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    <title><![CDATA[elDiario.es - Era]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Era]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Por qué saber cómo se llama el gato de un desconocido en Instagram está arruinando tu salud mental]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/llama-gato-desconocido-instagram-arruinando-salud-mental_1_13381839.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3ff31e9a-67ca-4e60-8039-b39e0def5ac2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x690y202.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué saber cómo se llama el gato de un desconocido en Instagram está arruinando tu salud mental"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El fenómeno de las relaciones parasociales y la saturación de datos cotidianos sobre la vida de gente apenas conocida en redes obliga a los usuarios a replantearse el volumen de personas a las que siguen</p><p class="subtitle">'Friend bombing': la trampa de las nuevas amistades que pasan bruscamente de la intimidad e idealización al silencio</p></div><p class="article-text">
        David tiene 38 a&ntilde;os, vive en Barcelona y confiesa que, a veces, se descubre a s&iacute; mismo sintiendo una desconcertante familiaridad hacia personas que apenas conoce en la vida real. A algunos no los ha visto nunca, pero sabe c&oacute;mo se llaman sus hijos o conoce al dedillo las rutinas de sus mascotas. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pueden ser amigos de amigos, pero lo s&eacute; todo sobre ellos&rdquo;, explica de entrada. &ldquo;Son informaciones tan aleatorias que a veces me pregunto por qu&eacute; demonios s&eacute; a d&oacute;nde se va a ir de vacaciones esa persona, cuando ni siquiera deber&iacute;a saber que existe&rdquo;. Su experiencia no es un caso aislado, sino un s&iacute;ntoma de un uso de las redes sociales que las (y nos) est&aacute; haciendo colapsar.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Pero, &iquest;usted qui&eacute;n es?&rdquo;</h2><p class="article-text">
        El ecosistema de plataformas como Instagram ha transformado radicalmente nuestro horizonte relacional. Lo que comenz&oacute; como una herramienta para mantenerse en contacto con nuestro c&iacute;rculo cercano de familiares y amigos se ha convertido en un escaparate saturado de perfiles que la sociolog&iacute;a empieza a definir bajo nuevos conceptos. 
    </p><p class="article-text">
        David estima que entre el 60 y el 70% de las cuentas que aparecen en su pantalla pertenecen a personas que &ldquo;pasaban por ah&iacute;&rdquo;, perfiles que no entran en la categor&iacute;a de amigos, familiares o conocidos. Tambi&eacute;n es cierto que, personalmente, no siente que le afecte much&iacute;simo debido a que su uso de Instagram consiste en &ldquo;ponerme ah&iacute; a chafardear y ya est&aacute;&rdquo;, comenta, reconociendo tambi&eacute;n que de vez en cuando prefiere &ldquo;silenciar a la gente si veo que me sale demasiado&rdquo;. Pero esta acumulaci&oacute;n de impactos visuales genera un ruido constante en el d&iacute;a a d&iacute;a que acaba haciendo mella. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A veces me pregunto por qué demonios sé a dónde se va a ir de vacaciones esa persona, cuando ni siquiera debería saber que existe</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">David</span>
                                        <span>—</span> 38 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Irene, de Madrid, 35 a&ntilde;os, comparte una perspectiva todav&iacute;a peor, ya que calcula que apenas un 10% o un 20% de sus seguidos son personas con las que realmente hace vida. &ldquo;El resto se compone de marcas, creadores de contenido y ese tipo de gente que pasaba por ah&iacute;&rdquo;, reflexiona con cierta resignaci&oacute;n. &ldquo;Bastante triste en realidad&rdquo;, reflexiona.
    </p><h2 class="article-text">El hombre (o la mujer) que sab&iacute;a demasiado</h2><p class="article-text">
        &ldquo;S&eacute; que el hijo de una persona con la que no hablo nunca est&aacute; a punto de cumplir los dos a&ntilde;os, y que otra se cas&oacute; en Ibiza y va todos los a&ntilde;os all&iacute; a celebrar su aniversario&rdquo;, relata Irene para ilustrar el volumen de datos irrelevantes que almacena su memoria. 
    </p><p class="article-text">
        En su caso, la exposici&oacute;n continua a las trayectorias vitales ajenas, que en muchos casos muestran vidas id&iacute;licas sin necesidad de ser perfiles profesionales, genera un impacto directo en su percepci&oacute;n de la propia existencia. &ldquo;Aparte de los temas relacionados con la dismorfia, sigo a muchas personas que tienen una vida alucinante y pienso: &lsquo;y yo aqu&iacute; encerrada en la misma oficina todos los d&iacute;as&rsquo;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Este fen&oacute;meno adquiere tintes m&aacute;s complejos cuando los datos compartidos entran en terrenos de extrema gravedad o intimidad. La propia Irene recuerda haberse enterado de los problemas de salud de una chica que conoci&oacute; de manera casual en una fiesta y con la que habl&oacute; cinco minutos: &ldquo;Me enter&eacute; despu&eacute;s por su Instagram de que ten&iacute;a c&aacute;ncer y de una serie de historias muy complejas. Me sent&iacute; muy rara&rdquo;, confiesa.
    </p><p class="article-text">
        En otros casos, la interacci&oacute;n nace y muere en aplicaciones de citas: &ldquo;Hay personas a las que conoc&iacute; por Tinder, con las que intercambi&eacute; el perfil de Instagram y a las que nunca he visto en persona, pero hoy s&eacute; que se han comprado una casa o que van a tener un hijo&rdquo;, cuenta Irene. Esta sobreinformaci&oacute;n activa de manera inevitable preguntas sobre el propio progreso vital y la velocidad a la que avanza el tiempo. &ldquo;Te hace pensar si est&aacute;s haciendo las cosas que te&oacute;ricamente, por edad, te toca hacer&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La falsa familiaridad y el espejo deformado</h2><p class="article-text">
        El an&aacute;lisis profesional de estos comportamientos revela consecuencias psicol&oacute;gicas profundas. <a href="https://www.instagram.com/marc.masip/?hl=es" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marc Masip,</a> psic&oacute;logo, experto en adicci&oacute;n a las nuevas tecnolog&iacute;as y director del Instituto de Psicolog&iacute;a <a href="https://www.programadesconecta.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Desconect@,</a> se&ntilde;ala que seguir a una cantidad ingente de personas a las que no se conoce en el plano real da lugar a una falsa familiaridad. &ldquo;Nuestro cerebro registra datos &iacute;ntimos como d&oacute;nde vive, d&oacute;nde come, con qui&eacute;n sale, qu&eacute; hace o qu&eacute; le duele a esa persona&rdquo;, advierte el terapeuta &ldquo;y, como consecuencia, empiezas a tratarla como si formara parte de tu propio entorno social cuando esto no es as&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Otro punto problem&aacute;tico es c&oacute;mo altera la construcci&oacute;n de la identidad, especialmente en los adolescentes&rdquo;, advierte el terapeuta. &ldquo;Provoca que uno edifique su personalidad imitando fragmentos de otros, ya sea la ropa, los valores, la est&eacute;tica o el estilo de vida. Se pasa de una fase de inspiraci&oacute;n al deseo directo de ser o actuar exactamente como la otra persona&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text"> Hay personas a las que conocí por Tinder, con las que intercambié el perfil de Instagram y a las que nunca he visto en persona, pero hoy sé que se han comprado una casa o que van a tener un hijo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Irene</span>
                                        <span>—</span> 35 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esto, seg&uacute;n Masip, genera un aumento de la comparaci&oacute;n constante, lo cual es muy peligroso en pacientes con trastornos de la conducta alimentaria y afecta directamente a la autoestima, a la seguridad corporal y a las expectativas sociales, econ&oacute;micas o de &eacute;xito, alterando la sensaci&oacute;n de val&iacute;a sobre lo que uno es.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Existe adem&aacute;s una dependencia emocional importante que, aunque no responda a una relaci&oacute;n real, puede llegar en casos extremos a hacer que tu estado de &aacute;nimo var&iacute;e seg&uacute;n lo que ves en la pantalla, como si se tratara de un amigo o un familiar&rdquo;, contin&uacute;a Masip. &ldquo;Evidentemente, esto te lleva a tener menos vida real; est&aacute;s m&aacute;s conectado a esa ficci&oacute;n y menos a ti mismo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Por &uacute;ltimo, estas din&aacute;micas debilitan tambi&eacute;n el criterio propio. Nos falta preguntarnos qui&eacute;nes somos nosotros mismos en lugar de limitarnos a pensar como el referente de turno debido a una falsa idolatrizaci&oacute;n&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        El verdadero problema radica en que nuestro cerebro procesa a estos perfiles como parte de nuestra propia vida, generando una intimidad sin relaci&oacute;n que a menudo deriva en una profunda sensaci&oacute;n de soledad. &ldquo;Yo realmente pienso que tengo una vida social plena cuando, en realidad, estoy solo mirando una pantalla&rdquo;, recalca Masip.
    </p><h2 class="article-text">El l&iacute;mite del cuidado relacional</h2><p class="article-text">
        Desde una perspectiva sociol&oacute;gica, la doctora Liliana Arroyo Moliner, directora de la <a href="https://www.esade.edu/faculty-research/en/institute-social-innovation/research/soredi" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">C&aacute;tedra de Innovaci&oacute;n Digital Socialmente Responsable</a> de Esade, analiza c&oacute;mo el modelo actual distorsiona las teor&iacute;as cl&aacute;sicas de la comunicaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os sesenta, Mark Granovetter teoriz&oacute; sobre los v&iacute;nculos d&eacute;biles como puentes oportunos hacia nuevas informaciones y mundos sociales. Sin embargo, la arquitectura actual de plataformas como Instagram dista mucho de ese concepto, pues una proporci&oacute;n muy alta del contenido est&aacute; condicionada por la publicidad y la retroalimentaci&oacute;n de las propias inseguridades del usuario. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ya no consumimos vidas plenas de desconocidos, sino que consumimos una puesta en escena de nuestras propias carencias y anhelos truncados, devuelta en formato anuncio o <em>influencer</em>&rdquo;, argumenta Arroyo. &ldquo;Es una vuelta de tuerca perversa: el sistema no nos conecta con la diversidad del mundo, nos devuelve una versi&oacute;n comercializada de nuestras propias inseguridades. Y cuando, de vez en cuando, aparece una cara medio desconocida, lo que se activa no es un v&iacute;nculo d&eacute;bil sano, sino una relaci&oacute;n parasocial: nos vinculamos emocionalmente con la ilusi&oacute;n que ese perfil (o esa marca detr&aacute;s) nos est&aacute; vendiendo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Arroyo recurre a una imagen anal&oacute;gica para explicar la saturaci&oacute;n: en una comida en casa con diez personas es posible mirar a los ojos a cada invitado, recordar su situaci&oacute;n personal y ofrecer un cuidado de calidad. En una reuni&oacute;n de cien comensales, la gesti&oacute;n se vuelve puramente log&iacute;stica. 
    </p><p class="article-text">
        El antrop&oacute;logo Robin Dunbar ya demostr&oacute; que la capacidad humana para mantener relaciones con compromiso mutuo es finita, dado que el cuidado relacional consume tiempo, memoria y energ&iacute;a emocional. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                &quot;Es muy positivo limitar el número de vidas ajenas que consumimos para pasar de mirar existencias ajenas a vivir la tuya propia&quot;, dice el psicólogo Marc Masip.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Al multiplicar exponencialmente el n&uacute;mero de perfiles que seguimos, se reduce la atenci&oacute;n que podemos brindar a los v&iacute;nculos que componen la red de apoyo real. &ldquo;Cada minuto de atenci&oacute;n dispersa en quien no conocemos es un minuto que no dedicamos a sostener, con la profundidad que requiere, el v&iacute;nculo con quien s&iacute; forma parte de nuestro c&iacute;rculo real de apoyo&rdquo;, sentencia la soci&oacute;loga.
    </p><h2 class="article-text">Silenciar perfiles como medida de higiene mental</h2><p class="article-text">
        Frente a este panorama, las herramientas de gesti&oacute;n individualizadas como la secci&oacute;n de mejores amigos, las cuentas secundarias o la opci&oacute;n de silenciar se presentan a menudo como los &uacute;nicos recursos al alcance del usuario. Para la doctora Arroyo, estas funciones constituyen parches que act&uacute;an sobre el s&iacute;ntoma y traspasan la responsabilidad del dise&ntilde;o extractivo de las plataformas al propio consumidor. &ldquo;La soluci&oacute;n que se ofrece siempre es individual cuando el problema es sist&eacute;mico, ya que la arquitectura entera est&aacute; pensada para que no quieras ni puedas dejar de consumir&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, los usuarios recurren a estas peque&ntilde;as estrategias de resistencia para lidiar con el compromiso social. David explica que, ante el temor de que otras personas noten que ha dejado de seguirlas, opta por silenciar sus historias. &ldquo;Ellos ven que yo sigo sigui&eacute;ndoles, pero yo no s&eacute; nada de ellos porque sus historias no me salen&rdquo;, describe sobre su m&eacute;todo de filtrado. 
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, Marc Masip avala estas pr&aacute;cticas dentro de lo que denomina una dieta digital. &ldquo;Silenciar no es quedar mal, es higiene cerebral o mental&rdquo;, sostiene el experto, quien adem&aacute;s propone hacerse siempre una pregunta clara antes de mantener un perfil en el <em>feed</em>: &ldquo;&iquest;Esta persona me aporta, me inspira o me desgasta?<strong> </strong>Es muy positivo limitar el n&uacute;mero de vidas ajenas que consumimos para pasar de mirar existencias ajenas a vivir la tuya propia&rdquo;, concluye. &ldquo;Otra opci&oacute;n es no tener redes sociales&rdquo;, una opci&oacute;n que, por desgracia, resulta inaceptable para la mayor&iacute;a. Al menos por el momento.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ya no consumimos vidas plenas de desconocidos, sino que consumimos una puesta en escena de nuestras propias carencias y anhelos truncados, devuelta en formato anuncio o &#039;influencer&#039;</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Liliana Arroyo</span>
                                        <span>—</span> socióloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Hacia una nueva soberan&iacute;a de la atenci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Lo que suele ocurrir cuando nos encontramos en la vida real con una de estas personas a la que seguimos en redes pone de manifiesto la quiebra del sistema. Tanto David como Irene admiten sus dificultades. &ldquo;Me cuesta much&iacute;simo desvirtualizar a la gente, hay muchos que me saludan y tengo que decirles que no s&eacute; qui&eacute;nes son. El problema es que los tengo ocultos&rdquo;, admite David. &ldquo;Adem&aacute;s, en Instagram muchas personas no cuelgan fotos de ellas mismas, por lo que no sabes ni qu&eacute; cara tienen&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Irene a&ntilde;ade el riesgo de desvelar accidentalmente un exceso de informaci&oacute;n en contextos reales: &ldquo;Me ha pasado encontrarme con gente con la que no tengo tanta relaci&oacute;n, haberme tomado dos cervezas y decirles detalles de un viaje o de su vida que solo s&eacute; por sus publicaciones, quedando como una aut&eacute;ntica acosadora loca&rdquo;, comenta entre risas.
    </p><p class="article-text">
        La tendencia, sin embargo, parece que comienza a revertirse lentamente, como si nos estuvi&eacute;ramos dirigiendo hacia un modelo de contenci&oacute;n. Compartir menos y bajar el n&uacute;mero de seguidos empieza a interpretarse entre ciertos sectores saturados como una pr&aacute;ctica de autocuidado y una v&iacute;a para recuperar la gesti&oacute;n de la atenci&oacute;n. &ldquo;Reducir dr&aacute;sticamente a qui&eacute;n seguimos no es desconectar del mundo, es recuperar la capacidad de decidir a qui&eacute;n le damos nuestra atenci&oacute;n, que es el recurso m&aacute;s escaso y valioso que tenemos&rdquo;, afirma la doctora Arroyo. 
    </p><p class="article-text">
        Esta nueva noci&oacute;n de privacidad va m&aacute;s all&aacute; del derecho a no ser visto, consolid&aacute;ndose como la necesidad de protegerse de un exceso de informaci&oacute;n sobre las vidas ajenas y sobre todo lo dem&aacute;s que amenaza con borrarnos del mapa a nosotros mismos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/llama-gato-desconocido-instagram-arruinando-salud-mental_1_13381839.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Jul 2026 19:29:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué saber cómo se llama el gato de un desconocido en Instagram está arruinando tu salud mental]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Redes sociales,Redes,Internet,Relaciones,Psicología,Bienestar emocional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Eva Quevedo, escritora: "Muchas personas con ansiedad se preguntan: 'Si lo tengo todo, ¿por qué estoy así?'"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/eva-quevedo-escritora-personas-ansiedad-preguntan-si_1_13385975.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d31e0366-527d-48bd-9568-1685bc726143_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x443y220.jpg" width="1200" height="675" alt="Eva Quevedo, escritora: &quot;Muchas personas con ansiedad se preguntan: &#039;Si lo tengo todo, ¿por qué estoy así?&#039;&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La novela ‘Ansiosos anónimos’ utiliza el humor y el realismo mágico para desmontar los prejuicios sobre un trastorno que puede permanecer oculto cuando, desde fuera, todo parece ir bien</p><p class="subtitle">Ansiedad en vacaciones: cuando la urgencia por descansar es lo que no te deja desconectar del todo</p></div><p class="article-text">
        La ansiedad no siempre llega despu&eacute;s de una gran tragedia. Tampoco convierte necesariamente la vida en un caos. Puede instalarse en personas con trabajo, pareja, amigos y una rutina aparentemente tranquila. De hecho, esa aparente normalidad es, muchas veces, lo que la vuelve m&aacute;s dif&iacute;cil de entender. 
    </p><p class="article-text">
        Sobre esa idea construye la publicista y escritora Eva Quevedo (Madrid, 1974) <em>Ansiosos an&oacute;nimos </em>(Penguin Random House), una novela ambientada en una terapia de grupo en un centro de salud que recurre al humor y al realismo m&aacute;gico para poner palabras a una experiencia que millones de personas viven en silencio. 
    </p><h2 class="article-text">La ansiedad tambi&eacute;n aparece cuando &ldquo;todo va bien&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Miranda L&oacute;pez Quintana ronda los cuarenta a&ntilde;os. Tiene un trabajo estable, una pareja que la quiere y la apoya, amigos, salud y una vida que, vista desde fuera, parece completamente normal. Aun as&iacute;, ninguna de esas certezas basta para mantener a raya la ansiedad. La novela arranca cuando recibe un correo de su centro de salud en el que la convocan a una terapia grupal para &ldquo;tratar la ansiedad generalizada y cr&oacute;nica que padece&rdquo;. Ser&aacute; en esas once sesiones donde conozca a otros pacientes cuyas historias permitir&aacute;n a Quevedo explorar distintas formas de convivir con este trastorno.
    </p><p class="article-text">
        La escritora construye a Miranda precisamente desde esa aparente contradicci&oacute;n: se siente &ldquo;querida, valorada y acompa&ntilde;ada&rdquo;; no es rica, pero puede permitirse unas vacaciones; est&aacute; sana&hellip; Y, sin embargo, como reconoce en la novela, &ldquo;nada vale cuando el cami&oacute;n de la tristeza bascula su volquete con un movimiento hidr&aacute;ulico y vuelca toneladas de mierda sobre mis hombros&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Con ella, la autora cuestiona una de las ideas m&aacute;s extendidas sobre la ansiedad: que siempre debe existir un gran acontecimiento que la explique. Cuando es una guerra, una cat&aacute;strofe o una gran p&eacute;rdida el motivo que despierta la ansiedad, Quevedo cree que es m&aacute;s sencillo reconocer que la padecemos. Tenemos una especie de respaldo que permite a la sociedad entender la causa del problema. Sin embargo, sin esta explicaci&oacute;n la cosa cambia. &ldquo;Muchas veces yo misma, amigas m&iacute;as o conocidos nos hemos preguntado: &lsquo;Si lo tengo todo, &iquest;c&oacute;mo es posible que est&eacute; as&iacute; de nerviosa?&rsquo;, &lsquo;Si en realidad no me pasa nada, &iquest;c&oacute;mo es posible que no pueda dormir por las noches o que cualquier cosa me haga llorar?&rsquo;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La novela parte de esta contradicci&oacute;n. La ansiedad no siempre irrumpe como una emergencia visible ni responde a una l&oacute;gica f&aacute;cil de explicar. A veces se instala en la rutina y acompa&ntilde;a a quien la padece incluso en los momentos que, sobre el papel, deber&iacute;an ser felices. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El humor es casi mi única forma de poder enfrentarme a los problemas y a prácticamente todo en la vida. Es como si a un monstruo muy grande, en el momento en que eres capaz de reírte de él, lo hicieras pequeñito</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">El &ldquo;enano&rdquo; que se sienta en el pecho </h2><p class="article-text">
        &ldquo;Sensaci&oacute;n constante o frecuente de inquietud interna; mal estado general con molestias generalizadas o localizadas; pensamientos rumiativos; sensaci&oacute;n de inutilidad o vulnerabilidad; autoestima baja con sensaciones de tristeza, de desesperanza, de apat&iacute;a&rdquo;... La ansiedad puede tener muchas caras, pero en <em>Ansiosos an&oacute;nimos</em> deja de ser un concepto abstracto para convertirse en una presencia corp&oacute;rea. Miranda la bautiza como &ldquo;el enano&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El origen de este &ldquo;enano&rdquo; se encuentra en las propias experiencias personales de la autora. &ldquo;Yo hablaba de mi enano cuando sufr&iacute;a un episodio de ansiedad a las siete u ocho de la tarde, de repente y sin que nada lo provocara. Lo llamaba as&iacute; porque me costaba respirar y era efectivamente como si tuviera a una persona subida o sentada encima de mis costillas. Quise hacerlo corp&oacute;reo en la novela precisamente por eso, porque como dice la terapeuta de Miranda: &lsquo;si yo lo siento, para m&iacute; es real&rsquo;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Al convertir la ansiedad en un personaje, Quevedo desplaza el foco de los ataques puntuales &mdash;la parte m&aacute;s visible del trastorno&mdash; a esa presencia constante con la que muchas personas conviven sin que su entorno llegue a percibirla. &ldquo;Una persona con ansiedad probablemente sea perfectamente funcional. No es igual que una depresi&oacute;n profunda que te paraliza en la cama (...) Hay gente que a lo mejor no puede subirse en el metro pero puede ir caminando a trabajar, o gente que no es capaz de subirse a un avi&oacute;n pero busca una alternativa para poder viajar&rdquo;, explica. Todos estos casos pueden pasar desapercibidos. Por eso, asegura, &ldquo;somos muchas las personas con enanos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El &ldquo;enano&rdquo; funciona as&iacute; como una met&aacute;fora: una compa&ntilde;&iacute;a inc&oacute;moda que no siempre desaparece, pero que tampoco impide necesariamente seguir adelante. Quevedo utiliza el humor no para restar importancia a la ansiedad, sino para hacerla m&aacute;s cercana y poder hablar de ella. 
    </p><h2 class="article-text">Re&iacute;rse del monstruo para hacerlo m&aacute;s peque&ntilde;o</h2><p class="article-text">
        Este enano es solo uno de los recursos de los que se vale la autora para retratar las verdades y experiencias de los pacientes que acompa&ntilde;an a Miranda en sus sesiones de terapia grupal. Quevedo nos presenta a Maril&oacute; &mdash;que despu&eacute;s de un desenga&ntilde;o amoroso ha perdido la capacidad de escuchar a los hombres&mdash;, Olga &mdash;que poco a poco se ha ido volviendo invisible y es capaz de viajar gratis en los taxis y comer sin pagar en los bares&mdash; o Casandra &mdash;a quien le crece la cabeza cuando est&aacute; muy preocupada o tiene que procesar mucha informaci&oacute;n&mdash;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No hay ningún tipo de pudor en contar a toda la oficina que has tenido cólicos y te has quedado sentado en el váter toda la noche. Sin embargo, a nadie le cuentas que llevas seis meses sin poder dormir o con taquicardias</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Abordar la ansiedad desde el humor era una decisi&oacute;n imprescindible para la autora.<strong> </strong>&ldquo;El humor es para m&iacute; casi mi &uacute;nica forma de poder enfrentarme a los problemas y a pr&aacute;cticamente todo en la vida. Porque es como si a un monstruo muy grande, en el momento en que eres capaz de re&iacute;rte de &eacute;l, lo hicieras peque&ntilde;ito. Es una forma de quitarle hierro&rdquo;, explica. En la novela, esa mirada permite hablar de una realidad inc&oacute;moda de una manera m&aacute;s cercana: &ldquo;Ya es dif&iacute;cil una conversaci&oacute;n sobre la ansiedad, pues hag&aacute;moslo de la forma m&aacute;s agradable posible&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Dejar de esconder al &ldquo;enano&rdquo;</h2><p class="article-text">
        La ansiedad no solo se enfrenta a trav&eacute;s de herramientas para gestionarla, tambi&eacute;n contra el silencio que todav&iacute;a la rodea. En <em>Ansiosos an&oacute;nimos</em>, los personajes no solo aprenden a convivir con sus s&iacute;ntomas, sino tambi&eacute;n a hablar de ellos en voz alta y compartirlos con otros. Para Quevedo, romper ese aislamiento es una parte fundamental del proceso, demostrando c&oacute;mo uno de los grandes obst&aacute;culos sigue siendo la verg&uuml;enza.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No hay ning&uacute;n tipo de pudor en contar a toda la oficina que has tenido c&oacute;licos y te has quedado sentado en el v&aacute;ter toda la noche, aun con el riesgo de que la gente te imagine en esa situaci&oacute;n; es algo que consideramos normal. Sin embargo, a nadie le cuentas que llevas seis meses sin poder dormir o con taquicardias&rdquo;, explica la escritora. En el caso de un alimento en mal estado o una enfermedad hay &ldquo;un tercero&rdquo; al que echarle la culpa, pero cuando se trata de un problema de salud mental, parece que &ldquo;el fallo est&aacute; en ti, que no sabes gestionar bien tus sentimientos&rdquo;, y esto hace que lo ocultemos.
    </p><p class="article-text">
        Esa presi&oacute;n se intensifica, seg&uacute;n Quevedo, en una sociedad marcada por la exigencia constante. &ldquo;Nuestro d&iacute;a a d&iacute;a tal y como hemos construido nuestro sistema social nos obliga a ser los mejores en todo. Todo son obligaciones (...) Adem&aacute;s, ves lo que est&aacute; pasando en tant&iacute;simas partes del mundo que se te cae el alma los pies. Todo esto tambi&eacute;n hace una presi&oacute;n sobre la propia persona. La sociedad est&aacute; construida ahora mismo con unas prisas y exigencias constantes. Todo eso son clavitos que nos generan m&aacute;s ansiedad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cree que debemos eliminar &ldquo;el estigma de pensar que por tener ansiedad eres una persona d&eacute;bil&rdquo;. M&aacute;s aun viviendo en un &ldquo;mundo de &lsquo;tiburones empresariales&rsquo; donde no se nos permite ser d&eacute;biles, porque al d&eacute;bil se le rechaza&rdquo;. Y a&ntilde;ade: &ldquo;La gente que llora o empatiza no es m&aacute;s d&eacute;bil, al contrario, esa sensibilidad podr&iacute;a hacer del mundo un lugar mejor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, no es casualidad que <em>Ansiosos an&oacute;nimos</em> transcurra en un centro de salud p&uacute;blico y alrededor de una terapia de grupo. Para Quevedo, igual que acudimos al m&eacute;dico ante una dolencia f&iacute;sica, deber&iacute;amos poder encontrar en nuestro ambulatorio un lugar donde pedir ayuda cuando la ansiedad se convierte en una compa&ntilde;era permanente. La novela no busca ofrecer un manual sobre salud mental, sino recordar a quienes conviven con ese &ldquo;enano&rdquo; que no est&aacute;n solos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anabel Cuevas Vega]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/eva-quevedo-escritora-personas-ansiedad-preguntan-si_1_13385975.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Jul 2026 19:44:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Eva Quevedo, escritora: "Muchas personas con ansiedad se preguntan: 'Si lo tengo todo, ¿por qué estoy así?'"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ansiedad,Salud mental,Libros,Novela]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué los maricas necesitamos amigos maricas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/maricas-necesitamos-amigos-maricas_129_13349083.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/56f5da4f-eede-41e6-a4e7-378a6c1a44a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_1146573.jpg" width="1430" height="805" alt="Por qué los maricas necesitamos amigos maricas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La homofobia y las normas de género nos dificultan tejer amistades estrechas entre nosotros, pero cuando lo logramos mejora nuestra salud y nuestro bienestar</p><p class="subtitle">Orgullo mariliendre: por qué es tan potente la amistad entre chicas y maricas</p></div><p class="article-text">
        Cuando empec&eacute; a salir del armario en mi adolescencia, las primeras personas con las que me abr&iacute; a manifestar qui&eacute;n soy se llamaban M&iacute;riam y &Aacute;ngela. Las primeras amistades que hice al llegar a la universidad, Virginia y Sandra. &iquest;La primera persona con la que cog&iacute; confianza en el trabajo que tuve durante m&aacute;s de ocho a&ntilde;os? Cristina. Si todos estos nombres son femeninos, no es casualidad.
    </p><p class="article-text">
        A lo largo de mi vida, he tenido mucha m&aacute;s facilidad para hacer amigas que para hacer amigos. No me pasa solo a m&iacute;: dir&iacute;a que es un patr&oacute;n bastante habitual entre los maricas. &iquest;Por qu&eacute; ocurre? Cuando se lo pregunto a Carlos Soto, experto en psicolog&iacute;a afirmativa LGTBIQ+, hace lo que hacen a menudo los psic&oacute;logos: llevarnos a nuestra infancia. &ldquo;Imag&iacute;nate a tu ni&ntilde;o del colegio o del instituto. Los primeros insultos que recibimos, el primer insulto de &lsquo;maric&oacute;n&rsquo;, no suelen venir de las ni&ntilde;as. Suelen venir de los chicos heterosexuales&rdquo;, analiza. &ldquo;Tiene todo el sentido del mundo que nos sintamos m&aacute;s c&oacute;modos con las chicas, que es donde nos terminamos refugiando porque suelen aceptarnos mejor desde que somos peque&ntilde;itos&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que desde la infancia nos rodeamos de chicas para protegernos del rechazo y de la violencia. Y cuando nos hacemos mayores, supongo, a&uacute;n tenemos interiorizado que ellas en general van a ser un espacio seguro, mientras que a ellos los podemos percibir como una amenaza.
    </p><p class="article-text">
        Reconozco que a m&iacute; me ha costado un poco aprender a relacionarme con hombres heterosexuales, y no s&eacute; hasta qu&eacute; punto lo he conseguido. A menudo, cuando conoc&iacute;a a uno, inconscientemente part&iacute;a de cierto miedo a que fuera hom&oacute;fobo y me pon&iacute;a a la defensiva hasta que me demostrase que no lo era. Lo que yo llamo presunci&oacute;n de homofobia. E incluso ahora, cuando los conozco m&aacute;s y rebajo esas barreras al constatar que no hay ese rechazo, no me resulta f&aacute;cil desarrollar amistades profundas. Quiz&aacute; no termino de sentir que los hombres heteros y yo hablemos el mismo idioma.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Tiene todo el sentido del mundo que nos sintamos más cómodos con las chicas, que es donde nos terminamos refugiando porque suelen aceptarnos mejor desde que somos pequeñitos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Carlos Soto</span>
                                        <span>—</span> psicólogo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &iquest;Y con los que no son heteros? Hasta pasados los treinta, tampoco tuve apenas amigos maricas. Hay quienes s&iacute;, desde muy j&oacute;venes, forman grupos con otros chicos del colectivo con los que comparten sus vidas y salen por sitios de ambiente, pero no fue mi caso. Pregunto a Gabriele, uno de los amigos que s&iacute; tengo ahora, y me responde que le ha pasado lo mismo: siempre se ha relacionado m&aacute;s con mujeres. Me cuenta que en el pueblo peque&ntilde;o del norte de Italia en el que se cri&oacute; &ldquo;no hab&iacute;a otros maricas, que se supiera&rdquo;. Despu&eacute;s, en la universidad, s&iacute; conoci&oacute; a otras personas LGTBIQ+, pero con ninguna de ellas desarroll&oacute; una amistad estrecha. En torno a los 25 a&ntilde;os, se acerc&oacute; a un grupo de gente del colectivo, pero no termin&oacute; de encajar con ellos: &ldquo;Solo se juntaban para salir de fiesta. No eran mi rollo, no me aportaban mucho, as&iacute; que me alej&eacute; un poco. Nunca les consider&eacute; de verdad como amigos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por la consulta de Carlos Soto pasan a menudo chicos maricas que no tienen amigos como ellos. El psic&oacute;logo lo relaciona con los prejuicios que existen sobre el colectivo, que a veces calan en nosotros mismos: &ldquo;Desde peque&ntilde;o no tienes referentes, no conoces a muchos chicos gays. Entonces vas desarrollando las creencias falsas y negativas que te mete la sociedad, como que son todos unos guarros, que solo buscan sexo, que no pueden formar familias&hellip;&rdquo;. Nos podemos acabar creyendo parte de esa imagen estereotipada que la homofobia genera sobre nuestro propio colectivo. Y eso nos aleja de &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n ocurre a veces que, aunque hagamos amigos maricas con los que salir y hacer planes, nos cuesta desarrollar con ellos v&iacute;nculos m&aacute;s profundos. Pese a que no seamos heteros, los problemas que implica la masculinidad nos atraviesan. Hemos crecido en un contexto social en el que, mientras a las mujeres se les exige que sean emp&aacute;ticas y cuiden a los dem&aacute;s, a los hombres se nos dice que nos mostremos fuertes o que no lloremos. Se nos educa m&aacute;s en la agresividad que en el cari&ntilde;o. Y aunque al aceptar nuestra orientaci&oacute;n sexual y construir nuestra identidad podemos romper poco a poco con buena parte de las normas de g&eacute;nero que nos han impuesto, seguramente hay cosas que est&aacute;n grabadas en lo m&aacute;s profundo de nuestra mente y a&uacute;n nos queda trabajo para deconstruirlas. Quiz&aacute; ese es uno de los motivos por los que nos resulta m&aacute;s dif&iacute;cil construir amistades estrechas entre nosotros: se nos ha preparado para ser menos cuidadores.
    </p><p class="article-text">
        Mi sensaci&oacute;n es que a las mujeres lesbianas no les ocurre tanto esto. Tienen otros problemas: la lesbofobia combina machismo y homofobia en un c&oacute;ctel explosivo que no suma estas discriminaciones, sino que las multiplica. Pero creo que, al menos, haber recibido una educaci&oacute;n que les empuja m&aacute;s hacia los cuidados y hacia la inteligencia emocional les puede ayudar a desarrollar redes de sororidad m&aacute;s fuertes.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Tras una crisis de los 30 bastante significativa, empecé a quedar mucho con un amigo de una amiga. Comenzamos a ir juntos a shows drags, a compartir viajes… pero también a escucharnos, a apoyarnos, a acompañarnos en los bajones</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Otro obst&aacute;culo para establecer v&iacute;nculos profundos es la propia homofobia, que a veces nos lleva a construirnos un caparaz&oacute;n que luego nos cuesta romper. Carlos Soto me explica que, al sentirnos diferentes a los dem&aacute;s y sufrir rechazo o incluso acoso, tendemos a desarrollar &ldquo;una baja autoestima y un miedo muy intenso a mostrarnos vulnerables&rdquo;. &ldquo;Y claro, &iquest;c&oacute;mo voy a generar una intimidad si me da miedo mostrarme vulnerable? La base de la intimidad es la vulnerabilidad. Si he aprendido desde peque&ntilde;o que al mostrarme vulnerable y ser quien soy me agreden, me pongo una capa de protecci&oacute;n para evitar todo eso&rdquo;, analiza.
    </p><p class="article-text">
        Esa barrera que nos hemos construido dificulta que, cuando ya somos adultos, desarrollemos v&iacute;nculos sanos: &ldquo;No soy capaz de mostrarme como soy y empiezo a hacer un mont&oacute;n de estrategias para que no me dejen, para mostrarme superseguro... Entonces no se termina de generar esa intimidad real y las relaciones son m&aacute;s superficiales&rdquo;, valora el psic&oacute;logo. Imagino que esto s&iacute; nos puede ocurrir a toda la comunidad LGTBIQ+ y no solo a los maricas.
    </p><p class="article-text">
        Eso no quiere decir que estemos condenados a no tener amigos cercanos. &ldquo;Que arrastremos esas heridas desde la infancia no significa que no se pueda trabajar ni que esto sea para toda la vida&rdquo;, defiende el especialista. Pone en valor que &ldquo;dentro del colectivo hay mucha resiliencia y mucha introspecci&oacute;n&rdquo;. Y destaca que &ldquo;haber vivido todo lo que hemos vivido nos lleva a no ir por la vida sin cuestionarnos las cosas&rdquo; y a &ldquo;una introspecci&oacute;n a la que a lo mejor alguien heterosexual a quien le han dado todo en la vida no llega&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En mi caso, mi falta de amigos maricas ha cambiado en los &uacute;ltimos dos a&ntilde;os. Tras una crisis de los 30 bastante significativa, empec&eacute; a quedar mucho con un amigo de una amiga. Comenzamos a ir juntos a <em>shows</em> drags, a compartir viajes&hellip; pero tambi&eacute;n a escucharnos, a apoyarnos, a acompa&ntilde;arnos en los bajones. Ahora es una de las personas m&aacute;s importantes para m&iacute;. Tambi&eacute;n en esa &eacute;poca decid&iacute; apuntarme a una escuela de bachata y salsa sin roles de g&eacute;nero, orientada a la comunidad LGTBIQ+. Unos meses despu&eacute;s, ya hab&iacute;a hecho ah&iacute; un grupo de amigos maricas que compartimos el disfrute de bailar y que, a la vez, nos cuidamos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay muchas cosas de mi vida que, al compartirlas con otras personas, no las pueden entender de verdad porque no las viven. Si las comparto con mis amigas chicas, me van a dar apoyo, pero no conocen las dinámicas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Gabriele</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para Gabriele, que es parte de ese grupo, tambi&eacute;n es la primera vez que desarrolla amistades estrechas con otros chicos gays, y es algo que necesitaba: &ldquo;En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, empec&eacute; a pensar que hay muchas cosas de mi vida que, al compartirlas con otras personas, no las pueden entender de verdad porque no las viven. Si las comparto con mis amigas chicas, me van a dar apoyo, pero no conocen las din&aacute;micas&rdquo;, me explica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y me recuerda un momento que vivimos hace poco algunos de esos amigos, en un largo viaje en coche en el que volv&iacute;amos de pasar un fin de semana bailando juntos en un festival de bachata y salsa. Ah&iacute; tuvimos una conversaci&oacute;n profunda sobre problemas que vivimos espec&iacute;ficamente los maricas. A todos nos reconfort&oacute; poder hablar de eso con gente a la que le pasan cosas parecidas. Gabriele lo agradece as&iacute;: &ldquo;Al encontrar a gente como vosotros me di cuenta de que es posible tener amistades verdaderas y compartir aficiones que no sean t&oacute;xicas con gente del colectivo. Es algo nuevo que descubr&iacute; y que no s&eacute; si ve&iacute;a posible, pero no lo daba por hecho o lo ve&iacute;a como algo dif&iacute;cil&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Que estas amistades son importantes no solo lo pensamos Gabriele y yo: tambi&eacute;n lo dice la ciencia.<strong> </strong>&ldquo;En la psicolog&iacute;a, tener amigos del colectivo se define como un factor protector: algo que es beneficioso para nuestra salud, como hacer deporte o comer saludable&rdquo;, me explica Carlos Soto. Se&ntilde;ala que &ldquo;hay <a href="https://digitalcommons.usu.edu/cgi/viewcontent.cgi?article=3288&amp;context=psych_facpub" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios</a> que demuestran que favorece nuestra salud de muchas formas&rdquo;. Una de ellas es que &ldquo;reducimos la homofobia interiorizada&rdquo;, ya que conocer de cerca la realidad de otras personas ayuda a desmontar los prejuicios que nos crearon sobre las personas LGTBIQ+. Otra es que esas amistades contribuyen a proteger nuestra salud sexual: &ldquo;Cuantos m&aacute;s amigos del colectivo, m&aacute;s acceso a informaci&oacute;n sexual&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En la psicología, tener amigos del colectivo se define como un factor protector: algo que es beneficioso para nuestra salud, como hacer deporte o comer saludable</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Carlos Soto</span>
                                        <span>—</span> psicólogo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El psic&oacute;logo tambi&eacute;n destaca que esas otras personas &ldquo;han vivido lo mismo que t&uacute;&rdquo;, en referencia a procesos como la salida del armario, el miedo a contarle a tu familia qui&eacute;n eres o a perder amistades, el rechazo o el <em>bullying.</em> Apunta que compartir esas vivencias &ldquo;genera una sensaci&oacute;n de validaci&oacute;n muy potente que no te puede generar alguien que no pertenece al colectivo y no lo ha vivido&rdquo;. Y a&ntilde;ade m&aacute;s beneficios psicol&oacute;gicos de tener amigos del colectivo: la existencia de referentes diversos que te abren la mente a imaginar diferentes maneras de vivir, que es &ldquo;importante para la autoestima&rdquo;; el sentimiento de pertenencia a una comunidad, algo que &ldquo;todos los seres humanos necesitamos&rdquo;; y la sensaci&oacute;n de &ldquo;poder ser t&uacute; mismo y expresarte como quieras sin ser juzgado ni seguir arrastrando esa fachada desde la adolescencia, lo cual se traduce en un mejor autoconcepto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Yo no conoc&iacute;a esos estudios cient&iacute;ficos, pero s&iacute; he descubierto con mi propia experiencia que la llegada de estos amigos maricas a mi vida la ha mejorado sin duda. No sustituyen a mis amigas mujeres, <a href="https://www.eldiario.es/era/orgullo-mariliendre-potente-amistad-chicas-maricas_129_12440045.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">esas mariliendres</a> a las que intento cuidar tanto como me cuidan a m&iacute; y que siguen siendo una parte esencial de mi c&iacute;rculo. M&aacute;s bien las complementan. Me permiten compartir risas, dramas y vivencias con quienes son como yo, hacen lo que yo y les pasa lo que a m&iacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jaime Sevilla Lorenzo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/maricas-necesitamos-amigos-maricas_129_13349083.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Jul 2026 20:02:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué los maricas necesitamos amigos maricas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Orgullo LGTBI,LGTBI,Amistad,Relaciones,Bienestar emocional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Menos pastillas y más zapatillas”: cómo la delgadez “sin esfuerzos” de Ozempic se ha convertido en otra forma de juicio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/pastillas-zapatillas-delgadez-esfuerzos-ozempic-convertido-forma-juicio_1_13369385.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bb55d844-6ff7-4ea3-89d6-80d6424bb26c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x383y229.jpg" width="1200" height="675" alt="“Menos pastillas y más zapatillas”: cómo la delgadez “sin esfuerzos” de Ozempic se ha convertido en otra forma de juicio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El uso cada vez más accesible de los fármacos agonistas del GLP-1 ha generado un nuevo estigma. Estar delgado ya no es suficiente, hay que ganárselo: “Lograr un cuerpo delgado tiene que requerir esfuerzo, sufrimiento, renuncias y dolor"</p><p class="subtitle">“Estarás irreconocible para julio”: llega el verano y las redes vuelven a convertir tu cuerpo en un problema</p></div><p class="article-text">
        Cuando Nathy Peluso mostr&oacute; en sus redes sociales su nueva figura, varias tallas menos de lo habitual, entre los emoticonos de fueguitos, las declaraciones de amor y los &ldquo;divina&rdquo;, &ldquo;guapa&rdquo;, &ldquo;reina&rdquo; se colaron las cr&iacute;ticas por haber utilizado Ozempic para adelgazar. Es decir, le echaron en cara haber tomado la v&iacute;a f&aacute;cil, a lo que ella respondi&oacute; con un v&iacute;deo en el que aseguraba, con su particular estilo comunicativo, que ese cuerpo era fruto del esfuerzo. &ldquo;Gimnasio, cardio, piso, pilates, escaleras, 10.000 pasos al d&iacute;a o m&aacute;s, pollo, pescado, esp&aacute;rragos, boniato, papa (...) Yo soy una perra laburadora&rdquo;, enumera la artista de origen argentino como los ingredientes de la receta que ha seguido. O &lsquo;la verdad de la milanesa&rsquo;, expresi&oacute;n que utilizan en su pa&iacute;s natal para indicar que esos son los hechos reales y que ella ha incluido en el texto de su publicaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Este es solo uno de los m&uacute;ltiples ejemplos del juicio p&uacute;blico al que se someten las <em>celebrities</em> cada vez que realizan un cambio radical en su aspecto. A la cirug&iacute;a est&eacute;tica para rejuvenecer o librarse de grasa inc&oacute;moda para el canon de belleza, se han unido estos f&aacute;rmacos agonistas del GLP-1 como el mencionado Ozempic, Mounjaro o Wegovy, entre otros, que anulan la sensaci&oacute;n de hambre y facilitan la p&eacute;rdida de peso de forma r&aacute;pida. En un principio estaban orientados al tratamiento de personas con diabetes de tipo II, pero cuando se comprob&oacute; que tambi&eacute;n podr&iacute;an ser de ayuda para pacientes con obesidad o sobrepeso su fama se extendi&oacute;. Primero entre los personajes p&uacute;blicos; ahora entre la poblaci&oacute;n an&oacute;nima que los puede conseguir con una receta (en Estados Unidos ni siquiera es necesaria) o comprarlos en el mercado negro a un precio que ronda los 230 euros.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DY0C9uhiF-S/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/p/DY0C9uhiF-S/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; 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margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/p/DY0C9uhiF-S/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida por Nathy Peluso (@nathypeluso)</a></p></div></blockquote>
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        Su utilizaci&oacute;n es tan frecuente que ya se ha reflejado en series de ficci&oacute;n como <em>And Just Like That</em>, la secuela de <a href="https://www.eldiario.es/era/he-visto-sexo-nueva-york-primera-vez-ahora-he-alucinado-arrugas-protagonistas_129_11727354.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Sexo en Nueva York</em></a>, donde el personaje de Lisa le dice a su marido que use Ozempic &ldquo;como todo el mundo&rdquo; y deje de llorar por sus kilos. Y, en la pasada Super Bowl, el evento deportivo estadounidense que funciona como una jugosa plataforma publicitaria, abundaron los anuncios de este tipo de medicamentos. Entre ellos estaba el de la marca Ro, protagonizado por la tenista Serena Williams, que asegura haber perdido 14 kilos con su ayuda y sentirse mucho mejor. La campa&ntilde;a coincide en el tiempo con su vuelta al tenis profesional tras casi cuatro a&ntilde;os de retiro.
    </p><p class="article-text">
        Pero pese a su popularizaci&oacute;n, el estigma por su uso contin&uacute;a. Seg&uacute;n la compa&ntilde;&iacute;a Ro (de la que el marido de Williams, Alexis Ohanian, es socio inversor), para la deportista el uso de su producto no ha sido nunca una mera cuesti&oacute;n de adelgazamiento sino un proceso que &ldquo;tiene que ver con su mente, su cuerpo y su autoestima&rdquo;. Mindy Kaling, una de las primeras en aparecer &lsquo;menguada&rsquo; en p&uacute;blico, se defendi&oacute; de las cr&iacute;ticas que recibi&oacute; en su momento alegando que no se hab&iacute;a quitado kilos por vanidad sino para vivir m&aacute;s tiempo y poder cuidar a sus hijos. Ariana Grande, cuya delgadez actual es extrema, declar&oacute; que su p&eacute;rdida de peso se debe a que ha dejado el alcohol y los antidepresivos. La lista de famosos que han perdido volumen es tan larga como las cr&iacute;ticas negativas que han generado con su nueva imagen. 
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7659816051139480854"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><h2 class="article-text">Sin esfuerzo no vale</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Voy a confesar que en momentos de enajenaci&oacute;n total he pensado &lsquo;pues yo tambi&eacute;n me pincho y a cascarla&rsquo;&rdquo;, dice Paula a elDiario.es al respecto de la influencia que las celebridades pueden tener en el p&uacute;blico con su imagen. Ella considera que &ldquo;nos est&aacute;n generando una necesidad&rdquo; y que todo el trabajo que hab&iacute;a hecho para aceptar su f&iacute;sico &ldquo;se va a la mierda porque ahora todo el mundo est&aacute; esquel&eacute;tico. Empiezas a encontrarte todos los defectos y acabas pensando que, si todo el mundo lo hace, t&uacute; tambi&eacute;n podr&iacute;as y te quitas de encima los complejos&rsquo;&rdquo;. Adem&aacute;s, le parecen mal las famosas que &ldquo;te cuentan milongas, tipo Mindy Kaling&rdquo; acerca de c&oacute;mo ha perdido peso cuando &ldquo;claramente se est&aacute;n pinchando. Pero como no lo puedo demostrar, me callo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Diana coincide con ella en que es imposible que consigan esos resultados a base de entrenamiento y dieta sana. &ldquo;F&iacute;jate t&uacute; que cuando lo hac&iacute;an antes del Ozempic, por lo que sea, no se pon&iacute;an as&iacute; de flacas&rdquo;, sostiene. Con esto se refiere a &ldquo;Nathy Peluso o Mindy Kaling&rdquo; pero tambi&eacute;n a las que antes de perder peso ya se consideraba que estaban delgadas como Ariana Grande o Emma Stone. &ldquo;Ahora parecen mood boards de Tumblrs pro-ANA [siglas que identifican lugares online con contenido que incita a la anorexia o la bulimia, que se popularizaron especialmente en la d&eacute;cada pasada]&rdquo;, manifiesta. Ella no ha pensado en utilizar estos medicamentos &ldquo;de momento&rdquo;, pero tiene un amigo que &ldquo;toma Mounjaro&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lograr un cuerpo delgado tiene que requerir esfuerzo, sufrimiento, renuncias y dolor. Uno de los comentarios que analizamos lo resumía de forma muy gráfica: ‘menos pastillas y más zapatillas&#039;</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Maria Castellví-Lloveras</span>
                                        <span>—</span> profesora de la Facultad de Comunicación de la Universitat Pompeu Fabra
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Aunque mayoritariamente el foco se pone en las mujeres, el Ozempic y derivados han llegado a todos los g&eacute;neros. Actores como Andrew Garfield y Pedro Pascal han mostrado sus nuevos cuerpos reducidos con los consiguientes rumores de uso de agonistas del GLP-1, aunque ninguno de los dos lo ha reconocido y han hecho declaraciones sobre vida saludable por &lsquo;exigencias de guion&rsquo;. La pol&eacute;mica tambi&eacute;n ha afectado al streamer Ibai Llanos, que ha perdido alrededor de 70 kilos (seg&uacute;n dice) y ha generado mucho contenido relacionado con sus sufrimientos en el gimnasio para lograr su objetivo. Mucha gente le ha acusado de utilizar medicaci&oacute;n, algo que siempre ha negado y hasta se someti&oacute; a una prueba de pol&iacute;grafo para demostrar que no ment&iacute;a (m&aacute;s contenido para sus canales, por otro lado). 
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7658720094402514178"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        De hecho, pese a su empe&ntilde;o en demostrar que no ha &lsquo;hecho trampa&rsquo;, el rumor a&uacute;n circula: &ldquo;Sol&iacute;an salirme v&iacute;deos del Ibai ese entrenando y diciendo lo mal que lo estaba pasando pero que el esfuerzo le iba a valer la pena y que si el entrenador y todo eso&rdquo;, declara John, &ldquo;pero el otro d&iacute;a me enter&eacute; de que tom&oacute; Ozempic para el proceso de adelgazamiento y pens&eacute; &lsquo;qu&eacute; decepci&oacute;n, ya me extra&ntilde;aba&rsquo;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Llanos aleg&oacute; en algunas de sus intervenciones que utilizar alguno de esos productos farmac&eacute;uticos le daba temor por los posibles efectos secundarios y que hubiese sido su &uacute;ltima opci&oacute;n. Ver&oacute;nica tambi&eacute;n considera que puede haber peligro porque se trata de &ldquo;medicamentos para la diabetes con efectos secundarios muy graves. Y se sabe&rdquo;. Adem&aacute;s, se pregunta qui&eacute;n querr&iacute;a no poder disfrutar de la comida y quitarse el hambre por estar delgada con una pastilla. &ldquo;Yo s&eacute; que la anorexia es una enfermedad muy seria. Y se parece mucho esto. Da miedo&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        La cantante Lola &Iacute;ndigo se cuestion&oacute; lo mismo en un <a href="https://www.tiktok.com/@pijayquinqui/video/7654204194278100246" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">episodio reciente</a> del podcast <em>La pija y la quinqui</em> aunque aclar&oacute; que se refer&iacute;a a personas con un cuerpo normativo, no con problemas de obesidad. Una acotaci&oacute;n que consider&oacute; necesaria despu&eacute;s de que el pasado mes de abril revolucionase la opini&oacute;n p&uacute;blica con <a href="https://x.com/navepop/status/2049026259947012319" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">unas declaraciones</a> en contra de la utilizaci&oacute;n de este medicamento. &ldquo;Entre comer y ser feliz y tener mi cuerpo normal a no comer y ser una desgraciada para ponerme flaca, prefiero comer&rdquo;, manifest&oacute; en aquel momento.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7654204194278100246"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><h2 class="article-text">Espa&ntilde;a, un pa&iacute;s gordof&oacute;bico</h2><p class="article-text">
        El pasado mes de febrero, Lara Martin-Vicario, profesora de la Facultad de Ciencias de la Comunicaci&oacute;n de la Universitat Internacional de Catalunya (UIC,) y Maria Castellv&iacute;-Lloveras, profesora de la Facultad de Comunicaci&oacute;n de la Universitat Pompeu Fabra (UPF) publicaron <a href="https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/21604851.2026.2630514" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un estudio</a> titulado <em>F&aacute;rmacos GLP-1 y la rearticulaci&oacute;n del estigma de la gordura en Espa&ntilde;a: respuestas p&uacute;blicas a la farmaceuticalizaci&oacute;n de la grasa</em>. Para su elaboraci&oacute;n analizaron 648 comentarios de lectores de diversos peri&oacute;dicos, incluidos este, publicados entre 2022 y 2024. Su intenci&oacute;n era comprobar c&oacute;mo el mensaje acr&iacute;tico o positivo difundido por las farmac&eacute;uticas, de manera m&aacute;s o menos encubierta, ha permeado en el debate p&uacute;blico sobre el adelgazamiento y la vigilancia sobre los cuerpos gordos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cre&iacute;amos importante centrar el estudio en el contexto espa&ntilde;ol, teniendo en cuenta que la gran mayor&iacute;a de investigaci&oacute;n sobre los GLP-1s se ha realizado desde una perspectiva anglosajona o americana. En Espa&ntilde;a hay un marco de <a href="https://www.eldiario.es/era/combatir-gordofobia-filosofa-kate-manne-mujer-nina-gorda-peores-insultos-posibles_1_13032628.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pensamiento profundamente gordof&oacute;bico</a>, instaurado como una forma de sentido com&uacute;n en la que el cuerpo gordo es un cuerpo enfermo, pero, adem&aacute;s, irresponsable, y que tiene que aprender a autorregularse y corregirse&rdquo;, explica Lara Martin-Vicario. Lo que observaron en su investigaci&oacute;n es que al proceso que se lleva a cabo para lograr esa correcci&oacute;n se le aplica un juicio moral. &ldquo;Lograr un cuerpo delgado tiene que requerir esfuerzo, sufrimiento, renuncias y dolor. Uno de los comentarios que analizamos lo resum&iacute;a de forma muy gr&aacute;fica: &lsquo;menos pastillas y m&aacute;s zapatillas&rsquo;&rdquo;, se&ntilde;ala Maria Castellv&iacute;-Lloveras. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, la sociedad somete a un doble juicio a las personas cuyo peso no encaja en los c&aacute;nones normativos. Ellas lo relacionan con la moral de tradici&oacute;n cristiana.<strong> </strong>&ldquo;En la gran mayor&iacute;a de comentarios que hemos analizado los usuarios exigen un proceso de redenci&oacute;n en el que las personas gordas tienen que ganarse el premio que representa tener un cuerpo delgado&rdquo;, desarrolla Martin-Vicario y a&ntilde;ade que &ldquo;Es una forma de juicio que ya hab&iacute;a aparecido anteriormente, por ejemplo con la cirug&iacute;a bari&aacute;trica&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque esa vigilancia de los famosos afecte tambi&eacute;n a las celebridades masculinas, quienes est&aacute;n sometidas a un escrutinio m&aacute;s estricto son las femeninas y las personas con identidades de g&eacute;nero no normativas. &ldquo;A ellas se les pide responder a un doble est&aacute;ndar muy contradictorio: por una parte, la industria del entretenimiento y medi&aacute;tica les pide ajustarse a unos c&aacute;nones de belleza muy limitantes y, al mismo tiempo, que todo el trabajo est&eacute;tico que conlleva esto no se note o que no sea visible&rdquo;, formula Castellv&iacute;-Lloveras.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En la gran mayoría de comentarios que hemos analizado los usuarios exigen un proceso de redención en el que las personas gordas tienen que ganarse el premio que representa tener un cuerpo delgado</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Lara Martin-Vicario</span>
                                        <span>—</span>  profesora de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la UIC
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En el caso de las famosas con cuerpos no normativos que hicieron de su figura una forma de resistencia, como la cantante Lizzo, la cr&iacute;tica ha sido mucho m&aacute;s despiadada cuando han adelgazado dr&aacute;sticamente. &ldquo;A aquellas que no encajan en estos patrones hegem&oacute;nicos se les exige que sean coherentes y que no traicionen sus ideales. Todo esto bajo una mirada profundamente individualista y neoliberal, que tiende a obviar las presiones estructurales que afectan a estas mujeres, y enmarca este trabajo est&eacute;tico como &lsquo;decisiones personales&rsquo;, completa la profesora de la UPF.
    </p><p class="article-text">
        Para Lara Martin-Vicario, estas figuras p&uacute;blicas que tienen tanta exposici&oacute;n medi&aacute;tica tienen responsabilidad a la hora de contribuir al estereotipo de un cuerpo deseable, correcto y aspiracional. &ldquo;Son figuras con muchos privilegios y recursos econ&oacute;micos, que tienen agencia para incidir positivamente en diversificar las representaciones que vemos en las pantallas&rdquo;, comenta. Pero en lugar de ayudar a la aceptaci&oacute;n de que todos los f&iacute;sicos son v&aacute;lidos, se ha terminado por establecer un canon de belleza basado en la <a href="https://www.eldiario.es/era/eterno-retorno-culto-delgadez-extrema_129_10572891.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">delgadez extrema</a>. Todos los logros del movimiento<em> body positive</em> se han esfumado en cuesti&oacute;n de meses.
    </p><p class="article-text">
        Pero las acad&eacute;micas tambi&eacute;n creen que es importante ir m&aacute;s all&aacute; y analizar el fen&oacute;meno de manera m&aacute;s estructural. No son solo las famosas &ndash;como construcciones sociales, no como personas individuales&ndash; las que fomentan este modelo de belleza sino que es la suma de muchos m&aacute;s factores que van desde las tallas de la ropa del <em>fast fashion</em> a la convenci&oacute;n social que considera un piropo comentar la bajada de peso de alguien. &ldquo;En Espa&ntilde;a queda much&iacute;simo trabajo por hacer para desmontar un imaginario social gordof&oacute;bico que representa una grave amenaza para la salud de todas&rdquo;, concluye Castellv&iacute;-Lloveras.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/pastillas-zapatillas-delgadez-esfuerzos-ozempic-convertido-forma-juicio_1_13369385.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Jul 2026 20:53:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Menos pastillas y más zapatillas”: cómo la delgadez “sin esfuerzos” de Ozempic se ha convertido en otra forma de juicio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tendencias,Belleza,Ozempic]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Estarás irreconocible para julio": llega el verano y las redes vuelven a convertir tu cuerpo en un problema]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/estaras-irreconocible-julio-llega-verano-redes-vuelven-convertir-cuerpo-problema_1_13325452.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/79107d7b-aca2-4296-8130-c27e8eecd257_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Estarás irreconocible para julio&quot;: llega el verano y las redes vuelven a convertir tu cuerpo en un problema"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La llegada de la temporada estival coincide con la proliferación de mensajes en redes sociales, sobre todo para mujeres, tanto de influencers como de campañas publicitarias, con propuestas diversas para mejorar su imagen</p><p class="subtitle">Bótox en el dentista y rellenos en la pausa del almuerzo: ¿en qué momento se han normalizado los tratamientos estéticos?</p></div><p class="article-text">
        Cualquier usuaria de redes sociales como Instagram o TikTok tiene todas las papeletas para encontrarse con contenidos que proponen planes para adelgazar o esculpir su cuerpo. Vienen de cuentas que no siguen y, en muchas ocasiones, se trata de anuncios o colaboraciones pagadas de la influencer de turno con alguna marca de productos relacionados con el tema. El 'bombardeo'  no es nuevo pero s&iacute; m&aacute;s invasivo en estas plataformas: los medios tradicionales tienen un alcance m&aacute;s limitado o m&aacute;s f&aacute;cil (relativamente) de esquivar, pero el algoritmo es poderoso y sabe por d&oacute;nde colarse. Estos mensajes continuados de culto a la delgadez pueden causar malestar psicol&oacute;gico o f&iacute;sico en quien los recibe. Y, por supuesto, suponen un retroceso claro en la lucha por la diversidad corporal.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me salen esos anuncios constantemente&rdquo;, dice Mar&iacute;a. Ella no ha hecho nada de lo que le proponen, pero s&iacute; le resulta &ldquo;agobiante&rdquo; ver esas publicaciones. &ldquo;Me hace gracia eso de &lsquo;tendr&aacute;s un cuerpo que nadie reconocer&aacute;&rsquo;&rdquo;, confiesa y se pregunta si alguien seguir&aacute; ese tipo de retos de p&eacute;rdida de kilos o tonificaci&oacute;n muscular. En el <em>timeline</em> de Rosa son incesantes esas promesas que hacen re&iacute;r a Mar&iacute;a y tambi&eacute;n a ella, que dice que la m&aacute;s repetida es: &ldquo;amiga, empieza este 1 de julio y tu marido no te reconocer&aacute;. Prueba pilates o calistenia&rdquo;. Pero aunque le resulten c&oacute;micas, s&iacute; le hacen &ldquo;sentir culpable&rdquo; por no hacer m&aacute;s ejercicio: &ldquo;te comen la cabeza con que tienes que comer sano y hacer ejercicio. Ya ni siquiera por salud, sino por tener un cuerpazo para impresionar a los dem&aacute;s. O al menos ese parece que es el mensaje que te venden&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;S&iacute;, me aparecen esas publicaciones sin parar. &iquest;Y he pinchado en todas? Pues tambi&eacute;n&rdquo;, reconoce Laura. No se siente identificada con las supuestas problem&aacute;ticas que presentan los emisores (exceso de kilos, flacidez, etc&eacute;tera) pero, de alguna manera, le interesan. &ldquo;Doy clic, pero en muchos, del tipo cursos de yoga o de pilates que prometen ponerte en forma en tres pasos, hay que rellenar formularios y paso&rdquo;, afirma. En ocasiones, busca en ChatGPT precios de centros especializados en esas pr&aacute;cticas o descuentos de Groupon, aunque &ldquo;nunca se convierten en compra, pero pierdo mucho tiempo&rdquo;. Adem&aacute;s, tambi&eacute;n le muestran anuncios de cl&iacute;nicas, pero en esos no entra.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Va por épocas, pero pobre de mí como pinche en cualquier mierda. El fascismo incluye controlar nuestros cuerpos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A Julia el algoritmo le dispara este tipo de contenidos sin piedad porque, seg&uacute;n afirma: &ldquo;sabe que soy gorda&rdquo;. &ldquo;Va por &eacute;pocas, pero pobre de m&iacute; como pinche en cualquier mierda. El fascismo incluye controlar nuestros cuerpos&rdquo;, declara. A ella este asunto le parece muy problem&aacute;tico y le da &ldquo;baj&oacute;n ver c&oacute;mo todo lo que se hab&iacute;a ganado en la batalla de la representaci&oacute;n y la aceptaci&oacute;n social se va por el desag&uuml;e&rdquo;. Considera que ella tiene &ldquo;los deberes hechos&rdquo; para que este tipo de contenidos no le afecten en su autoestima o la agobien aunque nadie se libra del todo. &ldquo;Siempre hay una peque&ntilde;a parte de ti que se conecta con lo que la sociedad quiere, pero en mi caso la s&eacute; domar y se queda en un pensamiento intrusivo&rdquo;, manifiesta.
    </p><h2 class="article-text">La opini&oacute;n profesional</h2><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga Natalia Seijo, directora del NS Centro de Psicoterapia y Trauma en Ferrol-A Coru&ntilde;a y codirectora del m&aacute;ster de Trastornos Alimentarios de la Universidad Complutense de Madrid, expone que este tipo de contenidos pueden contribuir &ldquo;al desarrollo o al agravamiento de un trastorno alimentario, especialmente en personas vulnerables&rdquo;. No cree que una publicidad de una crema o un v&iacute;deo de ejercicios &ldquo;cause&rdquo; un Trastorno de Conducta Alimentaria (TCA) por s&iacute; solo, ya que se trata de una enfermedad en la que intervienen diferentes factores, pero s&iacute; puede ser &ldquo;un factor de riesgo o un disparador&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Este tipo de contenidos pueden contribuir al desarrollo o al agravamiento de un trastorno alimentario, especialmente en personas vulnerables</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Natalia Seijo</span>
                                        <span>—</span> Psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Sara Bujalance, presidenta de l'Associaci&oacute; Contra l'Anor&egrave;xia i la Bulimia de Catalunya, coincide con la opini&oacute;n de Seijo. Sostiene que esas personas m&aacute;s vulnerables son las mujeres menores de 25 a&ntilde;os. &ldquo;La presi&oacute;n est&eacute;tica por estar delgada es un factor de riesgo muy claro y lo que hacen las redes sociales y los medios de comunicaci&oacute;n en general es amplificarla&rdquo;, mantiene. Adem&aacute;s, la sociedad a&uacute;n arrastra la idea de que la delgadez es s&iacute;mbolo de &eacute;xito y el sobrepeso de fracaso, porque la persona no ha sido lo suficientemente disciplinada. &ldquo;Acaba por ser muy discriminatorio y perjudicial&rdquo;, explica la especialista.
    </p><p class="article-text">
        Aunque la poblaci&oacute;n femenina con m&aacute;s edad tienen muchas menos probabilidades de desarrollar un TCA, eso no implica que no puedan sufrir por su figura. &ldquo;Hay que entender que tenemos derecho a tener una relaci&oacute;n amable con nuestro cuerpo, lo cual no significa que tenga que gustarnos todo de &eacute;l&rdquo;, comenta Bujalance y a&ntilde;ade que &ldquo;la mujer por el hecho de serlo recibe m&aacute;s presi&oacute;n. Eso en s&iacute; ya es discriminatorio y adem&aacute;s, a partir de los 35, se le a&ntilde;ade la obligaci&oacute;n a luchar contra la propia biolog&iacute;a, la propia naturaleza&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por un lado, se presenta el envejecimiento como algo necesariamente negativo, decadente e inevitable y, al mismo tiempo, el mercado da soluciones. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; es lo que tienes que hacer? Pues gastarte dinero y estar excesivamente pendiente. Entonces, una mujer de mediana edad que no lo ha tenido antes no va a desarrollar un TCA. Pero s&iacute; puede sufrir un malestar emocional que ser&iacute;a evitable si present&aacute;ramos un entorno social m&aacute;s respetuoso en ese aspecto&rdquo;, plantea la especialista.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">La aceleraci&oacute;n de la IA</h2><p class="article-text">
        Si los filtros de las apps que &lsquo;mejoran&rsquo; la imagen ya suponen desde hace tiempo un problema para usuarios o usuarias que no aceptan su aspecto real, la llegada de la IA ha sido como un torbellino. &ldquo;Permite construir un cuerpo ideal inexistente, muy convincente visual y aparentemente alcanzable. Eso puede aumentar la distancia entre el cuerpo real y el cuerpo deseado. La IA no solo retoca, sino que fabrica ideales&rdquo;, manifiesta Seijo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, Bujalance destaca que en la comunidad de profesionales ya se ha tratado el tema y existe preocupaci&oacute;n. &ldquo;La manipulaci&oacute;n de la imagen ha existido siempre, pero ahora yo misma puedo crear una imagen y difundirla sin tener conocimientos de dise&ntilde;o o edici&oacute;n&rdquo;, expone.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">La manipulación de la imagen ha existido siempre, pero ahora yo misma puedo crear una imagen y difundirla sin tener conocimientos de diseño o edición</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Sara Bujalance</span>
                                        <span>—</span> Presidenta de l&#039;Associació Contra l&#039;Anorèxia i la Bulimia de Catalunya
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ambas consideran que es necesaria una regulaci&oacute;n m&aacute;s estricta en cuanto a la publicidad que se difunde por redes sociales. Tanto la evidente como la de los influencers o creadores de contenidos hacen de productos que, aunque tengan que se&ntilde;alar que se trata de un anuncio, en ocasiones es dif&iacute;cil ver la etiqueta. Existe consenso dentro de su gremio acerca de que ciertas publicidades deber&iacute;an estar filtradas o prohibidas directamente, explica Bujalance: &ldquo;en funci&oacute;n del perfil a qui&eacute;n va dirigido&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seijo concreta que se deber&iacute;a exigir transparencia &ldquo;cuando una imagen est&aacute; retocada o generada con IA, limitar anuncios de adelgazamiento hacia personas vulnerables, y controlar mejor los algoritmos que empiezan mostrando contenido &lsquo;fitness&rsquo; o &lsquo;wellness&rsquo; y terminan empujando a la persona hacia contenido cada vez m&aacute;s restrictivo o centrado en la p&eacute;rdida de peso&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La moda del lipedema</h2><p class="article-text">
        Vanessa declara que estas publicaciones en Instagram le proponen probar la calistenia militar con im&aacute;genes de &ldquo;mujeres a todas luces creadas por IA con m&aacute;s b&iacute;ceps y abdominales que Topuria&rdquo;, define. Pero ahora, adem&aacute;s, le aparecen anuncios de fundas para piernas para drenaje linf&aacute;tico &ldquo;que antes costaban 1.400 euros y ahora solo 800 euros. Hacen todo el trabajo por ti mientras las disfrutas desde el sof&aacute; con la tablet&rdquo;. Una vez busc&oacute; informaci&oacute;n sobre el lipedema porque una compa&ntilde;era de trabajo le se&ntilde;al&oacute; que, por el tama&ntilde;o de sus tobillos, ten&iacute;a toda la pinta de sufrir dicha patolog&iacute;a. Desde entonces, el algoritmo le muestra &ldquo;mujeres que se operan de ello y tienen unos hematomas horribles y vendas y unos maridos que las quieren mucho, eso s&iacute;&rdquo;, se&ntilde;ala.
    </p><p class="article-text">
        Cada cierto tiempo, las redes sociales se llenan de contenidos relacionados con alguna enfermedad de la que no se sabe demasiado. Bien porque es dif&iacute;cil de diagnosticar, porque afecta a un porcentaje peque&ntilde;o de la poblaci&oacute;n o porque la comunidad m&eacute;dica considera que no hay evidencias suficientes como para considerarla enfermedad. Pero, de alguna manera, los v&iacute;deos de usuarias y usuarios (aunque abundan las mujeres) que se han autodiagnosticado, se viralizan. Suelen tener en com&uacute;n que los s&iacute;ntomas son tan poco espec&iacute;ficos que cualquiera podr&iacute;a tenerlos y que afectan al aspecto f&iacute;sico. Si hace ya alg&uacute;n tiempo la estrella era el SIBO &mdash;que es el sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado y puede causar gases excesivos, c&oacute;licos, fatiga y, sobre todo, hinchaz&oacute;n abdominal&mdash; ahora en el top est&aacute;n la distensi&oacute;n abdominal funcional (barriga hinchada) y el mencionado lipedema.
    </p><p class="article-text">
        En la p&aacute;gina web de la Federaci&oacute;n espa&ntilde;ola de asociaciones de linfedema y lipedema (FEDEAL), explican que se trata de una enfermedad cr&oacute;nica que se caracteriza por una &ldquo;acumulaci&oacute;n sim&eacute;trica de tejido adiposo (graso) en la cadera, gl&uacute;teos y piernas o, con menos frecuencia, en los brazos&rdquo;. Afecta en la mayor parte de los casos a mujeres y los expertos estiman que entre un 4% y un 11% de la poblaci&oacute;n femenina mundial la sufre en diferentes grados. Y hay una diferencia bastante grande entre el nivel I, que presenta una superficie de la piel irregular y blanda parecida a la celulitis y el III, donde las zonas afectadas se ven claramente debido a su tama&ntilde;o.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No es la primera vez que la industria usa la salud y el bienestar emocional, sea lo que sea eso, para venderte cosas y para hacerte sentir que no estás a la altura o que hay algo mal en ti</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Alexandra Lores</span>
                                        <span>—</span> Periodista
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La periodista y editora Paloma Abad public&oacute; un texto en su perfil de Substack <em>Pretty in, pretty out</em> al respecto de este asunto. En &eacute;l afirma que encontrar a un profesional que lo diagnostique especialmente en la sanidad p&uacute;blica puede ser muy complicado (la OMS no lo reconoci&oacute; como enfermedad hasta 2018), as&iacute; que las mujeres preocupadas acaban por acudir a cl&iacute;nicas privadas. De hecho, ya existe una &lsquo;s&uacute;perespecializada&rsquo;, cuyo director, el doctor Enrique Burgos de la Obra, es &ldquo;a la cirug&iacute;a del lipedema (fue pionero en importar la t&eacute;cnica WAL) lo que Rafa Nadal al tenis mundial. El n&uacute;mero uno&rdquo;, define la escritora. El pasado mes de mayo, la comunicadora Tania Llasera public&oacute; en <a href="https://www.instagram.com/reel/DYo7E4At6zC/?igsh=enRiMTduaTllNmRt" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su Instagram</a> un v&iacute;deo en el que dicho m&eacute;dico ense&ntilde;a c&oacute;mo es el diagn&oacute;stico.
    </p><p class="article-text">
        Alexandra Lores, periodista que escribe habitualmente sobre moda y belleza, declara que hay una conversaci&oacute;n muy potente en torno al lipedema. &ldquo;No es la primera vez que la industria usa la salud y el bienestar emocional, sea lo que sea eso, para venderte cosas y para hacerte sentir que no est&aacute;s a la altura o que hay algo mal en ti&rdquo;, sostiene. A ella le parece que, en el caso de esta patolog&iacute;a, es muy f&aacute;cil que alguien se autodiagnostique como paciente. &ldquo;Habla de una serie de s&iacute;ntomas que todas podemos tener y ser perfectamente celulitis o que hayas engordado un poco. O que te salen moratones y a m&iacute;, por ejemplo, me salen. Pero de repente no lo puede tener todo el mundo&rdquo;, se&ntilde;ala. Recibir esa informaci&oacute;n, sea veraz o no, constante puede hacer que aunque quien la recibe tenga claro que no padece dicha enfermedad puede llegar a dudar. &ldquo;Eso es para m&iacute; lo problem&aacute;tico del asunto, porque es una maquinaria muy grande&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/estaras-irreconocible-julio-llega-verano-redes-vuelven-convertir-cuerpo-problema_1_13325452.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 23 Jun 2026 20:35:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Estarás irreconocible para julio": llega el verano y las redes vuelven a convertir tu cuerpo en un problema]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Estética,Redes sociales,Salud,Tendencias,Mujer]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué los bares de ambiente LGTBI siguen siendo necesarios aunque puedas ligar por una app]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/necesitamos-lugares-fisicos-encontrarnos-desaparicion-bares-lgtbi-tiempos-apps-redes-sociales_1_13310936.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d0446f71-1f16-45ee-bc07-d5a706201073_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x565y365.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué los bares de ambiente LGTBI siguen siendo necesarios aunque puedas ligar por una app"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Estos espacios han sido esenciales para los avances del colectivo, pero su papel ha cambiado en los últimos años</p><p class="subtitle">La aceptación de las relaciones LGTBI se duplica: el 88% las considera tan respetables como las heterosexuales </p></div><p class="article-text">
        La primera vez que Natxo Blanchart pis&oacute; un bar de ambiente, hab&iacute;a mirilla en la puerta. &ldquo;Ten&iacute;as que llamar y, si te ve&iacute;an sospechoso de cualquier cosa, no te dejaban entrar&rdquo;, recuerda. Era 1993 o 1994, &eacute;l ten&iacute;a 17 a&ntilde;os y, junto con dos amigos, hac&iacute;a su primera incursi&oacute;n en Chueca, un barrio de Madrid por aquel entonces degradado y marginal. En esa d&eacute;cada, la zona vivi&oacute; una evoluci&oacute;n que Blanchart recuerda como &ldquo;explosiva&rdquo;, en la que en pocos a&ntilde;os se multiplicaron los bares, dejaron de ser tan clandestinos y el barrio se gentrific&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Estos locales eran de los pocos espacios en los que las personas <a href="https://www.eldiario.es/temas/lgtbi/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">LGTBI</a> pod&iacute;an ser ellas mismas y actuar en libertad. Tambi&eacute;n donde conocer a otras como ellas y tejer comunidad. Treinta a&ntilde;os despu&eacute;s, se puede ver a miembros de este colectivo visibles en muchos otros entornos y las redes sociales y apps de contactos les facilitan otras maneras de encontrarse, por lo que el papel de los bares de ambiente ha evolucionado.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando empezaron fuerte las redes sociales, se not&oacute; uno de los primeros bajones en la noche&rdquo;, analiza Pedro Serrano, promotor de diferentes locales y fiestas LGTBI desde los a&ntilde;os 90. &ldquo;Empez&oacute; a acudir bastante menos gente y la manera de relacionarse cambi&oacute; un mont&oacute;n. Antes hab&iacute;a m&aacute;s interacci&oacute;n&rdquo;. La llegada de las redes redujo el contacto en persona: &ldquo;Ve&iacute;as a gente que casi no hablaba, que iba a su bola, y luego al salir de la discoteca estaban todos con el Grindr o con lo que fuera, con alguien que a lo mejor hab&iacute;an tenido al lado toda la noche y no hab&iacute;an hablado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Blanchart est&aacute; de acuerdo en que &ldquo;la gente ya no liga en los bares, liga por aplicaciones&rdquo;. &ldquo;Creo que les da m&aacute;s palo un rechazo en persona que por una red social&rdquo;, reflexiona. Chumina Power, que lleva tres d&eacute;cadas trabajando en el ocio nocturno LGTBI y coordina las actuaciones <em>drags </em>en el m&iacute;tico local LL de Madrid, tambi&eacute;n ha constatado ese cambio: &ldquo;Hace 15 a&ntilde;os, la gente sal&iacute;a con el fin de divertirse y tambi&eacute;n de ligar. Ahora la gente va espec&iacute;ficamente a ver espect&aacute;culos. No hace falta salir a un bar de copas para ligar, desde tu casa es como pedirte un Glovo, a la carta&rdquo;. Ella lo asume con deportividad: &ldquo;Es una putada para los bares de copas, pero es lo que hay. Es como cuando ten&iacute;as que ir a alquilar una pel&iacute;cula a un videoclub y ahora tienes Netflix, HBO, etc. Hay que adaptarse a lo que va viniendo, no podemos vivir en el recuerdo del pasado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para Serrano, aunque las redes sociales han tenido un impacto negativo en el &eacute;xito de los bares de ambiente, tambi&eacute;n les han aportado cosas buenas: &ldquo;Hay gente que ha aprovechado las redes sociales para dar la vuelta&rdquo;. Se refiere a la existencia de bares m&aacute;s especializados, festivales o incluso celebraciones del Orgullo en pueblos en los que antes no se hac&iacute;a, gracias a la difusi&oacute;n que les permiten los canales digitales.
    </p><h2 class="article-text">Lo digital frente a lo f&iacute;sico</h2><p class="article-text">
        Las redes y aplicaciones, por tanto, han reducido el papel social de los bares, pero al mismo tiempo han abierto otras ventanas. As&iacute; lo ve la divulgadora LGTBIQA+ Estupenda M&aacute;rquez: &ldquo;Antes, si quer&iacute;as conocer a otras personas del colectivo, ligar o simplemente enterarte de qu&eacute; se mov&iacute;a, ten&iacute;as que ir f&iacute;sicamente a esos sitios porque era ah&iacute; donde pasaban las cosas&rdquo;, mientras que ahora &ldquo;una chica de un pueblo ya no depende &uacute;nicamente de que exista un bar de lesbianas cerca para saber que hay otras lesbianas, puede seguir a creadoras y activistas en redes&rdquo;. No obstante, para ella &ldquo;lo digital no sustituye lo f&iacute;sico: puede complementarlo, pero hay algo que sucede en el encuentro que no pasa detr&aacute;s de una pantalla&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Una chica de un pueblo ya no depende únicamente de que exista un bar de lesbianas cerca para saber que hay otras lesbianas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Estupenda Márquez</span>
                                        <span>—</span> Divulgadora LGTBIQA+
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El papel de los bares de ambiente como espacios para crear comunidad ha sido clave para los avances del colectivo LGTBI. &ldquo;Hist&oacute;ricamente, tuvieron una importancia muy grande&rdquo;, valora el vicepresidente de la Federaci&oacute;n Estatal de Lesbianas, Gais, Trans, Bisexuales, Intersexuales y M&aacute;s (FELGTBI+), Jon&aacute;s Candaosa. &ldquo;Hitos como la revuelta de Stonewall en Estados Unidos o el pasaje Bego&ntilde;a en Espa&ntilde;a estaban relacionados con sitios de ambiente que fueron vulnerados. De ah&iacute; nacen las diferentes revueltas y de ellas, los diferentes orgullos&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        Ya durante el franquismo, especialmente en las localidades que se empezaron a abrir al turismo internacional, surgieron locales que se convirtieron en los primeros espacios seguros para la comunidad. Claudio Molina, historiador que est&aacute; investigando en la Universidad de M&aacute;laga sobre el colectivo LGTBIQ+ en Torremolinos en torno a la &eacute;poca de la transici&oacute;n, explica que &ldquo;los bares, los clubes, los tablaos... todos estos entornos de ocio empezaron como un espacio de libertad vigilada en lugares como Torremolinos, Benidorm, Salou, Maspalomas&hellip;&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Molina se&ntilde;ala que estos bares, cuyo objetivo era &ldquo;el ocio, el consumo de alcohol y la fiesta&rdquo;, &ldquo;se fueron convirtiendo poco a poco en espacios de normalizaci&oacute;n donde el colectivo va a poder desarrollarse y tener las primeras redes de apoyo mutuo y el reconocimiento de la identidad&rdquo;. La importancia de estos espacios de encuentro y solidaridad para la comunidad LGTBI en pa&iacute;ses como Reino Unido o EEUU, as&iacute; como su evoluci&oacute;n, fue retratada por Jeremy Atherton en <em>Gay Bar</em> (2021), recientemente publicado por Capit&aacute;n Swing.
    </p><p class="article-text">
        Para el historiador, ese papel de los bares de ambiente como espacios comunitarios ha quedado desdibujado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Cree que se han dado din&aacute;micas que los han convertido en &ldquo;lugares de absoluto consumo&rdquo; en los que solo cabe lo normativo. &ldquo;No hay un gran espacio para lo trans, no hay un gran espacio para lo queer. Al final son todo mec&aacute;nicas de consumo y normalizaci&oacute;n basadas en el dinero&rdquo;, lamenta. 
    </p><p class="article-text">
        El motor que impulsa a crear locales de este tipo ha cambiado: &ldquo;Antiguamente, eran m&aacute;s un bar de apestados, de gente rara, que abr&iacute;a alguien que quer&iacute;a reunir a sus amigos o amigas y tener un peque&ntilde;o espacio. Hoy d&iacute;a estamos viendo unas din&aacute;micas de personas heterosexuales abriendo bares LGTB, o mejor dicho, bares gays, simplemente por el r&eacute;dito econ&oacute;mico. Una potenciaci&oacute;n econ&oacute;mica que est&aacute; totalmente alejada de esta lucha y esta diferencia que debe tener el colectivo LGTB&rdquo;, dice Molina.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En cierta generación los dueños y la gestión de los lugares de ocio eran mucho más conscientes de lo que significaba tener un sitio abierto para personas que estaban excluidas en otros bares</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Jonás Candaosa</span>
                                        <span>—</span> Vicepresidente de FELGTBI+
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Jon&aacute;s Candaosa comparte que &ldquo;en cierta generaci&oacute;n los due&ntilde;os y la gesti&oacute;n de los lugares de ocio eran mucho m&aacute;s conscientes de lo que significaba tener un sitio abierto para personas que estaban excluidas en otros bares, pero hoy en d&iacute;a est&aacute; un poco m&aacute;s comercializado todo y no se repara tanto en ello&rdquo;. Estupenda M&aacute;rquez considera que &ldquo;hay bares de ambiente que han nacido de una necesidad comunitaria y con el tiempo se han convertido tambi&eacute;n en negocios&rdquo;, pero concede que &ldquo;es normal que sean negocios, porque hay facturas que pagar: a veces parece que los espacios LGTBIQA+ tienen que sostener a la comunidad entera a pulm&oacute;n y adem&aacute;s hacerlo gratis, y eso tampoco es justo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, los locales de ambiente pueden tener un impacto en la comunidad que no se limita a la reivindicaci&oacute;n directa. &ldquo;Lo pol&iacute;tico no siempre tiene forma de asamblea. A veces un bar es pol&iacute;tico porque contrata a artistas trans o drags locales, porque genera espacios para mujeres&hellip; Hay locales que quiz&aacute; no se nombran como activistas y est&aacute;n haciendo una labor de sost&eacute;n muy importante&rdquo;, defiende M&aacute;rquez. En su opini&oacute;n, &ldquo;la pregunta que deber&iacute;amos hacernos es: &iquest;qu&eacute; le devuelve ese espacio a la comunidad que lo sostiene?&rdquo;. Y responde: &ldquo;Si solo saca dinero de una identidad, se queda muy pobre, pero si adem&aacute;s cuida y genera v&iacute;nculos, ah&iacute; sigue habiendo pol&iacute;tica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una asignatura pendiente en la oferta de espacios de ambiente es la diversidad. Muchos se etiquetan como LGTBI pero en realidad solo est&aacute;n dirigidos a hombres gays. Mujeres lesbianas, personas bisexuales, personas trans y otros miembros de este colectivo tan heterog&eacute;neo a menudo no se sienten realmente incluidas en los lugares de ocio que llevan sus siglas. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los espacios para mujeres lesbianas y bisexuales han estado siempre en una situación mucho más frágil que los dedicados a hombres gays</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Estupenda Márquez</span>
                                        <span>—</span> Divulgadora LGTBIQA+
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Estupenda M&aacute;rquez se&ntilde;ala que &ldquo;los espacios para mujeres lesbianas y bisexuales han estado siempre en una situaci&oacute;n mucho m&aacute;s fr&aacute;gil que los dedicados a hombres gays, y por eso en Espa&ntilde;a quedan cada vez menos bares espec&iacute;ficamente l&eacute;sbicos o s&aacute;ficos&rdquo;. Ella lo ve claro en su ciudad, Torremolinos: &ldquo;Cuando yo era m&aacute;s peque&ntilde;a hab&iacute;a varios espacios para lesbianas y hoy no queda ninguno&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La divulgadora relaciona esta diferencia &ldquo;con el poder adquisitivo, con c&oacute;mo se nos ha socializado a las mujeres, con la carga de cuidados que asumimos, con la maternidad y con la invisibilidad&rdquo;. &ldquo;El sistema patriarcal en el que vivimos sigue colocando el deseo masculino en el centro. Sabemos qu&eacute; desean los hombres y c&oacute;mo consumen, por eso hay bares gays, saunas o cuartos oscuros. A las mujeres, sin embargo, nadie nos ha preguntado qu&eacute; deseamos o c&oacute;mo queremos encontrarnos y ligar. Muchas veces ni siquiera nosotras hemos tenido espacios para pensarlo con libertad, porque si toda tu educaci&oacute;n te ha ense&ntilde;ado a no molestar y a no ocupar demasiado, luego cuesta sostener espacios donde el deseo de las mujeres est&eacute; en el centro&rdquo;, lamenta.
    </p><p class="article-text">
        Margarita Llorente, presidenta de la asociaci&oacute;n de mujeres mayores lesbianas Cantapaxarina, coincide en que buena parte de los espacios para ellas han desaparecido. Recuerda que antes hab&iacute;a &ldquo;caf&eacute;s, bares de tarde, sidrer&iacute;as&hellip; donde pod&iacute;as encontrar a mujeres de nuestro colectivo&rdquo;, pero ahora solo quedan locales nocturnos. Y a&ntilde;ade que en ciudades peque&ntilde;as como Oviedo o Gij&oacute;n, ni siquiera eso: &ldquo;Hab&iacute;a varios y ahora no conozco ninguno&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para esta activista asturiana, esos espacios eran &ldquo;una gran oportunidad para encontrarnos, para relacionarnos, para encontrar parejas, para disfrutar, para bailar y para divertirnos con seguridad, con tranquilidad y sin preocuparnos&rdquo;. Achaca su desaparici&oacute;n a que &ldquo;hubo un tiempo de apertura y tranquilidad, en el que no hab&iacute;a ataques ni persecuciones aparentes y todo se flexibiliz&oacute;&rdquo;, pero denuncia que, desde que la extrema derecha ha ganado posiciones, vuelven a sufrir violencia. As&iacute; que, sobre los lugares no espec&iacute;ficamente LGTBI, reflexiona: &ldquo;No todos son espacios seguros para nosotras ahora mismo, tal como est&aacute;n las cosas. No nos dan confianza&rdquo;. Por eso, el cierre de locales dirigidos al colectivo supone &ldquo;una causa m&aacute;s de exclusi&oacute;n y aislamiento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Incluso entre los hombres gays, no todos se sienten bienvenidos en determinados espacios de ocio LGTBI. Algunos est&aacute;n dirigidos a quienes, aunque no sean heterosexuales, s&iacute; cumplen con los est&aacute;ndares sociales privilegiados en el resto de &aacute;mbitos, como el g&eacute;nero, el poder adquisitivo o la est&eacute;tica. Blanchart vincula cierta ca&iacute;da de los bares de ambiente con &ldquo;la masificaci&oacute;n, porque de repente ir a Chueca era un poco imposible&rdquo;, pero tambi&eacute;n con &ldquo;mucho postureo: solo pod&iacute;an estar los guapos&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Esos espacios son una gran oportunidad para encontrarnos, para relacionarnos, para encontrar parejas, para disfrutar, para bailar y para divertirnos con seguridad, con tranquilidad y sin preocuparnos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Margarita Llorente</span>
                                        <span>—</span> Presidenta de Cantapaxarina
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ante esa falta de diversidad, Molina espera que &ldquo;ojal&aacute; haya pr&oacute;ximamente nuevos espacios&rdquo; en los que la comunidad LGTBI, m&aacute;s all&aacute; de los hombres gays, &ldquo;pueda tener representaci&oacute;n&rdquo;. Adem&aacute;s, le gustar&iacute;a que &ldquo;las din&aacute;micas de ocio y de relaci&oacute;n del colectivo tambi&eacute;n pasaran por lo no consumible, simplemente por el ocio y la reivindicaci&oacute;n pol&iacute;tica&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;rquez defiende que &ldquo;para mucha gente, un bar de ambiente ha sido el primer sitio donde poder existir sin miedo&rdquo;. Y reivindica su papel como &ldquo;espacios de red, lugares donde se ha encontrado informaci&oacute;n, amistades e incluso trabajo o casa&rdquo;. En su opini&oacute;n, el futuro pasa por &ldquo;espacios m&aacute;s conectados con la vida comunitaria, lugares donde adem&aacute;s de haber fiesta haya cultura, quiz&aacute; mezclados con formatos m&aacute;s diurnos, intergeneracionales, feministas o m&aacute;s <em>queer</em>, porque seguimos necesitando lugares f&iacute;sicos donde encontrarnos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Jon&aacute;s Candaosa tambi&eacute;n defiende que &ldquo;la necesidad de un espacio seguro para el colectivo sigue existiendo cada vez m&aacute;s&rdquo;. Y se muestra optimista: cree que estos locales &ldquo;seguir&aacute;n teniendo futuro, sobre todo en Espa&ntilde;a, donde tenemos la cultura de bar muy impregnada&rdquo;, y que &ldquo;el contacto con la gente, el poder mirar a la gente a la cara, va a seguir siendo necesario&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; de acuerdo Pedro Serrano, que reivindica que &ldquo;lo bueno que tienen los bares y las discotecas de ambiente es que casi siempre es un ambiente divertido y alegre, con mucha risa y una energ&iacute;a bonita: eso no se va a perder nunca&rdquo;. Y pone en valor c&oacute;mo a veces, al viajar a la otra punta del mundo, se ha encontrado &ldquo;en un bar peque&ntilde;ito&rdquo; a gente de Madrid. &ldquo;Es un referente y un punto de encuentro para la comunidad en todos los lugares&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jaime Sevilla Lorenzo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/necesitamos-lugares-fisicos-encontrarnos-desaparicion-bares-lgtbi-tiempos-apps-redes-sociales_1_13310936.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 20 Jun 2026 19:50:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué los bares de ambiente LGTBI siguen siendo necesarios aunque puedas ligar por una app]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[LGTBI,Relaciones,Igualdad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De la resaca de zorra a la energía de hombre divorciado: 'Ciberlocutorio' nos ayudó a entender internet y el mundo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/resaca-zorra-energia-hombre-divorciado-ciberlocutorio-ayudo-entender-internet-mundo_1_13371465.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cf60a8a2-c31e-498b-8e26-0012ae0483da_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x411y230.jpg" width="1200" height="675" alt="De la resaca de zorra a la energía de hombre divorciado: &#039;Ciberlocutorio&#039; nos ayudó a entender internet y el mundo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El podcast conducido por Andrea Gumes y Anna Pachecho echa el cierre tras ocho temporadas analizando las tendencias sociales y el ecosistema digital; porque "si no está en internet, no nos importa"</p><p class="subtitle">“Menos pastillas y más zapatillas”: cómo la delgadez “sin esfuerzos” de Ozempic se ha convertido en otra forma de juicio</p></div><p class="article-text">
        Llevar una gorra bordada con la expresi&oacute;n &lsquo;resaca de zorra&rsquo; es sin&oacute;nimo de oyente del podcast <em>Ciberlocutorio.</em> Aunque pueda parecer extra&ntilde;o, no ser&iacute;a inusual que se diese dicha situaci&oacute;n porque el tama&ntilde;o de la comunidad que se ha generado alrededor de ese programa conducido por <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/anna-pacheco-cuela-hoteles-lujo-turistas-ricos-igual-ruidosos-sucios_1_11213346.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Anna Pacheco</a> y <a href="https://www.eldiario.es/autores/andrea-gumes/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Andrea Gumes</a> dentro de la parrilla de Radio Primavera Sound es muy grande. Y, desde el pasado 6 de julio, est&aacute; desconsolada porque, despu&eacute;s de ocho temporadas, el &lsquo;Ciber&rsquo; llega a su fin. Habr&aacute; una fiesta de despedida definitiva en octubre, pero el cierre ya est&aacute; anunciado. 
    </p><p class="article-text">
        Para entender la magnitud de la decepci&oacute;n solo hay que echar un vistazo a los m&aacute;s de 600 comentarios con emojis de corazoncitos rotos y caritas con l&aacute;grimas en el post de Instagram donde anunciaron su adi&oacute;s. Desde febrero de 2019, las dos comunicadoras bucearon en las profundidades de Internet para analizar tendencias, se mantuvieron atentas a los fen&oacute;menos sociales y culturales que acontec&iacute;an y acu&ntilde;aron conceptos como el mencionado en el primer p&aacute;rrafo o &lsquo;las bolitas de Instagram&rsquo;, que ya forman parte del l&eacute;xico cotidiano de su p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Anna Pacheco dice a elDiario.es que decidieron que ha llegado el momento de terminar con el <em>Ciberlocutorio </em>porque, de alguna manera, han agotado el formato: &ldquo;Hemos jugado del derecho y del rev&eacute;s en las &uacute;ltimas temporadas pero aun as&iacute; sent&iacute;amos que desde ese lugar ya no ten&iacute;amos mucho m&aacute;s que contar. Nos apetec&iacute;a, adem&aacute;s, cerrarlo en un momento bonito y con todo el cari&ntilde;o y el respeto a la comunidad que nos ha seguido desde el inicio&rdquo;. Andrea Gumes coincide con su compa&ntilde;era en que despu&eacute;s de tantos a&ntilde;os no tienen mucho m&aacute;s que aportar: &ldquo;Sentimos que nos apetece ser m&aacute;s oyentes que no estar sumando ruido a esta sobreproducci&oacute;n de contenido que hay ahora mismo&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/Cs6g8L-qosw/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/p/Cs6g8L-qosw/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; 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margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/p/Cs6g8L-qosw/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de ciberlocutorio (@ciberlocutorio_)</a></p></div></blockquote>
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        Borja Dom&iacute;nguez es uno de los oyentes que empez&oacute; a seguir el podcast &ldquo;desde el minuto uno&rdquo; porque ten&iacute;a amigos en com&uacute;n con Anna y Andrea y ya las conoc&iacute;a. Hasta estuvo en las primeras grabaciones que se hac&iacute;an en el local barcelon&eacute;s Abaixadors10. &ldquo;Una cosa que siempre da miedo es que gente que conoces haga cosas que no te interesen, pero con ellas fue facil&iacute;simo porque el Ciber ha estado guay siempre&rdquo;, se&ntilde;ala. Una de las cosas que destaca del podcast es la capacidad que ha tenido para mutar y no ce&ntilde;irse solo al formato que les funcionaba. &ldquo;Han experimentado con la ficci&oacute;n, han hecho una temporada tem&aacute;tica sobre internet, hay cap&iacute;tulos conversacionales, otros que son entrevistas, a veces son debates y otras veces son conferencias&rdquo;, describe.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hemos ido creciendo un poco con nuestras oyentes, ha sido maravilloso comprobar c&oacute;mo funcionaba un programa sobre el <em>odiosamato</em> y los celos o Gerard Piqu&egrave; y otro sobre el capitalismo y el franquismo, urbanismo o vivienda&rdquo;, sostiene Anna, &ldquo;creo que una de las cosas que m&aacute;s gustaba era esa sensaci&oacute;n de cercan&iacute;a y proximidad, una intimidad compartida que sobre todo fuimos construyendo de forma espont&aacute;nea en las primeras temporadas&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Han experimentado con la ficción, han hecho una temporada temática sobre internet, hay capítulos conversacionales, otros que son entrevistas, a veces son debates y otras veces son conferencias</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Borja Domínguez</span>
                                        <span>—</span> oyente
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Marcos Bartolom&eacute;, fiel seguidor de <em>Ciberlocutorio </em>desde que comenz&oacute;, pone como ejemplo de esa confianza con su p&uacute;blico una experiencia en primera persona. &Eacute;l les respondi&oacute; a una pregunta en una historia de Instagram y le pidieron sin mucho miramiento que lo explicase en un audio de WhatsApp, a lo que &eacute;l contest&oacute; con una peque&ntilde;a cr&iacute;tica. &ldquo;Les dije algo como que al final esto es implicar al oyente para generar el contenido del podcast y hay que procurar tratarlo con un poco de cuidado. Y ellas se disculparon por haber sido tan expeditivas y quisieron invitarme a tomar algo para hablarlo. La coherencia entre sus contenidos y c&oacute;mo luego han sido capaces de desarrollar una praxis en consecuencia con ellos realmente me ha resultado muy importante. Siempre les tendr&eacute; much&iacute;simo cari&ntilde;o&rdquo;, afirma.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-captioned data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DIiu89Fqb_z/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/reel/DIiu89Fqb_z/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a><p style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; line-height:17px; margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/reel/DIiu89Fqb_z/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de Radio Primavera Sound (@radioprimaverasound)</a></p></div></blockquote>
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    </figure><p class="article-text">
        La comunicadora Janira Planes, experta en tecnolog&iacute;a y cultura de internet, comenta que <em>Ciberlocutorio</em> ha sido una inspiraci&oacute;n para ella desde que comenz&oacute; a escucharlo en 2019. &ldquo;Me ayud&oacute; a pensar mucho en internet como espacio en el que crear y en el que estar pendiente de la cultura. Sobre todo desde ese punto de vista del usuario final&rdquo;, especifica. Adem&aacute;s, se&ntilde;ala que Anna y Andrea fueron pioneras en explorar este formato de podcast cultural que ya se hac&iacute;a en Estados Unidos pero apenas hab&iacute;a aterrizado en Espa&ntilde;a. 
    </p><p class="article-text">
        Mar Manrique, periodista creadora de la <em>newsletter </em>Fleet Street y autora del libro <em>Un trabajo so&ntilde;ado. </em><a href="https://www.eldiario.es/era/mar-manrique-desencanto-generacion-quiso-vivir-internet-falacia-meritocracia-digital_1_13099573.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El desencanto de una generaci&oacute;n que quiso vivir de internet</em></a><em> </em>(Ediciones Pen&iacute;nsula), lleg&oacute; al podcast en 2021, cuando a&uacute;n estaba en la universidad y todav&iacute;a no se hab&iacute;a adentrado en los recovecos de la red. Lo que m&aacute;s le gusta de &eacute;l es &ldquo;la capacidad de an&aacute;lisis de internet desde la visi&oacute;n social, antropol&oacute;gica y cultural. Poder hablar de ello sin que suene <em>soft,</em> ni superficial, ni una-cosa-demasiado-moderna, en comparaci&oacute;n con los <em>podcast hard</em>, los que &lsquo;importan&rsquo;, de geopol&iacute;tica o deportes&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Tanto Janira como ella definen el programa como decisivo a la hora de desarrollar sus carreras profesionales y posiblemente las de mucha otra gente. &ldquo;De manera probablemente inconsciente han abierto camino a todas las personas que hablamos de cultura digital y que hemos hecho de eso nuestro trabajo&rdquo;, expresa Manrique. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Anna y Andrea son sabuesos, huelen las tendencias sociales del espacio digital antes de que alguien pueda ponerle palabras</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Mar Manrique</span>
                                        <span>—</span> periodista
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">&lsquo;El de las bolitas de Instagram&rsquo;</h2><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de ocho temporadas, resulta dif&iacute;cil escoger un episodio preferido. Blanca Alcal&aacute; no recuerda cu&aacute;l fue el primero que escuch&oacute; y considera que todos son &ldquo;especiales y diferentes&rdquo; pero recuerda con especial nitidez &ldquo;el de El Corte Ingl&eacute;s, el de Gisele Pelicot o el de toldos verdes&rdquo;. Carolina Velasco, oyente y responsable del podcast <em>He venido a hablar de mi libro</em> (que tambi&eacute;n se despide), tiene una buena lista de predilectos: &ldquo;El de resaca de zorra (mitiqu&iacute;simo), el del juicio de Shakira, el de las bolitas de Instagram, el de &lsquo;a ver si nos vemos&rsquo;, el de los expats, el de la energ&iacute;a de hombre divorciado o el que me descubri&oacute; a <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/lacajanegra/libros/sorprendente-debut-novelista-mayte-gomez-molina-no-imaginar-mundo-historias_1_13097856.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mayte G&oacute;mez Molina</a>&rdquo;. Asimismo, recomienda el que dedicaron a la bisexualidad y la serie completa sobre internet, titulada <em>Amigo internet</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Borja se declara fan de las entrevistas alrededor de un tema concreto y escoge uno que ha escuchado varias veces: &ldquo;<em>La fiesta del tanatorio</em>, con Layla Mart&iacute;nez hablando de anarquismo, espiritismo y muerte. Y este a&ntilde;o han hecho el <em>crossover</em> con el podcast <em>Amiga Date Cuenta</em>, que ha sido una fantas&iacute;a&rdquo;. Mar Manrique considera que Anna y Andrea son &ldquo;sabuesos, huelen las tendencias sociales del espacio digital antes de que alguien pueda ponerle palabras&rdquo;. Ella subraya el episodio en el que llevaron a Pilar Eyre &ndash; &ldquo;cosa m&aacute;s <em>random</em> no se ha visto&rdquo;, estima&ndash; y tambi&eacute;n &ldquo;el de<em> girl boss</em>, aquellos con <a href="https://www.eldiario.es/autores/sara-torres/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sara Torres</a>, el de los <em>expats,</em> sus colabos con <em>Punzadas Sonoras</em> y con<em> Amiga Date Cuenta</em>. &iexcl;Y m&aacute;s!&rdquo;. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-captioned data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DFFv3I6qGKy/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/reel/DFFv3I6qGKy/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; 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margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/reel/DFFv3I6qGKy/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de Radio Primavera Sound (@radioprimaverasound)</a></p></div></blockquote>
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        Sin nombrar ning&uacute;n cap&iacute;tulo en concreto, Marcos valora la atenci&oacute;n que el podcast le dedic&oacute; al urbanismo, algo que caracteriza mucho a Barcelona, lugar en el que reside y donde se grababa <em>Ciberlocutorio.</em> &ldquo;Creo que desde que vivo aqu&iacute; me he acostumbrado a hablar much&iacute;simo de urbanismo. Est&aacute; muy presente en las conversaciones del d&iacute;a a d&iacute;a con personas conocidas, con amigos, m&aacute;s de lo que en cualquiera de las otras ciudades en las que he vivido hasta ahora&rdquo;, desarrolla. Para &eacute;l, han hecho una labor de divulgaci&oacute;n &ldquo;un poco escondida, porque no es por lo que se las va a recordar, quiz&aacute;s, pero s&iacute; incre&iacute;ble&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;El fin de una era?</h2><p class="article-text">
        Desde su punto de vista como experta en el sector, Janira no considera que el fin de <em>Ciberlocutorio </em>signifique que una &eacute;poca de internet se apaga. Sostiene que el entorno del Primavera Sound est&aacute; muy activo en cuanto a temas relacionados con la cultura y el mundo <em>online </em>con espacios como el de <em>Radio Noia </em>de Mar Vallverd&uacute;. Para ella comparte, de alguna forma, la filosof&iacute;a del podcast de Anna y Andrea por su curiosidad intelectual: &ldquo;Es posible que estemos ahora en un momento en el que la cultura de internet va a ir perdiendo ese apellido y cada vez va a ser m&aacute;s cultura y ya. Justo ellas se van en el momento en el que el concepto de internet deja de tener tanto peso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Mar, esta despedida estar&iacute;a relacionada con un fin de ciclo para las propias creadoras m&aacute;s que con el formato del podcast. &ldquo;Un proyecto que te inicia y te consagra tambi&eacute;n tiene fecha de caducidad&rdquo;, indica. &ldquo;Creo que con <em>Ciberlocutorio</em> y antes con <em>Tardeo</em> [dirigido por Andrea Gumes] se va una forma de hacer podcasts que antepone el ser fieles a s&iacute; mismas y honestas con la audiencia a la monetizaci&oacute;n y generar contenido porque s&iacute;&rdquo;, manifiesta Carolina, &ldquo;la prueba est&aacute; en que cuando han necesitado un descanso, por lo que fuera, se lo han tomado&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Creo que con Ciberlocutorio y antes con Tardeo [dirigido por Andrea Gumes] se va una forma de hacer podcasts que antepone el ser fieles a sí mismas y honestas con la audiencia a la monetización y generar contenido porque sí</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Carolina Velasco</span>
                                        <span>—</span> creadora del podcast &#039;He venido a hablar de mi libro&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Un consuelo para sus seguidores m&aacute;s ac&eacute;rrimos es que el archivo de episodios seguir&aacute; disponible en las plataformas <em>online</em> al alcance de todos, reflexiona Borja. &ldquo;No s&eacute; si es el fin de una era, quiz&aacute; eso es demasiado hiperb&oacute;lico, pero s&iacute; que deja triste a una base de fans bastante s&oacute;lida. No se me ocurren podcasts que puedan llenar ese hueco ahora mismo&rdquo;, considera. Es el segundo podcast de todos los que sigue que &lsquo;cierra&rsquo; este a&ntilde;o, despu&eacute;s del de Carolina Velasco. &ldquo;Prefiero no buscar sustitutos, aunque no me importar&aacute; encontr&aacute;rmelos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Blanca Alcal&aacute; espera que otro de sus preferidos, el ya mencionado<em> Amiga Date Cuenta</em> de Noelia Rodr&iacute;guez y Bego&ntilde;a G&oacute;mez Urz&aacute;iz (tambi&eacute;n en Radio Primavera Sound) no se despida porque &ldquo;entonces ya se acabaron los podcast para m&iacute;&rdquo;. Le gustar&iacute;a encontrar otros que fuesen interesantes, pero no siente que conecte igual que con <em>Ciberlocutorio</em> as&iacute; que &ldquo;quiz&aacute;s ya solo escuche cualquiera para dormir&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mar Manrique tambi&eacute;n se ha preguntado cu&aacute;l podr&iacute;a ser el podcast que tome el relevo de Anna Pacheco y Andrea Gumes pero ha mandado callar a su &ldquo;peque&ntilde;a mente productiva&rdquo;. &ldquo;Est&aacute; bien que nadie ocupe ese hueco. Est&aacute; bien que el Ciber sea el Ciber y no haya nadie que pueda hacer lo mismo. Revisitaremos sus episodios como cuando vemos <em>Love Actually</em> en Navidad&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/resaca-zorra-energia-hombre-divorciado-ciberlocutorio-ayudo-entender-internet-mundo_1_13371465.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Jul 2026 20:06:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De la resaca de zorra a la energía de hombre divorciado: 'Ciberlocutorio' nos ayudó a entender internet y el mundo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Podcast,Internet,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Santiago Mazarrasa, escritor: “Los millennials hemos llegado tarde a nuestra propia existencia como generación”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/santiago-mazarrasa-escritor-millennials-hemos-llegado-tarde-propia-existencia-generacion_1_13355174.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6eb61cd5-5845-481b-9776-1a8c305f603c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x797y133.jpg" width="1200" height="675" alt="Santiago Mazarrasa, escritor: “Los millennials hemos llegado tarde a nuestra propia existencia como generación”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El autor publica ‘Casilla vacía’, una novela sobre la amistad, la pérdida y una generación que creció con la promesa de un futuro estable y ha terminado instalada en la incertidumbre</p><p class="subtitle">¿Sanar un trauma con un cursillo de tres días? Marta Sader analiza el auge de la “espiritualidad líquida”</p></div><p class="article-text">
        Cuatro amigos se re&uacute;nen un domingo m&aacute;s frente al mar. Es el mismo lugar donde aprendieron a nadar y donde durante a&ntilde;os (o eso les parec&iacute;a a ellos) estuvieron a salvo del paso del tiempo y de todo lo dem&aacute;s. Hablan, beben, esperan a que pique algo. Pero ese d&iacute;a se ir&aacute;n de vac&iacute;o. Tampoco volver&aacute;n a ser los mismos.
    </p><p class="article-text">
        Esta escena abre <a href="https://www.alianzaeditorial.es/libro/alianza-voces/casilla-vacia-santiago-mazarrasa-9791370092368/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Casilla vac&iacute;a</em></a> (Alianza editorial, 2026), la tercera novela de Santiago Mazarrasa (Santander, 1988), en la que se ver&aacute;n reflejados muchos de los miembros de su generaci&oacute;n, especialmente hombres que andan entre los 30 y los 40 a&ntilde;os, y que hoy en d&iacute;a han descubierto (o est&aacute;n a punto de descubrir) que aquello que daba sentido a sus vidas, la amistad, el trabajo, el amor o la esperanza en un futuro, parece que ya no les funciona. 
    </p><p class="article-text">
        Mazarrasa ha moldeado ese sentimiento en una novela sobria, coral, atravesada por la muerte y por una pregunta muy dif&iacute;cil de responder: qu&eacute; pasa cuando la vida no se parece a aquello que nos prometieron. Sus personajes buscan un lugar para resguardarse mientras sienten que todo a su alrededor se desmorona.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; quer&iacute;as explorar con esta novela?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Fundamentalmente, una especie de sensaci&oacute;n de orfandad que me acompa&ntilde;a desde siempre. Algo que creo que forma parte del ser humano, sentirse hu&eacute;rfano de sentido, de explicaciones. La imposibilidad de habitar el mundo de una manera realmente plena. Siempre va a haber deseo, miedo, angustia o temor.
    </p><p class="article-text">
        Me interesaba mucho explorar c&oacute;mo unos personajes que est&aacute;n en la treintena, cuando parece que las cosas ya tienen que estar en marcha, pasan por una situaci&oacute;n en la que se pone de manifiesto que la vida no es nada. O que la vida, de alg&uacute;n modo, te va a pasar por encima. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Has dicho que tu novela no es pol&iacute;tica, que la literatura no es para eso, pero la veo profundamente pol&iacute;tica. Casi una llamada de atenci&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me refiero a que no es funci&oacute;n de la novela aportar soluciones. Fuera de eso, la literatura s&iacute; que es pol&iacute;tica en el sentido de que tiene algo de confrontaci&oacute;n con la realidad. 
    </p><p class="article-text">
        Creo que pedirle a la literatura que d&eacute; respuestas concretas a un problema hace que sea muy f&aacute;cil acabar produciendo mala literatura. No quiere decir que no sea posible, porque hay autores que lo logran, pero a m&iacute; no me interesa en ese sentido. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>En la literatura abundan los relatos sobre la p&eacute;rdida de padres o parejas, pero menos sobre la muerte de un amigo. &iquest;Crees que socialmente se tiende a infravalorar ese duelo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s no se haya tratado mucho, aunque claro, decir esto sin haber le&iacute;do todo lo que se puede leer es un poco osado. Pero creo que quiz&aacute;s no se ha tratado tanto el tema porque la amistad ha sido en cierto modo secundaria frente a las relaciones familiares o las relaciones rom&aacute;nticas. 
    </p><p class="article-text">
        De todos modos, no creo que esta novela sea sobre el duelo. La muerte que ocurre en el libro provoca que los protagonistas se enfrenten a su propia situaci&oacute;n personal. Que caiga la m&aacute;scara que la cubre.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El vínculo de la amistad es uno de los fundamentales para una existencia más o menos feliz (...) Y la vida que vivimos no nos permite mantenerlo de manera sana</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n creo que el v&iacute;nculo de la amistad es uno de los fundamentales para una existencia m&aacute;s o menos feliz. Y quer&iacute;a hablar de c&oacute;mo me parece que se est&aacute; perdiendo y que la vida que vivimos no nos permite mantenerlo de manera sana.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los protagonistas parecen incapaces de hablar de lo que les ocurre. &iquest;Es una caracter&iacute;stica de esos personajes, de los hombres en general o de toda una generaci&oacute;n que ha aprendido a esconder la vulnerabilidad detr&aacute;s de la iron&iacute;a o los memes?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que es una combinaci&oacute;n. Hay una parte importante de esta incapacidad que es muy caracter&iacute;stica de los hombres y, especialmente, de los grupos de amigos.
    </p><p class="article-text">
        Los grupos de amigos funcionan muchas veces como entes que son m&aacute;s que la suma de sus partes y tienen sus propias reglas y tab&uacute;es que muchas veces implican no expresarte como realmente te sientes. Los miedos y los deseos de cada uno de los pertenecientes a un grupo de amigos se pliegan frente a la direcci&oacute;n que toma el grupo como ente.
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n creo que es un problema generacional que no creo que tenga que ver tanto con esconder la vulnerabilidad, sino con cierto miedo a la autenticidad, a ser quien uno es y decirlo de manera natural.
    </p><p class="article-text">
        Ese para m&iacute; es un problema muy gordo. Creo que, a la hora de enfrentarse a las cosas, deber&iacute;amos ya dejar atr&aacute;s el recurrir al humor o a los memes. Si queremos hablar realmente de las cosas que pasan, hay que superarlo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En la novela aparecen la emigraci&oacute;n, la precariedad y los trabajos que no cumplen lo prometido. &iquest;Te parece que la generaci&oacute;n de los llamados </strong><em><strong>millennials</strong></em><strong> est&aacute; particularmente desorientada debido a ese tipo de problemas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, absolutamente, creo que est&aacute; absolutamente desorientada. Me interesa mucho lo que ocurre con esta generaci&oacute;n, que es la m&iacute;a. Creo que nos encontramos en una especie de interregno entre generaciones.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los grupos de amigos funcionan muchas veces como entes que son más que la suma de sus partes y tienen sus propias reglas y tabúes que muchas veces implican no expresarte como realmente te sientes</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Hay un mundo en el que todav&iacute;a habitamos, que es el de las generaciones previas. Un mundo en el que se cree todav&iacute;a que las promesas que se nos hicieron se cumplen si nosotros hacemos las cosas como hay que hacerlas: estudiar, ir fuera a buscar trabajo, establecer relaciones rom&aacute;nticas con quien debemos y cuando debemos, etc. Pero, por desgracia, creo que ese tipo de sue&ntilde;o progresista est&aacute; ya m&aacute;s que agotado.
    </p><p class="article-text">
        En cambio, debajo de nosotros est&aacute;n las generaciones que vienen, que ya han asumido esto de una manera mucho m&aacute;s natural. Es decir, habitan un mundo en el que esto no existe y simplemente aceptan que es as&iacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Tengo la sensaci&oacute;n de que los <em>millennials</em> hemos llegado tarde a nuestra propia existencia como generaci&oacute;n: no vamos a habitar el mundo de nuestros padres, pero tampoco tendremos demasiado sitio en el mundo de nuestros hijos. Es una cosa muy particular.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; papel juega Santander en esta historia? &iquest;Es importante para ti que la novela transcurra all&iacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pues mira, sent&iacute;a que ten&iacute;a una especie de deuda con la ciudad. Despu&eacute;s de muchos a&ntilde;os fuera, volv&iacute; a vivir aqu&iacute;. Desde entonces, he publicado dos novelas y una obra de teatro, y nunca aparece Santander.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, ten&iacute;a mucho sentido que pasara aqu&iacute; porque es una ciudad que hasta ahora hab&iacute;a sido una ciudad refugio. Los personajes de esta novela buscan refugios y los dos principales que tienen son el grupo de amigos y la ciudad de Santander. Ambos se desmoronan.
    </p><p class="article-text">
        Santander es una ciudad que ha estado protegida de los vaivenes, de los grandes problemas hasta hace poco y ahora ya no. Est&aacute; b&aacute;sicamente igual de atravesada por problemas derivados de la digitalizaci&oacute;n, de las crisis de la vivienda o la turistificaci&oacute;n de la econom&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los personajes buscan refugio en la amistad, en las drogas, en los recuerdos o en las relaciones. Hay algo muy melanc&oacute;lico y nost&aacute;lgico en el retrato de este grupo de amigos. &iquest;Es nostalgia por el pasado o m&aacute;s bien nostalgia por un futuro que nunca lleg&oacute; a existir?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo creo que es de ambas. Hay una nostalgia del pasado en el sentido en el que estos personajes viven todav&iacute;a agarrados a esas historias que les daban forma como grupo de amigos. 
    </p><p class="article-text">
        Y luego est&aacute;n atravesados por toda una serie de miedos que les cuesta a ellos mismos expresar y que tienen que ver con no haber logrado lo que se esperaba de ellos. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; es lo que todav&iacute;a mantiene en pie a los personajes?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En realidad, creo que si la novela fuera m&aacute;s larga no se mantendr&iacute;an en pie ninguno de ellos. No s&eacute; lo que ocurrir&iacute;a, pero creo que no saldr&iacute;an adelante. Pienso que lo que a&uacute;n les mantiene en pie es que no acaban de ser conscientes de d&oacute;nde se encuentran y la nostalgia que tienen del pasado.
    </p><p class="article-text">
        Me he acordado de una canci&oacute;n que se llama <a href="https://www.youtube.com/watch?v=n7SXX4ZXXFE" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Over the Edge</em></a>, de los Wipers. Est&aacute;n en el l&iacute;mite. Y yo creo que lo que se narra en esa novela es el estado de &aacute;nimo que se tiene en ese l&iacute;mite.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay un mundo en el que todavía habitamos, que es el de las generaciones previas. Un mundo en el que se cree todavía que las promesas que se nos hicieron se cumplen si nosotros hacemos las cosas como hay que hacerlas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Despu&eacute;s de escribir este libro, &iquest;has llegado a alguna conclusi&oacute;n sobre c&oacute;mo se sobrevive a la p&eacute;rdida de un amigo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pues la verdad es que no. Por suerte, no he tenido que experimentar eso y espero no tener que hacerlo pronto. Pero creo que si toca hay que afrontarlo como cualquier p&eacute;rdida: encontrando un lugar a partir del cual construir de nuevo. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que pasa es que creo que en el punto en el que est&aacute;n estos personajes encontrar&aacute;n pocos lugares a partir de los cuales construir de nuevo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;l es el mensaje &uacute;ltimo que te gustar&iacute;a que los lectores se quedaran de tu novela?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; si hay un mensaje claro, la verdad. S&iacute; que creo que me gustar&iacute;a que el lector no salga igual. Me parece fundamental que despu&eacute;s de la lectura de un libro no salgamos exactamente como empezamos. Me interesa sobre todo que al lector le sobrevuele un cierto estado de &aacute;nimo despu&eacute;s de leer el libro. No es que quiera que acabe fatal, triste y embajonado, pero s&iacute; que piense: &ldquo;Bueno, &iquest;y con mi vida qu&eacute; pasa?&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Pensando de una manera m&aacute;s positiva, dir&iacute;a que todav&iacute;a es posible encontrar ciertos refugios a partir de los cuales se puede trabajar para que no acaben del todo destruidos, pero para eso es necesario partir de cierto estado de &aacute;nimo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/santiago-mazarrasa-escritor-millennials-hemos-llegado-tarde-propia-existencia-generacion_1_13355174.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Jul 2026 20:10:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Santiago Mazarrasa, escritor: “Los millennials hemos llegado tarde a nuestra propia existencia como generación”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Millennials,Amistad,Duelo,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Leticia Sala, escritora: “El poder envejecer en paz va a pertenecer solo a las clases más privilegiadas”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/leticia-sala-escritora-envejecer-paz-pertenecer-clases-privilegiadas_1_13214642.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d9f2abc4-0a39-4dcd-8106-b7d38ecf99aa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Leticia Sala, escritora: “El poder envejecer en paz va a pertenecer solo a las clases más privilegiadas”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La autora barcelonesa publica 'Dame veneno que quiero vivir. Skincare, bótox, miedo a envejecer y linaje femenino' en la colección Nuevos cuadernos de Anagrama, un ensayo sobre la presión estética que huye de los juicios y promueve la concienciación</p><p class="subtitle">El primer pinchazo: por qué cada vez más gente pasa de la crema antiarrugas a la jeringuilla</p></div><p class="article-text">
        Cuando parec&iacute;a que el sentido com&uacute;n ganaba la batalla a la cultura de la dieta, lleg&oacute; la obsesi&oacute;n por la piel inmaculada. Sin manchas, rojeces, marcas de acn&eacute; ni arrugas, por supuesto. Inyectarse b&oacute;tox o seguir una rutina de <em>skincare</em> de diez pasos se considera algo corriente. Sobre todo desde que <a href="https://www.eldiario.es/era/primer-pinchazo-vez-gente-pasa-crema-antiarrugas-jeringuilla_1_12208879.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&lsquo;los pinchacitos&rsquo;</a> se han abaratado y la gama de cosm&eacute;ticos es casi inabarcable. Adem&aacute;s, hay una novedad: la edad para entrar en la rueda del rostro perfecto ha descendido <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/obsesionadas-skin-care-12-anos-he-visto-ninas-compraban-productos-retinol_1_10613208.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hasta la preadolescencia</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La escritora Leticia Sala, autora de t&iacute;tulos como <em>Los cisnes de Macy&rsquo;s</em> (Reservoir Books) y exitosa <em>newsletter </em><a href="https://leticiasala.substack.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Magical Thinking</em></a>, observ&oacute; este nuevo mandamiento est&eacute;tico y decidi&oacute; bucear en sus profundidades. De su investigaci&oacute;n naci&oacute; <em>Dame veneno que quiero vivir. Skincare, b&oacute;tox, miedo a envejecer y linaje femenino</em>, un ensayo publicado en la colecci&oacute;n Nuevos cuadernos de Anagrama. Una reflexi&oacute;n que huye de los juicios y promueve la concienciaci&oacute;n. &ldquo;Quiz&aacute; quien lo lea, la pr&oacute;xima vez que vea a su amiga, igual se lo plantee dos veces antes de <a href="https://www.eldiario.es/era/responder-amigas-critican-propio-peso-aspecto_1_13199475.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">decirle que tiene una arruga</a>&rdquo;&rsquo;, dice a elDiario.es. &ldquo;Tengo esperanza de que podamos hacer peque&ntilde;os cambios individuales que operan en la cotidianidad&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En los agradecimientos finales cuenta que aplaz&oacute; otros proyectos para sacar con premura este ensayo. &iquest;Por qu&eacute; tanta prisa?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo pienso que los escritores podemos escribir desde miles de lugares: desde la memoria, desde la nostalgia, etc&eacute;tera. Pero hay un tipo de mirada, un tipo de impulso que surge cuando vemos un cambio en la realidad. Este libro viene de esa percepci&oacute;n, sent&iacute; que me hab&iacute;a ido al ba&ntilde;o un momento en medio de una peli y hab&iacute;a vuelto y ya no entend&iacute;a nada de la trama.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Habla de la violencia est&eacute;tica, que es un t&eacute;rmino que acu&ntilde;&oacute; la soci&oacute;loga especialista en Estudios de la Mujer Esther Pineda en 2012. &iquest;Qu&eacute; significa?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pineda supo leer una realidad que probablemente nos ha pasado a muchas mujeres en los momentos m&aacute;s cotidianos. Por ejemplo, yo fui a hacerme un tratamiento facial, una hidrataci&oacute;n &lsquo;inocente&rsquo; y la esteticista me pregunt&oacute; si dorm&iacute;a de lado. Yo estaba muy impresionada por su capacidad de adivinar algo imposible de saber y ella me dijo: &ldquo;Es que no hace falta que me lo jures, tu escote habla solo&rdquo;. Ese comentario, supuestamente libre de malicia, ampli&oacute; una zona problem&aacute;tica de mi cuerpo.
    </p><p class="article-text">
        Para m&iacute; esto es la violencia est&eacute;tica. Yo planteo este ejemplo del escote para que cada persona que lo lea se lo lleve a su propia experiencia y se d&eacute; cuenta. Creo que hay mucho trabajo colectivo por hacer para cambiar el lenguaje, porque tiene unos efectos m&aacute;s profundos de los que quiz&aacute;s pensamos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Primero fue la cultura de la dieta, ahora la necesidad de la piel perfecta &iquest;Nos encontramos en un momento &aacute;lgido de violencia est&eacute;tica contra las mujeres?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo creo que s&iacute;. Es curioso lo que ha llegado a cambiar este tema desde que mand&eacute; el libro a imprenta, aunque por suerte llegu&eacute; a comentar el tema del <a href="https://www.eldiario.es/temas/ozempic/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ozempic</a> en el texto. Hubo un momento donde parec&iacute;a que colectivamente est&aacute;bamos benefici&aacute;ndonos del <a href="https://www.eldiario.es/era/talla-mediana-tendencia-redes-desatado-debate-diversidad-corporal_1_12138425.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">movimiento </a><a href="https://www.eldiario.es/era/talla-mediana-tendencia-redes-desatado-debate-diversidad-corporal_1_12138425.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>body positive</em></a> y ve&iacute;amos a mujeres con diferentes cuerpos en campa&ntilde;as de publicidad, etc&eacute;tera. Pero, de pronto, lleg&oacute; la nueva obsesi&oacute;n por frenar el envejecimiento en el rostro y adem&aacute;s se le est&aacute; a&ntilde;adiendo la <a href="https://www.eldiario.es/era/eterno-retorno-culto-delgadez-extrema_129_10572891.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">vuelta a la hiperdelgadez.</a> Ahora las dos, la piel y la figura, est&aacute;n en el foco.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque tambi&eacute;n hay un enorme despertar, porque las mujeres hace much&iacute;simos a&ntilde;os que estamos d&aacute;ndole vueltas a esto. Hay miles de mujeres que est&aacute;n ahora denunciando en Espa&ntilde;a y en el resto del mundo aspectos relacionados con este tema. A ver qu&eacute; acaba pasando.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando le comenté a mis amigos que el bótox es un veneno, no lo sabían. Siento que no se están llegando a conocer sus efectos a medio o largo plazo; insisten en que el bótox es inocuo porque el cuerpo lo reabsorbe y se va, pero no es tan cierto</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Esa violencia est&eacute;tica est&aacute; promovida, en gran parte, por unos titanes muy complicados de vencer: la industria cosm&eacute;tica y la farmac&eacute;utica.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es muy f&aacute;cil pensar que eres menos que una hormiga al lado de unos monstruos como la industria cosm&eacute;tica y el sector farmac&eacute;utico, que es de los m&aacute;s poderosos que existe. Encima van y se juntan, porque ya tenemos asimilado que si una crema es de farmacia, entonces es buena. Pero, al mismo tiempo, hay peque&ntilde;os movimientos que quiero creer que despertar&aacute;n un poquito la conciencia colectiva en ese aspecto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De hecho, hay gente que ya est&aacute; intentando que no exista la palabra &lsquo;antiedad&rsquo; [algunos medios, activistas y marcas]. Es horrorosa, porque la edad es lo que nos hace ganar a la muerte, ir ganando a&ntilde;os. As&iacute; que, como m&iacute;nimo, siempre es mejor que no haya una pasividad extrema de aceptar que envejecer est&aacute; mal, que las arrugas son el enemigo y conformarnos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El </strong><em><strong>skincare</strong></em><strong> se ha amparado bajo el paraguas del autocuidado. Un t&eacute;rmino un tanto tramposo. Se identifica como algo positivo, pero tambi&eacute;n puede convertirse en una obligaci&oacute;n cotidiana m&aacute;s.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sobre todo a las mujeres, que siempre hemos estado asociadas al cuidado: el que se supone que tengo que dar a mis hijos, a mis padres cuando sean mayores o a lo que sea, ahora es para m&iacute;. Pero como t&uacute; bien dices, es una trampa. Hay un momento en el libro en el que hago una peque&ntilde;a distinci&oacute;n entre lo que es autocuidado y lo que es esclavitud.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Creo que no hay nada de malo, sino que es precioso, hacer un ritual [de autocuidado] con nosotras mismas. Como ponerme una mascarilla el domingo por la noche y ver <em>Aqu&iacute; no hay quien viva</em> con mi pareja, por ejemplo. Solo faltar&iacute;a que tuviese que sentirme mal por eso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero es diferente que bajo esa premisa yo me someta a retoques que, o bien me dan miedo porque no me gustan las agujas, o bien no tengo muy claro los efectos que eso puede tener, o bien son car&iacute;simos y me estoy endeudando para llegar a ellos. Eso no es autocuidado, es otra cosa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hace una comparaci&oacute;n del b&oacute;tox con la hero&iacute;na en cuanto a la adicci&oacute;n y la dependencia emocional. Podr&iacute;a asociarse tambi&eacute;n al efecto que pueden tener los ansiol&iacute;ticos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Totalmente, al final, es algo a lo que est&aacute;s enganchado, sea hero&iacute;na o lo que sea: tiene un efecto que dura solo un tiempo y necesitas volver a &eacute;l para volver a sentirlo. Despu&eacute;s de la epidemia de la hero&iacute;na en los 80, la adicci&oacute;n al tabaco, al tel&eacute;fono&hellip; meternos ahora en otra nueva igual es como para pens&aacute;rselo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando yo le coment&eacute; a mis amigos, que no viven en una cueva ni son tontos precisamente, que el b&oacute;tox es un veneno, no lo sab&iacute;an. Siento que no se est&aacute;n llegando a conocer los efectos m&aacute;s a medio o largo plazo, porque todo el rato insisten en que el b&oacute;tox es inocuo porque el cuerpo lo reabsorbe y se va. Por eso me extiendo en el texto citando a gente que ha investigado sobre el tema, porque no es tan cierto que el b&oacute;tox se acaba yendo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Me sabe mal cuando veo a mi alrededor mujeres que esconden que se ponen bótox para no sentirse juzgadas. Como sociedad hemos impuesto que esa mujer tenga que parecer joven pese a su edad y encima lo tiene que esconder</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Y luego que realmente tiene un efecto en nuestra forma de sentir, que eso es apabullante. Afecta en la forma en la que leemos las emociones de los dem&aacute;s y disminuye la ira. Hasta los a&ntilde;os 80, el diagn&oacute;stico &lsquo;histeria&rsquo; estaba totalmente ligado a la mujer en los libros de psicolog&iacute;a normales: no se nos permit&iacute;a enfadarnos y si nos enfad&aacute;bamos &eacute;ramos unas hist&eacute;ricas. Pues tal vez hay que plantearse si ponerse b&oacute;tox y que disminuya esa ira es una buena idea. Porque no nos hemos ganado la capacidad de enfado para que ahora venga un producto y nos la vuelva a quitar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Aunque ya no sea un tema tab&uacute; y mucha gente diga abiertamente que se ha puesto b&oacute;tox, a&uacute;n se sigue culpabilizando, de alguna manera, a &lsquo;la v&iacute;ctima&rsquo; de haber seguido las normas del sistema.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        No se me hab&iacute;a ocurrido esta forma de decirlo, me encanta lo de que al final es culpabilizar a la v&iacute;ctima. Yo todo rato intento matizar que estoy dando esta informaci&oacute;n, pero no soy del culto antib&oacute;tox, porque me sabe mal cuando veo a mi alrededor mujeres que esconden que se lo ponen para no sentirse juzgadas. Como sociedad hemos impuesto que esa mujer tenga que parecer joven pese a su edad y encima lo tiene que esconder.
    </p><p class="article-text">
        Ponerse extremista ser&iacute;a otro modo de mantenernos separadas y una forma muy f&aacute;cil de que siguiera ganando el patriarcado y esas creencias, que por suerte las estamos desbancando ya, de que entre las mujeres nos llevamos mal. Dentro de darle una vuelta a lo del b&oacute;tox, no me gustar&iacute;a que una mujer se sintiera enjuiciada porque ser&iacute;a un fracaso de este libro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los inyectables son tambi&eacute;n una cuesti&oacute;n de clase. Con su extensi&oacute;n por abaratamiento y accesibilidad, quiz&aacute; finalmente quien no se los aplique ser&aacute; la gente que no tenga dinero o la que tengan tanto que puedan decidir no hacerlo sin que ello tenga consecuencias en su trabajo o su vida personal.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Absolutamente, me encanta esta observaci&oacute;n. En el libro menciono a Carlota Casiraghi y cito un art&iacute;culo en el que dec&iacute;an que iba como con la cara lavada y no se hab&iacute;a hecho nada, de forma positiva. Parece que el poder envejecer en paz va a pertenecer solo a las clases absolutamente m&aacute;s privilegiadas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Habla tambi&eacute;n de los de las ni&ntilde;as que empiezan con la rutina del </strong><em><strong>skincare</strong></em><strong> cuando son muy peque&ntilde;as, las &lsquo;Sephora Kids&rsquo;. &iquest;De d&oacute;nde sacan el dinero las ni&ntilde;as para comprar todos esos productos, por muy baratos que sean?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Has dado en el clavo con algo que yo no me pregunto en el libro pero, efectivamente, de alg&uacute;n lugar ha de salir ese dinero y ah&iacute; est&aacute; la responsabilidad, es ah&iacute; donde est&aacute; el foco. Y, por norma general, son los padres quienes dan ese dinero. Ya hay un consentimiento expreso o t&aacute;cito de que estos ni&ntilde;os accedan a estos productos aunque la dermatolog&iacute;a est&aacute; viendo m&aacute;s casos de dermatitis de los que nunca ha habido.
    </p><p class="article-text">
        No me gustar&iacute;a que una mujer que s&iacute; que ha recurrido a tratamiento se sintiera mal por este libro, pero en el colectivo de las ni&ntilde;as me parece que esa tolerancia ya no procede tanto. Yo creo que s&iacute; es importante levantar la voz un poco m&aacute;s alto y decir: &ldquo;Estas ni&ntilde;as son esponjas. Ahora mismo todo lo que hagan y lo que se les diga, no va a ser tan f&aacute;cil de que luego se lo quiten de su sistema&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Porque todo lo que te pasa en la infancia y en la adolescencia se te queda grabado para el resto de tu vida. S&iacute;, todos vamos a estar bajo ese paraguas de la presi&oacute;n est&eacute;tica, etc&eacute;tera; pero intentemos que no les llegue tan pronto, que puedan tener una infancia un poco inocente antes de enterarse de que su cuerpo va a ser una moneda de cambio para tantas cosas. Y me da mucha pena, por eso al final del libro hago esa menci&oacute;n a que quiz&aacute;s la madre es la primera <em>influencer.</em>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Todos vamos a estar bajo el paraguas de la presión estética, pero intentemos que [a las niñas] no les llegue tan pronto, que puedan tener una infancia un poco inocente antes de enterarse de que su cuerpo va a ser una moneda de cambio para tantas cosas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Explica que los beb&eacute;s aprenden a entender la realidad a trav&eacute;s de las caras de sus madres. Pero si el b&oacute;tox paraliza los m&uacute;sculos, esos rostros no se mueven.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay evidencia cient&iacute;fica de que el beb&eacute; necesita la emoci&oacute;n de su madre para sobrevivir. Necesitan verla re&iacute;r, fruncir el ce&ntilde;o, etc&eacute;tera, porque les est&aacute; ayudando a leer la realidad, es el puente para comprender este mundo en el que les han metido.
    </p><p class="article-text">
        Las chicas que ahora tienen 20 a&ntilde;os y est&aacute;n empezando con el baby b&oacute;tox para prevenir la aparici&oacute;n de arrugas, cuando decidan ser madres quiz&aacute; con 35 a&ntilde;os, llevar&aacute;n 15 con b&oacute;tox bajo la piel. Seguramente, habr&aacute;n tenido que aumentar la dosis y muy probablemente ah&iacute; habr&aacute;n perdido mucha expresi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Soy consciente que puede sonar dist&oacute;pico, pero no quer&iacute;a dejar de ponerlo. Y hago una menci&oacute;n al psicoanalista Massimo Recalcati, que dec&iacute;a que incluso le puede provocar una tremenda angustia al ni&ntilde;o no ver esas expresiones en la madre, porque &iquest;c&oacute;mo va a saber este beb&eacute; si es porque tiene una depresi&oacute;n o es porque usa b&oacute;tox?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>El libro termina con una serie de propuestas individuales y colectivas. &iquest;Cu&aacute;les cree que son las esenciales?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a lo colectivo, yo veo factible que la educaci&oacute;n empiece en los colegios. &iquest;Por qu&eacute; no hacemos que vengan dermat&oacute;logos a los colegios a explicarles que lo que est&aacute;n haciendo ahora tiene consecuencias el d&iacute;a de ma&ntilde;ana? Como se hizo en su momento con la educaci&oacute;n sobre salud sexual, que nos ense&ntilde;aban c&oacute;mo se pon&iacute;a un preservativo. Es posible que los chavales les escuchen antes a ellos que a sus padres.
    </p><p class="article-text">
        Y luego en las propuestas individuales es un poco lo de antes, que yo creo mucho en el efecto osmosis. Ojal&aacute; haya m&aacute;s conversaci&oacute;n social al respecto, si ahora mismo otras mujeres hubieran escuchado esta conversaci&oacute;n que estamos teniendo, estoy segura de que alucinar&iacute;an con la violencia est&eacute;tica que han recibido y algo peque&ntilde;o se transformar&iacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/leticia-sala-escritora-envejecer-paz-pertenecer-clases-privilegiadas_1_13214642.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 12 May 2026 20:19:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Leticia Sala, escritora: “El poder envejecer en paz va a pertenecer solo a las clases más privilegiadas”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Estética,Bótox,Envejecimiento,Piel,Tendencias,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mantenerse calvo en un mundo que quiere que te pongas pelo a toda costa: “Me han dicho que es como rendirse muy pronto”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/mantenerse-calvo-mundo-quiere-pongas-pelo-costa-han-dicho-rendirse-pronto_1_13280619.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3336779e-2439-4d7c-9583-ced0efeaf21f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mantenerse calvo en un mundo que quiere que te pongas pelo a toda costa: “Me han dicho que es como rendirse muy pronto”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La proliferación de anuncios y clínicas que promocionan los injertos de pelo incitan a los hombres calvos a operarse en un momento en que la alopecia ha pasado a verse como un defecto a remediar más que como lo que es: una patología que no entraña ningún riesgo</p><p class="subtitle">Entrevista - Leticia Sala, escritora: “El poder envejecer en paz va a pertenecer solo a las clases más privilegiadas”</p></div><p class="article-text">
        Motivo de ligera chanza, que los hombres pierdan pelo a edades tempranas ha dejado de ser un fen&oacute;meno visto como algo natural a ser tratado como un defecto a remediar. La proliferaci&oacute;n de cl&iacute;nicas y publicidad que incitan al injerto comienza a hacer su efecto en unos varones que se debaten entre aceptar su naturaleza o intentar retocarla, en ocasiones derivado de la presi&oacute;n externa. El incremento del uso de medicamentos como el minoxidil y la finasterida dan buena cuenta de c&oacute;mo la preocupaci&oacute;n por la alopecia ha ido a m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La calvicie tiene ahora otra lectura social. El psic&oacute;logo Glen Jankowski, profesor en la Universidad de Dubl&iacute;n, investiga precisamente eso: en <em>Branding Baldness</em> (Construyendo la imagen de la calvicie), expone c&oacute;mo esa insatisfacci&oacute;n masculina ha sido explotada con la proliferaci&oacute;n de medicamentos y tratamientos est&eacute;ticos en los &uacute;ltimos a&ntilde;os hasta reconfigurar su percepci&oacute;n. Lo que antes se asum&iacute;a como destino, ahora se presenta como elecci&oacute;n. En una entrevista con The New York Times, el investigador explic&oacute; que los hombres calvos saben que su apariencia f&iacute;sica es normal, &ldquo;pero se encuentran en un entorno que les dice que eso es un problema, que les acabar&aacute; afectando&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a es el pa&iacute;s con m&aacute;s calvos del mundo, <a href="https://medihair.com/es/estadisticas-47-paises-con-mas-hombres-calvos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el 44,5% de los hombres</a> presenta alg&uacute;n grado de calvicie, seg&uacute;n la plataforma Medihair. Adem&aacute;s, el 90% de los casos se debe a la alopecia andr&oacute;gina, impulsada por factores gen&eacute;ticos y hormonales. Pablo Garc&iacute;a, que vive en Madrid y tiene 58 a&ntilde;os, es uno de ellos. Cuando estaba a punto de dejar los 40 atr&aacute;s, empez&oacute; a notar ca&iacute;da del cabello: &ldquo;Yo he sido siempre muy pel&oacute;n, as&iacute; que fue una putada. La tentaci&oacute;n es peinarte de tal forma que se tapen los espacios sin pelo, pero no es una soluci&oacute;n definitiva&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La experiencia que vivi&oacute; un amigo que se someti&oacute; a los injertos anim&oacute; a este profesional de la publicidad a repetir la haza&ntilde;a hace tres a&ntilde;os. &ldquo;Desde entonces hago un proselitismo descarado. Lo digo hasta en el vestuario del gimnasio. Veo a alguien joven que se empieza a quedar sin pelo y pienso que d&oacute;nde va as&iacute;, que se vaya a la cl&iacute;nica ya&rdquo;, dice.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Veo a alguien joven que se empieza a quedar sin pelo y pienso que dónde va así, que se vaya a la clínica ya</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pablo García</span>
                                        <span>—</span> excalvo, 58 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Hacerse fuerte en la calvicie</h2><p class="article-text">
        Esta falta de pudor a la hora de hablar de los injertos de pelo que marca las palabras de Garc&iacute;a &mdash;&eacute;l mismo reconoce que llega a ser &ldquo;obsceno&rdquo; con el tema&mdash; se contrapone a otras experiencias ligadas a la alopecia. La aparici&oacute;n de las distintas opciones para combatir la calvicie se ha convertido en una forma de presi&oacute;n est&eacute;tica hacia los varones. V&iacute;ctor Yusty empez&oacute; a perder pelo con 22 a&ntilde;os. Ahora tiene 31 y, tras &ldquo;aguantar de las rentas un tiempo&rdquo;, como recuerda, al final decidi&oacute; raparse. &ldquo;Vi c&oacute;mo se hac&iacute;an los injertos, me dio grima y pas&eacute;&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la presi&oacute;n lleg&oacute; por parte de su madre, que le dec&iacute;a que ten&iacute;a que tener pelo s&iacute; o s&iacute;, o hacer algo para evitar su ca&iacute;da. Este vigilante de seguridad tambi&eacute;n se vio expuesto a numerosos anuncios sobre cl&iacute;nicas de injerto capilar que le aparec&iacute;an en redes sociales, col&aacute;ndose entre <em>storie</em> y <em>storie</em> de Instagram, y que llegaban a mostrar fotos del antes y el despu&eacute;s de un hombre que se hab&iacute;a realizado injertos. &ldquo;Como estaba buscando informaci&oacute;n sobre lo que me pasaba, el algoritmo me ense&ntilde;aba esa publicidad&rdquo;, cuenta.
    </p><p class="article-text">
        Cuando hace cuatro a&ntilde;os Iv&aacute;n cumpli&oacute; los 24, se le empez&oacute; a caer el pelo. &Eacute;l ya sospechaba que podr&iacute;a pasar: todos los varones de su familia han experimentado un proceso similar. &ldquo;Cuando pas&oacute;, a m&iacute; me doli&oacute;. Fue un momento chunguillo&rdquo;, se sincera este profesor de academia. A pesar de que se inform&oacute;, descart&oacute; el injerto porque le parec&iacute;a una cosa &ldquo;desagradable en todos los sentidos&rdquo;. &ldquo;S&iacute; tuve algo de miedo cuando pensaba en ligar, pero eso es algo de tu autopercepci&oacute;n, no tanto por los dem&aacute;s&rdquo;, a&ntilde;ade este onubense vecino de Sevilla.
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;la alopecia es un problema que va m&aacute;s all&aacute; de la cuesti&oacute;n est&eacute;tica? Mar&iacute;a Garayar Cantero, dermat&oacute;loga y tric&oacute;loga, la define como una patolog&iacute;a capilar: &ldquo;Se produce porque los receptores de los fol&iacute;culos pilosos experimentan un adelgazamiento progresivo hasta que se hacen tan finos que desaparecen&rdquo;. De todas formas, apunta que la alopecia no entra&ntilde;a ning&uacute;n peligro para la salud, m&aacute;s all&aacute; de que se pierde protecci&oacute;n contra el sol en la cabeza.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Iván, de 28 años, cuenta que cuando se empezó a quedar calvo le dolió –‘fue un momento chunguillo’–, pero descartó el implante por parecerle ‘desagradable en todos los sentidos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esta experta precisa que cada vez es mayor la preocupaci&oacute;n en los hombres j&oacute;venes: &ldquo;Es positivo porque se puede tratar m&aacute;s a tiempo y poner medidas menos invasivas&rdquo;. De cara a un posible injerto, Garayar afirma que es una cirug&iacute;a capilar &ldquo;bastante segura y con pocos riesgos&rdquo;. Y apunta que muchos pacientes le han comentado c&oacute;mo despu&eacute;s de ponerse pelo han recuperado su confianza, autoestima y seguridad.
    </p><h2 class="article-text">Los medicamentos como cortapisas</h2><p class="article-text">
        Al alicantino Francisco Ruzafa, tambi&eacute;n de 31 a&ntilde;os, le empieza a clarear la cabeza. Siempre fue de los que menos pelo y densidad tuvo en su entorno: &ldquo;Cuando lo pensaba con unos 18 a&ntilde;os, s&iacute; me era algo m&aacute;s limitante. Me ve&iacute;a muy mayor para lo joven que era&rdquo;. No ha decidido raparse porque piensa que se ver&aacute; con mucha cabeza. Y es que, en el mundo de los calvos, tener el coco redondo parece que tambi&eacute;n se premia. &ldquo;Esto hay que llevarlo con dignidad y no forzar las cosas. Mi padre tuvo una cortinilla de cuatro pelos, en plan Torrente, y yo por supuesto que me rapar&iacute;a antes de llegar a ese punto&rdquo;, confiesa.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;S&iacute; que me he visto incitado a ponerme pelo, no tanto presionado. Algo que s&iacute; que me han dicho es que estar calvo a esta edad es como rendirse muy pronto a ser mayor. Ahora todos queremos alargar la etapa de la juventud y tener moto, y ser calvo es un lastre para eso&rdquo;, desarrolla este ingeniero industrial afincado en Madrid, que reconoce que la obligatoriedad de medicarse durante a&ntilde;os con minoxidil y finasterida tras el implante le aleja de la idea operarse.
    </p><p class="article-text">
        Jordi Magriny&agrave;, vocal del Col&middot;legi de Farmac&egrave;utics de Barcelona (COFB), precisa que &ldquo;son medicamentos que uno los tiene que tomar con la prescripci&oacute;n exacta del m&eacute;dico y la indicaci&oacute;n del dermat&oacute;logo, ya que tienen muchos posibles efectos secundarios que desde la farmacia comentamos a la hora de dispensarlos&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En los dos últimos años, casi se ha duplicado el uso de productos como el minoxidil y la finasterida</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Jordi Magrinyà</span>
                                        <span>—</span> Col·legi de Farmacèutics de Barcelona
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pudiera parecer que los calvos se hacen fuertes a la hora de aceptar su realidad, y lo es sin duda en algunos casos, pero la experiencia de los especialistas en consulta apunta en otra direcci&oacute;n. El mismo Magriny&agrave; confirma que desde hace a&ntilde;os se ha visto un gran incremento de aquellos j&oacute;venes que a partir de los 24 a&ntilde;os comienzan a tratarse las alopecias. &ldquo;En los dos &uacute;ltimos a&ntilde;os, casi se ha duplicado el uso de productos como el minoxidil y la finasterida&rdquo;, asegura el tambi&eacute;n farmac&eacute;utico comunitario. Asimismo, sostiene que en este fen&oacute;meno opera una &ldquo;gran presi&oacute;n est&eacute;tica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Un estudio que <a href="https://www.actasdermo.org/es-prescribing-habits-for-androgenetic-alopecia-articulo-S0001731026000281" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">analiz&oacute;</a> la prescripci&oacute;n para la alopecia andr&oacute;gina entre m&aacute;s de 200 dermat&oacute;logos espa&ntilde;oles en 2024 se&ntilde;ala que el minoxidil oral fue el tratamiento m&aacute;s prescrito (89,1%) para este tipo de patolog&iacute;a. En comparaci&oacute;n con los datos recogidos en 2019-2020, se aprecia c&oacute;mo aumenta la prescripci&oacute;n de minoxidil oral y una disminuci&oacute;n en el uso de minoxidil t&oacute;pico, pues en aquella ocasi&oacute;n el minoxidil oral fue prescrito por el 50,6% de los encuestados.
    </p><p class="article-text">
        La misma investigaci&oacute;n certifica que la dutasterida oral ha reemplazado a la finasterida como el antiandr&oacute;geno m&aacute;s recetado para esta alopecia. Y si hace siete a&ntilde;os solo el 4,9% de los dermat&oacute;logos afirmaron realizar trasplantes capilares, en 2024 la cifra aument&oacute; al 18,5%. &ldquo;Este aumento podr&iacute;a reflejar una mayor concienciaci&oacute;n y demanda de procedimientos de restauraci&oacute;n capilar, si bien no se puede descartar un posible sesgo en la encuesta&rdquo;, apuntan.
    </p><h2 class="article-text">Calva con gusto no pica</h2><p class="article-text">
        La presi&oacute;n externa por ponerse pelo se ha dejado ver hasta en artefactos de entretenimiento como el <em>docureality</em> <em>Pombo</em>, que sigue la vida de la familia de la archiconocida <em>influencer</em> patria Mar&iacute;a Pombo, donde el marido de Luc&iacute;a Pombo, el empresario &Aacute;lvaro L&oacute;pez Huerta, acaba accediendo a hacerse un injerto de pelo por insistencia de la piloto. En el v&iacute;deo en el que la pareja anuncia su embarazo, as&iacute; como en otras apariciones en sus redes sociales, L&oacute;pez Huerta aparece con las marcas propias de la cabeza posinjerto.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Esto hay que llevarlo con dignidad y no forzar las cosas. Mi padre tuvo una cortinilla de cuatro pelos, en plan Torrente, y yo por supuesto que me raparía antes de llegar a ese punto</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Francisco Ruzafa</span>
                                        <span>—</span> 31 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por el contrario, Pep Molina es un ac&eacute;rrimo defensor de los calvos como &eacute;l. Este mallorqu&iacute;n de 33 a&ntilde;os, guionista y creador digital, lleg&oacute; a parodiar la primera convenci&oacute;n de calvos con barba de Espa&ntilde;a, un <em>sketch</em> que realiz&oacute; para El Peri&oacute;dico. &ldquo;Yo empec&eacute; muy pronto con la alopecia, a los 12 a&ntilde;os, y justo me empez&oacute; a salir barba a saco&rdquo;, recuerda. Cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s, decidi&oacute; dejar de tratarse con productos como el minoxidil. En torno a los 20 a&ntilde;os se decant&oacute; por el rapado. &ldquo;Soy extrovertido, pero mis interacciones estaban condicionadas por el hecho evidente de que me estaba quedando calvo y era demasiado joven&rdquo;, reconoce.
    </p><p class="article-text">
        Se define antes como calvo que rapado. &ldquo;Una parte de mi cabeza es terreno yermo donde han echado sal&rdquo;, comenta con gracia. Aquella inseguridad juvenil ha quedado atr&aacute;s. Tanto, que Molina convoc&oacute; a varios calvos con barba para abordar lo que &eacute;l denomina como &ldquo;tribu urbana sin diagnosticar, en donde hay una compensaci&oacute;n rara entre el pelo que tienes en la barba en comparaci&oacute;n con el de la cabeza&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A partir de un<em> frame</em> de aquella producci&oacute;n alg&uacute;n avispado cre&oacute; el meme ya convertido en <em>sticker</em> en el que aparecen varios de los participantes abrazados con el texto &ldquo;qu&eacute; calvario&rdquo;. La misma sorna aparece en el meme que tilda de &ldquo;barbarie&rdquo; a los calvos con barba, a quienes Jordi Ganchitos dedic&oacute; una canci&oacute;n: &ldquo;Calvo con barba, si justifica lo que falta en la calva, tiene el cabello del rev&eacute;s. Al&eacute;jate de un calvo con barba bailando reguet&oacute;n en una disco de pachanga, al&eacute;jate de un calvo con barba y si lleva un pendiente mejor huye para tu casa&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Qué calvario, en versión &#039;sticker&#039;.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de las bromas sobre los hombres que sufren alopecia, la proliferaci&oacute;n de cl&iacute;nicas est&eacute;ticas que ofertan injertos capilares y su publicidad supone una de las principales presiones est&eacute;ticas para aquellos que no tienen pelo en la cabeza. Mientras que unos aseguran que han recuperado la seguridad en s&iacute; mismos tras someterse a la intervenci&oacute;n, otros pugnan por mejorar su autopercepci&oacute;n y superar c&aacute;nones superficiales. Sea como sea, la cuesti&oacute;n es gustarse a uno mismo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guillermo Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/mantenerse-calvo-mundo-quiere-pongas-pelo-costa-han-dicho-rendirse-pronto_1_13280619.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Jun 2026 19:52:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mantenerse calvo en un mundo que quiere que te pongas pelo a toda costa: “Me han dicho que es como rendirse muy pronto”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tendencias,Belleza,Estética,Dermatología,Cabello]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El problema de los “influencers de la soledad” que presumen de no tener amigos ni pareja]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/problema-influencers-soledad-presumen-no-amigos-pareja_1_13359325.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ae2c1645-fda6-47aa-8d5d-b9a45fec1263_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x557y352.jpg" width="1200" height="675" alt="El problema de los “influencers de la soledad” que presumen de no tener amigos ni pareja"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada vez más creadoras muestran en redes una vida sin amistades ni planes en compañía como sinónimo de paz, independencia y autocuidado. Pero entre desestigmatizar la soledad y romantizar el aislamiento hay una frontera difusa, atravesada por el privilegio, la precariedad y una cultura que convierte los problemas colectivos en responsabilidades individuales
</p><p class="subtitle">'Friend bombing': la trampa de las nuevas amistades que pasan bruscamente de la intimidad e idealización al silencio</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;POV: Est&aacute;s soltera, no tienes amigos y vives sola. As&iacute; es un viernes por la noche&rdquo;. Este es el mensaje con el que Lana Isa comienza uno de sus muchos <a href="https://www.instagram.com/reels/DW-QkwfDIfc/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">v&iacute;deos</a> de Instagram y TikTok, en los que muestra c&oacute;mo es la vida de una chica solitaria y con los que acumula alrededor de 300.000 visualizaciones por publicaci&oacute;n. En ellos, esta creadora de contenido de estilo de vida comparte fragmentos de su d&iacute;a a d&iacute;a en los que aparece siempre sola, algo que relaciona con la ansiedad social que padece, pero que ha conseguido convertir en un contenido con el que han conectado cientos de miles de personas.
    </p><p class="article-text">
        Y no es la &uacute;nica. En las redes sociales proliferan las creadoras &mdash;en su mayor&iacute;a, mujeres j&oacute;venes que viven en grandes ciudades&mdash; que hablan de los beneficios de una vida sin amistades ni c&iacute;rculos sociales cercanos, que viven solas en pisos &mdash;bastante grandes&mdash; perfectamente ordenados y presentan la soledad como una elecci&oacute;n. Son las llamadas <em>loneliness influencers</em> o <em>influencers</em> de la soledad. 
    </p><p class="article-text">
        Muchas de ellas aseguran que no pretenden promover el aislamiento, sino normalizar una experiencia que suele vivirse con verg&uuml;enza y mostrar que se puede disfrutar de la propia compa&ntilde;&iacute;a. Sin embargo, la popularidad de estos contenidos abre algunas preguntas: &iquest;d&oacute;nde termina la desestigmatizaci&oacute;n y empieza la romantizaci&oacute;n de la falta de v&iacute;nculos? &iquest;Cu&aacute;nto hay de elecci&oacute;n en esa vida solitaria? &iquest;Y qu&eacute; condiciones materiales y privilegios permiten convertir el aislamiento en una opci&oacute;n deseable? 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DW-QkwfDIfc/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/reel/DW-QkwfDIfc/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; 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margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/reel/DW-QkwfDIfc/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de Lana Isa ♡ (@lanasololife)</a></p></div></blockquote>
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    </figure><h2 class="article-text">Estar solo frente a sentirse solo</h2><p class="article-text">
        No hay nada malo en pasar tiempo sola, ni siquiera un viernes por la noche, cuando se presupone que debemos aprovechar el tiempo en compa&ntilde;&iacute;a de otros. Tampoco hay nada malo en vivir solo, sobre todo si se pertenece al reducido grupo de personas que, a d&iacute;a de hoy, puede permit&iacute;rselo. De hecho, realizar actividades con y para uno mismo puede resultar muy beneficioso. Por ello, conviene distinguir entre estar solo y sentirse solo. Sandra Escapa Solanas, soci&oacute;loga, profesora de la Universidad de Barcelona e investigadora en soledad no deseada, explica que esta aparece cuando &ldquo;existe una discrepancia entre las relaciones que tienes y las que desear&iacute;as tener, tanto en cantidad como en calidad. Es beneficioso que sepamos convivir con la soledad, pero el problema aparece cuando esa soledad provoca malestar, cuando la persona siente esto: &rdquo;no quiero estar en esta situaci&oacute;n, no deseo esta soledad&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        De acuerdo con Noreena Hertz, economista pol&iacute;tica y autora de <em>El siglo de la soledad </em>(Paid&oacute;s, 2021) existen varios criterios que nos ayudan a distinguir la forma saludable de la perjudicial: &ldquo;La reversibilidad, es decir, poder reincorporarse a la vida social cuando lo deseas; c&oacute;mo te sientes despu&eacute;s, porque la soledad elegida te deja renovado, mientras que la otra te agota; y si se trata de una elecci&oacute;n libre o de algo que te ha sido impuesto de manera involuntaria&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, &iquest;cu&aacute;l es el problema de los <em>influencers</em> de la soledad? Aunque pregonan la libertad, la alegr&iacute;a y la tranquilidad con las que habitan una identidad solitaria carente de c&iacute;rculos afectivos, las redes sociales son escaparates en los que proyectamos una versi&oacute;n muy cuidada de nosotros mismos. Por eso, resulta dif&iacute;cil distinguir qu&eacute; es real y qu&eacute; no. Esto puede llevar a una cierta romantizaci&oacute;n de aquello que vemos a trav&eacute;s de la pantalla. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que me preocupa es que esto deje de tratarse de la soledad elegida y pase a convertirse en una exaltaci&oacute;n de la soledad no deseada. Es decir, me preocupa que el distanciamiento de los dem&aacute;s se eleve a la categor&iacute;a de ideal&rdquo;, explica Hertz. Seg&uacute;n la economista, esta clase de contenido, en ocasiones, &ldquo;toma una situaci&oacute;n real y, con frecuencia, involuntaria &mdash;personas que se a&iacute;slan porque la comunidad se ha vuelto inaccesible, porque la amistad exige un tiempo y una energ&iacute;a que nuestro sistema econ&oacute;mico no nos permite tener o porque las redes sociales han hecho que los dem&aacute;s parezcan demasiado crueles&mdash; y la reformula como una virtud&rdquo;, asegura.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es beneficioso que sepamos convivir con la soledad, pero el problema aparece cuando esa soledad provoca malestar</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Sandra Escapa Solanas</span>
                                        <span>—</span>  socióloga e investigadora en soledad no deseada (UB)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En esa presunta libertad para elegir la soledad se esconde, adem&aacute;s, una cuesti&oacute;n de privilegio. No todo el mundo puede convertir el aislamiento en una experiencia c&oacute;moda y reparadora. Para ello hace falta tiempo, estabilidad econ&oacute;mica, una vivienda digna y la posibilidad de reducir al m&iacute;nimo las obligaciones y los v&iacute;nculos sin que la vida se desmorone. Es una fantas&iacute;a similar a la que Ottessa Moshfegh lleva al papel en <em>Mi a&ntilde;o de descanso y relajaci&oacute;n </em>(Alfaguara, 2019), cuya protagonista &mdash;joven, rica y con un piso en Nueva York&mdash; puede retirarse del mundo durante meses porque dispone de las condiciones materiales necesarias. Incluso en ese retiro solitario y voluntario, su fantas&iacute;a individualista se sostiene sobre el dinero, el espacio, el tiempo y el trabajo invisible de otras personas. 
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, incluso cuando estas tendencias surgen como un aparente refugio frente a la hostilidad de la vida y buscan desestigmatizar el hecho de no tener pareja o amigos, es inevitable atender tanto a las condiciones estructurales que las provocan como a aquellas que las hacen posibles. 
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7653664354981793037"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><h2 class="article-text">Soledad y neoliberalismo</h2><p class="article-text">
        En muchas ocasiones, la soledad va aparejada a la autosuficiencia y la responsabilidad individual, valores que, aunque importantes, est&aacute;n ligados al auge del neoliberalismo y al declive de lo comunitario en la sociedad occidental de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Durante cuarenta a&ntilde;os hemos estado inmersos en una ideolog&iacute;a que antepone el individuo al colectivo, la competencia a la cooperaci&oacute;n y la autosuficiencia como virtud suprema. Nos dijeron que la sociedad no exist&iacute;a, que solo exist&iacute;an los individuos, y nos ense&ntilde;aron a vernos como marcas personales, como peque&ntilde;as empresas responsables de nuestro propio &eacute;xito y, lo que es fundamental, de nuestro propio fracaso&rdquo;, asegura Hertz, quien en su trabajo explica c&oacute;mo la soledad se ha convertido en la condici&oacute;n definitoria del siglo XXI.
    </p><p class="article-text">
        A d&iacute;a de hoy, y seg&uacute;n un <a href="https://cdn.who.int/media/docs/default-source/who-commission-on-social-connection/whocsc-plainlanguage-es.pdf?sfvrsn=c5396dff_6&amp;download=true" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe</a> sobre Conexi&oacute;n social de la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud, una de cada seis personas a escala mundial se ven afectadas por la soledad. Seg&uacute;n los datos que proporcionan, la soledad afecta a personas de todas las edades, especialmente a j&oacute;venes y a quienes viven en pa&iacute;ses de ingreso bajo y mediano. Entre el 17 y el 21% de la poblaci&oacute;n mundial dice sentirse sola, siendo las personas j&oacute;venes (de 13 a 29 a&ntilde;os) las que cuentan con tasas m&aacute;s altas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No todo el mundo puede convertir el aislamiento en una experiencia cómoda y reparadora. Para ello hace falta tiempo, estabilidad económica, una vivienda digna y la posibilidad de reducir al mínimo las obligaciones y los vínculos sin que la vida se desmorone</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Cuando romantizamos y presentamos como deseable una vida en la que no necesitamos a los dem&aacute;s estamos, por un lado, imponiendo unas expectativas muy elevadas y, en la mayor&iacute;a de los casos, inalcanzables, sobre lo que debe ser una vida. Y, por otro, participamos de aquello que el neoliberalismo promueve: la individualizaci&oacute;n de los problemas colectivos.<strong> </strong>&ldquo;La soledad se trata como algo que la persona que la padece debe resolver por s&iacute; misma &mdash;mediante el <a href="https://www.eldiario.es/era/si-autocuidado-autocuidado-dorada-industria-bienestar-culpa_1_10765220.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">autocuidado</a>, una aplicaci&oacute;n o una rutina de bienestar&mdash;, en lugar de entenderse como el resultado de determinadas fuerzas y decisiones pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas&rdquo;, explica Hertz.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DXvBPNqN1KV/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/reel/DXvBPNqN1KV/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a><p style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; line-height:17px; margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/reel/DXvBPNqN1KV/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de Paulina Cee (@itspaulinacee)</a></p></div></blockquote>
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        Una idea con la que coincide Sandra Escapa Solanas, cuyo trabajo se centra en la soledad no deseada, especialmente entre los m&aacute;s j&oacute;venes. La soledad no aparece &uacute;nicamente entre quienes viven solos, sino que est&aacute; condicionada por m&uacute;ltiples factores: &ldquo;Las personas se sienten solas ante las dificultades derivadas de la desigualdad sociolaboral en la que viven. Tambi&eacute;n influye la vivienda, especialmente entre los j&oacute;venes que se encuentran en un momento en el que desear&iacute;an emanciparse, pero no pueden hacerlo por motivos econ&oacute;micos o familiares. Por otro lado, se observa que quienes han tenido que cambiar de residencia para estudiar en la universidad y abandonar su hogar familiar para trasladarse, por ejemplo, a Barcelona &mdash;o a otros grandes n&uacute;cleos urbanos&mdash;, se sienten bastante m&aacute;s solos que otros j&oacute;venes que tambi&eacute;n comienzan la universidad, pero no han tenido que cambiar de lugar de residencia&rdquo;, desarrolla Escapa.
    </p><p class="article-text">
        La soci&oacute;loga tambi&eacute;n relaciona la soledad no deseada con la sensaci&oacute;n de fracaso personal por no haber sido capaz de construir amistades de calidad, encontrar pareja o formar una familia en una sociedad en la que estos v&iacute;nculos siguen funcionando como signos de capital social.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La soledad se trata como algo que la persona que la padece debe resolver por sí misma —mediante el autocuidado, una aplicación o una rutina de bienestar—, en lugar de entenderse como el resultado de determinadas fuerzas y decisiones políticas y económicas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name"> Noreena Hertz</span>
                                        <span>—</span>  economista política y autora de &#039;El siglo de la soledad&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;A menudo, este supuesto fracaso social se atribuye a una causa individual: &laquo;No has podido conseguirlo, as&iacute; que es culpa tuya&raquo;. Se culpabiliza a la persona que lo sufre y no se entiende que, en muchos casos, est&aacute; relacionado con factores sociales&rdquo;, se&ntilde;ala. &ldquo;La soledad tambi&eacute;n puede aparecer como consecuencia de distintos episodios vitales: convertirse en padre o madre, lo que implica un cambio de roles; pasar a ser una persona cuidadora o dependiente; sufrir abusos o malos tratos; haber vivido situaciones de acoso escolar durante la infancia; o atravesar una separaci&oacute;n o una ruptura de pareja&rdquo;, contin&uacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Para una persona que atraviesa cualquiera de estas situaciones, encontrarse con uno de estos v&iacute;deos puede proporcionar una sensaci&oacute;n moment&aacute;nea de alivio y reconocimiento. Sin embargo, confiar sin reservas en aquello que muestran las redes tambi&eacute;n entra&ntilde;a riesgos. Incluso cuando estos contenidos nacen con la intenci&oacute;n de desestigmatizar la soledad, pueden terminar romantiz&aacute;ndola si la presentan al margen de las condiciones sociales, econ&oacute;micas y afectivas que la provocan. 
    </p><p class="article-text">
        Convertir una experiencia dolorosa en algo deseable puede ofrecer consuelo, pero tambi&eacute;n ocultar sus causas, reforzar la idea de que cada persona debe resolverla por s&iacute; sola y generar frustraci&oacute;n entre quienes no consiguen habitar el aislamiento con la serenidad, el orden y la aparente libertad que aparecen en pantalla.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Proenza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/problema-influencers-soledad-presumen-no-amigos-pareja_1_13359325.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Jul 2026 19:57:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El problema de los “influencers de la soledad” que presumen de no tener amigos ni pareja]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tendencias,Influencers,Soledad,Relaciones,Bienestar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Friend bombing': la trampa de las nuevas amistades que pasan bruscamente de la intimidad e idealización al silencio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/friend-bombing-trampa-nuevas-amistades-pasan-bruscamente-intimidad-e-idealizacion-silencio_1_13329096.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/82e15a4a-3e3f-473d-b3d5-6915226453da_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Friend bombing&#039;: la trampa de las nuevas amistades que pasan bruscamente de la intimidad e idealización al silencio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El fenómeno describe relaciones que nacen con una intensidad desbordante pero terminan abruptamente. ¿Qué revela esta tendencia sobre la manera en la que establecemos nuestros vínculos? </p><p class="subtitle">Cómo volver al sexo, al amor y a las citas después de mucho tiempo en una relación</p></div><p class="article-text">
        Durante meses compartieron comidas, secretos, mensajes a cualquier hora y planes de fin de semana. Hubo declaraciones de amistad que casi sonaban a amor: &ldquo;Eres la persona m&aacute;s importante de mi vida&rdquo;. Despu&eacute;s, un d&iacute;a cualquiera, el silencio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No hubo una discusi&oacute;n. Tampoco una conversaci&oacute;n ni una despedida. Simplemente, dej&oacute; de contestar a sus mensajes. La amistad que hab&iacute;a ocupado un lugar central en su realidad, se evapor&oacute; con la misma rapidez con la que hab&iacute;a aparecido.
    </p><p class="article-text">
        Historias como esta empiezan a encontrar un nombre en redes sociales y en la literatura especializada: <em>friend bombing</em>. Un t&eacute;rmino que toma prestado el concepto de <em>love bombing</em>, habitual en el &aacute;mbito de las relaciones rom&aacute;nticas contempor&aacute;neas, que sirve para describir aquellas amistades que se construyen a una velocidad vertiginosa mediante atenci&oacute;n constante, sensaci&oacute;n de intimidad inmediata y una fuerte idealizaci&oacute;n de la otra persona.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo que inicialmente parece una conexi&oacute;n excepcional puede acabar derivando en un alejamiento brusco, una p&eacute;rdida de inter&eacute;s repentina o incluso en un <em>ghosting</em> total.
    </p><p class="article-text">
        Como es obvio, aunque el fen&oacute;meno ha encontrado recientemente una etiqueta, las din&aacute;micas que describe no son nuevas. Lo que s&iacute; parece nuevo es el contexto en el que se producen. El ecosistema digital y una cultura obsesionada con la inmediatez han alterado irreversiblemente los tiempos de cocci&oacute;n de los afectos. Hoy es posible sentir que alguien forma parte de nuestra vida apenas unos d&iacute;as despu&eacute;s de conocerlo, incluso antes, pero tambi&eacute;n es posible que desaparezca con la misma facilidad.
    </p><h2 class="article-text">Cuando la intensidad ocupa el lugar de la intimidad</h2><p class="article-text">
        Eva Mar&iacute;a Rodr&iacute;guez Vicente, psic&oacute;loga sanitaria especializada en trauma, v&iacute;nculos y dependencia en el<a href="https://www.viteipsicologia.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://www.viteipsicologia.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Centro VITEI</a>, conoce bien este tipo de din&aacute;micas por haberlas tratado en consulta. Seg&uacute;n cuenta, suelen comenzar con una acumulaci&oacute;n de se&ntilde;ales que, por separado, podr&iacute;an parecer inocentes. &ldquo;Mensajes constantes, disponibilidad casi total, confidencias tempranas, idealizaci&oacute;n del v&iacute;nculo y esa especie de &lsquo;ya eres mi persona&rsquo; cuando todav&iacute;a no ha habido tiempo real para conocer de verdad a la otra persona&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El problema no es conectar rápido ni sentir afinidad. El problema aparece cuando confundimos intensidad con intimidad</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Eva María Rodríguez Vicente</span>
                                        <span>—</span> Psicóloga sanitaria
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;El problema no es conectar r&aacute;pido ni sentir afinidad. El problema aparece cuando confundimos intensidad con intimidad&rdquo;, contin&uacute;a. &ldquo;Se genera una cercan&iacute;a acelerada artificialmente que todav&iacute;a no est&aacute; sostenida por tiempo compartido, coherencia, experiencias comunes o l&iacute;mites&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        La especialista recuerda que las relaciones sanas atraviesan distintas etapas que cumplen una funci&oacute;n importante. Son esos per&iacute;odos los que permiten comprobar c&oacute;mo se comporta alguien cuando aparecen los desacuerdos, los problemas, las frustraciones o las diferencias de ritmo. Cuando todas esas fases se comprimen o se saltan, la sensaci&oacute;n de intimidad puede resultar enga&ntilde;osa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Adem&aacute;s, hay un contexto especialmente relevante, sobre todo en poblaci&oacute;n joven: el entorno digital&rdquo;, a&ntilde;ade. &ldquo;Hoy es m&aacute;s f&aacute;cil acceder a nuevas personas, iniciar conversaciones y generar una sensaci&oacute;n r&aacute;pida de conexi&oacute;n, pero tambi&eacute;n es m&aacute;s f&aacute;cil desaparecer sin demasiada explicaci&oacute;n&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        Ana (32 a&ntilde;os, Barcelona), que prefiere ocultar su nombre como el resto de testimonios de este art&iacute;culo, conoce bien esa experiencia. Conoci&oacute; a una compa&ntilde;era de trabajo a trav&eacute;s de amigos comunes y r&aacute;pidamente se convirti&oacute; en una de las personas m&aacute;s importantes de su d&iacute;a a d&iacute;a. Aquella nueva amiga empez&oacute; a compartir problemas sentimentales, a buscar su compa&ntilde;&iacute;a constantemente y a apoyarse cada vez m&aacute;s en ella. Poco a poco, fue dejando de lado a sus amistades de siempre para concentrar gran parte de su vida social en un grupo reducido de personas.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Me puso en un pedestal como amiga, como persona y como profesional. Era halagador, pero también me sorprendía e incluso me incomodaba</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ana</span>
                                        <span>—</span> 32 años, Barcelona
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Me convirti&oacute; en su mejor amiga muy r&aacute;pido. Era algo que no era completamente mutuo, aunque yo le ten&iacute;a much&iacute;simo cari&ntilde;o&rdquo;, recuerda. &ldquo;Me puso en un pedestal como amiga, como persona y como profesional. Era halagador, pero tambi&eacute;n me sorprend&iacute;a e incluso me incomodaba&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Rodr&iacute;guez Vicente, este tipo de comportamientos pueden responder a motivaciones muy distintas. En algunos casos existe una necesidad intensa de pertenencia o validaci&oacute;n. En otros aparecen dificultades para gestionar la ansiedad relacional o una tendencia impulsiva a vincularse. Tambi&eacute;n pueden existir patrones evitativos: personas que buscan mucha conexi&oacute;n mientras el v&iacute;nculo resulta estimulante, pero que toman distancia cuando aparecen las exigencias emocionales propias de cualquier relaci&oacute;n estable.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Por supuesto, tambi&eacute;n pueden existir din&aacute;micas m&aacute;s manipulativas o de control, especialmente cuando esa intensidad inicial ya va acompa&ntilde;ada de culpa, exigencia, celos, aislamiento o presi&oacute;n para que la otra persona corresponda al mismo ritmo&rdquo;, asegura la terapeuta.
    </p><h2 class="article-text">La econom&iacute;a de la atenci&oacute;n tambi&eacute;n ha llegado a la amistad</h2><p class="article-text">
        La escritora Raquel Congosto, autora de <a href="https://blackiebooks.org/producto/amiga-mia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Amiga m&iacute;a</em></a><em> </em>(Blackie Books, 2025), un libro en el que se relata precisamente la ruptura entre dos amigas, cree que ser&iacute;a un error analizar el <em>friend bombing</em> exclusivamente desde la conducta individual. A su juicio, detr&aacute;s de estas din&aacute;micas existe una realidad social m&aacute;s amplia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;</strong>Las personas hacemos lo que podemos en un mundo que nos est&aacute; ahogando&rdquo;, afirma. &ldquo;La cuesti&oacute;n importante es preguntarnos qu&eacute; est&aacute; ocurriendo para que nos relacionemos as&iacute;<strong>&rdquo;</strong>, a&ntilde;ade. 
    </p><p class="article-text">
        Congosto relaciona el fen&oacute;meno con una sociedad hiperestimulada, donde la atenci&oacute;n se ha convertido en uno de los bienes m&aacute;s escasos. Vivimos rodeados de notificaciones, mensajes, v&iacute;deos cortos e interacciones constantes que generan una sensaci&oacute;n permanente de urgencia. Esa l&oacute;gica tambi&eacute;n termina traslad&aacute;ndose a las relaciones personales. &ldquo;Estamos buscando interacciones continuamente y eso nos mete en una competici&oacute;n por la atenci&oacute;n muy fuerte&rdquo;, se&ntilde;ala.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las personas hacemos lo que podemos en un mundo que nos está ahogando. La cuestión importante es preguntarnos qué está ocurriendo para que nos relacionemos así</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Raquel Congosto</span>
                                        <span>—</span> Escritora, &#039;Amiga mía&#039; (Blackie Books)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Las redes sociales desempe&ntilde;an un papel fundamental en este proceso. Seg&uacute;n la escritora, muchas personas han aprendido a desenvolverse mejor en entornos digitales que en conversaciones presenciales. La comunicaci&oacute;n online permite editar, seleccionar y controlar la imagen que proyectamos. La amistad cara a cara funciona de otra manera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En la vida real una puede equivocarse constantemente. Puede hablar de m&aacute;s, de menos o decir algo desafortunado. Relacionarse implica asumir esa incomodidad, rectificar y seguir adelante. Eso tambi&eacute;n forma parte del v&iacute;nculo&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        La consecuencia es que muchas amistades nacen hoy bajo una sensaci&oacute;n de intimidad instant&aacute;nea. Se siguen en todas las plataformas, comparten historias personales muy profundas desde el primer momento y construyen una imagen p&uacute;blica de cercan&iacute;a antes de que exista una base s&oacute;lida que sostenga la relaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Roc&iacute;o (40 a&ntilde;os, Barcelona) vivi&oacute; algo parecido. Conoc&iacute;a desde hac&iacute;a a&ntilde;os a una persona de su entorno profesional, pero la relaci&oacute;n se transform&oacute; cuando empezaron a colaborar en un proyecto. Durante aproximadamente un a&ntilde;o mantuvieron un contacto muy intenso. Compart&iacute;an trabajo, conversaciones frecuentes y confesiones personales que llegaron muy pronto. &ldquo;Se gener&oacute; una sensaci&oacute;n de confianza e intimidad emocional muy r&aacute;pidamente&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        La admiraci&oacute;n tambi&eacute;n apareci&oacute; desde el principio. &ldquo;Me hablaba constantemente de mis capacidades y de mi talento. Adopt&oacute; una posici&oacute;n casi de mentor. Hab&iacute;a una mezcla de reconocimiento, protecci&oacute;n y una cierta tendencia a recordarme qui&eacute;n era yo o qui&eacute;n deb&iacute;a llegar a ser&rdquo;, recuerda.
    </p><p class="article-text">
        Con el tiempo, sin embargo, empezaron a surgir tensiones. Entre ellas, una propuesta laboral, que consider&oacute; poco respetuosa, cambi&oacute; su percepci&oacute;n de la relaci&oacute;n. Despu&eacute;s aparecieron desacuerdos relacionados con expectativas y reconocimiento profesional. La admiraci&oacute;n inicial se transform&oacute; gradualmente en distancia.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que m&aacute;s me desconcert&oacute; fue el contraste entre la intensidad del comienzo y la frialdad posterior&rdquo;, recuerda. &ldquo;Con el tiempo entend&iacute; que la relaci&oacute;n se hab&iacute;a construido sobre una idealizaci&oacute;n muy importante&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><h2 class="article-text">El dolor de los amigos que desaparecen</h2><p class="article-text">
        Si existe un aspecto especialmente caracter&iacute;stico en el fen&oacute;meno del <em>friend bombing</em> es la intensidad del duelo que puede provocar. Culturalmente, las rupturas sentimentales o las p&eacute;rdidas de un ser querido cuentan con rituales, relatos y espacios de reconocimiento social. Las rupturas de amistad suelen quedar en un terreno mucho m&aacute;s ambiguo.
    </p><p class="article-text">
        Rodr&iacute;guez Vicente considera que se trata de una diferencia profundamente injusta. &ldquo;La amistad ocupa un lugar esencial en nuestra vida emocional y social. Cuando alguien desaparece, no s&oacute;lo perdemos a esa persona. Tambi&eacute;n perdemos rutinas, expectativas, sensaci&oacute;n de pertenencia y una parte de nuestra identidad dentro de ese v&iacute;nculo&rdquo;, apunta.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El ghosting añade una capa extra de sufrimiento porque deja preguntas abiertas. La mente intenta completar constantemente los huecos: qué ocurrió, qué cambió, si hicimos algo mal...</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Eva María Rodríguez Vicente</span>
                                        <span>—</span> Psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n se vuelve especialmente dolorosa cuando la ruptura llega sin explicaciones: &ldquo;El <em>ghosting</em> a&ntilde;ade una capa extra de sufrimiento porque deja preguntas abiertas. La mente intenta completar constantemente los huecos: qu&eacute; ocurri&oacute;, qu&eacute; cambi&oacute;, si hicimos algo mal o si la relaci&oacute;n signific&oacute; lo mismo para ambas personas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es justo lo que le pas&oacute; a Carla, periodista de 30 a&ntilde;os de Madrid, que todav&iacute;a est&aacute; atravesando ese proceso. Conoci&oacute; a quien acabar&iacute;a convirti&eacute;ndose en su mejor amiga trabajando en un medio de comunicaci&oacute;n. Compart&iacute;an intensas jornadas laborales, planes en su tiempo libre y conversaciones muy personales. La relaci&oacute;n parec&iacute;a tan s&oacute;lida que lleg&oacute; a creer que formar&iacute;a parte de su vida durante muchos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me dijo que era la segunda persona m&aacute;s importante de su vida despu&eacute;s de su hijo. Compart&iacute;amos secretos, vulnerabilidades y much&iacute;simas horas juntas&rdquo;, recuerda. Pero la amistad comenz&oacute; a deteriorarse cuando ambas cambiaron de trabajo. Las promesas de mantener la cercan&iacute;a y de volver a trabajar juntas se fueron diluyendo. &ldquo;Me hizo promesas de que me llevar&iacute;a a su peri&oacute;dico y fueron eso: promesas. No ocurri&oacute;&rdquo;, explica. &ldquo;Me hizo <em>ghosting</em> durante semanas y hace dos meses ya desapareci&oacute; completamente. Nunca m&aacute;s me ha vuelto a contestar o escribir&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ha sido peor que una ruptura de pareja&rdquo;, admite. &ldquo;Era un pilar de mi vida. Lo m&aacute;s dif&iacute;cil es entender c&oacute;mo alguien con quien compart&iacute;as pr&aacute;cticamente todo puede desaparecer de repente&rdquo;, cuenta.
    </p><p class="article-text">
        Para Raquel Congosto, esta invisibilidad del duelo por amistad tiene ra&iacute;ces profundas. Durante d&eacute;cadas, recuerda, la amistad ha sido considerada una relaci&oacute;n secundaria frente a la pareja, la familia o el trabajo. Pero, &ldquo;las amistades han servido muchas veces para sostener las dem&aacute;s relaciones. Si tienes un problema de pareja, hablas con tus amigas. Si el trabajo va mal, te apoyas en tus amigos. Pero rara vez hemos considerado la amistad como uno de los grandes pilares sobre los que organizamos la vida&rdquo;, sostiene.
    </p><h2 class="article-text">Recuperar el valor de la lentitud</h2><p class="article-text">
        La pregunta que surge entonces es c&oacute;mo abrirnos a la amistad, pero tambi&eacute;n protegernos sin caer en la desconfianza permanente. Tanto la psic&oacute;loga como la escritora coinciden en que la soluci&oacute;n no pasa por cerrarse a nuevas relaciones.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La intimidad sana suele ser progresiva, recíproca y compatible con los límites. Se construye a través del tiempo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Eva María Rodríguez Vicente</span>
                                        <span>—</span> Psicóloga sanitaria
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;La clave est&aacute; en observar menos la intensidad emocional y m&aacute;s la consistencia&rdquo;, argumenta Rodr&iacute;guez Vicente. &ldquo;La intimidad sana suele ser progresiva, rec&iacute;proca y compatible con los l&iacute;mites. Se construye a trav&eacute;s del tiempo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n recomienda prestar atenci&oacute;n a c&oacute;mo reacciona la otra persona cuando aparecen esos l&iacute;mites. Una amistad s&oacute;lida tolera diferencias de ritmo, espacios propios y otras relaciones importantes. La necesidad constante de exclusividad o de atenci&oacute;n inmediata suele revelar inseguridades m&aacute;s profundas.
    </p><p class="article-text">
        Congosto reivindica igualmente el valor de la lentitud en un contexto social que premia la velocidad. &ldquo;Pararse, dedicar tiempo a los dem&aacute;s y construir relaciones despacio es algo profundamente pol&iacute;tico hoy en d&iacute;a&rdquo;, afirma. &ldquo;Las estructuras comunitarias necesitan tiempo y cuidados. La amistad tambi&eacute;n&rdquo;, a&ntilde;ade. 
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; sea esa la principal ense&ntilde;anza que puede dejarnos el <em>friend bombing</em>. La profundidad de una relaci&oacute;n no se mide por la cantidad de mensajes intercambiados durante las primeras semanas ni por las confesiones compartidas en una madrugada. Se mide por la capacidad de permanecer cuando la novedad desaparece. Cuando llegan los desacuerdos, las agendas incompatibles, los l&iacute;mites y la rutina. En definitiva, cuando aparece la vida real.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/friend-bombing-trampa-nuevas-amistades-pasan-bruscamente-intimidad-e-idealizacion-silencio_1_13329096.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Jun 2026 20:28:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Friend bombing': la trampa de las nuevas amistades que pasan bruscamente de la intimidad e idealización al silencio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Amistad,Relaciones,Tendencias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ahora vemos 'red flags' por todas partes: ¿tiranía o una forma más sabia de afrontar las relaciones?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/ahora-vemos-red-flags-partes-tirania-forma-sabia-afrontar-relaciones_1_13183200.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7a088990-ddb2-4737-b510-0921ebdd158a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x750y231.jpg" width="1200" height="675" alt="Ahora vemos &#039;red flags&#039; por todas partes: ¿tiranía o una forma más sabia de afrontar las relaciones?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entre la protección y la hipervigilancia o cómo los conceptos virales de internet permean en nuestras vidas</p><p class="subtitle">'Stack dating' o por qué hay gente que tiene tres citas la misma tarde: “Es muy artificial y poco justo, pero óptimo”</p></div><p class="article-text">
        Al final de la pel&iacute;cula <em>A</em><em>lt</em><em>a</em><em> fidelid</em><em>a</em><em>d, </em>el protagonista, un mel&oacute;mano empedernido, va a cenar a casa de una pareja que le cae muy bien. All&iacute;, descubre horrorizado que los discos que coleccionan son, para &eacute;l, lo peor de lo peor. M&uacute;sica que, hasta el momento, asociaba a gente con la que no quer&iacute;a tener nada que ver. Si la cinta, que se estren&oacute; en el a&ntilde;o 2000, se hubiera rodado ahora, el espectador dir&iacute;a que el personaje de Rob Gordon (interpretado por John Cusack) se hab&iacute;a dado de bruces con lo que hoy denominamos como <em>&ldquo;red fl</em><em>a</em><em>g&rdquo;, </em>una se&ntilde;al de que ah&iacute; no es y que, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, se ha popularizado a trav&eacute;s de <em>reels </em>en Instagram y TikTok para descartar de inmediato relaciones incipientes. Sobre todo en los terrenos del ligue.
    </p><p class="article-text">
        El concepto, de origen anglosaj&oacute;n, est&aacute; documentado desde el siglo XVIII y proviene del uso hist&oacute;rico de banderas rojas como se&ntilde;ales de peligro, riesgo o alto al fuego en contextos mar&iacute;timos, militares y de seguridad. Una se&ntilde;alizaci&oacute;n sencilla y directa que, con el tiempo, se ha ido adaptando al lenguaje cotidiano para referirse a cualquier indicio de riesgo, dando el salto definitivo en la era del lenguaje de internet; pasando de advertencia general a etiqueta para identificar comportamientos problem&aacute;ticos y, en muchas ocasiones, simplificarlos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;B&aacute;sicamente, es una heterodefinici&oacute;n. O sea, una adscripci&oacute;n de ciertos rasgos, a menudo negativos, que hacemos sobre cierto colectivo sin contar con &eacute;l. Lo peculiar del entorno digital creo que es su carga ir&oacute;nica&rdquo;, explica C&eacute;sar Rendueles, soci&oacute;logo e investigador del CSIC, adem&aacute;s de ensayista, en conversaci&oacute;n con elDiario.es.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, Rendueles se&ntilde;ala que ese medio en serio medio en broma al que todos recurrimos a veces se convierte en un veh&iacute;culo para &ldquo;pr&aacute;cticas bastante cuestionables&rdquo;. &ldquo;Al final, lo de la <em>red fl</em><em>a</em><em>g</em> es el prejuicio que se puede permitir alguien progresista que, en principio, ve con malos ojos los prejuicios&rdquo;, explica para a&ntilde;adir que, aunque es un t&eacute;rmino que puede resultar inocuo y formar parte de un juego, dentro del contexto actual (con <em>a</em><em>pps,</em> m&uacute;ltiples opciones y elecci&oacute;n constante) favorece que haya una mayor intolerancia a la hora de relacionarse de nuevas con alguien, y m&aacute;s en un entorno de flirteo. &ldquo;La cultura digital hegem&oacute;nica es tan hostil y proclive a un conflicto muy descarnado (linchamientos, acosos, ridiculizaci&oacute;n&hellip;) que nos vuelve muy intolerantes a cualquier clase de desavenencia, incluso conflictos menores que forman parte de cualquier tipo de interacci&oacute;n social&rdquo;, desarrolla el soci&oacute;logo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La cultura digital hegemónica es tan hostil y proclive a un conflicto muy descarnado (linchamientos, acosos, ridiculización…) que nos vuelve muy intolerantes a cualquier clase de desavenencia, incluso conflictos menores que forman parte de cualquier tipo de interacción social</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">César Rendueles</span>
                                        <span>—</span> sociólogo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Vidas a la carta</h2><p class="article-text">
        Eduardo, 47 a&ntilde;os, lleva poco tiempo en las <em>a</em><em>pps </em>buscando pareja tras haberse separado y dice que, cada vez, cuenta menos de s&iacute; mismo a las personas con las que tiene citas. &ldquo;Me cuesta mucho conectar y he tenido malentendidos al hacer alguna broma al intentar conectar&rdquo;, explica para recordar que, en una ocasi&oacute;n, tras una cita, la chica con la que qued&oacute; le dijo que si la canci&oacute;n que &eacute;l le hab&iacute;a recomendado se la hab&iacute;a ense&ntilde;ado a &eacute;l otra mujer. &ldquo;Le dije que s&iacute; y aquello no le gust&oacute;&rdquo;, comenta para se&ntilde;alar que, con otras dos personas, tuvo una relaci&oacute;n intensa de varias semanas hablando todos los d&iacute;as, hasta que desaparecieron de su chat diario.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A medida que he ido teniendo estas experiencias lo que menos quiero es mostrarme de verdad. &iquest;Para qu&eacute;?&iquest;Para que la gente pierda inter&eacute;s? Gente desconocida con la que quedas un rato y te descartan sin que t&uacute; sepas muy bien por qu&eacute;&rdquo;, se queja el entrevistado, que ha preferido no dar su verdadero nombre. &ldquo;Yo estoy muy al inicio, pero pienso en c&oacute;mo estar&aacute; la gente que lleva a&ntilde;os teniendo varias experiencias as&iacute; cada mes. A veces tengo la sensaci&oacute;n de que vas con expectativas prefijadas de lo que te vas a encontrar y buscas hiperest&iacute;mulos y tienes la sensaci&oacute;n de que siempre puede haber algo mejor de lo que est&aacute;s consiguiendo en este momento&rdquo;, opina Eduardo tras confesar que cada vez ve con mayor recelo las interacciones ante potenciales encuentros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En 2004, el psic&oacute;logo norteamericano Barry Schwartz publicaba el libro <em>L</em><em>a</em><em> p</em><em>a</em><em>r</em><em>a</em><em>doj</em><em>a</em><em> de l</em><em>a</em><em> elecci&oacute;n, </em>en el que relacionaba la satisfacci&oacute;n humana en relaci&oacute;n con la libertad de decisi&oacute;n. Schwartz sosten&iacute;a que el ser humano tiende a estar menos satisfecho con las decisiones que toma cuantas m&aacute;s alternativas tenga donde elegir. Aplicando su teor&iacute;a al mercado de las aplicaciones del ligue, que multiplican potencialmente las opciones disponibles, las <em>red fl</em><em>a</em><em>gs </em>funcionan como atajos para filtrar.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En el mercado de las aplicaciones de ligue, que multiplica potencialmente las opciones disponibles, las &#039;red flag&#039; funcionan como atajos para filtrar</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Un teor&iacute;a que adscribe Oriol Erausquin, doctorando en sociolog&iacute;a por el CSIC y la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y autor del ensayo <em>L</em><em>a</em><em> r</em><em>a</em><em>bi</em><em>a</em><em> es nuestr</em><em>a</em> (Siglo XXI, 2025), quien se&ntilde;ala el fen&oacute;meno, de entrada, como una buena herramienta, ya que, a su juicio,&nbsp;la concepci&oacute;n actual de las <em>red fl</em><em>a</em><em>gs</em> naci&oacute; de la necesidad de nombrar ciertos comportamientos para los que no ten&iacute;amos nombre y que dej&aacute;bamos que ocurrieran, &ldquo;sobre todo en cuanto a las actitudes de los hombres hacia las mujeres&rdquo;. Pero que, con el tiempo, se ha ido problematizando: &ldquo;Al final se relaciona con una econom&iacute;a sexual y afectiva que trata al resto de las personas como si formaran parte de un cat&aacute;logo en el que aplicamos criterios de filtraje porque es a lo que nos empujan las aplicaciones: es la &uacute;nica manera de navegarlas&rdquo;, argumenta.
    </p><p class="article-text">
        Algo as&iacute; le ocurri&oacute; a Ra&uacute;l, de 32 a&ntilde;os, cuando conoci&oacute; a una chica que, sobre el papel, era todo lo que pod&iacute;a gustarle. &ldquo;Pero se me quitaron las ganas de golpe cuando me propuso hacer una entrevista por videollamada antes de quedar, <a href="https://www.eldiario.es/era/stack-dating-hay-gente-tres-citas-tarde-artificial-justo-optimo_1_13156896.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">p</a><a href="https://www.eldiario.es/era/stack-dating-hay-gente-tres-citas-tarde-artificial-justo-optimo_1_13156896.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a</a><a href="https://www.eldiario.es/era/stack-dating-hay-gente-tres-citas-tarde-artificial-justo-optimo_1_13156896.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">r</a><a href="https://www.eldiario.es/era/stack-dating-hay-gente-tres-citas-tarde-artificial-justo-optimo_1_13156896.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a</a><a href="https://www.eldiario.es/era/stack-dating-hay-gente-tres-citas-tarde-artificial-justo-optimo_1_13156896.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> no perder el tiempo</a>&rdquo;, relata en conversaci&oacute;n con este peri&oacute;dico. &ldquo;Adem&aacute;s, me coincidi&oacute; justo con un proceso de selecci&oacute;n para un puesto de trabajo y sent&iacute; que estaba siendo entrevistado por partida doble&rdquo;, contin&uacute;a para recordar que la chica le dijo que era mucho mejor ver si hab&iacute;a qu&iacute;mica por videollamada para as&iacute; no gastar el rato teniendo que ir a tomarse un caf&eacute; o una cerveza.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me pareci&oacute; una locura, nunca hab&iacute;a visto a nadie querer optimizar el tiempo de esta manera. Adem&aacute;s de que <a href="https://www.eldiario.es/era/arte-perdido-flirteo-saturacion-apps-devuelto-ganas-ligar-persona_1_11808221.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lo chulo del lig</a><a href="https://www.eldiario.es/era/arte-perdido-flirteo-saturacion-apps-devuelto-ganas-ligar-persona_1_11808221.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a</a><a href="https://www.eldiario.es/era/arte-perdido-flirteo-saturacion-apps-devuelto-ganas-ligar-persona_1_11808221.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">r es eso</a>, quedar con alguien para ver qu&eacute; ocurre&rdquo;, finaliza Ra&uacute;l.
    </p><h2 class="article-text">Lo que no se nombra no existe</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Este es un tema en el que he pensado mucho y me dan mucha envidia las nuevas generaciones, que tienen en su vocabulario t&eacute;rminos que en mi adolescencia o primera juventud no exist&iacute;an&rdquo;, apunta Delia Rodr&iacute;guez, periodista especializada en la relaci&oacute;n entre tecnolog&iacute;a, medios y sociedad. &ldquo;De entrada me parece muy guay que el t&eacute;rmino <em>'red fl</em><em>a</em><em>g' </em>sea hoy parte de nuestro vocabulario&rdquo;, contin&uacute;a para se&ntilde;alar que, con una clara econom&iacute;a de lenguaje, se ha puesto nombre y se han se&ntilde;alado cosas que antes se pasaban por alto en el terreno de las relaciones, como la luz de gas<em> (g</em><em>a</em><em>slighting)</em> o los comportamientos <a href="https://www.eldiario.es/era/dicen-malo-constantemente-viven-personas-narcisistas_1_12694628.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">n</a><a href="https://www.eldiario.es/era/dicen-malo-constantemente-viven-personas-narcisistas_1_12694628.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a</a><a href="https://www.eldiario.es/era/dicen-malo-constantemente-viven-personas-narcisistas_1_12694628.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">rcisist</a><a href="https://www.eldiario.es/era/dicen-malo-constantemente-viven-personas-narcisistas_1_12694628.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a</a><a href="https://www.eldiario.es/era/dicen-malo-constantemente-viven-personas-narcisistas_1_12694628.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">s</a>, entre otros. &ldquo;Me parece muy bien que esto sea una cosa que las chicas j&oacute;venes tienen en la cabeza porque te puede ahorrar muchos disgustos de cara al futuro&rdquo;, comenta Rodr&iacute;guez.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta ahora es qu&eacute; ocurre, cuando los <em>reels </em>de TikTok e Instagram se llenan de consejos sobre c&oacute;mo indentificar <em>red fl</em><em>a</em><em>gs</em> y se produce, desde las pantallas, una tipificaci&oacute;n muy veloz de los comportamientos humanos de un primer vistazo, llegando al <a href="https://www.eldiario.es/era/pas-persona-altamente-sensible-autodiagnostico-redes_1_10977843.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">uso com&uacute;n de t&eacute;rminos m&eacute;dicos</a> y terap&eacute;uticos en conversaciones de a pie, como la calificaci&oacute;n de los <a href="https://www.eldiario.es/era/dia-gestionando-emociones-no-paramos-hablar-si-estuvieramos-consulta-psicologo_1_12591345.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tipos de&nbsp;</a><a href="https://www.eldiario.es/era/dia-gestionando-emociones-no-paramos-hablar-si-estuvieramos-consulta-psicologo_1_12591345.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a</a><a href="https://www.eldiario.es/era/dia-gestionando-emociones-no-paramos-hablar-si-estuvieramos-consulta-psicologo_1_12591345.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pego</a> en ansioso y evitativo, entre otros.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">De entrada me parece muy guay que el término &#039;red flag&#039; sea hoy parte de nuestro vocabulario (...) y que sea una cosa que las chicas jóvenes tienen en la cabeza porque te puede ahorrar muchos disgustos de cara al futuro</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Delia Rodríguez</span>
                                        <span>—</span> periodista y ensayista
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Esto es algo que pasa cuando se convierte en contenido, cuando la din&aacute;mica de las redes convierte algo en contenido&rdquo;, dice Delia Rodr&iacute;guez, y a&ntilde;ade que es algo que se viraliza porque nos interesa a todos mucho, porque es cotilleo puro. &ldquo;Y el cotilleo se ha demostrado que, evolutivamente, tiene muchas ventajas sociales&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, precisamente por eso, porque es contenido, la periodista se&ntilde;ala la importancia de tener en cuenta los incentivos econ&oacute;micos que hay detr&aacute;s de los relatos de las pantallas. &ldquo;Si la historia de tu TikTok consigue much&iacute;simo &eacute;xito es posible que la exageres, que la vuelvas a contar o te haces una serie, precisamente animado por el impacto conseguido. Y esas historias tenemos que cogerlas un poco con pinzas porque, igual, no est&aacute; pasando tanto como creemos, sino que est&aacute; dentro de las l&oacute;gicas del contenido&rdquo;, desarrolla para se&ntilde;alar que, no obstante, la etiqueta del otro en un primer vistazo no deja de ser una de las primeras fases del ligoteo. &ldquo;Puede resultar cruel, s&iacute;, pero todos desechamos a gente por intuiciones, por cosas absurd&iacute;simas&rdquo;, apunta Rodr&iacute;guez.
    </p><p class="article-text">
        Como hizo Irene, que no se llama Irene pero prefiere no dar su verdadero nombre: &ldquo;Una vez fui a la casa de un t&iacute;o que cre&iacute;a que me gustaba y con el que llevaba ya varias citas de horas de conversaci&oacute;n intensa, y al abrirme la puerta decid&iacute; que no porque se hab&iacute;a puesto una camiseta blanca de tirantes y un pantal&oacute;n blanco. Lo siento, pero no puedo&rdquo;. Irene cuenta que, en otra ocasi&oacute;n, no se fue a casa de otro porque se dio cuenta de que llevaba puesto un colgante como de <em>El se&ntilde;or de los </em><em>a</em><em>nillos</em>. Y eso a ella no le va.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Como para no andar muy pendiente de las señales que te va dando la gente a la que vas conociendo, que luego te echas novio, sale mal y a ver quién encuentra piso&#039;, bromea Ángela, de 25 años</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Dos universos cada vez m&aacute;s alejados&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Tampoco hay que olvidar otro fen&oacute;meno, que va de la mano del uso de las <em>red fl</em><em>a</em><em>gs; </em>la vuelta con fuerza de la idealizaci&oacute;n de la familia tradicional frente a otros modelos relacionales y c&oacute;mo estos chocan en el 'mercado del ligue'.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n datos de Centro de Investigaciones Sociol&oacute;gicas (CIS), que pregunta mensualmente a los ciudadanos espa&ntilde;oles por su orientaci&oacute;n pol&iacute;tica, pidi&eacute;ndoles que se ubiquen dentro de una escala del uno al diez, siendo el uno la &ldquo;extrema izquierda&rdquo; y el diez la &ldquo;extrema derecha&rdquo;, desde hace dos a&ntilde;os los caminos entre las mujeres y los hombres j&oacute;venes (de 18 a 24 a&ntilde;os en su estudio) se separan; ellos hacia la derecha y ellas hacia la izquierda, una tendencia internacional.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, tal y como se&ntilde;ala el an&aacute;lisis, en 2025, de los datos electorales de los 27 pa&iacute;ses europeos, un 21% de los hombres menores de treinta a&ntilde;os hab&iacute;a apoyado a partidos de ultraderecha, cuando solo el 14% de mujeres lo hizo.<strong>&nbsp;</strong>&ldquo;Hay una brecha enorme sentimental entre chicos y chicas j&oacute;venes, que es pol&iacute;tica y de forma de ver la vida, que est&aacute; pasando en muchos pa&iacute;ses. Ellas se han ido hacia la izquierda y ellos son de derechas. Ellas son m&aacute;s abiertas sexualmente y ellos no. Entonces, en cuanto a las <em>red fl</em><em>a</em><em>gs</em> aplicadas al amor, es normal que, en esta coyuntura que vivimos, tanto ellos como ellas est&eacute;n viendo <em>red fl</em><em>a</em><em>gs</em> constantemente en el otro porque ven la vida de manera muy distinta&rdquo;, interpreta Rodr&iacute;guez.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay una brecha enorme sentimental entre chicos y chicas jóvenes, que es política y de forma de ver la vida. Ellas se han ido hacia la izquierda y ellos son de derechas. Ellas son más abiertas sexualmente y ellos no. Es normal que, en esta coyuntura, tanto ellos como ellas estén viendo &#039;red flags&#039; constantemente</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Delia Rodríguez</span>
                                        <span>—</span> periodista y ensayista
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Esta diferencia ideol&oacute;gica entre hombres y mujeres est&aacute; alimentando lo que se ha denominado bajo el nombre de <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/heteropesimismo-huelgas-sexo-hombres-terminan-emociones-legitimas-empieza-discurso-conservador_129_12304701.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&lsquo;heteropesimismo&rsquo;.</a> Un t&eacute;rmino que se acu&ntilde;&oacute; en 2019, pero que est&aacute; cada vez m&aacute;s presente en la manera en la que chocan las expectativas de unas y otros&rdquo;, apunta, por su parte, Erausquin, quien opina que, en la actualidad, aunque suene parad&oacute;jico, se est&aacute; virando hacia un &ldquo;esencialismo de g&eacute;nero&rdquo;, como ilustran la popularizaci&oacute;n de memes como el de &ldquo;monogamia o bala&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para el soci&oacute;logo, todo ello est&aacute; fundamentado en la precariedad en la que est&aacute;n sumidas las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes. &ldquo;Parad&oacute;jicamente, las din&aacute;micas del capitalismo que nos hiperindividualizan son las mismas que blindan la familia como unidad b&aacute;sica de la reproducci&oacute;n de la vida&rdquo;, apunta el soci&oacute;logo para zanjar con que &ldquo;la vuelta con fuerza entre los m&aacute;s j&oacute;venes de los discursos rom&aacute;nticos y mon&oacute;gamos y de la <a href="https://www.eldiario.es/nidos/gran-familia-espanola-exito-influencers-venden-maternidad-ultraconservadora_1_12181387.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ide</a><a href="https://www.eldiario.es/nidos/gran-familia-espanola-exito-influencers-venden-maternidad-ultraconservadora_1_12181387.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a</a><a href="https://www.eldiario.es/nidos/gran-familia-espanola-exito-influencers-venden-maternidad-ultraconservadora_1_12181387.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">liz</a><a href="https://www.eldiario.es/nidos/gran-familia-espanola-exito-influencers-venden-maternidad-ultraconservadora_1_12181387.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a</a><a href="https://www.eldiario.es/nidos/gran-familia-espanola-exito-influencers-venden-maternidad-ultraconservadora_1_12181387.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ci&oacute;n de l</a><a href="https://www.eldiario.es/nidos/gran-familia-espanola-exito-influencers-venden-maternidad-ultraconservadora_1_12181387.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a</a><a href="https://www.eldiario.es/nidos/gran-familia-espanola-exito-influencers-venden-maternidad-ultraconservadora_1_12181387.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> f</a><a href="https://www.eldiario.es/nidos/gran-familia-espanola-exito-influencers-venden-maternidad-ultraconservadora_1_12181387.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a</a><a href="https://www.eldiario.es/nidos/gran-familia-espanola-exito-influencers-venden-maternidad-ultraconservadora_1_12181387.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mili</a><a href="https://www.eldiario.es/nidos/gran-familia-espanola-exito-influencers-venden-maternidad-ultraconservadora_1_12181387.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a</a><a href="https://www.eldiario.es/nidos/gran-familia-espanola-exito-influencers-venden-maternidad-ultraconservadora_1_12181387.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> tr</a><a href="https://www.eldiario.es/nidos/gran-familia-espanola-exito-influencers-venden-maternidad-ultraconservadora_1_12181387.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a</a><a href="https://www.eldiario.es/nidos/gran-familia-espanola-exito-influencers-venden-maternidad-ultraconservadora_1_12181387.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dicion</a><a href="https://www.eldiario.es/nidos/gran-familia-espanola-exito-influencers-venden-maternidad-ultraconservadora_1_12181387.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a</a><a href="https://www.eldiario.es/nidos/gran-familia-espanola-exito-influencers-venden-maternidad-ultraconservadora_1_12181387.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">l</a>, no puede separarse de este contexto econ&oacute;mico marcado por la precariedad e inestabilidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Eso s&iacute; que es una <em>red fl</em><em>a</em><em>g,</em> que venga un t&iacute;o y te diga que quiere una familia tradicional, as&iacute;, de la nada, cuando ni siquiera os hab&eacute;is visto en persona&rdquo;, apunta &Aacute;ngela, de 25 a&ntilde;os, que se queja de que es un discurso que ve cada vez m&aacute;s. &ldquo;Supongo que es una idea vieja que, a muchos, les sirve como un clavo ardiendo al que aferrarse porque est&aacute; claro que, hoy, si a los 40 est&aacute;s soltero <a href="https://www.eldiario.es/era/derecho-intimidad-vivienda-compartida_1_10947773.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">muy dif&iacute;cil lo v</a><a href="https://www.eldiario.es/era/derecho-intimidad-vivienda-compartida_1_10947773.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a</a><a href="https://www.eldiario.es/era/derecho-intimidad-vivienda-compartida_1_10947773.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">s </a><a href="https://www.eldiario.es/era/derecho-intimidad-vivienda-compartida_1_10947773.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a</a><a href="https://www.eldiario.es/era/derecho-intimidad-vivienda-compartida_1_10947773.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> tener p</a><a href="https://www.eldiario.es/era/derecho-intimidad-vivienda-compartida_1_10947773.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a</a><a href="https://www.eldiario.es/era/derecho-intimidad-vivienda-compartida_1_10947773.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">r</a><a href="https://www.eldiario.es/era/derecho-intimidad-vivienda-compartida_1_10947773.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a</a><a href="https://www.eldiario.es/era/derecho-intimidad-vivienda-compartida_1_10947773.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> no vivir comp</a><a href="https://www.eldiario.es/era/derecho-intimidad-vivienda-compartida_1_10947773.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a</a><a href="https://www.eldiario.es/era/derecho-intimidad-vivienda-compartida_1_10947773.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">rtiendo piso</a>&rdquo;, argumenta la entrevistada, que vive con otras tres amigas. &ldquo;Como para no andar muy pendiente de las se&ntilde;ales que te va dando la gente a la que vas conociendo, que luego te echas novio, sale mal y <a href="https://www.eldiario.es/era/compartir-piso-ex-crisis-vivienda-condiciona-relaciones-pareja_1_11723999.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a</a><a href="https://www.eldiario.es/era/compartir-piso-ex-crisis-vivienda-condiciona-relaciones-pareja_1_11723999.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> ver qui&eacute;n encuentr</a><a href="https://www.eldiario.es/era/compartir-piso-ex-crisis-vivienda-condiciona-relaciones-pareja_1_11723999.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a</a><a href="https://www.eldiario.es/era/compartir-piso-ex-crisis-vivienda-condiciona-relaciones-pareja_1_11723999.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> piso</a>&rdquo;, bromea.
    </p><p class="article-text">
        En ese contexto, quiz&aacute;, las<em> red fl</em><em>a</em><em>gs </em>no son solo un lenguaje heredado de las redes sociales, una herramienta para detectar comportamientos problem&aacute;ticos, o una cuesti&oacute;n de exigencia e intolerancia. Sino que hablan, tambi&eacute;n, de c&oacute;mo las condiciones materiales est&aacute;n redefiniendo la manera en que nos vinculamos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Nuño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/ahora-vemos-red-flags-partes-tirania-forma-sabia-afrontar-relaciones_1_13183200.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Apr 2026 20:10:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ahora vemos 'red flags' por todas partes: ¿tiranía o una forma más sabia de afrontar las relaciones?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Amor,Pareja,Internet,Apps]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["El mundo está hecho para las parejas": ¿ha cambiado nuestra forma de ver la soltería?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/mundo-hecho-parejas-cambiado-forma-ver-solteria_1_12928007.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f06efea3-ebeb-4c03-af9d-9cfbcf09e2e1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;El mundo está hecho para las parejas&quot;: ¿ha cambiado nuestra forma de ver la soltería?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El tema ha dado para muchas obras culturales, pero en los últimos años quizá se ha producido un cambio en el tono: si antes el "¿sigues sin novio?" se preguntaba con un puntito de maldad, reproche o advertencia, ahora la negatividad parece rebajarse. ¿Ha mejorado la percepción social sobre estar soltero?</p><p class="subtitle">Por qué hay mujeres que ya solo quieren salir con hombres más jóvenes</p></div><p class="article-text">
        Todos los estados civiles llevan unos potenciales problemas y estigmas en la letra peque&ntilde;a que la sociedad a&ntilde;ade a los papeles oficiales. El matrimonio se relaciona con el final de la libertad, el divorcio o la separaci&oacute;n con el fracaso, la viudedad con la tristeza y la solter&iacute;a con una mezcla bien elaborada de todos ellos. Obviamente, esto es un listado de t&oacute;picos rancios pero la cantidad de personas sin pareja que habr&aacute;n tenido que escuchar las pasadas Navidades la pregunta &ldquo;&iquest;sigues sin novio/a?&rdquo; no habr&aacute; sido poca. Es un clich&eacute; que ha dado para muchas obras culturales pero quiz&aacute; se haya producido un cambio en el tono o la intenci&oacute;n de quien plantea la cuesti&oacute;n: si antes se preguntaba con un puntito de maldad, reproche o advertencia, ahora quiz&aacute; la negatividad se haya rebajado. &iquest;Ha mejorado la percepci&oacute;n que la sociedad tiene sobre la solter&iacute;a?
    </p><p class="article-text">
        Para Sandra (43 a&ntilde;os) la respuesta es que no ha cambiado para nada. &ldquo;Sobre todo con las mujeres&rdquo;, comenta a elDiario.es. &ldquo;La gente te dice: &lsquo;tranquila, ya encontrar&aacute;s a alguien&rsquo;, como si estar soltera fuera malo. Y parece que si eres selectiva porque no tienes prisa ni ganas de aguantar, eres demasiado exigente y no vas a encontrar nunca a nadie&rdquo;, sostiene.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa percepci&oacute;n de &lsquo;temporalidad&rsquo; es algo que tambi&eacute;n molesta mucho a Irene (28 a&ntilde;os), que es soltera por elecci&oacute;n o soltera pol&iacute;tica. Hace aproximadamente siete a&ntilde;os mantuvo una relaci&oacute;n con un chico durante tres a&ntilde;os que no tuvo demasiadas complicaciones ni termin&oacute; de manera dram&aacute;tica, de hecho a d&iacute;a de hoy se llevan bien. Pero el factor que rompi&oacute; su uni&oacute;n fue un cl&aacute;sico de las relaciones heterosexuales: &ldquo;Yo acab&eacute; un poco convertida en su madre y <a href="https://www.eldiario.es/era/no-hijo-novio-trabajo-emocional-relaciones-pasa-factura-mujeres_1_12559410.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">empez&oacute; a ser insostenible que la relaci&oacute;n fuera de madre-hijo</a>&rdquo;, declara.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de esa experiencia, Irene comenz&oacute; a reflexionar en lo que la heterosexualidad tiene que ofrecer a las mujeres y pens&oacute; mucho en las parejas de su alrededor, incluidos sus padres. &ldquo;No ve&iacute;a ni la excepci&oacute;n que confirmara la norma de en qu&eacute; parejas yo dec&iacute;a &lsquo;ese hombre no se merece a la mujer que tiene al lado&rsquo;, y eso que intent&eacute; quitar mis sesgos, que los tendr&eacute; de todos los colores&rdquo;. La conclusi&oacute;n a la que lleg&oacute; fue que las relaciones heterosexuales no eran de ninguna manera positivas para las mujeres y no quiere formar parte de una.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto no significa que sea c&eacute;libe, ni que no se relacione con hombres &ndash;&ldquo;no quiere decir que no me vayan a romper el coraz&oacute;n&rdquo;, apunta&ndash;, solo que les dice a los varones con los que se vincula que no busca novio y que, de hecho, no lo quiere tener ni lo va a tener. Pero como dec&iacute;a Sandra, a ella tambi&eacute;n le dicen cosas como: &ldquo;Nunca digas nunca&rdquo;. &ldquo;Por qu&eacute; para m&iacute; ese nunca tiene que tener un l&iacute;mite y su &lsquo;siempre&rsquo; [el que se promete en las bodas], no&rdquo;. Tambi&eacute;n es consciente de que su decisi&oacute;n de ser madre soltera hace que su plan sin l&iacute;mite tenga m&aacute;s firmeza a&uacute;n.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">El sistema empuja a tener pareja</h2><p class="article-text">
        Ra&uacute;l (40 a&ntilde;os) considera que: &ldquo;La solter&iacute;a ha pasado de ser vista o descrita como un defecto a ser interpretada como un estado del ser humano equiparable a la pareja, sobre todo gracias a los avances en igualdad, que ya no tenemos esos prejuicios, y a la concepci&oacute;n diferente y diversa que se tiene de la familia hoy en d&iacute;a&rdquo;. Pero hace una observaci&oacute;n que coincide con la tesis de Irene de que &ldquo;el mundo est&aacute; hecho para las parejas&rdquo;. Tal y como observa Ra&uacute;l: &ldquo;Tener pareja ha pasado de ser un desider&aacute;tum a una necesidad, puesto que en la econom&iacute;a actual se necesitan como m&iacute;nimo dos sueldos (y generosos) para poder subsistir con garant&iacute;as de bienestar&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ha pasado de ser vista como un defecto a ser interpretada como un estado del ser humano equiparable a la pareja, sobre todo gracias a los avances en igualdad y a la concepción diferente y diversa que se tiene de la familia</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Raúl</span>
                                        <span>—</span> 40 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &Eacute;l, como hombre homosexual, s&iacute; observa que a pesar de los cambios que ha se&ntilde;alado anteriormente, cuando se relaciona con personas de generaciones anteriores todav&iacute;a existen juicios de valor positivos con respecto a la gente emparejada. &ldquo;Han conseguido adquirir todos esos estados del bienestar que son de un corte m&aacute;s conservador con respecto de las personas que no tienen pareja y que de alguna manera siguen por detr&aacute;s o no han conseguido todo aquello que se supon&iacute;a que una persona funcional deber&iacute;a conseguir&rdquo;, reflexiona.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, para Ra&uacute;l, que la sociedad haya asumido que tener compa&ntilde;ero o compa&ntilde;era sentimental es &ldquo;lo m&aacute;s natural del mundo&rdquo; roza el disparate. &ldquo;Si lo observas de manera objetiva y lo analizas calculadamente, que dos personas que no se conocen de nada se encuentren en el mundo de una manera fortuita y se atraigan hasta el punto de generar una relaci&oacute;n de solidaridad, coordinaci&oacute;n y colaboraci&oacute;n tal que les permita vivir juntos y entenderse en los aspectos m&aacute;s fundamentales de la vida me parece de lo m&aacute;s dif&iacute;cil&rdquo;, expone. &ldquo;Incluso m&aacute;s a&uacute;n cuando eso implica temas emocionales, sentimentales o ya &iacute;ntimos relacionados con la sexualidad&rdquo;. No es que le resulte &ldquo;antinatural&rdquo; sino mucho m&aacute;s complicado que &ldquo;lo que se presupone en la sociedad actual o de lo que se presupone seg&uacute;n los valores culturales que tenemos heredados y sobre todo cimentados en nuestro conocimiento&rdquo;, considera.
    </p><p class="article-text">
        Rub&eacute;n (30 a&ntilde;os) cree que el momento sociopol&iacute;tico actual influye en la percepci&oacute;n de la solter&iacute;a. Si antes era sin&oacute;nimo de que algo &ldquo;estaba mal&rdquo; en la persona, hoy en d&iacute;a tiene algo de &ldquo;rendici&oacute;n colectiva&rdquo;, define. &ldquo;Ahora nadie tiene asegurado un futuro estable a nivel laboral, poder comprar una casa, mantener un hijo es impensable para mucha gente&rdquo;, responde. As&iacute; que si hace dos o tres d&eacute;cadas la solter&iacute;a era un s&iacute;mbolo de fallo ahora sin m&aacute;s es que: &ldquo;El contexto es complicado, no tenemos tiempo y estamos arrollados por la vida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;l considera que como hombre homosexual tiene un sesgo concreto, pero comparte con sus amigas y amigos solteros &ldquo;un pesar y un malestar, incluso una pena&rdquo;, por no encontrar pareja. &ldquo;Creo que a nivel social tenemos otro concepto de la solter&iacute;a pero a nivel emocional tengo mis dudas de que sea que el concepto haya permutado a algo a lo que le demos menos importancia&rdquo;. Es decir, para &eacute;l: &ldquo;No es una carencia, porque eso es que te falta algo y est&aacute; mal, sino que tengo tantas ganas de amar y de ser amado y lo busco y no pasa, que qu&eacute; pena&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; dicen los expertos</h2><p class="article-text">
        Sobre la solter&iacute;a (y todos los estados civiles, de nuevo) se han generado miles de estudios, hecho pel&iacute;culas, compuesto canciones y escrito libros y art&iacute;culos. Uno de <a href="https://www.vogue.es/articulos/tener-novio-verguenza" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los &uacute;ltimos</a> que m&aacute;s repercusi&oacute;n ha tenido gracias, sin duda, a su titular con gancho ha sido <em>&iquest;Es que ahora da verg&uuml;enza tener novio?</em> de Chante Joseph, que se public&oacute; en la edici&oacute;n de Vogue Gran Breta&ntilde;a a finales del pasado mes de octubre. En realidad, el texto trata sobre si el hecho de que una mujer (sobre todo si se trata de una <em>influencer)</em> suba fotos con su novio en las redes sociales hace que pierda suscriptores, con alguna menci&oacute;n al t&eacute;rmino <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/heteropesimismo-huelgas-sexo-hombres-terminan-emociones-legitimas-empieza-discurso-conservador_129_12304701.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">heteropesimismo</a> y la conclusi&oacute;n de que no hay que tener verg&uuml;enza de tener pareja pero ser soltera por elecci&oacute;n &ldquo;se est&aacute; convirtiendo en un estatus deseable y codiciado&rdquo;. Pero el <a href="https://www.eldiario.es/era/verano-enamore-verano-enamore-eterno-retorno-amor-romantico_1_12609340.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>boom</em></a><a href="https://www.eldiario.es/era/verano-enamore-verano-enamore-eterno-retorno-amor-romantico_1_12609340.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> del amor rom&aacute;ntico</a> en ficciones audiovisuales como <em>El verano en que me enamor&eacute;</em> o las fotos con <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/taylor-swift-anuncia-compromiso-matrimonio-travis-kelce-redes-sociales_1_12558431.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">anillos con pedrusco</a> de petici&oacute;n de mano y las <a href="https://www.eldiario.es/era/prebodas-posbodas-boom-celebraciones-eternas-alargan-tres-dias_1_12594483.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">bodas de post&iacute;n</a> que <a href="https://www.eldiario.es/era/gran-boda-instagram-si-quiero-espectaculo_1_11751465.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">inundan las redes sociales</a> podr&iacute;an ser la respuesta negativa r&aacute;pida al art&iacute;culo de Joseph.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La socióloga Clara Cortina remarca que hay que tener en cuenta que el incremento de la soltería, sobre todo en el caso de las mujeres, debe entenderse &#039;en el contexto de la transformación de los roles de género en la sociedad y las expectativas que hombres y mujeres tienen sobre las relaciones de pareja y la formación familiar</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Clara Cortina Trilla, profesora agregada del Departamento de Ciencias Pol&iacute;ticas y Sociales de la Universidad Pompeu Fabra (UPF) y miembro del Grupo de Investigaci&oacute;n en Demograf&iacute;a y Sociolog&iacute;a (DEMOSOC), afirma que no dispone de datos sobre la percepci&oacute;n de la solter&iacute;a. Pero en el tercer trimestre de <a href="https://www.ine.es/jaxiT3/Datos.htm?t=65064" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">2015</a> hab&iacute;a 12.764.500 personas (mayores de 16 a&ntilde;os) solteras en Espa&ntilde;a, mientras que en el tercer trimestre de <a href="https://www.ine.es/jaxiT3/Datos.htm?t=65064" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">2025</a> hab&iacute;a 15.970.500. Adem&aacute;s, <a href="https://www.ine.es/dyngs/Prensa/CensoVariables2025.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seg&uacute;n los primeros</a> datos del censo anual de poblaci&oacute;n de 2025, tambi&eacute;n del INE: &ldquo;A 1 de enero de 2024 el 34,9% de la poblaci&oacute;n de Espa&ntilde;a era soltera&rdquo;. La soci&oacute;loga remarca que hay que tener en cuenta que este incremento, sobre todo en el caso de las mujeres, debe entenderse &ldquo;en el contexto de la transformaci&oacute;n de los roles de g&eacute;nero en la sociedad y las expectativas que hombres y mujeres tienen en relaci&oacute;n a las relaciones de pareja y la formaci&oacute;n familiar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.psicologiacaip.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Patricia Lodeiro,</a> psic&oacute;loga y directora del centro CAIP, dice al respecto que los roles de g&eacute;nero han cambiado de forma que: &ldquo;El hombre se ha feminizado y la mujer se ha masculinizado&rdquo;. Eso ha hecho que la solter&iacute;a de las mujeres ya no est&eacute; tan estigmatizada y, de hecho, ella advierte: &ldquo;En consulta me he encontrado con m&aacute;s hombres que mujeres a quienes s&iacute; les genera cierto malestar no tener pareja o un proyecto familiar compartido&rdquo;. En su caso, sus pacientes no suelen demandar ayuda psicol&oacute;gica por no tener compa&ntilde;ero o compa&ntilde;era sentimental pero s&iacute; se ha encontrado con ello: &ldquo;Sobre todo en el marco de dificultades de vinculaci&oacute;n &iacute;ntima cuando han habido eventos traum&aacute;ticos en la trayectoria vital de la persona&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La tambi&eacute;n psic&oacute;loga <a href="https://www.sofiaperezpsicologa.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sof&iacute;a P&eacute;rez</a> afirma que muchas de las personas que llegan a su consulta lo hacen con altos niveles de ansiedad por &ldquo;no tener pareja, no haberse comprometido todav&iacute;a o con la sensaci&oacute;n de &lsquo;irse quedando atr&aacute;s&rdquo;. Estos pensamientos &ldquo;suelen impactar directamente en la autoestima, porque la solter&iacute;a se vive no como una elecci&oacute;n, sino como una prueba de insuficiencia personal, como de ser inferior, no ser suficiente, o tener algo malo en m&iacute;&rdquo;, expone la especialista.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ya no se pregunta tanto ‘¿por qué estás sola?’, pero sí aparece de forma más sutil: la idea de que algo falta, de que es una etapa transitoria o de que el proyecto de vida ‘completo’ sigue siendo la pareja</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Patricia Maguet</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <a href="https://patriciamaguet.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Patricia Maguet,</a> psic&oacute;loga como Lodeiro y P&eacute;rez, tambi&eacute;n vive situaciones similares en sus sesiones. Sus pacientes no suelen acudir a ella por el mero hecho de no tener una relaci&oacute;n rom&aacute;ntica, aunque acaba por salir. &ldquo;Suele entrar por la puerta de la autoestima, la comparaci&oacute;n social, el miedo al futuro o la sensaci&oacute;n de ir &lsquo;a contrarreloj&rdquo;, desarrolla. Y a&ntilde;ade: &ldquo;Muchas personas no sufren por estar solteras, sino por c&oacute;mo interpretan lo que esa solter&iacute;a dice de ellas. Y eso genera presi&oacute;n, culpa o urgencia por vincularse, a veces a costa de elegir mal o tolerar relaciones poco cuidadas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para ella, el estigma en las mujeres es mayor y el discurso que mencionaban Irene y Sandra al principio es real. &ldquo;Ya no se pregunta tanto &lsquo;&iquest;por qu&eacute; est&aacute;s sola?&rsquo;, pero s&iacute; aparece de forma m&aacute;s sutil: la idea de que algo falta, de que es una etapa transitoria o de que el proyecto de vida &lsquo;completo&rsquo; sigue siendo la pareja&rdquo;, afirma. Para Sof&iacute;a P&eacute;rez, el tema de la maternidad ejerce mucha presi&oacute;n: &ldquo;Muchas mujeres no tienen claro si quieren o no tener hijos, pero el hecho de estar solteras ya les genera malestar, porque sienten que no pueden ni siquiera plantearse esa decisi&oacute;n&rdquo;. &ldquo;Aparece la idea de que para poder decidir necesitan estar en pareja, y eso genera presi&oacute;n, ansiedad y bloqueo emocional&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/mundo-hecho-parejas-cambiado-forma-ver-solteria_1_12928007.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 22 Jan 2026 21:10:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["El mundo está hecho para las parejas": ¿ha cambiado nuestra forma de ver la soltería?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Estilo de vida,Sociedad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Agendar un día al mes para revisar el estado de la relación: ¿estamos convirtiendo el amor en un proyecto empresarial?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/agendar-dia-mes-revisar-relacion-convirtiendo-amor-proyecto-empresarial_1_13328496.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bf87636c-931c-4869-90ac-e9d8e67c6087_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Agendar un día al mes para revisar el estado de la relación: ¿estamos convirtiendo el amor en un proyecto empresarial?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada vez con más frecuencia, las parejas recurren a herramientas tomadas del lenguaje de la psicología, el desarrollo personal y la gestión empresarial para impulsar su proyecto en común 
</p><p class="subtitle">Cómo volver al sexo, al amor y a las citas después de mucho tiempo en una relación</p></div><p class="article-text">
        Una pareja pasea por la calle. Entra a una cafeter&iacute;a, saca iPad, libreta y estuche y se dispone a celebrar una reuni&oacute;n. &iquest;C&oacute;mo se sienten con respecto a su relaci&oacute;n? &iquest;Qu&eacute; cosas funcionan y cu&aacute;les no? Luego pasan al bloque de finanzas, analizando los gastos presentes y futuros; despu&eacute;s, al de viajes y escapadas; m&aacute;s tarde, al apartado de rutinas diarias (limpieza, dieta), al de intimidad (ambos discuten c&oacute;mo se sienten en la cama y si quieren cambiar algo). Al final, dedican un tiempo a proyectar los pr&oacute;ximos eventos de ocio y agendan la siguiente reuni&oacute;n mensual para volver a chequear su relaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ese es el resumen del v&iacute;deo que Noem&iacute; Casquet, sex&oacute;loga, colg&oacute; hace unos meses en redes sociales. La respuesta no se hizo esperar: 86.000 personas le dieron a &lsquo;me gusta&rsquo;, aunque los comentarios eran diversos. Oscilaban entre &ldquo;Me ha encantado el v&iacute;deo. Ojal&aacute; todas las parejas llegaran a ese punto de conexi&oacute;n y compromiso&rdquo;, &ldquo;Esto es responsabilidad y compromiso emocional&rdquo;, y &ldquo;Qu&eacute; agobio, &iquest;no? Parece una reuni&oacute;n de trabajo&rdquo; o &ldquo;qu&eacute; manera tan fr&iacute;a de ver una relaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El <em>reel </em>es un ejemplo de una tensi&oacute;n m&aacute;s amplia: &iquest;concebimos hoy el amor como algo que gestionar Excel en mano, o como una pasi&oacute;n, algo espont&aacute;neo que surge y fluye de manera natural? Pese a que nos sintamos inclinados a contestar con la segunda, lo cierto es que, como apunta la doctora en Sociolog&iacute;a Miren Olasagasti, el emparejamiento ha sido durante siglos m&aacute;s un negocio que un ardor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hasta bien entrado el siglo XIX, y especialmente entre las clases altas y medias, el matrimonio en Occidente era sobre todo una alianza econ&oacute;mica, familiar y social. Se buscaba a la persona m&aacute;s conveniente para mejorar el patrimonio, el estatus o la supervivencia. El amor pod&iacute;a aparecer despu&eacute;s... o no aparecer nunca.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">La productividad en la relaci&oacute;n amorosa&nbsp;</h2><p class="article-text">
        En ese contexto marcado por la racionalizaci&oacute;n de la Ilustraci&oacute;n, el mecanicismo de la industrializaci&oacute;n y la progresiva burocratizaci&oacute;n del Estado, Max Weber ya observaba que algunos aspectos de la vida cotidiana empezaban a organizarse seg&uacute;n criterios de eficiencia, c&aacute;lculo y optimizaci&oacute;n. Detr&aacute;s de aquello, pensaba, estaba la cada vez mayor racionalizaci&oacute;n de la sociedad. A la vez, va cobrando fuerza el ideal del amor rom&aacute;ntico, que coloca los sentimientos en el centro de la vida. Ahora, elegir a la pareja atendiendo al enamoramiento se convierte en imperativo.
    </p><p class="article-text">
        Poco a poco, el amor entra en un terreno m&aacute;s pr&aacute;ctico y comienza a consolidarse una nueva idea del matrimonio basada en el compa&ntilde;erismo y la cooperaci&oacute;n. El concepto queda reflejado en el libro de 1945<em> The Family: From Institution to Companionship</em>, de los soci&oacute;logos Ernest W. Burgess y Harvey J. Locke. Sus autores observan que esta instituci&oacute;n est&aacute; dejando de ser una herramienta; los c&oacute;nyuges pasan a ser amigos, amantes y colaboradores, y el &eacute;xito de la uni&oacute;n depende ahora de la intimidad emocional, el consenso y las actividades compartidas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con la incorporaci&oacute;n de la mujer al mercado laboral y los avances en igualdad de g&eacute;nero, la pareja comienza poco a poco a entenderse como un proyecto com&uacute;n entre iguales. En una sociedad donde podemos elegir con qui&eacute;n estamos y hasta cu&aacute;ndo, los miembros del v&iacute;nculo se erigen como responsables de su propia felicidad amorosa y, como tales, deben hacerse cargo de su construcci&oacute;n y mantenimiento de la manera que mejor sepan. Y, cada vez con m&aacute;s frecuencia, recurren para ello a herramientas tomadas del lenguaje de la psicolog&iacute;a, el desarrollo personal y la gesti&oacute;n empresarial.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo recoge Eva Illouz en<em> Intimidades congeladas</em> (Katz Editores, 2007), donde describe el concepto del capitalismo emocional. Sobre &eacute;l dice: &ldquo;Es una cultura en la que las pr&aacute;cticas y los discursos emocionales y econ&oacute;micos se configuran mutuamente y producen un amplio movimiento en el que el afecto se convierte en un aspecto esencial del comportamiento econ&oacute;mico y en el que la vida emocional &mdash;sobre todo, la de la clase media&mdash; sigue la l&oacute;gica del intercambio y las relaciones econ&oacute;micas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Queremos amor rom&aacute;ntico, pero vamos a <em>coachings </em>de pareja y hablamos de <em>gestionar </em>las relaciones&rdquo;, resume Las&eacute;n. El lenguaje amoroso actual, de hecho, est&aacute; plagado de conceptos herederos del desarrollo personal y del <em>management</em>, como invertir en la pareja, alinear valores, emplear herramientas de comunicaci&oacute;n&hellip;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hoy se sobreentiende que, si eres adulto, no puedes fiarlo todo a las emociones: el amor es un trabajo, una apuesta a futuro. En ese proyecto debe haber planificación: si se pierde la libido, por ejemplo, hay que agendar los encuentros</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Amparo Lasén</span>
                                        <span>—</span> Profesora de Sociología, Universidad Complutense
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En este sentido, para Las&eacute;n resulta muy curioso c&oacute;mo, frente a una ruptura, se ha pasado del antiguo &ldquo;no has aguantado lo suficiente&rdquo; al contempor&aacute;neo &ldquo;no has pensado bien tu proyecto, no has apostado lo suficiente por esta relaci&oacute;n&rdquo;. En palabras de la profesora de Sociolog&iacute;a en la Complutense: &ldquo;Hoy se sobreentiende que, si eres adulto, no puedes fiarlo todo a las emociones: el amor es un trabajo, una apuesta a futuro. En ese proyecto debe haber planificaci&oacute;n: si se pierde la libido, por ejemplo, hay que agendar los encuentros. Pero tampoco podemos perder de vista lo rom&aacute;ntico. El &eacute;xito de una relaci&oacute;n actual parece moverse en esa ambivalencia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Al hilo de esto, la soci&oacute;loga recuerda que cuando investig&oacute; para un estudio las aplicaciones de contactos, le llam&oacute; mucho la atenci&oacute;n la facilidad con la que acciones ideadas para encontrar pareja se convert&iacute;an en interacci&oacute;n empresarial, y viceversa. &ldquo;Las primeras se anuncian con reclamos que tienen que ver con el ahorro del tiempo y con la multiplicidad de oferta, por ejemplo. A la vez, pr&aacute;cticas como el<em> speed dating,</em> que empezaron en el mundo de las citas, se acabaron trasladando al universo empresarial para poner en contacto a proveedores y clientes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero &iquest;cu&aacute;ndo esta transferencia resulta <em>demasiado</em>? &iquest;En qu&eacute; punto entra en colisi&oacute;n con la concepci&oacute;n que tenemos de &lsquo;lo que deber&iacute;a ser&rsquo; una relaci&oacute;n? &ldquo;Las parejas no son solo amor: son cuidar, pagar facturas, organizarse&hellip; Eso est&aacute; bien explicitarlo, porque si lo ocultamos, tambi&eacute;n estamos ocultando las din&aacute;micas de poder que operan de fondo. Lo que llama la atenci&oacute;n ahora es que tengamos que presentar esta organizaci&oacute;n casi de modo empresarial con unos objetivos, unos KPIs, un an&aacute;lisis DAFO&hellip; todo eso que casa muy bien con el capitalismo. Es una l&oacute;gica optimizadora que, en &uacute;ltima instancia, tiene que ver con el neoliberalismo&rdquo;, indica Olasagasti.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Y si el problema de nuestras relaciones no recayese en la comunicaci&oacute;n?&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Tras ideas como la de la reuni&oacute;n mensual subyace la noci&oacute;n contempor&aacute;nea de que la comunicaci&oacute;n es la base de una pareja. No es algo que siempre se entendiera as&iacute;: Illouz marca la introducci&oacute;n de esta novedad hacia mediados de los 60, cuando la psicolog&iacute;a comenz&oacute; a tomar valor como gu&iacute;a para lograr &ldquo;una mayor armon&iacute;a en el seno de la familia&rdquo;. Fue entonces cuando naci&oacute; la &lsquo;literatura de consejos&rsquo;, es decir, todos esos libros y art&iacute;culos que, de la mano de expertos, explican c&oacute;mo debemos conducirnos en las relaciones. Esto, seg&uacute;n Illouz, lleva a intelectualizar la vida cotidiana: &ldquo;A racionalizar las relaciones &iacute;ntimas, es decir, a someterlas a m&eacute;todos neutrales de examen y discusi&oacute;n sobre la base de un intenso trabajo de autoan&aacute;lisis y negociaci&oacute;n&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lleva a racionalizar las relaciones íntimas, es decir, a someterlas a métodos neutrales de examen y discusión sobre la base de un intenso trabajo de autoanálisis y negociación</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Eva Illouz</span>
                                        <span>—</span> Socióloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La idea de la reuni&oacute;n mensual, de hecho, se puede rastrear en la plataforma <a href="https://www.multiamory.com/radar" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Multiamory</a>, dedicada a facilitar herramientas para gestionar todo tipo de relaciones sexoafectivas. La misma propone aplicar a las relaciones el m&eacute;todo Scrum (un sistema de organizaci&oacute;n del trabajo nacido del campo del desarrollo de software). Sus responsables trasladan sus bases al v&iacute;nculo de pareja, sosteniendo que las reuniones deben realizarse de forma peri&oacute;dica independientemente de si la relaci&oacute;n va o no va bien, que deben ser un espacio seguro para hablar de temas inc&oacute;modos y que deben seguir una f&oacute;rmula establecida (revisi&oacute;n de lo que ha sucedido desde la &uacute;ltima reuni&oacute;n, definici&oacute;n de lo que se hablar&aacute; en esta, discusi&oacute;n de lo agendado, como sexo, salud, peleas, dinero, trabajo, viajes&hellip; y establecimiento de soluciones). Al final, debe darse un espacio de reconexi&oacute;n que, seg&uacute;n la web, puede consistir en hacerse cumplidos el uno al otro y compartir una &ldquo;actividad divertida&rdquo; como &ldquo;masajes, caricias o sexo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Estas gu&iacute;as profesionalizadas para conducirnos en algo tan aparentemente org&aacute;nico como el amor alimentan lo que Illouz denomina &ldquo;econom&iacute;a de problemas personales&rdquo;, y a trav&eacute;s de las redes sociales estamos cada vez m&aacute;s expuestos a ella: &ldquo;Parece que hay como una especie de libro de instrucciones que explica qu&eacute; hay que hacer para tener una buena relaci&oacute;n de pareja&rdquo;, coincide la psic&oacute;loga Andrea Rueda (<a href="https://dedoloresygloria.com/psicologa/andrea-rueda/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">De dolores y gloria</a>).
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las redes venden soluciones muy simples a problemas muy complejos. Ojal&aacute; el problema en nuestras relaciones fuera que no tenemos ideas para hacer citas originales, o que no nos hemos sentado a repartir las tareas. Pero el problema en una relaci&oacute;n heterosexual suele ser la desigualdad estructural. Por eso muchas veces cuando intentamos poner en pr&aacute;ctica estas recetas no funcionan y se vuelve todo tan frustrante&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Parece que hay como una especie de libro de instrucciones que explica qué hay que hacer para tener una buena relación de pareja</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Andrea Rueda</span>
                                        <span>—</span> Psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Las&eacute;n coincide con Rueda en su conclusi&oacute;n: &ldquo;En relaciones heterosexuales, muchos de nuestros problemas son estructurales. Pueden tener que ver, por ejemplo, con las condiciones materiales (tener o no vivienda, tener o no dinero, etc&eacute;tera), pero sobre todo, con las expectativas de g&eacute;nero: qui&eacute;n cuida, qui&eacute;n hace qu&eacute;. Eso no siempre se resuelve hablando. Hay que entender c&oacute;mo afectan estas estructuras a nuestra relaci&oacute;n, aunque eso no significa que no tengamos que responsabilizarnos de nuestro comportamiento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si creemos que todo se basa en que tenemos problemas de comunicaci&oacute;n, vamos a generar formatos artificiales de gesti&oacute;n de esa comunicaci&oacute;n. Aunque, muchas veces, el problema no es de comunicaci&oacute;n, pues hay hombres que no nos ven como iguales, y, como consecuencia, les da igual lo que les comuniquemos&rdquo;, explica por su parte la psic&oacute;loga.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si juntamos esa idea con el capitalismo y el neoliberalismo en el que estamos sumidos, donde tratamos todo en formato empresa, las reuniones mensuales parecen la soluci&oacute;n perfecta&rdquo;, a&ntilde;ade Las&eacute;n. &ldquo;Y es cierto que, si no hay esos espacios de comunicaci&oacute;n en la relaci&oacute;n, la psicoterapia de pareja anima a crearlos, pero en el d&iacute;a a d&iacute;a, &iquest;hasta qu&eacute; punto vamos a convertir las relaciones en un listado de tareas? &iquest;D&oacute;nde est&aacute; el placer? &iquest;D&oacute;nde est&aacute; el disfrute? &iquest;D&oacute;nde est&aacute; la autenticidad?&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es un diagn&oacute;stico del que ya alerta Illouz. La autora considera que las emociones son r&aacute;pidas y concretas y est&aacute;n ligadas a una situaci&oacute;n espec&iacute;fica. Sin embargo, hablar siguiendo el modelo terap&eacute;utico de la &lsquo;literatura de consejos&rsquo; (identificar la emoci&oacute;n, ponerle nombre, analizar su origen, valorar si es leg&iacute;tima, comunicarla adecuadamente y negociar una soluci&oacute;n) introduce un procedimiento racional que obliga a detener la sensaci&oacute;n, analizarla y traducirla a un lenguaje de negociaci&oacute;n. Las reuniones mensuales de pareja ilustran un ejemplo parecido, porque apuntan a &lsquo;guardarse&rsquo; esa emoci&oacute;n, expresarla durante la cita, analizarla mediante un procedimiento est&aacute;ndar y negociar soluciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para Olasagasti es adem&aacute;s dif&iacute;cil que se puedan concatenar conversaciones que tengan que ver con elementos tan dispares como el dinero, las vacaciones y el sexo. &ldquo;Me parecer&iacute;a rar&iacute;simo hablar de la factura de la luz y luego: &lsquo;Oye, &iquest;y follamos bien? &iquest;Me corro lo suficiente? &iquest;Qu&eacute; juguete deber&iacute;amos comprar?&rsquo;. Esto parece responder a una l&oacute;gica de optimizaci&oacute;n: cogemos cuatro horas y despachamos para el resto del mes, donde ya me permito o el ocio o ser productiva laboralmente&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Los consejos de pareja, &iquest;un trabajo m&aacute;s para las mujeres?</h2><p class="article-text">
        Rueda plantea que seguir consejos terap&eacute;uticos como aprender a ser m&aacute;s asertivas o crear momentos en los que comunicarse con la pareja suelen recaer en las mujeres, que son por lo general &ldquo;quienes reman para que las relaciones vayan bien&rdquo;. Pero si se consigue crear ese espacio de escucha puede ser tambi&eacute;n positivo para ellas, pues se har&iacute;a part&iacute;cipe a la pareja de gestionar vacaciones y eventos familiares, algo de lo que tambi&eacute;n se ocupan m&aacute;s las mujeres. &ldquo;La autonom&iacute;a masculina se &lsquo;desencarga&rsquo; de cosas que no le interesan, porque es m&aacute;s f&aacute;cil: &lsquo;Compramos el sof&aacute; que t&uacute; quieras&rsquo;&rdquo;, ejemplifica Olasagasti.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las mujeres ya nos comunicamos una y otra vez con los hombres, ya pedimos lo que necesitamos, pero no se nos escucha. Para ellos suele ser incómodo hablar de estas cosas. ¿Por qué en esa reunión va a pasar algo diferente?</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Andrea Rueda</span>
                                        <span>—</span> Psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, Rueda advierte que tener una reuni&oacute;n al mes no va a acabar por s&iacute; solo con la desigualdad en la pareja. &ldquo;Las mujeres ya nos comunicamos una y otra vez con los hombres, ya pedimos lo que necesitamos, pero no se nos escucha. Para ellos suele ser inc&oacute;modo hablar de estas cosas. &iquest;Por qu&eacute; en esa reuni&oacute;n va a pasar algo diferente?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de eso, la psic&oacute;loga tambi&eacute;n observa otro tipo de contrariedades: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; pasa si hay un marr&oacute;n despu&eacute;s de esa reuni&oacute;n? &iquest;Cu&aacute;ndo lo vamos a hablar? &iquest;Qu&eacute; pasa si acordamos vernos un s&aacute;bado, pero luego sale un plan con una amiga que nos apetece m&aacute;s? &iquest;Acaso una relaci&oacute;n no es una conversaci&oacute;n constante entre iguales?&rdquo;. A estas preguntas, desde Multiamory responden que se puede hablar tambi&eacute;n de cosas importantes de manera espont&aacute;nea, pero que &ldquo;contar con un espacio seguro y regular para comunicarse ayuda a procesar ciertos temas antes de que se conviertan en problemas de verdad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La idea es &ldquo;reducir al m&iacute;nimo la gesti&oacute;n y el procesamiento cotidiano de los conflictos y, al mismo tiempo, maximizar el tiempo positivo y libre de conversaciones de &lsquo;mantenimiento&rsquo; con la pareja&rdquo;, una idea atractiva ahora que sentimos que el tiempo se nos escapa entre los dedos. La pregunta es, quiz&aacute;, cu&aacute;nto ganamos y cu&aacute;nto perdemos al pasar las relaciones por tamices de eficiencia como estos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Sader]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/agendar-dia-mes-revisar-relacion-convirtiendo-amor-proyecto-empresarial_1_13328496.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Jun 2026 20:00:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Agendar un día al mes para revisar el estado de la relación: ¿estamos convirtiendo el amor en un proyecto empresarial?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Igualdad,Finanzas,Sexo,Tendencias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo volver al sexo, al amor y a las citas después de mucho tiempo en una relación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/volver-sexo-amor-citas-despues-tiempo-relacion_1_13260917.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f86e3445-dfec-4506-8f47-7eb88ce9b96a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cómo volver al sexo, al amor y a las citas después de mucho tiempo en una relación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El desconcierto ante el universo de la soltería, que puede haber cambiado mucho desde la última vez que se transitó, la sensación de estar ‘oxidado’ en el arte del ligoteo y las expectativas que no encajan son algunos de los sentimientos más habituales</p><p class="subtitle">'Stack dating' o por qué hay gente que tiene tres citas la misma tarde: “Es muy artificial y poco justo, pero óptimo”</p></div><p class="article-text">
        La ruptura de una pareja despu&eacute;s de muchos a&ntilde;os de relaci&oacute;n supone muchas cosas: desde una probable mudanza hasta el reparto de amistades. Y, por supuesto, el regreso al universo de <a href="https://www.eldiario.es/era/mundo-hecho-parejas-cambiado-forma-ver-solteria_1_12928007.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la solter&iacute;a</a>, que puede haber cambiado mucho desde la &uacute;ltima vez que se transit&oacute;. El desconcierto ante esa nueva realidad, la sensaci&oacute;n de estar &lsquo;oxidado&rsquo; en el arte del ligoteo y las expectativas que no encajan con lo que se encuentra son algunos de los sentimientos m&aacute;s habituales. Terminar con un noviazgo o matrimonio puede ser un alivio en muchos casos, pero empezar un nuevo idilio posiblemente conlleve una nueva mentalidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Susana (31 a&ntilde;os) se separ&oacute; en el verano de 2025 despu&eacute;s de nueve a&ntilde;os en pareja. Cuando recuper&oacute; las ganas de conocer a gente, en diciembre de ese a&ntilde;o, lo hizo a trav&eacute;s de una aplicaci&oacute;n llamada Bumble y tuvo su primera cita a finales de ese mes. Esa forma de entrar en contacto con alguien desconocido no ten&iacute;a nada que ver con la manera en la que se ligaba la &uacute;ltima vez que estuvo soltera, hace casi una d&eacute;cada. &ldquo;Antes todo ocurr&iacute;a en los bares. A mis parejas anteriores las conoc&iacute; en el trabajo, en la universidad y luego al resto de gente, de fiesta&rdquo;, dice a elDiario.es.
    </p><p class="article-text">
        Ella no se siente del todo c&oacute;moda como usuaria de estas <a href="https://www.eldiario.es/era/marita-alonso-analiza-tirania-ligar-tiempos-apps-citas-hemos-convertido-terroristas-emocionales_1_12981529.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>apps</em></a><em>. </em>Aunque reconoce que &ldquo;son bastante &uacute;tiles y f&aacute;ciles&rdquo;, considera que se le da mejor interactuar en vivo. Le molestan ciertas actitudes que se dan en estas plataformas, sobre todo &ldquo;la gente que te ri&ntilde;e en las bios y te dice: &lsquo;No, si me saludas con un hola, ni te molestes&rsquo;. Y es como, &lsquo;&iquest;Y t&uacute; cuando en un bar conoces a alguien c&oacute;mo le saludas?&rsquo;. O quienes te rompen el <em>match</em> porque no les has contestado a un mensaje&rdquo;, desarrolla.
    </p><p class="article-text">
        Seis meses despu&eacute;s de romper con su novio tras casi dos d&eacute;cadas, Mar&iacute;a (43 a&ntilde;os) se mud&oacute; sola a una ciudad en el extranjero. Se le ocurri&oacute; abrirse un perfil en una <em>app</em> con el objetivo de hacer vida social, pero cuando empez&oacute; a utilizarla, le entr&oacute; la curiosidad y comenz&oacute; a buscar a personas con una intenci&oacute;n m&aacute;s rom&aacute;ntica: &ldquo;Creo que porque era f&aacute;cil m&aacute;s que por necesidad&rdquo;. Para ella, el regreso a la solter&iacute;a fue un <em>shock,</em> tambi&eacute;n porque se encontraba en otro pa&iacute;s, donde la mayor&iacute;a de sus coet&aacute;neos ya ten&iacute;an casa, animales y trabajo estable: &ldquo;Todo lo que yo no ten&iacute;a, al menos en el rango de edad que yo buscaba, a partir de 35. Creo que eso hac&iacute;a que buscasen relaciones m&aacute;s estables&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El uso de estas plataformas tambi&eacute;n le produjo, como a Susana, sentimientos encontrados. Por un lado, &ldquo;lo hace facil&iacute;simo, puedes flirtear con cualquiera un martes por la noche desde la cama cuando ni de co&ntilde;a estar&iacute;as en un bar&rdquo;. Pero por otro, considera que generan &ldquo;vagancia&rdquo; a sus usuarios: &ldquo;Me resultaba dif&iacute;cil quedar en persona, mucho m&aacute;s que antes, como si la gente se conformara de alguna manera con mensajearte y ya&rdquo;. Adem&aacute;s, tambi&eacute;n le molesta mucho que haya individuos con m&aacute;s de un chat en marcha o que la posibilidad de <em>ghosting</em> sea mucho mayor de manera virtual.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga <a href="https://www.psicologabcn.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ainhoa Plata</a> ha tratado a bastantes pacientes que se encontraban en este momento vital, sobre todo en una franja de edad que va de los 35 a los 50 a&ntilde;os. Seg&uacute;n su experiencia, hay una diferencia de ese comportamiento <em>online </em>entre g&eacute;neros bastante marcada. &ldquo;Los hombres se quejan principalmente del entorno digital: hacen <em>match</em> en <em>apps </em>de citas, pero la conversaci&oacute;n no llega a ning&uacute;n sitio. Las mujeres, en cambio, no tienen tanto problema en verse o conectar, pero les resulta dif&iacute;cil encontrar a alguien que busque realmente una relaci&oacute;n estable&rdquo;, considera. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text"> Antes estaba más o menos socialmente aceptado que se podía ligar en cualquier lugar&#039;, dice Roberto (41 años), y ahora es una actividad más acotada a las aplicaciones</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Es lo que, hasta ahora, ha percibido Marita (40 a&ntilde;os). Despu&eacute;s de una relaci&oacute;n de m&aacute;s de un lustro, que en sus momentos finales &ldquo;era una cr&oacute;nica de una muerte anunciada&rdquo;, tard&oacute; dos semanas en liarse con alguien. Pero no fue hasta dos a&ntilde;os despu&eacute;s que se sinti&oacute; preparada para embarcarse en algo m&aacute;s serio y fue cuando se encontr&oacute; con &ldquo;que el mercado es una feria de restos, ritos y retos&rdquo;. Ella pas&oacute; el &lsquo;luto&rsquo; de su ruptura a finales de la uni&oacute;n y afirma que es esencial &ldquo;recalcar es que el duelo es sagrado, y mucha gente se lo intenta saltar enlazando casi relaciones que dejan a la otra persona rota y a quien tiene esas relaciones liana, con cientos de traumas no resueltos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://patriciamaguet.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Patricia Maguet,</a> psic&oacute;loga especializada en este campo, coincide con el diagn&oacute;stico de Marita. &ldquo;Lo primero es, despu&eacute;s de una ruptura, darse el tiempo de digerir todo lo que ha sucedido y de volver a redescubrirse. A menudo las prisas generan demasiada presi&oacute;n y se toman decisiones impulsivas m&aacute;s dirigidas a no enfrentar el dolor que a iniciar una nueva relaci&oacute;n s&oacute;lida&rdquo;, detalla.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque cabe pensar que los m&aacute;s j&oacute;venes se adaptan mejor a la nueva realidad que las m&aacute;s mayores, no siempre es as&iacute;. Un ejemplo es el de Lily (70 a&ntilde;os), que ha estado casada dos veces, ha tenido otra relaci&oacute;n sin boda y ha conocido a mucha gente. &ldquo;Ahora no vivo con pareja desde hace un a&ntilde;o y pico, y estoy perfectamente, pero no lo descarto en absoluto&rdquo;, dice.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ella ha vivido en Madrid casi toda su vida pero cuando se jubil&oacute;, hace una d&eacute;cada, se mud&oacute; a D&eacute;nia, a un apartamento que hab&iacute;a comprado con su primer esposo, que era su plan desde hace mucho tiempo. Fue sola porque sus hijos ya son mayores y su segundo marido muri&oacute; a los seis a&ntilde;os de casarse. &ldquo;Aqu&iacute; hay una aplicaci&oacute;n que se llama Amigos de Denia y amigos de Alicante. Ah&iacute; encontr&eacute; a mi tercera pareja&rdquo;, explica. Esa relaci&oacute;n termin&oacute; y en la actualidad utiliza sobre todo Tinder: &ldquo;Ahora me apetece m&aacute;s conocer a alguien para salir, viajar y compartir momentos&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Qui&eacute;n ten&iacute;a citas hace 15 a&ntilde;os?</h2><p class="article-text">
        Una de las grandes novedades, aunque de entrada pueda no ser la m&aacute;s evidente, que trajeron las aplicaciones fueron las citas. Hasta entonces, el patr&oacute;n sol&iacute;a ser conocer a alguien en un bar por la noche, hablar, mantener ciertos niveles de contacto f&iacute;sico y ya, y depende de c&oacute;mo fuese, volver a verse. O coincidir en una quedada con amigos de amigos, o ligar en el trabajo o en la universidad. A Roberto (41 a&ntilde;os), que comenz&oacute; con su ex a los 24, el concepto de &lsquo;primera cita&rsquo; le sonaba &ldquo;a comedia estadounidense de los a&ntilde;os noventa o algo as&iacute;, me parec&iacute;a impensable en aquella &eacute;poca&rdquo;. No es extra&ntilde;o si se contempla que las herramientas que se usan masivamente como Tinder, Bumble o Hinge se crearon en Estados Unidos.
    </p><p class="article-text">
        Marita comenz&oacute; a tener ese tipo de encuentros por estas plataformas: &ldquo;Hasta entonces, la historia sol&iacute;a seguir el patr&oacute;n cl&aacute;sico de la juventud: conocer a alguien en un bar, acostarse con esa persona y si todo fluye, tener una segunda cita que en realidad, es la primera&rdquo;. Sin embargo, ella cree que es necesario redefinir lo que significa ese concepto, porque si no hay intencionalidad de construir algo &ldquo;&iquest;se diferencia tanto de lo que supone quedar con tu amigo Pedro a las 18.30 a tomar una ca&ntilde;a?&rdquo;, reflexiona.
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a tampoco recuerda citas en su veintena. &ldquo;Conoc&iacute; gente en la universidad, y amigos de amigos que sal&iacute;an con mi grupo un s&aacute;bado o algo as&iacute; y te fijabas en alguno al que no hab&iacute;as visto antes. Hablabas y si la cosa iba bien, pues te dabas el tel&eacute;fono y a partir de ah&iacute; quedabas&rdquo;, rememora. Aunque sea m&aacute;s mayor, la experiencia de Lily no dista tanto de la del resto de entrevistados: &ldquo;Antes &iacute;bamos a bailar, que yo soy muy bailonga, pues te sacaban a bailar o los sacabas t&uacute; a ellos&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay personas que sienten que no se gustan como antes, dudan sobre sí mismas y pueden llegar a tener la sensación de que no encajan en el mercado afectivo actual</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Patricia Maguet</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por otro lado, Roberto se&ntilde;ala otro cambio en las din&aacute;micas: &ldquo;Antes estaba m&aacute;s o menos socialmente aceptado que se pod&iacute;a ligar en cualquier lugar y ahora es una actividad m&aacute;s acotada a las aplicaciones&rdquo;. Seg&uacute;n ha comprobado, existe gente que ni se plantea hacerlo en una discoteca y, de hecho, &ldquo;hay quien lo puede percibir como algo violento e inapropiado&rdquo;. Asimismo, cree que hay m&aacute;s ambig&uuml;edad en las relaciones y destaca, como mejor ejemplo, la <em>situationship</em>. &ldquo;Antes no exist&iacute;a como tal. O erais novios o follamigos, pero no exist&iacute;a ese extra&ntilde;o &aacute;rea de los &lsquo;casi algo&rsquo; donde hay cierta implicaci&oacute;n f&iacute;sica y emocional&rdquo;, sostiene.
    </p><p class="article-text">
        Susana no sabe si las que han cambiado son las din&aacute;micas o ha sido ella, pero observa que los roles de g&eacute;nero no han variado tanto. Asegura que algunas amigas le han recomendado esperar a que el hombre con el que ha salido le escriba primero, a la vez que amigos que le han confesado que si una chica les manda un mensaje demasiado pronto, pierden el inter&eacute;s. &ldquo;Yo cre&iacute;a que era algo que ya hab&iacute;amos superado&rdquo;, piensa. Lily, por su parte, acusa a mucha gente de mentir en sus perfiles de las aplicaciones: &ldquo;No dice ni su edad y se pone fotos de hace 20 o 10 a&ntilde;os. O las hacen con la inteligencia artificial que sales guap&iacute;sima, mon&iacute;sima y todo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El reto de adaptarse</h2><p class="article-text">
        Adaptarse a unos tiempos en los que las normas cambian (a veces para bien, otras no) a un ritmo vertiginoso no siempre es f&aacute;cil para todo el mundo. Y no conseguirlo puede suponer un golpe para la autoestima. &ldquo;Hay personas que sienten que no se gustan como antes, dudan sobre s&iacute; mismas y pueden llegar a tener la sensaci&oacute;n de que no encajan en el mercado afectivo actual&rdquo;, detalla Patricia Maguet. Ella ha visto a pacientes que desistieron temporalmente de encontrar una nueva pareja &ldquo;sobre todo despu&eacute;s de experiencias frustrantes o decepcionantes&rdquo;, mantiene.
    </p><p class="article-text">
        Ainhoa Plata tambi&eacute;n ha visto c&oacute;mo algunos ponen en pausa sus intenciones de emparejamiento: &ldquo;No porque no deseen una relaci&oacute;n, sino porque el coste emocional les resulta demasiado alto en ese instante&rdquo;. Como profesional, ella recomienda revisar primero qu&eacute; es lo que realmente se busca, no meterse prisa y abrir todos los canales de posibilidades posibles: &ldquo;La vida adulta es rutinaria y los espacios de encuentro espont&aacute;neo se reducen mucho. La clave no es elegir entre <em>apps</em> o vida social, sino no limitarse a una sola v&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Maguet invita a abrazar las posibles emociones negativas que se experimenten en esta nueva etapa como pueden ser incomodidad, verg&uuml;enza, incertidumbre, desconfianza o inseguridad de la misma forma que se hacen con otras m&aacute;s agradables como el alivio, la alegr&iacute;a o la excitaci&oacute;n. Asimismo, aconseja no intentar encajar en &ldquo;modelos de seducci&oacute;n artificiales&rdquo; y mostrarse a los dem&aacute;s de forma natural &ldquo;y sin intentar aparentar una versi&oacute;n idealizada de s&iacute; misma&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La vida adulta es rutinaria y los espacios de encuentro espontáneo se reducen mucho. La clave no es elegir entre apps o vida social, sino no limitarse a una sola vía</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ainhoa Plata</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        De momento, Susana cree que est&aacute; condenada a que no le funcione el ligoteo moderno y tampoco sabe si ser&iacute;a capaz de conseguirlo en persona: &ldquo;Dicen que es como andar en bicicleta, que no se olvida. Pero la primera vez que mont&eacute; en bicicleta despu&eacute;s de siete u ocho a&ntilde;os me pegu&eacute; una leche impresionante&rdquo;. Marita no ha encontrado pareja a&uacute;n y no es muy optimista. Comenta que un amigo le dijo algo que le conviene revisar: &ldquo;Te pasa como a los padres que dicen que a sus hijos el profesor les tiene man&iacute;a y les echan del colegio. Si siempre le echan del colegio, es culpa del ni&ntilde;o. El problema eres t&uacute;, no los otros&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Roberto se ha hartado de primeras citas y ha borrado las aplicaciones y ahora liga lo mismo. Sostiene que est&aacute; &ldquo;m&aacute;s presente en el mundo con la mente abierta, dispuesto a que ocurra cualquier cosa, fuera de los reglamentos de las aplicaciones (pero no de internet: las redes sociales siguen funcionando bien quiz&aacute; porque s&iacute; proporcionan ese contexto que las <em>apps </em>no ofrecen)&rdquo;, matiza. Adem&aacute;s, ha vuelto a confiar en<strong> </strong>&ldquo;la fuerza de los terceros lugares&rdquo;, en la posibilidad de hallar a alguien entre los amigos de los amigos y sobre todo &ldquo;en la importancia del contexto como facilitador de v&iacute;nculos: una fiesta, un concierto, una cena a la que se apunta alguien imprevisto&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A Lily le gustan las citas, as&iacute; que queda para comer con hombres a trav&eacute;s de las aplicaciones, aunque antes habla con ellos por tel&eacute;fono, para hacerse una idea de c&oacute;mo pueden ser en persona. &ldquo;A m&iacute; la soledad no me gusta, aunque esto tampoco significa que necesite a alguien. Soy muy independiente, pero no me gusta la soledad&rdquo;, confirma. Mar&iacute;a s&iacute; ha encontrado un compa&ntilde;ero estable en la jungla de las aplicaciones y las din&aacute;micas cambiantes. &ldquo;Espero que me dure mucho precisamente para no tener que volver ah&iacute; fuera que &iexcl;hace mucho fr&iacute;o!&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/volver-sexo-amor-citas-despues-tiempo-relacion_1_13260917.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 May 2026 20:21:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cómo volver al sexo, al amor y a las citas después de mucho tiempo en una relación]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Sexo,Amor,Apps,Pareja]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Amigas que vivan cerca: cómo nos cambia la vida compartir lo cotidiano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/amigas-vivan-cerca-cambia-vida-compartir-cotidiano_1_13233481.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/78f0a25f-e0a3-417e-bcf1-4bd6fd71bc47_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Amigas que vivan cerca: cómo nos cambia la vida compartir lo cotidiano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El encarecimiento de la vivienda en las grandes ciudades hace que muchas personas se alejen de sus redes afectivas. En este contexto, gestos sencillos como quedar para un café, una caña o una llamada cobran una importancia especial
</p><p class="subtitle">La cultura de quedar para ponerse al día con amigos: por qué ya no compartimos la vida, nos la resumimos</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Siento a mis amigos lejos geogr&aacute;ficamente, no emocionalmente&rdquo;. Irene, una joven de 27 a&ntilde;os natural de Valladolid, lleva cinco a&ntilde;os viviendo en Madrid. Ha pasado de vivir &ldquo;en un radio de diez minutos andando&rdquo; de sus amigas &mdash;quedar para pasear, tomar algo o hacer recados casi sin organizaci&oacute;n&mdash; a necesitar trayectos de casi una hora de metro: &ldquo;Al final, que ver a tu amiga suponga 50 minutos de metro y tres transbordos dificulta mucho poder quedar con la frecuencia que te gustar&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es el caso contrario a Jorge, un joven de 26 a&ntilde;os que, tras haberse criado en la capital, se ha mudado a un pueblo de cinco mil habitantes en &Aacute;vila. Acostumbrado a que &ldquo;todos los planes requer&iacute;an de calendario&rdquo; y planificaci&oacute;n, ahora ve a su nuevo grupo de amigos con much&iacute;sima m&aacute;s facilidad. &ldquo;Voy a un restaurante con mi familia y siempre conozco a alguien de los que est&aacute; cenando, voy al supermercado y me encuentro a un amigo haciendo la compra, voy a la panader&iacute;a y me atiende un amigo&hellip; (...) Est&aacute;s haciendo tu vida del d&iacute;a a d&iacute;a y de repente te da una alegr&iacute;a de encontrarte a alguien conocido&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tener a nuestros amigos cerca no siempre depende &uacute;nicamente del cari&ntilde;o o de las ganas de vernos. En ciudades cada vez m&aacute;s caras, extensas y aceleradas, la proximidad se convierte tambi&eacute;n en una cuesti&oacute;n log&iacute;stica. &iquest;C&oacute;mo de importante es incluir las amistades en la vida cotidiana? &iquest;C&oacute;mo influye la distancia en nuestro bienestar y en la manera en que nos relacionamos?
    </p><h2 class="article-text">Cuando la amistad deja de ser cotidiana</h2><p class="article-text">
        Selene lleva viviendo en Madrid desde 2017. Lleg&oacute; desde un peque&ntilde;o municipio de Mallorca y durante sus a&ntilde;os universitarios en Getafe disfrut&oacute; especialmente de hacer vida cotidiana con sus compa&ntilde;eros de carrera. Sin embargo, al terminar los estudios, la dificultad para acceder al alquiler dispers&oacute; al grupo y con ello desapareci&oacute; parte de esa cercan&iacute;a diaria. &ldquo;Ahora todo requiere sacar el calendario&rdquo;, lamenta, &ldquo;se pierde la improvisaci&oacute;n, pero en lo que m&aacute;s se nota es en que cuando quedamos finalmente no nos basta el tiempo. Nos hemos expulsado del d&iacute;a a d&iacute;a y nos hemos resignado a <a href="https://www.eldiario.es/era/cultura-quedar-ponerse-dia-amigos-no-compartimos-vida-resumimos_1_12791667.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">quedar y contarnos las novedades</a>&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las grandes ciudades como Madrid muchas veces son testigo de personas &ldquo;muy conectadas digitalmente, pero con redes afectivas fragmentadas y vidas sociales mucho m&aacute;s dif&iacute;ciles de sostener en lo cotidiano&rdquo;. As&iacute; explica Gabriela Hidalgo Caldas, psic&oacute;loga y <em>coach,</em> c&oacute;mo<strong> </strong>&ldquo;muchas veces no perdemos v&iacute;nculos, perdemos cotidianeidad&rdquo;, las relaciones dejan de estar integradas en la vida diaria y pasan a ser algo casi excepcional. Lo que para Irene en Valladolid &ldquo;se solucionaba con un paseo y un caf&eacute;&rdquo;, &ldquo;ahora requiere de una llamada con mis padres o mis amigas&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De esta manera, a pesar de que las grandes ciudades ofrecen muchas oportunidades sociales, tambi&eacute;n conllevan m&aacute;s dispersi&oacute;n y m&aacute;s dificultad para sostener encuentros frecuentes. Es habitual que amistades que viven a 40 minutos de distancia terminen vi&eacute;ndose muy poco porque, como expone la tambi&eacute;n psic&oacute;loga Rebeca Carrasco Garc&iacute;a, especializada en trauma, ansiedad y depresi&oacute;n, &ldquo;la vida cotidiana ya est&aacute; bastante saturada&rdquo;. Se pone en riesgo una parte muy importante en las relaciones de amistad: la espontaneidad.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Que ver a tu amiga suponga 50 minutos de metro y tres transbordos dificulta mucho poder quedar con la frecuencia que te gustaría</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Irene</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Improvisar para tomarse un caf&eacute;, verse un rato despu&eacute;s del trabajo o acompa&ntilde;arse en peque&ntilde;os momentos cotidianos pueden parecer cosas peque&ntilde;as, pero pueden ser esas interacciones las que nos ayuden a sostener la sensaci&oacute;n de apoyo, pertenencia y conexi&oacute;n. &ldquo;La proximidad f&iacute;sica aporta algo muy concreto que cuesta sustituir: la integraci&oacute;n del v&iacute;nculo en la vida cotidiana&rdquo;. Para Hidalgo Caldas &ldquo;no es solo hablar o mantenerse en contacto&rdquo;, sino compartir cierta sensaci&oacute;n de disponibilidad mutua. En las grandes ciudades existen &ldquo;relaciones significativas, pero muy poca sensaci&oacute;n de sost&eacute;n cercano en su vida diaria&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los grandes n&uacute;cleos urbanos generan una contradicci&oacute;n: es habitual sentirse desconectado incluso estando <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/rodeado-gente-suficiente-no-sentirnos-solos-no-xp_1_12938670.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">rodeado de gente</a>. Y es que muchas veces estas interacciones no se producen por una falta de cari&ntilde;o, sino por cansancio, horarios, desplazamientos o log&iacute;stica. Como recuerda Julia Vidal, psic&oacute;loga sanitaria y directora de <a href="https://www.areahumana.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&Aacute;rea Humana Psicolog&iacute;a</a>, toda esta planificaci&oacute;n &ldquo;genera <a href="https://www.eldiario.es/era/alexander-harton-psicologo-carga-mental-no-cosas-pensar-constantemente-hay-xp_1_13198723.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">carga mental</a> y m&aacute;s necesidad de tiempo que las relaciones de proximidad no tienen&rdquo;. Vidal considera clave sentir disponibilidad por parte de nuestros v&iacute;nculos (incluso aunque no quedemos), ya que &ldquo;incrementa el bienestar general&rdquo; y &ldquo;reduce el estr&eacute;s&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">La amistad, &ldquo;un factor de protecci&oacute;n para la salud mental&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Las relaciones de amistad no solo cumplen una funci&oacute;n social o afectiva, sino que tienen un impacto directo en nuestro bienestar emocional. Nazaret Iglesias Garc&iacute;a, psic&oacute;loga y directora de <a href="https://www.psicologiadana.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Dana Centro de Psicolog&iacute;a</a>, se&ntilde;ala que existe evidencia de que<strong> </strong>&ldquo;el apoyo social percibido se relaciona con menor estr&eacute;s, ansiedad y sintomatolog&iacute;a depresiva, y act&uacute;a como un factor protector para la salud mental&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El apoyo social percibido se relaciona con menor estrés, ansiedad y sintomatología depresiva, y actúa como un factor protector para la salud mental</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Nazaret Iglesias García</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Trini y Ana son hermanas, pero, seg&uacute;n dicen: &ldquo;Obviamente tambi&eacute;n somos amigas&rdquo;. Aunque llevaban d&eacute;cadas viviendo en la misma ciudad, desde hace poco residen en el mismo municipio, separadas por apenas unas cuantas calles. Desde entonces, aseguran que su relaci&oacute;n se ha vuelto mucho m&aacute;s cercana. &ldquo;Ana lo es todo para m&iacute;, creo que sin ella no podr&iacute;a llevar la vida que llevo. Nos vemos a menudo, desayunamos, tomamos algo, nos encontramos&hellip;&rdquo;, cuenta Trini. La mudanza de Trini lleg&oacute; despu&eacute;s de una etapa complicada y de algunos problemas de salud. A ra&iacute;z de ello, ambas han podido comprobar hasta qu&eacute; punto tener cerca a personas importantes puede influir en el bienestar diario. Aunque intu&iacute;an que vivir cerca las unir&iacute;a m&aacute;s, Trini reconoce que no esperaba el impacto que tendr&iacute;a en su d&iacute;a a d&iacute;a: &ldquo;No conoc&iacute;a esta maravillosa vida que me estaba esperando (...) Sabemos que nos tenemos ah&iacute;, y que vi&eacute;ndonos y tomando un caf&eacute; nos sentiremos mejor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La &ldquo;sensaci&oacute;n de sost&eacute;n emocional cotidiano&rdquo; es clave para Esther Boada, psic&oacute;loga sanitaria y directora de <a href="https://www.instagram.com/centre_sukha/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Centre Sukha Cornella y Molins</a>, porque, &ldquo;cuando una persona percibe que no tiene a nadie cerca a quien recurrir f&aacute;cilmente, el sistema nervioso tiende a mantenerse m&aacute;s alerta, aparece m&aacute;s sensaci&oacute;n de carga mental, hipervigilancia y necesidad de &lsquo;poder con todo&rdquo;. Adem&aacute;s, pueden aparecer din&aacute;micas de &ldquo;autosuficiencia obligada&rdquo;: la sensaci&oacute;n de tener que afrontar todo sola porque pedir ayuda requiere demasiada coordinaci&oacute;n, tiempo y esfuerzo.
    </p><p class="article-text">
        Irene tiene claro que, tanto en Valladolid como en Madrid, compartir tiempo con sus amistades influye directamente en c&oacute;mo se siente. La joven, que reconoce no mantener &ldquo;un contacto muy fluido a trav&eacute;s de redes o WhatsApp&rdquo;, asegura que cuando ve a sus amigas en persona &ldquo;es mucho m&aacute;s probable que surjan conversaciones de desahogo mutuo&rdquo; que le ayudan a &ldquo;estar mucho mejor an&iacute;micamente&rdquo;. &ldquo;Esto para m&iacute; es calidad de vida&rdquo;, dice.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Acompañarse en pequeños momentos cotidianos puede parecer algo pequeño, pero pueden ser esas interacciones las que nos ayuden a sostener la sensación de apoyo, pertenencia y conexión."
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            <span class="title">
                Acompañarse en pequeños momentos cotidianos puede parecer algo pequeño, pero pueden ser esas interacciones las que nos ayuden a sostener la sensación de apoyo, pertenencia y conexión.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Y es precisamente en momentos en los que esa convivencia se vuelve m&aacute;s regular &mdash;durante las vacaciones, el verano o los d&iacute;as en el pueblo&mdash; cuando sus efectos sobre el bienestar emocional se hacen m&aacute;s evidentes. Para Irene M., su d&iacute;a a d&iacute;a cambia cuando en verano pasa de una gran ciudad como Sevilla a su pueblo manchego: &ldquo;Cuando voy al pueblo es a desconectar, a pas&aacute;rmelo bien y a disfrutar. Son momentos muy concretos en los que se hace mucha vida en comunidad, en casa de amigos, en bares rodeada de gente&hellip; No hay esa rutina ni ritmos fren&eacute;ticos que hay en una ciudad, por eso [las amistades] parece que se desarrollan mucho m&aacute;s f&aacute;cil&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando pasamos a entornos m&aacute;s reducidos y podemos disfrutar de una mayor cotidianidad con nuestras amistades, se hace tambi&eacute;n m&aacute;s visible hasta qu&eacute; punto <a href="https://www.eldiario.es/era/ahora-planes-incluyen-gastar-dinero-hemos-cambiado-quedadas-sencillas-experiencias_1_12758388.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el consumo condiciona la forma en que nos relacionamos</a> en las grandes ciudades. Al pasar de la capital a un pueblo de cinco mil habitantes, Jorge ha comprobado que este elemento no atraviesa de igual manera las relaciones de amistad en ambos contextos. &ldquo;En Madrid salir o quedar siempre va ligado a consumir. Aqu&iacute;, aunque tambi&eacute;n puedes quedar a tomar algo, s&iacute; que es m&aacute;s com&uacute;n quedar para simplemente estar en la plaza. Con mis amigos de aqu&iacute; puedo quedar por la tarde, ir a cenar a casa, y despu&eacute;s volver a salir (...) Est&aacute;s menos obligado a gastar dinero, si quieres lo haces, pero no hace falta&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo mismo vive Irene M. en sus vacaciones: &ldquo;Puedo quedar para estar con mis amigas para no hacer nada, simplemente contarnos nuestras vidas y reflexionar. No quedamos para hacer algo concreto como s&iacute; ocurre en la ciudad, sino simplemente para estar juntas&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Buscar proximidad en la distancia</h2><p class="article-text">
        En la etapa adulta, no siempre es posible dedicar a las amistades el mismo tiempo que en la infancia o la adolescencia. El ritmo diario hace que, en muchas ocasiones, un paseo improvisado se cambie por una llamada o un mensaje para preguntar qu&eacute; tal va el d&iacute;a, la semana o incluso el mes.
    </p><p class="article-text">
        Las expertas como Eva Barrio, psic&oacute;loga con perspectiva de g&eacute;nero y directora de <a href="https://narapsicologia.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nara psicolog&iacute;a</a>, se&ntilde;alan la proximidad como un elemento fortalecedor de los v&iacute;nculos emocionales &mdash;el &ldquo;efecto de mera exposici&oacute;n&rdquo; demuestra c&oacute;mo la frecuencia de contacto f&iacute;sico aumenta la familiaridad y el afecto&mdash;.<strong> </strong>Sin embargo, esto no implica que las relaciones a distancia no puedan ser profundas y significativas. De hecho, Barrio est&aacute; segura de que cuando no tenemos esta proximidad, &ldquo;la buscamos&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El problema de la vivienda expulsa a las personas de sus barrios o del lugar en el que se establecieron en un primer momento debido al precio de los alquileres y desajusta el círculo social</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Selene</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En este contexto, Selene tiene mucho que agradecer a la tecnolog&iacute;a: &ldquo;Si algo bueno tiene es que permite enviar un mensaje, escribir, llamar e incluso ver la cara y las reacciones cuando hay alguna novedad importante que hay que contar, aunque sea en videollamada. Por supuesto, lo mejor y lo ideal es tener a las amigas cerca, pero al final hay muchas maneras de sentirlas as&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, Iglesias Garc&iacute;a recuerda que las relaciones a distancia con nuestras amigas no son menos valiosas, ya que &ldquo;nos pueden sostener mucho emocionalmente&rdquo;, sobre todo &ldquo;si hay confianza, continuidad y comunicaci&oacute;n de calidad&rdquo;. &ldquo;Esa disponibilidad no necesariamente tiene que ser f&iacute;sica, es esencial sentir esta disponibilidad emocional que se refuerza con la cercan&iacute;a f&iacute;sica que se puede generar tambi&eacute;n a trav&eacute;s de la tecnolog&iacute;a&rdquo;, a&ntilde;ade la psic&oacute;loga Vidal. De ah&iacute; que en la vida adulta sostener una red de apoyo no dependa solo de la cercan&iacute;a o la tecnolog&iacute;a, sino tambi&eacute;n de la intenci&oacute;n con la que se cuidan esos v&iacute;nculos.
    </p><p class="article-text">
        Irene M. afirma con contundencia que &ldquo;las <a href="https://www.eldiario.es/era/duelo-ruptura-amistad_1_10651861.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">relaciones de amistad</a> hay que trabajarlas&rdquo;, al igual que cualquier otro tipo de relaci&oacute;n y &ldquo;no solo las de pareja, que son a las que m&aacute;s estamos acostumbrados a prestar atenci&oacute;n&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El problema de la vivienda atraviesa la amistad</h2><p class="article-text">
        Muchas veces la lejan&iacute;a con nuestros c&iacute;rculos de amistades no viene marcada por un cambio de trabajo o de ciudad, sino por un factor m&aacute;s estructural: la dificultad de acceso a la vivienda. El encarecimiento del alquiler y la compra en las grandes ciudades, que obliga a desplazarse en busca de opciones m&aacute;s asequibles cada vez m&aacute;s alejadas de los centros,&nbsp;ha terminado por distanciar a muchas amistades. Selene ha vivido esta realidad en primera persona: &ldquo;En general, no tengo cerca a mi gente, y precisamente este es uno de los problemas que veo en el modelo de ciudad que plantea Madrid o las grandes ciudades. El problema de la vivienda expulsa a las personas de sus barrios o del lugar en el que se establecieron en un primer momento debido al precio de los alquileres y desajusta el c&iacute;rculo social&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n se&ntilde;ala la psic&oacute;loga Hidalgo Caldas, para muchas personas acceder a una vivienda solo es posible &ldquo;a costa de alejarse de sus redes afectivas, de sus rutinas sociales y de los espacios donde transcurr&iacute;a su vida cotidiana&rdquo;. Esto tiene consecuencias &ldquo;econ&oacute;micas y log&iacute;sticas, pero tambi&eacute;n relacionales y psicol&oacute;gicas&rdquo;, como el aumento del aislamiento social, el estr&eacute;s sostenido o la sensaci&oacute;n de desconexi&oacute;n y desarraigo.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Tan importantes son los amigos íntimos, las amistades más ‘superficiales’, las personas cotidianas como el compañero con quien te tomas un café. Estas microinteracciones aportan a nuestra ‘nutrición social’, contribuyen a sentirte acompañada, en sociedad</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Julia Vidal</span>
                                        <span>—</span> psicóloga sanitaria
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Cuidar los v&iacute;nculos tambi&eacute;n es autocuidado</h2><p class="article-text">
        Las psic&oacute;logas inciden en el factor de protecci&oacute;n que constituyen las amistades, y en la importancia de cultivarlas de forma consciente <a href="https://www.eldiario.es/era/como-hacer-amigos-nuevos_1_10829978.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en la vida adulta</a>. En las grandes ciudades se vuelve especialmente importante construir un espacio o red que nos permita tener esa sensaci&oacute;n de pertenencia. &ldquo;Tan importantes son los amigos &iacute;ntimos, las amistades m&aacute;s &lsquo;superficiales&rsquo;, las personas cotidianas como el compa&ntilde;ero con quien te tomas un caf&eacute; o estas microinteracciones, todas aportan a nuestra &lsquo;nutrici&oacute;n social&rsquo;, ya que son un espacio de expresi&oacute;n y contribuyen a sentirte acompa&ntilde;ada, a sentirte en sociedad&rdquo;, se&ntilde;ala Vidal.
    </p><p class="article-text">
        La clave, seg&uacute;n Iglesias Garc&iacute;a, &ldquo;es no idealizar ni demonizar la distancia&rdquo;. Podemos tener v&iacute;nculos muy profundos con personas que viven lejos, pero tambi&eacute;n necesitamos presencia cercana, vida compartida y peque&ntilde;as interacciones cotidianas. Y concluye: &ldquo;El bienestar emocional no depende solo de tener &lsquo;gente importante&rsquo; en abstracto, sino de sentir que hay personas disponibles, accesibles y presentes en nuestra vida real (...) En un contexto social donde cada vez hay m&aacute;s movilidad, teletrabajo, individualizaci&oacute;n y dispersi&oacute;n urbana, construir red cercana no deber&iacute;a verse como algo secundario&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anabel Cuevas Vega]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/amigas-vivan-cerca-cambia-vida-compartir-cotidiano_1_13233481.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 19 May 2026 21:05:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Amigas que vivan cerca: cómo nos cambia la vida compartir lo cotidiano]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Amistad,Vivienda,Bienestar emocional,Salud mental,Psicología,Salud psicológica,Bienestar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mar Cabra, la periodista que ganó un Pulitzer pero renunció a vivir para el trabajo: "Sentí el vacío y la soledad"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/mar-cabra-periodista-gano-pulitzer-renuncio-vivir-trabajar-senti-vacio-soledad_1_13082251.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/10d53f72-8960-4ee4-87b1-614887b04752_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mar Cabra, la periodista que ganó un Pulitzer pero renunció a vivir para el trabajo: &quot;Sentí el vacío y la soledad&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La periodista, que contribuyó a destapar los Papeles de Panamá, tuvo que abandonar su vocación debido al ‘burnout’ y la depresión. En ‘Vivir a jornada completa’ reconstruye su caída y propone una forma distinta de trabajar, pensar y vivir en un mundo hiperconectado</p><p class="subtitle">Si te sientes al borde del colapso, toma nota: 14 mitos y verdades sobre el 'burnout'</p></div><p class="article-text">
        Un d&iacute;a todo dej&oacute; de tener sentido. Mar Cabra hab&iacute;a llegado a lo m&aacute;s alto del periodismo. Formaba parte del equipo internacional del <a href="https://www.icij.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ICIJ</a> que hab&iacute;a destapado los <a href="https://www.eldiario.es/temas/los-papeles-de-panama/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Papeles de Panam&aacute;</a>, una de las mayores investigaciones period&iacute;sticas de la historia. Pero lo que deb&iacute;a ser la culminaci&oacute;n de una carrera laboral se convirti&oacute; en otra cosa. Algo que no encaja en el relato del &eacute;xito que nos han contado.
    </p><p class="article-text">
        Durante a&ntilde;os, Cabra encarn&oacute; la frase: &ldquo;<a href="https://www.eldiario.es/era/dedicate-a-lo-te-gusta-y-no-tendras-que-trabajar_1_11851826.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Si trabajas en lo que te apasiona no sentir&aacute;s que trabajas</a> ni un d&iacute;a de tu vida&rdquo;. Hoy, revisa esta frase con una enorme distancia cr&iacute;tica. &ldquo;Siempre digo que esa expresi&oacute;n es tramposa porque solo es medio verdad, le falta una parte que a alguien se le olvid&oacute; incorporar que es &lsquo;pero no olvides cuidarte en el camino&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En su caso, que explica ampliamente en su &uacute;ltimo libro <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-vivir-a-jornada-completa/443167" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Vivir a jornada completa</em></a>. <em>Un camino hacia una forma m&aacute;s sana de trabajar</em> (Temas de Hoy, 2026), esa segunda parte de la frase nunca lleg&oacute;. O lo hizo demasiado tarde. Era joven, su trabajo le apasionaba y sent&iacute;a que estaba haciendo historia. &ldquo;Trabajaba 16 horas al d&iacute;a durante semanas seguidas, sin fines de semana y porque yo quer&iacute;a. El trabajo era mi vida y mi vida no ten&iacute;a nada m&aacute;s que trabajo&rdquo;, recuerda.
    </p><p class="article-text">
        Su cuerpo empez&oacute; a enviar se&ntilde;ales. Ella no supo leerlas. En 2014, tras una investigaci&oacute;n previa a la de los Papeles de Panam&aacute;, <a href="https://www.eldiario.es/temas/luxleaks/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">LuxLeaks</a>, la periodista acab&oacute; ingresada en un hospital de Filipinas, donde finalmente perdi&oacute; un ovario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A principios de 2015, tras acabar el trabajo de los <a href="https://www.eldiario.es/temas/swiss-leaks/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Swiss Leaks</a>, pudo irse unos d&iacute;as de vacaciones, pero con graves problemas de tiroides. &ldquo;No sab&iacute;a interpretar todas esas se&ntilde;ales&rdquo;, reconoce. &ldquo;Cre&iacute;a que simplemente era mala suerte&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero tras publicar en 2016 las investigaciones sobre los negocios de la firma de abogados paname&ntilde;a Mossack Fonseca, que destaparon una red global de sociedades opacas usadas por pol&iacute;ticos y grandes fortunas, la vida de Mar comenz&oacute; a tambalearse de verdad.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Trabajaba 16 horas al día durante semanas seguidas, sin fines de semana y porque yo quería. El trabajo era mi vida y mi vida no tenía nada más que trabajo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando llegu&eacute; a la cima sent&iacute; el eco del vac&iacute;o y la soledad, y me dije, <em>&lsquo;wow,</em> esto no era lo que yo esperaba&rsquo;, yo esperaba sentir una felicidad plena&rdquo;. Pero no fue as&iacute;. La depresi&oacute;n y un intenso <a href="https://www.eldiario.es/era/burnout-sindrome-trabajador-quemado_1_10437897.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">s&iacute;ndrome del </a><a href="https://www.eldiario.es/era/burnout-sindrome-trabajador-quemado_1_10437897.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>burnout</em></a><em> </em>le hicieron abandonarlo todo porque no pod&iacute;a m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Dejar el periodismo implic&oacute; atravesar un duelo complejo. &ldquo;Sal&iacute; con much&iacute;sima frustraci&oacute;n y tristeza del ICIJ&rdquo;, recuerda. Pero la decisi&oacute;n era una necesidad: &ldquo;Sent&iacute;a que lo estaba haciendo empujada por la necesidad de sobrevivir&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo se construye el <em>burnout</em></h2><p class="article-text">
        El relato de Cabra es un ejemplo perfecto de c&oacute;mo se instala el agotamiento en quienes viven volcados en su trabajo. El <em>burnout</em> no aparece de golpe, sino que se va construyendo poco a poco, durante meses o, a veces, a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es estr&eacute;s cronificado durante un tiempo largo&rdquo;, define la autora. Y enumera algunas de sus se&ntilde;ales: agotamiento extremo, desconexi&oacute;n emocional y una sensaci&oacute;n persistente de ineficacia. &ldquo;En mi caso, notaba que tareas que antes me llevaban diez minutos empezaban a alargarse hasta dos horas, y no dejaba de preguntarme por qu&eacute; algo que antes me resultaba tan sencillo ahora me costaba tanto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n aparecen otros s&iacute;ntomas m&aacute;s difusos como pensamientos acelerados, tensi&oacute;n f&iacute;sica, irritabilidad, confusi&oacute;n, fatiga, conductas t&oacute;xicas o impulsivas... El aislamiento o la dependencia de la tecnolog&iacute;a son muy comunes. &ldquo;Todas estas son se&ntilde;ales de que est&aacute;s bajo demasiado estr&eacute;s&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        El problema es que muchas de estas alertas se han normalizado en determinados entornos laborales. En el periodismo, por ejemplo, beber alcohol o trabajar fuera de horarios y fines de semana han sido durante a&ntilde;os casi parte del salario. &ldquo;El alcoholismo se ha mitificado en el periodismo como algo inherente de nuestra profesi&oacute;n&rdquo;, se&ntilde;ala la autora.
    </p><h2 class="article-text">Vivir de cuello para abajo</h2><p class="article-text">
        Una de las propuestas centrales de <em>Vivir a jornada completa</em> consiste en recuperar esa conexi&oacute;n perdida entre cuerpo y mente. &ldquo;Deber&iacute;amos empezar a aprender a vivir de cuello para abajo, no de cuello para arriba&rdquo;, plantea.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La clave no es evitar los momentos de intensidad laboral extrema, sino centrarse en la recuperaci&oacute;n despu&eacute;s&rdquo;, apunta. &ldquo;A nivel f&iacute;sico, los deportistas esto lo tienen muy claro. Tienen espacios de descanso antes de las competiciones y de recuperaci&oacute;n despu&eacute;s de las mismas, pero en el caso de los trabajadores del conocimiento, que pasamos el d&iacute;a sentados delante del ordenador, esto no es as&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aunque abandon&oacute; el periodismo, el trabajo de Cabra se parece externamente al que hac&iacute;a antes. Tras cerrar su etapa en el ICIJ, cocre&oacute; y ahora dirige <a href="https://www.theselfinvestigation.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Self-Investigation</a>, una fundaci&oacute;n que promueve la salud mental en el trabajo a nivel global.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Está demostradísimo que tener un mundo opuesto a nuestro trabajo es una forma de alejar el &#039;burnout</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Trabaja en casa, y tambi&eacute;n se pasa el d&iacute;a sentada frente a un ordenador. El cambio est&aacute; en los peque&ntilde;os gestos. Por ejemplo, &ldquo;a veces, entre reuni&oacute;n y reuni&oacute;n, friego los platos para conectar con el sentido del tacto&rdquo;, confiesa. &ldquo;Pueden hacerse muchas cosas. Hay gente que juega con sus animales o realiza cualquier otra actividad que active sus sentidos. Hacer esto nos trae al momento presente y hace que volvamos a centrarnos, que retornemos a nuestro cuerpo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No se trata de eliminar la intensidad, sino de equilibrarla. &ldquo;Est&aacute; demostrad&iacute;simo que tener un mundo opuesto a nuestro trabajo es una forma de alejar el <em>burnout</em>&rdquo;, defiende. &ldquo;En mi caso, practico danza contempor&aacute;nea, pero cualquier otra actividad podr&iacute;a estar bien y, a la larga, nos hace mejores profesionales&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La trampa de la hiperconexi&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Si hay un elemento que atraviesa el <em>burnout</em> contempor&aacute;neo es la tecnolog&iacute;a. Y casi todos podemos reconocernos en &eacute;l. Cabra lo sit&uacute;a como uno de los principales culpables de lo que le ocurri&oacute;. El punto de partida para reconstruirse fue precisamente <a href="https://www.eldiario.es/era/tecnologia-le-roba-vidas-recuperarlo_1_12951824.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">recuperar la atenci&oacute;n</a>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me di cuenta de que mi <em>burnout</em> ten&iacute;a mucho que ver con la hiperconexi&oacute;n&rdquo;, explica. &ldquo;Me pasaba el d&iacute;a mirando el m&oacute;vil, especialmente el correo electr&oacute;nico y el WhatsApp. No ten&iacute;a ning&uacute;n sentido. Entonces, trat&eacute; de reconectar con la tecnolog&iacute;a de una manera m&aacute;s intencional. Creo que es el primer punto por el que tendr&iacute;amos que empezar para evitar que el trabajo nos consuma, porque no nos damos cuenta de la hiperactivaci&oacute;n que nos genera <a href="https://www.eldiario.es/era/odio-el-telefono/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estar todo el d&iacute;a conectados</a>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hemos validado la falsa creencia de que un buen profesional al m&aacute;s alto nivel tiene que estar siempre conectado o conectada, y eso no es as&iacute;&rdquo; sostiene. De hecho, la evidencia cient&iacute;fica apunta en la direcci&oacute;n contraria: m&aacute;s conexi&oacute;n implica m&aacute;s estr&eacute;s, m&aacute;s errores y mayor riesgo de agotamiento. &ldquo;Es lo que se ha bautizado como tecnoestr&eacute;s&rdquo;, precisa la autora. &ldquo;Una persona que quiera rendir al m&aacute;s alto nivel tiene s&iacute; o s&iacute; que tener una relaci&oacute;n muy intencional con la tecnolog&iacute;a&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hemos validado la falsa creencia de que un buen profesional al más alto nivel tiene que estar siempre conectado o conectada y eso no es así</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Teams, Slack, correo&hellip; Todas estas aplicaciones dinamitan nuestra jornada laboral y son una de las principales causas de tres males contra los que Cabra nos invita a luchar: la <em>interrupcionitis,</em> la <em>urgentitis</em> y la <em>reunionitis.</em> Tres din&aacute;micas cuyo nombre las caracteriza y que fragmentan nuestro tiempo, aumentan la presi&oacute;n laboral y reducen la productividad real.
    </p><p class="article-text">
        La propuesta de Mar pasa por introducir l&iacute;mites conscientes a nuestro uso de la tecnolog&iacute;a. Reducir interrupciones, chequeando por ejemplo nuestros mensajes solo unas pocas veces al d&iacute;a; evitar la multitarea o cuestionar la idea falsa de que todo es urgente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto &uacute;ltimo pasar&iacute;a por desarrollar lo que denomina &ldquo;empat&iacute;a digital&rdquo;. Para definirla, pone un ejemplo: &ldquo;Cuando recibimos un mensaje solemos pensar que es m&aacute;s urgente de lo que realmente es&rdquo;. Ante eso, propone explicitar siempre los tiempos de respuesta. Decir, por ejemplo: &ldquo;Te mando un audio, pero no es urgente&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Trabajar mejor, no m&aacute;s</h2><p class="article-text">
        Cuando se habla de <em>burnout</em>, la responsabilidad suele recaer casi siempre en quien lo sufre. Se le pide que aprenda a gestionar mejor el estr&eacute;s, que ponga l&iacute;mites, que descanse. La soluci&oacute;n se plantea como un ejercicio individual. Pero la experiencia de Mar Cabra apunta en otra direcci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En mi caso&rdquo;, explica, &ldquo;no solo es que yo no tuviera las herramientas para ser resiliente, gestionar el estr&eacute;s y aguantar el ritmo, sino que mi trabajo, mi entorno y mi empresa tampoco ten&iacute;an las estructuras para sostenerme&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El problema, por tanto, no empieza ni termina en la persona. Tiene que ver con c&oacute;mo se organiza el trabajo en las empresas. Con los plazos imposibles, las plantillas ajustadas, la presi&oacute;n constante y la falta de recursos. Tiene que ver con culturas laborales <a href="https://www.eldiario.es/era/no-rechazan-oficina-rechazan-perder-tiempo-generacion-z-redefiniendo-trabajo_1_12906321.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que premian la disponibilidad total</a> y penalizan cualquier intento de poner l&iacute;mites. &ldquo;Lamentablemente, hay muchas empresas que no hacen esa reflexi&oacute;n y si te quemas te dan su apoyo pero no cambian nada&rdquo;, se&ntilde;ala Cabra.
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, algunas grandes compa&ntilde;&iacute;as han intentado entender qu&eacute; hace que un equipo funcione. Cabra menciona el Proyecto Arist&oacute;teles de Google, una investigaci&oacute;n interna que analiz&oacute; durante a&ntilde;os a los equipos m&aacute;s eficaces de la empresa californiana. La conclusi&oacute;n fue tan sencilla como inc&oacute;moda: lo m&aacute;s importante no era el talento individual, sino el clima.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se dieron cuenta de que lo m&aacute;s importante era la seguridad psicol&oacute;gica, que pudieras levantar la mano y decir: 'Oye, necesito apoyo, no me encuentro bien&rsquo;. O que pudieras discrepar sin temor a ser excluido o reprendido&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Para lidiar con la actual epidemia de salud mental tenemos que cambiar la manera en la que trabajamos y eso tiene que ocurrir desde el centro de las empresas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La idea cuestiona uno de los pilares del modelo laboral dominante. Frente a la l&oacute;gica del rendimiento individual, emerge la necesidad de construir entornos donde el cuidado colectivo no sea una excepci&oacute;n, sino una condici&oacute;n de partida.
    </p><p class="article-text">
        Eso implica cambios concretos: menos reuniones innecesarias, m&aacute;s claridad en la comunicaci&oacute;n, expectativas realistas. Espacios donde el error no se castigue de inmediato. Medidas que no solo mejoran el bienestar de los trabajadores, sino que tambi&eacute;n aumentan la productividad.
    </p><h2 class="article-text">Otra forma de &eacute;xito</h2><p class="article-text">
        Hoy, diez a&ntilde;os despu&eacute;s de la publicaci&oacute;n de los Papeles de Panam&aacute;, la vida de Mar Cabra sigue siendo intensa. Dirige una fundaci&oacute;n, trabaja con empresas y desarrolla nuevas metodolog&iacute;as para trabajar mejor. Pero hay una gran diferencia: c&oacute;mo gestiona esa intensidad.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;He descubierto que estar conmigo misma es m&aacute;s divertido de lo que yo pensaba&rdquo;, confiesa. Ya no reh&uacute;ye los momentos de pausa. Conseguido esto, sus metas van m&aacute;s all&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tengo dos objetivos&rdquo;, apunta, &ldquo;el primero es que me lean muchos hombres. Porque las mujeres cuidamos m&aacute;s de nuestra salud mental, pedimos ayuda y ponemos remedio, pero muchos hombres no&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En segundo lugar&rdquo;, contin&uacute;a, &ldquo;me gustar&iacute;a que muchas de las pr&aacute;cticas que propongo se implementen en empresas. La mitad del libro est&aacute; dise&ntilde;ado para que cualquiera pueda ponerlo en pr&aacute;ctica en su lugar de trabajo. Creo que para lidiar con la actual epidemia de salud mental tenemos que <a href="https://www.eldiario.es/era/remedios-zafra-el-informe_128_11401940.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cambiar la manera en la que trabajamos</a> y eso tiene que ocurrir desde el centro de las empresas&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Gran parte del sufrimiento que nos causa el trabajo es f&aacute;cilmente prevenible&rdquo;, afirma. &ldquo;Todo lo que podamos hacer ser&aacute; bienvenido, porque vivimos en un mundo que ya est&aacute; lleno de problemas muy complejos como para crear problemas adicionales&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/mar-cabra-periodista-gano-pulitzer-renuncio-vivir-trabajar-senti-vacio-soledad_1_13082251.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 19 Mar 2026 21:03:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mar Cabra, la periodista que ganó un Pulitzer pero renunció a vivir para el trabajo: "Sentí el vacío y la soledad"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Trabajo,Estrés,Salud mental,Bienestar,Estrés laboral,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["No vas a heredar la empresa": por qué es urgente que asumamos que el trabajo no lo es todo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/no-vas-heredar-empresa-urgente-asumamos-trabajo-no_1_12936799.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ee843984-588d-4c75-8468-d4f770005c93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;No vas a heredar la empresa&quot;: por qué es urgente que asumamos que el trabajo no lo es todo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Educados para creer que el esfuerzo garantizaba estabilidad y reconocimiento, hoy muchas personas se sienten estafadas. ¿Cómo ha ocurrido y de qué forma podemos cambiarlo?</p><p class="subtitle">Entrevista - Remedios Zafra: “Reapropiarnos del tiempo implica no solo reducir jornadas, sino una nueva filosofía del trabajo"</p></div><p class="article-text">
        Marta tiene 36 a&ntilde;os, duerme mal desde hace meses y vive con la sensaci&oacute;n constante de estar llegando tarde a todo en su empresa. No importa cu&aacute;nto se esfuerce: siempre siente que no es suficiente. &ldquo;Me ense&ntilde;aron a ser buena trabajadora antes que a ser buena conmigo. Y ahora no s&eacute; c&oacute;mo ponerme en primer lugar sin sentir que estoy fallando&rdquo;, explica. 
    </p><p class="article-text">
        Su historia no es excepcional. Es, de hecho, profundamente representativa de una generaci&oacute;n educada bajo una idea aparentemente incuestionable: que el trabajo deb&iacute;a ocupar el centro de la vida, y que el esfuerzo sostenido ser&iacute;a recompensado con estabilidad, reconocimiento y seguridad. El problema ha surgido cuando esa ecuaci&oacute;n ha dejado de funcionar y, aun as&iacute;, seguimos aplic&aacute;ndola como si el fallo solo pudiera estar en nosotros.
    </p><h2 class="article-text">Aprender a trabajar antes que a cuidarse</h2><p class="article-text">
        Para la psic&oacute;loga &Aacute;ngela Esteban, conocida en redes como @gamanpsicologia y autora del libro <a href="https://www.penguinlibros.com/es/libros-autoayuda/398396-libro-no-vas-a-heredar-la-empresa-9788402430588" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>No vas a heredar la empresa: C&oacute;mo acabar con el estr&eacute;s en el trabajo antes de que acabe contigo</em></a><em> </em>(Bruguera, 2025), esta interiorizaci&oacute;n comienza mucho antes de lo que solemos pensar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Desde nuestros primeros a&ntilde;os de vida ya empezamos a estar rodeados de est&iacute;mulos relacionados con el trabajo: los juguetes de profesiones, los juegos de rol, las preguntas de los adultos sobre lo que queremos ser cuando seamos mayores&rdquo;, explica. Sin darnos cuenta, vamos construyendo la idea de que nuestro futuro (y nuestro valor) estar&aacute; ligado a lo que hagamos laboralmente.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la autora, el mensaje se refuerza con los a&ntilde;os mediante frases bienintencionadas pero contundentes: &ldquo;Hay que esforzarse para llegar lejos&rdquo;, &ldquo;el trabajo es lo primero&rdquo;, &ldquo;si trabajas mucho, te ir&aacute; bien&rdquo;. Esteban apunta que, aunque estas expresiones nacen del afecto, dejan una huella que puede ser perjudicial: &ldquo;Se nos queda grabado que nuestro valor depende de cu&aacute;nto producimos y que el trabajo debe ser el centro de nuestra vida&rdquo;, sostiene.
    </p><p class="article-text">
        En consulta, la experta se encuentra &ldquo;con personas agotadas que sienten que descansar es una p&eacute;rdida de tiempo. Su exigencia interna no les deja espacio para dejar de rendir, no pueden &lsquo;quedarse atr&aacute;s&rdquo;, se&ntilde;ala. Un desgaste silencioso que se normaliza &mdash;en Espa&ntilde;a, una <a href="https://www.randstad.es/nosotros/sala-prensa/6-de-10-trabajadores-experimentan-forma-regular-problemas-estres-trabajo/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">encuesta</a> reciente de Randstad indica que seis de cada 10 trabajadores experimentan de forma regular problemas de estr&eacute;s en el trabajo&mdash; y que, poco a poco, va borrando cualquier espacio vital que no sea productivo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Se nos queda grabado que nuestro valor depende de cuánto producimos y que el trabajo debe ser el centro de nuestra vida</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ángela Esteban</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Cuando la promesa no se cumple</h2><p class="article-text">
        El golpe llega cuando, tras a&ntilde;os de esfuerzo, las recompensas prometidas no aparecen o lo hacen de forma t&iacute;mida. &ldquo;Ese es uno de los grandes &lsquo;golpes invisibles&rsquo;. Es como correr en una cinta: te esfuerzas, sudas, te dejas la piel&hellip; Pero no avanzas&rdquo;, describe Esteban. Y ante esa frustraci&oacute;n, muchos miran hacia dentro en lugar de cuestionar el sistema. &ldquo;En vez de revisar el contexto, revisamos nuestra val&iacute;a. &lsquo;&iquest;No soy suficiente?&rsquo;, &lsquo;&iquest;Tengo que esforzarme todav&iacute;a m&aacute;s?&rdquo;, a&ntilde;ade. Con lo que se crea el caldo de cultivo para la frustraci&oacute;n y la infelicidad. 
    </p><p class="article-text">
        Luis, de 43 a&ntilde;os, acudi&oacute; a consulta con la psic&oacute;loga Esteban con una sensaci&oacute;n que se repite cada vez m&aacute;s: la de haber sido enga&ntilde;ado. &ldquo;No solo se sent&iacute;a cansado, se sent&iacute;a estafado&rdquo;, relata la psic&oacute;loga. Hab&iacute;a cumplido con todo lo que se supon&iacute;a que deb&iacute;a hacer, pero su vida no se parec&iacute;a en nada a la que le hab&iacute;an prometido. Sent&iacute;a que sus esfuerzos no se correspond&iacute;an con su realidad y eso le generaba mucha culpa, frustraci&oacute;n e, incluso, verg&uuml;enza. No sab&iacute;a c&oacute;mo explicarse por qu&eacute; trabajaba tanto.
    </p><p class="article-text">
        Pero aunque es natural y justo esperar una recompensa externa por lo que hacemos, no podemos basar toda nuestra sensaci&oacute;n de val&iacute;a personal en lo que el trabajo nos devuelva. &ldquo;Si tu esfuerzo no se ha visto correspondido, no significa que t&uacute; valgas menos ni que hayas fallado&rdquo;, insiste Esteban. A veces, subraya, lo que falla es el sistema, las condiciones, el contexto. Pero desaprender esa idea cuesta, sobre todo cuando durante a&ntilde;os se nos ha aleccionado en sentido contrario.
    </p><h2 class="article-text">El trabajo como deber moral</h2><p class="article-text">
        La soci&oacute;loga <a href="https://recerca.uoc.edu/investigadores/881880/detalle" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Elsa Santamar&iacute;a</a>, especializada en los aspectos psicosociales relacionados con el mundo del trabajo y profesora en la UOC, sit&uacute;a esta l&oacute;gica en un marco hist&oacute;rico y cultural m&aacute;s amplio. &ldquo;El modelo cultural que ha posicionado el trabajo como una prioridad es una construcci&oacute;n social con ra&iacute;ces profundas&rdquo;, explica, y remite al libro <em>La &eacute;tica protestante y el esp&iacute;ritu del capitalismo</em>, de Max Weber, donde el autor alem&aacute;n describe el mundo industrial moderno de finales del siglo XIX y principios del XX.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa &eacute;tica, derivada especialmente del calvinismo, fue clave para consolidar el trabajo como un deber moral y religioso, como centro de la organizaci&oacute;n social y de la formaci&oacute;n de nuestras subjetividades.
    </p><p class="article-text">
        Aunque el contexto ha cambiado respecto al mundo que describe Weber, seg&uacute;n Santamar&iacute;a, hay elementos que no solo se han mantenido, sino que se han reforzado. &ldquo;Un ejemplo de ello es la racionalidad que vincula valor social con rendimiento, utilidad y esfuerzo personal&rdquo;, se&ntilde;ala. &ldquo;Esta legitima tanto el disciplinamiento individual como la regulaci&oacute;n social bajo ideales de eficiencia, responsabilidad y meritocracia&rdquo;. De ah&iacute;, por ejemplo, el ensalzamiento constante de la figura del emprendedor.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El esfuerzo sostenido ya no garantiza la estabilidad laboral, el ascenso social ni la seguridad económica</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Elsa Santamaría</span>
                                        <span>—</span> socióloga (UOC)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El problema es que la ecuaci&oacute;n de la meritocracia ya no funciona como antes. &ldquo;El esfuerzo sostenido ya no garantiza la estabilidad laboral, el ascenso social ni la seguridad econ&oacute;mica&rdquo;, afirma la profesora. Y, sin embargo, seguimos midi&eacute;ndonos con el mismo rasero.
    </p><h2 class="article-text">Autoexigencia: la voz que no se apaga</h2><p class="article-text">
        Esa contradicci&oacute;n alimenta una autoexigencia que puede volverse corrosiva. &ldquo;Nos lo han ense&ntilde;ado como algo heroico: aguantar, sacrificarse, no detenerse&rdquo;, explica Esteban. Adem&aacute;s, cuestionar esa narrativa no es f&aacute;cil porque implica poner en duda una parte central de nuestra identidad. &ldquo;Llega un punto en el que esos comentarios externos que escuchamos se convierten en nuestra propia voz interna. Y ahora ya no hace falta que nadie nos exija, lo hacemos nosotros mismos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga recuerda el caso de Clara, de 29 a&ntilde;os, que lo expresaba as&iacute; en consulta: &ldquo;S&eacute; que estoy agotada, pero no puedo decepcionar. Ya no s&eacute; ni a qui&eacute;n, pero siento que tengo que seguir&rdquo;. Ten&iacute;a migra&ntilde;as, bloqueos, ansiedad constante pero, aun as&iacute;, se obligaba a ir m&aacute;s r&aacute;pido, a ser m&aacute;s eficiente y a no fallar en nada. &ldquo;No era un problema de organizaci&oacute;n, sino de un nivel de exigencia imposible de sostener&rdquo;, apunta Esteban.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde la sociolog&iacute;a, Santamar&iacute;a observa un fen&oacute;meno paralelo: &ldquo;Ya no es solo la empresa quien nos cronometra, sino que somos nosotros quienes nos autocronometramos y autooptimizamos constantemente&rdquo;. <a href="https://www.eldiario.es/era/imposible-llegar-atrofiado-capacidad-disfrutar-grandes-planes_1_12508495.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La l&oacute;gica de la productividad se ha extendido al ocio</a>, <a href="https://www.eldiario.es/era/exigencia-hiperproductiva-disfrutar-tiempo-libre-culpa_1_10423017.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">al descanso</a> y a la <a href="https://www.eldiario.es/era/cultura-quedar-ponerse-dia-amigos-no-compartimos-vida-resumimos_1_12791667.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">vida personal</a>. El individuo se convierte en un &ldquo;sujeto empresario de s&iacute; mismo&rdquo;, responsable &uacute;nico de su &eacute;xito o fracaso.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ya no es solo la empresa quien nos cronometra, sino que somos nosotros quienes nos autocronometramos y autooptimizamos constantemente</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Elsa Santamaría</span>
                                        <span>—</span> socióloga (UOC)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Cuando el cuerpo habla</h2><p class="article-text">
        El problema es que esto acaba pasando factura en nuestra salud. &ldquo;El cuerpo siempre habla antes que la mente&rdquo;, recuerda Esteban. Cansancio que no se recupera, niebla mental, irritabilidad, desconexi&oacute;n emocional, dolores persistentes, ansiedad. Se&ntilde;ales que solemos normalizar como &ldquo;estr&eacute;s adulto&rdquo;, pero que apuntan a algo m&aacute;s profundo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nadie llega <a href="https://www.eldiario.es/era/burnout-sindrome-trabajador-quemado_1_10437897.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">al </a><a href="https://www.eldiario.es/era/burnout-sindrome-trabajador-quemado_1_10437897.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>burnout</em></a> de un d&iacute;a para otro&rdquo;, advierte. Pero muchos llevamos ignorando avisos durante demasiado tiempo, convencidos de que parar ser&iacute;a una forma de rendirse cuando, en realidad, &ldquo;cuestionar esas creencias no es un acto de debilidad, sino de autocuidado profundo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La culpa de parar</h2><p class="article-text">
        Por otro lado, poner l&iacute;mites, descansar o decir que no, suele venir acompa&ntilde;ado de culpa. &ldquo;Es una emoci&oacute;n muy com&uacute;n en personas que han funcionado mucho tiempo desde la autoexigencia&rdquo;, explica Esteban. Una culpa aprendida en una cultura que idolatra la productividad y asocia el cuidado personal con la pereza.
    </p><p class="article-text">
        Javier, de 52 a&ntilde;os, no pod&iacute;a apagar el m&oacute;vil del trabajo ni un domingo. &ldquo;Siento que si digo que no, alguien va a pensar que soy un vago&rdquo;, le dec&iacute;a a &Aacute;ngela en terapia. La culpa lo manten&iacute;a siempre disponible, aunque su cuerpo estuviera exhausto. &ldquo;&iquest;Y si me necesitan? &iquest;Y si se dan cuenta de que no soy tan bueno o necesario como piensan?&rdquo;, pensaba.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Debemos entender que descansar no es fallar, poner l&iacute;mites no es traicionar a nadie&rdquo;, insiste la psic&oacute;loga. Pero interiorizarlo requiere desmontar normas profundamente arraigadas.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Hay salida?</h2><p class="article-text">
        Salir de esta l&oacute;gica no es sencillo ni inmediato.<strong> &ldquo;</strong>Esta rueda est&aacute; dise&ntilde;ada para que cueste bajarse de ella. As&iacute; que no es una cuesti&oacute;n de falta de voluntad o de valent&iacute;a, sino de estructura y consciencia&rdquo;, se&ntilde;ala Esteban.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El primer paso es parar y nombrar lo que ocurre y as&iacute; recuperar la capacidad de escucharse. Pensar: &ldquo;&iquest;qu&eacute; me est&aacute; pasando?&rdquo;, &ldquo;&iquest;c&oacute;mo estoy realmente?&rdquo;, &ldquo;&iquest;qu&eacute; estoy necesitando y no estoy pudiendo darme?&rdquo;. Es como apagar el motor un segundo para dejar de escuchar ese ruido al que, muy probablemente, te hayas acostumbrado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Luego toca explorar las posibilidades reales&rdquo;, apunta la psic&oacute;loga. &ldquo;Siempre hay un margen: renegociar tareas o plazos, pedir apoyo, ajustar expectativas, poner l&iacute;mites, dejar de asumir tareas que no te corresponden, reducir el nivel de exigencia, recuperar un h&aacute;bito que te hace bien, respetar tu horario personal fuera de lo laboral, etc.&rdquo;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Esta rueda está diseñada para que cueste bajarse de ella. Así que no es una cuestión de falta de voluntad o de valentía, sino de estructura y consciencia</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ángela Esteban</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En definitiva, seg&uacute;n la psic&oacute;loga y autora, hay un trabajo interno importante: reconectar con las necesidades y los valores personales.
    </p><p class="article-text">
        Desde una perspectiva colectiva, Santamar&iacute;a apunta a ensayos como la semana laboral de cuatro d&iacute;as o el trabajo h&iacute;brido, aunque advierte: &ldquo;Son cambios operativos, no alternativas&rdquo;. Para un reequilibrio real se necesita &ldquo;un cambio cultural en la concepci&oacute;n del trabajo que priorice su valor social sobre su valor econ&oacute;mico, pero para ello se requiere de transformaciones profundas en m&uacute;ltiples &aacute;mbitos de la sociedad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tal vez el primer gesto sea aceptar algo inc&oacute;modo pero liberador: que, como dice el t&iacute;tulo del libro de Esteban, &ldquo;no vamos a heredar la empresa&rdquo;, y que quiz&aacute; nunca debimos organizar nuestra vida como si ese fuera a ser el premio final.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/no-vas-heredar-empresa-urgente-asumamos-trabajo-no_1_12936799.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 26 Jan 2026 20:56:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["No vas a heredar la empresa": por qué es urgente que asumamos que el trabajo no lo es todo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Trabajo,Sociedad,Bienestar,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Del ‘ghosting’ laboral al desgaste psicológico: cuando buscar trabajo es un trabajo en sí mismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/ghosting-laboral-desgaste-psicologico-buscar-trabajo-trabajo-si_1_13273291.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ef41f883-3269-44a1-8c53-59c7fc7f40c7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Del ‘ghosting’ laboral al desgaste psicológico: cuando buscar trabajo es un trabajo en sí mismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Más de 130 millones de candidaturas en un año reflejan un mercado donde el esfuerzo recae cada vez más en quien busca empleo: “Implica enfrentarse a la incertidumbre, a posibles rechazos, a procesos largos y a una evaluación continua"</p><p class="subtitle">“No vas a heredar la empresa”: por qué es urgente que asumamos que el trabajo no lo es todo</p></div><p class="article-text">
        Suena el despertador y Henar abre LinkedIn, revisa el correo, investiga sobre algunas empresas, se prepara una entrevista, corrige una carta de presentaci&oacute;n y actualiza su hoja de Excel. No cobra por esas horas, aunque se parecen bastante a una jornada laboral, y muchas veces no recibe ni siquiera una respuesta. Tarda m&aacute;s de cien solicitudes y cinco meses en conseguir un contrato que se adapte a su curr&iacute;culum y necesidades.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Al volver a Espa&ntilde;a, tras un tiempo viviendo en Australia, me imagin&eacute; que no tendr&iacute;a problema en encontrar un trabajo en el sector del marketing, con unas condiciones adecuadas a los seis a&ntilde;os de experiencia que ya ten&iacute;a, pero no fue as&iacute;&rdquo;, cuenta Henar, de 28 a&ntilde;os, que dedicaba las ma&ntilde;anas enteras a buscar y presentarse a puestos vacantes en su especialidad. &ldquo;Al final yo no contaba con paro ni con ninguna ayuda econ&oacute;mica y tener que tirar de ahorros era lo que m&aacute;s agobiaba&rdquo;, confiesa.
    </p><p class="article-text">
        Con una tasa de paro <a href="https://www.eldiario.es/economia/paro-aumento-231-500-persona-primer-trimestre-peor-dato-2013_1_13177470.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en torno al 10%</a>, buscar empleo en Espa&ntilde;a se ha convertido para muchos en una especie de paradoja estad&iacute;stica: el mercado laboral se expande, pero tambi&eacute;n lo hace la poblaci&oacute;n activa, por lo que en ciertos sectores el acceso puede ser muy competitivo. El a&ntilde;o pasado, el portal de empleo InfoJobs registr&oacute; 136 millones de inscripciones para 2,5 millones de vacantes. Es decir, aunque la oferta creci&oacute; un 1% con respecto a 2024, el n&uacute;mero de candidaturas lo hizo en un 5%, recoge el informe InfoJobs-Esade sobre el <a href="https://s36300.pcdn.co/wp-content/uploads/2026/03/La-oferta-de-empleo-en-InfoJobs-se-estabiliza-en-2025-con-casi-25-millones-de-vacantes-mientras-aumenta-la-demanda-de-trabajo.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Estado del mercado laboral 2025.</a>&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuantos m&aacute;s candidatos, m&aacute;s exigentes se vuelven los requisitos y m&aacute;s largos los procesos. Presentaciones en v&iacute;deo, cartas de motivaci&oacute;n, an&aacute;lisis de negocio e incluso hay empresas que llegan a pedir el desarrollo de proyectos completos no remunerados antes de contratar. Esta tendencia, en forma de embudo, deja caer el peso de la selecci&oacute;n sobre el m&aacute;s vulnerable del proceso: el propio aspirante.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Adaptaba casi cada currículum para matizar más detalles según lo que indicaba la oferta. Esto me llevaba una media de treinta minutos para cada solicitud, puedes imaginarte las horas, emoción y esfuerzo implicado</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Henar</span>
                                        <span>—</span> 28 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Con el nivel de competencia que hay hoy en d&iacute;a en el sector del marketing era necesario sobresalir del resto de candidatos, por eso adaptaba casi cada curr&iacute;culum para matizar m&aacute;s detalles seg&uacute;n lo que indicaba la oferta. Esto me llevaba una media de treinta minutos para cada solicitud; puedes imaginarte las horas, emoci&oacute;n y esfuerzo implicado&rdquo;, explica Henar, que apunta al desgaste psicol&oacute;gico de decidir si merece la pena postularse, interpretar si se encaja en el perfil o sostener la motivaci&oacute;n m&aacute;s all&aacute; de los rechazos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Buscar trabajo es en s&iacute; mismo un &lsquo;trabajo invisible&rsquo; que exige tiempo, energ&iacute;a cognitiva y regulaci&oacute;n emocional constante&rdquo;, afirma Gema S&aacute;nchez Cuevas, psic&oacute;loga cl&iacute;nica. &ldquo;Implica enfrentarse a la incertidumbre, a posibles rechazos, a procesos largos y a una evaluaci&oacute;n continua, tanto en curr&iacute;culums como en entrevistas u otras pruebas. Adem&aacute;s, activa mecanismos psicol&oacute;gicos como la anticipaci&oacute;n y la comparaci&oacute;n social, que consumen muchos recursos mentales&rdquo;, desarrolla.&nbsp;
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7533448792947969287"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><h2 class="article-text">El silencio como respuesta</h2><p class="article-text">
        Uno de los elementos que m&aacute;s desgaste produce, y en el que coinciden todas las fuentes consultadas, es el <em>ghosting</em> laboral o la falta de respuestas, ese silencio atronador que deja al candidato en un limbo de incertidumbre despu&eacute;s de una entrevista o prueba. &ldquo;Sigue siendo una mala pr&aacute;ctica, que impacta directamente en la marca empleadora, aunque muchas empresas todav&iacute;a no lo gestionan como deber&iacute;an&rdquo;, reconoce la experta en recursos humanos y orientaci&oacute;n laboral Sof&iacute;a Su&aacute;rez. &ldquo;En muchos casos no es desinter&eacute;s, es falta de estructura, procesos mal definidos, cambios internos o excesivo volumen de candidaturas&rdquo;, aduce.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me llam&oacute; mucho la atenci&oacute;n la cantidad de veces que las empresas te ignoran. Es entendible que no puedan ver las m&aacute;s de cien solicitudes recibidas, pero lo raro es recibir incluso un &lsquo;no&rsquo;, solo silencio&rdquo;, asegura Henar, sobre lo que fue para ella la parte m&aacute;s agotadora de la b&uacute;squeda de trabajo. &ldquo;Tambi&eacute;n me encontr&eacute; con varias empresas que habiendo pasado varias fases deciden no dar m&aacute;s respuestas llegados a cierto punto, que es lo m&aacute;s frustrante&rdquo;, a&ntilde;ade. Esta forma de rechazo se ha normalizado hasta el punto de que muchos candidatos ya ni esperan recibir una respuesta.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nuestro cerebro tiende a rellenar ese vac&iacute;o con interpretaciones negativas, del tipo &lsquo;no soy suficiente&rsquo;, &lsquo;algo va mal en m&iacute;&rsquo;, lo que puede erosionar la autoestima. Adem&aacute;s, se rompe una expectativa b&aacute;sica de reciprocidad: si invierto tiempo y esfuerzo, espero al menos una respuesta&rdquo;, explica S&aacute;nchez Cuevas. &ldquo;Aqu&iacute; tambi&eacute;n hay evidencia clara: el apoyo social, la resiliencia y las estrategias de afrontamiento act&uacute;an como factores protectores frente al deterioro de la salud mental en personas desempleadas&rdquo;, a&ntilde;ade la psic&oacute;loga.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Buscar trabajo es en sí mismo un ‘trabajo invisible’ que exige tiempo, energía cognitiva y regulación emocional constante</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Gema Sánchez Cuevas</span>
                                        <span>—</span> psicóloga clínica
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Al desgaste de la incertidumbre, en ocasiones se le suma la confusi&oacute;n de la situaci&oacute;n laboral con el valor personal. Para Luc&iacute;a, graduada en Trabajo Social, era m&aacute;s duro aguantar comentarios u opiniones no solicitadas que actualizar el curr&iacute;culum. &ldquo;Te dicen lo t&iacute;pico de que ya te advirtieron de que tu carrera no ten&iacute;a salida o que por qu&eacute; estudiaste eso&rdquo;, que aunque sea con buena intenci&oacute;n, en ese momento de agobio pueden derivar en una crisis de identidad, lamenta.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Te entran esos miedos de que no vas a conseguir nunca trabajo de lo que has estudiado y que tienes que estudiar otra cosa&rdquo;, confiesa Luc&iacute;a, que curs&oacute; el grado superior de Administraci&oacute;n y finanzas por ese mismo motivo. &ldquo;Estuve combinando el grado superior con un trabajo en Burger King durante pr&aacute;cticamente un a&ntilde;o, luego empec&eacute; a trabajar en Mercadona y tambi&eacute;n en eventos, comuniones y dem&aacute;s con ni&ntilde;os hasta que termin&eacute; el grado superior&rdquo;, relata, porque de buscar trabajo no se puede vivir.
    </p><p class="article-text">
        Al terminar las pr&aacute;cticas de Administraci&oacute;n y finanzas le ofrecieron un contrato, pero justo entonces la contactaron para ejercer como trabajadora social en un hospital. &ldquo;Pasaron dos a&ntilde;os para conseguir mi primer trabajo de lo que hab&iacute;a estudiado&rdquo;, reconoce. &ldquo;Lo que m&aacute;s me ayud&oacute; en todo este proceso fue mantenerme vinculada con la profesi&oacute;n. Con mi perfil de redes sociales ten&iacute;a mucho contacto con distintas trabajadoras sociales y estaba muy presente en la realidad social, porque es muy f&aacute;cil una vez que terminas la carrera y no encuentras trabajo dedicarte a otra cosa y disociar y perder el v&iacute;nculo&rdquo;, destaca Luc&iacute;a, que aconseja hacer ese esfuerzo extra por mantenerse al d&iacute;a de lo que pasa en el sector.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo hacer una b&uacute;squeda sostenible</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Buscar trabajo no es solo un ejercicio profesional, es tambi&eacute;n un proceso personal&rdquo;, incide Sof&iacute;a Su&aacute;rez, para quien la clave est&aacute; en diferenciar dos planos. &ldquo;Por un lado, el estrat&eacute;gico: revisar d&oacute;nde est&aacute;s aplicando, c&oacute;mo te est&aacute;s posicionando, si est&aacute;s haciendo seguimiento de candidaturas y si est&aacute;s activando el <em>networking</em> de forma intencionada. Pero, por otro lado, el plano interno: si dudas de tu valor, eso acaba reflej&aacute;ndose en c&oacute;mo te comunicas, en entrevistas, en tu CV o incluso en c&oacute;mo te relacionas con oportunidades&rdquo;, subraya la experta en recursos humanos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El principal error que suelen cometer los candidatos no es t&eacute;cnico, sino estrat&eacute;gico: postular sin entender qu&eacute; necesita realmente esa vacante&rdquo;, aclara Su&aacute;rez. &ldquo;Hoy no basta con decir lo que has hecho, sino qu&eacute; has conseguido con ello. La b&uacute;squeda deja de ser &lsquo;a ver si encajo en algo&rsquo; y pasa a ser &lsquo;s&eacute; d&oacute;nde aporto valor y voy a por ello&rdquo;, detalla.
    </p><p class="article-text">
        Otro error com&uacute;n, seg&uacute;n la experta, es el env&iacute;o autom&aacute;tico: &ldquo;Mandar cientos de candidaturas sin foco suele ser poco efectivo, pero obsesionarse con personalizar cada detalle tampoco es sostenible. Aqu&iacute; la clave no es disparar m&aacute;s, sino apuntar mejor&rdquo;. &ldquo;Un buen CV no es el m&aacute;s bonito ni el m&aacute;s largo, es el que se entiende en pocos segundos. Si en ese tiempo no queda claro qu&eacute; aportas, se descarta&rdquo;, asegura Su&aacute;rez, que recomienda claridad y coherencia.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">El &#039;ghosting&#039; laboral o la falta de respuesta a los candidatos &#039;sigue siendo una mala práctica, que impacta directamente en la marca empleadora, aunque muchas empresas todavía no lo gestionan como deberían&#039;, apunta la experta en orientación laboral Sofía Suárez</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Desde el punto de vista de la psicolog&iacute;a, Gema S&aacute;nchez Cuevas aboga por priorizar la constancia frente a la intensidad. &ldquo;El <em>burnout</em> aparece cuando se combinan esfuerzo sostenido, falta de resultados y baja percepci&oacute;n de control&rdquo;, analiza. Por eso, la psic&oacute;loga aconseja estructurar la b&uacute;squeda en horarios concretos, &ldquo;para evitar estar todo el d&iacute;a pendiente&rdquo;; establecer objetivos realistas, en lugar de esperar resultados inmediatos; separar la propia identidad del resultado de la b&uacute;squeda; cuidar la salud mental, con descanso, actividad f&iacute;sica y espacios de desconexi&oacute;n; y apoyarse en la red social, porque compartir el proceso reduce el aislamiento y aporta perspectiva. &ldquo;La clave es sostener la motivaci&oacute;n sin caer en la autoexigencia extrema&rdquo;, resume S&aacute;nchez Cuevas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde el lado corporativo, la asignatura pendiente es la humanizaci&oacute;n y transparencia de los procesos de selecci&oacute;n. Las empresas tienen un papel fundamental en dejar de tratar a los candidatos como simples filtros alej&aacute;ndose del silencio administrativo y el <em>ghosting</em>, &ldquo;aunque sea con respuestas automatizadas que permitan al aspirante cerrar el ciclo&rdquo;, apunta S&aacute;nchez Cuevas. La psic&oacute;loga tambi&eacute;n cree vital reducir la complejidad de las fases de selecci&oacute;n y evitar las pruebas excesivas no remuneradas, que suponen una transferencia injusta de costes operativos al trabajador.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las propias entidades tienen que ser conscientes de qu&eacute; necesitan y qu&eacute; est&aacute;n ofreciendo, porque veo ofertas de trabajo que a lo mejor son 15 horas a la semana y quieren una persona con dos o tres a&ntilde;os de experiencia. Esas ofertas de trabajo no son para personas con experiencia, si tienes que pagar gastos y una vida un poco planificada no puedes coger una oferta as&iacute;&rdquo;, reclama Luc&iacute;a, que pide coherencia entre lo que se exige y lo que se ofrece.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/ghosting-laboral-desgaste-psicologico-buscar-trabajo-trabajo-si_1_13273291.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 03 Jun 2026 20:51:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Trabajo,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Cómo repartimos la cuenta? Cuando la desigualdad económica entre amigos te arruina el mes y la amistad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/repartimos-cuenta-desigualdad-economica-amigos-arruina-mes-amistad_1_12534419.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c68652e8-bfa6-4497-ae49-de3a81c526a5_16-9-discover-aspect-ratio_default_1125042.jpg" width="1212" height="682" alt="¿Cómo repartimos la cuenta? Cuando la desigualdad económica entre amigos te arruina el mes y la amistad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las desigualdades económicas impactan en las relaciones de amistad, especialmente en ciudades donde la convivencia entre ingresos muy dispares es común</p><p class="subtitle">“Me siento mal por quedarme en casa”: cómo se ha atrofiado nuestra capacidad de disfrutar sin grandes planes</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Yo no tengo mucha hambre&rdquo;, murmura t&iacute;midamente la chica de la izquierda de la mesa. Los amigos han pedido croquetas, cecina, torta del casar. &ldquo;&iexcl;Qu&eacute; rico est&aacute; esto!&rdquo;, exclama uno de ellos. &ldquo;&iexcl;Pru&eacute;balo, Lauri, pru&eacute;balo!&rdquo;. Pero Laura, as&iacute; se llama la chica de la izquierda, ya ha dicho que no tiene hambre, que ella no va a cenar. No es del todo cierto. Lo que no quiere es gastarse 30 euros, como hace siempre que ve a estos amigos ingenieros &mdash;grandes amigos&mdash;, pero que no se dan cuenta de que ella no tiene su sueldo, ni de que es muy dif&iacute;cil disfrutar cuando en tu cabeza no deja de sonar la frase: &ldquo;Ya no puedes gastar m&aacute;s en lo que queda de semana&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A trav&eacute;s de situaciones cotidianas &mdash;como salir a cenar o compartir piso&mdash; se pone de relieve un conflicto silencioso pero habitual: c&oacute;mo el dinero (o la falta de &eacute;l) condiciona las din&aacute;micas del grupo, genera incomodidad en quienes tienen menos, y muchas veces no es visibilizado ni hablado abiertamente.
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; demostrado: las grandes ciudades concentran desigualdad. En un mismo grupo de amigos pueden convivir quienes tienen sueldos precarios &mdash;becarios, <em>freelancers</em>, trabajadores del sector cultural o de la hosteler&iacute;a&mdash; con quienes, tras pasar por escuelas de negocios o grados en ingenier&iacute;a, han accedido r&aacute;pidamente a salarios altos en consultoras, tecnol&oacute;gicas o multinacionales. La diferencia de ingresos se traduce en diferencias de estilo de vida: en qu&eacute; barrio vives, si tienes o no tiempo para cocinar, si puedes permitirte cenar fuera varios d&iacute;as a la semana o <a href="https://www.eldiario.es/viajes/escapada-fin-de-semana-precios-mas-barato-belgica-que-sevilla_1_12419256.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cogerte un puente sin pensarlo</a>. Tambi&eacute;n en una fractura de trayectorias personales: mientras unos a&uacute;n comparten piso y se reparten las facturas con cuidado, otros empiezan a hablar de hipotecas, bonus o inversi&oacute;n en fondos indexados.
    </p><p class="article-text">
        Un <a href="https://www.nature.com/articles/s42949-023-00104-1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio de 2023</a> publicado en la revista <em>Nature </em>demuestra que en las ciudades europeas de mayor tama&ntilde;o la brecha entre ricos y pobres no solo es m&aacute;s amplia, sino m&aacute;s persistente y visible que en los entornos rurales o semiurbanos. Los ingresos m&aacute;s altos conviven con sueldos precarios en los mismos espacios &mdash;el metro, una terraza, una red social&mdash;, lo que intensifica las comparaciones sociales y la sensaci&oacute;n de injusticia. Esa desigualdad tiene efectos emocionales. El estudio sugiere que la comparaci&oacute;n constante con quienes ganan mucho m&aacute;s acaba generando tal nivel de frustraci&oacute;n y malestar que, al final, el ingreso extra que aporta vivir en una ciudad frente a vivir en un pueblo no compensa emocionalmente.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hoy en día, demostrar que quieres a tus amigos muchas veces pasa por gastar dinero con ellos o para ellos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Parafraseando la c&eacute;lebre frase del fil&oacute;sofo Fredric Jameson, imaginar un ocio sin consumo resulta hoy m&aacute;s dif&iacute;cil que imaginar el fin del mundo. Una prueba de ello es el proyecto art&iacute;stico y cultural que se puso de nuevo en marcha este verano en el C&iacute;rculo de Bellas Artes: <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/abre-refugio-climatico-verano-circulo-bellas-artes-actividades-guarderia-plantas_1_11476271.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Refugio clim&aacute;tico</a>. La propuesta, tan sencilla como disruptiva, consiste en ofrecer un espacio en pleno centro de la ciudad donde cualquiera pueda refugiarse del calor y estar tranquilamente sin necesidad de consumir nada.
    </p><p class="article-text">
        Hoy en d&iacute;a, demostrar que quieres a tus amigos muchas veces pasa por gastar dinero con ellos o para ellos. En una sociedad donde las emociones se han convertido en productos &mdash;como plantea la fil&oacute;sofa Eva Illouz en <em>Emotions as Commodities</em>&mdash;, la amistad tambi&eacute;n ha pasado a expresarse y sostenerse a trav&eacute;s de actos de consumo simb&oacute;lico: cenas, escapadas de fin de semana, regalos, cumplea&ntilde;os organizados como eventos, fotos compartidas. Estar presente, en muchas ocasiones, implica gastar.
    </p><p class="article-text">
        Como explica James McKellar en <a href="https://www.researchgate.net/publication/354099656_Social_Relations_and_Everyday_Consumption_Rituals_Barriers_or_Prerequisites_for_Sustainability_Transformation" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un art&iacute;culo</a> publicado en <em>Frontiers in Sociology</em>, estos &ldquo;rituales de consumo cotidianos&rdquo; son formas de afirmar los lazos sociales y de representar la pertenencia al grupo. Pero esa misma l&oacute;gica tambi&eacute;n puede excluir. Seg&uacute;n McKellar, estos rituales crean &ldquo;inclusi&oacute;n para algunos y exclusi&oacute;n para otros&rdquo;, dependiendo de la capacidad de cada uno para afrontar sus exigencias simb&oacute;licas y materiales. Quien no puede seguir el ritmo econ&oacute;mico del grupo corre el riesgo de quedarse fuera, no porque no sea querido, sino porque el afecto &mdash;como tantas otras cosas&mdash; se ha vuelto tambi&eacute;n una experiencia que se compra.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuantos más años pasan, más posibilidades hay de que el nivel adquisitivo se desequilibre</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Estas desigualdades pueden aparecer especialmente en amistades forjadas hace tiempo. &ldquo;Cuantos m&aacute;s a&ntilde;os pasan, m&aacute;s posibilidades hay de que el nivel adquisitivo se desequilibre&rdquo;, opina Adriana, una lucense que lleva varios a&ntilde;os en Madrid. Hace unos meses tuvo que elegir entre mudarse a un piso m&aacute;s grande y en una zona menos ruidosa, o esperar a una de sus compa&ntilde;eras de piso &mdash;una amiga de toda la vida de Lugo, que trabaja en un laboratorio de investigaci&oacute;n&mdash; que no pod&iacute;a permitirse pagar m&aacute;s de lo que ya abonaba cada mes. &ldquo;Creo que, por lo general, hay que intentar ponerse a la altura de quien gana menos&rdquo;, propone.
    </p><p class="article-text">
        Numerosos estudios demuestran que, en realidad, lo habitual es relacionarse con personas de estatus socioecon&oacute;mico similar. Es un fen&oacute;meno conocido como homofilia. Y, seg&uacute;n un informe publicado en <em>American Journal of Sociology</em> en 2006, el nivel de ingresos familiares influye m&aacute;s que la raza en la formaci&oacute;n de amistades en las escuelas.
    </p><p class="article-text">
        Lo contrario &mdash;que personas de distinto nivel socioecon&oacute;mico se relacionen&mdash; tambi&eacute;n sucede y, seg&uacute;n <a href="https://www.bi.team/publications/social-capital-in-the-united-kingdom/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este estudio</a> publicado en marzo, tiene efectos positivos. El an&aacute;lisis de seis mil millones de amistades en Facebook entre 20 millones de adultos brit&aacute;nicos revel&oacute; que los ni&ntilde;os de entornos humildes que crecen en comunidades con v&iacute;nculos entre clases sociales ganan, de media, 5.100 libras m&aacute;s al a&ntilde;o en la edad adulta. Esta &ldquo;conectividad econ&oacute;mica&rdquo;, como la llaman los autores, resulta ser el segundo factor m&aacute;s determinante para ascender en la escala social.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Por qu&eacute; cuesta tanto hablar de dinero?</h2><p class="article-text">
        Emma, una publicista de 29 a&ntilde;os, recuerda cuando era becaria en su empresa y sal&iacute;a con compa&ntilde;eros mucho mayores, que ganaban tres o cuatro veces m&aacute;s que ella. En esas cenas o rondas de cervezas, sol&iacute;an ser ellos quienes pagaban. &ldquo;Me parec&iacute;a lo l&oacute;gico. Incluso forzado, cuando alguien joven con un sueldo &iacute;nfimo se ofrec&iacute;a a pagar. Hay cosas que se saben&rdquo;. Pero esa l&oacute;gica t&aacute;cita del &ldquo;quien m&aacute;s tiene, m&aacute;s pone&rdquo; no siempre se aplica entre amigos, donde hablar de dinero suele estar mal visto.
    </p><p class="article-text">
        Para ella, esa falta de claridad es precisamente el problema. Cree que si en un grupo se pudiera hablar abiertamente de cu&aacute;nto gana cada uno y de lo que est&aacute; dispuesto a gastar, ser&iacute;a m&aacute;s f&aacute;cil organizar planes que no incomoden a nadie. &ldquo;Como si fuera un impuesto progresivo&rdquo;, dice. &ldquo;Si en un Estado no todos contribuyen con la misma cantidad, quiz&aacute; tampoco en un grupo de amigos deber&iacute;a esperarse lo mismo de todos&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Solo el 35 % de los padres habla con frecuencia de dinero con sus hijos y muchos reconocen sentirse incómodos o poco preparados para hacerlo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a &mdash;como en muchos pa&iacute;ses con una fuerte tradici&oacute;n cultural cat&oacute;lica o mediterr&aacute;nea&mdash; hablar abiertamente sobre el dinero suele resultar inc&oacute;modo o incluso tab&uacute;, especialmente en determinados contextos sociales. En 2022, un <a href="https://www.funcas.es/wp-content/uploads/2022/09/Chulia_Garrido_Miyar.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> de Funcas y el Instituto de Estudios Financieros se&ntilde;alaba que solo el 35% de los padres hablaba con frecuencia de dinero con sus hijos, y muchos reconoc&iacute;an sentirse inc&oacute;modos o poco preparados para hacerlo. Hablar del sueldo tambi&eacute;n contin&uacute;a siendo un tab&uacute; arraigado en muchas empresas. Seg&uacute;n esta <a href="https://lewis-communications.prowly.com/240130-el-sueldo-ya-no-es-un-tabu-un-404-de-los-espanoles-saben-lo-que-cobran-sus-companeros-de-trabajo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">encuesta</a>, realizada por SD Worx, en Espa&ntilde;a solo el 40% de los trabajadores sabe lo que ganan sus compa&ntilde;eros.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La educaci&oacute;n financiera en Espa&ntilde;a no ha tenido una presencia expl&iacute;cita en los curr&iacute;culos escolares hasta tiempos muy recientes, cuando ha comenzado a incorporarse de forma transversal en otras asignaturas&rdquo;, afirma Roberto Espa&ntilde;a, jefe de la Divisi&oacute;n de Educaci&oacute;n Financiera del Banco de Espa&ntilde;a. El experto explica que, al igual que ocurr&iacute;a antes con la educaci&oacute;n c&iacute;vica o los primeros auxilios, la formaci&oacute;n financiera se dejaba por completo en manos del &aacute;mbito dom&eacute;stico, aunque en muchos hogares no se hable con total transparencia sobre los recursos de los que dispone la familia. &ldquo;La educaci&oacute;n financiera no consiste solo en adquirir conocimientos sobre el dinero. Es, sobre todo, la adquisici&oacute;n de h&aacute;bitos y comportamientos orientados a una gesti&oacute;n sana y responsable de nuestras finanzas. Somos partidarios de que en el seno de las familias se hable abiertamente sobre el dinero&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; lo que hace falta es mirar hacia otros ecosistemas donde las diferencias econ&oacute;micas no parecen generar tanta incomodidad. &iquest;Cu&aacute;ntas veces hemos visto al s&eacute;quito de un futbolista o un rapero &mdash;ese grupo de amigos de toda la vida que aparece en sus <em>stories</em> en yates, resorts o <em>backstages</em>&mdash; disfrutando del lujo sin aparentes preocupaciones? Mientras exista la desigualdad, tal vez no quede otra que asumirla sin culpa, y dejar que los amigos inviten.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Soufi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/repartimos-cuenta-desigualdad-economica-amigos-arruina-mes-amistad_1_12534419.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 03 Sep 2025 20:21:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Cómo repartimos la cuenta? Cuando la desigualdad económica entre amigos te arruina el mes y la amistad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Dinero,Desigualdad,Desigualdad económica,Empleo,Gentrificación,Relaciones,Amistad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“No es un sitio para mí, me da muchísima vergüenza”: por qué el gimnasio resulta tan hostil para algunas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/no-sitio-da-verguenza-personas-sienten-intimidadas-gimnasio_1_13179924.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1a7aeb62-9eb9-42b1-99c0-6415cc1915c7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“No es un sitio para mí, me da muchísima vergüenza”: por qué el gimnasio resulta tan hostil para algunas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Copan cada vez más las ciudades, pero las dinámicas que imperan en muchos de ellos, siendo espacios eminentemente masculinizados y enfocados en el alcance de un determinado tipo de cuerpos, hacen que no todo el mundo se sienta a gusto</p><p class="subtitle">Cuando hacer ejercicio se convierte en una adicción: "Es fácil ocultarlo porque estás tonificada y con un aspecto estupendo"</p></div><p class="article-text">
        Salas rodeadas de espejos, din&aacute;micas m&aacute;s orientadas a tonificar el cuerpo y alcanzar metas de peso que a mantenerse saludable, el sonido exacerbado de alguien que se ha pasado levantando pesas... La realidad que se vive en muchos gimnasios, cada vez m&aacute;s presentes en los barrios de todo el pa&iacute;s y con socios m&aacute;s y m&aacute;s j&oacute;venes, hace que estos no se perciban siempre como espacios agradables. Con el verano a la vuelta de la esquina y el n&uacute;mero de inscripciones creciendo, nos paramos a observar un fen&oacute;meno de nombre ingl&eacute;s que recoge una sensaci&oacute;n universal: <em>gymtimidation,</em> la inseguridad o ansiedad que muchas personas experimentan por miedo a sentirse juzgadas por su apariencia f&iacute;sica, su estado de forma o experiencia en el gimnasio. &iquest;Por qu&eacute; se puede crear esta aversi&oacute;n? 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;He observado que, desde hace unos a&ntilde;os para ac&aacute;, s&iacute; hay m&aacute;s diversidad de cuerpos en los gimnasios y espacio para las mujeres&rdquo;, adelanta In&eacute;s Arroyo, vocal de la secci&oacute;n de Psicolog&iacute;a de las Mujeres, G&eacute;neros y Diversidades del Col.legi Oficial de Psicologia de Catalunya. De todas formas, la segregaci&oacute;n en el uso de estos lugares sigue presente, algo que remite a lo que sucede en los patios del colegio. Mientras que en aquagym la mayor&iacute;a de la participaci&oacute;n est&aacute; en las mujeres, en zonas de entrenamiento como el peso libre predominan los hombres.
    </p><p class="article-text">
        La experta recalca que el fen&oacute;meno en torno al gimnasio bebe en gran medida de &ldquo;un culto al cuerpo ligado a lo superficial, a la est&eacute;tica&rdquo;, mientras se dejan de lado otros &ldquo;vac&iacute;os internos que a lo mejor tambi&eacute;n existen&rdquo;. &ldquo;En un mundo con mucha incertidumbre, nos acogemos al control de algo que puede ser m&aacute;s superficial&rdquo;, explica la psic&oacute;loga mientras liga esta postura a otras medidas tambi&eacute;n de m&aacute;s o menos f&aacute;cil alcance, como el control de la alimentaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        De esta forma, aquellas personas que se salen de la norma, o que simplemente no quieren seguir el camino marcado por las &uacute;ltimas tendencias, sienten cierta reticencia a la hora de entrenar en un gimnasio. &ldquo;Lo primero que se ve en ellos es el cuerpo, y no todas las personas est&aacute;n a gusto con el suyo. En un gimnasio se ve una exageraci&oacute;n de los estereotipos habituales&rdquo;, concede Arroyo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo primero que se ve en ellos es el cuerpo, y no todas las personas están a gusto con el suyo. En un gimnasio se ve una exageración de los estereotipos habituales</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Inés Arroyo</span>
                                        <span>—</span> Col.legi Oficial de Psicologia de Catalunya
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">En busca de un espacio acogedor</h2><p class="article-text">
        En ocasiones, la cuesti&oacute;n no es f&aacute;cil de explicar. Paula Garc&iacute;a, enfermera de salud mental en Bilbao, siempre ha sentido rechazo hacia estos espacios: &ldquo;He intentado ir dos veces con la idea de estar m&aacute;s sana, encontrarme mejor, pero no es un sitio para m&iacute;. Me da much&iacute;sima verg&uuml;enza&rdquo;, se&ntilde;ala a sus 29 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        En su caso, le persigue la idea de que los dem&aacute;s deportistas puedan pensar de ella que no hace bien los ejercicios o utiliza mal las m&aacute;quinas. &ldquo;Me apuntaba a clases grupales porque ah&iacute; se difumina m&aacute;s la mirada. Quiz&aacute; yo tambi&eacute;n deber&iacute;a deshacerme de la idea de que todos me miran, porque luego cada uno va a lo suyo&rdquo;, acepta. Sin embargo, esa sensaci&oacute;n que describe es com&uacute;n entre sus amistades: &ldquo;Cuando hablo de estas cosas, mis amigas saben a lo que me refiero&rdquo;, comenta. Como soluci&oacute;n, m&aacute;s all&aacute; de los gimnasios exclusivos para mujeres, Garc&iacute;a ha considerado acudir a gimnasios m&aacute;s peque&ntilde;os, de barrio y no sujetos a franquicias, para encontrar una atenci&oacute;n algo m&aacute;s personalizada y acogedora.
    </p><h2 class="article-text">Rendimiento y &eacute;xito en el gimnasio</h2><p class="article-text">
        Mar&iacute;a Perrino es doctora en Ciencias de la Actividad F&iacute;sica y del Deporte, presidenta del comit&eacute; de investigaci&oacute;n de Sociolog&iacute;a del Deporte de la Federaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Sociolog&iacute;a y ha trabajado durante una d&eacute;cada como instructora <em>fitness:</em> &ldquo;En los gimnasios convergen muchas personas. Es un espacio de socializaci&oacute;n en el que cada uno de los espacios se percibe de forma diferente por el tipo de usuario&rdquo;. El perfil de usuario no es el mismo en la zona de cardio o en la de peso libre que en la sala de actividades dirigidas o grupales.
    </p><p class="article-text">
        Esta profesora de la Universidad de Le&oacute;n esgrime que la idea de &eacute;xito imperante golpea tambi&eacute;n en estos espacios: &ldquo;Vivimos en una &eacute;poca en la que se valora la disciplina y la constancia. La gente liga hacer un tipo de entrenamiento con conseguir un determinado cuerpo, y eso no es sencillo para nadie, mucho menos para las diversidades, aunque sea lo que se entienda por &eacute;xito&rdquo;.
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                    alt="“Tiene que primar la salud, no la estética. Además, las directivas de los centros podrían impulsar actividades más sociales con los socios y socias, el poder compartir otro tipo de experiencias juntos”."
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            <span class="title">
                “Tiene que primar la salud, no la estética. Además, las directivas de los centros podrían impulsar actividades más sociales con los socios y socias, el poder compartir otro tipo de experiencias juntos”.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Bajar de peso a toda costa</h2><p class="article-text">
        En cuanto a las mujeres, el estereotipo ha cambiado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Si ven&iacute;amos de un canon que marcaba cuerpos delgados y que destinaba el ejercicio de fuerza a los hombres, ahora vemos c&oacute;mo &ndash;a pesar de que el <a href="https://www.eldiario.es/era/eterno-retorno-culto-delgadez-extrema_129_10572891.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">culto a la delgadez extrema</a> persiste, como apunta Perrino: &ldquo;El cuerpo normativo y deseable para la mujer vuelve a ser el delgado&ndash; han ganado presencia los cuerpos femeninos <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/conquista-musculo-mujeres-levantan-pesas_1_12291454.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&aacute;s musculados</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No obstante, la venezolana Aglaia Berlutti, que firma el texto <em>El derecho a entrenar sin miedo: unas reflexiones sobre la cultura violenta en el entrenamiento deportivo</em>, publicado en <a href="http://feminismoinc.org" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">feminismoinc.org</a>, relata a elDiario.es el conflicto que nace cuando muchas mujeres se ven atra&iacute;das por estos espacios como destino final en el que alcanzar una bajada de peso a toda costa. &ldquo;Quieren estabilizar su autoestima de una u otra manera y tambi&eacute;n corregir problemas de autoimagen. Eso provoca que deje de importar si ese esfuerzo implica dolor, lesiones o jornadas extenuantes&rdquo;, subraya.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Vivimos en una época en la que se valora la disciplina y la constancia. La gente liga hacer un tipo de entrenamiento con conseguir un determinado cuerpo, y eso no es sencillo para nadie, mucho menos para las diversidades, aunque sea lo que se entienda por éxito</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">María Perrino</span>
                                        <span>—</span> presidenta del comité de investigación de Sociología del Deporte (FES)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A sus 42 a&ntilde;os, Berlutti piensa que la exigencia est&eacute;tica es tan fuerte que cualquier persona la puede llegar a asumir como un deber y una obligaci&oacute;n. &ldquo;Muy poca gente se asesora bien antes de ir a un gimnasio sobre qu&eacute; necesita realmente para estar saludable antes que delgado. Pero ellos son v&iacute;ctimas, es el sistema el que los impulsa a eso&rdquo;, asume.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta din&aacute;mica, se&ntilde;ala, afecta mucho m&aacute;s a las mujeres: &ldquo;Esa necesidad de que todos nos veamos exactamente igual hace que los ambientes y los gimnasios sean sumamente agresivos, y no solamente agresivos, sino tambi&eacute;n violentos y desagradables&rdquo;, concluye.
    </p><p class="article-text">
        La experiencia de Diego Loeches en los gimnasios ha sido algo ambivalente. Como persona que sufre sobrepeso, destaca que nunca ha tenido miedo a la mirada de terceros en este tipo de espacios. Es m&aacute;s, apunta que siempre que ha acudido a alguno le han tratado con el mismo respeto. Sin embargo, ha apreciado algunos comentarios directamente ligados a su figura: &ldquo;Yo peso 115 kilos y a veces me han propuesto ejercicios directamente para bajar de peso. Eso puede generar estr&eacute;s porque a lo mejor no acudo con esa intenci&oacute;n&rdquo;, comenta este inform&aacute;tico de 41 a&ntilde;os vecino de Alcal&aacute; de Henares (Madrid).
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Yo peso 115 kilos y a veces me han propuesto ejercicios directamente para bajar de peso. Eso puede generar estrés porque a lo mejor no acudo con esa intención</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Diego Loeches</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">La insatisfacci&oacute;n que va al cuerpo</h2><p class="article-text">
        Perrino, soci&oacute;loga del deporte, pregunta habitualmente en sus clases cu&aacute;nta gente practica ejercicio. Hace a&ntilde;os, la mayor&iacute;a estaban federados en alg&uacute;n deporte. A d&iacute;a de hoy, la mayor&iacute;a va al gimnasio. &ldquo;Es la <a href="https://www.eldiario.es/era/mejor-version-desarrollo-personal_1_10862658.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sociedad del hiperrendimiento</a> que empezamos a ver en todos los sitios&rdquo;, puntualiza.
    </p><p class="article-text">
        Le sigue Mario Jordi S&aacute;nchez, profesor titular del departamento de Antropolog&iacute;a Social, Psicolog&iacute;a B&aacute;sica y Salud P&uacute;blica de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla. A ojos de este experto, partimos de una sociedad donde se vive con &ldquo;mucha insatisfacci&oacute;n, que se deposita en el cuerpo&rdquo;. Seg&uacute;n dice, los gimnasios son f&aacute;bricas de fracaso: &ldquo;Lo que quieren es vender un cuerpo con una l&oacute;gica de usar y tirar, con un modelo de imagen corporal que nadie alcanza&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El antrop&oacute;logo se&ntilde;ala que los gimnasios son lugares altamente masculinizados dentro de un modelo de masculinidad apegado a una fuerza y movimientos &ldquo;muy primarios&rdquo;. Una posible soluci&oacute;n para atajar el problema, al menos para las mujeres, es la existencia de gimnasios exclusivos para ellas. &ldquo;El mercado busca adaptarse a ello&rdquo;, remata.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Venden un cuerpo con una lógica de usar y tirar, con un modelo de imagen corporal que nadie alcanza</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Mario Jordi Sánchez</span>
                                        <span>—</span>  profesor de Antropología Social, Psicología Básica y Salud Pública (UPO)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        De cara a otro tipo de cuerpos no normativos, Perrino propone que la labor recaiga en los profesionales que trabajan en los gimnasios. &ldquo;Tiene que primar la salud, no la est&eacute;tica. Adem&aacute;s, las directivas de los centros podr&iacute;an impulsar actividades m&aacute;s sociales con los socios y socias, el poder compartir otro tipo de experiencias juntos&rdquo;, desarrolla. As&iacute;, quiz&aacute;, se podr&iacute;a diluir esa mirada invisible pero palpable que causa aversi&oacute;n a tantas personas que piensan ir a un gimnasio.
    </p><h2 class="article-text">Educar en la diversidad</h2><p class="article-text">
        De todas formas, trabajar desde la ra&iacute;z suele ser una de las mejores soluciones, sobre todo a largo plazo. Es lo que hace Adri&aacute;n Vaquerizo, entrenador personal durante diez a&ntilde;os y actualmente profesor de Educaci&oacute;n F&iacute;sica afincado en Azuqueca de Henares (Guadalajara). &ldquo;Antes la gimnasia era mucho m&aacute;s militar: ahora se ha cambiado la concepci&oacute;n. Intentamos fomentar los deportes en equipo para impulsar la interacci&oacute;n entre el alumnado, que nadie se sienta fuera de lugar&rdquo;, expresa.
    </p><p class="article-text">
        Este docente asegura que la verg&uuml;enza persiste, sobre todo en las chicas y aquellos cuerpos no hegem&oacute;nicos. &ldquo;Esto responde a una posible baja autoestima en ellas, pero pienso que los chicos tambi&eacute;n la pueden sufrir, aunque no lo digan por no mostrar debilidad&rdquo;, opina. Por eso, Vaquerizo intenta que en sus clases la juventud aprenda que el deporte es salud, y la salud no siempre est&aacute; asociada a una determinada est&eacute;tica. &ldquo;Cada persona tiene sus propias facultades y capacidades f&iacute;sicas. Desde las aulas tenemos que hacer ver que eso no es motivo de discriminaci&oacute;n ninguna. As&iacute; lograremos que cuando crezcan no sientan miedo al acudir a un gimnasio&rdquo;, finaliza.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guillermo Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/no-sitio-da-verguenza-personas-sienten-intimidadas-gimnasio_1_13179924.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 Apr 2026 19:43:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“No es un sitio para mí, me da muchísima vergüenza”: por qué el gimnasio resulta tan hostil para algunas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Bienestar,Gimnasios,Salud,Ejercicio físico]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Parece que si no estamos siempre a tope, nos pasa algo malo”: así viven las personas introvertidas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/parece-si-no-tope-pasa-malo-viven-personas-introvertidas_1_13243281.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2d529442-416a-496c-90bb-ee0b694dbe4f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Parece que si no estamos siempre a tope, nos pasa algo malo”: así viven las personas introvertidas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Confundir timidez con introversión es un error muy frecuente en la sociedad que los expertos achacan a que la palabra que se usa como antítesis es extrovertido: “El tímido tiene miedo o es inseguro y el introvertido no es ni una cosa ni la otra"</p><p class="subtitle">Amigas que vivan cerca: cómo nos cambia la vida compartir lo cotidiano</p></div><p class="article-text">
        El ritmo de vida de Manuel es todo lo calmado que la sociedad le permite. Le gusta pasar tiempo en su casa a solas, detesta las aglomeraciones que se pueden dar en bares o macrofestivales y prefiere relacionarse con dos o tres personas a la vez como m&aacute;ximo. Adem&aacute;s, si socializa durante un tiempo prolongado, luego necesita volver a su soledad para recuperarse. &ldquo;Es como si mi cabeza no diese m&aacute;s de s&iacute;&rdquo;, dice a elDiario.es. Estas caracter&iacute;sticas le definen como introvertido, algo que identific&oacute; cuando ya estaba en la universidad. De ni&ntilde;o o adolescente ya notaba que era menos sociable que el resto, pero el adjetivo que le adjudicaban era &ldquo;rarito&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cuando era ni&ntilde;o, Jes&uacute;s prefer&iacute;a jugar en grupos reducidos o solo con sus mejores amigos aunque realmente lo que prefer&iacute;a era que le dejasen &ldquo;leer tranquilo&rdquo;. &ldquo;Con los a&ntilde;os me di cuenta de que en realidad era bastante sociable, con facilidad para hacer amigos, conocer gente y moverme en grupos grandes. No sufro cuando tengo que socializar&rdquo;, comenta. Pero hay una parte de esa introversi&oacute;n que permanece: no le importa estar solo y ya ha perdido ese FOMO propio de la adolescencia que le forzaba a salir de casa y relacionarse de forma expansiva para no sentirse marginado. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que les ocurre a Manuel y a Jes&uacute;s es un rasgo de personalidad, no es ning&uacute;n trastorno. Solo lo ser&iacute;a si les impidiese llevar una existencia funcional, que no es el caso. Sylvie P&eacute;rez, profesora colaboradora de los Estudios de Psicolog&iacute;a y Ciencias de la Educaci&oacute;n en la Universidad Oberta de Catalunya (UOC), desarrolla que &ldquo;la persona introvertida, como rasgo de personalidad, es feliz, est&aacute; tranquila y se siente equilibrada con bajos niveles de estimulaci&oacute;n o interacci&oacute;n social&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Roberto se identifica como un individuo introvertido porque prefiere estar m&aacute;s tiempo en soledad que acompa&ntilde;ado, lo que no significa que no le guste juntarse con otros. Un d&iacute;a su pareja le defini&oacute; como t&iacute;mido, pero &eacute;l no considera que lo sea. De hecho, cree que ella es m&aacute;s t&iacute;mida que &eacute;l aunque sea m&aacute;s sociable. &ldquo;Yo hago amigos muy f&aacute;cilmente solo que no me gusta estar constantemente rodeado&rdquo;, afirma. Lo mismo le ocurre a Maru: &ldquo;Soy bastante sociable, trabajo con muchas personas, tengo muchos amigos y quienes me conocen seguramente dir&iacute;an que soy simp&aacute;tica. Pero la verdad es que cuando interact&uacute;o mucho o durante demasiado tiempo, necesito quedarme a solas&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La persona introvertida, como rasgo de personalidad, es feliz, está tranquila y se siente equilibrada con bajos niveles de estimulación o interacción social</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Sylvie Pérez</span>
                                        <span>—</span> profesora de Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación en UOC
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Confundir timidez con introversi&oacute;n es un error muy frecuente en la sociedad. Sylvie P&eacute;rez lo achaca a que la palabra que se usa como ant&iacute;tesis de t&iacute;mido es extrovertido, al igual que para introvertido. &ldquo;T&uacute; puedes ser introvertido y no ser t&iacute;mido. El t&iacute;mido tiene miedo o es inseguro y el introvertido no es ni una cosa ni la otra&rdquo;, explica. Por supuesto, alguien puede ser las dos cosas como le ocurre a Jes&uacute;s, aunque con el tiempo ha conseguido atenuar la incomodidad que le pueden suponer ciertas situaciones. &ldquo;He aprendido a comportarme sin timidez, a hablar en p&uacute;blico y a dirigirme a desconocidos. S&iacute; conservo algunos ramalazos de timidez: me pongo rojo con facilidad cuando hablan de m&iacute;, hay conversaciones que aplazo innecesariamente y situaciones que se me hacen bola&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga general sanitaria y forense especializada en el &aacute;mbito de la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica&nbsp;Laia Sabat&eacute;, coincide con su colega en que se tiende a pensar que timidez, introversi&oacute;n e incluso verg&uuml;enza son lo mismo. &ldquo;Se pueden dar las tres cosas a la vez y normalmente solemos confundir una con otra. Para m&iacute; lo importante no es tanto ponerle nombre a estos tres factores sino que cuando nos sintamos inseguros o inc&oacute;modos, podamos revisar qu&eacute; es lo que nos est&aacute; haciendo sentir as&iacute; y qu&eacute; necesitamos. Sin la necesidad de etiquetarnos en exceso&rdquo;, diserta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, destaca que &ldquo;depende de la historia de vida de cada uno, de lo que haya vivido y de c&oacute;mo se haya aprendido o no a regular emocionalmente&rdquo;. Por ejemplo, Jes&uacute;s explica que &eacute;l ha tenido suerte en su entorno personal y laboral. &ldquo;Creo que lo pasar&iacute;a mal si trabajara en contextos m&aacute;s agresivos o competitivos, o que me impidieran &lsquo;retraerme&rsquo; de vez en cuando&rdquo;, apunta y recuerda que una amiga le cont&oacute; una experiencia traum&aacute;tica relacionada con este tema. Ella trabajaba en una consultora que organiz&oacute; una barbacoa para fomentar el<em> </em><a href="https://www.eldiario.es/era/offboarding-team-building-lenguaje-laboral-pervertido-eufemismos_1_10736202.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>team building</em></a> y lo pas&oacute; fatal por tener que participar en dicho evento. Al d&iacute;a siguiente, su jefa le recrimin&oacute; que &ldquo;no se hubiera puesto un bikini, que hubiera bebido poco y que no hubiera &lsquo;bajado la guardia&rsquo;. Le dijo que ese car&aacute;cter reservado indicaba que no se sent&iacute;a plenamente c&oacute;moda en su trabajo y con su equipo&rdquo;, cuenta Jes&uacute;s y manifiesta que &eacute;l no habr&iacute;a durado en ese entorno &ldquo;ni cinco minutos&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando interactúo mucho o durante demasiado tiempo, necesito quedarme a solas</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">La gente s&iacute; cambia (aunque sea un poco)</h2><p class="article-text">
        Manuel s&iacute; ha notado que desde que trabaja en casa su tendencia a la introversi&oacute;n se ha agudizado. Durante su &eacute;poca de estudiante y despu&eacute;s en los diversos trabajos &lsquo;de oficina&rsquo; que desempe&ntilde;&oacute; tuvo que hablar con otros cada d&iacute;a: &ldquo;He trabajado muchos a&ntilde;os de teleoperador, por ejemplo, que supone estar ocho horas diarias hablando con desconocidos&rdquo;. Pero el teletrabajo le ha librado de esa obligaci&oacute;n: &ldquo;La cosa ha ido a m&aacute;s y ahora me da pereza (o incluso agobio) cosas que antes s&iacute; hac&iacute;a sin problemas, como ir al Rastro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para Roberto, los a&ntilde;os influyen en este rasgo de personalidad en concreto: &ldquo;Con la edad tambi&eacute;n creo que seleccionas m&aacute;s d&oacute;nde, con qui&eacute;n y para qu&eacute; socializas&rdquo;. Una opini&oacute;n que Elena comparte, aunque con matices: &ldquo;Si me hubieses preguntado hace 20 a&ntilde;os que me considero introvertida o extrovertida, te hubiese dicho que totalmente extrovertida. Pero era otra &eacute;poca, no est&aacute;bamos todo el rato conectados, no ten&iacute;amos esa sensaci&oacute;n de tener que estar disponibles siempre que causa que mucha gente ya no pueda m&aacute;s&rdquo;. Ella considera que est&aacute; en ese colectivo que, depende del d&iacute;a, necesita permanecer a solas sin que eso signifique necesariamente que se considere introvertida.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a la edad, Sylvie P&eacute;rez apunta que &ldquo;las dimensiones de la personalidad se van construyendo a medida que nos vamos haciendo mayores. Normalmente, un joven que no tiene del todo madurado el sistema frontal del cerebro, que tiene muchas experiencias todav&iacute;a por vivir, tiende a ser m&aacute;s extrovertido o a tener menos conciencia de peligro, a ser m&aacute;s impulsivo&rdquo;. De esta manera, &ldquo;la mayor&iacute;a de la gente de mediana edad ha aprendido un poco a ser m&aacute;s prudente, ya le han pasado cosas. Aunque siempre tendemos m&aacute;s a un lado o a otro&rdquo;, arguye.
    </p><p class="article-text">
        Sabat&eacute; coincide con Elena en que el ritmo fren&eacute;tico de la cotidianidad que ha impuesto el turbocapitalismo puede influir en los rasgos de la personalidad. &ldquo;Vivimos un momento muy estimulante: redes, inmediatez, autoexigencia, presi&oacute;n social&hellip; todo esto nos hace ir a un ritmo muy r&aacute;pido y a veces tenemos demasiados est&iacute;mulos cerca. Para quienes tienen esta tendencia a la introversi&oacute;n, supone a veces un esfuerzo doble poder regularse, ya que la sociedad nos lleva a mostrarnos demasiado hacia fuera&rdquo;. Esta interacci&oacute;n constante y no siempre deseada, tambi&eacute;n puede reducir el tiempo disponible para estar a solas, aunque la especialista remarca que: &ldquo;Depende del momento vital, el contexto y de cada cual&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En general, a las y los entrevistados tener una personalidad introvertida no les ha tra&iacute;do problemas (o no demasiados) ni en su &aacute;mbito personal ni en el laboral. De hecho, Maru considera que el tiempo que pasa a solas &ldquo;son los momentos de m&aacute;s creatividad, profundidad y calma en general, en los que proceso todo lo que voy viviendo&rdquo;. Manuel tampoco ha sentido que ser como es le haya perjudicado en ninguno de los dos aspectos, aunque s&iacute; cree que se puede haber perdido experiencias que podr&iacute;a haber disfrutado. &ldquo;Quedarse en casa est&aacute; muy bien, pero otras cosas quiz&aacute; tambi&eacute;n. No se puede tener todo. Quiz&aacute; si pudiese conseguir que todo el mundo se quedase en casa cuando yo quiero hacer algo fuera de ella, pero no creo que est&eacute;n por la labor&rdquo;, ironiza.
    </p><p class="article-text">
        Para Sylvie P&eacute;rez, en la sociedad hay cierta desconfianza ante la introversi&oacute;n en comparaci&oacute;n con la extroversi&oacute;n. Sobre todo por la confusi&oacute;n entre el primer t&eacute;rmino y la timidez. &ldquo;Normalmente la introversi&oacute;n va asociada a ser inseguro, reservado, selectivo. Y se puede pensar que alguien as&iacute; tendr&aacute; algo que esconder o le cuesta demasiado socializar. Mientras que identificamos la extroversi&oacute;n, la capacidad de hablar con los dem&aacute;s, con sentirse seguro&rdquo;, desgrana y discurre que &ldquo;interpretamos el silencio como problema, simplificamos mucho&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Vivimos un momento muy estimulante (...) Para quienes tienen tendencia a la introversión, supone a veces un esfuerzo doble poder regularse; la sociedad nos lleva a mostrarnos demasiado hacia fuera</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Laia Sabaté</span>
                                        <span>—</span> psicóloga general sanitaria y forense
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La opini&oacute;n de Sabat&eacute; va en la misma l&iacute;nea ya que piensa que la gente con este rasgo de personalidad puede sentirse m&aacute;s cansada: &ldquo;Parece que si no mantenemos siempre una energ&iacute;a social a tope, con ganas de recibir muchos est&iacute;mulos a la vez, nos pasa algo malo&rdquo;. Sin embargo, P&eacute;rez ha detectado un cambio: &ldquo;Hay bastantes personas que se van situando un poco en ir despacio, en procesar las cosas. Ponen sus cuentas en las redes sociales como privadas o se apuntan a los movimientos como el <em>slow food&rdquo;.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        Para Manuel, ser introvertido es m&aacute;s dif&iacute;cil que ser extrovertido &ldquo;pero es mucho m&aacute;s f&aacute;cil ahora que hace diez o veinte a&ntilde;os&rdquo;. &ldquo;Ahora todo el mundo ha aprendido a base de memes en internet que existe gente a la que no le gusta estar en grupos grandes, hacer planes multitudinarios y entienden que estar en casa solo no es tan raro&rdquo;, concreta. Jes&uacute;s cree que &ldquo;los modelos de conducta son mayoritariamente extrovertidos. Se valora la espontaneidad, el impulso, el expresarse sin cortapisas o sin pensarlo dos veces. Pero eso no es una novedad, siempre ha sido as&iacute;&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Coincide con Manuel en que la tecnolog&iacute;a ha sido una ayuda porque &ldquo;hay formas de comunicaci&oacute;n menos invasivas <a href="https://www.eldiario.es/era/llamar-superinvasivo-generacion-zeta-telefono-mensajes_1_10452431.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">(escribir un mensaje en vez de llamar)</a> y desde la pandemia existen reductos de soledad socialmente aceptados. Incluso las redes permiten visibilizar otra forma de relacionarse y ya no imponen una &uacute;nica manera de socializar&rdquo;. &ldquo;Creo que hoy ser introvertido est&aacute; m&aacute;s aceptado que hace a&ntilde;os, cuando el &uacute;nico modelo aspiracional era ser el rey del gallinero&rdquo;, concluye.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/parece-si-no-tope-pasa-malo-viven-personas-introvertidas_1_13243281.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 24 May 2026 19:52:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Parece que si no estamos siempre a tope, nos pasa algo malo”: así viven las personas introvertidas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Bienestar emocional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando la burocracia después de una muerte no te deja vivir tu duelo en paz]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/burocracia-despues-muerte-no-deja-vivir-duelo-paz_1_12958951.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/98a29e1d-9938-4ac2-90a5-8c5fbbdbcbfc_16-9-discover-aspect-ratio_default_1135686.jpg" width="2994" height="1684" alt="Cuando la burocracia después de una muerte no te deja vivir tu duelo en paz"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El fallecimiento de un familiar da lugar a un laberinto de trámites largos, complejos y costosos que a veces dificultan responder a las necesidades emocionales del duelo
</p><p class="subtitle">“Lo venden todo como trauma”: cómo nuestro dolor emocional se convirtió en producto</p></div><p class="article-text">
        Irene perdi&oacute; a su padre a finales de 2023. M&aacute;s de dos a&ntilde;os despu&eacute;s, a&uacute;n no ha conseguido acabar con toda la burocracia que toca resolver cuando muere un familiar cercano. Tener que dedicar tanto tiempo y esfuerzo a los papeles le ha dificultado la gesti&oacute;n emocional que requiere un proceso de duelo: &ldquo;Lo he bloqueado mucho. He sentido que lo ten&iacute;a que posponer. Ha sido muy dif&iacute;cil compatibilizar el proceso de la herencia con atravesar la tristeza o todos los sentimientos que te vienen con el duelo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para ella, es dif&iacute;cil separar el recuerdo de su padre de las dificultades burocr&aacute;ticas. &ldquo;A d&iacute;a de hoy, todav&iacute;a no he podido empezar un proceso de duelo sin que est&eacute; asociado a la herencia. Cuando pienso en mi padre, muchas veces los pensamientos derivan hacia las cosas que tengo pendientes de resolver&rdquo;, relata Irene,<strong> </strong>que no se llama as&iacute; pero prefiere no dar su nombre real.
    </p><p class="article-text">
        Tras un fallecimiento, se abre un complejo horizonte de tr&aacute;mites en diferentes ventanillas y con distintos plazos. Primero hay que solicitar el certificado de defunci&oacute;n. Luego toca esperar quince d&iacute;as para pedir el de &uacute;ltimas voluntades y el de seguros de vida en el Ministerio de Justicia. Si no hay testamento, se debe tramitar la declaraci&oacute;n de herederos. A partir de ah&iacute;, acreditar las propiedades y deudas de la persona fallecida y tramitar la aceptaci&oacute;n o la renuncia a la herencia. Sin olvidarse de pagar los impuestos, de cambiar el titular en los registros, en los bancos o en la DGT y de dar de baja el tel&eacute;fono o la luz.
    </p><p class="article-text">
        En todo ese laberinto pueden surgir &ldquo;innumerables&rdquo; dificultades, seg&uacute;n explica la abogada especializada en herencias Ana Garc&iacute;a Peralta, directora del despacho <a href="https://www.allendeabogados.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Allende Abogados</a>. Una de ellas es la falta de testamento, que puede suponer una primera &ldquo;piedra en el camino&rdquo; porque ralentiza el proceso. Otra puede ser el conflicto entre los herederos: &ldquo;Con que uno de ellos no quiera firmar, no aparezca o no est&eacute; de acuerdo, ya hay que ir a la v&iacute;a judicial&rdquo;, apunta. Tambi&eacute;n menciona los problemas para localizar ciertos bienes o incluso a herederos desaparecidos. Y a&ntilde;ade las dificultades con los impuestos, de los que a veces hay que hacerse cargo incluso antes de tener claro el reparto de la herencia: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; parte tengo que pagar yo de los impuestos si no me hablo con mi hermano?&rdquo;, ejemplifica la jurista.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A día de hoy, todavía no he podido empezar un proceso de duelo sin que esté asociado a la herencia. Cuando pienso en mi padre, muchas veces los pensamientos derivan hacia las cosas que tengo pendientes de resolver</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Irene</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En el caso de Irene, se han juntado varios de esos obst&aacute;culos. &ldquo;Mi herencia fue enrevesada, no tanto por la cantidad de bienes, que no es el caso, sino por cosas diferentes&rdquo;, explica. Y detalla algunas de esas dificultades: &ldquo;Era una herencia en una comunidad aut&oacute;noma diferente a la m&iacute;a. Mi padre no dej&oacute; cerrado nada, entonces tuve que empezar desde cero. Y a eso se sum&oacute; la falta de colaboraci&oacute;n de mi familia paterna y que el asesoramiento legal del despacho de abogados que contrat&eacute; no fue el ideal&rdquo;. Su proceso, adem&aacute;s, se complic&oacute; porque ten&iacute;a &ldquo;mucho desconocimiento&rdquo; sobre la econom&iacute;a de su familiar. &ldquo;Tuve que hacer tr&aacute;mites extra para averiguar la situaci&oacute;n de mi padre respecto a deudas. Ten&iacute;a mucho miedo a las posibles sorpresas que nos pod&iacute;amos llevar&rdquo;, cuenta.
    </p><h2 class="article-text">Procesos de a&ntilde;os y de miles de euros</h2><p class="article-text">
        &Aacute;lvaro ten&iacute;a 24 a&ntilde;os cuando su padre muri&oacute;. Recuerda que, ya unos d&iacute;as antes, mientras recib&iacute;a cuidados paliativos en su casa, una m&eacute;dica les dijo: &ldquo;Bajad a la farmacia a por un acta de defunci&oacute;n por si se muere esta noche&rdquo;. &ldquo;Yo ni sab&iacute;a que exist&iacute;a eso&rdquo;, se&ntilde;ala. Fue su primer contacto con una burocracia que, siete a&ntilde;os despu&eacute;s, describe como &ldquo;una barbaridad de tr&aacute;mites que se alargan un mont&oacute;n en el tiempo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No le parece un proceso f&aacute;cil: &ldquo;Para empezar, no sabes cu&aacute;ntos tr&aacute;mites tienes que hacer ni cu&aacute;les son. Acabas busc&aacute;ndote la vida en Internet, nadie te dice en el hospital o en el tanatorio o donde sea: esto es todo lo que tienes que hacer&rdquo;. Lo define como &ldquo;un jard&iacute;n&rdquo; en el que &ldquo;no entiendes lo que te est&aacute;n pidiendo en cada tr&aacute;mite&rdquo;. &ldquo;Te mencionan impuestos, cosas que no sabes lo que son, modelos que no sabes que existen, te piden informaci&oacute;n de tu padre que no sabes d&oacute;nde est&aacute;&hellip;&rdquo;, enumera.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Según la abogada Ana García Peralta, la duración de estos procesos varía mucho según el caso: de unos pocos meses &#039;si todo va bien&#039;, &#039;hasta 15 años si nos metemos en procedimientos judiciales</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &Aacute;lvaro y su familia tardaron unos dos a&ntilde;os en resolver todo el papeleo.<strong> </strong>Seg&uacute;n la abogada Garc&iacute;a Peralta, la duraci&oacute;n de estos procesos var&iacute;a mucho seg&uacute;n el caso: de unos pocos meses &ldquo;si todo va bien&rdquo;, &ldquo;hasta 15 a&ntilde;os si nos metemos en procedimientos judiciales&rdquo;. En cuanto al coste del procedimiento, tambi&eacute;n cambia mucho, y depende, entre otras cosas, del volumen de los bienes a heredar. Pero supone &ldquo;miles de euros casi siempre&rdquo;, apunta la jurista. Precisa que solo la escritura notarial de adjudicaci&oacute;n de la herencia ya puede costar entre 300 y 500 euros.
    </p><p class="article-text">
        Las familias que tienen m&aacute;s recursos se pueden permitir contratar a un abogado o abogada que facilite los tr&aacute;mites. No fue el caso de &Aacute;lvaro: &ldquo;Lo hice todo yo solo. Quien tiene dinero lo delega en quien sea y listo, pero quien no, tiene que buscarse la vida y hacerlo por su cuenta. Es un dolor de cabeza m&aacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga especializada en duelo <a href="https://vidayperdida.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bel&eacute;n Tarrat</a>, cofundadora del espacio Vida y P&eacute;rdida, explica que los procesos emocionales tras un fallecimiento no se viven igual en funci&oacute;n de c&oacute;mo se produce la muerte y de las circunstancias socioecon&oacute;micas: &ldquo;El contexto y c&oacute;mo est&aacute; organizada la sociedad a veces a&ntilde;ade sufrimiento. Si no tengo los recursos econ&oacute;micos suficientes, quiz&aacute; no puedo darle espacio a mi duelo porque por ejemplo me tengo que poner a trabajar enseguida o tengo que pagar gastos extra&rdquo;. Esas carencias materiales tienen un impacto emocional: &ldquo;Cualquier cosa que nos genere un estr&eacute;s no nos va a dejar centrarnos en nuestro proceso de duelo. Sumas piedras a la mochila&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cualquier cosa que nos genere un estrés no nos va a dejar centrarnos en nuestro proceso de duelo. Sumas piedras a la mochila</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Belén Tarrat</span>
                                        <span>—</span> psicóloga especializada en duelo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Un sufrimiento a&ntilde;adido al que supone perder a alguien</h2><p class="article-text">
        Independientemente de la situaci&oacute;n econ&oacute;mica, los tr&aacute;mites administrativos suelen ser un obst&aacute;culo para el duelo, que es un momento en el que la persona &ldquo;necesita escucharse y permitirse&rdquo;, indica Tarrat. &ldquo;Cuando est&aacute;s en todo este proceso de papeleos, no te est&aacute;s escuchando y permitiendo: est&aacute;s escuchando lo que la administraci&oacute;n quiere de ti&rdquo;, contrasta.
    </p><p class="article-text">
        La experiencia de &Aacute;lvaro confirma esa dificultad. &ldquo;Hasta que firmas el &uacute;ltimo papel y queda todo listo, ni siquiera te paras a decir &lsquo;ya est&aacute;&rsquo; y empiezas a procesarlo todo. Tu cerebro est&aacute; en modo ejecuci&oacute;n, en modo &lsquo;tengo que hacer esto, esto y esto&rsquo; y ni siquiera tienes tiempo para procesar lo que te est&aacute; pasando&rdquo;, relata. &ldquo;Me sent&iacute;a enfadado y solo. Nadie te prepara para la muerte de un familiar a nivel emocional, y a nivel burocr&aacute;tico mucho menos. Sientes que no puedes dedicar todo el tiempo que necesitas a llorar a tu familiar, sino que tienes que tener la mente ocupada en gestionar estas cosas&rdquo;.
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                Fotograma de &#039;This is Us&#039;.                            </span>
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        En el caso de Irene, la burocracia tambi&eacute;n ha tenido un impacto en su proceso de duelo: &ldquo;He sentido un sufrimiento extra a todo lo que significa la muerte de un ser querido&rdquo;. Habla de emociones de &ldquo;enfado, rabia, frustraci&oacute;n y miedo a que no se estuvieran haciendo bien las cosas&rdquo;. &ldquo;Durante mucho tiempo del proceso, al ver que no avanz&aacute;bamos, me entraba mucha ansiedad&rdquo;, describe. Cree que los tr&aacute;mites le han hecho &ldquo;mantener la herida muy abierta&rdquo;. &ldquo;Me he sentido muy desamparada&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Me sentía enfadado y solo. Nadie te prepara para la muerte de un familiar a nivel emocional, y a nivel burocrático mucho menos. Sientes que no puedes dedicar todo el tiempo que necesitas a llorar a tu familiar, sino que tienes que tener la mente ocupada en gestionar estas cosas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Álvaro</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El papeleo dificulta el duelo, pero tambi&eacute;n el duelo dificulta el papeleo. La psic&oacute;loga Tarrat se&ntilde;ala que ya de por s&iacute; &ldquo;las tareas administrativas son dif&iacute;ciles en general&rdquo;, pero que cuando alguien est&aacute; en duelo, &ldquo;la capacidad de ejecutarlas se vuelve m&aacute;s ardua todav&iacute;a&rdquo;. &ldquo;Estamos en lo emocional y estas gestiones nos piden organizar, decidir y ejecutar unas tareas en un momento en el que nuestra capacidad de hacerlas est&aacute; mermada por lo que el duelo supone f&iacute;sicamente&rdquo;, valora. A&ntilde;ade que, ante un golpe emocional tan fuerte, nuestras capacidades de concentraci&oacute;n, atenci&oacute;n y memoria se ven alteradas.
    </p><p class="article-text">
        Para la psic&oacute;loga, otro factor que suma malestar es el trato que se recibe en ocasiones desde la administraci&oacute;n, los bancos u otros servicios. &ldquo;Suelen estar desbordados y no siempre funcionan con la agilidad necesaria ni tienen tiempo para ir lentamente explic&aacute;ndonos cada paso. Eso muchas veces genera sufrimiento porque no se sienten bien acompa&ntilde;ados&rdquo;, lamenta. Por eso pide &ldquo;paciencia, humanidad y compasi&oacute;n: parar, estar con esa persona y ayudarla a entender&rdquo;, algo que &ldquo;depender&aacute; de la sensibilidad de con qui&eacute;n te topes y de con cu&aacute;nta carga de trabajo le pilles&rdquo;. Tambi&eacute;n demanda &ldquo;formaci&oacute;n especializada en duelo para atender en estos servicios&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Una ventanilla &uacute;nica y un asesoramiento mejor</h2><p class="article-text">
        Para la abogada Ana Garc&iacute;a Peralta, hay medidas que podr&iacute;an hacer m&aacute;s llevaderos los tr&aacute;mites despu&eacute;s de una muerte. Explica que su complejidad tiene cierto sentido jur&iacute;dico: &ldquo;El Estado debe garantizar que el que traspasa una vivienda, por ejemplo, es el due&ntilde;o leg&iacute;timo de eso. Tambi&eacute;n se debe proteger a los acreedores para evitar un fraude. Y el notario debe dar fe de que la propiedad privada del fallecido se traspasa seg&uacute;n su voluntad&rdquo;. Pero cree que estos procesos se pueden simplificar.
    </p><p class="article-text">
        La jurista no ve necesario que el heredero &ldquo;act&uacute;e como un mensajero de la administraci&oacute;n&rdquo;, llevando papeles de un organismo a otro. As&iacute; que propone una &ldquo;ventanilla &uacute;nica&rdquo;: que al pedir el certificado de defunci&oacute;n se active un protocolo autom&aacute;tico que aglutine el resto de tr&aacute;mites y que las diferentes instituciones se comuniquen entre ellas. &ldquo;No tiene mucho sentido que el ciudadano aporte datos que el Estado ya tiene&rdquo;, cuestiona. Tambi&eacute;n sugiere que, cuando no existan inmuebles o solo haya un heredero, &ldquo;sea una autoliquidaci&oacute;n y adjudicaci&oacute;n simplificada que se pueda hacer <em>online, </em>o directamente en un solo tr&aacute;mite en el notario&rdquo;. Agrega que la administraci&oacute;n podr&iacute;a ofrecer &ldquo;mejor asesoramiento&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si pienso en tener que afrontar otra herencia similar, me vengo abajo. Mi mensaje hacia mi madre ha sido que lo arregle todo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Irene</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &Aacute;lvaro coincide en esa necesidad de informaci&oacute;n: &ldquo;He echado en falta que, en el momento en que se muere una persona, el propio m&eacute;dico te d&eacute; un papel o un QR, te diga &lsquo;esto es lo que va a pasar a partir de ahora&rsquo; y te d&eacute; el tel&eacute;fono de un asesor gratuito de la administraci&oacute;n que te explique a qu&eacute; te vas a enfrentar de manera clara&rdquo;. Pide que &ldquo;pagar y hacer papeles no signifique parar tu vida y generarte una ansiedad horrible porque te da miedo que se te quede alg&uacute;n papel de por medio o que de repente, pasados dos a&ntilde;os, te reclamen una declaraci&oacute;n de la renta&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Irene tambi&eacute;n sugiere &ldquo;simplificar y actualizar los tr&aacute;mites&rdquo;, adem&aacute;s de hacerlos &ldquo;m&aacute;s asequibles&rdquo;. A&ntilde;ade que &ldquo;los abogados tienen que estar muy concienciados de que est&aacute;n tratando con personas que han perdido a sus seres queridos&rdquo;. Cree que &ldquo;en muchos casos esto es un tr&aacute;mite doloroso que no tienes ningunas ganas de hacer&rdquo;, as&iacute; que ve importante que &ldquo;tengan mucha empat&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Son ideas para mejorar un procedimiento por el que no le gustar&iacute;a volver a pasar: &ldquo;Si pienso en tener que afrontar otra herencia similar, me vengo abajo. Mi mensaje hacia mi madre ha sido que lo arregle todo&rdquo;. Para Irene, los tr&aacute;mites burocr&aacute;ticos se han convertido en una monta&ntilde;a de obst&aacute;culos que no le han dejado atender bien las necesidades emocionales que implica haber perdido a su padre: &ldquo;Estoy deseando cerrar el proceso para intentar atravesar el duelo desde otro lugar&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jaime Sevilla Lorenzo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/burocracia-despues-muerte-no-deja-vivir-duelo-paz_1_12958951.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Feb 2026 21:49:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando la burocracia después de una muerte no te deja vivir tu duelo en paz]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Duelo,Psicología,Fallecimientos,Muerte,Burocracia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“La incomodidad pesa más que las ganas de playa”: mujeres que cancelan sus planes para esconder su cuerpo en verano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/mujeres-cancelan-planes-esconder-cuerpo-verano_1_13347284.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/86a3539d-78cf-4b3d-b0eb-9fd5ff3dddbb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“La incomodidad pesa más que las ganas de playa”: mujeres que cancelan sus planes para esconder su cuerpo en verano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los bikinis, los vestidos, los pantalones cortos o una tarde en la piscina pueden convertirse en amplificadores de inseguridades que durante el resto del año están menos presentes. Un informe reciente confirma cómo ese malestar se materializa: casi una de cada tres mujeres se bajan de un plan por ello</p><p class="subtitle">“Estarás irreconocible para julio”: llega el verano y las redes vuelven a convertir tu cuerpo en un problema</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Mi relaci&oacute;n con mi cuerpo cambia completamente en el momento en el que saco la ropa de verano&rdquo;. &ldquo;La playa y la piscina son los planes que m&aacute;s inseguridad me han generado&rdquo;. &ldquo;En verano soy m&aacute;s consciente de las cosas que me molestan de mi cuerpo&rdquo;. Con la llegada del calor no solo empiezan las vacaciones y los d&iacute;as de playa. Para muchas mujeres tambi&eacute;n comienza <a href="https://www.eldiario.es/micromachismos/mujeres-ocultar-cuerpo-verano_1_10440894.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una negociaci&oacute;n constante con su propia imagen</a>. Elegir qu&eacute; ponerse, cambiarse varias veces antes de salir de casa, evitar quedarse en bikini o incluso renunciar a un plan son situaciones que tienden a hacerse m&aacute;s frecuentes durante los meses de verano.
    </p><p class="article-text">
        Lejos de ser experiencias aisladas, estas vivencias reflejan una realidad compartida. Un <a href="https://imagesdevbloom.blob.core.windows.net/images/2026/07/Informe-BLOOM_El-healthmaxxing-en-las-mujeres-@bebloomers.pdf" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe</a> publicado recientemente por la plataforma Bloom sobre salud e imagen femenina revela que el 51% de las mujeres &mdash;de una muestra de 800 de entre 18 y 55 a&ntilde;os&mdash; ha pensado alguna vez en renunciar a un plan social por no sentirse c&oacute;moda con su cuerpo; casi una de cada tres reconoce haberlo hecho finalmente.
    </p><p class="article-text">
        Es el caso de Carla<strong>,</strong> una joven de 26 a&ntilde;os que, al igual que el resto de testimonios de este art&iacute;culo, prefiere ocultar su identidad. Cuenta que en su c&iacute;rculo familiar y de amistades han sido varias las mujeres que &ldquo;hemos tratado de evitar e incluso hemos cancelado planes de viajes a la playa o ir a la piscina. La incomodidad de mostrar mi cuerpo pesaba m&aacute;s que la satisfacci&oacute;n o las ganas de ese plan&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Casi una de cada tres mujeres de entre 18 y 55 años han renunciado a planes sociales para evitar mostrar su cuerpo, según un informe reciente de Bloom</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">El verano no crea el problema, pero lo hace visible</h2><p class="article-text">
        Los bikinis, los vestidos, los pantalones cortos o una tarde en la piscina pueden convertirse en amplificadores de inseguridades que no hab&iacute;an estado tan presentes durante el resto del a&ntilde;o. El cuerpo parece ocupar el centro de las miradas en los meses estivales.<strong> </strong>Y as&iacute; lo demuestra el <a href="https://www.eldiario.es/era/estaras-irreconocible-julio-llega-verano-redes-vuelven-convertir-cuerpo-problema_1_13325452.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aluvi&oacute;n de anuncios y v&iacute;deos que plagan las redes</a> en estas fechas incitando a buscar un cambio f&iacute;sico &ndash;siempre a trav&eacute;s de la compra o consumo de un producto, claro&ndash; que se enmarcan en el contexto de la archiconocida <a href="https://www.eldiario.es/era/no-salud-operacion-bikini-vuelto-peor-version-traves-redes_1_12297270.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">operaci&oacute;n bikini</a>.
    </p><p class="article-text">
        Irene Pareja, CEO y cofundadora de Bloom, define el verano como un &ldquo;catalizador&rdquo; de las inseguridades corporales. Aunque estas no nacen con la llegada de las vacaciones, s&iacute; se intensifican por dos motivos: el cambio de armario &mdash;que implica una mayor exposici&oacute;n del cuerpo con prendas m&aacute;s ligeras o ajustadas&mdash; y la ruptura de las rutinas habituales, como el ejercicio, la alimentaci&oacute;n o los horarios de descanso. &ldquo;Es cuando m&aacute;s dif&iacute;cil resulta esconderlas&rdquo;, resume.
    </p><p class="article-text">
        Esther<strong>, </strong>madrile&ntilde;a de 25 a&ntilde;os, lo corrobora: &ldquo;Quiz&aacute;s me siento m&aacute;s insegura y descontenta con mi cuerpo al llevar ropa que deja ver m&aacute;s de m&iacute;. Siento que necesito &lsquo;mejorarlo&rsquo; para poder ense&ntilde;arlo&rdquo;. Coincide con ella Paola (26 a&ntilde;os), para quien el verano hace evidente &ldquo;si tienes tripa, tienes las piernas m&aacute;s gordas o m&aacute;s flacas&hellip; Te fijas en muchos m&aacute;s detalles que cuando es invierno, que puedes ir m&aacute;s tapada&rdquo;.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7639555907717778719"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Para Ana, de 28 a&ntilde;os,<strong> </strong>probarse la ropa del a&ntilde;o pasado es un momento inc&oacute;modo<strong>: </strong>&ldquo;Mi relaci&oacute;n con mi cuerpo cambia completamente en el momento en el que saco la ropa de verano. En mi cabeza creo que me va a quedar de una forma o pienso que me va a quedar como el a&ntilde;o anterior y a veces no es as&iacute;. En invierno se disimula m&aacute;s&rdquo;. Ana no ha llegado nunca a cancelar ning&uacute;n plan por no estar c&oacute;moda con su cuerpo &mdash;s&iacute; tiene amigas que han renunciado a viajes con amigos por este motivo&mdash;, pero, aun as&iacute;, reconoce estar muy condicionada: &ldquo;Por ejemplo, si hay un plan de barbacoa y piscina, pues pienso en estar en bikini el tiempo justo y necesario. En el momento que salgo de la piscina me planto mi toalla, mi pareo o un pantal&oacute;n y camiseta para estar m&aacute;s c&oacute;moda&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Mi relación con mi cuerpo cambia completamente en el momento en el que saco la ropa de verano. En mi cabeza creo que me va a quedar de una forma o pienso que me va a quedar como el año anterior y a veces no es así</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ana</span>
                                        <span>—</span> 28 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Una presi&oacute;n que se intensifica entre las m&aacute;s j&oacute;venes</h2><p class="article-text">
        El 47% de las mujeres entre 18 y 24 a&ntilde;os han cancelado o reorganizado planes sociales por no estar c&oacute;modas con su aspecto, seg&uacute;n el citado informe de Bloom. Este identifica una tendencia especialmente marcada en este grupo de edad, considerado el m&aacute;s vulnerable ante la presi&oacute;n est&eacute;tica externa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Beatriz Madrid Mart&iacute;nez, psic&oacute;loga sanitaria, ha observado que esta problem&aacute;tica es m&aacute;s com&uacute;n en generaciones j&oacute;venes que en mayores. Asegura que el problema no est&aacute; en la edad, &ldquo;sino en la visi&oacute;n que tiene la persona de s&iacute; misma&rdquo;. Sin embargo, s&iacute; que advierte &ldquo;momentos m&aacute;s cr&iacute;ticos&rdquo; en la juventud y en la adolescencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Paola, seg&uacute;n su propia experiencia, observa esa preocupaci&oacute;n en las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes, pero no por ello cree que las adultas queden al margen del escrutinio<strong>: </strong>&ldquo;No creo que sea una cosa de generaciones, creo que tiene m&aacute;s que ver con el g&eacute;nero. Las mujeres estamos sometidas a much&iacute;sima presi&oacute;n, sin importar la edad que tengamos. Vemos a <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/obsesionadas-skin-care-12-anos-he-visto-ninas-compraban-productos-retinol_1_10613208.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ni&ntilde;as peque&ntilde;as haci&eacute;ndose el </a><a href="https://www.eldiario.es/sociedad/obsesionadas-skin-care-12-anos-he-visto-ninas-compraban-productos-retinol_1_10613208.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>skin care </em></a>o gente m&aacute;s mayor que siente que tiene que ponerse a punto para el verano&rdquo;. Esther tambi&eacute;n cree que es algo transversal a todas las edades: &ldquo;Dir&iacute;a que las mujeres mayores de mi entorno son las que m&aacute;s cr&iacute;ticas son con su cuerpo, aunque creo que ninguna cancelar&iacute;a planes por ello. Por poner un ejemplo, yo salgo en cortos y sin depilar y est&aacute; bien, pero mi madre no llevar&iacute;a cortos a no ser que estuviera depilada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La preocupaci&oacute;n y la inseguridad por la imagen corporal tampoco es algo exclusivo de un tipo de cuerpo concreto. Seg&uacute;n expone Julia Vidal, psic&oacute;loga sanitaria y directora de la Cl&iacute;nica de<strong> </strong><a href="https://www.areahumana.es" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&Aacute;rea Humana Psicolog&iacute;a,</a> este &ldquo;miedo y desagrado por el propio cuerpo&rdquo; lo pueden sentir personas con &ldquo;normopeso, sobrepeso o infrapeso. Esto no entiende de siluetas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, aunque las expertas advierten de la dureza de la presi&oacute;n, el juicio y las expectativas sobre el cuerpo de las mujeres, tambi&eacute;n subrayan el creciente impacto que est&aacute; teniendo en los hombres. Madrid Mart&iacute;nez se&ntilde;ala: &ldquo;Los <a href="https://www.eldiario.es/era/no-hay-avergonzarse-vanidoso-auge-estandares-belleza-masculina-imposibles_1_13060297.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hombres</a> cada vez est&aacute;n siendo m&aacute;s part&iacute;cipes de los problemas de imagen; ya no se imponen estereotipos de belleza solo a las mujeres, cada vez son m&aacute;s los chavales que empiezan a tener una visi&oacute;n negativa de su cuerpo por no lograr parecerse a los modelos de hombres que se supone que deber&iacute;an ser&rdquo;.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7549519345366355203"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><h2 class="article-text">Redes sociales y comparaci&oacute;n constante</h2><p class="article-text">
        TikTok e Instagram se han convertido en el escaparate donde muchas mujeres buscan inspiraci&oacute;n para cuidar su imagen, pero tambi&eacute;n en uno de los espacios donde m&aacute;s se alimenta la comparaci&oacute;n constante. Seg&uacute;n el informe de Bloom, cuatro de cada diez mujeres siguen de forma habitual contenidos relacionados con <a href="https://www.eldiario.es/era/necesitamos-rutina-momento-dia_1_12240316.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">rutinas de belleza</a> o transformaciones f&iacute;sicas y un 37% reconoce sentirse peor despu&eacute;s de consumir este tipo de contenido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Marian Blanco-Ruiz, profesora de la Universidad Rey Juan Carlos y experta en g&eacute;nero, habla de c&oacute;mo estas plataformas han amplificado una presi&oacute;n est&eacute;tica que ya exist&iacute;a y han conseguido trasladarla al d&iacute;a a d&iacute;a de millones de mujeres. Y subraya que, aunque en los &uacute;ltimos a&ntilde;os tambi&eacute;n han aumentado las exigencias est&eacute;ticas sobre los hombres, la apariencia f&iacute;sica sigue teniendo un peso mucho mayor en la forma en la que socialmente se valora a las mujeres. Esa presi&oacute;n se mantiene incluso en un contexto en el que el discurso sobre la diversidad corporal es cada vez m&aacute;s visible: &ldquo;Aunque se hable de<em><strong> </strong></em><a href="https://www.eldiario.es/era/talla-mediana-tendencia-redes-desatado-debate-diversidad-corporal_1_12138425.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>body positive,</em></a> las mujeres siguen inmersas en una comparaci&oacute;n constante&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuatro de cada diez mujeres siguen de forma habitual contenidos relacionados con rutinas de belleza o transformaciones físicas y un 37% reconoce sentirse peor después de consumirlos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los referentes han cambiado pero la comparaci&oacute;n se ha mantenido: antes las mujeres a las que aspirar eran las modelos de las revistas, y ahora la comparaci&oacute;n se produce a trav&eacute;s de redes con otras mujeres que parecen &ldquo;iguales a nosotras&rdquo;. Seg&uacute;n explica la experta en g&eacute;nero, esa aparente cercan&iacute;a no hace m&aacute;s que reforzar la sensaci&oacute;n de que sus cuerpos son alcanzables, lo que aumenta la presi&oacute;n por parecerse a ellos.
    </p><p class="article-text">
        Paola es un ejemplo de ello: asegura que estas plataformas &ldquo;afectan a la relaci&oacute;n con mi cuerpo. He dejado incluso de seguir a much&iacute;simas <em>influencers</em> y famosas porque ten&iacute;an unos est&aacute;ndares que no se asemejan a la realidad y no me hac&iacute;an bien&rdquo;. Es el caso tambi&eacute;n de Ana<strong>, </strong>quien, incluso siendo consciente de que lo que se ve en redes sociales &ldquo;no es una realidad&rdquo;, no puede evitar compararse: &ldquo;S&iacute; que he sentido que [a trav&eacute;s de redes] me he invitado a adelgazar, tonificar o cambiar algo de mi cuerpo, y m&aacute;s cuando llega el verano y la famosa operaci&oacute;n bikini&rdquo;. En este sentido, la psic&oacute;loga Madrid Mart&iacute;nez habla de estas aplicaciones como &ldquo;una apertura al mundo&rdquo; que multiplica la exposici&oacute;n a nuevos referentes y favorece la comparaci&oacute;n. Esa exposici&oacute;n constante, explica, hace que muchas personas empiecen a percibir como carencias aspectos de su cuerpo que, sin esas plataformas, probablemente nunca habr&iacute;an considerado un problema.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, las redes sociales no son &uacute;nicamente un espacio de comparaci&oacute;n. Para Irene Pareja existe una &ldquo;dicotom&iacute;a&rdquo;. Por un lado, es consciente de que pueden resultar especialmente perjudiciales para las mujeres m&aacute;s j&oacute;venes, que por su momento vital son m&aacute;s vulnerables a los contenidos sobre transformaciones f&iacute;sicas, rutinas de belleza o <em>glow up</em>. Pero por otro, sostiene que tambi&eacute;n han permitido crear comunidades donde las mujeres comparten experiencias sobre salud desde una perspectiva m&aacute;s realista y libre de exigencias est&eacute;ticas.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">He dejado incluso de seguir a muchísimas &#039;influencers&#039; y famosas porque tenían unos estándares que no se asemejan a la realidad y no me hacían bien</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Paola</span>
                                        <span>—</span> 26 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Son muchas las usuarias y creadoras de contenido que utilizan sus redes para <a href="https://www.tiktok.com/@u.use123r/video/7549519345366355203?is_from_webapp=1" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">compartir experiencias</a> relacionadas con la <a href="https://www.tiktok.com/@lennethmonroy/video/7639555907717778719?is_from_webapp=1" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">inseguridad</a> y el impacto que esta tiene en su vida cotidiana. Un ejemplo es Mara Jim&eacute;nez, <em>influencer</em> y activista contra la gordofobia, quien ha hablado en varias ocasiones sobre c&oacute;mo la <a href="https://www.tiktok.com/@mara__jimenez/video/6981919045360585985?is_from_webapp=1&amp;sender_device=pc" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">presi&oacute;n social condicionaba</a> especialmente sus veranos: &ldquo;Yo s&eacute; lo que es anular planes que te apetece much&iacute;simo hacer solo por miedo a exponerme&rdquo;. Sin embargo, las redes sociales tambi&eacute;n dejan espacio para mensajes positivos y de apoyo. Actualmente, Mara comparte c&oacute;mo la terapia y el trabajo en su autoestima le han permitido recuperar la confianza en s&iacute; misma y anima a sus seguidoras a no dejar que la presi&oacute;n social limite sus vidas.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="6981919045360585985"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><h2 class="article-text">Aplazar la vida</h2><p class="article-text">
        Esperar a tener el &ldquo;cuerpo ideal&rdquo; para empezar a disfrutar del verano, ponerse un bikini con tranquilidad o aceptar una invitaci&oacute;n a la playa es la realidad de muchas mujeres. Madrid Mart&iacute;nez explica que en consulta observa c&oacute;mo muchas pacientes no rechazan planes, sino que directamente dejan de hacerlos. Cuando esa espera se vuelve constante, la vida acaba quedando en pausa mientras se persigue un ideal f&iacute;sico que, en muchos casos, nunca llega.
    </p><p class="article-text">
        Renunciar a planes hasta &ldquo;estar mejor&rdquo; no es algo que deba subestimarse. Las especialistas advierten de que esta din&aacute;mica tiene un gran impacto.<strong> </strong>&ldquo;Si alguien cancela un plan &uacute;nicamente por su cuerpo, ya es una se&ntilde;al de alarma a la que habr&iacute;a que atender&rdquo;, afirma tajante Vidal.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La idea de que no puedes mostrarte ‘imperfecta’, que tu cuerpo tiene que esconderse o que eres culpable de no cambiarlo, puede tener graves consecuencias</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Julia Vidal</span>
                                        <span>—</span> psicóloga sanitaria
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;La idea de que no puedes mostrarte &lsquo;imperfecta&rsquo;, que tu cuerpo tiene que esconderse o que eres culpable de no cambiarlo, puede tener graves consecuencias&rdquo;, advierte la psic&oacute;loga. No salir y no relacionarse puede &ldquo;hacer perder v&iacute;nculos y est&iacute;mulos, pudiendo da&ntilde;ar el &aacute;nimo e incrementando la insatisfacci&oacute;n corporal, entrando en un c&iacute;rculo cada vez m&aacute;s complejo de abandonar&rdquo;. Alargar esta conducta puede &ldquo;desarrollar desde mayor inseguridad, depresi&oacute;n y ansiedad hasta trastorno del comportamiento alimentario o de la imagen corporal&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, la CEO y cofundadora de Bloom considera que la l&iacute;nea roja se cruza cuando &ldquo;el autocuidado deja paso a la autoexigencia&rdquo;. Y resume: &ldquo;Lo importante es conocerte y cuidarte, pero sin obsesionarte&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Porque el objetivo del bienestar, coinciden las expertas, no deber&iacute;a ser cumplir un ideal est&eacute;tico, sino dejar de renunciar a experiencias por miedo a c&oacute;mo se percibe el propio cuerpo. Que ir a la playa, ponerse un ba&ntilde;ador o aceptar una invitaci&oacute;n deje de depender de sentirse &ldquo;suficientemente bien&rdquo; para, simplemente, disfrutar del verano.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anabel Cuevas Vega]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/mujeres-cancelan-planes-esconder-cuerpo-verano_1_13347284.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Jul 2026 19:54:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“La incomodidad pesa más que las ganas de playa”: mujeres que cancelan sus planes para esconder su cuerpo en verano]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Belleza,Salud mental,Bienestar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Más calor y más ganas de siesta, ¿cómo dormirla sin que dinamite nuestro sueño nocturno?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/calor-ganas-siesta-dormirla-dinamite-sueno-nocturno_1_13363482.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6ed7e08f-767a-4810-a0cf-7bf5489f2b9a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1006y1204.jpg" width="1200" height="675" alt="Más calor y más ganas de siesta en verano, ¿cómo dormirla sin que dinamite nuestro sueño nocturno?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En verano coinciden más tiempo libre, tardes de calor que invitan a quedarse en casa y noches en las que es más difícil dormir, y la siesta puede ser un problema añadido</p><p class="subtitle">Las cinco cosas que debes hacer durante el día para dormir mejor por la noche, según los expertos en sueño</p></div><p class="article-text">
        La siesta, tan com&uacute;n en los pa&iacute;ses mediterr&aacute;neos y tan criticada tradicionalmente en los del norte, asoci&aacute;ndola a la pereza, tiene una l&oacute;gica incontestable. Despu&eacute;s de comer, cuando el term&oacute;metro supera los 35&#8239;&deg;C, no apetece moverse. La siesta es la adaptaci&oacute;n biol&oacute;gica a los d&iacute;as de calor extremo, en los que la actividad f&iacute;sica en las horas centrales supone un gasto energ&eacute;tico adicional para refrigerar el cuerpo. Adem&aacute;s, el organismo ya tiene previsto un per&iacute;odo de somnolencia de forma natural a primera hora de la tarde, y en verano ese impulso se amplifica con el calor. Sin embargo, por muy natural que sea, existe el riesgo de que la siesta sea un factor m&aacute;s que interfiere con el sue&ntilde;o de una noche veraniega en la que ya de por s&iacute; cuesta dormir.
    </p><h2 class="article-text">Por qu&eacute; el calor dificulta el sue&ntilde;o nocturno</h2><p class="article-text">
        El sue&ntilde;o est&aacute; regulado, entre otras cosas, por la temperatura. En el inicio del sue&ntilde;o, <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/30454599/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la temperatura corporal central cae</a> entre 0,5 y 1&#8239;&deg;C en la primera hora de la noche. Pero ese descenso requiere que la temperatura del ambiente permita la disipaci&oacute;n de calor corporal hacia fuera. Cuando el dormitorio est&aacute; caliente, cuesta m&aacute;s que baje la temperatura corporal, y es m&aacute;s dif&iacute;cil iniciar el sue&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Un <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10529213/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio de 2023</a> con personas mayores encontr&oacute; que el sue&ntilde;o era m&aacute;s eficiente y reparador cuando la temperatura nocturna del dormitorio se encontraba entre 20 y 25&#8239;&deg;C. A partir de 25&#8239;&deg;C, la eficiencia del sue&ntilde;o ca&iacute;a entre un 5 y un 10%, y m&aacute;s a&uacute;n cuanto m&aacute;s aumentaba la temperatura. Una <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1087079224000194" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">revisi&oacute;n sistem&aacute;tica de 2024</a> es a&uacute;n m&aacute;s concluyente: las temperaturas nocturnas m&aacute;s altas producen mayor latencia de inicio del sue&ntilde;o (se tarda m&aacute;s en dormirse), m&aacute;s despertares nocturnos y menor proporci&oacute;n de <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/importancia-crucial-sueno-profundo_1_6466331.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sue&ntilde;o de ondas lentas reparador.</a>
    </p><p class="article-text">
        Por un lado, el calor durante la noche dificulta el inicio del sue&ntilde;o, pero, adem&aacute;s, el calor acumulado durante el d&iacute;a supone una carga cardiovascular y una deshidrataci&oacute;n que se prolongan durante la noche hacen que sea a&uacute;n m&aacute;s dif&iacute;cil bajar la temperatura corporal.
    </p><h2 class="article-text">Por qu&eacute; la siesta puede empeorar el sue&ntilde;o </h2><p class="article-text">
        El sue&ntilde;o est&aacute; regulado por dos procesos interrelacionados. El proceso homeost&aacute;tico (presi&oacute;n de sue&ntilde;o) depende de los niveles de adenosina en el cerebro y hace que, cuanto m&aacute;s tiempo se lleva despierto, mayor sea la necesidad de dormir. El proceso circadiano (el reloj biol&oacute;gico) regula el momento para dormirse por la noche, y depende principalmente del ciclo de luz y oscuridad. La siesta reduce la presi&oacute;n de sue&ntilde;o acumulada hasta ese momento, lo que puede traducirse en que se necesita m&aacute;s tiempo para dormirse por la noche, y un sue&ntilde;o nocturno m&aacute;s corto y fragmentado.
    </p><p class="article-text">
        Pero el efecto depende, y mucho, del momento y la duraci&oacute;n de la siesta. En un <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/36775965/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ensayo controlado de 2023</a> se compar&oacute; mediante polisomnograf&iacute;a los efectos de siestas de 10, 30 y 60 minutos en j&oacute;venes. Las siestas de 10 a 30 minutos mejoraban el estado de alerta, el estado de &aacute;nimo y el rendimiento cognitivo sin producir luego insomnio de conciliaci&oacute;n. Las siestas de 60 minutos produc&iacute;an mayores beneficios cognitivos a corto plazo, pero tambi&eacute;n m&aacute;s inercia de sue&ntilde;o al despertar de la siesta, y mayor riesgo de interferencia con el sue&ntilde;o nocturno.
    </p><p class="article-text">
        El momento de la siesta tambi&eacute;n es importante. Los <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC5886885/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios con trabajadores por turnos</a> indican que las siestas tempranas tienen menos probabilidad de interferir con el sue&ntilde;o nocturno que las que acaban m&aacute;s tarde. Una siesta que termina a las 17:00 horas o m&aacute;s tarde deja al organismo con la presi&oacute;n de sue&ntilde;o m&aacute;s reducida justo en las horas en que deber&iacute;a estar acumul&aacute;ndose para facilitar el sue&ntilde;o nocturno.
    </p><p class="article-text">
        En verano, el patr&oacute;n de siesta m&aacute;s com&uacute;n en Espa&ntilde;a, despu&eacute;s de una comida tard&iacute;a entre las 14:00 y las 15:00, deja a muchas personas durmiendo hasta las 16:00 horas o incluso m&aacute;s tarde. A eso se a&ntilde;ade que las noches m&aacute;s largas y el calor retrasan la hora de acostarse, lo que retrasa la hora de despertar, que a su vez retrasa la hora de la comida, que a su vez retrasa la siesta. Esta cadena puede producir un desplazamiento del ritmo circadiano que nos hace llegar a septiembre con el sue&ntilde;o completamente desajustado.
    </p><p class="article-text">
        Estas son algunas recomendaciones para hacer la siesta sin perjudicar el sue&ntilde;o:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Duraci&oacute;n entre 10 y 30 minutos: en ese rango se obtienen los beneficios de alerta y recuperaci&oacute;n sin entrar en sue&ntilde;o profundo. As&iacute; se evita la inercia de sue&ntilde;o al despertar y que se reduzca m&aacute;s a&uacute;n la presi&oacute;n de sue&ntilde;o. Una siesta de 20 minutos (lo que <a href="https://www.eldiario.es/era/siesta-cuanto-tiempo-perjudicial-salud_1_10115647.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">se llama </a><a href="https://www.eldiario.es/era/siesta-cuanto-tiempo-perjudicial-salud_1_10115647.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia"><em>power nap</em></a>) es el punto justo.</li>
                                    <li>Lo m&aacute;s pronto posible en el d&iacute;a: la somnolencia fisiol&oacute;gica alcanza su pico entre las 13:00 y las 15:00 de la tarde. Comer m&aacute;s temprano y terminar la siesta antes de las 15:00 horas minimiza la interferencia con el sue&ntilde;o nocturno.</li>
                                    <li>Ambiente fresco, oscuro y silencioso: las mismas indicaciones de higiene del sue&ntilde;o nocturno se aplican a la siesta: una habitaci&oacute;n fresca con las persianas bajadas produce una siesta m&aacute;s eficiente y m&aacute;s breve que quedarse 'traspuesto' en el sof&aacute;.</li>
                                    <li>Poner la alarma: para evitar el riesgo de que la siesta se prolongue m&aacute;s de lo deseable, y entrar en sue&ntilde;o profundo, poner una alarma a los 20 minutos es la mejor soluci&oacute;n.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Dicho esto,<strong> </strong>las personas con insomnio cr&oacute;nico o con dificultades para conciliar el sue&ntilde;o nocturno deben evitar la siesta incluso en verano. Aunque alivia la somnolencia al mediod&iacute;a, el riesgo para el sue&ntilde;o nocturno hace que no merezca la pena.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01HJXCMFAHVDRR0XBTRXNPY04S"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Martín Frías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/calor-ganas-siesta-dormirla-dinamite-sueno-nocturno_1_13363482.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Jul 2026 19:25:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Más calor y más ganas de siesta, ¿cómo dormirla sin que dinamite nuestro sueño nocturno?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/6ed7e08f-767a-4810-a0cf-7bf5489f2b9a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1006y1204.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Trastornos del sueño,Sueño,verano,Siesta]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué nos cuesta más dormir el domingo y cómo remediarlo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/cuesta-dormir-domingo-remediarlo_1_13206666.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/41b79010-8a12-4b56-b7fe-76d7f31c73cb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué es más difícil dormir el domingo, y cómo remediarlo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La del domingo es la peor noche de sueño de la semana para casi un tercio de la población, y no es casualidad</p><p class="subtitle">Las cinco cosas que debes hacer durante el día para dormir mejor por la noche, según los expertos en sueño</p></div><p class="article-text">
        Seg&uacute;n calcula <a href="https://www.sleepfoundation.org/sleep-news/one-third-of-adults-lose-sleep-to-sunday-scaries" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la Sleep Foundation</a>, el 31% de la poblaci&oacute;n identifica el domingo como la noche m&aacute;s dif&iacute;cil de la semana para conciliar el sue&ntilde;o, un porcentaje muy superior al de cualquier otro d&iacute;a. Una encuesta similar de <a href="https://www.calm.com/blog/sunday-night-sleep-troubles" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">YouGov para la </a><a href="https://www.calm.com/blog/sunday-night-sleep-troubles" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>app</em></a><a href="https://www.calm.com/blog/sunday-night-sleep-troubles" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Calm</a> con m&aacute;s de 4.000 participantes anglosajones concluy&oacute; que tres veces m&aacute;s personas duermen mal el domingo que en cualquier otra noche. El jueves, en cambio, es la noche en que menos personas tienen dificultades.
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s del insomnio dominical hay dos posibles causas que a menudo se dan a la vez. Por un lado, el reloj biol&oacute;gico alterado durante el fin de semana, y por otro, el estr&eacute;s anticipado del lunes.
    </p><h2 class="article-text">El <em>jet lag</em> social: cuando el fin de semana desajusta el reloj interno</h2><p class="article-text">
        El cuerpo humano tiene un reloj biol&oacute;gico, el sistema circadiano, que sincroniza los ciclos de sue&ntilde;o y vigilia con el entorno. La luz solar es el principal est&iacute;mulo que pone en hora este reloj. Pero cuando los horarios habituales de sue&ntilde;o cambian bruscamente, por ejemplo, por volar a otro pa&iacute;s con otro huso horario, se produce un desajuste.
    </p><p class="article-text">
        Sin ser tan dr&aacute;stico, eso es exactamente lo que ocurre cada fin de semana para millones de personas. El viernes y el s&aacute;bado por la noche muchos se acuestan m&aacute;s tarde y se levantan m&aacute;s tarde que entre semana. El reloj interno, que regula la secreci&oacute;n de melatonina y cortisol, se desplaza hacia un horario m&aacute;s tard&iacute;o. Este fen&oacute;meno se denomina <em>jet lag </em>social, y seg&uacute;n <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC8707256/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la literatura cient&iacute;fica</a>, se estima que el 69% de los adultos experimenta al menos una hora de<em> jet lag </em>social cada semana.
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, cuando intentamos ir a dormir a las 23:00 del domingo para levantarnos a las 7:00 el lunes, el cerebro no ha recibido todav&iacute;a suficiente se&ntilde;al de melatonina para inducir el sue&ntilde;o, porque el s&aacute;bado trasnochamos hasta las dos de la ma&ntilde;ana. Los <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC9172912/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios sobre </a><a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC9172912/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>jet lag</em></a><a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC9172912/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> social</a> muestran que acostarse m&aacute;s tarde los fines de semana desplaza el pico de melatonina hacia delante en el tiempo, lo que hace dif&iacute;cil conciliar el sue&ntilde;o cuando intentamos recuperar el horario laboral.
    </p><h2 class="article-text">El miedo al lunes activa el sistema de alarma</h2><p class="article-text">
        El segundo mecanismo es psicol&oacute;gico. Cuando el domingo por la tarde la mente empieza a anticipar la jornada del lunes, las reuniones, los informes pendientes, los clientes que atender o los correos sin responder, el sistema nervioso se pone en alerta como si la amenaza fuera inminente. La am&iacute;gdala, la parte del cerebro encargada de detectar amenazas, no distingue entre un peligro real e inmediato y uno anticipado. 
    </p><p class="article-text">
        La am&iacute;gdala produce una subida del cortisol y la adrenalina aumenta la frecuencia card&iacute;aca y el estado de alerta general. Todo lo contrario de lo que necesitamos para quedarnos dormidos. Una <a href="https://www.thesleepjudge.com/sunday-scaries/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">encuesta entre profesionales</a> encontr&oacute; que entre el 76% y el 80% experimentaba alg&uacute;n grado de ansiedad anticipatoria los domingos por la tarde o noche, sobre todo a causa de las obligaciones del trabajo o el estudio.
    </p><p class="article-text">
        El efecto de contraste agrava la situaci&oacute;n. Mientras que el fin de semana significa ocio, autonom&iacute;a y relajaci&oacute;n, el lunes trae estructura, obligaciones y plazos. Cuanto mayor sea la diferencia entre la semana de trabajo y el fin de semana, m&aacute;s nos costar&aacute; la transici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, hay otros factores que juegan en nuestra contra durante el fin de semana. El consumo de alcohol, que es m&aacute;s elevado, aunque parezca relajante, afecta a la calidad del sue&ntilde;o y hace que esas horas de m&aacute;s en la cama no resulten tan reparadoras. Esa siesta larga despu&eacute;s de la comida del domingo reduce la presi&oacute;n de sue&ntilde;o por la noche, y se suma a todo lo anterior para provocar insomnio. Por &uacute;ltimo, podemos agravar a&uacute;n m&aacute;s la situaci&oacute;n si nos exponemos a las pantallas antes de dormir, bien sea con un marat&oacute;n de series o, peor a&uacute;n, intentando adelantar trabajo para la ma&ntilde;ana siguiente.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; hacer para dormir mejor el domingo</h2><p class="article-text">
        No es necesario renunciar al fin de semana, sino ajustar algunos h&aacute;bitos para evitar dar vueltas en la cama durante la noche del domingo. Estas son algunas recomendaciones:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Mantener el horario de despertar durante el fin de semana: la idea es<strong> </strong>no levantarse m&aacute;s de una hora despu&eacute;s de la hora habitual entre semana, aunque hayamos trasnochado la v&iacute;spera. El horario de despertar manda m&aacute;s sobre el reloj circadiano.</li>
                                    <li>Exponerse a la luz natural por la ma&ntilde;ana: salir a la calle o desayunar junto a una ventana en los primeros 30 minutos despu&eacute;s de levantarse el domingo acelera la sincronizaci&oacute;n del reloj biol&oacute;gico con el horario real.</li>
                                    <li>Hacer una lista de tareas el domingo por la tarde:<strong> </strong>si escribimos las tareas que nos esperan el lunes, es como si las descarg&aacute;ramos de nuestra cabeza y las dej&aacute;ramos en el papel, como han podido comprobar recientes <a href="https://www.sleepfoundation.org/sleep-news/one-third-of-adults-lose-sleep-to-sunday-scaries" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">investigaciones en psicolog&iacute;a cognitiva</a>.</li>
                                    <li>Planificar algo agradable para el lunes:<strong> </strong>la ansiedad anticipatoria se reduce si tenemos algo positivo en medio de todo el estr&eacute;s, como un desayuno especial, una llamada a un amigo o escuchar nuestro podcast o m&uacute;sica favoritos de camino al trabajo.</li>
                                    <li>La higiene del sue&ntilde;o del fin de semana:<strong> </strong>conviene evitar el alcohol y las siestas larga el domingo, as&iacute; las pantallas y luces brillantes <a href="https://www.eldiario.es/era/habito-no-mirar-movil-antes-de-dormir_129_10943852.html" data-mrf-recirculation="links-noticia">al menos una hora antes de dormir.</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Entender por qu&eacute; nos cuesta conciliar el sue&ntilde;o el domingo es el primer paso para evitar los problemas de sue&ntilde;o y odiar los lunes un poco menos.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01HJXCMFAHVDRR0XBTRXNPY04S"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Martín Frías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/cuesta-dormir-domingo-remediarlo_1_13206666.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 May 2026 20:11:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué nos cuesta más dormir el domingo y cómo remediarlo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sueño,Trastornos del sueño,Ocio,Dormir,Descanso,Bienestar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las cinco cosas que debes hacer durante el día para dormir mejor por la noche, según los expertos en sueño]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/recomendaciones-expertos-sueno-para-dormir-mejor-noche_1_13091880.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f3d5e263-98cd-484d-8f7a-80994d653670_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las cinco cosas que debes hacer durante el día para dormir mejor por la noche, según los expertos en sueño"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La higiene del sueño no empieza una hora antes de acostarse, lo que hacemos durante el día determina cómo de bien o mal descansamos</p><p class="subtitle">Por qué madrugar no es bueno para todo el mundo, ni para todas las edades</p></div><p class="article-text">
        Cuando hablamos de higiene del sue&ntilde;o, solemos pensar en un ritual antes de acostarnos: bajar las luces, mantener el dormitorio oscuro, silencioso y fresco, evitar pantallas brillantes antes de dormir y reservar la cama para dormir y el sexo, y no para trabajar o ver series. Son recomendaciones probadas y corroboradas por numerosos estudios. Aunque por s&iacute; solas no sirven para curar <a href="https://www.eldiario.es/era/despiertos-cuatro-manana-insomnio-matinal_1_13047889.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el insomnio</a>, son una base m&iacute;nima para <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC11610801/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mejorar la calidad del sue&ntilde;o</a> de las personas.
    </p><p class="article-text">
        Pero la preparaci&oacute;n para el sue&ntilde;o no puede limitarse a esos momentos antes de meterse en la cama. Lo que hacemos durante el d&iacute;a tiene una influencia mayor de lo que pensamos. Un ejemplo que resulta familiar a todo el mundo es la cafe&iacute;na. Si el primer caf&eacute; de la ma&ntilde;ana ayuda a empezar el d&iacute;a, los <a href="https://www.eldiario.es/era/experta-sueno-hora-ultimo-cafe-dia-prudente-seria-evitarlo-partir-media-tarde-xp_1_13064851.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">caf&eacute;s despu&eacute;s de la hora de comer</a> pueden hipotecar el descanso nocturno, y por tanto <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12373328/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el rendimiento del d&iacute;a siguiente</a>. Sin embargo, hay mucho m&aacute;s que caf&eacute; en nuestro d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En medicina del sue&ntilde;o se dice que el sue&ntilde;o se construye desde que nos despertamos&rdquo;, afirma la doctora Celia Garc&iacute;a Malo, neur&oacute;loga y coordinadora del Grupo de Estudio de Sue&ntilde;o de la Sociedad Espa&ntilde;ola de Neurolog&iacute;a. &ldquo;No solo en las &uacute;ltimas dos horas antes de irnos a dormir, sino que desde que iniciamos el d&iacute;a, vamos a&ntilde;adiendo reguladores a nuestro sue&ntilde;o&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Los seres humanos somos animales diurnos y nuestra existencia est&aacute; regulada por un reloj interno en nuestro cerebro, los <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK519507/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ritmos circadianos</a>. Estos ciclos de 24 horas est&aacute;n sincronizados con la rotaci&oacute;n del planeta Tierra y regulados, principalmente, por la alternancia de luz y oscuridad, pero tambi&eacute;n hay otros factores. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es una actividad del material gen&eacute;tico de nuestras c&eacute;lulas. Nuestros ciclos circadianos son de todo el d&iacute;a, no solo de cuando nos vamos a acostar&rdquo;, corrobora Manuel Mart&iacute;n-Loeches, catedr&aacute;tico de Psicobiolog&iacute;a de la Universidad Complutense de Madrid. &ldquo;Para que se segreguen las hormonas correspondientes en cada momento tiene que haberse cumplido un ciclo previamente&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El sueño se construye desde que nos despertamos (...) Desde que iniciamos el día, vamos añadiéndole reguladores</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Celia García Malo</span>
                                        <span>—</span>  neuróloga y coordinadora del Grupo de Estudio de Sueño de la SEN
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">La luz por la ma&ntilde;ana</h2><p class="article-text">
        Nuestro reloj circadiano se 'pone en hora' con la luz que recibimos en la retina. Es el motivo por el que <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/evita-viajes-avion-destrocen-cuerpo_1_1166048.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sufrimos el</a><a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/evita-viajes-avion-destrocen-cuerpo_1_1166048.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em> jet lag</em></a> cuando hacemos un vuelo transoce&aacute;nico: la informaci&oacute;n de la luz no coinciden con el reloj interno en nuestro cerebro, y necesitamos unos cuantos d&iacute;as para ajustarlo. Por eso, la exposici&oacute;n a luz natural por la ma&ntilde;ana ayuda a sincronizar el reloj, y a adelantarlo si tenemos problemas porque trasnochamos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La luz solar es el regulador del ritmo circadiano m&aacute;s importante, es el que tiene m&aacute;s peso&rdquo;, explica la doctora Garc&iacute;a. Junto a los otros factores, activa los neurotransmisores y hormonas que nos preparan para la actividad, como el cortisol, la noradrenalina, la serotonina y la dopamina. &ldquo;Realmente tenemos que intentar concentrar la mayor exposici&oacute;n a la luz en la ma&ntilde;ana, para que luego al atardecer y en las &uacute;ltimas horas del d&iacute;a tengamos lo contrario, menos activaci&oacute;n&rdquo;, a&ntilde;ade la especialista. &ldquo;No toda la luz es igual, no puedes sustituir la luz natural con luz artificial, por lo menos no con la misma eficacia&rdquo;, matiza Mart&iacute;n-Loeches.
    </p><p class="article-text">
        En cambio, <a href="https://www.eldiario.es/era/pantallas-dormir-no-luz-azul-roba-sueno_1_12631920.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la exposici&oacute;n a luz artificial intensa, especialmente azul</a>, en las &uacute;ltimas horas del d&iacute;a env&iacute;a al cerebro el mensaje de que &ldquo;todav&iacute;a es de d&iacute;a&rdquo;, retrasa la secreci&oacute;n de melatonina y desplaza el sue&ntilde;o hacia m&aacute;s tarde. Este es el problema de la vida moderna, <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12754674/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">llena de pantallas</a> y luces artificiales brillantes a cualquier hora de la noche.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">El ejercicio f&iacute;sico</h2><p class="article-text">
        El ejercicio f&iacute;sico es, probablemente, uno de los moduladores positivos m&aacute;s potentes del sue&ntilde;o. No se trata de tanto de hacer sesiones intensas en el gimnasio, sino de moverse de forma regular a lo largo del d&iacute;a, especialmente en las primeras horas de la ma&ntilde;ana. Una <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10503965/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">amplia revisi&oacute;n de estudios</a> lleg&oacute; a la conclusi&oacute;n de que el ejercicio de intensidad moderada reduc&iacute;a la latencia del sue&ntilde;o (el tiempo que tardamos en dormirnos) y mejoraba su calidad general, incluso mejorando los s&iacute;ntomas del insomnio.
    </p><p class="article-text">
        El cuerpo que se mueve durante el d&iacute;a parece enviar al cerebro el mensaje de que el descanso nocturno ser&aacute; bien recibido y necesario. &ldquo;La actividad f&iacute;sica por la ma&ntilde;ana corta el ciclo de secreci&oacute;n de melatonina, y la melatonina residual se guarda para la noche siguiente. Es l&oacute;gico que despu&eacute;s tengas m&aacute;s somnolencia porque has acumulado m&aacute;s potencia de melatonina&rdquo;, explica la doctora Garc&iacute;a Malo. Por la tarde o por la noche, los efectos no son tan beneficiosos. &ldquo;Tenemos que evitar la activaci&oacute;n <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/gimnasio-noche-mala-idea_1_12849889.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por la noche, ir al gimnasio no es muy recomendable</a>&rdquo;, advierte Mart&iacute;n-Loeches.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Controlar el estr&eacute;s</h2><p class="article-text">
        Aunque en nuestra sociedad no es habitual pasar fr&iacute;o, hambre o sentir agotamiento f&iacute;sico de manera sostenida en el tiempo, el d&iacute;a es una sucesi&oacute;n de peque&ntilde;os estresantes: correos urgentes, plazos, discusiones, atascos de tr&aacute;fico o noticias inquietantes. El efecto acumulativo en nuestro organismo eleva el nivel de activaci&oacute;n fisiol&oacute;gica y cognitiva. El sistema de alerta, que deber&iacute;a bajar la guardia seg&uacute;n avanza la tarde, se queda encendido. Muchas intervenciones en higiene del sue&ntilde;o que incluyen <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/38263131/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">t&eacute;cnicas de relajaci&oacute;n</a>, control de est&iacute;mulos (como evitar el trabajo y las pantallas) y reestructuraci&oacute;n de h&aacute;bitos est&aacute;n destinadas crear una rutina que marque con suavidad el paso del d&iacute;a a la noche.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No es de extra&ntilde;ar que cuando atravesamos &eacute;pocas de estr&eacute;s intenso, el sue&ntilde;o sea uno de los primeros en resentirse. &ldquo;El estr&eacute;s es un perturbador de sue&ntilde;o a todas horas, es el antagonista de todas las sustancias que promueven el bienestar y la relajaci&oacute;n&rdquo;, corrobora la doctora Garc&iacute;a. En la direcci&oacute;n contraria, los estudios han comprobado que cuando mejora la calidad del sue&ntilde;o, tambi&eacute;n mejora la salud mental y <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/34607184/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">disminuyen los s&iacute;ntomas de ansiedad y depresi&oacute;n</a>.
    </p><h2 class="article-text">El contacto social</h2><p class="article-text">
        Las interacciones sociales en las primeras horas del d&iacute;a act&uacute;an como<em> zeitgebers.</em> Esta palabra alemana se usa para referirse a <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC6492024" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los factores que &ldquo;dan la hora&rdquo;</a>, es decir, que ayudan a sincronizar el reloj circadiano. Los <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC11262420/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios en modelos animales</a> muestran que interacciones sociales repetidas a la misma hora pueden llegar a arrastrar los ritmos de actividad incluso en ausencia de se&ntilde;ales luminosas. En humanos, la organizaci&oacute;n social de la ma&ntilde;ana (horarios de trabajo y escuela, rutinas compartidas, la primera comida del d&iacute;a) act&uacute;an como estas se&ntilde;ales para coordinar los ciclos de sue&ntilde;o y vigilia. &ldquo;Son reguladores que, cuando los aplicamos en las primeras horas del d&iacute;a, generamos un mayor contraste entre el d&iacute;a y la noche&rdquo;, apunta la doctora Garc&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Prueba de esto es que, cuando existe un desajuste entre el horario social y el reloj interno, el llamado <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/jetlag-social-funcionas-mananas_1_3029919.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>jetlag</em></a><a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/jetlag-social-funcionas-mananas_1_3029919.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> social</a>, la calidad del sue&ntilde;o empeora, <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10899945/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">especialmente en personas j&oacute;venes</a>.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La actividad física por la mañana corta el ciclo de secreción de melatonina, y la melatonina residual se guarda para la noche siguiente. Es lógico que después tengas más somnolencia porque has acumulado más potencia de melatonina</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Celia García Malo</span>
                                        <span>—</span> neuróloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">La alimentaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Las dietas muy ricas en az&uacute;cares simples y alimentos ultraprocesados se asocian con m&aacute;s despertares nocturnos y sue&ntilde;o m&aacute;s superficial <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/36470114/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en estudios observacionales</a>. Una dieta con m&aacute;s fibra, verduras, frutas y grasas saludables se vincula con mejor sue&ntilde;o, as&iacute; como tript&oacute;fano, el amino&aacute;cido precursor de la melatonina que se encuentra sobre todo en la carne y los l&aacute;cteos.
    </p><p class="article-text">
        La interacci&oacute;n entre la dieta y el sue&ntilde;o es compleja, pero la inflamaci&oacute;n, las oscilaciones bruscas de glucosa en sangre y los problemas digestivos pueden interferir. &ldquo;Las comidas copiosas generan una distorsi&oacute;n en el sue&ntilde;o porque requieren una actividad extra para poder procesarlas y extraer sus nutrientes. Guardar un periodo de ayuno antes de acostarnos es recomendable&rdquo;, afirma Garc&iacute;a Malo.
    </p><p class="article-text">
        Aunque no son estrictamente alimentos, la cafe&iacute;na y el alcohol que consumimos durante el d&iacute;a tienen efectos sobre el descanso nocturno. A pesar de que las personas metabolizan de forma diferente la cafe&iacute;na, hay l&iacute;mites, <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/cafe-limites-consumo-cafeina_1_11509170.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tanto en la cantidad</a> como en la hora a la que se toma el &uacute;ltimo caf&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        El alcohol es m&aacute;s traicionero. Mucha gente piensa que puede ayudar a conciliar el sue&ntilde;o, pero, aunque puede ayudar a quedarse dormido, al avanzar la noche fragmenta el sue&ntilde;o y reduce el sue&ntilde;o reparador. Como la cafe&iacute;na, el alcohol tiene que eliminarse del organismo y puede tardar horas, por lo que se desaconseja consumirlo antes de dormir.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo ser&iacute;a, entonces, un d&iacute;a dise&ntilde;ado para favorecer el descanso nocturno? Podr&iacute;amos empezar con una exposici&oacute;n a la luz natural en las primeras horas, hablar con personas de nuestro entorno al despertar, hacer ejercicio en la primera mitad del d&iacute;a y comer la mayor parte de las calor&iacute;as antes de la cena. Acompa&ntilde;ando a todo esto, tratar de controlar el estr&eacute;s. &ldquo;Todo lo que podamos hacer a favor de organizar un poco mejor nuestra rutina y generar este contraste entre el d&iacute;a y la noche es positivo para el descanso&rdquo;, concluye la doctora Garc&iacute;a.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01HJXCMFAHVDRR0XBTRXNPY04S"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Darío Pescador]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/recomendaciones-expertos-sueno-para-dormir-mejor-noche_1_13091880.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Apr 2026 20:10:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las cinco cosas que debes hacer durante el día para dormir mejor por la noche, según los expertos en sueño]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sueño,Trastornos del sueño,Dormir,Descanso,Bienestar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lionel Delgado, sociólogo: “Cuanto más hastiada está una población, más peso adquieren las culturas manosféricas"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/lionel-delgado-sociologo-hastiada-poblacion-peso-adquieren-culturas-manosfericas_1_13372526.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/baa5c927-e963-43f4-8258-52a179725bbf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x821y240.jpg" width="1200" height="675" alt="Lionel Delgado, sociólogo: “Cuanto más hastiada está una población, más peso adquieren las culturas manosféricas&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El investigador y formador publica 'Tristes y salvajes. Políticas del deseo más allá de la manosfera' en Ariel, un ensayo donde analiza los afectos que se producen en la relación entre cultura neoliberal y masculinidades</p><p class="subtitle">Los gurús de la manosfera y su falsa receta para que niños y chavales se conviertan en ‘hombres de verdad’</p></div><p class="article-text">
        Cuando hablamos de discursos violentos y reaccionarios, habitualmente lo hacemos desde el prisma de quien recibe esa violencia, o desde los privilegios que desean mantener aquellos que la ejercen. Es un tipo de violencia que se propaga en el &aacute;mbito digital, pero que bebe directamente de los espacios <em>offline</em> y de las estructuras de poder que atraviesan &ldquo;instituciones&rdquo; como la familia o la heterosexualidad. Sin embargo, pocas veces se aborda esta cuesti&oacute;n desde el plano de los afectos y, particularmente, la del placer intr&iacute;nseco a la violencia. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; seducen tanto los discursos de odio? &iquest;Por qu&eacute; lo pol&iacute;ticamente incorrecto se vive como una liberaci&oacute;n? &iquest;Y por qu&eacute; deseamos aquello que nos hace da&ntilde;o?&rdquo; Estas son las preguntas de las que nace el primer ensayo del soci&oacute;logo, investigador y formador Lionel Delgado, <em>Tristes y salvajes. Pol&iacute;ticas del deseo m&aacute;s all&aacute; de la manosfera</em> (Ariel), en el que aborda muchas de las cuestiones en torno a las masculinidades que trabaja junto a chicos j&oacute;venes y profesorado en las formaciones que imparte.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;De d&oacute;nde nace tu inter&eacute;s por escribir este ensayo y por abordar fen&oacute;menos como la manosfera desde el terreno de los afectos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El ensayo parte de una posici&oacute;n te&oacute;rica fuerte, pero tambi&eacute;n de la pr&aacute;ctica. Llevo muchos a&ntilde;os trabajando con hombres adultos y j&oacute;venes. A d&iacute;a de hoy, los discursos de la manosfera se han abordado de una manera muy pol&eacute;mica y, a veces, muy simplista. Lo mismo sucede con la masculinidad. Cre&iacute;a que hac&iacute;a falta introducir algunos elementos en el debate, porque tendemos mucho a moralizarlo, simplificarlo y generar pol&eacute;mica. Es un tema muy complejo y merece una atenci&oacute;n en profundidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el ensayo planteas que la masculinidad no se configura &uacute;nicamente a trav&eacute;s del g&eacute;nero, sino tambi&eacute;n mediante el capitalismo y el neoliberalismo. &iquest;C&oacute;mo influye esto en la construcci&oacute;n contempor&aacute;nea de la masculinidad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que era muy importante poner este factor sobre la mesa. El feminismo y los estudios de g&eacute;nero han se&ntilde;alado claramente la importancia de estudiar las diferencias de clase y la interseccionalidad. Sin embargo, cuando hablamos de hombres, el an&aacute;lisis parece simplificarse. Repetimos como loros la interseccionalidad y los distintos ejes, pero, cuando analizamos la masculinidad, parece que esos ejes desaparecen. Terminamos trabajando con los chavales desde un moralismo de g&eacute;nero, sin tener en cuenta la perspectiva de clase ni los contextos neoliberales en los que se muestra una imagen de la vida saturada de competitividad, individualismo y mejora personal. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Habitualmente, las masculinidades reaccionarias se analizan desde un mantenimiento de los privilegios. Sin embargo, t&uacute; tambi&eacute;n pones el foco en el placer que algunos hombres encuentran al habitar esas identidades. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Pensar que somos soldados del patriarcado y que, si no queremos cambiar, es simplemente porque queremos mantenerlo vigente implica una lectura demasiado sencilla. Resulta m&aacute;s interesante analizar qu&eacute; tienen de seductor esas masculinidades y por qu&eacute; es tan dif&iacute;cil contraponerles un modelo que despierte los mismos afectos. La masculinidad tiene un goce de fondo, igual que lo tiene la feminidad normativa. Reconocerlo nos permite plantear preguntas distintas a la idea de que abrazamos la norma por puro privilegio o por inercia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Esto tiene que ver con la falta de modelos alternativos de masculinidad que sean atractivos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, frente a la masculinidad tradicional, a menudo proponemos que los hombres sean m&aacute;s blandos, m&aacute;s tranquilos, m&aacute;s suaves al hablar y al relacionarse, que ocupen menos espacio o adopten determinadas est&eacute;ticas. En las interacciones entre chavales hay un factor de diversi&oacute;n que, aunque resulte inc&oacute;modo decirlo, debemos reconocer: jugar al riesgo, picarse mutuamente, jugar a los golpes o hacer chistes pol&iacute;ticamente incorrectos. Hay un disfrute muy fuerte. Asumir que existe y que debemos trabajarlo nos permite entender mejor por qu&eacute; nos apegamos a ciertos estilos de vida y modelos de g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el libro tambi&eacute;n hablas de la necesidad de &laquo;duelar&raquo; un g&eacute;nero y las expectativas de vida vinculadas a &eacute;l. &iquest;Se ha subestimado el v&eacute;rtigo que puede conllevar ese proceso de transformaci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que hemos sido algo paternalistas y simplistas al exigir un cambio de g&eacute;nero sin tener en cuenta lo que supone. Hemos insistido mucho en la necesidad de alejarnos de la normatividad, algo con lo que estoy de acuerdo, pero los afectos no se eliminan, se redirigen. Hemos repetido que los hombres tienen que cambiar, pero hemos dado muy pocas claves sobre hacia d&oacute;nde deben hacerlo. Ese vac&iacute;o de metas genera mucha confusi&oacute;n y mucho v&eacute;rtigo. &iquest;Hacia d&oacute;nde se supone que debe dirigirse el cambio? &iquest;Qu&eacute; tiene de deseable esa &ldquo;nueva masculinidad&rdquo;? Si la nueva masculinidad solo implica renunciar y no afirma nada, queda como un modelo muy endeble. Enfrente tienen un modelo neoliberal y competitivo que promete estatus, riqueza, aceptaci&oacute;n, deseo, envidia, certeza, tranquilidad y poder. Evidentemente, la ecuaci&oacute;n est&aacute; descompensada.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hemos repetido que los hombres tienen que cambiar, pero hemos dado muy pocas claves sobre hacia dónde deben hacerlo. Ese vacío de metas genera mucha confusión y mucho vértigo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Planteas una autocr&iacute;tica hacia ciertos discursos que no dejan demasiado espacio para la duda, el error o la incomodidad. &iquest;C&oacute;mo se puede reconocer el privilegio masculino y, al mismo tiempo, permitir que quienes han sido socializados en la masculinidad hegem&oacute;nica puedan equivocarse y aprender?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esta es una de las grandes carencias de la justicia restaurativa. Repetimos que debemos caminar hacia ella, pero en los entornos militantes existe muy poca tolerancia hacia el error. Cuando trabajo con hombres, siempre digo que un hombre feminista no tiene por qu&eacute; ser perfecto ni tiene que evitar equivocarse siempre. Se trata de aplicar las tres erres: reconocer la cagada, responsabilizarnos de ella e intentar repararla siempre que podamos.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, existe la percepci&oacute;n social de que no hay margen de error. Creo que la idea de la cancelaci&oacute;n es, en buena medida, un invento social. Las mujeres aguantan mucho m&aacute;s de lo que deber&iacute;an y cancelan mucho menos de lo que se dice, pero s&iacute; existe el miedo a que, si uno se equivoca, se le busque, se le se&ntilde;ale y se utilice ese error para hacerle da&ntilde;o. Esa percepci&oacute;n ha hecho que muchos hombres sientan que no existe margen para equivocarse. Y, cuando no existe ese margen, hay muy poca comodidad para transitar las incomodidades y los errores propios de cualquier proceso de cambio.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; relaci&oacute;n existe entre el debilitamiento de los v&iacute;nculos colectivos, el auge de la manosfera y la p&eacute;rdida de los espacios comunitarios?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No se puede entender el auge reaccionario sin tener en cuenta la desaparici&oacute;n de los espacios colectivos, porque es en ellos donde se producen el intercambio, la transici&oacute;n, la incomodidad y la gesti&oacute;n del conflicto. Cuando participas en un movimiento social, est&aacute;s gestionando constantemente los roces, las molestias y la incomodidad del otro. Cuanto m&aacute;s nos aislamos, menos participaci&oacute;n social existe. Han deca&iacute;do las asociaciones vecinales, el activismo asambleario y los espacios de encuentro. Adem&aacute;s, determinadas pol&iacute;ticas de seguridad urbana han provocado que abandonemos los espacios p&uacute;blicos. Cada vez podemos hacer menos cosas en la calle o en las plazas.
    </p><p class="article-text">
        Esta eliminaci&oacute;n neoliberal de los espacios comunitarios hace que estemos cada vez m&aacute;s aislados y solos, consumiendo redes sociales. Y las redes potencian una cultura individualista y muy centrada en la pol&eacute;mica. Reproducimos una l&oacute;gica que nos distancia y que coloca en el centro del debate el riesgo y el peligro, en lugar de la convivencia, la negociaci&oacute;n y la gesti&oacute;n de la incomodidad. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el ensayo relacionas la precariedad, el abandono institucional y el empobrecimiento de la vida comunitaria con una especie de anestesia cotidiana. &iquest;C&oacute;mo pueden la monoton&iacute;a y la falta de horizontes convertir las culturas reaccionarias y violentas en algo atractivo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es importante entender que, a veces, la violencia no es un fin en s&iacute; mismo, sino que es instrumental. Creo que <a href="https://www.eldiario.es/murcia/sociedad/torre-pacheco-ano-despues-caza-migrante-todavia-ven-extranjeros_1_13351173.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lo que sucedi&oacute; en Torre Pacheco</a>, por ejemplo, no puede separarse de un contexto socialmente degradado: una comunidad sometida a la agricultura intensiva, la mano de obra barata y precaria y unos conflictos comunitarios que nadie quiere resolver. La presi&oacute;n aumenta hasta que la olla termina estallando. Cuanto m&aacute;s hastiada est&aacute; una poblaci&oacute;n y menos ilusionante resulta la vida, m&aacute;s peso adquieren las culturas que prometen est&iacute;mulos fuertes y una salida del gris mon&oacute;tono de la existencia a trav&eacute;s de estallidos de rabia y rebeli&oacute;n, que se vuelven algo atractivo. Si vivi&eacute;ramos en sociedades preocupadas por la satisfacci&oacute;n vital, quiz&aacute; aparecer&iacute;an otras formas de movilizaci&oacute;n. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los jóvenes no están al margen de los debates sociales. Si solo hablamos de ellos para decir que son fascistas, antifeministas y que nos dan miedo, eso tendrá un impacto. Puede generar más distancia e incluso alimentar las posiciones reactivas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>A partir de tu experiencia trabajando con j&oacute;venes, se&ntilde;alas que un comentario machista, racista o transgresor no implica necesariamente que exista una identidad ideol&oacute;gica plenamente asentada. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Es fundamental distinguir entre valores, ideas, pr&aacute;cticas e identidades. Nadie act&uacute;a siempre de acuerdo con lo que piensa ni dice exactamente lo mismo en todos los contextos. Tampoco est&aacute; siempre claro qu&eacute; identidad tiene una persona. Tener dudas o cr&iacute;ticas hacia el feminismo no convierte autom&aacute;ticamente a alguien en antifeminista, de la misma manera que criticar a la izquierda institucional no convierte a una persona en contraria a la izquierda.
    </p><p class="article-text">
        Cuando trabajas directamente con j&oacute;venes, aparece una realidad mucho m&aacute;s mixta, confusa, incoherente y contradictoria. Hay chavales que dicen una cosa en clase y otra completamente distinta en el pasillo. Algunos critican el feminismo, pero, al hablar con ellos individualmente, son tremendamente igualitarios y se preocupan por los derechos de las mujeres. A veces solo quieren plantear debates inc&oacute;modos, y eso no los convierte necesariamente en antifeministas. En un taller, por ejemplo, un chico pregunt&oacute; por las supuestas quinientas leyes que benefician a las mujeres y perjudican a los hombres. Despu&eacute;s habl&eacute; con &eacute;l en el pasillo y descubr&iacute; que ni siquiera cre&iacute;a que eso fuera verdad. Se lo hab&iacute;a dicho su padre, que era abogado, y quer&iacute;a saber qu&eacute; pens&aacute;bamos. Sin embargo, en el aula podemos interpretar r&aacute;pidamente esa pregunta como una posici&oacute;n reaccionaria.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Terminamos por participar del prejuicio de que todos los j&oacute;venes tienen ideas reaccionarias&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esos juicios han simplificado mucho el tema y han creado un retrato de la juventud que no refleja lo que hay. En relaci&oacute;n a esto, tambi&eacute;n se debe exigir una responsabilidad a los medios y discursos p&uacute;blicos. Los j&oacute;venes no est&aacute;n al margen de los debates sociales. Si solo hablamos de ellos para decir que son fascistas, antifeministas y que nos dan miedo, eso tendr&aacute; un impacto. Puede generar m&aacute;s distancia e incluso alimentar las posiciones reactivas, porque el joven descubre que la postura de moda, pol&iacute;ticamente incorrecta y capaz de provocar miedo en sus profesores es la del chaval antifeminista. Y eso genera atracci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Existe una gran preocupaci&oacute;n p&uacute;blica por el supuesto giro reaccionario de la juventud, pero la educaci&oacute;n en igualdad suele reducirse a talleres aislados y precarios. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Esa es la gran iron&iacute;a. Nos preocupan much&iacute;simo los j&oacute;venes, pero, mientras tanto, estamos desmantelando la educaci&oacute;n p&uacute;blica. No hacemos leyes que garanticen el acceso a una vivienda digna ni afrontamos una lucha anticapitalista contra los grandes magnates digitales, cuyos algoritmos siguen difundiendo bulos y promoviendo la cultura del odio. En el libro explico que los debates sobre la imaginaci&oacute;n pol&iacute;tica resultan ingenuos si no tienen en cuenta la desconfianza y las heridas que siguen abiertas. Es dif&iacute;cil imaginar un futuro distinto cuando el profesorado y los formadores de igualdad est&aacute;n completamente quemados.
    </p><p class="article-text">
        Queremos que los j&oacute;venes sean m&aacute;s igualitarios, pero no atendemos a las condiciones materiales de fondo. Mientras tanto, las redes sociales les dicen que la buena vida y la felicidad llegar&aacute;n cuando se conviertan en la mejor versi&oacute;n de s&iacute; mismos, compitan, inviertan en su capital humano y acumulen riqueza, estatus y capital social, er&oacute;tico y econ&oacute;mico. Estamos intentando luchar contra un gigante de una manera totalmente desorganizada y sin tocar aquello que deber&iacute;amos transformar. Eso nos conduce a un callej&oacute;n sin salida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Proenza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/lionel-delgado-sociologo-hastiada-poblacion-peso-adquieren-culturas-manosfericas_1_13372526.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 Jul 2026 19:52:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lionel Delgado, sociólogo: “Cuanto más hastiada está una población, más peso adquieren las culturas manosféricas"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Hombre,Internet,Jóvenes,Feminismo,Libros,Ensayos,Redes sociales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo reducir de verdad tu tiempo usando el móvil: 11 consejos sencillos y realistas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/reducir-tiempo-usando-movil-11-consejos-sencillos-realistas_1_13363573.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6feb599c-b7af-4014-8b7f-33bb886a498a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1011y476.jpg" width="1200" height="675" alt="Cómo reducir de verdad tu tiempo usando el móvil: 11 consejos sencillos y realistas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Quieres pasar menos tiempo frente a la pantalla? Hemos preguntado a psicoterapeutas, profesores y especialistas cuáles son las formas prácticas (y factibles) de reducirlo</p><p class="subtitle">En primera persona - He estado un mes sin usar el móvil por la calle y esto es lo que he visto al levantar la cabeza</p></div><p class="article-text">
        Mires donde mires, la gente est&aacute; pegada a sus<em> smartphones</em>. Si no te has dado cuenta de este fen&oacute;meno, probablemente sea porque t&uacute; tambi&eacute;n tienes la vista constantemente puesta en ese peque&ntilde;o generador de dopamina.
    </p><p class="article-text">
        En marzo, <a href="https://www.eldiario.es/tecnologia/meta-youtube-condenadas-pagar-3-millones-dolares-resultar-adictivas-danar-salud-mental-usuaria_1_13098288.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Meta y YouTube</a> tuvieron que pagar un total de seis millones de d&oacute;lares despu&eacute;s de que un tribunal estadounidense dictaminara que las plataformas de estas empresas tecnol&oacute;gicas estaban dise&ntilde;adas para crear adicci&oacute;n. Si se incluyen aplicaciones tan tentadoras en un dispositivo que se lleva a todas partes, se crea la receta perfecta para un comportamiento compulsivo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hemos externalizado nuestro cerebro a California: nuestras emociones, nuestro pensamiento&rdquo;, afirma el profesor Marcantonio Spada, catedr&aacute;tico em&eacute;rito de conductas adictivas y salud mental en la London South Bank University y director cl&iacute;nico de Onebright, un proveedor de terapia <em>online.</em>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Comenc&eacute; mi carrera en el &aacute;mbito acad&eacute;mico investigando el alcohol y la nicotina, y hace quince a&ntilde;os me di cuenta de que acabar&iacute;amos teniendo un problema a&uacute;n mayor con la tecnolog&iacute;a&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        La adicci&oacute;n al m&oacute;vil a&uacute;n no conlleva el estigma social del alcoholismo, ni los efectos secundarios f&iacute;sicos evidentes, pero existen paralelismos interesantes. &ldquo;En cierto modo es comparable, porque interactuar con cualquier tipo de plataforma tecnol&oacute;gica proporciona refuerzos positivos y negativos, exactamente igual que lo hace el alcohol&rdquo;, afirma Spada.
    </p><p class="article-text">
        A diferencia de las sustancias adictivas, las aplicaciones tambi&eacute;n est&aacute;n dise&ntilde;adas para proporcionar refuerzos intermitentes, explica, con recompensas como v&iacute;deos divertidos, seguidores y otras notificaciones. &ldquo;Tu cerebro tiende a permanecer en un estado de expectaci&oacute;n, algo que no se da necesariamente con los patrones tradicionales de adicci&oacute;n a las sustancias&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Las b&uacute;squedas de &ldquo;adicci&oacute;n al m&oacute;vil&rdquo; han ido aumentando de forma constante durante la &uacute;ltima d&eacute;cada, y la gente comparte consejos para reducir su uso. Tambi&eacute;n se han desarrollado aplicaciones y dispositivos para ayudar a las personas a replantearse su relaci&oacute;n con la tecnolog&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hace unos siete u ocho a&ntilde;os, empez&oacute; a surgir con frecuencia como tema tanto en mi trabajo individual como en el de parejas: los tel&eacute;fonos causaban problemas de pareja, de salud mental, de sue&ntilde;o y de concentraci&oacute;n&rdquo;, afirma Hilda Burke, psicoterapeuta y autora de <em>The Phone Addiction Workbook </em>(Manual para superar la adicci&oacute;n al m&oacute;vil).
    </p><p class="article-text">
        En lugar de que los tel&eacute;fonos sean una fuente de entretenimiento, observa que los pacientes relacionan el uso del m&oacute;vil con &ldquo;una especie de baj&oacute;n an&iacute;mico y un malestar general&rdquo;. Y para esta psicoterapeuta, la explicaci&oacute;n parec&iacute;a obvia. &ldquo;Aquello que inicialmente intent&aacute;bamos automedicarnos &mdash;un conflicto, un problema en el trabajo o la sensaci&oacute;n de estar perdidos en nuestras vidas, sea lo que sea&mdash; sigue ah&iacute; despu&eacute;s de cuatro o cinco horas de estar deslizando el dedo por la pantalla&rdquo;, afirma Burke. &ldquo;Pero ahora, adem&aacute;s de eso, tenemos la resaca de haber estado tanto tiempo haciendo scroll: '&iquest;Por qu&eacute; he malgastado ese tiempo? &iquest;Qu&eacute; estoy haciendo?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Gran parte del lenguaje que se utiliza al hablar de pasar tiempo en las aplicaciones es muy pasivo: 'Cuando me quise dar cuenta estaba&hellip;'. No es: 'Decid&iacute; entrar en Instagram; quer&iacute;a ver a Brooklyn Beckham y lo que la gente dice al respecto. Quer&iacute;a pasar dos horas profundizando de verdad'. La gente no hace eso. Lo que intento hacer con mis pacientes es que sean conscientes de ello, que elijan lo que est&aacute;n haciendo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Si te reconoces en este comportamiento y quieres reducirlo, hay ayuda a tu alcance. Hemos preguntado a expertos, desde un psicoterapeuta hasta un profesor especializado en conductas adictivas, cu&aacute;les son las mejores formas de reducir el tiempo frente a la pantalla.
    </p><h2 class="article-text">Lleva un control del tiempo que pasas con el m&oacute;vil</h2><p class="article-text">
        Los dispositivos Android y Apple cuentan con herramientas integradas para supervisar y controlar el tiempo de uso de la pantalla. En los primeros, se trata de &ldquo;Bienestar digital&rdquo;, y en los segundos, de &ldquo;Tiempo de uso&rdquo;. Ambas te permiten llevar un seguimiento del tiempo que pasas en las aplicaciones y limitar tu acceso a franjas horarias concretas o a una duraci&oacute;n m&aacute;xima si consideras que est&aacute;s dedic&aacute;ndoles demasiado tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Spada se muestra esc&eacute;ptico ante estas herramientas, ya que observa que un control excesivo puede provocar ansiedades adicionales, pero acepta que una &ldquo;alerta ocasional&rdquo; sobre el uso del tel&eacute;fono est&aacute; bien. Se muestra m&aacute;s esc&eacute;ptico respecto a que nuestros dispositivos controlen aspectos como el sue&ntilde;o, ya que esto puede generar preocupaciones artificiales. Pero si admitir que tienes un problema es el primer paso, la evidencia clara de que has desperdiciado literalmente d&iacute;as de tu tiempo limitado en la Tierra es una llamada de atenci&oacute;n convincente de que la vida deber&iacute;a ser algo m&aacute;s que esto.
    </p><h2 class="article-text">Agenda tiempo sin pantallas</h2><p class="article-text">
        Lo que finalmente le funcion&oacute; a la psicoterapeuta Burke fue algo que ella denomina &ldquo;entrenamiento de la espera&rdquo;. Se trata de peque&ntilde;os intervalos de tiempo en los que el m&oacute;vil se deja en casa o, al menos, se apaga y se mantiene fuera del alcance.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Empec&eacute; poco a poco&rdquo;, explica: no se llevaba el m&oacute;vil cuando sacaba a pasear a su galgo, antes de ir aumentando gradualmente los periodos de abstinencia del m&oacute;vil. Ahora tiene los domingos como d&iacute;a sin pantallas.
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            <span class="title">
                Desconéctate del móvil con alguna actividad que te distraiga.                            </span>
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        &ldquo;La realidad es que resulta realmente dif&iacute;cil prescindir del m&oacute;vil, sobre todo si vienes de un alto nivel de dependencia&rdquo;, afirma. &ldquo;Cuando alguien se est&aacute; recuperando de una adicci&oacute;n, siente ese vac&iacute;o. Pero creo que, si llegamos a cierta etapa, empezamos a disfrutar de las recompensas. Ya no es una privaci&oacute;n: resulta gratificante elegir prescindir de &eacute;l&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los domingos, Burke tiene desactivados los datos, por lo que sus amigos a&uacute;n pueden llamarla, pero cualquier mensaje de WhatsApp tendr&aacute; que esperar hasta el lunes. Disfrutar de la naturaleza y relacionarse con otras personas que pasean a sus perros, en lugar de verse &ldquo;acosada&rdquo; y &ldquo;bombardeada&rdquo; por su m&oacute;vil, ha resultado gratificante. &ldquo;Me siento renovada al final del d&iacute;a&rdquo;, afirma.
    </p><h2 class="article-text">Cambia tu pantalla de bloqueo</h2><p class="article-text">
        Otro truco que recomienda Burke es cambiar la foto de la pantalla de bloqueo por algo que te recuerde lo que te est&aacute;s perdiendo en el mundo real. En su caso, es una foto del galgo mencionado anteriormente, Bran, pero podr&iacute;a ser cualquier cosa. &iquest;Quieres aprender franc&eacute;s? Pon una foto de Par&iacute;s. &iquest;Quieres hacer m&aacute;s ejercicio? C&aacute;mbiala por una foto tuya de cuando estabas m&aacute;s en forma.
    </p><h2 class="article-text">Desactiva las notificaciones</h2><p class="article-text">
        Las notificaciones son una de las creaciones m&aacute;s enga&ntilde;osas de los <em>smartphones: </em>un canto de sirena que te atrae de nuevo en cuanto consigues escapar. Eliminar todas las notificaciones excepto las imprescindibles es una buena forma de minimizar la tentaci&oacute;n que ejerce tu m&oacute;vil. Un mensaje de texto puede ser una cuesti&oacute;n de vida o muerte, pero un descuento del 30% por tiempo limitado en alguna app de comida a domicilio no lo es.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, esto puede resultar contraproducente para algunas personas. Sin notificaciones, &iquest;c&oacute;mo sabr&aacute;n si se est&aacute;n perdiendo algo? &ldquo;Si no lo sabes, es un poco como las ratas de Skinner, que picotean sin parar porque podr&iacute;a haber una actualizaci&oacute;n&rdquo;, afirma Burke.
    </p><h2 class="article-text">Mant&eacute;n el m&oacute;vil fuera de tu alcance</h2><p class="article-text">
        Muchas personas se encuentran navegando sin rumbo fijo por las redes sociales para retrasar el momento de levantarse por la ma&ntilde;ana o, lo que es peor, como &uacute;ltima actividad antes de dormir. &ldquo;Dejo de utilizar cualquier tipo de tecnolog&iacute;a interactiva a partir de las 19:00 h, porque afecta al sue&ntilde;o&rdquo;, afirma Spada. (Curiosamente, la televisi&oacute;n no supone ning&uacute;n problema, ya que es pasiva, explica: &ldquo;Es la interactividad la que afecta negativamente a nuestro cerebro&rdquo;).
    </p><p class="article-text">
        Lo ideal, por tanto, es mantener el m&oacute;vil fuera del dormitorio, pero si no es posible, al menos mantenerlo fuera del alcance. &ldquo;El distanciamiento f&iacute;sico es extremadamente importante&rdquo;, afirma Spada. &ldquo;En un dormitorio, lo mantendr&iacute;a a dos o tres metros de distancia de m&iacute;. Si es realmente importante, el m&oacute;vil sonar&aacute;, pero, aparte de eso, no deber&iacute;a ser una distracci&oacute;n&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Ponle una goma el&aacute;stica al m&oacute;vil</h2><p class="article-text">
        Es una t&eacute;cnica de las m&aacute;s antiguas que existen. Sorprendentemente, una goma el&aacute;stica enrollada alrededor del m&oacute;vil puede resultar un elemento disuasorio para quienes tienen la suficiente fuerza de voluntad.
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                    alt="Si eliminas todas las notificaciones excepto las imprescindibles, puede que te apetezca menos volver a mirar el móvil."
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                Si eliminas todas las notificaciones excepto las imprescindibles, puede que te apetezca menos volver a mirar el móvil.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Busca ayuda en las aplicaciones</h2><p class="article-text">
        Puede parecer contradictorio, pero muchos aseguran que la forma de vencer la adicci&oacute;n a las aplicaciones es con m&aacute;s aplicaciones. Concretamente, aplicaciones que utilizan la misma gamificaci&oacute;n y los mismos trucos psicol&oacute;gicos que las m&aacute;s adictivas, pero con el objetivo contrario. Prep&aacute;rate para recibir recordatorios insistentes, recompensas por buen comportamiento y la descarga de dopamina que suele asociarse al uso del m&oacute;vil durante los periodos de abstinencia digital. Estas aplicaciones est&aacute;n disponibles tanto en versi&oacute;n de pago como gratuita. BePresent ofrece sus herramientas disuasorias m&aacute;s potentes tras un muro de pago, mientras que ScreenZen funciona mediante un sistema de donaciones y se puede utilizar &iacute;ntegramente sin coste alguno.
    </p><h2 class="article-text">P&aacute;sate a un <em>dumbphone</em></h2><p class="article-text">
        Los m&oacute;viles b&aacute;sicos, por llamarlos de una forma no peyorativa, te ofrecen funciones b&aacute;sicas de llamada y mensajes de texto, ya sea sin conexi&oacute;n a Internet en absoluto o con un acceso tan limitado que resulta una pesadilla. El renacido Nokia 3210 sin duda te curar&aacute; de tu adicci&oacute;n a TikTok, y adem&aacute;s podr&aacute;s olvidarte de ese ritual nocturno de recargar el m&oacute;vil.
    </p><p class="article-text">
        Spada, sin embargo, est&aacute; preocupado por el debate entre &ldquo;evitaci&oacute;n y control&rdquo;. &ldquo;Hay quien dice: 'Bueno, si quiero superar mi problema con el alcohol, tengo que empezar a evitar los bares y a los amigos a los que les gusta beber&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si te encuentras en el extremo m&aacute;s leve del espectro de la adicci&oacute;n, en realidad no es bueno evitar el bar, porque empiezas a pensar que no tienes control sobre tus propios comportamientos&rdquo;. En otras palabras, esto solo es realmente una soluci&oacute;n si te sientes &ldquo;abrumado&rdquo; por el uso del smartphone.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n hay una preocupaci&oacute;n m&aacute;s pr&aacute;ctica. &ldquo;Pasarse a un tel&eacute;fono b&aacute;sico requiere la colaboraci&oacute;n de los dem&aacute;s&rdquo;, afirma Burke, destacando la prevalencia de los c&oacute;digos QR, las entradas electr&oacute;nicas y los imprescindibles grupos de WhatsApp. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; vas a ofrecer a cambio? &iquest;C&oacute;mo vas a asegurarte de mantener tus relaciones sociales?&rdquo;
    </p><h2 class="article-text">P&aacute;sate a un <em>smartphone</em> dise&ntilde;ado para la desintoxicaci&oacute;n digital</h2><p class="article-text">
        Una opci&oacute;n son los <em>smartphones</em> que facilitan la desconexi&oacute;n, como los dispositivos NxtPaper de TCL. Sus pantallas son antirreflectantes, emiten poca luz azul y ofrecen una experiencia similar a la del papel. Un interruptor situado en el lateral de los modelos m&aacute;s recientes desactiva las notificaciones y cambia la pantalla a escala de grises para permitir una lectura sin interrupciones.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Deja a un lado el móvil y disfruta de la naturaleza."
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                Deja a un lado el móvil y disfruta de la naturaleza.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">D&eacute;jalo de golpe</h2><p class="article-text">
        Una desintoxicaci&oacute;n digital &mdash;en la que guardas el m&oacute;vil bajo llave, lo que te permite despejar la mente con la naturaleza y actividades m&aacute;s anal&oacute;gicas&mdash; es la opci&oacute;n radical. La esperanza es que, al haber comprobado lo mucho m&aacute;s tranquilo que puede estar tu cerebro, los h&aacute;bitos anal&oacute;gicos se mantengan &mdash;o, al menos, te hagan replantearte c&oacute;mo convives con tu m&oacute;vil. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os han surgido varios retiros con esta intenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pasar 72 horas lejos de los tel&eacute;fonos puede marcar una diferencia real, afirma Spada, pero hay una salvedad importante. Al igual que ocurre con la rehabilitaci&oacute;n para la adicci&oacute;n al alcohol y las drogas, esto solo funcionar&aacute; a largo plazo si regresas a &ldquo;un entorno reestructurado&rdquo; con &ldquo;nuevos principios&rdquo; de uso del tel&eacute;fono; de lo contrario, es probable que recaigas en los malos h&aacute;bitos.
    </p><p class="article-text">
        Burke cree que el enfoque de &ldquo;dejarlo de golpe&rdquo; tiene sus l&iacute;mites para la mayor&iacute;a de la gente. &ldquo;Mucha gente se va de 'vacaciones de desintoxicaci&oacute;n', y suelen ser personas que se 'intoxican' mucho durante el resto del a&ntilde;o y luego lo compensan&rdquo;. As&iacute; que todo depende de lo que ocurra una vez que la gente vuelva a la red.
    </p><p class="article-text">
        H&eacute;ctor Hughes, cofundador de Unplugged, una empresa de alquiler de caba&ntilde;as aisladas de la red el&eacute;ctrica, reconoce que no es una soluci&oacute;n milagrosa. &ldquo;&iquest;Evita que la gente se vuelva adicta? No. Pero cuanto m&aacute;s lo practican, m&aacute;s anhelan este estado mucho m&aacute;s saludable&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alan Martin]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/reducir-tiempo-usando-movil-11-consejos-sencillos-realistas_1_13363573.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Jul 2026 20:07:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cómo reducir de verdad tu tiempo usando el móvil: 11 consejos sencillos y realistas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Telefonía móvil,Smartphones,Adicciones,Bienestar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[He estado un mes sin usar el móvil por la calle y esto es lo que he visto al levantar la cabeza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/un-mes-sin-usar-el-movil-por-la-calle_129_13288333.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f73c39d7-d455-49d4-b5ca-8f29ffeb0637_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="He estado un mes sin usar el móvil por la calle y esto es lo que he visto al levantar la cabeza"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La verdadera autonomía no te la da el último modelo de iPhone, sino el privilegio de poder desaparecer</p><p class="subtitle">Los jóvenes que fantasean con vivir como en los 2000: “Echamos de menos unas relaciones más humanas”</p></div><p class="article-text">
        Mi amiga Mery se cruz&oacute; tres veces por la calle con su instructora de pilates pero iba tan absorta en la pantalla del m&oacute;vil que no la vio, fue la profesora quien le hizo darse cuenta de lo que le suced&iacute;a. A la cuarta, le pudo la verg&uuml;enza y decidi&oacute; guardar el tel&eacute;fono en la mochila. &ldquo;Fue un <em>flash</em> porque empec&eacute; a ver cosas a las que no le prestas atenci&oacute;n en el d&iacute;a a d&iacute;a, cosas muy peque&ntilde;as&rdquo;, comentaba Mery, a la que ese camino a casa le sirvi&oacute; incluso para cruzar sonrisas con una se&ntilde;ora que le hizo recordar a su abuela.
    </p><p class="article-text">
        D&iacute;as m&aacute;s tarde, una persona cercana me coment&oacute; que hab&iacute;a tenido un episodio de ansiedad al salir a dar un paseo sin m&oacute;vil por el campo. &ldquo;Se me empezaron a ocurrir un mont&oacute;n de peligros y situaciones poco probables pero que pod&iacute;an pasar&rdquo;, explicaba, culpando a su imaginaci&oacute;n desbordante. Sin haber vivido nada igual, record&eacute; momentos en los que me fui a casa antes de lo previsto al quedarme sin bater&iacute;a y en lo normalizada que tenemos la dependencia al que podr&iacute;amos considerar ya nuestro tercer brazo y segundo cerebro.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, expectante por si me encontraba con el recuerdo de mi abuela o con un ataque de ansiedad, decid&iacute; probar a dejar de utilizar el m&oacute;vil por la calle. Parec&iacute;a muy sencillo porque no se trataba de dejar las redes sociales o encerrar mi tel&eacute;fono bajo llave, solo ten&iacute;a que dejar de mirarlo mientras caminaba. Por supuesto, no fue tan f&aacute;cil, y no porque me generara ansiedad, sino porque los primeros d&iacute;as se me olvidaba. Humillante. Lo sacaba del bolso sin pensar, sin que sonara, como un acto reflejo o un mecanismo automatizado, aparec&iacute;a en mi mano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; si se puede considerar adicci&oacute;n, pero darme cuenta de que hac&iacute;a ese gesto decenas de veces sin haberlo decidido, me pareci&oacute; frustrante. A m&iacute;, que me encanta poner el modo avi&oacute;n en el cine y estoy totalmente en contra del wifi en los vuelos. Empec&eacute; a dejar el m&oacute;vil directamente en casa al salir a correr &ndash;s&iacute;, no necesitas una <em>app</em> que te cuente lo que acabas de hacer&ndash;, pasear o a hacer recados, para asegurarme de no acabar consult&aacute;ndolo.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los primeros días se me olvidaba. Humillante. Lo sacaba del bolso sin pensar, sin que sonara, como un acto reflejo o un mecanismo automatizado, aparecía en mi mano</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El primer d&iacute;a no evit&eacute; un atropello, ni hice ning&uacute;n contacto visual transformador, pregunt&eacute; la hora unas veinte veces y, acostumbrada a pagar con el m&oacute;vil, sal&iacute; sin cartera. Me fij&eacute; en todos los que iban con la mirada absorta en la pantalla e incluso en c&oacute;mo gente de mi entorno me dedicaba una atenci&oacute;n parcial, incapaces de dejar de teclear, como seguramente habr&eacute; hecho yo alguna vez.
    </p><p class="article-text">
        Al volver a casa, directa al m&oacute;vil, llegaba el pico de dopamina: mensajes sin leer, correos por contestar y un mont&oacute;n de noticias urgentes de las que no me hab&iacute;a enterado. Me transport&oacute; a aquella &eacute;poca de Tuenti en la que iniciar sesi&oacute;n eras premiado con un mont&oacute;n de est&iacute;mulos en verde que te hac&iacute;an sentir que alguien se hab&iacute;a acordado de ti.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1857084964979814636?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        &ldquo;Todas las plataformas que pertenecen a grandes tecnol&oacute;gicas est&aacute;n dise&ntilde;adas para extraer valor de nuestros datos. Por eso fomentan que pasemos el m&aacute;ximo tiempo posible en ellas, porque cuanto m&aacute;s interacciones les demos, m&aacute;s beneficio econ&oacute;mico podr&aacute;n obtener, a trav&eacute;s, por ejemplo, de venta publicitaria o entrenamiento de sistemas de IA&rdquo;, me comenta Marta G. Franco, autora junto al ilustrador Luis Demano del libro <em>Internet. Por unas vidas digitales m&aacute;s sanas</em> (Litera, 2026). &ldquo;Es importante recordar esto porque no es que seamos d&eacute;biles o tengamos poca voluntad, es que se trata de interfaces que implementan sofisticados trucos psicol&oacute;gicos para engancharnos&rdquo;, se&ntilde;ala.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si hay equipos de ingenieros superinteligentes trabajando diariamente en empresas multimillonarias para que no soltemos el m&oacute;vil, &iquest;c&oacute;mo no me voy a sentir insegura cuando lo dejo en casa? &iquest;Es posible vivir en 2026 sin un dispositivo en la mano? &iquest;Realmente queremos? En el libro, Marta G. Franco aporta peque&ntilde;os trucos para habitar internet de manera m&aacute;s sana, como ajustar los permisos de notificaciones o evitar tener conversaciones por Instagram o <em>apps</em> en las que todo lo que vemos est&aacute; seleccionado por un algoritmo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Como ya casi todo el mundo sabe, estos algoritmos seleccionan contenidos muy emocionales, estridentes o enervantes, para captar nuestra atenci&oacute;n y que sintamos el impulso de seguir vi&eacute;ndolos&rdquo;, destaca Franco, que propone optar por leer <em>newsletters</em>, reportajes o la Wikipedia si queremos mantenernos al margen de ese ritmo fren&eacute;tico.&nbsp;&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No es que seamos débiles o tengamos poca voluntad, es que se trata de interfaces que implementan sofisticados trucos psicológicos para engancharnos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Marta G. Franco</span>
                                        <span>—</span> periodista y coautora de &#039;Internet. Por unas vidas digitales más sanas&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pero m&aacute;s all&aacute; de la dependencia psicol&oacute;gica, nos enfrentamos a una dependencia estructural. El m&oacute;vil tambi&eacute;n es cartera, GPS, c&aacute;mara de fotos, peri&oacute;dico, radio, la carta de un bar o incluso algo similar a una enciclopedia. El <a href="https://www.eldiario.es/era/internautas-usuarios-momento-internet-dejo-sitio-acudir-divertirnos_1_13114086.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">internet que promet&iacute;a libertad y creatividad</a> ilimitadas cuando solo exist&iacute;a dentro de un ordenador de mesa, se vuelve asfixiante, todo el d&iacute;a en la mano, al convertirse cada vez m&aacute;s en un requisito b&aacute;sico.
    </p><p class="article-text">
        Romp&iacute; el reto por primera vez para llevarme el m&oacute;vil a la playa y terminar de enviar unos mensajes que habr&iacute;an supuesto pasar cerca de una hora m&aacute;s en casa. Pens&eacute; que tener esa opci&oacute;n era un privilegio del progreso tecnol&oacute;gico, pero tambi&eacute;n un arma de doble filo para quienes, atrapados en una disponibilidad obligatoria, nunca pueden desconectar. Si tuviera hijos, una persona dependiente a mi cargo o un trabajo que me exigiera estar operativa, seguramente, no podr&iacute;a plantearme un reto de este tipo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En un mundo en el que m&aacute;s del 70% de la poblaci&oacute;n utiliza un <em>smartphone</em>, seg&uacute;n el informe <a href="https://www.gsma.com/solutions-and-impact/connectivity-for-good/mobile-economy/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Mobile Economy 2026</a>, el privilegio, por oposici&oacute;n, es estar <em>offline</em>. &ldquo;Los m&oacute;viles son (en esencia) las nuevas hamburguesas de 1&euro;&rdquo;, escrib&iacute;a Mariang Maturana, de <em>La pija y la quinqui,</em> en <a href="https://capullasixtina.substack.com/p/lo-de-los-jovenes-y-eso" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Substack</a> &ndash;s&iacute;, otra red social&ndash;. Mencionaba el hecho de que en Silicon Valley triunfe la educaci&oacute;n sin pantallas, mientras que en los colegios p&uacute;blicos, a los que las pizarras electr&oacute;nicas ya llegaron tarde, contin&uacute;en utilizando tabletas y sistemas operativos obsoletos.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Pensé que tener esa opción era un privilegio del progreso tecnológico, pero también un arma de doble filo para quienes, atrapados en una disponibilidad obligatoria, nunca pueden desconectar</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Un <a href="https://www.eldiario.es/era/tenia-prejuicios-mejor-imaginaba-triunfan-retiros-desconectar-probar-cosas_1_11907327.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">retiro en la monta&ntilde;a o un resort wellness sin wifi</a> se venden como experiencias de lujo, porque la desconexi&oacute;n se parece ya a otros bienes aspiracionales como el tiempo, el espacio o el silencio. &iquest;Qui&eacute;n se puede permitir &lsquo;desaparecer&rsquo;? Jos&eacute; Sacrist&aacute;n ha declarado p&uacute;blicamente en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n no tener m&oacute;vil, a sus 88 a&ntilde;os, &ldquo;todav&iacute;a es la cola de esa sociedad patriarcal&rdquo;, apuntaba Mar&iacute;a Galiana en una entrevista <a href="https://youtu.be/Z1xKpplVU9o?si=pvX7eTOIIyDOdse6&amp;t=106" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en la Cadena SER,</a> en la que pon&iacute;a el foco sobre el privilegio del actor que, como muchos otros, no se dedica a las tareas dom&eacute;sticas y tiene una mujer que es como su m&aacute;nager. &ldquo;Vive en el mejor de los mundos, yo lo envidio much&iacute;simo&rdquo;, resum&iacute;a la actriz.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un mes despu&eacute;s, con los correos sin leer satur&aacute;ndome la bandeja de entrada y un mont&oacute;n de episodios atrasados de mis podcast favoritos, no me he vuelto una ermita&ntilde;a neoludita, de hecho, he incumplido varias veces el reto, quiz&aacute;s no soy lo suficientemente privilegiada. Pero creo que la clave reside en el concepto de culpa: ni hay que optimizar de forma productiva cada minuto del d&iacute;a en una multitarea constante, ni obligarse a estar dos horas mirando el suelo del autob&uacute;s. Ya bastante complicado es todo, como para no poder darnos un paseo por el planeta <em>reels</em> de vez en cuando.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/un-mes-sin-usar-el-movil-por-la-calle_129_13288333.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 Jun 2026 19:41:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[He estado un mes sin usar el móvil por la calle y esto es lo que he visto al levantar la cabeza]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Teléfono móvil,Smartphones,Bienestar,Tecnología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La fantasía de vivir como en los 2000: "Echamos de menos unas relaciones más humanas"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/fantasia-vivir-2000-echamos-relaciones-humanas_1_13251644.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/45dedec7-8148-48e7-ba69-834e93e79b81_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La fantasía de vivir como en los 2000: &quot;Echamos de menos unas relaciones más humanas&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La generación que creció dentro de internet fantasea ahora con vivir antes de las redes sociales. El regreso de los iPods, las cámaras digitales, la estética Y2K o los vídeos de TikTok sobre cómo vivir “como en los 2000” expresan algo más que una nostalgia estética</p><p class="subtitle">Rebecca Solnit - Lo que la tecnología le roba a nuestras vidas y cómo podemos recuperarlo</p></div><p class="article-text">
        La nostalgia por los 90 y los primeros 2000 se ha convertido en uno de los grandes imaginarios culturales de nuestros d&iacute;as. Lo estamos observando en el regreso a las c&aacute;maras digitales y los iPods, a la moda Y2K &mdash;llena de colores vibrantes y tiros bajos&mdash; o en la proliferaci&oacute;n de v&iacute;deos de TikTok que nos ense&ntilde;an a vivir como si nos encontr&aacute;ramos en el cambio de siglo: hacer crucigramas viendo <em>Las chicas Gilmore</em>, escuchar CDs, decorar diarios en papel y, en definitiva, pasar tiempo lejos del tel&eacute;fono.
    </p><p class="article-text">
        El fen&oacute;meno tambi&eacute;n ha alcanzado el terreno musical. Uno de los ejemplos m&aacute;s claros es el grupo Katseye, cuya est&eacute;tica bebe directamente de los primeros 2000: brillos, referencias al internet primitivo, feminidad Y2K y canciones como <em>Internet Girl</em>, que evocan m&aacute;s la figura de la &ldquo;chica de internet&rdquo; de los dosmil que <a href="https://www.eldiario.es/era/hazme-una-foto-asi-desmontar-pantomima-influencer_1_11775273.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la </a><a href="https://www.eldiario.es/era/hazme-una-foto-asi-desmontar-pantomima-influencer_1_11775273.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>influencer</em></a><a href="https://www.eldiario.es/era/hazme-una-foto-asi-desmontar-pantomima-influencer_1_11775273.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> contempor&aacute;nea</a>. Parad&oacute;jicamente, todas las integrantes del grupo nacieron entre 2002 y 2007, por lo que los a&ntilde;os que recrean no forman parte de sus recuerdos, sino de un imaginario heredado.
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;hasta qu&eacute; punto este deseo de regresar al pasado es solo una moda est&eacute;tica? &iquest;Qu&eacute; tienen de atractivo los 90 y los primeros 2000 para una generaci&oacute;n que apenas los vivi&oacute;? &iquest;Y qu&eacute; dice esta nostalgia sobre la forma en que vivimos el presente e imaginamos &mdash;o hemos dejado de imaginar&mdash; el futuro?
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7626756476115225870"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><h2 class="article-text">La fantas&iacute;a predigital</h2><p class="article-text">
        Este deseo por volver al cambio de siglo surge entre personas que, efectivamente, vivieron esa &eacute;poca, como Gemma, de 44 a&ntilde;os, que rememora &ldquo;cu&aacute;nto molaba internet antes de las redes sociales. La gente parec&iacute;a educada y amable. Era divertido&rdquo;. Pero se ha extendido a otras personas que, generacionalmente, no vivieron esos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Hace unas semanas, NBC News publicaba <a href="https://www.nbcnews.com/politics/politics-news/discomfort-modern-technology-gen-z-desire-live-past-poll-rcna340897" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una encuesta</a> en la que un 47% de las personas entre 18 y 29 a&ntilde;os &mdash;lo que, mayoritariamente, consideramos generaci&oacute;n Z&mdash; preferir&iacute;a vivir en el pasado, frente a un 38% que elegir&iacute;a mantenerse en el presente, y un 15% al que le gustar&iacute;a vivir en el futuro. Entre aquellos que eleg&iacute;an el pasado, un 33% se quedaba con el pasado m&aacute;s &ldquo;inmediato&rdquo;. En el art&iacute;culo de NBC, el investigador de la nostalgia Clay Routledge apuntaba que esa preferencia por los a&ntilde;os 90 y los primeros 2000 podr&iacute;a explicarse porque se perciben como &ldquo;el momento anterior a las redes sociales y a la vida mediada permanentemente por pantallas&rdquo;. Si uno desea irse mucho m&aacute;s atr&aacute;s de los a&ntilde;os 90, a&ntilde;ad&iacute;a, &ldquo;pierde algunas de las ventajas del progreso social&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En esto est&aacute; de acuerdo Sof&iacute;a Traba Mendez, ingeniera inform&aacute;tica especializada en producto y transformaci&oacute;n digital, quien es consciente de los efectos positivos de ciertos avances tecnol&oacute;gicos pero, al mismo tiempo, cuestiona otros. &ldquo;Si entendemos la tecnolog&iacute;a como avances m&eacute;dicos, matem&aacute;ticos, f&iacute;sicos, etc., entonces no ha habido otro tiempo mejor. Aqu&iacute; incluyo la IA porque las cosas que nos est&aacute; permitiendo hacer son incre&iacute;bles. Por ejemplo, la investigaci&oacute;n en detecci&oacute;n temprana de algunos tipos de c&aacute;ncer&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Añoran la intensidad de las amistades y relaciones presenciales, así como la posibilidad de desconectarse cuando uno quisiera</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Kate Eichhorn</span>
                                        <span>—</span> investigadora y profesora de Estudios Culturales y Comunicación
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Traba tambi&eacute;n pone en valor herramientas de conectividad como Skype o Zoom, que surgieron antes de las redes sociales, por su capacidad para mantener unidas a personas que est&aacute;n f&iacute;sica y geogr&aacute;ficamente separadas. Este ha sido su caso, ya que lleva 14 a&ntilde;os viviendo fuera de Espa&ntilde;a; o el de personas como Pablo (nombre ficticio), de 41 a&ntilde;os, quien cuenta c&oacute;mo estas herramientas le permitieron estar en contacto con su familia en un momento dif&iacute;cil en el que &eacute;l se encontraba en otro pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        El atractivo de estas herramientas es que funcionan de una forma m&aacute;s similar a las de los primeros dos mil. Precisamente, Laura, de 35 a&ntilde;os, echa en falta la forma de funcionar de herramientas que usaba en su adolescencia, como Messenger: &ldquo;Te conectabas cuando quer&iacute;as y te desconectabas cuando quer&iacute;as. Pod&iacute;as elegir cu&aacute;ndo estar presente. Ahora parece que tienes que estar siempre al otro lado, disponible, respondiendo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por lo tanto, lo que nos resulta atractivo de mirar al pasado no es tanto imaginar una sociedad sin desarrollos tecnol&oacute;gicos &mdash;de forma general&mdash;, sino una en la que la tecnolog&iacute;a todav&iacute;a parec&iacute;a menos invasiva. En la que no se nos exig&iacute;a una conexi&oacute;n permanente, disponibilidad constante y la sensaci&oacute;n de que toda experiencia deb&iacute;a pasar por una pantalla.&nbsp;&ldquo;Creo que lo que echamos de menos no es la &eacute;poca en s&iacute;, sino una forma de relacionarnos con el mundo que era m&aacute;s lenta, m&aacute;s presente, m&aacute;s... humana&rdquo;, resume Traba.
    </p><p class="article-text">
        En esto est&aacute; de acuerdo Kate Eichhorn, investigadora y profesora de Estudios Culturales y Comunicaci&oacute;n en The New School de Nueva York: &ldquo;No creo que la mayor&iacute;a de la generaci&oacute;n Z quiera realmente volver a los a&ntilde;os 90. No quieren regresar al punto &aacute;lgido de la crisis del sida ni a una &eacute;poca anterior a muchos de los derechos b&aacute;sicos que hoy tienen las personas LGTBIQ. Pero s&iacute; a&ntilde;oran algunos aspectos de ese periodo. Sobre todo, a&ntilde;oran la intensidad de las amistades y relaciones presenciales, as&iacute; como la posibilidad de desconectarse cuando uno quisiera&rdquo;, asegura.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7457238706370514206"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Es el hecho de no tener la necesidad &mdash;o el FOMO&mdash; de estar permanentemente conectados donde realmente radica la nostalgia: &ldquo;Me gustar&iacute;a que tuvi&eacute;ramos la tecnolog&iacute;a que tenemos ahora, con todas sus posibilidades, pero que fueran &lsquo;lugares&rsquo; a los que acudir en vez de algo que puedes llevar en el bolsillo todo el rato. Ojal&aacute; lograr algo h&iacute;brido entre lo que tenemos ahora y lo que la tecnolog&iacute;a era hace unas d&eacute;cadas&rdquo;, explica Clara, de 29 a&ntilde;os.
    </p><h2 class="article-text">La nostalgia de un pasado no vivido</h2><p class="article-text">
        Este cansancio por la hiperconexi&oacute;n puede entenderse dentro de un proceso de &ldquo;plataformizaci&oacute;n&rdquo; de la vida, como explica la investigadora Anne Helmond. Las plataformas digitales actuales &mdash;Tinder, Instagram, Amazon, YouTube, entre otras&mdash; ya no son simples sitios web o aplicaciones, sino que act&uacute;an como la infraestructura dominante de internet. Es decir, ya no solo las &ldquo;utilizamos&rdquo;, sino que &ldquo;vivimos&rdquo; dentro de ellas. Es por eso que cada vez m&aacute;s personas est&aacute;n buscando actividades y formas de habitar el mundo al margen de la esfera digital.
    </p><p class="article-text">
        Este es el caso de Miriam, de 34 a&ntilde;os, que est&aacute; pensando en recuperar &mdash;en algunos casos ya lo ha hecho&mdash; objetos en sus versiones anal&oacute;gicas: &ldquo;Un m&oacute;vil s&oacute;lo para llamadas, para dejar de estar enganchada a las notificaciones, las redes sociales y la eterna ventana abierta a la red; c&aacute;mara de carrete para revelar y tener recuerdos f&iacute;sicos que guardar; reloj de pulsera para dejar de consultar la hora en el m&oacute;vil, e incluso he pensado en una m&aacute;quina de escribir&rdquo;. Ella reconoce sentirse afortunada al ser de &ldquo;las &uacute;ltimas generaciones que crearon v&iacute;nculos y relaciones sin que mediaran las redes sociales&rdquo;, y ahora est&aacute; intentando adoptar un estilo de vida que le recuerda m&aacute;s a esos a&ntilde;os. Dice encontrar un gran confort en series como <em>Las chicas Gilmore</em>, &ldquo;con su vida sencilla y peque&ntilde;a, comunitaria y anal&oacute;gica&rdquo;. Eso s&iacute;, &ldquo;sin dejarse arrastrar al cien por cien por la nostalgia y ser consciente de todos los avances que han experimentado el feminismo, el movimiento LGTBI, antirracista, anticapitalista, ecologista, entre otros&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        Este traspaso a lo anal&oacute;gico tambi&eacute;n lo ha llevado a cabo Nat&agrave;lia, de 24 a&ntilde;os. A pesar de ser una d&eacute;cada m&aacute;s joven, tambi&eacute;n sinti&oacute; la necesidad de &ldquo;volver&rdquo; a un tiempo anterior que ni siquiera lleg&oacute; a vivir en primera persona. Cuando le coment&oacute; a su jefa que le hab&iacute;an regalado una c&aacute;mara anal&oacute;gica y que estaba &ldquo;volviendo a ser anal&oacute;gica&rdquo;, esta le pregunt&oacute;: &ldquo;&iquest;Vuelves?&rdquo;. &ldquo;Me pareci&oacute; curioso, porque es verdad que por generaci&oacute;n no me corresponde&rdquo;. Hacer crucigramas, usar bloc de notas, leer libros en f&iacute;sico o guardar tarjetas de restaurantes que le gustan es para ella &ldquo;intentar hacer un poco de resistencia o militancia a las din&aacute;micas que se est&aacute;n creando&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Miriam, de 34 años, está pensando en usar &#039;un móvil sólo para llamadas, para dejar de estar enganchada a las notificaciones, las redes sociales y la eterna ventana abierta a la red</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El caso de Nat&agrave;lia no es el &uacute;nico. La profesora en cultura digital explica que, en una asignatura que imparte sobre medios y memoria, sus estudiantes disfrutan mucho creando proyectos recurriendo a formatos anal&oacute;gicos tard&iacute;os o a formatos digitales de transici&oacute;n. &ldquo;Sobre todo hablan de la temporalidad de esos formatos y de lo intencional que hab&iacute;a que ser al utilizarlos&rdquo;, asegura. Adem&aacute;s, en relaci&oacute;n a la generaci&oacute;n Z afirma que, &ldquo;aunque la mayor&iacute;a no est&aacute; preparada para desconectarse completamente &mdash;porque saben que es pr&aacute;cticamente imposible escapar de la tecnolog&iacute;a&mdash;, s&iacute; parecen muy conscientes de que, m&aacute;s all&aacute; de haber consumido enormes cantidades de contenido que les result&oacute; bastante da&ntilde;ino para su desarrollo social y su salud mental durante la preadolescencia y la adolescencia, tambi&eacute;n fueron explotados por la industria tecnol&oacute;gica como productores de contenido&rdquo;. Es por ello que &ldquo;muchos han llegado a la conclusi&oacute;n de que la vida probablemente era mejor antes de la era digital&rdquo;.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7510364396393073950"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><h2 class="article-text">La crisis del futuro</h2><p class="article-text">
        La nostalgia por el pasado parece crecer al mismo ritmo que el escepticismo hacia el futuro, especialmente debido a c&oacute;mo determinadas tecnolog&iacute;as &mdash;en especial la inteligencia artificial&mdash; est&aacute;n empezando a colonizar los imaginarios del presente. En la encuesta publicada por NBC News, casi la mitad de los j&oacute;venes afirmaba sentirse preocupado o ansioso por <a href="https://www.eldiario.es/era/preparacionistas-ia-plan-b-laboral-no-descabellado_1_12508660.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el impacto que la IA podr&iacute;a tener sobre su trabajo</a> en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os. Este retorno a los 90 y los primeros 2000 aparece como resultado a un presente hiperconectado y un futuro asociado a automatizaci&oacute;n, vigilancia y aceleraci&oacute;n constante.
    </p><p class="article-text">
        Para <a href="https://www.eldiario.es/cultura/eudald-espluga-filosofo-no-imaginarios-mundo-manos-extrema-derecha-cat_128_13201118.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Eudald Espluga</a>, autor de <em>Imaginar el fin. Pensamiento apocal&iacute;ptico para un futuro poscapitalista </em>(Paid&oacute;s, 2026), esta dificultad para proyectarse hacia adelante tiene que ver con una crisis m&aacute;s amplia de imaginaci&oacute;n pol&iacute;tica y cultural. &ldquo;Con la llegada de la IA y la consolidaci&oacute;n del capitalismo de plataformas en una estructura de concentraci&oacute;n de poder rentista que algunos llaman tecnofeudalismo, la tecnolog&iacute;a se ha vuelto sin&oacute;nimo de un proceso de deshumanizaci&oacute;n, cuando no de exterminio colonial. Por ejemplo, cuando escuchamos plataformas como Spotify sabemos que estamos financiando el genocidio en Gaza [por las inversiones de su CEO en una empresa que genera inteligencia artificial militar]. El rechazo al uso de determinados dispositivos tecnol&oacute;gicos es quiz&aacute; un intento desesperado por escapar del tecnoautoritarismo actual&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El rechazo al uso de determinados dispositivos tecnológicos es quizá un intento desesperado por escapar del tecnoautoritarismo actual</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Eudald Espluga</span>
                                        <span>—</span> autor de &#039;Imaginar el fin. Pensamiento apocalíptico para un futuro poscapitalista&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En relaci&oacute;n a este <em>revival </em>de los 90-2000, Espluga tambi&eacute;n hace referencia al concepto de &ldquo;porsiemprismo&rdquo; del investigador sobre nostalgia Grafton Tanner. &ldquo;Este intento de vivir en una &eacute;poca donde las cosas no terminan nunca (otra precuela de <em>Una rubia muy legal</em>, otra de <em>El Se&ntilde;or de los Anillos</em>) creo que es una respuesta a los miedos en torno al fin del mundo o la cancelaci&oacute;n efectiva y virtual del futuro: es el intento de seguir viviendo en un presente siempre revivido, siempre <em>rebooteado</em>&rdquo;. Sin embargo, tambi&eacute;n considera que puede tener un elemento subversivo: &ldquo;Es la negativa a compartir los sue&ntilde;os tecnoacelerados de quienes creen que la salvaci&oacute;n de la humanidad, y la conquista de un futuro, pasan por la colonizaci&oacute;n de Marte, por el transhumanismo cyborg o por vivir en ciudades muro en medio del desierto&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta idea de subversi&oacute;n tambi&eacute;n la comparte Eichhorn. &ldquo;Lo que podr&iacute;a parecer una fascinaci&oacute;n extra&ntilde;a o incluso una fetichizaci&oacute;n de los formatos medi&aacute;ticos antiguos no es una nostalgia ingenua por el pasado. En realidad, forma parte de una cr&iacute;tica m&aacute;s sofisticada de la cultura digital contempor&aacute;nea&rdquo;, explica la investigadora cultural. Frente a la paradoja de que haya j&oacute;venes abogando por una vida sin pantallas a trav&eacute;s de una pantalla, Eichhorn asegura que, &ldquo;m&aacute;s que ninguna otra generaci&oacute;n, saben que si quieres que algo se vuelva viral &mdash;incluso una cr&iacute;tica de la cultura digital&mdash; tienes que utilizar precisamente las plataformas que est&aacute;s criticando inadvertidamente&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En ese sentido, quiz&aacute; este <em>revival </em>de los 90 y los primeros 2000 no act&uacute;a tanto como una fantas&iacute;a escapista ni como un deseo por volver realmente al pasado, sino como un intento por imaginar un presente y un futuro en el que la tecnolog&iacute;a vuelva a tener l&iacute;mites. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Proenza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/fantasia-vivir-2000-echamos-relaciones-humanas_1_13251644.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 26 May 2026 19:36:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La fantasía de vivir como en los 2000: "Echamos de menos unas relaciones más humanas"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tendencias,Internet,Redes sociales,TikTok,Desconexión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Tengo 30 años y la presión por buscar pareja es cada vez mayor, ¿cómo abrazar la soltería sin vergüenza?"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/presion-buscar-pareja-abrazar-solteria-verguenza_129_12327332.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e1a4587e-187e-45ce-bf5d-82d72e9239c4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Tengo 30 años y la presión por buscar pareja es cada vez mayor, ¿cómo abrazar la soltería sin vergüenza?&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">'Está bien sentir' es un espacio de conversación con la poeta y escritora Sara Torres ('La seducción', Reservoir Books). Envíanos tus reflexiones y preguntas, tus deseos de indagar sobre una realidad, un vínculo, un placer o un duelo</p><p class="subtitle">Consultorio - “Qué pasa con las parejas que dejan de tener sexo, ¿hay algo que no funciona?”</p></div><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Tengo 30, estoy feliz y me siento plena. Sin embargo, la presión de buscar pareja cada vez es mayor. El amor romántico no es una inquietud para mí y me hace sentir un poco fracaso. ¿Cómo abrazar la soltería sin vergüenza ni vértigo?</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Clara</span>
                                        <span>—</span> lectora de elDiario.es
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La primera frase se&ntilde;ala un lugar afortunado (&ldquo;estoy feliz y me siento plena&rdquo;), localizado en una edad a la que el orden social atribuye unas exigencias determinadas, los 30.&nbsp;Frente a la plenitud de una vida que parece haber encontrado un modo de sostenerse con alegr&iacute;a, est&aacute; la sombra de una exigencia del guion que act&uacute;a con suerte de maleficio: &ldquo;no existe realizaci&oacute;n verdadera si no es a trav&eacute;s de la pareja y la familia&rdquo; nos contaron desde ni&ntilde;as, y no necesariamente a la fuerza, sino que tambi&eacute;n nos lo contaron sutilmente, con indirectas, alegor&iacute;as, y a trav&eacute;s de la estrat&eacute;gica ocultaci&oacute;n del gozo en otros modos de vida.
    </p><p class="article-text">
        La mujer que alimentaba a las palomas, la que viv&iacute;a con sus perros y sus gatos, la t&iacute;a soltera a la que ve&iacute;amos salir cada tarde al caf&eacute; con las amigas. Todas eran espl&eacute;ndidas, pero nos ense&ntilde;aron a sospechar de su alegr&iacute;a, aunque fuese evidente a nuestros ojos. Son misteriosas las maneras en las que nuestra ni&ntilde;ez va asimilando la norma de g&eacute;nero, esa que atribuye a las mujeres una falta definitiva, invisible. Ellas, cuya felicidad no era socialmente cre&iacute;ble, ocupaban el tiempo de su vida con una agenda exc&eacute;ntrica: repart&iacute;an la abundancia de su afecto m&aacute;s all&aacute; del cuidado del matrimonio y los hijos. A las ni&ntilde;as nos despertaban curiosidad, eran, entre todos los ejemplos de vida adulta, el referente prohibido. Los hombres de la familia se refer&iacute;an a ellas con mofa, las mujeres con un silencio inc&oacute;modo. De mayor quiero ser la mujer de las palomas mam&aacute;, de mayor quiero ser la t&iacute;a soltera.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La mujer que alimentaba a las palomas, la que vivía con sus perros y sus gatos, la tía soltera a la que veíamos salir cada tarde al café con las amigas. Todas eran espléndidas, pero nos enseñaron a sospechar de su alegría, aunque fuese evidente a nuestros ojos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La vida afectiva se hace con lxs otrxs, eso lo sabemos, a ciegas buscamos el encuentro para existir en un movimiento de intercambio que nos relaja el peso de la identidad. La idea de pareja, como f&oacute;rmula disponible de la imaginaci&oacute;n social, es una s&iacute;ntesis convencional, un signo f&aacute;cil que aparece en la mente como respuesta al anhelo de contacto. As&iacute; nos ense&ntilde;aron, de modo que, como signo, la idea de pareja acude veloz cada vez que el cuerpo teme la soledad y desea amar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; ocurrir&iacute;a si en lugar de mirar hacia el dos como &ldquo;destino natural&rdquo; o &ldquo;destino social&rdquo;, lo contempl&aacute;semos como accidente? Algo que no tiene por qu&eacute; darse en la vida, que no es deseable a priori, sino que a veces sucede a pesar de nuestras preferencias. La pareja ser&iacute;a, no un modelo relacional aspiracional, ni un lugar com&uacute;n en nuestra imaginaci&oacute;n afectiva, sino una forma, una posibilidad de recoger el amor er&oacute;tico cuando se obceca en perseverar.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Qué ocurriría si en lugar de mirar hacia el dos como “destino natural” o “destino social”, lo contemplásemos como accidente?</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La pareja entonces aparecer&iacute;a cuando el deseo persevera, insiste concentrando la atenci&oacute;n del ser en una otra cuya particularidad nos conecta con el todo. Si la pareja no es una f&oacute;rmula de felicidad prescrita, aparece como un modo de responder al misterio del deseo que hace que dos se mantengan unidas. Aquello que permite que encontremos, en la belleza de la amante, la ocasi&oacute;n para conocer una verdad m&aacute;s all&aacute; de ella, m&aacute;s all&aacute; del dos.
    </p><p class="article-text">
        La plenitud y la alegr&iacute;a nos dan la experiencia de vivir en un estado de fluidez, y ambos son afectos que, aunque se puedan extender en el tiempo, no dejan de tener algo de excepcionales. Apostar al n&uacute;mero dos la esperanza de una vida plena es un prop&oacute;sito dif&iacute;cil, violento si impostado, pues para vivir bien en el amor rom&aacute;ntico hace falta ser una creyente o una enamorada. Hace falta una especializaci&oacute;n de la paciencia, de las pr&aacute;cticas del cuidado, hace falta cierta renuncia a los celos, al miedo paralizante a la p&eacute;rdida. No es f&aacute;cil eso de ser feliz en pareja, aunque a veces vivir de este modo sea, de alg&uacute;n modo fiero y hermoso, inevitable.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sara Torres]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/presion-buscar-pareja-abrazar-solteria-verguenza_129_12327332.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 24 May 2025 20:59:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Tengo 30 años y la presión por buscar pareja es cada vez mayor, ¿cómo abrazar la soltería sin vergüenza?"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Pareja,Millennials,Bienestar,Consultorio]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Tengo la sensación de que nunca voy a encontrar el amor, ¿cómo dejar de sentirme así?"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/sensacion-encontrar-amor-sentirme_129_12095792.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/96da62a2-649a-4232-a472-dfa51c59c132_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Tengo la sensación de que nunca voy a encontrar el amor, ¿cómo dejar de sentirme así?&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">'Está bien sentir' es un espacio de conversación con la poeta y escritora Sara Torres ('La seducción', Reservoir Books). Envíanos tus reflexiones y preguntas, tus deseos de indagar sobre una realidad, un vínculo, un placer o un duelo</p><p class="subtitle">"Mi pareja de 20 años me destrozó la vida, ¿cómo superar el amor que siento si no puedo perdonarle?"</p></div><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Cómo abandono la sensación de que nunca voy a encontrar el amor?</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Desbocada</span>
                                        <span>—</span> lectora de elDiario.es
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En una b&uacute;squeda r&aacute;pida por Internet, la pregunta &ldquo;&iquest;c&oacute;mo encontrar el amor?&rdquo; nos lleva directamente a varios enlaces que publicitan <em>apps</em> de citas y p&aacute;ginas web para encontrar &ldquo;el amor de tu vida&rdquo;, &ldquo;la pareja ideal&rdquo; o, en un tono un poquito m&aacute;s humilde, &ldquo;la pareja adecuada&rdquo;. Por los resultados a la vista, parece haber un generalizado acuerdo en la afirmaci&oacute;n de que, aquellxs que vamos buscando &ldquo;el amor&rdquo;, lo que perseguimos es un tipo de amor que se estabiliza en la relaci&oacute;n de pareja.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Merece el amor sexual de las amantes, o el de la pareja, ser el referente primero para una palabra que se&ntilde;ala un afecto tan fundamental, urgente, tan ancho y con una capacidad tan enorme de adaptaci&oacute;n y metamorfosis? Un afecto que, en su tendencia en bruto, se&ntilde;ala la vitalidad de los cuerpos y su potencia para conectar, ser interdependientes, generar placer, alegr&iacute;a y alianza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pens&aacute;ndolo un poco, casi nadie tarda en afirmar que nuestra capacidad para amar y ser amadas abarca much&iacute;simo m&aacute;s ac&aacute; y m&aacute;s all&aacute; del amor rom&aacute;ntico. Que el amor se nos despierta y agita en encuentros de cada d&iacute;a, que aparece con facilidad frente a quienes se acercan a nosotras de manera generosa, sin nerviosismo o demandas o alusiones de castigo.&nbsp;Como energ&iacute;a vinculante, el amor puede tener tendencias y preferencias, pero su potencia de relaci&oacute;n a priori es indeterminada. Como afecto, cuando est&aacute; presente, lo reconocemos en el cuerpo como un abrazo, una tranquilidad creativa, un sost&eacute;n.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Qué tememos cuando tememos no encontrar EL amor? Tal vez tememos la soledad en un contexto social que privilegia el tiempo de la pareja y la familia</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Es el regocijo amable que surge frente a los ojos benevolentes de la amiga que no nos juzga y se alegra de vernos cada d&iacute;a. Tambi&eacute;n la experiencia de belleza tierna al encontrarnos con el perrito que vive en el cuarto y entra siempre al ascensor celebrando el d&iacute;a con un movimiento de la cola. Lo sentimos cuando empatizamos con el dolor de los dem&aacute;s, cuando estamos siendo valientes y logramos luchar contra la vulneraci&oacute;n de los derechos de nuestras compa&ntilde;eras.
    </p><p class="article-text">
        El amor recibido, entregado y tambi&eacute;n el frustrado, est&aacute; prendido a los recuerdos de la infancia y planea a trav&eacute;s de las im&aacute;genes imbuyendo de sentido cualquier memoria. La percepci&oacute;n de no ser amadxs, o de entregar nuestro amor en un contexto donde se nos rechaza, deja una marca tan profunda que a veces no puede m&aacute;s que citarse y repetirse a s&iacute; misma una y otra vez. Vivir fuera del amor es pr&aacute;cticamente imposible, ya que implicar&iacute;a un tipo de aislamiento equivalente a una muerte afectiva. Entonces, &iquest;qu&eacute; tememos cuando tememos no encontrar EL amor? Tal vez tememos la soledad en un contexto social que privilegia el tiempo de la pareja y la familia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto ya lo hemos dicho muchas veces, y muchas veces tambi&eacute;n, lejos de grandes narrativas e ideolog&iacute;as reduccionistas, hemos sido felices y nos hemos sentido queridas y acompa&ntilde;adas practicando el amor de formas distintas. Conocemos otros horizontes, experiencias, fantas&iacute;as: las amigas que crean juntas su casa de retiro. La viuda que habla feliz de la vida despu&eacute;s de 40 a&ntilde;os de matrimonio, de su perra y sus viajes. Sin embargo, a veces, sentimos todo v&iacute;nculo insuficiente, nos estrangula una ausencia particular, un tipo de intensidad concreta cuya presencia parece que podr&iacute;a darnos acceso a un tiempo de vida excepcional.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El amor de Eros, escribe Anne Carson, &quot;es un mal anhelado&quot;. Y no con esto quiere decir que sea malo el tiempo de las amantes, sino que su pura posibilidad nos revuelve la vida, nos causa arrebato</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El amor de Eros, escribe Anne Carson, &ldquo;es un mal anhelado&rdquo;. Y no con esto quiere decir que sea malo el tiempo de las amantes, sino que su pura posibilidad nos revuelve la vida, nos causa arrebato. Inventado por los griegos, como figura Eros se&ntilde;ala la aparici&oacute;n s&uacute;bita en el cuerpo de la necesidad de un encuentro intenso. Este querer salir de una misma para embriagarse en los l&iacute;mites de un/a otra. Este temer feroz que el encuentro amoroso no suceda nunca.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como explica Carson, la potencia de Eros es desracionalizar el cuerpo. Por tanto, su aparici&oacute;n no se planea ni se busca, sino que se padece irremisiblemente, con un gusto dulceamargo. No har&aacute; falta esforzarnos tanto en buscar el amor er&oacute;tico porque Eros no acepta voluntarismos. &Eacute;l mismo nos encuentra y nosotrxs, si somos capaces, si queremos, si podemos sostenerlo sin poner en peligro la alegr&iacute;a o la vida, nos hacemos cargo.&nbsp;Mientras tanto, con Eros o sin Eros, el amor estar&aacute; ah&iacute;, esperando a ser practicado, en un lugar m&aacute;s tranquilo.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sara Torres]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/sensacion-encontrar-amor-sentirme_129_12095792.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Mar 2025 21:40:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Tengo la sensación de que nunca voy a encontrar el amor, ¿cómo dejar de sentirme así?"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Amor,Relaciones,Pareja,Amistad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué pasa cuando la relación con tu madre no es buena?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/pasa-relacion-madre-no-buena_129_12892839.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d065f431-edac-436e-a9c9-783ac2553156_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué pasa cuando la relación con tu madre no es buena?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">'Muchas me estáis preguntando' es un espacio de intercambio y conversación ligera entre quienes tenemos algo en común: acudir a Internet cuando estamos bajas de moral, perdidas, distraídas o con ganas de procrastinar, es decir, siempre</p></div><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Qué pasa cuando la relación con tu madre no es buena? 

</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Isa, 30 años</span>
                                        <span>—</span> lectora de elDiario.es
                      </div>
          </div>

  </blockquote><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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<div class="capitular">
<p>1.</p>
</div>
    </figure><p class="article-text">
        Existe una madre dentro de un coche, una madre al tel&eacute;fono m&oacute;vil, ventanilla abierta, mano derecha en el cambio de marchas sujetando tambi&eacute;n un cigarrillo manchado de pintalabios. Cuando cuelga, saca la cabeza por fuera, expulsa el humo y suspira. En el siguiente sem&aacute;foro supervisa sus u&ntilde;as de manicura impecable, voltea la cabeza y supervisa que sus dos hijas est&eacute;n en su sitio, acab&aacute;ndose el bocadillo de pat&eacute; que prepar&oacute; el domingo y congel&oacute; junto al resto de desayunos y meriendas. Le dice a una que no tire migas. Le dice a la otra que c&oacute;mo se ha hecho ese agujero en los leotardos, que si eso de ah&iacute; es sangre, si ha ido a la enfermer&iacute;a&hellip; no acaba la pregunta, toca el claxon, cabr&oacute;n, grita. Las hermanas se miran entre ellas &iquest;c&oacute;mo ha visto el boquete en los leotardos? &iquest;tiene rayos X que atraviesen los asientos del coche? &iquest;y c&oacute;mo ha presagiado ese taxi que se iba a cruzar? Las dos ni&ntilde;as terminan sus bocadillos, charlotean, le hablan de los deberes. Ella hace muchas preguntas, sonr&iacute;e. En el siguiente sem&aacute;foro, se gira y les acaricia las piernas, a las dos, a la vez. Una de ellas dice, el pat&eacute; es un rollo. Y la otra dice, ya ves. La madre hace una media sonrisa, y dice, quien sabe, quiz&aacute;s ma&ntilde;ana os toque nocilla. Las dos hermanas gritan. Ella mira por la ventanilla, da una calada, y deja caer la mirada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si pienso en mi madre siempre recurro a esa imagen. El peque&ntilde;o tri&aacute;ngulo entre los asientos delanteros que me permit&iacute;a contemplarla, admirarla en sus quehaceres diarios, atribulada, pero organizada, agresiva al volante, pero dulce con nosotras, transparente en su d&iacute;a a d&iacute;a, pero con esa mirada, que solo a&ntilde;os m&aacute;s tarde, me llegu&eacute; a preguntar qu&eacute; escond&iacute;a. &iquest;En qu&eacute; piensan las madres? Es algo que nos golpea de adultas, quiz&aacute;s ya demasiado tarde.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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<div class="capitular">
<p>2.</p>
</div>
    </figure><p class="article-text">
        A las madres las damos por hecho. &ldquo;Para m&iacute;, mi madre no tiene historia. Siempre estuvo aqu&iacute;&rdquo;, escribe Annie Ernaux en <em>Una mujer </em>(Cabaret Voltaire)<em>,</em> libro en el que recuerda a su madre tras su muerte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pasamos una primera etapa de creer que si nos damos la vuelta siempre estar&aacute;n ah&iacute;. Crecemos unos cent&iacute;metros para empezar a admirarlas, queremos sus tacones, su conducci&oacute;n temeraria y su capacidad para acordarse de los nombres de todos los profesores, m&eacute;dicos, amigos y padres de amigos. De un d&iacute;a para otro dejamos de entenderla. Molesta, pregunta demasiado, sabe demasiados nombres de amigos y padres de amigos. La distancia se ensancha. Son a&ntilde;os duros como hija d&iacute;scola, pero como madre es mucho peor, las sonrisas son para todo el mundo menos para esa que hace dos d&iacute;as era la mujer <em>m&aacute;s mejor del mundo mundial</em>. Pasar&aacute;n unos cuantos a&ntilde;os hasta llegar a entenderlas, para ponernos en su sitio, para entender que esas horas en la cocina, planchando, corriendo, congelando bocadillos, y control&aacute;ndolo todo han sido a costa de una vida. Una vida que adem&aacute;s de ser tu madre, es la de una mujer que da la casualidad que tambi&eacute;n siente, sue&ntilde;a y desea. Ah, amigas, el d&iacute;a que descubrimos que detr&aacute;s de nuestra madre hay alguien a quien podemos preguntarle c&oacute;mo est&aacute;, menuda sorpresa.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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<div class="capitular">
<p>3.</p>
</div>
    </figure><p class="article-text">
        Hay d&iacute;as que me levanto y sostengo que quien soy lo conforma la relaci&oacute;n con mi padre, nuestros silencios, la admiraci&oacute;n, esas concesiones que se ganan los padres haciendo poco, muy poquito. Luego hay otras ma&ntilde;anas en que estoy convencida de que el car&aacute;cter lo moldea una madre. Que cada d&iacute;a que pasa soy m&aacute;s ella en los gestos, en la desenvoltura, en la queja.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Le&iacute; el libro <em>Daddy Issues. Un an&aacute;lisis sobre la figura del padre en la cultura contempor&aacute;nea</em> (Alpha Decay),<em> </em>de la psiquiatra y sex&oacute;loga Katherine Angel, y lo entend&iacute;: el padre es la figura que nos separa de nuestra madre y del efecto nido, es quien nos abre las puertas a la libertad y la madurez. Aquel que nos permite el desapego, es quien nos permite entender que existimos m&aacute;s all&aacute; de la mirada paternal. De ah&iacute; que, repito, haciendo poco, muy poquito, siga siendo el primer amor.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="“Todo es nuestros padres, excepto nuestros padres, que son sus propios padres. El interminable ciclo de proyección que gobierna esencialmente todos los aspectos de nuestras vidas emocionales, expuesto por completo. ¡Fabuloso!”, dice una crítica en Letterbox de la película Sentimental Value, que así de primeras podría decirte que va de dos hermanas, pero en realidad va de un padre que no está y una madre que se queda."
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                “Todo es nuestros padres, excepto nuestros padres, que son sus propios padres. El interminable ciclo de proyección que gobierna esencialmente todos los aspectos de nuestras vidas emocionales, expuesto por completo. ¡Fabuloso!”, dice una crítica en Letterbox de la película Sentimental Value, que así de primeras podría decirte que va de dos hermanas, pero en realidad va de un padre que no está y una madre que se queda.                            </span>
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        Justo el otro d&iacute;a escuchaba a B&aacute;rbara Arena <a href="https://open.spotify.com/episode/2kd891wuj877VDYBth58MK?si=b7ce08d7b6674178&amp;nd=1&amp;dlsi=baf0fe379c2d424c" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">contarle</a> a Javier Aznar su mayor miedo: la muerte de su madre. Cuenta que ella tiene una relaci&oacute;n ambivalente pero bonita con su madre, y que ha sido m&aacute;s tarde, y gracias a las sesiones con su psicoanalista que descubre a la madre como personaje fundamental en su vida. Que aunque siempre hablemos de la relaci&oacute;n padre-hija, sobre todo en t&eacute;rminos psicoanal&iacute;ticos, es el descubrimiento de la figura de la madre el que acaba resultando revelador. Elena Ferrante lo llama el primer &ldquo;amor molesto&rdquo;, la primera confusi&oacute;n afectiva de una larga lista de relaciones de ambivalencia y dependencia que est&aacute;n por llegar en nuestras vidas. Por ese mismo motivo dej&eacute; de ir al psic&oacute;logo. Ya son tres psic&oacute;logos a los que he hecho <em>ghosting,</em> es decir, no he vuelto sin darles ning&uacute;n tipo de explicaci&oacute;n. Una aut&eacute;ntica maleducada. Pero es que cuando empiezan a preguntarme por mi madre, su infancia, la relaci&oacute;n con su madre, siento que no deber&iacute;a ser yo la que est&eacute; en esa butaca. Y desaparezco.&nbsp;
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                    alt="Isa, permíteme que te recomiende estas lecturas que hablan de la hija que mira a la madre, espero que te gusten."
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                Isa, permíteme que te recomiende estas lecturas que hablan de la hija que mira a la madre, espero que te gusten.                            </span>
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<p>5.</p>
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        Como mujeres pasamos muy r&aacute;pido de ser hijas a ser potenciales madres. A mi alrededor mis amigas est&aacute;n pariendo y cambiando pa&ntilde;ales sin parar. Suena a cadena febril de producci&oacute;n, quiz&aacute;s es m&aacute;s una sensaci&oacute;n que una realidad. Pero las contemplo y pienso: todo lo que hagas a partir de ahora est&aacute; por definir la relaci&oacute;n madre-hija. Empiezo a notar en su actitud cierto sentimiento de posesi&oacute;n, ese mismo que en su momento tanto las angusti&oacute; a ellas. &iquest;Es esa misma amiga con la que hace dos d&iacute;as compart&iacute;a ca&ntilde;as y constru&iacute;amos una identidad conjunta la que est&aacute; a punto de moldear el car&aacute;cter de ese ser tan peque&ntilde;ito que todo el d&iacute;a la acompa&ntilde;a? Justo ah&iacute; es cuando proyecto siempre la misma imagen: ese ser peque&ntilde;ito sentado delante del psic&oacute;logo. Y juntas en la habitaci&oacute;n mi amiga, que es su madre, y su madre, y la madre de su madre, en una cola infinita de mujeres pregunt&aacute;ndose qu&eacute; se esconde tras la mirada de una madre.
    </p><p class="article-text">
        Hay un ensayo que creo que te gustar&aacute; mucho, Isa, apunta el t&iacute;tulo: <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/hijas-horribles-libro-explica-ninguna-es_1_10686765.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Las hijas horribles</em></a><em> </em>(Libros del KO), lo escribe la periodista y escritora Blanca Lacasa, que recopila testimonios de mujeres que durante mucho tiempo se han considerado malas hijas. &ldquo;La culpa suele encontrarse indisociablemente unida a la perfecci&oacute;n proyectada sobre la figura materna (...) Probablemente tampoco ayude demasiado la percepci&oacute;n largamente cultivada por nuestras madres de que somos su posesi&oacute;n. Una propiedad de la que, por otra parte, se suele esperar demasiado&rdquo;, escribe Blanca.&nbsp;
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                “Sé valiente, sé libre pero vuelve a casa, conmigo”. Dice este dibujo firmado por Amber Fossey.                            </span>
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<p>6.</p>
</div>
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        Le&iacute; a Blanca Lacasa para darme cuenta de una obviedad: no s&eacute; si quiero o puedo ser madre, pero lo que s&iacute; s&eacute; seguro es que nunca voy a dejar de ser hija. Hay d&iacute;as, en casa de mis padres, que me descubro con el traje de hija puesto: pongo la cara de hija mod&eacute;lica, hago bromas de hija payasa y recojo la cocina como hija responsable. Es un traje al que se le ven las costuras cuando hay otras personas ajenas a la familia nuclear, por ejemplo, la pareja de mi hermana, ah&iacute; resalta todav&iacute;a m&aacute;s lo burdo de la actuaci&oacute;n, rechinan las vocecitas, molestan las sonrisas estiradas. Actuamos como las hijas que fuimos para poder cruzar la puerta de casa y huir de esa misma figura.&nbsp;
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<p>7.</p>
</div>
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        Pero tenemos derecho al desapego. &ldquo;La hija ego&iacute;sta, olvidadiza y despiadada. La hija que decepciona, que defrauda, y que hiere. La hija rebelde. Nos est&aacute; prohibido cuestionar a nuestras madres. Y es nuestro deber y salvaci&oacute;n respetarlas, idolatrarlas y darles gracias siempre y en todo lugar&rdquo;, dice Blanca en el primer cap&iacute;tulo del ensayo. A nuestras madres las hemos dado por supuesto, las hemos admirado, rechazado y entendido, y quiz&aacute;s, para algunas, ha llegado el momento tambi&eacute;n de alejarlas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Porque una siempre ser&aacute; hija, pero ese cord&oacute;n que la ata puede y debe soltarse, porque aunque el sentimiento de deuda est&eacute; ah&iacute;, una a veces debe anteponerse. Y con esto no quiero caer en el mal de nuestros d&iacute;as de &lsquo;lo primero eres t&uacute;&rsquo;. Me refiero a anteponerse al dolor, a las tiranteces, a los desaires, al descuido y al abandono. Dan igual los detalles de vuestra relaci&oacute;n, Isa, lo que cuenta es que lo que una cree que deber&iacute;a ser un amor ya no lo es.&nbsp;
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<div class="capitular">
<p>8.</p>
</div>
    </figure><p class="article-text">
        Existen nuestras madres m&aacute;s all&aacute; de nosotras, su&eacute;ltala si eso es lo que deseas. &ldquo;Trato de no considerar la violencia, los desbordamientos de ternura, los reproches de mi madre s&oacute;lo como rasgos personales de car&aacute;cter, sino de situarlos tambi&eacute;n en su historia y en su condici&oacute;n social. Esta manera de escribir, que me parece ir en el sentido de la verdad, me ayuda a salir de la soledad y la oscuridad del recuerdo individual, por el descubrimiento de una significaci&oacute;n m&aacute;s general. Pero siento que algo en m&iacute; se resiste: querr&iacute;a conservar de mi madre unas im&aacute;genes puramente afectivas, calor o l&aacute;grimas, sin darles un sentido&rdquo;. Esta es Annie Ernaux intentando entender a su madre y toda esa culpa y remordimientos que acumula, esa visceralidad que la ataba a ella.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nos han hecho creer que madre no hay m&aacute;s que una y que, atadas a ella, prosperaremos, creceremos, nos comprenderemos a nosotras mismas. Pero debemos desprendernos de esta idea de pertenencia. No existe la posesi&oacute;n familiar m&aacute;s all&aacute; del imaginario que hemos construido entre todos. Rod&eacute;ate de otras personas, no dejes que este v&iacute;nculo marque tu pesar. Porque no hay hijas malas, sino hijas que cortan el cord&oacute;n umbilical, que se alejan para buscar afectos y cuidados en otros seres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Llevamos tanto tiempo conviviendo con esa presencia, este juego de espejos que es la maternidad, que creemos que no sabremos existir sin ella. Vivian Gornick, en el maravilloso libro <em>Apegos Feroces </em>(Sexto Piso), apunta sobre la evoluci&oacute;n de la relaci&oacute;n con su madre, ahora que ambas son ya mayores: &ldquo;Hemos alcanzado un grado de distancia permanente. Atisbo los placeres del alejamiento. Este pedacito de espacio me proporciona la intermitente pero u&#769;til emocio&#769;n resultante de creer que comienzo y termino en mi&#769; misma&rdquo;. No empiezas ni acabas en los dem&aacute;s, sino en ti. Buena suerte, Isa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Siempre tuya,
    </p><p class="article-text">
        Andrea.
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Gumes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/pasa-relacion-madre-no-buena_129_12892839.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Jan 2026 21:45:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué pasa cuando la relación con tu madre no es buena?]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA["No paro de compararme con los cuerpos, las caras y los maquillajes que veo en redes, ¿cómo salgo del bucle?"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/no-paro-compararme-cuerpos-caras-maquillajes-veo-redes-salgo-bucle_129_13055557.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/81012827-df46-4ac8-b1e6-f4f6e8427764_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;No paro de compararme con los cuerpos, las caras y los maquillajes que veo en redes, ¿cómo salgo del bucle?&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">'Muchas me estáis preguntando' es un espacio de intercambio y conversación ligera entre quienes tenemos algo en común: acudir a Internet cuando estamos bajas de moral, perdidas, distraídas o con ganas de procrastinar, es decir, siempre</p><p class="subtitle">En primera persona - He visto 'Sexo en Nueva York' por primera vez ahora (y he alucinado con las arrugas de las protagonistas)</p></div><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Andrea, no paro de compararme con los cuerpos, las caras y los maquillajes de Instagram y TikTok. ¿Cómo salgo del bucle? Gracias🫂</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Sandra, 25</span>
                                  </div>
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<div class="capitular">
<p>1.</p>
</div>
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        Salgo de ver <em>Hamnet</em> triste y conmovida, pero con una idea que me da vueltas y necesito confirmar al llegar a casa. Abro Google Im&aacute;genes y busco fotos recientes de Jessie Buckley, la actriz que interpreta a Agnes Shakespeare en la pel&iacute;cula. Las ampl&iacute;o. Hago zoom en los labios. Me fijo en los surcos que rodean su boca, en las arruguitas debajo de los ojos. No entiendo nada. En mitad de las escenas dram&aacute;ticas, cuando toda la platea conten&iacute;a la respiraci&oacute;n viendo sufrir a esa mujer por sus hijos, yo no pod&iacute;a apartar la vista de su boca. Tiene mis labios, que es lo mismo que decir: no tiene labios. &iquest;Sabes cuando ves en otra aquello que tanto te ofusca de tu propio cuerpo? Pues as&iacute; pas&eacute; los ciento veinticinco minutos que dura la pel&iacute;cula: pensando en la normalidad de esa cara y en cu&aacute;nto hac&iacute;a que <a href="https://www.eldiario.es/era/carillas-alineadores-dientes-invisibles-low-cost-peligros_1_11364883.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no ve&iacute;a algo igual en la gran pantalla</a>.
    </p><p class="article-text">
        La normalidad ha sido secuestrada por caras inexpresivas, labios hinchados y pieles planchadas. Me gustar&iacute;a <a href="https://www.eldiario.es/era/he-visto-sexo-nueva-york-primera-vez-ahora-he-alucinado-arrugas-protagonistas_129_11727354.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no sorprenderme al ver en la tele a mujeres a la que se les mueve la frente</a> mientras hablan, pero lo que veo cada d&iacute;a detr&aacute;s de la pantalla de mi m&oacute;vil no me deja otra opci&oacute;n.
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                Jessie Buckley, ojalá tengas trabajo hasta el fin de tus días.                            </span>
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<div class="capitular">
<p>2.</p>
</div>
    </figure><p class="article-text">
        Sandra, eres joven. Absurdamente joven para hacerme esta pregunta, lo que la hace m&aacute;s preocupante. Y, aun as&iacute;, comprensible. Porque estamos todas igual, vaya esto por delante.
    </p><p class="article-text">
        S&eacute; que la teor&iacute;a te la sabes. Todas hemos le&iacute;do sobre <em>body positive </em>y <em>body neutral</em> (no solo que todos los cuerpos son v&aacute;lidos, sino que nuestro valor no depende de ello); sobre la perversi&oacute;n de <a href="https://www.newyorker.com/culture/decade-in-review/the-age-of-instagram-face" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la </a><a href="https://www.newyorker.com/culture/decade-in-review/the-age-of-instagram-face" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Instagram-face</em></a> (esa estandarizaci&oacute;n de rasgos que lleg&oacute; con la explosi&oacute;n de las redes sociales); sobre los males de la industria del bienestar y belleza (te recomiendo leer, si no lo haces ya, a <a href="https://jessicadefino.substack.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jessica DeFino</a>, periodista especializada en cosm&eacute;tica, muy cr&iacute;tica y divertida en sus aproximaciones al mundo de las <em>beauty influencers</em>; y a <a href="https://substack.com/@palomaabad" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Paloma Abad</a>, ex redactora jefe de Vogue que en su <em>newsletter</em> nos acerca a mujeres interesantes que hacen lo que pueden con sus cremas y sus caras).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En fin, andamos todas muy le&iacute;das sobre que hay que desaprender lo normativo y que la belleza est&aacute; en el interior. Tambi&eacute;n sabemos que hay mucho se&ntilde;or empresario haciendo dinero a base de explotar nuestras inseguridades. Todo esto lo sabemos. Pero solo ha servido para cambiar la mirada hacia el otro: aceptamos, comprendemos y comentamos menos los cuerpos ajenos. Nunca vamos a darle la raz&oacute;n a una amiga cuando nos pregunte por <em>(rellenar con cualquier defecto menor que le provoque inseguridad)</em>.
    </p><p class="article-text">
        Siempre es m&aacute;s divertida Nora Ephron cuando lo cuenta:
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Fragmento del libro &#039;No me gusta mi cuello&#039;, de Nora Ephron, publicado por Libros del Asteroide con traducción de Catalina Martinez Muñoz."
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                Fragmento del libro &#039;No me gusta mi cuello&#039;, de Nora Ephron, publicado por Libros del Asteroide con traducción de Catalina Martinez Muñoz.                            </span>
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<p>3.</p>
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        El problema es que la teor&iacute;a no permea en nosotras. Porque no se trata tanto de c&oacute;mo miramos al otro, sino de c&oacute;mo te miras t&uacute;. No hay repugnancia mayor que la que puede sentir una mujer al mirarse a un espejo. Es dif&iacute;cil expresarlo desde la racionalidad: hay algo animal en ese brutalismo con el que nos observamos. Un asco que quiere ser devastador, que pretende acabar con esa cara, cuerpo, esas piernas, pechos, arrugas, orejas, nariz, piel colgante de los brazos, papada, cartucheras, flacidez abdominal&hellip; y no sigo para no recrearme. Hemos perdido toda capacidad de mirarnos al espejo y sonre&iacute;r. No creo que haya una sola mujer que no haya apartado la mirada al verse reflejada en el espejo del ascensor &iquest;Qui&eacute;n es esa zarrapastrosa y por qu&eacute; me est&aacute; mirando?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me miro en el espejo y no me gusto. No es que no me reconozca, me reconozco y es espantoso&rdquo;, escribe Eva Baltasar en su &uacute;ltima novela <a href="https://www.goodreads.com/book/show/246148110-peixos" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Peixos</em></a><em>.</em>
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<div class="capitular">
<p>4.</p>
</div>
    </figure><p class="article-text">
        Sandra, &iquest;no te parece que es ante profesionales de la salud y de la imagen donde sufrimos las mayores humillaciones? Porque una puede intentar renunciar a la presi&oacute;n social, luchar contra cremas virales de TikTok y silenciar los anuncios de Instagram, para luego sentarse frente al dentista, el dermat&oacute;logo o el peluquero sabiendo que va a ser juzgada. Eres inspeccionada, preguntada, interpelada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y como yo no tengo mesura, salgo de estas consultas con un: &ldquo;&iquest;Ah, s&iacute;? Pues ahora vas a ver&rdquo;. Como el d&iacute;a que fui al dentista y me dijo que no me cepillaba bien, que no llegaba bien a la enc&iacute;a y que ten&iacute;a demasiada placa. Aparec&iacute; al mes siguiente con las enc&iacute;as en carne viva, sangrando, desgarradas. Cuando me vio la dentista no daba cr&eacute;dito: pero, &iquest;qu&eacute; has hecho?. Limpiarme, limpiarme de forma disciplinada (qu&eacute;date con esto de la disciplina, que luego volver&eacute; a ello). Nos empujan al abismo para luego decir: te ped&iacute; que te deslizaras, no que saltaras. Pues expl&iacute;cate mejor, y, sobre todo, no me humilles cuando estoy tumbada en una camilla.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Porque tú y yo sabemos que esas caras que vemos en la pantalla del móvil son inalcanzables. Ese ideal de belleza dominante no es más que una suma de dinero, productos regalados, intervenciones carísimas y poquísimo estrés</p>
          </div>

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<div class="capitular">
<p>5.</p>
</div>
    </figure><p class="article-text">
        Fui hace un a&ntilde;o y medio a hacerme una limpieza facial por primera vez. Me temblaban las piernas, ya no porque supiera que iba a ser juzgada, sino porque iba con una sensaci&oacute;n similar a la de no haberse duchado en cinco d&iacute;as. &iquest;Sabr&iacute;a esa persona que iba a limpiar unos barrillos que llevaban conmigo desde que nac&iacute;? &iquest;Cu&aacute;nto tiempo convive con nosotras la suciedad que acumula nuestra piel? &iquest;Estar&iacute;amos hablando de quistes?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, cuando llegu&eacute; no hice ninguna de estas preguntas. Me limit&eacute; a obedecer, callar, asentir y confirmar que, efectivamente, no ten&iacute;a ni idea de qu&eacute; tipo de piel ten&iacute;a y que todas las cremas de mi ba&ntilde;o hab&iacute;an sido compradas sin m&aacute;s criterio que una captura de TikTok sobre pieles grasas. No tienes la piel grasa, solt&oacute;. &iquest;Y todo este brillo que veo en las fotos?, pregunt&eacute;. Es suciedad. Tragu&eacute; saliva. Me fui con la cabeza gacha.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        He sido una buena estudiante, Sandra, te lo prometo. Sent&iacute; que era un golpe bajo. Yo que soy ordenada en mis trabajos y organizada en mis quehaceres, &iquest;por qu&eacute; leches no iba a poder enfrentarme a una rutina de cuatro pasos para tener la piel tersa? Un minuto antes de salir por la puerta de aquel examen facial, me gir&eacute;, y le supliqu&eacute;: por favor, sin decirme marcas, d&iacute;game qu&eacute; ingredientes necesita mi piel. Me fui de all&iacute; con apuntes. Ahora mismo tengo un esquema, en letra peque&ntilde;a, pegado en la pared del ba&ntilde;o con tres pasos a seguir. Nada del otro mundo: limpiar, hidratar y proteger del sol.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La cara guapa ahora no solo denota privilegio sino que hay mucha disciplina tambi&eacute;n, y mucha ideolog&iacute;a&rdquo;, dec&iacute;an el otro d&iacute;a en un episodio divertid&iacute;simo sobre el t&eacute;rmino &ldquo;guapa&rdquo; en el podcast <a href="https://open.spotify.com/episode/5Bgm6niUwf2s9hZt9AsJhr?si=545bf7f5aa1d4dc5" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Amiga Date Cuenta</a>. Y dieron en el clavo. Si ahora s&eacute; distinguir entre vitamina C y retinol es por disciplina. Porque en m&iacute; no tiene efecto la <em>influencer</em> de turno, sino la sensaci&oacute;n de que debo estar a la altura. Que si quieren que me masajee la cara &mdash;&iquest;has o&iacute;do hablar del yoga facial?, mira, me r&iacute;o por no llorar&mdash; lo har&eacute; como la que m&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Me compr&eacute; un utensilio de estos de tortura llamado Gua Sha, que no es m&aacute;s que un trozo de pl&aacute;stico que imita un mineral y con el que, supuestamente, tras untarte la cara en un aceite pringoso, masajeas y <em>voil&agrave;. </em>Pens&eacute;: a obediente no me gana nadie. As&iacute; que me tom&eacute; ese cacharro como un desaf&iacute;o personal. Total, que el otro d&iacute;a decid&iacute; que, en lugar de los diez minutos recomendados, lo usar&iacute;a durante la hora y media que dura la serie que estoy viendo. &iquest;Podr&iacute;an avisar de los efectos secundarios de la Gua Sha en manos de personas mortificadas? Cuando me mir&eacute; al espejo no es que tuviera la piel m&aacute;s firme y tersa, es que casi me la hab&iacute;a arrancado. De nuevo, no me acerques al abismo, que me tiro.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &quot;Hay demasiados esfuerzos, dinero y campañas invertidos en que tú y yo estemos comparándonos entre nosotras&quot;.                            </span>
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<div class="capitular">
<p>6.</p>
</div>
    </figure><p class="article-text">
        Hablando de consejos. Uno de mis preferidos es el de Dakota Johnson cuando le preguntaron por su secreto de belleza &mdash;buen&iacute;sima pregunta para el siglo XXI&mdash; y respondi&oacute;: dormir catorce horas seguidas. Risotada general en el vag&oacute;n de metro, lleno de gente apretujada, con el t&aacute;per vertido en el bolso a las ocho de la ma&ntilde;ana. Lo peor es que la segunda vez que la escuch&eacute; hablar del tema a&ntilde;adi&oacute; que beb&iacute;a un vaso de agua caliente cada ma&ntilde;ana. Al tercer d&iacute;a de levantarme arrastrando los pies y tener una arcada en la cocina mientras le&iacute;a los primeros mails, me pregunt&eacute;: &iquest;Para qu&eacute;? &iquest;Por qu&eacute; estoy haciendo todo esto?. Porque t&uacute; y yo sabemos que esas caras que vemos en la pantalla del m&oacute;vil son inalcanzables. Ese ideal de belleza dominante no es m&aacute;s que una suma de dinero, productos regalados, intervenciones car&iacute;simas y poqu&iacute;simo estr&eacute;s. No tienen arrugas en la frente porque hace a&ntilde;os que nada les hace fruncir el ce&ntilde;o. Ni sienten ni padecen. Mentira: padecer, padecen un rato. Pero por aquello de que para lucir hay que sufrir.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Me apareci&oacute; el otro d&iacute;a la noticia de que una de las<em> influencers </em>m&aacute;s famosas que tenemos por estos lares se hab&iacute;a sometido a una operaci&oacute;n est&eacute;tica complicadilla. La noticia no era la operaci&oacute;n, por supuesto, sino &ldquo;su honestidad&rdquo; al compartirlo. Vamos, que nos lo contaba todo por unos <em>likes.</em> La honradez consist&iacute;a en publicar v&iacute;deos y fotos que rozaban el cine de terror. Escup&iacute; el caf&eacute;. No he querido saber m&aacute;s, sent&iacute; pena por ella, por todas, por la idea de tumbarse en una camilla y dejar que te abran la cara para tensar tejidos, m&uacute;sculos y lo que sea que hay debajo la piel. Como cuando estiras el edred&oacute;n al hacer la cama, pero por dentro de tus orejas. Mira, me mareo solo de pensarlo.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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}

</style>
<div class="capitular">
<p>7.</p>
</div>
    </figure><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s perverso de todo es que esta industria ha decidido adaptar la ilusi&oacute;n de la belleza a todos los bolsillos. Es importante no dejar a nadie atr&aacute;s. La estandarizaci&oacute;n de la belleza ideal pasa por incluir a todo el mundo en la posibilidad de mejora: conseguir otra cara es posible con un cup&oacute;n de tres sesiones de fotorejuvenecimiento facial l&aacute;ser por 24,99&euro;. Y todo ello en una proliferaci&oacute;n de establecimientos s&oacute;rdidos que se multiplican en nuestras ciudades: negocios de est&eacute;tica sin apenas regulaci&oacute;n, titulaciones de dudosa procedencia y m&aacute;quinas no homologadas con muchas lucecitas (un l&aacute;ser siempre queda bien).
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">También podemos darle la vuelta a todo esto, y reírnos. Que de tan siniestro y perverso acabe dándonos pena. Que con cada imagen de una chica matándose a hacer pesas en el gimnasio o enseñando las cicatrices recientes de una operación, no nos quede otra que sentir compasión</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Da igual que sea bioestimulaci&oacute;n, ultrasonido, criolip&oacute;lisis, sesiones de Emsculpt, polinucle&oacute;tidos o liposonix (no s&eacute; ni qu&eacute; estoy diciendo, parecen los personajes de la pr&oacute;xima peli de Marvel, pero te aseguro que son ofertas reales de distintos centros). Da igual el tratamiento: todos se ofrecen en el mismo bajo sin ventilaci&oacute;n con una chica amabil&iacute;sima que, a mitad de sesi&oacute;n, dir&aacute;: <a href="https://open.spotify.com/episode/5Bgm6niUwf2s9hZt9AsJhr?si=545bf7f5aa1d4dc5&amp;nd=1&amp;dlsi=859d29c005cd4f27" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Guapa, con esto no va a ser suficiente&rdquo;</a>. Porque siempre hay una m&aacute;quina mejor, diez sesiones m&aacute;s &mdash;las buenas&mdash; y un c&oacute;ctel de vitaminas verdaderamente milagroso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mientras las celebridades se estiran la cara en cl&iacute;nicas con parquet, ventanales y paredes blancas, sus seguidoras creen que podr&aacute;n lograr algo similar si se meten en un traje de succi&oacute;n que &ldquo;moviliza los tejidos y la grasa&rdquo; en el local &lsquo;Mari Carmen, cl&iacute;nica sin dolor&rsquo; que han abierto debajo de su casa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo de esta industria que campa a sus anchas sin apenas supervisi&oacute;n entre lo que promete y que ofrece, deber&iacute;a acabar en los juzgados. Pero, mientras tanto, ah&iacute; estamos: cada segundo, una nueva mujer escribiendo en el buscador &ldquo;mesoterapia con relleno t&eacute;rmico para qu&eacute; sirve y cu&aacute;nto cuesta&rdquo;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <style>
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<div class="capitular">
<p>8.</p>
</div>
    </figure><p class="article-text">
        No s&eacute; c&oacute;mo sacarte del bucle porque hay demasiados esfuerzos, dinero y campa&ntilde;as invertidos en que t&uacute; y yo estemos compar&aacute;ndonos entre nosotras.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay una opci&oacute;n que es lanzar el m&oacute;vil al mar. No va a ocurrir. Tambi&eacute;n podemos darle la vuelta a todo esto, y re&iacute;rnos. Que de tan siniestro y perverso acabe d&aacute;ndonos pena. Que con cada imagen de una chica mat&aacute;ndose a hacer pesas en el gimnasio o ense&ntilde;ando las cicatrices recientes de una operaci&oacute;n, no nos quede otra que sentir compasi&oacute;n. Estar convencidas no solo de que no alcanzaremos ese ideal, sino de que lanzamos la toalla mucho antes. Y s&iacute;, lo s&eacute;, no somos inmunes. Quiz&aacute; en la pr&oacute;xima cena con amigas nos preguntaremos qui&eacute;n ser&aacute; la primera en operarse las bolsas de las ojeras. Y otra dir&aacute; que ha encontrado la crema definitiva y le pediremos que pase la foto por el grupo. Porque nos pasamos el rato hablando de otras caras a las que queremos parecernos. Pero es importante sacudirnos colectivamente esta inseguridad permanente. Aferrarnos a otros temas, otras conversaciones, a otros referentes. Que cuando tu amiga te diga que ha le&iacute;do sobre la importancia de tomar col&aacute;geno por las ma&ntilde;anas, pod&aacute;is re&iacute;ros y preguntar: &iquest;Para qu&eacute;? Si con esta botella de vino blanco que nos hemos bajado la deshidrataci&oacute;n facial solo puede ir a m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        P&aacute;satelo bien y bebe mucha agua. Poco m&aacute;s puedo decirte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Siempre tuya,
    </p><p class="article-text">
        Andrea
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01HRVXX6RKGY5EJKSGHGV2XDEK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Gumes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/no-paro-compararme-cuerpos-caras-maquillajes-veo-redes-salgo-bucle_129_13055557.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 Mar 2026 21:14:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["No paro de compararme con los cuerpos, las caras y los maquillajes que veo en redes, ¿cómo salgo del bucle?"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Belleza,Cirugía estética,cosméticos,Cosmética,Redes sociales,TikTok,Instagram,Consultorio]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué nos despertamos cansados por el calor, según un experto: "El cerebro necesita que la temperatura descienda”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/despertamos-cansados-calor-experto-cerebro-necesita-temperatura-descienda-xp_1_13381231.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ec8a4d1c-9e9c-4a76-b6c4-46831ae2d395_16-9-discover-aspect-ratio_default_1147464.jpg" width="4495" height="2528" alt="No todos sufren el calor de la misma manera."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es también la razón por la que mucha gente saca un pie de las sábanas en las noches tropicales, según el especialista en sueño Alfredo Rodríguez-Muñoz 
</p><p class="subtitle">Más calor y más ganas de siesta, ¿cómo dormirla sin que dinamite nuestro sueño nocturno?</p></div><p class="article-text">
        Ese despertar plomizo, con la sensaci&oacute;n de no haber descansado aunque hayamos dormido y el reloj nos asegure que han pasado las horas correspondientes, no es una sensaci&oacute;n subjetiva, sino el efecto de las noches tropicales. Cualquiera puede corroborar que las <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/el-tiempo/calor-dispara-miercoles-maximas-42-grados-aviso-rojo-comunidades-pm_1_13379693.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">altas temperaturas nocturnas</a> influyen directamente en el descanso, pero un experto detalla el porqu&eacute; de esa sensaci&oacute;n de cansancio al inicio del d&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para <a href="https://www.eldiario.es/era/recomendaciones-expertos-sueno-para-dormir-mejor-noche_1_13091880.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">poder dormir</a> el cerebro necesita que la temperatura corporal central descienda ligeramente, m&aacute;s o menos entre medio grado y un grado&rdquo;, explica Alfredo Rodr&iacute;guez-Mu&ntilde;oz, catedr&aacute;tico de Psicolog&iacute;a de la Universidad Complutense de Madrid y autor de <em>Dormir para vivir</em>. Sin ese descenso t&eacute;rmico necesario para el sistema nervioso, la calidad del sue&ntilde;o es peor.
    </p><p class="article-text">
        Para llevar a cabo este enfriamiento, el especialista explica que el cuerpo humano utiliza la sangre como un circuito de refrigeraci&oacute;n, dilatando los vasos sangu&iacute;neos y enviando la sangre caliente especialmente a manos y pies. &ldquo;Estas zonas act&uacute;an como radiadores naturales y van liberando el calor al ambiente&rdquo;, se&ntilde;ala Rodr&iacute;guez-Mu&ntilde;oz. &ldquo;Por eso mucha gente saca un pie de las s&aacute;banas cuando duerme sin darse cuenta, para favorecer esta termorregulaci&oacute;n&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Si la temperatura ambiente es demasiado c&aacute;lida, el intercambio de calor se dificulta y provoca cambios en la estructura del sue&ntilde;o, como apunta el experto: &ldquo;Hay m&aacute;s despertares, m&aacute;s interrupciones durante el sue&ntilde;o y, sobre todo, se duerme menos en fase profunda, lo que hace que nuestro descanso sea menor.
    </p><p class="article-text">
        No todos sufren el calor de la misma manera. Rodr&iacute;guez-Mu&ntilde;oz destaca que las personas mayores son uno de los grupos m&aacute;s vulnerables, ya que &ldquo;regulan peor la temperatura corporal, sudan menos y tienen una circulaci&oacute;n de la sangre menos eficiente&rdquo;. Tambi&eacute;n los beb&eacute;s y ni&ntilde;os muy peque&ntilde;os sufren especialmente &ldquo;porque su sistema de termorregulaci&oacute;n no est&aacute; del todo desarrollado&rdquo;, seg&uacute;n el catedr&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n existen diferencias por sexo, las mujeres pueden experimentar mayores dificultades debido a los cambios hormonales, y en funci&oacute;n de la salud, ya que las personas con enfermedades cr&oacute;nicas pueden ver c&oacute;mo el calor agrava sus s&iacute;ntomas o les dificulta especialmente el sue&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Ante la desesperaci&oacute;n del calor y su incompatibilidad con el descanso, es frecuente recurrir a un remedio que Rodr&iacute;guez-Mu&ntilde;oz califica de &ldquo;contraproducente&rdquo;: las duchas fr&iacute;as antes de dormir. &ldquo;Una ducha fr&iacute;a hace que el cuerpo conserve m&aacute;s calor al producir vasoconstricci&oacute;n. Lo ideal para favorecer la vasodilataci&oacute;n es una ducha templada&rdquo;, advierte el experto, ya que el objetivo es que los vasos sangu&iacute;neos permanezcan abiertos para que &ldquo;el circuito de refrigeraci&oacute;n&rdquo; pueda funcionar y disipar el calor. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el catedr&aacute;tico recomienda extremar las precauciones en las cenas, que recomienda ligeras y sin alcohol, enemigo del sue&ntilde;o: &ldquo;Si ya de por s&iacute; el calor va a fragmentar el sue&ntilde;o, si a eso le a&ntilde;ades un consumo de alcohol es como echarle le&ntilde;a al fuego&rdquo;. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/despertamos-cansados-calor-experto-cerebro-necesita-temperatura-descienda-xp_1_13381231.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Jul 2026 08:11:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué nos despertamos cansados por el calor, según un experto: "El cerebro necesita que la temperatura descienda”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sueño,Descanso,Salud,verano,Ola de calor]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los trucos de un psicólogo especializado para resistir la necesidad de mirar el teléfono todo el rato: “En verano se usa más”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/trucos-psicologo-especializado-resistir-necesidad-mirar-telefono-rato-verano-xp_1_13379411.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ad1876af-7144-48e4-8ebb-fe3c33a7aa49_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los trucos de un psicólogo especializado para resistir la necesidad de mirar el teléfono todo el rato: “En verano se usa más”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La “dieta digital” basada en la concienciación del especialista Marc Masip para recuperar el control frente a la inercia de consultar la pantalla del móvil</p><p class="subtitle">Cómo reducir de verdad tu tiempo usando el móvil: 11 consejos sencillos y realistas </p></div><p class="article-text">
        El gesto de desbloquear el tel&eacute;fono est&aacute; tan normalizado y automatizado como meter la mano en el bolsillo o, incluso, parpadear. &iquest;Cu&aacute;ntas veces al d&iacute;a se mira el m&oacute;vil sin haber recibido una llamada o notificaci&oacute;n, por simple inercia? Al despertar, mientras se espera en un sem&aacute;foro, en la cola del s&uacute;per y hasta mientras mantenemos una conversaci&oacute;n. Esa inercia no es casual, responde a mecanismos psicol&oacute;gicos y tecnol&oacute;gicos concretos para captar nuestra atenci&oacute;n de forma constante. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay unos algoritmos muy bien montados para que haya un consumo constante con un inter&eacute;s econ&oacute;mico detr&aacute;s&rdquo;, comenta Marc Masip, psic&oacute;logo y fundador y presidente del programa <a href="https://www.programadesconecta.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Desconect@</a><a href="https://www.programadesconecta.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">,</a> que ayuda a adolescentes y sus familias con la adicci&oacute;n a las nuevas tecnolog&iacute;as, en conversaci&oacute;n con elDiario.es.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;C&oacute;mo romper la inercia?</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Lo primer&iacute;simo es entender que tiene que haber una conciencia. Si no hay una m&iacute;nima conciencia, no tiene ning&uacute;n sentido&rdquo;, defiende Masip, que compara el proceso a dejar de fumar o cualquier otra adicci&oacute;n. Para el psic&oacute;logo es clave que exista intenci&oacute;n y voluntad firmes de recuperar ese control sobre el uso del dispositivo y el tiempo propio. 
    </p><p class="article-text">
        Una vez establecida la convicci&oacute;n, el experto propone lo que denomina &ldquo;una dieta digital&rdquo; que, al igual que una dieta alimenticia, cada individuo adapte a su realidad y necesidades, ya que claramente no existen las f&oacute;rmulas m&aacute;gicas universales. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En esa dieta digital cada uno puede establecer sus tres o cuatro &iacute;tems, como [no utilizar el m&oacute;vil] cuando est&eacute; con amigos, cuando est&eacute; en familia, cuando vaya al gimnasio o a hacer deporte&rdquo;, ejemplifica Masip, que comparte algunos de los mecanismos eficaces por su experiencia cl&iacute;nica. 
    </p><h2 class="article-text">Lugares libres de pantallas</h2><p class="article-text">
        Para el experto resulta fundamental establecer ciertos lugares libres de pantallas en el d&iacute;a a d&iacute;a &ldquo;para ayudar a consolidar el h&aacute;bito cognitivo-conductual&rdquo;. Pueden ser, por ejemplo, el dormitorio, la cocina o lugares exteriores como la playa o el autob&uacute;s.
    </p><h2 class="article-text">Mantenerlo fuera del alcance</h2><p class="article-text">
        Para que el anterior punto funcione, el psic&oacute;logo recomienda alejarlo f&iacute;sicamente para poner un poco m&aacute;s dif&iacute;cil al cuerpo ese gesto autom&aacute;tico y romper el h&aacute;bito. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Buscar un sitio en la casa que no sea una zona com&uacute;n donde poder dejarlo para ir olvid&aacute;ndote de &eacute;l&rdquo;, recomienda Masip, que tambi&eacute;n destaca la importancia de no dejarlo al alcance de la mano al conducir. 
    </p><h2 class="article-text">Vetar ciertas horas </h2><p class="article-text">
        La dieta digital debe incluir momentos innegociables y no solo en referencia a d&oacute;nde, sino tambi&eacute;n a cu&aacute;ndo no dar espacio a la pantalla. &ldquo;Ahora en verano, por ejemplo, se usa m&aacute;s. Siempre se dice que se usa para desconectar, pero no. Ahora se usa m&aacute;s porque hay menos tiempo ocupado&rdquo;, asegura Masip. 
    </p><p class="article-text">
        No mirarlo antes de cierta hora por la ma&ntilde;ana, durante la comida, cuando se est&aacute; con amigos o una hora antes de dormir ser&iacute;an algunos ejemplos.
    </p><h2 class="article-text">Desactivar notificaciones</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Se puede configurar para que solo lleguen las llamadas&rdquo;, explica el experto, que propone eliminar las alertas visuales y sonoras de las aplicaciones para reducir el est&iacute;mulo que nos empuja a mirar la pantalla. Se trata de una de las medidas m&aacute;s sencillas y a la vez m&aacute;s potentes, que tambi&eacute;n puede combinarse con el uso de modos oscuros, en blanco y negro o con menos brillo en la pantalla para reducir la adicci&oacute;n de los elementos llamativos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo creo que hay una falta de voluntad general, que es comprensible, pero para conseguir reducir la adicci&oacute;n hay que tener esa concienciaci&oacute;n de quererlo usar menos. Como cualquier otra adicci&oacute;n, no tiene nada de sencillo&rdquo;, valora Masip, que destaca que el camino hacia la desintoxicaci&oacute;n va m&aacute;s all&aacute; de un d&iacute;a de desconexi&oacute;n puntual en vacaciones.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay veces que te dicen: &lsquo;ayer estuve todo el d&iacute;a sin poderlo usar y estoy genial&rsquo;, ya pero el resto de d&iacute;as de tu vida lo usas y eso no me sirve porque al final est&aacute;s mal cuando lo usas&rdquo;, aclara el psic&oacute;logo, que destaca la importancia de una evoluci&oacute;n diaria. Se trata de comprobar que reducir el tiempo de pantalla aumenta la calidad de vida, como resume Masip: &ldquo;Esto es como el gimnasio, hay que ir viendo c&oacute;mo evoluciona: lo uso menos, estoy mejor&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/trucos-psicologo-especializado-resistir-necesidad-mirar-telefono-rato-verano-xp_1_13379411.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Jul 2026 14:31:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los trucos de un psicólogo especializado para resistir la necesidad de mirar el teléfono todo el rato: “En verano se usa más”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Teléfono móvil,Smartphones,Adicciones,Tecnología,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un psicólogo indica cómo aprender a bajar el ritmo sin culpa: “Hacer menos no es hacer nada, sino hacer lo que importa"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/psicologo-indica-aprender-bajar-ritmo-culpa-no-importa-xp_1_13365424.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5cf9ee75-266d-4d71-9cf5-7d94dc5b4823_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un psicólogo indica cómo aprender a bajar el ritmo sin culpa: “Hacer menos no es hacer nada, sino hacer lo que importa&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El profesional explica el origen del sentimiento de culpabilidad y comparte cuatro pasos clave para reducir la carga de tareas que queremos abordar en un día </p><p class="subtitle">Una experta en sueño explica por qué no debemos forzar los horarios de los niños en verano: “Olvidamos sus necesidades”</p></div><p class="article-text">
        Muchos nos levantamos cada ma&ntilde;ana con una lista en la mente de todo lo que deber&iacute;amos hacer a lo largo del d&iacute;a. Y hacemos lo que podemos, pero muchas veces acabamos descuidando una buena parte de las tareas planeadas. Y llega la noche con un arsenal de culpa dando vueltas en nuestra cabeza: no hemos terminado una tarea en el trabajo que ten&iacute;amos pendiente, no hemos recogido ese encargo que hace d&iacute;as nos espera, hemos cedido a recoger la casa como nos hubiera gustado&hellip; Y la lista contin&uacute;a, d&iacute;a tras d&iacute;a, y el sentimiento de culpa por no hacerlo todo tambi&eacute;n. Pero el d&iacute;a tiene 24 horas. Y nosotros un l&iacute;mite. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Desde ni&ntilde;os nos aplauden por sacar buenas notas, por no dar problemas, por rendir, y luego llegamos a adultos arrastrando la idea de que &lsquo;valemos por lo que hacemos&rsquo; sin cuestionarla: si no rindo, siento que no merezco descansar tranquilo&rdquo;, nos explica Diego Segura Ram&iacute;rez, psic&oacute;logo y director de <a href="https://segurapsicologosevilla.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Segura Psic&oacute;logos</a>.
    </p><p class="article-text">
        Para Segura, ese sentimiento de culpabilidad que nos invade cuando ponemos el freno no &ldquo;es solo un tema personal, es cultural, vivimos en un sistema que te mide constantemente por resultados, as&iacute; que ese mensaje se refuerza todo el tiempo desde fuera&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Esto explicar&iacute;a por qu&eacute;, en un d&iacute;a libre, sin trabajo ni obligaciones constantes, en lugar de sentirnos aliviados, estamos tumbados pregunt&aacute;ndonos si estamos perdiendo el tiempo. Nuestra cabeza empieza a dar vueltas: &iquest;Qu&eacute; deber&iacute;amos estar haciendo? &iquest;Es de vagos tomarse un descanso?
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; hay detr&aacute;s de la culpa por descansar</h2><p class="article-text">
        No es un diagn&oacute;stico cl&iacute;nico, sino un t&eacute;rmino que muchas personas usan para describir la incomodidad interna que surge cuando intentan descansar. Puede manifestarse de varias maneras. Seg&uacute;n Segura, &ldquo;nos irritamos por tonter&iacute;as que antes ni not&aacute;bamos; sentimos que vamos en piloto autom&aacute;tico, como si no estuvi&eacute;ramos del todo presentes en nuestra propia vida; nos cuesta concentrarnos hasta en cosas simples; empezamos a sentir cinismo hacia cosas que antes nos motivaban; dormimos, pero nos levantamos igual de cansados; nuestro di&aacute;logo interno se vuelve m&aacute;s duro, m&aacute;s cr&iacute;tico con nosotros mismos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Esto es lo que suele pasar cuando cruzamos el l&iacute;mite, aparecen se&ntilde;ales de agotamiento que, cuando se normaliza y dejamos de identificarlo como algo temporal, &ldquo;es cuando hay que parar de verdad, no esperar a que se resuelva solo&rdquo;, advierte Segura. Esto no es un defecto personal, sino que suele ser una respuesta emocional aprendida.
    </p><p class="article-text">
        Sin descanso, corremos el riesgo de sufrir agotamiento. Nuestro cuerpo y nuestra mente necesitan tiempo de descanso para recargarse y procesar las emociones. Si no nos permitimos ese tiempo, podemos volvernos irritables, ansiosos y tener dificultades para afrontar los retos de la vida, por lo que el descanso no es un lujo, es una necesidad. Y tampoco es una se&ntilde;al de pereza, sino un poderoso acto de autocuidado y autopreservaci&oacute;n. &ldquo;Hacer menos no es hacer nada, sino hacer lo que de verdad importa, con la cabeza puesta ah&iacute; y no en piloto autom&aacute;tico&rdquo;, advierte Segura.
    </p><h2 class="article-text">Cuatro pasos para darnos permiso para parar sin sentirnos culpables</h2><p class="article-text">
        Es algo que podemos aprender a hacerlo, en palabras de Segura, en varios pasos. El primero de ellos es &ldquo;identificar qu&eacute; nos da miedo realmente. &iquest;El conflicto? &iquest;La decepci&oacute;n del otro? &iquest;Qu&eacute; dejen de querernos? Conocer la ra&iacute;z cambia todo el enfoque&rdquo;, reconoce el experto. 
    </p><p class="article-text">
        El segundo paso, dice el psic&oacute;logo, es &ldquo;practicar el &lsquo;no&rsquo; en cosas peque&ntilde;as antes de intentarlo en lo importante. Como un m&uacute;sculo, se entrena poco a poco&rdquo;, afirma Segura, que enumera el tercero: separar a la persona de la petici&oacute;n. &ldquo;Puedes querer much&iacute;simo a alguien y aun as&iacute; no poder darle lo que pide en ese momento. Una cosa no anula la otra&rdquo;, reconoce Segura. 
    </p><p class="article-text">
        El cuarto paso consiste en &ldquo;no complicarnos con la explicaci&oacute;n. Podemos usar frases como &lsquo;esta vez no voy a poder&rsquo;, no necesitamos justificarnos de m&aacute;s&rdquo;, afirma Segura. Y, por &uacute;ltimo, &ldquo;aceptar que vamos a sentirnos raros al principio. Una incomodidad que no significa que lo estemos haciendo mal, sino que estamos haciendo algo nuevo&rdquo;, matiza Segura. 
    </p><p class="article-text">
        Que dejemos de hacer cosas no significa que tengamos que caer en la procrastinaci&oacute;n insana. &ldquo;La clave est&aacute; en la intenci&oacute;n de fondo&rdquo;, afirma Segura. No es lo mismo procrastinar, es decir, evitar algo que nos provoca ansiedad, que a menudo nos deja con m&aacute;s culpa y m&aacute;s presi&oacute;n, que descansar bien, &ldquo;una decisi&oacute;n consciente que nos deja con m&aacute;s energ&iacute;a para seguir&rdquo;, explica Segura.
    </p><p class="article-text">
        Debemos pensar que descansar no es solo tumbarse en el sof&aacute;. Es la capacidad de relajar el sistema nervioso, permitir la quietud en la mente y el cuerpo y tolerar la ausencia de est&iacute;mulos. Para muchas personas, es una habilidad, una capacidad aprendida, muchas veces contraria a las habilidades que les ense&ntilde;aron durante su infancia.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; cosas concretas nos ayudan? Para el especialista, es clave &ldquo;desconectar de las pantallas en alg&uacute;n momento del d&iacute;a, terminar la jornada aunque queden labores pendientes y hacer una revisi&oacute;n honesta de nuestra lista de tareas pregunt&aacute;ndonos cu&aacute;les son urgentes de verdad y qu&eacute; cargamos por costumbre o miedo a fallarle a alguien&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sobre las herramientas que podemos usar para frenar los pensamientos de culpa cuando decidimos parar, una t&eacute;cnica que ayuda mucho es &ldquo;nombrar el pensamiento en vez de cre&eacute;rnoslo autom&aacute;ticamente. No es lo mismo decir &lsquo;soy un vago por descansar&rsquo; que &lsquo;estoy teniendo el pensamiento de que soy un vago por descansar&rsquo;. Suena un matiz tonto, pero cambia todo: nos da distancia para cuestionarlo en vez de obedecerlo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El especialista nos da m&aacute;s pistas para acabar con este sentimiento de culpa: preguntarnos si le dir&iacute;amos lo mismo a alguien a quien queremos. &ldquo;Casi nunca nadie le exige a alguien que quiere que rinda al 100% sin parar. Ese doble est&aacute;ndar es la prueba de que la culpa no viene de la l&oacute;gica, sino de la costumbre&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, pero no menos importante, Segura nos habla de algo muy pr&aacute;ctico: agendar el descanso como si fuera una tarea m&aacute;s. &ldquo;Cuando el descanso tiene un horario, la mente deja de tratarlo como un lujo y empieza a tratarlo como algo leg&iacute;timo&rdquo;. De esta manera podremos descubrir que el tiempo de inactividad planificada no reduce la productividad; en muchos casos, la mejora. Regresamos con m&aacute;s energ&iacute;a, m&aacute;s claridad mental y menos resentimiento hacia las tareas pendientes.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/psicologo-indica-aprender-bajar-ritmo-culpa-no-importa-xp_1_13365424.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Jul 2026 14:27:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un psicólogo indica cómo aprender a bajar el ritmo sin culpa: “Hacer menos no es hacer nada, sino hacer lo que importa"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Salud mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un psicólogo, sobre cómo reorganizarse en pareja cuando uno deja el alcohol: “Necesita tiempo, comprensión y ajustes”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/psicologo-redisenar-pareja-deja-alcohol-necesita-tiempo-comprension-ajustes-xp_1_13346923.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/02dca177-ed99-42e4-95ef-a3d3a36c0324_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un psicólogo, sobre cómo reorganizarse en pareja cuando uno deja el alcohol: “Necesita tiempo, comprensión y ajustes”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El psicólogo José Antonio Tamayo ofrece pautas para que la sobriedad de uno de los miembros no se convierta en una fuente de reproches, sino en una oportunidad de cuidado mutuo </p><p class="subtitle">Un neurólogo explica cómo el ejercicio físico puede influir en el Alzheimer: “Tiene un efecto biológico claro”</p></div><p class="article-text">
        Una quedada despu&eacute;s del trabajo, una cena especial, una fiesta de verano o una escapada de fin de semana son momentos de desconexi&oacute;n en los que el alcohol es a menudo un invitado invisibilizado pero presente. Por eso, cuando uno de los miembros de una pareja decide <a href="https://www.eldiario.es/era/orgullo-abstemio-dejar-de-beber-alcohol_1_11702905.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dejar de beber</a>, el impacto no es solo individual, afecta a rutinas normalizadas.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay que entender que no es solo una decisi&oacute;n de abstinencia o moderaci&oacute;n, sino un cambio en el contexto relacional&rdquo;, afirma Jos&eacute; Antonio Tamayo, psic&oacute;logo sanitario en <a href="https://www.activapsicologia.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Activa Psicolog&iacute;a</a> y especializado en adicciones. &ldquo;Ese cambio necesita tiempo, comprensi&oacute;n y ajustes pr&aacute;cticos&rdquo;, a&ntilde;ade.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">La comunicaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        El primer paso importante es el modo en el que se comunica la decisi&oacute;n, para evitar que el otro se sienta juzgado o atacado, el psic&oacute;logo recomienda un enfoque personal. &ldquo;Conviene explicar la decisi&oacute;n en primera persona: qu&eacute; me preocupa, qu&eacute; he observado, qu&eacute; necesito cambiar y qu&eacute; tipo de apoyo me ayudar&iacute;a&rdquo;, explica el psic&oacute;logo. &ldquo;Es distinto decir: &lsquo;t&uacute; tambi&eacute;n deber&iacute;as dejar de beber&rsquo;, que decir: &lsquo;yo necesito dejar de beber porque me he dado cuenta de que no me est&aacute; sentando bien&rdquo;, matiza. 
    </p><p class="article-text">
        Explicar la decisi&oacute;n en primera persona y ser concreto sobre qu&eacute; tipo de apoyo se necesita ayuda, seg&uacute;n Tamayo, a que la pareja comprenda su papel. &ldquo;Para que la pareja pueda ser un apoyo, necesita saber qu&eacute; se espera de ella. Muchas personas quieren ayudar, pero no saben c&oacute;mo. El apoyo no consiste necesariamente en controlar, vigilar o prohibir, sino en facilitar el cambio: respetar la decisi&oacute;n, no minimizarla, no presionar, no bromear con el tema y estar disponible en momentos de dificultad&rdquo;, comenta el experto. 
    </p><h2 class="article-text">La batalla moral</h2><p class="article-text">
        Pueden surgir tensiones dentro de la pareja si el que deja de beber alcohol se siente incomprendido o si el que sigue bebiendo interpreta el cambio como una cr&iacute;tica a su estilo de vida. &ldquo;A veces aparecen frases como &lsquo;ya no eres el mismo&rsquo;, &lsquo;ahora todo te molesta&rsquo; o &lsquo;no podemos hacer nada&rsquo;, en realidad, la pareja est&aacute; intentando adaptarse a una nueva forma de estar juntos&rdquo;, se&ntilde;ala el psic&oacute;logo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tambi&eacute;n puede haber un efecto positivo: dejar de beber puede abrir conversaciones importantes sobre salud, autocuidado, l&iacute;mites, ocio y calidad de la relaci&oacute;n&rdquo;, apunta Tamayo, que tambi&eacute;n asegura que en algunas parejas puede mejorar la comunicaci&oacute;n, disminuir los conflictos asociados al consumo y recuperarse espacios que antes estaban condicionados por el alcohol.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es importante evitar convertir la decisi&oacute;n en una batalla moral&rdquo;, incide el experto, a la hora de evitar que la relaci&oacute;n se convierta en una divisi&oacute;n entre &ldquo;el sano&rdquo; y &ldquo;el que sigue igual&rdquo;. Para ello, Tamayo sugiere un planteamiento conciliador: &ldquo;Una buena frase podr&iacute;a ser: &lsquo;No te estoy pidiendo que vivas exactamente igual que yo, pero s&iacute; necesito que entiendas que para m&iacute; esto es importante y que algunas cosas van a tener que cambiar para que pueda sostenerlo&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Redise&ntilde;ar el ocio</h2><p class="article-text">
        Una de las dificultades m&aacute;s frecuentes de un cambio de este tipo es que afecta directamente a la vida social preestablecida. &ldquo;En nuestra cultura el alcohol est&aacute; muy asociado al ocio, la celebraci&oacute;n, la desconexi&oacute;n y la vida social, por eso, cuando alguien deja de beber, puede tener la sensaci&oacute;n inicial de que todo se empobrece. Pero muchas veces esa sensaci&oacute;n forma parte del periodo de adaptaci&oacute;n&rdquo;, analiza el psic&oacute;logo, que defiende que &ldquo;no se trata de renunciar a la vida social, sino de redise&ntilde;arla&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Al principio puede ser &uacute;til evitar algunos contextos de alto riesgo, sobre todo si la decisi&oacute;n est&aacute; reciente o si ha habido un problema importante con el alcohol&rdquo;, recomienda el experto. En cuanto a los planes en pareja, aboga por crear alternativas de disfrute que no incluyan alcohol, como planes culturales, deportivos, escapadas, comer o cocinar sin alcohol.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Dejarlo los dos?</h2><p class="article-text">
        En cuanto a si el otro miembro de la pareja debe dejar de beber en apoyo a su compa&ntilde;ero, Tamayo responde que depende de cada caso, &ldquo;pero en muchas situaciones puede ser muy recomendable que la pareja reduzca o elimine el alcohol durante un tiempo, especialmente al inicio&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        A veces la decisi&oacute;n de uno puede poner de manifiesto que el consumo del otro tampoco es inocuo y abrir un espacio de reflexi&oacute;n. El experto tambi&eacute;n aconseja pedir ayuda profesional cuando se trate de casos con antecedentes de adicci&oacute;n o p&eacute;rdida de control.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La pregunta pr&aacute;ctica no deber&iacute;a ser si tienen que dejarlo los dos, sino &lsquo;&iquest;qu&eacute; necesita esta persona para sostener el cambio y qu&eacute; est&aacute; dispuesta a hacer la pareja para no convertirse en un obst&aacute;culo?&rdquo;, valora el psic&oacute;logo, que cree que &ldquo;si la pareja entiende el cambio como una oportunidad de cuidado mutuo, puede salir fortalecida&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/psicologo-redisenar-pareja-deja-alcohol-necesita-tiempo-comprension-ajustes-xp_1_13346923.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Jul 2026 07:58:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Alcohol,Alcoholismo,Adicciones,Salud]]></media:keywords>
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