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    <title><![CDATA[elDiario.es - Era]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Era]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Cuando tienes la sensación de “ir tarde en la vida”: no tener piso o hijos a los 35 no es culpa tuya]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/tienes-sensacion-tarde-vida-no-piso-hijos-35-no-culpa_1_13464224.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d0e406fe-a43a-4270-b25f-1cff6706385f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x715y159.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando tienes la sensación de “ir tarde en la vida”: no tener piso o hijos a los 35 no es culpa tuya"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La generación de los treinta y tantos vive atrapada en un duelo constante de expectativas frustradas donde la imposibilidad de emanciparse, comprar un piso o formar una familia se interioriza como un fracaso individual</p><p class="subtitle">Qué hay detrás de la supuesta caída de los influencers: “Viven en la desconexión social”</p></div><p class="article-text">
        Tiene 35 a&ntilde;os, trabaja en una agencia de marketing en la que cobra m&aacute;s bien poco y comparte piso con otras dos personas a las que evita en el pasillo para no tener que dar explicaciones sobre por qu&eacute; vuelve a cenar cereales. 
    </p><p class="article-text">
        La semana pasada recibi&oacute; la invitaci&oacute;n para la boda de una antigua compa&ntilde;era de instituto y, el mismo d&iacute;a, el aviso de que su propietario le subir&aacute; el alquiler al finalizar el contrato. En la comida familiar del domingo pasado, su padre le pregunt&oacute; c&oacute;mo iba con lo de encontrar pareja. 
    </p><p class="article-text">
        Es posible que unos cuantos lectores se sientan identificados con lo que acaban de leer. Los est&aacute;ndares que defin&iacute;an la entrada en la adultez a finales del siglo pasado hace tiempo que saltaron por los aires. En la actualidad,<a href="https://www.ifema.es/construtec/noticias-sector/edad-media-compra-primera-vivienda-en-espana" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://www.ifema.es/construtec/noticias-sector/edad-media-compra-primera-vivienda-en-espana" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la edad media del primer comprador de vivienda supera los 40 a&ntilde;os</a>, las mujeres<a href="https://www.ine.es/jaxiT3/Datos.htm?t=1579" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://www.ine.es/jaxiT3/Datos.htm?t=1579" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tienen en promedio su primer hijo entre los 32 y los 33 a&ntilde;os</a> y<a href="https://www.ine.es/dyngs/Prensa/dsEPA2023.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://www.ine.es/dyngs/Prensa/dsEPA2023.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la precariedad laboral</a> impide trazar planes a medio plazo que impliquen grandes inversiones econ&oacute;micas. 
    </p><p class="article-text">
        Las condiciones socioecon&oacute;micas de los j&oacute;venes adultos les ponen muy dif&iacute;cil cumplir con los viejos ritos de paso. No obstante, la exigencia interna de alcanzarlos permanece intacta.
    </p><h2 class="article-text">La trampa del &lsquo;empresario de ti mismo&rsquo; y la culpa individual</h2><p class="article-text">
        Resulta llamativo que el malestar derivado de no &ldquo;llegar a tiempo&rdquo; rara vez se ha canalizado hacia la protesta social. Por el contrario, suele traducirse, en muchos casos, en un descenso pronunciado de la propia autoestima. Este fen&oacute;meno responde a una l&oacute;gica cultural profundamente arraigada en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esta persona que lo hace todo bien es la ficci&oacute;n ultraconservadora del empresario de s&iacute; mismo&rdquo;, explica el fil&oacute;sofo y ensayista <a href="https://www.eldiario.es/cultura/eudald-espluga-filosofo-no-imaginarios-mundo-manos-extrema-derecha-cat_128_13201118.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Eudald Espluga</a>, autor del libro <em>No seas t&uacute; mismo</em> y del m&aacute;s reciente <em>Imaginar el fin</em> (ambos en Paid&oacute;s). &ldquo;El neoliberalismo no es solo un modelo econ&oacute;mico centrado en privatizaciones, precarizaci&oacute;n y reducci&oacute;n de prestaciones sociales, sino que va aparejado a un modelo de subjetividad donde cada sujeto debe gobernarse a s&iacute; mismo. Este individuo tiene que aplicar la l&oacute;gica empresarial a toda su existencia, desde la alimentaci&oacute;n o el ejercicio f&iacute;sico hasta las relaciones personales, convirtiendo el conocimiento o los amigos en capital explotable&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, cuando muchas veces este engranaje de optimizaci&oacute;n constante choca contra la realidad del mercado laboral o inmobiliario, el colapso se percibe como una falta de capacidad personal. &ldquo;En la medida en que se asume que el sujeto es la medida de todas las cosas, cuando esa felicidad o estabilidad no se consiguen, la responsabilidad pertenece solo al individuo&rdquo;, apunta Espluga. &ldquo;Por eso las soluciones no pasan por afiliarse al Sindicato de Inquilinas o plantear un urbanismo diferente, sino por preguntarse qu&eacute; puede hacer uno para ser un mejor empresario de s&iacute; mismo en lugar de cambiar las condiciones que lo llevan a sentirse un fracasado&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Siempre imaginé que a esta edad habría encontrado a un compañero de vida. Eso, sumado a la caída de ingresos, me produce mucha frustración al sentir que no tengo control sobre aspectos fundamentales de mi vida y que estoy retrocediendo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Brenda, 37 años</span>
                                        <span>—</span> diseñadora freelance
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esta lectura individualista impregna incluso a quienes ejercen un an&aacute;lisis cr&iacute;tico de la coyuntura social. La psiquiatra <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/marta-carmona-datos-suicidio-seguir-malos-desmantelado-si-bienestar_1_8985899.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marta Carmona</a>, coautora del ensayo <em>Malestamos </em>(Capit&aacute;n Swing, 2022), subraya la brecha existente entre la teor&iacute;a y la vivencia personal. &ldquo;Aunque tengas el mayor an&aacute;lisis macro del mundo, entiendas las condiciones estructurales y sepas perfectamente que no te emancipas porque el coste de la vivienda ha crecido mientras los salarios est&aacute;n estancados, a la hora de analizar tu caso concreto siempre tiendes a pensar que es culpa tuya&rdquo;, explica. &ldquo;Ocurre incluso en polit&oacute;logos o soci&oacute;logos que se saben la teor&iacute;a al dedillo: en lo macro entienden c&oacute;mo opera lo estructural, pero hacia adentro la lectura sigue siendo 'soy un fracaso de persona&rsquo;&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">La disociaci&oacute;n entre la madurez mental y la realidad material</h2><p class="article-text">
        La experiencia de &ldquo;ir por detr&aacute;s&rdquo; genera un desgaste ps&iacute;quico particular debido al desencuentro entre el desarrollo vital interno y las posibilidades reales de ejecutarlo. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ocurre una disrupci&oacute;n grave cuando la demora en sentirse adulto se debe &uacute;nicamente a factores materiales&rdquo;, asegura Carmona. &ldquo;Hay una disociaci&oacute;n muy fuerte entre tu madurez mental, tu proceso sobre c&oacute;mo entiendes el mundo y tu vivencia del momento vital respecto a tu realidad material&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Esta brecha se traduce en situaciones cotidianas que erosionan la percepci&oacute;n de independencia. &ldquo;Existe una conciencia constante de 'yo no deber&iacute;a estar aqu&iacute;' o 'esto no deber&iacute;a ser lo que me pasa', que genera una frustraci&oacute;n inmensa&rdquo;, apunta la experta. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text"> Pensar que nos estamos quedando atrás implica comprar un discurso sobre modelos de vida y cronologías ligadas a la productividad y a expectativas biológicas conservadoras</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Eudald Espluga</span>
                                        <span>—</span> filósofo y ensayista
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para quienes rondan la treintena o la cuarentena, las secuelas de este desfase se reflejan en testimonios como el de Brenda, dise&ntilde;adora <em>freelance</em> de 37 a&ntilde;os: &ldquo;En el &uacute;ltimo a&ntilde;o he sentido que he perdido el prop&oacute;sito en mi vida laboral. Llevo muchos a&ntilde;os trabajando en un sector que ya no me llena y que no encaja con mi visi&oacute;n de futuro, pero haber invertido tanto tiempo en esta carrera hace que cambiar de rumbo me d&eacute; mucho miedo&rdquo;, explica. &ldquo;En lo personal, siempre imagin&eacute; que a esta edad habr&iacute;a encontrado a un compa&ntilde;ero de vida, pero mi &uacute;ltima relaci&oacute;n acaba de terminar. Eso, sumado a la ca&iacute;da de ingresos que llevo notando hace tiempo, me produce mucha frustraci&oacute;n al sentir que no tengo control sobre aspectos fundamentales de mi vida y que estoy retrocediendo&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                La experiencia de “ir por detrás” genera un desgaste psíquico particular debido al desencuentro entre el desarrollo vital interno y las posibilidades reales de ejecutarlo.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">La teletienda fragmentada de las redes</h2><p class="article-text">
        Por si la situaci&oacute;n real no fuera ya suficientemente compleja, la exposici&oacute;n continua a supuestas vidas ajenas a trav&eacute;s de plataformas digitales act&uacute;a como un catalizador de la ansiedad por comparaci&oacute;n. La observaci&oacute;n de los logros de otras personas genera un sentimiento de frustraci&oacute;n muy dif&iacute;cil de desactivar. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las redes sociales est&aacute;n jugando un papel muy importante en este aspecto&rdquo;, analiza Espluga. &ldquo;Hoy en d&iacute;a, estamos en un momento en el que <a href="https://www.eldiario.es/era/hay-detras-supuesta-caida-influencers-viven-desconexion-social_1_13458574.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">casi todo el mundo &lsquo;es </a><a href="https://www.eldiario.es/era/hay-detras-supuesta-caida-influencers-viven-desconexion-social_1_13458574.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>influencer</em></a><a href="https://www.eldiario.es/era/hay-detras-supuesta-caida-influencers-viven-desconexion-social_1_13458574.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&rsquo;</a> y produce contenido publicitario para vender productos. Instagram o TikTok se han convertido en una especie de teletienda muy fragmentada donde tus propios amigos o conocidos anuncian cosas o muestran estilos de vida idealizados. Al democratizarse la figura del <em>influencer</em>, el modelo ejerce mucha m&aacute;s presi&oacute;n porque todos creemos que podemos llegar a ese punto. La comparaci&oacute;n entre la propia vida y la vida que supuestamente podr&iacute;amos llevar adquiere un peso mucho m&aacute;s determinante&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Blanca, de 36 a&ntilde;os, evoca el impacto de medir su evoluci&oacute;n vital frente a otros profesionales de su campo: &ldquo;Estudi&eacute; Comunicaci&oacute;n Audiovisual y luego un grado de arte, pero no termin&eacute; ninguna de las dos carreras y eso me dej&oacute; una gran sensaci&oacute;n de fracaso&rdquo;, recuerda. &ldquo;Cuando algunos antiguos compa&ntilde;eros de estudios aparecieron por mi provincia para dar un taller sobre la productora que hab&iacute;an montado, entr&eacute; en un estado de angustia y ansiedad. Sent&iacute;a que ten&iacute;a que estar justific&aacute;ndome por no estar donde estaban ellos, como si yo no hubiese evolucionado nada. M&aacute;s tarde, al cumplir los treinta, escuch&eacute; a una dibujante explicar que sent&iacute;a que no era lo que se esperaba de ella, pero yo pensaba que al menos ella hab&iacute;a construido algo visible, mientras que yo no ten&iacute;a ni un trabajo estable&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Blanca recuerda haber encontrado una nota antigua en sus diarios que retrata la precocidad con la que se asimilan estas exigencias: &ldquo;A los 21 a&ntilde;os escrib&iacute; que sent&iacute;a que se me hab&iacute;a pasado el arroz porque cre&iacute;a que deb&iacute;a haber demostrado una genialidad absurda desde mucho antes&rdquo;, explica. &ldquo;Una amiga me dijo una vez que ella estaba donde estaba porque sus decisiones la hab&iacute;an llevado all&iacute; y que volver&iacute;a a elegir lo mismo. A m&iacute; eso me hizo sentir humillada, porque no todo el mundo decide desde el mismo lugar de claridad&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando veo a niños, siento la urgencia de tener un hijo sin ser demasiado mayor para tener la energía suficiente durante su infancia. Ahora sé que voy tarde para ese esquema</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Antonio, 40 años</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">La fractura de los ritos de paso y el 'reloj biol&oacute;gico'</h2><p class="article-text">
        El retraso en el cumplimiento de las etapas tradicionales impacta de lleno en la reestructuraci&oacute;n de los ritos de paso que hist&oacute;ricamente se&ntilde;alaban el paso a la vida adulta. Sin embargo, la brecha m&aacute;s aguda se produce cuando la realidad social colisiona con l&iacute;mites biol&oacute;gicos insalvables. 
    </p><p class="article-text">
        Para Antonio, periodista de 40 a&ntilde;os, la ruptura sentimental tras una relaci&oacute;n larga le provoc&oacute; un debate interno sobre la paternidad a una edad en la que esperaba tener esos asuntos resueltos. &ldquo;Tras romper con mi pareja, me mud&eacute; de ciudad para cambiar de aires y empezar de nuevo&rdquo;, relata. &ldquo;Entonces me di cuenta de que encontrar una pareja con el nivel de complicidad que ten&iacute;a antes resulta m&aacute;s complejo ahora. A m&iacute; me gustar&iacute;a mucho tener hijos. Cuando veo a ni&ntilde;os, siento la urgencia de tener un hijo sin ser demasiado mayor para tener la energ&iacute;a suficiente durante su infancia. Ahora s&eacute; que voy tarde para ese esquema&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Redefinir el &eacute;xito fuera del mandato de rendimiento</h2><p class="article-text">
        Frente a la inercia de la culpa y la recomendaci&oacute;n habitual de gestionar las expectativas a nivel privado, los expertos consultados plantean la necesidad de liberarse del concepto mismo de &ldquo;retraso&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo difícil es pensar en soluciones colectivas porque a todos nos cuesta no quedarnos en el análisis personal de &#039;hay gente de mi edad que lo ha conseguido&#039;, omitiendo que suelen contar con un poder adquisitivo o un respaldo familiar infinitamente mayor</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Marta Carmona</span>
                                        <span>—</span> psiquiatra
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Lo primero que debemos hacer es desechar las narrativas sobre los roles tradicionales y sobre lo que significa ir con retraso&rdquo;, sostiene Espluga. &ldquo;Pensar que nos estamos quedando atr&aacute;s implica comprar un discurso sobre modelos de vida y cronolog&iacute;as ligadas a la productividad y a expectativas biol&oacute;gicas conservadoras. Solo cuando rompemos con ese molde que nos lleva a privatizar los malestares podemos empezar a imaginar el florecimiento en colectivo, trabajando para cambiar las condiciones de vida en lugar de lamentarnos por no haber cumplido el calendario&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, Carmona concluye que &ldquo;lo dif&iacute;cil es pensar en soluciones colectivas porque a todos nos cuesta no quedarnos en el an&aacute;lisis personal de 'hay gente de mi edad que lo ha conseguido', omitiendo que suelen contar con un poder adquisitivo o un respaldo familiar infinitamente mayor&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Y a&ntilde;ade: &ldquo;Al final, si no cambiamos la conversaci&oacute;n, todo se reduce a un 'b&uacute;scate la vida y ap&aacute;&ntilde;atelas', donde si aciertas en una serie de decisiones te ir&aacute; bien y si no, ser&aacute; tu responsabilidad. Hasta que no abandonemos esa narrativa, ser&aacute; imposible construir alternativas reales para una generaci&oacute;n a la que le han cambiado las reglas del juego a mitad de partida&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;He llegado a un punto en que empieza a darme igual y comprendo que el no llegar tambi&eacute;n te libera&rdquo;, reflexiona Blanca tras a&ntilde;os de terapia. &ldquo;Si no has llegado, pues ya est&aacute;, es lo que hay. Al menos he aceptado mi contexto y me siento agradecida por las cosas que s&iacute; he vivido, sin la obligaci&oacute;n de tener que demostrar nada a nadie&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/tienes-sensacion-tarde-vida-no-piso-hijos-35-no-culpa_1_13464224.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 24 Aug 2026 20:17:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando tienes la sensación de “ir tarde en la vida”: no tener piso o hijos a los 35 no es culpa tuya]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Precariedad,Maternidad,Sociedad,Emancipación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Qué hay detrás de la supuesta caída de los influencers: "Viven en la desconexión social"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/hay-detras-supuesta-caida-influencers-viven-desconexion-social_1_13458574.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/50068da6-6069-42b0-b2bc-cd260420da0b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x508y270.jpg" width="1200" height="675" alt="Qué hay detrás de la supuesta caída de los influencers: &quot;Viven en la desconexión social&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mientras la inversión de las marcas bate récords en España, el descontento generalizado hacia ciertos creadores de contenido por su desvinculación con los asuntos que atraviesan a sus coetáneos y seguidores protagoniza la conversación en redes sociales</p><p class="subtitle">De Violeta Mangriñán a Carliyo, pasando por el habitual Marcos Llorente: los influencers que han comprado las ideas negacionistas del eclipse</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;He ganado m&aacute;s en una promo de Burger King que tus padres en veinte a&ntilde;os trabajando&rdquo;, declaraba el <em>streamer</em> El Xokas en un directo antes de que la marca decidiera <a href="https://www.eldiario.es/rastreador/burger-king-cancela-colaboracion-xokas-ultimas-polemicas-no-representa-valores_132_13385893.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cancelar su colaboraci&oacute;n</a> tras varios comentarios pol&eacute;micos, machistas, racistas y clasistas. &ldquo;En Espa&ntilde;a estamos llenos de gente floja, aprovechada y que solo quiere tocarse el papo&rdquo;, opinaba Luc&iacute;a S&aacute;nchez, conocida por participar en <em>La isla de las tentaciones </em>y ganar <em>GH D&uacute;o</em>, en un v&iacute;deo de TikTok en el que expon&iacute;a que un trabajador de su pueblo prefer&iacute;a cobrar en negro. &ldquo;Estamos viviendo una cortina de humo y todo el mundo est&aacute; cayendo, &iquest;a qui&eacute;n mierda le importa el eclipse? A nadie, pero los de arriba han dicho &lsquo;qu&eacute; os parece si en vez de hablar de tantos problemas hablamos de un eclipse de mierda&rdquo;, <a href="https://www.eldiario.es/era/violeta-mangrinan-carliyo-pasando-habitual-marcos-llorente-influencers-han-comprado-ideas-negacionistas-eclipse_1_13445097.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aseguraba Carlos Garc&iacute;a,</a> conocido en redes como Carliyo el Nervio, mientras otros influencers como Violeta Mangri&ntilde;&aacute;n, que salt&oacute; a la fama por el programa <em>Mujeres y hombres y viceversa</em>, o <a href="https://www.eldiario.es/era/llados-evento-madrid-aranjuez-mil-euros_1_11377854.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Amadeo Llados</a>, gur&uacute; motivacional actualmente investigado en una macroquerella por <a href="https://www.eldiario.es/politica/audiencia-nacional-declara-no-competente-investigar-influencer-llados-captar-clientes-enganos_1_11630812.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">presuntos delitos de estafa y odio</a>, se burlaban de quienes compraban gafas homologadas para poder ver el eclipse. En el mismo mes, otros <em>influencers</em> que nunca han reivindicado el feminismo apelaban a &eacute;l en pos del racismo tras la crisis de Ceuta por la entrada de decenas de miles de personas y la <em>tiktoker</em> Fabiana Sevillano se quejaba de tener un solo mes de vacaciones.
    </p><p class="article-text">
        Podemos decir que este mes de agosto se ha vivido de una forma especialmente intensa en las redes sociales espa&ntilde;olas, hasta el punto de llegar a viralizarse el concepto &ldquo;la ca&iacute;da de los <em>influencers</em>&rdquo;, que ya devuelve miles de resultados en TikTok, entre an&aacute;lisis, cr&iacute;ticas y la republicaci&oacute;n de los v&iacute;deos o campa&ntilde;as publicitarias m&aacute;s cuestionables de la historia digital reciente. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; ha pasado, por Dios? Mira, yo creo que se ha finiquitado ya esta etapa tan horrible que hemos estado viviendo en la que hab&iacute;a much&iacute;sima gente viviendo as&iacute; como &lsquo;la vida no va conmigo'&rdquo;, se expresaba el c&oacute;mico Marc Biarn&eacute;s, m&aacute;s conocido como @nosoloviernes2, en sus redes en los &uacute;ltimos d&iacute;as. &ldquo;Es decir, yo no creo que llegue la ca&iacute;da de los <em>influencers, </em>creo que est&aacute; llegando el deterioro de ese contenido tan simplista, que t&uacute; est&aacute;s en Cerdanyola del Vall&egrave;s y yo es la tercera vez que vengo a Bali este a&ntilde;o. O sea, yo creo que ha llegado el deterioro de todo el contenido que es &lsquo;la vida no va conmigo&rsquo;, que es un contenido vac&iacute;o&rdquo;.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DcMDB2noO7U/"></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        &ldquo;Hay un peque&ntilde;o sector dentro de la industria, que es el que est&aacute; creando un poco de rechazo, que es sobre todo de <em>lifestyle. </em>Haciendo como una propia teletienda dentro de su perfil, cada d&iacute;a anunciando una cosa nueva, que no hab&iacute;an hablado nunca de pol&iacute;tica y han abierto la boca hace relativamente poco y para cagarla&rdquo;, diagnostica Biarn&eacute;s en conversaci&oacute;n con elDiario.es. &ldquo;De repente nos hemos dado cuenta de que viven en la desconexi&oacute;n social. Claro, hay tanto dinero en el sector que estamos hablando de personas que tienen 25 a&ntilde;os y se est&aacute;n comprando su tercera casa&rdquo;, a&ntilde;ade. Para &eacute;l, no se trata de que todos los<em> influencers</em> deban convertirse en activistas pol&iacute;ticos, sino de tener &ldquo;un m&iacute;nimo de decoro social&rdquo; a la hora de hablar a una comunidad que se enfrenta diariamente a la precariedad. 
    </p><p class="article-text">
        Otros creadores de contenido se han unido a la conversaci&oacute;n para se&ntilde;alar que los d&iacute;as en los que era aceptable que personas con millones de seguidores vivieran de espaldas al contexto social de su p&uacute;blico han terminado y centrar la cr&iacute;tica en los perfiles que se dedican a monetizar su vida y relaciones. <em>&ldquo;Tiktoker</em> se hace conocido, <em>tiktoker </em>se hace conocida, hacen <em>shipeo</em>, estiran el chicle durante tres a&ntilde;os, luego confirman que tienen una relaci&oacute;n, &iexcl;oh, qu&eacute; sorpresa! Se convierten en un <em>pack</em> y el resto de contenido es completamente vac&iacute;o. De esa f&oacute;rmula salen otros creadores que son amigos, hermanos, primos, colegas y se genera un ecosistema parecido a los <em>popus</em> de tu clase, que son reconocidos y nadie sabe por qu&eacute;, pero simplemente lo son&rdquo;, analizaba el tambi&eacute;n <em>tiktoker</em> <a href="https://www.tiktok.com/@userldzjxzfwcf/video/7675032176269839648" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Kappah.</a> Para la creadora de contenido pol&iacute;tico <a href="https://www.tiktok.com/@adriana_hest/video/7675351128120249622" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Adriana Hest,</a> polit&oacute;loga y jurista, el problema es el declive de la conciencia de clase, &ldquo;cuando asumes tus privilegios, que te vienen dados por la clase trabajadora que te sostiene y te r&iacute;es de ella&rdquo;.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7675351128120249622"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        &ldquo;Personalmente, no creo que estemos ante el fin de los<em> influencers</em> o que haya una corriente general de rechazo muy profunda hacia ellos. Me posicionar&iacute;a m&aacute;s en considerar que estamos asistiendo a una crisis de credibilidad ante determinados <em>influencers</em> y sus pr&aacute;cticas abusivas&rdquo;, valora, por su parte, Leticia Porto Pedrosa, doctora europea en Ciencias de la Comunicaci&oacute;n y Sociolog&iacute;a y profesora titular en la Universidad Rey Juan Carlos. &ldquo;Poco antes de empezar el verano conoc&iacute;amos unos datos interesantes sobre el <a href="https://www.aimc.es/otros-estudios-trabajos/navegantes-la-red/infografia-resumen-28o-navegantes-la-red/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Informe de la AIMC</a>, que recoge que un 56,4% afirma seguir a alg&uacute;n <em>influencer, youtuber </em>o <em>streamer</em>, lo que indica la buena salud de la que gozan estas relaciones de las redes sociales y plataformas. Aunque un 69,8% de los usuarios de internet sostiene que existe un uso o abuso de la publicidad encubierta por parte de estos perfiles. Adem&aacute;s, un 61,9% parece tener claro que la mayor&iacute;a de sus comentarios y publicaciones tienen un car&aacute;cter publicitario&rdquo;, informa Porto Pedrosa.
    </p><p class="article-text">
        Con el postureo en declive desde hace a&ntilde;os y el auge de los carruseles de fotos que mezclan memes con espontaneidad o incluso del <em>lurking </em>(consumir sin participar activamente ni alimentar con contenido), resulta sencillo concluir que el relato de vida perfecta que reinaba en redes se ha desgastado y la sobresaturaci&oacute;n publicitaria est&aacute; implicada. &ldquo;Al principio, el <em>influencer </em>era una persona que contaba una historia a trav&eacute;s de la cercan&iacute;a y la confianza, para encubrir un modelo de negocio que no era tan evidente en esos momentos. Ahora es justo al contrario. Se ve primero que es un negocio, genera rechazo, y ya hay que escarbar m&aacute;s para intentar encontrar esa vida particular de la persona&rdquo;, explica la profesora, que cree que el p&uacute;blico, cada vez m&aacute;s formado y maduro, &ldquo;detecta la guionizaci&oacute;n y huye de los contenidos donde apenas hay lugar para la espontaneidad&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No creo que estemos ante el fin de los influencers o que haya una corriente general de rechazo muy profunda hacia ellos. Me posicionaría más en considerar que estamos asistiendo a una crisis de credibilidad ante determinados influencers y sus prácticas abusivas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Leticia Porto Pedrosa</span>
                                        <span>—</span> doctora europea en Ciencias de la Comunicación y Sociología
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El desgaste de este modelo de marketing de vida perfecta ha sido incluso objeto de estudio acad&eacute;mico, definido como &ldquo;fatiga del <em>influencer&rdquo; (influencer fatigue)</em>, en <a href="http://hdl.handle.net/10362/202432" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una tesis reciente</a>  de la investigadora Rita Abelho Rol&atilde;o Bicho en la Universidade NOVA de Lisboa. El estudio demuestra emp&iacute;ricamente que esta &ldquo;fatiga&rdquo; deteriora gravemente tanto la autenticidad como la credibilidad percibida de los creadores, destruyendo de forma indirecta el prestigio de los proyectos asociados a ellos. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que antes se supon&iacute;a que eran modelos aspiracionales por su estatus o posici&oacute;n, ahora se consideran modelos de vidas que evidencian las desigualdades sociales y provocan irritaci&oacute;n en determinados sectores de la poblaci&oacute;n&rdquo;, explica la profesora Porto Pedroso. &ldquo;No es tanto una cancelaci&oacute;n a una<em> youtuber </em>concreta o a un<em> influencer,</em> es m&aacute;s bien la saturaci&oacute;n real que provoca la acumulaci&oacute;n de este formato de venderse a las marcas y mostrarlo como si fuese algo propio y natural&rdquo;, aclara.
    </p><p class="article-text">
        Pero a pesar de las cr&iacute;ticas, el ruido social o incluso los efectos en la salud mental, el negocio publicitario montado al otro lado de la pantalla sigue gozando de <a href="https://www.eldiario.es/era/trabajo-influencer-vuelve-estable-mes-ganar-20-000-euros-no-olvido-vengo_1_13425074.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una salud econ&oacute;mica envidiable.</a> &ldquo;La fuerza del sector es algo que soportan todos los estudios publicitarios y de medios, y que argumentan las principales marcas con sus inversiones y profesionalizaci&oacute;n. La creencia en esta vertical sigue creciendo&rdquo;, destaca Paloma Miranda, CEO de la agencia de representaci&oacute;n de creadores de contenido Grupo GO. 
    </p><p class="article-text">
        Las marcas invirtieron m&aacute;s de 125 millones de euros en<em> influencers</em> durante 2025 en Espa&ntilde;a, lo que supuso un crecimiento del 23,5% respecto al a&ntilde;o anterior, seg&uacute;n datos de la consultora <a href="https://www.infoadex.es/es/reports/resumen-estudio-de-inversiones-2025" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Infoadex</a>. El mismo a&ntilde;o, el volumen de contenido patrocinado creci&oacute; un 73% en TikTok y un 45% en Instagram, seg&uacute;n la III Edici&oacute;n del estudio Influencer Economy de IAB Spain, que eleva a 158 millones de euros el c&aacute;lculo de la inversi&oacute;n en <em>influencers</em> en 2025.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;M&aacute;s que una ca&iacute;da de los<em> influencers,</em> lo que estamos viendo es una sensaci&oacute;n de crisis o de cambio de etapa. Se est&aacute; cuestionando m&aacute;s una forma de hacer las cosas, como la publicidad poco cuidada, la falta de transparencia o la desconexi&oacute;n con la audiencia, que el papel de los creadores en s&iacute;&rdquo;, aporta Miranda, que asegura que &ldquo;la influencia no desaparece, se est&aacute; volviendo m&aacute;s exigente&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La influencia no desaparece, se está volviendo más exigente</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Paloma Miranda</span>
                                        <span>—</span> CEO de Grupo GO
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En esa transformaci&oacute;n o cambio de etapa, la evoluci&oacute;n natural para la experta en el marketing de<em> influencers</em> se traduce en un mayor criterio por parte de marcas y audiencias, que a trav&eacute;s de m&aacute;s coherencia y m&aacute;s credibilidad &ldquo;est&aacute;n filtrando el sector&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En la misma l&iacute;nea se posiciona Janira Planes, experta en cultura digital y estrategia de marca, que confirma que los presupuestos destinados a estas colaboraciones siguen ensanch&aacute;ndose, ya que las marcas a&uacute;n los ven indispensables para conectar con ciertas audiencias.  &ldquo;A m&iacute; me da la sensaci&oacute;n que cada tres meses se anuncia la muerte de los <em>influencers</em>... M&aacute;s bien creo que algunos <em>influencers</em> dejan de ser <em>relatables </em>[personas con las que identificarse] y pasan a ser aspiracionales. Entonces la gente que les segu&iacute;a porque hac&iacute;an cosas sencillas les deja de seguir en el momento en el que se convierten en tan excesivamente aspiracionales y empiezan a hacer colaboraciones con las que no pueden conectar&rdquo;, argumenta Planes, que sostiene que los perfiles de profesionales con un campo de conocimiento concreto siempre tendr&aacute;n una base de seguidores m&aacute;s fiel y estable, ya que su valor est&aacute; en sus conocimientos o su experiencia profesional y no en la comercializaci&oacute;n de su vida privada.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando un<em> influencer</em> tiene una pol&eacute;mica no dura nada, sobre todo si es hombre&rdquo;, subraya Marc Biarn&eacute;s. &ldquo;S&iacute; que pienso que ahora muchas marcas van a ir con m&aacute;s cuidado, m&aacute;s que nada por la huella digital, que es algo que ahora empieza a aparecer en algunos contratos. Si a lo mejor sale a la luz algo de tu pasado, un v&iacute;deo antiguo y compromete a la marca, se puede cancelar la publi en cualquier momento&rdquo;, precisa.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, el debate actual no anticipa el fin de la influencia digital, pero quiz&aacute;s s&iacute; habla de una madurez en la audiencia o un hartazgo del consumo pasivo de opulencia. &ldquo;No es que vayamos a abandonar las redes, simplemente cambia lo que buscamos, con una tendencia m&aacute;s marcada hacia las comunidades peque&ntilde;as, premiando la cercan&iacute;a y la confianza. El problema es que las marcas ya lo saben y est&aacute;n tambi&eacute;n haciendo este viraje hacia la personalizaci&oacute;n de las campa&ntilde;as y los mensajes publicitarios&rdquo;, resume la soci&oacute;loga Porto Pedrosa, que se&ntilde;ala lo que podr&iacute;a convertirse en un bucle sin fin.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/hay-detras-supuesta-caida-influencers-viven-desconexion-social_1_13458574.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Aug 2026 19:21:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Influencers,Redes sociales,Internet,Tendencias,Sociedad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Quién nos robó el placer de rascarnos el ombligo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/robo-placer-rascarnos-ombligo_129_13455754.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d17f047b-472b-4494-bb73-4f4a7b14b612_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Quién nos robó el placer de rascarnos el ombligo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En un contexto en el que cada vez nos cuesta más estar en paz con la idea de no hacer nada e intentamos "acumular el máximo número de vivencias en el menor periodo de tiempo posible", ¿cómo recuperar ese disfrute en las vacaciones que vendrán?</p><p class="subtitle">Entrevista - Juan Evaristo Valls Boix, filósofo: “Hay muy pocos espacios de ocio y de descanso concebidos para perder el tiempo”</p></div><p class="article-text">
        En 1976, el d&uacute;o musical Vainica Doble, formado por Gloria van Aerssen y Carmen Santonja, public&oacute; la canci&oacute;n <em>D&eacute;jame vivir con alegr&iacute;a</em>, que es todo un himno anticapitalista. Su estrofa: &ldquo;D&eacute;jame que descanse un rato al sol/ D&eacute;jame vivir con alegr&iacute;a/ Si he pescado bastante para hoy/ Ma&ntilde;ana ser&aacute; otro d&iacute;a/ No faltar&aacute; un caracol&rdquo; viene como anillo al dedo para este art&iacute;culo sobre no hacer nada en especial <a href="https://www.eldiario.es/viajes/elegir-quedarse-casa-vacaciones-siguen-pasando-cosas-interesantes-necesidad-12-horas-avion_1_13404116.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">durante las vacaciones</a>. O m&aacute;s bien, sobre la incapacidad de la sociedad actual para descansar sin m&aacute;s. &iquest;Cu&aacute;nto hace que no nos aburrimos?
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, siempre hay que partir de la base de que para escoger hay que tener la posibilidad de hacerlo. Seg&uacute;n datos del <a href="https://www.ine.es/dyngs/Prensa/ECV2025.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Instituto Nacional de Estad&iacute;stica</a>, durante el a&ntilde;o 2025 el 32,2% de la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola no se pudo permitir ir de vacaciones fuera de casa al menos una semana al a&ntilde;o. Si no hay opci&oacute;n de hacer otra cosa que no sea quedarse en el barrio, la duda entre llenar de actividades la agenda de ocio o rascarse el ombligo ni siquiera se plantea. La clase social determina todos los aspectos de la vida y el descanso es uno de los m&aacute;s importantes. 
    </p><p class="article-text">
        La escritora Elvira Lindo lo retrat&oacute; bien a trav&eacute;s de su personaje Manolito Gafotas, que ve&iacute;a c&oacute;mo Carabanchel Alto se vaciaba en verano mientras su familia se quedaba all&iacute;, como en cualquier mes del calendario. Ese ni&ntilde;o novelesco, que se convirti&oacute; en amigo de muchos lectores en los a&ntilde;os 90 (y sucesivos), ya intu&iacute;a de d&oacute;nde ven&iacute;a su obsesi&oacute;n por el dinero. &ldquo;A lo mejor es que de mayor voy a ser un gran banquero, o a lo mejor es que voy a ser un poco pobre, como mis padres&rdquo;, reflexionaba en el volumen <em>C&oacute;mo molo</em>.
    </p><p class="article-text">
        Este a&ntilde;o, Bel&eacute;n decidi&oacute; pasar su mes de vacaciones entre su pueblo y el de su pareja, sin muchas pretensiones m&aacute;s all&aacute; de ver <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/video-eclipse-total-minuto_1_13443880.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el eclipse del 12 de agosto</a>, ba&ntilde;arse en el r&iacute;o y leer. S&iacute; se program&oacute; alguna actividad puntual como visitar un balneario o reunirse con amigos en un festival cercano porque tampoco es de &ldquo;estar mirando las musara&ntilde;as&rdquo;, dice a este medio, pero poco m&aacute;s. Este planteamiento de verano se debe a que no contaba con demasiado presupuesto y tambi&eacute;n a la necesidad de un descanso despu&eacute;s de un curso de mucho trabajo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En estos temas siempre existe el riesgo de que te digan que est&aacute;s romantizando la pobreza&rdquo;, sostiene, &ldquo;y no creo que sea eso. Aunque tuviera dinero para irme al Caribe, genuinamente creo que aun as&iacute; lo pasar&iacute;a as&iacute;&rdquo;. De hecho, conjetura que quiz&aacute; &ldquo;si tuviera todo el dinero del mundo&rdquo; descansar&iacute;a en el est&iacute;o y en septiembre se ir&iacute;a de viaje a un pa&iacute;s lejano, pero ahora mismo no se le ocurre un plan mejor.
    </p><p class="article-text">
        Bel&eacute;n indica que no es la &uacute;nica de su entorno que ha tomado decisiones parecidas para sus vacaciones: &ldquo;No s&eacute; si dir&iacute;a que la mayor&iacute;a, aunque s&iacute; gran parte si tienen pueblo <a href="https://www.eldiario.es/era/tensiones-familiares-ansiedad-vuelta-armario-veranear-pueblo-precio_1_13444764.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se van al pueblo</a> y si no, a casas de amigos. Planes muy <em>low cost&rdquo;</em>. Su hip&oacute;tesis se despeja con otros datos del INE &mdash;a veces es una instituci&oacute;n un tanto aguafiestas en la verificaci&oacute;n de datos porque no siempre corrobora la sospecha&mdash;: como arroja la <a href="https://www.ine.es/dyngs/Prensa/ETR4T25.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Encuesta de Turismo de Residentes</a>, durante el 2025 los espa&ntilde;oles viajaron un 4,7% menos respecto al a&ntilde;o anterior, pero dentro de estos desplazamientos aumentaron en un 5,2% los que se hicieron al extranjero y disminuyeron los nacionales en un 6,1%. La cabra tira al monte y el turista a la terminal de salidas internacionales del aeropuerto.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Por qu&eacute; no funciona el freno de mano?</h2><p class="article-text">
        Una parte de esos viajes son por trabajo, pero quienes se desplazaron para disfrutar de sus vacaciones tuvieron que determinar fechas, buscar alojamientos, reservar medio de transporte y, muy posiblemente, comprobar cu&aacute;les son los lugares m&aacute;s destacados de su destino: &iquest;Qui&eacute;n viaja a Egipto y vuelve sin haber visto las pir&aacute;mides? Que entrar en ellas implique hacer una cola que se coma medio d&iacute;a o reservar con tiempo de antelaci&oacute;n no importa porque para eso se va hasta all&iacute;, &iquest;no?
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las vacaciones sencillas de nuestra infancia han quedado atrás, y hoy existe la sensación de que si no se hacen grandes cosas, grandes destinos o planes constantes, no se está haciendo nada con el tiempo libre</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ainhoa Plata</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Todo esto implica un trabajo que desgasta a quien lo asume. Es tan pesado que, hasta no hace tanto tiempo, mayoritariamente eran las agencias de viajes las que se encargaban de gestionar toda esta mara&ntilde;a de tr&aacute;mites. Internet y la aparici&oacute;n de empresas relacionadas con el turismo de bajo coste cambiaron las reglas del juego y el usuario ha terminado por asumir esas labores para ahorrarse unos dinerillos. Ahora es el comprador el que comprueba cu&aacute;l es la compa&ntilde;&iacute;a a&eacute;rea m&aacute;s barata y busca qu&eacute; hay que ver en su destino. Tambi&eacute;n monta <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/habitar-incertidumbre-nueva-coleccion-muebles-portatiles-ikea-dice-crisis-vivienda_129_13421219.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los muebles de su casa</a>, porque el concepto del &lsquo;hazlo t&uacute; mismo&rsquo; del punk ahora es una campa&ntilde;a de marketing. 
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga <a href="https://www.psicologabcn.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ainhoa Plata</a> observa que, desde hace a&ntilde;os, sus pacientes &ldquo;vuelven de vacaciones m&aacute;s cansados de lo que se fueron&rdquo;. La especialista lo achaca al efecto que las redes sociales causan en sus usuarios. &ldquo;Las vacaciones sencillas de nuestra infancia han quedado atr&aacute;s, y hoy existe la sensaci&oacute;n de que si no se hacen grandes cosas, grandes destinos o planes constantes, no se est&aacute; haciendo nada con el tiempo libre&rdquo;, manifiesta. Y considera que la comparativa con los dem&aacute;s es una de las principales causas de esa ansiedad por mantenerse ocupado: &ldquo;Ver que unos est&aacute;n en Jap&oacute;n, otros en Maldivas, otros de ruta por Europa, genera la impresi&oacute;n de que unas vacaciones sin est&iacute;mulos constantes son unas vacaciones peor aprovechadas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Enrique Rey, autor del <a href="https://www.eldiario.es/era/enrique-rey-periodista-instagram-convertido-propagandistas-industria-turismo_1_13310425.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ensayo sobre el verano</a> <em>Mel&oacute;n con jam&oacute;n</em> (Temas de hoy, 2026), declara que &ldquo;la aceleraci&oacute;n lo ha colonizado todo: la producci&oacute;n y tambi&eacute;n el cada vez m&aacute;s escaso tiempo de ocio. Por un lado, el verano es, por definici&oacute;n, una promesa que nunca termina de cumplirse (y est&aacute; bien que as&iacute; sea porque se renueva de a&ntilde;o en a&ntilde;o). Por otro, cada vez disponemos de periodos m&aacute;s cortos para intentar alcanzar eso que sabemos que se nos escapar&aacute; (un amor de verano, una ense&ntilde;anza, una vivencia ins&oacute;lita)&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Rey opina que la precariedad laboral y las condiciones &ldquo;vol&aacute;tiles&rdquo; del trabajo hacen que las personas que viven en esas circunstancias no puedan dejar de estar alerta. &ldquo;La pausa para descansar no lo es porque siempre se est&aacute; pensando en c&oacute;mo no perder el trabajo interrumpido&rdquo;, manifiesta y pone como ejemplo las profesiones creativas: &ldquo;Es muy curioso c&oacute;mo cualquier rato de presunta relajaci&oacute;n se aprovecha para buscar nuevas ideas, encontrar otros enfoques o consumir productos que ser&aacute;n &uacute;tiles para no quedar atr&aacute;s o no perder el hilo de la conversaci&oacute;n&rdquo;. Es posible que esa desconocida que intenta escuchar una charla en la playa con m&aacute;s o menos disimulo sea una periodista &mdash;&iexcl;ejem!&mdash; que ha detectado de refil&oacute;n un tema de inter&eacute;s social vendible a su editora.
    </p><h2 class="article-text">Las bicicletas ya no son solo para el verano</h2><p class="article-text">
        Tener <a href="https://www.eldiario.es/era/mes-completo-dias-sueltos-muerto-veraneo-conociamos_1_12416902.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un mes seguido de vacaciones</a> como Bel&eacute;n ya no es tan habitual. Esa planificaci&oacute;n del calendario laboral ha desaparecido sobre todo en las d&eacute;cadas m&aacute;s recientes del capitalismo tard&iacute;o. No todo era maravilloso en el verano de la generaci&oacute;n <em>boomer, </em>la nostalgia tiende a borrar los matices y ser benevolente: eran los ni&ntilde;os y los padres quienes pod&iacute;an llegar incluso a aburrirse en aquellos meses de relax, porque las madres no dejaban de trabajar (ni entonces ni ahora) pero sin sueldo ni cotizaci&oacute;n. Rey se&ntilde;ala que: &ldquo;El verano nunca es para quienes lo trabajan (camareras de piso, trabajadores de hosteler&iacute;a, socorristas&hellip;), sino para quienes pueden establecer peque&ntilde;as pausas&rdquo;. La bicicleta del repartidor de Glovo es para el verano pero no para el disfrute precisamente.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">El verano nunca es para quienes lo trabajan (camareras de piso, trabajadores de hostelería, socorristas…), sino para quienes pueden establecer pequeñas pausas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Enrique Rey</span>
                                        <span>—</span> autor del ensayo sobre el verano &#039;Melón con jamón&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La periodista y escritora <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/anna-pacheco-cuela-hoteles-lujo-turistas-ricos-igual-ruidosos-sucios_1_11213346.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Anna Pacheco investig&oacute;</a> para su ensayo <em>Estuve aqu&iacute; y me acord&eacute; de vosotros</em> (Anagrama, 2024) c&oacute;mo son las condiciones laborales de los hoteles de lujo en Barcelona. Incluso asisti&oacute; camuflada, gracias a la complicidad de unas trabajadoras, a alguna de las reuniones en los mandos superiores informaban al personal de c&oacute;mo deb&iacute;a ser su labor para que el cliente se fuese satisfecho. &ldquo;Todo es experiencia y atracci&oacute;n&rdquo;, escribe la autora, &ldquo;incluso una p&aacute;gina de reservas y, por supuesto, el propio trabajador&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Aunque haya cierto inter&eacute;s te&oacute;rico alrededor del descanso (libros como <em>Gozo</em>, de Azahara Alonso G&oacute;mez; <span id="true"></span><a href="https://www.eldiario.es/era/juan-evaristo-valls-boix-filosofo-hay-espacios-ocio-descanso-concebidos-perder-tiempo_1_13291579.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">JOMO, de Juan Evaristo Valls</a>; hasta el m&iacute;o&hellip;) no s&eacute; si, en la realidad, es un valor al alza&rdquo;, reflexiona Enrique Rey. Desde su punto de vista, ahora tendemos a &ldquo;intentar acumular el m&aacute;ximo n&uacute;mero de vivencias en el menor periodo de tiempo posible as&iacute; que seguramente el futuro sea de los microveranos&rdquo;. Escapadas de menos d&iacute;as en las que la &lsquo;operaci&oacute;n salida&rsquo; sea en cualquier fecha y no al inicio de las quincenas estivales. 
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, estas previsiones ata&ntilde;en a la clase trabajadora, porque &ldquo;los privilegiados (quienes obtienen rentas del capital y no del trabajo)&rdquo;, afirma Rey, &ldquo;vivir&aacute;n en un verano permanente, como el que se despliega en las urbanizaciones para <em>expats</em> de la costa malague&ntilde;a, alicantina o mallorquina&rdquo;. Esto ya sucede o ha sucedido desde que se establecieron las clases sociales &mdash;la condesa Gunilla Von Bismarck y sus colegas, por poner un ejemplo pillado al aire, no est&aacute;n bronceados todo el a&ntilde;o por trabajar al sol&mdash; aunque dentro de no tanto tiempo quiz&aacute; tengan que escoger destinos menos achicharrantes que el Mediterr&aacute;neo por el cambio clim&aacute;tico. De hecho, puede que las <em>influencers </em>pijas o aspirantes que muestran en redes sociales <a href="https://www.eldiario.es/era/pienso-gallega-verano-norte-presumen-influencers_129_13399378.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&lsquo;el Norte&rsquo; de Espa&ntilde;a</a> (que para ellas es un territorio sin matices: da igual Santander que Sanxenxo. Lo mismo que ocurri&oacute; antes con &lsquo;el Levante&rsquo; o &lsquo;el Sur&rsquo;) como lugar ideal de veraneo tambi&eacute;n tengan que buscar &lsquo;el fresquito&rsquo; en otros pa&iacute;ses. 
    </p><h2 class="article-text">Qui&eacute;n querr&iacute;a encontrarse a s&iacute; mismo</h2><p class="article-text">
        Hace ya unas cuantas d&eacute;cadas, el prop&oacute;sito de &ldquo;encontrarse a s&iacute; mismo&rdquo; fue muy popular sobre todo entre aquellos que se consideraban &lsquo;ciudadanos del mundo&rsquo; o &lsquo;viajeros&rsquo; pero no &lsquo;turistas&rsquo;. Se iban solos a pa&iacute;ses asi&aacute;ticos en busca de una paz mental (ahora se llevan m&aacute;s <a href="https://www.eldiario.es/era/tenia-prejuicios-mejor-imaginaba-triunfan-retiros-desconectar-probar-cosas_1_11907327.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los retiros</a>) que a d&iacute;a de hoy es dif&iacute;cil hallar entre souvenirs y grupos de veraneantes que copan las calles. Tampoco es que esa revelaci&oacute;n personal estuviese garantizada o no fuese improbable antes de los vuelos <em>low cost, </em>pero en la actualidad casi es m&aacute;s f&aacute;cil conseguirla en el sal&oacute;n de casa que en un lugar plagado de palos selfis. O en la consulta del psiquiatra, claro.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, no todo el que veranea quiere identificar sus vac&iacute;os o sus problemas en su tiempo libre y cabe pensar que el empacho de actividades sea, en realidad, para despejar pensamientos intrusivos. &iquest;Intentamos evitarnos en lugar de encontrarnos? Ainhoa Plata considera que &ldquo;es una hip&oacute;tesis razonable&rdquo; aunque remarca que, en su experiencia cl&iacute;nica, &ldquo;el fen&oacute;meno tiene m&aacute;s que ver con las redes sociales que con una evitaci&oacute;n consciente de la introspecci&oacute;n&rdquo;. &ldquo;Dicho esto, no descarto que en algunos casos s&iacute; exista ese componente de evitaci&oacute;n: cuando paramos, sin el ruido del trabajo y la rutina, es m&aacute;s f&aacute;cil que aparezcan pensamientos o preocupaciones que durante el a&ntilde;o quedan tapados por la actividad. Ambas explicaciones pueden convivir&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Su recomendaci&oacute;n como profesional es no programar nada para el tiempo libre: no agendar todos los planes posibles para llenar los d&iacute;as ni tampoco obligarse a quedarse en casa por obligaci&oacute;n para descansar. &ldquo;Tengo una paciente que siempre est&aacute; agotada porque encadena plan tras plan sin parar, y el compromiso que le pido no es &lsquo;no hagas nada&rsquo;, sino que llegue el fin de semana sin nada cerrado y se pregunte qu&eacute; necesita realmente en ese momento&rdquo;, manifiesta. Unas veces le apetecer&aacute; quedar con sus amigas, otras ver una pel&iacute;cula en casa o cualquier otra cosa. &ldquo;La clave es no funcionar en autom&aacute;tico, como si ya estuviera todo programado de antemano, sino escuchar, llegado el momento, qu&eacute; necesita realmente tu cuerpo&rdquo;, concluye.
    </p><p class="article-text">
        No hay propuestas propias para pasar los veranos lo mejor posible en este art&iacute;culo, esa es labor de profesionales como los consultados. Bastante dif&iacute;cil es gestionar la vida propia como para practicar refranes como &lsquo;consejos vendo que para m&iacute; no tengo&rsquo;. S&iacute; hay, para cerrar el c&iacute;rculo, una invitaci&oacute;n a escuchar las canciones de Vainica Doble, que profetizaron en <em>Eleg&iacute;a al jard&iacute;n de mi abuela, con una dedicatoria y un suspiro </em>el fin del verano de asueto ya en 1973: &ldquo;Encanto suave y placidez/ De aquel rinc&oacute;n de mi ni&ntilde;ez/ Coraz&oacute;n que hoy late en cuerpo ajeno/ Sofocado en un moderno hotel&rdquo;. Y sobre todo, una petici&oacute;n: amabilidad y respeto para los trabajadores que se encargan del disfrute estival de los dem&aacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/robo-placer-rascarnos-ombligo_129_13455754.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 Aug 2026 19:56:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Quién nos robó el placer de rascarnos el ombligo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Verano,Ocio,Bienestar,Vacaciones,Turismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["He tenido muchas citas, pero nunca pasa nada": ¿estamos ante la muerte del beso?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/he-tenido-citas-pasa-muerte-beso_1_13456267.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6a266bf2-efcd-46aa-8698-73935ea59afa_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149527.jpg" width="1919" height="1079" alt="&quot;He tenido muchas citas, pero nunca pasa nada&quot;: ¿estamos ante la muerte del beso?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Llámalo crisis, llámalo declive, llámalo recesión: el beso largo y apasionado está en apuros, cada vez es más difícil vivirlo en la vida real o incluso verlo en la pantalla. Pero, ¿por qué? ¿Y qué se siente al pensar que quizá nunca vuelvas a besarte con otra persona?</p><p class="subtitle">Cómo volver al sexo, al amor y a las citas después de mucho tiempo en una relación</p></div><p class="article-text">
        El &uacute;ltimo beso de Spencer fue hace dos a&ntilde;os, en una primera cita. Todo empez&oacute; con buen pie: tras hacer <em>match</em> en Tinder, quedaron para dar un paseo, luego tomaron unas copas y un helado, antes de cenar en casa de ella. Al final, se besaron. &ldquo;No me gust&oacute;&rdquo;, dice Spencer. Todav&iacute;a le cuesta identificar por qu&eacute;. &ldquo;Me parec&iacute;a atractiva. Hab&iacute;a qu&iacute;mica, pero faltaba algo. No hab&iacute;a nada detr&aacute;s del beso; me pareci&oacute; algo mec&aacute;nico&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ese no solo fue el beso m&aacute;s reciente de Spencer, sino tambi&eacute;n el primero de su vida, a los 29 a&ntilde;os. Ahora, con 31, dice que, en cierto modo, un segundo beso le parece menos factible que tener relaciones sexuales: &ldquo;El salto parece mucho mayor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Estamos viviendo una crisis de intimidad: seg&uacute;n los datos, cada vez hay m&aacute;s personas solteras y que mantienen menos relaciones sexuales. Pero detr&aacute;s de esos titulares se esconde un hallazgo menor, aunque no por ello menos significativo: es posible que tambi&eacute;n estemos atravesando una &ldquo;recesi&oacute;n de los besos&rdquo;. En una reciente encuesta de YouGov, encargada por la marca de higiene bucal Waken, m&aacute;s de un tercio de los adultos brit&aacute;nicos afirmaron que se besaban rom&aacute;nticamente con menos frecuencia que hace cinco a&ntilde;os. Casi uno de cada cinco no hab&iacute;a recibido un beso en m&aacute;s de un a&ntilde;o, mientras que el 27 % cre&iacute;a que besar se est&aacute; volviendo menos habitual.
    </p><p class="article-text">
        En el caso concreto de la generaci&oacute;n Z, la timidez puede ser un factor determinante. La encuesta de Waken revel&oacute; que los j&oacute;venes de entre 18 y 24 a&ntilde;os se preocupaban por el &ldquo;momento adecuado&rdquo; para un beso y por si se les dar&iacute;a mal. Un tercio afirm&oacute; haber evitado un beso por falta de confianza. Esto concuerda con estudios que muestran de forma sistem&aacute;tica que los j&oacute;venes de hoy en d&iacute;a son m&aacute;s reacios al riesgo que los de antes, absteni&eacute;ndose no solo de mantener relaciones sexuales, sino tambi&eacute;n de <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/consumo-alcohol-cae-jovenes-beber-sigue-ritual-discotecas-cuesta-encajar_1_13345063.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">consumir alcohol</a> y drogas.
    </p><p class="article-text">
        Blair, de 24 a&ntilde;os y de g&eacute;nero no binario, solo ha dado tres besos en total desde la adolescencia, a pesar de haber mantenido una relaci&oacute;n a distancia durante seis a&ntilde;os. &ldquo;Aunque llev&aacute;bamos a&ntilde;os juntos, me sent&iacute;a bastante cohibide, insegure y abrumade por tener tan poca experiencia&rdquo;, afirma. Ahora, &ldquo;la idea de besar a alguien a quien no conozco tan bien me da ganas de esconderme como una tortuga&rdquo;. Dice que siempre le ha faltado confianza, pero que la situaci&oacute;n empeor&oacute; durante la pandemia de la COVID-19. Hoy en d&iacute;a, como muchos de su generaci&oacute;n, prefiere un estilo de vida m&aacute;s hogare&ntilde;o. &ldquo;Nunca he ido a un bar ni a una discoteca, nunca he probado a salir con alguien&hellip; Apenas voy a ning&uacute;n sitio que no sea el trabajo o el cine; es decir, nunca me encuentro ni me pongo en situaciones en las que besar a alguien sea siquiera una posibilidad&rdquo;, afirma. &ldquo;Y aunque lo hiciera, no creo que me atreviera&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aunque es m&aacute;s pronunciada en la generaci&oacute;n Z, esta aversi&oacute;n al riesgo &mdash;vinculada al menor tiempo que se pasa cara a cara con los amigos&mdash; se extiende a un &aacute;mbito m&aacute;s amplio. &ldquo;La gente ya no habla con desconocidos ni se invita a salir&rdquo;, afirma Sarah Stein Lubrano, una te&oacute;rica social que est&aacute; escribiendo un libro sobre esta &ldquo;atrofia social&rdquo;. Los besos son un ejemplo revelador, ya que requieren habilidades como la interpretaci&oacute;n de expresiones faciales, el lenguaje corporal y se&ntilde;ales sociales sutiles que pueden estar oxid&aacute;ndose debido a nuestra dependencia de la tecnolog&iacute;a. Su supuesto declive deber&iacute;a preocuparnos a todos, afirma Lubrano, &ldquo;no porque todo el mundo tenga que mantener relaciones rom&aacute;nticas, sino porque, en general, implica menos conexi&oacute;n social, menos compromiso y menos sentido de pertenencia&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ya no resulta tan interesante; no tiene la misma capacidad erótica que solía tener, y quizá por eso la gente se besa menos en general</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Katie Barclay</span>
                                        <span>—</span> autora de &#039;El beso: una historia de pasión y poder&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En comparaci&oacute;n con los retos que suponen encontrar pareja o mantener relaciones sexuales, los besos pueden parecer algo trivial, sobre todo para las generaciones mayores, que los intercambiaban con total naturalidad. Pero la supuesta &ldquo;recesi&oacute;n de los besos&rdquo; forma parte de una ruptura m&aacute;s amplia de las relaciones, atribuida al auge de la comunicaci&oacute;n digital, al declive de los espacios compartidos y de la vida nocturna, a los cambios en las relaciones de g&eacute;nero e incluso al miedo a la vigilancia. Cuando el mes pasado se grab&oacute; a dos personas bes&aacute;ndose en el Central Park de Nueva York, el v&iacute;deo se hizo viral, con cuatro millones de visualizaciones en TikTok y numerosos <a href="https://www.theatlantic.com/family/2026/07/make-out-public-display-affection/688087/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">comentarios de burla</a>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El beso siempre ha sido un reflejo de su &eacute;poca&rdquo;, afirma Katie Barclay, profesora de la Universidad Macquarie de S&iacute;dney. En su nuevo libro, <em>The Kiss: A History of Passion and Power</em> ('El beso: una historia de pasi&oacute;n y poder'), repasa su evoluci&oacute;n desde la Edad Media y llega a la conclusi&oacute;n de que, efectivamente, hoy en d&iacute;a nos besamos menos. A lo largo del siglo XIX, el beso se convirti&oacute; en el principal s&iacute;mbolo de la intimidad rom&aacute;ntica y f&iacute;sica, pero a medida que la cultura se ha vuelto m&aacute;s visual y expl&iacute;cita, el beso rom&aacute;ntico ha perdido protagonismo y significado. &ldquo;Ya no resulta tan interesante; no tiene la misma capacidad er&oacute;tica que sol&iacute;a tener, y quiz&aacute; por eso la gente se besa menos en general&rdquo;, afirma Barclay.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="El beso romántico ha ido perdiendo protagonismo»… Dev Patel y Freida Pinto en &#039;Slumdog Millionaire&#039;."
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            <span class="title">
                El beso romántico ha ido perdiendo protagonismo»… Dev Patel y Freida Pinto en &#039;Slumdog Millionaire&#039;.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        En estos tiempos &ldquo;pornificados&rdquo;, la primera base apenas llama la atenci&oacute;n. Un <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC8853281/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> de 2022 revel&oacute; que los besos eran &ldquo;significativamente menos frecuentes&rdquo; en los v&iacute;deos pornogr&aacute;ficos entre hombres y mujeres que en las experiencias habituales de los adultos estadounidenses. Incluso las comedias rom&aacute;nticas suelen dar m&aacute;s protagonismo al sexo que al &ldquo;beso apasionado en el sof&aacute;&rdquo; que lo precede, se&ntilde;ala Barclay. Y aunque en p&uacute;blico se pueda pasar por alto el beso, en privado la cuesti&oacute;n se ha vuelto m&aacute;s delicada, ya que el movimiento #MeToo ha concienciado sobre la importancia del consentimiento. Aunque es un cambio positivo, esto a&ntilde;ade otra capa de complejidad y aumenta el riesgo de interpretar mal el momento. &ldquo;Ahora puede verse, y se ve, como un da&ntilde;o&rdquo;, dice Barclay.
    </p><p class="article-text">
        Esa seriedad ha complicado un rito de paso propio de la juventud. &ldquo;Sin duda, me siento muy cohibida ante la intimidad rom&aacute;ntica, pero no es por falta de intentos&rdquo;, afirma Carrie, de 23 a&ntilde;os. Sus &uacute;ltimos dos a&ntilde;os y medio de secundaria los curs&oacute; online debido a la pandemia: &ldquo;Siento que me he perdido algo&rdquo;. Desde entonces, Carrie ha tenido &ldquo;muchas&rdquo; citas, &ldquo;pero no ha pasado nada; es frustrante&rdquo;. Se siente asustada y demasiado inexperta para dar el paso; sus citas quiz&aacute; hayan sentido lo mismo, a&ntilde;ade. &ldquo;No s&eacute; muy bien c&oacute;mo tomar la iniciativa en esas situaciones. No quiero quedar como una idiota&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, Carrie mantiene la esperanza, pero las personas adultas que se han perdido esta etapa clave temen que su momento ya haya pasado. &ldquo;Me he lanzado, pero nadie est&aacute; interesado&rdquo;, dice Joseph, de 36 a&ntilde;os. Utiliza aplicaciones de citas, ha acudido a eventos para solteros y se siente seguro a la hora de acercarse a las mujeres, pero afirma que nunca ha tenido la oportunidad de besar a nadie. &ldquo;Antes hab&iacute;a lugares donde conocer gente de la zona y entablar relaciones, fueran plat&oacute;nicas o no. Eso te permit&iacute;a desarrollar habilidades sociales. Hoy en d&iacute;a, la gente est&aacute; pegada al m&oacute;vil y se queda en casa&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ahora, si voy a besar a alguien, tiene que ser alguien en quien confíe de verdad</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Dolly</span>
                                        <span>—</span> 35 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Aunque no llegara m&aacute;s all&aacute;, Joseph afirma que un beso le dar&iacute;a confianza y esperanza, &ldquo;la sensaci&oacute;n de ser deseado, la experiencia en s&iacute; misma&rdquo;. Le preocupa que haya algo que no vaya bien en &eacute;l y que vaya a estar siempre solo y sin ser amado. La terapia no le ha servido de nada. &ldquo;He aprendido a no tener m&aacute;s esperanzas porque eso me causa mucho dolor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Joseph insiste en que no culpa a las mujeres de su situaci&oacute;n, pero teme que su inexperiencia se convierta en una desventaja a&uacute;n mayor a medida que cumpla m&aacute;s a&ntilde;os. &ldquo;Seamos realistas: un hombre que no ha dado un beso a los treinta y tantos a&ntilde;os se considera una se&ntilde;al de alarma importante para algunas mujeres, ya sea de forma consciente o inconsciente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Rodrigo, de 31 a&ntilde;os, oculta su falta de experiencia a sus amigos, por miedo a que se burlen de &eacute;l y a que lo juzguen como un <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/misoginia-podria-tener-culpable-capitalismo_129_2119526.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;incel</a>&rdquo; mis&oacute;gino. &ldquo;Por desgracia, a todos nos meten en ese mismo saco&rdquo;, afirma. No tiene paciencia con los hombres que culpan a las mujeres de su falta de &eacute;xito sexual, en lugar de mirar hacia dentro. &ldquo;Algunos de esos tipos se han vuelto realmente ciegos ante lo que les pasa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Rodrigo cree que su obst&aacute;culo son las aplicaciones de citas: en 12 a&ntilde;os, nunca ha conseguido quedar con nadie. &ldquo;Creo que las personas como yo, cuyo atractivo est&aacute; por debajo de la media, sentimos que no tenemos ninguna oportunidad&rdquo;. Las redes sociales, en las que circulan historias de terror sobre las citas, han avivado su miedo al rechazo. Intenta mantener una actitud positiva, tomarse un respiro de las citas y mantenerse ocupado con el trabajo, pero peri&oacute;dicamente se siente &ldquo;deprimido, triste y enfadado conmigo mismo&rdquo;. Sigue deseando tener una relaci&oacute;n y sentir la validaci&oacute;n de un beso, pero incluso eso le parece cada vez m&aacute;s imposible. &ldquo;Creo que, en el fondo, he perdido la esperanza&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Dolly, de 35 a&ntilde;os, no se ha besado desde principios de 2020. Antes de la pandemia, cuenta: &ldquo;Era el tipo de persona que pod&iacute;a besar a alguien en una salida nocturna, y era divertido y un poco alocado; pero luego algo cambi&oacute;&rdquo;. Ella lo achaca a problemas de intimidad derivados de traumas del pasado, que se han acentuado con la edad, y a tener m&aacute;s claro el tipo de relaci&oacute;n que busca. Como lesbiana, se siente agradecida de haberse librado del cada vez m&aacute;s tenso panorama de las citas heterosexuales, pero afirma que besar se ha convertido en algo m&aacute;s trascendental y con mayores consecuencias. &ldquo;Ahora, si voy a besar a alguien, tiene que ser alguien en quien conf&iacute;e de verdad&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        Dolly admite que echa de menos lo f&aacute;cil que le resultaba besar cuando era m&aacute;s joven &ldquo;y las cosas no importaban realmente&rdquo;, pero no siente ninguna urgencia. &ldquo;Tengo a mis amigos, a quienes adoro. No siento que me falte nada&rdquo;. Se ha dado cuenta de que a su hermana adolescente, que es heterosexual, tampoco le preocupa salir con chicos, y se centra m&aacute;s bien en su vida social y en los estudios. &ldquo;Al parecer, a ella y a sus amigas simplemente no les importa. Cuando yo iba al colegio, lo &uacute;nico que importaba era qui&eacute;n te gustaba&rdquo;. Esto refleja una tendencia m&aacute;s amplia, seg&uacute;n los informes, de que las mujeres dan menos prioridad al romance y al amor, citando a menudo la falta de parejas deseables y unas din&aacute;micas obstinadamente desiguales, siendo el beso la v&iacute;ctima &mdash;o el sacrificio&mdash;.
    </p><p class="article-text">
        Para Catriona, de 55 a&ntilde;os, los ocho a&ntilde;os que han pasado desde su &uacute;ltimo beso reflejan su plenitud, no un fracaso. Afirma que ha &ldquo;decidido no participar&rdquo; en las citas debido a la falta de hombres emocionalmente inteligentes preparados para una relaci&oacute;n madura e igualitaria, y que muchas mujeres de la generaci&oacute;n X est&aacute;n haciendo lo mismo: &ldquo;Quiero salir con una pareja, no con un proyecto&rdquo;. Eso descarta los besos, ya que Catriona prefiere su propia compa&ntilde;&iacute;a a tener intimidad &ldquo;por el simple hecho de tenerla&rdquo;. &ldquo;Los besos largos y prolongados son maravillosos, y es algo que echo de menos de vez en cuando, pero ya no estoy dispuesta a besar a cualquiera&rdquo;. &ldquo;No me preocupar&iacute;a besar a alguien despu&eacute;s de todos estos a&ntilde;os&rdquo;, a&ntilde;ade, &ldquo;pero solo tras horas de conversaci&oacute;n y despu&eacute;s de haber visto se&ntilde;ales positivas&rdquo;.
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            <span class="title">
                &quot;Los besos largos y prolongados son maravillosos&quot;.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Catriona est&aacute; agradecida por las experiencias de su juventud. &ldquo;Dios m&iacute;o, qu&eacute; suerte que practiqu&eacute; todos mis besos antes de que existiera Internet&rdquo;, afirma &mdash;sobre todo en discotecas, &ldquo;con chicos al azar&rdquo;&mdash;. Siente empat&iacute;a por las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes, que no se sienten tan &ldquo;libres para hacer tonter&iacute;as y cometer errores&rdquo;. Teniendo en cuenta el declive del sector del ocio nocturno en el Reino Unido, el aumento de los costes y peligros como que te echen algo en la bebida, &ldquo;es mucho m&aacute;s dif&iacute;cil conocer a alguien con quien besarse que en los a&ntilde;os noventa&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        Si los besos est&aacute;n realmente en declive, se trata de un problema social, que se debe, sobre todo, a la ausencia de una infraestructura social para los j&oacute;venes adultos, afirma Lubrano. &ldquo;Necesitamos lugares donde la gente pueda pasar el rato durante largos periodos de tiempo y, tal vez, llegar a un punto en el que les apetezca besarse&rdquo;. Pero eso no significa que, entre tanto, la gente no pueda hacer nada.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Lubrano, es posible que se est&eacute;n exagerando los retos y las complicaciones de besar en comparaci&oacute;n con las recompensas. La consecuencia negativa m&aacute;s probable de intentar dar un beso es el rechazo y la verg&uuml;enza, afirma; algo que, aunque doloroso, aporta una experiencia valiosa, ya que demuestra que es posible aventurarse m&aacute;s all&aacute; de la zona de confort. Por eso es importante besar, al margen del amor, el sexo y las relaciones: &ldquo;Si la gente ni siquiera se arriesga a besar, realmente no vamos a asumir riesgos mayores ni m&aacute;s importantes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Spencer, al menos el deseo est&aacute; ah&iacute;. El reto consiste en mantenerse abierto y atento a las oportunidades. &ldquo;En este momento no me importa besar ni el sexo&rdquo;, afirma. &ldquo;Solo quiero conexi&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>Los nombres de todos los testimonios han sido cambiados.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elle Hunt]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/he-tenido-citas-pasa-muerte-beso_1_13456267.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Aug 2026 19:39:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["He tenido muchas citas, pero nunca pasa nada": ¿estamos ante la muerte del beso?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Tendencias,Sociedad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo que pienso como gallega del “verano en el norte” del que presumen las influencers]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/pienso-gallega-verano-norte-presumen-influencers_129_13399378.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8d258744-c440-4ae3-a7d1-13863e9a7aee_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x425y332.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo que pienso como gallega del “verano en el norte” del que presumen las influencers"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las redes invisibilizan más de dos mil años de identidad histórica y cultural en una tendencia estival que reduce cuatro comunidades autónomas a romantizar las noches con manta</p></div><p class="article-text">
        Alerta. Nueva tendencia vacacional detectada <em>online: </em>el pantallazo al term&oacute;metro del m&oacute;vil marcando 20 grados o el atardecer en sudadera ocupan ya el lugar que en su d&iacute;a perteneci&oacute; a las <a href="https://www.instagram.com/explore/search/keyword/?q=%23legsonthebeach" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>#LegsOnTheBeach,</em></a> aquellas piernas bronceadas f&aacute;cilmente <a href="https://www.instagram.com/p/C6OTtQJNKH-/?img_index=1" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">intercambiables por salchichas</a>. La nueva imagen del verano aspiracional parece estar asociada al &ldquo;fresquito&rdquo; y al &ldquo;qu&eacute; gusto dormir tapado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de ver durante semanas c&oacute;mo las temperaturas van alcanzando un r&eacute;cord tras otro y el pa&iacute;s &ndash;y medio mundo&ndash; se ahoga en <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/espana-entra-ola-calor-inedita-temperaturas-45-grados_1_13392964.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un mar de olas de calor</a>, a causa de una crisis clim&aacute;tica cada vez m&aacute;s grave, es entendible el anhelo de encontrar un poco de aire fresco m&aacute;s all&aacute; del centro comercial. C&oacute;mo no empatizar, empezando por no votar a partidos que niegan o minimizan el cambio clim&aacute;tico. Incluso en Galicia se est&aacute;n alcanzando este verano temperaturas m&aacute;s propias de Andaluc&iacute;a o Castilla-La Mancha.
    </p><p class="article-text">
        Lo que cuesta un poco m&aacute;s digerir es la postal completa que se vende por parte de quienes acumulan cientos de miles de seguidores dado el nivel de banalidad. &ldquo;El norte como concepto abstracto&rdquo;, denunciaba en un v&iacute;deo la creadora de contenido <a href="https://www.instagram.com/reels/DNRAW7isX1n/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Celimonde,</a> siempre cr&iacute;tica con el universo <em>influencer</em>. &ldquo;Es como cuando &Aacute;frica de repente es un pa&iacute;s&rdquo;, comparaba la asturiana, harta de esa simplificaci&oacute;n insultante hacia regiones tan diversas. &iquest;Por qu&eacute; nadie se refiere a &ldquo;veranear en el este&rdquo; cuando viaja a Denia o Menorca?  
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DNRAW7isX1n/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/reel/DNRAW7isX1n/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a><p style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; line-height:17px; margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/reel/DNRAW7isX1n/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de Celi (@celimonde_)</a></p></div></blockquote>
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    </figure><p class="article-text">
        &iquest;El norte es Le&oacute;n?, &iquest;Comillas?, &iquest;Bilbao?, &iquest;es Soria?, &iquest;es la sierra de Madrid? Bas&aacute;ndonos en la evidencia emp&iacute;rica, el norte al que se refieren &ndash;especialmente personas madrile&ntilde;as&ndash; no tiene por qu&eacute; ser geogr&aacute;fico, ya que no considera Ponferrada y s&iacute; Pontevedra, es m&aacute;s bien un misterio sociol&oacute;gico que implica a Galicia, Asturias, Cantabria y Euskadi. 
    </p><p class="article-text">
        Todo se reduce a un pu&ntilde;ado de t&oacute;picos infantiles que incluyen d&iacute;as lluviosos, vacas &ndash;no has estado de verdad en &ldquo;el norte&rdquo; si no has hecho foto a una vaca&ndash; o un jersey en la playa. &ldquo;Verano en el norte significa no poder llevar el pelo suelto&rdquo;, &ldquo;el norte y esa sensaci&oacute;n de vivir sin prisas&rdquo;, &ldquo;v&iacute;stete conmigo norte edition&rdquo;, &ldquo;lo que m&aacute;s me gusta del norte es no tener que peinarme ni que maquillarme&rdquo; son algunas perlas con las que me tropiezo en una b&uacute;squeda r&aacute;pida por TikTok que prefiero no comentar. De quienes se enfadan porque no pueden llevar el coche hasta el propio arenal o porque sube la marea y les roba la playa mejor tampoco hablamos.
    </p><p class="article-text">
        En Galicia, con una cultura migratoria tremendamente arraigada, la tradici&oacute;n tur&iacute;stica est&aacute; hist&oacute;ricamente ligada al Camino de Santiago y a la acogida de peregrinos. El problema llega cuando el turismo masificado obvia culturas e identidades hist&oacute;ricas y se relaciona de manera abusiva, condicionando la vida local; la ciudad se convierte en un <em>escape room</em> de calles cortadas, plazas por la que es imposible pasar, no se generan v&iacute;nculos, los servicios est&aacute;n saturados y los precios inflados.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Todo se reduce a un puñado de tópicos infantiles que incluyen días lluviosos, vacas –no has estado de verdad en “el norte” si no has hecho foto a una vaca– o un jersey en la playa</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Si Portonovo, Sanxenxo o Compostela tienen experiencia en las complicaciones derivadas de un turismo cada vez m&aacute;s agresivo, el problema se agrava en lugares que no est&aacute;n acostumbrados ni preparados para determinadas cifras de visitantes. Una amiga de Moa&ntilde;a me cuenta estos d&iacute;as que a su hermana, que quer&iacute;a independizarse, le fue imposible alquilar un piso en su propio pueblo. El problema ya no era el precio, sino que directamente, como ya pasa en m&aacute;s pueblos o zonas rurales, no existe la opci&oacute;n de un alquiler que no sea el vacacional, m&aacute;s rentable. Proyecto de vida <em>not found. </em>
    </p><p class="article-text">
        En la misma comarca do Morrazo, Cangas multiplica por tres su poblaci&oacute;n cuando suben las temperaturas y, como muchos otros ayuntamientos en situaciones similares, pone a prueba al personal sanitario, que denuncia cada a&ntilde;o la falta de refuerzos. Tambi&eacute;n el consumo de agua se incrementa y obliga a racionar el uso diario por vivienda. Podr&iacute;amos mencionar la gesti&oacute;n de una basura que tambi&eacute;n se multiplica, los atascos en una comunidad con un transporte p&uacute;blico m&aacute;s bien deficiente o los vecinos que ya han dado por perdidas ciertas playas o chiringuitos de donde poco a poco han sido desplazados por quienes se sorprenden si un caf&eacute; cuesta menos de dos euros. &ldquo;Solo hay valientes aqu&iacute; en la playa, si tienes miedo, mejor no vayas&rdquo;, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=FysinwJrCD8" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">canta Rodrigo Cuevas</a> al respecto en su &uacute;ltimo disco.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Qui&eacute;n sostiene a qui&eacute;n?</h2><p class="article-text">
        Hace m&aacute;s de un siglo el soci&oacute;logo y economista Thorstein Veblen ya acertaba a definir lo que hoy podr&iacute;a denominarse el turismo de Instagram en su <em>Teor&iacute;a de la clase ociosa</em>, en la que defend&iacute;a que el ocio y el consumo de las clases acomodadas est&aacute;n m&aacute;s motivados por el reconocimiento social o la ostentaci&oacute;n que por una voluntad o necesidad real. Estos h&aacute;bitos de consumo, a su vez, influyen en otras clases sociales, que tratan de imitar ese estilo de vida. Tanto San Sebasti&aacute;n como Santander han sido lugares vacacionales de la monarqu&iacute;a en los siglos pasados; ni Instagram ni Mar&iacute;a Pombo son responsables de haberlos puesto en el mapa como destinos ligados al estatus. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La nueva imagen del veraneo aspiracional parece estar asociada al “fresquito” y al “qué gusto dormir tapado”."
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                La nueva imagen del veraneo aspiracional parece estar asociada al “fresquito” y al “qué gusto dormir tapado”.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Lo que s&iacute; favorecen las redes sociales es la aceleraci&oacute;n de tendencias que antes tardaban a&ntilde;os en consolidarse. La viralidad alcanza velocidades de v&eacute;rtigo a golpe de <em>like</em> y fomenta un tipo de turismo basado en hacer <em>checks</em> o cumplir con una lista de experiencias superficiales que otros miles de personas han hecho antes. Es el <em>fast food</em> del viaje: no hace falta hablar con nadie local ni para pedir una direcci&oacute;n y mucho menos plantearse c&oacute;mo viven cuando acaba septiembre, basta con conseguir la foto y pasar al siguiente punto de la lista.
    </p><p class="article-text">
        Este modo de consumo de lugares, convierte pueblos y ciudades en decorados, y a sus vecinos en meros figurantes, o quiz&aacute;s ni eso con las opciones que ofrece la IA para eliminar todo rastro de presencia humana de las fotos. Lo que todav&iacute;a no han conseguido los desarrolladores es poner a la IA a fregar platos, limpiar pisos tur&iacute;sticos, hacer camas en hoteles o poner copas de madrugada, porque el turismo no se hace solo, &ldquo;lo hacen trabajadores a cambio de miseria&rdquo;, como asegura la periodista <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/anna-pacheco-cuela-hoteles-lujo-turistas-ricos-igual-ruidosos-sucios_1_11213346.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Anna Pacheco</a> en <em>Estuve aqu&iacute; y me acord&eacute; de nosotros </em>(Anagrama, 2024), ensayo en el que se infiltra entre el personal de un hotel de lujo en Barcelona.
    </p><p class="article-text">
        Llegados a este punto todav&iacute;a es pertinente preguntarse si vivimos del turismo o el turismo vive de nosotros. En Galicia, con el sector primario y la industria enfrent&aacute;ndose constantemente a problemas estructurales, el turismo representa ya alrededor del 10,5% de toda la ocupaci&oacute;n, seg&uacute;n el <a href="https://aei.turismo.gal/osdam/filestore/1/3/2/0/1/2_421878a4f9496fb/132012_49a8dad233aacae.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe anual de 2025</a>. Conviene reflexionar sobre si merece la pena invertir en el modelo econ&oacute;mico que se consolida: temporal, feminizado &ndash;que suele ser sin&oacute;nimo de precarizado&ndash; y estacional, porque aqu&iacute; todav&iacute;a no han llegado los inviernos de la Costa del Sol y los visitantes se concentran masivamente en verano.  
    </p><p class="article-text">
        Seguiremos viendo <em>outfits</em> imposibles por la playa, opiniones sobre lo buc&oacute;lico de vivir &ldquo;en la nada&rdquo; y paseos por la aldea con bolsos m&aacute;s caros que contratar a la Panorama un s&aacute;bado de agosto. &iexcl;Ah!, y en cinco meses estrenamos nuevo a&ntilde;o Xacobeo, algo tan especial en Galicia que solo pasa catorce veces cada siglo. Es urgente que hablemos de algo m&aacute;s que del tiempo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/pienso-gallega-verano-norte-presumen-influencers_129_13399378.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Jul 2026 19:26:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lo que pienso como gallega del “verano en el norte” del que presumen las influencers]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Verano,TikTok,Redes sociales,Influencers]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El 'looksmaxxing' y los riesgos de los escáneres faciales para recomendar tratamientos estéticos: “Es muy destructivo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/destructivo-mujeres-pagan-escaneres-faciales-les-dicen-tratamientos-esteticos-hacerse_1_13431910.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fc658162-89cd-44b5-9b6f-81d14756eb4f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x939y478.jpg" width="1200" height="675" alt="El &#039;looksmaxxing&#039; y los riesgos de los escáneres faciales para recomendar tratamientos estéticos: “Es muy destructivo”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La cultura del 'looksmaxxing', que busca maximizar la imagen propia, ha propiciado el auge de los servicios de análisis facial, pero los expertos advierten de que no tienen base científica y pueden resultar perjudiciales para quienes los usan</p><p class="subtitle">Leticia Sala, escritora: “El poder envejecer en paz va a pertenecer solo a las clases más privilegiadas”</p></div><p class="article-text">
        Danielle, de 37 a&ntilde;os, no siempre tuvo problemas con su imagen corporal: antes era modelo y recuerda haber recibido mucha atenci&oacute;n positiva por parte de los hombres. Sin embargo, cuando dos a&ntilde;os de desempleo la sumieron en un periodo de inseguridad econ&oacute;mica, su confianza se desvaneci&oacute;. &ldquo;Era f&aacute;cil preguntarme: si fuera m&aacute;s guapa, si algunos de mis rasgos fueran diferentes, &iquest;eso ayudar&iacute;a?&rdquo;, coment&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que, cuando vio en TikTok v&iacute;deos sobre un servicio de &ldquo;an&aacute;lisis facial&rdquo; que afirmaba poder ofrecerle consejos para mejorar su aspecto &ldquo;respaldados por la ciencia&rdquo;, no lo dud&oacute; ni un segundo y lo contrat&oacute;. Trescientos treinta d&oacute;lares m&aacute;s tarde, tras enviar unos selfis para que los analizaran, Danielle recibi&oacute; su informe personalizado de 30 p&aacute;ginas de la empresa Qoves.
    </p><p class="article-text">
        Qoves evalu&oacute; todo, desde la forma de sus orejas hasta la feminidad de sus rasgos. Le recomend&oacute; someterse a una rinoplastia, una blefaroplastia inferior, una cantopexia, implantes de ment&oacute;n y una malarplastia. Adem&aacute;s:<em> microblading</em>, extensi&oacute;n de pesta&ntilde;as, relleno en las sienes y las mejillas, una combinaci&oacute;n de relleno y b&oacute;tox en el ment&oacute;n y la mand&iacute;bula, y b&oacute;tox alrededor de la boca.
    </p><p class="article-text">
        Danielle, que ahora trabaja en el sector tecnol&oacute;gico en Colorado, est&aacute; posponiendo cualquier cirug&iacute;a est&eacute;tica hasta que salde la deuda de la tarjeta de cr&eacute;dito acumulada durante los dos a&ntilde;os que estuvo sin sueldo; una vez que lo haya hecho, le gustar&iacute;a viajar a M&eacute;xico para someterse a intervenciones en la nariz y los p&aacute;rpados. Adem&aacute;s, recientemente ha consultado a un especialista en tratamientos con b&oacute;tox y rellenos.
    </p><p class="article-text">
        Qoves afirma que las personas atractivas &ldquo;reciben un mejor trato en todas partes, desde el hospital hasta los tribunales&rdquo; y sostiene que les resulta m&aacute;s f&aacute;cil encontrar trabajo y ganar dinero. Hay algo de verdad en esto: el &ldquo;efecto halo&rdquo; es un fen&oacute;meno documentado por el que las personas atractivas son percibidas como m&aacute;s inteligentes y sociables que aquellas de aspecto normal, y hay estudios que relacionan el atractivo con mejores salarios. Para Danielle, que pidi&oacute; aparecer con su nombre de pila &uacute;nicamente por motivos de privacidad, esta ventaja material prometida fue un factor decisivo: &ldquo;Me dio una motivaci&oacute;n que no ten&iacute;a antes, que era ver en ello una ayuda potencial para mi carrera y mi seguridad econ&oacute;mica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La cirug&iacute;a pl&aacute;stica y <a href="https://www.eldiario.es/era/primer-pinchazo-vez-gente-pasa-crema-antiarrugas-jeringuilla_1_12208879.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los tratamientos est&eacute;ticos no quir&uacute;rgicos</a>, como el <a href="https://www.eldiario.es/era/botox-dentista-rellenos-pausa-almuerzo-momento-han-normalizado-tratamientos-esteticos_1_13276210.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">b&oacute;tox</a>, han ganado popularidad de forma indiscutible en las &uacute;ltimas dos d&eacute;cadas, hasta el punto de que la est&eacute;tica de la belleza &ldquo;comprada&rdquo; se ha convertido en algo ineludible en las redes sociales. Esto ha abierto la puerta a los<em> influencers </em>del <em>&ldquo;looksmaxxing&rdquo;</em> [maximizaci&oacute;n de la imagen], que llevan la obsesi&oacute;n por la apariencia al extremo. Reunidos en torno al lenguaje de la ciencia y la &ldquo;superaci&oacute;n personal&rdquo;, los <em>&ldquo;looksmaxxers&rdquo;</em> afirman que el atractivo se puede cuantificar, que los rasgos individuales deben analizarse y puntuarse de forma emp&iacute;rica, y que se deben realizar mejoras f&iacute;sicas cuando sea necesario. El objetivo final es alcanzar la &ldquo;armon&iacute;a facial&rdquo;, es decir, las proporciones ideales entre la nariz, los ojos y otros rasgos en relaci&oacute;n entre s&iacute;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La estética de la belleza &#039;comprada&#039; se ha convertido en algo ineludible en las redes sociales</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En la actualidad, una gran cantidad de servicios de an&aacute;lisis facial se est&aacute;n beneficiando de la filosof&iacute;a del <em>&ldquo;looksmaxxing&rdquo;</em>, aprovechando las inseguridades de las personas respecto a su apariencia con el pretexto de ayudarles a convertirse en <a href="https://www.eldiario.es/era/mejor-version-desarrollo-personal_1_10862658.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la mejor versi&oacute;n de s&iacute; mismas</a>. Qoves, el servicio que utiliz&oacute; Danielle, cita investigaciones revisadas por pares para dar credibilidad a su idea de la belleza cuantificable. Ofrece an&aacute;lisis tanto para hombres como para mujeres y, por 150 d&oacute;lares, recomienda cambios &ldquo;no quir&uacute;rgicos&rdquo;, como inyectables, con una opci&oacute;n de ampliaci&oacute;n de 180 d&oacute;lares para recibir recomendaciones quir&uacute;rgicas. Herramientas m&aacute;s econ&oacute;micas, como Facemaxify y Epica, utilizan la inteligencia artificial para puntuar los componentes del rostro de un usuario seg&uacute;n un criterio opaco de armon&iacute;a facial. Adem&aacute;s de recomendar procedimientos costosos, estos servicios suelen ofrecer suscripciones de pago. La especialidad de Epica son los planes de cuidado de la piel y maquillaje para mujeres, y redirige a los usuarios a enlaces de afiliados de cosm&eacute;ticos y productos de aseo personal.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Creo que el ideal de belleza que he alcanzado es imposible de conseguir sin gastarse miles de d&oacute;lares&rdquo;, afirma Danielle, se&ntilde;alando que su confianza disminuy&oacute; cuando empez&oacute; a usar TikTok. &ldquo;Todas las personas a las que veo [en las redes sociales] y que me parecen guapas se han sometido a cirug&iacute;a est&eacute;tica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Oc&eacute;ane, de 25 a&ntilde;os, descubri&oacute; Qoves a trav&eacute;s de uno de sus v&iacute;deos de belleza en YouTube, donde cuenta con m&aacute;s de un mill&oacute;n de suscriptores. La imagen que ten&iacute;a de s&iacute; misma era una preocupaci&oacute;n que arrastraba desde hac&iacute;a tiempo: &ldquo;Siempre me ha encantado la belleza, el maquillaje y la apariencia f&iacute;sica, pero nunca me ha gustado realmente mi propia imagen. Mis padres siempre me menospreciaban&rdquo;, explic&oacute;. &ldquo;Mi madre quer&iacute;a pagarme una rinoplastia cuando cumpliera los 18 a&ntilde;os&rdquo;. En el colegio, los ni&ntilde;os se met&iacute;an con ella. &ldquo;Me llamaban &rdquo;delf&iacute;n&ldquo; por mi nariz&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Oc&eacute;ane, que vive en Francia, pag&oacute; 80 d&oacute;lares adicionales por el env&iacute;o urgente y recibi&oacute; los resultados de Qoves en dos d&iacute;as. Esto le proporcion&oacute; una sensaci&oacute;n de alivio: el informe no recomendaba ning&uacute;n cambio en su nariz y, por lo dem&aacute;s, &ldquo;confirm&oacute; lo que ya sab&iacute;a sobre mis defectos&rdquo;, cuenta.
    </p><p class="article-text">
        La Dra. Tracy Vaillancourt es profesora de psicolog&iacute;a en la Universidad de Ottawa y una de las muchas acad&eacute;micas a las que Qoves cita en sus materiales promocionales. Ella ha expresado su preocupaci&oacute;n por el impacto psicol&oacute;gico negativo que los servicios de an&aacute;lisis facial pueden tener en la autoestima. &ldquo;Esto es lo que m&aacute;s inseguridad genera en las mujeres: su aspecto&rdquo;, afirma. &ldquo;Habr&aacute; algunas a las que se les diga que tienen mejor aspecto de lo que pensaban, y eso est&aacute; muy bien. &iquest;Pero se mantendr&aacute; realmente esa sensaci&oacute;n con el paso del tiempo?&rdquo;. En otras palabras, &iquest;puede un servicio que hace hincapi&eacute; en el aspecto f&iacute;sico como medida de la autoestima proporcionar a alguien una tranquilidad duradera, o lo que hace es perpetuar un ciclo de autocr&iacute;tica?
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, aunque Qoves y Epica limitan sus servicios a adultos mayores de 18 a&ntilde;os, las restricciones de edad son f&aacute;ciles de eludir para los menores. Se espera que los usuarios de Qoves informen por s&iacute; mismos de sus problemas de autoimagen, y existen pocas medidas de seguridad para disuadir a quienes padecen trastorno dism&oacute;rfico corporal antes de que se les presente un listado de sus defectos. &ldquo;Se puede eludir eso con tanta facilidad que solo les dar&aacute; la apariencia de que act&uacute;an con la debida diligencia y de que se aseguran de no explotar a personas vulnerables, pero, en &uacute;ltima instancia, estar&aacute;n explotando a personas vulnerables&rdquo;, apunta Vaillaincourt. &ldquo;Este tipo de cosas son muy destructivas para las personas que padecen dismorfia corporal, disforia, antecedentes de trastornos alimentarios y para quienes tienen baja autoestima&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Puede un servicio que hace hincapié en el aspecto físico como medida de la autoestima proporcionar a alguien una tranquilidad duradera, o lo que hace es perpetuar un ciclo de autocrítica?</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Qoves hizo referencia al trabajo de Vaillancourt en un v&iacute;deo titulado <em>The Cost of Being Too Pretty</em> (El precio de ser demasiado guapa) para demostrar que las mujeres guapas se enfrentan a los celos de los dem&aacute;s. Pero Vaillancourt no es una investigadora especializada en belleza: su trabajo se centra en el acoso escolar, la salud mental y la prevenci&oacute;n de la violencia. Aunque Qoves interpret&oacute; correctamente su investigaci&oacute;n sobre el aspecto f&iacute;sico y la hostilidad, a ella le inquieta que estudios como el suyo se utilicen para servicios de pago como el de Qoves, que, en su opini&oacute;n, pueden perjudicar la salud mental de las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de la investigaci&oacute;n de Vaillancourt, las aplicaciones de la &ldquo;ciencia&rdquo; utilizadas para respaldar estos servicios de an&aacute;lisis facial son, en el mejor de los casos, poco s&oacute;lidas.
    </p><p class="article-text">
        Qoves clasifica los rasgos de los clientes en funci&oacute;n de &ldquo;<a href="https://www.eldiario.es/era/no-hay-avergonzarse-vanidoso-auge-estandares-belleza-masculina-imposibles_1_13060297.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cualidades faciales masculinas</a> y femeninas&rdquo;, seg&uacute;n explica en un v&iacute;deo en el que hace referencia a un art&iacute;culo de 2018 publicado en la revista Frontiers of Psychology. El Dr. Justin Mogilski, profesor de psicolog&iacute;a en la Universidad de Carolina del Sur-Salkehatchie, fue coautor de dicho art&iacute;culo. Sin embargo, su investigaci&oacute;n ofrec&iacute;a una visi&oacute;n limitada de c&oacute;mo un grupo de estadounidenses, en su mayor&iacute;a de edad universitaria, percib&iacute;a ciertos rasgos como masculinos o femeninos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Se pueden generalizar hallazgos como los m&iacute;os a todas y cada una de las poblaciones que conforman el mundo o un pa&iacute;s? &iquest;O a todos los contextos en los que el atractivo de un rasgo determinado puede variar en funci&oacute;n de la ecolog&iacute;a o la cultura locales? No&rdquo;, afirma Mogilski. &ldquo;Por lo tanto, &iquest;har&iacute;a sugerencias [para mejoras faciales] basadas en nuestros datos o en los de cualquier otra persona? No lo har&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Algunos servicios ni siquiera pretenden tener en cuenta la ubicaci&oacute;n o los est&aacute;ndares culturales a la hora de cuantificar la belleza. En su p&aacute;gina web, Epica manifiesta su compromiso con la diversidad y la inclusi&oacute;n, aunque no queda claro c&oacute;mo refleja esto su metodolog&iacute;a, sobre todo teniendo en cuenta que las herramientas de IA son cada vez m&aacute;s criticadas por perpetuar los prejuicios raciales. Qoves insiste en que sus an&aacute;lisis son adecuados para todas las etnias y afirma que &ldquo;tendr&aacute; en cuenta los rasgos faciales &uacute;nicos y las caracter&iacute;sticas comunes a tu grupo demogr&aacute;fico&rdquo; a la hora de elaborar un informe. En realidad, como han se&ntilde;alado algunas personas en Internet, sus materiales promocionales suelen reproducir concepciones euroc&eacute;ntricas de la belleza: narices finas y ojos grandes con doble p&aacute;rpado para las mujeres, por ejemplo. Como coment&oacute; una persona en un v&iacute;deo de Qoves en el que se analizaban los rostros de las mujeres de Banglad&eacute;s: &ldquo;Lo que se muestra aqu&iacute; parece reflejar un ideal de belleza m&aacute;s que la diversidad real de las mujeres de Banglad&eacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La falta de transparencia en torno a los m&eacute;todos y par&aacute;metros que utilizan estos servicios para medir el atractivo es un problema en s&iacute; mismo. &ldquo;Estos servicios tienen la obligaci&oacute;n, tanto para con sus clientes como para consigo mismos &mdash;si quieren ser considerados cre&iacute;bles&mdash;, de poder demostrar cient&iacute;ficamente&rdquo; cu&aacute;les son sus m&eacute;todos, se&ntilde;ala el Dr. Mitch Brown, profesor adjunto de Ciencias Psicol&oacute;gicas en la Universidad de Arkansas, que lleva m&aacute;s de una d&eacute;cada estudiando la ciencia de la atracci&oacute;n. Seg&uacute;n expertos como Brown, la bibliograf&iacute;a disponible sobre el atractivo es demasiado heterog&eacute;nea, lo que hace cuestionables las generalizaciones universales que abarcan a toda la poblaci&oacute;n. Y, aunque sepamos que una comunidad concreta considera atractivas ciertas caracter&iacute;sticas, &iquest;son estos hallazgos lo suficientemente duraderos como para justificar un cambio en la apariencia? &iquest;Son lo suficientemente s&oacute;lidos como para respaldar la recomendaci&oacute;n de un servicio de pago?
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La falta de transparencia en torno a los métodos y parámetros que utilizan estos servicios para medir el atractivo es un problema en sí mismo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;No creo que la ciencia est&eacute; lo suficientemente avanzada como para hacer eso. Yo desaconsejar&iacute;a a cualquiera que lo hiciera&rdquo;, dice Brown.
    </p><p class="article-text">
        En un correo electr&oacute;nico enviado a The Guardian, Epic declar&oacute;: &ldquo;No podemos revelar informaci&oacute;n confidencial relativa a nuestras metodolog&iacute;as algor&iacute;tmicas, marcos t&eacute;cnicos o detalles internos sobre el desarrollo de productos&rdquo;. Y a&ntilde;adi&oacute;: &ldquo;Revisamos y perfeccionamos continuamente nuestra plataforma para garantizar que nuestros servicios ofrezcan una experiencia solidaria, justa y positiva a todos los usuarios&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Qoves no respondi&oacute; a nuestra solicitud de comentarios.
    </p><p class="article-text">
        Compr&eacute; mi propio informe con Qoves y sub&iacute; mis selfies a Epica para ver qu&eacute; ofrec&iacute;an realmente estas herramientas.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Qoves, me pidieron que marcara unas casillas para confirmar que no ten&iacute;a &ldquo;preocupaciones relacionadas con el trastorno dism&oacute;rfico corporal&rdquo; y que me sentir&iacute;a c&oacute;moda recibiendo recomendaciones para perder peso; a continuaci&oacute;n, me pidieron que subiera fotos de mi cara y de mi perfil lateral.
    </p><p class="article-text">
        Un par de d&iacute;as m&aacute;s tarde, Qoves me present&oacute; un an&aacute;lisis de 18 pesta&ntilde;as sobre cada uno de mis rasgos, junto con un &ldquo;protocolo est&eacute;tico&rdquo; de 16 p&aacute;ginas, que inclu&iacute;a una inquietante simulaci&oacute;n de c&oacute;mo quedar&iacute;a mi cara si aplicara sus recomendaciones: una buena dosis de relleno labial, maquillaje y las cejas excesivamente depiladas que luc&iacute;a en 4&ordm; de ESO.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Epica, me preguntaron con qu&eacute; frecuencia me maquillo y si quiero tener m&aacute;s control sobre mi aspecto. Al instante, obtuve una puntuaci&oacute;n de &ldquo;salud de la piel&rdquo; del 61%, en la que se destacaba la textura irregular como principal motivo de preocupaci&oacute;n y aparec&iacute;a en mi pantalla una avalancha de anuncios de s&eacute;rums para solucionarlo. A continuaci&oacute;n, me sent&eacute; en el sof&aacute;, me volv&iacute; a hacer un selfi con otra iluminaci&oacute;n y vi c&oacute;mo mi puntuaci&oacute;n de salud de la piel se disparaba hasta el 81%.
    </p><p class="article-text">
        Antes de recibir estos informes, nunca me hab&iacute;a planteado si mi boca est&aacute; hacia arriba o si es ancha, ni si el b&oacute;tox, a mi avanzada edad de 26 a&ntilde;os, me resultar&iacute;a beneficioso. No hab&iacute;a considerado que los estilos de maquillaje &ldquo;femeninos oscuros&rdquo; encajaran con mi estilo. Pero ahora me encontraba cuestion&aacute;ndome lo que ve&iacute;a en el espejo. &iquest;Hasta qu&eacute; punto mi boca parec&iacute;a estar realmente hacia abajo para quienes me rodeaban? &iquest;C&oacute;mo cambiar&iacute;an el b&oacute;tox o un mont&oacute;n de maquillaje nuevo unos rasgos por los que antes no me hab&iacute;a preocupado?
    </p><p class="article-text">
        El lenguaje del <em>&ldquo;looksmaxxing&rdquo; </em>se hab&iacute;a instalado en mi cabeza, y no me gustaba.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En &uacute;ltima instancia, habr&aacute; consecuencias para la salud mental&rdquo;, dice Vaillancourt, &ldquo;y tendr&aacute; que ver con la comparaci&oacute;n social: no sentirse nunca lo suficientemente bien, no alcanzar nunca lo necesario&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura O'Connor]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/destructivo-mujeres-pagan-escaneres-faciales-les-dicen-tratamientos-esteticos-hacerse_1_13431910.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 06 Aug 2026 19:18:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El 'looksmaxxing' y los riesgos de los escáneres faciales para recomendar tratamientos estéticos: “Es muy destructivo”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Belleza,Cirugía estética,Estética,Apps,Redes sociales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tensiones familiares, ansiedad o vuelta al armario: veranear en tu pueblo también puede tener un precio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/tensiones-familiares-ansiedad-vuelta-armario-veranear-pueblo-precio_1_13444764.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8c379092-68ba-4a7f-962e-773251f52f47_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x841y420.jpg" width="1200" height="675" alt="Tensiones familiares, ansiedad o vuelta al armario: veranear en tu pueblo también puede tener un precio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pese a la romantización que a menudo se hace de la vida rural, volver al pueblo en vacaciones también puede provocar diferentes dificultades emocionales: "La tensión que te llevas al pueblo normalmente es la que tú llevas dentro"</p><p class="subtitle">¿Feliz verano? Mi propuesta como psicólogo para no convertir las vacaciones en otra obligación</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Una familia silenciosa en un hogar silencioso, donde no se habla de lo que ocurre de piel para adentro (...) Mis padres y yo nos queremos, pero en silencio, como se quiere en La Mancha, donde expresar el cari&ntilde;o es la forma m&aacute;s inmediata de ponerlo en peligro&rdquo;. As&iacute; describe <em>La mancha</em>, la novela que Enrique Aparicio public&oacute; en 2024 con Plaza&amp;Jan&eacute;s, una de las sensaciones que experimenta su protagonista cuando vuelve a su pueblo despu&eacute;s de vivir unos a&ntilde;os en Madrid. En su caso, regresa por tiempo indefinido porque no tiene trabajo, pero el choque emocional que implica el retorno al hogar familiar tambi&eacute;n puede ocurrir cuando volvemos simplemente por vacaciones.
    </p><p class="article-text">
        Aunque a menudo se romantiza el veraneo rural, tambi&eacute;n puede tener un lado hostil. Y la experiencia es distinta entre &ldquo;gente que tiene pueblo y gente de pueblo&rdquo;, seg&uacute;n diferencia Aparicio para analizar esas tensiones. &ldquo;Entiendo que la idealizaci&oacute;n que mucha gente percibe es sobre todo de quien tiene pueblo, es decir, que su familia viv&iacute;a en un pueblo y ellos iban en verano, cuando en los pueblos se est&aacute; genial porque pod&iacute;as jugar en la calle sin hora o ba&ntilde;arte en el r&iacute;o. Por el contrario, estamos la gente que somos de pueblo, que nos qued&aacute;bamos all&iacute; cuando se iban los dem&aacute;s, y ah&iacute; la relaci&oacute;n es mucho m&aacute;s compleja&rdquo;, contrapone.
    </p><p class="article-text">
        Esa relaci&oacute;n depende de la situaci&oacute;n de cada persona: &ldquo;La tensi&oacute;n que te llevas al pueblo normalmente es la que t&uacute; llevas dentro. Si est&aacute;s a buenas contigo mismo, <a href="https://www.eldiario.es/era/alicia-alvarez-comida-familiar-veces-mandar-padres-mierda-amoroso_1_13401869.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">con tu familia</a> y con tu vida, est&aacute;s a buenas con tu pueblo&rdquo;. Cuando no es as&iacute;, puede ser duro &ldquo;regresar al sitio donde todo el mundo te conoce y vas a convivir con personas a las que tienes que dar una actualizaci&oacute;n de qu&eacute; est&aacute;s haciendo, si te ha dejado el novio o si has dejado el trabajo&hellip;&rdquo;, explica Aparicio, que es periodista cultural y creador de podcasts. &ldquo;En el pueblo las vidas son m&aacute;s p&uacute;blicas, para bien y para mal.<strong> </strong>No puedes tener un d&iacute;a en el que no hables con nadie si tienes que salir a la calle a hacer la compra. Si tienes que dar explicaciones que no quieres dar, te sientes observado y juzgado. Pero luego puede ser maravilloso si necesitas ayuda&rdquo;, valora.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En el pueblo las vidas son más públicas, para bien y para mal (...) Si tienes que dar explicaciones que no quieres dar, te sientes observado y juzgado. Pero luego puede ser maravilloso si necesitas ayuda</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Enrique Aparicio</span>
                                        <span>—</span> periodista cultural y autor de &#039;La mancha&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga Paula Campo Arrastia, del espacio terap&eacute;utico GPyF, apunta que las tensiones que puede experimentar una persona al volver a su pueblo en verano dependen de determinados condicionantes, como la clase socioecon&oacute;mica, el componente racial, el g&eacute;nero, la edad, la orientaci&oacute;n sexual o la identidad de g&eacute;nero. &ldquo;No es lo mismo volver al pueblo cuando tienes una casa grande y unos medios materiales amplios que cuando vas a una casa peque&ntilde;a en una situaci&oacute;n humilde&rdquo;, ejemplifica. Y en el caso de las mujeres, especialmente si son madres, suelen tener m&aacute;s estr&eacute;s por las obligaciones familiares que tambi&eacute;n se les exigen en vacaciones.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de esos condicionantes, uno de los focos de tensi&oacute;n suele estar relacionado con los mandatos y compromisos que asumimos. Esas obligaciones empiezan por el propio &ldquo;tengo que ir al pueblo porque no he podido ir durante el a&ntilde;o todo lo que me gustar&iacute;a y mis padres est&aacute;n envejeciendo&rdquo;, se&ntilde;ala la psic&oacute;loga. Le siguen otras: &ldquo;Deber&iacute;a visitar a mi t&iacute;a, deber&iacute;a ir a ver a mi vecina, debo ir a acompa&ntilde;ar a mi padre a recoger cerezas, tengo que cuidar a mi madre&hellip;&rdquo;. Considera que &ldquo;en los momentos vacacionales no deber&iacute;a haber &lsquo;tengo que&rsquo;, sino una negociaci&oacute;n entre los compromisos que tengo para la comunidad y lo que yo necesito y deseo individualmente&rdquo;. &ldquo;Los periodos vacacionales en el mundo capitalista neoliberal en el que vivimos son esos momentos donde puedo recargarme y liberarme de cargas mentales y mandatos. Es importante negociar el tiempo que quiero pasar en el pueblo, los eventos donde quiero participar y los momentos que quiero guardar para m&iacute;&rdquo;, defiende la profesional.
    </p><p class="article-text">
        Joaqu&iacute;n, de 34 a&ntilde;os, dej&oacute; a los 18 el pueblo de Albacete en el que se crio. Desde entonces ha pasado por diferentes fases en su relaci&oacute;n con su lugar de origen. &ldquo;Justo antes de irme estaba deseando marcharme y no volver nunca. Tard&eacute; meses en volver la primera vez&rdquo;, recuerda, y relaciona ese &ldquo;rechazo&rdquo; con una infancia que &ldquo;no fue muy buena&rdquo;. &ldquo;Con el tiempo ha ido cambiando. He pasado por esa &eacute;poca de idealizar la vuelta al pueblo: pasas de una ciudad horrible como Madrid al pueblo que piensas que va a ser buc&oacute;lico, pero igual tiene poco que ofrecer, as&iacute; que te encuentras con la realidad y vuelves a eso&rdquo;, a&ntilde;ade. Ahora est&aacute; en un punto en el que no lo idealiza, pero s&iacute; le apetece regresar: &ldquo;Siempre tienes una necesidad de volver a donde has crecido. Yo pensaba que eso nunca me iba a pasar y la verdad es que s&iacute; me pasa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una de las din&aacute;micas que se pueden dar al regresar es cierto retroceso a la infancia o a la adolescencia. &ldquo;Te vuelven a decir &lsquo;a d&oacute;nde vas&rsquo; o &lsquo;a qu&eacute; hora llegaste&rsquo; y dices: igual tengo veintitantos a&ntilde;os y no es el momento de volver a estas cosas&rdquo;, se queja Joaqu&iacute;n, que no es su nombre real, pero prefiere mantener el anonimato. Tambi&eacute;n han pesado en su rechazo al pueblo en algunos momentos los &ldquo;problemas familiares&rdquo; que se encontraba al volver a &eacute;l: &ldquo;Te das cuenta de las cosas que est&aacute;n mal en tu familia y no te apetece lidiar con ellas o verlas&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es importante negociar el tiempo que quiero pasar en el pueblo, los eventos donde quiero participar y los momentos que quiero guardar para mí</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Paula Campo Arrastia</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Entre las emociones que se pueden experimentar en el retorno al hogar, Paula Campo menciona &ldquo;el estr&eacute;s, la ansiedad y, seg&uacute;n qu&eacute; situaciones, incluso la tristeza o la reconexi&oacute;n con una parte depresiva si al volver al pueblo nos encontramos con los duelos&rdquo;. Estos pueden ser &ldquo;por las ausencias de esas personas que ya no est&aacute;n y no van a participar de las tradiciones de todos los veranos&rdquo;, pero tambi&eacute;n se&ntilde;ala &ldquo;los duelos de c&oacute;mo cambian los pueblos, c&oacute;mo cambia el grupo de pertenencia o si se ha disipado&rdquo;. &ldquo;Yo me voy, durante el a&ntilde;o hago mi vida y al volver al pueblo siempre hay un deseo genuino y profundo de que todo siga igual. Eso no es real, entonces muchas personas pueden encontrarse con un vac&iacute;o, con la apat&iacute;a y con un aburrimiento que puede tambi&eacute;n desencadenar pensamientos negativos, baja autoestima y sensaci&oacute;n de perder un poquito el sentido de la vida o del disfrute&rdquo;, analiza la psic&oacute;loga.
    </p><p class="article-text">
        Hay otro fen&oacute;meno que puede pasar factura en momentos como el verano: las expectativas. &ldquo;El periodo vacacional no es un periodo sin m&aacute;s, sino que la exigencia social es que tienes que pas&aacute;rtelo bien porque son 30 d&iacute;as al a&ntilde;o, a la vez que estar megarrelajada y desconectada, y estar superactiva, y no perderte nada, y a la vez estar a la bartola tomando el sol y a la vez meterte en todas las actividades. Hay much&iacute;sima exigencia ah&iacute;&rdquo;, valora Campo. Agrega que &ldquo;para las personas que no tienen un c&iacute;rculo de pertenencia af&iacute;n o que vuelven a hogares con familiares en dependencia, se junta la dificultad de esos momentos con no estar cumpliendo esas expectativas de estar disfrutando y haciendo todo lo que se supone que una persona debe hacer en las vacaciones&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para Joaqu&iacute;n, adem&aacute;s, volver a su pueblo tambi&eacute;n significa &ldquo;volver al sitio en el que est&aacute;s traumado&rdquo;. Tuvo una adolescencia dif&iacute;cil en la que sufri&oacute; violencia hom&oacute;foba, por lo que, ya de adulto, al regresar sent&iacute;a un &ldquo;miedo irracional a volver a vivir episodios as&iacute;&rdquo;. Lamenta que esas situaciones &ldquo;te expulsan&rdquo;: &ldquo;Si tuvi&eacute;ramos otro tipo de vivencias, la gente no tendr&iacute;a esa necesidad de salir&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Para Joaquín, volver a su pueblo significa &#039;volver al sitio en el que estás traumado&#039;. Durante su adolescencia sufrió violencia homófoba y sentía un &#039;miedo irracional a volver a vivir episodios así&#039;. Esas situaciones &#039;te expulsan&#039;, lamenta</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Paula Campo comparte que, aunque depende de cada caso, &ldquo;la mayor&iacute;a de las personas <em>queer</em> han tenido que irse de sus pueblos para poder vivir libremente su identidad&rdquo;. Entonces, &ldquo;cuando vuelves al pueblo, vas a tener que responder a muchas preguntas y casi siempre se vive una limitaci&oacute;n de la expresi&oacute;n de la libertad: de qui&eacute;n soy, de qui&eacute;n me gusta, incluso de d&oacute;nde quieres llevar a tu pareja&rdquo;. En el caso de las personas trans, &ldquo;es un proceso mental tan impactante regresar al pueblo con una identidad que visiblemente es diferente a cuando te fuiste, que hay muchas personas que no vuelven, simplemente por no tener que atravesar todas esas preguntas, las que te van a hacer y las que no te van a hacer, pero sabes que est&aacute;n en el entorno colectivo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Enrique Aparicio tambi&eacute;n sabe lo que significa para las personas <em>queer</em> volver a casa. &ldquo;En la ciudad, en mi vida adulta, estaba totalmente <a href="https://www.eldiario.es/era/maricas-necesitamos-amigos-maricas_129_13349083.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fuera del armario</a>. Viv&iacute;a como un marica incluso medio p&uacute;blico, que hace cosas en internet relacionadas con eso. Sin embargo, durante muchos a&ntilde;os, con mi padre yo no hab&iacute;a salido del armario. Era muy extra&ntilde;o, desconcertante y triste&rdquo;, lamenta. Y recuerda un episodio significativo: &ldquo;Yo di el preg&oacute;n del Orgullo de Almansa, que es el pueblo grande de al lado. No dije en mi casa ad&oacute;nde iba ni de d&oacute;nde volv&iacute;a. Puede haber ah&iacute; cosas enquistadas, un rinc&oacute;n sin barrer que siempre nos queda al irnos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aparicio, sin embargo, no cree que en los pueblos haya m&aacute;s homofobia que en las ciudades. &ldquo;De lo m&aacute;s chulo que me ha pasado a ra&iacute;z de publicar <em>La mancha</em> es que me he recorrido no s&eacute; cu&aacute;ntos pueblos invitado por esas maravillosas asociaciones<em> queer</em> locales, regionales y en zonas rurales y he entrado en contacto con la vida de personas <em>queer</em> que fueron m&aacute;s valientes que yo, o m&aacute;s maduras, o que tuvieron esa opci&oacute;n y consiguieron e incluso eligieron quedarse en el pueblo, cosa que yo no eleg&iacute;, pero que ni siquiera conceb&iacute;&rdquo;, reflexiona. Con ellas ha descubierto que &ldquo;hay vidas <em>queer</em> perfectamente felices en pueblos peque&ntilde;os&rdquo;. &ldquo;No solo somos<em> queer</em>, somos muchas otras cosas m&aacute;s. Y una persona <em>queer</em> tambi&eacute;n quiere vivir tranquila y respirar aire puro&rdquo;, defiende.
    </p><p class="article-text">
        Volver al entorno rural puede generar tensiones, pero tambi&eacute;n puede dar ox&iacute;geno. Enrique Aparicio huye de romantizarlo pero tambi&eacute;n de demonizarlo: &ldquo;En los pueblos sucede lo que sucede en la vida: cosas buenas, cosas malas, cosas regulares y en el 99% de los d&iacute;as, las cosas normales, ni muy &eacute;picas ni muy terror&iacute;ficas&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jaime Sevilla Lorenzo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/tensiones-familiares-ansiedad-vuelta-armario-veranear-pueblo-precio_1_13444764.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 13 Aug 2026 20:07:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tensiones familiares, ansiedad o vuelta al armario: veranear en tu pueblo también puede tener un precio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Verano,Bienestar emocional,Relaciones,Pueblos,LGTBI]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué retrasas tanto la hora de acostarte si sabes que mañana lo vas a pagar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/retrasas-hora-acostarte-si-manana-vas-pagar_1_13440609.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/04dfe744-3dbd-432e-a935-fedab6172b32_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x318y259.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué retrasas tanto la hora de acostarte si sabes que mañana lo vas a pagar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Al fenómeno se le conoce como "procrastinación del sueño por venganza": mirar el móvil, ver una peli o dedicar un rato a un proyecto personal robando horas al descanso para sentir que aún se puede disfrutar del tiempo propio tras una jornada plagada de obligaciones. ¿Cómo nos afecta?</p><p class="subtitle">“Perdona, no me da la vida”: ¿realmente no tenemos tiempo para nada o solo nos sentimos ocupados?</p></div><p class="article-text">
        Marina abre la puerta de su casa cuando el resto de la ciudad apenas comienza a despertar. Acaba de completar un agotador turno de noche como enfermera en la unidad de psiquiatr&iacute;a de un centro de Madrid. 
    </p><p class="article-text">
        El cansancio f&iacute;sico pesa de forma aplastante sobre sus p&aacute;rpados, pero en su mente bulle un impulso irrefrenable. En lugar de dirigirse directamente al dormitorio, va a la cocina, se prepara un desayuno abundante y enciende el televisor para ver una pel&iacute;cula. Otras veces, se pone a escribir. Sabe perfectamente que hac&iacute;a el mediod&iacute;a el agotamiento la vencer&aacute;, pero esa franja matutina representa su &uacute;nico territorio inviolable del d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Por la ma&ntilde;ana reina una tranquilidad absoluta en mi casa, que est&aacute; en una urbanizaci&oacute;n en el campo donde no hay ruido&rdquo;, explica. &ldquo;Me enga&ntilde;o a m&iacute; misma y, claro, a primera hora de la tarde me sobreviene un baj&oacute;n absoluto y me pregunto por qu&eacute; no me dorm&iacute; a las nueve de la ma&ntilde;ana&rdquo;, a&ntilde;ade la enfermera y escritora.
    </p><h2 class="article-text">Las horas robadas al sue&ntilde;o</h2><p class="article-text">
        El comportamiento que describe Marina Arrabal responde a un fen&oacute;meno global identificado por la psicolog&iacute;a contempor&aacute;nea como <em>revenge bedtime procrastination</em> o procrastinaci&oacute;n del sue&ntilde;o por venganza.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ese pedazo de tiempo robado al sueño siempre es el más productivo de mi jornada. Durante el día acumulo mil tareas pendientes, pero en la franja arañada al sueño degusto cada segundo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Marina Arrabal</span>
                                        <span>—</span> enfermera y escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <a href="https://produccioncientifica.ucm.es/investigadores/146390/detalle" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alfredo Rodr&iacute;guez Mu&ntilde;oz</a>, catedr&aacute;tico y director del Departamento de Psicolog&iacute;a Social, del Trabajo y Diferencial de la Universidad Complutense de Madrid y autor del libro <a href="https://www.kailas.es/libros/libros-no-ficcion/dormir-para-vivir/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Dormir para vivir</em></a><em> </em>(Kailas, 2026), define el concepto con claridad acad&eacute;mica: &ldquo;La llamada procrastinaci&oacute;n del sue&ntilde;o por venganza describe la tendencia a retrasar deliberadamente la hora de acostarse para recuperar un tiempo propio despu&eacute;s de un d&iacute;a percibido como completamente ocupado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n describe la ciencia, esta conducta revela tensiones profundas entre las exigencias laborales y las necesidades emocionales del individuo. &ldquo;Desde la psicolog&iacute;a del trabajo, esta conducta demuestra que muchas personas sienten que el trabajo no termina al concluir la jornada&rdquo;, se&ntilde;ala Rodr&iacute;guez Mu&ntilde;oz. &ldquo;Estamos inmersos en una cultura de disponibilidad permanente donde resulta dif&iacute;cil desconectar psicol&oacute;gicamente. Correos, mensajes y notificaciones hacen que el trabajo siga ocupando espacio mental tras cerrar el ordenador&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para quien vive atrapado en la inercia diaria, esas horas nocturnas adquieren un valor casi m&iacute;stico. La sensaci&oacute;n de recuperar el mando sobre las propias decisiones convierte el tiempo nocturno en un regalo. Como relata Marina, mostrando sus dotes narrativas: &ldquo;Ese pedazo de tiempo robado al sue&ntilde;o siempre es el m&aacute;s productivo de mi jornada. Durante el d&iacute;a acumulo mil tareas pendientes, pero en la franja ara&ntilde;ada al sue&ntilde;o degusto cada segundo. Incluso viendo una pel&iacute;cula mala siento que le saco partido. Se parece a estar en una habitaci&oacute;n llena de oro simplemente contemplando el metal&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Dormir menos para sentirnos libres</h2><p class="article-text">
        La clave reside en comprender por qu&eacute; la mente humana prioriza esa gratificaci&oacute;n de disponer de tiempo libre inmediato a costa del desgaste f&iacute;sico que sufrir&aacute; al d&iacute;a siguiente. La respuesta psicol&oacute;gica apunta, seg&uacute;n Alfredo Rodr&iacute;guez Mu&ntilde;oz, a la frustraci&oacute;n de las necesidades emocionales b&aacute;sicas durante las horas diurnas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La autonom&iacute;a constituye una necesidad psicol&oacute;gica b&aacute;sica y uno de los principales recursos para el bienestar&rdquo;, sostiene el catedr&aacute;tico. &ldquo;Cuando esa necesidad queda frustrada durante el d&iacute;a, algunas personas intentan recuperarla por la noche. Ese rato representa el &uacute;nico momento de la jornada en el que sienten que el tiempo les pertenece, tras haber pasado el d&iacute;a respondiendo a prioridades ajenas&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A nivel cognitivo, la capacidad de tomar decisiones saludables se encuentra seriamente minada al caer la noche: &#039;Al final del día nuestros recursos de autorregulación están agotados (...) Resulta muy difícil resistirse a las recompensas inmediatas&#039;</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Alfredo Rodríguez Muñoz</span>
                                        <span>—</span> catedrático en Psicología (UCM) y autor de &#039;Dormir para vivir&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El especialista utiliza una met&aacute;fora esclarecedora para definir la trampa de este h&aacute;bito: &ldquo;El sue&ntilde;o acaba convirti&eacute;ndose en la moneda con la que compramos un poco de autonom&iacute;a, pero la factura sale muy cara porque al d&iacute;a siguiente empezamos la jornada todav&iacute;a m&aacute;s cansados. Dormimos menos para sentir que vivimos un poco m&aacute;s, sufriendo a largo plazo el efecto contrario&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A nivel cognitivo, la capacidad de tomar decisiones saludables se encuentra seriamente minada al caer la noche. Rodr&iacute;guez Mu&ntilde;oz detalla este proceso: &ldquo;Al final del d&iacute;a nuestros recursos de autorregulaci&oacute;n est&aacute;n agotados. Tras tomar decisiones y resolver problemas, resulta muy dif&iacute;cil resistirse a las recompensas inmediatas. Ver un cap&iacute;tulo o consultar las redes ofrece una gratificaci&oacute;n instant&aacute;nea, mientras que acostarse temprano solo ofrece recompensa al d&iacute;a siguiente&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El cerebro primario opta por el beneficio en el presente. &ldquo;Damos mucho m&aacute;s valor a los beneficios inmediatos que a los costes futuros. Pesa m&aacute;s la sensaci&oacute;n de haber recuperado una hora para nosotros que un cansancio que todav&iacute;a no sentimos. Es una peque&ntilde;a victoria psicol&oacute;gica con una factura biol&oacute;gica para la ma&ntilde;ana siguiente&rdquo;, puntualiza el catedr&aacute;tico de la UCM.
    </p><p class="article-text">
        La supuesta victoria sobre el reloj se evapora al sonar la alarma. Marina reconoce la resaca de esas noches robadas: &ldquo;Al despertar siempre me encuentro hecha una mierda, aunque me digo que ayer la cosa no estuvo tan mal. Pero lo cierto es que suelo tener lagunas mentales y apenas recuerdo una niebla confusa de aquella habitaci&oacute;n llena de oro. Da la impresi&oacute;n de haber estado all&iacute; solo en sue&ntilde;os, porque en realidad no he descansado nada. El arrepentimiento es real, aunque me autoenga&ntilde;e pensando que lo que escrib&iacute; durante ese rato tiene valor&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La colonizaci&oacute;n del tiempo y la sociedad acelerada</h2><p class="article-text">
        Pero quiz&aacute; para comprender las ra&iacute;ces estructurales del fen&oacute;meno resulta indispensable ir m&aacute;s all&aacute; del individuo. El soci&oacute;logo <a href="https://x.com/JorgeMoruno?lang=es" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jorge Moruno</a>, autor de <a href="https://www.akal.com/libro/no-tengo-tiempo_35662/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>No tengo tiempo. Geograf&iacute;as de la precariedad</em></a><em> (Akal, 2018)</em>, sit&uacute;a esta conducta dentro de una din&aacute;mica colectiva de aceleraci&oacute;n y desposesi&oacute;n temporal.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La procrastinaci&oacute;n del sue&ntilde;o aparece como consecuencia de una vida acelerada y sin tiempo libre, donde las personas intentan ara&ntilde;ar un espacio propio quit&aacute;ndoselo al descanso&rdquo;, apunta. &ldquo;Es la respuesta a una existencia donde nos vemos forzados a comportarnos como una extensi&oacute;n de nuestro propio tel&eacute;fono m&oacute;vil, siempre conectados y en guardia&rdquo;. A su juicio, restarle horas a la almohada constituye un desesperado intento de adaptaci&oacute;n frente a una estructura social que ahoga la disponibilidad personal.
    </p><p class="article-text">
        El an&aacute;lisis hist&oacute;rico del soci&oacute;logo rastrea c&oacute;mo los avances tecnol&oacute;gicos, lejos de recortar las jornadas de esfuerzo humano, han ampliado las fronteras de la producci&oacute;n hasta invadir el descanso natural. &ldquo;La aparici&oacute;n de la luz artificial permiti&oacute; romper los ciclos naturales y extender la actividad industrial tras la puesta del sol. La paradoja del desarrollo tecnol&oacute;gico radica en su capacidad para reducir la necesidad de trabajo humano y liberar tiempo libre, mientras que bajo la l&oacute;gica de la producci&oacute;n mercantil se transforma en un exprimidor del tiempo&rdquo;, argumenta Moruno.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La paradoja del desarrollo tecnológico radica en su capacidad para reducir la necesidad de trabajo humano y liberar tiempo libre, mientras que bajo la lógica de la producción mercantil se transforma en un exprimidor del tiempo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Jorge Moruno</span>
                                        <span>—</span> sociólogo y autor de &#039;No tengo tiempo. Geografías de la precariedad&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En la actualidad, las herramientas digitales, como los m&oacute;viles, internet o la IA, consolidan una servidumbre voluntaria revestida de autonom&iacute;a personal. &ldquo;Nos convertimos en accionistas de nuestra propia fuerza de trabajo y realizamos inversiones constantes en nosotros mismos para competir en el mercado. Vivimos en el alambre ante la posibilidad de volvernos superfluos, mientras toda esa servidumbre se presenta bajo la apariencia de libertad. Ahora se entiende bien eso de Marx cuando dec&iacute;a que &lsquo;el trabajador libre es virtualmente un pobre&rsquo;&rdquo;, advierte el autor.
    </p><h2 class="article-text">Maternidad, creaci&oacute;n y la b&uacute;squeda de un espacio propio</h2><p class="article-text">
        La pugna por el tiempo adquiere matices especialmente agudos en vidas marcadas por los cuidados o la creaci&oacute;n art&iacute;stica. Para Amaia Gracia, artista pl&aacute;stica y madre de dos hijas, robarle horas a la madrugada representa la &uacute;nica v&iacute;a para sostener su identidad profesional y creadora frente a las demandas absolutas de la crianza.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Desde hace nueve a&ntilde;os los momentos en los que deber&iacute;a irme a la cama y no lo hago responden a la necesidad de tener un rato para m&iacute;&rdquo;, explica. &ldquo;La &uacute;nica manera de conservar espacio y tiempo personal pasaba por el trabajo o por quitarme horas de descanso&rdquo;, confiesa. La maternidad reconfigur&oacute; por completo sus coordenadas temporales y mentales.<strong> </strong>&ldquo;Con la maternidad y la crianza <a href="https://www.eldiario.es/nidos/perder-identidad-personal-convertirte-madre-acabe-pensando_1_12823220.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sent&iacute; la p&eacute;rdida de mi espacio mental</a> y del tiempo para pensar en proyectos art&iacute;sticos, definir piezas o preparar convocatorias. Robar horas al sue&ntilde;o me ha permitido conservar ese refugio propio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En medio del silencio nocturno, la pantalla de su <em>smartphone</em> se transforma en un punto de contacto imprescindible con la cultura y la estimulaci&oacute;n intelectual. &ldquo;Mientras duermo a las peque&ntilde;as suelo tener el m&oacute;vil en la mano. Lo utilizo para leer textos o ver cine que me interesa. Se ha convertido en mi ventana al mundo exterior para no perder la esencia de qui&eacute;n soy&rdquo;, explica la artista.
    </p><p class="article-text">
        Amaia recurre a referentes literarios cl&aacute;sicos para conceptualizar esa necesidad vital de aislamiento. &ldquo;Recuerdo a menudo la obra de Virginia Woolf, <em>Una habitaci&oacute;n propia</em>, para m&iacute; es un s&iacute;mbolo muy importante de la necesidad de nuestro espacio mental e interior. Resulta fundamental conservar ese refugio personal frente al ritmo de vida exigente que llevamos hoy en d&iacute;a&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Con la maternidad y la crianza sentí la pérdida de mi espacio mental y del tiempo para pensar en proyectos artísticos, definir piezas o preparar convocatorias. Robar horas al sueño me ha permitido conservar ese refugio propio</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Amaia Gracia</span>
                                        <span>—</span> artista
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">El negocio de la escasez</h2><p class="article-text">
        La privatizaci&oacute;n y la escasez del tiempo han generado adem&aacute;s un f&eacute;rtil nicho econ&oacute;mico. Jorge Moruno denuncia c&oacute;mo el mercado aprovecha el agotamiento ciudadano para comercializar soluciones artificiales a un problema estructural.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Han surgido nuevos nichos de negocio enfocados en vender servicios para cubrir nuestra falta de tiempo&rdquo;, explica el experto. &ldquo;Se compran y venden productos cuya &uacute;nica raz&oacute;n de ser es la escasez de horas libres, cuando muchos de esos servicios desaparecer&iacute;an si la sociedad tuviese el tiempo garantizado&rdquo;. Desde la comida precocinada hasta las plataformas de entrega r&aacute;pida o el consumo masivo de psicof&aacute;rmacos para gestionar la ansiedad y el insomnio. La limitaci&oacute;n temporal alimenta industrias millonarias a costa del bienestar colectivo.
    </p><p class="article-text">
        El soci&oacute;logo vincula de forma directa la posesi&oacute;n del tiempo con la esencia misma de la democracia y la ciudadan&iacute;a real. &ldquo;El debate sobre el tiempo equivale al debate sobre la libertad. Solo existe libertad si se garantiza la igualdad en el acceso al tiempo. Los griegos utilizaban la palabra <em>skhol&egrave;</em>, origen del t&eacute;rmino escuela, para designar el tiempo libre como condici&oacute;n indispensable de la ciudadan&iacute;a&rdquo;. Frente al deterioro generalizado del descanso, las soluciones no pueden reducirse a meras recomendaciones de autoayuda o disciplina personal.
    </p><p class="article-text">
        Tanto la psicolog&iacute;a como la sociolog&iacute;a coinciden en exigir transformaciones estructurales. Alfredo Rodr&iacute;guez Mu&ntilde;oz enfatiza la necesidad de un cambio de mirada: &ldquo;Conviene dejar de interpretar este comportamiento como un simple problema de falta de disciplina. Constituye el s&iacute;ntoma de una p&eacute;rdida de control sobre el tiempo. La soluci&oacute;n requiere introducir peque&ntilde;os espacios de autonom&iacute;a durante el d&iacute;a y exigir medidas para que las empresas respeten la desconexi&oacute;n digital&rdquo;. Pedirle a un individuo extenuado que simplemente se acueste antes equivale a ignorar las causas profundas de su malestar.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, Jorge Moruno aboga por una agenda pol&iacute;tica que reclame los pilares de la existencia humana: &ldquo;Garantizar el tiempo libre mediante el acceso a la vivienda, un ingreso asegurado y entornos saludables es una medida justa y eficaz que evita el despilfarro del talento humano. Lo verdaderamente revolucionario pasa por recuperar el derecho a dormir, comer, respirar mejor y disfrutar de tiempo libre&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/retrasas-hora-acostarte-si-manana-vas-pagar_1_13440609.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 11 Aug 2026 20:05:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué retrasas tanto la hora de acostarte si sabes que mañana lo vas a pagar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tendencias,Sueño,Estilo de vida,Descanso,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Menos pastillas y más zapatillas”: cómo la delgadez “sin esfuerzos” de Ozempic se ha convertido en otra forma de juicio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/pastillas-zapatillas-delgadez-esfuerzos-ozempic-convertido-forma-juicio_1_13369385.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bb55d844-6ff7-4ea3-89d6-80d6424bb26c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x383y229.jpg" width="1200" height="675" alt="“Menos pastillas y más zapatillas”: cómo la delgadez “sin esfuerzos” de Ozempic se ha convertido en otra forma de juicio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El uso cada vez más accesible de los fármacos agonistas del GLP-1 ha generado un nuevo estigma. Estar delgado ya no es suficiente, hay que ganárselo: “Lograr un cuerpo delgado tiene que requerir esfuerzo, sufrimiento, renuncias y dolor"</p><p class="subtitle">“Estarás irreconocible para julio”: llega el verano y las redes vuelven a convertir tu cuerpo en un problema</p></div><p class="article-text">
        Cuando Nathy Peluso mostr&oacute; en sus redes sociales su nueva figura, varias tallas menos de lo habitual, entre los emoticonos de fueguitos, las declaraciones de amor y los &ldquo;divina&rdquo;, &ldquo;guapa&rdquo;, &ldquo;reina&rdquo; se colaron las cr&iacute;ticas por haber utilizado Ozempic para adelgazar. Es decir, le echaron en cara haber tomado la v&iacute;a f&aacute;cil, a lo que ella respondi&oacute; con un v&iacute;deo en el que aseguraba, con su particular estilo comunicativo, que ese cuerpo era fruto del esfuerzo. &ldquo;Gimnasio, cardio, piso, pilates, escaleras, 10.000 pasos al d&iacute;a o m&aacute;s, pollo, pescado, esp&aacute;rragos, boniato, papa (...) Yo soy una perra laburadora&rdquo;, enumera la artista de origen argentino como los ingredientes de la receta que ha seguido. O &lsquo;la verdad de la milanesa&rsquo;, expresi&oacute;n que utilizan en su pa&iacute;s natal para indicar que esos son los hechos reales y que ella ha incluido en el texto de su publicaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Este es solo uno de los m&uacute;ltiples ejemplos del juicio p&uacute;blico al que se someten las <em>celebrities</em> cada vez que realizan un cambio radical en su aspecto. A la cirug&iacute;a est&eacute;tica para rejuvenecer o librarse de grasa inc&oacute;moda para el canon de belleza, se han unido estos f&aacute;rmacos agonistas del GLP-1 como el mencionado Ozempic, Mounjaro o Wegovy, entre otros, que anulan la sensaci&oacute;n de hambre y facilitan la p&eacute;rdida de peso de forma r&aacute;pida. En un principio estaban orientados al tratamiento de personas con diabetes de tipo II, pero cuando se comprob&oacute; que tambi&eacute;n podr&iacute;an ser de ayuda para pacientes con obesidad o sobrepeso su fama se extendi&oacute;. Primero entre los personajes p&uacute;blicos; ahora entre la poblaci&oacute;n an&oacute;nima que los puede conseguir con una receta (en Estados Unidos ni siquiera es necesaria) o comprarlos en el mercado negro a un precio que ronda los 230 euros.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DY0C9uhiF-S/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/p/DY0C9uhiF-S/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a><p style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; line-height:17px; margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/p/DY0C9uhiF-S/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida por Nathy Peluso (@nathypeluso)</a></p></div></blockquote>
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        Su utilizaci&oacute;n es tan frecuente que ya se ha reflejado en series de ficci&oacute;n como <em>And Just Like That</em>, la secuela de <a href="https://www.eldiario.es/era/he-visto-sexo-nueva-york-primera-vez-ahora-he-alucinado-arrugas-protagonistas_129_11727354.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Sexo en Nueva York</em></a>, donde el personaje de Lisa le dice a su marido que use Ozempic &ldquo;como todo el mundo&rdquo; y deje de llorar por sus kilos. Y, en la pasada Super Bowl, el evento deportivo estadounidense que funciona como una jugosa plataforma publicitaria, abundaron los anuncios de este tipo de medicamentos. Entre ellos estaba el de la marca Ro, protagonizado por la tenista Serena Williams, que asegura haber perdido 14 kilos con su ayuda y sentirse mucho mejor. La campa&ntilde;a coincide en el tiempo con su vuelta al tenis profesional tras casi cuatro a&ntilde;os de retiro.
    </p><p class="article-text">
        Pero pese a su popularizaci&oacute;n, el estigma por su uso contin&uacute;a. Seg&uacute;n la compa&ntilde;&iacute;a Ro (de la que el marido de Williams, Alexis Ohanian, es socio inversor), para la deportista el uso de su producto no ha sido nunca una mera cuesti&oacute;n de adelgazamiento sino un proceso que &ldquo;tiene que ver con su mente, su cuerpo y su autoestima&rdquo;. Mindy Kaling, una de las primeras en aparecer &lsquo;menguada&rsquo; en p&uacute;blico, se defendi&oacute; de las cr&iacute;ticas que recibi&oacute; en su momento alegando que no se hab&iacute;a quitado kilos por vanidad sino para vivir m&aacute;s tiempo y poder cuidar a sus hijos. Ariana Grande, cuya delgadez actual es extrema, declar&oacute; que su p&eacute;rdida de peso se debe a que ha dejado el alcohol y los antidepresivos. La lista de famosos que han perdido volumen es tan larga como las cr&iacute;ticas negativas que han generado con su nueva imagen. 
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7659816051139480854"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><h2 class="article-text">Sin esfuerzo no vale</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Voy a confesar que en momentos de enajenaci&oacute;n total he pensado &lsquo;pues yo tambi&eacute;n me pincho y a cascarla&rsquo;&rdquo;, dice Paula a elDiario.es al respecto de la influencia que las celebridades pueden tener en el p&uacute;blico con su imagen. Ella considera que &ldquo;nos est&aacute;n generando una necesidad&rdquo; y que todo el trabajo que hab&iacute;a hecho para aceptar su f&iacute;sico &ldquo;se va a la mierda porque ahora todo el mundo est&aacute; esquel&eacute;tico. Empiezas a encontrarte todos los defectos y acabas pensando que, si todo el mundo lo hace, t&uacute; tambi&eacute;n podr&iacute;as y te quitas de encima los complejos&rsquo;&rdquo;. Adem&aacute;s, le parecen mal las famosas que &ldquo;te cuentan milongas, tipo Mindy Kaling&rdquo; acerca de c&oacute;mo ha perdido peso cuando &ldquo;claramente se est&aacute;n pinchando. Pero como no lo puedo demostrar, me callo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Diana coincide con ella en que es imposible que consigan esos resultados a base de entrenamiento y dieta sana. &ldquo;F&iacute;jate t&uacute; que cuando lo hac&iacute;an antes del Ozempic, por lo que sea, no se pon&iacute;an as&iacute; de flacas&rdquo;, sostiene. Con esto se refiere a &ldquo;Nathy Peluso o Mindy Kaling&rdquo; pero tambi&eacute;n a las que antes de perder peso ya se consideraba que estaban delgadas como Ariana Grande o Emma Stone. &ldquo;Ahora parecen mood boards de Tumblrs pro-ANA [siglas que identifican lugares online con contenido que incita a la anorexia o la bulimia, que se popularizaron especialmente en la d&eacute;cada pasada]&rdquo;, manifiesta. Ella no ha pensado en utilizar estos medicamentos &ldquo;de momento&rdquo;, pero tiene un amigo que &ldquo;toma Mounjaro&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lograr un cuerpo delgado tiene que requerir esfuerzo, sufrimiento, renuncias y dolor. Uno de los comentarios que analizamos lo resumía de forma muy gráfica: ‘menos pastillas y más zapatillas&#039;</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Maria Castellví-Lloveras</span>
                                        <span>—</span> profesora de la Facultad de Comunicación de la Universitat Pompeu Fabra
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Aunque mayoritariamente el foco se pone en las mujeres, el Ozempic y derivados han llegado a todos los g&eacute;neros. Actores como Andrew Garfield y Pedro Pascal han mostrado sus nuevos cuerpos reducidos con los consiguientes rumores de uso de agonistas del GLP-1, aunque ninguno de los dos lo ha reconocido y han hecho declaraciones sobre vida saludable por &lsquo;exigencias de guion&rsquo;. La pol&eacute;mica tambi&eacute;n ha afectado al streamer Ibai Llanos, que ha perdido alrededor de 70 kilos (seg&uacute;n dice) y ha generado mucho contenido relacionado con sus sufrimientos en el gimnasio para lograr su objetivo. Mucha gente le ha acusado de utilizar medicaci&oacute;n, algo que siempre ha negado y hasta se someti&oacute; a una prueba de pol&iacute;grafo para demostrar que no ment&iacute;a (m&aacute;s contenido para sus canales, por otro lado). 
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7658720094402514178"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        De hecho, pese a su empe&ntilde;o en demostrar que no ha &lsquo;hecho trampa&rsquo;, el rumor a&uacute;n circula: &ldquo;Sol&iacute;an salirme v&iacute;deos del Ibai ese entrenando y diciendo lo mal que lo estaba pasando pero que el esfuerzo le iba a valer la pena y que si el entrenador y todo eso&rdquo;, declara John, &ldquo;pero el otro d&iacute;a me enter&eacute; de que tom&oacute; Ozempic para el proceso de adelgazamiento y pens&eacute; &lsquo;qu&eacute; decepci&oacute;n, ya me extra&ntilde;aba&rsquo;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Llanos aleg&oacute; en algunas de sus intervenciones que utilizar alguno de esos productos farmac&eacute;uticos le daba temor por los posibles efectos secundarios y que hubiese sido su &uacute;ltima opci&oacute;n. Ver&oacute;nica tambi&eacute;n considera que puede haber peligro porque se trata de &ldquo;medicamentos para la diabetes con efectos secundarios muy graves. Y se sabe&rdquo;. Adem&aacute;s, se pregunta qui&eacute;n querr&iacute;a no poder disfrutar de la comida y quitarse el hambre por estar delgada con una pastilla. &ldquo;Yo s&eacute; que la anorexia es una enfermedad muy seria. Y se parece mucho esto. Da miedo&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        La cantante Lola &Iacute;ndigo se cuestion&oacute; lo mismo en un <a href="https://www.tiktok.com/@pijayquinqui/video/7654204194278100246" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">episodio reciente</a> del podcast <em>La pija y la quinqui</em> aunque aclar&oacute; que se refer&iacute;a a personas con un cuerpo normativo, no con problemas de obesidad. Una acotaci&oacute;n que consider&oacute; necesaria despu&eacute;s de que el pasado mes de abril revolucionase la opini&oacute;n p&uacute;blica con <a href="https://x.com/navepop/status/2049026259947012319" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">unas declaraciones</a> en contra de la utilizaci&oacute;n de este medicamento. &ldquo;Entre comer y ser feliz y tener mi cuerpo normal a no comer y ser una desgraciada para ponerme flaca, prefiero comer&rdquo;, manifest&oacute; en aquel momento.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7654204194278100246"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><h2 class="article-text">Espa&ntilde;a, un pa&iacute;s gordof&oacute;bico</h2><p class="article-text">
        El pasado mes de febrero, Lara Martin-Vicario, profesora de la Facultad de Ciencias de la Comunicaci&oacute;n de la Universitat Internacional de Catalunya (UIC,) y Maria Castellv&iacute;-Lloveras, profesora de la Facultad de Comunicaci&oacute;n de la Universitat Pompeu Fabra (UPF) publicaron <a href="https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/21604851.2026.2630514" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un estudio</a> titulado <em>F&aacute;rmacos GLP-1 y la rearticulaci&oacute;n del estigma de la gordura en Espa&ntilde;a: respuestas p&uacute;blicas a la farmaceuticalizaci&oacute;n de la grasa</em>. Para su elaboraci&oacute;n analizaron 648 comentarios de lectores de diversos peri&oacute;dicos, incluidos este, publicados entre 2022 y 2024. Su intenci&oacute;n era comprobar c&oacute;mo el mensaje acr&iacute;tico o positivo difundido por las farmac&eacute;uticas, de manera m&aacute;s o menos encubierta, ha permeado en el debate p&uacute;blico sobre el adelgazamiento y la vigilancia sobre los cuerpos gordos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cre&iacute;amos importante centrar el estudio en el contexto espa&ntilde;ol, teniendo en cuenta que la gran mayor&iacute;a de investigaci&oacute;n sobre los GLP-1s se ha realizado desde una perspectiva anglosajona o americana. En Espa&ntilde;a hay un marco de <a href="https://www.eldiario.es/era/combatir-gordofobia-filosofa-kate-manne-mujer-nina-gorda-peores-insultos-posibles_1_13032628.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pensamiento profundamente gordof&oacute;bico</a>, instaurado como una forma de sentido com&uacute;n en la que el cuerpo gordo es un cuerpo enfermo, pero, adem&aacute;s, irresponsable, y que tiene que aprender a autorregularse y corregirse&rdquo;, explica Lara Martin-Vicario. Lo que observaron en su investigaci&oacute;n es que al proceso que se lleva a cabo para lograr esa correcci&oacute;n se le aplica un juicio moral. &ldquo;Lograr un cuerpo delgado tiene que requerir esfuerzo, sufrimiento, renuncias y dolor. Uno de los comentarios que analizamos lo resum&iacute;a de forma muy gr&aacute;fica: &lsquo;menos pastillas y m&aacute;s zapatillas&rsquo;&rdquo;, se&ntilde;ala Maria Castellv&iacute;-Lloveras. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, la sociedad somete a un doble juicio a las personas cuyo peso no encaja en los c&aacute;nones normativos. Ellas lo relacionan con la moral de tradici&oacute;n cristiana.<strong> </strong>&ldquo;En la gran mayor&iacute;a de comentarios que hemos analizado los usuarios exigen un proceso de redenci&oacute;n en el que las personas gordas tienen que ganarse el premio que representa tener un cuerpo delgado&rdquo;, desarrolla Martin-Vicario y a&ntilde;ade que &ldquo;Es una forma de juicio que ya hab&iacute;a aparecido anteriormente, por ejemplo con la cirug&iacute;a bari&aacute;trica&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque esa vigilancia de los famosos afecte tambi&eacute;n a las celebridades masculinas, quienes est&aacute;n sometidas a un escrutinio m&aacute;s estricto son las femeninas y las personas con identidades de g&eacute;nero no normativas. &ldquo;A ellas se les pide responder a un doble est&aacute;ndar muy contradictorio: por una parte, la industria del entretenimiento y medi&aacute;tica les pide ajustarse a unos c&aacute;nones de belleza muy limitantes y, al mismo tiempo, que todo el trabajo est&eacute;tico que conlleva esto no se note o que no sea visible&rdquo;, formula Castellv&iacute;-Lloveras.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En la gran mayoría de comentarios que hemos analizado los usuarios exigen un proceso de redención en el que las personas gordas tienen que ganarse el premio que representa tener un cuerpo delgado</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Lara Martin-Vicario</span>
                                        <span>—</span>  profesora de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la UIC
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En el caso de las famosas con cuerpos no normativos que hicieron de su figura una forma de resistencia, como la cantante Lizzo, la cr&iacute;tica ha sido mucho m&aacute;s despiadada cuando han adelgazado dr&aacute;sticamente. &ldquo;A aquellas que no encajan en estos patrones hegem&oacute;nicos se les exige que sean coherentes y que no traicionen sus ideales. Todo esto bajo una mirada profundamente individualista y neoliberal, que tiende a obviar las presiones estructurales que afectan a estas mujeres, y enmarca este trabajo est&eacute;tico como &lsquo;decisiones personales&rsquo;, completa la profesora de la UPF.
    </p><p class="article-text">
        Para Lara Martin-Vicario, estas figuras p&uacute;blicas que tienen tanta exposici&oacute;n medi&aacute;tica tienen responsabilidad a la hora de contribuir al estereotipo de un cuerpo deseable, correcto y aspiracional. &ldquo;Son figuras con muchos privilegios y recursos econ&oacute;micos, que tienen agencia para incidir positivamente en diversificar las representaciones que vemos en las pantallas&rdquo;, comenta. Pero en lugar de ayudar a la aceptaci&oacute;n de que todos los f&iacute;sicos son v&aacute;lidos, se ha terminado por establecer un canon de belleza basado en la <a href="https://www.eldiario.es/era/eterno-retorno-culto-delgadez-extrema_129_10572891.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">delgadez extrema</a>. Todos los logros del movimiento<em> body positive</em> se han esfumado en cuesti&oacute;n de meses.
    </p><p class="article-text">
        Pero las acad&eacute;micas tambi&eacute;n creen que es importante ir m&aacute;s all&aacute; y analizar el fen&oacute;meno de manera m&aacute;s estructural. No son solo las famosas &ndash;como construcciones sociales, no como personas individuales&ndash; las que fomentan este modelo de belleza sino que es la suma de muchos m&aacute;s factores que van desde las tallas de la ropa del <em>fast fashion</em> a la convenci&oacute;n social que considera un piropo comentar la bajada de peso de alguien. &ldquo;En Espa&ntilde;a queda much&iacute;simo trabajo por hacer para desmontar un imaginario social gordof&oacute;bico que representa una grave amenaza para la salud de todas&rdquo;, concluye Castellv&iacute;-Lloveras.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/pastillas-zapatillas-delgadez-esfuerzos-ozempic-convertido-forma-juicio_1_13369385.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Jul 2026 20:53:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Menos pastillas y más zapatillas”: cómo la delgadez “sin esfuerzos” de Ozempic se ha convertido en otra forma de juicio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tendencias,Belleza,Ozempic]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mantenerse calvo en un mundo que quiere que te pongas pelo a toda costa: “Me han dicho que es como rendirse muy pronto”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/mantenerse-calvo-mundo-quiere-pongas-pelo-costa-han-dicho-rendirse-pronto_1_13280619.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3336779e-2439-4d7c-9583-ced0efeaf21f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mantenerse calvo en un mundo que quiere que te pongas pelo a toda costa: “Me han dicho que es como rendirse muy pronto”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La proliferación de anuncios y clínicas que promocionan los injertos de pelo incitan a los hombres calvos a operarse en un momento en que la alopecia ha pasado a verse como un defecto a remediar más que como lo que es: una patología que no entraña ningún riesgo</p><p class="subtitle">Entrevista - Leticia Sala, escritora: “El poder envejecer en paz va a pertenecer solo a las clases más privilegiadas”</p></div><p class="article-text">
        Motivo de ligera chanza, que los hombres pierdan pelo a edades tempranas ha dejado de ser un fen&oacute;meno visto como algo natural a ser tratado como un defecto a remediar. La proliferaci&oacute;n de cl&iacute;nicas y publicidad que incitan al injerto comienza a hacer su efecto en unos varones que se debaten entre aceptar su naturaleza o intentar retocarla, en ocasiones derivado de la presi&oacute;n externa. El incremento del uso de medicamentos como el minoxidil y la finasterida dan buena cuenta de c&oacute;mo la preocupaci&oacute;n por la alopecia ha ido a m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La calvicie tiene ahora otra lectura social. El psic&oacute;logo Glen Jankowski, profesor en la Universidad de Dubl&iacute;n, investiga precisamente eso: en <em>Branding Baldness</em> (Construyendo la imagen de la calvicie), expone c&oacute;mo esa insatisfacci&oacute;n masculina ha sido explotada con la proliferaci&oacute;n de medicamentos y tratamientos est&eacute;ticos en los &uacute;ltimos a&ntilde;os hasta reconfigurar su percepci&oacute;n. Lo que antes se asum&iacute;a como destino, ahora se presenta como elecci&oacute;n. En una entrevista con The New York Times, el investigador explic&oacute; que los hombres calvos saben que su apariencia f&iacute;sica es normal, &ldquo;pero se encuentran en un entorno que les dice que eso es un problema, que les acabar&aacute; afectando&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a es el pa&iacute;s con m&aacute;s calvos del mundo, <a href="https://medihair.com/es/estadisticas-47-paises-con-mas-hombres-calvos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el 44,5% de los hombres</a> presenta alg&uacute;n grado de calvicie, seg&uacute;n la plataforma Medihair. Adem&aacute;s, el 90% de los casos se debe a la alopecia andr&oacute;gina, impulsada por factores gen&eacute;ticos y hormonales. Pablo Garc&iacute;a, que vive en Madrid y tiene 58 a&ntilde;os, es uno de ellos. Cuando estaba a punto de dejar los 40 atr&aacute;s, empez&oacute; a notar ca&iacute;da del cabello: &ldquo;Yo he sido siempre muy pel&oacute;n, as&iacute; que fue una putada. La tentaci&oacute;n es peinarte de tal forma que se tapen los espacios sin pelo, pero no es una soluci&oacute;n definitiva&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La experiencia que vivi&oacute; un amigo que se someti&oacute; a los injertos anim&oacute; a este profesional de la publicidad a repetir la haza&ntilde;a hace tres a&ntilde;os. &ldquo;Desde entonces hago un proselitismo descarado. Lo digo hasta en el vestuario del gimnasio. Veo a alguien joven que se empieza a quedar sin pelo y pienso que d&oacute;nde va as&iacute;, que se vaya a la cl&iacute;nica ya&rdquo;, dice.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Veo a alguien joven que se empieza a quedar sin pelo y pienso que dónde va así, que se vaya a la clínica ya</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pablo García</span>
                                        <span>—</span> excalvo, 58 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Hacerse fuerte en la calvicie</h2><p class="article-text">
        Esta falta de pudor a la hora de hablar de los injertos de pelo que marca las palabras de Garc&iacute;a &mdash;&eacute;l mismo reconoce que llega a ser &ldquo;obsceno&rdquo; con el tema&mdash; se contrapone a otras experiencias ligadas a la alopecia. La aparici&oacute;n de las distintas opciones para combatir la calvicie se ha convertido en una forma de presi&oacute;n est&eacute;tica hacia los varones. V&iacute;ctor Yusty empez&oacute; a perder pelo con 22 a&ntilde;os. Ahora tiene 31 y, tras &ldquo;aguantar de las rentas un tiempo&rdquo;, como recuerda, al final decidi&oacute; raparse. &ldquo;Vi c&oacute;mo se hac&iacute;an los injertos, me dio grima y pas&eacute;&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la presi&oacute;n lleg&oacute; por parte de su madre, que le dec&iacute;a que ten&iacute;a que tener pelo s&iacute; o s&iacute;, o hacer algo para evitar su ca&iacute;da. Este vigilante de seguridad tambi&eacute;n se vio expuesto a numerosos anuncios sobre cl&iacute;nicas de injerto capilar que le aparec&iacute;an en redes sociales, col&aacute;ndose entre <em>storie</em> y <em>storie</em> de Instagram, y que llegaban a mostrar fotos del antes y el despu&eacute;s de un hombre que se hab&iacute;a realizado injertos. &ldquo;Como estaba buscando informaci&oacute;n sobre lo que me pasaba, el algoritmo me ense&ntilde;aba esa publicidad&rdquo;, cuenta.
    </p><p class="article-text">
        Cuando hace cuatro a&ntilde;os Iv&aacute;n cumpli&oacute; los 24, se le empez&oacute; a caer el pelo. &Eacute;l ya sospechaba que podr&iacute;a pasar: todos los varones de su familia han experimentado un proceso similar. &ldquo;Cuando pas&oacute;, a m&iacute; me doli&oacute;. Fue un momento chunguillo&rdquo;, se sincera este profesor de academia. A pesar de que se inform&oacute;, descart&oacute; el injerto porque le parec&iacute;a una cosa &ldquo;desagradable en todos los sentidos&rdquo;. &ldquo;S&iacute; tuve algo de miedo cuando pensaba en ligar, pero eso es algo de tu autopercepci&oacute;n, no tanto por los dem&aacute;s&rdquo;, a&ntilde;ade este onubense vecino de Sevilla.
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;la alopecia es un problema que va m&aacute;s all&aacute; de la cuesti&oacute;n est&eacute;tica? Mar&iacute;a Garayar Cantero, dermat&oacute;loga y tric&oacute;loga, la define como una patolog&iacute;a capilar: &ldquo;Se produce porque los receptores de los fol&iacute;culos pilosos experimentan un adelgazamiento progresivo hasta que se hacen tan finos que desaparecen&rdquo;. De todas formas, apunta que la alopecia no entra&ntilde;a ning&uacute;n peligro para la salud, m&aacute;s all&aacute; de que se pierde protecci&oacute;n contra el sol en la cabeza.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Iván, de 28 años, cuenta que cuando se empezó a quedar calvo le dolió –‘fue un momento chunguillo’–, pero descartó el implante por parecerle ‘desagradable en todos los sentidos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esta experta precisa que cada vez es mayor la preocupaci&oacute;n en los hombres j&oacute;venes: &ldquo;Es positivo porque se puede tratar m&aacute;s a tiempo y poner medidas menos invasivas&rdquo;. De cara a un posible injerto, Garayar afirma que es una cirug&iacute;a capilar &ldquo;bastante segura y con pocos riesgos&rdquo;. Y apunta que muchos pacientes le han comentado c&oacute;mo despu&eacute;s de ponerse pelo han recuperado su confianza, autoestima y seguridad.
    </p><h2 class="article-text">Los medicamentos como cortapisas</h2><p class="article-text">
        Al alicantino Francisco Ruzafa, tambi&eacute;n de 31 a&ntilde;os, le empieza a clarear la cabeza. Siempre fue de los que menos pelo y densidad tuvo en su entorno: &ldquo;Cuando lo pensaba con unos 18 a&ntilde;os, s&iacute; me era algo m&aacute;s limitante. Me ve&iacute;a muy mayor para lo joven que era&rdquo;. No ha decidido raparse porque piensa que se ver&aacute; con mucha cabeza. Y es que, en el mundo de los calvos, tener el coco redondo parece que tambi&eacute;n se premia. &ldquo;Esto hay que llevarlo con dignidad y no forzar las cosas. Mi padre tuvo una cortinilla de cuatro pelos, en plan Torrente, y yo por supuesto que me rapar&iacute;a antes de llegar a ese punto&rdquo;, confiesa.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;S&iacute; que me he visto incitado a ponerme pelo, no tanto presionado. Algo que s&iacute; que me han dicho es que estar calvo a esta edad es como rendirse muy pronto a ser mayor. Ahora todos queremos alargar la etapa de la juventud y tener moto, y ser calvo es un lastre para eso&rdquo;, desarrolla este ingeniero industrial afincado en Madrid, que reconoce que la obligatoriedad de medicarse durante a&ntilde;os con minoxidil y finasterida tras el implante le aleja de la idea operarse.
    </p><p class="article-text">
        Jordi Magriny&agrave;, vocal del Col&middot;legi de Farmac&egrave;utics de Barcelona (COFB), precisa que &ldquo;son medicamentos que uno los tiene que tomar con la prescripci&oacute;n exacta del m&eacute;dico y la indicaci&oacute;n del dermat&oacute;logo, ya que tienen muchos posibles efectos secundarios que desde la farmacia comentamos a la hora de dispensarlos&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En los dos últimos años, casi se ha duplicado el uso de productos como el minoxidil y la finasterida</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Jordi Magrinyà</span>
                                        <span>—</span> Col·legi de Farmacèutics de Barcelona
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pudiera parecer que los calvos se hacen fuertes a la hora de aceptar su realidad, y lo es sin duda en algunos casos, pero la experiencia de los especialistas en consulta apunta en otra direcci&oacute;n. El mismo Magriny&agrave; confirma que desde hace a&ntilde;os se ha visto un gran incremento de aquellos j&oacute;venes que a partir de los 24 a&ntilde;os comienzan a tratarse las alopecias. &ldquo;En los dos &uacute;ltimos a&ntilde;os, casi se ha duplicado el uso de productos como el minoxidil y la finasterida&rdquo;, asegura el tambi&eacute;n farmac&eacute;utico comunitario. Asimismo, sostiene que en este fen&oacute;meno opera una &ldquo;gran presi&oacute;n est&eacute;tica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Un estudio que <a href="https://www.actasdermo.org/es-prescribing-habits-for-androgenetic-alopecia-articulo-S0001731026000281" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">analiz&oacute;</a> la prescripci&oacute;n para la alopecia andr&oacute;gina entre m&aacute;s de 200 dermat&oacute;logos espa&ntilde;oles en 2024 se&ntilde;ala que el minoxidil oral fue el tratamiento m&aacute;s prescrito (89,1%) para este tipo de patolog&iacute;a. En comparaci&oacute;n con los datos recogidos en 2019-2020, se aprecia c&oacute;mo aumenta la prescripci&oacute;n de minoxidil oral y una disminuci&oacute;n en el uso de minoxidil t&oacute;pico, pues en aquella ocasi&oacute;n el minoxidil oral fue prescrito por el 50,6% de los encuestados.
    </p><p class="article-text">
        La misma investigaci&oacute;n certifica que la dutasterida oral ha reemplazado a la finasterida como el antiandr&oacute;geno m&aacute;s recetado para esta alopecia. Y si hace siete a&ntilde;os solo el 4,9% de los dermat&oacute;logos afirmaron realizar trasplantes capilares, en 2024 la cifra aument&oacute; al 18,5%. &ldquo;Este aumento podr&iacute;a reflejar una mayor concienciaci&oacute;n y demanda de procedimientos de restauraci&oacute;n capilar, si bien no se puede descartar un posible sesgo en la encuesta&rdquo;, apuntan.
    </p><h2 class="article-text">Calva con gusto no pica</h2><p class="article-text">
        La presi&oacute;n externa por ponerse pelo se ha dejado ver hasta en artefactos de entretenimiento como el <em>docureality</em> <em>Pombo</em>, que sigue la vida de la familia de la archiconocida <em>influencer</em> patria Mar&iacute;a Pombo, donde el marido de Luc&iacute;a Pombo, el empresario &Aacute;lvaro L&oacute;pez Huerta, acaba accediendo a hacerse un injerto de pelo por insistencia de la piloto. En el v&iacute;deo en el que la pareja anuncia su embarazo, as&iacute; como en otras apariciones en sus redes sociales, L&oacute;pez Huerta aparece con las marcas propias de la cabeza posinjerto.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Esto hay que llevarlo con dignidad y no forzar las cosas. Mi padre tuvo una cortinilla de cuatro pelos, en plan Torrente, y yo por supuesto que me raparía antes de llegar a ese punto</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Francisco Ruzafa</span>
                                        <span>—</span> 31 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por el contrario, Pep Molina es un ac&eacute;rrimo defensor de los calvos como &eacute;l. Este mallorqu&iacute;n de 33 a&ntilde;os, guionista y creador digital, lleg&oacute; a parodiar la primera convenci&oacute;n de calvos con barba de Espa&ntilde;a, un <em>sketch</em> que realiz&oacute; para El Peri&oacute;dico. &ldquo;Yo empec&eacute; muy pronto con la alopecia, a los 12 a&ntilde;os, y justo me empez&oacute; a salir barba a saco&rdquo;, recuerda. Cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s, decidi&oacute; dejar de tratarse con productos como el minoxidil. En torno a los 20 a&ntilde;os se decant&oacute; por el rapado. &ldquo;Soy extrovertido, pero mis interacciones estaban condicionadas por el hecho evidente de que me estaba quedando calvo y era demasiado joven&rdquo;, reconoce.
    </p><p class="article-text">
        Se define antes como calvo que rapado. &ldquo;Una parte de mi cabeza es terreno yermo donde han echado sal&rdquo;, comenta con gracia. Aquella inseguridad juvenil ha quedado atr&aacute;s. Tanto, que Molina convoc&oacute; a varios calvos con barba para abordar lo que &eacute;l denomina como &ldquo;tribu urbana sin diagnosticar, en donde hay una compensaci&oacute;n rara entre el pelo que tienes en la barba en comparaci&oacute;n con el de la cabeza&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A partir de un<em> frame</em> de aquella producci&oacute;n alg&uacute;n avispado cre&oacute; el meme ya convertido en <em>sticker</em> en el que aparecen varios de los participantes abrazados con el texto &ldquo;qu&eacute; calvario&rdquo;. La misma sorna aparece en el meme que tilda de &ldquo;barbarie&rdquo; a los calvos con barba, a quienes Jordi Ganchitos dedic&oacute; una canci&oacute;n: &ldquo;Calvo con barba, si justifica lo que falta en la calva, tiene el cabello del rev&eacute;s. Al&eacute;jate de un calvo con barba bailando reguet&oacute;n en una disco de pachanga, al&eacute;jate de un calvo con barba y si lleva un pendiente mejor huye para tu casa&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Qué calvario, en versión &#039;sticker&#039;.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de las bromas sobre los hombres que sufren alopecia, la proliferaci&oacute;n de cl&iacute;nicas est&eacute;ticas que ofertan injertos capilares y su publicidad supone una de las principales presiones est&eacute;ticas para aquellos que no tienen pelo en la cabeza. Mientras que unos aseguran que han recuperado la seguridad en s&iacute; mismos tras someterse a la intervenci&oacute;n, otros pugnan por mejorar su autopercepci&oacute;n y superar c&aacute;nones superficiales. Sea como sea, la cuesti&oacute;n es gustarse a uno mismo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guillermo Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/mantenerse-calvo-mundo-quiere-pongas-pelo-costa-han-dicho-rendirse-pronto_1_13280619.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Jun 2026 19:52:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mantenerse calvo en un mundo que quiere que te pongas pelo a toda costa: “Me han dicho que es como rendirse muy pronto”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tendencias,Belleza,Estética,Dermatología,Cabello]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Leticia Sala, escritora: “El poder envejecer en paz va a pertenecer solo a las clases más privilegiadas”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/leticia-sala-escritora-envejecer-paz-pertenecer-clases-privilegiadas_1_13214642.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d9f2abc4-0a39-4dcd-8106-b7d38ecf99aa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Leticia Sala, escritora: “El poder envejecer en paz va a pertenecer solo a las clases más privilegiadas”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La autora barcelonesa publica 'Dame veneno que quiero vivir. Skincare, bótox, miedo a envejecer y linaje femenino' en la colección Nuevos cuadernos de Anagrama, un ensayo sobre la presión estética que huye de los juicios y promueve la concienciación</p><p class="subtitle">El primer pinchazo: por qué cada vez más gente pasa de la crema antiarrugas a la jeringuilla</p></div><p class="article-text">
        Cuando parec&iacute;a que el sentido com&uacute;n ganaba la batalla a la cultura de la dieta, lleg&oacute; la obsesi&oacute;n por la piel inmaculada. Sin manchas, rojeces, marcas de acn&eacute; ni arrugas, por supuesto. Inyectarse b&oacute;tox o seguir una rutina de <em>skincare</em> de diez pasos se considera algo corriente. Sobre todo desde que <a href="https://www.eldiario.es/era/primer-pinchazo-vez-gente-pasa-crema-antiarrugas-jeringuilla_1_12208879.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&lsquo;los pinchacitos&rsquo;</a> se han abaratado y la gama de cosm&eacute;ticos es casi inabarcable. Adem&aacute;s, hay una novedad: la edad para entrar en la rueda del rostro perfecto ha descendido <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/obsesionadas-skin-care-12-anos-he-visto-ninas-compraban-productos-retinol_1_10613208.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hasta la preadolescencia</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La escritora Leticia Sala, autora de t&iacute;tulos como <em>Los cisnes de Macy&rsquo;s</em> (Reservoir Books) y exitosa <em>newsletter </em><a href="https://leticiasala.substack.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Magical Thinking</em></a>, observ&oacute; este nuevo mandamiento est&eacute;tico y decidi&oacute; bucear en sus profundidades. De su investigaci&oacute;n naci&oacute; <em>Dame veneno que quiero vivir. Skincare, b&oacute;tox, miedo a envejecer y linaje femenino</em>, un ensayo publicado en la colecci&oacute;n Nuevos cuadernos de Anagrama. Una reflexi&oacute;n que huye de los juicios y promueve la concienciaci&oacute;n. &ldquo;Quiz&aacute; quien lo lea, la pr&oacute;xima vez que vea a su amiga, igual se lo plantee dos veces antes de <a href="https://www.eldiario.es/era/responder-amigas-critican-propio-peso-aspecto_1_13199475.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">decirle que tiene una arruga</a>&rdquo;&rsquo;, dice a elDiario.es. &ldquo;Tengo esperanza de que podamos hacer peque&ntilde;os cambios individuales que operan en la cotidianidad&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En los agradecimientos finales cuenta que aplaz&oacute; otros proyectos para sacar con premura este ensayo. &iquest;Por qu&eacute; tanta prisa?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo pienso que los escritores podemos escribir desde miles de lugares: desde la memoria, desde la nostalgia, etc&eacute;tera. Pero hay un tipo de mirada, un tipo de impulso que surge cuando vemos un cambio en la realidad. Este libro viene de esa percepci&oacute;n, sent&iacute; que me hab&iacute;a ido al ba&ntilde;o un momento en medio de una peli y hab&iacute;a vuelto y ya no entend&iacute;a nada de la trama.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Habla de la violencia est&eacute;tica, que es un t&eacute;rmino que acu&ntilde;&oacute; la soci&oacute;loga especialista en Estudios de la Mujer Esther Pineda en 2012. &iquest;Qu&eacute; significa?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pineda supo leer una realidad que probablemente nos ha pasado a muchas mujeres en los momentos m&aacute;s cotidianos. Por ejemplo, yo fui a hacerme un tratamiento facial, una hidrataci&oacute;n &lsquo;inocente&rsquo; y la esteticista me pregunt&oacute; si dorm&iacute;a de lado. Yo estaba muy impresionada por su capacidad de adivinar algo imposible de saber y ella me dijo: &ldquo;Es que no hace falta que me lo jures, tu escote habla solo&rdquo;. Ese comentario, supuestamente libre de malicia, ampli&oacute; una zona problem&aacute;tica de mi cuerpo.
    </p><p class="article-text">
        Para m&iacute; esto es la violencia est&eacute;tica. Yo planteo este ejemplo del escote para que cada persona que lo lea se lo lleve a su propia experiencia y se d&eacute; cuenta. Creo que hay mucho trabajo colectivo por hacer para cambiar el lenguaje, porque tiene unos efectos m&aacute;s profundos de los que quiz&aacute;s pensamos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Primero fue la cultura de la dieta, ahora la necesidad de la piel perfecta &iquest;Nos encontramos en un momento &aacute;lgido de violencia est&eacute;tica contra las mujeres?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo creo que s&iacute;. Es curioso lo que ha llegado a cambiar este tema desde que mand&eacute; el libro a imprenta, aunque por suerte llegu&eacute; a comentar el tema del <a href="https://www.eldiario.es/temas/ozempic/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ozempic</a> en el texto. Hubo un momento donde parec&iacute;a que colectivamente est&aacute;bamos benefici&aacute;ndonos del <a href="https://www.eldiario.es/era/talla-mediana-tendencia-redes-desatado-debate-diversidad-corporal_1_12138425.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">movimiento </a><a href="https://www.eldiario.es/era/talla-mediana-tendencia-redes-desatado-debate-diversidad-corporal_1_12138425.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>body positive</em></a> y ve&iacute;amos a mujeres con diferentes cuerpos en campa&ntilde;as de publicidad, etc&eacute;tera. Pero, de pronto, lleg&oacute; la nueva obsesi&oacute;n por frenar el envejecimiento en el rostro y adem&aacute;s se le est&aacute; a&ntilde;adiendo la <a href="https://www.eldiario.es/era/eterno-retorno-culto-delgadez-extrema_129_10572891.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">vuelta a la hiperdelgadez.</a> Ahora las dos, la piel y la figura, est&aacute;n en el foco.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque tambi&eacute;n hay un enorme despertar, porque las mujeres hace much&iacute;simos a&ntilde;os que estamos d&aacute;ndole vueltas a esto. Hay miles de mujeres que est&aacute;n ahora denunciando en Espa&ntilde;a y en el resto del mundo aspectos relacionados con este tema. A ver qu&eacute; acaba pasando.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando le comenté a mis amigos que el bótox es un veneno, no lo sabían. Siento que no se están llegando a conocer sus efectos a medio o largo plazo; insisten en que el bótox es inocuo porque el cuerpo lo reabsorbe y se va, pero no es tan cierto</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Esa violencia est&eacute;tica est&aacute; promovida, en gran parte, por unos titanes muy complicados de vencer: la industria cosm&eacute;tica y la farmac&eacute;utica.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es muy f&aacute;cil pensar que eres menos que una hormiga al lado de unos monstruos como la industria cosm&eacute;tica y el sector farmac&eacute;utico, que es de los m&aacute;s poderosos que existe. Encima van y se juntan, porque ya tenemos asimilado que si una crema es de farmacia, entonces es buena. Pero, al mismo tiempo, hay peque&ntilde;os movimientos que quiero creer que despertar&aacute;n un poquito la conciencia colectiva en ese aspecto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De hecho, hay gente que ya est&aacute; intentando que no exista la palabra &lsquo;antiedad&rsquo; [algunos medios, activistas y marcas]. Es horrorosa, porque la edad es lo que nos hace ganar a la muerte, ir ganando a&ntilde;os. As&iacute; que, como m&iacute;nimo, siempre es mejor que no haya una pasividad extrema de aceptar que envejecer est&aacute; mal, que las arrugas son el enemigo y conformarnos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El </strong><em><strong>skincare</strong></em><strong> se ha amparado bajo el paraguas del autocuidado. Un t&eacute;rmino un tanto tramposo. Se identifica como algo positivo, pero tambi&eacute;n puede convertirse en una obligaci&oacute;n cotidiana m&aacute;s.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sobre todo a las mujeres, que siempre hemos estado asociadas al cuidado: el que se supone que tengo que dar a mis hijos, a mis padres cuando sean mayores o a lo que sea, ahora es para m&iacute;. Pero como t&uacute; bien dices, es una trampa. Hay un momento en el libro en el que hago una peque&ntilde;a distinci&oacute;n entre lo que es autocuidado y lo que es esclavitud.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Creo que no hay nada de malo, sino que es precioso, hacer un ritual [de autocuidado] con nosotras mismas. Como ponerme una mascarilla el domingo por la noche y ver <em>Aqu&iacute; no hay quien viva</em> con mi pareja, por ejemplo. Solo faltar&iacute;a que tuviese que sentirme mal por eso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero es diferente que bajo esa premisa yo me someta a retoques que, o bien me dan miedo porque no me gustan las agujas, o bien no tengo muy claro los efectos que eso puede tener, o bien son car&iacute;simos y me estoy endeudando para llegar a ellos. Eso no es autocuidado, es otra cosa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hace una comparaci&oacute;n del b&oacute;tox con la hero&iacute;na en cuanto a la adicci&oacute;n y la dependencia emocional. Podr&iacute;a asociarse tambi&eacute;n al efecto que pueden tener los ansiol&iacute;ticos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Totalmente, al final, es algo a lo que est&aacute;s enganchado, sea hero&iacute;na o lo que sea: tiene un efecto que dura solo un tiempo y necesitas volver a &eacute;l para volver a sentirlo. Despu&eacute;s de la epidemia de la hero&iacute;na en los 80, la adicci&oacute;n al tabaco, al tel&eacute;fono&hellip; meternos ahora en otra nueva igual es como para pens&aacute;rselo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando yo le coment&eacute; a mis amigos, que no viven en una cueva ni son tontos precisamente, que el b&oacute;tox es un veneno, no lo sab&iacute;an. Siento que no se est&aacute;n llegando a conocer los efectos m&aacute;s a medio o largo plazo, porque todo el rato insisten en que el b&oacute;tox es inocuo porque el cuerpo lo reabsorbe y se va. Por eso me extiendo en el texto citando a gente que ha investigado sobre el tema, porque no es tan cierto que el b&oacute;tox se acaba yendo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Me sabe mal cuando veo a mi alrededor mujeres que esconden que se ponen bótox para no sentirse juzgadas. Como sociedad hemos impuesto que esa mujer tenga que parecer joven pese a su edad y encima lo tiene que esconder</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Y luego que realmente tiene un efecto en nuestra forma de sentir, que eso es apabullante. Afecta en la forma en la que leemos las emociones de los dem&aacute;s y disminuye la ira. Hasta los a&ntilde;os 80, el diagn&oacute;stico &lsquo;histeria&rsquo; estaba totalmente ligado a la mujer en los libros de psicolog&iacute;a normales: no se nos permit&iacute;a enfadarnos y si nos enfad&aacute;bamos &eacute;ramos unas hist&eacute;ricas. Pues tal vez hay que plantearse si ponerse b&oacute;tox y que disminuya esa ira es una buena idea. Porque no nos hemos ganado la capacidad de enfado para que ahora venga un producto y nos la vuelva a quitar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Aunque ya no sea un tema tab&uacute; y mucha gente diga abiertamente que se ha puesto b&oacute;tox, a&uacute;n se sigue culpabilizando, de alguna manera, a &lsquo;la v&iacute;ctima&rsquo; de haber seguido las normas del sistema.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        No se me hab&iacute;a ocurrido esta forma de decirlo, me encanta lo de que al final es culpabilizar a la v&iacute;ctima. Yo todo rato intento matizar que estoy dando esta informaci&oacute;n, pero no soy del culto antib&oacute;tox, porque me sabe mal cuando veo a mi alrededor mujeres que esconden que se lo ponen para no sentirse juzgadas. Como sociedad hemos impuesto que esa mujer tenga que parecer joven pese a su edad y encima lo tiene que esconder.
    </p><p class="article-text">
        Ponerse extremista ser&iacute;a otro modo de mantenernos separadas y una forma muy f&aacute;cil de que siguiera ganando el patriarcado y esas creencias, que por suerte las estamos desbancando ya, de que entre las mujeres nos llevamos mal. Dentro de darle una vuelta a lo del b&oacute;tox, no me gustar&iacute;a que una mujer se sintiera enjuiciada porque ser&iacute;a un fracaso de este libro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los inyectables son tambi&eacute;n una cuesti&oacute;n de clase. Con su extensi&oacute;n por abaratamiento y accesibilidad, quiz&aacute; finalmente quien no se los aplique ser&aacute; la gente que no tenga dinero o la que tengan tanto que puedan decidir no hacerlo sin que ello tenga consecuencias en su trabajo o su vida personal.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Absolutamente, me encanta esta observaci&oacute;n. En el libro menciono a Carlota Casiraghi y cito un art&iacute;culo en el que dec&iacute;an que iba como con la cara lavada y no se hab&iacute;a hecho nada, de forma positiva. Parece que el poder envejecer en paz va a pertenecer solo a las clases absolutamente m&aacute;s privilegiadas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Habla tambi&eacute;n de los de las ni&ntilde;as que empiezan con la rutina del </strong><em><strong>skincare</strong></em><strong> cuando son muy peque&ntilde;as, las &lsquo;Sephora Kids&rsquo;. &iquest;De d&oacute;nde sacan el dinero las ni&ntilde;as para comprar todos esos productos, por muy baratos que sean?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Has dado en el clavo con algo que yo no me pregunto en el libro pero, efectivamente, de alg&uacute;n lugar ha de salir ese dinero y ah&iacute; est&aacute; la responsabilidad, es ah&iacute; donde est&aacute; el foco. Y, por norma general, son los padres quienes dan ese dinero. Ya hay un consentimiento expreso o t&aacute;cito de que estos ni&ntilde;os accedan a estos productos aunque la dermatolog&iacute;a est&aacute; viendo m&aacute;s casos de dermatitis de los que nunca ha habido.
    </p><p class="article-text">
        No me gustar&iacute;a que una mujer que s&iacute; que ha recurrido a tratamiento se sintiera mal por este libro, pero en el colectivo de las ni&ntilde;as me parece que esa tolerancia ya no procede tanto. Yo creo que s&iacute; es importante levantar la voz un poco m&aacute;s alto y decir: &ldquo;Estas ni&ntilde;as son esponjas. Ahora mismo todo lo que hagan y lo que se les diga, no va a ser tan f&aacute;cil de que luego se lo quiten de su sistema&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Porque todo lo que te pasa en la infancia y en la adolescencia se te queda grabado para el resto de tu vida. S&iacute;, todos vamos a estar bajo ese paraguas de la presi&oacute;n est&eacute;tica, etc&eacute;tera; pero intentemos que no les llegue tan pronto, que puedan tener una infancia un poco inocente antes de enterarse de que su cuerpo va a ser una moneda de cambio para tantas cosas. Y me da mucha pena, por eso al final del libro hago esa menci&oacute;n a que quiz&aacute;s la madre es la primera <em>influencer.</em>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Todos vamos a estar bajo el paraguas de la presión estética, pero intentemos que [a las niñas] no les llegue tan pronto, que puedan tener una infancia un poco inocente antes de enterarse de que su cuerpo va a ser una moneda de cambio para tantas cosas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Explica que los beb&eacute;s aprenden a entender la realidad a trav&eacute;s de las caras de sus madres. Pero si el b&oacute;tox paraliza los m&uacute;sculos, esos rostros no se mueven.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay evidencia cient&iacute;fica de que el beb&eacute; necesita la emoci&oacute;n de su madre para sobrevivir. Necesitan verla re&iacute;r, fruncir el ce&ntilde;o, etc&eacute;tera, porque les est&aacute; ayudando a leer la realidad, es el puente para comprender este mundo en el que les han metido.
    </p><p class="article-text">
        Las chicas que ahora tienen 20 a&ntilde;os y est&aacute;n empezando con el baby b&oacute;tox para prevenir la aparici&oacute;n de arrugas, cuando decidan ser madres quiz&aacute; con 35 a&ntilde;os, llevar&aacute;n 15 con b&oacute;tox bajo la piel. Seguramente, habr&aacute;n tenido que aumentar la dosis y muy probablemente ah&iacute; habr&aacute;n perdido mucha expresi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Soy consciente que puede sonar dist&oacute;pico, pero no quer&iacute;a dejar de ponerlo. Y hago una menci&oacute;n al psicoanalista Massimo Recalcati, que dec&iacute;a que incluso le puede provocar una tremenda angustia al ni&ntilde;o no ver esas expresiones en la madre, porque &iquest;c&oacute;mo va a saber este beb&eacute; si es porque tiene una depresi&oacute;n o es porque usa b&oacute;tox?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>El libro termina con una serie de propuestas individuales y colectivas. &iquest;Cu&aacute;les cree que son las esenciales?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a lo colectivo, yo veo factible que la educaci&oacute;n empiece en los colegios. &iquest;Por qu&eacute; no hacemos que vengan dermat&oacute;logos a los colegios a explicarles que lo que est&aacute;n haciendo ahora tiene consecuencias el d&iacute;a de ma&ntilde;ana? Como se hizo en su momento con la educaci&oacute;n sobre salud sexual, que nos ense&ntilde;aban c&oacute;mo se pon&iacute;a un preservativo. Es posible que los chavales les escuchen antes a ellos que a sus padres.
    </p><p class="article-text">
        Y luego en las propuestas individuales es un poco lo de antes, que yo creo mucho en el efecto osmosis. Ojal&aacute; haya m&aacute;s conversaci&oacute;n social al respecto, si ahora mismo otras mujeres hubieran escuchado esta conversaci&oacute;n que estamos teniendo, estoy segura de que alucinar&iacute;an con la violencia est&eacute;tica que han recibido y algo peque&ntilde;o se transformar&iacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/leticia-sala-escritora-envejecer-paz-pertenecer-clases-privilegiadas_1_13214642.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 12 May 2026 20:19:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Leticia Sala, escritora: “El poder envejecer en paz va a pertenecer solo a las clases más privilegiadas”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Estética,Bótox,Envejecimiento,Piel,Tendencias,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Friend bombing': la trampa de las nuevas amistades que pasan bruscamente de la intimidad e idealización al silencio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/friend-bombing-trampa-nuevas-amistades-pasan-bruscamente-intimidad-e-idealizacion-silencio_1_13329096.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/82e15a4a-3e3f-473d-b3d5-6915226453da_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Friend bombing&#039;: la trampa de las nuevas amistades que pasan bruscamente de la intimidad e idealización al silencio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El fenómeno describe relaciones que nacen con una intensidad desbordante pero terminan abruptamente. ¿Qué revela esta tendencia sobre la manera en la que establecemos nuestros vínculos? </p><p class="subtitle">Cómo volver al sexo, al amor y a las citas después de mucho tiempo en una relación</p></div><p class="article-text">
        Durante meses compartieron comidas, secretos, mensajes a cualquier hora y planes de fin de semana. Hubo declaraciones de amistad que casi sonaban a amor: &ldquo;Eres la persona m&aacute;s importante de mi vida&rdquo;. Despu&eacute;s, un d&iacute;a cualquiera, el silencio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No hubo una discusi&oacute;n. Tampoco una conversaci&oacute;n ni una despedida. Simplemente, dej&oacute; de contestar a sus mensajes. La amistad que hab&iacute;a ocupado un lugar central en su realidad, se evapor&oacute; con la misma rapidez con la que hab&iacute;a aparecido.
    </p><p class="article-text">
        Historias como esta empiezan a encontrar un nombre en redes sociales y en la literatura especializada: <em>friend bombing</em>. Un t&eacute;rmino que toma prestado el concepto de <em>love bombing</em>, habitual en el &aacute;mbito de las relaciones rom&aacute;nticas contempor&aacute;neas, que sirve para describir aquellas amistades que se construyen a una velocidad vertiginosa mediante atenci&oacute;n constante, sensaci&oacute;n de intimidad inmediata y una fuerte idealizaci&oacute;n de la otra persona.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo que inicialmente parece una conexi&oacute;n excepcional puede acabar derivando en un alejamiento brusco, una p&eacute;rdida de inter&eacute;s repentina o incluso en un <em>ghosting</em> total.
    </p><p class="article-text">
        Como es obvio, aunque el fen&oacute;meno ha encontrado recientemente una etiqueta, las din&aacute;micas que describe no son nuevas. Lo que s&iacute; parece nuevo es el contexto en el que se producen. El ecosistema digital y una cultura obsesionada con la inmediatez han alterado irreversiblemente los tiempos de cocci&oacute;n de los afectos. Hoy es posible sentir que alguien forma parte de nuestra vida apenas unos d&iacute;as despu&eacute;s de conocerlo, incluso antes, pero tambi&eacute;n es posible que desaparezca con la misma facilidad.
    </p><h2 class="article-text">Cuando la intensidad ocupa el lugar de la intimidad</h2><p class="article-text">
        Eva Mar&iacute;a Rodr&iacute;guez Vicente, psic&oacute;loga sanitaria especializada en trauma, v&iacute;nculos y dependencia en el<a href="https://www.viteipsicologia.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://www.viteipsicologia.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Centro VITEI</a>, conoce bien este tipo de din&aacute;micas por haberlas tratado en consulta. Seg&uacute;n cuenta, suelen comenzar con una acumulaci&oacute;n de se&ntilde;ales que, por separado, podr&iacute;an parecer inocentes. &ldquo;Mensajes constantes, disponibilidad casi total, confidencias tempranas, idealizaci&oacute;n del v&iacute;nculo y esa especie de &lsquo;ya eres mi persona&rsquo; cuando todav&iacute;a no ha habido tiempo real para conocer de verdad a la otra persona&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El problema no es conectar rápido ni sentir afinidad. El problema aparece cuando confundimos intensidad con intimidad</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Eva María Rodríguez Vicente</span>
                                        <span>—</span> Psicóloga sanitaria
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;El problema no es conectar r&aacute;pido ni sentir afinidad. El problema aparece cuando confundimos intensidad con intimidad&rdquo;, contin&uacute;a. &ldquo;Se genera una cercan&iacute;a acelerada artificialmente que todav&iacute;a no est&aacute; sostenida por tiempo compartido, coherencia, experiencias comunes o l&iacute;mites&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        La especialista recuerda que las relaciones sanas atraviesan distintas etapas que cumplen una funci&oacute;n importante. Son esos per&iacute;odos los que permiten comprobar c&oacute;mo se comporta alguien cuando aparecen los desacuerdos, los problemas, las frustraciones o las diferencias de ritmo. Cuando todas esas fases se comprimen o se saltan, la sensaci&oacute;n de intimidad puede resultar enga&ntilde;osa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Adem&aacute;s, hay un contexto especialmente relevante, sobre todo en poblaci&oacute;n joven: el entorno digital&rdquo;, a&ntilde;ade. &ldquo;Hoy es m&aacute;s f&aacute;cil acceder a nuevas personas, iniciar conversaciones y generar una sensaci&oacute;n r&aacute;pida de conexi&oacute;n, pero tambi&eacute;n es m&aacute;s f&aacute;cil desaparecer sin demasiada explicaci&oacute;n&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        Ana (32 a&ntilde;os, Barcelona), que prefiere ocultar su nombre como el resto de testimonios de este art&iacute;culo, conoce bien esa experiencia. Conoci&oacute; a una compa&ntilde;era de trabajo a trav&eacute;s de amigos comunes y r&aacute;pidamente se convirti&oacute; en una de las personas m&aacute;s importantes de su d&iacute;a a d&iacute;a. Aquella nueva amiga empez&oacute; a compartir problemas sentimentales, a buscar su compa&ntilde;&iacute;a constantemente y a apoyarse cada vez m&aacute;s en ella. Poco a poco, fue dejando de lado a sus amistades de siempre para concentrar gran parte de su vida social en un grupo reducido de personas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Me puso en un pedestal como amiga, como persona y como profesional. Era halagador, pero también me sorprendía e incluso me incomodaba</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ana</span>
                                        <span>—</span> 32 años, Barcelona
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Me convirti&oacute; en su mejor amiga muy r&aacute;pido. Era algo que no era completamente mutuo, aunque yo le ten&iacute;a much&iacute;simo cari&ntilde;o&rdquo;, recuerda. &ldquo;Me puso en un pedestal como amiga, como persona y como profesional. Era halagador, pero tambi&eacute;n me sorprend&iacute;a e incluso me incomodaba&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Rodr&iacute;guez Vicente, este tipo de comportamientos pueden responder a motivaciones muy distintas. En algunos casos existe una necesidad intensa de pertenencia o validaci&oacute;n. En otros aparecen dificultades para gestionar la ansiedad relacional o una tendencia impulsiva a vincularse. Tambi&eacute;n pueden existir patrones evitativos: personas que buscan mucha conexi&oacute;n mientras el v&iacute;nculo resulta estimulante, pero que toman distancia cuando aparecen las exigencias emocionales propias de cualquier relaci&oacute;n estable.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Por supuesto, tambi&eacute;n pueden existir din&aacute;micas m&aacute;s manipulativas o de control, especialmente cuando esa intensidad inicial ya va acompa&ntilde;ada de culpa, exigencia, celos, aislamiento o presi&oacute;n para que la otra persona corresponda al mismo ritmo&rdquo;, asegura la terapeuta.
    </p><h2 class="article-text">La econom&iacute;a de la atenci&oacute;n tambi&eacute;n ha llegado a la amistad</h2><p class="article-text">
        La escritora Raquel Congosto, autora de <a href="https://blackiebooks.org/producto/amiga-mia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Amiga m&iacute;a</em></a><em> </em>(Blackie Books, 2025), un libro en el que se relata precisamente la ruptura entre dos amigas, cree que ser&iacute;a un error analizar el <em>friend bombing</em> exclusivamente desde la conducta individual. A su juicio, detr&aacute;s de estas din&aacute;micas existe una realidad social m&aacute;s amplia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;</strong>Las personas hacemos lo que podemos en un mundo que nos est&aacute; ahogando&rdquo;, afirma. &ldquo;La cuesti&oacute;n importante es preguntarnos qu&eacute; est&aacute; ocurriendo para que nos relacionemos as&iacute;<strong>&rdquo;</strong>, a&ntilde;ade. 
    </p><p class="article-text">
        Congosto relaciona el fen&oacute;meno con una sociedad hiperestimulada, donde la atenci&oacute;n se ha convertido en uno de los bienes m&aacute;s escasos. Vivimos rodeados de notificaciones, mensajes, v&iacute;deos cortos e interacciones constantes que generan una sensaci&oacute;n permanente de urgencia. Esa l&oacute;gica tambi&eacute;n termina traslad&aacute;ndose a las relaciones personales. &ldquo;Estamos buscando interacciones continuamente y eso nos mete en una competici&oacute;n por la atenci&oacute;n muy fuerte&rdquo;, se&ntilde;ala.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las personas hacemos lo que podemos en un mundo que nos está ahogando. La cuestión importante es preguntarnos qué está ocurriendo para que nos relacionemos así</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Raquel Congosto</span>
                                        <span>—</span> Escritora, &#039;Amiga mía&#039; (Blackie Books)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Las redes sociales desempe&ntilde;an un papel fundamental en este proceso. Seg&uacute;n la escritora, muchas personas han aprendido a desenvolverse mejor en entornos digitales que en conversaciones presenciales. La comunicaci&oacute;n online permite editar, seleccionar y controlar la imagen que proyectamos. La amistad cara a cara funciona de otra manera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En la vida real una puede equivocarse constantemente. Puede hablar de m&aacute;s, de menos o decir algo desafortunado. Relacionarse implica asumir esa incomodidad, rectificar y seguir adelante. Eso tambi&eacute;n forma parte del v&iacute;nculo&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        La consecuencia es que muchas amistades nacen hoy bajo una sensaci&oacute;n de intimidad instant&aacute;nea. Se siguen en todas las plataformas, comparten historias personales muy profundas desde el primer momento y construyen una imagen p&uacute;blica de cercan&iacute;a antes de que exista una base s&oacute;lida que sostenga la relaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Roc&iacute;o (40 a&ntilde;os, Barcelona) vivi&oacute; algo parecido. Conoc&iacute;a desde hac&iacute;a a&ntilde;os a una persona de su entorno profesional, pero la relaci&oacute;n se transform&oacute; cuando empezaron a colaborar en un proyecto. Durante aproximadamente un a&ntilde;o mantuvieron un contacto muy intenso. Compart&iacute;an trabajo, conversaciones frecuentes y confesiones personales que llegaron muy pronto. &ldquo;Se gener&oacute; una sensaci&oacute;n de confianza e intimidad emocional muy r&aacute;pidamente&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        La admiraci&oacute;n tambi&eacute;n apareci&oacute; desde el principio. &ldquo;Me hablaba constantemente de mis capacidades y de mi talento. Adopt&oacute; una posici&oacute;n casi de mentor. Hab&iacute;a una mezcla de reconocimiento, protecci&oacute;n y una cierta tendencia a recordarme qui&eacute;n era yo o qui&eacute;n deb&iacute;a llegar a ser&rdquo;, recuerda.
    </p><p class="article-text">
        Con el tiempo, sin embargo, empezaron a surgir tensiones. Entre ellas, una propuesta laboral, que consider&oacute; poco respetuosa, cambi&oacute; su percepci&oacute;n de la relaci&oacute;n. Despu&eacute;s aparecieron desacuerdos relacionados con expectativas y reconocimiento profesional. La admiraci&oacute;n inicial se transform&oacute; gradualmente en distancia.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que m&aacute;s me desconcert&oacute; fue el contraste entre la intensidad del comienzo y la frialdad posterior&rdquo;, recuerda. &ldquo;Con el tiempo entend&iacute; que la relaci&oacute;n se hab&iacute;a construido sobre una idealizaci&oacute;n muy importante&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><h2 class="article-text">El dolor de los amigos que desaparecen</h2><p class="article-text">
        Si existe un aspecto especialmente caracter&iacute;stico en el fen&oacute;meno del <em>friend bombing</em> es la intensidad del duelo que puede provocar. Culturalmente, las rupturas sentimentales o las p&eacute;rdidas de un ser querido cuentan con rituales, relatos y espacios de reconocimiento social. Las rupturas de amistad suelen quedar en un terreno mucho m&aacute;s ambiguo.
    </p><p class="article-text">
        Rodr&iacute;guez Vicente considera que se trata de una diferencia profundamente injusta. &ldquo;La amistad ocupa un lugar esencial en nuestra vida emocional y social. Cuando alguien desaparece, no s&oacute;lo perdemos a esa persona. Tambi&eacute;n perdemos rutinas, expectativas, sensaci&oacute;n de pertenencia y una parte de nuestra identidad dentro de ese v&iacute;nculo&rdquo;, apunta.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El ghosting añade una capa extra de sufrimiento porque deja preguntas abiertas. La mente intenta completar constantemente los huecos: qué ocurrió, qué cambió, si hicimos algo mal...</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Eva María Rodríguez Vicente</span>
                                        <span>—</span> Psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n se vuelve especialmente dolorosa cuando la ruptura llega sin explicaciones: &ldquo;El <em>ghosting</em> a&ntilde;ade una capa extra de sufrimiento porque deja preguntas abiertas. La mente intenta completar constantemente los huecos: qu&eacute; ocurri&oacute;, qu&eacute; cambi&oacute;, si hicimos algo mal o si la relaci&oacute;n signific&oacute; lo mismo para ambas personas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es justo lo que le pas&oacute; a Carla, periodista de 30 a&ntilde;os de Madrid, que todav&iacute;a est&aacute; atravesando ese proceso. Conoci&oacute; a quien acabar&iacute;a convirti&eacute;ndose en su mejor amiga trabajando en un medio de comunicaci&oacute;n. Compart&iacute;an intensas jornadas laborales, planes en su tiempo libre y conversaciones muy personales. La relaci&oacute;n parec&iacute;a tan s&oacute;lida que lleg&oacute; a creer que formar&iacute;a parte de su vida durante muchos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me dijo que era la segunda persona m&aacute;s importante de su vida despu&eacute;s de su hijo. Compart&iacute;amos secretos, vulnerabilidades y much&iacute;simas horas juntas&rdquo;, recuerda. Pero la amistad comenz&oacute; a deteriorarse cuando ambas cambiaron de trabajo. Las promesas de mantener la cercan&iacute;a y de volver a trabajar juntas se fueron diluyendo. &ldquo;Me hizo promesas de que me llevar&iacute;a a su peri&oacute;dico y fueron eso: promesas. No ocurri&oacute;&rdquo;, explica. &ldquo;Me hizo <em>ghosting</em> durante semanas y hace dos meses ya desapareci&oacute; completamente. Nunca m&aacute;s me ha vuelto a contestar o escribir&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ha sido peor que una ruptura de pareja&rdquo;, admite. &ldquo;Era un pilar de mi vida. Lo m&aacute;s dif&iacute;cil es entender c&oacute;mo alguien con quien compart&iacute;as pr&aacute;cticamente todo puede desaparecer de repente&rdquo;, cuenta.
    </p><p class="article-text">
        Para Raquel Congosto, esta invisibilidad del duelo por amistad tiene ra&iacute;ces profundas. Durante d&eacute;cadas, recuerda, la amistad ha sido considerada una relaci&oacute;n secundaria frente a la pareja, la familia o el trabajo. Pero, &ldquo;las amistades han servido muchas veces para sostener las dem&aacute;s relaciones. Si tienes un problema de pareja, hablas con tus amigas. Si el trabajo va mal, te apoyas en tus amigos. Pero rara vez hemos considerado la amistad como uno de los grandes pilares sobre los que organizamos la vida&rdquo;, sostiene.
    </p><h2 class="article-text">Recuperar el valor de la lentitud</h2><p class="article-text">
        La pregunta que surge entonces es c&oacute;mo abrirnos a la amistad, pero tambi&eacute;n protegernos sin caer en la desconfianza permanente. Tanto la psic&oacute;loga como la escritora coinciden en que la soluci&oacute;n no pasa por cerrarse a nuevas relaciones.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La intimidad sana suele ser progresiva, recíproca y compatible con los límites. Se construye a través del tiempo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Eva María Rodríguez Vicente</span>
                                        <span>—</span> Psicóloga sanitaria
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;La clave est&aacute; en observar menos la intensidad emocional y m&aacute;s la consistencia&rdquo;, argumenta Rodr&iacute;guez Vicente. &ldquo;La intimidad sana suele ser progresiva, rec&iacute;proca y compatible con los l&iacute;mites. Se construye a trav&eacute;s del tiempo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n recomienda prestar atenci&oacute;n a c&oacute;mo reacciona la otra persona cuando aparecen esos l&iacute;mites. Una amistad s&oacute;lida tolera diferencias de ritmo, espacios propios y otras relaciones importantes. La necesidad constante de exclusividad o de atenci&oacute;n inmediata suele revelar inseguridades m&aacute;s profundas.
    </p><p class="article-text">
        Congosto reivindica igualmente el valor de la lentitud en un contexto social que premia la velocidad. &ldquo;Pararse, dedicar tiempo a los dem&aacute;s y construir relaciones despacio es algo profundamente pol&iacute;tico hoy en d&iacute;a&rdquo;, afirma. &ldquo;Las estructuras comunitarias necesitan tiempo y cuidados. La amistad tambi&eacute;n&rdquo;, a&ntilde;ade. 
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; sea esa la principal ense&ntilde;anza que puede dejarnos el <em>friend bombing</em>. La profundidad de una relaci&oacute;n no se mide por la cantidad de mensajes intercambiados durante las primeras semanas ni por las confesiones compartidas en una madrugada. Se mide por la capacidad de permanecer cuando la novedad desaparece. Cuando llegan los desacuerdos, las agendas incompatibles, los l&iacute;mites y la rutina. En definitiva, cuando aparece la vida real.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/friend-bombing-trampa-nuevas-amistades-pasan-bruscamente-intimidad-e-idealizacion-silencio_1_13329096.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Jun 2026 20:28:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Friend bombing': la trampa de las nuevas amistades que pasan bruscamente de la intimidad e idealización al silencio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Amistad,Relaciones,Tendencias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué los maricas necesitamos amigos maricas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/maricas-necesitamos-amigos-maricas_129_13349083.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/56f5da4f-eede-41e6-a4e7-378a6c1a44a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_1146573.jpg" width="1430" height="805" alt="Por qué los maricas necesitamos amigos maricas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La homofobia y las normas de género nos dificultan tejer amistades estrechas entre nosotros, pero cuando lo logramos mejora nuestra salud y nuestro bienestar</p><p class="subtitle">Orgullo mariliendre: por qué es tan potente la amistad entre chicas y maricas</p></div><p class="article-text">
        Cuando empec&eacute; a salir del armario en mi adolescencia, las primeras personas con las que me abr&iacute; a manifestar qui&eacute;n soy se llamaban M&iacute;riam y &Aacute;ngela. Las primeras amistades que hice al llegar a la universidad, Virginia y Sandra. &iquest;La primera persona con la que cog&iacute; confianza en el trabajo que tuve durante m&aacute;s de ocho a&ntilde;os? Cristina. Si todos estos nombres son femeninos, no es casualidad.
    </p><p class="article-text">
        A lo largo de mi vida, he tenido mucha m&aacute;s facilidad para hacer amigas que para hacer amigos. No me pasa solo a m&iacute;: dir&iacute;a que es un patr&oacute;n bastante habitual entre los maricas. &iquest;Por qu&eacute; ocurre? Cuando se lo pregunto a Carlos Soto, experto en psicolog&iacute;a afirmativa LGTBIQ+, hace lo que hacen a menudo los psic&oacute;logos: llevarnos a nuestra infancia. &ldquo;Imag&iacute;nate a tu ni&ntilde;o del colegio o del instituto. Los primeros insultos que recibimos, el primer insulto de &lsquo;maric&oacute;n&rsquo;, no suelen venir de las ni&ntilde;as. Suelen venir de los chicos heterosexuales&rdquo;, analiza. &ldquo;Tiene todo el sentido del mundo que nos sintamos m&aacute;s c&oacute;modos con las chicas, que es donde nos terminamos refugiando porque suelen aceptarnos mejor desde que somos peque&ntilde;itos&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que desde la infancia nos rodeamos de chicas para protegernos del rechazo y de la violencia. Y cuando nos hacemos mayores, supongo, a&uacute;n tenemos interiorizado que ellas en general van a ser un espacio seguro, mientras que a ellos los podemos percibir como una amenaza.
    </p><p class="article-text">
        Reconozco que a m&iacute; me ha costado un poco aprender a relacionarme con hombres heterosexuales, y no s&eacute; hasta qu&eacute; punto lo he conseguido. A menudo, cuando conoc&iacute;a a uno, inconscientemente part&iacute;a de cierto miedo a que fuera hom&oacute;fobo y me pon&iacute;a a la defensiva hasta que me demostrase que no lo era. Lo que yo llamo presunci&oacute;n de homofobia. E incluso ahora, cuando los conozco m&aacute;s y rebajo esas barreras al constatar que no hay ese rechazo, no me resulta f&aacute;cil desarrollar amistades profundas. Quiz&aacute; no termino de sentir que los hombres heteros y yo hablemos el mismo idioma.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Tiene todo el sentido del mundo que nos sintamos más cómodos con las chicas, que es donde nos terminamos refugiando porque suelen aceptarnos mejor desde que somos pequeñitos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Carlos Soto</span>
                                        <span>—</span> psicólogo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &iquest;Y con los que no son heteros? Hasta pasados los treinta, tampoco tuve apenas amigos maricas. Hay quienes s&iacute;, desde muy j&oacute;venes, forman grupos con otros chicos del colectivo con los que comparten sus vidas y salen por sitios de ambiente, pero no fue mi caso. Pregunto a Gabriele, uno de los amigos que s&iacute; tengo ahora, y me responde que le ha pasado lo mismo: siempre se ha relacionado m&aacute;s con mujeres. Me cuenta que en el pueblo peque&ntilde;o del norte de Italia en el que se cri&oacute; &ldquo;no hab&iacute;a otros maricas, que se supiera&rdquo;. Despu&eacute;s, en la universidad, s&iacute; conoci&oacute; a otras personas LGTBIQ+, pero con ninguna de ellas desarroll&oacute; una amistad estrecha. En torno a los 25 a&ntilde;os, se acerc&oacute; a un grupo de gente del colectivo, pero no termin&oacute; de encajar con ellos: &ldquo;Solo se juntaban para salir de fiesta. No eran mi rollo, no me aportaban mucho, as&iacute; que me alej&eacute; un poco. Nunca les consider&eacute; de verdad como amigos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por la consulta de Carlos Soto pasan a menudo chicos maricas que no tienen amigos como ellos. El psic&oacute;logo lo relaciona con los prejuicios que existen sobre el colectivo, que a veces calan en nosotros mismos: &ldquo;Desde peque&ntilde;o no tienes referentes, no conoces a muchos chicos gays. Entonces vas desarrollando las creencias falsas y negativas que te mete la sociedad, como que son todos unos guarros, que solo buscan sexo, que no pueden formar familias&hellip;&rdquo;. Nos podemos acabar creyendo parte de esa imagen estereotipada que la homofobia genera sobre nuestro propio colectivo. Y eso nos aleja de &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n ocurre a veces que, aunque hagamos amigos maricas con los que salir y hacer planes, nos cuesta desarrollar con ellos v&iacute;nculos m&aacute;s profundos. Pese a que no seamos heteros, los problemas que implica la masculinidad nos atraviesan. Hemos crecido en un contexto social en el que, mientras a las mujeres se les exige que sean emp&aacute;ticas y cuiden a los dem&aacute;s, a los hombres se nos dice que nos mostremos fuertes o que no lloremos. Se nos educa m&aacute;s en la agresividad que en el cari&ntilde;o. Y aunque al aceptar nuestra orientaci&oacute;n sexual y construir nuestra identidad podemos romper poco a poco con buena parte de las normas de g&eacute;nero que nos han impuesto, seguramente hay cosas que est&aacute;n grabadas en lo m&aacute;s profundo de nuestra mente y a&uacute;n nos queda trabajo para deconstruirlas. Quiz&aacute; ese es uno de los motivos por los que nos resulta m&aacute;s dif&iacute;cil construir amistades estrechas entre nosotros: se nos ha preparado para ser menos cuidadores.
    </p><p class="article-text">
        Mi sensaci&oacute;n es que a las mujeres lesbianas no les ocurre tanto esto. Tienen otros problemas: la lesbofobia combina machismo y homofobia en un c&oacute;ctel explosivo que no suma estas discriminaciones, sino que las multiplica. Pero creo que, al menos, haber recibido una educaci&oacute;n que les empuja m&aacute;s hacia los cuidados y hacia la inteligencia emocional les puede ayudar a desarrollar redes de sororidad m&aacute;s fuertes.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Tras una crisis de los 30 bastante significativa, empecé a quedar mucho con un amigo de una amiga. Comenzamos a ir juntos a shows drags, a compartir viajes… pero también a escucharnos, a apoyarnos, a acompañarnos en los bajones</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Otro obst&aacute;culo para establecer v&iacute;nculos profundos es la propia homofobia, que a veces nos lleva a construirnos un caparaz&oacute;n que luego nos cuesta romper. Carlos Soto me explica que, al sentirnos diferentes a los dem&aacute;s y sufrir rechazo o incluso acoso, tendemos a desarrollar &ldquo;una baja autoestima y un miedo muy intenso a mostrarnos vulnerables&rdquo;. &ldquo;Y claro, &iquest;c&oacute;mo voy a generar una intimidad si me da miedo mostrarme vulnerable? La base de la intimidad es la vulnerabilidad. Si he aprendido desde peque&ntilde;o que al mostrarme vulnerable y ser quien soy me agreden, me pongo una capa de protecci&oacute;n para evitar todo eso&rdquo;, analiza.
    </p><p class="article-text">
        Esa barrera que nos hemos construido dificulta que, cuando ya somos adultos, desarrollemos v&iacute;nculos sanos: &ldquo;No soy capaz de mostrarme como soy y empiezo a hacer un mont&oacute;n de estrategias para que no me dejen, para mostrarme superseguro... Entonces no se termina de generar esa intimidad real y las relaciones son m&aacute;s superficiales&rdquo;, valora el psic&oacute;logo. Imagino que esto s&iacute; nos puede ocurrir a toda la comunidad LGTBIQ+ y no solo a los maricas.
    </p><p class="article-text">
        Eso no quiere decir que estemos condenados a no tener amigos cercanos. &ldquo;Que arrastremos esas heridas desde la infancia no significa que no se pueda trabajar ni que esto sea para toda la vida&rdquo;, defiende el especialista. Pone en valor que &ldquo;dentro del colectivo hay mucha resiliencia y mucha introspecci&oacute;n&rdquo;. Y destaca que &ldquo;haber vivido todo lo que hemos vivido nos lleva a no ir por la vida sin cuestionarnos las cosas&rdquo; y a &ldquo;una introspecci&oacute;n a la que a lo mejor alguien heterosexual a quien le han dado todo en la vida no llega&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En mi caso, mi falta de amigos maricas ha cambiado en los &uacute;ltimos dos a&ntilde;os. Tras una crisis de los 30 bastante significativa, empec&eacute; a quedar mucho con un amigo de una amiga. Comenzamos a ir juntos a <em>shows</em> drags, a compartir viajes&hellip; pero tambi&eacute;n a escucharnos, a apoyarnos, a acompa&ntilde;arnos en los bajones. Ahora es una de las personas m&aacute;s importantes para m&iacute;. Tambi&eacute;n en esa &eacute;poca decid&iacute; apuntarme a una escuela de bachata y salsa sin roles de g&eacute;nero, orientada a la comunidad LGTBIQ+. Unos meses despu&eacute;s, ya hab&iacute;a hecho ah&iacute; un grupo de amigos maricas que compartimos el disfrute de bailar y que, a la vez, nos cuidamos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay muchas cosas de mi vida que, al compartirlas con otras personas, no las pueden entender de verdad porque no las viven. Si las comparto con mis amigas chicas, me van a dar apoyo, pero no conocen las dinámicas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Gabriele</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para Gabriele, que es parte de ese grupo, tambi&eacute;n es la primera vez que desarrolla amistades estrechas con otros chicos gays, y es algo que necesitaba: &ldquo;En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, empec&eacute; a pensar que hay muchas cosas de mi vida que, al compartirlas con otras personas, no las pueden entender de verdad porque no las viven. Si las comparto con mis amigas chicas, me van a dar apoyo, pero no conocen las din&aacute;micas&rdquo;, me explica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y me recuerda un momento que vivimos hace poco algunos de esos amigos, en un largo viaje en coche en el que volv&iacute;amos de pasar un fin de semana bailando juntos en un festival de bachata y salsa. Ah&iacute; tuvimos una conversaci&oacute;n profunda sobre problemas que vivimos espec&iacute;ficamente los maricas. A todos nos reconfort&oacute; poder hablar de eso con gente a la que le pasan cosas parecidas. Gabriele lo agradece as&iacute;: &ldquo;Al encontrar a gente como vosotros me di cuenta de que es posible tener amistades verdaderas y compartir aficiones que no sean t&oacute;xicas con gente del colectivo. Es algo nuevo que descubr&iacute; y que no s&eacute; si ve&iacute;a posible, pero no lo daba por hecho o lo ve&iacute;a como algo dif&iacute;cil&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Que estas amistades son importantes no solo lo pensamos Gabriele y yo: tambi&eacute;n lo dice la ciencia.<strong> </strong>&ldquo;En la psicolog&iacute;a, tener amigos del colectivo se define como un factor protector: algo que es beneficioso para nuestra salud, como hacer deporte o comer saludable&rdquo;, me explica Carlos Soto. Se&ntilde;ala que &ldquo;hay <a href="https://digitalcommons.usu.edu/cgi/viewcontent.cgi?article=3288&amp;context=psych_facpub" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios</a> que demuestran que favorece nuestra salud de muchas formas&rdquo;. Una de ellas es que &ldquo;reducimos la homofobia interiorizada&rdquo;, ya que conocer de cerca la realidad de otras personas ayuda a desmontar los prejuicios que nos crearon sobre las personas LGTBIQ+. Otra es que esas amistades contribuyen a proteger nuestra salud sexual: &ldquo;Cuantos m&aacute;s amigos del colectivo, m&aacute;s acceso a informaci&oacute;n sexual&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En la psicología, tener amigos del colectivo se define como un factor protector: algo que es beneficioso para nuestra salud, como hacer deporte o comer saludable</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Carlos Soto</span>
                                        <span>—</span> psicólogo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El psic&oacute;logo tambi&eacute;n destaca que esas otras personas &ldquo;han vivido lo mismo que t&uacute;&rdquo;, en referencia a procesos como la salida del armario, el miedo a contarle a tu familia qui&eacute;n eres o a perder amistades, el rechazo o el <em>bullying.</em> Apunta que compartir esas vivencias &ldquo;genera una sensaci&oacute;n de validaci&oacute;n muy potente que no te puede generar alguien que no pertenece al colectivo y no lo ha vivido&rdquo;. Y a&ntilde;ade m&aacute;s beneficios psicol&oacute;gicos de tener amigos del colectivo: la existencia de referentes diversos que te abren la mente a imaginar diferentes maneras de vivir, que es &ldquo;importante para la autoestima&rdquo;; el sentimiento de pertenencia a una comunidad, algo que &ldquo;todos los seres humanos necesitamos&rdquo;; y la sensaci&oacute;n de &ldquo;poder ser t&uacute; mismo y expresarte como quieras sin ser juzgado ni seguir arrastrando esa fachada desde la adolescencia, lo cual se traduce en un mejor autoconcepto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Yo no conoc&iacute;a esos estudios cient&iacute;ficos, pero s&iacute; he descubierto con mi propia experiencia que la llegada de estos amigos maricas a mi vida la ha mejorado sin duda. No sustituyen a mis amigas mujeres, <a href="https://www.eldiario.es/era/orgullo-mariliendre-potente-amistad-chicas-maricas_129_12440045.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">esas mariliendres</a> a las que intento cuidar tanto como me cuidan a m&iacute; y que siguen siendo una parte esencial de mi c&iacute;rculo. M&aacute;s bien las complementan. Me permiten compartir risas, dramas y vivencias con quienes son como yo, hacen lo que yo y les pasa lo que a m&iacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jaime Sevilla Lorenzo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/maricas-necesitamos-amigos-maricas_129_13349083.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Jul 2026 20:02:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué los maricas necesitamos amigos maricas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Orgullo LGTBI,LGTBI,Amistad,Relaciones,Bienestar emocional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alicia Álvarez se va ‘De comida familiar’: “A veces mandar a los padres a la mierda es lo más amoroso que se puede hacer”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/alicia-alvarez-comida-familiar-veces-mandar-padres-mierda-amoroso_1_13401869.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6c187610-3cd8-4f5e-8cfa-a64b40720467_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x670y175.jpg" width="1200" height="675" alt="Alicia Álvarez se va ‘De comida familiar’: “A veces mandar a los padres a la mierda es lo más amoroso que se puede hacer”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Qué ocurre cuando los vínculos que se nos ha enseñado a preservar por encima de todo se convierten en una fuente de sufrimiento? La periodista e investigadora cultural analiza las dinámicas familiares en su nuevo ensayo</p><p class="subtitle">¿Qué pasa cuando la relación con tu madre no es buena?</p></div><p class="article-text">
        <em>De comida familiar</em> (Buen Dolor, 2026) parte de una pregunta inc&oacute;moda: &iquest;qu&eacute; ocurre cuando los v&iacute;nculos que se nos ha ense&ntilde;ado a preservar por encima de todo se convierten en una fuente de sufrimiento? A lo largo del libro, la periodista e investigadora cultural Alicia &Aacute;lvarez Vaquero analiza c&oacute;mo la familia funciona no solo como espacio de afecto y cuidado, sino tambi&eacute;n como escenario donde se aprenden din&aacute;micas de poder, culpa, dependencia y silenciamiento emocional. Frente a la idea ampliamente aceptada de que determinados lazos no deben romperse nunca, la autora explora las consecuencias psicol&oacute;gicas de permanecer en relaciones da&ntilde;inas y cuestiona los mandatos culturales que equiparan distancia con fracaso, deslealtad o falta de amor. El resultado es un ensayo magn&iacute;fico sobre salud mental, trauma, pertenencia y autonom&iacute;a, que cuestiona algunas ideas profundamente arraigadas sobre la familia. Una obra salpicada de numerosas referencias culturales y psicol&oacute;gicas que invitan a pensar qu&eacute; significa realmente cuidar y cuidarse.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;De d&oacute;nde surge </strong><em><strong>De comida familiar</strong></em><strong> y por qu&eacute; la editorial Buen Dolor?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Surge de un inter&eacute;s bastante obsesivo por mi parte alrededor de las din&aacute;micas familiares, los juegos de poder o las consecuencias emocionales que acarrea la sujeci&oacute;n del v&iacute;nculo consangu&iacute;neo. Hace bastantes a&ntilde;os empec&eacute; a archivar citas, pasajes, escenas cinematogr&aacute;ficas, teor&iacute;as&hellip; y en 2021 me puse a darle forma como borrador de ensayo. Poco despu&eacute;s aparecieron -gracias al link de la periodista cultural y amiga A&iuml;da Camprub&iacute;- Mar&iacute;a Serrano y Adriana Royo, o sea Buen Dolor. Y fue un sue&ntilde;o porque en cuanto me explicaron su idea de la editorial (publicar libros que sirvieran como artefactos de acompa&ntilde;amiento en las dolencias psicol&oacute;gicas cotidianas, como una especie de caja de herramientas amorosa) supe que el texto no podr&iacute;a tener mejor casa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Hay que mandar a los padres a la mierda de vez en cuando?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, por supuesto. Estamos <em>preparadxs </em>para no hacerlo (para dejarnos guiar por la culpa) pero a veces mandar a los padres, madres o cuidadores a la mierda es lo m&aacute;s amoroso que se puede hacer.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En este sentido, permanecer en la herida puede ser tambi&eacute;n poner en riesgo la vida. &iquest;Vivir intensamente es morir poquito a poco?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, yo lo digo as&iacute; tal cual en el libro porque lo creo firmemente. Huir constantemente de estar a solas con <em>unx mismx</em>, por ejemplo a trav&eacute;s de las compras, el trabajo, la fiesta, las relaciones sexoafectivas, los viajes, el alcohol u otras drogas&hellip; se suele interpretar como s&iacute;ntoma de buena salud, de vivir la vida a tope. No solemos pensar que vivir en una evasi&oacute;n constante de <em>nosotrxs mismxs</em> es s&iacute;ntoma de un problema; pero claro es que tambi&eacute;n esto es lo que mantiene la rueda capitalista, es lo que mueve los dineros. Permanecer en la herida sin ponerle un poquito de atenci&oacute;n o identificarla (no hace falta obsesionarse con la cultura de la sanaci&oacute;n o de la <a href="https://www.eldiario.es/era/mejor-version-desarrollo-personal_1_10862658.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mejor versi&oacute;n</a>) nos va a llevar a vivir con una mochila de dolencias que pueden llevarnos a tomar decisiones en base a tapar esa herida, a no verla, a que no duela.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cada vez hay más gente que habla abiertamente de que ha cortado del todo la relación con algún familiar porque ha decidido sacarse a sí misma de semejante situación de maltrato</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Muchos de los problemas de la vida adulta tienen su origen en el pasado. Concretamente en los cuidados y en los v&iacute;nculos emocionales de nuestros primeros a&ntilde;os de vida. &iquest;Podr&iacute;amos decir que reprimir las emociones es una conducta de riesgo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. Hay un mont&oacute;n de estudios de investigaci&oacute;n alrededor de este tema y todos vienen a decir lo mismo: si de <em>peque&ntilde;xs r</em>eprimimos emociones, de adultos tendremos problemas. Me gustan mucho las investigaciones de la psicoanalista Alice Miller, por ejemplo, cuando estudia el caso de algunos dictadores, genocidas y seres deplorables que fueron maltratados en su infancia. Si en nuestros primeros a&ntilde;os de vida aprendemos a reprimir las emociones, a no identificarlas, a esconderlas&hellip; eso quiere decir que vivimos con miedo (a lo que sea) y vivir con miedo -que no deja de ser convivir con alguna amenaza- en un entorno en el que se supone que deber&iacute;amos estar <em>tranquilxs </em>y tener el cuidado afectivo garantizado no puede salir bien.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Frente a las expectativas familiares, c&oacute;mo se puede gestionar la culpa que aparece al intentar poner l&iacute;mites o </strong><a href="https://www.eldiario.es/nidos/caso-brooklyn-beckham-rompiendo-estigma-hijos-cortan-relacion-padres_1_12930360.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>tomar distancia de los progenitores</strong></a><strong>?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esto es un temazo. Porque nos han inculcado y hemos aprendido que a los padres y a las madres hay que quererlos de cerca pase lo que pase y caiga quien caiga, aunque caigamos <em>nosotrxs mismxs</em>. Y no hay espacio para seguir queriendo, pero poniendo l&iacute;mites o distancia. Muchas personas conviven con grandes problemas de salud mental por este motivo: no se sienten capacitadas para poner distancia o romper directamente el v&iacute;nculo porque prefieren pasarlo fatal, prefieren tolerar el maltrato de tal o cual familiar, antes que convivir con la culpa que puede suponer la distancia. Cuando se sabe que es mucho m&aacute;s sano y positivo a largo plazo convivir con esos picos de culpa antes que convivir con el maltrato. Ahora bien, todo el peso de la familia en la sociedad y en el sistema capitalista (en el d&iacute;a a d&iacute;a y <a href="https://www.eldiario.es/era/pasar-navidad-familia-elegida_1_10802752.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en fechas concretas</a>) lo pone muy dif&iacute;cil para optar por la opci&oacute;n m&aacute;s favorable a nivel de salud mental, por eso hay tanta gente atrapada en relaciones hipert&oacute;xicas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cuidar a trav&eacute;s de la comida es una forma de descuidar los v&iacute;nculos emocionales?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Puede que no, pero en buena medida puede que s&iacute;. Es verdad que aqu&iacute; ya hay un sesgo que es el de la familia que tiene acceso a cierta seguridad alimentaria, pero sabemos que hay un hist&oacute;rico o un bagaje de sustituci&oacute;n entre el afecto y el alimento. Como si el gesto de cuidar o alimentar ya llevara consigo la palabra amor, y eso no pasa siempre.<strong> </strong>Se convierte en problem&aacute;tica cuando, por ejemplo, te pego un tortazo o te maltrato psicol&oacute;gicamente &ldquo;porque eres mi <em>hijx</em>&rdquo; pero acto seguido te planto un plato de comida superelaborado en la mesa o te invito a comer a tu restaurante favorito. La comida no deber&iacute;a sustituir conversaciones pendientes ni mucho menos hacernos creer que el maltrato es menos maltrato.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el libro analizas el modelo familiar vincul&aacute;ndolo con una feria capitalista. En nuestra sociedad tal y como dices, todo gira en torno al v&iacute;nculo. Las vacaciones, los anuncios, las conversaciones, pero &iquest;qu&eacute; pasa cuando el v&iacute;nculo es insostenible?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando el v&iacute;nculo es insostenible mucha gente se va y mucha gente queda a pesar de la quemaz&oacute;n. <em>Lxs</em> que consiguen irse tienen que lidiar con el aluvi&oacute;n de anuncios por el d&iacute;a del padre y el d&iacute;a de la madre, con preguntas de personas cercanas sobre c&oacute;mo est&aacute; su familia o con el sentimiento de estar haciendo algo que &ldquo;est&aacute; mal&rdquo; (no lo est&aacute;) porque es de <em>malxs hijxs</em> o <em>malxs hermanxs</em> o <em>malxs sobrinxs</em> o <em>malxs nietxs</em> cortar relaci&oacute;n con alguien de la familia. Porque a esa feria capitalista le viene de perlas que la familia opere como dispositivo de control, que la gente no se vaya de madre.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay un histórico o un bagaje de sustitución entre el afecto y el alimento. Como si el gesto de cuidar o alimentar ya llevara consigo la palabra amor, y eso no pasa siempre</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;De d&oacute;nde crees que surge el miedo a separarnos de personas o ambientes en los que no estamos c&oacute;modos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Dir&iacute;a que, de base, viene del miedo a convivir con emociones inc&oacute;modas como esa culpa de la que habl&aacute;bamos antes. No se nos ha ense&ntilde;ado a atravesar ciertos estados aflictivos, por eso preferimos muchas veces enterrarnos en vida, pero cumpliendo las expectativas y obteniendo ese v&iacute;nculo de pertenencia a convivir con ciertas crisis o emociones-pico como la tristeza que puede acarrear ese sentimiento de soledad que le invade a alguien que no est&aacute; con su familia en navidad; sentimiento -por otra parte- impuesto. Toda la teor&iacute;a de los apegos es bastante reveladora en este sentido, descubrir por qu&eacute; no nos vamos de un v&iacute;nculo da&ntilde;ino es un viaje introspectivo duro pero muy reparador. Y luego te puedes ir o no, o puedes hacer amagos constantes y no pasa nada si vuelves porque es dif&iacute;cil de sujetar&hellip; pero creo que es importante identificarlo y controlar c&oacute;mo funciona la din&aacute;mica. Tambi&eacute;n es cierto, y esto da mucha paz, que cada vez hay m&aacute;s gente que habla abiertamente de que <a href="https://www.eldiario.es/nidos/tabu-cortar-relacion-propios-padres-le-agradezco-diera-vida-quito_1_10908438.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha cortado del todo la relaci&oacute;n con alg&uacute;n familiar</a> porque ha decidido sacarse a s&iacute; misma de semejante situaci&oacute;n de maltrato.
    </p><p class="article-text">
        La complacencia social parece estar cada vez m&aacute;s presente. Como dice Sara Ahmed en <em>La promesa de la felicidad,</em> hay muchas personas que permanecen en situaciones de infelicidad por miedo a causar la infelicidad de otras o perder la simpat&iacute;a de los dem&aacute;s. &iquest;Dir&iacute;as que esta tendencia est&aacute; vinculada a un modelo de &ldquo;capitalismo emocional&rdquo; que premia la adaptaci&oacute;n constante?
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, incluso la propia idea de &ldquo;&eacute;xito&rdquo; actual viene un poco de ah&iacute;, &iquest;no? A cuanta m&aacute;s gente gustes, cuantos m&aacute;s <em>likes </em>tengas, mejor estar&aacute; tu term&oacute;metro de la felicidad. Y hay gente que por la familia se olvida completamente de s&iacute; misma.<strong> </strong>Es supertriste si lo piensas: abandonarse a una misma por tener el amor de alguien, por conseguir que alguien te trate bien. Es demencial. De hecho si te pones en la situaci&oacute;n contraria, la de imaginarte a alguien a quien quieres haciendo cosas que no quiere hacer y sufriendo para tener tu cari&ntilde;o&hellip; es f&aacute;cil que quieras abrazarle y decirle: &ldquo;&iexcl;No hagas eso ni de co&ntilde;a!&rdquo;. Pero de nuevo el peso de la uni&oacute;n en la familia es superperverso, tanto que a veces pasa por alto unos sufrimientos superexpl&iacute;citos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En una sociedad que sit&uacute;a el v&iacute;nculo en el centro, como fuente de identidad, pertenencia y sentido, la ruptura o el distanciamiento pueden vivirse como un fracaso. &iquest;Qu&eacute; sucede cuando una relaci&oacute;n se vuelve insostenible y hasta qu&eacute; punto es leg&iacute;timo decidir no repararla?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que siempre es leg&iacute;timo decidir no repararla. Aqu&iacute; reside una idea que muchas veces se atraganta: la del perd&oacute;n. &iquest;Distanciarse significa no perdonar? Hay personas que se distancian y han perdonado a sus <em>maltratadorxs</em>, pero se distancian por su propio bien y no vuelven a verlos o a tener trato con <em>ellxs</em>; y hay personas que no se distancian y jam&aacute;s les perdonar&aacute;n aunque parezca que s&iacute; lo han hecho y quiz&aacute; se guarden toda la ira y toda la rabia que sienten hacia<em> ellxs</em>.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay gente que por la familia se olvida completamente de sí misma</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Espa&ntilde;a es el pa&iacute;s del mundo l&iacute;der en consumo de tranquilizantes. Eso no dice nada bueno del modelo sociocultural en el que nos encontramos. Al respecto de esto, en tu libro hablas del necrocapitalismo. &iquest;En qu&eacute; consiste exactamente y de d&oacute;nde surge?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El farmacocentrismo en el que estamos inmersos habla mucho de la familia. La mayor&iacute;a de los traumas, dolencias psicol&oacute;gicas o diagn&oacute;sticos de salud mental tienen su punto de arranque en la familia. Hay muchos estudios (algunos los cito en el libro) que corroboran que a mayores circunstancias adversas en la infancia, mayor probabilidad de diagn&oacute;sticos de salud mental en la adultez. Est&aacute; m&aacute;s que probado y es m&aacute;s que l&oacute;gico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Medidas como la reducci&oacute;n de la jornada laboral o el reconocimiento del trabajo de cuidados mediante la implementaci&oacute;n de un salario dom&eacute;stico, &iquest;podr&iacute;an transformar nuestra salud mental colectiva o a&uacute;n estamos lejos de ese escenario?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Al menos ser&iacute;an de cierta ayuda. No olvidemos que esa relaci&oacute;n entre el trabajo reproductivo no-pagado y la condici&oacute;n femenina tiene much&iacute;sima relevancia en todo el problema de la familia. De hecho, de uno de los modelos familiares normativos propios del capitalismo como puede ser el padre que trabaja ocho horas al d&iacute;a quiz&aacute;s s&aacute;bados incluidos y la madre que se encarga de todas las tareas dom&eacute;sticas y el cuidado de cada miembro de la familia se desprenden dos estereotipos propios de lo disfuncional: el padre ausente y la madre controladora u obsesiva. Aunque para entender esa figura de la madre siempre hay que tener en cuenta la perspectiva de g&eacute;nero, la historia del cuerpo femenino relegado a la maternidad como su gran logro en la vida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Garnelo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/alicia-alvarez-comida-familiar-veces-mandar-padres-mierda-amoroso_1_13401869.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Jul 2026 20:47:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Alicia Álvarez se va ‘De comida familiar’: “A veces mandar a los padres a la mierda es lo más amoroso que se puede hacer”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[familia,Relaciones,Bienestar emocional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“¿Por qué nunca invitas a una ronda?”: 20 conversaciones incómodas sobre dinero con amigos y cómo manejarlas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/invitas-ronda-20-conversaciones-incomodas-dinero-amigos-manejarlas_1_13476357.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/31bf4189-831c-4bcd-b373-1c928094ba03_16-9-discover-aspect-ratio_default_1150162.jpg" width="1152" height="648" alt="“¿Por qué nunca invitas a una ronda?”: 20 conversaciones incómodas sobre dinero con amigos y cómo manejarlas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ya sea pagar una cena, ir juntos de vacaciones o compartir un taxi, las amistades pueden estar plagadas de frustraciones financieras que rara vez se comentan. Te mostramos cómo romper este tabú
</p><p class="subtitle">¿Cómo repartimos la cuenta? Cuando la desigualdad económica entre amigos te arruina el mes y la amistad
</p></div><p class="article-text">
        El verano es una &eacute;poca en la que predominan las reuniones sociales, desde tomar algo al aire libre hasta celebraciones de bodas y vacaciones en grupo. Puede resultar caro, y que de repente empieces a notar que hay amigos que no pagan lo que les corresponde y otros que derrochan su dinero y te hacen sentir taca&ntilde;o. De hecho, existen muchos h&aacute;bitos molestos relacionados con el dinero que pueden generar tensi&oacute;n entre amigos. A continuaci&oacute;n, compartimos 20 causas comunes de frustraci&oacute;n financiera y c&oacute;mo resolverlas.
    </p><h2 class="article-text">Mi amigo nunca paga una ronda</h2><p class="article-text">
        Las normas de etiqueta en los pubs brit&aacute;nicos parecen sencillas: en un grupo de amigos, todos pagan las bebidas por turnos. Pero, en la pr&aacute;ctica, es un aut&eacute;ntico caos. Siempre hay alguien que espera que no le toque pagar, alguien que pide una ca&ntilde;a cuando le toca pagar la ronda y un gin-tonic doble cuando te toca a ti, y parejas que se consideran una sola entidad a la hora de pagar, pero no a la hora de beber.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.thisgirltalksmoney.co.uk/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ellie Austin-Williams</a>, autora londinense del libro <em>Money Talks: A Lifestyle Guide for Financial Wellbeing</em>, recomienda abordar el tema de inmediato. &ldquo;Hablen al principio: &iquest;quieren invitar a una ronda o cada uno paga lo suyo?&rdquo;. &iquest;No les da un poco de verg&uuml;enza? &ldquo;La gente se siente inc&oacute;moda, pero es mejor decir: &lsquo;yo me pago lo m&iacute;o', o 'hoy no bebo&rsquo;. La gente lo respeta&rdquo;. Por otro lado, si todos han acordado de antemano invitar a varias rondas, es m&aacute;s dif&iacute;cil que alguien se salte su turno.
    </p><p class="article-text">
        Matt Altmix, de Atlanta, Georgia (EEUU), y copresentador del podcast <a href="https://www.howtomoney.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">How to Money</a>, sugiere planificar el presupuesto que quieres gastar cada noche. Si est&aacute;s satisfecho con tu presupuesto, no tienes por qu&eacute; preocuparte por lo que hacen los dem&aacute;s. &ldquo;As&iacute;, realmente te lo pasar&aacute;s bien&rdquo;, afirma Altmix. Advertencia: esto puede significar que salgas con menos frecuencia. &ldquo;Faltar alguna vez es totalmente aceptable. Y as&iacute;, cuando vayas, haz que valga la pena&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Parte de la base de que todos vamos a beber lo mismo. No todo el mundo quiere tomar cinco copas. En lugar de enfadarnos porque alguien pide la copa más barata cuando le toca pagar, deberíamos abandonar esa cultura</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Alex Holder</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <a href="https://alexholder.co/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alex Holder</a> es la autora de <em>Open Up: Why Talking About Money Will Change Your Life</em>. Residente de Lewes, East Sussex (Reino Unido), Holder rechaza por completo la cultura de las rondas. &ldquo;Parte de la base de que todos vamos a beber lo mismo. No todo el mundo quiere tomar cinco copas&rdquo;, afirma. &ldquo;En lugar de enfadarnos porque alguien pide la copa m&aacute;s barata cuando le toca pagar, deber&iacute;amos abandonar esa cultura&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La forma en que dividimos la cuenta en los restaurantes no es justa</h2><p class="article-text">
        Salir a cenar con amigos conlleva muchos inconvenientes econ&oacute;micos. &iquest;Divides sin m&aacute;s la cuenta entre el n&uacute;mero de personas? Este sistema suele perjudicar al amigo vegetariano abstemio con poco apetito, que termina pagando el bistec, los platos para compartir y el vino de los dem&aacute;s. &iquest;Y si pagas solo por lo que pediste? Puede parecer una nimiedad, y por alguna raz&oacute;n, siempre falta dinero.
    </p><p class="article-text">
        Joel Larsgaard, mejor amigo de Altmix y copresentador de su p&oacute;dcast, comenta: &ldquo;Normalmente, lo que m&aacute;s encarece la cuenta son las bebidas, los aperitivos y el postre. Pero puedes salir a cenar y disfrutar de una buena comida sin gastar de m&aacute;s si evitas esos gastos extra. Aunque nunca vas a ahorrar lo mismo si compartes la cuenta con alguien y va y te dice: &lsquo;S&iacute;, yo ped&iacute; tres c&oacute;cteles y un tiramis&uacute; de postre&rsquo;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Altmix sugiere abordar el tema con humor: &ldquo;&lsquo;&iexcl;Vaya, Sam est&aacute; ah&iacute; comiendo el bistec como si nada, &iquest;verdad?!&rsquo; Hay maneras de tener esas conversaciones sin que parezca que est&eacute;s juzgando a nadie. Haz algunas bromas, t&oacute;matelo m&aacute;s a la ligera y, con suerte, dar&aacute; lugar a una conversaci&oacute;n interesante&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, este enfoque no siempre agrada a todo el mundo. &ldquo;Para algunas personas, dividir la cuenta es lo normal. Sienten que no hacerlo es un ataque a lo que pidieron&rdquo;, dice Holder.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Puedes salir a cenar y disfrutar de una buena comida sin gastar de más si evitas esos gastos extra. Pero nunca vas a ahorrar lo mismo si compartes la cuenta con alguien y va y te dice: ‘Sí, yo pedí tres cócteles y un tiramisú de postre’</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Joel Larsgaard</span>
                                        <span>—</span> Copresentador del pódcast &#039;How To Money&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Austin-Williams prefiere hablar de dinero antes de la cena: &ldquo;Intenta sacar el tema a colaci&oacute;n cuando est&eacute;s haciendo los planes. Si tus amigos quieren ir a un restaurante elegante, diles: &lsquo;&iquest;Podemos ir a una hamburgueser&iacute;a? Tengo un presupuesto ajustado&rsquo;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Como alternativa, puedes plantearlo antes de pedir la comida. Por ejemplo: &ldquo;Tengo un presupuesto m&aacute;ximo de 30 libras [35 euros], as&iacute; que solo voy a pedir un plato principal, pero t&uacute; pide lo que quieras&rdquo;, sugiere. Si no, puedes decirlo cuando llegue la cuenta: &ldquo;No ten&iacute;a tanto presupuesto y estoy intentando controlar mis gastos este mes, &iquest;te parece bien si pagamos por lo que hemos consumido cada uno esta vez?&rdquo;. La autora explica que a la gente le preocupa parecer taca&ntilde;a y no sentirse parte del grupo, pero a menudo los dem&aacute;s se alegran de que alguien haya expresado su opini&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">No estamos de acuerdo en las propinas</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Creo que deber&iacute;amos dar propina porque, lamentablemente, as&iacute; es como se les paga adecuadamente a los empleados del sector de la hosteler&iacute;a. Es un trabajo muy duro con salarios bajos&rdquo;, afirma Holder del contexto brit&aacute;nico. La autora asegura que entiende por qu&eacute; a algunas personas no les gusta el sistema de propinas. &ldquo;Genera mucha tensi&oacute;n emocional: te sientes enga&ntilde;ado, como si el establecimiento quisiera aprovecharse de ti&rdquo;. Sin embargo, al igual que todas las personas con las que habl&eacute;, Holder considera que dar propina es fundamental.
    </p><p class="article-text">
        Larsgaard aconseja tener en cuenta la propina al elaborar un presupuesto para comer fuera. &ldquo;No puedes dejar que tu situaci&oacute;n econ&oacute;mica dicte cu&aacute;nto das de propina. Si no te lo puedes permitir, es una se&ntilde;al de que deber&iacute;as comer en casa&rdquo;, afirma. &ldquo;Si no quieres dar propina, no es que seas austero, es que eres taca&ntilde;o. As&iacute; es como distinguimos entre las dos cosas: eres taca&ntilde;o cuando tus intentos de ahorrar dinero se hacen a costa de otra persona&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No puedes dejar que tu situación económica dicte cuánto das de propina. Si no te lo puedes permitir, es una señal de que deberías comer en casa</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">J. Larsgaard</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Austin-Williams prefiere tomar la iniciativa y decir algo como: &ldquo;&iquest;Podemos todos a&ntilde;adir dos libras [2,3 euros] de propina?&rdquo;. Pero Holder no est&aacute; de acuerdo: &ldquo;No puedes obligar a tus amigos a dar propina; cada uno tiene sus propias reglas con su dinero. Debes definir primero tu propia relaci&oacute;n con las propinas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Larsgaard explica que si notara que un amigo no hab&iacute;a dado propina, &ldquo;probablemente me enfadar&iacute;a lo suficiente como para dejar una cantidad mayor o para hablar con &eacute;l directamente y decirle: &lsquo;&iquest;Viste lo mucho que se esforz&oacute;? &iquest;Sabes cu&aacute;nto le pagan?&rsquo; Creo que a veces la gente no entiende la realidad econ&oacute;mica de ser camarero&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Gastan demasiado (o muy poco) en entradas de teatro o conciertos</h2><p class="article-text">
        Algunas personas insisten en sentarse en primera fila,  otras prefieren las localidades m&aacute;s baratas. A menudo, estas preferencias no guardan relaci&oacute;n con el saldo en la cuenta bancaria de cada uno. &ldquo;Hay cosas que pueden ser un factor determinante para ciertas personas, como gastar en entradas de teatro o taxis&rdquo;, dice Holder. &ldquo;Pero a otros les resulta m&aacute;s f&aacute;cil gastar en experiencias que en cosas materiales&rdquo;. Entonces, &iquest;qu&eacute; puedes hacer si no est&aacute;s de acuerdo con un amigo?
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay cosas que pueden ser un factor determinante para ciertas personas, como gastar en entradas de teatro o taxis. Pero a otros les resulta más fácil gastar en experiencias que en cosas materiales</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Alex Holder</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Austin-Williams plantea que intentar&iacute;a llegar a un acuerdo con un amigo o amiga que gasta mucho. &ldquo;Le puedes decir: &lsquo;Me encantar&iacute;a ir, pero las entradas de 70 libras [81 euros] se salen un poco de mi presupuesto ahora mismo. Si de verdad quieres sentarte en primera fila, no cuentes conmigo esta vez. Si no, las entradas de 30 libras [35 euros] est&aacute;n bien&rsquo;&rdquo;, explica. &ldquo;Dales la opci&oacute;n, probablemente prefieran ir contigo&rdquo;. Y puedes hacer algo similar con alguien que gasta poco, dici&eacute;ndole, por ejemplo, que la &uacute;ltima vez te cost&oacute; ver desde los asientos que costaban 10 libras [11,60 euros], as&iacute; que preferir&iacute;as gastar un poco m&aacute;s si fuera posible.
    </p><p class="article-text">
        Larsgaard propone otras maneras de llegar a un acuerdo: &ldquo;Tal vez te puedes sacrificar por el bien com&uacute;n. Si est&aacute;s en primera fila en este concierto porque a todos os encanta este artista, puedes saltarte el siguiente o sentarte la pr&oacute;xima vez en las butacas m&aacute;s baratas. Tambi&eacute;n puedes quedar con tus amigos antes del concierto, ir juntos, pero sentaros en sitios diferentes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A nadie le gusta decepcionar a nadie, pero a veces hay que rechazar una invitaci&oacute;n. &ldquo;Un amigo m&iacute;o estuvo en Europa hace poco y fue a ver a Harry Styles en Wembley&rdquo;, cuenta Larsgaard. &ldquo;Le dije: &lsquo;No, lo siento, ahora mismo no me lo puedo permitir. Pongamos el disco en mi casa. Si te lo puedes permitir, &iexcl;adelante, p&aacute;salo genial! Me dar&aacute; un poco de envidia, pero tambi&eacute;n me alegro mucho por ti&rsquo;&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Siempre acabo comprando yo las entradas</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Si eres una persona muy organizada a la que le gusta planificar todo&rdquo;, esto te puede pasar, dice Altmix. Puede que tus amigos tengan toda la intenci&oacute;n de conseguir las entradas para la pr&oacute;xima vez, pero simplemente no tienen tiempo de ponerse con ello. &ldquo;Si te relajas un poco, les est&aacute;s dando esa oportunidad. Cada persona trabaja a su propio ritmo y tiene diferentes cosas en su vida, y tal vez est&eacute;n pasando por una &eacute;poca muy ajetreada&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si tu amistad está en peligro, plantéaselo: ‘Yo pagué la cuenta las últimas veces, ¿te importaría pagarla tú esta vez?’. A menudo, la gente simplemente no se ha dado cuenta</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ellie Austin-Williams</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Austin-Williams comenta que &ldquo;si notas que se est&aacute; convirtiendo en un patr&oacute;n, deja de ofrecerte. La pr&oacute;xima vez, di: &lsquo;Yo pago mi entrada&rsquo; o &lsquo;Cada uno paga la suya&rsquo;. Si tu amistad est&aacute; en peligro, plant&eacute;aselo: &lsquo;Yo pagu&eacute; las &uacute;ltimas veces, &iquest;te importar&iacute;a pagarla t&uacute; esta vez?&rsquo;. A menudo, la gente simplemente no se ha dado cuenta&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Dijeron que me pagar&iacute;an y no lo han hecho</h2><p class="article-text">
        &ldquo;No asumas que todo el mundo tiene la misma relaci&oacute;n con el dinero&rdquo;, dice Holder. &ldquo;A algunas personas les cuesta mucho devolver el dinero; casi se bloquean&rdquo;. Y a&ntilde;ade que la mayor&iacute;a agradecer&aacute; que seas &ldquo;muy directo&rdquo; y les env&iacute;es tus datos bancarios por mensaje de texto.
    </p><p class="article-text">
        Si eso no funciona, tendr&aacute;s que hablar con ellos. &ldquo;Ten una conversaci&oacute;n muy sincera&rdquo;, aconseja Austin-Williams. &ldquo;Las cosas pasan: se te estropea el coche, pierdes el trabajo. Es importante entender si tu amigo est&aacute; pasando por un mal momento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Larsgaard tambi&eacute;n aconseja trasladar tu preocupaci&oacute;n en lugar de acusar a tus amigos de nada. &ldquo;&lsquo;Oye, me di cuenta de que dijiste que ibas a pagar y no lo hiciste. &iquest;Est&aacute; todo bien?&rsquo;&rdquo;. Puede que simplemente se disculpen por haberlo olvidado o que te cuenten sus preocupaciones econ&oacute;micas. &ldquo;Es muy f&aacute;cil ser grosero, pero son tus amigos. Preguntarles qu&eacute; les pasa te da la oportunidad de conectar y comprenderlos mejor&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Siempre esperan que les compre m&aacute;s cosas</h2><p class="article-text">
        Cuando vas de compras, algunos amigos no tienen ning&uacute;n reparo en hacer un pedido, incluso si no te has ofrecido. Puede que solo sean un par de libras [2,3 euros] de vez en cuando, pero que se aprovechen de ti puede resultar molesto con el tiempo. &iquest;Qu&eacute; deber&iacute;as hacer?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Est&aacute;s pensando: yo nunca har&iacute;a eso&rdquo;, dice Holder. Pero cada persona es diferente: probablemente a tu amigo nunca se le ha pasado por la cabeza que te moleste que le invites a un refresco. &ldquo;Puedes hablar con &eacute;l, seguir sinti&eacute;ndote molesto, o superarlo&rdquo;, dice. A menos que tu presupuesto sea muy ajustado, superarlo parece la mejor opci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Nunca contribuyen a los gastos de viaje</h2><p class="article-text">
        Puede que sientas que siempre eres t&uacute; quien paga el taxi o quien conduce, y que tus amigos se aprovechen. Probablemente, no sea algo premeditado, dice Holder. &ldquo;Alguien podr&iacute;a pensar: &lsquo;Siempre pides un Uber; lo cojo yo tambi&eacute;n, que voy en la misma direcci&oacute;n&rdquo;. Acepta que su forma de pensar sobre el dinero puede no ser la tuya&ldquo;, a&ntilde;ade. &rdquo;En lugar de enfadarte con tus amigos, asume la responsabilidad de tus propios gastos. Por ejemplo, si sueles llevar a un amigo en coche, p&iacute;dele dinero para la gasolina o no aceptes llevarlo a ning&uacute;n sitio&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y si dijeron que contribuir&iacute;an, pero no lo han hecho? &ldquo;Asume siempre que ha sido sin querer&rdquo;, dice Austin-Williams. &ldquo;Dales un peque&ntilde;o empuj&oacute;n: &lsquo;Estoy haciendo mi presupuesto y me preguntaba si podr&iacute;as enviarme el dinero del Uber&rsquo;. La mayor&iacute;a de los amigos solo necesitan ese peque&ntilde;o impulso&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Vamos a irnos de vacaciones juntos y quieren gastar una fortuna (o una miseria)</h2><p class="article-text">
        Lo ideal, dice Holder, es &ldquo;viajar con gente dispuesta a gastar una cantidad similar a la tuya. &iexcl;No te vayas de vacaciones con gente muy rica o asume que va a ser muy inc&oacute;modo!&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Altmix solo viaja con alguien que conoce bien. &ldquo;Cuando viajas, tienes que pagar por todo, &iquest;verdad? Todo cuesta dinero. Te levantas y ya est&aacute;s pagando por algo: tienes que comprar un caf&eacute;, tienes que desayunar. Hay un mont&oacute;n de decisiones econ&oacute;micas que tomar a lo largo del d&iacute;a. Y si no tienes claro cu&aacute;nto te gusta gastar y qu&eacute; tipo de viaje te gusta, creo que podr&iacute;as tener muchos problemas, tanto econ&oacute;micos como personales&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Sé específico. ‘Este es mi presupuesto para todo el viaje; este es mi presupuesto para el alojamiento. ¿Quién va a pagar? ¿Cuál es el plan para devolverles el dinero?’. Cabe la posibilidad de que no podáis poneros de acuerdo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">E. Austin-Williams</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Comunica claramente tus expectativas durante la planificaci&oacute;n, aconseja Austin-Williams. &ldquo;S&eacute; espec&iacute;fico. &lsquo;Este es mi presupuesto para todo el viaje; este es mi presupuesto para el alojamiento. &iquest;Qui&eacute;n va a pagar? &iquest;Cu&aacute;l es el plan para devolverles el dinero?&rsquo;. Cabe la posibilidad de que no pod&aacute;is poneros de acuerdo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se trata de honestidad y de hablarlo abiertamente desde el principio. &lsquo;S&iacute;, me gustar&iacute;a ir a Espa&ntilde;a, pero &iquest;qu&eacute; opinas de un hotel frente a un apartamento? &iquest;Podemos ahorrar en esta parte del viaje y centrarnos en aquella otra?&rsquo;&rdquo;, dice Larsgaard. &ldquo;&iquest;Est&aacute;n condenadas las vacaciones al fracaso si tu amigo quiere un hotel de cinco estrellas con todo incluido y t&uacute; prefieres un alojamiento econ&oacute;mico con cocina, o viceversa? Creo que la gente piensa que, si un amigo les propone un viaje de ensue&ntilde;o, tienen que aceptar o rechazarlo. No creo que exista esa dicotom&iacute;a. Se puede llegar a un punto intermedio. Si de verdad no tienes dinero, puedes decir: &lsquo;Por ahora, tengo que descartar ir a Espa&ntilde;a, pero quiz&aacute;s pueda empezar a ahorrar para el a&ntilde;o que viene. &iquest;Qu&eacute; te parece si vamos de acampada?&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La forma en que repartimos el coste del alojamiento no es justa</h2><p class="article-text">
        Si alquilas una casa o apartamento compartida, &iquest;se paga por persona, por habitaci&oacute;n o de otra manera? &iquest;Qu&eacute; pasa si algunos se quedan m&aacute;s tiempo que otros? Todo se reduce a la comunicaci&oacute;n, dice Austin-Williams. &ldquo;Diles si quieres una habitaci&oacute;n m&aacute;s grande y est&aacute;s dispuesto a pagar m&aacute;s, en lugar de asumir que todo se divide a partes iguales. La gente lamenta despu&eacute;s si no ten&iacute;a ba&ntilde;o privado y hab&iacute;a pagado lo mismo. No hay una respuesta correcta o incorrecta, pero si se ha hablado antes del tema, nadie puede decir que sea injusto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Olly Green, editor de contenido de <a href="https://www.travelsupermarket.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">TravelSupermarket</a>, un sitio web de comparaci&oacute;n de precios con sede en Leeds, explica: &ldquo;Calcula cu&aacute;nto costar&iacute;a cada habitaci&oacute;n si se reservara individualmente y divide la cuenta en funci&oacute;n de eso. De esta manera, una persona que se aloje sola en una habitaci&oacute;n individual pagar&aacute; menos que una pareja en una habitaci&oacute;n doble. Del mismo modo, una familia con ni&ntilde;os pagar&aacute; m&aacute;s por una habitaci&oacute;n m&aacute;s grande con extras como camas adicionales o ba&ntilde;o privado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Demasiado complicado? Holder dice que esta es una de las pocas ocasiones en las que recomendar&iacute;a usar inteligencia artificial: &ldquo;Puedes describir la situaci&oacute;n y ella har&aacute; los c&aacute;lculos por ti&rdquo;. Si no, &ldquo;es mejor reservar alojamientos separados, pero cerca unos de otros&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Tienen m&aacute;s dinero para gastar en vacaciones que yo</h2><p class="article-text">
        Hiciste el presupuesto del viaje y el alojamiento y pensabas que ten&iacute;as suficiente para comida y actividades, pero ahora tus amigos quieren comer en restaurantes elegantes e ir a excursiones caras. &iquest;Tienes que perd&eacute;rtelo?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Podr&iacute;as quedarte de brazos cruzados y no participar, y parecer&aacute; que eres un aguafiestas&rdquo;, dice Altmix. &ldquo;O puedes meterte de lleno en la conversaci&oacute;n nada m&aacute;s percibir el primer indicio&rdquo;. Aseg&uacute;rate de haber investigado algunas alternativas m&aacute;s econ&oacute;micas. &ldquo;Diles: &rdquo;&iquest;Y si podemos ahorrar dinero haciendo esto otro? Va a ser divertid&iacute;simo. Y luego o&iacute; hablar de esto por aqu&iacute; que es una ganga. Podr&iacute;amos pasarlo genial&ldquo;. No te retires ni te ausentes de la conversaci&oacute;n, toma la iniciativa&rdquo;. Es probable que otros tambi&eacute;n aprecien algunas opciones m&aacute;s econ&oacute;micas.
    </p><h2 class="article-text">Creo que estoy pagando m&aacute;s de lo que me corresponde en vacaciones</h2><p class="article-text">
        Los grupos tienen diferentes maneras de compartir los gastos de las vacaciones: algunos pagan por turnos, otros aportan a un fondo com&uacute;n, otros llevan una hoja de c&aacute;lculo o usan aplicaciones como Splitwise. &ldquo;No existe una &uacute;nica forma &lsquo;mejor&rsquo; de compartir los gastos en vacaciones&rdquo;, dice Green. &ldquo;Lo fundamental es ser sincero sobre c&oacute;mo prefieres hacerlo antes de que empiecen las vacaciones. Dejarlo para el momento de pagar la primera factura puede generar situaciones inc&oacute;modas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Holder no es partidaria de los fondos comunes: &ldquo;Pueden ser complicados, ya que cada persona tiene h&aacute;bitos de gasto diferentes&rdquo;. Recuerda unas vacaciones en grupo donde una amiga buscaba la marca de uvas m&aacute;s barata mientras que otra ped&iacute;a ostras frescas a domicilio para la villa que compart&iacute;an, ambas cosas con cargo al fondo com&uacute;n. &ldquo;A menudo, todo el mundo cree que est&aacute; siendo razonable&rdquo;, dice.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las aplicaciones pueden ser útiles, pero algunas personas se olvidan de añadir sus gastos, mientras que otras lo añaden todo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">A. Holder</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La autora tampoco es muy fan de las soluciones tecnol&oacute;gicas. &ldquo;Las aplicaciones pueden ser &uacute;tiles, pero algunas personas se olvidan de a&ntilde;adir sus gastos, mientras que otras lo a&ntilde;aden todo&rdquo;, dice. &ldquo;Es mejor que cada uno se encargue una noche de la comida y la bebida&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La despedida de soltera o soltero de mi amiga cuesta una fortuna</h2><p class="article-text">
        Austin-Williams cree que estas celebraciones &ldquo;se han descontrolado un poco&rdquo; y son una de las situaciones m&aacute;s dif&iacute;ciles de manejar con las amigas. &ldquo;Si no quieres ir a una despedida de soltera cara en el extranjero, la honestidad es la mejor opci&oacute;n&rdquo;, dice. &ldquo;Una buena amiga no quiere que te endeudes. Dile que no puedes permit&iacute;rtelo y ofr&eacute;cele una alternativa: &lsquo;Me encantar&iacute;a invitarte a comer o pasar un d&iacute;a contigo&rsquo;. Intenta ver el lado positivo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Mi amiga se casa en un destino ex&oacute;tico</h2><p class="article-text">
        &ldquo;&iexcl;No tienes que ir! No est&aacute;s obligada a nada&rdquo;, dice Holder. &ldquo;Creo firmemente que no puedes endeudarte por la boda de otra persona&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, &ldquo;si se trata de un amigo muy cercano, uno busca la manera de costearlo&rdquo;, dice Altmix. &ldquo;Eso no significa acabar con el saldo de tu tarjeta de cr&eacute;dito. Significa recortar gastos en otras &aacute;reas&rdquo;. Larsgaard menciona a un amigo que rechaz&oacute; una boda que pod&iacute;a pagar porque estaba intentando ahorrar y luego se arrepinti&oacute;. &ldquo;No seas tan taca&ntilde;o como para perderte momentos importantes de la vida. Apoya a tus amigos&rdquo;, dice Larsgaard.
    </p><p class="article-text">
        Si de verdad no puedes asistir, haz un esfuerzo por formar parte de ese d&iacute;a, dice Altmix: &ldquo;Podr&iacute;as grabar un v&iacute;deo bonito de vosotros como amigos a lo largo de los a&ntilde;os e incluir una nota sincera y emotiva&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Mi amigo siempre me pide que le respalde o que done a alguna organizaci&oacute;n ben&eacute;fica</h2><p class="article-text">
        No est&aacute;s obligado a decir que s&iacute;, dice Holder: &ldquo;No tienes por qu&eacute; sentirte estafado ni endeudarte por apoyar a un santuario de burros&rdquo;. Entonces, &iquest;qu&eacute; puedes decirle a tu amigo que quiz&aacute;s ha estado entrenando para apoyar una causa que le importa mucho? &ldquo;Dile que te encantar&iacute;a ayudar, pero que ya contribuyes regularmente a organizaciones ben&eacute;ficas espec&iacute;ficas&rdquo;, dice Austin-Williams. &ldquo;Si no es as&iacute;, s&eacute; honesto sobre tu capacidad financiera y dile que ya has destinado todo tu presupuesto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero cualquier ayuda es bienvenida y tal vez podr&iacute;as considerar hacer una peque&ntilde;a donaci&oacute;n. &ldquo;Siempre animo a la gente a incluir las donaciones en su presupuesto, ya que es fundamental para tener una mentalidad financiera saludable&rdquo;, dice Austin-Williams. Y si puedes donar algo, dice Holder, &ldquo;te sentir&aacute;s bien por partida doble: por ser un amigo solidario y por ser caritativo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Los regalos de cumplea&ntilde;os o Navidad se han descontrolado</h2><p class="article-text">
        Holder cree que vale la pena cuestionar nuestra forma de dar regalos: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; prop&oacute;sito tiene el regalo? &iquest;Es un verdadero acto de amor o una rutina inc&oacute;moda? &iquest;Se va a romper una amistad porque no le compraste un regalo?&rdquo;. La autora asegura que ha notado que &ldquo;les compramos los regalos m&aacute;s caros a nuestros amigos m&aacute;s ricos. &iquest;Para qui&eacute;n lo haces? Simplemente puedes parar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Austin-Williams prefiere avisar a sus amigos con antelaci&oacute;n. &ldquo;Diles: &lsquo;Voy a cambiar mi forma de regalar. Estoy intentando reducir mi consumo&rsquo;&rdquo;. Ella sugiere comprar libros &ndash;&ldquo;Pueden ser de una tienda ben&eacute;fica&rdquo;, sugiere&ndash; o compartir una experiencia, como una excursi&oacute;n de un d&iacute;a.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El hecho de que renuncies a los regalos caros no significa que tengas que renunciar a la consideración que hay detrás de ellos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">J. Larsgaard</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Lo que cuenta es la intenci&oacute;n, dice Larsgaard. &ldquo;Con un amigo, lo que m&aacute;s valoran es tu consideraci&oacute;n; no importa cu&aacute;nto cueste el regalo. Si un amigo se da cuenta de que est&aacute;s pasando por un mal momento y te escribe una nota a mano, eso significar&iacute;a mucho m&aacute;s para ti que un collar elegante. El hecho de que renuncies a los regalos caros no significa que tengas que renunciar a la consideraci&oacute;n que hay detr&aacute;s de ellos&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Quiero pedirle dinero prestado a un amigo</h2><p class="article-text">
        &iquest;Est&aacute; bien pedirle un pr&eacute;stamo a un amigo? Esto depende mucho de ti y de tus amigos. Para Holder, la respuesta es un &lsquo;no&rsquo; rotundo: &ldquo;Jam&aacute;s le pedir&iacute;a dinero prestado a un amigo&rdquo;. Austin-Williams, en cambio, dice: &ldquo;Si tienes una amistad s&oacute;lida, no hay raz&oacute;n para que no puedas pedirlo. Los amigos est&aacute;n para ayudarte en las buenas y en las malas&rdquo;. Para evitar posibles problemas, aconseja: &ldquo;S&eacute; muy clara con la cantidad y las condiciones de pago. No aceptes un &lsquo;devu&eacute;lvemelo cuando quieras&rsquo;. Insiste en que fijen una fecha para devolverte el dinero&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Mi amigo quiere pedirme dinero prestado</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Con mucho gusto le prestar&iacute;a dinero a un amigo si estuviera pasando apuros y fuera claro sobre c&oacute;mo devolverlo&rdquo;, dice Austin-Williams. &ldquo;No lo dudar&iacute;a, y espero que mis amigos cercanos hicieran lo mismo por m&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Solo hay que prestarle dinero a un amigo si no se espera realmente que te lo devuelva, dice Larsgaard. &ldquo;Esa es la regla de oro: debe verse como un regalo. Si lo est&aacute;s presionando &mdash;&lsquo;Oye, &iquest;cu&aacute;ndo me vas a devolver esos 150 d&oacute;lares que te prest&eacute;?&rsquo;&mdash;, da&ntilde;ar&aacute;s la amistad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Incluso as&iacute;, puede haber consecuencias negativas, a&ntilde;ade: &ldquo;A menudo, dar o aceptar un regalo es la receta perfecta para generar incomodidad y da&ntilde;ar la amistad. Hay que tener mucho cuidado antes de meterse en ese l&iacute;o&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Son mucho m&aacute;s ricos que yo (o no tan adinerados)</h2><p class="article-text">
        &ldquo;A menudo, conocemos gente nueva en un entorno neutral donde nuestras circunstancias son similares en apariencia: en la escuela, la universidad o el trabajo&rdquo;, dice Austin-Williams. &ldquo;Cuando te das cuenta de las diferencias, puede resultar inc&oacute;modo. Por ejemplo, t&uacute; y tu compa&ntilde;ero de trabajo ten&eacute;is la misma trayectoria profesional, pero a &eacute;l le compraron el piso y a ti te cuesta pagar el alquiler&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La autora recomienda hablar de ello abiertamente. &ldquo;Algunas personas se han criado en familias donde el dinero es un tab&uacute;. Pero la mayor&iacute;a, si se les pregunta directamente, responder&aacute;n: &lsquo;Mis padres me dieron la entrada&rsquo;. Esto permite atar cabos. Cuanto m&aacute;s se hable del tema, m&aacute;s fuerte puede ser la amistad&rdquo;. Incluso pregunta a sus amigos cu&aacute;nto ganan. &ldquo;Hay mucha verg&uuml;enza asociada a la situaci&oacute;n econ&oacute;mica: tener o no tener dinero. Pero si la amistad no puede sobrevivir a la honestidad, &iquest;de verdad vale la pena?&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Que sus finanzas estén mejor no significa que su vida sea perfecta. El dinero parece absorberlo todo, pero no tiene por qué ser un factor determinante en una amistad</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">E. Austin-Williams</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Se trata de reconocer que todos somos diferentes, concluye. &ldquo;Que sus finanzas est&eacute;n mejor no significa que su vida sea perfecta. El dinero parece absorberlo todo, pero no tiene por qu&eacute; ser un factor determinante en una amistad. Un poco de celos es normal, pero recon&oacute;celos e intenta que no interfieran en la amistad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Holder afirma: &ldquo;Las amistades se basan en superar muchas desigualdades: salud, tiempo, familia. Los salarios son solo una de ellas. A menudo, lo que dificulta las amistades no es la diferencia de ingresos, sino las distintas expectativas y juicios sobre la forma &lsquo;correcta&rsquo; de gastar, ahorrar y compartir el dinero. Nuestra relaci&oacute;n con el dinero es como nuestra relaci&oacute;n con el sexo: no existe una forma &lsquo;buena&rsquo; de manejarlo. He visto c&oacute;mo la generosidad excesiva molesta a un grupo de amigos tanto como la persona que nunca paga su parte de la gasolina&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; pasa si no puedes permitirte las cosas que te sugieren tus amigos con mejor situaci&oacute;n econ&oacute;mica? &ldquo;Es bastante triste cuando la &uacute;nica forma de socializar es a trav&eacute;s de experiencias caras&rdquo;, concluye Holder. &ldquo;Reconoce si siempre te est&aacute; costando dinero y sugiere otra forma de pasar tiempo juntos, como ir a tu casa a comer pasta&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Me preocupa que mi amigo est&eacute; endeudado</h2><p class="article-text">
        Si crees que un amigo est&aacute; pasando por dificultades econ&oacute;micas, &iquest;deber&iacute;as hablar del tema con &eacute;l? &ldquo;Sin duda, lo abordar&iacute;a con tacto&rdquo;, dice Austin-Williams. &ldquo;Le dir&iacute;a: &lsquo;He notado esto. Siempre puedes hablar conmigo&rsquo;. No hace falta que sea espec&iacute;fico sobre dinero. Dale la oportunidad: &lsquo;Estoy aqu&iacute; para hablar de lo que sea si est&aacute;s pasando por dificultades&rsquo;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Larsgaard dice: &ldquo;A la mayor&iacute;a de la gente le incomoda hablar de dinero; es como hablar en otro idioma. Pero si tu amigo est&aacute; pasando por dificultades y tienes aunque sea un poco de conocimiento y puedes compartir algunos recursos &uacute;tiles, para eso est&aacute;n los amigos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Altmix a&ntilde;ade: &ldquo;No necesitas tener un conocimiento especializado del tema para ser un buen amigo. Muchas veces, la gente solo necesita a alguien que la acompa&ntilde;e en ese momento&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rachel Dixon]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/invitas-ronda-20-conversaciones-incomodas-dinero-amigos-manejarlas_1_13476357.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 31 Aug 2026 19:30:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“¿Por qué nunca invitas a una ronda?”: 20 conversaciones incómodas sobre dinero con amigos y cómo manejarlas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Dinero,Amistad,Vacaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El problema de los “influencers de la soledad” que presumen de no tener amigos ni pareja]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/problema-influencers-soledad-presumen-no-amigos-pareja_1_13359325.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ae2c1645-fda6-47aa-8d5d-b9a45fec1263_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x557y352.jpg" width="1200" height="675" alt="El problema de los “influencers de la soledad” que presumen de no tener amigos ni pareja"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada vez más creadoras muestran en redes una vida sin amistades ni planes en compañía como sinónimo de paz, independencia y autocuidado. Pero entre desestigmatizar la soledad y romantizar el aislamiento hay una frontera difusa, atravesada por el privilegio, la precariedad y una cultura que convierte los problemas colectivos en responsabilidades individuales
</p><p class="subtitle">'Friend bombing': la trampa de las nuevas amistades que pasan bruscamente de la intimidad e idealización al silencio</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;POV: Est&aacute;s soltera, no tienes amigos y vives sola. As&iacute; es un viernes por la noche&rdquo;. Este es el mensaje con el que Lana Isa comienza uno de sus muchos <a href="https://www.instagram.com/reels/DW-QkwfDIfc/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">v&iacute;deos</a> de Instagram y TikTok, en los que muestra c&oacute;mo es la vida de una chica solitaria y con los que acumula alrededor de 300.000 visualizaciones por publicaci&oacute;n. En ellos, esta creadora de contenido de estilo de vida comparte fragmentos de su d&iacute;a a d&iacute;a en los que aparece siempre sola, algo que relaciona con la ansiedad social que padece, pero que ha conseguido convertir en un contenido con el que han conectado cientos de miles de personas.
    </p><p class="article-text">
        Y no es la &uacute;nica. En las redes sociales proliferan las creadoras &mdash;en su mayor&iacute;a, mujeres j&oacute;venes que viven en grandes ciudades&mdash; que hablan de los beneficios de una vida sin amistades ni c&iacute;rculos sociales cercanos, que viven solas en pisos &mdash;bastante grandes&mdash; perfectamente ordenados y presentan la soledad como una elecci&oacute;n. Son las llamadas <em>loneliness influencers</em> o <em>influencers</em> de la soledad. 
    </p><p class="article-text">
        Muchas de ellas aseguran que no pretenden promover el aislamiento, sino normalizar una experiencia que suele vivirse con verg&uuml;enza y mostrar que se puede disfrutar de la propia compa&ntilde;&iacute;a. Sin embargo, la popularidad de estos contenidos abre algunas preguntas: &iquest;d&oacute;nde termina la desestigmatizaci&oacute;n y empieza la romantizaci&oacute;n de la falta de v&iacute;nculos? &iquest;Cu&aacute;nto hay de elecci&oacute;n en esa vida solitaria? &iquest;Y qu&eacute; condiciones materiales y privilegios permiten convertir el aislamiento en una opci&oacute;n deseable? 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DW-QkwfDIfc/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/reel/DW-QkwfDIfc/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; 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margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/reel/DW-QkwfDIfc/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de Lana Isa ♡ (@lanasololife)</a></p></div></blockquote>
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><h2 class="article-text">Estar solo frente a sentirse solo</h2><p class="article-text">
        No hay nada malo en pasar tiempo sola, ni siquiera un viernes por la noche, cuando se presupone que debemos aprovechar el tiempo en compa&ntilde;&iacute;a de otros. Tampoco hay nada malo en vivir solo, sobre todo si se pertenece al reducido grupo de personas que, a d&iacute;a de hoy, puede permit&iacute;rselo. De hecho, realizar actividades con y para uno mismo puede resultar muy beneficioso. Por ello, conviene distinguir entre estar solo y sentirse solo. Sandra Escapa Solanas, soci&oacute;loga, profesora de la Universidad de Barcelona e investigadora en soledad no deseada, explica que esta aparece cuando &ldquo;existe una discrepancia entre las relaciones que tienes y las que desear&iacute;as tener, tanto en cantidad como en calidad. Es beneficioso que sepamos convivir con la soledad, pero el problema aparece cuando esa soledad provoca malestar, cuando la persona siente esto: &rdquo;no quiero estar en esta situaci&oacute;n, no deseo esta soledad&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        De acuerdo con Noreena Hertz, economista pol&iacute;tica y autora de <em>El siglo de la soledad </em>(Paid&oacute;s, 2021) existen varios criterios que nos ayudan a distinguir la forma saludable de la perjudicial: &ldquo;La reversibilidad, es decir, poder reincorporarse a la vida social cuando lo deseas; c&oacute;mo te sientes despu&eacute;s, porque la soledad elegida te deja renovado, mientras que la otra te agota; y si se trata de una elecci&oacute;n libre o de algo que te ha sido impuesto de manera involuntaria&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, &iquest;cu&aacute;l es el problema de los <em>influencers</em> de la soledad? Aunque pregonan la libertad, la alegr&iacute;a y la tranquilidad con las que habitan una identidad solitaria carente de c&iacute;rculos afectivos, las redes sociales son escaparates en los que proyectamos una versi&oacute;n muy cuidada de nosotros mismos. Por eso, resulta dif&iacute;cil distinguir qu&eacute; es real y qu&eacute; no. Esto puede llevar a una cierta romantizaci&oacute;n de aquello que vemos a trav&eacute;s de la pantalla. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que me preocupa es que esto deje de tratarse de la soledad elegida y pase a convertirse en una exaltaci&oacute;n de la soledad no deseada. Es decir, me preocupa que el distanciamiento de los dem&aacute;s se eleve a la categor&iacute;a de ideal&rdquo;, explica Hertz. Seg&uacute;n la economista, esta clase de contenido, en ocasiones, &ldquo;toma una situaci&oacute;n real y, con frecuencia, involuntaria &mdash;personas que se a&iacute;slan porque la comunidad se ha vuelto inaccesible, porque la amistad exige un tiempo y una energ&iacute;a que nuestro sistema econ&oacute;mico no nos permite tener o porque las redes sociales han hecho que los dem&aacute;s parezcan demasiado crueles&mdash; y la reformula como una virtud&rdquo;, asegura.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es beneficioso que sepamos convivir con la soledad, pero el problema aparece cuando esa soledad provoca malestar</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Sandra Escapa Solanas</span>
                                        <span>—</span>  socióloga e investigadora en soledad no deseada (UB)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En esa presunta libertad para elegir la soledad se esconde, adem&aacute;s, una cuesti&oacute;n de privilegio. No todo el mundo puede convertir el aislamiento en una experiencia c&oacute;moda y reparadora. Para ello hace falta tiempo, estabilidad econ&oacute;mica, una vivienda digna y la posibilidad de reducir al m&iacute;nimo las obligaciones y los v&iacute;nculos sin que la vida se desmorone. Es una fantas&iacute;a similar a la que Ottessa Moshfegh lleva al papel en <em>Mi a&ntilde;o de descanso y relajaci&oacute;n </em>(Alfaguara, 2019), cuya protagonista &mdash;joven, rica y con un piso en Nueva York&mdash; puede retirarse del mundo durante meses porque dispone de las condiciones materiales necesarias. Incluso en ese retiro solitario y voluntario, su fantas&iacute;a individualista se sostiene sobre el dinero, el espacio, el tiempo y el trabajo invisible de otras personas. 
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, incluso cuando estas tendencias surgen como un aparente refugio frente a la hostilidad de la vida y buscan desestigmatizar el hecho de no tener pareja o amigos, es inevitable atender tanto a las condiciones estructurales que las provocan como a aquellas que las hacen posibles. 
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7653664354981793037"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><h2 class="article-text">Soledad y neoliberalismo</h2><p class="article-text">
        En muchas ocasiones, la soledad va aparejada a la autosuficiencia y la responsabilidad individual, valores que, aunque importantes, est&aacute;n ligados al auge del neoliberalismo y al declive de lo comunitario en la sociedad occidental de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Durante cuarenta a&ntilde;os hemos estado inmersos en una ideolog&iacute;a que antepone el individuo al colectivo, la competencia a la cooperaci&oacute;n y la autosuficiencia como virtud suprema. Nos dijeron que la sociedad no exist&iacute;a, que solo exist&iacute;an los individuos, y nos ense&ntilde;aron a vernos como marcas personales, como peque&ntilde;as empresas responsables de nuestro propio &eacute;xito y, lo que es fundamental, de nuestro propio fracaso&rdquo;, asegura Hertz, quien en su trabajo explica c&oacute;mo la soledad se ha convertido en la condici&oacute;n definitoria del siglo XXI.
    </p><p class="article-text">
        A d&iacute;a de hoy, y seg&uacute;n un <a href="https://cdn.who.int/media/docs/default-source/who-commission-on-social-connection/whocsc-plainlanguage-es.pdf?sfvrsn=c5396dff_6&amp;download=true" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe</a> sobre Conexi&oacute;n social de la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud, una de cada seis personas a escala mundial se ven afectadas por la soledad. Seg&uacute;n los datos que proporcionan, la soledad afecta a personas de todas las edades, especialmente a j&oacute;venes y a quienes viven en pa&iacute;ses de ingreso bajo y mediano. Entre el 17 y el 21% de la poblaci&oacute;n mundial dice sentirse sola, siendo las personas j&oacute;venes (de 13 a 29 a&ntilde;os) las que cuentan con tasas m&aacute;s altas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No todo el mundo puede convertir el aislamiento en una experiencia cómoda y reparadora. Para ello hace falta tiempo, estabilidad económica, una vivienda digna y la posibilidad de reducir al mínimo las obligaciones y los vínculos sin que la vida se desmorone</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Cuando romantizamos y presentamos como deseable una vida en la que no necesitamos a los dem&aacute;s estamos, por un lado, imponiendo unas expectativas muy elevadas y, en la mayor&iacute;a de los casos, inalcanzables, sobre lo que debe ser una vida. Y, por otro, participamos de aquello que el neoliberalismo promueve: la individualizaci&oacute;n de los problemas colectivos.<strong> </strong>&ldquo;La soledad se trata como algo que la persona que la padece debe resolver por s&iacute; misma &mdash;mediante el <a href="https://www.eldiario.es/era/si-autocuidado-autocuidado-dorada-industria-bienestar-culpa_1_10765220.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">autocuidado</a>, una aplicaci&oacute;n o una rutina de bienestar&mdash;, en lugar de entenderse como el resultado de determinadas fuerzas y decisiones pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas&rdquo;, explica Hertz.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DXvBPNqN1KV/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/reel/DXvBPNqN1KV/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a><p style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; line-height:17px; margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/reel/DXvBPNqN1KV/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de Paulina Cee (@itspaulinacee)</a></p></div></blockquote>
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        Una idea con la que coincide Sandra Escapa Solanas, cuyo trabajo se centra en la soledad no deseada, especialmente entre los m&aacute;s j&oacute;venes. La soledad no aparece &uacute;nicamente entre quienes viven solos, sino que est&aacute; condicionada por m&uacute;ltiples factores: &ldquo;Las personas se sienten solas ante las dificultades derivadas de la desigualdad sociolaboral en la que viven. Tambi&eacute;n influye la vivienda, especialmente entre los j&oacute;venes que se encuentran en un momento en el que desear&iacute;an emanciparse, pero no pueden hacerlo por motivos econ&oacute;micos o familiares. Por otro lado, se observa que quienes han tenido que cambiar de residencia para estudiar en la universidad y abandonar su hogar familiar para trasladarse, por ejemplo, a Barcelona &mdash;o a otros grandes n&uacute;cleos urbanos&mdash;, se sienten bastante m&aacute;s solos que otros j&oacute;venes que tambi&eacute;n comienzan la universidad, pero no han tenido que cambiar de lugar de residencia&rdquo;, desarrolla Escapa.
    </p><p class="article-text">
        La soci&oacute;loga tambi&eacute;n relaciona la soledad no deseada con la sensaci&oacute;n de fracaso personal por no haber sido capaz de construir amistades de calidad, encontrar pareja o formar una familia en una sociedad en la que estos v&iacute;nculos siguen funcionando como signos de capital social.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La soledad se trata como algo que la persona que la padece debe resolver por sí misma —mediante el autocuidado, una aplicación o una rutina de bienestar—, en lugar de entenderse como el resultado de determinadas fuerzas y decisiones políticas y económicas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name"> Noreena Hertz</span>
                                        <span>—</span>  economista política y autora de &#039;El siglo de la soledad&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;A menudo, este supuesto fracaso social se atribuye a una causa individual: &laquo;No has podido conseguirlo, as&iacute; que es culpa tuya&raquo;. Se culpabiliza a la persona que lo sufre y no se entiende que, en muchos casos, est&aacute; relacionado con factores sociales&rdquo;, se&ntilde;ala. &ldquo;La soledad tambi&eacute;n puede aparecer como consecuencia de distintos episodios vitales: convertirse en padre o madre, lo que implica un cambio de roles; pasar a ser una persona cuidadora o dependiente; sufrir abusos o malos tratos; haber vivido situaciones de acoso escolar durante la infancia; o atravesar una separaci&oacute;n o una ruptura de pareja&rdquo;, contin&uacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Para una persona que atraviesa cualquiera de estas situaciones, encontrarse con uno de estos v&iacute;deos puede proporcionar una sensaci&oacute;n moment&aacute;nea de alivio y reconocimiento. Sin embargo, confiar sin reservas en aquello que muestran las redes tambi&eacute;n entra&ntilde;a riesgos. Incluso cuando estos contenidos nacen con la intenci&oacute;n de desestigmatizar la soledad, pueden terminar romantiz&aacute;ndola si la presentan al margen de las condiciones sociales, econ&oacute;micas y afectivas que la provocan. 
    </p><p class="article-text">
        Convertir una experiencia dolorosa en algo deseable puede ofrecer consuelo, pero tambi&eacute;n ocultar sus causas, reforzar la idea de que cada persona debe resolverla por s&iacute; sola y generar frustraci&oacute;n entre quienes no consiguen habitar el aislamiento con la serenidad, el orden y la aparente libertad que aparecen en pantalla.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Proenza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/problema-influencers-soledad-presumen-no-amigos-pareja_1_13359325.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Jul 2026 19:57:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El problema de los “influencers de la soledad” que presumen de no tener amigos ni pareja]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tendencias,Influencers,Soledad,Relaciones,Bienestar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Santiago Mazarrasa, escritor: “Los millennials hemos llegado tarde a nuestra propia existencia como generación”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/santiago-mazarrasa-escritor-millennials-hemos-llegado-tarde-propia-existencia-generacion_1_13355174.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6eb61cd5-5845-481b-9776-1a8c305f603c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x797y133.jpg" width="1200" height="675" alt="Santiago Mazarrasa, escritor: “Los millennials hemos llegado tarde a nuestra propia existencia como generación”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El autor publica ‘Casilla vacía’, una novela sobre la amistad, la pérdida y una generación que creció con la promesa de un futuro estable y ha terminado instalada en la incertidumbre</p><p class="subtitle">¿Sanar un trauma con un cursillo de tres días? Marta Sader analiza el auge de la “espiritualidad líquida”</p></div><p class="article-text">
        Cuatro amigos se re&uacute;nen un domingo m&aacute;s frente al mar. Es el mismo lugar donde aprendieron a nadar y donde durante a&ntilde;os (o eso les parec&iacute;a a ellos) estuvieron a salvo del paso del tiempo y de todo lo dem&aacute;s. Hablan, beben, esperan a que pique algo. Pero ese d&iacute;a se ir&aacute;n de vac&iacute;o. Tampoco volver&aacute;n a ser los mismos.
    </p><p class="article-text">
        Esta escena abre <a href="https://www.alianzaeditorial.es/libro/alianza-voces/casilla-vacia-santiago-mazarrasa-9791370092368/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Casilla vac&iacute;a</em></a> (Alianza editorial, 2026), la tercera novela de Santiago Mazarrasa (Santander, 1988), en la que se ver&aacute;n reflejados muchos de los miembros de su generaci&oacute;n, especialmente hombres que andan entre los 30 y los 40 a&ntilde;os, y que hoy en d&iacute;a han descubierto (o est&aacute;n a punto de descubrir) que aquello que daba sentido a sus vidas, la amistad, el trabajo, el amor o la esperanza en un futuro, parece que ya no les funciona. 
    </p><p class="article-text">
        Mazarrasa ha moldeado ese sentimiento en una novela sobria, coral, atravesada por la muerte y por una pregunta muy dif&iacute;cil de responder: qu&eacute; pasa cuando la vida no se parece a aquello que nos prometieron. Sus personajes buscan un lugar para resguardarse mientras sienten que todo a su alrededor se desmorona.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; quer&iacute;as explorar con esta novela?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Fundamentalmente, una especie de sensaci&oacute;n de orfandad que me acompa&ntilde;a desde siempre. Algo que creo que forma parte del ser humano, sentirse hu&eacute;rfano de sentido, de explicaciones. La imposibilidad de habitar el mundo de una manera realmente plena. Siempre va a haber deseo, miedo, angustia o temor.
    </p><p class="article-text">
        Me interesaba mucho explorar c&oacute;mo unos personajes que est&aacute;n en la treintena, cuando parece que las cosas ya tienen que estar en marcha, pasan por una situaci&oacute;n en la que se pone de manifiesto que la vida no es nada. O que la vida, de alg&uacute;n modo, te va a pasar por encima. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Has dicho que tu novela no es pol&iacute;tica, que la literatura no es para eso, pero la veo profundamente pol&iacute;tica. Casi una llamada de atenci&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me refiero a que no es funci&oacute;n de la novela aportar soluciones. Fuera de eso, la literatura s&iacute; que es pol&iacute;tica en el sentido de que tiene algo de confrontaci&oacute;n con la realidad. 
    </p><p class="article-text">
        Creo que pedirle a la literatura que d&eacute; respuestas concretas a un problema hace que sea muy f&aacute;cil acabar produciendo mala literatura. No quiere decir que no sea posible, porque hay autores que lo logran, pero a m&iacute; no me interesa en ese sentido. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>En la literatura abundan los relatos sobre la p&eacute;rdida de padres o parejas, pero menos sobre la muerte de un amigo. &iquest;Crees que socialmente se tiende a infravalorar ese duelo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s no se haya tratado mucho, aunque claro, decir esto sin haber le&iacute;do todo lo que se puede leer es un poco osado. Pero creo que quiz&aacute;s no se ha tratado tanto el tema porque la amistad ha sido en cierto modo secundaria frente a las relaciones familiares o las relaciones rom&aacute;nticas. 
    </p><p class="article-text">
        De todos modos, no creo que esta novela sea sobre el duelo. La muerte que ocurre en el libro provoca que los protagonistas se enfrenten a su propia situaci&oacute;n personal. Que caiga la m&aacute;scara que la cubre.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El vínculo de la amistad es uno de los fundamentales para una existencia más o menos feliz (...) Y la vida que vivimos no nos permite mantenerlo de manera sana</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n creo que el v&iacute;nculo de la amistad es uno de los fundamentales para una existencia m&aacute;s o menos feliz. Y quer&iacute;a hablar de c&oacute;mo me parece que se est&aacute; perdiendo y que la vida que vivimos no nos permite mantenerlo de manera sana.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los protagonistas parecen incapaces de hablar de lo que les ocurre. &iquest;Es una caracter&iacute;stica de esos personajes, de los hombres en general o de toda una generaci&oacute;n que ha aprendido a esconder la vulnerabilidad detr&aacute;s de la iron&iacute;a o los memes?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que es una combinaci&oacute;n. Hay una parte importante de esta incapacidad que es muy caracter&iacute;stica de los hombres y, especialmente, de los grupos de amigos.
    </p><p class="article-text">
        Los grupos de amigos funcionan muchas veces como entes que son m&aacute;s que la suma de sus partes y tienen sus propias reglas y tab&uacute;es que muchas veces implican no expresarte como realmente te sientes. Los miedos y los deseos de cada uno de los pertenecientes a un grupo de amigos se pliegan frente a la direcci&oacute;n que toma el grupo como ente.
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n creo que es un problema generacional que no creo que tenga que ver tanto con esconder la vulnerabilidad, sino con cierto miedo a la autenticidad, a ser quien uno es y decirlo de manera natural.
    </p><p class="article-text">
        Ese para m&iacute; es un problema muy gordo. Creo que, a la hora de enfrentarse a las cosas, deber&iacute;amos ya dejar atr&aacute;s el recurrir al humor o a los memes. Si queremos hablar realmente de las cosas que pasan, hay que superarlo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En la novela aparecen la emigraci&oacute;n, la precariedad y los trabajos que no cumplen lo prometido. &iquest;Te parece que la generaci&oacute;n de los llamados </strong><em><strong>millennials</strong></em><strong> est&aacute; particularmente desorientada debido a ese tipo de problemas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, absolutamente, creo que est&aacute; absolutamente desorientada. Me interesa mucho lo que ocurre con esta generaci&oacute;n, que es la m&iacute;a. Creo que nos encontramos en una especie de interregno entre generaciones.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los grupos de amigos funcionan muchas veces como entes que son más que la suma de sus partes y tienen sus propias reglas y tabúes que muchas veces implican no expresarte como realmente te sientes</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Hay un mundo en el que todav&iacute;a habitamos, que es el de las generaciones previas. Un mundo en el que se cree todav&iacute;a que las promesas que se nos hicieron se cumplen si nosotros hacemos las cosas como hay que hacerlas: estudiar, ir fuera a buscar trabajo, establecer relaciones rom&aacute;nticas con quien debemos y cuando debemos, etc. Pero, por desgracia, creo que ese tipo de sue&ntilde;o progresista est&aacute; ya m&aacute;s que agotado.
    </p><p class="article-text">
        En cambio, debajo de nosotros est&aacute;n las generaciones que vienen, que ya han asumido esto de una manera mucho m&aacute;s natural. Es decir, habitan un mundo en el que esto no existe y simplemente aceptan que es as&iacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Tengo la sensaci&oacute;n de que los <em>millennials</em> hemos llegado tarde a nuestra propia existencia como generaci&oacute;n: no vamos a habitar el mundo de nuestros padres, pero tampoco tendremos demasiado sitio en el mundo de nuestros hijos. Es una cosa muy particular.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; papel juega Santander en esta historia? &iquest;Es importante para ti que la novela transcurra all&iacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pues mira, sent&iacute;a que ten&iacute;a una especie de deuda con la ciudad. Despu&eacute;s de muchos a&ntilde;os fuera, volv&iacute; a vivir aqu&iacute;. Desde entonces, he publicado dos novelas y una obra de teatro, y nunca aparece Santander.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, ten&iacute;a mucho sentido que pasara aqu&iacute; porque es una ciudad que hasta ahora hab&iacute;a sido una ciudad refugio. Los personajes de esta novela buscan refugios y los dos principales que tienen son el grupo de amigos y la ciudad de Santander. Ambos se desmoronan.
    </p><p class="article-text">
        Santander es una ciudad que ha estado protegida de los vaivenes, de los grandes problemas hasta hace poco y ahora ya no. Est&aacute; b&aacute;sicamente igual de atravesada por problemas derivados de la digitalizaci&oacute;n, de las crisis de la vivienda o la turistificaci&oacute;n de la econom&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los personajes buscan refugio en la amistad, en las drogas, en los recuerdos o en las relaciones. Hay algo muy melanc&oacute;lico y nost&aacute;lgico en el retrato de este grupo de amigos. &iquest;Es nostalgia por el pasado o m&aacute;s bien nostalgia por un futuro que nunca lleg&oacute; a existir?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo creo que es de ambas. Hay una nostalgia del pasado en el sentido en el que estos personajes viven todav&iacute;a agarrados a esas historias que les daban forma como grupo de amigos. 
    </p><p class="article-text">
        Y luego est&aacute;n atravesados por toda una serie de miedos que les cuesta a ellos mismos expresar y que tienen que ver con no haber logrado lo que se esperaba de ellos. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; es lo que todav&iacute;a mantiene en pie a los personajes?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En realidad, creo que si la novela fuera m&aacute;s larga no se mantendr&iacute;an en pie ninguno de ellos. No s&eacute; lo que ocurrir&iacute;a, pero creo que no saldr&iacute;an adelante. Pienso que lo que a&uacute;n les mantiene en pie es que no acaban de ser conscientes de d&oacute;nde se encuentran y la nostalgia que tienen del pasado.
    </p><p class="article-text">
        Me he acordado de una canci&oacute;n que se llama <a href="https://www.youtube.com/watch?v=n7SXX4ZXXFE" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Over the Edge</em></a>, de los Wipers. Est&aacute;n en el l&iacute;mite. Y yo creo que lo que se narra en esa novela es el estado de &aacute;nimo que se tiene en ese l&iacute;mite.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay un mundo en el que todavía habitamos, que es el de las generaciones previas. Un mundo en el que se cree todavía que las promesas que se nos hicieron se cumplen si nosotros hacemos las cosas como hay que hacerlas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Despu&eacute;s de escribir este libro, &iquest;has llegado a alguna conclusi&oacute;n sobre c&oacute;mo se sobrevive a la p&eacute;rdida de un amigo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pues la verdad es que no. Por suerte, no he tenido que experimentar eso y espero no tener que hacerlo pronto. Pero creo que si toca hay que afrontarlo como cualquier p&eacute;rdida: encontrando un lugar a partir del cual construir de nuevo. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que pasa es que creo que en el punto en el que est&aacute;n estos personajes encontrar&aacute;n pocos lugares a partir de los cuales construir de nuevo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;l es el mensaje &uacute;ltimo que te gustar&iacute;a que los lectores se quedaran de tu novela?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; si hay un mensaje claro, la verdad. S&iacute; que creo que me gustar&iacute;a que el lector no salga igual. Me parece fundamental que despu&eacute;s de la lectura de un libro no salgamos exactamente como empezamos. Me interesa sobre todo que al lector le sobrevuele un cierto estado de &aacute;nimo despu&eacute;s de leer el libro. No es que quiera que acabe fatal, triste y embajonado, pero s&iacute; que piense: &ldquo;Bueno, &iquest;y con mi vida qu&eacute; pasa?&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Pensando de una manera m&aacute;s positiva, dir&iacute;a que todav&iacute;a es posible encontrar ciertos refugios a partir de los cuales se puede trabajar para que no acaben del todo destruidos, pero para eso es necesario partir de cierto estado de &aacute;nimo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/santiago-mazarrasa-escritor-millennials-hemos-llegado-tarde-propia-existencia-generacion_1_13355174.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Jul 2026 20:10:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Santiago Mazarrasa, escritor: “Los millennials hemos llegado tarde a nuestra propia existencia como generación”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Millennials,Amistad,Duelo,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando el trabajo de ‘influencer’ se vuelve estable: “Un mes puedo ganar 20.000 euros, pero no me olvido de donde vengo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/trabajo-influencer-vuelve-estable-mes-ganar-20-000-euros-no-olvido-vengo_1_13425074.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/25f18ea4-69f9-4fa5-8938-f82ff94187d7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x746y532.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando el trabajo de ‘influencer’ se vuelve estable: “Un mes puedo ganar 20.000 euros, pero no me olvido de donde vengo”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada vez son más los creadores de contenido que pueden poner en su currículum que se dedican a ello de manera exclusiva. Donde antes triunfaban unos pocos, ahora son más los perfiles que consiguen hacer de esto algo sostenido; solo en 2025 las marcas invirtieron en ellos 125 millones de euros en España</p><p class="subtitle">En primera persona - Lo que pienso como gallega del “verano en el norte” del que presumen las influencers</p></div><p class="article-text">
        La facturaci&oacute;n de cifras astron&oacute;micas por parte de muchos<em> influencers</em> gracias a sus campa&ntilde;as publicitarias prueba c&oacute;mo este sector ya no tan novedoso contin&uacute;a en auge. Tan solo en 2025, seg&uacute;n <a href="https://www.infoadex.es/es/reports/resumen-estudio-de-inversiones-2025" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Infoadex</a>, las marcas invirtieron m&aacute;s de 125 millones de euros en este canal cada vez m&aacute;s profesionalizado. Esta gran riqueza que se mueve en torno a la publicidad en redes, donde se aglutinan perfiles de muy diversas tem&aacute;ticas y audiencias, ha logrado que ya no hagan falta millones de adeptos detr&aacute;s para hacer de esta una buena forma de ganarse la vida, aunque tampoco la puede lograr cualquiera.
    </p><p class="article-text">
        Mientras estudiaba Arte Dram&aacute;tico, el ahora creador de contenido y c&oacute;mico David H. (<a href="https://www.tiktok.com/@soydavidh" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">@soydavidh</a>), trabajaba como camarero de un establecimiento de comida r&aacute;pida y comercial. Despu&eacute;s se gradu&oacute; en Periodismo. Ahora tiene 36 a&ntilde;os, vive en la capital y se dedica exclusivamente a crear v&iacute;deos en los que parodia personajes. Comenz&oacute; en 2022 y ya cosecha 473.000 seguidores en Instagram y casi 960.000 en TikTok. &ldquo;Yo no empec&eacute; a ser conocido en redes por un v&iacute;deo que se hiciera viral. Mi camino ha sido de constancia, de probar registros, de ver a d&oacute;nde quer&iacute;a llevar mi humor&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        Al mismo tiempo, David afirma que es el mejor trabajo que ha tenido en toda su vida. &ldquo;Hay marcas que me pagan por un v&iacute;deo lo que yo no he cobrado jam&aacute;s en una n&oacute;mina de un mes&rdquo;, sostiene antes de recalcar que para que una empresa apueste por &eacute;l antes ha tenido que apreciar la calidad de su contenido, algo que &mdash;dice&mdash; ha requerido constancia por su parte. &ldquo;Quien me paga el alquiler y la cuota de aut&oacute;nomos es la marca que me elige para promocionar su producto&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Consciente de su suerte y la comunidad que le ha aupado, todav&iacute;a recuerda su primera colaboraci&oacute;n, cuando no ten&iacute;a cuenta en Instagram pero s&iacute; 60.000 seguidores en TikTok. Fue hace tres a&ntilde;os y cobr&oacute; 600 euros. &ldquo;En ese momento medio alucin&eacute;&rdquo;, admite a elDiario.es. Desde entonces su cach&eacute; ha aumentado bastante, incluso su popularidad le ha llevado a crear su propio <em>show, Humano Detectado.</em>
    </p><p class="article-text">
        Mayte Hidalgo (<a href="https://www.instagram.com/may_te/?hl=es" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">@may_te</a>) piensa algo parecido: &ldquo;Cuando escucho a algunos<em> influencers</em> quejarse de lo que les pagan es porque no han trabajado en otro sitio&rdquo;. Esta c&oacute;mica y creadora de contenido, antes de hacerse popular en Instagram, con 1,1 millones de seguidores, estuvo descargando camiones y doblando camisetas para una firma de ropa ocho horas al d&iacute;a en un turno que comenzaba a las ocho de la ma&ntilde;ana. &ldquo;Yo era de no llegar a fin de mes en mi casa. Para m&iacute; ya es un lujo ir al s&uacute;per y no tener que dejar de comprar algo porque no ten&iacute;a suficiente&rdquo;, reconoce.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay marcas que me pagan por un vídeo lo que yo no he cobrado jamás en una nómina de un mes</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">David H. (@soydavidh)</span>
                                        <span>—</span> creador de contenido y cómico
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por eso, un t&oacute;tem en su pensamiento es mantener los pies en la tierra. &ldquo;Ten&iacute;a una n&oacute;mina con reducci&oacute;n de jornada para cuidar a mi hijo y no alcanzaba los 1.000 euros. Ahora un buen mes puedo ganar 20.000 euros, depende de la marca y lo que facture. Es una pasada, pero no me olvido de donde vengo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Hidalgo dice que se asombra al ver que otros<em> influencers</em> piensan que cobrar estas cifras es lo normal: &ldquo;Hay mucha avaricia&rdquo;. No solo se trata de la facturaci&oacute;n. &ldquo;Yo siempre he sufrido mucho porque mi madre es una persona dependiente y me sent&iacute;a muy culpable cuando me iba a trabajar, o mi hijo se pon&iacute;a malo y no pod&iacute;a cuidarle. Ahora tengo el horario so&ntilde;ado&rdquo;, valora.
    </p><h2 class="article-text">Una inversi&oacute;n que no deja de crecer</h2><p class="article-text">
        La publicidad a trav&eacute;s de<em> influencers</em> es uno de los campos que m&aacute;s crece, apunta Fernando Monta&ntilde;&eacute;s, profesor de Publicidad y Marketing en la Universidad Aut&oacute;noma de Madrid: &ldquo;Aunque sigue siendo un porcentaje m&iacute;nimo&rdquo;. Se remite al estudio de Infoadex, seg&uacute;n el cual las firmas habr&iacute;an invertido en creadores de contenido m&aacute;s de 128 millones de euros en 2025, lo que supone el 2% de la cuota total pero tambi&eacute;n un incremento de la inversi&oacute;n respecto al a&ntilde;o anterior de un 23,5%.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, la tercera edici&oacute;n del <a href="https://iabspain.es/estudio/iii-edicion-del-estudio-influencer-economy-los-datos-del-mercado-sin-filtros/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> <em>Influencer Economy: los datos del mercado sin filtros,</em> realizado por IAB Spain y presentado este febrero, recoge que el volumen de contenido patrocinado ha crecido un 73% en TikTok y un 45 % en Instagram. Seg&uacute;n esta fuente, la inversi&oacute;n en <em>influencers </em>habr&iacute;a superado en 2025 los 158 millones de euros. Asimismo, desde IAB se&ntilde;alan que m&aacute;s del 50% de los usuarios afirma que los creadores influyen directamente en sus decisiones de compra.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Tenía una nómina con reducción de jornada para cuidar a mi hijo y no alcanzaba los 1.000 euros. Ahora un buen mes puedo ganar 20.000 euros, depende de la marca y lo que facture. Es una pasada, pero no me olvido de donde vengo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Mayte Hidalgo (@may_te)</span>
                                        <span>—</span> creadora de contenido
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Comprarte una casa gracias al trabajo de<em> influencer</em></h2><p class="article-text">
        Como j&oacute;venes de su generaci&oacute;n, muchos de ellos tambi&eacute;n han padecido las consecuencias de la crisis de vivienda, en primera persona y en su entorno. Por eso cuando el trabajo en redes les permite acceder a una casa en propiedad, esto se convierte inevitablemente en parte de su relato en estas mismas plataformas.
    </p><p class="article-text">
        Clara Merino, m&aacute;s conocida como Clers (@clersssss), tiene 2,9 millones de seguidores en TikTok y es una de las caras m&aacute;s simp&aacute;ticas de la red social. &ldquo;Bueno, gente, os tengo que contar una cosa que me hace un mont&oacute;n de ilusi&oacute;n contaros y os lo quiero decir ya, pero entiendo que es un tema delicado, entonces no sab&iacute;a muy bien c&oacute;mo decirlo&rdquo;, comenz&oacute; a explicar en un v&iacute;deo en el que compart&iacute;a que se hab&iacute;a podido comprar un piso a sus 24 a&ntilde;os. &ldquo;No, orgullo no es la palabra porque no creo para nada que yo sea la persona m&aacute;s trabajadora del mundo, o sea, tengo una flor en el culo y me ha salido la cosa muy bien, &iquest;qu&eacute; os voy a decir?&rdquo;, continu&oacute;.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7647905266654121218"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Antes de agradecer a su comunidad el estar ah&iacute;, Clers se refiri&oacute; a la crisis habitacional: &ldquo;S&eacute; que es una mierda, que la gente no pueda ni pagarse un alquiler y yo me pueda comprar una casa, pero me hac&iacute;a ilusi&oacute;n compartirlo con vosotros&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El archiconocido Carlos Peguer, copresentador del podcast <em>La pija y la quinqui,</em> hizo algo parecido. En Instagram, ante sus 220.000 seguidores, escribi&oacute;: &ldquo;Casi que me parece surrealista estar escribiendo esto. Es l&oacute;gico y clar&iacute;simo que soy un privilegiado y que mi situaci&oacute;n no es la normal de una persona de mi edad. El problema de la vivienda es urgente y tenemos que seguir dando la lata. No soy afortunado, sino afortunad&iacute;simo&rdquo;. E hizo el anuncio: &ldquo;Me he comprado un minipiso de 60 metros cuadrados despu&eacute;s de unas trescientas ochenta y siete publis&rdquo;. &ldquo;Ahora no hay ning&uacute;n casero que me eche y no tengo ninguna intenci&oacute;n de que mi compa&ntilde;ero de piso se vaya a ninguna parte&rdquo;, escribi&oacute;.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DXCndkvjFj_"></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Peguer tampoco se olvida de donde viene ni de aquellos que le rodean: &ldquo;Todo esto me ha ca&iacute;do del cielo, y tengo una suerte que no me la creo. He trabajado para llegar hasta aqu&iacute;, pero igual que trabajan todos mis amigos, familiares y conocidos que echan cientos de horas a la semana en oficinas y de cara al p&uacute;blico, y no me lo merezco ni una pizca m&aacute;s que cualquiera de ellos&rdquo;. Por delante, 30 a&ntilde;os de hipoteca.
    </p><p class="article-text">
        Fabio Mufa&ntilde;as (@fabiomnz), con 5,4 millones de seguidores en TikTok, subi&oacute; un v&iacute;deo en el que reflexionaba: &ldquo;Los <em>influencers</em> no somos j&oacute;venes como vosotros&rdquo;. &ldquo;Yo he visto con mis propios ojos gente rechazando campa&ntilde;as de publicidad en la que le pagaban 500 euros por una historia de 60 segundos porque es poco dinero&rdquo;, comenz&oacute; a decir para luego elevar la cifra hasta los 4.000 euros rechazados. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La mayor&iacute;a de nosotros venimos de familias completamente humildes, de clase trabajadora, que han visto a sus padres trabajar en un bar, que han visto a sus padres conducir camiones, que han visto a sus madres limpiar escaleras&rdquo;, a&ntilde;adi&oacute; en el v&iacute;deo en el que hac&iacute;a referencia a la <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/emancipacion-juvenil-espana-sube-16-primera-vez-pandemia_1_10840187.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elevada edad de emancipaci&oacute;n</a> y el salario medio de los j&oacute;venes menores de 25 a&ntilde;os.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7659823032931765526"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Y a&ntilde;ade una cr&iacute;tica a quienes &eacute;l tilda de &ldquo;neoburgueses&rdquo;: &ldquo;He visto a gente que cobra miles de euros en un d&iacute;a tratar con la punta del pie a un simple empleado que cobra la mitad de la mitad que gana esa persona ese d&iacute;a porque su habitaci&oacute;n de hotel no ten&iacute;a la ventana que le gustaba&rdquo;. Y, sobre su propia experiencia, dijo: &ldquo;Cuando me han dado 20.000 euros los he cogido, pero cuando me han dado 300 euros tambi&eacute;n los he cogido. Cuando me han alojado en el centro de Gran V&iacute;a he dicho s&iacute;, muchas gracias, y cuando me han alojado en un hotel cutre de carretera a 30 kil&oacute;metros de donde iba a grabar he dicho tambi&eacute;n s&iacute;, muchas gracias&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Un futuro de la publicidad profesionalizado</h2><p class="article-text">
        Por su parte, las agencias de publicidad son plenamente conscientes de c&oacute;mo este sector, ya consolidado, ir&aacute; a m&aacute;s en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os. Sergio Barreda, CEO de Keepers y presidente de APIDE (Asociaci&oacute;n Profesional de Influencia Digital de Espa&ntilde;a), explica que las empresas ya no buscan simplemente aparecer en el perfil de una persona conocida, sino generar contenidos que conecten de verdad con la audiencia, que est&eacute;n alineados con sus valores y que puedan medirse con objetivos concretos. Sobre la valoraci&oacute;n econ&oacute;mica de cada colaboraci&oacute;n, se gu&iacute;an por el coste por cada mil visualizaciones: &ldquo;Normalmente, puede situarse en una horquilla aproximada de entre 20 y 25 euros, aunque puede subir o bajar dependiendo del perfil, la plataforma, el formato y el rendimiento previsto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La directora de Operaciones de Belleville Talents Agency, Susana Oliveri, est&aacute; segura de que los <em>influencers </em>son &ldquo;el futuro de la publicidad&rdquo;. En cuanto a las cifras, se&ntilde;ala que son muchos los aspectos de los que depende la facturaci&oacute;n final. Por ejemplo, que la colaboraci&oacute;n se d&eacute; en fechas se&ntilde;aladas como el Black Friday o Navidad, o al inicio del curso en septiembre para el contenido de maternidad y familias. A ello se a&ntilde;ade si se trata de una colaboraci&oacute;n puntual o a largo plazo, si es exclusiva y las condiciones de la cesi&oacute;n de los derechos de imagen. &ldquo;Alguien con tres millones de seguidores en Instagram puede cobrar en torno a 10.000 euros por un<em> reel,</em> y de media un perfil con 600.000 seguidores puede cobrar unos 6.000 euros&rdquo;, cifra.
    </p><p class="article-text">
        &Oacute;scar Valero, director de Estrategia en YouPlanet Media, subraya que, &ldquo;en un contexto de fragmentaci&oacute;n, atenci&oacute;n dispersa y crisis de credibilidad en las empresas, cocrear con creadores de contenido es vital para llegar a las audiencias&rdquo;. Desde su perspectiva, la relaci&oacute;n entre creadores, marcas y audiencias va a seguir hibrid&aacute;ndose e interconect&aacute;ndose. Este especialista detalla que grandes grupos como Unilever prev&eacute;n multiplicar por 20 su inversi&oacute;n en creadores de contenido y mover hasta un 50% de su presupuesto a redes sociales. &ldquo;En este ecosistema cada vez m&aacute;s profesionalizado solo sobrevivir&aacute;n los creadores que entiendan el contexto actual y sepan avanzar de la mano de las marcas para aportar un valor real&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guillermo Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/trabajo-influencer-vuelve-estable-mes-ganar-20-000-euros-no-olvido-vengo_1_13425074.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 03 Aug 2026 20:29:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando el trabajo de ‘influencer’ se vuelve estable: “Un mes puedo ganar 20.000 euros, pero no me olvido de donde vengo”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/25f18ea4-69f9-4fa5-8938-f82ff94187d7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x746y532.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Trabajo,Influencers,Redes sociales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["No vas a heredar la empresa": por qué es urgente que asumamos que el trabajo no lo es todo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/no-vas-heredar-empresa-urgente-asumamos-trabajo-no_1_12936799.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ee843984-588d-4c75-8468-d4f770005c93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;No vas a heredar la empresa&quot;: por qué es urgente que asumamos que el trabajo no lo es todo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Educados para creer que el esfuerzo garantizaba estabilidad y reconocimiento, hoy muchas personas se sienten estafadas. ¿Cómo ha ocurrido y de qué forma podemos cambiarlo?</p><p class="subtitle">Entrevista - Remedios Zafra: “Reapropiarnos del tiempo implica no solo reducir jornadas, sino una nueva filosofía del trabajo"</p></div><p class="article-text">
        Marta tiene 36 a&ntilde;os, duerme mal desde hace meses y vive con la sensaci&oacute;n constante de estar llegando tarde a todo en su empresa. No importa cu&aacute;nto se esfuerce: siempre siente que no es suficiente. &ldquo;Me ense&ntilde;aron a ser buena trabajadora antes que a ser buena conmigo. Y ahora no s&eacute; c&oacute;mo ponerme en primer lugar sin sentir que estoy fallando&rdquo;, explica. 
    </p><p class="article-text">
        Su historia no es excepcional. Es, de hecho, profundamente representativa de una generaci&oacute;n educada bajo una idea aparentemente incuestionable: que el trabajo deb&iacute;a ocupar el centro de la vida, y que el esfuerzo sostenido ser&iacute;a recompensado con estabilidad, reconocimiento y seguridad. El problema ha surgido cuando esa ecuaci&oacute;n ha dejado de funcionar y, aun as&iacute;, seguimos aplic&aacute;ndola como si el fallo solo pudiera estar en nosotros.
    </p><h2 class="article-text">Aprender a trabajar antes que a cuidarse</h2><p class="article-text">
        Para la psic&oacute;loga &Aacute;ngela Esteban, conocida en redes como @gamanpsicologia y autora del libro <a href="https://www.penguinlibros.com/es/libros-autoayuda/398396-libro-no-vas-a-heredar-la-empresa-9788402430588" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>No vas a heredar la empresa: C&oacute;mo acabar con el estr&eacute;s en el trabajo antes de que acabe contigo</em></a><em> </em>(Bruguera, 2025), esta interiorizaci&oacute;n comienza mucho antes de lo que solemos pensar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Desde nuestros primeros a&ntilde;os de vida ya empezamos a estar rodeados de est&iacute;mulos relacionados con el trabajo: los juguetes de profesiones, los juegos de rol, las preguntas de los adultos sobre lo que queremos ser cuando seamos mayores&rdquo;, explica. Sin darnos cuenta, vamos construyendo la idea de que nuestro futuro (y nuestro valor) estar&aacute; ligado a lo que hagamos laboralmente.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la autora, el mensaje se refuerza con los a&ntilde;os mediante frases bienintencionadas pero contundentes: &ldquo;Hay que esforzarse para llegar lejos&rdquo;, &ldquo;el trabajo es lo primero&rdquo;, &ldquo;si trabajas mucho, te ir&aacute; bien&rdquo;. Esteban apunta que, aunque estas expresiones nacen del afecto, dejan una huella que puede ser perjudicial: &ldquo;Se nos queda grabado que nuestro valor depende de cu&aacute;nto producimos y que el trabajo debe ser el centro de nuestra vida&rdquo;, sostiene.
    </p><p class="article-text">
        En consulta, la experta se encuentra &ldquo;con personas agotadas que sienten que descansar es una p&eacute;rdida de tiempo. Su exigencia interna no les deja espacio para dejar de rendir, no pueden &lsquo;quedarse atr&aacute;s&rdquo;, se&ntilde;ala. Un desgaste silencioso que se normaliza &mdash;en Espa&ntilde;a, una <a href="https://www.randstad.es/nosotros/sala-prensa/6-de-10-trabajadores-experimentan-forma-regular-problemas-estres-trabajo/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">encuesta</a> reciente de Randstad indica que seis de cada 10 trabajadores experimentan de forma regular problemas de estr&eacute;s en el trabajo&mdash; y que, poco a poco, va borrando cualquier espacio vital que no sea productivo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Se nos queda grabado que nuestro valor depende de cuánto producimos y que el trabajo debe ser el centro de nuestra vida</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ángela Esteban</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Cuando la promesa no se cumple</h2><p class="article-text">
        El golpe llega cuando, tras a&ntilde;os de esfuerzo, las recompensas prometidas no aparecen o lo hacen de forma t&iacute;mida. &ldquo;Ese es uno de los grandes &lsquo;golpes invisibles&rsquo;. Es como correr en una cinta: te esfuerzas, sudas, te dejas la piel&hellip; Pero no avanzas&rdquo;, describe Esteban. Y ante esa frustraci&oacute;n, muchos miran hacia dentro en lugar de cuestionar el sistema. &ldquo;En vez de revisar el contexto, revisamos nuestra val&iacute;a. &lsquo;&iquest;No soy suficiente?&rsquo;, &lsquo;&iquest;Tengo que esforzarme todav&iacute;a m&aacute;s?&rdquo;, a&ntilde;ade. Con lo que se crea el caldo de cultivo para la frustraci&oacute;n y la infelicidad. 
    </p><p class="article-text">
        Luis, de 43 a&ntilde;os, acudi&oacute; a consulta con la psic&oacute;loga Esteban con una sensaci&oacute;n que se repite cada vez m&aacute;s: la de haber sido enga&ntilde;ado. &ldquo;No solo se sent&iacute;a cansado, se sent&iacute;a estafado&rdquo;, relata la psic&oacute;loga. Hab&iacute;a cumplido con todo lo que se supon&iacute;a que deb&iacute;a hacer, pero su vida no se parec&iacute;a en nada a la que le hab&iacute;an prometido. Sent&iacute;a que sus esfuerzos no se correspond&iacute;an con su realidad y eso le generaba mucha culpa, frustraci&oacute;n e, incluso, verg&uuml;enza. No sab&iacute;a c&oacute;mo explicarse por qu&eacute; trabajaba tanto.
    </p><p class="article-text">
        Pero aunque es natural y justo esperar una recompensa externa por lo que hacemos, no podemos basar toda nuestra sensaci&oacute;n de val&iacute;a personal en lo que el trabajo nos devuelva. &ldquo;Si tu esfuerzo no se ha visto correspondido, no significa que t&uacute; valgas menos ni que hayas fallado&rdquo;, insiste Esteban. A veces, subraya, lo que falla es el sistema, las condiciones, el contexto. Pero desaprender esa idea cuesta, sobre todo cuando durante a&ntilde;os se nos ha aleccionado en sentido contrario.
    </p><h2 class="article-text">El trabajo como deber moral</h2><p class="article-text">
        La soci&oacute;loga <a href="https://recerca.uoc.edu/investigadores/881880/detalle" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Elsa Santamar&iacute;a</a>, especializada en los aspectos psicosociales relacionados con el mundo del trabajo y profesora en la UOC, sit&uacute;a esta l&oacute;gica en un marco hist&oacute;rico y cultural m&aacute;s amplio. &ldquo;El modelo cultural que ha posicionado el trabajo como una prioridad es una construcci&oacute;n social con ra&iacute;ces profundas&rdquo;, explica, y remite al libro <em>La &eacute;tica protestante y el esp&iacute;ritu del capitalismo</em>, de Max Weber, donde el autor alem&aacute;n describe el mundo industrial moderno de finales del siglo XIX y principios del XX.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa &eacute;tica, derivada especialmente del calvinismo, fue clave para consolidar el trabajo como un deber moral y religioso, como centro de la organizaci&oacute;n social y de la formaci&oacute;n de nuestras subjetividades.
    </p><p class="article-text">
        Aunque el contexto ha cambiado respecto al mundo que describe Weber, seg&uacute;n Santamar&iacute;a, hay elementos que no solo se han mantenido, sino que se han reforzado. &ldquo;Un ejemplo de ello es la racionalidad que vincula valor social con rendimiento, utilidad y esfuerzo personal&rdquo;, se&ntilde;ala. &ldquo;Esta legitima tanto el disciplinamiento individual como la regulaci&oacute;n social bajo ideales de eficiencia, responsabilidad y meritocracia&rdquo;. De ah&iacute;, por ejemplo, el ensalzamiento constante de la figura del emprendedor.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El esfuerzo sostenido ya no garantiza la estabilidad laboral, el ascenso social ni la seguridad económica</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Elsa Santamaría</span>
                                        <span>—</span> socióloga (UOC)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El problema es que la ecuaci&oacute;n de la meritocracia ya no funciona como antes. &ldquo;El esfuerzo sostenido ya no garantiza la estabilidad laboral, el ascenso social ni la seguridad econ&oacute;mica&rdquo;, afirma la profesora. Y, sin embargo, seguimos midi&eacute;ndonos con el mismo rasero.
    </p><h2 class="article-text">Autoexigencia: la voz que no se apaga</h2><p class="article-text">
        Esa contradicci&oacute;n alimenta una autoexigencia que puede volverse corrosiva. &ldquo;Nos lo han ense&ntilde;ado como algo heroico: aguantar, sacrificarse, no detenerse&rdquo;, explica Esteban. Adem&aacute;s, cuestionar esa narrativa no es f&aacute;cil porque implica poner en duda una parte central de nuestra identidad. &ldquo;Llega un punto en el que esos comentarios externos que escuchamos se convierten en nuestra propia voz interna. Y ahora ya no hace falta que nadie nos exija, lo hacemos nosotros mismos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga recuerda el caso de Clara, de 29 a&ntilde;os, que lo expresaba as&iacute; en consulta: &ldquo;S&eacute; que estoy agotada, pero no puedo decepcionar. Ya no s&eacute; ni a qui&eacute;n, pero siento que tengo que seguir&rdquo;. Ten&iacute;a migra&ntilde;as, bloqueos, ansiedad constante pero, aun as&iacute;, se obligaba a ir m&aacute;s r&aacute;pido, a ser m&aacute;s eficiente y a no fallar en nada. &ldquo;No era un problema de organizaci&oacute;n, sino de un nivel de exigencia imposible de sostener&rdquo;, apunta Esteban.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde la sociolog&iacute;a, Santamar&iacute;a observa un fen&oacute;meno paralelo: &ldquo;Ya no es solo la empresa quien nos cronometra, sino que somos nosotros quienes nos autocronometramos y autooptimizamos constantemente&rdquo;. <a href="https://www.eldiario.es/era/imposible-llegar-atrofiado-capacidad-disfrutar-grandes-planes_1_12508495.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La l&oacute;gica de la productividad se ha extendido al ocio</a>, <a href="https://www.eldiario.es/era/exigencia-hiperproductiva-disfrutar-tiempo-libre-culpa_1_10423017.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">al descanso</a> y a la <a href="https://www.eldiario.es/era/cultura-quedar-ponerse-dia-amigos-no-compartimos-vida-resumimos_1_12791667.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">vida personal</a>. El individuo se convierte en un &ldquo;sujeto empresario de s&iacute; mismo&rdquo;, responsable &uacute;nico de su &eacute;xito o fracaso.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ya no es solo la empresa quien nos cronometra, sino que somos nosotros quienes nos autocronometramos y autooptimizamos constantemente</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Elsa Santamaría</span>
                                        <span>—</span> socióloga (UOC)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Cuando el cuerpo habla</h2><p class="article-text">
        El problema es que esto acaba pasando factura en nuestra salud. &ldquo;El cuerpo siempre habla antes que la mente&rdquo;, recuerda Esteban. Cansancio que no se recupera, niebla mental, irritabilidad, desconexi&oacute;n emocional, dolores persistentes, ansiedad. Se&ntilde;ales que solemos normalizar como &ldquo;estr&eacute;s adulto&rdquo;, pero que apuntan a algo m&aacute;s profundo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nadie llega <a href="https://www.eldiario.es/era/burnout-sindrome-trabajador-quemado_1_10437897.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">al </a><a href="https://www.eldiario.es/era/burnout-sindrome-trabajador-quemado_1_10437897.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>burnout</em></a> de un d&iacute;a para otro&rdquo;, advierte. Pero muchos llevamos ignorando avisos durante demasiado tiempo, convencidos de que parar ser&iacute;a una forma de rendirse cuando, en realidad, &ldquo;cuestionar esas creencias no es un acto de debilidad, sino de autocuidado profundo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La culpa de parar</h2><p class="article-text">
        Por otro lado, poner l&iacute;mites, descansar o decir que no, suele venir acompa&ntilde;ado de culpa. &ldquo;Es una emoci&oacute;n muy com&uacute;n en personas que han funcionado mucho tiempo desde la autoexigencia&rdquo;, explica Esteban. Una culpa aprendida en una cultura que idolatra la productividad y asocia el cuidado personal con la pereza.
    </p><p class="article-text">
        Javier, de 52 a&ntilde;os, no pod&iacute;a apagar el m&oacute;vil del trabajo ni un domingo. &ldquo;Siento que si digo que no, alguien va a pensar que soy un vago&rdquo;, le dec&iacute;a a &Aacute;ngela en terapia. La culpa lo manten&iacute;a siempre disponible, aunque su cuerpo estuviera exhausto. &ldquo;&iquest;Y si me necesitan? &iquest;Y si se dan cuenta de que no soy tan bueno o necesario como piensan?&rdquo;, pensaba.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Debemos entender que descansar no es fallar, poner l&iacute;mites no es traicionar a nadie&rdquo;, insiste la psic&oacute;loga. Pero interiorizarlo requiere desmontar normas profundamente arraigadas.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Hay salida?</h2><p class="article-text">
        Salir de esta l&oacute;gica no es sencillo ni inmediato.<strong> &ldquo;</strong>Esta rueda est&aacute; dise&ntilde;ada para que cueste bajarse de ella. As&iacute; que no es una cuesti&oacute;n de falta de voluntad o de valent&iacute;a, sino de estructura y consciencia&rdquo;, se&ntilde;ala Esteban.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El primer paso es parar y nombrar lo que ocurre y as&iacute; recuperar la capacidad de escucharse. Pensar: &ldquo;&iquest;qu&eacute; me est&aacute; pasando?&rdquo;, &ldquo;&iquest;c&oacute;mo estoy realmente?&rdquo;, &ldquo;&iquest;qu&eacute; estoy necesitando y no estoy pudiendo darme?&rdquo;. Es como apagar el motor un segundo para dejar de escuchar ese ruido al que, muy probablemente, te hayas acostumbrado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Luego toca explorar las posibilidades reales&rdquo;, apunta la psic&oacute;loga. &ldquo;Siempre hay un margen: renegociar tareas o plazos, pedir apoyo, ajustar expectativas, poner l&iacute;mites, dejar de asumir tareas que no te corresponden, reducir el nivel de exigencia, recuperar un h&aacute;bito que te hace bien, respetar tu horario personal fuera de lo laboral, etc.&rdquo;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Esta rueda está diseñada para que cueste bajarse de ella. Así que no es una cuestión de falta de voluntad o de valentía, sino de estructura y consciencia</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ángela Esteban</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En definitiva, seg&uacute;n la psic&oacute;loga y autora, hay un trabajo interno importante: reconectar con las necesidades y los valores personales.
    </p><p class="article-text">
        Desde una perspectiva colectiva, Santamar&iacute;a apunta a ensayos como la semana laboral de cuatro d&iacute;as o el trabajo h&iacute;brido, aunque advierte: &ldquo;Son cambios operativos, no alternativas&rdquo;. Para un reequilibrio real se necesita &ldquo;un cambio cultural en la concepci&oacute;n del trabajo que priorice su valor social sobre su valor econ&oacute;mico, pero para ello se requiere de transformaciones profundas en m&uacute;ltiples &aacute;mbitos de la sociedad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tal vez el primer gesto sea aceptar algo inc&oacute;modo pero liberador: que, como dice el t&iacute;tulo del libro de Esteban, &ldquo;no vamos a heredar la empresa&rdquo;, y que quiz&aacute; nunca debimos organizar nuestra vida como si ese fuera a ser el premio final.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/no-vas-heredar-empresa-urgente-asumamos-trabajo-no_1_12936799.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 26 Jan 2026 20:56:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["No vas a heredar la empresa": por qué es urgente que asumamos que el trabajo no lo es todo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Trabajo,Sociedad,Bienestar,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Guerra fría en el trabajo: cómo ponerse de acuerdo con la temperatura del aire acondicionado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/guerra-fria-trabajo-ponerse-acuerdo-temperatura-aire-acondicionado_1_13447499.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/921fabec-9fee-4a72-a89e-908a68fca4e8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Guerra fría en el trabajo: cómo ponerse de acuerdo con la temperatura del aire acondicionado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El consenso entre frioleros o calurosos no es fácil. El rango favorito de temperatura se sitúa entre los 22 y 24ºC, aunque hay algunos que prefieren los 19ºC: "Se les va de las manos"
</p><p class="subtitle">Un abogado aclara si un inquilino puede pedir aire acondicionado: “Pasar calor no es un problema de habitabilidad”</p></div><p class="article-text">
        Chaquetas en agosto, compa&ntilde;eros que se recluyen en salas de reuniones, trabajadoras constipadas, aires acondicionados que no se apagan ni por la noche y comentarios impregnados de un mal rollo demasiado sibilino como para pasar desapercibidos. El calor en los centros de trabajo no siempre se sortea a base de consenso y entendimiento. Hacerse fuerte y defender que hay que subir o bajar la temperatura del termostato, en ocasiones, conlleva batallas que no todo el mundo quiere librar. Aqu&iacute; van algunas de ellas.
    </p><p class="article-text">
        Ana Su&aacute;rez abre el ventanal que tiene detr&aacute;s de ella todas las ma&ntilde;anas cuando llega a su puesto de trabajo. As&iacute; airea el espacio y aprovecha el poco fresco que ofrecen las primeras horas del d&iacute;a en estas jornadas de agosto. A medida que pasan las horas, el ambiente se empieza a caldear, literal y metaf&oacute;ricamente. &ldquo;Hay d&iacute;as que llegamos a los 29&#8239;&deg;C y el aire sin poner. Ah&iacute;, alguien dice que ya est&aacute; bien, que al menos pongamos el modo ventilador, y yo no entiendo c&oacute;mo alguien puede tener fr&iacute;o a esa temperatura&rdquo;, relata esta empleada de una empresa de electromedicina en Algete.
    </p><p class="article-text">
        Las chaquetas en algunas de sus compa&ntilde;eras no tardan en aparecer cuando la temperatura se reduce hasta los 26&#8239;&deg;C. Poco a poco, se ha creado una din&aacute;mica en la que durante la jornada se van haciendo comentarios medio en broma unos a otros, a veces un tanto sibilinos. Su&aacute;rez ya se ha cansado. Un d&iacute;a, pasadas las 13 horas y con una temperatura de 28&deg;C, con las ventanas abiertas, pusieron el aire a 25 &deg;C con la m&iacute;nima potencia. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay días que llegamos a los 29 °C y el aire sin poner (...) Yo no entiendo cómo alguien puede tener frío a esa temperatura</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ana Suárez</span>
                                        <span>—</span> empleada de una empresa de electromedicina en Algete
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Ve&iacute;a que la temperatura no bajaba, as&iacute; que sub&iacute; la potencia. Pues al rato, un compa&ntilde;ero se levant&oacute; a bajarla. Luego me he enterado que hay una especie de acuerdo no escrito de que tiene que ser con la m&iacute;nima potencia, pero es algo que no nos han dicho a los nuevos. No lo entiendo. Decidnos el acuerdo y dejad de crear mal rollo&rdquo;, se queja. En realidad, la normativa marca los 26 &deg;C como temperatura media &oacute;ptima a la que trabajar. As&iacute; lo explica Mar&iacute;a D&iacute;ez Arnaiz, directora de Recursos Humanos en SDi, una empresa tecnol&oacute;gica. &ldquo;La Ley de Prevenci&oacute;n de Riesgos Laborales tambi&eacute;n marca que hay que adaptar los puestos de trabajo para personas con condiciones especiales&rdquo;, agrega la experta.
    </p><p class="article-text">
        Las disputas que abre el aire acondicionado en estos espacios pillan a Jaime de observador. &ldquo;Hay otra gente con mucha m&aacute;s sensibilidad al fr&iacute;o y al calor que yo, y eso parece la guerra&rdquo;, afirma este trabajador de una empresa de ingenier&iacute;a en San Sebasti&aacute;n de los Reyes. En su oficina, con mesas abiertas, lo que hacen es tapar algunas salidas del aire. &ldquo;El que es muy caluroso quiere estar a 22 &deg;C y el que es muy friolero a 24. Aqu&iacute; no hay tanto consenso, sino que va por turnos. Quien se da cuenta de que tiene calor, lo baja, y quien se da cuenta de que tiene fr&iacute;o, lo sube&rdquo;, establece.
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s curioso que pasa en su oficina tiene que ver con un compa&ntilde;ero extremadamente caluroso: &ldquo;No est&aacute; a gusto si no est&aacute; a una temperatura por debajo de los 22 &deg;C, as&iacute; que se va a trabajar a una sala de reuniones &eacute;l solo para poder controlar el aire&rdquo;, comenta el ingeniero.
    </p><p class="article-text">
        La realidad que vive Est&iacute;baliz Arruabarrena est&aacute; m&aacute;s ligada con el fr&iacute;o que con el calor. &ldquo;Lo paso muy mal porque hay gente que pone el aire a 19 &deg;C, se les va de las manos&rdquo;, dice esta investigadora en un instituto de salud. Ella es de esas personas que decide ponerse una chaqueta para sortear los envites del fr&iacute;o. &ldquo;Aqu&iacute; no te mueves, est&aacute;s delante del ordenador, y te quedas pajarito. Menos mal que la gente en mi planta somos bastante comprensibles y tenemos en cuenta a los dem&aacute;s&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La normativa marca los 26 °C como temperatura media óptima a la que trabajar: &#039;La Ley de Prevención de Riesgos Laborales también marca que hay que adaptar los puestos de trabajo para personas con condiciones especiales&#039;</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">María Díez Arnaiz</span>
                                        <span>—</span> directora de Recursos Humanos en SDi, una empresa tecnológica
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para que las posibles disputas no vayan a m&aacute;s entre compa&ntilde;eros, D&iacute;ez Arnaiz apuesta porque el aire acondicionado de un centro de trabajo se gestione desde el despacho de recursos humanos o prevenci&oacute;n de riesgos laborales, encargados de aplicar la normativa. Como eso no siempre es posible, esta especialista tiene soluciones algo m&aacute;s creativas: recordatorios en el termostato de no subir o bajar la temperatura, dispositivos conectados a internet que alertan de cambios de temperatura o tener un responsable neutral del aire acondicionado. &ldquo;Esta persona pondr&iacute;a un poco de cabeza dentro del espacio y se evitar&iacute;an los posibles enfados&rdquo;, se&ntilde;ala la directora de Recursos Humanos.
    </p><h2 class="article-text">Un constipado en agosto</h2><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de las batallitas que deja tras de s&iacute; la lucha por controlar el termostato de tu lugar de trabajo, estar de forma continuada bajo el flujo directo del aire puede acarrear ponerse enfermo. &ldquo;Reseca mucho las mucosas y favorece los resfriados&rdquo;, sostiene Arruabarrena. 
    </p><p class="article-text">
        Eso es lo que le ocurri&oacute; a Sara, administrativa en la Universidad de Alcal&aacute;. Todav&iacute;a con la voz un poco ronca, esta empleada p&uacute;blica recalca que lo &uacute;nico que pueden hacer es regular la fuerza del aire acondicionado, pero no la temperatura, que est&aacute; capada. &ldquo;No s&eacute; cu&aacute;ntos &deg;C ser&aacute;n, pero es fr&iacute;o. Me he tenido que llevar hasta un fular al despacho&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        Quien es dif&iacute;cil que se resfr&iacute;e en su trabajo es Teresa Garai, por todo lo que se mueve como camarera en una cafeter&iacute;a de Bilbao. &ldquo;Es de los pocos sitios en los que he trabajado y que noto que cuidan antes al trabajador que al cliente&rdquo;, destaca. Lo primero que hace nada m&aacute;s entrar a currar, sobre las 10.30 horas, es encender el aire. &ldquo;Empieza en unos 26 &deg;C y luego ya va bajando. La mayor parte de los clientes viene a la terraza, as&iacute; que mejor para las empleadas&rdquo;, expone.
    </p><h2 class="article-text">De la consultor&iacute;a a evitar &ldquo;el chorro&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Las disputas llegan a la Torre Picasso, en Madrid capital, donde Marival Fern&aacute;ndez trabaja en una consultor&iacute;a. &ldquo;Hay un aire acondicionado general que no puedes controlar, as&iacute; que ah&iacute; toca aguantarse. No es muy agradable, porque funciona hasta en febrero&rdquo;, se queja. Al igual que Arruabarrena, ella se decanta por ponerse una chaqueta cuando trabaja en su escritorio para no pasar demasiado fr&iacute;o. &ldquo;Lo suelen poner entre los 21 y 23 &deg;C, cuando yo lo pondr&iacute;a a unos 25 o 26&rdquo;, ilustra.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Recordatorios en el termostato de no subir o bajar la temperatura, dispositivos conectados a internet que alertan de cambios o tener un responsable neutral del aire acondicionado, entre las propuestas de conciliación de los expertos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En una consultor&iacute;a tambi&eacute;n trabaja Mat&iacute;as Fajardo, experto en ciberseguridad, aunque nunca ha presenciado discusi&oacute;n alguna por el control del aire acondicionado. &ldquo;Yo creo que como que cada uno da un poco su opini&oacute;n y en base a eso se pone. Suele estar en unos 22 o 23 &deg;C y yo trabajo bien as&iacute;&rdquo;, comenta. De todas formas, aquel que est&aacute; debajo del aparato s&iacute; suele aparecer m&aacute;s abrigado. Por otra parte, todos los entrevistados coinciden al decir que el g&eacute;nero y los est&aacute;ndares de vestimenta asociados no juegan un papel relevante en la disputa por el aire acondicionado.
    </p><p class="article-text">
        En la oficina del departamento de pasarelas de Barajas, sin embargo, se las traen. &ldquo;Nos han puesto una temperatura fija y en unos sitios hace fr&iacute;o y en otros, calor. Aqu&iacute; hay gente con 300 ventiladores encima de la mesa y otros con chaqueta&rdquo;, precisa Ester Hern&aacute;ndez. Los empleados no pueden hacer nada. Adem&aacute;s, su vestimenta laboral apenas transpira. &ldquo;Yo me traigo una chaqueta para el fr&iacute;o que hace por las noches, y por el d&iacute;a intento sobrevivir al calor&rdquo;, reconoce.
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n de d&oacute;nde cae &ldquo;el chorro&rdquo; de aire es algo crucial en la oficina de Sara Garc&iacute;a, ubicada en el barrio Hispanoam&eacute;rica de Madrid. &ldquo;Yo soy la que manda un poco, que tengo al lado el termostato&rdquo;, cuenta esta publicista mientras se r&iacute;e. En realidad, intentan todo el rato colmar las apetencias de los dem&aacute;s, que suelen estar en los 21 o 22 &deg;C. &ldquo;A veces nos cambiamos el sitio entre compa&ntilde;eros porque se nota mucho la diferencia, aunque estemos a un metro de distancia&rdquo;, finaliza.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Aquí hay gente con 300 ventiladores encima de la mesa y otros con chaqueta</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Esther Hernández</span>
                                        <span>—</span> trabajadora de la oficina del departamento de pasarelas de Barajas
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">La soluci&oacute;n: rangos que sean pol&iacute;tica de empresa</h2><p class="article-text">
        A decir verdad, no existe una temperatura correcta universal para todo el mundo. Eso es lo que defiende Galdric Muntan&eacute;, director de Seguridad y Salud en Montaner, una compa&ntilde;&iacute;a especializada en recursos humanos donde han establecido rangos. La temperatura en su oficina fluct&uacute;a entre los 20 a los 24 &deg;C en invierno y de los 23 a los 26 en verano. &ldquo;As&iacute; evitamos esa peque&ntilde;a guerra de qui&eacute;n tiene el mando del aire acondicionado&rdquo;, precisa. Por otra parte, fijan recomendaciones como vestir acorde a la &eacute;poca del a&ntilde;o y los empleados tiene total libertad para cambiar de sitio, pues la temperatura no es igual en todos los espacios de la oficina.
    </p><p class="article-text">
        Este experto subraya que las batallitas en torno al aire acondicionado son algo recurrente en los centros de trabajo. &ldquo;Yo pienso que es dif&iacute;cil acabar con ellas cuando hay diferentes factores que impactan en el confort t&eacute;rmico, como el metabolismo de una persona o la humedad de un lugar&rdquo;, agrega. Desde su punto de vista, lo ideal es fijar unos rangos de temperatura que sean tomados como pol&iacute;tica de empresa. &ldquo;La temperatura en la oficina es un peque&ntilde;o ejercicio de convivencia en el que hay que negociar y ceder hasta llegar a un punto intermedio en el que la mayor&iacute;a de compa&ntilde;eros sientan ese confort &oacute;ptimo&rdquo;, concluye Muntan&eacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guillermo Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/guerra-fria-trabajo-ponerse-acuerdo-temperatura-aire-acondicionado_1_13447499.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 16 Aug 2026 19:31:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Guerra fría en el trabajo: cómo ponerse de acuerdo con la temperatura del aire acondicionado]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Aire acondicionado,Trabajo,Relaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Cómo repartimos la cuenta? Cuando la desigualdad económica entre amigos te arruina el mes y la amistad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/repartimos-cuenta-desigualdad-economica-amigos-arruina-mes-amistad_1_12534419.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c68652e8-bfa6-4497-ae49-de3a81c526a5_16-9-discover-aspect-ratio_default_1125042.jpg" width="1212" height="682" alt="¿Cómo repartimos la cuenta? Cuando la desigualdad económica entre amigos te arruina el mes y la amistad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las desigualdades económicas impactan en las relaciones de amistad, especialmente en ciudades donde la convivencia entre ingresos muy dispares es común</p><p class="subtitle">“Me siento mal por quedarme en casa”: cómo se ha atrofiado nuestra capacidad de disfrutar sin grandes planes</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Yo no tengo mucha hambre&rdquo;, murmura t&iacute;midamente la chica de la izquierda de la mesa. Los amigos han pedido croquetas, cecina, torta del casar. &ldquo;&iexcl;Qu&eacute; rico est&aacute; esto!&rdquo;, exclama uno de ellos. &ldquo;&iexcl;Pru&eacute;balo, Lauri, pru&eacute;balo!&rdquo;. Pero Laura, as&iacute; se llama la chica de la izquierda, ya ha dicho que no tiene hambre, que ella no va a cenar. No es del todo cierto. Lo que no quiere es gastarse 30 euros, como hace siempre que ve a estos amigos ingenieros &mdash;grandes amigos&mdash;, pero que no se dan cuenta de que ella no tiene su sueldo, ni de que es muy dif&iacute;cil disfrutar cuando en tu cabeza no deja de sonar la frase: &ldquo;Ya no puedes gastar m&aacute;s en lo que queda de semana&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A trav&eacute;s de situaciones cotidianas &mdash;como salir a cenar o compartir piso&mdash; se pone de relieve un conflicto silencioso pero habitual: c&oacute;mo el dinero (o la falta de &eacute;l) condiciona las din&aacute;micas del grupo, genera incomodidad en quienes tienen menos, y muchas veces no es visibilizado ni hablado abiertamente.
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; demostrado: las grandes ciudades concentran desigualdad. En un mismo grupo de amigos pueden convivir quienes tienen sueldos precarios &mdash;becarios, <em>freelancers</em>, trabajadores del sector cultural o de la hosteler&iacute;a&mdash; con quienes, tras pasar por escuelas de negocios o grados en ingenier&iacute;a, han accedido r&aacute;pidamente a salarios altos en consultoras, tecnol&oacute;gicas o multinacionales. La diferencia de ingresos se traduce en diferencias de estilo de vida: en qu&eacute; barrio vives, si tienes o no tiempo para cocinar, si puedes permitirte cenar fuera varios d&iacute;as a la semana o <a href="https://www.eldiario.es/viajes/escapada-fin-de-semana-precios-mas-barato-belgica-que-sevilla_1_12419256.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cogerte un puente sin pensarlo</a>. Tambi&eacute;n en una fractura de trayectorias personales: mientras unos a&uacute;n comparten piso y se reparten las facturas con cuidado, otros empiezan a hablar de hipotecas, bonus o inversi&oacute;n en fondos indexados.
    </p><p class="article-text">
        Un <a href="https://www.nature.com/articles/s42949-023-00104-1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio de 2023</a> publicado en la revista <em>Nature </em>demuestra que en las ciudades europeas de mayor tama&ntilde;o la brecha entre ricos y pobres no solo es m&aacute;s amplia, sino m&aacute;s persistente y visible que en los entornos rurales o semiurbanos. Los ingresos m&aacute;s altos conviven con sueldos precarios en los mismos espacios &mdash;el metro, una terraza, una red social&mdash;, lo que intensifica las comparaciones sociales y la sensaci&oacute;n de injusticia. Esa desigualdad tiene efectos emocionales. El estudio sugiere que la comparaci&oacute;n constante con quienes ganan mucho m&aacute;s acaba generando tal nivel de frustraci&oacute;n y malestar que, al final, el ingreso extra que aporta vivir en una ciudad frente a vivir en un pueblo no compensa emocionalmente.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hoy en día, demostrar que quieres a tus amigos muchas veces pasa por gastar dinero con ellos o para ellos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Parafraseando la c&eacute;lebre frase del fil&oacute;sofo Fredric Jameson, imaginar un ocio sin consumo resulta hoy m&aacute;s dif&iacute;cil que imaginar el fin del mundo. Una prueba de ello es el proyecto art&iacute;stico y cultural que se puso de nuevo en marcha este verano en el C&iacute;rculo de Bellas Artes: <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/abre-refugio-climatico-verano-circulo-bellas-artes-actividades-guarderia-plantas_1_11476271.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Refugio clim&aacute;tico</a>. La propuesta, tan sencilla como disruptiva, consiste en ofrecer un espacio en pleno centro de la ciudad donde cualquiera pueda refugiarse del calor y estar tranquilamente sin necesidad de consumir nada.
    </p><p class="article-text">
        Hoy en d&iacute;a, demostrar que quieres a tus amigos muchas veces pasa por gastar dinero con ellos o para ellos. En una sociedad donde las emociones se han convertido en productos &mdash;como plantea la fil&oacute;sofa Eva Illouz en <em>Emotions as Commodities</em>&mdash;, la amistad tambi&eacute;n ha pasado a expresarse y sostenerse a trav&eacute;s de actos de consumo simb&oacute;lico: cenas, escapadas de fin de semana, regalos, cumplea&ntilde;os organizados como eventos, fotos compartidas. Estar presente, en muchas ocasiones, implica gastar.
    </p><p class="article-text">
        Como explica James McKellar en <a href="https://www.researchgate.net/publication/354099656_Social_Relations_and_Everyday_Consumption_Rituals_Barriers_or_Prerequisites_for_Sustainability_Transformation" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un art&iacute;culo</a> publicado en <em>Frontiers in Sociology</em>, estos &ldquo;rituales de consumo cotidianos&rdquo; son formas de afirmar los lazos sociales y de representar la pertenencia al grupo. Pero esa misma l&oacute;gica tambi&eacute;n puede excluir. Seg&uacute;n McKellar, estos rituales crean &ldquo;inclusi&oacute;n para algunos y exclusi&oacute;n para otros&rdquo;, dependiendo de la capacidad de cada uno para afrontar sus exigencias simb&oacute;licas y materiales. Quien no puede seguir el ritmo econ&oacute;mico del grupo corre el riesgo de quedarse fuera, no porque no sea querido, sino porque el afecto &mdash;como tantas otras cosas&mdash; se ha vuelto tambi&eacute;n una experiencia que se compra.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuantos más años pasan, más posibilidades hay de que el nivel adquisitivo se desequilibre</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Estas desigualdades pueden aparecer especialmente en amistades forjadas hace tiempo. &ldquo;Cuantos m&aacute;s a&ntilde;os pasan, m&aacute;s posibilidades hay de que el nivel adquisitivo se desequilibre&rdquo;, opina Adriana, una lucense que lleva varios a&ntilde;os en Madrid. Hace unos meses tuvo que elegir entre mudarse a un piso m&aacute;s grande y en una zona menos ruidosa, o esperar a una de sus compa&ntilde;eras de piso &mdash;una amiga de toda la vida de Lugo, que trabaja en un laboratorio de investigaci&oacute;n&mdash; que no pod&iacute;a permitirse pagar m&aacute;s de lo que ya abonaba cada mes. &ldquo;Creo que, por lo general, hay que intentar ponerse a la altura de quien gana menos&rdquo;, propone.
    </p><p class="article-text">
        Numerosos estudios demuestran que, en realidad, lo habitual es relacionarse con personas de estatus socioecon&oacute;mico similar. Es un fen&oacute;meno conocido como homofilia. Y, seg&uacute;n un informe publicado en <em>American Journal of Sociology</em> en 2006, el nivel de ingresos familiares influye m&aacute;s que la raza en la formaci&oacute;n de amistades en las escuelas.
    </p><p class="article-text">
        Lo contrario &mdash;que personas de distinto nivel socioecon&oacute;mico se relacionen&mdash; tambi&eacute;n sucede y, seg&uacute;n <a href="https://www.bi.team/publications/social-capital-in-the-united-kingdom/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este estudio</a> publicado en marzo, tiene efectos positivos. El an&aacute;lisis de seis mil millones de amistades en Facebook entre 20 millones de adultos brit&aacute;nicos revel&oacute; que los ni&ntilde;os de entornos humildes que crecen en comunidades con v&iacute;nculos entre clases sociales ganan, de media, 5.100 libras m&aacute;s al a&ntilde;o en la edad adulta. Esta &ldquo;conectividad econ&oacute;mica&rdquo;, como la llaman los autores, resulta ser el segundo factor m&aacute;s determinante para ascender en la escala social.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Por qu&eacute; cuesta tanto hablar de dinero?</h2><p class="article-text">
        Emma, una publicista de 29 a&ntilde;os, recuerda cuando era becaria en su empresa y sal&iacute;a con compa&ntilde;eros mucho mayores, que ganaban tres o cuatro veces m&aacute;s que ella. En esas cenas o rondas de cervezas, sol&iacute;an ser ellos quienes pagaban. &ldquo;Me parec&iacute;a lo l&oacute;gico. Incluso forzado, cuando alguien joven con un sueldo &iacute;nfimo se ofrec&iacute;a a pagar. Hay cosas que se saben&rdquo;. Pero esa l&oacute;gica t&aacute;cita del &ldquo;quien m&aacute;s tiene, m&aacute;s pone&rdquo; no siempre se aplica entre amigos, donde hablar de dinero suele estar mal visto.
    </p><p class="article-text">
        Para ella, esa falta de claridad es precisamente el problema. Cree que si en un grupo se pudiera hablar abiertamente de cu&aacute;nto gana cada uno y de lo que est&aacute; dispuesto a gastar, ser&iacute;a m&aacute;s f&aacute;cil organizar planes que no incomoden a nadie. &ldquo;Como si fuera un impuesto progresivo&rdquo;, dice. &ldquo;Si en un Estado no todos contribuyen con la misma cantidad, quiz&aacute; tampoco en un grupo de amigos deber&iacute;a esperarse lo mismo de todos&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Solo el 35 % de los padres habla con frecuencia de dinero con sus hijos y muchos reconocen sentirse incómodos o poco preparados para hacerlo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a &mdash;como en muchos pa&iacute;ses con una fuerte tradici&oacute;n cultural cat&oacute;lica o mediterr&aacute;nea&mdash; hablar abiertamente sobre el dinero suele resultar inc&oacute;modo o incluso tab&uacute;, especialmente en determinados contextos sociales. En 2022, un <a href="https://www.funcas.es/wp-content/uploads/2022/09/Chulia_Garrido_Miyar.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> de Funcas y el Instituto de Estudios Financieros se&ntilde;alaba que solo el 35% de los padres hablaba con frecuencia de dinero con sus hijos, y muchos reconoc&iacute;an sentirse inc&oacute;modos o poco preparados para hacerlo. Hablar del sueldo tambi&eacute;n contin&uacute;a siendo un tab&uacute; arraigado en muchas empresas. Seg&uacute;n esta <a href="https://lewis-communications.prowly.com/240130-el-sueldo-ya-no-es-un-tabu-un-404-de-los-espanoles-saben-lo-que-cobran-sus-companeros-de-trabajo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">encuesta</a>, realizada por SD Worx, en Espa&ntilde;a solo el 40% de los trabajadores sabe lo que ganan sus compa&ntilde;eros.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La educaci&oacute;n financiera en Espa&ntilde;a no ha tenido una presencia expl&iacute;cita en los curr&iacute;culos escolares hasta tiempos muy recientes, cuando ha comenzado a incorporarse de forma transversal en otras asignaturas&rdquo;, afirma Roberto Espa&ntilde;a, jefe de la Divisi&oacute;n de Educaci&oacute;n Financiera del Banco de Espa&ntilde;a. El experto explica que, al igual que ocurr&iacute;a antes con la educaci&oacute;n c&iacute;vica o los primeros auxilios, la formaci&oacute;n financiera se dejaba por completo en manos del &aacute;mbito dom&eacute;stico, aunque en muchos hogares no se hable con total transparencia sobre los recursos de los que dispone la familia. &ldquo;La educaci&oacute;n financiera no consiste solo en adquirir conocimientos sobre el dinero. Es, sobre todo, la adquisici&oacute;n de h&aacute;bitos y comportamientos orientados a una gesti&oacute;n sana y responsable de nuestras finanzas. Somos partidarios de que en el seno de las familias se hable abiertamente sobre el dinero&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; lo que hace falta es mirar hacia otros ecosistemas donde las diferencias econ&oacute;micas no parecen generar tanta incomodidad. &iquest;Cu&aacute;ntas veces hemos visto al s&eacute;quito de un futbolista o un rapero &mdash;ese grupo de amigos de toda la vida que aparece en sus <em>stories</em> en yates, resorts o <em>backstages</em>&mdash; disfrutando del lujo sin aparentes preocupaciones? Mientras exista la desigualdad, tal vez no quede otra que asumirla sin culpa, y dejar que los amigos inviten.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Soufi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/repartimos-cuenta-desigualdad-economica-amigos-arruina-mes-amistad_1_12534419.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 03 Sep 2025 20:21:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Cómo repartimos la cuenta? Cuando la desigualdad económica entre amigos te arruina el mes y la amistad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Dinero,Desigualdad,Desigualdad económica,Empleo,Gentrificación,Relaciones,Amistad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Perdona, no me da la vida": ¿realmente no tenemos tiempo para nada o solo nos sentimos ocupados?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/perdona-no-da-vida-realmente-no-tiempo-sentimos-ocupados_1_13394270.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c4851c22-d79a-430f-8643-aa70eb803948_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x539y117.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Perdona, no me da la vida&quot;: ¿realmente no tenemos tiempo para nada o solo nos sentimos ocupados?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada día nos sorprendemos excusándonos por nuestra falta de tiempo. ¿Cuándo empezaron estas frases a volverse ubicuas? ¿Cuándo empezamos a decirlas y qué quieren comunicar realmente? </p><p class="subtitle">Por qué saber cómo se llama el gato de un desconocido en Instagram está arruinando tu salud mental</p></div><p class="article-text">
        Frente al tiempo expansivo de la infancia, el ajetreo cada vez m&aacute;s intenso de la vida adulta. Nos sorprendemos diciendo pr&aacute;cticamente cada d&iacute;a: &ldquo;Perdona, no he tenido tiempo&rdquo;. Incluso: &ldquo;No me ha dado la vida&rdquo;. &iquest;Cu&aacute;ndo empezaron estas frases a volverse ubicuas? &iquest;Cu&aacute;ndo empezamos nosotros mismos a decirlas y qu&eacute; quieren comunicar realmente? &iquest;De verdad no tenemos tiempo&hellip; o solo nos sentimos ocupados? 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es objetivo que nuestros horarios de trabajo son, en teor&iacute;a, m&aacute;s reducidos que hace d&eacute;cadas (digo &rdquo;en teor&iacute;a&ldquo; porque sabemos que las horas extra est&aacute;n ah&iacute;, o los empleos irregulares y sin contrato, en los que se explota a muchas personas)&rdquo;, dice la fil&oacute;sofa Azahara Alonso. &ldquo;En cambio, la tecnolog&iacute;a permite nuestra disponibilidad, por lo que la desconexi&oacute;n digital se hace en muchos casos m&aacute;s dif&iacute;cil (por miedo a perder el empleo) y eso produce una sensaci&oacute;n de tiempo ocupado en una alerta continua&rdquo;, a&ntilde;ade la tambi&eacute;n autora de <em>Gozo </em>(Siruela), un libro que &ldquo;habla de la posibilidad de un placer casi sagrado, el de no hacer nada (o no hacer tanto, o no por necesidad)&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Porque sentir que no tenemos tiempo es, casi siempre, sentir que no tenemos tiempo ocioso. Pero tambi&eacute;n, como apunta Alonso, que no poseemos ratos libres de las perpetuas interrupciones digitales que fragmentan nuestro d&iacute;a constantemente, lo que se ha dado en llamar <a href="https://www.eldiario.es/nidos/trampa-tiempo-confeti-pasamos-horas-hijos-culpa_1_13229157.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;tiempo confeti&rdquo;. </a>
    </p><p class="article-text">
        De nuestra relaci&oacute;n con el tiempo habla precisamente <em>Cronofobia </em>(Arpa), del poeta y periodista Sergio C. Fanjul:<strong> </strong>&ldquo;Hay investigaciones que dicen que eso del <em>scroll</em> infinito hace que nuestro cerebro no procese bien el tiempo, porque necesita hitos: que se haga de d&iacute;a, que se haga de noche, que haya cumplea&ntilde;os, que pasen los meses&hellip; pero en las redes sociales, esos hitos no existen: te levantas por la ma&ntilde;ana y est&aacute;n ah&iacute;, te acuestas por la noche y est&aacute;n igual. No se sabe qu&eacute; hora es, son siempre lo mismo. Eso dificulta que el cerebro compartimente bien el tiempo, por lo que tenemos la sensaci&oacute;n de que pasa m&aacute;s r&aacute;pido&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En llamada telef&oacute;nica, Fanjul tambi&eacute;n menciona la disponibilidad constante a la que nos somete la tecnolog&iacute;a, que hace que &ldquo;el trabajo se haya desparramado por todo el horario&rdquo;. Eso abarca no solo recibir un mail a las once de la noche, sino tambi&eacute;n el sentirse impelido a responderlo: &ldquo;Simplemente por aprovechar, por ir haciendo&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay investigaciones que dicen que eso del &#039;scroll&#039; infinito hace que nuestro cerebro no procese bien el tiempo, porque necesita hitos: que se haga de día, que se haga de noche, que haya cumpleaños, que pasen los meses… pero en las redes sociales, esos hitos no existen</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Sergio C. Fanjul</span>
                                        <span>—</span> periodista y autor de &#039;Cronofobia&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">&iquest;Hacemos demasiado? </h2><p class="article-text">
        A pesar de que en el mundo preindustrial las tareas fuesen f&iacute;sicamente duras (ir a lavar al r&iacute;o, coserse la propia ropa, segar el campo), la actividad se organizaba en torno a labores concretas: limpiar, segar o coser son tareas manuales con un principio y un final reconocibles. Muchas, adem&aacute;s, estaban alineadas con las estaciones o nos pon&iacute;an en contacto con la naturaleza, lo que se sabe que proporciona calma a nuestro organismo. Y cuando acababan, llegaba ese momento del no-hacer. 
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s lleg&oacute; la industrializaci&oacute;n, que cambi&oacute; esa percepci&oacute;n del tiempo como algo ligado a tareas, acontecimientos y ritmos naturales hacia un tiempo medido por el reloj, abstracto, divisible y disciplinado. La f&aacute;brica exige entrar a una hora concreta para maximizar la jornada, necesita la sincronizaci&oacute;n entre trabajadores y m&aacute;quinas, el control de pausas, la puntualidad y la medici&oacute;n del rendimiento por unidad de tiempo. Pero, de nuevo, cuando acababa ese tiempo laboral, medido artificialmente, se pod&iacute;a en muchos casos no hacer (especialmente, si eras un hombre y no ten&iacute;as que ocuparte adem&aacute;s de los cuidados).
    </p><p class="article-text">
        Ahora, sin embargo, incluso el tiempo libre parece repleto de exigencia: &ldquo;En una &eacute;poca anterior a las sociedades de consumo, la gran epidemia era el aburrimiento: tengo mucho tiempo y pocas cosas que hacer, o ninguna interesante. En un momento de consolidaci&oacute;n de las sociedades de consumo y de capitalismo digital, el malestar generalizado es el contrario: no tengo tiempo y tengo muchas actividades muy valiosas, muy interesantes y muy importantes que hacer. Siempre que decimos &lsquo;no tengo tiempo&rsquo; estamos dando cuenta de que vivir en el siglo XXI en esta sociedad significa estar estresado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo afirma <a href="https://www.eldiario.es/era/juan-evaristo-valls-boix-filosofo-hay-espacios-ocio-descanso-concebidos-perder-tiempo_1_13291579.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Juan Evaristo Valls Boix</a>, autor de<em> JOMO. El gusto de perder</em>. &ldquo;El JOMO es la alegr&iacute;a de perderse cosas, la rebeli&oacute;n ante los imperativos del goce total, un canto a la libertad entendida como holganza y holgura&rdquo;, se lee en su contraportada. Para el fil&oacute;sofo y escritor, esa sensaci&oacute;n constante de no tener tiempo se deriva del tener que hacer constantemente m&aacute;s: &ldquo;Siempre hay algo m&aacute;s que podr&iacute;amos haber hecho, consumido, vivido&hellip; Vivimos en un sistema donde se concibe que el sentido de la vida es el &eacute;xito y, por tanto, la <a href="https://www.eldiario.es/era/mejor-version-desarrollo-personal_1_10862658.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">superaci&oacute;n personal</a> y el crecimiento; un crecimiento que se puede hacer a trav&eacute;s del trabajo, de la acumulaci&oacute;n de experiencias, de la acumulaci&oacute;n de amantes y cuerpos, etc&eacute;tera&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        O, como resume Fanjul: &ldquo;Cuando trabajas, trabajas, y cuando no trabajas, produces para el sector del ocio: tienes que hacer viajes, hacer excursiones, ir a los restaurantes guays que salen en Instagram y todo eso hace que el tiempo desaparezca, porque hay muchos compromisos sociales, hay muchos compromisos experienciales. Ni siquiera cuando tienes que estar tranquilo puedes estarlo&rdquo;. Y eso pasa cada d&iacute;a, pero tambi&eacute;n cada a&ntilde;o: como el autor indica, tampoco en la vejez, una etapa que antes se presupon&iacute;a tranquila, cede el nivel de exigencia ante la ocupaci&oacute;n del tiempo. &ldquo;Tienes que vivir una nueva juventud, viajar, tener experiencias significativas, <a href="https://www.eldiario.es/era/hobby-empieza-convertirse-reto-constante-vivir-espacios-libres-exigencia-dificulta-desconexion_1_13147900.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">adquirir nuevos</a><a href="https://www.eldiario.es/era/hobby-empieza-convertirse-reto-constante-vivir-espacios-libres-exigencia-dificulta-desconexion_1_13147900.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em> hobbies</em></a><em>&hellip;&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        Pero &iquest;c&oacute;mo no formarnos, pudiendo hacerlo? C&oacute;mo no leer m&aacute;s libros, ver m&aacute;s conciertos, ir m&aacute;s al teatro si no queremos quedarnos atr&aacute;s, si queremos empaparnos de la vida y ser mejores personas incluso. C&oacute;mo renunciar a lo que para muchos es la propia identidad, en lo que es una potent&iacute;sima interiorizaci&oacute;n de comportamientos, en realidad, capitalistas (&iquest;a qui&eacute;n le interesa en realidad que consumamos m&aacute;s ocio, sino a las industrias culturales y tur&iacute;sticas?).
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Vivimos en un sistema donde se concibe que el sentido de la vida es el éxito y, por tanto, la superación personal y el crecimiento; un crecimiento que se puede hacer a través del trabajo, de la acumulación de experiencias, de la acumulación de amantes y cuerpos, etcétera</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Juan Evaristo Valls Boix</span>
                                        <span>—</span> filósofo y autor de &#039;JOMO. El gusto de perder&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Delitos contra el tiempo</h2><p class="article-text">
        Fanjul dedica un cap&iacute;tulo de <em>Cronofobia </em>al Instituto del Tiempo Suspendido, una pseudoinstituci&oacute;n que &ldquo;nace de la necesidad de reapropiarnos del tiempo de vida expropiado, constante y diariamente, en nuestras sociedades capitalistas. Una manera de pasar de &lsquo;la vida no me da&rsquo; a &lsquo;yo tengo mi ritmo&rsquo;&rdquo;. Una de sus <em>performances </em>consiste en preguntar a la gente por los delitos contra el tiempo que han cometido, tipificados en su C&oacute;digo cronopenal. Si has metido prisas a los dem&aacute;s, si intentas llevar un plan de vida que se ajuste a la normatividad temporal (una juventud llena de experiencias alucinantes de descubrimiento, despu&eacute;s la formaci&oacute;n de una familia, m&aacute;s tarde la compra del chalet, etc&eacute;tera), te sentencian como cronoterrorista y te imponen una cronopena para que te alejes de tus vicios. Por ejemplo, abrazar la lentitud o no terminar tareas que has empezado.
    </p><p class="article-text">
        Es probable que la experiencia haga pensar a m&aacute;s de uno. Pero salirnos por completo de la rueda de h&aacute;mster en la que parecemos inmersos, gritando a cada rato: &ldquo;&iexcl;No tengo tiempo, no tengo tiempo!&rdquo; conlleva probablemente algo m&aacute;s que una <em>performance</em>. Aunque, &iquest;es deseable? A veces pareciera que estar permanentemente ocupado es ser alguien, ser importante. La pereza, incluso en d&iacute;as festivos, se mira con desd&eacute;n (de ah&iacute; la culpabilidad que sentimos al &lsquo;perder el tiempo&rsquo;).
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                    alt="&quot;Mi impresión es que la ociosidad solo parece problemática si la ejercen las clases trabajadoras, a las que en ese caso se les acusa de pereza o vagancia&quot;, dice la filósofa Azahara Alonso."
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                &quot;Mi impresión es que la ociosidad solo parece problemática si la ejercen las clases trabajadoras, a las que en ese caso se les acusa de pereza o vagancia&quot;, dice la filósofa Azahara Alonso.                            </span>
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        &ldquo;Si alguien con un empleo (o varios) que no le permite apenas pagar el alquiler y la cesta de la compra, que se hace cargo del mantenimiento de su casa y de ciertos cuidados de otras personas, dice que no tiene tiempo para nada, en ese caso, es una realidad material, sin duda. Las clases populares est&aacute;n sometidas a una carga de trabajo, mental y de disponibilidad incre&iacute;ble e injusta. En cambio, cuando alguien perteneciente a las clases acomodadas dice &lsquo;no me da la vida&rsquo;, da cuenta de c&oacute;mo la percepci&oacute;n de un tiempo acelerado es m&aacute;s generalizada en nuestra cultura hoy, independientemente de a qu&eacute; dedique ese tiempo&rdquo;, indica Alonso. &ldquo;Mi impresi&oacute;n es que la ociosidad solo parece problem&aacute;tica si la ejercen las clases trabajadoras, a las que en ese caso se les acusa de pereza o vagancia. En cambio, <a href="https://www.eldiario.es/era/raquel-pelaez-historia-pijos-espana_128_11671328.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a las clases acomodadas no se les critica la ociosidad; al contrario</a>, se considera que, aunque sea heredada, se la han ganado. En esto yo no puedo ver m&aacute;s que una regulaci&oacute;n moral&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; por eso, como apunta Fanjul, las tentativas de minimizar las horas laborales no han cosechado demasiados apoyos ni siquiera entre la izquierda. El mantra de que el trabajo dignifica, de que debemos ser empresarios de nosotros mismos y maximizar el beneficio de cada uno de los segundos que pasemos vivos ha calado hondo en personas de toda ideolog&iacute;a. Como dice Valls: &ldquo;Esa l&oacute;gica es como la ley de la gravedad. Podemos quejarnos de ella, pero no aspiramos a cambiarla&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Hacia una nueva concepci&oacute;n del tiempo</h2><p class="article-text">
        En <em>Jane Eyre</em>, de Charlotte Bront&euml;, las clases acomodadas juegan, se afanan en jugar. Al ajedrez, al billar, a las charadas. Remueven toda la casa para encontrar chales, mantas, jarrones, ba&uacute;les, cualquier cosa que pueda servir de atrezo para representar elaboradas escenas que el otro equipo adivine. Encuentran en este prop&oacute;sito mucho placer, pues su sociedad est&aacute; marcada por la falta de est&iacute;mulos. 
    </p><p class="article-text">
        Conforme la sociedad se va haciendo cada vez m&aacute;s consumista, los placeres se sofistican. Se pierde la dicha del juego libre, sencillo, no digital, que queda reservado para la infancia (<a href="https://www.eldiario.es/nidos/ninos-hiperocupados-poner-limite-extraescolares-espera-sigan-ritmo-propio-adultos_1_12681996.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cuando la infancia tiene tiempo libre</a>, que entre colegio, extraescolares y campamentos varios, cada vez es menos a menudo). Ya se dieron cuenta los situacionistas, como apunta Fanjul. Ellos, muy cr&iacute;ticos con la deriva capitalista del tiempo, practicaban &lsquo;la deriva&rsquo;: un paseo que abandonaba los recorridos habituales, las obligaciones y los motivos funcionales de desplazamiento para explorar la ciudad a trav&eacute;s de lo l&uacute;dico. Para descubrir, jugar, dejarse afectar. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No creo que haya un espacio o actividad libre, per se, de la lógica del rendimiento. Esa lógica del rendimiento es un sistema y una ideología que funciona a la perfección y por eso se filtra incluso en ámbitos inimaginables, como lo íntimo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Azahara Alonso</span>
                                        <span>—</span> filósofa
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ese paseo continuo es tambi&eacute;n el que Valls propone como camino posible:<strong> </strong>&ldquo;Parece que la vida est&aacute; aqu&iacute; para aprovecharla y realizarse, como si fu&eacute;ramos una especie de inversores de nosotros mismos. Tenemos que crecer, tenemos que superarnos, progresar&hellip; Pero es mentira. La vida ni es un camino &uacute;nico en l&iacute;nea recta, ni es un espacio de superaci&oacute;n constante. No hay ning&uacute;n sentido, ni ninguna meta, ni ning&uacute;n lugar al que llegar: es solo tiempo que perder explorando. Aprender a vivir es aprender a perder, y la gracia de ese camino, de ese bosque en el que nos perdemos (perd&oacute;n por la met&aacute;fora salvajemente cursi) es que podamos hacerlo acompa&ntilde;ados&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; estemos, pese a todo, cada vez m&aacute;s cerca de esa &lsquo;deriva&rsquo;. Fanjul menciona en nuestra conversaci&oacute;n la <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/gran-dimision_129_8511692.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gran Renuncia, </a>la extraordinaria oleada de dimisiones voluntarias que se dio en Estados Unidos tras la pandemia. Valls, por su parte, detecta un cambio de ciclo, una nueva sensibilidad que nos hace darnos cuenta de que una sociedad en la que la ansiedad, el <a href="https://www.eldiario.es/era/burnout-sindrome-trabajador-quemado_1_10437897.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">burnout,</a> la fatiga cr&oacute;nica y la depresi&oacute;n son tan comunes probablemente no merece la pena: &ldquo;Empezamos a dibujar un imaginario de vida buena que no tiene en el centro la felicidad como acumulaci&oacute;n capitalista existencial de experiencias, sino la tranquilidad: poder desaparecer, poder estar con las amigas, tener tiempo libre, tener espacios libres, plazas, parques. Un proyecto que no sea necesariamente capitalista, donde la vida se valore por su vulnerabilidad o por su interdependencia y no por su &eacute;xito&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Para conseguirlo, Alonso plantea cambiar la mirada: &ldquo;No creo que haya un espacio o actividad libre, <em>per se,</em> de la l&oacute;gica del rendimiento. Esa l&oacute;gica del rendimiento es un sistema y una ideolog&iacute;a que funciona a la perfecci&oacute;n y por eso se filtra incluso en &aacute;mbitos inimaginables, <a href="https://www.eldiario.es/era/agendar-dia-mes-revisar-relacion-convirtiendo-amor-proyecto-empresarial_1_13328496.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como lo &iacute;ntimo.</a> Por lo tanto, para evitarlo tendr&iacute;amos que adoptar otra l&oacute;gica. Ser&iacute;a como cambiarse esas gafas que constituyen la ideolog&iacute;a como forma de vivir por otras que pongan por delante otros valores. Y esas gafas existen; los ricos las llevan siempre puestas, pero no quieren que las dem&aacute;s las usemos&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Sader]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/perdona-no-da-vida-realmente-no-tiempo-sentimos-ocupados_1_13394270.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Jul 2026 19:40:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Perdona, no me da la vida": ¿realmente no tenemos tiempo para nada o solo nos sentimos ocupados?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ocio,Tendencias,Sociedad,Tiempo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué saber cómo se llama el gato de un desconocido en Instagram está arruinando tu salud mental]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/llama-gato-desconocido-instagram-arruinando-salud-mental_1_13381839.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3ff31e9a-67ca-4e60-8039-b39e0def5ac2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x690y202.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué saber cómo se llama el gato de un desconocido en Instagram está arruinando tu salud mental"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El fenómeno de las relaciones parasociales y la saturación de datos cotidianos sobre la vida de gente apenas conocida en redes obliga a los usuarios a replantearse el volumen de personas a las que siguen</p><p class="subtitle">'Friend bombing': la trampa de las nuevas amistades que pasan bruscamente de la intimidad e idealización al silencio</p></div><p class="article-text">
        David tiene 38 a&ntilde;os, vive en Barcelona y confiesa que, a veces, se descubre a s&iacute; mismo sintiendo una desconcertante familiaridad hacia personas que apenas conoce en la vida real. A algunos no los ha visto nunca, pero sabe c&oacute;mo se llaman sus hijos o conoce al dedillo las rutinas de sus mascotas. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pueden ser amigos de amigos, pero lo s&eacute; todo sobre ellos&rdquo;, explica de entrada. &ldquo;Son informaciones tan aleatorias que a veces me pregunto por qu&eacute; demonios s&eacute; a d&oacute;nde se va a ir de vacaciones esa persona, cuando ni siquiera deber&iacute;a saber que existe&rdquo;. Su experiencia no es un caso aislado, sino un s&iacute;ntoma de un uso de las redes sociales que las (y nos) est&aacute; haciendo colapsar.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Pero, &iquest;usted qui&eacute;n es?&rdquo;</h2><p class="article-text">
        El ecosistema de plataformas como Instagram ha transformado radicalmente nuestro horizonte relacional. Lo que comenz&oacute; como una herramienta para mantenerse en contacto con nuestro c&iacute;rculo cercano de familiares y amigos se ha convertido en un escaparate saturado de perfiles que la sociolog&iacute;a empieza a definir bajo nuevos conceptos. 
    </p><p class="article-text">
        David estima que entre el 60 y el 70% de las cuentas que aparecen en su pantalla pertenecen a personas que &ldquo;pasaban por ah&iacute;&rdquo;, perfiles que no entran en la categor&iacute;a de amigos, familiares o conocidos. Tambi&eacute;n es cierto que, personalmente, no siente que le afecte much&iacute;simo debido a que su uso de Instagram consiste en &ldquo;ponerme ah&iacute; a chafardear y ya est&aacute;&rdquo;, comenta, reconociendo tambi&eacute;n que de vez en cuando prefiere &ldquo;silenciar a la gente si veo que me sale demasiado&rdquo;. Pero esta acumulaci&oacute;n de impactos visuales genera un ruido constante en el d&iacute;a a d&iacute;a que acaba haciendo mella. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A veces me pregunto por qué demonios sé a dónde se va a ir de vacaciones esa persona, cuando ni siquiera debería saber que existe</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">David</span>
                                        <span>—</span> 38 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Irene, de Madrid, 35 a&ntilde;os, comparte una perspectiva todav&iacute;a peor, ya que calcula que apenas un 10% o un 20% de sus seguidos son personas con las que realmente hace vida. &ldquo;El resto se compone de marcas, creadores de contenido y ese tipo de gente que pasaba por ah&iacute;&rdquo;, reflexiona con cierta resignaci&oacute;n. &ldquo;Bastante triste en realidad&rdquo;, reflexiona.
    </p><h2 class="article-text">El hombre (o la mujer) que sab&iacute;a demasiado</h2><p class="article-text">
        &ldquo;S&eacute; que el hijo de una persona con la que no hablo nunca est&aacute; a punto de cumplir los dos a&ntilde;os, y que otra se cas&oacute; en Ibiza y va todos los a&ntilde;os all&iacute; a celebrar su aniversario&rdquo;, relata Irene para ilustrar el volumen de datos irrelevantes que almacena su memoria. 
    </p><p class="article-text">
        En su caso, la exposici&oacute;n continua a las trayectorias vitales ajenas, que en muchos casos muestran vidas id&iacute;licas sin necesidad de ser perfiles profesionales, genera un impacto directo en su percepci&oacute;n de la propia existencia. &ldquo;Aparte de los temas relacionados con la dismorfia, sigo a muchas personas que tienen una vida alucinante y pienso: &lsquo;y yo aqu&iacute; encerrada en la misma oficina todos los d&iacute;as&rsquo;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Este fen&oacute;meno adquiere tintes m&aacute;s complejos cuando los datos compartidos entran en terrenos de extrema gravedad o intimidad. La propia Irene recuerda haberse enterado de los problemas de salud de una chica que conoci&oacute; de manera casual en una fiesta y con la que habl&oacute; cinco minutos: &ldquo;Me enter&eacute; despu&eacute;s por su Instagram de que ten&iacute;a c&aacute;ncer y de una serie de historias muy complejas. Me sent&iacute; muy rara&rdquo;, confiesa.
    </p><p class="article-text">
        En otros casos, la interacci&oacute;n nace y muere en aplicaciones de citas: &ldquo;Hay personas a las que conoc&iacute; por Tinder, con las que intercambi&eacute; el perfil de Instagram y a las que nunca he visto en persona, pero hoy s&eacute; que se han comprado una casa o que van a tener un hijo&rdquo;, cuenta Irene. Esta sobreinformaci&oacute;n activa de manera inevitable preguntas sobre el propio progreso vital y la velocidad a la que avanza el tiempo. &ldquo;Te hace pensar si est&aacute;s haciendo las cosas que te&oacute;ricamente, por edad, te toca hacer&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La falsa familiaridad y el espejo deformado</h2><p class="article-text">
        El an&aacute;lisis profesional de estos comportamientos revela consecuencias psicol&oacute;gicas profundas. <a href="https://www.instagram.com/marc.masip/?hl=es" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marc Masip,</a> psic&oacute;logo, experto en adicci&oacute;n a las nuevas tecnolog&iacute;as y director del Instituto de Psicolog&iacute;a <a href="https://www.programadesconecta.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Desconect@,</a> se&ntilde;ala que seguir a una cantidad ingente de personas a las que no se conoce en el plano real da lugar a una falsa familiaridad. &ldquo;Nuestro cerebro registra datos &iacute;ntimos como d&oacute;nde vive, d&oacute;nde come, con qui&eacute;n sale, qu&eacute; hace o qu&eacute; le duele a esa persona&rdquo;, advierte el terapeuta &ldquo;y, como consecuencia, empiezas a tratarla como si formara parte de tu propio entorno social cuando esto no es as&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Otro punto problem&aacute;tico es c&oacute;mo altera la construcci&oacute;n de la identidad, especialmente en los adolescentes&rdquo;, advierte el terapeuta. &ldquo;Provoca que uno edifique su personalidad imitando fragmentos de otros, ya sea la ropa, los valores, la est&eacute;tica o el estilo de vida. Se pasa de una fase de inspiraci&oacute;n al deseo directo de ser o actuar exactamente como la otra persona&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text"> Hay personas a las que conocí por Tinder, con las que intercambié el perfil de Instagram y a las que nunca he visto en persona, pero hoy sé que se han comprado una casa o que van a tener un hijo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Irene</span>
                                        <span>—</span> 35 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esto, seg&uacute;n Masip, genera un aumento de la comparaci&oacute;n constante, lo cual es muy peligroso en pacientes con trastornos de la conducta alimentaria y afecta directamente a la autoestima, a la seguridad corporal y a las expectativas sociales, econ&oacute;micas o de &eacute;xito, alterando la sensaci&oacute;n de val&iacute;a sobre lo que uno es.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Existe adem&aacute;s una dependencia emocional importante que, aunque no responda a una relaci&oacute;n real, puede llegar en casos extremos a hacer que tu estado de &aacute;nimo var&iacute;e seg&uacute;n lo que ves en la pantalla, como si se tratara de un amigo o un familiar&rdquo;, contin&uacute;a Masip. &ldquo;Evidentemente, esto te lleva a tener menos vida real; est&aacute;s m&aacute;s conectado a esa ficci&oacute;n y menos a ti mismo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Por &uacute;ltimo, estas din&aacute;micas debilitan tambi&eacute;n el criterio propio. Nos falta preguntarnos qui&eacute;nes somos nosotros mismos en lugar de limitarnos a pensar como el referente de turno debido a una falsa idolatrizaci&oacute;n&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        El verdadero problema radica en que nuestro cerebro procesa a estos perfiles como parte de nuestra propia vida, generando una intimidad sin relaci&oacute;n que a menudo deriva en una profunda sensaci&oacute;n de soledad. &ldquo;Yo realmente pienso que tengo una vida social plena cuando, en realidad, estoy solo mirando una pantalla&rdquo;, recalca Masip.
    </p><h2 class="article-text">El l&iacute;mite del cuidado relacional</h2><p class="article-text">
        Desde una perspectiva sociol&oacute;gica, la doctora Liliana Arroyo Moliner, directora de la <a href="https://www.esade.edu/faculty-research/en/institute-social-innovation/research/soredi" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">C&aacute;tedra de Innovaci&oacute;n Digital Socialmente Responsable</a> de Esade, analiza c&oacute;mo el modelo actual distorsiona las teor&iacute;as cl&aacute;sicas de la comunicaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os sesenta, Mark Granovetter teoriz&oacute; sobre los v&iacute;nculos d&eacute;biles como puentes oportunos hacia nuevas informaciones y mundos sociales. Sin embargo, la arquitectura actual de plataformas como Instagram dista mucho de ese concepto, pues una proporci&oacute;n muy alta del contenido est&aacute; condicionada por la publicidad y la retroalimentaci&oacute;n de las propias inseguridades del usuario. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ya no consumimos vidas plenas de desconocidos, sino que consumimos una puesta en escena de nuestras propias carencias y anhelos truncados, devuelta en formato anuncio o <em>influencer</em>&rdquo;, argumenta Arroyo. &ldquo;Es una vuelta de tuerca perversa: el sistema no nos conecta con la diversidad del mundo, nos devuelve una versi&oacute;n comercializada de nuestras propias inseguridades. Y cuando, de vez en cuando, aparece una cara medio desconocida, lo que se activa no es un v&iacute;nculo d&eacute;bil sano, sino una relaci&oacute;n parasocial: nos vinculamos emocionalmente con la ilusi&oacute;n que ese perfil (o esa marca detr&aacute;s) nos est&aacute; vendiendo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Arroyo recurre a una imagen anal&oacute;gica para explicar la saturaci&oacute;n: en una comida en casa con diez personas es posible mirar a los ojos a cada invitado, recordar su situaci&oacute;n personal y ofrecer un cuidado de calidad. En una reuni&oacute;n de cien comensales, la gesti&oacute;n se vuelve puramente log&iacute;stica. 
    </p><p class="article-text">
        El antrop&oacute;logo Robin Dunbar ya demostr&oacute; que la capacidad humana para mantener relaciones con compromiso mutuo es finita, dado que el cuidado relacional consume tiempo, memoria y energ&iacute;a emocional. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="&quot;Es muy positivo limitar el número de vidas ajenas que consumimos para pasar de mirar existencias ajenas a vivir la tuya propia&quot;, dice el psicólogo Marc Masip."
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            <span class="title">
                &quot;Es muy positivo limitar el número de vidas ajenas que consumimos para pasar de mirar existencias ajenas a vivir la tuya propia&quot;, dice el psicólogo Marc Masip.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Al multiplicar exponencialmente el n&uacute;mero de perfiles que seguimos, se reduce la atenci&oacute;n que podemos brindar a los v&iacute;nculos que componen la red de apoyo real. &ldquo;Cada minuto de atenci&oacute;n dispersa en quien no conocemos es un minuto que no dedicamos a sostener, con la profundidad que requiere, el v&iacute;nculo con quien s&iacute; forma parte de nuestro c&iacute;rculo real de apoyo&rdquo;, sentencia la soci&oacute;loga.
    </p><h2 class="article-text">Silenciar perfiles como medida de higiene mental</h2><p class="article-text">
        Frente a este panorama, las herramientas de gesti&oacute;n individualizadas como la secci&oacute;n de mejores amigos, las cuentas secundarias o la opci&oacute;n de silenciar se presentan a menudo como los &uacute;nicos recursos al alcance del usuario. Para la doctora Arroyo, estas funciones constituyen parches que act&uacute;an sobre el s&iacute;ntoma y traspasan la responsabilidad del dise&ntilde;o extractivo de las plataformas al propio consumidor. &ldquo;La soluci&oacute;n que se ofrece siempre es individual cuando el problema es sist&eacute;mico, ya que la arquitectura entera est&aacute; pensada para que no quieras ni puedas dejar de consumir&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, los usuarios recurren a estas peque&ntilde;as estrategias de resistencia para lidiar con el compromiso social. David explica que, ante el temor de que otras personas noten que ha dejado de seguirlas, opta por silenciar sus historias. &ldquo;Ellos ven que yo sigo sigui&eacute;ndoles, pero yo no s&eacute; nada de ellos porque sus historias no me salen&rdquo;, describe sobre su m&eacute;todo de filtrado. 
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, Marc Masip avala estas pr&aacute;cticas dentro de lo que denomina una dieta digital. &ldquo;Silenciar no es quedar mal, es higiene cerebral o mental&rdquo;, sostiene el experto, quien adem&aacute;s propone hacerse siempre una pregunta clara antes de mantener un perfil en el <em>feed</em>: &ldquo;&iquest;Esta persona me aporta, me inspira o me desgasta?<strong> </strong>Es muy positivo limitar el n&uacute;mero de vidas ajenas que consumimos para pasar de mirar existencias ajenas a vivir la tuya propia&rdquo;, concluye. &ldquo;Otra opci&oacute;n es no tener redes sociales&rdquo;, una opci&oacute;n que, por desgracia, resulta inaceptable para la mayor&iacute;a. Al menos por el momento.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ya no consumimos vidas plenas de desconocidos, sino que consumimos una puesta en escena de nuestras propias carencias y anhelos truncados, devuelta en formato anuncio o &#039;influencer&#039;</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Liliana Arroyo</span>
                                        <span>—</span> socióloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Hacia una nueva soberan&iacute;a de la atenci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Lo que suele ocurrir cuando nos encontramos en la vida real con una de estas personas a la que seguimos en redes pone de manifiesto la quiebra del sistema. Tanto David como Irene admiten sus dificultades. &ldquo;Me cuesta much&iacute;simo desvirtualizar a la gente, hay muchos que me saludan y tengo que decirles que no s&eacute; qui&eacute;nes son. El problema es que los tengo ocultos&rdquo;, admite David. &ldquo;Adem&aacute;s, en Instagram muchas personas no cuelgan fotos de ellas mismas, por lo que no sabes ni qu&eacute; cara tienen&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Irene a&ntilde;ade el riesgo de desvelar accidentalmente un exceso de informaci&oacute;n en contextos reales: &ldquo;Me ha pasado encontrarme con gente con la que no tengo tanta relaci&oacute;n, haberme tomado dos cervezas y decirles detalles de un viaje o de su vida que solo s&eacute; por sus publicaciones, quedando como una aut&eacute;ntica acosadora loca&rdquo;, comenta entre risas.
    </p><p class="article-text">
        La tendencia, sin embargo, parece que comienza a revertirse lentamente, como si nos estuvi&eacute;ramos dirigiendo hacia un modelo de contenci&oacute;n. Compartir menos y bajar el n&uacute;mero de seguidos empieza a interpretarse entre ciertos sectores saturados como una pr&aacute;ctica de autocuidado y una v&iacute;a para recuperar la gesti&oacute;n de la atenci&oacute;n. &ldquo;Reducir dr&aacute;sticamente a qui&eacute;n seguimos no es desconectar del mundo, es recuperar la capacidad de decidir a qui&eacute;n le damos nuestra atenci&oacute;n, que es el recurso m&aacute;s escaso y valioso que tenemos&rdquo;, afirma la doctora Arroyo. 
    </p><p class="article-text">
        Esta nueva noci&oacute;n de privacidad va m&aacute;s all&aacute; del derecho a no ser visto, consolid&aacute;ndose como la necesidad de protegerse de un exceso de informaci&oacute;n sobre las vidas ajenas y sobre todo lo dem&aacute;s que amenaza con borrarnos del mapa a nosotros mismos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/llama-gato-desconocido-instagram-arruinando-salud-mental_1_13381839.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Jul 2026 19:29:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué saber cómo se llama el gato de un desconocido en Instagram está arruinando tu salud mental]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Redes sociales,Redes,Internet,Relaciones,Psicología,Bienestar emocional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Feliz verano? Mi propuesta como psicólogo para no convertir las vacaciones en otra obligación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/feliz-verano-propuesta-psicologo-no-convertir-vacaciones-obligacion_129_13434888.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/77ed0a43-7291-4ca4-8eca-b5989bd66c2d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Feliz verano? Mi propuesta como psicólogo para no convertir las vacaciones en otra obligación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hemos terminado asociando el verano con la felicidad, mientras que el resto del año queda relegado al margen de cualquier despreocupación o bienestar, como si esta época hubiera monopolizado para siempre esa promesa y, con ella, la obligación de aprovechar cada uno de sus días</p><p class="subtitle">Elegir quedarse en casa en vacaciones: “Te siguen pasando cosas interesantes sin necesidad de 12 horas de avión”</p></div><p class="article-text">
        Agarro la taza y doy el primer sorbo al caf&eacute;. Despu&eacute;s abro el correo. Uno de los &uacute;ltimos correos que ha entrado en mi bandeja de entrada termina con un simple: &ldquo;Feliz verano&rdquo;. Esas dos palabras activan autom&aacute;ticamente un mecanismo ansi&oacute;geno en mi cabeza. Sin darme cuenta, empiezo a imaginar la posibilidad de llegar a septiembre con la sensaci&oacute;n de no haber aprovechado las vacaciones lo suficiente. Como si el descanso pudiera medirse en t&eacute;rminos de rendimiento y productividad y existiera una manera correcta de vivirlo.
    </p><p class="article-text">
        De alguna forma, hemos terminado asociando el verano con la felicidad, mientras que el resto del a&ntilde;o queda relegado al margen de cualquier despreocupaci&oacute;n o bienestar, como si la felicidad pudiera programarse para un mes concreto del calendario y esta &eacute;poca hubiera monopolizado para siempre esa promesa y, con ella, la obligaci&oacute;n de aprovechar cada uno de sus d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Con la llegada del verano, el merecido descanso estival est&aacute; a la vuelta de la esquina. Despu&eacute;s de todo el curso, me resulta imposible no imaginar esos d&iacute;as de pausa. Parar m&aacute;quinas, zambullirme en las aguas del Atl&aacute;ntico, reencontrarme con amigos y familiares a los que hace meses que no veo y, sobre todo, desconectar por completo de cualquier actividad relacionada con mi trabajo. Y es precisamente esa idea la que me produce ansiedad.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Aparece la sensación de estar desperdiciando un tiempo valiosísimo, de no estar aprovechándolo de cara a empezar el próximo curso con menos carga, más liviano y con esas cosas pendientes resueltas, eso sí, a costa del tiempo libre</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Quiz&aacute; deber&iacute;a aprovechar las vacaciones para ponerme al d&iacute;a, avanzar en alguna lectura de trabajo o completar una formaci&oacute;n que llevo meses posponiendo. Tambi&eacute;n podr&iacute;a dedicar tiempo para avanzar en ese texto en el que llevo trabajando tanto tiempo. Sin embargo, cuanto m&aacute;s pienso en ello, m&aacute;s ansiedad me produce no saber si realmente deber&iacute;a hacer todas esas cosas o, por el contrario, simplemente permitirme descansar. Porque si elijo lo segundo, aparece de inmediato la sensaci&oacute;n de estar desperdiciando un tiempo valios&iacute;simo, de no estar aprovech&aacute;ndolo de cara a empezar el pr&oacute;ximo curso con menos carga, m&aacute;s liviano y con esas cosas pendientes resueltas, eso s&iacute;, a costa del tiempo libre. Es as&iacute; como aparece la culpa y se dispara todo un sistema de creencias irracionales que parece que tienen por intenci&oacute;n invalidar la posibilidad de descansar sin mayor expectativa que esa.
    </p><p class="article-text">
        Y si finalmente decido no hacer ninguna de esas cosas relacionadas con el trabajo, entonces aparece otra exigencia, la de aprovechar al m&aacute;ximo las vacaciones. Una casa rural en Portugal con mis hijos y mi pareja, una escapada a Coru&ntilde;a para ver a unas amigas, una parada en El Bierzo para ba&ntilde;arme en sus r&iacute;os y reencontrarme con mi familia. Las fiestas de Palacios. Tambi&eacute;n deber&iacute;a llamar a ese amigo con el que el verano pasado no pude quedar porque estaba demasiado ocupado terminando un trabajo. Navegar por la r&iacute;a de Vigo. Pienso en todas las personas a las que a&uacute;n me falta por ver, a los que apenas he tenido tiempo de encontrarme durante los &uacute;ltimos meses, en todos los lugares que quiero compartir con mi familia. Y, mientras hago esa lista mental, ocurre algo extra&ntilde;o: todas esas posibilidades acaban produciendo el efecto contrario. En lugar de ilusionarme, siento un bloqueo. Hay tantas cosas que supuestamente deber&iacute;a hacer que termino sin saber por d&oacute;nde empezar.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que abro Instagram y empiezo a hacer <em>scroll.</em> Ese mecanismo de huida, tan habitual en nuestro d&iacute;a a d&iacute;a, que aparece cuando nos enfrentamos a tareas que requieren un esfuerzo cognitivo y nos generan incertidumbre. La materializaci&oacute;n de c&oacute;mo la b&uacute;squeda de recompensa inmediata termina imponi&eacute;ndose sobre aquellos procesos que exigen un m&iacute;nimo de planificaci&oacute;n y toma de decisiones. Durante unos minutos, el malestar parece desaparecer. Pero, al cerrar la aplicaci&oacute;n, todo sigue exactamente igual, con un a&ntilde;adido: la sensaci&oacute;n de haber perdido el tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Seguir trabajando durante las vacaciones disminuye claramente los <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/22213478/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">beneficios psicol&oacute;gicos</a>. Los beneficios de las vacaciones no dependen tanto del destino o del n&uacute;mero de actividades que hagamos como de la capacidad para desconectar mentalmente del trabajo. Sabine Sonnentag, catedr&aacute;tica de Psicolog&iacute;a del Trabajo y de las Organizaciones en la Universidad de Mannheim y especializada en estr&eacute;s laboral y recuperaci&oacute;n psicol&oacute;gica, apunta a distinguir entre dejar de trabajar y dejar de pensar en el trabajo. Cuando seguimos respondiendo correos, planificando proyectos o anticipando la vuelta, el cerebro permanece en un estado de activaci&oacute;n que dificulta la recuperaci&oacute;n psicol&oacute;gica. Estos estados se asocian con una menor reducci&oacute;n del estr&eacute;s acumulado, una peor desconexi&oacute;n psicol&oacute;gica y una menor sensaci&oacute;n de relajaci&oacute;n, una menor recuperaci&oacute;n de recursos cognitivos y emocionales, y unos beneficios m&aacute;s ef&iacute;meros sobre el bienestar, lo que hace que la persona vuelva al trabajo con niveles de agotamiento m&aacute;s elevados.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La efectividad de las recompensas inmediatas consigue que no nos enfoquemos en lo que queremos, la satisfacción automática que nos producen esas acciones suele interferir con los objetivos a medio-largo plazo que nos proponemos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esta conclusi&oacute;n desmonta la idea productivista del capitalismo asociado a las vacaciones de que, cuanto m&aacute;s hagamos mejor lo pasaremos, o de pensar que podemos compaginar el trabajo, aunque sea en menor grado, con el descanso. Observar el vuelo de las golondrinas durante horas sentado en un banco de la plaza del pueblo puede resultar profundamente reparador, no solo para nuestro organismo, sino para el de las personas que nos acompa&ntilde;an. Afortunadamente, podemos entrenar nuestro sistema nervioso para sentirnos seguros. Podemos hacerlo mediante la compa&ntilde;&iacute;a y el contacto &ndash;f&iacute;sico&ndash; de otras personas. Todos tenemos un sistema nervioso que se comunica constantemente y sintoniza con nuestro entorno. Las personas reproducimos autom&aacute;ticamente los estados de las personas que nos rodean, esto es a lo que llamamos corregulaci&oacute;n. Ocurre igual en las manadas de los animales. Si un animal percibe peligro todo el grupo se pone m&aacute;s en alerta y ello aumenta las posibilidades de supervivencia. Las personas funcionamos exactamente igual. Cuando compartimos tiempo con personas que est&aacute;n estresadas, enfadadas o deprimidas, nos sentimos peor. Por el contrario, cuando compartimos nuestro tiempo con personas tranquilas y felices esto nos hace sentir que conectamos mejor con las personas. 
    </p><p class="article-text">
        La efectividad de las recompensas inmediatas consigue que no nos enfoquemos en lo que queremos, la satisfacci&oacute;n autom&aacute;tica que nos producen esas acciones suele interferir con los objetivos a medio-largo plazo que nos proponemos. Es precisamente mediante las funciones ejecutivas &ndash;la memoria de trabajo, el control inhibitorio y la planificaci&oacute;n&ndash; como <a href="https://link.springer.com/article/10.1007/s10648-024-09932-8" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">regulamos nuestro comportamiento</a> y conseguimos mantener la direcci&oacute;n cuando surgen alternativas m&aacute;s apetecibles a corto plazo. La buena noticia es que estas funciones pueden entrenarse. Reducir las distracciones, establecer rutinas, planificar con antelaci&oacute;n o dise&ntilde;ar un entorno que facilite la conducta que buscamos son estrategias mucho m&aacute;s eficaces que confiar &uacute;nica y exclusivamente en la motivaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Muchas de las tareas que nos hacen sentir mejor pueden ayudar a que nuestro sistema nervioso se regule. El trabajo y la <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/ansiedad-hiperplanificacion-ocio-convirtio-pesadilla-colas-entradas-anticipadas_1_10225327.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hiperplanificaci&oacute;n</a> no cumplen esos requisitos. Los mayores beneficios surgen cuando <a href="https://www.eldiario.es/era/jomo-el-placer-de-perderse-un-plan_1_10488695.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no planificamos en exceso</a> y nos vamos con esa sensaci&oacute;n de dejar la casa sin barrer, aunque eso a corto plazo nos suponga una tensi&oacute;n porque no cumplimos lo que se supone que tendr&iacute;amos que cumplir. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Descansar también conlleva renuncias. Implica revisar aquellas expectativas que hemos depositado sobre nosotros mismos y cuestionar aquellas que creemos que los demás esperan de nosotros</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La tarea m&aacute;s importante de nuestro cerebro es garantizar nuestra supervivencia. Digamos que est&aacute; preparado para detectar amenazas. Al enfrentarnos a un peligro, las personas segregamos autom&aacute;ticamente hormonas para aumentar la resistencia y escapar. El cerebro y el cuerpo est&aacute;n programados para correr hacia un lugar seguro, donde se pueda restaurar la seguridad y las hormonas del estr&eacute;s puedan descansar. Cuando los niveles de las hormonas del estr&eacute;s permanecen elevados, se estimula el miedo, la rabia y la enfermedad de forma continua.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, los <a href="https://www.eldiario.es/era/beneficios-sesion-terapia-plena-naturaleza-ayuda-sentir-manera_1_12426401.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">entornos naturales</a> suelen ofrecer est&iacute;mulos previsibles y de baja intensidad. Observar la naturaleza, por ejemplo, dirige nuestra atenci&oacute;n hacia se&ntilde;ales no amenazantes y eso facilita que disminuya la activaci&oacute;n fisiol&oacute;gica. Quiz&aacute; por eso el descanso suele asociarse con lo previsible, con recuperar la sensaci&oacute;n de control sobre el entorno y permitir que nuestro sistema nervioso reduzca su estado de alerta. Pero descansar tambi&eacute;n conlleva renuncias. Implica revisar aquellas expectativas que hemos depositado sobre nosotros mismos y cuestionar aquellas que creemos que los dem&aacute;s esperan de nosotros.
    </p><p class="article-text">
        Cierro el correo y camino hacia la ventana. Levanto la vista y observo una bandada de p&aacute;jaros. Me pregunto c&oacute;mo nos ver&aacute;n y qu&eacute; seremos nosotros para ellos. Somos especies que conviven, compartiendo el mismo mundo, aunque quiz&aacute; solo nosotros nos empe&ntilde;emos en convertir la felicidad en una meta. Termino el caf&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        Sin m&aacute;s, feliz verano.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Garnelo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/feliz-verano-propuesta-psicologo-no-convertir-vacaciones-obligacion_129_13434888.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Aug 2026 20:13:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Feliz verano? Mi propuesta como psicólogo para no convertir las vacaciones en otra obligación]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Bienestar,Verano,Ocio,Descanso]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Parece que si no estamos siempre a tope, nos pasa algo malo”: así viven las personas introvertidas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/parece-si-no-tope-pasa-malo-viven-personas-introvertidas_1_13243281.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2d529442-416a-496c-90bb-ee0b694dbe4f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Parece que si no estamos siempre a tope, nos pasa algo malo”: así viven las personas introvertidas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Confundir timidez con introversión es un error muy frecuente en la sociedad que los expertos achacan a que la palabra que se usa como antítesis es extrovertido: “El tímido tiene miedo o es inseguro y el introvertido no es ni una cosa ni la otra"</p><p class="subtitle">Amigas que vivan cerca: cómo nos cambia la vida compartir lo cotidiano</p></div><p class="article-text">
        El ritmo de vida de Manuel es todo lo calmado que la sociedad le permite. Le gusta pasar tiempo en su casa a solas, detesta las aglomeraciones que se pueden dar en bares o macrofestivales y prefiere relacionarse con dos o tres personas a la vez como m&aacute;ximo. Adem&aacute;s, si socializa durante un tiempo prolongado, luego necesita volver a su soledad para recuperarse. &ldquo;Es como si mi cabeza no diese m&aacute;s de s&iacute;&rdquo;, dice a elDiario.es. Estas caracter&iacute;sticas le definen como introvertido, algo que identific&oacute; cuando ya estaba en la universidad. De ni&ntilde;o o adolescente ya notaba que era menos sociable que el resto, pero el adjetivo que le adjudicaban era &ldquo;rarito&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cuando era ni&ntilde;o, Jes&uacute;s prefer&iacute;a jugar en grupos reducidos o solo con sus mejores amigos aunque realmente lo que prefer&iacute;a era que le dejasen &ldquo;leer tranquilo&rdquo;. &ldquo;Con los a&ntilde;os me di cuenta de que en realidad era bastante sociable, con facilidad para hacer amigos, conocer gente y moverme en grupos grandes. No sufro cuando tengo que socializar&rdquo;, comenta. Pero hay una parte de esa introversi&oacute;n que permanece: no le importa estar solo y ya ha perdido ese FOMO propio de la adolescencia que le forzaba a salir de casa y relacionarse de forma expansiva para no sentirse marginado. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que les ocurre a Manuel y a Jes&uacute;s es un rasgo de personalidad, no es ning&uacute;n trastorno. Solo lo ser&iacute;a si les impidiese llevar una existencia funcional, que no es el caso. Sylvie P&eacute;rez, profesora colaboradora de los Estudios de Psicolog&iacute;a y Ciencias de la Educaci&oacute;n en la Universidad Oberta de Catalunya (UOC), desarrolla que &ldquo;la persona introvertida, como rasgo de personalidad, es feliz, est&aacute; tranquila y se siente equilibrada con bajos niveles de estimulaci&oacute;n o interacci&oacute;n social&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Roberto se identifica como un individuo introvertido porque prefiere estar m&aacute;s tiempo en soledad que acompa&ntilde;ado, lo que no significa que no le guste juntarse con otros. Un d&iacute;a su pareja le defini&oacute; como t&iacute;mido, pero &eacute;l no considera que lo sea. De hecho, cree que ella es m&aacute;s t&iacute;mida que &eacute;l aunque sea m&aacute;s sociable. &ldquo;Yo hago amigos muy f&aacute;cilmente solo que no me gusta estar constantemente rodeado&rdquo;, afirma. Lo mismo le ocurre a Maru: &ldquo;Soy bastante sociable, trabajo con muchas personas, tengo muchos amigos y quienes me conocen seguramente dir&iacute;an que soy simp&aacute;tica. Pero la verdad es que cuando interact&uacute;o mucho o durante demasiado tiempo, necesito quedarme a solas&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La persona introvertida, como rasgo de personalidad, es feliz, está tranquila y se siente equilibrada con bajos niveles de estimulación o interacción social</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Sylvie Pérez</span>
                                        <span>—</span> profesora de Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación en UOC
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Confundir timidez con introversi&oacute;n es un error muy frecuente en la sociedad. Sylvie P&eacute;rez lo achaca a que la palabra que se usa como ant&iacute;tesis de t&iacute;mido es extrovertido, al igual que para introvertido. &ldquo;T&uacute; puedes ser introvertido y no ser t&iacute;mido. El t&iacute;mido tiene miedo o es inseguro y el introvertido no es ni una cosa ni la otra&rdquo;, explica. Por supuesto, alguien puede ser las dos cosas como le ocurre a Jes&uacute;s, aunque con el tiempo ha conseguido atenuar la incomodidad que le pueden suponer ciertas situaciones. &ldquo;He aprendido a comportarme sin timidez, a hablar en p&uacute;blico y a dirigirme a desconocidos. S&iacute; conservo algunos ramalazos de timidez: me pongo rojo con facilidad cuando hablan de m&iacute;, hay conversaciones que aplazo innecesariamente y situaciones que se me hacen bola&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga general sanitaria y forense especializada en el &aacute;mbito de la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica&nbsp;Laia Sabat&eacute;, coincide con su colega en que se tiende a pensar que timidez, introversi&oacute;n e incluso verg&uuml;enza son lo mismo. &ldquo;Se pueden dar las tres cosas a la vez y normalmente solemos confundir una con otra. Para m&iacute; lo importante no es tanto ponerle nombre a estos tres factores sino que cuando nos sintamos inseguros o inc&oacute;modos, podamos revisar qu&eacute; es lo que nos est&aacute; haciendo sentir as&iacute; y qu&eacute; necesitamos. Sin la necesidad de etiquetarnos en exceso&rdquo;, diserta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, destaca que &ldquo;depende de la historia de vida de cada uno, de lo que haya vivido y de c&oacute;mo se haya aprendido o no a regular emocionalmente&rdquo;. Por ejemplo, Jes&uacute;s explica que &eacute;l ha tenido suerte en su entorno personal y laboral. &ldquo;Creo que lo pasar&iacute;a mal si trabajara en contextos m&aacute;s agresivos o competitivos, o que me impidieran &lsquo;retraerme&rsquo; de vez en cuando&rdquo;, apunta y recuerda que una amiga le cont&oacute; una experiencia traum&aacute;tica relacionada con este tema. Ella trabajaba en una consultora que organiz&oacute; una barbacoa para fomentar el<em> </em><a href="https://www.eldiario.es/era/offboarding-team-building-lenguaje-laboral-pervertido-eufemismos_1_10736202.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>team building</em></a> y lo pas&oacute; fatal por tener que participar en dicho evento. Al d&iacute;a siguiente, su jefa le recrimin&oacute; que &ldquo;no se hubiera puesto un bikini, que hubiera bebido poco y que no hubiera &lsquo;bajado la guardia&rsquo;. Le dijo que ese car&aacute;cter reservado indicaba que no se sent&iacute;a plenamente c&oacute;moda en su trabajo y con su equipo&rdquo;, cuenta Jes&uacute;s y manifiesta que &eacute;l no habr&iacute;a durado en ese entorno &ldquo;ni cinco minutos&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando interactúo mucho o durante demasiado tiempo, necesito quedarme a solas</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">La gente s&iacute; cambia (aunque sea un poco)</h2><p class="article-text">
        Manuel s&iacute; ha notado que desde que trabaja en casa su tendencia a la introversi&oacute;n se ha agudizado. Durante su &eacute;poca de estudiante y despu&eacute;s en los diversos trabajos &lsquo;de oficina&rsquo; que desempe&ntilde;&oacute; tuvo que hablar con otros cada d&iacute;a: &ldquo;He trabajado muchos a&ntilde;os de teleoperador, por ejemplo, que supone estar ocho horas diarias hablando con desconocidos&rdquo;. Pero el teletrabajo le ha librado de esa obligaci&oacute;n: &ldquo;La cosa ha ido a m&aacute;s y ahora me da pereza (o incluso agobio) cosas que antes s&iacute; hac&iacute;a sin problemas, como ir al Rastro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para Roberto, los a&ntilde;os influyen en este rasgo de personalidad en concreto: &ldquo;Con la edad tambi&eacute;n creo que seleccionas m&aacute;s d&oacute;nde, con qui&eacute;n y para qu&eacute; socializas&rdquo;. Una opini&oacute;n que Elena comparte, aunque con matices: &ldquo;Si me hubieses preguntado hace 20 a&ntilde;os que me considero introvertida o extrovertida, te hubiese dicho que totalmente extrovertida. Pero era otra &eacute;poca, no est&aacute;bamos todo el rato conectados, no ten&iacute;amos esa sensaci&oacute;n de tener que estar disponibles siempre que causa que mucha gente ya no pueda m&aacute;s&rdquo;. Ella considera que est&aacute; en ese colectivo que, depende del d&iacute;a, necesita permanecer a solas sin que eso signifique necesariamente que se considere introvertida.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a la edad, Sylvie P&eacute;rez apunta que &ldquo;las dimensiones de la personalidad se van construyendo a medida que nos vamos haciendo mayores. Normalmente, un joven que no tiene del todo madurado el sistema frontal del cerebro, que tiene muchas experiencias todav&iacute;a por vivir, tiende a ser m&aacute;s extrovertido o a tener menos conciencia de peligro, a ser m&aacute;s impulsivo&rdquo;. De esta manera, &ldquo;la mayor&iacute;a de la gente de mediana edad ha aprendido un poco a ser m&aacute;s prudente, ya le han pasado cosas. Aunque siempre tendemos m&aacute;s a un lado o a otro&rdquo;, arguye.
    </p><p class="article-text">
        Sabat&eacute; coincide con Elena en que el ritmo fren&eacute;tico de la cotidianidad que ha impuesto el turbocapitalismo puede influir en los rasgos de la personalidad. &ldquo;Vivimos un momento muy estimulante: redes, inmediatez, autoexigencia, presi&oacute;n social&hellip; todo esto nos hace ir a un ritmo muy r&aacute;pido y a veces tenemos demasiados est&iacute;mulos cerca. Para quienes tienen esta tendencia a la introversi&oacute;n, supone a veces un esfuerzo doble poder regularse, ya que la sociedad nos lleva a mostrarnos demasiado hacia fuera&rdquo;. Esta interacci&oacute;n constante y no siempre deseada, tambi&eacute;n puede reducir el tiempo disponible para estar a solas, aunque la especialista remarca que: &ldquo;Depende del momento vital, el contexto y de cada cual&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En general, a las y los entrevistados tener una personalidad introvertida no les ha tra&iacute;do problemas (o no demasiados) ni en su &aacute;mbito personal ni en el laboral. De hecho, Maru considera que el tiempo que pasa a solas &ldquo;son los momentos de m&aacute;s creatividad, profundidad y calma en general, en los que proceso todo lo que voy viviendo&rdquo;. Manuel tampoco ha sentido que ser como es le haya perjudicado en ninguno de los dos aspectos, aunque s&iacute; cree que se puede haber perdido experiencias que podr&iacute;a haber disfrutado. &ldquo;Quedarse en casa est&aacute; muy bien, pero otras cosas quiz&aacute; tambi&eacute;n. No se puede tener todo. Quiz&aacute; si pudiese conseguir que todo el mundo se quedase en casa cuando yo quiero hacer algo fuera de ella, pero no creo que est&eacute;n por la labor&rdquo;, ironiza.
    </p><p class="article-text">
        Para Sylvie P&eacute;rez, en la sociedad hay cierta desconfianza ante la introversi&oacute;n en comparaci&oacute;n con la extroversi&oacute;n. Sobre todo por la confusi&oacute;n entre el primer t&eacute;rmino y la timidez. &ldquo;Normalmente la introversi&oacute;n va asociada a ser inseguro, reservado, selectivo. Y se puede pensar que alguien as&iacute; tendr&aacute; algo que esconder o le cuesta demasiado socializar. Mientras que identificamos la extroversi&oacute;n, la capacidad de hablar con los dem&aacute;s, con sentirse seguro&rdquo;, desgrana y discurre que &ldquo;interpretamos el silencio como problema, simplificamos mucho&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Vivimos un momento muy estimulante (...) Para quienes tienen tendencia a la introversión, supone a veces un esfuerzo doble poder regularse; la sociedad nos lleva a mostrarnos demasiado hacia fuera</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Laia Sabaté</span>
                                        <span>—</span> psicóloga general sanitaria y forense
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La opini&oacute;n de Sabat&eacute; va en la misma l&iacute;nea ya que piensa que la gente con este rasgo de personalidad puede sentirse m&aacute;s cansada: &ldquo;Parece que si no mantenemos siempre una energ&iacute;a social a tope, con ganas de recibir muchos est&iacute;mulos a la vez, nos pasa algo malo&rdquo;. Sin embargo, P&eacute;rez ha detectado un cambio: &ldquo;Hay bastantes personas que se van situando un poco en ir despacio, en procesar las cosas. Ponen sus cuentas en las redes sociales como privadas o se apuntan a los movimientos como el <em>slow food&rdquo;.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        Para Manuel, ser introvertido es m&aacute;s dif&iacute;cil que ser extrovertido &ldquo;pero es mucho m&aacute;s f&aacute;cil ahora que hace diez o veinte a&ntilde;os&rdquo;. &ldquo;Ahora todo el mundo ha aprendido a base de memes en internet que existe gente a la que no le gusta estar en grupos grandes, hacer planes multitudinarios y entienden que estar en casa solo no es tan raro&rdquo;, concreta. Jes&uacute;s cree que &ldquo;los modelos de conducta son mayoritariamente extrovertidos. Se valora la espontaneidad, el impulso, el expresarse sin cortapisas o sin pensarlo dos veces. Pero eso no es una novedad, siempre ha sido as&iacute;&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Coincide con Manuel en que la tecnolog&iacute;a ha sido una ayuda porque &ldquo;hay formas de comunicaci&oacute;n menos invasivas <a href="https://www.eldiario.es/era/llamar-superinvasivo-generacion-zeta-telefono-mensajes_1_10452431.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">(escribir un mensaje en vez de llamar)</a> y desde la pandemia existen reductos de soledad socialmente aceptados. Incluso las redes permiten visibilizar otra forma de relacionarse y ya no imponen una &uacute;nica manera de socializar&rdquo;. &ldquo;Creo que hoy ser introvertido est&aacute; m&aacute;s aceptado que hace a&ntilde;os, cuando el &uacute;nico modelo aspiracional era ser el rey del gallinero&rdquo;, concluye.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/parece-si-no-tope-pasa-malo-viven-personas-introvertidas_1_13243281.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 24 May 2026 19:52:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Parece que si no estamos siempre a tope, nos pasa algo malo”: así viven las personas introvertidas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Bienestar emocional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Esto es lo que debes tener en cuenta si duermes con el ventilador o el aire acondicionado puesto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/debes-cuenta-si-duermes-ventilador-aire-acondicionado-puesto_1_13417294.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ab5f320c-cd5e-4b82-93fd-de6926c907e9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1094y888.jpg" width="1200" height="675" alt="Esto es lo que debes tener en cuenta si duermes con el ventilador o el aire acondicionado puesto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La temperatura del dormitorio es el factor ambiental con mayor impacto sobre la calidad del sueño, pero ni el ventilador ni el aire acondicionado son neutros</p><p class="subtitle">Una administradora de fincas aclara quién paga los daños si el aire acondicionado del vecino de arriba gotea en tu balcón</p></div><p class="article-text">
        En las noches t&oacute;rridas de julio y agosto, la pregunta no es si encender el <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/ventilador-aire-acondicionado-conviene-casa-combatir-calor-disparar-factura_1_13341095.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ventilador o el aire acondicionado</a>, sino cu&aacute;l usar y c&oacute;mo. Dormir con calor no es solo inc&oacute;modo, tambi&eacute;n tiene consecuencias sobre la calidad del sue&ntilde;o, la recuperaci&oacute;n nocturna y el rendimiento f&iacute;sico y mental al d&iacute;a siguiente. Tanto el ventilador como el aire acondicionado resuelven el problema de formas distintas, con sus propios inconvenientes asociados.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo afecta la temperatura al sue&ntilde;o</h2><p class="article-text">
        El inicio del sue&ntilde;o requiere un <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/30454599/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">descenso de la temperatura corporal</a> interna de entre 0,5 y 1&deg;C. Ese descenso requiere que el entorno nos permita disipar el calor corporal hacia el exterior, es decir, que por sudoraci&oacute;n, o por contacto del aire m&aacute;s fresco con la piel, el calor pase del cuerpo al ambiente. Pero si la habitaci&oacute;n est&aacute; caliente, conseguir este descenso de temperatura es m&aacute;s costoso, y el organismo tiene dificultades para iniciar el sue&ntilde;o. Durante la noche, el calor excesivo reduce la proporci&oacute;n de sue&ntilde;o de ondas lentas (el m&aacute;s reparador), aumenta los despertares nocturnos y acorta las fases de sue&ntilde;o REM.
    </p><p class="article-text">
        Una <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1087079224000194" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">revisi&oacute;n de estudios de 2024</a> que analiz&oacute; la evidencia disponible sobre temperatura ambiental y sue&ntilde;o confirm&oacute; que las temperaturas nocturnas elevadas se asocian con mayor latencia de inicio del sue&ntilde;o (se tarda m&aacute;s en conciliar el sue&ntilde;o), m&aacute;s despertares y menor eficiencia del sue&ntilde;o. Un <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10529213/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio longitudinal de 2023</a> con personas que llevaban sensores en casa encontr&oacute; que la eficiencia del sue&ntilde;o ca&iacute;a un 5-10% cuando la temperatura del dormitorio superaba los 25&deg;C.
    </p><p class="article-text">
        El rango de temperatura recomendado para dormir se sit&uacute;a entre 18 y 22&deg;C para adultos j&oacute;venes sanos, y entre 20 y 25&deg;C para personas mayores. En verano, en Espa&ntilde;a, mantener esas temperaturas sin climatizaci&oacute;n es pr&aacute;cticamente imposible en muchas ciudades.
    </p><h2 class="article-text">Las ventajas y los riesgos de dormir con aire acondicionado </h2><p class="article-text">
        El <a href="https://www.eldiario.es/temas/aire-acondicionado/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aire acondicionado</a> es el &uacute;nico sistema que puede reducir la temperatura del aire de forma activa e independiente de la temperatura exterior. La ventaja es clara: permite mantener el dormitorio dentro del rango &oacute;ptimo para el sue&ntilde;o, incluso en las noches m&aacute;s calurosas, lo que produce un sue&ntilde;o de mayor calidad.
    </p><p class="article-text">
        El problema es que el aire acondicionado deshumidifica el aire. A diferencia del ventilador, extrae humedad del ambiente, algo que es estupendo en lugares con alta humedad relativa (como en la costa). Sin embargo, en sitios donde la humedad est&aacute; por debajo del 40% (como el centro de Espa&ntilde;a), la mucosa nasal y far&iacute;ngea se reseca, reduce su capacidad de filtrado, y aumenta la susceptibilidad a la irritaci&oacute;n y a las infecciones respiratorias. Por ejemplo, las personas con rinitis al&eacute;rgica, asma o tendencia al ronquido son especialmente sensibles.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el cambio brusco de temperatura entre el interior y el exterior, especialmente cuando es de m&aacute;s de 10&deg;C, puede producir congesti&oacute;n nasal refleja al salir de la habitaci&oacute;n climatizada. Si el sistema de filtros no se <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/lejia-jabon-truco-limpiar-filtros-aire-condicionado-dejarlos-nuevos_1_13408774.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">limpia con la frecuencia recomendada</a> (al menos una vez al mes en verano), puede convertirse en un foco de hongos, bacterias y al&eacute;rgenos que se distribuyen por la habitaci&oacute;n durante el sue&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Lo ideal es mantener la temperatura entre 22 y 24&deg;C (no m&aacute;s baja), no apuntar el flujo de aire directamente a la cama, mantener los filtros limpios, y considerar un humidificador si la humedad relativa cae por debajo del 40%. El temporizador es tambi&eacute;n una opci&oacute;n pr&aacute;ctica para encender el aire acondicionado una hora antes de acostarse para enfriar la habitaci&oacute;n y apagarlo o subirlo a 26&deg;C en medio de la noche.
    </p><h2 class="article-text">Los inconvenientes y las ventajas del ventilador por la noche</h2><p class="article-text">
        Es importante saber que el ventilador no reduce la temperatura del aire, solo lo mueve. El efecto de fresco se produce porque el movimiento de aire sobre la piel acelera la evaporaci&oacute;n del sudor, extrayendo calor del cuerpo. Un ventilador es eficaz cuando la temperatura ambiente est&aacute; por debajo de la temperatura de la piel (aproximadamente 35&deg;C), pero, a partir de ese punto, el <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/temperatura-deja-efectivo-ventilador_1_13363661.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ventilador deja de funcionar</a>, y sopla aire caliente sobre la piel, empeorando la situaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Una ventaja adicional para algunas personas es el ruido blanco que genera el ventilador. Hay <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/34049045/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">varios estudios</a> que han confirmado que el ruido blanco de baja intensidad mejora la calidad del sue&ntilde;o en entornos ruidosos, muy &uacute;til si dejamos las ventanas abiertas en verano.
    </p><p class="article-text">
        Aunque no es tanto como el aire acondicionado, el flujo continuo de aire sobre las v&iacute;as respiratorias puede resecar la mucosa nasal, producir congesti&oacute;n matutina o dolor de garganta al despertar. Este efecto se agrava, de nuevo, en personas con rinitis al&eacute;rgica o asma. Apuntar el ventilador directamente a la cara es lo que m&aacute;s reseca las mucosas, y es mejor orientarlo en otra direcci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Aire acondicionado o ventilador: cu&aacute;l es mejor para el sue&ntilde;o</h2><p class="article-text">
        Con todo lo anterior, la respuesta depende de la temperatura. Por debajo de 27&deg;C en exteriores, un ventilador bien orientado es suficiente y tiene menos riesgos que el aire acondicionado. Por encima de 30-32&deg;C, el ventilador solo no proporciona el frescor necesario para iniciar el sue&ntilde;o, y el aire acondicionado gana.
    </p><p class="article-text">
        La combinaci&oacute;n de los dos puede ser la mejor soluci&oacute;n para muchas personas. El aire acondicionado puede enfriar la habitaci&oacute;n hasta los 24&deg;C durante las primeras horas, y el ventilador mantiene la circulaci&oacute;n del aire y proporciona ruido blanco durante el resto de la noche, con el aire acondicionado apagado o al m&iacute;nimo. Sea cual sea la soluci&oacute;n, ser&aacute; mejor que dormir con calor y m&aacute;s riesgos para la salud.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01HJXCMFAHVDRR0XBTRXNPY04S"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Martín Frías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/debes-cuenta-si-duermes-ventilador-aire-acondicionado-puesto_1_13417294.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 04 Aug 2026 20:21:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Esto es lo que debes tener en cuenta si duermes con el ventilador o el aire acondicionado puesto]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sueño,Dormir,Verano,Ola de calor,Aire acondicionado]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo usar el sol en verano para madrugar sin que te cueste la vida en invierno]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/sol-verano-madrugar-cueste-vida-invierno_1_13413425.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b8f39fd9-1951-4b69-b729-c656132bffb5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cómo usar el sol en verano para madrugar sin que te cueste la vida en invierno"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El verano tiene las condiciones perfectas para desajustar el reloj biológico, pero también nos ofrece una oportunidad única para sincronizarlo y llegar al otoño con un ritmo mejor</p><p class="subtitle">Por qué madrugar no es bueno para todo el mundo, ni para todas las edades</p></div><p class="article-text">
        Hay dos formas de pasar el verano, y muchas personas optan por la m&aacute;s f&aacute;cil: acostarse cada vez m&aacute;s tarde aprovechando que hay m&aacute;s horas de luz, y levantarse a mediod&iacute;a, perdiendo toda noci&oacute;n del horario. Esto significa volver al trabajo en septiembre con el equivalente al <em>jet lag</em> de quien ha cruzado tres husos horarios, aunque no hayas salido del pa&iacute;s. Pero hay una alternativa que consiste en usar la luz del sol para convertir las vacaciones en un momento de sincronizaci&oacute;n de nuestro reloj biol&oacute;gico.
    </p><h2 class="article-text">Por qu&eacute; el verano altera los horarios naturales</h2><p class="article-text">
        Durante las vacaciones de verano, la mayor parte de las restricciones que mantienen el horario durante el a&ntilde;o desaparecen. &ldquo;Muchas personas se acuestan y se levantan m&aacute;s tarde, y al volver tienen que adelantar bruscamente el horario sin que su ritmo circadiano se haya adaptado todav&iacute;a&rdquo;, comenta el doctor David L&oacute;pez G&oacute;mez, psiquiatra y director de menteAmente. 
    </p><p class="article-text">
        Hay otros factores que conspiran para que el verano desajuste el reloj interno. &ldquo;Los cambios de horario y de temperatura ambiental, la exposici&oacute;n a la luz, las comidas m&aacute;s tard&iacute;as, un mayor consumo de alcohol o cafe&iacute;na, <a href="https://www.eldiario.es/era/calor-ganas-siesta-dormirla-dinamite-sueno-nocturno_1_13363482.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las siestas</a>, los viajes y el cambio de dormitorio pueden desajustar temporalmente el ritmo sue&ntilde;o-vigilia&rdquo;, explica el doctor L&oacute;pez. El resultado es predecible: la vuelta al trabajo produce el llamado insomnio de conciliaci&oacute;n, con despertares nocturnos, sensaci&oacute;n de sue&ntilde;o no reparador, cansancio diurno, irritabilidad y menor concentraci&oacute;n. Justo cuando necesitamos rendir mejor.
    </p><p class="article-text">
        Asociamos el verano a la luz del sol, pero, aunque tenga algunos beneficios (y riesgos, como las <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/evidencia-cientifica-niega-postura-llorente-cremas-solares-rayos-sol-son-principal-factor-modificable-combatir-cancer-xp_1_13236825.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">quemaduras solares</a>), no pensamos en que es un arma de doble filo. &ldquo;En verano tambi&eacute;n nos confunde que haya luz hasta tan tarde. La luz hasta las nueve o diez de la noche tampoco es muy recomendable si queremos dormir a una hora normal&rdquo;, advierte la doctora Rybel Wix, especialista en neurofisiolog&iacute;a cl&iacute;nica y responsable de la Unidad de Medicina del Sue&ntilde;o en el Hospital HM Sanchinarro. &ldquo;La melatonina, la hormona que abre las puertas del sue&ntilde;o, se libera con la oscuridad. Necesitamos por lo menos un par de horas de oscuridad para que se libere la melatonina&rdquo;, explica. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La melatonina, la hormona que abre las puertas del sueño, se libera con la oscuridad. Necesitamos por lo menos un par de horas de oscuridad para ello</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Rybel Wix</span>
                                        <span>—</span> especialista en medicina del sueño
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Sin embargo, en verano tambi&eacute;n amanece m&aacute;s temprano, y ah&iacute; est&aacute; nuestra oportunidad para sincronizarnos. 
    </p><h2 class="article-text">Las ventajas de despertarse con el sol</h2><p class="article-text">
        Lo que hace el sol por la ma&ntilde;ana es exactamente lo contrario de lo que hace por la noche: ajusta el reloj circadiano en lugar de desajustarlo. &ldquo;La luz del sol fortalece el sistema circadiano, es el mejor sincronizador&rdquo;, afirma la doctora Wix. &ldquo;Tenemos un reloj interno, el n&uacute;cleo supraquiasm&aacute;tico del hipot&aacute;lamo, que est&aacute; en el cerebro, que es el que rige los ritmos internos del sue&ntilde;o, de la vigilia, de la alimentaci&oacute;n y de todo. Para ese reloj maestro que rige los otros relojes, el mejor sincronizador es la luz, la luz del sol&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Un <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12502225/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio de 2025</a> con 1.762 adultos analiz&oacute; el efecto de la exposici&oacute;n solar a distintas horas del d&iacute;a sobre la calidad del sue&ntilde;o. La conclusi&oacute;n m&aacute;s importante fue que la exposici&oacute;n solar matutina (antes de las 10 de la ma&ntilde;ana) se asoci&oacute; significativamente con mejor calidad de sue&ntilde;o y una regulaci&oacute;n m&aacute;s estable del punto medio del ciclo sue&ntilde;o-vigilia. Por el contrario, la exposici&oacute;n en las horas centrales del d&iacute;a o al atardecer no produjo los mismos efectos beneficiosos.
    </p><p class="article-text">
        Otro <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/39077837/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio longitudinal</a>, que sigui&oacute; a 103 adultos durante 70 d&iacute;as, encontr&oacute; que era el momento de la exposici&oacute;n solar, y no la duraci&oacute;n total, lo que predec&iacute;a la calidad del sue&ntilde;o de la noche siguiente. De nuevo, la exposici&oacute;n matutina predec&iacute;a mejor sue&ntilde;o, mientras que la exposici&oacute;n vespertina no ten&iacute;a el mismo efecto. Y un tercer <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC8892387/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio del UK Biobank</a>, una enorme base de datos m&eacute;dica del Reino Unido, encontr&oacute; que cada hora adicional de tiempo al aire libre durante el d&iacute;a se asociaba con mayor facilidad para levantarse por la ma&ntilde;ana, menos cansancio frecuente y menos s&iacute;ntomas de insomnio.
    </p><h2 class="article-text">El verano como oportunidad de sincronizaci&oacute;n del reloj interno</h2><p class="article-text">
        El verano ofrece algo que el resto del a&ntilde;o no proporciona con la misma facilidad: luz solar intensa desde muy temprano. En Espa&ntilde;a, el sol sale entre las 6.30 y las 7.00 horas en los meses de julio y agosto. Eso significa que quien se levante con el amanecer recibe en los primeros minutos del d&iacute;a la se&ntilde;al m&aacute;s potente disponible para sincronizar el reloj biol&oacute;gico.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ese despertar con la luz del sol al amanecer, normalmente a las seis de la ma&ntilde;ana en verano, es sumamente bueno&rdquo;, corrobora la doctora Wix. &ldquo;Refuerza el sistema circadiano y no rompes tanto los horarios, las rutinas. Lo mejor es ponerse a la luz del sol por la ma&ntilde;ana. Cuando nos levantemos, abrir las persianas y marcarle al cuerpo que est&aacute; comenzando el d&iacute;a&rdquo;, recomienda la especialista. En su lugar, otra buena opci&oacute;n es dejar las persianas abiertas y que el propio sol sea el despertador.
    </p><p class="article-text">
        Esta es una tarea que debemos emprender durante las vacaciones, y no esperar a septiembre, ya que la adaptaci&oacute;n circadiana requiere d&iacute;as, no horas. Si se establece un patr&oacute;n de levantarse temprano con luz natural durante el verano, el sistema circadiano llegar&aacute; a la vuelta al trabajo ya ajustado al horario de trabajo que el despertador va a marcar. Por el contrario, si la rutina consiste en acostarse a las tres de la ma&ntilde;ana y levantarse a las 12, el ajuste habr&aacute; que hacerlo de golpe en los primeros d&iacute;as de septiembre.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Una buena opción es dejar las persianas abiertas y que el propio sol sea el despertador</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Recomendaciones para la sincronizaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        L&oacute;pez G&oacute;mez resume las medidas m&aacute;s importantes para preservar el ritmo circadiano y facilitar la vuelta: &ldquo;La medida m&aacute;s importante es mantener un horario regular y lo m&aacute;s similar al horario habitual previo, especialmente una hora estable para levantarse y acostarse, incluso despu&eacute;s de haber dormido mal&rdquo;. Para quienes ya han retrasado el horario en verano, &ldquo;conviene adelantarlo progresivamente antes de volver, hacer comidas ligeras, limitar el consumo de alcohol y cafe&iacute;na, realizar ejercicio durante el d&iacute;a y evitar las siestas largas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Wix a&ntilde;ade la gesti&oacute;n de la luz vespertina. Seg&uacute;n la especialista, a partir de las ocho de la tarde conviene reducir deliberadamente la exposici&oacute;n a luz brillante y a las pantallas, lo que facilita la producci&oacute;n de melatonina y el inicio del sue&ntilde;o a una hora razonable. Una estrategia combinada para los dos usos de la luz: sol intenso por la ma&ntilde;ana, oscuridad progresiva por la noche.
    </p><p class="article-text">
        El insomnio, sin embargo, no entiende de estaciones. Para algunas personas, dormir es tan dif&iacute;cil en invierno como en verano, y las medidas de higiene del sue&ntilde;o dejan de ser efectivas en estos casos. &ldquo;Las medidas de higiene del sue&ntilde;o son &uacute;tiles, pero por s&iacute; solas pueden ser insuficientes ante un insomnio mantenido. Tampoco es recomendable recurrir por cuenta propia a hipn&oacute;ticos o sedantes&rdquo;, a&ntilde;ade el especialista.
    </p><p class="article-text">
        El verano es la &uacute;nica &eacute;poca del a&ntilde;o en que el sol madruga tanto como nos conviene madrugar el resto del a&ntilde;o. Usarlo o ignorarlo es una elecci&oacute;n que tiene consecuencias que notaremos en c&oacute;mo nos suena el despertador en invierno.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01HJXCMFAHVDRR0XBTRXNPY04S"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Darío Pescador]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/sol-verano-madrugar-cueste-vida-invierno_1_13413425.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Aug 2026 21:18:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cómo usar el sol en verano para madrugar sin que te cueste la vida en invierno]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sueño,Verano,Trastornos del sueño,Descanso,Dormir]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Más calor y más ganas de siesta, ¿cómo dormirla sin que dinamite nuestro sueño nocturno?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/calor-ganas-siesta-dormirla-dinamite-sueno-nocturno_1_13363482.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6ed7e08f-767a-4810-a0cf-7bf5489f2b9a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1006y1204.jpg" width="1200" height="675" alt="Más calor y más ganas de siesta en verano, ¿cómo dormirla sin que dinamite nuestro sueño nocturno?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En verano coinciden más tiempo libre, tardes de calor que invitan a quedarse en casa y noches en las que es más difícil dormir, y la siesta puede ser un problema añadido</p><p class="subtitle">Las cinco cosas que debes hacer durante el día para dormir mejor por la noche, según los expertos en sueño</p></div><p class="article-text">
        La siesta, tan com&uacute;n en los pa&iacute;ses mediterr&aacute;neos y tan criticada tradicionalmente en los del norte, asoci&aacute;ndola a la pereza, tiene una l&oacute;gica incontestable. Despu&eacute;s de comer, cuando el term&oacute;metro supera los 35&#8239;&deg;C, no apetece moverse. La siesta es la adaptaci&oacute;n biol&oacute;gica a los d&iacute;as de calor extremo, en los que la actividad f&iacute;sica en las horas centrales supone un gasto energ&eacute;tico adicional para refrigerar el cuerpo. Adem&aacute;s, el organismo ya tiene previsto un per&iacute;odo de somnolencia de forma natural a primera hora de la tarde, y en verano ese impulso se amplifica con el calor. Sin embargo, por muy natural que sea, existe el riesgo de que la siesta sea un factor m&aacute;s que interfiere con el sue&ntilde;o de una noche veraniega en la que ya de por s&iacute; cuesta dormir.
    </p><h2 class="article-text">Por qu&eacute; el calor dificulta el sue&ntilde;o nocturno</h2><p class="article-text">
        El sue&ntilde;o est&aacute; regulado, entre otras cosas, por la temperatura. En el inicio del sue&ntilde;o, <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/30454599/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la temperatura corporal central cae</a> entre 0,5 y 1&#8239;&deg;C en la primera hora de la noche. Pero ese descenso requiere que la temperatura del ambiente permita la disipaci&oacute;n de calor corporal hacia fuera. Cuando el dormitorio est&aacute; caliente, cuesta m&aacute;s que baje la temperatura corporal, y es m&aacute;s dif&iacute;cil iniciar el sue&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Un <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10529213/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio de 2023</a> con personas mayores encontr&oacute; que el sue&ntilde;o era m&aacute;s eficiente y reparador cuando la temperatura nocturna del dormitorio se encontraba entre 20 y 25&#8239;&deg;C. A partir de 25&#8239;&deg;C, la eficiencia del sue&ntilde;o ca&iacute;a entre un 5 y un 10%, y m&aacute;s a&uacute;n cuanto m&aacute;s aumentaba la temperatura. Una <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1087079224000194" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">revisi&oacute;n sistem&aacute;tica de 2024</a> es a&uacute;n m&aacute;s concluyente: las temperaturas nocturnas m&aacute;s altas producen mayor latencia de inicio del sue&ntilde;o (se tarda m&aacute;s en dormirse), m&aacute;s despertares nocturnos y menor proporci&oacute;n de <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/importancia-crucial-sueno-profundo_1_6466331.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sue&ntilde;o de ondas lentas reparador.</a>
    </p><p class="article-text">
        Por un lado, el calor durante la noche dificulta el inicio del sue&ntilde;o, pero, adem&aacute;s, el calor acumulado durante el d&iacute;a supone una carga cardiovascular y una deshidrataci&oacute;n que se prolongan durante la noche hacen que sea a&uacute;n m&aacute;s dif&iacute;cil bajar la temperatura corporal.
    </p><h2 class="article-text">Por qu&eacute; la siesta puede empeorar el sue&ntilde;o </h2><p class="article-text">
        El sue&ntilde;o est&aacute; regulado por dos procesos interrelacionados. El proceso homeost&aacute;tico (presi&oacute;n de sue&ntilde;o) depende de los niveles de adenosina en el cerebro y hace que, cuanto m&aacute;s tiempo se lleva despierto, mayor sea la necesidad de dormir. El proceso circadiano (el reloj biol&oacute;gico) regula el momento para dormirse por la noche, y depende principalmente del ciclo de luz y oscuridad. La siesta reduce la presi&oacute;n de sue&ntilde;o acumulada hasta ese momento, lo que puede traducirse en que se necesita m&aacute;s tiempo para dormirse por la noche, y un sue&ntilde;o nocturno m&aacute;s corto y fragmentado.
    </p><p class="article-text">
        Pero el efecto depende, y mucho, del momento y la duraci&oacute;n de la siesta. En un <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/36775965/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ensayo controlado de 2023</a> se compar&oacute; mediante polisomnograf&iacute;a los efectos de siestas de 10, 30 y 60 minutos en j&oacute;venes. Las siestas de 10 a 30 minutos mejoraban el estado de alerta, el estado de &aacute;nimo y el rendimiento cognitivo sin producir luego insomnio de conciliaci&oacute;n. Las siestas de 60 minutos produc&iacute;an mayores beneficios cognitivos a corto plazo, pero tambi&eacute;n m&aacute;s inercia de sue&ntilde;o al despertar de la siesta, y mayor riesgo de interferencia con el sue&ntilde;o nocturno.
    </p><p class="article-text">
        El momento de la siesta tambi&eacute;n es importante. Los <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC5886885/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios con trabajadores por turnos</a> indican que las siestas tempranas tienen menos probabilidad de interferir con el sue&ntilde;o nocturno que las que acaban m&aacute;s tarde. Una siesta que termina a las 17:00 horas o m&aacute;s tarde deja al organismo con la presi&oacute;n de sue&ntilde;o m&aacute;s reducida justo en las horas en que deber&iacute;a estar acumul&aacute;ndose para facilitar el sue&ntilde;o nocturno.
    </p><p class="article-text">
        En verano, el patr&oacute;n de siesta m&aacute;s com&uacute;n en Espa&ntilde;a, despu&eacute;s de una comida tard&iacute;a entre las 14:00 y las 15:00, deja a muchas personas durmiendo hasta las 16:00 horas o incluso m&aacute;s tarde. A eso se a&ntilde;ade que las noches m&aacute;s largas y el calor retrasan la hora de acostarse, lo que retrasa la hora de despertar, que a su vez retrasa la hora de la comida, que a su vez retrasa la siesta. Esta cadena puede producir un desplazamiento del ritmo circadiano que nos hace llegar a septiembre con el sue&ntilde;o completamente desajustado.
    </p><p class="article-text">
        Estas son algunas recomendaciones para hacer la siesta sin perjudicar el sue&ntilde;o:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Duraci&oacute;n entre 10 y 30 minutos: en ese rango se obtienen los beneficios de alerta y recuperaci&oacute;n sin entrar en sue&ntilde;o profundo. As&iacute; se evita la inercia de sue&ntilde;o al despertar y que se reduzca m&aacute;s a&uacute;n la presi&oacute;n de sue&ntilde;o. Una siesta de 20 minutos (lo que <a href="https://www.eldiario.es/era/siesta-cuanto-tiempo-perjudicial-salud_1_10115647.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">se llama </a><a href="https://www.eldiario.es/era/siesta-cuanto-tiempo-perjudicial-salud_1_10115647.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia"><em>power nap</em></a>) es el punto justo.</li>
                                    <li>Lo m&aacute;s pronto posible en el d&iacute;a: la somnolencia fisiol&oacute;gica alcanza su pico entre las 13:00 y las 15:00 de la tarde. Comer m&aacute;s temprano y terminar la siesta antes de las 15:00 horas minimiza la interferencia con el sue&ntilde;o nocturno.</li>
                                    <li>Ambiente fresco, oscuro y silencioso: las mismas indicaciones de higiene del sue&ntilde;o nocturno se aplican a la siesta: una habitaci&oacute;n fresca con las persianas bajadas produce una siesta m&aacute;s eficiente y m&aacute;s breve que quedarse 'traspuesto' en el sof&aacute;.</li>
                                    <li>Poner la alarma: para evitar el riesgo de que la siesta se prolongue m&aacute;s de lo deseable, y entrar en sue&ntilde;o profundo, poner una alarma a los 20 minutos es la mejor soluci&oacute;n.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Dicho esto,<strong> </strong>las personas con insomnio cr&oacute;nico o con dificultades para conciliar el sue&ntilde;o nocturno deben evitar la siesta incluso en verano. Aunque alivia la somnolencia al mediod&iacute;a, el riesgo para el sue&ntilde;o nocturno hace que no merezca la pena.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01HJXCMFAHVDRR0XBTRXNPY04S"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Martín Frías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/calor-ganas-siesta-dormirla-dinamite-sueno-nocturno_1_13363482.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Jul 2026 19:25:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Más calor y más ganas de siesta, ¿cómo dormirla sin que dinamite nuestro sueño nocturno?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Trastornos del sueño,Sueño,Verano,Siesta]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La tiranía de lo predecible: el peligro de convertir nuestra vida en un algoritmo perfecto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/tirania-predecible-peligro-convertir-vida-algoritmo-perfecto_1_13476458.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9c3b0f1f-1317-47d9-bfed-94ed291bd81b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La tiranía de lo predecible: el peligro de convertir nuestra vida en un algoritmo perfecto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La búsqueda obsesiva de la eficiencia y las calificaciones perfectas está destruyendo la capacidad humana de descubrir y equivocarse, como si la tecnología nos confinara poco a poco en nuestras preferencias</p><p class="subtitle">Quién nos robó el placer de rascarnos el ombligo</p></div><p class="article-text">
        El despertador de Max Hawkins, un ingeniero de <em>software</em> de Google de San Francisco, sonaba cada d&iacute;a a las siete en punto de la ma&ntilde;ana. Lo apagaba, se vest&iacute;a y sal&iacute;a de casa hacia el caf&eacute; de especialidad de su barrio que ten&iacute;a mejor puntuaci&oacute;n en Yelp.
    </p><p class="article-text">
        Minutos despu&eacute;s, sub&iacute;a a su bicicleta para realizar un trayecto de exactamente 15 minutos y 37 segundos por la ruta que Google Maps determinaba como la m&aacute;s &oacute;ptima. Tras ocho horas de trabajo, terminaba la tarde con sus amigos en una cervecer&iacute;a artesanal tambi&eacute;n con buena puntuaci&oacute;n o en el c&eacute;sped de Mission Dolores Park.
    </p><p class="article-text">
        Su vida era buena, c&oacute;moda, envidiable. Sin embargo, un d&iacute;a ley&oacute; un estudio acad&eacute;mico que acabar&iacute;a cambiando su vida por completo. En &eacute;l se analizaban los movimientos de 100.000 usuarios de telefon&iacute;a m&oacute;vil durante seis meses y se conclu&iacute;a que sus movimientos eran completamente predecibles.
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;l mismo se sinti&oacute; as&iacute;: programado. &iquest;D&oacute;nde quedaba el libre albedr&iacute;o? Fue entonces cuando tom&oacute; una decisi&oacute;n radical: delegar sus decisiones en una serie de algoritmos aleatorios creados por &eacute;l mismo para romper con todo eso.
    </p><p class="article-text">
        Dise&ntilde;&oacute; aplicaciones para determinar los lugares a los que iba, los restaurantes donde com&iacute;a, la m&uacute;sica que escuchaba e incluso los tatuajes que comenz&oacute; a hacerse. En los dos a&ntilde;os siguientes abandon&oacute; su apartamento, compr&oacute; un billete de solo ida a Vietnam y recorri&oacute; el mundo dejando que su ordenador eligiera su destino. Hawkins descubri&oacute; una desconcertante sensaci&oacute;n de emancipaci&oacute;n al librarse del peso de la elecci&oacute;n, aunque la aleatoriedad absoluta pronto empez&oacute; a revelar sus grietas.
    </p><h2 class="article-text">La prisi&oacute;n de las preferencias y el mito del atajo algor&iacute;tmico</h2><p class="article-text">
        La historia de Max Hawkins, <a href="https://www.theatlantic.com/family/2026/05/algorithm-decision-making-randomization/687098/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">recogida por</a><a href="https://www.theatlantic.com/family/2026/05/algorithm-decision-making-randomization/687098/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em> </em></a><a href="https://www.theatlantic.com/family/2026/05/algorithm-decision-making-randomization/687098/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Atlantic</a>, sintetiza una forma de vivir muy com&uacute;n en las sociedades contempor&aacute;neas: la hiperoptimizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Guiados por plataformas como Google Maps, TripAdvisor, Spotify o Netflix, los ciudadanos hemos delegado el descubrimiento a sistemas que garantizan evitar cualquier fallo o peque&ntilde;a decepci&oacute;n. Ya no se visita un restaurante sin comprobar si ostenta cuatro estrellas o m&aacute;s, ni se inicia un trayecto urbano sin consultar el trazado m&aacute;s r&aacute;pido. Esta b&uacute;squeda obsesiva de la perfecci&oacute;n vac&iacute;a la experiencia cotidiana de cualquier atisbo de espontaneidad.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Como señala el filósofo José Carlos Ruiz, ya no buscamos satisfacer nuestras apetencias, sino maximizarlas y llevarlas al perfeccionismo extremo. Todo esto genera una enorme presión, autoexigencia e intolerancia al fallo o a la decepción</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El psic&oacute;logo, profesor y divulgador <a href="https://www.estarcontigoterapia.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Buenaventura del Charco</a> analiza la ra&iacute;z de este p&aacute;nico al error cotidiano: &ldquo;Somos una cultura profundamente aspiracional&rdquo;, asegura. &ldquo;Ya no hacemos tanto las cosas por la experiencia, sino por la sensaci&oacute;n de hacerlo bien. La funcionalidad de muchas de nuestras acciones es instrumental: no las ejecutamos por la acci&oacute;n en s&iacute;, sino para validarnos. Como se&ntilde;ala el fil&oacute;sofo Jos&eacute; Carlos Ruiz, ya no buscamos satisfacer nuestras apetencias, sino maximizarlas y llevarlas al perfeccionismo extremo. Todo esto genera una enorme presi&oacute;n, autoexigencia e intolerancia al fallo o a la decepci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esta din&aacute;mica genera una paradoja importante. En el intento desesperado por garantizar que cada comida sea memorable, cada minuto aprovechado y cada compra perfecta, la tolerancia a la frustraci&oacute;n se evapora. La posibilidad de comer mal o de perder veinte minutos en una ruta equivocada se percibe como una amenaza casi intolerable, reduciendo la existencia a una secuencia de microdecisiones preconcebidas (por otros).
    </p><h2 class="article-text">Explorar o explotar: el dilema inform&aacute;tico que define nuestro consumo</h2><p class="article-text">
        En el campo de las ciencias de la computaci&oacute;n existe un dilema anal&iacute;tico fundamental denominado <em>explore vs. exploit</em> (explorar nuevas opciones o explotar las que ya sabemos que funcionan). Cuando un algoritmo de recomendaci&oacute;n selecciona el siguiente tema musical o la pr&oacute;xima sugerencia gastron&oacute;mica, debe sopesar si arriesgarse recomendando algo desconocido o mantenerse en el territorio seguro de las preferencias pasadas. La balanza del entorno corporativo actual se inclina abrumadoramente hacia la explotaci&oacute;n comercial.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los propios sistemas de recomendación necesitan arriesgar un mínimo. Siempre tiene que haber un porcentaje de exploración en la propuesta recomendada porque la explotación solo se realiza sobre los datos del pasado</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Antonio Ortiz</span>
                                        <span>—</span> Analista tecnológico
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Antonio Ortiz, analista tecnol&oacute;gico y autor de la <em>newsletter</em> <a href="https://www.error500.net/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Error500</a>, explica las complejidades de este dise&ntilde;o: &ldquo;Los propios sistemas de recomendaci&oacute;n necesitan arriesgar un m&iacute;nimo&rdquo;, sostiene. &ldquo;Siempre tiene que haber un porcentaje de exploraci&oacute;n en la propuesta recomendada porque la explotaci&oacute;n solo se realiza sobre los datos del pasado. Sin embargo, de esta cuesti&oacute;n lo que m&aacute;s me interesa no es solo el dilema entre explotaci&oacute;n o exploraci&oacute;n, sino la ausencia de capacidad de valorar el largo plazo. Estos sistemas se retroalimentan de acciones inmediatas a muy corto plazo: ver el siguiente v&iacute;deo o escuchar la siguiente canci&oacute;n. Todav&iacute;a hay muy pocos sistemas que valoren al usuario a largo plazo, midiendo su satisfacci&oacute;n duradera m&aacute;s all&aacute; de retenerlo durante diez segundos m&aacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Al priorizar la retenci&oacute;n inmediata, las plataformas digitales construyen un bucle cerrado donde el usuario consume variaciones continuas de lo mismo. Esta saturaci&oacute;n <a href="https://www.eldiario.es/era/mundofiltro-kyle-chayka-algoritmo-reemplaza-decisiones_1_11495145.amp.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">uniformiza los gustos culturales</a> e incluso puede llegar a alterar la fisonom&iacute;a urbana. 
    </p><p class="article-text">
        Las <a href="https://www.eldiario.es/viajes/urbanalizacion-centros-ciudad-iguales_1_10917174.amp.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ciudades sufren claramente</a> las consecuencias de este fen&oacute;meno: locales y restaurantes <a href="https://www.eldiario.es/viajes/gastrificacion-gentrificacion-gastronomia_1_10542001.amp.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">adaptan sus est&eacute;ticas y men&uacute;s</a> para satisfacer los par&aacute;metros anal&iacute;ticos que demandan las <a href="https://www.eldiario.es/viajes/resenas-restaurantes-internet_1_10653850.amp.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">valoraciones de internet</a>, difuminando las identidades gastron&oacute;micas y culturales en favor de una f&oacute;rmula comercial probada y segura.
    </p><h2 class="article-text">La renuncia a la responsabilidad y la b&uacute;squeda de la agencia perdida</h2><p class="article-text">
        Frente al acorralamiento algor&iacute;tmico, delegar las decisiones en la aleatoriedad pura (como hizo Hawkins con sus programas inform&aacute;ticos) puede parecer una rebeli&oacute;n radical. Sin embargo, los expertos en salud mental ven en esta conducta una moneda de dos caras. Si bien rompe el bucle de la hiperoptimizaci&oacute;n, tambi&eacute;n puede esconder una forma sutil de evasi&oacute;n de la propia voluntad.
    </p><p class="article-text">
        Del Charco reflexiona sobre el significado profundo de delegar la vida a una m&aacute;quina: &ldquo;Lo triste es que necesitemos una aplicaci&oacute;n para hacer lo que antes era natural y org&aacute;nico&rdquo;, y recuerda. &ldquo;En un episodio de <em>The Big Bang Theory</em>, Sheldon Cooper, un personaje caracterizado por su tendencia a la obsesi&oacute;n, recurr&iacute;a a un dado para tomar decisiones y aliviar su carga mental. Esa parodia es hoy una triste realidad. Al delegar la elecci&oacute;n en el azar o en una m&aacute;quina, en el fondo evitas la responsabilidad del resultado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Creo que para trabajar la intolerancia a la incertidumbre no debemos dise&ntilde;ar un plan ni planificar la aleatoriedad, porque eso es un ox&iacute;moron&rdquo;, contin&uacute;a. &ldquo;Simplemente, debemos ser m&aacute;s an&aacute;rquicos y espont&aacute;neos. Salir sin planificar provocar&aacute; que nos sucedan cosas malas, decepcionantes o inesperadas, pero ese ser&aacute; el mejor modo de hacer callo y generar tolerancia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, Ortiz apunta a otra grieta en el plan de Hawkins: cualquier generador de azar opera dentro de un ecosistema que ya posee sus propios sesgos y exclusiones previas. &ldquo;Filos&oacute;ficamente, me parece un poco arbitrario plantear que seguir recomendaciones aleatorias suponga mayor agencia que mirar lo que te recomienda una plataforma&rdquo;, sostiene. &ldquo;Seleccionar algo aleatorio dentro de un sistema sigue condicionado por los sesgos de ese propio sistema&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Recuperar el valor del fallo en un mundo hipercalculado</h2><p class="article-text">
        Tras a&ntilde;os de vagar por el mundo guiado por su ordenador, Max Hawkins comprendi&oacute; la limitaci&oacute;n inherente a su experimento. En el peque&ntilde;o pueblo rural de Williamston, sin amigos, sin prop&oacute;sito y sin nada que hacer, la aleatoriedad le revel&oacute; su cara m&aacute;s vac&iacute;a: generar ruido constante no equivale a construir una vida con sentido.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, &eacute;l y su pareja decidieron asentarse en Los &Aacute;ngeles, alquilar una casa y recuperar una estructura estable, manteniendo peque&ntilde;as dosis controladas de imprevisibilidad cotidiana en sus cenas y h&aacute;bitos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las rutinas rígidas y las recomendaciones automatizadas proporcionan confort y previsibilidad, pero extinguen el margen de maniobra necesario para el crecimiento personal</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Su periplo por el azar total nos deja una lecci&oacute;n valiosa a los que vivimos en una sociedad obsesionada con el control absoluto. Las rutinas r&iacute;gidas y las recomendaciones automatizadas proporcionan confort y previsibilidad, pero extinguen el margen de maniobra necesario para el crecimiento personal.<strong> </strong>La planificaci&oacute;n constante bloquea el espacio indispensable para escucharse a uno mismo y descubrir apetencias aut&eacute;nticas no procesadas por un servidor remoto.
    </p><p class="article-text">
        Aceptar el riesgo de una mala cena, perderse por calles que no figuran en las gu&iacute;as de tendencia o entablar una conversaci&oacute;n sin un prop&oacute;sito predeterminado son peque&ntilde;os actos de resistencia cotidiana. 
    </p><p class="article-text">
        Pero la verdadera libertad no consiste en optimizar cada minuto del d&iacute;a para rozar una perfecci&oacute;n abstracta, ni en ceder ciegamente los mandos de la existencia a un <em>software</em> aleatorio. Radica en cultivar la serenidad suficiente para abrazar la incomodidad del fallo, asumir las consecuencias de nuestras decisiones y encontrar belleza en el inevitable e imperfecto azar de estar vivos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/tirania-predecible-peligro-convertir-vida-algoritmo-perfecto_1_13476458.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 01 Sep 2026 19:22:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La tiranía de lo predecible: el peligro de convertir nuestra vida en un algoritmo perfecto]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Internet,Tecnología,Redes sociales,Ocio,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La caída de los influencers no es la victoria de la ciudadanía digital que pensamos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/caida-influencers-no-victoria-ciudadania-digital-pensamos_129_13472297.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7d60fe3f-0503-451c-aca6-93baca44b3a4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La caída de los influencers no es la victoria de la ciudadanía digital que pensamos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A pesar del debate abierto en las redes sociales en las últimas semanas tras el declive de estos perfiles por el contenido que publican, la causa puede estar también en los últimos cambios en las plataformas</p><p class="subtitle">Qué hay detrás de la supuesta caída de los influencers: “Viven en la desconexión social”</p></div><p class="article-text">
        En Nantucket, la isla de Massachusetts de la que parti&oacute; el ballenero Essex, cuyo naufragio inspir&oacute; la novela de <em>Moby Dick</em>, John Sylvia cuelga un cartel en el interior de su tienda de antig&uuml;edades y artesan&iacute;a. El letrero reza &ldquo;prohibido influencers&rdquo;. Despu&eacute;s, cuando todo se desencadena, este comerciante de antig&uuml;edades de tercera generaci&oacute;n cuenta al peri&oacute;dico <a href="https://www.nytimes.com/2026/07/29/style/nantucket-shop-no-influencers-paige-lorenze.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>The New York Times</em></a> que &ldquo;a veces siento que mi tienda se utiliza como tel&oacute;n de fondo o escenario de otros&rdquo;. Explica que no quer&iacute;a impedir la entrada a nadie, que era s&oacute;lo un intento de frenar con humor la tendencia de personas que entraba a retratarse sin intenci&oacute;n de comprar, &ldquo;ni de entablar una conversaci&oacute;n educada&rdquo;. Nada desconocido para una ciudad apreciada como destino de veraneo, en la que el precio medio de los inmuebles ronda los 4,5 millones de d&oacute;lares.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, <a href="https://www.instagram.com/p/DbTxorFoI_w/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">s&oacute;lo hizo falta una foto</a>, la que hizo el propio Sylvia del susodicho cartel, para que Four Winds Craft Guild conociese verdaderamente la viralidad en redes. Y no s&oacute;lo eso, sino que supuso el pistoletazo de salida de un acalorado debate, que hoy llega a los <em>feeds</em> de cientos de miles de usuarios y se filtra a la prensa, sobre la ca&iacute;da en desgracia del <em>influencer.</em> Anunciado, con cierto tinte apocal&iacute;ptico, como un golpe definitivo a este modelo de negocio, la hip&oacute;tesis de este hundimiento no ha tardado en traer ecos de celebraci&oacute;n en esas mismas redes sociales.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, este supuesto descenso, lo que se narra como una revancha social, producto del hartazgo org&aacute;nico de la ciudadan&iacute;a digital, podr&iacute;a responder m&aacute;s bien al agotamiento de un modelo de usabilidad de las redes sociales <em>mainstream</em>. En el dise&ntilde;o que estas grandes plataformas han previsto para el futuro inmediato, los perfiles de creadores que aspiran a la fidelidad de su audiencia podr&iacute;an no encajar bien en el plan. Puede que tampoco lo hagan con la necesidad de dar aplicaci&oacute;n a las nuevas herramientas de inteligencia artificial generativa, la cesta en la que las <em>Big Tech</em> colocan todos sus huevos en los &uacute;ltimos tiempos.
    </p><h2 class="article-text">El influencer: un perfil m&aacute;s desechado que rechazado</h2><p class="article-text">
        La paradoja del influencer se puede resumir en que, al tiempo que su n&uacute;mero de seguidores y el alcance de sus contenidos conquista una popularidad que atrae a anunciantes y marcas comerciales, la <a href="https://elpais.com/gente/2026-08-19/por-la-boca-mueren-los-influencers-asi-es-el-debate-sobre-su-supuesta-caida-y-lo-que-ellos-mismos-dicen.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">opacidad de estos acuerdos</a> e incluso la preocupaci&oacute;n por el tipo de ideas y modo de vida que divulgan les hace crecientemente impopulares. La publicista Lorena Mac&iacute;as, cuya cuenta de Instagram @hazmeunafotoasi aborda desde el humor la cr&iacute;tica a los perfiles m&aacute;s exitosos del panorama de prescriptores nacionales, analizaba en <a href="https://www.instagram.com/reel/DcRKgVbsPTp/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un v&iacute;deo</a> las cifras a la baja en la base de seguidores como el s&iacute;ntoma de una tendencia. 
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DbTxorFoI_w/"></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Sin embargo, Mac&iacute;as apunta que este declive no es tan significativo en n&uacute;meros como parece serlo como t&oacute;pico de conversaci&oacute;n digital. En este punto, es necesario matizar la definici&oacute;n de influencer. Aquellos perfiles personales en redes con una importante base de seguidores, o bien aquellos que han conseguido profesionalizar su labor de prescripci&oacute;n en redes mediante contratos de imagen, publicidad o afiliaci&oacute;n, pueden tratar un cat&aacute;logo de temas tan variopinto y aleatorio como an&aacute;lisis pol&iacute;tico, deporte, tecnolog&iacute;a, organizaci&oacute;n dom&eacute;stica, jardiner&iacute;a, bricolaje, literatura o crochet.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n cabe diferenciar entre <em>influencer</em> y creador de contenido, aunque a menudo se solapen y sea complicado hacerlo. El influencer realiza una labor de prescripci&oacute;n de productos o servicios desde su vida diaria (o lo que presenta como su vida diaria) de una manera m&aacute;s personal que el creador de contenido, quien puede no aportar ning&uacute;n dato sobre s&iacute; mismo. Estas diferencias permiten que el creador de contenido se adapte mejor a los cambios de algoritmo que plataformas como Instagram han adoptado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, as&iacute; como a la incorporaci&oacute;n de herramientas de inteligencia artificial generativa a sus publicaciones. Algo que muy pronto podr&iacute;an ser insuficientes para crecer en alcance en estas plataformas. Seg&uacute;n un <a href="https://www.precedenceresearch.com/creator-economy-market" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe de Precedence Research</a> sobre la econom&iacute;a de creadores de contenido, la industria del creador de contenido prev&eacute; un crecimiento de su volumen de mercado de un bill&oacute;n de d&oacute;lares para 2035. Mientras que el sector de los <em>influencers</em> presenta un <a href="https://www.agilitypr.com/pr-agency-news/burnout-emerges-as-a-barrier-to-growth-in-the-creator-economy-with-half-of-creators-suffering/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elevado </a><a href="https://www.agilitypr.com/pr-agency-news/burnout-emerges-as-a-barrier-to-growth-in-the-creator-economy-with-half-of-creators-suffering/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>burnout</em></a> ante la dificultad de hacer crecer su negocio.
    </p><h2 class="article-text">Navegando cambios de algoritmo que les separan de su audiencia</h2><p class="article-text">
        Aunque muchos creadores de contenido celebran este supuesto ocaso del influencer como el agotamiento de un perfil digital desapegado de la situaci&oacute;n socioecon&oacute;mica de la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n, moralmente cuestionable o incluso nocivo para los sectores m&aacute;s vulnerables de la sociedad, este relato podr&iacute;a ponerse en entredicho con facilidad. Hay que considerar la posibilidad de que esta ca&iacute;da haya sido m&aacute;s dise&ntilde;ada desde los despachos y oficinas de las <em>Big Tech</em> &mdash;compa&ntilde;&iacute;as privadas propietarias de las grandes redes sociales convencionales&mdash;, que resultado de un clamor ciudadano que en parte contin&uacute;a sirvi&eacute;ndoles como audiencia.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay que considerar la posibilidad de que esta caída haya sido más diseñada desde los despachos y oficinas de las Big Tech, que resultado de un clamor ciudadano que en parte continúa sirviéndoles como audiencia</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Hace tiempo que nuestros <em>timelines</em> no son lo que eran. La agresiva entrada de TikTok en el reparto de la tarta de la audiencia online motiv&oacute; dr&aacute;sticas decisiones en el dise&ntilde;o algor&iacute;tmico de Instagram, perteneciente a Meta, que en 2022 favoreci&oacute; los contenidos en v&iacute;deo recomendados por encima de las publicaciones de las cuentas seguidas y del cl&aacute;sico orden cronol&oacute;gico inverso. Algo de lo que se quejaron incluso Kim Kardashian y Kylie Jenner, cuyo imperio se cimenta sobre su influencia en redes.
    </p><p class="article-text">
        Como consecuencia, muchos de los perfiles que los usuarios hab&iacute;an elegido seguir deliberadamente, casi desaparecieron por completo de su vista, desplazados por cuentas desconocidas, y alimentando una din&aacute;mica entre los creadores que consiste en copiar estrategias virales de contenido. Frente al modelo de influencia que aspira a fidelizar por su estilo y enfoque al usuario, en Instagram y TikTok ha prevalecido un carrusel de perfiles sobre el que el usuario no tiene poder de selecci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En el modelo de TikTok, un creador pod&iacute;a tener un enorme alcance entre una audiencia que no le segu&iacute;a. Un rasgo de dise&ntilde;o que confer&iacute;a a esta plataforma un enfoque novedoso y cierta apariencia de horizontalidad, y que la convirti&oacute; en el espejo en el que Meta decidir&iacute;a mirarse. Pero esta no era la &uacute;nica se&ntilde;al de que a la compa&ntilde;&iacute;a capitaneada por Mark Zuckerberg no le interesaba velar por el futuro de los influencers, usuarios que hab&iacute;an crecido en su plataforma adapt&aacute;ndose con obediencia tanto a sus cambios de algoritmo como a sus nuevas herramientas. 
    </p><p class="article-text">
        Paralelamente, tal y como discut&iacute;an en el <a href="https://www.businessoffashion.com/podcasts/media/the-influencer-follower-count-era-is-ending/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">p&oacute;dcast </a><a href="https://www.businessoffashion.com/podcasts/media/the-influencer-follower-count-era-is-ending/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Business Of Fashion</em></a>, plataformas de marketing de afiliados como LTK o ShopMy est&aacute;n cambiando las reglas del juego al aceptar creadores con una base de pocos miles de seguidores. Siempre ha sido una sentencia extendida en el territorio de marketing digital que los creadores con audiencias peque&ntilde;as (microinfluencers) convierten mejor la inversi&oacute;n publicitaria que aquellos con audiencias masivas, y la confirmaci&oacute;n de esta teor&iacute;a podr&iacute;a da&ntilde;ar m&aacute;s al sector de los macroinfluencers que su mala prensa.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La idea de autenticidad ha sido durante años el santo grial que perseguía el sector, al tiempo que pesaba sobre el enfoque de sus contenidos. Por definición, la inteligencia artificial colisiona con esta búsqueda</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El mero concepto del influencer se vertebra desde la idea de autenticidad. Este ha sido durante a&ntilde;os el santo grial que persegu&iacute;a el sector, al tiempo que pesaba sobre el enfoque de sus contenidos. Por definici&oacute;n, la inteligencia artificial colisiona con esta b&uacute;squeda de la autenticidad. Sin embargo, la ingente inversi&oacute;n que las grandes tecnol&oacute;gicas reciben para el desarrollo de estas herramientas generativas las convierte en una prioridad en su agenda. Aquellos influencers que han convertido estas redes en su profesi&oacute;n y fuente de ingresos principal son los primeros usuarios vulnerables a la hora de sentir las consecuencias de cualquier cambio en el dise&ntilde;o de la usabilidad de las plataformas, pues sus contratos y audiencia podr&iacute;an verse comprometidos.
    </p><h2 class="article-text">La crisis de los influencers: m&aacute;s predicci&oacute;n que realidad</h2><p class="article-text">
        Este sector, que logr&oacute; adaptar su presencia digital de la era de los blogs a la de las redes sociales, e incluso crecer en este ecosistema, se enfrenta ahora a su principal crisis de modelo de negocio y de reputaci&oacute;n hasta la fecha. Pese al debate abierto en torno a su reputaci&oacute;n y la sociedad enfrentada a su presencia, pese a los cambios de algoritmo que sobrevienen y les hacen desaparecer de la vista de sus seguidores, y pese a las dificultades de reconocimiento y legislaci&oacute;n sobre las pr&aacute;cticas de su actividad profesional, el sector de los influencers tambi&eacute;n augura cifras de crecimiento. Seg&uacute;n <a href="https://forbes.es/forbes-women/842418/el-fenomeno-que-factura-millones-los-influencers/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Forbes Espa&ntilde;a</a>, en nuestro pa&iacute;s la inversi&oacute;n en ellos ha crecido un 59% m&aacute;s que el a&ntilde;o anterior, llegando a 125,9 millones de euros.
    </p><p class="article-text">
        El futuro del sector viene marcado por grandes retos: las crisis y problem&aacute;ticas ya mencionadas. Acostumbrados al cambio y la adaptaci&oacute;n constante, es m&aacute;s f&aacute;cil que presenciemos la transformaci&oacute;n de los grandes macroinfluencers que su ca&iacute;da. Aunque estos son s&oacute;lo una minor&iacute;a dentro del sector. La regularizaci&oacute;n de su actividad de acuerdo a una ley espec&iacute;fica todav&iacute;a deja grandes lagunas por contemplar en Espa&ntilde;a, pese a contar con una ley espec&iacute;fica desde 2024. Desde la regulaci&oacute;n de las colaboraciones de aquellos influencers que generan <a href="https://www.loyra.com/nueva-regulacion-para-personas-de-especial-relevancia-o-influencers-requisitos-y-obligaciones-segun-el-real-decreto-444-2024/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">menos de 300.000 euros</a> al a&ntilde;o, a la actualizaci&oacute;n de un c&oacute;digo de conducta con capacidad de aplicar sanciones. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; hablaba en 2025 Gala Gonz&aacute;lez, una de las pioneras del sector de moda y estilo de vida, en una entrevista a Vogue Espa&ntilde;a sobre el futuro de los ecosistemas digitales: &ldquo;Es importante que sepamos d&oacute;nde est&aacute;n los l&iacute;mites, y tambi&eacute;n que el consumidor sepa exactamente qu&eacute; tipo de contenido est&aacute; consumiendo. Me gustar&iacute;a que hubiese una ley espec&iacute;fica para nuestro sector, a imagen de lo que sucede en pa&iacute;ses como Francia; que se nos dote de un ep&iacute;grafe propio. Llama la atenci&oacute;n que una industria que mueve y genera tanta riqueza no tenga ning&uacute;n reconocimiento como sector profesionalizado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En un momento convulso en el que los actores de la conversaci&oacute;n transitan hacia un nuevo paisaje digital, el tiempo y el peso de las <em>Big Tech</em> acabar&aacute; por determinar el papel que los <em>influencers</em> desempe&ntilde;ar&aacute;n en el futuro. Puede que ni ellos mismos ni el resto de usuarios que componen la ciudadan&iacute;a digital tengan la clave para salvar su crisis o provocar su ca&iacute;da.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alba Correa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/caida-influencers-no-victoria-ciudadania-digital-pensamos_129_13472297.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 30 Aug 2026 19:57:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La caída de los influencers no es la victoria de la ciudadanía digital que pensamos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Internet,Redes sociales,Tecnología,Influencers,Instagram,TikTok]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las gafas de Meta y el problema de convertir la vigilancia en algo estético]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/gafas-meta-problema-convertir-vigilancia-estetico_1_13468687.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c727f5db-eb49-497e-a3f5-bb1a30228468_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x861y340.jpg" width="1200" height="675" alt="Las gafas de Meta y el problema de convertir la vigilancia en algo estético"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">De las polémicas gafas de Meta a los filtros estéticos de TikTok. Las industrias del consumo consiguen que entreguemos nuestros datos biométricos más íntimos no por la fuerza, sino por placer y estatus</p><p class="subtitle">Qué hay detrás de la supuesta caída de los influencers: “Viven en la desconexión social”</p></div><p class="article-text">
        De ser las gafas con inteligencia artificial &ldquo;dise&ntilde;adas para proteger la privacidad y darte el control&rdquo;, a ser rebautizadas como las <a href="https://www.instagram.com/p/DbTnQ5lI8qQ/?hl=en" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>pervert glasses</em></a><a href="https://www.instagram.com/p/DbTnQ5lI8qQ/?hl=en" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> (gafas de pervertidos)</a>. Las gafas de Meta han puesto en jaque una tendencia que ya se ve&iacute;a a&ntilde;os atr&aacute;s: &iquest;en qu&eacute; momento se ha banalizado la vigilancia?
    </p><p class="article-text">
        La respuesta est&aacute; por todas partes. <a href="https://www.tiktok.com/discover/cctv-camera-edit" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En TikTok se ha viralizado el &ldquo;CCTV edit&rdquo;</a>, un filtro que reduce la saturaci&oacute;n de los colores y a&ntilde;ade grano de c&aacute;mara de seguridad a los <em>looks</em> de ropa para parecer grabado en la calle sin salir de casa. Ya no solo consumimos la est&eacute;tica del control: la producimos sobre nosotros mismos. A esto se suma el <em>photodump </em>(la publicaci&oacute;n de varias im&aacute;genes en carrusel), que normaliza la exposici&oacute;n constante de la vida cotidiana, mientras un ej&eacute;rcito de &ldquo;vigilantes digitales&rdquo; persigue a desconocidos por las calles a cambio de viralidad. Poco a poco hemos dejado de temer la vigilancia para interpretarla: la convertimos en contenido, en un juego visual que oscila entre la autorregulaci&oacute;n y la pura actuaci&oacute;n, y que nos vuelve, de paso, m&aacute;s desconfiados de quienes nos rodean.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nunca antes hab&iacute;amos llegado a este nivel de vigilancia. Ahora estos dispositivos est&aacute;n contextualizando tu entorno y comunic&aacute;ndose entre ellos&rdquo;, explica Rodrigo Taramona, divulgador de tecnolog&iacute;a, en una entrevista con elDiario.es. El pasado mes de marzo, una <a href="https://www.svd.se/a/K8nrV4/metas-ai-smart-glasses-and-data-privacy-concerns-workers-say-we-see-everything" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;</a><a href="https://www.svd.se/a/K8nrV4/metas-ai-smart-glasses-and-data-privacy-concerns-workers-say-we-see-everything" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">n</a> conjunta de Svenska Dagbladet y G&ouml;teborgs-Posten puso en duda la privacidad de las gafas inteligentes que fabrica EssilorLuxottica junto a Meta, la multinacional liderada por Mark Zuckerberg que ha anunciado esta misma semana que pagar&aacute; <a href="https://www.eldiario.es/tecnologia/meta-pagara-16-700-millones-dolares-cerrar-demandas-adiccion-infantil-instagram-facebook_1_13468453.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">18.000 millones de d&oacute;lares</a> para cerrar las demandas por adicci&oacute;n infantil a Instagram y Facebook.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7579472865217547528"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        En esta investigaci&oacute;n, analistas de contenidos subcontratados en Kenia aseguraron haber &ldquo;visto a gente en el ba&ntilde;o, desnud&aacute;ndose, teniendo relaciones sexuales o viendo pornograf&iacute;a. Se han adentrado en el hogar, donde incluso han podido ver n&uacute;meros de tarjetas bancarias&rdquo;. A esto se suma el testimonio de varias chicas en redes que denuncian haber sido grabadas sin su consentimiento por hombres que las increpaban en la calle. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estamos voluntariamente contando nuestras intimidades m&aacute;s privadas a inteligencias artificiales que encima se est&aacute;n entrenando con estos datos y que, por supuesto, pueden se&ntilde;alar&rdquo;, alerta Taramona. &ldquo;As&iacute; que s&iacute;, estamos viviendo en el momento de mayor recaudaci&oacute;n de datos y de invasi&oacute;n de la privacidad&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Nunca antes habíamos llegado a este nivel de vigilancia. Ahora estos dispositivos están contextualizando tu entorno y comunicándose entre ellos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Rodrigo Taramona</span>
                                        <span>—</span> divulgador tecnológico
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">El deseo de ser vigilado</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Ser visto es existir, mientras que si permaneces oculto corres el riesgo de caer en la irrelevancia&rdquo;, sostiene Gil Baptista Ferreira, soci&oacute;logo y autor de <a href="https://journals.sagepub.com/doi/10.1177/08969205251414994" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La estetizaci&oacute;n de la vigilancia</em></a><em>: visibilidad, afecto y la econom&iacute;a moral del capitalismo digital</em> (2026). Ferreira parte de la sociedad de la transparencia de Byung-Chul Han y de la reproductibilidad t&eacute;cnica de Walter Benjamin para explicar c&oacute;mo &ldquo;la vigilancia ha dejado de ser un aparato externo y coercitivo para transformarse en una pr&aacute;ctica est&eacute;tica y afectiva normalizada a trav&eacute;s de la visibilidad y el placer&rdquo;. &ldquo;Ya no se impone por la fuerza, sino que es un r&eacute;gimen participativo sostenido por el deseo de los usuarios de ser vistos y observar a los dem&aacute;s&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los mayores te&oacute;ricos de la vigilancia fue Michel Foucault, quien recogi&oacute; la idea del pan&oacute;ptico carcelario de Jeremy Bentham a finales del siglo XVIII donde una torre central rodeada de celdas que permit&iacute;a ver a los internos sin que supieran si los observaban. Su &eacute;xito yac&iacute;a en la incertidumbre: al no saber cu&aacute;ndo los miraban, los sujetos interiorizaban la norma y se autorregulaban. En 1975, Foucault retoma esta figura en <em>Vigilar y castigar</em> para explicar c&oacute;mo el poder dej&oacute; de necesitar la fuerza f&iacute;sica porque el propio sujeto moderno se convirti&oacute; en su vigilante en escuelas, cuarteles y f&aacute;bricas. Sin embargo, en la era de las redes sociales, Ferreira sostiene que &ldquo;esta mirada ya no es punitiva, sino afectiva, horizontal y est&eacute;tica; un espacio donde el control se vuelve genuinamente deseable&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La vigilancia ha dejado de ser un aparato externo y coercitivo para transformarse en una práctica estética y afectiva normalizada a través de la visibilidad y el placer</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Gil Baptista Ferreira</span>
                                        <span>—</span> sociólogo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esta mutaci&oacute;n encuentra su engranaje perfecto en lo que la investigadora Louisa Rogers define como un &ldquo;<a href="https://www.researchgate.net/publication/389897152_Styling_the_Surveillance_Self_in_Fashion_Media_Strategies_of_Sexualization_and_Sentimentality" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lavado de cara est&eacute;tico</a>&rdquo;<em> (aesthetic makeover)</em> de la vigilancia. Seg&uacute;n Rogers, las industrias del consumo y la moda camuflan la naturaleza intrusiva del capitalismo de vigilancia (la extracci&oacute;n de datos masiva teorizada por <a href="https://www.eldiario.es/tecnologia/shoshana-suboff-forma-socavar-dividendo-genera-vigilancia-tecnologica-haciendola-ilegal_128_6137458.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Shoshana Zuboff)</a> para vend&eacute;rnosla como un objeto de deseo. Para rebajar la incomodidad que despierta el rastreo algor&iacute;tmico, la cultura visual recurre a una estrategia nost&aacute;lgica: filtros granulados y marcas de tiempo que imitan videocasetes antiguas. De pronto, el control digital pierde su frialdad corporativa y se transforma en un recuerdo de dise&ntilde;o &ldquo;inofensivo y familiar&rdquo;. 
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            </figure><p class="article-text">
        El ejemplo m&aacute;s radical ocurri&oacute; con la pol&eacute;mica campa&ntilde;a publicitaria de los almacenes de lujo Harvey Nichols en 2015 titulada: &ldquo;&iquest;Te gustan las cosas gratis? Cons&iacute;guelas legalmente&rdquo;. Para promocionar su aplicaci&oacute;n de recompensas, la marca utiliz&oacute; grabaciones reales de sus c&aacute;maras de seguridad que mostraban a ladrones robando ropa dentro de la tienda, pero edit&oacute; el v&iacute;deo cubriendo las caras de los delincuentes con cabezas animadas de dibujos en 2D. Con este movimiento, una herramienta de control y persecuci&oacute;n del delito se recicl&oacute; como un contenido pop divertido, demostrando la enorme capacidad del mercado para convertir la vigilancia real en un fetiche visual apetecible. &ldquo;Al fusionar las pantallas con el cuerpo, ser observado se despoja de su carga negativa para reconfigurarse como una herramienta er&oacute;tica de autoexpresi&oacute;n, donde las viejas din&aacute;micas del vigilante y el vigilado se disuelven en un juego voluntario de voyeurismo y exhibici&oacute;n hedonista&rdquo;, argumenta Rogers. 
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="6913890022861131014"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Es en este ecosistema donde cobran pleno sentido fen&oacute;menos como la tendencia viral <em>&ldquo;TikTok: do your thing </em>(TikTok haz lo tuyo)&rdquo;, en la que j&oacute;venes graban a desconocidos en espacios p&uacute;blicos aportando ubicaciones y rasgos f&iacute;sicos para que la comunidad virtual los ayude a dar con su paradero. Un <a href="https://www.usenix.org/conference/soups2025/presentation/gilbert" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> de la Universidad de Washington concluye que en estos contenidos &ldquo;se utiliza la ternura o la cursiler&iacute;a para normalizar la vigilancia interpersonal, haciendo que el acto de ser observado y rastreado parezca inofensivo y divertido&rdquo;. Las normas internas de la plataforma dictan que este rastreo mutuo es algo apropiado, diluyendo los riesgos reales de acoso o de <em>doxing</em>, entendido como la divulgaci&oacute;n maliciosa de informaci&oacute;n privada sin consentimiento.
    </p><p class="article-text">
        Esta &ldquo;ternura&rdquo; con la que las redes normalizan el rastreo callejero opera bajo la misma l&oacute;gica que los dispositivos tecnol&oacute;gicos corporales. Los <em>wearables</em> de &uacute;ltima generaci&oacute;n o los Probadores Virtuales (VTO) disfrazan la extracci&oacute;n de nuestros datos bajo la atractiva promesa de la hiperpersonalizaci&oacute;n y el bienestar. A trav&eacute;s de alianzas que transforman el monitoreo constante en s&iacute;mbolos de estatus como el anillo <a href="https://www.gucci.com/es/es/st/stories/article/gucci-oura" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Oura x Gucci</a> o la tecnolog&iacute;a invisible de <a href="https://www.dailymotion.com/video/x4cjcn3" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Google Jacquard</a> tejida en chaquetas de Levi's, la vigilancia consigue su victoria definitiva. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que antes infund&iacute;a temor, hoy se integra de forma silenciosa. Es lo que se traduce en la pr&aacute;ctica en las herramientas de Probadores Virtuales (VTO) de firmas como Dior o Louis Vuitton, sistemas de realidad aumentada que, bajo el an&aacute;lisis de Rogers, logran camuflar la extracci&oacute;n de datos biom&eacute;tricos mediante la diversi&oacute;n y el juego de probarse ropa o maquillaje en una pantalla&ldquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En el fondo, todo este engranaje l&uacute;dico responde a un fen&oacute;meno colectivo que el cineasta Adam Curtis bautiz&oacute; en 2016 como <a href="https://www.youtube.com/watch?v=JtFfHsVvVgM" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;HiperNormalizaci&oacute;n&rdquo;</a>. Curtis describ&iacute;a c&oacute;mo en la URSS tard&iacute;a todo el mundo sab&iacute;a que el sistema estaba roto, pero nadie se pod&iacute;a imaginar una alternativa, as&iacute; que simplemente fing&iacute;an que su realidad era normal. De un modo similar sucede hoy con los entornos digitales. Como se&ntilde;ala Taramona: &ldquo;[La vigilancia] est&aacute; tan metida entre nosotros que la hemos asumido y nos hemos entregado a ella, y f&iacute;jate que uso voluntariamente la primera persona del plural&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Los datos son nuestros</h2><p class="article-text">
        Esta aparente rendici&oacute;n colectiva est&aacute; empezando a resquebrajarse desde abajo. La complacencia ante las gafas inteligentes de Meta se est&aacute; transformando en rechazo frontal: en las calles, los usuarios ya reportan miradas de hostilidad, mientras que cada vez m&aacute;s comercios, restaurantes y locales de ocio cuelgan carteles prohibiendo expl&iacute;citamente su entrada. En las redes, una ola de &ldquo;cancelaci&oacute;n&rdquo; en forma de p&eacute;rdida masiva de seguidores est&aacute; penalizando a los <a href="https://www.theguardian.com/technology/2026/aug/09/i-kept-catching-people-giving-me-dirty-looks-the-backlash-against-meta-smart-glasses" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>influencers</em></a><a href="https://www.theguardian.com/technology/2026/aug/09/i-kept-catching-people-giving-me-dirty-looks-the-backlash-against-meta-smart-glasses" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> que graban a su audiencia</a> de forma encubierta, explica <em>The Guardian</em>. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">La complacencia ante las gafas inteligentes de Meta se está transformando en rechazo frontal: en las calles, los usuarios ya reportan miradas de hostilidad, mientras que cada vez más comercios, restaurantes y locales de ocio cuelgan carteles prohibiendo explícitamente su entrada</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esta contraofensiva ciudadana tambi&eacute;n se libra a trav&eacute;s de la est&eacute;tica y la innovaci&oacute;n textil. Si el mercado nos convenci&oacute; para vestir la vigilancia, ahora la vanguardia de la moda busca vestirnos para sabotearla. Es el ecosistema de la llamada moda adversaria (<em>adversarial clothing</em>), prendas dise&ntilde;adas espec&iacute;ficamente para enga&ntilde;ar y confundir a los sistemas de reconocimiento facial automatizados. Marcas pioneras como Cap_able, fundada por la dise&ntilde;adora Rachele Didero, confeccionan prendas con patrones crom&aacute;ticos e im&aacute;genes hipercomplejas que saturan el ojo de la inteligencia artificial. Al escanearlas, el algoritmo se confunde y codifica a la persona como si fuera un animal, un perro, una cebra o una jirafa, para as&iacute; proteger su identidad y sus datos biom&eacute;tricos.
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            <span class="title">
                A través de alianzas que transforman el monitoreo constante en símbolos de estatus como el anillo Oura x Gucci o la tecnología invisible de Google Jacquard tejida en chaquetas de Levi&#039;s, la vigilancia consigue su victoria definitiva.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Como adelant&oacute; la propia dise&ntilde;adora <a href="https://www.theguardian.com/fashion/2026/jul/17/adversarial-clothing-are-garments-designed-to-confuse-facial-recognition-systems-about-to-go-mainstream" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">al peri&oacute;dico brit&aacute;nico</a>, el objetivo principal es abrir un debate p&uacute;blico urgente sobre los l&iacute;mites del control digital: &ldquo;Cap_able nace con el objetivo de concienciar a la gente sobre el derecho a la privacidad biocognitiva, un derecho humano fundamental que hoy en d&iacute;a est&aacute; cada vez m&aacute;s desprotegido&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Pero la verdadera alternativa a esta distop&iacute;a no pasa &uacute;nicamente por camuflarse o boicotear los dispositivos. Requiere una transformaci&oacute;n estructural profunda que apele a la educaci&oacute;n y a un cambio radical de mentalidad sobre la propiedad de nuestra informaci&oacute;n: &ldquo;Esta revoluci&oacute;n tecnol&oacute;gica invita a una revoluci&oacute;n de conciencia, una revoluci&oacute;n espiritual tambi&eacute;n y una revoluci&oacute;n cultural en la que tenemos que entender que hemos creado algo que, o por primera vez nos ponemos todos a una, o entonces estamos perdidos&rdquo;, advierte Taramona.
    </p><p class="article-text">
        Frente al modelo actual en el que un pu&ntilde;ado de corporaciones extrae y monopoliza la experiencia humana, el divulgador plantea que el destino l&oacute;gico de los datos colectivos deber&iacute;a ser el bienestar com&uacute;n, despoj&aacute;ndolos de su valor como mercanc&iacute;a privada. &ldquo;La inteligencia artificial tal y como la conocemos ahora tiene que ser un recurso natural&rdquo;, dice el experto, que asegura que la &uacute;nica alternativa justa es reclamar lo que nos pertenece por derecho de creaci&oacute;n colectiva: &ldquo;Tenemos que imaginar y construir un futuro en el que se dice: 'No'. Esto [la IA] es de todos, porque lo hemos hecho todos. Que no te enga&ntilde;en, lo hemos hecho todos. Entonces, como es de todos, como lo hemos construido todos, tiene que ser de todos. Ahora, &iquest;c&oacute;mo hacemos que tengamos una inteligencia artificial a la que le des todos estos datos para que sea equitativo, para que todos tengamos no solo comida, techo y agua?&rdquo;. Es ah&iacute;, dice Taramona, donde est&aacute; la exigencia de una soberan&iacute;a tecnol&oacute;gica com&uacute;n y una educaci&oacute;n cr&iacute;tica, donde verdaderamente empieza la lucha contra el pan&oacute;ptico digital.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Maria d'Oultremont]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/gafas-meta-problema-convertir-vigilancia-estetico_1_13468687.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 29 Aug 2026 19:46:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las gafas de Meta y el problema de convertir la vigilancia en algo estético]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Meta,Tecnología,Sociedad,Redes sociales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Marc Biarnés, humorista: “Ayuso es un personaje de telenovela. Me pongo la peluca y podría estar horas haciendo de ella, me posee”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/marc-biarnes-humorista-ayuso-personaje-telenovela-pongo-peluca-horas-haciendo-posee_1_13473176.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/54779c54-95bf-4aca-ba0c-57e497371080_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x554y193.jpg" width="1200" height="675" alt="Marc Biarnés, humorista: “Ayuso es un personaje de telenovela. Me pongo la peluca y podría estar horas haciendo de ella, me posee”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El autor de la cuenta @nosoloviernes, que ha convertido la indignación social en contenido viral, habla del “circo sin complejos” de la política española y confiesa una extraña conexión con la presidenta de la Comunidad de Madrid</p><p class="subtitle">Qué hay detrás de la supuesta caída de los influencers: “Viven en la desconexión social”
</p></div><p class="article-text">
        De cobrar en la caja de un supermercado a colarse en las pantallas de m&aacute;s de un mill&oacute;n de personas, con cerca de 900.000 seguidores en TikTok y otros tantos en Instagram, y un nuevo breve espacio en la televisi&oacute;n nacional. Es el recorrido del fen&oacute;meno digital <a href="https://www.instagram.com/nosoloviernes2/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">@Nosoloviernes</a><a href="https://www.instagram.com/nosoloviernes2/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">,</a> tras el que se encuentra el actor y c&oacute;mico catal&aacute;n Marc Biarn&eacute;s y su peculiar cr&oacute;nica de la actualidad. Gestos sutiles como poner los ojos en blanco o sacar media sonrisa ir&oacute;nica, sumados a una puesta en escena cotidiana, como comerse una fruta, cortar verdura o ver un v&iacute;deo en una tablet, hacen que el contenido desenfadado de Biarn&eacute;s sea magn&eacute;tico, a pesar de que los temas a tratar a veces resulten desesperanzadores. 
    </p><p class="article-text">
        Entre sus grandes &eacute;xitos recientes destacan las imitaciones, peluca mediante, de Isabel D&iacute;az Ayuso, a ra&iacute;z de sus &uacute;ltimos <a href="https://www.eldiario.es/madrid/gobierno-ayuso-traslado-inmobiliaria-buscaba-inmueble-250-400-metros-gran-terraza_1_13467124.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">enredos inmobiliarios</a>. &ldquo;Le tengo hasta cierto cari&ntilde;o&rdquo;, confiesa en esta conversaci&oacute;n con elDiario.es, en la que opina que la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola ha perdido la seriedad y valora el poder del humor para convencer a los que piensan diferente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qui&eacute;n es Marc Biarn&eacute;s y qu&eacute; es Nosoloviernes? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Marc Biarn&eacute;s es un actor, c&oacute;mico y... no s&eacute;, bien normalito, una persona que viene de trabajar en el s&uacute;per durante muchos a&ntilde;os y dio el salto a las redes sociales porque se cans&oacute; del supermercado. Apost&eacute; por esto y ahora hace relativamente muy poco que me estoy ganando la vida. Y Nosoloviernes era un nombre que me invent&eacute;, sin pensar yo que se iba a hacer tan grande. Ahora me llamar&iacute;a solo Marc Biarn&eacute;s, pero Nosoloviernes viene de que siempre me lo he dicho a m&iacute; mismo, porque como la gente siempre espera los fines de semana para hacer las cosas importantes o las cosas m&aacute;s divertidas o de ocio... Yo siempre he sido de si me pillan el lunes, el lunes, que el martes, pues el martes y de ah&iacute; sali&oacute; el concepto este de no solo viernes, de no tener la necesidad de esperar a que llegara el fin de semana.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; le sigue tanta gente?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me sigue tanta gente, yo creo, porque he conseguido plasmar con mi punto de vista humor&iacute;stico y sat&iacute;rico c&oacute;mo se siente la mayor&iacute;a de personas que estamos en este pa&iacute;s. Es un poco desde la cr&iacute;tica, pero siempre de una forma divertida. Creo que son tiempos en los que la gente est&aacute; tambi&eacute;n un poco cansada de esta sensaci&oacute;n de que te est&aacute;n echando la bronca y conmigo acaban conectando con este punto de vista siempre mucho m&aacute;s divertido.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Se ha inventado un g&eacute;nero humor&iacute;stico?</strong> 
    </p><p class="article-text">
        Pues no lo s&eacute;. A ver, humor sobre pol&iacute;tica siempre se ha hecho, pero m&aacute;s que un g&eacute;nero propio, creo que s&iacute; he encontrado una nueva manera de conectar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Le han empezado a copiar ciertos gestos...</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, s&iacute;, eso lo he visto. Veo muchas cuentas que han empezado a copiar un poco mi misma puesta en escena... Esto de poner un v&iacute;deo y reaccionar a &eacute;l, y est&aacute;n tambi&eacute;n incluso los que empiezan a comer mientras comentan el v&iacute;deo, que esto fue algo que yo decid&iacute;, porque como actor siempre pienso que ha de haber una acci&oacute;n. En el teatro siempre se dice que tiene que haber una acci&oacute;n, sea la que sea, poner una mesa, comer, pintar un cuadro, lo que sea. Y s&iacute; que veo que cada vez hay m&aacute;s cuentas haciendo esto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ha encontrado en la presidenta de la Comunidad de Madrid una mina de contenido, &iquest;qu&eacute; tiene ella que no tengan otros personajes pol&iacute;ticos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es que ella es un personaje, es un personaje de telenovela, de <em>sketch</em>, es un personaje muy de <em>sitcom</em>, es un personaje que es muy f&aacute;cil imitar y, a la vez, conectar con ella. Porque cuando t&uacute; imitas a alguien o coges su alma, porque al final de alguna manera coges algo de ella, es porque puedes llegar a conectar con ella, que esto es independiente de si pienso lo mismo o no, o de si ideol&oacute;gicamente tenemos algo que ver. No tenemos nada que ver ideol&oacute;gicamente, pero puedo conectar con ella. 
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DcbHCC_i5Eg/"></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n es una pol&iacute;tica que tiene roto el caparaz&oacute;n que llevan la mayor&iacute;a de pol&iacute;ticos, que los vemos desde una apariencia m&aacute;s seria, como con una pared. Ella eso lo tiene roto. Ella es natural y entonces es mucho m&aacute;s f&aacute;cil cogerle el alma. Y despu&eacute;s es que es muy divertida, la verdad. Su puesta en escena es muy divertida, sus gestos, su mirada, su manera de hablar, ese toque <em>choni</em>, por as&iacute; decirlo... Tiene eso que la mayor&iacute;a de pol&iacute;ticos, por no decir casi ninguno, tiene.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;l es el proceso desde que piensa &ldquo;esto que ha dicho Ayuso es surrealista&rdquo; al &ldquo;venga, me pongo la peluca&rdquo;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No hay proceso, porque es que yo la veo y ya autom&aacute;ticamente algo me ha pasado que, por ejemplo, me pongo la peluca y podr&iacute;a estar horas por casa haciendo de ella, o sea, como que me posee. Es que es lo que tiene mostrarse tan natural. Yo, como actor, es el personaje ya el que se mete dentro de m&iacute; y, sobre todo, que una peluca hace much&iacute;simo, pero el proceso es: verla y ya conecto, literalmente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Qu&eacute; relaci&oacute;n tan profunda, &iquest;no?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, s&iacute;, tenemos una relaci&oacute;n muy profunda. Le tengo hasta cierto cari&ntilde;o, lo digo de verdad. Me gustar&iacute;a conocerla y tal. Le tengo cierto aprecio. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Se ha planteado qu&eacute; le dir&iacute;a a Ayuso si se pusiera en contacto? &iquest;Compartir&iacute;a con ella una fruta en la cocina?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, compartir&iacute;amos fruta. Primero le pedir&iacute;a unas disculpas, pero unas disculpas divertidas como digo yo, si se ha sentido ofendida por alguno de mis <em>sketches.</em> Y luego le dir&iacute;a... <em>(r&iacute;e)</em> le dir&iacute;a muchas otras cosas... <em>(r&iacute;e de nuevo).</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Ah&iacute; lo deja? </strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, ah&iacute; lo dejo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Acaba de dar el salto de redes sociales al programa &lsquo;Ma&ntilde;aneros 360&rsquo;, &iquest;por qu&eacute; la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola le est&aacute; dando tanto trabajo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Porque en la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola antes estaba todo muy encorsetado y ahora mismo son como animales salvajes que han salido al ruedo. Lo que ha pasado es que se ha perdido la seriedad que requiere, por ejemplo, el Congreso de los Diputados, que es el lugar m&aacute;s importante de nuestro Estado. En el momento en el que all&iacute; se ha perdido la decencia, que lo han hecho much&iacute;simos, tanto de un bando como de otro, esto ya es <em>&eacute;sser a Can Pixa</em>, que se dice en catal&aacute;n. Ya es &ldquo;venga, el que pueda hacer que haga&rdquo; que dec&iacute;a Aznar. 
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/Dci089RCOs9/"></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Da tanto juego porque ya no hay complejos, es una pol&iacute;tica completamente desacomplejada. Ya se ha desnudado todo el mundo. Un espacio tan serio como el Congreso de los Diputados se utiliza como si fuera el plat&oacute; de una televisi&oacute;n. Eso tambi&eacute;n se ha trasladado a la ciudadan&iacute;a, que palpa este cachondeo, por as&iacute; decirlo, estas faltas de respeto y tambi&eacute;n se ha empezado a comportar de la misma manera. Ahora todo lo que hay en la pol&iacute;tica es completamente ruido, pero sobre todo por este momento en el que se dejaron los complejos de lado, se empezaron a insultar, a faltar el respeto. Y luego tienen mucha culpa much&iacute;simos programas de televisi&oacute;n que han ayudado a que la pol&iacute;tica sea un circo. Es decir, los pol&iacute;ticos han convertido la pol&iacute;tica en un circo y luego muchos programas de televisi&oacute;n han apoyado esta nueva manera de hacer pol&iacute;tica y, claro, esto se traslada a la ciudadan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cree que desde el humor se puede convencer a alguien que piensa diferente o se hace humor para quienes piensan igual? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Totalmente. Claro que se puede convencer. Yo creo, de hecho, que mi manera de explicar la pol&iacute;tica ayuda a esto, porque hay muchos creadores de contenido que hablan de pol&iacute;tica, pero el tono siempre es mucho m&aacute;s enfadado, m&aacute;s echando la bronca. Entonces, como la sociedad est&aacute; tan descontenta con todo el tema pol&iacute;tico, ya no empatiza tanto con eso. En cambio, creo que a trav&eacute;s del humor es muy f&aacute;cil llegar a cualquier persona, porque yo he recibido muchos mensajes dici&eacute;ndome: &ldquo;pues mira, esto no lo ve&iacute;a as&iacute; y ahora con estos v&iacute;deos lo estoy viendo de esta manera, muchas gracias&rdquo;. O sea, que sucede. Porque a trav&eacute;s del humor es mucho m&aacute;s f&aacute;cil, pensemos lo que pensemos cada uno, independientemente de nuestra ideolog&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y le ha pasado eso de grabar un v&iacute;deo y despu&eacute;s cambiar de opini&oacute;n? </strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, yo llevo en redes cinco a&ntilde;os y en estos &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os he crecido tambi&eacute;n como persona, me he culturizado m&aacute;s, he aprendido mucho y hay v&iacute;deos que hice hace cinco a&ntilde;os que hoy en d&iacute;a no los har&iacute;a, porque pensaba distinto o, por ejemplo, hac&iacute;a alg&uacute;n v&iacute;deo con un tipo de humor que ahora mismo no har&iacute;a porque ese humor podr&iacute;a alimentar ciertos comportamientos. Entonces, ahora mismo no har&iacute;a humor de eso. 
    </p><p class="article-text">
        O sea, s&iacute; que me ha pasado, y pasa a menudo, sobre todo a largo plazo. Del v&iacute;deo que hice ayer es muy dif&iacute;cil que ya no piense lo mismo, pero del que hice hace cinco a&ntilde;os, s&iacute;, claro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hay ciertos temas que son dif&iacute;ciles de parodiar, pienso en uno de sus &uacute;ltimos v&iacute;deos sobre el </strong><em><strong>streamer</strong></em><strong> que acosaba a mujeres por la calle, &iquest;prima la indignaci&oacute;n?, &iquest;piensa que se puede hacer humor de todo? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Justamente de ese <em>streamer</em> decid&iacute; hablar desde la absoluta indignaci&oacute;n y el absoluto enfado, porque no encontr&eacute; la v&iacute;a humor&iacute;stica, la verdad, me ha pasado con m&aacute;s de un tema. Mira que hay muchos temas muy delicados con los que consigo hacer humor, que m&aacute;s que hacer humor es siempre la manera de explicarlo, el lenguaje que se usa; y en este caso, con este <em>streamer</em>, no encontr&eacute; otro lenguaje m&aacute;s que ir a faltarle al respeto, porque uno tiene tambi&eacute;n familia, hermanas, amigas... y piensa en estos descerebrados que andan haciendo este tipo de contenido, y es que, &iquest;c&oacute;mo no me voy a cagar en todo lo cagable? Es que claro.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DcO0oYhOZQR/"></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        <strong>Algunos siguen con lo de &ldquo;la vida no va conmigo&rdquo; y seguimos esperando esa </strong><a href="https://www.eldiario.es/era/hay-detras-supuesta-caida-influencers-viven-desconexion-social_1_13458574.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>supuesta ca&iacute;da de los </strong></a><a href="https://www.eldiario.es/era/hay-detras-supuesta-caida-influencers-viven-desconexion-social_1_13458574.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong>influencers</strong></em></a><a href="https://www.eldiario.es/era/hay-detras-supuesta-caida-influencers-viven-desconexion-social_1_13458574.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>.</strong></a><strong> </strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, s&iacute;, seguimos esperando. Ser&aacute; muy dif&iacute;cil que caigan porque, lamentablemente, hay contenido muy muy indigno y que tiene much&iacute;simo seguidor. Esto va a ser una batalla que se va a estar librando siempre en la red.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En su bio de Instagram tiene puesto actor, c&oacute;mico y puntos suspensivos. Creo que he descubierto a qu&eacute; se refieren los puntos suspensivos porque lo he encontrado en Spotify.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ah, no, no me refiero a eso, pero s&iacute; es un hobby que tengo. Me encanta hacer m&uacute;sica en casa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es un chico 360, como dir&iacute;a Paquita Salas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, s&iacute;, totalmente. Pero lo de los puntos suspensivos va por otro lado, se sabr&aacute; de aqu&iacute; a muy poco. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Nos deja con la intriga?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, es una buena intriga. Y el resultado es mejor.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/marc-biarnes-humorista-ayuso-personaje-telenovela-pongo-peluca-horas-haciendo-posee_1_13473176.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 28 Aug 2026 19:45:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Marc Biarnés, humorista: “Ayuso es un personaje de telenovela. Me pongo la peluca y podría estar horas haciendo de ella, me posee”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Internet,Política,Redes sociales,Isabel Díaz Ayuso,Televisión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Tengo 30 años y la presión por buscar pareja es cada vez mayor, ¿cómo abrazar la soltería sin vergüenza?"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/presion-buscar-pareja-abrazar-solteria-verguenza_129_12327332.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e1a4587e-187e-45ce-bf5d-82d72e9239c4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Tengo 30 años y la presión por buscar pareja es cada vez mayor, ¿cómo abrazar la soltería sin vergüenza?&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">'Está bien sentir' es un espacio de conversación con la poeta y escritora Sara Torres ('La seducción', Reservoir Books). Envíanos tus reflexiones y preguntas, tus deseos de indagar sobre una realidad, un vínculo, un placer o un duelo</p><p class="subtitle">Consultorio - “Qué pasa con las parejas que dejan de tener sexo, ¿hay algo que no funciona?”</p></div><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Tengo 30, estoy feliz y me siento plena. Sin embargo, la presión de buscar pareja cada vez es mayor. El amor romántico no es una inquietud para mí y me hace sentir un poco fracaso. ¿Cómo abrazar la soltería sin vergüenza ni vértigo?</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Clara</span>
                                        <span>—</span> lectora de elDiario.es
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La primera frase se&ntilde;ala un lugar afortunado (&ldquo;estoy feliz y me siento plena&rdquo;), localizado en una edad a la que el orden social atribuye unas exigencias determinadas, los 30.&nbsp;Frente a la plenitud de una vida que parece haber encontrado un modo de sostenerse con alegr&iacute;a, est&aacute; la sombra de una exigencia del guion que act&uacute;a con suerte de maleficio: &ldquo;no existe realizaci&oacute;n verdadera si no es a trav&eacute;s de la pareja y la familia&rdquo; nos contaron desde ni&ntilde;as, y no necesariamente a la fuerza, sino que tambi&eacute;n nos lo contaron sutilmente, con indirectas, alegor&iacute;as, y a trav&eacute;s de la estrat&eacute;gica ocultaci&oacute;n del gozo en otros modos de vida.
    </p><p class="article-text">
        La mujer que alimentaba a las palomas, la que viv&iacute;a con sus perros y sus gatos, la t&iacute;a soltera a la que ve&iacute;amos salir cada tarde al caf&eacute; con las amigas. Todas eran espl&eacute;ndidas, pero nos ense&ntilde;aron a sospechar de su alegr&iacute;a, aunque fuese evidente a nuestros ojos. Son misteriosas las maneras en las que nuestra ni&ntilde;ez va asimilando la norma de g&eacute;nero, esa que atribuye a las mujeres una falta definitiva, invisible. Ellas, cuya felicidad no era socialmente cre&iacute;ble, ocupaban el tiempo de su vida con una agenda exc&eacute;ntrica: repart&iacute;an la abundancia de su afecto m&aacute;s all&aacute; del cuidado del matrimonio y los hijos. A las ni&ntilde;as nos despertaban curiosidad, eran, entre todos los ejemplos de vida adulta, el referente prohibido. Los hombres de la familia se refer&iacute;an a ellas con mofa, las mujeres con un silencio inc&oacute;modo. De mayor quiero ser la mujer de las palomas mam&aacute;, de mayor quiero ser la t&iacute;a soltera.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La mujer que alimentaba a las palomas, la que vivía con sus perros y sus gatos, la tía soltera a la que veíamos salir cada tarde al café con las amigas. Todas eran espléndidas, pero nos enseñaron a sospechar de su alegría, aunque fuese evidente a nuestros ojos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La vida afectiva se hace con lxs otrxs, eso lo sabemos, a ciegas buscamos el encuentro para existir en un movimiento de intercambio que nos relaja el peso de la identidad. La idea de pareja, como f&oacute;rmula disponible de la imaginaci&oacute;n social, es una s&iacute;ntesis convencional, un signo f&aacute;cil que aparece en la mente como respuesta al anhelo de contacto. As&iacute; nos ense&ntilde;aron, de modo que, como signo, la idea de pareja acude veloz cada vez que el cuerpo teme la soledad y desea amar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; ocurrir&iacute;a si en lugar de mirar hacia el dos como &ldquo;destino natural&rdquo; o &ldquo;destino social&rdquo;, lo contempl&aacute;semos como accidente? Algo que no tiene por qu&eacute; darse en la vida, que no es deseable a priori, sino que a veces sucede a pesar de nuestras preferencias. La pareja ser&iacute;a, no un modelo relacional aspiracional, ni un lugar com&uacute;n en nuestra imaginaci&oacute;n afectiva, sino una forma, una posibilidad de recoger el amor er&oacute;tico cuando se obceca en perseverar.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Qué ocurriría si en lugar de mirar hacia el dos como “destino natural” o “destino social”, lo contemplásemos como accidente?</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La pareja entonces aparecer&iacute;a cuando el deseo persevera, insiste concentrando la atenci&oacute;n del ser en una otra cuya particularidad nos conecta con el todo. Si la pareja no es una f&oacute;rmula de felicidad prescrita, aparece como un modo de responder al misterio del deseo que hace que dos se mantengan unidas. Aquello que permite que encontremos, en la belleza de la amante, la ocasi&oacute;n para conocer una verdad m&aacute;s all&aacute; de ella, m&aacute;s all&aacute; del dos.
    </p><p class="article-text">
        La plenitud y la alegr&iacute;a nos dan la experiencia de vivir en un estado de fluidez, y ambos son afectos que, aunque se puedan extender en el tiempo, no dejan de tener algo de excepcionales. Apostar al n&uacute;mero dos la esperanza de una vida plena es un prop&oacute;sito dif&iacute;cil, violento si impostado, pues para vivir bien en el amor rom&aacute;ntico hace falta ser una creyente o una enamorada. Hace falta una especializaci&oacute;n de la paciencia, de las pr&aacute;cticas del cuidado, hace falta cierta renuncia a los celos, al miedo paralizante a la p&eacute;rdida. No es f&aacute;cil eso de ser feliz en pareja, aunque a veces vivir de este modo sea, de alg&uacute;n modo fiero y hermoso, inevitable.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01HJB80HTAXZYAZ0N7J7G3SHZH"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sara Torres]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/presion-buscar-pareja-abrazar-solteria-verguenza_129_12327332.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 24 May 2025 20:59:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Tengo 30 años y la presión por buscar pareja es cada vez mayor, ¿cómo abrazar la soltería sin vergüenza?"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Pareja,Millennials,Bienestar,Consultorio]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Tengo la sensación de que nunca voy a encontrar el amor, ¿cómo dejar de sentirme así?"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/sensacion-encontrar-amor-sentirme_129_12095792.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/96da62a2-649a-4232-a472-dfa51c59c132_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Tengo la sensación de que nunca voy a encontrar el amor, ¿cómo dejar de sentirme así?&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">'Está bien sentir' es un espacio de conversación con la poeta y escritora Sara Torres ('La seducción', Reservoir Books). Envíanos tus reflexiones y preguntas, tus deseos de indagar sobre una realidad, un vínculo, un placer o un duelo</p><p class="subtitle">"Mi pareja de 20 años me destrozó la vida, ¿cómo superar el amor que siento si no puedo perdonarle?"</p></div><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Cómo abandono la sensación de que nunca voy a encontrar el amor?</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Desbocada</span>
                                        <span>—</span> lectora de elDiario.es
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En una b&uacute;squeda r&aacute;pida por Internet, la pregunta &ldquo;&iquest;c&oacute;mo encontrar el amor?&rdquo; nos lleva directamente a varios enlaces que publicitan <em>apps</em> de citas y p&aacute;ginas web para encontrar &ldquo;el amor de tu vida&rdquo;, &ldquo;la pareja ideal&rdquo; o, en un tono un poquito m&aacute;s humilde, &ldquo;la pareja adecuada&rdquo;. Por los resultados a la vista, parece haber un generalizado acuerdo en la afirmaci&oacute;n de que, aquellxs que vamos buscando &ldquo;el amor&rdquo;, lo que perseguimos es un tipo de amor que se estabiliza en la relaci&oacute;n de pareja.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Merece el amor sexual de las amantes, o el de la pareja, ser el referente primero para una palabra que se&ntilde;ala un afecto tan fundamental, urgente, tan ancho y con una capacidad tan enorme de adaptaci&oacute;n y metamorfosis? Un afecto que, en su tendencia en bruto, se&ntilde;ala la vitalidad de los cuerpos y su potencia para conectar, ser interdependientes, generar placer, alegr&iacute;a y alianza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pens&aacute;ndolo un poco, casi nadie tarda en afirmar que nuestra capacidad para amar y ser amadas abarca much&iacute;simo m&aacute;s ac&aacute; y m&aacute;s all&aacute; del amor rom&aacute;ntico. Que el amor se nos despierta y agita en encuentros de cada d&iacute;a, que aparece con facilidad frente a quienes se acercan a nosotras de manera generosa, sin nerviosismo o demandas o alusiones de castigo.&nbsp;Como energ&iacute;a vinculante, el amor puede tener tendencias y preferencias, pero su potencia de relaci&oacute;n a priori es indeterminada. Como afecto, cuando est&aacute; presente, lo reconocemos en el cuerpo como un abrazo, una tranquilidad creativa, un sost&eacute;n.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Qué tememos cuando tememos no encontrar EL amor? Tal vez tememos la soledad en un contexto social que privilegia el tiempo de la pareja y la familia</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Es el regocijo amable que surge frente a los ojos benevolentes de la amiga que no nos juzga y se alegra de vernos cada d&iacute;a. Tambi&eacute;n la experiencia de belleza tierna al encontrarnos con el perrito que vive en el cuarto y entra siempre al ascensor celebrando el d&iacute;a con un movimiento de la cola. Lo sentimos cuando empatizamos con el dolor de los dem&aacute;s, cuando estamos siendo valientes y logramos luchar contra la vulneraci&oacute;n de los derechos de nuestras compa&ntilde;eras.
    </p><p class="article-text">
        El amor recibido, entregado y tambi&eacute;n el frustrado, est&aacute; prendido a los recuerdos de la infancia y planea a trav&eacute;s de las im&aacute;genes imbuyendo de sentido cualquier memoria. La percepci&oacute;n de no ser amadxs, o de entregar nuestro amor en un contexto donde se nos rechaza, deja una marca tan profunda que a veces no puede m&aacute;s que citarse y repetirse a s&iacute; misma una y otra vez. Vivir fuera del amor es pr&aacute;cticamente imposible, ya que implicar&iacute;a un tipo de aislamiento equivalente a una muerte afectiva. Entonces, &iquest;qu&eacute; tememos cuando tememos no encontrar EL amor? Tal vez tememos la soledad en un contexto social que privilegia el tiempo de la pareja y la familia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto ya lo hemos dicho muchas veces, y muchas veces tambi&eacute;n, lejos de grandes narrativas e ideolog&iacute;as reduccionistas, hemos sido felices y nos hemos sentido queridas y acompa&ntilde;adas practicando el amor de formas distintas. Conocemos otros horizontes, experiencias, fantas&iacute;as: las amigas que crean juntas su casa de retiro. La viuda que habla feliz de la vida despu&eacute;s de 40 a&ntilde;os de matrimonio, de su perra y sus viajes. Sin embargo, a veces, sentimos todo v&iacute;nculo insuficiente, nos estrangula una ausencia particular, un tipo de intensidad concreta cuya presencia parece que podr&iacute;a darnos acceso a un tiempo de vida excepcional.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El amor de Eros, escribe Anne Carson, &quot;es un mal anhelado&quot;. Y no con esto quiere decir que sea malo el tiempo de las amantes, sino que su pura posibilidad nos revuelve la vida, nos causa arrebato</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El amor de Eros, escribe Anne Carson, &ldquo;es un mal anhelado&rdquo;. Y no con esto quiere decir que sea malo el tiempo de las amantes, sino que su pura posibilidad nos revuelve la vida, nos causa arrebato. Inventado por los griegos, como figura Eros se&ntilde;ala la aparici&oacute;n s&uacute;bita en el cuerpo de la necesidad de un encuentro intenso. Este querer salir de una misma para embriagarse en los l&iacute;mites de un/a otra. Este temer feroz que el encuentro amoroso no suceda nunca.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como explica Carson, la potencia de Eros es desracionalizar el cuerpo. Por tanto, su aparici&oacute;n no se planea ni se busca, sino que se padece irremisiblemente, con un gusto dulceamargo. No har&aacute; falta esforzarnos tanto en buscar el amor er&oacute;tico porque Eros no acepta voluntarismos. &Eacute;l mismo nos encuentra y nosotrxs, si somos capaces, si queremos, si podemos sostenerlo sin poner en peligro la alegr&iacute;a o la vida, nos hacemos cargo.&nbsp;Mientras tanto, con Eros o sin Eros, el amor estar&aacute; ah&iacute;, esperando a ser practicado, en un lugar m&aacute;s tranquilo.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01HJB80HTAXZYAZ0N7J7G3SHZH"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sara Torres]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/sensacion-encontrar-amor-sentirme_129_12095792.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Mar 2025 21:40:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Tengo la sensación de que nunca voy a encontrar el amor, ¿cómo dejar de sentirme así?"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Amor,Relaciones,Pareja,Amistad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué pasa cuando la relación con tu madre no es buena?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/pasa-relacion-madre-no-buena_129_12892839.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d065f431-edac-436e-a9c9-783ac2553156_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué pasa cuando la relación con tu madre no es buena?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">'Muchas me estáis preguntando' es un espacio de intercambio y conversación ligera entre quienes tenemos algo en común: acudir a Internet cuando estamos bajas de moral, perdidas, distraídas o con ganas de procrastinar, es decir, siempre</p></div><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Qué pasa cuando la relación con tu madre no es buena? 

</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Isa, 30 años</span>
                                        <span>—</span> lectora de elDiario.es
                      </div>
          </div>

  </blockquote><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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<div class="capitular">
<p>1.</p>
</div>
    </figure><p class="article-text">
        Existe una madre dentro de un coche, una madre al tel&eacute;fono m&oacute;vil, ventanilla abierta, mano derecha en el cambio de marchas sujetando tambi&eacute;n un cigarrillo manchado de pintalabios. Cuando cuelga, saca la cabeza por fuera, expulsa el humo y suspira. En el siguiente sem&aacute;foro supervisa sus u&ntilde;as de manicura impecable, voltea la cabeza y supervisa que sus dos hijas est&eacute;n en su sitio, acab&aacute;ndose el bocadillo de pat&eacute; que prepar&oacute; el domingo y congel&oacute; junto al resto de desayunos y meriendas. Le dice a una que no tire migas. Le dice a la otra que c&oacute;mo se ha hecho ese agujero en los leotardos, que si eso de ah&iacute; es sangre, si ha ido a la enfermer&iacute;a&hellip; no acaba la pregunta, toca el claxon, cabr&oacute;n, grita. Las hermanas se miran entre ellas &iquest;c&oacute;mo ha visto el boquete en los leotardos? &iquest;tiene rayos X que atraviesen los asientos del coche? &iquest;y c&oacute;mo ha presagiado ese taxi que se iba a cruzar? Las dos ni&ntilde;as terminan sus bocadillos, charlotean, le hablan de los deberes. Ella hace muchas preguntas, sonr&iacute;e. En el siguiente sem&aacute;foro, se gira y les acaricia las piernas, a las dos, a la vez. Una de ellas dice, el pat&eacute; es un rollo. Y la otra dice, ya ves. La madre hace una media sonrisa, y dice, quien sabe, quiz&aacute;s ma&ntilde;ana os toque nocilla. Las dos hermanas gritan. Ella mira por la ventanilla, da una calada, y deja caer la mirada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si pienso en mi madre siempre recurro a esa imagen. El peque&ntilde;o tri&aacute;ngulo entre los asientos delanteros que me permit&iacute;a contemplarla, admirarla en sus quehaceres diarios, atribulada, pero organizada, agresiva al volante, pero dulce con nosotras, transparente en su d&iacute;a a d&iacute;a, pero con esa mirada, que solo a&ntilde;os m&aacute;s tarde, me llegu&eacute; a preguntar qu&eacute; escond&iacute;a. &iquest;En qu&eacute; piensan las madres? Es algo que nos golpea de adultas, quiz&aacute;s ya demasiado tarde.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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<div class="capitular">
<p>2.</p>
</div>
    </figure><p class="article-text">
        A las madres las damos por hecho. &ldquo;Para m&iacute;, mi madre no tiene historia. Siempre estuvo aqu&iacute;&rdquo;, escribe Annie Ernaux en <em>Una mujer </em>(Cabaret Voltaire)<em>,</em> libro en el que recuerda a su madre tras su muerte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pasamos una primera etapa de creer que si nos damos la vuelta siempre estar&aacute;n ah&iacute;. Crecemos unos cent&iacute;metros para empezar a admirarlas, queremos sus tacones, su conducci&oacute;n temeraria y su capacidad para acordarse de los nombres de todos los profesores, m&eacute;dicos, amigos y padres de amigos. De un d&iacute;a para otro dejamos de entenderla. Molesta, pregunta demasiado, sabe demasiados nombres de amigos y padres de amigos. La distancia se ensancha. Son a&ntilde;os duros como hija d&iacute;scola, pero como madre es mucho peor, las sonrisas son para todo el mundo menos para esa que hace dos d&iacute;as era la mujer <em>m&aacute;s mejor del mundo mundial</em>. Pasar&aacute;n unos cuantos a&ntilde;os hasta llegar a entenderlas, para ponernos en su sitio, para entender que esas horas en la cocina, planchando, corriendo, congelando bocadillos, y control&aacute;ndolo todo han sido a costa de una vida. Una vida que adem&aacute;s de ser tu madre, es la de una mujer que da la casualidad que tambi&eacute;n siente, sue&ntilde;a y desea. Ah, amigas, el d&iacute;a que descubrimos que detr&aacute;s de nuestra madre hay alguien a quien podemos preguntarle c&oacute;mo est&aacute;, menuda sorpresa.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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<div class="capitular">
<p>3.</p>
</div>
    </figure><p class="article-text">
        Hay d&iacute;as que me levanto y sostengo que quien soy lo conforma la relaci&oacute;n con mi padre, nuestros silencios, la admiraci&oacute;n, esas concesiones que se ganan los padres haciendo poco, muy poquito. Luego hay otras ma&ntilde;anas en que estoy convencida de que el car&aacute;cter lo moldea una madre. Que cada d&iacute;a que pasa soy m&aacute;s ella en los gestos, en la desenvoltura, en la queja.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Le&iacute; el libro <em>Daddy Issues. Un an&aacute;lisis sobre la figura del padre en la cultura contempor&aacute;nea</em> (Alpha Decay),<em> </em>de la psiquiatra y sex&oacute;loga Katherine Angel, y lo entend&iacute;: el padre es la figura que nos separa de nuestra madre y del efecto nido, es quien nos abre las puertas a la libertad y la madurez. Aquel que nos permite el desapego, es quien nos permite entender que existimos m&aacute;s all&aacute; de la mirada paternal. De ah&iacute; que, repito, haciendo poco, muy poquito, siga siendo el primer amor.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="“Todo es nuestros padres, excepto nuestros padres, que son sus propios padres. El interminable ciclo de proyección que gobierna esencialmente todos los aspectos de nuestras vidas emocionales, expuesto por completo. ¡Fabuloso!”, dice una crítica en Letterbox de la película Sentimental Value, que así de primeras podría decirte que va de dos hermanas, pero en realidad va de un padre que no está y una madre que se queda."
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                “Todo es nuestros padres, excepto nuestros padres, que son sus propios padres. El interminable ciclo de proyección que gobierna esencialmente todos los aspectos de nuestras vidas emocionales, expuesto por completo. ¡Fabuloso!”, dice una crítica en Letterbox de la película Sentimental Value, que así de primeras podría decirte que va de dos hermanas, pero en realidad va de un padre que no está y una madre que se queda.                            </span>
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<p>4.</p>
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        Justo el otro d&iacute;a escuchaba a B&aacute;rbara Arena <a href="https://open.spotify.com/episode/2kd891wuj877VDYBth58MK?si=b7ce08d7b6674178&amp;nd=1&amp;dlsi=baf0fe379c2d424c" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">contarle</a> a Javier Aznar su mayor miedo: la muerte de su madre. Cuenta que ella tiene una relaci&oacute;n ambivalente pero bonita con su madre, y que ha sido m&aacute;s tarde, y gracias a las sesiones con su psicoanalista que descubre a la madre como personaje fundamental en su vida. Que aunque siempre hablemos de la relaci&oacute;n padre-hija, sobre todo en t&eacute;rminos psicoanal&iacute;ticos, es el descubrimiento de la figura de la madre el que acaba resultando revelador. Elena Ferrante lo llama el primer &ldquo;amor molesto&rdquo;, la primera confusi&oacute;n afectiva de una larga lista de relaciones de ambivalencia y dependencia que est&aacute;n por llegar en nuestras vidas. Por ese mismo motivo dej&eacute; de ir al psic&oacute;logo. Ya son tres psic&oacute;logos a los que he hecho <em>ghosting,</em> es decir, no he vuelto sin darles ning&uacute;n tipo de explicaci&oacute;n. Una aut&eacute;ntica maleducada. Pero es que cuando empiezan a preguntarme por mi madre, su infancia, la relaci&oacute;n con su madre, siento que no deber&iacute;a ser yo la que est&eacute; en esa butaca. Y desaparezco.&nbsp;
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                    alt="Isa, permíteme que te recomiende estas lecturas que hablan de la hija que mira a la madre, espero que te gusten."
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                Isa, permíteme que te recomiende estas lecturas que hablan de la hija que mira a la madre, espero que te gusten.                            </span>
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<p>5.</p>
</div>
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        Como mujeres pasamos muy r&aacute;pido de ser hijas a ser potenciales madres. A mi alrededor mis amigas est&aacute;n pariendo y cambiando pa&ntilde;ales sin parar. Suena a cadena febril de producci&oacute;n, quiz&aacute;s es m&aacute;s una sensaci&oacute;n que una realidad. Pero las contemplo y pienso: todo lo que hagas a partir de ahora est&aacute; por definir la relaci&oacute;n madre-hija. Empiezo a notar en su actitud cierto sentimiento de posesi&oacute;n, ese mismo que en su momento tanto las angusti&oacute; a ellas. &iquest;Es esa misma amiga con la que hace dos d&iacute;as compart&iacute;a ca&ntilde;as y constru&iacute;amos una identidad conjunta la que est&aacute; a punto de moldear el car&aacute;cter de ese ser tan peque&ntilde;ito que todo el d&iacute;a la acompa&ntilde;a? Justo ah&iacute; es cuando proyecto siempre la misma imagen: ese ser peque&ntilde;ito sentado delante del psic&oacute;logo. Y juntas en la habitaci&oacute;n mi amiga, que es su madre, y su madre, y la madre de su madre, en una cola infinita de mujeres pregunt&aacute;ndose qu&eacute; se esconde tras la mirada de una madre.
    </p><p class="article-text">
        Hay un ensayo que creo que te gustar&aacute; mucho, Isa, apunta el t&iacute;tulo: <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/hijas-horribles-libro-explica-ninguna-es_1_10686765.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Las hijas horribles</em></a><em> </em>(Libros del KO), lo escribe la periodista y escritora Blanca Lacasa, que recopila testimonios de mujeres que durante mucho tiempo se han considerado malas hijas. &ldquo;La culpa suele encontrarse indisociablemente unida a la perfecci&oacute;n proyectada sobre la figura materna (...) Probablemente tampoco ayude demasiado la percepci&oacute;n largamente cultivada por nuestras madres de que somos su posesi&oacute;n. Una propiedad de la que, por otra parte, se suele esperar demasiado&rdquo;, escribe Blanca.&nbsp;
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                “Sé valiente, sé libre pero vuelve a casa, conmigo”. Dice este dibujo firmado por Amber Fossey.                            </span>
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<p>6.</p>
</div>
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        Le&iacute; a Blanca Lacasa para darme cuenta de una obviedad: no s&eacute; si quiero o puedo ser madre, pero lo que s&iacute; s&eacute; seguro es que nunca voy a dejar de ser hija. Hay d&iacute;as, en casa de mis padres, que me descubro con el traje de hija puesto: pongo la cara de hija mod&eacute;lica, hago bromas de hija payasa y recojo la cocina como hija responsable. Es un traje al que se le ven las costuras cuando hay otras personas ajenas a la familia nuclear, por ejemplo, la pareja de mi hermana, ah&iacute; resalta todav&iacute;a m&aacute;s lo burdo de la actuaci&oacute;n, rechinan las vocecitas, molestan las sonrisas estiradas. Actuamos como las hijas que fuimos para poder cruzar la puerta de casa y huir de esa misma figura.&nbsp;
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<div class="capitular">
<p>7.</p>
</div>
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        Pero tenemos derecho al desapego. &ldquo;La hija ego&iacute;sta, olvidadiza y despiadada. La hija que decepciona, que defrauda, y que hiere. La hija rebelde. Nos est&aacute; prohibido cuestionar a nuestras madres. Y es nuestro deber y salvaci&oacute;n respetarlas, idolatrarlas y darles gracias siempre y en todo lugar&rdquo;, dice Blanca en el primer cap&iacute;tulo del ensayo. A nuestras madres las hemos dado por supuesto, las hemos admirado, rechazado y entendido, y quiz&aacute;s, para algunas, ha llegado el momento tambi&eacute;n de alejarlas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Porque una siempre ser&aacute; hija, pero ese cord&oacute;n que la ata puede y debe soltarse, porque aunque el sentimiento de deuda est&eacute; ah&iacute;, una a veces debe anteponerse. Y con esto no quiero caer en el mal de nuestros d&iacute;as de &lsquo;lo primero eres t&uacute;&rsquo;. Me refiero a anteponerse al dolor, a las tiranteces, a los desaires, al descuido y al abandono. Dan igual los detalles de vuestra relaci&oacute;n, Isa, lo que cuenta es que lo que una cree que deber&iacute;a ser un amor ya no lo es.&nbsp;
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<p>8.</p>
</div>
    </figure><p class="article-text">
        Existen nuestras madres m&aacute;s all&aacute; de nosotras, su&eacute;ltala si eso es lo que deseas. &ldquo;Trato de no considerar la violencia, los desbordamientos de ternura, los reproches de mi madre s&oacute;lo como rasgos personales de car&aacute;cter, sino de situarlos tambi&eacute;n en su historia y en su condici&oacute;n social. Esta manera de escribir, que me parece ir en el sentido de la verdad, me ayuda a salir de la soledad y la oscuridad del recuerdo individual, por el descubrimiento de una significaci&oacute;n m&aacute;s general. Pero siento que algo en m&iacute; se resiste: querr&iacute;a conservar de mi madre unas im&aacute;genes puramente afectivas, calor o l&aacute;grimas, sin darles un sentido&rdquo;. Esta es Annie Ernaux intentando entender a su madre y toda esa culpa y remordimientos que acumula, esa visceralidad que la ataba a ella.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nos han hecho creer que madre no hay m&aacute;s que una y que, atadas a ella, prosperaremos, creceremos, nos comprenderemos a nosotras mismas. Pero debemos desprendernos de esta idea de pertenencia. No existe la posesi&oacute;n familiar m&aacute;s all&aacute; del imaginario que hemos construido entre todos. Rod&eacute;ate de otras personas, no dejes que este v&iacute;nculo marque tu pesar. Porque no hay hijas malas, sino hijas que cortan el cord&oacute;n umbilical, que se alejan para buscar afectos y cuidados en otros seres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Llevamos tanto tiempo conviviendo con esa presencia, este juego de espejos que es la maternidad, que creemos que no sabremos existir sin ella. Vivian Gornick, en el maravilloso libro <em>Apegos Feroces </em>(Sexto Piso), apunta sobre la evoluci&oacute;n de la relaci&oacute;n con su madre, ahora que ambas son ya mayores: &ldquo;Hemos alcanzado un grado de distancia permanente. Atisbo los placeres del alejamiento. Este pedacito de espacio me proporciona la intermitente pero u&#769;til emocio&#769;n resultante de creer que comienzo y termino en mi&#769; misma&rdquo;. No empiezas ni acabas en los dem&aacute;s, sino en ti. Buena suerte, Isa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Siempre tuya,
    </p><p class="article-text">
        Andrea.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01HRVXX6RKGY5EJKSGHGV2XDEK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Gumes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/pasa-relacion-madre-no-buena_129_12892839.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Jan 2026 21:45:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué pasa cuando la relación con tu madre no es buena?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Consultorio,Madres,Relaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["No paro de compararme con los cuerpos, las caras y los maquillajes que veo en redes, ¿cómo salgo del bucle?"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/no-paro-compararme-cuerpos-caras-maquillajes-veo-redes-salgo-bucle_129_13055557.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/81012827-df46-4ac8-b1e6-f4f6e8427764_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;No paro de compararme con los cuerpos, las caras y los maquillajes que veo en redes, ¿cómo salgo del bucle?&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">'Muchas me estáis preguntando' es un espacio de intercambio y conversación ligera entre quienes tenemos algo en común: acudir a Internet cuando estamos bajas de moral, perdidas, distraídas o con ganas de procrastinar, es decir, siempre</p><p class="subtitle">En primera persona - He visto 'Sexo en Nueva York' por primera vez ahora (y he alucinado con las arrugas de las protagonistas)</p></div><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Andrea, no paro de compararme con los cuerpos, las caras y los maquillajes de Instagram y TikTok. ¿Cómo salgo del bucle? Gracias🫂</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Sandra, 25</span>
                                  </div>
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<div class="capitular">
<p>1.</p>
</div>
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        Salgo de ver <em>Hamnet</em> triste y conmovida, pero con una idea que me da vueltas y necesito confirmar al llegar a casa. Abro Google Im&aacute;genes y busco fotos recientes de Jessie Buckley, la actriz que interpreta a Agnes Shakespeare en la pel&iacute;cula. Las ampl&iacute;o. Hago zoom en los labios. Me fijo en los surcos que rodean su boca, en las arruguitas debajo de los ojos. No entiendo nada. En mitad de las escenas dram&aacute;ticas, cuando toda la platea conten&iacute;a la respiraci&oacute;n viendo sufrir a esa mujer por sus hijos, yo no pod&iacute;a apartar la vista de su boca. Tiene mis labios, que es lo mismo que decir: no tiene labios. &iquest;Sabes cuando ves en otra aquello que tanto te ofusca de tu propio cuerpo? Pues as&iacute; pas&eacute; los ciento veinticinco minutos que dura la pel&iacute;cula: pensando en la normalidad de esa cara y en cu&aacute;nto hac&iacute;a que <a href="https://www.eldiario.es/era/carillas-alineadores-dientes-invisibles-low-cost-peligros_1_11364883.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no ve&iacute;a algo igual en la gran pantalla</a>.
    </p><p class="article-text">
        La normalidad ha sido secuestrada por caras inexpresivas, labios hinchados y pieles planchadas. Me gustar&iacute;a <a href="https://www.eldiario.es/era/he-visto-sexo-nueva-york-primera-vez-ahora-he-alucinado-arrugas-protagonistas_129_11727354.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no sorprenderme al ver en la tele a mujeres a la que se les mueve la frente</a> mientras hablan, pero lo que veo cada d&iacute;a detr&aacute;s de la pantalla de mi m&oacute;vil no me deja otra opci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Jessie Buckley, ojalá tengas trabajo hasta el fin de tus días.                            </span>
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<div class="capitular">
<p>2.</p>
</div>
    </figure><p class="article-text">
        Sandra, eres joven. Absurdamente joven para hacerme esta pregunta, lo que la hace m&aacute;s preocupante. Y, aun as&iacute;, comprensible. Porque estamos todas igual, vaya esto por delante.
    </p><p class="article-text">
        S&eacute; que la teor&iacute;a te la sabes. Todas hemos le&iacute;do sobre <em>body positive </em>y <em>body neutral</em> (no solo que todos los cuerpos son v&aacute;lidos, sino que nuestro valor no depende de ello); sobre la perversi&oacute;n de <a href="https://www.newyorker.com/culture/decade-in-review/the-age-of-instagram-face" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la </a><a href="https://www.newyorker.com/culture/decade-in-review/the-age-of-instagram-face" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Instagram-face</em></a> (esa estandarizaci&oacute;n de rasgos que lleg&oacute; con la explosi&oacute;n de las redes sociales); sobre los males de la industria del bienestar y belleza (te recomiendo leer, si no lo haces ya, a <a href="https://jessicadefino.substack.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jessica DeFino</a>, periodista especializada en cosm&eacute;tica, muy cr&iacute;tica y divertida en sus aproximaciones al mundo de las <em>beauty influencers</em>; y a <a href="https://substack.com/@palomaabad" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Paloma Abad</a>, ex redactora jefe de Vogue que en su <em>newsletter</em> nos acerca a mujeres interesantes que hacen lo que pueden con sus cremas y sus caras).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En fin, andamos todas muy le&iacute;das sobre que hay que desaprender lo normativo y que la belleza est&aacute; en el interior. Tambi&eacute;n sabemos que hay mucho se&ntilde;or empresario haciendo dinero a base de explotar nuestras inseguridades. Todo esto lo sabemos. Pero solo ha servido para cambiar la mirada hacia el otro: aceptamos, comprendemos y comentamos menos los cuerpos ajenos. Nunca vamos a darle la raz&oacute;n a una amiga cuando nos pregunte por <em>(rellenar con cualquier defecto menor que le provoque inseguridad)</em>.
    </p><p class="article-text">
        Siempre es m&aacute;s divertida Nora Ephron cuando lo cuenta:
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Fragmento del libro &#039;No me gusta mi cuello&#039;, de Nora Ephron, publicado por Libros del Asteroide con traducción de Catalina Martinez Muñoz."
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                Fragmento del libro &#039;No me gusta mi cuello&#039;, de Nora Ephron, publicado por Libros del Asteroide con traducción de Catalina Martinez Muñoz.                            </span>
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<div class="capitular">
<p>3.</p>
</div>
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        El problema es que la teor&iacute;a no permea en nosotras. Porque no se trata tanto de c&oacute;mo miramos al otro, sino de c&oacute;mo te miras t&uacute;. No hay repugnancia mayor que la que puede sentir una mujer al mirarse a un espejo. Es dif&iacute;cil expresarlo desde la racionalidad: hay algo animal en ese brutalismo con el que nos observamos. Un asco que quiere ser devastador, que pretende acabar con esa cara, cuerpo, esas piernas, pechos, arrugas, orejas, nariz, piel colgante de los brazos, papada, cartucheras, flacidez abdominal&hellip; y no sigo para no recrearme. Hemos perdido toda capacidad de mirarnos al espejo y sonre&iacute;r. No creo que haya una sola mujer que no haya apartado la mirada al verse reflejada en el espejo del ascensor &iquest;Qui&eacute;n es esa zarrapastrosa y por qu&eacute; me est&aacute; mirando?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me miro en el espejo y no me gusto. No es que no me reconozca, me reconozco y es espantoso&rdquo;, escribe Eva Baltasar en su &uacute;ltima novela <a href="https://www.goodreads.com/book/show/246148110-peixos" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Peixos</em></a><em>.</em>
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<div class="capitular">
<p>4.</p>
</div>
    </figure><p class="article-text">
        Sandra, &iquest;no te parece que es ante profesionales de la salud y de la imagen donde sufrimos las mayores humillaciones? Porque una puede intentar renunciar a la presi&oacute;n social, luchar contra cremas virales de TikTok y silenciar los anuncios de Instagram, para luego sentarse frente al dentista, el dermat&oacute;logo o el peluquero sabiendo que va a ser juzgada. Eres inspeccionada, preguntada, interpelada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y como yo no tengo mesura, salgo de estas consultas con un: &ldquo;&iquest;Ah, s&iacute;? Pues ahora vas a ver&rdquo;. Como el d&iacute;a que fui al dentista y me dijo que no me cepillaba bien, que no llegaba bien a la enc&iacute;a y que ten&iacute;a demasiada placa. Aparec&iacute; al mes siguiente con las enc&iacute;as en carne viva, sangrando, desgarradas. Cuando me vio la dentista no daba cr&eacute;dito: pero, &iquest;qu&eacute; has hecho?. Limpiarme, limpiarme de forma disciplinada (qu&eacute;date con esto de la disciplina, que luego volver&eacute; a ello). Nos empujan al abismo para luego decir: te ped&iacute; que te deslizaras, no que saltaras. Pues expl&iacute;cate mejor, y, sobre todo, no me humilles cuando estoy tumbada en una camilla.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Porque tú y yo sabemos que esas caras que vemos en la pantalla del móvil son inalcanzables. Ese ideal de belleza dominante no es más que una suma de dinero, productos regalados, intervenciones carísimas y poquísimo estrés</p>
          </div>

  </blockquote><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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<div class="capitular">
<p>5.</p>
</div>
    </figure><p class="article-text">
        Fui hace un a&ntilde;o y medio a hacerme una limpieza facial por primera vez. Me temblaban las piernas, ya no porque supiera que iba a ser juzgada, sino porque iba con una sensaci&oacute;n similar a la de no haberse duchado en cinco d&iacute;as. &iquest;Sabr&iacute;a esa persona que iba a limpiar unos barrillos que llevaban conmigo desde que nac&iacute;? &iquest;Cu&aacute;nto tiempo convive con nosotras la suciedad que acumula nuestra piel? &iquest;Estar&iacute;amos hablando de quistes?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, cuando llegu&eacute; no hice ninguna de estas preguntas. Me limit&eacute; a obedecer, callar, asentir y confirmar que, efectivamente, no ten&iacute;a ni idea de qu&eacute; tipo de piel ten&iacute;a y que todas las cremas de mi ba&ntilde;o hab&iacute;an sido compradas sin m&aacute;s criterio que una captura de TikTok sobre pieles grasas. No tienes la piel grasa, solt&oacute;. &iquest;Y todo este brillo que veo en las fotos?, pregunt&eacute;. Es suciedad. Tragu&eacute; saliva. Me fui con la cabeza gacha.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        He sido una buena estudiante, Sandra, te lo prometo. Sent&iacute; que era un golpe bajo. Yo que soy ordenada en mis trabajos y organizada en mis quehaceres, &iquest;por qu&eacute; leches no iba a poder enfrentarme a una rutina de cuatro pasos para tener la piel tersa? Un minuto antes de salir por la puerta de aquel examen facial, me gir&eacute;, y le supliqu&eacute;: por favor, sin decirme marcas, d&iacute;game qu&eacute; ingredientes necesita mi piel. Me fui de all&iacute; con apuntes. Ahora mismo tengo un esquema, en letra peque&ntilde;a, pegado en la pared del ba&ntilde;o con tres pasos a seguir. Nada del otro mundo: limpiar, hidratar y proteger del sol.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La cara guapa ahora no solo denota privilegio sino que hay mucha disciplina tambi&eacute;n, y mucha ideolog&iacute;a&rdquo;, dec&iacute;an el otro d&iacute;a en un episodio divertid&iacute;simo sobre el t&eacute;rmino &ldquo;guapa&rdquo; en el podcast <a href="https://open.spotify.com/episode/5Bgm6niUwf2s9hZt9AsJhr?si=545bf7f5aa1d4dc5" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Amiga Date Cuenta</a>. Y dieron en el clavo. Si ahora s&eacute; distinguir entre vitamina C y retinol es por disciplina. Porque en m&iacute; no tiene efecto la <em>influencer</em> de turno, sino la sensaci&oacute;n de que debo estar a la altura. Que si quieren que me masajee la cara &mdash;&iquest;has o&iacute;do hablar del yoga facial?, mira, me r&iacute;o por no llorar&mdash; lo har&eacute; como la que m&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Me compr&eacute; un utensilio de estos de tortura llamado Gua Sha, que no es m&aacute;s que un trozo de pl&aacute;stico que imita un mineral y con el que, supuestamente, tras untarte la cara en un aceite pringoso, masajeas y <em>voil&agrave;. </em>Pens&eacute;: a obediente no me gana nadie. As&iacute; que me tom&eacute; ese cacharro como un desaf&iacute;o personal. Total, que el otro d&iacute;a decid&iacute; que, en lugar de los diez minutos recomendados, lo usar&iacute;a durante la hora y media que dura la serie que estoy viendo. &iquest;Podr&iacute;an avisar de los efectos secundarios de la Gua Sha en manos de personas mortificadas? Cuando me mir&eacute; al espejo no es que tuviera la piel m&aacute;s firme y tersa, es que casi me la hab&iacute;a arrancado. De nuevo, no me acerques al abismo, que me tiro.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &quot;Hay demasiados esfuerzos, dinero y campañas invertidos en que tú y yo estemos comparándonos entre nosotras&quot;.                            </span>
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<div class="capitular">
<p>6.</p>
</div>
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        Hablando de consejos. Uno de mis preferidos es el de Dakota Johnson cuando le preguntaron por su secreto de belleza &mdash;buen&iacute;sima pregunta para el siglo XXI&mdash; y respondi&oacute;: dormir catorce horas seguidas. Risotada general en el vag&oacute;n de metro, lleno de gente apretujada, con el t&aacute;per vertido en el bolso a las ocho de la ma&ntilde;ana. Lo peor es que la segunda vez que la escuch&eacute; hablar del tema a&ntilde;adi&oacute; que beb&iacute;a un vaso de agua caliente cada ma&ntilde;ana. Al tercer d&iacute;a de levantarme arrastrando los pies y tener una arcada en la cocina mientras le&iacute;a los primeros mails, me pregunt&eacute;: &iquest;Para qu&eacute;? &iquest;Por qu&eacute; estoy haciendo todo esto?. Porque t&uacute; y yo sabemos que esas caras que vemos en la pantalla del m&oacute;vil son inalcanzables. Ese ideal de belleza dominante no es m&aacute;s que una suma de dinero, productos regalados, intervenciones car&iacute;simas y poqu&iacute;simo estr&eacute;s. No tienen arrugas en la frente porque hace a&ntilde;os que nada les hace fruncir el ce&ntilde;o. Ni sienten ni padecen. Mentira: padecer, padecen un rato. Pero por aquello de que para lucir hay que sufrir.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Me apareci&oacute; el otro d&iacute;a la noticia de que una de las<em> influencers </em>m&aacute;s famosas que tenemos por estos lares se hab&iacute;a sometido a una operaci&oacute;n est&eacute;tica complicadilla. La noticia no era la operaci&oacute;n, por supuesto, sino &ldquo;su honestidad&rdquo; al compartirlo. Vamos, que nos lo contaba todo por unos <em>likes.</em> La honradez consist&iacute;a en publicar v&iacute;deos y fotos que rozaban el cine de terror. Escup&iacute; el caf&eacute;. No he querido saber m&aacute;s, sent&iacute; pena por ella, por todas, por la idea de tumbarse en una camilla y dejar que te abran la cara para tensar tejidos, m&uacute;sculos y lo que sea que hay debajo la piel. Como cuando estiras el edred&oacute;n al hacer la cama, pero por dentro de tus orejas. Mira, me mareo solo de pensarlo.
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<div class="capitular">
<p>7.</p>
</div>
    </figure><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s perverso de todo es que esta industria ha decidido adaptar la ilusi&oacute;n de la belleza a todos los bolsillos. Es importante no dejar a nadie atr&aacute;s. La estandarizaci&oacute;n de la belleza ideal pasa por incluir a todo el mundo en la posibilidad de mejora: conseguir otra cara es posible con un cup&oacute;n de tres sesiones de fotorejuvenecimiento facial l&aacute;ser por 24,99&euro;. Y todo ello en una proliferaci&oacute;n de establecimientos s&oacute;rdidos que se multiplican en nuestras ciudades: negocios de est&eacute;tica sin apenas regulaci&oacute;n, titulaciones de dudosa procedencia y m&aacute;quinas no homologadas con muchas lucecitas (un l&aacute;ser siempre queda bien).
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">También podemos darle la vuelta a todo esto, y reírnos. Que de tan siniestro y perverso acabe dándonos pena. Que con cada imagen de una chica matándose a hacer pesas en el gimnasio o enseñando las cicatrices recientes de una operación, no nos quede otra que sentir compasión</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Da igual que sea bioestimulaci&oacute;n, ultrasonido, criolip&oacute;lisis, sesiones de Emsculpt, polinucle&oacute;tidos o liposonix (no s&eacute; ni qu&eacute; estoy diciendo, parecen los personajes de la pr&oacute;xima peli de Marvel, pero te aseguro que son ofertas reales de distintos centros). Da igual el tratamiento: todos se ofrecen en el mismo bajo sin ventilaci&oacute;n con una chica amabil&iacute;sima que, a mitad de sesi&oacute;n, dir&aacute;: <a href="https://open.spotify.com/episode/5Bgm6niUwf2s9hZt9AsJhr?si=545bf7f5aa1d4dc5&amp;nd=1&amp;dlsi=859d29c005cd4f27" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Guapa, con esto no va a ser suficiente&rdquo;</a>. Porque siempre hay una m&aacute;quina mejor, diez sesiones m&aacute;s &mdash;las buenas&mdash; y un c&oacute;ctel de vitaminas verdaderamente milagroso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mientras las celebridades se estiran la cara en cl&iacute;nicas con parquet, ventanales y paredes blancas, sus seguidoras creen que podr&aacute;n lograr algo similar si se meten en un traje de succi&oacute;n que &ldquo;moviliza los tejidos y la grasa&rdquo; en el local &lsquo;Mari Carmen, cl&iacute;nica sin dolor&rsquo; que han abierto debajo de su casa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo de esta industria que campa a sus anchas sin apenas supervisi&oacute;n entre lo que promete y que ofrece, deber&iacute;a acabar en los juzgados. Pero, mientras tanto, ah&iacute; estamos: cada segundo, una nueva mujer escribiendo en el buscador &ldquo;mesoterapia con relleno t&eacute;rmico para qu&eacute; sirve y cu&aacute;nto cuesta&rdquo;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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<div class="capitular">
<p>8.</p>
</div>
    </figure><p class="article-text">
        No s&eacute; c&oacute;mo sacarte del bucle porque hay demasiados esfuerzos, dinero y campa&ntilde;as invertidos en que t&uacute; y yo estemos compar&aacute;ndonos entre nosotras.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay una opci&oacute;n que es lanzar el m&oacute;vil al mar. No va a ocurrir. Tambi&eacute;n podemos darle la vuelta a todo esto, y re&iacute;rnos. Que de tan siniestro y perverso acabe d&aacute;ndonos pena. Que con cada imagen de una chica mat&aacute;ndose a hacer pesas en el gimnasio o ense&ntilde;ando las cicatrices recientes de una operaci&oacute;n, no nos quede otra que sentir compasi&oacute;n. Estar convencidas no solo de que no alcanzaremos ese ideal, sino de que lanzamos la toalla mucho antes. Y s&iacute;, lo s&eacute;, no somos inmunes. Quiz&aacute; en la pr&oacute;xima cena con amigas nos preguntaremos qui&eacute;n ser&aacute; la primera en operarse las bolsas de las ojeras. Y otra dir&aacute; que ha encontrado la crema definitiva y le pediremos que pase la foto por el grupo. Porque nos pasamos el rato hablando de otras caras a las que queremos parecernos. Pero es importante sacudirnos colectivamente esta inseguridad permanente. Aferrarnos a otros temas, otras conversaciones, a otros referentes. Que cuando tu amiga te diga que ha le&iacute;do sobre la importancia de tomar col&aacute;geno por las ma&ntilde;anas, pod&aacute;is re&iacute;ros y preguntar: &iquest;Para qu&eacute;? Si con esta botella de vino blanco que nos hemos bajado la deshidrataci&oacute;n facial solo puede ir a m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        P&aacute;satelo bien y bebe mucha agua. Poco m&aacute;s puedo decirte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Siempre tuya,
    </p><p class="article-text">
        Andrea
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01HRVXX6RKGY5EJKSGHGV2XDEK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Gumes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/no-paro-compararme-cuerpos-caras-maquillajes-veo-redes-salgo-bucle_129_13055557.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 Mar 2026 21:14:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["No paro de compararme con los cuerpos, las caras y los maquillajes que veo en redes, ¿cómo salgo del bucle?"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Belleza,Cirugía estética,cosméticos,Cosmética,Redes sociales,TikTok,Instagram,Consultorio]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ana Aizpun, psicóloga: “La soledad elegida no es un lujo ni un capricho, es casi una necesidad de higiene mental”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/ana-aizpun-psicologa-soledad-elegida-no-lujo-capricho-necesidad-higiene-mental-xp_1_13482073.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/65f691db-4163-4c07-b80d-290390b652a5_16-9-discover-aspect-ratio_default_1150341.jpg" width="4111" height="2312" alt="Ana Aizpun, psicóloga: “La soledad elegida no es un lujo ni un capricho, es casi una necesidad de higiene mental”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desear tiempo a solas es normal y saludable: muchas personas lo necesitan para recargar energías, reflexionar y sentirse bien consigo mismas</p><p class="subtitle">La psicóloga Rosana Pereira indica cómo cultivar la amistad: “La reciprocidad no es contar cuántas veces llama cada uno”</p></div><p class="article-text">
        Planear una cosa tras otra, llamar a alguien para quedar, organizar y llenar de actividades los fines de semana, incluso sentir una leve ansiedad en cuanto no tenemos nada que hacer ni ad&oacute;nde ir. Muchas veces nos encontramos buscando hacer cualquier cosa, menos estar solos. Estar ocupado y con gente es una insignia para muchas personas; ser productivo es parte de su personalidad. Pero, para otras muchas, tener unos minutos de soledad es una necesidad. Ante la sobrecarga de actividades y la sobreestimulaci&oacute;n est&aacute; la opci&oacute;n de estar solo, algo que a la mayor&iacute;a no nos han ense&ntilde;ado, pero que muchas personas s&iacute; anhelan.
    </p><h2 class="article-text">La importancia de aprender a estar a solas</h2><p class="article-text">
        &ldquo;La soledad elegida no es un lujo ni un capricho: es casi una necesidad de higiene mental, entendiendo como soledad la capacidad de estar a solas con uno mismo sin estimulaci&oacute;n&rdquo;, afirma <a href="https://aizpunpsicologia.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ana Aizpun</a>, psic&oacute;loga, que destaca que es importante hacer una distinci&oacute;n entre la soledad elegida y la no deseada. 
    </p><p class="article-text">
        Y s&iacute;, hay personas a las que les gusta tener un tiempo para estar solas, incluso les encanta. Lo aprecian porque les ofrece la oportunidad de recargar energ&iacute;as despu&eacute;s de estar un tiempo rodeadas de gente. A otras, les brinda la libertad de explorar sus intereses sin distracciones. Disfrutar de tiempo a solas puede ser adem&aacute;s una forma valiosa de conectar con uno mismo y cuidar nuestro bienestar. 
    </p><p class="article-text">
        Para algunas personas es importante &ldquo;poder estar a solas con sus propios pensamientos, sin consumir nada que provenga del pensamiento de otro. Ni series, ni m&uacute;sica, ni p&oacute;dcast, ni el m&oacute;vil de fondo. Solo estar&rdquo;, afirma Aizpun. Es completamente normal disfrutar de la soledad. Preferirla no significa que haya algo malo; de hecho, pasar tiempo a solas tiene muchos beneficios.
    </p><p class="article-text">
        Como explica la especialista, &ldquo;estos ratos, aunque sean breves, cumplen una funci&oacute;n muy concreta: nos ayudan a procesar emociones complejas, mejoran la resiliencia (nuestra capacidad para afrontar las dificultades) y son la base de cualquier proceso creativo m&iacute;nimamente profundo&rdquo;.  
    </p><p class="article-text">
        Para Aizpun, &ldquo;sin estos espacios de silencio es muy dif&iacute;cil tener claridad sobre lo que uno realmente siente, piensa o necesita. Y, cuando esos momentos desaparecen, lo que veo con frecuencia es un terreno mucho m&aacute;s f&eacute;rtil para la ansiedad, la baja tolerancia a la frustraci&oacute;n y la dependencia emocional&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Cuando estar a solas sienta bien</h2><p class="article-text">
        La soledad elegida y disfrutar de ella es algo m&aacute;s que una cuesti&oacute;n de personalidad. &ldquo;Se trata de una capacidad que, si no se ejercita, se atrofia&rdquo;, afirma Aizpun. Por tanto, no es una cuesti&oacute;n exclusiva de introversi&oacute;n o extroversi&oacute;n, es una realidad m&aacute;s compleja. &ldquo;Hay personas que desear&iacute;an tener m&aacute;s momentos de tranquilidad, de silencio y reflexi&oacute;n, pero por su momento vital o entorno, a veces no lo encuentran&rdquo;, explica Aizpun.
    </p><p class="article-text">
        Al tomarnos un breve descanso a solas, nuestro sistema nervioso, mente y cuerpo, pueden relajarse. La lista de beneficios que obtenemos al elegir pasar tiempo a solas es larga: desde una oportunidad para <a href="https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0311738" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">recargar energ&iacute;as</a>, a experimentar <a href="https://www.frontiersin.org/journals/psychology/articles/10.3389/fpsyg.2021.714518/full" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">crecimiento personal</a> y poder dedicar tiempo a conectar con nuestras emociones y creatividad.
    </p><p class="article-text">
        El deseo de pasar un rato a solas no es problem&aacute;tico, pese a que a menudo nos referimos a la soledad como algo negativo, ya que a lo largo de la historia se ha concebido como aislamiento, algo que inspira l&aacute;stima. Tampoco es exclusivo de las personas introvertidas, ni significa que haya aislamiento social ni que la persona lleve una vida solitaria. Algunas personas anhelan los momentos de soledad porque les aporta alegr&iacute;a, creatividad y paz. Otras porque las situaciones sociales les resultan abrumadoras, agotadoras o les generan ansiedad. 
    </p><p class="article-text">
        La soledad, por tanto, se est&aacute; reinventando. En la tranquilidad de un caf&eacute; de barrio, en largas caminatas solitarias o en noches sin pantallas. Cada vez m&aacute;s personas descubren que la soledad puede ser, para ellas, un acto de empoderamiento, incluso de liberaci&oacute;n. Lejos de connotar soledad, se redefine cada vez m&aacute;s como una decisi&oacute;n: tomar conscientemente tiempo y espacio para la reflexi&oacute;n, la renovaci&oacute;n y la concentraci&oacute;n. En una era hiperconectada y de est&iacute;mulos constantes, la soledad se est&aacute; convirtiendo en una estrategia de supervivencia y en una declaraci&oacute;n de lo que significa vivir bien. De ah&iacute; que, cuando no se dispone de ratos para estar solas, algunas personas lo echan en falta.
    </p><h2 class="article-text">Soledad para disfrutar de nuestra propia compa&ntilde;&iacute;a</h2><p class="article-text">
        Tener una relaci&oacute;n sana con la soledad es se&ntilde;al de madurez emocional positiva. La capacidad de sentirse c&oacute;modo a solas, sin experimentar angustia, es un signo de buena salud mental. Significa que uno puede disfrutar de su propia compa&ntilde;&iacute;a y usa ese tiempo para reflexionar o simplemente para descansar sin presiones sociales. Y esto es necesario para muchas de ellas.
    </p><p class="article-text">
        Algunas <a href="https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0267185" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaciones</a> determinan que las personas que buscan la soledad por motivos personales tienden a usar ese tiempo para la autorregulaci&oacute;n, el autoconocimiento y el disfrute genuino. Es m&aacute;s, describen la soledad como un espacio libre de vigilancia social donde pueden participar en actividades elegidas sin sentirse presionadas ni juzgadas.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; algunas personas necesitan momentos de soledad? De acuerdo con esta <a href="https://www.rochester.edu/newscenter/college-freshmen-need-alone-time-373042/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n</a>, los d&iacute;as en que las personas pasan tiempo a solas experimentan una reducci&oacute;n dr&aacute;stica en los niveles de estr&eacute;s y un incremento en la satisfacci&oacute;n de su autonom&iacute;a. De hecho, los investigadores revelan que el cerebro busca la soledad de forma biol&oacute;gica para liberarse de las presiones externas y recuperar su autenticidad.
    </p><p class="article-text">
        La necesidad de estar solo estar&iacute;a relacionada tambi&eacute;n, y seg&uacute;n esta investigaci&oacute;n publicada en <a href="https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0267185" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">PLOS One</a>, con la autonom&iacute;a disposicional. O, lo que es lo mismo, en la capacidad de ciertas personas para regular sus emociones y decisiones desde su interior, sin depender de est&iacute;mulos o validaci&oacute;n externa.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo encontrar estos momentos de soledad</h2><p class="article-text">
        No es f&aacute;cil, en una sociedad hiperconectada e hipermotivada, encontrar estos momentos de soledad. &ldquo;Mi recomendaci&oacute;n es empezar por algo muy peque&ntilde;o y concreto: practicar la soledad como quien practica un h&aacute;bito, no como una gran experiencia m&iacute;stica: sentarse diez minutos al d&iacute;a sin mirar el m&oacute;vil, sin leer nada, sin escuchar nada. Solo observar los propios pensamientos y tolerar la incomodidad que eso genera al principio&rdquo;, afirma Aizpun.
    </p><p class="article-text">
        Una de las claves es encontrar el punto justo, un equilibrio adecuado entre estos momentos de soledad y el aislamiento. El objetivo no es forzarse a interactuar con otras personas constantemente si no es lo que uno necesita. Tampoco de aislarse hasta el punto de perderse conexiones significativas. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No hace falta que sea una meditaci&oacute;n formal: puede ser un paseo sin m&oacute;vil, cocinar sin m&uacute;sica ni p&oacute;dcast de fondo, o simplemente dejar que un trayecto en metro sea eso, un trayecto, en lugar de rellenarlo con una pantalla&rdquo;, explica la psic&oacute;loga. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo podemos saber que el tiempo que pasamos a solas es saludable? Lo sabremos cuando nos deja renovados, m&aacute;s creativos y listos para reconectar con los dem&aacute;s, cuando elegimos la soledad para disfrutarla, reflexionar o relajarnos. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/ana-aizpun-psicologa-soledad-elegida-no-lujo-capricho-necesidad-higiene-mental-xp_1_13482073.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 02 Sep 2026 14:10:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ana Aizpun, psicóloga: “La soledad elegida no es un lujo ni un capricho, es casi una necesidad de higiene mental”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Soledad,Bienestar emocional,Salud mental,Inteligencia emocional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La psicóloga Rosana Pereira indica cómo cultivar la amistad: “La reciprocidad no es contar cuántas veces llama cada uno”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/psicologa-rosana-pereira-indica-cultivar-amistad-reciprocidad-contar-cuantas-veces-llama-xp_1_13470926.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/44464024-6a2d-4d82-93c5-1d6dff9ff272_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149969.jpg" width="5669" height="3189" alt="La psicóloga Rosana Pereira indica cómo cultivar la amistad: “La reciprocidad no es contar cuántas veces llama cada uno”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La especialista aclara que este tipo de vínculos no se nutren de grandes promesas, sino de generosidad sincera y pequeños gestos del día a día </p><p class="subtitle">Una psicóloga explica cómo recuperar la confianza en una relación tras un engaño: “No es solo pedir perdón, debe mostrarse un cambio coherente”</p></div><p class="article-text">
        La amistad est&aacute; constantemente presente en las conversaciones, en la cultura que se consume a trav&eacute;s de canciones, libros, series o pel&iacute;culas, y en la sociedad hiperconectada del <em>like</em> y los mensajes de WhatsApp, pero aun as&iacute;, en el d&iacute;a a d&iacute;a nunca parece haber tiempo suficiente para dedicarle a nuestros amigos ni cultivar <a href="https://www.eldiario.es/era/amigos-30-funciona-hora-crear-nuevos-lazos_1_12960029.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nuevas amistades</a>. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El uso tan frecuente de la palabra cultivar para referirnos a la amistad ya nos est&aacute; dando una idea de que son necesarios los cuidados frecuentes para que pueda florecer&rdquo;, apunta la psic&oacute;loga Rosana Pereira Davila, codirectora de <a href="https://www.haztua.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Hazt&uacute;a Psicolog&iacute;a Positiva</a>. &ldquo;No podemos plantar la semilla y sentarnos a esperar a que crezca&rdquo;, a&ntilde;ade a la analog&iacute;a. 
    </p><h2 class="article-text">La trampa del &lsquo;a ver si quedamos&rsquo;</h2><p class="article-text">
        El verdadero valor de la amistad, para la psic&oacute;loga, est&aacute; en la cotidianidad de los afectos y no en grandes gestos o celebraciones. &ldquo;Son mucho m&aacute;s valiosos los peque&ntilde;os gestos frecuentes como llamar para preguntar &lsquo;qu&eacute; tal el tema que me comentaste el otro d&iacute;a&rsquo; o &lsquo;te env&iacute;o este art&iacute;culo porque es justo lo que estuvimos hablando&rsquo;... Los peque&ntilde;os gestos le demuestran a la otra persona que es importante para nosotros y que nos acordamos de ella, aunque no estemos presentes&rdquo;, destaca Pereira Davila, que cree que &ldquo;llamar de cumplea&ntilde;os en cumplea&ntilde;os hace que una relaci&oacute;n pase de una amistad a un compromiso social&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En la juventud, los amigos forman parte natural del d&iacute;a a d&iacute;a, lo que hace que reservar tiempo para ellos sea casi innecesario, pero con la madurez, la competencia por nuestra atenci&oacute;n suele multiplicarse. El resultado es un eterno aplazamiento de la amistad, bajo la tan manida f&oacute;rmula de &ldquo;a ver si quedamos un d&iacute;a&rdquo;, que puede congelar durante meses las relaciones. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<a href="https://www.eldiario.es/era/cultura-quedar-ponerse-dia-amigos-no-compartimos-vida-resumimos_1_12791667.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Si no hacemos tiempo</a>, nunca lo tenemos&rdquo;, asegura la experta. &ldquo;La pr&oacute;xima vez que te encuentres con un amigo con el que te apetezca realmente pasar un buen rato, sacad la agenda y poned un d&iacute;a que a los dos os vaya bien&rdquo;, es su recomendaci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">La contabilidad emocional y otros errores</h2><p class="article-text">
        Uno de los mayores errores en las relaciones que destaca la experta es la exigencia de reciprocidad inmediata y exacta. &ldquo;Si esperamos que cada vez que yo llamo el otro me deba una llamada, nos estamos cargando la relaci&oacute;n&rdquo;, se&ntilde;ala Pereira Davila, al forzar un intercambio tan calculado, ya que &ldquo;hay personas que son m&aacute;s proactivas, que suelen ser m&aacute;s &lsquo;iniciadoras&rsquo;, las que siempre proponen planes y quedadas, pero aqu&iacute; influye la personalidad de cada cual&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n es oportuno tener en cuenta que a veces las personas se desconectan temporalmente debido a cargas laborales, enfermedades o crisis personales. &ldquo;La reciprocidad no es llevar la contabilidad de cu&aacute;ntas veces llama cada uno, sino c&oacute;mo nos sentimos en esa relaci&oacute;n, si sentimos que las dos partes estamos aportando, aunque sea de diferentes maneras&rdquo;, aclara la psic&oacute;loga, que ve m&aacute;s importante la reacci&oacute;n de la otra persona a nuestra llamada, si responde con ilusi&oacute;n o siempre con excusas, que el hecho de que tome o no la iniciativa de llamar.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente, entre los errores comunes que se cometen, la experta destaca una lista de peque&ntilde;os descuidos constantes como cancelar planes sistem&aacute;ticamente, llamar solo cuando necesitamos algo, no tener inter&eacute;s por c&oacute;mo est&aacute; o las cosas que le pasan a la otra persona, minimizar sus problemas, no interesarnos por sus logros, o incluso envidiarlos, y competir. &ldquo;Es decir, hacer a los dem&aacute;s cualquier cosa que no nos gustar&iacute;a que nos hicieran a nosotros&rdquo;, resume.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a revivir una amistad que se ha enfriado, Pereira Davila apuesta por la acci&oacute;n directa: con un mensaje o una llamada. No obstante, advierte de que debemos gestionar las expectativas y &ldquo;estar preparados para enfrentar lo inc&oacute;modo que puede resultar que no quieran saber nada de nosotros o que se muestren fr&iacute;os o con poco entusiasmo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, para la psic&oacute;loga vale la pena correr el riesgo. &ldquo;No hacer nada por miedo al rechazo puede hacer que perdamos la posibilidad de recuperar a esa persona que fue importante en nuestra vida&rdquo;, concluye.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/psicologa-rosana-pereira-indica-cultivar-amistad-reciprocidad-contar-cuantas-veces-llama-xp_1_13470926.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 30 Aug 2026 06:59:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La psicóloga Rosana Pereira indica cómo cultivar la amistad: “La reciprocidad no es contar cuántas veces llama cada uno”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Amistad,Bienestar emocional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una psicóloga explica cómo recuperar la confianza en una relación tras un engaño: “No es solo pedir perdón, debe mostrarse un cambio coherente”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/terapeuta-explica-recuperar-confianza-relacion-engano-pedir-perdon-cambio-coherente-xp_1_13463133.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d51a5218-24cf-4d8e-9596-0ab390f2103f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una psicóloga explica cómo recuperar la confianza en una relación tras un engaño: “No es solo pedir perdón, debe mostrarse un cambio coherente”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La terapeuta Diana Sánchez confirma que superar una traición es un proceso activo y explica por qué la honestidad total es la única vía</p><p class="subtitle">Mireia Font, psicóloga: “La confianza consiste en observar si la otra persona es coherente y respeta nuestros límites”</p></div><p class="article-text">
        La p&eacute;rdida de confianza en una relaci&oacute;n, ya sea a ra&iacute;z de un sentimiento de enga&ntilde;o, una traici&oacute;n o una decepci&oacute;n, puede llegar a remover los cimientos de la propia seguridad personal. La pregunta a la que se enfrentan los psic&oacute;logos en terapia ante este escenario es inevitable: &iquest;se puede volver a confiar o dar una segunda oportunidad es negarse a afrontar el final de la relaci&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;S&iacute;, es posible recuperar la <a href="https://www.eldiario.es/era/mireia-font-psicologa-confianza-consiste-observar-si-persona-coherente-respeta-limites-xp_1_13446814.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">confianza</a> y la evidencia cient&iacute;fica lo respalda; en terapia de pareja trabajamos habitualmente con parejas que han pasado estas situaciones y vemos c&oacute;mo s&iacute; se puede mejorar y trabajar&rdquo;, asegura Diana S&aacute;nchez, directora de <a href="https://psicologosentorrelodones.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Psic&oacute;logas en Torrelodones</a><a href="https://psicologosentorrelodones.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">,</a> sex&oacute;loga y terapeuta de pareja. &ldquo;Es m&aacute;s, a veces puede ser una oportunidad de crecimiento de la pareja&rdquo;, enfatiza.
    </p><p class="article-text">
        Antes de embarcarse en el proceso de darse una segunda oportunidad, S&aacute;nchez destaca la importancia de llevar a cabo un ejercicio de honestidad total y cuestionar la motivaci&oacute;n: &ldquo;&iquest;Quiero intentarlo por amor o es por otros motivos como inquietudes econ&oacute;micas, miedo a la soledad, miedo al juicio externo o sentir que esto es un fracaso personal?&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        No se trata &uacute;nicamente de si se quiere a la otra persona, &ldquo;tambi&eacute;n de preguntarse si voy a poder enfrentarme a las dificultades de intentar seguir con la persona porque es un proceso dif&iacute;cil y necesitamos sentir que podemos con ello&rdquo;, apunta la psic&oacute;loga, que considera fundamental analizar si se trata de un hecho aislado o un patr&oacute;n de conducta recurrente en la relaci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo se reconstruye una relaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Para reconstruir la confianza se requiere tiempo y arquitectura de los hechos. &ldquo;No es solo pedir perd&oacute;n, es que la persona muestre que realmente hay un cambio coherente y continuado en el tiempo&rdquo;, explica la especialista. &ldquo;En caso de una infidelidad, una de las primeras premisas es que la persona que ha sido infiel rompa todo contacto con la tercera persona y asuma la responsabilidad de la misma, sin ambig&uuml;edades, ni intentando culpabilizar a la persona enga&ntilde;ada&rdquo;, se&ntilde;ala S&aacute;nchez, que insiste en que la persona que ha roto el pacto debe mostrar &ldquo;empat&iacute;a afectiva&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, la persona herida se enfrenta a un torbellino de &ldquo;inseguridad, estar hiperalerta, pensamientos intrusivos y ansiedad&rdquo;, comenta la psic&oacute;loga como reacciones comunes esperables. Su recomendaci&oacute;n es no reprimir las preguntas, aunque sean recurrentes, ya que buscan calmar la ansiedad sobre la posibilidad de que el da&ntilde;o se repita. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tambi&eacute;n es recomendable que la persona herida trabaje en s&iacute; misma, en fomentar otros v&iacute;nculos, no dejar de cuidar de s&iacute; misma es fundamental&rdquo;, a&ntilde;ade la terapeuta, que anima a &ldquo;buscar apoyo fuera y con personas de su c&iacute;rculo de confianza y/o terapia individual para recuperar su autoestima&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Los errores que evitar, seg&uacute;n la terapeuta</h2><p class="article-text">
        Uno de los errores m&aacute;s frecuentes de las parejas, seg&uacute;n S&aacute;nchez, es la urgencia por pasar p&aacute;gina y actuar como si nada hubiera pasado, una actitud que &ldquo;impide procesar las emociones y deja asuntos sin resolver&rdquo;. &ldquo;Olvidar no exige cambios ni reflexi&oacute;n; es solo mirar a otro lado. En la reconstrucci&oacute;n hay reparaci&oacute;n; en el olvido, no, y pueden quedar emociones estancadas como el resentimiento o deseos de hacer da&ntilde;o&rdquo;, valora la especialista.
    </p><p class="article-text">
        En el otro extremo se encuentra el error de la &ldquo;hipervigilancia constante&rdquo; y la petici&oacute;n continua de pruebas, como la localizaci&oacute;n continuada a trav&eacute;s de la <a href="https://www.eldiario.es/era/si-apago-novia-igual-piensa-enganando-auge-parejas-comparten-localizacion-movil_1_12520551.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ubicaci&oacute;n del m&oacute;vil</a>. &ldquo;Esto puede aliviar en un principio, pero terminar convirti&eacute;ndose en algo que sabotee la relaci&oacute;n porque poco a poco deber&iacute;amos ir reconstruyendo ciertas pautas de confianza&rdquo;, en palabras de S&aacute;nchez.
    </p><p class="article-text">
        Regenerar ese v&iacute;nculo de seguridad no es un proceso lineal, la especialista aclara que puede haber retrocesos, avances o estancamientos. &ldquo;En terapia yo siempre explico que una infidelidad es un proceso similar a un duelo: hemos perdido, por decirlo de alguna forma, la percepci&oacute;n de seguridad en la pareja, ha cambiado nuestra relaci&oacute;n tal y como la conoc&iacute;amos&rdquo;, compara la psic&oacute;loga. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los duelos, de media, se tardan en superar unos 12 meses, por lo que yo dir&iacute;a que el proceso podr&iacute;a ser de entre un m&iacute;nimo de 4 o 6 meses a 12 o 18 meses. Tambi&eacute;n la literatura cient&iacute;fica habla de un proceso que puede durar de varios meses hasta m&aacute;s de un a&ntilde;o&rdquo;, advierte. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es una herida de apego muy profunda y, por lo tanto, descoloca a casi cualquier persona&rdquo;, concluye S&aacute;nchez, que incide en que la meta no es volver a la relaci&oacute;n anterior, sino construir una nueva con la honestidad como base con paciencia, coherencia y, en muchos casos, con ayuda profesional.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/terapeuta-explica-recuperar-confianza-relacion-engano-pedir-perdon-cambio-coherente-xp_1_13463133.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 25 Aug 2026 08:35:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una psicóloga explica cómo recuperar la confianza en una relación tras un engaño: “No es solo pedir perdón, debe mostrarse un cambio coherente”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Relaciones,Terapia,Salud,Bienestar emocional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Farmear aura: en qué consiste la tendencia viral que está por todas partes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/farmear-aura-consiste-tendencia-viral-partes_1_13463278.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/eaf3796f-72e9-4069-9c40-ea755c40451f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1320y520.jpg" width="1200" height="675" alt="Farmear aura: en qué consiste la tendencia viral que está por todas partes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nacida del mundo de los videojuegos, esta expresión se usa para hablar de la imagen que proyecta alguien y ha derivado incluso en una competición</p><p class="subtitle">Qué hay detrás de la supuesta caída de los influencers: “Viven en la desconexión social”</p></div><p class="article-text">
        Cada cierto tiempo, las redes sociales incorporan nuevas expresiones que empiezan a repetirse en v&iacute;deos, comentarios y publicaciones hasta hacerse reconocibles para buena parte de los usuarios. TikTok es una de las plataformas donde este tipo de t&eacute;rminos se extiende con mayor rapidez, especialmente cuando comienza a utilizarse en situaciones muy diferentes, mientras el resto de usuarios se preguntan cada vez m&aacute;s por su verdadero significado.
    </p><p class="article-text">
        Una de esas f&oacute;rmulas que ha ganado presencia recientemente es &ldquo;farmear aura&rdquo;. La expresi&oacute;n aparece cada vez con m&aacute;s frecuencia en contenidos protagonizados por usuarios j&oacute;venes y se ha incorporado tambi&eacute;n a conversaciones y comentarios dentro de las plataformas en los que los usuarios valoran la impresi&oacute;n que transmite alguien en una situaci&oacute;n concreta.
    </p><p class="article-text">
        Como ocurre con otras tendencias nacidas en internet, su significado se ha ido ampliando a medida que aumentaba su popularidad. Lo que empez&oacute; como una manera informal de hablar sobre la actitud o el carisma de una persona puede encontrarse ahora en memes, v&iacute;deos y publicaciones de todo tipo. Para entender c&oacute;mo funciona esta expresi&oacute;n conviene separar primero los dos conceptos que la forman y despu&eacute;s ver c&oacute;mo se ha extendido su uso. 
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; significa &ldquo;farmear aura&rdquo;</h2><p class="article-text">
        La primera parte de la expresi&oacute;n procede del vocabulario de los videojuegos. &ldquo;Farmear&rdquo; deriva del ingl&eacute;s <em>farm</em>, relacionado con la idea de cultivar, y dentro de este &aacute;mbito se utiliza para referirse a la repetici&oacute;n de determinadas acciones con el objetivo de ir consiguiendo recursos, experiencia u otras recompensas. En lugar de obtenerlo todo de una vez, se trata de acumular poco a poco mediante una misma mec&aacute;nica.
    </p><p class="article-text">
        Al trasladarse este verbo a las redes sociales, aquello que se acumula deja de ser algo real. El &ldquo;aura&rdquo; se utiliza de manera informal para hablar de esa presencia particular que puede transmitir una persona y que otros relacionan con su seguridad, estilo o carisma. &ldquo;Farmear aura&rdquo; consiste, por tanto, en hacer algo que provoca que esa percepci&oacute;n mejore ante quienes est&aacute;n observando.
    </p><p class="article-text">
        La expresi&oacute;n funciona como si existiera una puntuaci&oacute;n imaginaria. Una respuesta dada con seguridad, una reacci&oacute;n que recibe aprobaci&oacute;n o una escena en la que alguien sale especialmente bien parado pueden entenderse como una forma de ganar aura. De ah&iacute; que entre los usuarios m&aacute;s j&oacute;venes sean habituales comentarios que atribuyen m&aacute;s o menos &ldquo;aura&rdquo; a una persona seg&uacute;n lo que acaba de hacer. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n puede ocurrir lo contrario. Si alguien protagoniza un momento inc&oacute;modo, falla al intentar impresionar o queda en una situaci&oacute;n poco favorable, se interpreta que pierde parte de esa puntuaci&oacute;n ficticia. En algunos espacios de internet incluso aparece el t&eacute;rmino &ldquo;laura&rdquo; como una broma relacionada con esa p&eacute;rdida.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo ha llegado hasta aqu&iacute; esta tendencia viral</h2><p class="article-text">
        La expansi&oacute;n de &ldquo;farmear aura&rdquo; se entiende dentro de la manera en la que TikTok e Instagram convierten determinadas palabras en referencias compartidas. Una expresi&oacute;n puede empezar apareciendo en unos pocos v&iacute;deos, repetirse despu&eacute;s en comentarios y terminar utiliz&aacute;ndose en contextos muy distintos sin que sea necesario explicar continuamente qu&eacute; quiere decir.
    </p><p class="article-text">
        En este caso, el t&eacute;rmino ha dejado de estar vinculado &uacute;nicamente a situaciones en las que alguien intenta parecer especialmente seguro o llamar la atenci&oacute;n. Tambi&eacute;n puede aparecer como respuesta a una publicaci&oacute;n, como comentario entre amigos o para describir una escena cotidiana. Su significado es lo bastante flexible como para aplicarse pr&aacute;cticamente a cualquier momento en el que la actitud de una persona provoque alg&uacute;n tipo de reacci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Este funcionamiento se parece al de otros c&oacute;digos que se popularizan entre los usuarios m&aacute;s j&oacute;venes y terminan formando parte del lenguaje habitual dentro de las plataformas. El &ldquo;six seven&rdquo; es uno de los ejemplos recientes que aparecen tambi&eacute;n en este tipo de contenidos. En muchos casos, el significado depende menos de una definici&oacute;n concreta que de conocer previamente la referencia y saber cu&aacute;ndo se utiliza.
    </p><p class="article-text">
        La expresi&oacute;n ha terminado pasando adem&aacute;s de los v&iacute;deos cortos a otros formatos. Puede encontrarse en stories, memes, publicaciones o conversaciones sin que exista ning&uacute;n reto detr&aacute;s. M&aacute;s que una actividad con unas normas establecidas, &ldquo;farmear aura&rdquo; se ha asentado como una forma informal de valorar la imagen que transmite alguien en un momento determinado.
    </p><h2 class="article-text">Las batallas, la parte m&aacute;s anecd&oacute;tica del fen&oacute;meno</h2><p class="article-text">
        La popularidad del t&eacute;rmino ha hecho que tambi&eacute;n salga de las pantallas. Una de sus derivaciones m&aacute;s visibles son las llamadas &ldquo;batallas de aura&rdquo;, encuentros en los que dos participantes se sit&uacute;an frente a frente mientras otras personas los rodean y siguen lo que ocurre. No hay contacto f&iacute;sico y el enfrentamiento se basa principalmente en la actitud y en la forma de reaccionar ante el rival.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DcWZWSxioY7/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Durante estas citas se suceden poses, movimientos, pasos de baile y referencias que circulan habitualmente por TikTok. Entre ellas puede aparecer el &ldquo;six seven&rdquo;, utilizado como uno de los c&oacute;digos reconocibles dentro de estas grabaciones. Los participantes intentan causar m&aacute;s impacto que la otra persona recurriendo a gestos y memes que el p&uacute;blico identifica con facilidad.
    </p><p class="article-text">
        Las convocatorias se han organizado y difundido a trav&eacute;s de la propia plataforma y han ganado presencia especialmente en Latinoam&eacute;rica. El formato tambi&eacute;n ha empezado a aparecer en espacios p&uacute;blicos en Espa&ntilde;a. A Coru&ntilde;a ya ha acogido una batalla de este tipo, una muestra de c&oacute;mo una tendencia desarrollada en redes sociales puede acabar traslad&aacute;ndose a encuentros presenciales.
    </p><p class="article-text">
        Estas competiciones, sin embargo, representan solo una parte concreta del fen&oacute;meno y no son imprescindibles para entender el significado de &ldquo;farmear aura&rdquo;. El uso m&aacute;s habitual sigue estando en v&iacute;deos, comentarios y conversaciones, donde sirve para valorar en clave de broma la seguridad, el carisma o la presencia que transmite alguien. Las batallas son una consecuencia m&aacute;s visible de su popularidad, mientras que la expresi&oacute;n contin&uacute;a utiliz&aacute;ndose sobre todo en situaciones cotidianas dentro de las redes sociales. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Edu Molina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/farmear-aura-consiste-tendencia-viral-partes_1_13463278.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 24 Aug 2026 12:06:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[TikTok,Instagram,Redes sociales,Internet]]></media:keywords>
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