nos despertaban curiosidad, eran, entre todos los ejemplos de vida adulta, el referente prohibido. Los hombres de la familia se refer&iacute;an a ellas con mofa, las mujeres con un silencio inc&oacute;modo. De mayor quiero ser la mujer de las palomas mam&aacute;, de mayor quiero ser la t&iacute;a soltera.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La mujer que alimentaba a las palomas, la que vivía con sus perros y sus gatos, la tía soltera a la que veíamos salir cada tarde al café con las amigas. Todas eran espléndidas, pero nos enseñaron a sospechar de su alegría, aunque fuese evidente a nuestros ojos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La vida afectiva se hace con lxs otrxs, eso lo sabemos, a ciegas buscamos el encuentro para existir en un movimiento de intercambio que nos relaja el peso de la identidad. La idea de pareja, como f&oacute;rmula disponible de la imaginaci&oacute;n social, es una s&iacute;ntesis convencional, un signo f&aacute;cil que aparece en la mente como respuesta al anhelo de contacto. As&iacute; nos ense&ntilde;aron, de modo que, como signo, la idea de pareja acude veloz cada vez que el cuerpo teme la soledad y desea amar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; ocurrir&iacute;a si en lugar de mirar hacia el dos como &ldquo;destino natural&rdquo; o &ldquo;destino social&rdquo;, lo contempl&aacute;semos como accidente? Algo que no tiene por qu&eacute; darse en la vida, que no es deseable a priori, sino que a veces sucede a pesar de nuestras preferencias. La pareja ser&iacute;a, no un modelo relacional aspiracional, ni un lugar com&uacute;n en nuestra imaginaci&oacute;n afectiva, sino una forma, una posibilidad de recoger el amor er&oacute;tico cuando se obceca en perseverar.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Qué ocurriría si en lugar de mirar hacia el dos como “destino natural” o “destino social”, lo contemplásemos como accidente?</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La pareja entonces aparecer&iacute;a cuando el deseo persevera, insiste concentrando la atenci&oacute;n del ser en una otra cuya particularidad nos conecta con el todo. Si la pareja no es una f&oacute;rmula de felicidad prescrita, aparece como un modo de responder al misterio del deseo que hace que dos se mantengan unidas. Aquello que permite que encontremos, en la belleza de la amante, la ocasi&oacute;n para conocer una verdad m&aacute;s all&aacute; de ella, m&aacute;s all&aacute; del dos.
    </p><p class="article-text">
        La plenitud y la alegr&iacute;a nos dan la experiencia de vivir en un estado de fluidez, y ambos son afectos que, aunque se puedan extender en el tiempo, no dejan de tener algo de excepcionales. Apostar al n&uacute;mero dos la esperanza de una vida plena es un prop&oacute;sito dif&iacute;cil, violento si impostado, pues para vivir bien en el amor rom&aacute;ntico hace falta ser una creyente o una enamorada. Hace falta una especializaci&oacute;n de la paciencia, de las pr&aacute;cticas del cuidado, hace falta cierta renuncia a los celos, al miedo paralizante a la p&eacute;rdida. No es f&aacute;cil eso de ser feliz en pareja, aunque a veces vivir de este modo sea, de alg&uacute;n modo fiero y hermoso, inevitable.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01HJB80HTAXZYAZ0N7J7G3SHZH"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sara Torres]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/presion-buscar-pareja-abrazar-solteria-verguenza_129_12327332.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 24 May 2025 20:59:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Tengo 30 años y la presión por buscar pareja es cada vez mayor, ¿cómo abrazar la soltería sin vergüenza?"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Pareja,Millennials,Bienestar,Consultorio]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Tengo la sensación de que nunca voy a encontrar el amor, ¿cómo dejar de sentirme así?"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/sensacion-encontrar-amor-sentirme_129_12095792.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/96da62a2-649a-4232-a472-dfa51c59c132_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Tengo la sensación de que nunca voy a encontrar el amor, ¿cómo dejar de sentirme así?&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">'Está bien sentir' es un espacio de conversación con la poeta y escritora Sara Torres ('La seducción', Reservoir Books). Envíanos tus reflexiones y preguntas, tus deseos de indagar sobre una realidad, un vínculo, un placer o un duelo</p><p class="subtitle">"Mi pareja de 20 años me destrozó la vida, ¿cómo superar el amor que siento si no puedo perdonarle?"</p></div><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Cómo abandono la sensación de que nunca voy a encontrar el amor?</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Desbocada</span>
                                        <span>—</span> lectora de elDiario.es
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En una b&uacute;squeda r&aacute;pida por Internet, la pregunta &ldquo;&iquest;c&oacute;mo encontrar el amor?&rdquo; nos lleva directamente a varios enlaces que publicitan <em>apps</em> de citas y p&aacute;ginas web para encontrar &ldquo;el amor de tu vida&rdquo;, &ldquo;la pareja ideal&rdquo; o, en un tono un poquito m&aacute;s humilde, &ldquo;la pareja adecuada&rdquo;. Por los resultados a la vista, parece haber un generalizado acuerdo en la afirmaci&oacute;n de que, aquellxs que vamos buscando &ldquo;el amor&rdquo;, lo que perseguimos es un tipo de amor que se estabiliza en la relaci&oacute;n de pareja.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Merece el amor sexual de las amantes, o el de la pareja, ser el referente primero para una palabra que se&ntilde;ala un afecto tan fundamental, urgente, tan ancho y con una capacidad tan enorme de adaptaci&oacute;n y metamorfosis? Un afecto que, en su tendencia en bruto, se&ntilde;ala la vitalidad de los cuerpos y su potencia para conectar, ser interdependientes, generar placer, alegr&iacute;a y alianza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pens&aacute;ndolo un poco, casi nadie tarda en afirmar que nuestra capacidad para amar y ser amadas abarca much&iacute;simo m&aacute;s ac&aacute; y m&aacute;s all&aacute; del amor rom&aacute;ntico. Que el amor se nos despierta y agita en encuentros de cada d&iacute;a, que aparece con facilidad frente a quienes se acercan a nosotras de manera generosa, sin nerviosismo o demandas o alusiones de castigo.&nbsp;Como energ&iacute;a vinculante, el amor puede tener tendencias y preferencias, pero su potencia de relaci&oacute;n a priori es indeterminada. Como afecto, cuando est&aacute; presente, lo reconocemos en el cuerpo como un abrazo, una tranquilidad creativa, un sost&eacute;n.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Qué tememos cuando tememos no encontrar EL amor? Tal vez tememos la soledad en un contexto social que privilegia el tiempo de la pareja y la familia</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Es el regocijo amable que surge frente a los ojos benevolentes de la amiga que no nos juzga y se alegra de vernos cada d&iacute;a. Tambi&eacute;n la experiencia de belleza tierna al encontrarnos con el perrito que vive en el cuarto y entra siempre al ascensor celebrando el d&iacute;a con un movimiento de la cola. Lo sentimos cuando empatizamos con el dolor de los dem&aacute;s, cuando estamos siendo valientes y logramos luchar contra la vulneraci&oacute;n de los derechos de nuestras compa&ntilde;eras.
    </p><p class="article-text">
        El amor recibido, entregado y tambi&eacute;n el frustrado, est&aacute; prendido a los recuerdos de la infancia y planea a trav&eacute;s de las im&aacute;genes imbuyendo de sentido cualquier memoria. La percepci&oacute;n de no ser amadxs, o de entregar nuestro amor en un contexto donde se nos rechaza, deja una marca tan profunda que a veces no puede m&aacute;s que citarse y repetirse a s&iacute; misma una y otra vez. Vivir fuera del amor es pr&aacute;cticamente imposible, ya que implicar&iacute;a un tipo de aislamiento equivalente a una muerte afectiva. Entonces, &iquest;qu&eacute; tememos cuando tememos no encontrar EL amor? Tal vez tememos la soledad en un contexto social que privilegia el tiempo de la pareja y la familia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto ya lo hemos dicho muchas veces, y muchas veces tambi&eacute;n, lejos de grandes narrativas e ideolog&iacute;as reduccionistas, hemos sido felices y nos hemos sentido queridas y acompa&ntilde;adas practicando el amor de formas distintas. Conocemos otros horizontes, experiencias, fantas&iacute;as: las amigas que crean juntas su casa de retiro. La viuda que habla feliz de la vida despu&eacute;s de 40 a&ntilde;os de matrimonio, de su perra y sus viajes. Sin embargo, a veces, sentimos todo v&iacute;nculo insuficiente, nos estrangula una ausencia particular, un tipo de intensidad concreta cuya presencia parece que podr&iacute;a darnos acceso a un tiempo de vida excepcional.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El amor de Eros, escribe Anne Carson, &quot;es un mal anhelado&quot;. Y no con esto quiere decir que sea malo el tiempo de las amantes, sino que su pura posibilidad nos revuelve la vida, nos causa arrebato</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El amor de Eros, escribe Anne Carson, &ldquo;es un mal anhelado&rdquo;. Y no con esto quiere decir que sea malo el tiempo de las amantes, sino que su pura posibilidad nos revuelve la vida, nos causa arrebato. Inventado por los griegos, como figura Eros se&ntilde;ala la aparici&oacute;n s&uacute;bita en el cuerpo de la necesidad de un encuentro intenso. Este querer salir de una misma para embriagarse en los l&iacute;mites de un/a otra. Este temer feroz que el encuentro amoroso no suceda nunca.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como explica Carson, la potencia de Eros es desracionalizar el cuerpo. Por tanto, su aparici&oacute;n no se planea ni se busca, sino que se padece irremisiblemente, con un gusto dulceamargo. No har&aacute; falta esforzarnos tanto en buscar el amor er&oacute;tico porque Eros no acepta voluntarismos. &Eacute;l mismo nos encuentra y nosotrxs, si somos capaces, si queremos, si podemos sostenerlo sin poner en peligro la alegr&iacute;a o la vida, nos hacemos cargo.&nbsp;Mientras tanto, con Eros o sin Eros, el amor estar&aacute; ah&iacute;, esperando a ser practicado, en un lugar m&aacute;s tranquilo.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01HJB80HTAXZYAZ0N7J7G3SHZH"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sara Torres]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/sensacion-encontrar-amor-sentirme_129_12095792.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Mar 2025 21:40:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Tengo la sensación de que nunca voy a encontrar el amor, ¿cómo dejar de sentirme así?"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Amor,Relaciones,Pareja,Amistad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué pasa cuando la relación con tu madre no es buena?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/pasa-relacion-madre-no-buena_129_12892839.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d065f431-edac-436e-a9c9-783ac2553156_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué pasa cuando la relación con tu madre no es buena?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">'Muchas me estáis preguntando' es un espacio de intercambio y conversación ligera entre quienes tenemos algo en común: acudir a Internet cuando estamos bajas de moral, perdidas, distraídas o con ganas de procrastinar, es decir, siempre</p></div><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Qué pasa cuando la relación con tu madre no es buena? 

</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Isa, 30 años</span>
                                        <span>—</span> lectora de elDiario.es
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<p>1.</p>
</div>
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        Existe una madre dentro de un coche, una madre al tel&eacute;fono m&oacute;vil, ventanilla abierta, mano derecha en el cambio de marchas sujetando tambi&eacute;n un cigarrillo manchado de pintalabios. Cuando cuelga, saca la cabeza por fuera, expulsa el humo y suspira. En el siguiente sem&aacute;foro supervisa sus u&ntilde;as de manicura impecable, voltea la cabeza y supervisa que sus dos hijas est&eacute;n en su sitio, acab&aacute;ndose el bocadillo de pat&eacute; que prepar&oacute; el domingo y congel&oacute; junto al resto de desayunos y meriendas. Le dice a una que no tire migas. Le dice a la otra que c&oacute;mo se ha hecho ese agujero en los leotardos, que si eso de ah&iacute; es sangre, si ha ido a la enfermer&iacute;a&hellip; no acaba la pregunta, toca el claxon, cabr&oacute;n, grita. Las hermanas se miran entre ellas &iquest;c&oacute;mo ha visto el boquete en los leotardos? &iquest;tiene rayos X que atraviesen los asientos del coche? &iquest;y c&oacute;mo ha presagiado ese taxi que se iba a cruzar? Las dos ni&ntilde;as terminan sus bocadillos, charlotean, le hablan de los deberes. Ella hace muchas preguntas, sonr&iacute;e. En el siguiente sem&aacute;foro, se gira y les acaricia las piernas, a las dos, a la vez. Una de ellas dice, el pat&eacute; es un rollo. Y la otra dice, ya ves. La madre hace una media sonrisa, y dice, quien sabe, quiz&aacute;s ma&ntilde;ana os toque nocilla. Las dos hermanas gritan. Ella mira por la ventanilla, da una calada, y deja caer la mirada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si pienso en mi madre siempre recurro a esa imagen. El peque&ntilde;o tri&aacute;ngulo entre los asientos delanteros que me permit&iacute;a contemplarla, admirarla en sus quehaceres diarios, atribulada, pero organizada, agresiva al volante, pero dulce con nosotras, transparente en su d&iacute;a a d&iacute;a, pero con esa mirada, que solo a&ntilde;os m&aacute;s tarde, me llegu&eacute; a preguntar qu&eacute; escond&iacute;a. &iquest;En qu&eacute; piensan las madres? Es algo que nos golpea de adultas, quiz&aacute;s ya demasiado tarde.
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<div class="capitular">
<p>2.</p>
</div>
    </figure><p class="article-text">
        A las madres las damos por hecho. &ldquo;Para m&iacute;, mi madre no tiene historia. Siempre estuvo aqu&iacute;&rdquo;, escribe Annie Ernaux en <em>Una mujer </em>(Cabaret Voltaire)<em>,</em> libro en el que recuerda a su madre tras su muerte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pasamos una primera etapa de creer que si nos damos la vuelta siempre estar&aacute;n ah&iacute;. Crecemos unos cent&iacute;metros para empezar a admirarlas, queremos sus tacones, su conducci&oacute;n temeraria y su capacidad para acordarse de los nombres de todos los profesores, m&eacute;dicos, amigos y padres de amigos. De un d&iacute;a para otro dejamos de entenderla. Molesta, pregunta demasiado, sabe demasiados nombres de amigos y padres de amigos. La distancia se ensancha. Son a&ntilde;os duros como hija d&iacute;scola, pero como madre es mucho peor, las sonrisas son para todo el mundo menos para esa que hace dos d&iacute;as era la mujer <em>m&aacute;s mejor del mundo mundial</em>. Pasar&aacute;n unos cuantos a&ntilde;os hasta llegar a entenderlas, para ponernos en su sitio, para entender que esas horas en la cocina, planchando, corriendo, congelando bocadillos, y control&aacute;ndolo todo han sido a costa de una vida. Una vida que adem&aacute;s de ser tu madre, es la de una mujer que da la casualidad que tambi&eacute;n siente, sue&ntilde;a y desea. Ah, amigas, el d&iacute;a que descubrimos que detr&aacute;s de nuestra madre hay alguien a quien podemos preguntarle c&oacute;mo est&aacute;, menuda sorpresa.&nbsp;
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<div class="capitular">
<p>3.</p>
</div>
    </figure><p class="article-text">
        Hay d&iacute;as que me levanto y sostengo que quien soy lo conforma la relaci&oacute;n con mi padre, nuestros silencios, la admiraci&oacute;n, esas concesiones que se ganan los padres haciendo poco, muy poquito. Luego hay otras ma&ntilde;anas en que estoy convencida de que el car&aacute;cter lo moldea una madre. Que cada d&iacute;a que pasa soy m&aacute;s ella en los gestos, en la desenvoltura, en la queja.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Le&iacute; el libro <em>Daddy Issues. Un an&aacute;lisis sobre la figura del padre en la cultura contempor&aacute;nea</em> (Alpha Decay),<em> </em>de la psiquiatra y sex&oacute;loga Katherine Angel, y lo entend&iacute;: el padre es la figura que nos separa de nuestra madre y del efecto nido, es quien nos abre las puertas a la libertad y la madurez. Aquel que nos permite el desapego, es quien nos permite entender que existimos m&aacute;s all&aacute; de la mirada paternal. De ah&iacute; que, repito, haciendo poco, muy poquito, siga siendo el primer amor.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="“Todo es nuestros padres, excepto nuestros padres, que son sus propios padres. El interminable ciclo de proyección que gobierna esencialmente todos los aspectos de nuestras vidas emocionales, expuesto por completo. ¡Fabuloso!”, dice una crítica en Letterbox de la película Sentimental Value, que así de primeras podría decirte que va de dos hermanas, pero en realidad va de un padre que no está y una madre que se queda."
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                “Todo es nuestros padres, excepto nuestros padres, que son sus propios padres. El interminable ciclo de proyección que gobierna esencialmente todos los aspectos de nuestras vidas emocionales, expuesto por completo. ¡Fabuloso!”, dice una crítica en Letterbox de la película Sentimental Value, que así de primeras podría decirte que va de dos hermanas, pero en realidad va de un padre que no está y una madre que se queda.                            </span>
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<p>4.</p>
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        Justo el otro d&iacute;a escuchaba a B&aacute;rbara Arena <a href="https://open.spotify.com/episode/2kd891wuj877VDYBth58MK?si=b7ce08d7b6674178&amp;nd=1&amp;dlsi=baf0fe379c2d424c" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">contarle</a> a Javier Aznar su mayor miedo: la muerte de su madre. Cuenta que ella tiene una relaci&oacute;n ambivalente pero bonita con su madre, y que ha sido m&aacute;s tarde, y gracias a las sesiones con su psicoanalista que descubre a la madre como personaje fundamental en su vida. Que aunque siempre hablemos de la relaci&oacute;n padre-hija, sobre todo en t&eacute;rminos psicoanal&iacute;ticos, es el descubrimiento de la figura de la madre el que acaba resultando revelador. Elena Ferrante lo llama el primer &ldquo;amor molesto&rdquo;, la primera confusi&oacute;n afectiva de una larga lista de relaciones de ambivalencia y dependencia que est&aacute;n por llegar en nuestras vidas. Por ese mismo motivo dej&eacute; de ir al psic&oacute;logo. Ya son tres psic&oacute;logos a los que he hecho <em>ghosting,</em> es decir, no he vuelto sin darles ning&uacute;n tipo de explicaci&oacute;n. Una aut&eacute;ntica maleducada. Pero es que cuando empiezan a preguntarme por mi madre, su infancia, la relaci&oacute;n con su madre, siento que no deber&iacute;a ser yo la que est&eacute; en esa butaca. Y desaparezco.&nbsp;
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                    alt="Isa, permíteme que te recomiende estas lecturas que hablan de la hija que mira a la madre, espero que te gusten."
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                Isa, permíteme que te recomiende estas lecturas que hablan de la hija que mira a la madre, espero que te gusten.                            </span>
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<p>5.</p>
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        Como mujeres pasamos muy r&aacute;pido de ser hijas a ser potenciales madres. A mi alrededor mis amigas est&aacute;n pariendo y cambiando pa&ntilde;ales sin parar. Suena a cadena febril de producci&oacute;n, quiz&aacute;s es m&aacute;s una sensaci&oacute;n que una realidad. Pero las contemplo y pienso: todo lo que hagas a partir de ahora est&aacute; por definir la relaci&oacute;n madre-hija. Empiezo a notar en su actitud cierto sentimiento de posesi&oacute;n, ese mismo que en su momento tanto las angusti&oacute; a ellas. &iquest;Es esa misma amiga con la que hace dos d&iacute;as compart&iacute;a ca&ntilde;as y constru&iacute;amos una identidad conjunta la que est&aacute; a punto de moldear el car&aacute;cter de ese ser tan peque&ntilde;ito que todo el d&iacute;a la acompa&ntilde;a? Justo ah&iacute; es cuando proyecto siempre la misma imagen: ese ser peque&ntilde;ito sentado delante del psic&oacute;logo. Y juntas en la habitaci&oacute;n mi amiga, que es su madre, y su madre, y la madre de su madre, en una cola infinita de mujeres pregunt&aacute;ndose qu&eacute; se esconde tras la mirada de una madre.
    </p><p class="article-text">
        Hay un ensayo que creo que te gustar&aacute; mucho, Isa, apunta el t&iacute;tulo: <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/hijas-horribles-libro-explica-ninguna-es_1_10686765.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Las hijas horribles</em></a><em> </em>(Libros del KO), lo escribe la periodista y escritora Blanca Lacasa, que recopila testimonios de mujeres que durante mucho tiempo se han considerado malas hijas. &ldquo;La culpa suele encontrarse indisociablemente unida a la perfecci&oacute;n proyectada sobre la figura materna (...) Probablemente tampoco ayude demasiado la percepci&oacute;n largamente cultivada por nuestras madres de que somos su posesi&oacute;n. Una propiedad de la que, por otra parte, se suele esperar demasiado&rdquo;, escribe Blanca.&nbsp;
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                “Sé valiente, sé libre pero vuelve a casa, conmigo”. Dice este dibujo firmado por Amber Fossey.                            </span>
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<p>6.</p>
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        Le&iacute; a Blanca Lacasa para darme cuenta de una obviedad: no s&eacute; si quiero o puedo ser madre, pero lo que s&iacute; s&eacute; seguro es que nunca voy a dejar de ser hija. Hay d&iacute;as, en casa de mis padres, que me descubro con el traje de hija puesto: pongo la cara de hija mod&eacute;lica, hago bromas de hija payasa y recojo la cocina como hija responsable. Es un traje al que se le ven las costuras cuando hay otras personas ajenas a la familia nuclear, por ejemplo, la pareja de mi hermana, ah&iacute; resalta todav&iacute;a m&aacute;s lo burdo de la actuaci&oacute;n, rechinan las vocecitas, molestan las sonrisas estiradas. Actuamos como las hijas que fuimos para poder cruzar la puerta de casa y huir de esa misma figura.&nbsp;
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<p>7.</p>
</div>
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        Pero tenemos derecho al desapego. &ldquo;La hija ego&iacute;sta, olvidadiza y despiadada. La hija que decepciona, que defrauda, y que hiere. La hija rebelde. Nos est&aacute; prohibido cuestionar a nuestras madres. Y es nuestro deber y salvaci&oacute;n respetarlas, idolatrarlas y darles gracias siempre y en todo lugar&rdquo;, dice Blanca en el primer cap&iacute;tulo del ensayo. A nuestras madres las hemos dado por supuesto, las hemos admirado, rechazado y entendido, y quiz&aacute;s, para algunas, ha llegado el momento tambi&eacute;n de alejarlas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Porque una siempre ser&aacute; hija, pero ese cord&oacute;n que la ata puede y debe soltarse, porque aunque el sentimiento de deuda est&eacute; ah&iacute;, una a veces debe anteponerse. Y con esto no quiero caer en el mal de nuestros d&iacute;as de &lsquo;lo primero eres t&uacute;&rsquo;. Me refiero a anteponerse al dolor, a las tiranteces, a los desaires, al descuido y al abandono. Dan igual los detalles de vuestra relaci&oacute;n, Isa, lo que cuenta es que lo que una cree que deber&iacute;a ser un amor ya no lo es.&nbsp;
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<p>8.</p>
</div>
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        Existen nuestras madres m&aacute;s all&aacute; de nosotras, su&eacute;ltala si eso es lo que deseas. &ldquo;Trato de no considerar la violencia, los desbordamientos de ternura, los reproches de mi madre s&oacute;lo como rasgos personales de car&aacute;cter, sino de situarlos tambi&eacute;n en su historia y en su condici&oacute;n social. Esta manera de escribir, que me parece ir en el sentido de la verdad, me ayuda a salir de la soledad y la oscuridad del recuerdo individual, por el descubrimiento de una significaci&oacute;n m&aacute;s general. Pero siento que algo en m&iacute; se resiste: querr&iacute;a conservar de mi madre unas im&aacute;genes puramente afectivas, calor o l&aacute;grimas, sin darles un sentido&rdquo;. Esta es Annie Ernaux intentando entender a su madre y toda esa culpa y remordimientos que acumula, esa visceralidad que la ataba a ella.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nos han hecho creer que madre no hay m&aacute;s que una y que, atadas a ella, prosperaremos, creceremos, nos comprenderemos a nosotras mismas. Pero debemos desprendernos de esta idea de pertenencia. No existe la posesi&oacute;n familiar m&aacute;s all&aacute; del imaginario que hemos construido entre todos. Rod&eacute;ate de otras personas, no dejes que este v&iacute;nculo marque tu pesar. Porque no hay hijas malas, sino hijas que cortan el cord&oacute;n umbilical, que se alejan para buscar afectos y cuidados en otros seres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Llevamos tanto tiempo conviviendo con esa presencia, este juego de espejos que es la maternidad, que creemos que no sabremos existir sin ella. Vivian Gornick, en el maravilloso libro <em>Apegos Feroces </em>(Sexto Piso), apunta sobre la evoluci&oacute;n de la relaci&oacute;n con su madre, ahora que ambas son ya mayores: &ldquo;Hemos alcanzado un grado de distancia permanente. Atisbo los placeres del alejamiento. Este pedacito de espacio me proporciona la intermitente pero u&#769;til emocio&#769;n resultante de creer que comienzo y termino en mi&#769; misma&rdquo;. No empiezas ni acabas en los dem&aacute;s, sino en ti. Buena suerte, Isa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Siempre tuya,
    </p><p class="article-text">
        Andrea.
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Gumes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/pasa-relacion-madre-no-buena_129_12892839.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Jan 2026 21:45:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué pasa cuando la relación con tu madre no es buena?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["No paro de compararme con los cuerpos, las caras y los maquillajes que veo en redes, ¿cómo salgo del bucle?"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/no-paro-compararme-cuerpos-caras-maquillajes-veo-redes-salgo-bucle_129_13055557.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/81012827-df46-4ac8-b1e6-f4f6e8427764_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;No paro de compararme con los cuerpos, las caras y los maquillajes que veo en redes, ¿cómo salgo del bucle?&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">'Muchas me estáis preguntando' es un espacio de intercambio y conversación ligera entre quienes tenemos algo en común: acudir a Internet cuando estamos bajas de moral, perdidas, distraídas o con ganas de procrastinar, es decir, siempre</p><p class="subtitle">En primera persona - He visto 'Sexo en Nueva York' por primera vez ahora (y he alucinado con las arrugas de las protagonistas)</p></div><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Andrea, no paro de compararme con los cuerpos, las caras y los maquillajes de Instagram y TikTok. ¿Cómo salgo del bucle? Gracias🫂</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Sandra, 25</span>
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          </div>

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<div class="capitular">
<p>1.</p>
</div>
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        Salgo de ver <em>Hamnet</em> triste y conmovida, pero con una idea que me da vueltas y necesito confirmar al llegar a casa. Abro Google Im&aacute;genes y busco fotos recientes de Jessie Buckley, la actriz que interpreta a Agnes Shakespeare en la pel&iacute;cula. Las ampl&iacute;o. Hago zoom en los labios. Me fijo en los surcos que rodean su boca, en las arruguitas debajo de los ojos. No entiendo nada. En mitad de las escenas dram&aacute;ticas, cuando toda la platea conten&iacute;a la respiraci&oacute;n viendo sufrir a esa mujer por sus hijos, yo no pod&iacute;a apartar la vista de su boca. Tiene mis labios, que es lo mismo que decir: no tiene labios. &iquest;Sabes cuando ves en otra aquello que tanto te ofusca de tu propio cuerpo? Pues as&iacute; pas&eacute; los ciento veinticinco minutos que dura la pel&iacute;cula: pensando en la normalidad de esa cara y en cu&aacute;nto hac&iacute;a que <a href="https://www.eldiario.es/era/carillas-alineadores-dientes-invisibles-low-cost-peligros_1_11364883.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no ve&iacute;a algo igual en la gran pantalla</a>.
    </p><p class="article-text">
        La normalidad ha sido secuestrada por caras inexpresivas, labios hinchados y pieles planchadas. Me gustar&iacute;a <a href="https://www.eldiario.es/era/he-visto-sexo-nueva-york-primera-vez-ahora-he-alucinado-arrugas-protagonistas_129_11727354.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no sorprenderme al ver en la tele a mujeres a la que se les mueve la frente</a> mientras hablan, pero lo que veo cada d&iacute;a detr&aacute;s de la pantalla de mi m&oacute;vil no me deja otra opci&oacute;n.
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                Jessie Buckley, ojalá tengas trabajo hasta el fin de tus días.                            </span>
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<div class="capitular">
<p>2.</p>
</div>
    </figure><p class="article-text">
        Sandra, eres joven. Absurdamente joven para hacerme esta pregunta, lo que la hace m&aacute;s preocupante. Y, aun as&iacute;, comprensible. Porque estamos todas igual, vaya esto por delante.
    </p><p class="article-text">
        S&eacute; que la teor&iacute;a te la sabes. Todas hemos le&iacute;do sobre <em>body positive </em>y <em>body neutral</em> (no solo que todos los cuerpos son v&aacute;lidos, sino que nuestro valor no depende de ello); sobre la perversi&oacute;n de <a href="https://www.newyorker.com/culture/decade-in-review/the-age-of-instagram-face" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la </a><a href="https://www.newyorker.com/culture/decade-in-review/the-age-of-instagram-face" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Instagram-face</em></a> (esa estandarizaci&oacute;n de rasgos que lleg&oacute; con la explosi&oacute;n de las redes sociales); sobre los males de la industria del bienestar y belleza (te recomiendo leer, si no lo haces ya, a <a href="https://jessicadefino.substack.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jessica DeFino</a>, periodista especializada en cosm&eacute;tica, muy cr&iacute;tica y divertida en sus aproximaciones al mundo de las <em>beauty influencers</em>; y a <a href="https://substack.com/@palomaabad" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Paloma Abad</a>, ex redactora jefe de Vogue que en su <em>newsletter</em> nos acerca a mujeres interesantes que hacen lo que pueden con sus cremas y sus caras).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En fin, andamos todas muy le&iacute;das sobre que hay que desaprender lo normativo y que la belleza est&aacute; en el interior. Tambi&eacute;n sabemos que hay mucho se&ntilde;or empresario haciendo dinero a base de explotar nuestras inseguridades. Todo esto lo sabemos. Pero solo ha servido para cambiar la mirada hacia el otro: aceptamos, comprendemos y comentamos menos los cuerpos ajenos. Nunca vamos a darle la raz&oacute;n a una amiga cuando nos pregunte por <em>(rellenar con cualquier defecto menor que le provoque inseguridad)</em>.
    </p><p class="article-text">
        Siempre es m&aacute;s divertida Nora Ephron cuando lo cuenta:
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Fragmento del libro &#039;No me gusta mi cuello&#039;, de Nora Ephron, publicado por Libros del Asteroide con traducción de Catalina Martinez Muñoz."
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            <span class="title">
                Fragmento del libro &#039;No me gusta mi cuello&#039;, de Nora Ephron, publicado por Libros del Asteroide con traducción de Catalina Martinez Muñoz.                            </span>
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<div class="capitular">
<p>3.</p>
</div>
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        El problema es que la teor&iacute;a no permea en nosotras. Porque no se trata tanto de c&oacute;mo miramos al otro, sino de c&oacute;mo te miras t&uacute;. No hay repugnancia mayor que la que puede sentir una mujer al mirarse a un espejo. Es dif&iacute;cil expresarlo desde la racionalidad: hay algo animal en ese brutalismo con el que nos observamos. Un asco que quiere ser devastador, que pretende acabar con esa cara, cuerpo, esas piernas, pechos, arrugas, orejas, nariz, piel colgante de los brazos, papada, cartucheras, flacidez abdominal&hellip; y no sigo para no recrearme. Hemos perdido toda capacidad de mirarnos al espejo y sonre&iacute;r. No creo que haya una sola mujer que no haya apartado la mirada al verse reflejada en el espejo del ascensor &iquest;Qui&eacute;n es esa zarrapastrosa y por qu&eacute; me est&aacute; mirando?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me miro en el espejo y no me gusto. No es que no me reconozca, me reconozco y es espantoso&rdquo;, escribe Eva Baltasar en su &uacute;ltima novela <a href="https://www.goodreads.com/book/show/246148110-peixos" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Peixos</em></a><em>.</em>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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<div class="capitular">
<p>4.</p>
</div>
    </figure><p class="article-text">
        Sandra, &iquest;no te parece que es ante profesionales de la salud y de la imagen donde sufrimos las mayores humillaciones? Porque una puede intentar renunciar a la presi&oacute;n social, luchar contra cremas virales de TikTok y silenciar los anuncios de Instagram, para luego sentarse frente al dentista, el dermat&oacute;logo o el peluquero sabiendo que va a ser juzgada. Eres inspeccionada, preguntada, interpelada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y como yo no tengo mesura, salgo de estas consultas con un: &ldquo;&iquest;Ah, s&iacute;? Pues ahora vas a ver&rdquo;. Como el d&iacute;a que fui al dentista y me dijo que no me cepillaba bien, que no llegaba bien a la enc&iacute;a y que ten&iacute;a demasiada placa. Aparec&iacute; al mes siguiente con las enc&iacute;as en carne viva, sangrando, desgarradas. Cuando me vio la dentista no daba cr&eacute;dito: pero, &iquest;qu&eacute; has hecho?. Limpiarme, limpiarme de forma disciplinada (qu&eacute;date con esto de la disciplina, que luego volver&eacute; a ello). Nos empujan al abismo para luego decir: te ped&iacute; que te deslizaras, no que saltaras. Pues expl&iacute;cate mejor, y, sobre todo, no me humilles cuando estoy tumbada en una camilla.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Porque tú y yo sabemos que esas caras que vemos en la pantalla del móvil son inalcanzables. Ese ideal de belleza dominante no es más que una suma de dinero, productos regalados, intervenciones carísimas y poquísimo estrés</p>
          </div>

  </blockquote><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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<div class="capitular">
<p>5.</p>
</div>
    </figure><p class="article-text">
        Fui hace un a&ntilde;o y medio a hacerme una limpieza facial por primera vez. Me temblaban las piernas, ya no porque supiera que iba a ser juzgada, sino porque iba con una sensaci&oacute;n similar a la de no haberse duchado en cinco d&iacute;as. &iquest;Sabr&iacute;a esa persona que iba a limpiar unos barrillos que llevaban conmigo desde que nac&iacute;? &iquest;Cu&aacute;nto tiempo convive con nosotras la suciedad que acumula nuestra piel? &iquest;Estar&iacute;amos hablando de quistes?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, cuando llegu&eacute; no hice ninguna de estas preguntas. Me limit&eacute; a obedecer, callar, asentir y confirmar que, efectivamente, no ten&iacute;a ni idea de qu&eacute; tipo de piel ten&iacute;a y que todas las cremas de mi ba&ntilde;o hab&iacute;an sido compradas sin m&aacute;s criterio que una captura de TikTok sobre pieles grasas. No tienes la piel grasa, solt&oacute;. &iquest;Y todo este brillo que veo en las fotos?, pregunt&eacute;. Es suciedad. Tragu&eacute; saliva. Me fui con la cabeza gacha.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        He sido una buena estudiante, Sandra, te lo prometo. Sent&iacute; que era un golpe bajo. Yo que soy ordenada en mis trabajos y organizada en mis quehaceres, &iquest;por qu&eacute; leches no iba a poder enfrentarme a una rutina de cuatro pasos para tener la piel tersa? Un minuto antes de salir por la puerta de aquel examen facial, me gir&eacute;, y le supliqu&eacute;: por favor, sin decirme marcas, d&iacute;game qu&eacute; ingredientes necesita mi piel. Me fui de all&iacute; con apuntes. Ahora mismo tengo un esquema, en letra peque&ntilde;a, pegado en la pared del ba&ntilde;o con tres pasos a seguir. Nada del otro mundo: limpiar, hidratar y proteger del sol.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La cara guapa ahora no solo denota privilegio sino que hay mucha disciplina tambi&eacute;n, y mucha ideolog&iacute;a&rdquo;, dec&iacute;an el otro d&iacute;a en un episodio divertid&iacute;simo sobre el t&eacute;rmino &ldquo;guapa&rdquo; en el podcast <a href="https://open.spotify.com/episode/5Bgm6niUwf2s9hZt9AsJhr?si=545bf7f5aa1d4dc5" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Amiga Date Cuenta</a>. Y dieron en el clavo. Si ahora s&eacute; distinguir entre vitamina C y retinol es por disciplina. Porque en m&iacute; no tiene efecto la <em>influencer</em> de turno, sino la sensaci&oacute;n de que debo estar a la altura. Que si quieren que me masajee la cara &mdash;&iquest;has o&iacute;do hablar del yoga facial?, mira, me r&iacute;o por no llorar&mdash; lo har&eacute; como la que m&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Me compr&eacute; un utensilio de estos de tortura llamado Gua Sha, que no es m&aacute;s que un trozo de pl&aacute;stico que imita un mineral y con el que, supuestamente, tras untarte la cara en un aceite pringoso, masajeas y <em>voil&agrave;. </em>Pens&eacute;: a obediente no me gana nadie. As&iacute; que me tom&eacute; ese cacharro como un desaf&iacute;o personal. Total, que el otro d&iacute;a decid&iacute; que, en lugar de los diez minutos recomendados, lo usar&iacute;a durante la hora y media que dura la serie que estoy viendo. &iquest;Podr&iacute;an avisar de los efectos secundarios de la Gua Sha en manos de personas mortificadas? Cuando me mir&eacute; al espejo no es que tuviera la piel m&aacute;s firme y tersa, es que casi me la hab&iacute;a arrancado. De nuevo, no me acerques al abismo, que me tiro.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="&quot;Hay demasiados esfuerzos, dinero y campañas invertidos en que tú y yo estemos comparándonos entre nosotras&quot;."
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                &quot;Hay demasiados esfuerzos, dinero y campañas invertidos en que tú y yo estemos comparándonos entre nosotras&quot;.                            </span>
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<p>6.</p>
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        Hablando de consejos. Uno de mis preferidos es el de Dakota Johnson cuando le preguntaron por su secreto de belleza &mdash;buen&iacute;sima pregunta para el siglo XXI&mdash; y respondi&oacute;: dormir catorce horas seguidas. Risotada general en el vag&oacute;n de metro, lleno de gente apretujada, con el t&aacute;per vertido en el bolso a las ocho de la ma&ntilde;ana. Lo peor es que la segunda vez que la escuch&eacute; hablar del tema a&ntilde;adi&oacute; que beb&iacute;a un vaso de agua caliente cada ma&ntilde;ana. Al tercer d&iacute;a de levantarme arrastrando los pies y tener una arcada en la cocina mientras le&iacute;a los primeros mails, me pregunt&eacute;: &iquest;Para qu&eacute;? &iquest;Por qu&eacute; estoy haciendo todo esto?. Porque t&uacute; y yo sabemos que esas caras que vemos en la pantalla del m&oacute;vil son inalcanzables. Ese ideal de belleza dominante no es m&aacute;s que una suma de dinero, productos regalados, intervenciones car&iacute;simas y poqu&iacute;simo estr&eacute;s. No tienen arrugas en la frente porque hace a&ntilde;os que nada les hace fruncir el ce&ntilde;o. Ni sienten ni padecen. Mentira: padecer, padecen un rato. Pero por aquello de que para lucir hay que sufrir.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Me apareci&oacute; el otro d&iacute;a la noticia de que una de las<em> influencers </em>m&aacute;s famosas que tenemos por estos lares se hab&iacute;a sometido a una operaci&oacute;n est&eacute;tica complicadilla. La noticia no era la operaci&oacute;n, por supuesto, sino &ldquo;su honestidad&rdquo; al compartirlo. Vamos, que nos lo contaba todo por unos <em>likes.</em> La honradez consist&iacute;a en publicar v&iacute;deos y fotos que rozaban el cine de terror. Escup&iacute; el caf&eacute;. No he querido saber m&aacute;s, sent&iacute; pena por ella, por todas, por la idea de tumbarse en una camilla y dejar que te abran la cara para tensar tejidos, m&uacute;sculos y lo que sea que hay debajo la piel. Como cuando estiras el edred&oacute;n al hacer la cama, pero por dentro de tus orejas. Mira, me mareo solo de pensarlo.
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<div class="capitular">
<p>7.</p>
</div>
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        Lo m&aacute;s perverso de todo es que esta industria ha decidido adaptar la ilusi&oacute;n de la belleza a todos los bolsillos. Es importante no dejar a nadie atr&aacute;s. La estandarizaci&oacute;n de la belleza ideal pasa por incluir a todo el mundo en la posibilidad de mejora: conseguir otra cara es posible con un cup&oacute;n de tres sesiones de fotorejuvenecimiento facial l&aacute;ser por 24,99&euro;. Y todo ello en una proliferaci&oacute;n de establecimientos s&oacute;rdidos que se multiplican en nuestras ciudades: negocios de est&eacute;tica sin apenas regulaci&oacute;n, titulaciones de dudosa procedencia y m&aacute;quinas no homologadas con muchas lucecitas (un l&aacute;ser siempre queda bien).
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">También podemos darle la vuelta a todo esto, y reírnos. Que de tan siniestro y perverso acabe dándonos pena. Que con cada imagen de una chica matándose a hacer pesas en el gimnasio o enseñando las cicatrices recientes de una operación, no nos quede otra que sentir compasión</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Da igual que sea bioestimulaci&oacute;n, ultrasonido, criolip&oacute;lisis, sesiones de Emsculpt, polinucle&oacute;tidos o liposonix (no s&eacute; ni qu&eacute; estoy diciendo, parecen los personajes de la pr&oacute;xima peli de Marvel, pero te aseguro que son ofertas reales de distintos centros). Da igual el tratamiento: todos se ofrecen en el mismo bajo sin ventilaci&oacute;n con una chica amabil&iacute;sima que, a mitad de sesi&oacute;n, dir&aacute;: <a href="https://open.spotify.com/episode/5Bgm6niUwf2s9hZt9AsJhr?si=545bf7f5aa1d4dc5&amp;nd=1&amp;dlsi=859d29c005cd4f27" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Guapa, con esto no va a ser suficiente&rdquo;</a>. Porque siempre hay una m&aacute;quina mejor, diez sesiones m&aacute;s &mdash;las buenas&mdash; y un c&oacute;ctel de vitaminas verdaderamente milagroso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mientras las celebridades se estiran la cara en cl&iacute;nicas con parquet, ventanales y paredes blancas, sus seguidoras creen que podr&aacute;n lograr algo similar si se meten en un traje de succi&oacute;n que &ldquo;moviliza los tejidos y la grasa&rdquo; en el local &lsquo;Mari Carmen, cl&iacute;nica sin dolor&rsquo; que han abierto debajo de su casa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo de esta industria que campa a sus anchas sin apenas supervisi&oacute;n entre lo que promete y que ofrece, deber&iacute;a acabar en los juzgados. Pero, mientras tanto, ah&iacute; estamos: cada segundo, una nueva mujer escribiendo en el buscador &ldquo;mesoterapia con relleno t&eacute;rmico para qu&eacute; sirve y cu&aacute;nto cuesta&rdquo;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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<div class="capitular">
<p>8.</p>
</div>
    </figure><p class="article-text">
        No s&eacute; c&oacute;mo sacarte del bucle porque hay demasiados esfuerzos, dinero y campa&ntilde;as invertidos en que t&uacute; y yo estemos compar&aacute;ndonos entre nosotras.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay una opci&oacute;n que es lanzar el m&oacute;vil al mar. No va a ocurrir. Tambi&eacute;n podemos darle la vuelta a todo esto, y re&iacute;rnos. Que de tan siniestro y perverso acabe d&aacute;ndonos pena. Que con cada imagen de una chica mat&aacute;ndose a hacer pesas en el gimnasio o ense&ntilde;ando las cicatrices recientes de una operaci&oacute;n, no nos quede otra que sentir compasi&oacute;n. Estar convencidas no solo de que no alcanzaremos ese ideal, sino de que lanzamos la toalla mucho antes. Y s&iacute;, lo s&eacute;, no somos inmunes. Quiz&aacute; en la pr&oacute;xima cena con amigas nos preguntaremos qui&eacute;n ser&aacute; la primera en operarse las bolsas de las ojeras. Y otra dir&aacute; que ha encontrado la crema definitiva y le pediremos que pase la foto por el grupo. Porque nos pasamos el rato hablando de otras caras a las que queremos parecernos. Pero es importante sacudirnos colectivamente esta inseguridad permanente. Aferrarnos a otros temas, otras conversaciones, a otros referentes. Que cuando tu amiga te diga que ha le&iacute;do sobre la importancia de tomar col&aacute;geno por las ma&ntilde;anas, pod&aacute;is re&iacute;ros y preguntar: &iquest;Para qu&eacute;? Si con esta botella de vino blanco que nos hemos bajado la deshidrataci&oacute;n facial solo puede ir a m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        P&aacute;satelo bien y bebe mucha agua. Poco m&aacute;s puedo decirte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Siempre tuya,
    </p><p class="article-text">
        Andrea
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            <div data-tf-live="01HRVXX6RKGY5EJKSGHGV2XDEK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Gumes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/no-paro-compararme-cuerpos-caras-maquillajes-veo-redes-salgo-bucle_129_13055557.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 Mar 2026 21:14:27 +0000]]></pubDate>
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    <item>
      <title><![CDATA[Del ‘ghosting’ laboral al desgaste psicológico: cuando buscar trabajo es un trabajo en sí mismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/ghosting-laboral-desgaste-psicologico-buscar-trabajo-trabajo-si_1_13273291.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ef41f883-3269-44a1-8c53-59c7fc7f40c7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Del ‘ghosting’ laboral al desgaste psicológico: cuando buscar trabajo es un trabajo en sí mismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Más de 130 millones de candidaturas en un año reflejan un mercado donde el esfuerzo recae cada vez más en quien busca empleo: “Implica enfrentarse a la incertidumbre, a posibles rechazos, a procesos largos y a una evaluación continua"</p><p class="subtitle">“No vas a heredar la empresa”: por qué es urgente que asumamos que el trabajo no lo es todo</p></div><p class="article-text">
        Suena el despertador y Henar abre LinkedIn, revisa el correo, investiga sobre algunas empresas, se prepara una entrevista, corrige una carta de presentaci&oacute;n y actualiza su hoja de Excel. No cobra por esas horas, aunque se parecen bastante a una jornada laboral, y muchas veces no recibe ni siquiera una respuesta. Tarda m&aacute;s de cien solicitudes y cinco meses en conseguir un contrato que se adapte a su curr&iacute;culum y necesidades.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Al volver a Espa&ntilde;a, tras un tiempo viviendo en Australia, me imagin&eacute; que no tendr&iacute;a problema en encontrar un trabajo en el sector del marketing, con unas condiciones adecuadas a los seis a&ntilde;os de experiencia que ya ten&iacute;a, pero no fue as&iacute;&rdquo;, cuenta Henar, de 28 a&ntilde;os, que dedicaba las ma&ntilde;anas enteras a buscar y presentarse a puestos vacantes en su especialidad. &ldquo;Al final yo no contaba con paro ni con ninguna ayuda econ&oacute;mica y tener que tirar de ahorros era lo que m&aacute;s agobiaba&rdquo;, confiesa.
    </p><p class="article-text">
        Con una tasa de paro <a href="https://www.eldiario.es/economia/paro-aumento-231-500-persona-primer-trimestre-peor-dato-2013_1_13177470.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en torno al 10%</a>, buscar empleo en Espa&ntilde;a se ha convertido para muchos en una especie de paradoja estad&iacute;stica: el mercado laboral se expande, pero tambi&eacute;n lo hace la poblaci&oacute;n activa, por lo que en ciertos sectores el acceso puede ser muy competitivo. El a&ntilde;o pasado, el portal de empleo InfoJobs registr&oacute; 136 millones de inscripciones para 2,5 millones de vacantes. Es decir, aunque la oferta creci&oacute; un 1% con respecto a 2024, el n&uacute;mero de candidaturas lo hizo en un 5%, recoge el informe InfoJobs-Esade sobre el <a href="https://s36300.pcdn.co/wp-content/uploads/2026/03/La-oferta-de-empleo-en-InfoJobs-se-estabiliza-en-2025-con-casi-25-millones-de-vacantes-mientras-aumenta-la-demanda-de-trabajo.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Estado del mercado laboral 2025.</a>&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuantos m&aacute;s candidatos, m&aacute;s exigentes se vuelven los requisitos y m&aacute;s largos los procesos. Presentaciones en v&iacute;deo, cartas de motivaci&oacute;n, an&aacute;lisis de negocio e incluso hay empresas que llegan a pedir el desarrollo de proyectos completos no remunerados antes de contratar. Esta tendencia, en forma de embudo, deja caer el peso de la selecci&oacute;n sobre el m&aacute;s vulnerable del proceso: el propio aspirante.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Adaptaba casi cada currículum para matizar más detalles según lo que indicaba la oferta. Esto me llevaba una media de treinta minutos para cada solicitud, puedes imaginarte las horas, emoción y esfuerzo implicado</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Henar</span>
                                        <span>—</span> 28 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Con el nivel de competencia que hay hoy en d&iacute;a en el sector del marketing era necesario sobresalir del resto de candidatos, por eso adaptaba casi cada curr&iacute;culum para matizar m&aacute;s detalles seg&uacute;n lo que indicaba la oferta. Esto me llevaba una media de treinta minutos para cada solicitud; puedes imaginarte las horas, emoci&oacute;n y esfuerzo implicado&rdquo;, explica Henar, que apunta al desgaste psicol&oacute;gico de decidir si merece la pena postularse, interpretar si se encaja en el perfil o sostener la motivaci&oacute;n m&aacute;s all&aacute; de los rechazos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Buscar trabajo es en s&iacute; mismo un &lsquo;trabajo invisible&rsquo; que exige tiempo, energ&iacute;a cognitiva y regulaci&oacute;n emocional constante&rdquo;, afirma Gema S&aacute;nchez Cuevas, psic&oacute;loga cl&iacute;nica. &ldquo;Implica enfrentarse a la incertidumbre, a posibles rechazos, a procesos largos y a una evaluaci&oacute;n continua, tanto en curr&iacute;culums como en entrevistas u otras pruebas. Adem&aacute;s, activa mecanismos psicol&oacute;gicos como la anticipaci&oacute;n y la comparaci&oacute;n social, que consumen muchos recursos mentales&rdquo;, desarrolla.&nbsp;
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7533448792947969287"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><h2 class="article-text">El silencio como respuesta</h2><p class="article-text">
        Uno de los elementos que m&aacute;s desgaste produce, y en el que coinciden todas las fuentes consultadas, es el <em>ghosting</em> laboral o la falta de respuestas, ese silencio atronador que deja al candidato en un limbo de incertidumbre despu&eacute;s de una entrevista o prueba. &ldquo;Sigue siendo una mala pr&aacute;ctica, que impacta directamente en la marca empleadora, aunque muchas empresas todav&iacute;a no lo gestionan como deber&iacute;an&rdquo;, reconoce la experta en recursos humanos y orientaci&oacute;n laboral Sof&iacute;a Su&aacute;rez. &ldquo;En muchos casos no es desinter&eacute;s, es falta de estructura, procesos mal definidos, cambios internos o excesivo volumen de candidaturas&rdquo;, aduce.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me llam&oacute; mucho la atenci&oacute;n la cantidad de veces que las empresas te ignoran. Es entendible que no puedan ver las m&aacute;s de cien solicitudes recibidas, pero lo raro es recibir incluso un &lsquo;no&rsquo;, solo silencio&rdquo;, asegura Henar, sobre lo que fue para ella la parte m&aacute;s agotadora de la b&uacute;squeda de trabajo. &ldquo;Tambi&eacute;n me encontr&eacute; con varias empresas que habiendo pasado varias fases deciden no dar m&aacute;s respuestas llegados a cierto punto, que es lo m&aacute;s frustrante&rdquo;, a&ntilde;ade. Esta forma de rechazo se ha normalizado hasta el punto de que muchos candidatos ya ni esperan recibir una respuesta.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nuestro cerebro tiende a rellenar ese vac&iacute;o con interpretaciones negativas, del tipo &lsquo;no soy suficiente&rsquo;, &lsquo;algo va mal en m&iacute;&rsquo;, lo que puede erosionar la autoestima. Adem&aacute;s, se rompe una expectativa b&aacute;sica de reciprocidad: si invierto tiempo y esfuerzo, espero al menos una respuesta&rdquo;, explica S&aacute;nchez Cuevas. &ldquo;Aqu&iacute; tambi&eacute;n hay evidencia clara: el apoyo social, la resiliencia y las estrategias de afrontamiento act&uacute;an como factores protectores frente al deterioro de la salud mental en personas desempleadas&rdquo;, a&ntilde;ade la psic&oacute;loga.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Buscar trabajo es en sí mismo un ‘trabajo invisible’ que exige tiempo, energía cognitiva y regulación emocional constante</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Gema Sánchez Cuevas</span>
                                        <span>—</span> psicóloga clínica
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Al desgaste de la incertidumbre, en ocasiones se le suma la confusi&oacute;n de la situaci&oacute;n laboral con el valor personal. Para Luc&iacute;a, graduada en Trabajo Social, era m&aacute;s duro aguantar comentarios u opiniones no solicitadas que actualizar el curr&iacute;culum. &ldquo;Te dicen lo t&iacute;pico de que ya te advirtieron de que tu carrera no ten&iacute;a salida o que por qu&eacute; estudiaste eso&rdquo;, que aunque sea con buena intenci&oacute;n, en ese momento de agobio pueden derivar en una crisis de identidad, lamenta.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Te entran esos miedos de que no vas a conseguir nunca trabajo de lo que has estudiado y que tienes que estudiar otra cosa&rdquo;, confiesa Luc&iacute;a, que curs&oacute; el grado superior de Administraci&oacute;n y finanzas por ese mismo motivo. &ldquo;Estuve combinando el grado superior con un trabajo en Burger King durante pr&aacute;cticamente un a&ntilde;o, luego empec&eacute; a trabajar en Mercadona y tambi&eacute;n en eventos, comuniones y dem&aacute;s con ni&ntilde;os hasta que termin&eacute; el grado superior&rdquo;, relata, porque de buscar trabajo no se puede vivir.
    </p><p class="article-text">
        Al terminar las pr&aacute;cticas de Administraci&oacute;n y finanzas le ofrecieron un contrato, pero justo entonces la contactaron para ejercer como trabajadora social en un hospital. &ldquo;Pasaron dos a&ntilde;os para conseguir mi primer trabajo de lo que hab&iacute;a estudiado&rdquo;, reconoce. &ldquo;Lo que m&aacute;s me ayud&oacute; en todo este proceso fue mantenerme vinculada con la profesi&oacute;n. Con mi perfil de redes sociales ten&iacute;a mucho contacto con distintas trabajadoras sociales y estaba muy presente en la realidad social, porque es muy f&aacute;cil una vez que terminas la carrera y no encuentras trabajo dedicarte a otra cosa y disociar y perder el v&iacute;nculo&rdquo;, destaca Luc&iacute;a, que aconseja hacer ese esfuerzo extra por mantenerse al d&iacute;a de lo que pasa en el sector.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo hacer una b&uacute;squeda sostenible</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Buscar trabajo no es solo un ejercicio profesional, es tambi&eacute;n un proceso personal&rdquo;, incide Sof&iacute;a Su&aacute;rez, para quien la clave est&aacute; en diferenciar dos planos. &ldquo;Por un lado, el estrat&eacute;gico: revisar d&oacute;nde est&aacute;s aplicando, c&oacute;mo te est&aacute;s posicionando, si est&aacute;s haciendo seguimiento de candidaturas y si est&aacute;s activando el <em>networking</em> de forma intencionada. Pero, por otro lado, el plano interno: si dudas de tu valor, eso acaba reflej&aacute;ndose en c&oacute;mo te comunicas, en entrevistas, en tu CV o incluso en c&oacute;mo te relacionas con oportunidades&rdquo;, subraya la experta en recursos humanos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El principal error que suelen cometer los candidatos no es t&eacute;cnico, sino estrat&eacute;gico: postular sin entender qu&eacute; necesita realmente esa vacante&rdquo;, aclara Su&aacute;rez. &ldquo;Hoy no basta con decir lo que has hecho, sino qu&eacute; has conseguido con ello. La b&uacute;squeda deja de ser &lsquo;a ver si encajo en algo&rsquo; y pasa a ser &lsquo;s&eacute; d&oacute;nde aporto valor y voy a por ello&rdquo;, detalla.
    </p><p class="article-text">
        Otro error com&uacute;n, seg&uacute;n la experta, es el env&iacute;o autom&aacute;tico: &ldquo;Mandar cientos de candidaturas sin foco suele ser poco efectivo, pero obsesionarse con personalizar cada detalle tampoco es sostenible. Aqu&iacute; la clave no es disparar m&aacute;s, sino apuntar mejor&rdquo;. &ldquo;Un buen CV no es el m&aacute;s bonito ni el m&aacute;s largo, es el que se entiende en pocos segundos. Si en ese tiempo no queda claro qu&eacute; aportas, se descarta&rdquo;, asegura Su&aacute;rez, que recomienda claridad y coherencia.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El &#039;ghosting&#039; laboral o la falta de respuesta a los candidatos &#039;sigue siendo una mala práctica, que impacta directamente en la marca empleadora, aunque muchas empresas todavía no lo gestionan como deberían&#039;, apunta la experta en orientación laboral Sofía Suárez</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Desde el punto de vista de la psicolog&iacute;a, Gema S&aacute;nchez Cuevas aboga por priorizar la constancia frente a la intensidad. &ldquo;El <em>burnout</em> aparece cuando se combinan esfuerzo sostenido, falta de resultados y baja percepci&oacute;n de control&rdquo;, analiza. Por eso, la psic&oacute;loga aconseja estructurar la b&uacute;squeda en horarios concretos, &ldquo;para evitar estar todo el d&iacute;a pendiente&rdquo;; establecer objetivos realistas, en lugar de esperar resultados inmediatos; separar la propia identidad del resultado de la b&uacute;squeda; cuidar la salud mental, con descanso, actividad f&iacute;sica y espacios de desconexi&oacute;n; y apoyarse en la red social, porque compartir el proceso reduce el aislamiento y aporta perspectiva. &ldquo;La clave es sostener la motivaci&oacute;n sin caer en la autoexigencia extrema&rdquo;, resume S&aacute;nchez Cuevas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde el lado corporativo, la asignatura pendiente es la humanizaci&oacute;n y transparencia de los procesos de selecci&oacute;n. Las empresas tienen un papel fundamental en dejar de tratar a los candidatos como simples filtros alej&aacute;ndose del silencio administrativo y el <em>ghosting</em>, &ldquo;aunque sea con respuestas automatizadas que permitan al aspirante cerrar el ciclo&rdquo;, apunta S&aacute;nchez Cuevas. La psic&oacute;loga tambi&eacute;n cree vital reducir la complejidad de las fases de selecci&oacute;n y evitar las pruebas excesivas no remuneradas, que suponen una transferencia injusta de costes operativos al trabajador.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las propias entidades tienen que ser conscientes de qu&eacute; necesitan y qu&eacute; est&aacute;n ofreciendo, porque veo ofertas de trabajo que a lo mejor son 15 horas a la semana y quieren una persona con dos o tres a&ntilde;os de experiencia. Esas ofertas de trabajo no son para personas con experiencia, si tienes que pagar gastos y una vida un poco planificada no puedes coger una oferta as&iacute;&rdquo;, reclama Luc&iacute;a, que pide coherencia entre lo que se exige y lo que se ofrece.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/ghosting-laboral-desgaste-psicologico-buscar-trabajo-trabajo-si_1_13273291.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 03 Jun 2026 20:51:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Del ‘ghosting’ laboral al desgaste psicológico: cuando buscar trabajo es un trabajo en sí mismo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Trabajo,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una neuropsicóloga explica cómo aceptar las críticas: “El objetivo realista es que nos afecte en su justa medida, ni más ni menos”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/neuropsicologa-explica-aceptar-criticas-objetivo-realista-afecte-justa-medida-xp_1_13247193.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/252f2886-207a-465b-9bdc-854264b49171_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una neuropsicóloga explica cómo aceptar las críticas: “El objetivo realista es que nos afecte en su justa medida, ni más ni menos”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La experta indica que la sensibilidad a la crítica describe no solo nuestra reacción ante la retroalimentación crítica, sino también la capacidad de comprenderla e interpretarla</p><p class="subtitle">Un psicólogo explica cómo nos traiciona el lenguaje corporal: “Tenemos muy poca conciencia de nuestra propia conducta no verbal” </p></div><p class="article-text">
        Es probable que nuestro jefe nos haya dicho que tenemos que mejorar algo, o que un amigo, medio en broma, diga que nuestro hogar est&aacute; desordenado. Son cr&iacute;ticas que, a quien m&aacute;s quien menos, pueden afectarle. La cr&iacute;tica es una parte natural de la convivencia con otras personas, algo habitual cuando trabajamos en grupo, vivimos con amigos o publicamos contenido en redes sociales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La cr&iacute;tica es inevitable, no podemos pasarnos la vida recibiendo solo opiniones de cinco estrellas, por mucho que intentemos ser perfectos, as&iacute; que es importante aprender a gestionarlas para mitigar su impacto y encontrar valor a las palabras que no gustan. Independientemente de las intenciones de la persona, puede sentirse como un rechazo. Y aqu&iacute; es donde radica buena parte del problema. 
    </p><h2 class="article-text">El poder de la cr&iacute;tica</h2><p class="article-text">
        Como nos explica Claudia Molpeceres G&oacute;mez, neuropsic&oacute;loga sanitaria en <a href="http://www.centrocrecetorrevieja.es" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Centro Crece Torrevieja</a>, &ldquo;las cr&iacute;ticas no sientan bien porque, en el fondo, no estamos dise&ntilde;ados para encajarlas con neutralidad&rdquo;. Dado que es humano querer pertenecer a un grupo, no contar con la aprobaci&oacute;n y aceptaci&oacute;n de alguien se puede percibir como algo terrible. &ldquo;Somos una especie profundamente social: durante miles de a&ntilde;os, sentirnos aceptados por el grupo no era cuesti&oacute;n de autoestima, sino de supervivencia. Quien quedara fuera del clan corr&iacute;a peligro, y ese mecanismo sigue activo en nuestro cerebro, aunque hoy el &lsquo;clan&rsquo; sea la oficina, la familia pol&iacute;tica o un comentario en redes sociales&rdquo;, afirma Molpeceres.
    </p><p class="article-text">
        La cr&iacute;tica significa o implica que nos hemos desviado de alguna manera. Y, en el peor de los casos, ser rechazado por el grupo significa estar solo. Que nos digan que nos hemos pasado con algo puede hacernos sentir incapaces y, como somos seres sociales, no queremos que los dem&aacute;s nos vean mal por decepcionarlos o equivocarnos, solemos ponernos a la defensiva cuando nos critican. &ldquo;De hecho, sabemos que el rechazo social activa zonas cerebrales muy parecidas a las del dolor f&iacute;sico: una cr&iacute;tica, literalmente, duele&rdquo;, afirma Molpeceres.
    </p><h2 class="article-text">Por qu&eacute; a unas personas las cr&iacute;ticas les afecta m&aacute;s que a otras</h2><p class="article-text">
        Es verdad, no a todo el mundo le afectan de igual manera. Y esto se debe a aspectos como &ldquo;la autoestima de base, los aprendizajes tempranos &mdash;quien creci&oacute; en entornos hipercr&iacute;ticos suele estar m&aacute;s en alerta&mdash; y la famosa necesidad de agradar, especialmente en personas perfeccionistas o con miedo al conflicto. As&iacute; que no es una sola causa, sino una mezcla de biolog&iacute;a, historia personal y car&aacute;cter&rdquo;, matiza Molpeceres.
    </p><p class="article-text">
        La reacci&oacute;n a una cr&iacute;tica, en realidad, a menudo es algo un poco complejo. Porque lo que nos hace reaccionar a ella muchas veces no corresponde a lo que el otro dice &ldquo;sino a lo que interpretamos que dice; entre el comentario y nuestra emoci&oacute;n siempre hay un pensamiento intermedio, muchas veces autom&aacute;tico: &lsquo;lo ha dicho con segundas&rsquo;, &lsquo;piensa que soy un desastre&rsquo;, &lsquo;me lo dice para fastidiarme&rsquo;. Esta interpretaci&oacute;n es la que dispara el malestar, no las palabras en s&iacute;&rdquo;, explica Molpeceres. Porque cuando la cr&iacute;tica va m&aacute;s all&aacute;, &ldquo;toca una inseguridad propia, escuece mucho m&aacute;s&rdquo;, afirma la experta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La sensibilidad a la cr&iacute;tica describe no solo la reacci&oacute;n ante la retroalimentaci&oacute;n cr&iacute;tica, sino tambi&eacute;n la capacidad de comprenderla e interpretarla. Y muchas veces, &ldquo;si alguien me se&ntilde;ala un error y yo ya dudaba de mi competencia, su comentario aterriza en una herida abierta. Y, si encima estoy cansada, estresada o he tenido un mal d&iacute;a, mi capacidad de filtrar racionalmente lo que recibo se reduce y reacciono de forma m&aacute;s defensiva&rdquo;, reconoce Molpeceres.
    </p><p class="article-text">
        Puede surgir cuando no se desean ni se esperan, lo que suele propiciar una reacci&oacute;n defensiva que, en general, resulta contraproducente. Incluso cuando se solicita esta retroalimentaci&oacute;n, la cr&iacute;tica recibida puede no ser la esperada y a algunos les puede resultar dif&iacute;cil aceptarla sin sentir que se trata de un ataque personal o injustificado.
    </p><h2 class="article-text">Relativizar el impacto de una cr&iacute;tica</h2><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo podemos actuar cuando recibimos una cr&iacute;tica? Irremediablemente, una cr&iacute;tica nos afecta, de alguna manera u otra. De lo contrario, habr&iacute;amos &ldquo;desconectado emocionalmente, y esto tampoco es sano&rdquo;, advierte la experta, que reconoce que &ldquo;el objetivo realista es que nos afecten en su justa medida, ni m&aacute;s ni menos&rdquo;. Y para ello es fundamental protegernos por dentro. &ldquo;Si mi valor depende de la aprobaci&oacute;n ajena, vivo en una monta&ntilde;a rusa permanente. La autoestima s&oacute;lida se construye sobre coherencia personal: actuar en l&iacute;nea con lo que uno valora, cumplir los compromisos con uno mismo y reconocer los propios logros sin necesitar que otros lo validen&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Vivir conoci&eacute;ndonos a nosotros mismos y evaluar los acontecimientos seg&uacute;n nuestros propios valores nos lleva a una vida m&aacute;s equilibrada. En este contexto, lo m&aacute;s probable es que las cr&iacute;ticas de los dem&aacute;s sean, en el peor de los casos, una sorpresa y, en el mejor, una valiosa lecci&oacute;n. Porque &ldquo;no podemos gustar a todo el mundo; tampoco todas las cr&iacute;ticas merecen nuestro tiempo, sobre todo en entornos como redes sociales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Como indica Molpeceres, &ldquo;lo primero que podemos hacer ante una cr&iacute;tica es ganar tiempo y pasar la primera oleada emocional, que apenas dura un par de minutos si no la alimentamos con pensamientos&rdquo;. Por tanto, aqu&iacute; nos puede ayudar &ldquo;respirar, no responder en caliente y darnos un momento para evitar actuar desde la reactividad y que luego nos arrepintamos&rdquo;, afirma Molpeceres. Mantener la calma y posponer la conversaci&oacute;n nos ayuda a alcanzar un estado de calma.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Muchas veces la cr&iacute;tica se centra en lo que no se desea de nuestro comportamiento, como llegar tarde o contestar de mala manera. Puede ser &uacute;til, pero se&ntilde;ala problemas percibidos, no soluciones. Y aqu&iacute; entra en juego otro aspecto fundamental: separar el contenido de la forma. &ldquo;En ocasiones, la cr&iacute;tica est&aacute; mal expresada pero contiene informaci&oacute;n &uacute;til, quedarnos solo con el tono nos hace perder el aprendizaje&rdquo;, matiza Molpeceres.
    </p><p class="article-text">
        Un siguiente paso al enfrentar cr&iacute;ticas es hacerse preguntas sobre de d&oacute;nde proceden. &iquest;Qui&eacute;n nos critica? &iquest;Es alguien a quien respetamos? &iquest;C&oacute;mo es nuestra relaci&oacute;n con esa persona? Para Molpeceres, &ldquo;la opini&oacute;n de alguien con criterio sobre el tema no pesa lo mismo que la de un desconocido en redes&rdquo;. Tampoco es lo mismo recibir una cr&iacute;tica del tipo &ldquo;&rsquo;esto que has hecho no est&aacute; bien&rsquo; o &lsquo;eres un desastre&rsquo;, porque el error es puntual, pero nuestra val&iacute;a, no&rdquo;, advierte Molpeceres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Reconocer qu&eacute; es lo que sentimos cuando recibimos una cr&iacute;tica es algo fundamental: podemos estar molestos o decepcionados, pero no es normal darle demasiadas vueltas, debemos ser capaces de retomar la actividad diaria para que la emoci&oacute;n se regule sola.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si una cr&iacute;tica deja huella, genera ansiedad sostenida o nos hace evitar situaciones, detr&aacute;s puede haber una vulnerabilidad emocional que merece atenci&oacute;n profesional&rdquo;, concluye Molpeceres.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/neuropsicologa-explica-aceptar-criticas-objetivo-realista-afecte-justa-medida-xp_1_13247193.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 25 May 2026 08:16:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una neuropsicóloga explica cómo aceptar las críticas: “El objetivo realista es que nos afecte en su justa medida, ni más ni menos”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Salut mental,Relaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un psicólogo explica cómo nos traiciona el lenguaje corporal: “Tenemos muy poca conciencia de nuestra propia conducta no verbal”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/psicologo-explica-traiciona-lenguaje-corporal-conciencia-propia-conducta-no-verbal-xp_1_13236582.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6f49726d-7998-4c26-a553-e04b5a39c11b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un psicólogo explica cómo nos traiciona el lenguaje corporal: “Tenemos muy poca conciencia de nuestra propia conducta no verbal”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El lenguaje corporal, las expresiones faciales y las características vocales son difíciles de controlar, mientras que la comunicación verbal es intencional y más fácil de manipular</p><p class="subtitle">Una psicóloga indica cómo hablar con personas que siempre quieren tener razón: “Ceder es perder una parte de quienes son”</p></div><p class="article-text">
        El lenguaje humano es una forma de comunicaci&oacute;n muy compleja, compuesta por innumerables lenguas. A pesar de la gran diversidad ling&uuml;&iacute;stica, otra constante persiste: los aspectos no verbales de la comunicaci&oacute;n y, con ellos, el lenguaje corporal. La forma en la que nuestro cuerpo enfatiza o contradice las palabras habladas es, a veces, tan importante, como las palabras mismas.
    </p><p class="article-text">
        Incluso cuando no nos comunicamos verbalmente, seguimos haci&eacute;ndolo de forma no verbal. Nuestra forma de presentarnos influye en c&oacute;mo nos entienden los dem&aacute;s, y viceversa. Pero, &iquest;qu&eacute; es exactamente el lenguaje corporal? Y, lo que es m&aacute;s importante, &iquest;es un idioma universal?
    </p><h2 class="article-text">El poder de lo que no se dice</h2><p class="article-text">
        La comunicaci&oacute;n no verbal es la informaci&oacute;n que se transmite sin el uso de palabras, ni habladas ni escritas, sino a trav&eacute;s del tono, la entonaci&oacute;n, los movimientos corporales o las expresiones faciales, y no solo mediante los o&iacute;dos y la boca. Es tan compleja como la verbal y puede incluir se&ntilde;ales visuales como gestos, distancia, contacto visual, movimiento de los ojos e incluso la velocidad del habla.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Nos da tanta informaci&oacute;n como la verbal? &ldquo;S&iacute; y no. La creencia de que el &lsquo;93% de la comunicaci&oacute;n es no verbal&rsquo; es una distorsi&oacute;n del <a href="https://www.kaaj.com/psych/smorder.html" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio de Albert Mehrabian</a>, que solo analizaba la expresi&oacute;n emocional en situaciones muy concretas&rdquo;, aclara<strong> </strong>Luis Ant&oacute;n, psic&oacute;logo en <a href="http://www.psicologosmadrid-ipsia.com" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">IPSIA Psicolog&iacute;a</a>. Debemos tener en cuenta, por tanto, que la diversidad del lenguaje no verbal y, por tanto, del lenguaje corporal, puede reflejar matices culturales, lo que evidencia la riqueza de la expresi&oacute;n humana.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, la comunicaci&oacute;n verbal y no verbal se producen de manera simult&aacute;nea, aunque la &uacute;ltima suele estar menos controlada y revela m&aacute;s de lo que realmente pensamos y sentimos. El lenguaje corporal, las expresiones faciales y las caracter&iacute;sticas vocales son dif&iacute;ciles de controlar, mientras que la comunicaci&oacute;n verbal es intencional y m&aacute;s f&aacute;cil de manipular.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para Ant&oacute;n, &ldquo;el canal no verbal es m&aacute;s antiguo evolutivamente y m&aacute;s dif&iacute;cil de falsificar porque las se&ntilde;ales auton&oacute;micas &ndash;rubor, temblor, dilataci&oacute;n pupilar&ndash; las regula el sistema nervioso simp&aacute;tico sin que podamos controlarlas voluntariamente&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nadie se ruboriza a voluntad de forma convincente, por eso son se&ntilde;ales honestas en sentido biol&oacute;gico: su coste de falsificaci&oacute;n es alto&rdquo;, explica el especialista, que matiza adem&aacute;s que &ldquo;cuando hay incongruencia entre lo que alguien dice y c&oacute;mo lo dice, detectamos algo raro aunque no sepamos qu&eacute; es exactamente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Si bien la postura y los gestos, as&iacute; como el uso del espacio, el tono y el ritmo y la apariencia pueden revelar mucho sobre c&oacute;mo se siente una persona, estas se&ntilde;ales solo tienen sentido cuando se consideran en conjunto y dentro del contexto de la situaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es un sistema multicanal que incluye varias conductas simult&aacute;neas que revelan fundamentalmente cuatro cosas: estado emocional real, nivel de activaci&oacute;n auton&oacute;mica, actitudes de dominancia o sumisi&oacute;n y calidad del v&iacute;nculo interpersonal&rdquo;, explica Ant&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n nos advierte de dos cosas: este tipo de comunicaci&oacute;n no es universal (el contacto visual sostenido puede ser percibido como honestidad en occidente pero como algo agresivo en otros contextos) y es una conducta aprendida, por tanto, interpretarla sin conocer la historia de aprendizaje puede llevar a errores.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo interpretar bien lo que nos dice el lenguaje corporal&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Ya hemos visto que el lenguaje corporal no es &uacute;nico. Por ejemplo, &ldquo;cruzar los brazos no siempre es una actitud defensiva&rdquo;, aclara Ant&oacute;n. Sin embargo, s&iacute; puede darnos algunas pistas en determinadas situaciones, pero &ldquo;hay que buscar <em>clusters</em> de conductas y leerlos en contexto&rdquo;, advierte Ant&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Para el psic&oacute;logo, lo que s&iacute; tiene valor diagn&oacute;stico es &ldquo;la orientaci&oacute;n corporal, los pies son menos controlados que la cara y apuntan hacia donde la persona realmente quiere ir; la sincron&iacute;a postural que, cuando es espont&aacute;nea, indica confianza y empat&iacute;a y, cuando falta, indica distancia emocional&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n tienen valor diagn&oacute;stico &ldquo;los cambios posturales en momentos clave, que son m&aacute;s informativos que la postura est&aacute;tica; y las conductas adaptadoras como tocarse la cara o frotarse las manos, que indican activaci&oacute;n auton&oacute;mica, no necesariamente mentira&rdquo;, explica Ant&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Para Ant&oacute;n, la regla de oro es &ldquo;buscar cambios respecto a la l&iacute;nea base de la persona en una situaci&oacute;n: el buen lector de no verbal es inductivo, no deductivo, y maneja probabilidades, no certezas&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; hacer para que el lenguaje corporal no nos &lsquo;traicione&rsquo;</h2><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s alguna vez hemos captado se&ntilde;ales subconscientes en el lenguaje de una persona que nos est&aacute; hablando. Si intentamos detectar una mentira en algo que no sean palabras es importante mantener una &ldquo;mayor coherencia entre canal verbal y no verbal, porque es percibido como m&aacute;s cre&iacute;ble, competente y c&aacute;lido&rdquo;, explica Ant&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si bien algunas se&ntilde;ales como el contacto visual, la postura o los movimientos inconscientes son algunas de las que m&aacute;s pistas suelen dar, a veces no es algo tan sencillo. &ldquo;&lsquo;Evitar que nos traicione&rsquo; es una afirmaci&oacute;n trampa. No podemos controlar completamente nuestra conducta no verbal e intentarlo conscientemente suele empeorar las cosas: genera una rigidez que el interlocutor detecta como artificialidad&rdquo;, advierte Ant&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;En qu&eacute; podemos fijarnos entonces? El comportamiento habitual de la persona nos puede dar pistas, ya que cada individuo tiene una forma &uacute;nica de gesticular, hablar y reaccionar cuando est&aacute; relajado y dice la verdad.
    </p><p class="article-text">
        Para Ant&oacute;n, &ldquo;lo que s&iacute; funciona es indirecto: el estado interno, no la conducta, es decir, si alguien est&aacute; genuinamente tranquilo, el lenguaje no verbal se ajusta solo&rdquo;. Aqu&iacute; es donde el lenguaje corporal delata las palabras. La incongruencia se produce cuando los mensajes verbales y no verbales no coinciden.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Exponte a las situaciones que te generan ansiedad porque esta produce las se&ntilde;ales que quieres evitar y gr&aacute;bate en v&iacute;deo: tenemos muy poca conciencia de nuestra propia conducta no verbal y verla desde fuera permite identificar patrones concretos&rdquo;, concluye Ant&oacute;n.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/psicologo-explica-traiciona-lenguaje-corporal-conciencia-propia-conducta-no-verbal-xp_1_13236582.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 May 2026 08:20:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un psicólogo explica cómo nos traiciona el lenguaje corporal: “Tenemos muy poca conciencia de nuestra propia conducta no verbal”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Relaciones,Lenguaje]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La locura influencer por la fiesta popular: “Las tradiciones no sobreviven porque alguien haga un reel”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/locura-influencer-fiesta-popular-tradiciones-no-sobreviven-alguien-haga-reel_1_13239144.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c8a101af-4d78-4b6d-9b0e-26cb260528a1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La locura influencer por la fiesta popular: “Las tradiciones no sobreviven porque alguien haga un reel”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las fiestas populares viven una nueva era de visibilidad, y mientras algunos celebran la recuperación de tradiciones, otros denuncian su transformación en contenido para 'influencers'</p><p class="subtitle">¿Chulapas sí o chulapas no?: las redes sociales reabren el debate sobre cómo se debe vestir en San Isidro</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Me vest&iacute;a de chulapa cuando era peque&ntilde;ita, pero la &uacute;ltima vez fue con seis a&ntilde;os&rdquo;. Paula, una joven madrile&ntilde;a que llevaba dos d&eacute;cadas sin ponerse el traje castizo por San Isidro, ha decidido recuperar la tradici&oacute;n este a&ntilde;o. Valeria Gamallo, madrile&ntilde;a y <a href="https://www.instagram.com/valeriagamallo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">creadora de contenido</a>, tras ver &ldquo;muchos v&iacute;deos de chicas que se iban a vestir de chulapas por San Isidro&rdquo; decidi&oacute; unirse a ellas el a&ntilde;o pasado. Este a&ntilde;o repite la experiencia y vuelve a vivir la fiesta como lo hac&iacute;a cuando era ni&ntilde;a: &ldquo;Las redes me hicieron un gran favor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No son las &uacute;nicas. En los &uacute;ltimos d&iacute;as, <a href="https://www.tiktok.com/@estycg/video/7640123425956171030?is_from_webapp=1&amp;sender_device=pc&amp;web_id=7483552107220665878" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">muchos j&oacute;venes</a> han desempolvado mantones y claveles o se han enfundado el traje <a href="https://www.tiktok.com/@ireneanubla/video/7640555742981868803?is_from_webapp=1&amp;sender_device=pc&amp;web_id=7483552107220665878" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por primera vez</a>. Durante los d&iacute;as previos al 15 de mayo, TikTok se llen&oacute; de v&iacute;deos explicando c&oacute;mo vestirse de chulapa, tutoriales para bailar un chotis o gu&iacute;as para &ldquo;vivir San Isidro como un aut&eacute;ntico madrile&ntilde;o&rdquo;. Con el arranque de las fiestas, ese contenido dio paso a las im&aacute;genes desde la Pradera: fotos entre mantones y claveles, j&oacute;venes <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/cocidito/chulapas-si-chulapas-no-redes-sociales-reabren-debate-debe-vestir-san-isidro_132_13200073.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estrenando traje castizo</a> y publicaciones que mostraban las <a href="https://www.tiktok.com/@johanaars/video/7640437012314656023?is_from_webapp=1&amp;web_id=7520564850658067990" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mareas de gente</a> que acudieron a celebrar San Isidro.
    </p><p class="article-text">
        Lo que durante a&ntilde;os pudo parecer una tradici&oacute;n ajena a parte de la juventud urbana se ha convertido ahora en tendencia. Madrid y San Isidro son el ejemplo m&aacute;s reciente, pero la Feria de Abril lleva tiempo viviendo un fen&oacute;meno similar, donde hasta la mantilla ha encontrado nueva vida entre creadoras de contenido, <em>influencers</em> y<em> celebrities.</em>
    </p><h2 class="article-text">Tradici&oacute;n, redes y escaparate</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Las fiestas tradicionales se han convertido en un fen&oacute;meno de redes&rdquo;, sentencia <a href="https://www.instagram.com/hija_del_pan/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">@hija_del_pan</a>. Este perfil de Instagram ha seguido muy de cerca celebraciones como la Feria de Abril, mostrando hasta qu&eacute; punto estas festividades han inundado el contenido de <em>influencers</em> y creadores.<strong> </strong>&ldquo;Ahora hasta tenemos tutoriales para beber rebujito, an&aacute;lisis de <em>looks</em> de flamenca o gente retransmitiendo la cola para entrar a la caseta como si fuera un logro&rdquo;, comenta. Aunque matiza que &ldquo;no todas las fiestas generan el mismo inter&eacute;s&rdquo;, s&iacute; percibe que las tradiciones populares se hacen cada vez m&aacute;s virales.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ahora hasta tenemos tutoriales para beber rebujito, análisis de looks de flamenca o gente retransmitiendo la cola para entrar a la caseta como si fuera un logro</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">@hija_del_pan</span>
                                        <span>—</span> comentarista de redes
                      </div>
          </div>

  </blockquote><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DXbz61tDBgU/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/p/DXbz61tDBgU/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a><p style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; line-height:17px; margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/p/DXbz61tDBgU/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de 🌸Lola Lolita🌸 (@lolalolita)</a></p></div></blockquote>
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        La asociaci&oacute;n <a href="https://www.instagram.com/mazodemadrid/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mazo de Madrid</a> &mdash;que busca poner en valor las tradiciones de la capital&mdash; surge precisamente despu&eacute;s de comprobar c&oacute;mo hace algunos a&ntilde;os &ldquo;la mayor&iacute;a de gente joven no se vest&iacute;a de chulapo y chulapa&rdquo; ni conoc&iacute;an San Isidro. Adela Garc&iacute;a, miembro de la asociaci&oacute;n, destaca c&oacute;mo hab&iacute;a una desconexi&oacute;n con las nuevas generaciones, por lo que decidieron reivindicarla desde otro lugar: modernizando ciertos c&oacute;digos est&eacute;ticos sin romper con la esencia tradicional. &ldquo;Lo &uacute;ltimo que queremos es perder la tradici&oacute;n&rdquo;, reivindica.
    </p><p class="article-text">
        En ese proceso, las redes sociales han sido fundamentales. Desde tutoriales de vestimenta hasta v&iacute;deos explicando el significado de los claveles o el protocolo castizo, el contenido relacionado con San Isidro se ha multiplicado este a&ntilde;o. Seg&uacute;n cuenta Adela Garc&iacute;a, muchas j&oacute;venes comenzaron a interesarse por esta fiesta despu&eacute;s de ver en redes una versi&oacute;n m&aacute;s cercana y actualizada; hasta llegar a formar una comunidad de m&aacute;s de 300 chicas.
    </p><p class="article-text">
        Para el catedr&aacute;tico de Sociolog&iacute;a de la Universidad Aut&oacute;noma de Madrid Crist&oacute;bal Torres Albero todo proceso de interacci&oacute;n humana tiene algo &ldquo;de escaparate, de mostrar p&uacute;blicamente&rdquo;, y las celebraciones y fiestas no se quedan atr&aacute;s. Con la llegada de las redes sociales y la viralidad se ha &ldquo;incrementado la presencia de las fiestas como un escaparate&rdquo;. Las redes sociales han incrementado esta capacidad, pero seg&uacute;n Torres Albero, las fiestas &ldquo;siempre han sido un escaparate tanto para el conjunto de la comunidad como para las comunidades vecinas&rdquo;, ya que &ldquo;tienen esa expresi&oacute;n de identidad no solo para el grupo que lo unifica y le dota de sentido, sino tambi&eacute;n para las comunidades vecinas&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DYcc0ipoEWy/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/reel/DYcc0ipoEWy/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a><p style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; line-height:17px; margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/reel/DYcc0ipoEWy/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de Mazo de Madrid (@mazodemadrid)</a></p></div></blockquote>
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nos hemos puesto a mirar y pensar: nosotras también tenemos lo nuestro y lo estamos perdiendo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Mazo de Madrid</span>
                                        <span>—</span> asociación que busca poner en valor las tradiciones de la capital
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">La fiesta como punto de encuentro</h2><p class="article-text">
        El aumento de la popularidad entre la gente joven de San Isidro, la Feria de Abril o Sant Jordi se enmarca en una &ldquo;b&uacute;squeda de identidad colectiva&rdquo;, seg&uacute;n el soci&oacute;logo Torres Albero. &ldquo;Se huye de la globalidad y se busca hacer frente a la homogeneidad y racionalidad a trav&eacute;s del pasado y las costumbres (...) Es una respuesta del &lsquo;nosotros colectivo&rsquo; que tira de su tradici&oacute;n cultural para singularizarse, diferenciarse y tomar voz propia frente a procesos muy fuertes de globalizaci&oacute;n&rdquo;, explica. Y es que en un contexto donde &ldquo;las calles comerciales de Nueva York y Alicante son muy parecidas&rdquo; &mdash;puedes encontrar casi <a href="https://www.eldiario.es/viajes/urbanalizacion-centros-ciudad-iguales_1_10917174.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las mismas tiendas y marcas</a>&mdash;, &ldquo;apostamos por las identidades propias&rdquo;, lo que se traduce en un &eacute;nfasis en &ldquo;todo lo relacionado con las lenguas, el nacionalismo o regionalismo&rdquo;, y donde se incluyen las festividades.
    </p><p class="article-text">
        Desde Mazo de Madrid explican que el impulso por recuperar lo castizo tambi&eacute;n nace de la comparaci&oacute;n con otras fiestas como la Feria de Sevilla, las Fallas o San Ferm&iacute;n. Mientras esas celebraciones llevan a&ntilde;os consolidando su presencia en redes sociales, consideran que Madrid hab&iacute;a dejado en un segundo plano sus propias tradiciones.<strong> </strong>&ldquo;Nos hemos puesto a mirar y pensar: nosotras tambi&eacute;n tenemos lo nuestro y lo estamos perdiendo&rdquo;, sostienen.
    </p><p class="article-text">
        Para Paula, que ha recuperado la tradici&oacute;n de vestirse de chulapa este a&ntilde;o, esta &ldquo;tendencia&rdquo; est&aacute; muy unida a la necesidad de <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/nuevas-chulapas-busca-sentimiento-pertenencia-madrid-abrazar-casticismo-san-isidro_1_12291523.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;buscar la identidad</a> en una ciudad que se ha gentrificado con los a&ntilde;os y que, aunque sea muy plural en cuanto a culturas, tiene mucha identidad propia. El hecho de revivir estas tradiciones es una manera de mantener un &lsquo;legado&rsquo; o generar una sensaci&oacute;n m&aacute;s de comunidad (...) El sentido de pertenencia es algo que la gente joven busca mucho por lo individualista que es nuestro modelo social (o como yo lo percibo al menos) y creo que este tipo de cosas generan m&aacute;s arraigo y una sensaci&oacute;n de integraci&oacute;n dentro de una comunidad&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El aumento de la popularidad entre la gente joven de San Isidro, la Feria de Abril o Sant Jordi se enmarca en una &#039;búsqueda de identidad colectiva&#039;, según el sociólogo Torres Albero</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En este mismo sentido, el soci&oacute;logo Torres Albero ve muy positiva esta puesta en valor en la medida en que es capaz de &ldquo;reforzar los sentimientos comunitarios y los valores morales vinculados a la tradici&oacute;n&rdquo;. Valores que, seg&uacute;n remarca, deben irse &ldquo;hibridando con los derechos y conquistas civiles&rdquo; para precisamente no romper con ese sentimiento de comunidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A esto Valeria Gamallo a&ntilde;ade la capacidad que tienen las tradiciones de conectar distintas generaciones. Abuelas, madres e hijas pueden haber vivido y celebrado las mismas fiestas, creando una uni&oacute;n especial entre ellas alrededor de una vivencia compartida. De hecho, Paula a&ntilde;ade la &ldquo;nostalgia&rdquo; como uno de los motivos para vestirse estas fiestas: &ldquo;Es algo que quer&iacute;a hacer desde hace algunos a&ntilde;os por influencia sobre todo de mis padres y mi abuela, y este a&ntilde;o ha sido un tributo a ella, que falleci&oacute; hace un a&ntilde;o y medio&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Saben lo que da <em>likes&rdquo;</em></h2><p class="article-text">
        &ldquo;Validaci&oacute;n social, postureo y un puntito de esnobismo&rdquo;. Es la combinaci&oacute;n que ve @hija_del_pan en buena parte del contenido que se crea en redes sociales alrededor de las fiestas populares. Aunque &ldquo;depende mucho del entorno, de la est&eacute;tica y de las ganas que tiene la gente de mostrar lo bien que lo est&aacute; pasando&rdquo;, compartir en estas plataformas c&oacute;mo se vive una fiesta regional se ha convertido para muchos en una parte indispensable del ritual.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El aumento de contenido de influencers sobre lo tradicional no responde tanto a un auge real de lo popular &#039;porque no hay un interés en profundizar en la historia de la tradición ni en divulgar sobre ella&#039;, dice Lorena Macías (@hazmeunafotoasí)</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/era/hazme-una-foto-asi-desmontar-pantomima-influencer_1_11775273.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lorena Mac&iacute;as,</a> de <a href="https://www.instagram.com/hazmeunafotoasi/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">@hazmeunafotoasi</a> &mdash;cuenta en la que analiza la actualidad <em>influencer</em> a trav&eacute;s del meme&mdash;, sostiene que el aumento de contenido sobre lo tradicional de estos perfiles no responde tanto a un auge real de lo popular, &ldquo;porque no hay un inter&eacute;s en profundizar en la historia de la tradici&oacute;n ni en divulgar sobre ella&rdquo;, sino simplemente &ldquo;plantarse los volantes, esperar los <em>likes,</em> y repetir la operaci&oacute;n la semana siguiente con lo que toque&rdquo;. En estos caso, dice, &ldquo;no creo que obedezca tanto a un auge de lo castizo o lo popular, sino a que, sencillamente, saben lo que da likes&rdquo;, a&ntilde;ade.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; de acuerdo @hija_del_pan, quien a&ntilde;ade que &ldquo;las tradiciones no sobreviven porque alguien haga un <em>reel</em> en c&aacute;mara lenta brindando con rebujito, sobreviven porque hay generaciones que nos las han ense&ntilde;ado y porque luego nosotros decidimos si queremos mantenerlas o no&rdquo;. &ldquo;Otra cosa distinta&rdquo;, a&ntilde;ade, es que &ldquo;las redes las conviertan en algo m&aacute;s visible o m&aacute;s atractivo est&eacute;ticamente&rdquo;, pero tiene claro que &ldquo;la esencia no la mantiene un algoritmo&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DXhXlrXjAgn/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/reel/DXhXlrXjAgn/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; 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margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/reel/DXhXlrXjAgn/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de Javi Hoyos (@javihoyosmartinez)</a></p></div></blockquote>
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    </figure><p class="article-text">
        Valeria Gamallo, que tambi&eacute;n es creadora de contenido, no cree que el &ldquo;postureo&rdquo; que muchas veces rodea a estas fiestas sea algo extendido o que pueda perjudicar a las tradiciones. &ldquo;La gente que llega, se hace la foto y se va es porque vive de redes&rdquo;, analiza<strong>.</strong> De hecho, Lorena Mac&iacute;as se&ntilde;ala c&oacute;mo hay creadoras que publican fotos vestidas de flamenca incluso los a&ntilde;os que no van a la Feria para maximizar su alcance y &ldquo;ara&ntilde;ar unos <em>likes&rdquo;</em> &mdash;como hizo <a href="https://www.instagram.com/reel/DXb_NUlDOy6/?hl=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lola Lolita</a>, que se hizo fotos vestida de flamenca en Sevilla y las public&oacute; durante la Feria de Abril a pesar de estar en Madrid en ese momento&mdash;.
    </p><p class="article-text">
        La creadora tras @hija_del_pan encuentra &ldquo;normal&rdquo; que para muchos <em>influencers</em> &ldquo;pese m&aacute;s la est&eacute;tica y el contenido&rdquo;, ya que crear contenido atractivo &ldquo;es literalmente su trabajo&rdquo;. Pero lo que s&iacute; encuentra positivo es que &ldquo;en este tipo de fiestas todos los perfiles puedan convivir: el que va por tradici&oacute;n, el que va por diversi&oacute;n y el que va porque necesita subir un <em>reel</em>, que es lo que le da de comer&rdquo;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anabel Cuevas Vega]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/locura-influencer-fiesta-popular-tradiciones-no-sobreviven-alguien-haga-reel_1_13239144.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 21 May 2026 19:45:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La locura influencer por la fiesta popular: “Las tradiciones no sobreviven porque alguien haga un reel”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tendencias,Redes sociales,Influencers,Fiestas,Fiestas populares,Feria de Abril,Fiestas San Isidro]]></media:keywords>
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