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    <title><![CDATA[elDiario.es - Era]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Era]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Cuando tu hobby empieza a convertirse en un reto constante: "Vivir sin espacios libres de exigencia dificulta la desconexión"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/hobby-empieza-convertirse-reto-constante-vivir-espacios-libres-exigencia-dificulta-desconexion_1_13147900.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/028935ba-6fc1-4372-9440-59675ede5dea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando tu hobby empieza a convertirse en un reto constante: &quot;Vivir sin espacios libres de exigencia dificulta la desconexión&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Clases de cerámica, 'running' o crochet: lo que empieza como una afición puede acabar convertido en una fuente de autoexigencia. La presión por mejorar, compartir o rentabilizar está transformando el ocio en una extensión más del trabajo</p><p class="subtitle">Juan Evaristo, filósofo: “La libertad tiene que ver con descansar a pierna suelta y no con moverse como pollos sin cabeza”</p></div><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, Internet ha consolidado una especie de imaginario compartido: al entrar en la crisis vital de los 30, cada persona parece elegir un <em>starter pack</em> con un nuevo <em>hobby</em> que nunca antes hab&iacute;a explorado. Est&aacute;n quienes empiezan a jugar a p&aacute;del, quienes se enganchan a correr, quienes descubren el roc&oacute;dromo, se hacen pajareros<em> </em>o se apuntan a clases de cer&aacute;mica o crochet.
    </p><p class="article-text">
        Pero los <em>hobbies</em> no aparecen solo como respuesta a estas crisis, sino que forman parte de la identidad que construimos a lo largo de la vida. En teor&iacute;a, son ese espacio reservado al tiempo libre en el que practicamos actividades por gusto y sin una finalidad productiva. As&iacute; los define, al menos, la RAE: &ldquo;Actividad que, como afici&oacute;n o pasatiempo favorito, se practica habitualmente en los ratos de ocio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, en una sociedad como la que vivimos, que valora la productividad por encima de todo y mide nuestra val&iacute;a <a href="https://www.eldiario.es/era/no-vas-heredar-empresa-urgente-asumamos-trabajo-no_1_12936799.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en relaci&oacute;n al trabajo</a>, cabe preguntarse hasta qu&eacute; punto ese espacio sigue existiendo. &iquest;Somos realmente capaces de disfrutar de nuestras aficiones sin objetivos ni exigencias o, por el contrario, dejamos que recaiga sobre ellas el peso de la autoexigencia y el perfeccionamiento que caracterizan al trabajo contempor&aacute;neo?
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7596367425445104918"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><h2 class="article-text">Un espacio de disfrute y gozo</h2><p class="article-text">
        A d&iacute;a de hoy, nos encontramos en una paradoja en relaci&oacute;n al tiempo de ocio. El fil&oacute;sofo <a href="https://www.eldiario.es/era/juan-evaristo-filosofo-libertad-ver-descansar-pierna-suelta-no-moverse-pollos-cabeza_1_12438063.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Juan Evaristo Valls Boix</a>, autor de los ensayos <em>El derecho a las cosas bellas </em>(Ariel, 2025) y <em>JOMO, el gusto de perder </em>(pr&oacute;ximamente publicado en Anagrama), explica que &ldquo;en la era del ocio, <a href="https://www.eldiario.es/era/ahora-planes-incluyen-gastar-dinero-hemos-cambiado-quedadas-sencillas-experiencias_1_12758388.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el ocio se ha vuelto imposible</a>&rdquo;. Vivimos en una sociedad de consumo en la que &ldquo;todas nuestras aficiones o h&aacute;bitos gustosos est&aacute;n mediados o por el trabajo o por el consumo. Y, por tanto, el tiempo libre es un tiempo a invertir o tiempo que aprovechar&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El problema es que nuestras aficiones, que originalmente estaban destinadas al disfrute, pasan por el filtro de la optimizaci&oacute;n e, incluso, de la rentabilidad. Si no somos buenos en algo, aunque disfrutemos con ello, lo abandonamos porque se considera una &ldquo;p&eacute;rdida de tiempo&rdquo;. Esto es lo que le ha ocurrido a Laura, de 36 a&ntilde;os, quien asegura haber dejado todos los <em>hobbies</em> que en alg&uacute;n momento inici&oacute; &mdash;la cer&aacute;mica, la reposter&iacute;a, el boxeo o el dise&ntilde;o de cestas de regalo para madres y beb&eacute;s&mdash; por no ser lo suficientemente buena en ninguno de esos &aacute;mbitos: &ldquo;Las cestas de regalo para beb&eacute;s y mam&aacute;s me quedaban preciosas&hellip; y luego vi con las que compet&iacute;a en Etsy&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Laura, de 36 años, ha dejado varios hobbies por sentir que no es lo suficientemente buena: &#039;Las cestas de regalo para bebés y mamás me quedaban preciosas… y luego vi con las que competía en Etsy</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esta comparaci&oacute;n constante proviene, como explica Joana Tom&agrave;s, psic&oacute;loga especializada en ansiedad y autoexigencia, de &ldquo;haber internalizado la l&oacute;gica de la productividad no solo en los espacios de trabajo, sino tambi&eacute;n en los espacios de descanso. De esa forma, el ocio deja de ser un fin en s&iacute; mismo y pasa a evaluarse con preguntas como: &iquest;Estoy mejorando? &iquest;Estoy siendo constante? &iquest;Esto sirve para algo?&rdquo;. Si la respuesta es, aparentemente, negativa, es entonces cuando surge la culpa: un sentimiento que termina por ser paralizante.
    </p><p class="article-text">
        Esta l&oacute;gica de la excelencia no es algo individual. En el episodio <a href="https://www.youtube.com/watch?v=WzmMW8WDOiU&amp;list=PLLbN7SMQhMVaTdewPokyfbjeQDohwLR07&amp;index=2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Muchachas excelentes</em></a><a href="https://www.youtube.com/watch?v=WzmMW8WDOiU&amp;list=PLLbN7SMQhMVaTdewPokyfbjeQDohwLR07&amp;index=2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> del podcast </a><a href="https://www.youtube.com/watch?v=WzmMW8WDOiU&amp;list=PLLbN7SMQhMVaTdewPokyfbjeQDohwLR07&amp;index=2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Amiga Date Cuenta</em></a> analizan c&oacute;mo la exigencia de excelencia est&aacute; profundamente vinculada a la verg&uuml;enza de clase y al g&eacute;nero, y, a su vez, c&oacute;mo eso limita la capacidad de hacer cosas sin la garant&iacute;a de hacerlas bien. Kamila, de 31 a&ntilde;os, lo expresa con claridad al reconocer que de peque&ntilde;a fue la &ldquo;ni&ntilde;a superdotada&rdquo; y ahora de adulta, si no es buena en algo al instante, lo deja. Un sentimiento que comparte con Marta, de 41 a&ntilde;os, quien asegura que se autopresiona por conseguir resultados en cualquier cosa que haga: &ldquo;Tengo superidentificado que esto es consecuencia del discurso que recib&iacute; tanto en el colegio como en casa cuando era ni&ntilde;a&rdquo;.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7555897704224804118"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        En ese sentido, Valls Boix explica la diferencia de c&oacute;mo act&uacute;a la culpa en relaci&oacute;n al g&eacute;nero, y en un marco de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Heterosexualidad_obligatoria" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">heterosexualidad obligatoria</a>. Mientras que las mujeres &ldquo;sienten m&aacute;s verg&uuml;enza de hacer o participar por verse desautorizadas. En el caso de los hombres, el discurso hegem&oacute;nico de la masculinidad cishetero pasa por la impenetrabilidad, es decir, por no mostrar tu vulnerabilidad, por estar siempre en dominio de la situaci&oacute;n&rdquo;. De una forma u otra, la necesidad de optimizaci&oacute;n acaba coartando la posibilidad de disfrute y gozo.
    </p><p class="article-text">
        Para luchar contra esto, prosigue el fil&oacute;sofo y escritor, lo interesante &ldquo;son las aficiones y los <em>hobbies</em> que no tienen ning&uacute;n fin, sino que sencillamente son una forma de estar en el mundo&rdquo;. En ese sentido, recuerda las palabras del tambi&eacute;n fil&oacute;sofo Roland Barthes en relaci&oacute;n a la pereza, quien planteaba que le interesaba practicar algunas actividades que le gustaban mucho, pero en las que no era bueno, porque esas actividades, por un lado, le ayudaban a descomponer su <a href="https://www.eldiario.es/era/dicen-malo-constantemente-viven-personas-narcisistas_1_12694628.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">narcisismo</a>, y a que disfrutar no coincida con dominar. &ldquo;Yo me sumo a la idea de Barthes de que estas actividades son una forma muy radical de libertad&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo interesante son las aficiones y los hobbies que no tienen ningún fin, sino que sencillamente son una forma de estar en el mundo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Juan Evaristo Valls Boix</span>
                                        <span>—</span> filósofo y escritor
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esto lo atestigua Leonor, de 25 a&ntilde;os, que asegura que lo que m&aacute;s le gusta de sus clases de salsa es que tiene &ldquo;superclaro que jam&aacute;s voy a poder ser bailarina profesional &mdash;no se me da tan bien&mdash; y que s&oacute;lo voy a pas&aacute;rmelo bien y a escuchar una m&uacute;sica que me encanta y aprender sobre ella&rdquo;. As&iacute; como Clara, de 39, quien encuentra en los<em> hobbies</em> &mdash;especialmente el crochet&mdash; &ldquo;algo en lo que me puedo permitir ser mediocre sin culpabilidad, ya que, adem&aacute;s, me dedico a una profesi&oacute;n en la que, lamentablemente, la perfecci&oacute;n se valora much&iacute;simo&rdquo;. O Sof&iacute;a, de 31 a&ntilde;os, que ha encontrado en la cer&aacute;mica una forma de reconciliarse con una idea que lleva escuchando desde peque&ntilde;a: &ldquo;Siempre me han dicho que soy supertorpe y no tengo ma&ntilde;a para nada. [...] En este tiempo siento que he aprendido mucho, pero disfruto del gusto de hacerlo sin presi&oacute;n. A veces no me sale bien, practico el desapego y me reconcilio con mi impaciencia y &lsquo;torpeza&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;qu&eacute; ocurre cuando estos <em>hobbies</em> dejan de vivirse solo en privado y se les a&ntilde;ade la dimensi&oacute;n p&uacute;blica de las redes sociales?
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Vivir sin espacios libres de exigencia dificulta la desconexión, aumenta la fatiga mental y hace que las actividades que antes eran placenteras se conviertan en tareas a completar</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Joana Tomàs</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">La exposici&oacute;n p&uacute;blica del <em>hobby</em></h2><p class="article-text">
        Las redes sociales se han convertido en una potencial fuente de inspiraci&oacute;n en nuestras aficiones. La etiqueta <em>#runningtips,</em> con consejos para corredores, acumula m&aacute;s de 270.000 publicaciones en TikTok, <em>#crochettutorial</em> m&aacute;s de 500.000, mientras que <em>#ceramics</em> &mdash;donde se re&uacute;nen consejos, ideas, materiales, etc&mdash; supera el mill&oacute;n. Sin embargo, las redes sociales tambi&eacute;n han favorecido estas din&aacute;micas de comparaci&oacute;n, de autoexigencia y de rentabilidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al subir una foto de nuestros <em>hobbies</em> a redes sociales &ldquo;convertimos nuestro tiempo libre y nuestro espacio y tiempo de esparcimiento en una mercanc&iacute;a. Y esa circulaci&oacute;n genera reacciones, genera un tr&aacute;fico y un afecto ligado a ese tr&aacute;fico&rdquo;, explica Valls Boix. Y ese afecto no siempre nos beneficia. Tom&agrave;s &mdash;psic&oacute;loga&mdash; asegura que &ldquo;vivir sin espacios libres de exigencia dificulta la desconexi&oacute;n, aumenta la fatiga mental y hace que las actividades que antes eran placenteras se conviertan en tareas a completar&rdquo;.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7563415960690904333"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Es por ello que Cristina, de 42 a&ntilde;os, quien, adem&aacute;s de su trabajo, tiene una cuenta de <em>lifestyle </em>en Instagram donde, entre otras cosas, publica lo que cocina, reconoce que ha llegado a sentir ansiedad. &ldquo;Cada vez que algo se te da bien, la mayor&iacute;a de gente te insta a monetizar: &lsquo;monta un restaurante&rsquo;, &lsquo;para cu&aacute;ndo el libro de recetas&rsquo;, &lsquo;gr&aacute;balas en v&iacute;deo&rsquo;. No puedo simplemente disfrutar de cocinar. A veces ni lo comparto porque, la mayor&iacute;a de veces, la respuesta va ah&iacute;&rdquo;. Diana, de 25, se ha sentido animada a mercantilizar sus <em>hobbies</em> en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n, pero, finalmente, se &ldquo;ha prohibido subir a redes el proceso o resultado de aquellos <em>hobbies</em> que hago por placer porque inevitablemente mientras lo hago me pondr&iacute;a a pensar si queda bien o si gustar&aacute; y no tanto en si estoy disfrutando hacerlo&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cada vez que algo se te da bien, la mayoría de gente te insta a monetizar: ‘monta un restaurante’, ‘para cuándo el libro de recetas’, ‘grábalas en vídeo’. No puedo simplemente disfrutar de cocinar</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Cristina</span>
                                        <span>—</span> 42 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ese rechazo a monetizar un <em>hobby</em> tambi&eacute;n lo lleva por bandera Alba, de 34 a&ntilde;os, ya que, para ella, &ldquo;la vida buena es totalmente incompatible con la rentabilidad&rdquo;. Por ello, la psic&oacute;loga Joana Tom&agrave;s reivindica que &ldquo;hacer cosas sin objetivo no solo es &uacute;til, sino que es muy necesario. A nivel psicol&oacute;gico, estos momentos permiten regularnos, que recuperemos la energ&iacute;a, que tengamos la capacidad de descubrir y de disfrutar y, sobre todo, que podamos favorecer una creatividad m&aacute;s espont&aacute;nea&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta creatividad no solo se encuentra en la pr&aacute;ctica de los <em>hobbies</em> m&aacute;s tradicionales, sino que Valls Boix tambi&eacute;n defiende que &ldquo;nuestro tiempo libre se puede invertir en la militancia, en el activismo, y puede ser algo absolutamente gustoso, divertido y celebrativo&rdquo;. El objetivo final, por tanto, es concebir los <em>hobbies,</em> en cualquiera de sus formas, como un espacio de horizontalidad que rompa con las din&aacute;micas capitalistas y que nos permita entender que no todo lo valioso tiene que ser rentable. Y que hay formas de vivir &mdash;m&aacute;s lentas y m&aacute;s torpes&mdash; que, precisamente por no servir para nada, merecen la pena.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Proenza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/hobby-empieza-convertirse-reto-constante-vivir-espacios-libres-exigencia-dificulta-desconexion_1_13147900.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Apr 2026 20:06:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Ocio,Bienestar,Tendencias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hacerte amiga de tu psicólogo o compartirlo con tu entorno: ¿dónde están los límites en la relación con tu terapeuta?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/hacerte-amiga-psicologo-compartirlo-entorno-limites-relacion-terapeuta_1_13130520.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/30457e86-620d-45de-a1a7-3d8609ead81b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hacerte amiga de tu psicólogo o compartirlo con tu entorno: ¿dónde están los límites en la relación con tu terapeuta?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desarrollar una amistad con tu terapeuta, ir al mismo psicólogo que tus amigos, que el profesional te exprese sus posiciones ideológicas… en la relación terapéutica se pueden dar situaciones que desafían los límites necesarios para que el proceso funcione</p><p class="subtitle">Todo el día “gestionando emociones”: por qué no paramos de hablar como si estuviéramos en la consulta del psicólogo</p></div><p class="article-text">
        Entras a la consulta de tu psic&oacute;loga. Le cuentas algunos de tus secretos m&aacute;s &iacute;ntimos. Habl&aacute;is de tus problemas, probablemente lloras con ella. Puede ser una de las personas que mejor te conocen. Pero sales del despacho una hora despu&eacute;s y, hasta la siguiente cita, es alguien que no est&aacute; en tu vida. No te vas de ca&ntilde;as con ella, no te llama para contarte lo que ha hecho el fin de semana. No es tu amiga.
    </p><p class="article-text">
        La relaci&oacute;n entre una persona y su terapeuta puede llegar a ser muy estrecha dentro de la consulta, pero suele estar lejos de la amistad. Hay un porqu&eacute;. &ldquo;Los l&iacute;mites son importantes en la relaci&oacute;n terap&eacute;utica&rdquo;, afirma Paula, psic&oacute;loga especializada en perspectiva feminista y diversidad sexual y de g&eacute;nero. &ldquo;No puede haber una relaci&oacute;n personal entre terapeuta y consultante porque interfiere en el proceso terap&eacute;utico. Parte de por qu&eacute; funciona tiene que ver con que ese espacio es ajeno al resto de &aacute;mbitos de la vida de la persona&rdquo;, explica esta profesional que trabaja en Madrid.
    </p><p class="article-text">
        En su experiencia, es habitual que los pacientes lleguen a consulta con cierta verg&uuml;enza, y esta emoci&oacute;n &ldquo;se mueve mucho a lo largo de todo el proceso, porque en &eacute;l vamos desvelando una parte de la persona que est&aacute; oculta para s&iacute;&rdquo;. Por eso, &ldquo;poder en ese espacio hablar de lo m&aacute;s &iacute;ntimo requiere de ese anonimato, de crear un espacio ajeno al resto de la vida en el que la persona puede quitarse la m&aacute;scara&rdquo;. No solo considera que no se pueden dar relaciones de amistad: dice que incluso coincidir con tu terapeuta en entornos sociales, como por ejemplo tomar algo en un bar porque ten&eacute;is un conocido en com&uacute;n, puede ser negativo para el proceso terap&eacute;utico. &ldquo;Ni espacios informales, ni de ocio, ni personales, ni mucho menos relaciones sexoafectivas&rdquo;, defiende esta psic&oacute;loga, aunque matiza: &ldquo;Hay personas que necesitan m&aacute;s distancia y personas que pueden manejar sin mucho malestar y sin que interfiera mucho en el proceso terap&eacute;utico una mayor cercan&iacute;a, pero hablo de coincidir en un espacio o tener una persona en com&uacute;n, nunca de relaciones personales como tal&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Maitane Llanos, psic&oacute;loga en Bilbao, tiene una visi&oacute;n similar. Sit&uacute;a el v&iacute;nculo entre terapeuta y paciente en lo que en la profesi&oacute;n denominan &ldquo;encuadre&rdquo;, que define como &ldquo;todo aquello que se va a mantener dentro de la terapia y no va a salir de ah&iacute;&rdquo;. Incluye en &eacute;l los roles que mantienen una persona y la otra, pero tambi&eacute;n el espacio f&iacute;sico y el objetivo de la consulta: &ldquo;T&uacute; vas a tratar ciertos temas personales y, si empiezas a hablar de otros que no tienen que ver, se diluye esa relaci&oacute;n&rdquo;, explica. Para ella, ni siquiera despu&eacute;s de que haya acabado un proceso terap&eacute;utico es buena idea desarrollar una amistad con un antiguo paciente porque ser&iacute;a una relaci&oacute;n desigual: &ldquo;Una vez terminadas las sesiones, te lo puedes encontrar en la calle y hablar cinco minutos, pero mantener una amistad no lo veo posible. Como terapeuta tienes que gestionar muchas situaciones muy delicadas para la otra persona, y eso te pone en una posici&oacute;n de poder frente a la de la paciente, que es de vulnerabilidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aunque se evite generar una relaci&oacute;n personal, a veces pueden surgir encuentros inesperados entre psic&oacute;logo y paciente. &iquest;Qu&eacute; se puede hacer en esos casos? &ldquo;Si coincido fuera del espacio terap&eacute;utico, en un entorno social, hay veces que me voy. Entiendo que soy yo la que tiene que retirarse porque como profesional tengo una responsabilidad de salvaguardar esa relaci&oacute;n&rdquo;, cuenta Paula. Pero a&ntilde;ade que depende del contexto: en espacios m&aacute;s grandes en los que no tiene por qu&eacute; haber interacci&oacute;n entre las dos personas, como una manifestaci&oacute;n o la presentaci&oacute;n de un libro, s&iacute; pueden coincidir. Para ella, en cualquier caso, cuando se dan ese tipo de contactos tambi&eacute;n es importante hablarlo despu&eacute;s en consulta &ldquo;para que, si se le ha movido algo a la persona, se pueda traer al espacio terap&eacute;utico y limpiar el v&iacute;nculo&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si coincido fuera del espacio terapéutico, en un entorno social, hay veces que me voy. Entiendo que soy yo la que tiene que retirarse porque como profesional tengo una responsabilidad de salvaguardar esa relación</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Maitane Llanos</span>
                                        <span>—</span> psicóloga en Bilbao
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Maitane Llanos explica que, cuando se encuentra con un paciente en un entorno social, espera a que sea &eacute;l quien decida si quiere saludarla o no, ya que &ldquo;no sabes si esa persona quiere que se sepa que va a terapia o no&rdquo;. &ldquo;Si decide no hacerlo, sigues con lo tuyo y no pasa nada. Y si se acerca y se pone a hablar contigo como si fuera una sesi&oacute;n de terapia, es importante decirle: &lsquo;oye, podemos hablar esto el pr&oacute;ximo d&iacute;a&rsquo;. La gente lo suele entender bastante bien&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        Ella ha llegado a abandonar una discoteca por coincidir con un paciente: &ldquo;Entend&iacute; que el espacio de fiesta igual no es el adecuado para que te vean a ti siendo la psic&oacute;loga&rdquo;. En otra ocasi&oacute;n, se encontr&oacute; en una cena a una persona teniendo una discusi&oacute;n con su pareja: &ldquo;En ese momento decid&iacute; no saludar, irme directamente y luego comprobar si en la siguiente sesi&oacute;n quiso contarme esa situaci&oacute;n o no&rdquo;. Aunque se ha marchado de espacios por este motivo, esta psic&oacute;loga de Bizkaia tambi&eacute;n reflexiona sobre el derecho de los profesionales a estar en determinados espacios en su tiempo de ocio personal: &ldquo;Si has pagado por estar en una piscina porque te gusta entrenar y te encuentras a un paciente, tampoco es justo para ti tener que irte de ese espacio&rdquo;, ejemplifica. Se&ntilde;ala que<strong> </strong>&ldquo;te mueves en una l&iacute;nea muy delicada que es muy f&aacute;cil traspasar, pero en todo momento tienes que tener en cuenta qu&eacute; ocurre si te quedas, qu&eacute; ocurre si te vas y en qu&eacute; momento dejas de ser psic&oacute;loga y empiezas a ser persona&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Cuando el psic&oacute;logo se convierte en tu amigo</h2><p class="article-text">
        En ocasiones, aunque alguien sea consciente de que la distancia con su psic&oacute;loga es necesaria, en algunos momentos puede echar en falta m&aacute;s cercan&iacute;a fuera de la consulta. Marta, de 34 a&ntilde;os, estuvo cuatro en terapia con una profesional a la que describe como &ldquo;muy cercana y cari&ntilde;osa&rdquo; dentro del despacho. Tiempo despu&eacute;s de recibir el alta, se acord&oacute; de ella y decidi&oacute; escribirle un email para felicitarle las navidades, agradecerle su trabajo y transmitirle buenos deseos. La profesional nunca le contest&oacute;. &ldquo;Puede ser que no me respondiera porque no lo viera, pero yo lo interpret&eacute; como su manera de marcar distancia&rdquo;, recuerda.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A veces es dif&iacute;cil ubicar c&oacute;mo alguien que para ti es tan importante, que sabe tanto de ti, incluso cosas sobre las que no te abres con nadie, no es una persona que forme parte de tu vida m&aacute;s all&aacute; de las sesiones. Cuesta procesarlo&rdquo;, reflexiona Marta. Pero tambi&eacute;n concede que &ldquo;tal vez sea lo mejor para no generar confusiones ni abrir una conversaci&oacute;n que no sabes d&oacute;nde te va a llevar&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A veces es difícil ubicar cómo alguien que para ti es tan importante, que sabe tanto de ti, incluso cosas sobre las que no te abres con nadie, no es una persona que forme parte de tu vida más allá de las sesiones</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Marta</span>
                                        <span>—</span> paciente
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n hay quienes directamente mantienen una relaci&oacute;n menos ortodoxa con sus terapeutas. Lola tiene 38 a&ntilde;os y ha pasado por diferentes profesionales de la psicolog&iacute;a en distintos momentos de su vida. Con el actual, que la atiende desde hace cuatro a&ntilde;os, ha desarrollado una amistad. &ldquo;Desde el principio me gust&oacute; mucho que era una relaci&oacute;n muy distinta a la que yo hab&iacute;a tenido con los otros psic&oacute;logos, era mucho m&aacute;s cercano. Es de mi edad y por eso hab&iacute;a muchas cosas que no le ten&iacute;a que explicar. Ten&iacute;amos mucho colegueo, dentro de que las sesiones eran bastante profesionales&rdquo;, relata. Ella es artista y en un momento dado decidi&oacute; invitar a su terapeuta a una exposici&oacute;n para la que &eacute;l le hab&iacute;a apoyado. Desde entonces han seguido vi&eacute;ndose fuera de la consulta de vez en cuando.
    </p><p class="article-text">
        Lola sostiene que ese v&iacute;nculo no es un obst&aacute;culo para su proceso terap&eacute;utico, sino que incluso lo favorece: &ldquo;A la hora de abrirme y contar ciertas cosas, saber que tengo delante a la persona que tengo me lo facilita. Es como si, con mi mejor amigo, de repente s&eacute; que los consejos que me da son buenos porque me los est&aacute; dando mi psic&oacute;logo&rdquo;. Tambi&eacute;n valora que, con la confianza que tienen, aunque le est&eacute; contando un suceso traum&aacute;tico lo puede hacer &ldquo;casi de risas&rdquo;. &ldquo;No es como ir a terapia y que la propia terapia sea un drama: es un momento superagradable con un colega&rdquo;, comparte.
    </p><p class="article-text">
        Entre ellos hablan de la peculiaridad de su relaci&oacute;n. &ldquo;Su opini&oacute;n es que cada persona necesita un tipo de terapia distinta. A algunas les viene mejor un trato m&aacute;s as&eacute;ptico y otras, como yo, necesitamos un entorno seguro de cari&ntilde;o y comprensi&oacute;n y saber que es una persona muy compatible contigo&rdquo;, traslada Lola. Dice que tambi&eacute;n bromean sobre su relaci&oacute;n y con la posibilidad de irse de ca&ntilde;as juntos tranquilamente en el futuro.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Desde el principio me gustó mucho que era una relación muy distinta a la que yo había tenido con los otros psicólogos, era mucho más cercano. Es de mi edad y por eso había muchas cosas que no le tenía que explicar. Teníamos mucho colegueo, dentro de que las sesiones eran bastante profesionales</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Lola</span>
                                        <span>—</span> paciente
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Este tipo de v&iacute;nculos desaf&iacute;an los l&iacute;mites de la &eacute;tica profesional. Francisco Conesa, miembro de la Comisi&oacute;n Deontol&oacute;gica del Colegio Oficial de Psicolog&iacute;a de la Comunitat Valenciana, explica: &ldquo;Todos los psic&oacute;logos y psic&oacute;logas estamos sujetos a unas normas de conducta profesional, que marca el c&oacute;digo deontol&oacute;gico. Hay muchos matices, pero en l&iacute;neas generales viene a decir que no nos tenemos que prestar a situaciones o roles que puedan confundir al paciente. Ah&iacute; es donde podr&iacute;a caber el establecimiento de alg&uacute;n tipo de relaci&oacute;n personal m&aacute;s all&aacute; de la terap&eacute;utica&rdquo;. Entre los motivos est&aacute; la &ldquo;relaci&oacute;n asim&eacute;trica&rdquo; que se da entre las dos personas: &ldquo;Como terapeutas partimos de una situaci&oacute;n de superioridad, porque una persona busca nuestros conocimientos, busca un experto. No es una relaci&oacute;n de igual a igual&rdquo;, como deber&iacute;an ser las amistades o las relaciones de pareja o sexuales, precisa.
    </p><p class="article-text">
        Conesa a&ntilde;ade que los profesionales cuentan con informaci&oacute;n que han recibido en terapia que podr&iacute;an utilizar despu&eacute;s en el contexto personal. Apunta que, cuando el psic&oacute;logo permite que se desarrolle una amistad, &ldquo;antepone una especie de necesidad personal suya a los intereses de la relaci&oacute;n terap&eacute;utica&rdquo;, aunque reconoce que &ldquo;a veces es muy difusa la l&iacute;nea entre lo que es estrictamente terap&eacute;utico y lo que puede ir m&aacute;s all&aacute;&rdquo;. Seg&uacute;n explica, es el profesional quien tiene la responsabilidad de detectar las se&ntilde;ales de alerta de que la relaci&oacute;n se est&aacute; saliendo del marco terap&eacute;utico y poner l&iacute;mites: &ldquo;Aclarar cu&aacute;l es el papel del terapeuta, en qu&eacute; consiste la relaci&oacute;n y en qu&eacute; contexto y espacio se da, o bien dar por finalizadas las sesiones y dar traslado a otro profesional porque ya se ha contaminado la relaci&oacute;n terap&eacute;utica&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Tener una amiga en com&uacute;n con tu terapeuta </h2><p class="article-text">
        Aunque no se desarrolle una amistad, hay otras situaciones que tambi&eacute;n pueden desafiar los l&iacute;mites de la relaci&oacute;n terap&eacute;utica. Alba, de 33 a&ntilde;os, ha pasado por terapia en diferentes momentos de su vida. La &uacute;ltima vez que lo necesit&oacute;, le pidi&oacute; a una de sus mejores amigas, que es psic&oacute;loga, que le recomendase a alguien. Ella le dio el nombre de otra profesional con la que ha trabajado y Alba se puso en sus manos. Pero saber que tienen una tercera persona en com&uacute;n le coh&iacute;be a veces a la hora de hablar en consulta. &ldquo;Aunque soy muy consciente de que las dos son muy profesionales y de que lo que yo diga jam&aacute;s va a salir de terapia, y aunque no suelo hablar mucho de mi amiga, cuando alguna vez ha salido, inconscientemente soy m&aacute;s comedida. Me sale un: &lsquo;uy, que est&aacute;s hablando de ella, un poco de alerta&rsquo;&rdquo;, reconoce. Cree que, si tuviera que hablar m&aacute;s de ella en terapia, le afectar&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Para la psic&oacute;loga Paula, que haya una persona conocida en com&uacute;n entre terapeuta y paciente puede ser un problema o no seg&uacute;n el caso. &ldquo;Depende de la relaci&oacute;n terap&eacute;utica y de lo que se le mueva a la persona consultante. Hay quienes te pueden decir &lsquo;yo estoy bien con esto&rsquo; y hay a quienes les cuesta m&aacute;s la confianza. Tambi&eacute;n depende del momento del proceso terap&eacute;utico: no es lo mismo cuando se est&aacute; iniciando y el v&iacute;nculo todav&iacute;a no est&aacute; construido que cuando llevas ya un proceso largo y hay un v&iacute;nculo fuerte&rdquo;, reflexiona. Pone en valor la importancia de asegurar la confidencialidad para que la persona tenga la tranquilidad de que el espacio terap&eacute;utico es seguro para ella. Y cuando no lo sea, recomienda derivarla a otro profesional.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Como terapeutas partimos de una situación de superioridad, porque una persona busca nuestros conocimientos, busca un experto. No es una relación de igual a igual</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Francisco Conesa</span>
                                        <span>—</span>  miembro de la Comisión Deontológica del Colegio Oficial de Psicología de la Comunitat Valenciana
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Otro l&iacute;mite que se da en la relaci&oacute;n terap&eacute;utica tiene que ver con cu&aacute;nto revelan los psic&oacute;logos sobre s&iacute; mismos. Carlos, un joven de 32 a&ntilde;os que ha pasado por dos terapias diferentes a lo largo de su vida, experiment&oacute; en la primera de ellas las implicaciones que puede tener esa frontera. Cree que, durante los primeros a&ntilde;os, la profesional que le atendi&oacute; le ayud&oacute; mucho a trabajar su ansiedad. Pero, a medida que cogieron confianza, la psic&oacute;loga empez&oacute; a introducir en la terapia ejemplos sobre su propia vida e incluso a manifestar sus posiciones ideol&oacute;gicas: &ldquo;Me hablaba de que ella era cat&oacute;lica. O a lo mejor yo mencionaba el poliamor o alguna otra cosa y me dec&iacute;a que ella era mon&oacute;gama y heterosexual&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ese tipo de manifestaciones le generaron distancia con su terapeuta. &ldquo;Me llevaban a pensar que podr&iacute;a tener una ideolog&iacute;a concreta, aunque no tiene por qu&eacute;, y me hicieron no conectar tanto con ella&rdquo;, recuerda. Y explica el motivo: &ldquo;A m&iacute; me ha hecho much&iacute;simo da&ntilde;o la religi&oacute;n cat&oacute;lica: la culpa cristiana me la he llevado yo a todas partes y me ha metido mucha mierda en la cabeza. Entonces es algo que me chirr&iacute;a y me duele&rdquo;. Acab&oacute; cambiando de psic&oacute;loga para optar por una especializada en personas LGTBI y con &ldquo;una mirada m&aacute;s abierta hacia las relaciones&rdquo;. &ldquo;Not&eacute; un mont&oacute;n el cambio, he mejorado much&iacute;simo con ella&rdquo;, valora sobre una profesional que le ha contado &ldquo;muy pocas cosas personales, en comparaci&oacute;n con la anterior&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Paula, como psic&oacute;loga, solo ve sentido a las revelaciones que puedan hacer las profesionales sobre s&iacute; mismas si tienen un fin terap&eacute;utico: &ldquo;Si estoy trabajando con una persona la lesbofobia o la bifobia interiorizada y tiene sentido en ese contexto que yo me nombre como una persona bibollera, lo voy a hacer&rdquo;. Pero alerta del riesgo de ponerse demasiado &ldquo;en el centro de un espacio que es fundamentalmente para la otra persona&rdquo;. Tambi&eacute;n advierte de la autoridad e influencia que el terapeuta tiene sobre su paciente, por lo que &ldquo;por responsabilidad es importante no desvelar opiniones pol&iacute;ticas&rdquo;. &ldquo;Tenemos opiniones, pero cuanto menos de lo nuestro est&eacute; en el v&iacute;nculo, m&aacute;s limpio va a ser&rdquo;, defiende.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de las particularidades de cada situaci&oacute;n y de las necesidades de cada paciente, los tres profesionales que participan en este reportaje coinciden en la importancia de mantener la relaci&oacute;n terap&eacute;utica dentro de unos l&iacute;mites. Facilitan que las sesiones cumplan con su objetivo: ayudar a la persona.
    </p><p class="article-text">
        <em>*Los nombres de Marta, Lola, Alba y Carlos son ficticios porque prefieren no revelar su identidad real.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jaime Sevilla Lorenzo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/hacerte-amiga-psicologo-compartirlo-entorno-limites-relacion-terapeuta_1_13130520.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Apr 2026 20:15:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Hacerte amiga de tu psicólogo o compartirlo con tu entorno: ¿dónde están los límites en la relación con tu terapeuta?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Relaciones,Terapia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿En la salud y en la enfermedad? Por qué ellas lo tienen más difícil (y se sienten más solas) que ellos cuando enferman]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/salud-enfermedad-dificil-sienten-solas-enferman_1_13145596.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/75985050-055f-4ab0-9dc1-4f216a7b3c59_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140879.jpg" width="1811" height="1019" alt="¿En la salud y en la enfermedad? Por qué ellas lo tienen más difícil (y se sienten más solas) que ellos cuando enferman"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Testimonios y estudios muestran que la enfermedad femenina aumenta el riesgo de ruptura en las parejas heterosexuales y revela una profunda desigualdad con raíces estructurales en los cuidados a lo largo de los años</p><p class="subtitle">“No duermo más de dos horas seguidas”: cuando la brecha de cuidados empeora el sueño y la salud de las madres</p></div><p class="article-text">
        Patricia llevaba seis a&ntilde;os con su pareja, dos compartiendo piso, cuando un d&iacute;a, palp&aacute;ndose en la ducha, se encontr&oacute; un bulto en el pecho. Ah&iacute; comenz&oacute; un periplo que muchas mujeres describen como interminable, no solo por la enfermedad en s&iacute;, sino por la incertidumbre que la rodea: biopsias, consultas, preoperatorio, miedos, ansiedades, noches en vela haciendo suposiciones o esperando resultados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Patricia estaba acostumbrada a ir sola al m&eacute;dico por cualquier cosa: una gripe, unas anginas, un dolor de espalda, una picadura, los virus corrientes, as&iacute; que asumi&oacute; que tambi&eacute;n atravesar&iacute;a esto por su cuenta. No se plante&oacute; exigir la compa&ntilde;&iacute;a de su novio. &ldquo;No le di importancia. De hecho, pens&eacute; que al pobre le estaba viniendo grande la situaci&oacute;n y no sab&iacute;a reaccionar&rdquo;, recuerda. En aquel momento, lo &uacute;nico verdaderamente urgente era su salud y su cuerpo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Su pareja, sin embargo, tampoco apareci&oacute; cuando la situaci&oacute;n dej&oacute; de ser ambigua, no se present&oacute; ni en las consultas decisivas ni en los momentos de mayor vulnerabilidad f&iacute;sica. &ldquo;En la &uacute;ltima cita antes de la intervenci&oacute;n le pregunt&eacute; al m&eacute;dico si pod&iacute;a volver a casa conduciendo sola, porque sab&iacute;a que no pod&iacute;a contar con &eacute;l&rdquo;, cuenta. Evidentemente no pod&iacute;a. Tuvo que llamar a su madre para que la llevara y la recogiera, ocult&aacute;ndole adem&aacute;s que hab&iacute;a atravesado todo el proceso pr&aacute;cticamente sola. &ldquo;No quer&iacute;a preocuparla&rdquo;, explica, aunque hoy reconoce que tambi&eacute;n intentaba no dejar en evidencia a su pareja.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; actu&oacute; &eacute;l as&iacute;? Patricia no lo sabe, nunca le dio ninguna explicaci&oacute;n. S&iacute; es consciente, sin embargo, de que durante meses se esforz&oacute; por construir explicaciones y excusas que lo protegieran, como su incapacidad para gestionar la enfermedad o su bloqueo emocional. &ldquo;Cuando ya me recuper&eacute; y pude mirar atr&aacute;s con distancia, me dio pena de m&iacute; misma, de haber pasado todo aquello tan sola por no dejarle a &eacute;l en evidencia&rdquo;.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/2024473652742193166?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Cuando Patricia cont&oacute; su historia en redes sociales, lo que m&aacute;s la impact&oacute; no fueron los mensajes de apoyo, sino la avalancha de relatos similares. Mujeres que ampliaron el hilo con experiencias propias. Una a la que su pareja dej&oacute; en el hospital tras una ces&aacute;rea, con un beb&eacute; reci&eacute;n nacido y una sonda; otra cuyo marido no acudi&oacute; a su operaci&oacute;n de c&aacute;ncer de mama en estadio III; otra que relataba c&oacute;mo su mejor amiga tuvo que acudir sola al hospital para dar a luz a un beb&eacute; fallecido a los siete meses de embarazo, mientras su marido solo apareci&oacute; en el alta y con prisa porque ten&iacute;a el coche mal aparcado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para muchas, el diagn&oacute;stico no solo implic&oacute; enfrentarse al miedo m&eacute;dico, sino tambi&eacute;n a una soledad inesperada en su relaci&oacute;n. &iquest;Se trata de an&eacute;cdotas aisladas o existe algo m&aacute;s profundo detr&aacute;s? Para Alba Ayala, investigadora del Instituto de Salud Carlos III, la respuesta es indudablemente estructural. &ldquo;Hay una desigualdad en los cuidados. Aunque los hombres se hayan incorporado a cuidar, el tipo y la intensidad de las tareas siguen siendo diferentes&rdquo;, explica. Ellos tienden a asumir tareas puntuales o instrumentales &mdash;gestiones, reparaciones, acompa&ntilde;amientos ocasionales&mdash;, mientras que las mujeres dedican muchas m&aacute;s horas al cuidado continuo, dom&eacute;stico y personal de las personas dependientes.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando ya me recuperé y pude mirar atrás con distancia, me dio pena de mí misma, de haber pasado todo aquello tan sola por no dejarle a él en evidencia</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Patricia</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los datos de su estudio <a href="https://elobservatoriosocial.fundacionlacaixa.org/es/-/los-nuevos-cuidadores" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Los nuevos cuidadores</em></a> confirman esa asimetr&iacute;a. Las mujeres son mayor&iacute;a como cuidadoras principales en pr&aacute;cticamente todas las edades. Solo a partir de los 80 a&ntilde;os el n&uacute;mero de hombres cuidadores supera al de mujeres, y en ese caso suele tratarse de maridos que atienden a sus esposas muy mayores. &ldquo;Las mujeres viven m&aacute;s a&ntilde;os, pero tambi&eacute;n pasan m&aacute;s tiempo con peor salud y mayor dependencia, lo que obliga a los hombres a asumir ese rol en edades avanzadas&rdquo;, se&ntilde;ala Ayala. En cambio, entre los 45 y los 60 a&ntilde;os &mdash;la franja en la que coinciden el cuidado de hijos y de padres&mdash; el peso recae casi exclusivamente en ellas: hijas, nueras, parejas. &ldquo;Eso indica que el cuidado familiar sigue siendo mayoritariamente femenino&rdquo;, concluye.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;En la salud y en la enfermedad?</h2><p class="article-text">
        La idea rom&aacute;ntica de los votos matrimoniales, esos &ldquo;en la salud y en la enfermedad&rdquo; frente a altares y testigos, no siempre resiste la prueba de la realidad. Diversas investigaciones internacionales han observado que la salud de la mujer tiene un impacto mucho mayor en la estabilidad de la pareja que la del hombre. <a href="https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/jomf.13077" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Un amplio estudio europeo,</a><strong> </strong>que sigui&oacute; durante casi dos d&eacute;cadas a m&aacute;s de 25.000 parejas mayores de 50 a&ntilde;os encontr&oacute; que, cuando la esposa ten&iacute;a mala salud y el marido gozaba de buena, el riesgo de ruptura aumentaba alrededor de un 60% entre los 50 y<strong> </strong>los 64 a&ntilde;os. En cambio, si era &eacute;l quien enfermaba, la probabilidad de separaci&oacute;n no se incrementaba de forma significativa.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay una desigualdad en los cuidados. Aunque los hombres se hayan incorporado a cuidar, el tipo y la intensidad de las tareas siguen siendo diferentes</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Alba Ayala</span>
                                        <span>—</span> investigadora del Instituto de Salud Carlos III
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        No hablamos solo de enfermedades graves, sino de peque&ntilde;as dependencias f&iacute;sicas, como mala movilidad. Si una mujer tiene dificultades con las tareas cotidianas, su riesgo de divorcio aumenta, seg&uacute;n el citado estudio. Porque hay una diferencia importante entre sentirse demasiado enfermo para preparar la cena y necesitar que alguien te d&eacute; de comer. El mismo patr&oacute;n se observ&oacute; en la salud mental: las mujeres con depresi&oacute;n tienen m&aacute;s probabilidades de divorciarse, mientras que los esposos con depresi&oacute;n no presentan el mismo aumento de riesgo.
    </p><p class="article-text">
        Otros trabajos llegan a conclusiones parecidas. <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC4857885/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Uno basado en datos de m&aacute;s de 2.700 matrimonios de personas</a> mayores en Estados Unidos analiz&oacute; c&oacute;mo la aparici&oacute;n de enfermedades f&iacute;sicas graves influye en la estabilidad de la pareja, sufriendo ellas las rupturas m&aacute;s que ellos. O en el &aacute;mbito oncol&oacute;gico, <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/19645027/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">otro estudio con pacientes de c&aacute;ncer y esclerosis m&uacute;ltiple</a> hall&oacute; que la tasa de separaciones se disparaba cuando la persona enferma era la mujer. Aproximadamente una de cada cinco parejas se romp&iacute;a, frente a menos de una de cada treinta cuando el enfermo era el hombre.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Diversas investigaciones internacionales han observado que la salud de la mujer tiene un impacto mucho mayor en la estabilidad de la pareja que la del hombre</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">&iquest;A qu&eacute; se debe esta desigualdad?</h2><p class="article-text">
        Las explicaciones apuntan a una combinaci&oacute;n de factores sociales, por supuesto culturales, pero tambi&eacute;n econ&oacute;micos. Las mujeres siguen asumiendo m&aacute;s tareas de cuidado y organizaci&oacute;n dom&eacute;stica; cuando ellas enferman, ese andamiaje invisible se desmorona. Adem&aacute;s, en muchas parejas persiste cierta dependencia econ&oacute;mica femenina y una menor red de apoyo para los hombres en roles de cuidador principal. No todos abandonan, por supuesto que no, pero estad&iacute;sticamente la enfermedad femenina tensiona m&aacute;s la relaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco parece que se trate &uacute;nicamente de una cuesti&oacute;n generacional. &ldquo;Algunos estudios muestran c&oacute;mo las cohortes de mujeres m&aacute;s j&oacute;venes perciben menos el cuidado como una responsabilidad de la mujer, aunque los datos y la pr&aacute;ctica siguen mostrando c&oacute;mo el cuidado informal se encuentra todav&iacute;a altamente feminizado&rdquo;, describe Ayala. La brecha, en otras palabras, se ha reducido en el discurso, pero mucho menos en el tiempo, el esfuerzo y la responsabilidad reales.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía Taboada]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/salud-enfermedad-dificil-sienten-solas-enferman_1_13145596.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Apr 2026 20:44:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿En la salud y en la enfermedad? Por qué ellas lo tienen más difícil (y se sienten más solas) que ellos cuando enferman]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Desigualdad de género,Salud,Pareja]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ponle freno al ‘brain rot’: 12 formas de mantenerte lúcido en un mundo mentalmente agotador]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/ponle-freno-brain-rot-12-formas-mantenerte-lucido-mundo-mentalmente-agotador_1_13122000.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/223bb13f-e366-4eca-bcfa-7fb0552ef90e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ponle freno al ‘brain rot’: 12 formas de mantenerte lúcido en un mundo mentalmente agotador"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Sientes que pasar demasiado tiempo de baja calidad frente a la pantalla te está haciendo más tonto? Desde prestar atención a tu entorno hasta 'limpiar' tu mente, los expertos comparten consejos sobre cómo agudizar la mente y mantenerla en plena forma</p><p class="subtitle">De internautas a usuarios: ¿en qué momento internet dejó de ser un sitio al que acudir para divertirnos?</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Alguna vez has tenido uno de esos d&iacute;as en los que no consigues hacer nada, pero aun as&iacute; te sientes agotado? Claro que s&iacute;: <a href="https://www.eldiario.es/era/brain-rot-mental-2024-palabra-ano-diccionario-oxford_1_11869165.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;brain rot&rdquo; (degeneraci&oacute;n cerebral), la palabra del a&ntilde;o de Oxford para 2024</a>, todav&iacute;a no aparece en ning&uacute;n diccionario m&eacute;dico, pero probablemente se entienda mejor como el deterioro de las capacidades cognitivas que se deriva de la exposici&oacute;n constante a informaci&oacute;n de f&aacute;cil asimilaci&oacute;n. Y, gracias a la omnipresencia de los v&iacute;deos cortos y las redes sociales, es casi seguro que est&eacute; en aumento.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando interactuamos con este tipo de contenidos, nuestro cerebro est&aacute; a la vez infrautilizado &mdash;porque la informaci&oacute;n es f&aacute;cil de entender&mdash; y sobrecargado, porque hay much&iacute;sima informaci&oacute;n que asimilar&rdquo;, afirma la Dra. Wendy Ross, profesora titular de Psicolog&iacute;a en la London Metropolitan University. &ldquo;Por eso acabas cansado aunque solo est&eacute;s desplaz&aacute;ndote por la pantalla en el sof&aacute;&rdquo;. &iquest;Quieres invertir el proceso y recuperar tu capacidad de atenci&oacute;n? Te explicamos c&oacute;mo.
    </p><h2 class="article-text">Aprende a resolver crucigramas cr&iacute;pticos</h2><p class="article-text">
        &ldquo;No temas que algunas cosas te resulten dif&iacute;ciles&rdquo;, afirma Ross. &ldquo;Las actividades que requieren un esfuerzo mental considerable, como los crucigramas cr&iacute;pticos, pueden restablecer el equilibrio entre el esfuerzo y la recompensa, y las pruebas demuestran que quedarse atascado y esforzarse por resolverlo genera una sensaci&oacute;n de dominio y &eacute;xito que perdura y aumenta con el tiempo. Introducir momentos de fricci&oacute;n cognitiva en tu vida, en lugar de encontrar la informaci&oacute;n al instante, es una buena protecci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        [Aunque en Espa&ntilde;a no hay mucha tradici&oacute;n de este tipo de crucigramas, m&aacute;s comunes en el mundo anglosaj&oacute;n puesto que el ingl&eacute;s se presta m&aacute;s a juegos de palabras compactos, los <a href="https://www.eldiario.es/juegos/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">crucigramas</a> cl&aacute;sicos o los autodefinidos tambi&eacute;n son un buen punto de partida].
    </p><h2 class="article-text">Deja de recurrir a la IA para obtener respuestas f&aacute;ciles</h2><p class="article-text">
        &ldquo;En la era de la IA, la mayor trampa cognitiva es delegar el pensamiento antes incluso de que el cerebro tenga la oportunidad de ponerse manos a la obra. Mucha gente ha o&iacute;do la frase &rdquo;&uacute;salo o pi&eacute;rdelo&ldquo; en lo que respecta al cerebro, pero si no practicas una destreza, o no desaf&iacute;as a tu cerebro desde el principio, no crear&aacute;s esas conexiones en absoluto&rdquo;, afirma la Dra. Lila Landowski, neurocient&iacute;fica y profesora titular de ciencias biom&eacute;dicas en la Universidad de Tasmania. &ldquo;Depender excesivamente de la IA es como tener a un entrenador personal que levante pesas por ti: puede que el trabajo se haga, pero t&uacute; no obtienes ninguno de los beneficios. Resiste la tentaci&oacute;n de usarla, especialmente como primer paso. Genera borradores e ideas por ti mismo. Perm&iacute;tete cometer errores. Dar con tus propias respuestas (aunque sean err&oacute;neas) y luego comprobar si son correctas mejora el aprendizaje. A trav&eacute;s de la educaci&oacute;n, el trabajo complejo, la socializaci&oacute;n y la variedad &mdash;b&aacute;sicamente cualquier cosa que te suponga un reto de forma productiva&mdash; se construye una reserva cognitiva. Y cuanta m&aacute;s reserva cognitiva se construya, m&aacute;s se puede retrasar el deterioro cognitivo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Haz ejercicio a diferentes intensidades</h2><p class="article-text">
        Casi cualquier tipo de ejercicio f&iacute;sico puede mejorar el estado de &aacute;nimo, el aprendizaje y la memoria, e incluso aumentar el volumen cerebral, pero se obtienen mayores beneficios si se combina, afirma Landowski. &ldquo;El ejercicio aer&oacute;bico favorece la formaci&oacute;n de nuevas c&eacute;lulas cerebrales en el hipocampo, el centro de la memoria del cerebro, al aumentar la producci&oacute;n de prote&iacute;nas como el factor neurotr&oacute;fico derivado del cerebro, o BDNF. Al mismo tiempo, el ejercicio de resistencia promueve la producci&oacute;n de hormonas como la osteocalcina, un regulador endocrino crucial para el desarrollo y la funci&oacute;n del cerebro. Juntos, estos factores act&uacute;an un poco como un fertilizante cerebral, ayudando a las c&eacute;lulas cerebrales a crecer y conectarse&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Depender excesivamente de la IA es como tener a un entrenador personal que levante pesas por ti: puede que el trabajo se haga, pero tú no obtienes ninguno de los beneficios. Resiste la tentación de usarla, especialmente como primer paso</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Lo ideal ser&iacute;a realizar cada semana un poco de ejercicio cardiovascular de baja intensidad &mdash;como caminar, correr a ritmo lento o montar en bicicleta&mdash; combinado con algo de entrenamiento con pesas o flexiones y sentadillas. Pero si te sientes con ganas, el entrenamiento m&aacute;s eficaz para prevenir el deterioro cognitivo podr&iacute;a ser tambi&eacute;n el m&aacute;s intenso. &ldquo;Practicar entrenamiento por intervalos de alta intensidad (HIIT) tres veces por semana es una de las &uacute;nicas formas de ejercicio que ha demostrado no solo retrasar el deterioro cognitivo, sino mejorar realmente la cognici&oacute;n&rdquo;, afirma Landowski. &ldquo;Y hay una ventaja adicional: las personas que practicaron HIIT durante seis meses y luego lo dejaron <a href="https://www.health.harvard.edu/exercise-and-fitness/cognitive-benefits-from-high-intensity-interval-training-may-last-for-years" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">segu&iacute;an mostrando beneficios cognitivo</a>s cinco a&ntilde;os despu&eacute;s&rdquo;. No te lances a ello demasiado r&aacute;pido: un 'Tabata inverso' &mdash;10 segundos de esfuerzo m&aacute;ximo y 20 segundos de descanso, repetidos ocho veces&mdash; es un buen punto de partida.
    </p><h2 class="article-text">'Lava' tu cerebro con el sue&ntilde;o</h2><p class="article-text">
        Nadie se siente bien tras una noche de sue&ntilde;o interrumpido, pero un descanso adecuado tambi&eacute;n es esencial a largo plazo: es durante las fases de sue&ntilde;o profundo cuando el sistema glinf&aacute;tico del cerebro se pone en marcha, actuando como un reinicio suave. &ldquo;A lo largo del d&iacute;a, los residuos metab&oacute;licos se acumulan en el cerebro, y solo se eliminan cuando el sistema glinf&aacute;tico est&aacute; activo&rdquo;, afirma Landowski. &ldquo;El sue&ntilde;o, y especialmente el sue&ntilde;o sin movimientos oculares r&aacute;pidos, duplica la eliminaci&oacute;n de residuos a trav&eacute;s del sistema glinf&aacute;tico&rdquo;. La posici&oacute;n del cuerpo puede marcar la diferencia: <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC4524974/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios</a> en ratones sugieren que dormir de lado es lo que m&aacute;s mejora la eliminaci&oacute;n. Pero la mejor medida es establecer un horario de sue&ntilde;o constante y ce&ntilde;irse a &eacute;l.
    </p><h2 class="article-text">Programa descansos de pantalla</h2><p class="article-text">
        Est&aacute; bien proponerte pasar menos tiempo con tus dispositivos, pero sin un plan es poco probable que lo consigas. &ldquo;Considera los descansos sin pantallas como compromisos innegociables, igual que lo har&iacute;as con una reuni&oacute;n de trabajo o una obligaci&oacute;n familiar&rdquo;, afirma Alison Campbell, coach de bienestar y fundadora de la empresa de bienestar corporativo unBurnt. &ldquo;Deja el tel&eacute;fono en otra habitaci&oacute;n para que no te distraigan las notificaciones, e intenta comprometerte a hacer una desintoxicaci&oacute;n digital de 30 minutos al d&iacute;a para darte un respiro y resetearte mentalmente de todo el ruido&rdquo;. El verdadero truco est&aacute; en convertir el tiempo sin pantallas en un placer, en lugar de una obligaci&oacute;n. &ldquo;Elige algunas actividades que te gusten para incluir en tu kit de herramientas&rdquo;, sugiere Campbell. &ldquo;Puede ser leer un libro en papel, hacer jardiner&iacute;a &mdash;&iexcl;las plantas de interior tambi&eacute;n cuentan!&mdash; o alguna expresi&oacute;n creativa como escribir un diario, pintar o dibujar. Incluso unos breves ratos ayudan a romper el ciclo de fatiga mental que conduce al deterioro cerebral&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Lee (un poco) m&aacute;s r&aacute;pido</h2><p class="article-text">
        &iquest;Te cuesta concentrarte leyendo un libro? Una posible explicaci&oacute;n podr&iacute;a ser que no te resulta lo suficientemente estimulante. &ldquo;Las estimaciones var&iacute;an ligeramente, pero se cree que nuestro cerebro procesa la informaci&oacute;n a un ritmo de unas 1400 palabras por minuto&rdquo;, afirma Oscar de Bos, autor de Focus On-Off. &ldquo;La velocidad media de lectura, por ejemplo, es de unas 250 palabras por minuto, lo cual es significativamente m&aacute;s lento, por lo que quiz&aacute; no sea de extra&ntilde;ar que nuestro cerebro empiece a pensar en otras cosas cuando los textos son un poco &aacute;ridos. Mi soluci&oacute;n para esto es que, cuando noto que mi mente empieza a divagar, muevo los ojos por las l&iacute;neas un poco m&aacute;s r&aacute;pido. Al aumentar mi velocidad de lectura, la tarea se vuelve m&aacute;s desafiante. Esto me sumerge m&aacute;s profundamente en las historias al tiempo que potencia mi concentraci&oacute;n, lo que hace mucho m&aacute;s f&aacute;cil asimilar y recordar la informaci&oacute;n. Este m&eacute;todo funciona igual de bien para las personas con dislexia que para cualquiera que tenga dificultades con las tareas habituales que nos encontramos en el trabajo. Es un principio que denomino 'llenar el vac&iacute;o&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">No cambies de tarea</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Cada vez que cambiamos, una parte de nuestro cerebro se aferra a lo que est&aacute;bamos haciendo antes, lo que hace m&aacute;s dif&iacute;cil seguir trabajando&rdquo;, dice De Bos. &ldquo;La profesora de gesti&oacute;n Sophie Leroy llama a esto 'residuo de atenci&oacute;n': parte de nuestra atenci&oacute;n permanece en la actividad anterior, lo que nos ralentiza y nos lleva a cometer m&aacute;s errores. Este fen&oacute;meno se produce incluso tras los cambios de atenci&oacute;n m&aacute;s sutiles: despu&eacute;s de echar un vistazo r&aacute;pido a tu bandeja de entrada o al tel&eacute;fono, tu cerebro tarda un rato en volver a la tarea anterior&rdquo;. Una forma pr&aacute;ctica de evitarlo, sugiere De Bos, es desactivar todas las notificaciones &ldquo;no humanas&rdquo;, ya sean de una aplicaci&oacute;n de redes sociales o de una empresa de reparto de pizzas. Otra es programar las tareas m&aacute;s importantes a primera hora del d&iacute;a, para que no haya residuos de atenci&oacute;n persistentes de otras tareas que te distraigan mientras las realizas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cada vez que cambiamos [de tarea], una parte de nuestro cerebro se aferra a lo que estábamos haciendo antes, lo que hace más difícil seguir trabajando</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Entrena tu atenci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Si sientes que todo es un caos, escucha lo que ocurre a tu alrededor y, a continuaci&oacute;n, elige un sonido concreto &mdash;el canto de los p&aacute;jaros, el tictac de un reloj, el tr&aacute;fico lejano&mdash; y conc&eacute;ntrate en &eacute;l durante unos instantes. &ldquo;Este entrenamiento para mejorar la atenci&oacute;n se basa en una t&eacute;cnica utilizada para el tratamiento de la ansiedad y la depresi&oacute;n&rdquo;, explica el hipnoterapeuta cl&iacute;nico Paul Levrant. &ldquo;Desarrolla de forma natural el &rdquo;m&uacute;sculo de la atenci&oacute;n&ldquo;. Lo mejor es empezar con una banda sonora artificial &mdash;hay muchas en YouTube&mdash;, pero cuanto m&aacute;s practiques, mejor lo har&aacute;s. Para ir m&aacute;s all&aacute;, aplica el mismo enfoque a tus otros sentidos &mdash;por ejemplo, concentr&aacute;ndote en c&oacute;mo se siente la ropa sobre tu piel o en los puntos de contacto de tu cuerpo con la silla&mdash;; esto puede acelerar mucho el progreso&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Haz un &ldquo;escaneo del estr&eacute;s&rdquo;</h2><p class="article-text">
        &ldquo;T&oacute;mate 10 minutos para hacer una pausa y pensar en las cosas que te ponen nervioso o te parecen m&aacute;s pesadas&rdquo;, sugiere Campbell. &ldquo;Cuando identificamos nuestros factores estresantes, esto ayuda a restaurar la funci&oacute;n ejecutiva cognitiva y disminuye la intensidad de la respuesta emocional. Podemos volver m&aacute;s f&aacute;cilmente al pensamiento racional y crear un plan sobre c&oacute;mo vamos a afrontar las circunstancias, en lugar de buscar una v&iacute;a de escape como ver series sin parar o el <em>doomscrolling&rdquo;.</em>
    </p><h2 class="article-text">Camina con atenci&oacute;n plena</h2><p class="article-text">
        &iquest;Vas a dar un paseo a la hora del almuerzo? Si no tienes que ir m&aacute;s all&aacute; de a por la comida, &iquest;por qu&eacute; no te lo tomas con m&aacute;s calma? &ldquo;Toma conciencia de cada movimiento que hace el cuerpo al caminar: siente tus pies sobre el suelo, el desplazamiento del peso, el uso de cada m&uacute;sculo y tend&oacute;n, y as&iacute; sucesivamente&rdquo;, dice Levrant. &ldquo;Una vez que el h&aacute;bito de concentrarse de esta manera se vuelve m&aacute;s natural, no cuesta mucho disfrutar de una mayor atenci&oacute;n en todas las dem&aacute;s &aacute;reas&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Retoma un antiguo pasatiempo</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Hay pruebas s&oacute;lidas de que retomar antiguos pasatiempos, como seguir aprendiendo ese idioma que siempre quisiste dominar, aprender a tocar un instrumento musical, o cantar, bailar o hacer fotograf&iacute;a, estimula m&uacute;ltiples &aacute;reas del cerebro a la vez, al tiempo que crea nuevos circuitos&rdquo;, afirma Roxi Carare, profesora de neuroanatom&iacute;a cl&iacute;nica en la Universidad de Southampton. &ldquo;Esto ayuda mucho a ralentizar o prevenir el deterioro cognitivo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Aseg&uacute;rate de que tus revisiones m&eacute;dicas est&eacute;n al d&iacute;a</h2><p class="article-text">
        Si te encuentras en la mediana edad o eres mayor, cuidar tu salud es una preocupaci&oacute;n fundamental. &ldquo;La hipertensi&oacute;n arterial o los niveles anormales de colesterol son factores de riesgo muy importantes para la demencia&rdquo;, afirma Carare. &ldquo;Una combinaci&oacute;n de dieta saludable, algo de ejercicio f&iacute;sico y vida social te ayudar&aacute;, pero si te encuentras en un grupo de alto riesgo, deber&iacute;as informarte primero&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joel Snape]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/ponle-freno-brain-rot-12-formas-mantenerte-lucido-mundo-mentalmente-agotador_1_13122000.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Apr 2026 20:10:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ponle freno al ‘brain rot’: 12 formas de mantenerte lúcido en un mundo mentalmente agotador]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Internet,Tecnología,Móviles,Ocio,Bienestar,Salud mental,The Guardian]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los gurús de la manosfera y su falsa receta para que niños y chavales se conviertan en ‘hombres de verdad’]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/gurus-manosfera-falsa-receta-ninos-chavales-conviertan-hombres_1_13115686.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f81c9a96-994d-47fb-b822-518f57926624_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los gurús de la manosfera y su falsa receta para que niños y chavales se conviertan en ‘hombres de verdad’"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El documental 'Dentro de la manosfera', estrenado recientemente en Netflix, constata que la mayoría de los seguidores de estos influencers son menores de edad y jóvenes: "'Si eres duro, independiente y controlas tus emociones, obtendrás estatus, poder y respeto'. Esa es la promesa"</p><p class="subtitle">Pável Dúrov y los “hombres de alto valor”: la nueva idea de éxito pasa por el culto al cuerpo y el ultraliberalismo</p></div><p class="article-text">
        Mientras Harrison Sullivan (@HSTikkyTokky) camina por las calles de Marbella, montones de ni&ntilde;os se le acercan para saludarlo y hacerse una foto con &eacute;l. Pero Sullivan (Reino Unido, 2001) no es un deportista, ni tampoco es actor: es un <em>influencer&hellip; </em>de la <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/manosfera-comunidad-online-hombres-feminismo_1_9670894.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">manosfera</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La escena, que aparece en el documental <em>Dentro de la manosfera</em> recientemente estrenado por Netflix y dirigido por Louis Theroux, se repite en otros pa&iacute;ses, con otros <em>influencers </em>del estilo: la mayor parte de sus seguidores &ndash;y ellos lo saben&ndash; son menores de edad y j&oacute;venes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se ha escrito mucho sobre por qu&eacute; ni&ntilde;os y adolescentes se sienten atra&iacute;dos por esta ideolog&iacute;a que exacerba los rasgos tradicionalmente asociados con la masculinidad, a&ntilde;adiendo a ese mix una notable dosis de misoginia. Pero quiz&aacute; sea hora de poner no el foco en el s&iacute;ntoma, sino en su origen m&aacute;s primitivo: &iquest;ser&aacute; que lo que les ofrece la manosfera no es realmente un discurso novedoso, sino uno que resuena en ellos porque no contradice los valores que han mamado desde la cuna? &iquest;Ser&aacute; que lo que dicen Andrew Tate y sus ac&oacute;litos es el siguiente escal&oacute;n de una infancia en la que todav&iacute;a perviven el &lsquo;no llores&rsquo;, el &lsquo;s&eacute; un hombre&rsquo;?
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;El &lsquo;maric&oacute;n&rsquo; sigue funcionando como mecanismo de control&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Que ni&ntilde;os y ni&ntilde;as son tratados de manera diferente desde la gestaci&oacute;n es un hecho sabido, como prueban estudios recientes como este llevado a cabo <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10102084/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en Alemania en 2023</a> con futuros padres. &ldquo;Se prepara el dormitorio y la ropa con una decoraci&oacute;n y unos colores determinados seg&uacute;n vayan a ser ni&ntilde;os o ni&ntilde;as; se hace la fiesta de <em>baby shower,</em> d&aacute;ndole importancia al <a href="https://www.eldiario.es/nidos/nina-nino-fiestas-revelar-sexo-bebe-reproducir-patriarcado-tartas-regalos_1_10642007.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sexo que vaya a traer el beb&eacute;</a>; reciben juguetes distintos desde peque&ntilde;os&hellip; y tambi&eacute;n mensajes diferentes: &lsquo;Eres un machote&rsquo;; &lsquo;los ni&ntilde;os fuertes no lloran&rsquo;; &lsquo;tienes que ser valiente&rsquo;; &lsquo;si te pegan, te defiendes&rsquo;&hellip;&rdquo;, cuenta Micaela Guzm&aacute;n Bernal, profesora de primaria en activo con m&aacute;s de 30 a&ntilde;os de experiencia en las aulas.
    </p><p class="article-text">
        Judy Y. Chu, investigadora y educadora especializada en el desarrollo psicosocial de los ni&ntilde;os y la construcci&oacute;n de la masculinidad, lo comprob&oacute; de manera emp&iacute;rica en 1999, durante la elaboraci&oacute;n de su tesis doctoral para Harvard. La autora, supervisada por la reconocida psic&oacute;loga, fil&oacute;sofa y feminista Carol Gilligan, pas&oacute; varios cursos observando al mismo grupo escolar, empezando cuando los peque&ntilde;os ten&iacute;an cuatro a&ntilde;os y acabando cuando ya hab&iacute;an cumplido siete.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Durante ese tiempo, Chu descubri&oacute; c&oacute;mo la capacidad temprana de los chicos para ser emocionalmente perceptivos, elocuentes y receptivos en sus relaciones fue mermando conforme fueron creciendo y entendiendo que esas eran cualidades &ldquo;femeninas&rdquo;, y, por tanto, menos deseables y m&aacute;s inadecuadas para poder encajar entre sus pares. &ldquo;Se volvieron menos visibles a medida que los ni&ntilde;os aprend&iacute;an que demostrar que son chicos implica, ante todo, demostrar que no son chicas&rdquo;, se lee en la sinopsis del libro que a&uacute;na esta investigaci&oacute;n, <em>When Boys Become Boys: Development, Relationships, and Masculinity</em> (NYU Press, 2014) [<em>Cuando los ni&ntilde;os se convierten en chicos: desarrollo, relaciones y masculinidad</em>].&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si te sales de lo que se considera aceptable, te arriesgas a la vergüenza o a la exclusión. Así que muchos niños y hombres sienten que tienen que demostrar constantemente que cumplen ciertos estándares. Ese proceso no ha cambiado demasiado</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Judy Y. Chu</span>
                                        <span>—</span> investigadora (NYU)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pero ha pasado mucho tiempo desde 1999, &iquest;no? &ldquo;Las cosas deben haber cambiado&rdquo;, le digo a Chu durante una videollamada, y nombro como ejemplo algunos de los &uacute;ltimos personajes de Disney alejados del estereotipo masculino tradicional, como Miguel, de <em>Coco</em>, Elio, de la pel&iacute;cula de mismo nombre, o Searcher, de <em>Mundo extra&ntilde;o</em>. Pero, aunque considera que parte de la cultura est&aacute; evolucionando, a nivel personal &ndash;en las casas, en los patios de recreo&ndash; cree que los peque&ntilde;os no se enfrentan a una diferencia demasiado grande con respecto a hace 27 a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&ldquo;Creo que los fundamentos siguen ah&iacute;, la idea de que hay una sola forma correcta de ser un hombre &lsquo;de verdad'. Parte de esto tiene que ver con algo que lleva observ&aacute;ndose mucho tiempo: Margaret Mead, la antrop&oacute;loga, se&ntilde;al&oacute; que la masculinidad a menudo necesita demostrarse. No es autom&aacute;tica. Est&aacute; asociada al estatus y al privilegio, as&iacute; que las personas sienten que tienen que probarla para acceder a esas ventajas y sentirse valiosas. Hoy en d&iacute;a, incluso las chicas que quieren tener &eacute;xito sienten a menudo que deben probarse en t&eacute;rminos masculinos&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tambi&eacute;n hay fuertes presiones sociales: jerarqu&iacute;as, competencia y lo que podr&iacute;amos llamar &lsquo;vigilancia de g&eacute;nero'. Si te sales de lo que se considera aceptable, te arriesgas a la verg&uuml;enza o a la exclusi&oacute;n. As&iacute; que muchos ni&ntilde;os y hombres sienten que tienen que demostrar constantemente que cumplen ciertos est&aacute;ndares. Ese proceso no ha cambiado demasiado. &lsquo;Si eres duro, independiente y controlas tus emociones, obtendr&aacute;s estatus, poder y respeto&rsquo;. Esa es la promesa&rdquo;, resume Chu, que sigue trabajando con ni&ntilde;os y adolescentes. Como escribe Nuria Alabao en<em> &Iacute;nceles, gymbros, criptobros y otras especies antifeministas </em>(CTXT, 2025):<strong> </strong>&ldquo;El &lsquo;maric&oacute;n&rsquo; sigue funcionando como mecanismo de control que patrulla las fronteras del g&eacute;nero masculino y castiga a quienes se desv&iacute;an de la norma&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &quot;El ‘maricón’ sigue funcionando como mecanismo de control que patrulla las fronteras del género masculino y castiga a quienes se desvían de la norma&quot;.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Ser &lsquo;m&aacute;s hombre&rsquo;, la receta perfecta para solucionarlo todo</h2><p class="article-text">
        El problema, claro, es que por su mera condici&oacute;n de seres humanos, resulta muy complicado para ni&ntilde;os y hombres ser duros e independientes todo el tiempo. &ldquo;Eso genera inseguridad y ansiedad. La masculinidad se convierte en algo fr&aacute;gil: puede ponerse en cuesti&oacute;n en cualquier momento&rdquo;, asegura Chu.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, lo que ofrecen los gur&uacute;s de la manosfera es una especie de receta para &lsquo;ser aut&eacute;nticamente hombres todo el rato&rsquo;. Es decir, en el fondo, para ser queridos y apreciados, para estar protegidos por el grupo. Para tener un lugar, para pertenecer. Aunque sea de una manera muy perversa, quienes se sienten atra&iacute;dos por las promesas de la manosfera buscan lo mismo que el resto de las personas de este planeta: conexi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sucede, sin embargo, que es muy dif&iacute;cil conectar con los dem&aacute;s cuando uno no es capaz de mostrarse vulnerable. Que la sociedad mutile a los ni&ntilde;os su capacidad de expresarse emocionalmente conlleva, pues, un vac&iacute;o que solo pueden traducir en rabia (pr&aacute;cticamente, la &uacute;nica emoci&oacute;n que se le permite a la masculinidad tradicional). Esa sensaci&oacute;n de inadecuaci&oacute;n se exacerba cuando crecen y se dan cuenta de que la sociedad espera de ellos que sean emocionalmente competentes, cuando es una habilidad que apenas han podido desarrollar durante la ni&ntilde;ez. El entorno se antoja entonces perfecto para un depredador de la manosfera, que les ofrece una salida que &lsquo;les suena&rsquo;; una estrategia de supervivencia que ya conocen, alentada durante a&ntilde;os en c&iacute;rculos familiares, de amigos y productos culturales: ser &lsquo;m&aacute;s hombres&rsquo;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="&quot;Los tíos estamos destinados a sufrir, no a ser felices. Aprendemos más de nuestros fracasos. No creemos en la depresión, no nos lo tragamos&quot;, dice uno de los acólitos de Justin Waller en el documental."
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            <span class="title">
                &quot;Los tíos estamos destinados a sufrir, no a ser felices. Aprendemos más de nuestros fracasos. No creemos en la depresión, no nos lo tragamos&quot;, dice uno de los acólitos de Justin Waller en el documental.                            </span>
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        &ldquo;Para las ni&ntilde;as, acercarse a rasgos tradicionalmente masculinos se ve como ascender. Para los ni&ntilde;os, expresar rasgos tradicionalmente femeninos se considera a menudo descender, y eso se desincentiva. Como resultado, los ni&ntilde;os siguen restringidos. Y estamos viendo las consecuencias: m&aacute;s malestar, m&aacute;s desconexi&oacute;n, m&aacute;s infelicidad&rdquo;, relata Chu. Seg&uacute;n numerosos <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC8518785/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios</a>, ese malestar derivado de la restricci&oacute;n emocional se traduce en la adolescencia y la adultez con problemas de salud mental.
    </p><p class="article-text">
        Esta tormenta perfecta se aprecia en una escena del documental en la que Theroux charla con un ac&oacute;lito del <em>influencer</em> Justin Waller: &ldquo;Los t&iacute;os estamos destinados a sufrir, no a ser felices. Aprendemos m&aacute;s de nuestros fracasos. No creemos en la depresi&oacute;n, no nos lo tragamos. Mi hermano muri&oacute;. Lo pas&eacute; muy mal, pero trat&eacute; de convertirlo en algo positivo&rdquo;. &ldquo;&iquest;C&oacute;mo muri&oacute;?&rdquo;, pregunta Theroux. &ldquo;Se suicid&oacute;&rdquo;, responde el joven, sin darse cuenta, quiz&aacute;s, de que esa respuesta invalida todo lo que ha dicho anteriormente.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estos contenidos están diseñados para captar la atención, optimizados para los algoritmos, y circulan en un ecosistema donde ciertos marcos reaccionarios ya forman parte del sentido común</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Nuria Alabao</span>
                                        <span>—</span> antropóloga y autora de &#039;Ínceles, gymbros, criptobros y otras especies antifeministas&#039; 
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por supuesto, para que un joven empiece a interesarse por la manosfera no basta con haber recibido una fuerte socializaci&oacute;n de g&eacute;nero en la infancia; solo apuntamos aqu&iacute; a que es una condici&oacute;n necesaria para que perciban esa soluci&oacute;n como &lsquo;familiar&rsquo;, como una manera de comportarse que promete prestigio y protecci&oacute;n desde la cuna. &ldquo;Son mensajes interiorizados desde peque&ntilde;os. Se aprovechan tambi&eacute;n de que a una edad determinada, los menores pueden estar un poco perdidos y con referentes inestables&rdquo;, apunta Guzm&aacute;n Bernal.
    </p><p class="article-text">
        Alabao, por su parte, explica: &ldquo;Estos contenidos [los emitidos por la manosfera] est&aacute;n dise&ntilde;ados para captar la atenci&oacute;n, optimizados para los algoritmos, y circulan en un ecosistema donde ciertos marcos reaccionarios ya forman parte del sentido com&uacute;n. No hace falta una convicci&oacute;n previa fuerte; basta con curiosidad o con cierto malestar difuso para que esos discursos empiecen a estructurar c&oacute;mo interpretas tu propia experiencia&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Masculinidades m&aacute;s diversas, pero una presi&oacute;n persistente</h2><p class="article-text">
        La sensaci&oacute;n general que ofrecen los personajes masculinos &lsquo;evolucionados&rsquo; a los que alud&iacute;a frente a Chu, los libros infantiles con mensajes en esa misma l&iacute;nea o los programas educativos centrados en la igualdad son esencialmente positivos, pero, seg&uacute;n nota Guzm&aacute;n Bernal, pueden llevarnos a observar a la infancia actual con un sesgo. &ldquo;En las familias a&uacute;n hay una gran cantidad de mensajes expl&iacute;citos y no expl&iacute;citos. Por ejemplo, la forma en la que se reparten las tareas de casa, los juegos y juguetes que tiene cada uno, el tipo de ropa, las actividades extraescolares a las que se apuntan&hellip; Y, sobre todo, hay una gran cantidad de mensajes de socializaci&oacute;n de g&eacute;nero en medios de comunicaci&oacute;n, en los programas y series que ven y en las redes sociales, con <a href="https://www.eldiario.es/era/pavel-durov-telegram-hombres-de-alto-valor_1_11619601.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estereotipos del cuerpo que deben tener, de c&oacute;mo deben hablar y comportarse</a>&hellip;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La maestra reconoce, no obstante, que percibe que han cambiado cosas desde que empez&oacute; a trabajar hace tres d&eacute;cadas: ahora hay m&aacute;s interacciones entre ni&ntilde;os y ni&ntilde;as, y algunos ni&ntilde;os son capaces de expresar sus sentimientos sin reservas. Eso s&iacute;, se trata, seg&uacute;n sus observaciones, de los que menos se adscriben al estereotipo masculino: &ldquo;Curiosamente, son aquellos a los que les gusta menos jugar al f&uacute;tbol o a juegos agresivos. Son excepciones, pero son capaces de llorar en clase por diversos motivos y muestran mayor empat&iacute;a&rdquo;, explica. Esta observaci&oacute;n tiene correlaci&oacute;n con <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0191886925004210" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaciones</a> que demuestran que, a mayor conformidad a las normas de g&eacute;nero tradicionalmente masculinas, menos expresi&oacute;n afectiva revelan los sujetos.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Que los seres humanos nacemos con la potencialidad de manifestar nuestra dimensi&oacute;n emocional, sea cual sea nuestro sexo, es algo ampliamente estudiado. Pero igual que se sabe eso, tambi&eacute;n se conoce que ya entre los cuatro y los seis a&ntilde;os, los ni&ntilde;os empiezan a <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC4469291" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mostrar diferencias en este &aacute;mbito</a>, reprimiendo sentimientos de tristeza o ansiedad y expresando m&aacute;s enfado, por ejemplo.
    </p><p class="article-text">
        Los padres y madres de los alumnos que observ&oacute; Chu ya notaron ese cambio. Y, aunque les entristec&iacute;a que sus peque&ntilde;os perdieran esa parte m&aacute;s tierna y espont&aacute;nea, de alguna manera, entend&iacute;an que deb&iacute;a ser as&iacute;: por una parte, supon&iacute;an que &lsquo;los ni&ntilde;os son ni&ntilde;os&rsquo; (lo que les extra&ntilde;aba a algunos, de hecho, es que fueran capaces de dicha ternura y espontaneidad siendo varones). Por otra, consideraban que la expresi&oacute;n de actitudes t&iacute;picamente masculinas era necesaria para integrarse con &eacute;xito en la sociedad. Chu relata, por ejemplo, c&oacute;mo le compr&oacute; a su hijo el vestido que quer&iacute;a&hellip; pero acab&oacute; neg&aacute;ndole la posibilidad de salir de la casa con &eacute;l por miedo a las consecuencias que eso podr&iacute;a acarrear.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La representaci&oacute;n est&aacute; mejorando: estamos viendo un abanico m&aacute;s amplio de masculinidades, m&aacute;s expresi&oacute;n emocional, m&aacute;s vulnerabilidad. Eso es muy positivo. Pero incluso con m&aacute;s opciones, la presi&oacute;n por demostrar la masculinidad sigue ah&iacute;. Ahora hay m&aacute;s categor&iacute;as aceptables, lo cual es bueno, pero sigue habiendo l&iacute;mites. Y eso hace que la gente siga actuando para los dem&aacute;s, intentando encajar y ser aceptada. La clave est&aacute; en si creamos entornos en los que distintas formas de ser est&eacute;n realmente respaldadas. Eso puede ayudar a que los ni&ntilde;os se sientan m&aacute;s sanos y m&aacute;s seguros&rdquo;, cuenta la investigadora.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La clave es que entiendan que el feminismo también lucha contra lo que les oprime a ellos —los mandatos de masculinidad, la exigencia de ser siempre fuertes, la soledad emocional— y que sus frustraciones legítimas tienen causas estructurales</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Nuria Alabao</span>
                                        <span>—</span> antropóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Yo nunca recomendar&iacute;a poner a un ni&ntilde;o en una situaci&oacute;n de peligro. Nuestro trabajo es protegerlos, pero tambi&eacute;n prepararlos para el mundo. Podemos apoyar sus decisiones y, al mismo tiempo, ayudarlos a navegar la realidad. No todo el mundo va a ser comprensivo, y los ni&ntilde;os necesitan entender eso. Aunque tambi&eacute;n necesitan saber que tienen un lugar seguro en el que son aceptados. Tener aunque sea una sola relaci&oacute;n de apoyo es enormemente protector para el bienestar de un ni&ntilde;o&rdquo;, cuenta Chu.
    </p><p class="article-text">
        Los padres pueden ejercer esa relaci&oacute;n de apoyo. Pero lo cierto es que toda la sociedad tiene que caminar de la mano para que los discursos asociados al g&eacute;nero, y todo lo que conllevan, no calen en los m&aacute;s peque&ntilde;os. Para esto, seg&uacute;n Alabao, har&iacute;a falta potenciar la educaci&oacute;n sexual y afectiva. &ldquo;Sigue siendo muy deficiente. Los chavales reciben antes la influencia de la manosfera que una conversaci&oacute;n seria sobre deseo, consentimiento o relaciones&rdquo;, cuenta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y contin&uacute;a: &ldquo;Pero no se trata de imponer un catecismo feminista ni de dar charlas sobre igualdad que los chicos perciban como sermones morales. Probablemente, lo que funcione mejor es crear espacios donde puedan expresar dudas y equivocarse. Generar espacios donde pensar con ellos de verdad, porque el feminismo tampoco tiene todas las soluciones y a veces sus dudas son muy leg&iacute;timas. La educaci&oacute;n feminista tiene que ense&ntilde;ar a pensar de forma aut&oacute;noma, a discriminar argumentos, en vez de exigir adhesi&oacute;n a un dogma. Y sobre todo, debe incluirles como parte de nuestro proyecto: si solo reciben el mensaje de que ellos son el problema o son parte del problema, dif&iacute;cilmente van a sentirse interpelados por la soluci&oacute;n.<strong> </strong>La clave es que entiendan que el feminismo tambi&eacute;n lucha contra lo que les oprime a ellos &mdash;los mandatos de masculinidad, la exigencia de ser siempre fuertes, la soledad emocional&mdash; y que sus frustraciones leg&iacute;timas tienen causas estructurales que no se resuelven culpando a las mujeres ni votando a la extrema derecha&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Sader]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/gurus-manosfera-falsa-receta-ninos-chavales-conviertan-hombres_1_13115686.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Apr 2026 20:05:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los gurús de la manosfera y su falsa receta para que niños y chavales se conviertan en ‘hombres de verdad’]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Influencers,Internet,Netflix,Machismo,Misoginia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El desencanto de la generación que quiso vivir de internet: "Se nos ha vendido la falacia de la meritocracia digital"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/mar-manrique-desencanto-generacion-quiso-vivir-internet-falacia-meritocracia-digital_1_13099573.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e4a611be-d679-457d-98ba-afe591eb563a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El desencanto de la generación que quiso vivir de internet: &quot;Se nos ha vendido la falacia de la meritocracia digital&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En ‘Un trabajo soñado’, la periodista Mar Manrique analiza cómo internet ha transformado el trabajo creativo entre promesas de libertad, que han derivado en autoexplotación, y una identidad cada vez más ligada a la lógica de las redes</p><p class="subtitle">“No rechazan la oficina, lo que rechazan es perder el tiempo”: cómo la generación Z está redefiniendo el trabajo</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Y si creo un proyecto propio?&rdquo;. Eso fue lo que pens&oacute; una reci&eacute;n graduada en periodismo llamada Mar Manrique (Barcelona, 1998), en plena pandemia, al constatar el desolador panorama laboral que le ofrec&iacute;a el sector de los medios de comunicaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Necesitaba averiguar c&oacute;mo pod&iacute;a excavar mi propia trinchera para trabajar en el periodismo, e internet parec&iacute;a la respuesta&rdquo;, escribe en su nuevo libro de revelador t&iacute;tulo: <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-un-trabajo-sonado/445382" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Un trabajo so&ntilde;ado</em></a>. <em>El desencanto de una generaci&oacute;n que quiso vivir de internet</em> (Pen&iacute;nsula, 2026). Un volumen en el que analiza, con mirada cr&iacute;tica y desde su propia experiencia, c&oacute;mo el entorno digital ha transformado la forma de trabajar, de crear y de construirse una identidad en internet, desdibujando los l&iacute;mites entre vocaci&oacute;n, precariedad y autoexplotaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        De aquellas tribulaciones primigenias naci&oacute; <a href="https://fleetstreet.substack.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Fleet Street</em></a>, una <em>newsletter</em> sobre periodismo, tendencias y medios de comunicaci&oacute;n que hoy suma m&aacute;s de 10.000 seguidores en Espa&ntilde;a y Latinoam&eacute;rica y que, a la postre, ha supuesto para ella una especie de &ldquo;caballo de Troya&rdquo; de cara a hacerse visible en el mundo medi&aacute;tico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Empec&eacute; en un momento superincipiente de las <em>newsletters</em> en Espa&ntilde;a&rdquo;, explica, &ldquo;cuando entr&eacute; al ecosistema de Substack [la plataforma en la que se aloja su bolet&iacute;n], tal vez hab&iacute;a tres publicaciones relevantes escribi&eacute;ndose sobre pol&iacute;tica, periodismo y cultura digital. <em>Fleet Street</em> supuso una catapulta a la visibilidad que me ha abierto muchas puertas. Pero tambi&eacute;n creo que ha habido un importante factor de suerte que muchas veces la gente no valora. Se nos ha vendido en internet la falacia de la meritocracia digital, de que lo virtual es un campo completamente abierto y democr&aacute;tico, pero la realidad es que eso no es as&iacute;&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Se nos ha vendido en internet la falacia de la meritocracia digital, de que lo virtual es un campo completamente abierto y democrático, pero la realidad es que eso no es así</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Hoy en d&iacute;a, Mar forma parte del equipo del medio digital <a href="https://www.watif.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">WATIF</a> y ha colaborado con multitud de publicaciones como <em>SModa</em> de <em>El Pa&iacute;s</em>, <em>La Vanguardia</em>, <em>Vogue</em> o este mismo diario. Hace poco present&oacute; el acto de conmemoraci&oacute;n de los 40 a&ntilde;os de la firma que incorpor&oacute; a Espa&ntilde;a y Portugal a la Uni&oacute;n Europea en el Palacio Real de Madrid.
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; claro que, en su caso, crear un proyecto personal ha resultado todo un &eacute;xito. No obstante, no tiene del todo claro que hoy en d&iacute;a hacer eso sea obligatorio para los reci&eacute;n licenciados en periodismo o para aquellos que aspiran a entrar en otras parcelas del mundo creativo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No creo que sea la &uacute;nica v&iacute;a aunque s&iacute; que pienso que es la que mejor le puede hacer sentir a uno&rdquo;, confiesa. &ldquo;Es cierto que antes siempre recomendaba a los estudiantes con los que hablaba que hicieran una <em>newsletter</em>, un podcast, que crearan una estrategia en redes sociales y que se especializaran en algo. Ahora sigo aconsejando lo mismo, pero mirando primero qu&eacute; es lo que el sistema est&aacute; buscando en ese momento&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora lo que el sistema pide a los j&oacute;venes, seg&uacute;n la autora, es &ldquo;ser <em>multitasker</em>, hacer mil cosas a la vez, empezar en puestos de trabajo muy precarios y tener que invertir muchas horas. Adem&aacute;s, puede que no haya proyecci&oacute;n laboral. Una vez que entiendan c&oacute;mo va todo y todo lo que se les demandar&aacute; como profesionales, si la vocaci&oacute;n a&uacute;n est&aacute; intacta, entonces s&iacute; que pueden crear un proyecto propio para intentar seguir esa vocaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ese punto de partida conecta directamente con una de las ideas centrales del libro.
    </p><h2 class="article-text">El espejismo del trabajo ideal</h2><p class="article-text">
        Internet nos promet&iacute;a algo muy concreto: libertad. Trabajar desde cualquier lugar, organizar los horarios a nuestro antojo y vivir de nuestra pasi&oacute;n. Esa narrativa sigue totalmente vigente, aunque el relato de Manrique introduce muchos matices.
    </p><p class="article-text">
        A la hora de la verdad, lo que mucha gente acaba encontr&aacute;ndose en el mundo creativo son sueldos bajos, incertidumbre y una l&iacute;nea cada vez m&aacute;s difusa entre vida y trabajo. &ldquo;Aunque tambi&eacute;n depende de por d&oacute;nde entres a trabajar en internet, cu&aacute;l es la v&iacute;a y cu&aacute;l es el camino que transitas&rdquo;, apunta. &ldquo;Si pensamos&nbsp;en los trabajos de internet como una pir&aacute;mide, vemos que en la c&uacute;spide est&aacute;n los <em>influencers</em> que pueden cobrar varios miles de euros por hacer una <em>story</em> de una crema de manos. Luego, conforme vamos bajando, nos vamos encontrando con todos esos perfiles que mantenemos proyectos personales y que intentamos con todas nuestras fuerzas que el foco de internet se fije un poco en nosotros&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ese desequilibrio no solo se da con los ingresos, sino que tambi&eacute;n acaba influyendo en m&aacute;s partes de la ecuaci&oacute;n. Llegando incluso a moldear las aspiraciones, el lenguaje y el comportamiento de todos los que forman parte de esa pir&aacute;mide. Muchos dise&ntilde;adores, periodistas y divulgadores buscan estrategias para escalar posiciones en la industria creativa.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; es como muchos moldean su actividad seg&uacute;n criterios ajenos a ella. &ldquo;Los trabajadores creativos replicamos el lenguaje de los <em>influencers</em> con la esperanza de llegar a cobrar 3.000 euros por una <em>story</em> y as&iacute; conseguir estabilidad econ&oacute;mica o comprarnos una casa&rdquo;, explica Manrique, &ldquo;algo que solo est&aacute; pudiendo hacer la gente de mi edad que es <em>influencer</em>, porque el resto lo tiene muy chungo a no ser que les ayuden sus padres&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los trabajadores creativos replicamos el lenguaje de los influencers con la esperanza de llegar a cobrar 3.000 euros por una &#039;story&#039; y así conseguir estabilidad económica o comprarnos una casa</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Teletrabajo y nomadismo: una libertad con matices</h2><p class="article-text">
        Las dos grandes promesas de este nuevo modelo laboral en las profesiones creativas son, en opini&oacute;n de la autora, el teletrabajo y el nomadismo digital. Pero, &iquest;cu&aacute;l es el impacto real de estas opciones en la vida de los creativos?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La idea de trabajar desde casa o desde cualquier parte del mundo, resulta muy seductora&rdquo;, reconoce Mar. &ldquo;&rsquo;Tendr&aacute;s total libertad: podr&aacute;s trabajar un poco y luego irte a surfear. &iexcl;T&uacute; eliges tus horarios!&rsquo;, te dicen. Pero la realidad es que no. Con el tiempo, todos hemos podido comprobar que la realidad es muy diferente. Cuesta much&iacute;simo desconectar y no solo cuando est&aacute;s trabajando en casa. Al final, todos estamos enganchados al m&oacute;vil y all&iacute; tenemos instaladas las aplicaciones que nos conectan con el trabajo (Slack, Teams, el correo, etc.)&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        De cualquier modo, la autora incide en que no quiere extender una narrativa antitecnolog&iacute;a, &ldquo;pero la realidad es que las din&aacute;micas que nos ha tra&iacute;do el estar todo el tiempo conectados, es que el trabajo ocupa una gran parte de nuestro d&iacute;a a d&iacute;a porque lo tenemos literalmente al alcance de la mano&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las redes sociales y todas estas nuevas formas de tecnología han catapultado y han amplificado el hecho de que el trabajo permea en todos los aspectos de nuestra vida</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;En la introducci&oacute;n del libro&rdquo;, contin&uacute;a, &ldquo;me pregunto por qu&eacute; yo no puedo dejar la bata colgada del perchero, olvidar el trabajo e irme a casa como hace el personal sanitario. Para m&iacute; es casi imposible desconectar. Internet, las redes sociales y todas estas nuevas formas de tecnolog&iacute;a han catapultado y han amplificado el hecho de que el trabajo permea en todos los aspectos de nuestra vida y que estamos todo el rato expuestos a que pueda afectarnos e impactarnos durante todo el d&iacute;a&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La identidad como construcci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Otro de los ejes m&aacute;s interesantes de <em>Un trabajo so&ntilde;ado</em> es la relaci&oacute;n entre trabajo, identidad y redes sociales. La autora plantea una pregunta que atraviesa todo el ensayo: &iquest;d&oacute;nde termina la persona y d&oacute;nde empieza el personaje en internet?
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n su opini&oacute;n, todos representamos un papel en internet. &ldquo;De manera consciente o inconsciente, vamos creando nuestro propio avatar, como en <em>Los Sims</em>&rdquo;, explica. Cada publicaci&oacute;n, cada imagen, cada texto responde a una intenci&oacute;n. &ldquo;Cuando leemos un libro y nos parece muy interesante un extracto, lo publicamos en <em>Stories</em> porque queremos ser percibidos de una determinada manera y que nuestros seguidores digan, &lsquo;Ah, mira, qu&eacute; persona tan culta&rsquo;. Y lo mismo pasa cuando pensamos en forma de tuits&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El riesgo aparece cuando esa representaci&oacute;n se impone sobre la realidad. En el libro, la autora cuenta el caso de la <em>influencer </em>Tavi Gevinson, que en un art&iacute;culo escrito para la revista <em>The Cut</em> explicaba c&oacute;mo hab&iacute;a moderado ciertos rasgos de su personalidad real porque no cuadraban con su identidad en el mundo <em>online</em>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Eso me ha provocado que todo lo que veo en redes, aunque sea real, lo veo como inaut&eacute;ntico&rdquo;, reflexiona. &ldquo;Y me sabe mal haber ca&iacute;do en ese sobrean&aacute;lisis, pero es que creo que es la realidad&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Crear pensando en el algoritmo</h2><p class="article-text">
        El impacto de las redes en los procesos creativos es otro de los puntos clave. La l&oacute;gica de la viralidad condiciona, en opini&oacute;n de Manrique, la manera de pensar, producir y compartir.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A la hora de crear algo, mucha gente tiene en cuenta cu&aacute;ntos <em>likes </em>va a conseguir, cu&aacute;ntas visualizaciones, etc. Es algo que muchas personas hacen constantemente en su trabajo incluso como filtro para saber si publican algo o no&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Esto hace que el proceso creativo se invierta. &ldquo;Pienso qu&eacute; va a funcionar en internet y entonces lo hago, no al rev&eacute;s&rdquo;, afirma. &ldquo;Eso hace que hayamos desnaturalizado el proceso creativo y que copiemos m&aacute;s, porque si vemos que algo funciona en TikTok, lo replicamos. Internet se ha convertido as&iacute; en un copia-pega&rdquo;. Que para colmo, suele ser recompensado por los algoritmos.
    </p><h2 class="article-text">El precio de estar dentro</h2><p class="article-text">
        Como acabamos de ver, hoy en d&iacute;a internet &ldquo;es un sistema muy demandante, que te exige muchas horas y que pr&aacute;cticamente nos exige la autoexplotaci&oacute;n, el trabajar a cambio de visibilidad&rdquo;, explica Manrique.
    </p><p class="article-text">
        La alternativa no es sencilla. En opini&oacute;n de la autora, salirse de esa l&oacute;gica implica arriesgarse a quedarse atr&aacute;s. &ldquo;Creo que, por triste que parezca, quien para, pierde&rdquo;, sentencia.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text"> Es muy difícil pensar en internet como un patio de recreo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Internet, que en su origen fue un espacio de juego, conexi&oacute;n y descubrimiento se ha convertido en un entorno de trabajo. &ldquo;Es muy dif&iacute;cil pensar en internet como un patio de recreo&rdquo;, afirma Manrique. Las redes, seg&uacute;n ella, ya no son solo un lugar donde expresarse, sino un escenario donde se compite por la atenci&oacute;n, donde cada gesto puede tener un r&eacute;dito y donde la espontaneidad queda atravesada por la l&oacute;gica del algoritmo.
    </p><p class="article-text">
        El resultado es un ecosistema tan lleno de oportunidades como de desgaste. Manrique no lo niega. Al contrario, &ldquo;yo s&eacute; reconocer todas las oportunidades que me ha dado internet, pero tambi&eacute;n que el proceso me ha resultado muy cansado. Por eso decid&iacute; escribir este libro, para explorar y reflexionar sobre eso porque entiendo que hay mucha m&aacute;s gente a la que le ha ocurrido. Me gustar&iacute;a que este libro abriera un poco el debate sobre ello, que animara a buscar una soluci&oacute;n entre todos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>Un trabajo so&ntilde;ado</em>, por tanto, es una forma de hacer las paces con un sistema exigente pero sin dejar de cuestionarlo. Una invitaci&oacute;n a repensar no solo c&oacute;mo trabajamos, sino tambi&eacute;n desde d&oacute;nde lo hacemos. Quiz&aacute; la pregunta m&aacute;s importante que subyace a todo esto no es solo si es posible ganarse la vida en internet sino qu&eacute; lugar queremos que ocupe el trabajo en ella.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/mar-manrique-desencanto-generacion-quiso-vivir-internet-falacia-meritocracia-digital_1_13099573.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Mar 2026 20:57:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El desencanto de la generación que quiso vivir de internet: "Se nos ha vendido la falacia de la meritocracia digital"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Trabajo,Redes sociales,Internet,Influencers,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Puede sobrevivir una relación de pareja si uno de los dos quiere tener hijos y el otro no?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/sobrevivir-relacion-pareja-no-quiere-hijos-si_1_13091355.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c23ef167-e099-4d33-bb09-ee13fd9b3e96_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Puede sobrevivir una relación de pareja si uno de los dos quiere tener hijos y el otro no?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle"> Esta cuestión, que décadas atrás ni siquiera fue una decisión a tomar, ahora marca la conversación y el destino de muchas parejas: “Tener hijos no se debe vivir como una obligación o una imposición (ya sea propia o externa)”</p><p class="subtitle">La vida con un matrimonio abierto, según Molly Roden: “Tengo tres novios y un marido y soy muy feliz, pero ha sido duro”</p></div><p class="article-text">
        Tener hijos o no era una cuesti&oacute;n que la mayor&iacute;a de las parejas de hace un par de generaciones ni se planteaba como una opci&oacute;n a escoger. Se procreaba porque tocaba, lo mismo que tener un trabajo o pagar una hipoteca. Ahora quiz&aacute; no se puede acceder a una vivienda en propiedad pero, por lo menos, s&iacute; se tiene la posibilidad de <a href="https://www.eldiario.es/nidos/mujeres-que-no-quieren-ser-madres_129_12368647.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elegir ser madre</a> o padre (aunque, en el caso de las mujeres, a&uacute;n no vayan a estar libres totalmente de juicios externos). Una decisi&oacute;n que no es f&aacute;cil, sobre todo si cuando llega el momento de plante&aacute;rselo en serio no hay acuerdo entre los dos miembros de la dupla: si cada uno tiene una posici&oacute;n firme al respecto es complicado y quiz&aacute; poco recomendable que d&eacute; su brazo a torcer.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Paloma, de 43 a&ntilde;os, su marido &lsquo;pas&oacute; por el aro&rsquo; porque llegaron a una situaci&oacute;n l&iacute;mite: si no intentaban tener un hijo, romp&iacute;an. &ldquo;A los 35 a&ntilde;os m&aacute;s o menos sent&iacute; la necesidad de ser madre. Como si fuese el reloj biol&oacute;gico, ve&iacute;a a otras parejas tener hijos y pensaba por qu&eacute; yo no&rdquo;, declara a elDiario.es. Durante muchos a&ntilde;os, su compa&ntilde;ero se negaba porque no quer&iacute;a traer a ni&ntilde;os a este mundo y su situaci&oacute;n econ&oacute;mica no era la mejor porque &ldquo;un cr&iacute;o genera muchos gastos&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo no pod&iacute;a obligarlo, evidentemente, pero recuerdo tener esa conversaci&oacute;n: &lsquo;Yo s&iacute; quiero ser madre y formar una familia. Si quieres seguir conmigo este camino, sigues y si no, tan amigos y aqu&iacute; paz y despu&eacute;s gloria&rdquo;, recuerda Paloma. Y &eacute;l se decidi&oacute; por la paternidad antes del divorcio: &ldquo;Al final, t&uacute; te das cuenta de que quieres una persona con valores afines y si no, lo que hac&eacute;is es amargaros la existencia uno a otro&rdquo;. Ahora est&aacute;n s&uacute;per felices con su hija y se arrepienten de no haberla tenido antes porque procrear, opina, &ldquo;te hace madurar de otra manera, un clic en la cabeza, te pone en tu lugar de adulto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Su caso es solo un ejemplo de un v&iacute;nculo que se salv&oacute; ante el dilema. Pero Naty, de 37 a&ntilde;os, est&aacute; convencida de que el suyo no lo soportar&aacute;: ella quiere ser madre y &eacute;l no, sin ninguna duda por ambas partes. Llevan juntos cuatro a&ntilde;os y aunque tienen &ldquo;una buena relaci&oacute;n, que es sana&rdquo; este tema les ha causado problemas. Ella no ve futuro con su actual compa&ntilde;ero a largo plazo: &ldquo;A mis 38 y medio, buscar&eacute; un tratamiento para hacerlo de forma aut&oacute;noma, o sea, que se acabar&aacute;&rdquo;, manifiesta y deja claro: &ldquo;Mi decisi&oacute;n de tener hijos no cambiar&aacute;; la de estar en pareja, s&iacute;&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Mi decisión de tener hijos no cambiará, la de estar en pareja, sí</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Naty</span>
                                        <span>—</span> 37 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A Jorge, de 43 a&ntilde;os, le pas&oacute; algo parecido pero al rev&eacute;s. Cuando conoci&oacute; a su anterior pareja, el tema de la procreaci&oacute;n no estaba muy claro por ninguna de las dos partes. &ldquo;En ese momento, yo tampoco ten&iacute;a una idea fija sobre la cuesti&oacute;n&rdquo;, comenta, pero con el paso del tiempo ella decidi&oacute; que s&iacute; quer&iacute;a tener descendencia. &ldquo;Sab&iacute;a que llegar&iacute;a un momento en que ambos tendr&iacute;amos que definir qu&eacute; quer&iacute;amos al respecto. Cuando lleg&oacute;, cada uno quer&iacute;a cosas diferentes&rdquo;. La relaci&oacute;n lleg&oacute; a su fin y, a d&iacute;a de hoy, no se plantea la paternidad ni siquiera en un futuro.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n un <a href="https://www.demographic-research.org/articles/volume/44/33?utm_source=chatgpt.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">art&iacute;culo</a> publicado en la revista cient&iacute;fica Demographic Research en 2021, firmado por los especialistas en demograf&iacute;a Maria Rita Testa y Danilo Bolano, cuando no hay acuerdo entre las dos partes de la pareja en este tema, la balanza suele decantarse por el s&iacute;. Pero si se plantea tener un segundo hijo, gana el no.<strong> </strong>Estas conclusiones se basan en los datos de la encuesta sobre<em> Din&aacute;mica de Hogares, Ingresos y Trabajo en Australia </em>(HILDA), que tambi&eacute;n afirma que &ldquo;las mujeres tienen la &uacute;ltima palabra en la decisi&oacute;n de tener el primer hijo, independientemente de la equidad de g&eacute;nero en la pareja, mientras que se aplica un modelo sim&eacute;trico de doble veto si la resoluci&oacute;n se refiere a un segundo hijo o m&aacute;s&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Consultar a profesionales</h2><p class="article-text">
        &ldquo;En terapia nos encontramos a menudo con este conflicto&rdquo;, declara <a href="https://www.sofiaperezpsicologa.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sof&iacute;a P&eacute;rez</a>, psic&oacute;loga especialista en ansiedad, autoestima y relaciones de pareja. Seg&uacute;n su perspectiva, &ldquo;se trata de una diferencia en el proyecto de vida y en la visi&oacute;n de futuro conjunta&rdquo;, que crea un gran malestar porque no hay una soluci&oacute;n intermedia. Y arroja un dato significativo: en su consulta no ha encontrado un patr&oacute;n respecto al g&eacute;nero, sino que m&aacute;s bien se trata de una cuesti&oacute;n de momento vital, valores personales y expectativas.
    </p><p class="article-text">
        Blai, de 52 a&ntilde;os, intent&oacute; llegar a ese equilibrio que P&eacute;rez se&ntilde;ala como imposible<em> (spoiler</em>: no sali&oacute; bien). A los tres o cuatro meses de empezar una relaci&oacute;n, &eacute;l a&uacute;n no sab&iacute;a que su novia quer&iacute;a ser madre e hizo una broma sobre las parejas que buscan quedarse embarazadas. &ldquo;Fue nuestro primer encontronazo fuerte. A partir de ese momento, el tema fue recurrente&rdquo;, afirma y a&ntilde;ade que ella ya estaba en un programa de congelaci&oacute;n de &oacute;vulos.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Fue nuestro primer encontronazo fuerte. A partir de ese momento, el tema fue recurrente</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Blai</span>
                                        <span>—</span> 52 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Intentaron &lsquo;negociar&rsquo; para intentar salvar la situaci&oacute;n y finalmente llegaron a un acuerdo: &ldquo;Ella ven&iacute;a a vivir a mi casa, en un peque&ntilde;o pueblecito (yo no quer&iacute;a vivir en la ciudad, donde viv&iacute;a ella) y yo acced&iacute; a tener hijos. El tiempo de negociaci&oacute;n dur&oacute; algo menos de un a&ntilde;o&rdquo;. Intentaron concebir durante un mes y medio aproximadamente, pero despu&eacute;s surgieron otros conflictos paralelos y finalmente, se separaron. Al poco tiempo, ella fue madre y &eacute;l sigue sin querer tener hijos &ldquo;bajo ning&uacute;n concepto&rdquo;, manifiesta.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                &quot;Cuando no hay acuerdo entre las dos partes de la pareja en este tema, la balanza suele decantarse por el sí. Pero si se plantea tener un segundo hijo, gana el no&quot;.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <a href="https://www.judithgallego.com/es/psicologia-barcelona/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Judith Gallego</a>, psic&oacute;loga de adultos y pareja, tambi&eacute;n considera que, al tratarse de un tema que implica un todo o nada, el intermedio &ldquo;se hace casi imposible porque es una decisi&oacute;n que toca pilares muy fundamentales de uno mismo, como son la identidad individual y la definici&oacute;n del propio proyecto de vida. Qui&eacute;n quiero ser, para qu&eacute; estoy aqu&iacute; o cu&aacute;l es mi prop&oacute;sito personal y vital&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La especialista comenta que las parejas suelen plantearlo como un problema que deben resolver pero, seg&uacute;n su visi&oacute;n, &ldquo;el enfoque de intervenci&oacute;n va m&aacute;s orientado a ayudar a pensar sobre qu&eacute; les hace tener esta disyuntiva&rdquo;. Y, en muchas ocasiones, la posici&oacute;n del partidario de la maternidad o la paternidad no se cuestiona, mientras que la contraria s&iacute;. &ldquo;El peso de la argumentaci&oacute;n y defensa de su posici&oacute;n suele recaer en quien no quiere tener hijos. En este punto, es importante lograr hacer entender que ambas posiciones son totalmente leg&iacute;timas&rdquo;, sostiene.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para Sof&iacute;a P&eacute;rez este es &ldquo;uno de los conflictos con menor tasa de resoluci&oacute;n&rdquo;. A diferencia de otros, aqu&iacute; la flexibilidad no siempre ayuda ya que &ldquo;puede ser perjudicial para ambos y para la relaci&oacute;n ya que no estamos ante un deseo negociable sino ante una decisi&oacute;n muy personal que se debe respetar. No hacerlo traer&iacute;a consecuencias negativas para ambos miembros&rdquo;. Y remarca: &ldquo;Tener hijos no se debe vivir como una obligaci&oacute;n o una imposici&oacute;n (ya sea propia o externa)&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Una decisión intermedia se hace casi imposible porque toca pilares muy fundamentales de uno mismo, como son la identidad individual y la definición del propio proyecto de vida. Quién quiero ser, para qué estoy aquí o cuál es mi propósito personal y vital</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Judith Gallego</span>
                                        <span>—</span> psicóloga de adultos y pareja
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Mientras que P&eacute;rez no ve patr&oacute;n de g&eacute;nero en su consulta, Gallego explica que entre sus pacientes cada vez se encuentra con m&aacute;s mujeres que no quieren ser madres y hombres que s&iacute;. Pero, sobre todo: &ldquo;Cada vez se busca m&aacute;s seguridad, saber qu&eacute; implicar&aacute;, c&oacute;mo se gestionar&aacute; la crianza, c&oacute;mo se repartir&aacute;n las cargas, como quedar&aacute;n las carreras profesionales o el tiempo libre individual. Se es m&aacute;s consciente de <a href="https://www.eldiario.es/nidos/perder-identidad-personal-convertirte-madre-acabe-pensando_1_12823220.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">preservar la propia identidad</a> adem&aacute;s de la de padre o madre&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Entonces, &iquest;qu&eacute; hacemos?</h2><p class="article-text">
        Sof&iacute;a P&eacute;rez concreta que solo hay dos opciones. La primera, que uno de los dos implicados decida ceder para continuar juntos. En este caso, deben darse una serie de condiciones para que la opci&oacute;n sea sana y no tenga consecuencias negativas en el futuro: &ldquo;Es una decisi&oacute;n que debe tomarse desde la libertad, no desde el miedo o desde la dependencia emocional. La persona debe sentir que, aunque pierde algo importante puede construir una vida igualmente plena y coherente y est&aacute; dispuesta a hacer un duelo al respecto&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La segunda es, evidentemente, la ruptura. &ldquo;En la mayor&iacute;a de casos es la opci&oacute;n m&aacute;s sana y honesta. Implica aceptar la incompatibilidad en uno de los pilares de la relaci&oacute;n&rdquo;, dirime P&eacute;rez. En su consulta intentan, a trav&eacute;s de la terapia, que la ruptura sea respetuosa y se facilite el procesamiento del duelo.
    </p><p class="article-text">
        Gallego comenta que enfoca a sus pacientes a &ldquo;tomar consciencia para que las decisiones que se tomen est&eacute;n alineadas con los propios valores, necesidades y proyectos vitales&rdquo;. Y subraya que es importante no olvidar a los &mdash;seg&uacute;n su visi&oacute;n&mdash;, principales afectados, que ser&aacute;n los descendientes. &ldquo;Los padres y madres deben ser responsables porque embarcarse en una paternidad o maternidad no deseada, inevitablemente les impactar&aacute;&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/sobrevivir-relacion-pareja-no-quiere-hijos-si_1_13091355.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Mar 2026 21:39:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Puede sobrevivir una relación de pareja si uno de los dos quiere tener hijos y el otro no?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Pareja,Maternidad,Paternidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De internautas a usuarios: ¿en qué momento internet dejó de ser un sitio al que acudir para divertirnos?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/internautas-usuarios-momento-internet-dejo-sitio-acudir-divertirnos_1_13114086.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c586b54b-99b8-448b-a18d-00d1ff3566bd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De internautas a usuarios: ¿en qué momento internet dejó de ser un sitio al que acudir para divertirnos?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No es sólo un cambio semántico, la llegada de los teléfonos inteligentes cambió el acercamiento a internet y las posibilidades de construirlo colectivamente. En 2026, cuando las apps han desplazado a la navegación tradicional por web, reflexionamos sobre esta transformación y sus implicaciones</p><p class="subtitle">El desencanto de la generación que quiso vivir de internet: “Se nos ha vendido la falacia de la meritocracia digital”</p></div><p class="article-text">
        Hubo un tiempo en el que fuimos&nbsp;<em>internautas</em>. Seguro que lo recuerda. El t&eacute;rmino circulaba con amplia aceptaci&oacute;n en los medios mucho antes de 2014, a&ntilde;o en el que el Diccionario de la Lengua Espa&ntilde;ola lo acogi&oacute;. De hecho, se podr&iacute;a aventurar que en ese momento su uso estaba ya en franco declive. El suyo fue un tiempo anterior a la popularidad de las redes sociales y los tel&eacute;fonos inteligentes. Su&nbsp;<a href="https://www.rae.es/dhle/internauta" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">primer uso documentado</a>&nbsp;data, seg&uacute;n la RAE, de 1994, un a&ntilde;o en el que el internet dom&eacute;stico no era a&uacute;n una realidad extendida a todos los hogares.
    </p><p class="article-text">
        Los&nbsp;<em>internautas</em>&nbsp;fueron quienes iniciaron la andadura por el terreno desconocido y todav&iacute;a ind&oacute;mito que promet&iacute;a internet. La palabra es po&eacute;tica, pues arrastra consigo la imagen espacial del cosmonauta, sus botas pesadas recorriendo otro planeta, evoca una misi&oacute;n pionera, que tiene m&aacute;s que ver con la exploraci&oacute;n de un entorno desconocido que con el rol de alguien que ya siente el espacio c&oacute;modo o familiar. En el &aacute;mbito anglosaj&oacute;n, el l&eacute;xico no caminaba lejos. Desde el antiguo&nbsp;<em>cybernaut</em>&nbsp;a&nbsp;<em>internet surfer</em>, que tambi&eacute;n mantiene un reflejo en lengua espa&ntilde;ola, en la que internet es algo que se surfea o navega. Implica arrojo y algo de pericia ante ese oleaje que representa el exceso de informaci&oacute;n y est&iacute;mulos de la red.
    </p><p class="article-text">
        Fue un vocabulario que se desprendi&oacute; de un entorno concreto, el de la&nbsp;<em>world wide web</em>, que vive tambi&eacute;n su particular oto&ntilde;o, pues el mundo de las&nbsp;<em>apps</em>&nbsp;ha logrado desplazarlo como m&eacute;todo m&aacute;s habitual de acceso a internet. Defin&iacute;a un tiempo previo al de las redes sociales tal y como las conocemos ahora. Hoy, las conexiones por dispositivos m&oacute;viles superan las que se realizan a trav&eacute;s de un ordenador, y la navegaci&oacute;n por las&nbsp;<em>apps</em>&nbsp;supera ya al sitio web tradicional. De la misma manera, un buen d&iacute;a, el t&eacute;rmino&nbsp;<em>usuario</em>&nbsp;lleg&oacute; para desplazar al&nbsp;<em>internauta</em>&nbsp;y, de manera muy sutil, &mdash;pues el lenguaje tiene la habilidad de serlo&mdash;, defini&oacute; tambi&eacute;n una transformaci&oacute;n en el acercamiento a estas tecnolog&iacute;as. Ser m&aacute;s&nbsp;<em>usuario</em>&nbsp;y menos&nbsp;<em>internauta</em>&nbsp;tiene que ver con nuestras posibilidades de agencia creativa en el ecosistema digital.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Para esta generación, el desembarco en internet se contagió de esas ganas de explorar y crear, libre de objetivos de productividad. El ordenador doméstico era un juego en sí mismo</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Crear, jugar y explorar internet</h2><p class="article-text">
        Muchos miembros de la generaci&oacute;n&nbsp;<em>millennial</em>&nbsp;o Z podr&aacute;n recordar sus primeros pasos digitales en un ordenador de sobremesa compartido por toda la familia. Tal vez atesoren recuerdos de s&iacute; mismos dibujando con p&iacute;xeles, haciendo coloridos r&oacute;tulos en programas de edici&oacute;n, copiando c&oacute;digo html para crear una p&aacute;gina web que no estaba alojada en ning&uacute;n sitio y, en definitiva, exprimiendo al m&aacute;ximo las posibilidades de crear y personalizar hasta el <em>software</em> m&aacute;s prosaico. &ldquo;Un artista es un explorador&rdquo;, reza una de las citas m&aacute;s c&eacute;lebres del pintor Henri Matisse. Para esta generaci&oacute;n, el desembarco en internet se contagi&oacute; de esas ganas de explorar y crear, libre de objetivos de productividad. El ordenador dom&eacute;stico era un juego en s&iacute; mismo.<strong> </strong>Aquellos internautas no reun&iacute;an tal vez las competencias t&eacute;cnicas necesarias para montar eficientemente proyectos de apariencia profesional y alcance masivo, pero no les faltaba la inquietud de querer conocer las herramientas por dentro.
    </p><p class="article-text">
        Isi Cano es docente en primaria. Desde hace ocho a&ntilde;os imparte para los seis cursos de esta etapa una asignatura de creaci&oacute;n digital con competencias de desarrollo de videojuegos, dise&ntilde;o multimedia y rob&oacute;tica. Adem&aacute;s, es responsable de proyectos de creaci&oacute;n de videojuegos como&nbsp;<a href="https://crea-digital.itch.io/baba-is-cool" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Baba Is Cool</a>&nbsp;y los talleres de Girls Make Games en Espa&ntilde;a, y dispone de una perspectiva privilegiada sobre el acercamiento creativo a la esfera digital desde la infancia. De su alumnado, le preocupa que experimentan poco. &ldquo;No s&oacute;lo frente al ordenador, sino en general. Estamos en un momento de una educaci&oacute;n muy pasiva, queremos simplificar o facilitar tanto la vida al&nbsp;<em>usuario</em>&nbsp;que estamos perdiendo la agencia y la necesidad de crear, las ganas de tomar decisiones&rdquo;, cuenta a&nbsp;elDiario.es. Una tendencia que empeora el uso de la IA generativa. &ldquo;A principios de los 2000 o finales de los 90, cuando ni siquiera ten&iacute;amos internet, no dispon&iacute;amos de tutoriales, investig&aacute;bamos, saber c&oacute;mo buscar algo tambi&eacute;n genera esa agencia&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Estamos en un momento de una educación muy pasiva, queremos simplificar o facilitar tanto la vida al usuario que estamos perdiendo la agencia y la necesidad de crear, las ganas de tomar decisiones</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Isi Cano</span>
                                        <span>—</span> docente de primaria y responsable de proyectos de creación de videojuegos
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para Cano, jugar es crear, y estimula el pensamiento cr&iacute;tico. Advierte que cada vez antes, en el trascurso de la Educaci&oacute;n Primaria, el alumnado pierde las ganas de jugar e incluso la habilidad para hacerlo. &ldquo;Frente al ordenador, se confunden y bloquean. Si les salta una ventana, no saben qu&eacute; hacer, les da miedo experimentar&rdquo;, reflexiona sobre c&oacute;mo la destreza que manifiestan en el manejo de dispositivos t&aacute;ctiles e intuitivos no significa que comprendan la l&oacute;gica que opera tras la interfaz, sino al contrario. &ldquo;Nos encontramos en un momento pasivo frente a la tecnolog&iacute;a. En vez de ense&ntilde;ar a valorarla y a utilizarla correctamente, el alumnado encuentra una prohibici&oacute;n directa.&rdquo; En su asignatura, Cano emplea la creaci&oacute;n de videojuegos como canal para que el alumnado narre historias o emociones, pero ha detectado que tienen mucho miedo a equivocarse, algo inseparable del acto creativo: &ldquo;Necesitamos m&aacute;s espacios en los que cometer errores&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Captura del videojuego &#039;Baba Is Cool&#039;, creado por Arvi Teikari y empleado por Isi Cano en su proyecto educativo de creación de videojuegos.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">El tel&eacute;fono inteligente y las apps: el fin de la necesidad de exploraci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Parad&oacute;jicamente, en plena era del creador de contenido, internet ha pasado a ser algo que se nos da ya hecho, listo para&nbsp;<em>usar</em>. Por definici&oacute;n, un&nbsp;<em>usuario</em>&nbsp;utiliza una herramienta, pero no puede modificarla. Aunque hoy optemos entre subir una galer&iacute;a, un v&iacute;deo o un post, no est&aacute; en nuestra mano alterar o personalizar el dise&ntilde;o de la herramienta o su algoritmo. Muchos&nbsp;<em>usuarios</em>&nbsp;asimilan como una tarea las tendencias de contenido o la frecuencia de publicaci&oacute;n recomendada por las propias plataformas, en aras de que el algoritmo les bendiga con un mayor alcance. Quiz&aacute;, las redes sociales, a las que hace quince a&ntilde;os nos refer&iacute;amos como&nbsp;<em>&aacute;goras p&uacute;blicas</em>&nbsp;o&nbsp;<em>plazas del pueblo</em>&nbsp;bajo cierta ilusi&oacute;n de horizontalidad, fomentan hoy una aceptaci&oacute;n pasiva de su dise&ntilde;o y din&aacute;micas de interacci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La llegada de los tel&eacute;fonos inteligentes tuvo mucho que ver en esta transici&oacute;n. &ldquo;Poco a poco internet dej&oacute; de estar en nuestros ordenadores, en un lugar fijo, para estar en nuestros bolsillos, un lugar m&oacute;vil, siempre al alcance de nuestra mano, pero de forma cerrada y paquetizada. Y los tel&eacute;fonos cada vez pasaron a usarse menos como tel&eacute;fonos y m&aacute;s como la puerta de acceso a internet. Fue ah&iacute; cuando internet empez&oacute; a convertirse en un ecosistema cerrado&rdquo;, explica Nuria Sebasti&aacute;n Cisneros, desarrolladora de proyectos web, editora y activa dinamizadora de espacios online alternativos desde el <em>coworking</em> rural&nbsp;<a href="https://casatiajulia.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Refugio de Ideas Casa T&iacute;a Julia</a>, en Ciria (Soria). &ldquo;A d&iacute;a de hoy, internet y m&oacute;vil casi parecen sin&oacute;nimos, y el aparato en s&iacute; de un <em>smartphone </em>no invita a hacer nada que se salga de su tienda de aplicaciones&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Poco a poco internet dejó de estar en nuestros ordenadores, en un lugar fijo, para estar en nuestros bolsillos, un lugar móvil, siempre al alcance de nuestra mano, pero de forma cerrada y paquetizada</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Nuria Sebastián Cisneros</span>
                                        <span>—</span> desarrolladora de proyectos web y dinamizadora de espacios online alternativos
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/tecnologia/marta-g-franco-silicon-valley-no-invento-internet-negocio-extraer-datos-personas_128_11437413.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marta G. Franco</a>, periodista especializada en la esfera digital y autora de&nbsp;<em>Las redes son nuestras</em>&nbsp;(Consonni, 2024), el foco en el dise&ntilde;o intuitivo de los dispositivos dificulta a&uacute;n m&aacute;s la comprensi&oacute;n de la tecnolog&iacute;a. &ldquo;Con el tel&eacute;fono inteligente, pasamos a un dispositivo donde todo viene ya instalado y predeterminado, y a una interfaz donde todo se hace arrastrando el dedo, con lo que dejamos de tener noci&oacute;n sobre c&oacute;mo funciona. Cada vez m&aacute;s gente tiene problemas para entender el sistema de archivos dentro de su m&oacute;vil o de su ordenador, ni d&oacute;nde se guarda cada cosa. En un <em>smartphone, </em>y en las grandes plataformas digitales, la experiencia de usuario est&aacute; dise&ntilde;ada para que las cosas pasen sin que puedas pensarlas&rdquo;. Aunque no todo el que manejaba un ordenador personal en el cambio de milenio lo hac&iacute;a movido por la intenci&oacute;n de aprender su funcionamiento, la experiencia actual dista mucho de la del internet que suced&iacute;a en un ordenador de sobremesa, con componentes que se iban cambiando para mejorarlo y prevenir su obsolescencia, instalando el <em>software </em>a medida y personalizando las herramientas, apunta la autora, para quien las redes sociales&nbsp;<em>mainstream,</em>&nbsp;con su algoritmo de recomendados, contin&uacute;an restando autonom&iacute;a a quien se adentra en ellas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Ser más usuario y menos internauta tiene que ver con nuestras posibilidades de agencia creativa en el ecosistema digital."
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            <span class="title">
                Ser más usuario y menos internauta tiene que ver con nuestras posibilidades de agencia creativa en el ecosistema digital.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Posibilidades de creaci&oacute;n y los m&aacute;rgenes de las&nbsp;<em>Big Tech</em></h2><p class="article-text">
        En su libro&nbsp;<em>Internet para la gente</em>&nbsp;(Debate, 2025),&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/tecnologia/ben-tarnoff-posible-revertir-privatizacion-extrema-internet_128_9624427.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ben Tarnoff</a>&nbsp;compara el internet actual con la arquitectura propia de un centro comercial. Un lugar en el que transitar de un punto de consumo a otro. Curiosamente, la forma moderna de navegaci&oacute;n tambi&eacute;n implica pasar de una&nbsp;<em>app</em>&nbsp;a otra, y estas mismas se descargan de una aplicaci&oacute;n predeterminada bajo la denominaci&oacute;n de tienda en ingl&eacute;s (<em>store</em>&nbsp;o&nbsp;<em>market</em>). Sin embargo, en entrevistas en prensa, el propio Tarnoff ha hablado de los puntos ciegos de este sistema. Aunque el dise&ntilde;o de usabilidad est&eacute; orientado al consumo, las personas tienen autonom&iacute;a y criterio para hacer un uso no convencional de ellas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cada vez más gente tiene problemas para entender el sistema de archivos dentro de su móvil o de su ordenador, ni dónde se guarda cada cosa. En un smartphone, y en las grandes plataformas digitales, la experiencia de usuario está diseñada para que las cosas pasen sin que puedas pensarlas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Marta G. Franco</span>
                                        <span>—</span> periodista especializada en la esfera digital y autora de &#039;Las redes son nuestras&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n hay espacios alternativos que operan bajo otro tipo de l&oacute;gicas. Para Marta G. Franco, el primer paso es salir de las plataformas de las grandes tecnol&oacute;gicas, y recomienda las redes de c&oacute;digo abierto del Fediverso (como Mastodon) como buen punto de partida. &ldquo;Es un ejercicio que te va colocando en situaci&oacute;n, porque sirve para entender que los ritmos de esta internet son distintos, dado que no est&aacute; dise&ntilde;ada para engancharnos&rdquo;, explica. &ldquo;La recompensa es gratificante, porque acabas encontrando una comunidad parecida a las de esa internet de antes que a&ntilde;oramos y, si quieres adentrarte en lo participativo y la creatividad amateur, est&aacute;s en un buen sitio, porque hay gente que te responde con entusiasmo a cualquier pregunta sobre <em>software</em> libre o alternativas &eacute;ticas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Nuria Sebasti&aacute;n Cisneros tiene experiencia directa como desarrolladora montando servidores y dinamizando espacios alternativos en internet. El mejor ejemplo lo encontr&oacute; al crear&nbsp;<a href="https://lectura.social/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lectura Social</a>, un servidor en Bookwyrm, &mdash; una plataforma para compartir rese&ntilde;as de libros que se presenta como alternativa a GoodReads, que es propiedad de Amazon&mdash;. &ldquo;Propuse juntarnos varias personas para asumir los costes t&eacute;cnicos de montarla. Calculaba que con 20 personas ya servir&iacute;a. Tres a&ntilde;os despu&eacute;s somos 150 y la acogida no pod&iacute;a haber sido mejor. Esto nos ha permitido ofrecer m&aacute;s servicios basados en <em>software</em> libre a un coste muy bajo (desde menos de un euro al mes)&rdquo;, detalla, incidiendo en que no son necesarios grandes conocimientos t&eacute;cnicos para abandonar la autopista de las grandes plataformas. Como en aquel primer instante en que el&nbsp;<em>internauta</em>&nbsp;lleg&oacute; a su primera (y seguramente lenta) conexi&oacute;n, queda mucho por explorar y crear. La urgencia por inventarse un nuevo internet es m&aacute;s apremiante que nunca.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alba Correa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/internautas-usuarios-momento-internet-dejo-sitio-acudir-divertirnos_1_13114086.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Apr 2026 20:23:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De internautas a usuarios: ¿en qué momento internet dejó de ser un sitio al que acudir para divertirnos?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Internet,Tecnología,Redes sociales,Apps]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El éxito de los vídeos que hacen humor con la heterovergüenza: ¿resignación, desahogo o problema?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/videos-humor-heteroverguenza-heteropesimismo_1_13075075.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/26e2b95f-b701-4a93-be63-46f0c5eb1c3c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El éxito de los vídeos que hacen humor con la heterovergüenza: ¿resignación, desahogo o problema?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Estos virales hechos por mujeres para mujeres están por todas partes, alineados con la conversación sobre heteropesimismo</p><p class="subtitle">“El mundo está hecho para las parejas”: ¿ha cambiado nuestra forma de ver la soltería?</p></div><p class="article-text">
        Hace meses que ocurre: en un grupo que tengo en Instagram con mis amigas solo llegan <em>reels </em>acerca del desastre que son los hombres y de la pesadumbre que genera que nos gusten. Hay humor gr&aacute;fico (&ldquo;Muchas gracias hombres por:&rdquo;, reza <a href="https://www.instagram.com/p/DRU4duNjeGp/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una vi&ntilde;eta</a> con una chica sonriendo. El resto de los<em> slides </em>est&aacute;n vac&iacute;os). Hay <a href="https://www.instagram.com/p/DRzjnCmjJCT/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">v&iacute;deos al ritmo de </a><a href="https://www.instagram.com/p/DRzjnCmjJCT/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Manchild</em></a>, de Sabrina Carpenter (&ldquo;Lista de cosas EST&Uacute;PIDAS que dijeron los hombres esta semana sobre las mujeres&rdquo;). Hay <a href="https://www.instagram.com/p/DSYuimvDHaE/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">parodias hechas con Sylvanian</a> (unos adorables mu&ntilde;equitos de fieltro): &ldquo;Me encantan los pitos. Son mi adicci&oacute;n y mi maldici&oacute;n. Me fascinan. Si no me gustaran los pitos, mi vida ser&iacute;a m&aacute;s f&aacute;cil&rdquo;. Hay <a href="https://www.instagram.com/p/DTGZ0R1jOm8/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una chica sentada en el coche</a> que dice mirando al m&oacute;vil: &ldquo;Hoy te traigo una buena noticia, y es que, si te gusta un hombre, lo &uacute;nico que tienes que hacer es conocerle y esos sentimientos van a desaparecer&rdquo;. Hay <a href="https://www.instagram.com/p/DQnG-d6ETkC/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una se&ntilde;ora mayor bailando</a> bajo un texto que muestra c&oacute;mo varias palabras con connotaciones negativas en ingl&eacute;s tienen la s&iacute;laba <em>&ldquo;men&rdquo;</em> (hombres) en ellas. Hay elaborados <em>sketches </em>en los que se aprecia <a href="https://www.instagram.com/p/DNxRTwZXtuE/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un futuro m&aacute;s feliz, sin hombres.</a> Hay muchos con <a href="https://www.instagram.com/p/DSkWm_aDGbZ/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">chicas que ponen caras de asco</a> con el texto: &ldquo;Mi reacci&oacute;n a los hombres&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el grupo estamos dos casadas con hijos, una embarazada con pareja y una soltera. No importa; esta concatenaci&oacute;n de contenidos humor&iacute;sticos me llegan tambi&eacute;n de otras amigas con diferentes estados civiles. Lo &uacute;nico que tenemos en com&uacute;n es que nos gustan los hombres, parece ser que a nuestro pesar.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DRzjnCmjJCT/"></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Pero mis amigas no son las &uacute;nicas que los consumen: todas las piezas de las que he hablado al principio cuentan con decenas de miles de &lsquo;me gusta&rsquo;, cuando no cientos de miles, e incontables comentarios y compartidos. Es contenido viral hecho por mujeres y para mujeres, en lo que parece un g&eacute;nero que hasta hace mucho no exist&iacute;a, o no de esta manera. Si ahora son ubicuos es porque tambi&eacute;n lo son la conversaci&oacute;n sobre el <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/heteropesimismo-huelgas-sexo-hombres-terminan-emociones-legitimas-empieza-discurso-conservador_129_12304701.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">heteropesimismo</a> y la heteroverg&uuml;enza.
    </p><h2 class="article-text">Heteropesimismo en clave de humor</h2><p class="article-text">
        La propia Asa Seresin, autora del <a href="https://thenewinquiry.com/on-heteropessimism/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ensayo que populariz&oacute; el t&eacute;rmino heteropesimismo</a>, hablaba ya en 2019 de c&oacute;mo el fen&oacute;meno se expresaba en forma de broma y encontraba terreno f&eacute;rtil en las redes sociales. &ldquo;Encaja con la idea de Henri Bergson de que la comedia proporciona &lsquo;una anestesia moment&aacute;nea del coraz&oacute;n&rdquo;, escrib&iacute;a. &ldquo;A diferencia de la comedia tradicional, sin embargo, el heteropesimismo es anticat&aacute;rtico. Su estructura es anticipatoria: est&aacute; dise&ntilde;ada para anestesiar de antemano el coraz&oacute;n frente a la omnipresente penosidad de la cultura heterosexual, as&iacute; como frente al brusco golpe del dolor rom&aacute;ntico cotidiano&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En su opini&oacute;n, pues, los contenidos &lsquo;antihombres&rsquo; que recibimos a trav&eacute;s de redes sociales <em>adormecen </em>el impacto emocional del desencanto heterosexual. Pero, al final del chiste, seg&uacute;n ella, no hay alivio: el malestar permanece intacto. La risa servir&iacute;a en este caso para protegernos de la continua decepci&oacute;n que nos causa la heterosexualidad.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Me parecen muy graciosos, representan estereotipos y situaciones en las que hemos estado y en las que nos vemos reflejadas: &#039;ghosting&#039;, migajas (...) Visibilizan lo que nos ha pasado a todas, es validación y desahogo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Inma</span>
                                        <span>—</span> 41 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        No es necesariamente la opini&oacute;n de quienes lo consumen, que s&iacute; parecen encontrar en ellos cierta catarsis: &ldquo;Me parecen <em>reels </em>muy graciosos que representan estereotipos y situaciones en las que hemos estado y en las que nos vemos reflejadas: <em>ghosting</em>, migajas, hombres emocionalmente analfabetos con cero responsabilidad afectiva, poca empat&iacute;a, etc. Estos <em>reels </em>visibilizan lo que nos ha pasado a todas, y verlos es terap&eacute;utico, es validaci&oacute;n y desahogo&rdquo;, me cuenta Inma, de 41 a&ntilde;os, casada y con dos hijas.&nbsp;
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DQnG-d6ETkC/"></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><h2 class="article-text">Un canal para la cr&iacute;tica</h2><p class="article-text">
        Se podr&iacute;a decir que Instagram cumple el papel que sol&iacute;a tener la copla en la primera mitad del siglo pasado. Entonces, muchos temas cantados por mujeres narraban amenazas de muerte hacia los hombres de su vida, fantaseaban con su fallecimiento o, directamente, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=DvyCjGsFIPM" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">relataban su asesinato</a> a manos de ellas. As&iacute;, se convert&iacute;an en una suerte de v&aacute;lvula emocional para canalizar la rabia femenina en un contexto en el que no ten&iacute;a muchas otras formas de ser expresado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora, aunque la cultura haya cambiado mucho, el desencanto con lo masculino sigue ah&iacute;, y usamos los canales y el tono que nos resultan pertinentes en esta &eacute;poca para transmitirlo. &ldquo;Muchas veces consumimos y compartimos esos contenidos porque necesitamos gritar todas esas cosas que no les decimos a los hombres cuando nos vinculamos con ellos. Estamos tan entrenadas para no ocupar espacio, generar problemas o empezar discusiones, para que no nos vean llenas de ira o hartas, tragamos, callamos y luego nos quedamos retorci&eacute;ndonos en esa tela de ara&ntilde;a de contenidos y pensamientos que creemos que nos alivian el enfado&rdquo;, opina Laura (37 a&ntilde;os), soltera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esther Linares, doctora en Filosof&iacute;a y Letras especializada en humor y g&eacute;nero, coincide en el diagn&oacute;stico: &ldquo;El humor refleja c&oacute;mo va la sociedad y ayuda a visibilizar conflictos y problemas que de otra forma ser&iacute;an imposibles de comunicar. Aunque estos <em>reels </em>puedan ser &lsquo;blancos&rsquo;, son ideol&oacute;gicos, como cualquier tipo de humor, y vehiculan cr&iacute;ticas que son leg&iacute;timas, como la desigualdad de las cargas dom&eacute;sticas. Pero est&aacute;n encapsuladas en f&oacute;rmulas m&aacute;s simplificadas, como un v&iacute;deo corto, o un <em>sticker</em>&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Aunque estos &#039;reels&#039; puedan ser ‘blancos’, son ideológicos, como cualquier tipo de humor, y vehiculan críticas que son legítimas, como la desigualdad de las cargas domésticas. Pero están encapsuladas en fórmulas más simplificadas, como un vídeo corto o un &#039;sticker</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Esther Linares</span>
                                        <span>—</span> doctora en Filosofía y Letras especializada en humor y género
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">El poder de compartir</h2><p class="article-text">
        &ldquo;La carga mental y de trabajo dom&eacute;stico y emocional que llevan las mujeres d&iacute;a a d&iacute;a es un tema bien delicado. Me parece bien que ese resentimiento que se va acumulando en las relaciones heterosexuales se saque con humor, porque al final es algo que desgasta much&iacute;simo, much&iacute;simo&rdquo;, explica en conversaci&oacute;n telef&oacute;nica Coral Herrera, escritora, docente y comunicadora feminista.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Compartir c&oacute;mo nos sentimos de forma grupal, aunque sea de manera virtual, tambi&eacute;n le parece una herramienta poderosa que estas piezas ayudan a canalizar:<strong> </strong>&ldquo;Durante mucho tiempo hemos estado sosteniendo todo esto en silencio, mientras que p&uacute;blicamente habl&aacute;bamos de lo perfectos que eran nuestros maridos, de lo felices que &eacute;ramos en pareja. Ahora eso est&aacute; cambiando. Estos contenidos, aunque sean humor&iacute;sticos, son tambi&eacute;n un ejercicio de queja com&uacute;n&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Y si fuera al rev&eacute;s?&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Cuando en 2024 el actor Jeremy Allen White protagoniz&oacute; un anuncio en el que se quedaba en ropa interior, las redes ardieron con comentarios que ensalzaban el f&iacute;sico del actor. En redes y corrillos particulares, muchas confesaban que se entregar&iacute;an rendidas a &eacute;l, y ese era solo el m&aacute;s inocente de los millones de comentarios que suscit&oacute; el<em> spot</em>. Me pregunt&eacute; qu&eacute; pasar&iacute;a si fuera al rev&eacute;s: &iquest;Sentir&iacute;an los hombres esa libertad para escribir en p&uacute;blico lo que le har&iacute;an a una actriz ligera de ropa?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las frases que ellas escrib&iacute;an eran le&iacute;das con complicidad, entre risas; si fueran ellos quienes hiciesen lo propio, el resultado, probablemente, ser&iacute;a percibido como censurable. La raz&oacute;n est&aacute; en que Allen White no est&aacute; en peligro de ser abusado por una mujer, ni siquiera si realmente fuese por la calle en calzoncillos. Casi una de cada tres mujeres, sin embargo, han sido v&iacute;ctimas de violencia f&iacute;sica o sexual por parte de hombres al menos una vez en su vida, seg&uacute;n <a href="https://www.unwomen.org/es/articulos/datos-y-cifras/datos-y-cifras-violencia-contra-las-mujeres" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el &uacute;ltimo informe de la ONU</a>. Adem&aacute;s, m&aacute;s del 73% de las mujeres que usan Internet han sufrido violencia digital en forma de acoso, control, amenazas o difusi&oacute;n no consentida de im&aacute;genes &iacute;ntimas, seg&uacute;n <a href="https://violenciagenero.igualdad.gob.es/sensibilizacionconcienciacion/campannas/violenciagobierno/violenciadigital-esviolencia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">datos del Ministerio de Igualdad</a>.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Durante mucho tiempo hemos estado sosteniendo todo esto en silencio (...) Estos contenidos, aunque sean humorísticos, son también un ejercicio de queja común</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Coral Herrera</span>
                                        <span>—</span> escritora, docente y comunicadora feminista
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En el humor tambi&eacute;n opera en estas din&aacute;micas. Ya en los primeros carnavales se entend&iacute;a que la gracia del evento era invertir el orden social, haciendo que los de abajo ridiculizaran al poder. Cuando quienes lo ostentaban se re&iacute;an de las clases bajas, no obstante, no hab&iacute;a risa, sino violencia. Esa es tambi&eacute;n la m&aacute;xima en el <em>stand up</em> contempor&aacute;neo: si ya no est&aacute; bien visto re&iacute;rse de las minor&iacute;as, pero s&iacute; del hombre hetero blanco, es porque se considera que el humor es leg&iacute;timo cuando transita de los oprimidos a los opresores, y no lo contrario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con los hombres y las mujeres pasa lo mismo: &ldquo;No estamos en la misma situaci&oacute;n social&rdquo;, sentencia Linares. Ainhoa, soltera de 30 a&ntilde;os, que habitualmente se pasa <em>reels </em>heteropesimistas con sus amigas, lo resume as&iacute;: &ldquo;Si este contenido fuese al rev&eacute;s no tendr&iacute;a absolutamente nada de gracia, ser&iacute;a realmente preocupante. La diferencia entre a qui&eacute;nes se parodia en estos v&iacute;deos reside en tener un sistema detr&aacute;s que respalde ese odio. Nosotras somos las que sufrimos la violencia sistem&aacute;tica, la desigualdad&rdquo;.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DSYuimvDHaE/"></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Cristina, soltera de 32 a&ntilde;os, se muestra de acuerdo: &ldquo;Estos v&iacute;deos no van de odiar a hombres concretos como individuos, sino de se&ntilde;alar (y cuestionar) un sistema. Me aparece contenido mis&oacute;gino en redes con frecuencia y no creo que pueda compararse. El humor mis&oacute;gino se centra en deshumanizarnos, silenciarnos y justificar la violencia que vivimos. No vale decir que es solo una broma cuando la prensa nos recibe casi a diario con noticias sobre violencia machista&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;El humor tambi&eacute;n educa&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Una ma&ntilde;ana, mientras paseamos, le ense&ntilde;o los <em>reels</em> de los que hablo al principio de este texto a un amigo feminista que produce y consume muchos contenidos humor&iacute;sticos. Aunque entiende el fen&oacute;meno &mdash;&eacute;l es el primero en se&ntilde;alar los comportamientos nocivos que genera el heteropatriarcado&mdash;, se siente decepcionado: me dice que le parece que no son m&aacute;s que la repetici&oacute;n de viejos chistes machistas, solo que con el g&eacute;nero cambiado.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estos vídeos no van de odiar a hombres concretos como individuos, sino de señalar (y cuestionar) un sistema</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Cristina</span>
                                        <span>—</span> mujer, 32 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Frente al trabajo de autoras como Flavita Banana, que se&ntilde;alan a trav&eacute;s de la s&iacute;ntesis y la reflexi&oacute;n conductas masculinas inapropiadas, considera que estos v&iacute;deos, debido a su simpleza y a su mala baba, no pueden llevar a nada m&aacute;s que a la animadversi&oacute;n entre hombres y mujeres, en lugar de hacia un cambio real. El contraste es evidente: mientras que ellas me han hablado de los <em>reels</em> en t&eacute;rminos de &ldquo;desahogo&rdquo; y &ldquo;complicidad&rdquo;, quiz&aacute;s cansadas de se&ntilde;alar ese cambio que parece que no llega, &eacute;l los considera ofensivos, y los pone casi al nivel de ciertos chistes que circulan por la <a href="https://www.eldiario.es/nidos/hijo-adolescente-convertido-bro-manosfera_1_11777563.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">machosfera</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No piensa lo mismo Aitor, hombre heterosexual de 38 a&ntilde;os que tambi&eacute;n consume estos v&iacute;deos (aparecen en su<em> feed</em> de Instagram, o los ve en las <em>stories</em> de alguna chica). &Eacute;l los encuentra divertidos: &ldquo;No me siento atacado, me parece parte del c&oacute;digo de las bromas t&iacute;picas de g&eacute;nero:<strong> </strong>hemos estado muchos a&ntilde;os con el clich&eacute; de la mujer rubia que es tonta, o con la broma de que &lsquo;si est&aacute; enfadada es porque tiene la regla&rsquo;, y supongo que es buena se&ntilde;al que ahora se hagan esas bromas desde el otro lado de manera abierta. Lo que hace este tipo de humor es valerse de los clich&eacute;s del hombre insensible, poco atento, con poco conocimiento del cuerpo de la mujer, etc., y exagerarlo. Al final es humor, y todo lo que sea humor es bienvenido&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para Ritxar Bacete, especialista en g&eacute;nero y masculinidades, en la ubicuidad de estos mensajes late un fen&oacute;meno social &mdash;&ldquo;son un s&iacute;ntoma de relaciones de g&eacute;nero da&ntilde;adas y de una frustraci&oacute;n muy real en muchas mujeres&rdquo;&mdash; y una descarga emocional compartida. Eso s&iacute;, pese a que, a diferencia de lo que ocurre con muchos contenidos mis&oacute;ginos, no emplean el odio para expresarse, s&iacute; que cree que pueden incidir en c&oacute;mo las mujeres que los consumen perciben a los hombres.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El problema es que el humor tambi&eacute;n educa. Cuando es reiterativo y hegem&oacute;nico, acaba por ser estereotipante, reforzando aquello que pretende cuestionar. Tambi&eacute;n puede servir para crear una mirada cr&iacute;tica, pero para eso tiene que ser complejo&rdquo;, matiza. &ldquo;Esto genera una doble v&iacute;a: por un lado, resignaci&oacute;n en las mujeres &mdash;&lsquo;los t&iacute;os son as&iacute;&rsquo;&mdash;; por otro, cinismo o postura defensiva en los hombres &mdash;&lsquo;si siempre lo hago mal, sigo haci&eacute;ndolo mal&rsquo;&mdash;. Es una mala estrategia para la transformaci&oacute;n&rdquo;, cuenta Bacete.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El problema es que el humor también educa. Cuando es reiterativo y hegemónico, acaba por ser estereotipante, reforzando aquello que pretende cuestionar. También puede servir para crear una mirada crítica, pero para eso tiene que ser complejo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ritxar Bacete</span>
                                        <span>—</span> especialista en género y nuevas masculinidades
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Linares se muestra de acuerdo: &ldquo;Por una parte, tenemos a las mujeres ri&eacute;ndose de esto. Pero si&nbsp;los hombres los ven, experimentar&aacute;n una sensaci&oacute;n de rechazo, o generar&aacute;n un contraataque. Esto crea distancia emocional entre unos y otros. Vamos hacia cada vez m&aacute;s polarizaci&oacute;n y m&aacute;s cr&iacute;tica, tambi&eacute;n a nivel social: cada vez son m&aacute;s las mujeres solteras, separadas. Hay cada vez m&aacute;s hast&iacute;o&rdquo;<strong>,</strong> expresa la fil&oacute;sofa. Con ello apunta a conceptos tan contempor&aacute;neos como el <a href="https://www.eldiario.es/era/dificultad-quedar-amigos-obsesion-caras-tendencias-dominaron-conversacion-2025_129_12878038.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">celibato voluntario</a> o el <em>dating </em>y el <em>mating gap</em> [la brecha en las citas y en el emparejamiento], que describen la distancia que hay entre las aspiraciones relacionales de las mujeres y la disponibilidad de hombres considerados &lsquo;adecuados&rsquo; con los que salir o reproducirse.
    </p><p class="article-text">
        A este respecto, Leticia, de 36 a&ntilde;os, cuenta: &ldquo;No odio m&aacute;s a los hombres por ver estos contenidos, y no interfieren en mi deseo de encontrar o no pareja&rdquo;. Eso s&iacute;: reconoce que ahora que est&aacute; soltera no se siente muy identificada con ellos; lo estaba m&aacute;s cuando ten&iacute;a novio.&nbsp;
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DSkWm_aDGbZ/"></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><h2 class="article-text">&iquest;Resignaci&oacute;n o transformaci&oacute;n?</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Las mujeres <a href="https://www.eldiario.es/era/no-hijo-novio-trabajo-emocional-relaciones-pasa-factura-mujeres_1_12559410.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">buscamos un compa&ntilde;ero, no un hijo adolescente</a> a quien maternar. Muchas de mis amigas se separan cuando las hijas cumplen alrededor de 14 a&ntilde;os, y las veo tan liberadas&hellip; Han dicho: &lsquo;Hasta aqu&iacute;&rsquo;, y ya no viven quej&aacute;ndose continuamente. Mi abuela me dec&iacute;a que las mujeres de hoy no aguant&aacute;bamos nada, pero es que, &iquest;por qu&eacute; hay que aguantar? &iquest;Para qu&eacute;?&rdquo;, cuenta Coral Herrera. &ldquo;Es una idea que yo creo que ha calado mucho en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Trabajo porque las mujeres solteras no idealicen a las emparejadas, y no solo con relato, tambi&eacute;n con datos. Tener marido nos quita tiempo libre, por ejemplo: crea unas <a href="https://news.umich.edu/exactly-how-much-housework-does-a-husband-create/?utm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">siete horas extra</a> de trabajo dom&eacute;stico a la semana para las mujeres. Adem&aacute;s, supone para nosotras <a href="https://www3.gobiernodecanarias.org/noticias/una-encuesta-del-ici-concluye-que-la-vida-en-pareja-repercute-negativamente-en-el-autocuidado-de-las-mujeres" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tener menos salud</a>, y para ellos, todo lo contrario. As&iacute; que a las mujeres solteras les digo que no, que no les hace falta nada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para la docente, el hecho de que los contenidos heteropesimistas puedan afianzar la mirada de insatisfacci&oacute;n con la que cada vez m&aacute;s mujeres observan a los hombres no es problem&aacute;tico: es, m&aacute;s bien, una llamada de atenci&oacute;n sobre una preocupaci&oacute;n real. Bacete, sin embargo, lo ve desde otra perspectiva: &ldquo;La cuesti&oacute;n es: &iquest;constatar el resultado fat&iacute;dico del patriarcado o entenderlo para transformarlo? Hay un ingrediente b&aacute;sico que es la fe: creer que se puede. Si no creemos que se puede, y si estos memes refuerzan la idea de que no se puede, de que es un destino, entramos en una narrativa de toxicidad&rdquo;, resume el autor. En sus palabras, re&iacute;rnos de los hombres puede aliviar un rato, pero no transforma las relaciones. &ldquo;Lo que transforma es comprender, exigir, acompa&ntilde;ar cambios y demandar estrategias colectivas&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El algoritmo nos lleva a monopolizar las conversaciones con amigas bajo el mismo tema (...) Invertimos una cantidad de tiempo preciosa en retroalimentar ese bucle de pensamientos que buscan una respuesta a algo que no depende de nosotras</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Laura</span>
                                        <span>—</span> mujer, 36 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Bacete ofrece, de hecho, datos optimistas: incide en c&oacute;mo han cambiado los hombres de unos a&ntilde;os hasta ahora. Cita una <a href="https://www.equimundo.org/es/resources/state-of-the-worlds-fathers-2023" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n global sobre el estado de la paternidad</a>, con datos de 17 pa&iacute;ses. &ldquo;Sal&iacute;a algo maravilloso: por primera vez en la historia conocida, los hombres expresaban mayor deseo de cuidar que las mujeres, con el matiz de que cuidar tambi&eacute;n implicaba cuidarse. Cuando cruz&aacute;bamos variables, ve&iacute;amos que las parejas m&aacute;s equilibradas &mdash;en carga mental, emocional, cuidados&mdash; eran las que practicaban m&aacute;s igualdad. Y los hombres que m&aacute;s cuidaban eran tambi&eacute;n los m&aacute;s satisfechos con su vida y con su sexualidad. Hay mucho que ganar con la igualdad. Hay que empezar a construir una narrativa distinta de la masculinidad, de los hombres y de las mujeres&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Entre las mujeres con las que hablo, sin embargo, se percibe m&aacute;s resignaci&oacute;n que esperanza. S&iacute;, saben que hay hombres feministas de discurso y de acci&oacute;n, pero los consideran casi unicornios. Otros hacen lo que pueden, pero no resulta por ahora suficiente. Tanto es as&iacute; que hay quienes toman un camino diferente: no compartir estos contenidos para no dedicarles ni un minuto de m&aacute;s a quienes no est&aacute;n a la altura.
    </p><p class="article-text">
        Lo cuenta Laura: &ldquo;El problema viene cuando el algoritmo nos lleva a monopolizar las conversaciones con amigas bajo el mismo tema: por qu&eacute; los hombres son as&iacute; y nos tratan de cierta manera. Invertimos una cantidad de tiempo preciosa en retroalimentar ese bucle de pensamientos que buscan una respuesta a algo que no depende de nosotras.<strong> </strong>Creo que es un acto de resistencia cortar ese bucle y cambiarlo por un &lsquo;&iquest;Y si aprovecho mi tiempo libre de hombres en nutrir mis v&iacute;nculos con cuestiones que verdaderamente me alimentan y s&iacute; puedo controlar?&rsquo;. Pasar de enviarnos unas a otras ese contenido que abona nuestra ira femenina (y con raz&oacute;n que la tengamos) a compartir otros que nos abran a placeres o metas donde s&iacute; merece la pena poner la energ&iacute;a&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Sader]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/videos-humor-heteroverguenza-heteropesimismo_1_13075075.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 17 Mar 2026 21:08:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El éxito de los vídeos que hacen humor con la heterovergüenza: ¿resignación, desahogo o problema?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Virales,Igualdad,mujeres,TikTok,Instagram]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El espejismo 'therian': una distracción viral con trasfondo político]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/espejismo-therian-distraccion-viral-trasfondo-politico_1_13013967.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c235f65d-2e96-4a13-8b21-51e5754e6bd7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El espejismo &#039;therian&#039;: una distracción viral con trasfondo político"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La probabilidad de cruzarse con un joven conectado con un animal es mínima, pero lo que es imposible es consumir redes sociales o medios sin encontrarse un debate sobre ellos 
</p><p class="subtitle">“No rechazan la oficina, lo que rechazan es perder el tiempo”: cómo la generación Z está redefiniendo el trabajo</p></div><p class="article-text">
        Ni es la nueva moda entre los j&oacute;venes espa&ntilde;oles, ni es cada vez m&aacute;s com&uacute;n encontrarse a personas a cuatro patas por la calle, ni se trata de &ldquo;un problema generacional&rdquo;, al menos de momento. El fen&oacute;meno viral de los <em>therian</em>, o personas que se identifican espiritualmente con un animal, surgido en los &uacute;ltimos d&iacute;as en redes sociales, su posterior amplificaci&oacute;n medi&aacute;tica, as&iacute; como las quedadas presenciales, podr&iacute;an estudiarse en las facultades de periodismo como ejemplo de espejismo medi&aacute;tico, que oscila entre lo esperp&eacute;ntico y lo peligroso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para quien haya estado desconectado en los &uacute;ltimos d&iacute;as: todo comenz&oacute; con la viralizaci&oacute;n en TikTok de v&iacute;deos de j&oacute;venes que dicen sentir una conexi&oacute;n espiritual con un animal y les gusta jugar o performar para crear contenido, siempre conscientes de su humanidad. Aunque todo es posible y no podemos hablar por cada uno de los casos, los <em>therian</em> no quieren convertirse en el animal con el que se identifican, ni van al veterinario, ni muerden.
    </p><p class="article-text">
        Desconocemos si fueron las interacciones y la movilizaci&oacute;n del odio las que provocaron que estos v&iacute;deos se viralizaran, o si estas llegaron despu&eacute;s de que &lsquo;la magia del algoritmo&rsquo; priorizara este tipo de contenido. Pero en poco tiempo, los <em>therians</em> pasaron de protagonizar la conversaci&oacute;n en redes sociales a copar titulares e incluso tertulias televisivas. Sin datos reales para cuantificar su existencia, pero con multitud de im&aacute;genes generadas con Inteligencia Artificial o incluso utilizando como reales im&aacute;genes <a href="https://www.tiktok.com/@userc71d2oprce/video/7608985883844398358?_r=1&amp;_t=ZN-94APSFHU3Pf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de usuarios disfrazados</a> haciendo humor o burl&aacute;ndose.&nbsp;
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7608985883844398358"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        &ldquo;Desde la sociolog&iacute;a, como ciencia social cr&iacute;tica, resulta necesario negar la existencia del fen&oacute;meno y lanzar la reflexi&oacute;n sobre c&oacute;mo se construyen hitos o problemas sociales ficticios, mientras que hechos sociales reales que afectan a la poblaci&oacute;n quedan invisibilizados&rdquo;, expone Daniel Valdivia, profesor de Sociolog&iacute;a y Ciencias Pol&iacute;ticas en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, que pone como ejemplos &ldquo;los <a href="https://www.eldiario.es/economia/morir-trabajo-2025-accidentes-siglo-pasado-jesus-cayo-12-metros-altura_1_12985312.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">accidentes laborales</a> en lo que va de a&ntilde;o o en la acumulaci&oacute;n de riqueza de los se&ntilde;ores tecnofeudales nunca vista en la historia&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Resulta necesario negar la existencia del fenómeno y lanzar la reflexión sobre cómo se construyen hitos o problemas sociales ficticios, mientras que hechos sociales reales que afectan a la población quedan invisibilizados</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Daniel Valdivia</span>
                                        <span>—</span> Sociología y Ciencias Políticas (UPO) 
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La probabilidad de cruzarse con un <em>therian</em> por la calle es m&iacute;nima, pero lo que es casi imposible estos d&iacute;as es consumir redes sociales o medios de comunicaci&oacute;n y no encontrar a gente hablando del tema. Este alarmismo se ha convertido en el escenario perfecto para que la derecha y la ultraderecha alimenten una crisis moral artificial.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Por el momento lo que se observa con claridad es que se trata, en el mejor de los casos, de una manera de generar clics y, en el peor, de una distracci&oacute;n ante problemas de gravedad y una b&uacute;squeda de da&ntilde;ar a colectivos reales como el de las personas trans&rdquo;, apunta Valdivia.
    </p><p class="article-text">
        Porque s&iacute;, la cuesti&oacute;n de fondo, aunque ning&uacute;n <em>therian</em> lo ha planteado en estos t&eacute;rminos, es que si aceptamos que haya personas que se cambien de sexo, pronto tendremos que enfrentarnos a identidades m&aacute;s extremas, como quienes se sienten lobos. Un discurso que tampoco es nuevo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Comparar a las personas trans y la autodeterminaci&oacute;n de g&eacute;nero con el fen&oacute;meno <em>therian</em> no es un acto inocente ni basado en un desconocimiento genuino. Creo que en la mayor&iacute;a de los casos se est&aacute; utilizando como una estrategia pol&iacute;tica, medi&aacute;tica y social para desacreditar a las personas trans, que siempre molestan mucho a los poderes conservadores, ultras y algunos que se autodefinen de izquierdas&rdquo;, valora <a href="https://andreamezquida.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Andrea Mezquida,</a> psic&oacute;loga especializada en identidades <em>queer</em>. &ldquo;La idea es confundir a la poblaci&oacute;n comparando ambos t&eacute;rminos y desacreditar as&iacute; a las personas trans, borrando de un plumazo todas las d&eacute;cadas de lucha y activismo&rdquo;, analiza.
    </p><p class="article-text">
        Mezquida tambi&eacute;n alerta sobre c&oacute;mo esta distracci&oacute;n beneficia &ldquo;a poderes de extrema derecha&rdquo;: &ldquo;Mientras estemos entretenides hablando de los <em>therians</em>, menos pendientes estaremos de que el problema de la vivienda est&aacute; empeorando o de c&oacute;mo la derecha est&aacute; desmantelando la sanidad p&uacute;blica&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la pr&aacute;ctica, las citas programadas el pasado fin de semana en las principales plazas del pa&iacute;s demostraron que el fen&oacute;meno es viral, pero no social.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Barcelona, a pesar de que unas 3.000 personas se congregaron el pasado s&aacute;bado a las 18.30 horas en el Arc de Triomf, pero quienes llevaban cola o careta lo hac&iacute;an a modo de burla, todos, m&oacute;vil en mano, esperaban ver un espect&aacute;culo inexistente. La jornada termin&oacute; con enfrentamientos, vandalismo y cinco detenidos por da&ntilde;os al mobiliario urbano, evidenciando el entorno hostil y de violencia creado en torno a los <em>therian</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Bilbao, cientos de personas acudieron a la convocatoria el viernes a las 18.30 horas en Abando, a pesar de haber sido anulada por razones de seguridad. All&iacute; dos j&oacute;venes se identificaron como <em>therians </em>ante la prensa<em>, </em>pero no iban caracterizadas, y tuvieron que terminar pidiendo refugio en unos grandes almacenes tras ser perseguidas y acosadas por la muchedumbre en una situaci&oacute;n de desprotecci&oacute;n total.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/2025667221054218546?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Escenas similares se vivieron en M&aacute;laga, donde un solo joven con una m&aacute;scara de caballo se vio rodeado por una multitud antes de huir, en un evento que acab&oacute; con la detenci&oacute;n de otra persona; o en la Puerta del Sol de Madrid, con cientos de personas rodeando a un par de supuestos <em>therians</em>, con aspecto de ser menores de edad para grabarlos con escarnio.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/2025883170797682701?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        En A Coru&ntilde;a, el encuentro concentr&oacute; a unos 300 j&oacute;venes en los Jardines de M&eacute;ndez N&uacute;&ntilde;ez, pero tampoco acudi&oacute; ning&uacute;n <em>therian</em>. Eso s&iacute;, el evento finaliz&oacute; con referencias a la madre de Pedro S&aacute;nchez.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-captioned data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DU_Y1-aDhh1/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/reel/DU_Y1-aDhh1/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a><p style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; line-height:17px; margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/reel/DU_Y1-aDhh1/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de quincemil (@quincemil15000)</a></p></div></blockquote>
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    </figure><p class="article-text">
        Aunque en muchos medios se ha tratado el tema como una novedad, la realidad es que la comunidad <em>therian</em> existe en Internet desde los a&ntilde;os 90. No hay datos oficiales, pero la web <a href="https://www.worldanvil.com/w/WBtV/a/therians#:~:text=Therians%20are%20the%20most%20common,places%20not%20hospitable%20to%20humans." target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Worldanvil</a> para escritores de fantas&iacute;a estima que su poblaci&oacute;n representa alrededor del 0,05% de la poblaci&oacute;n mundial.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El fen&oacute;meno <em>therian</em> est&aacute; siguiendo paso por paso el guion que ya se aplic&oacute; a los <em>furries, </em>una comunidad formada por personas interesadas en el antropomorfismo y que se visten de animales con caracter&iacute;sticas humanas. En Estados Unidos, la derecha ha utilizado durante a&ntilde;os el mito de que los colegios instalan cajas de arena para alumnos que se identifican como gatos, una narrativa que ha sido desmentida repetidamente por verificadores internacionales al no existir evidencia alguna de ello. Este bulo ha llegado al extremo de convertirse en propuesta legislativa con la &lsquo;Ley de Furries&rsquo; en Texas, que busca prohibir el uso de estas cajas en las escuelas, atacando un problema inexistente para alimentar la pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es paradigm&aacute;tico de lo que se nos viene en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os. Publicaciones en redes sociales generadas con inteligencia artificial, globalizaci&oacute;n de los falsos relatos... Hace unos d&iacute;as no ten&iacute;amos ni idea de que era un <em>therian</em> y ahora todo el mundo sabe del tema, debido a la necesidad de estar al d&iacute;a de la &uacute;ltima tendencia aparecida en la red&rdquo;, destaca Valdivia, que opina que es &ldquo;una irresponsabilidad&rdquo; equiparar a este tipo de personas &ldquo;con otras identidades que s&iacute; son reales y con relevancia poblacional importante&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Comparar a las personas trans y la autodeterminación de género con el fenómeno therian no es una acto inocente ni basado en un desconocimiento genuino</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Andrea Mezquida</span>
                                        <span>—</span> psicóloga especializada en identidades queer
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Podemos entender este fen&oacute;meno como una manera de desarrollar el sentimiento de pertenencia a una comunidad&rdquo;, se&ntilde;ala Andrea Mezquida, especialmente entre los m&aacute;s j&oacute;venes o adolescentes que, debido a la situaci&oacute;n pol&iacute;tica y el impacto de las redes, &ldquo;se sienten aislados y perdidos y necesitan una manera de conectar con sus iguales&rdquo;. &ldquo;Pero la autodeterminaci&oacute;n de g&eacute;nero no es comparable, ya que se trata de un movimiento con d&eacute;cadas de historia y de lucha, para conseguir derechos b&aacute;sicos, adem&aacute;s de estar respaldada por organismos internacionales como la OMS y estar relacionada con el acceso a derechos fundamentales para las personas trans como el derecho a la asistencia sanitaria o reconocimiento jur&iacute;dico&rdquo;, zanja Mezquida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/espejismo-therian-distraccion-viral-trasfondo-politico_1_13013967.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Feb 2026 21:45:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El espejismo 'therian': una distracción viral con trasfondo político]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Redes sociales,Tendencias,Virales,Jóvenes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Del centro comercial al VIPS: dime de dónde eres y te diré qué clase de ocio marcó tu juventud]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/centro-comercial-vips-dime-dire-clase-ocio-marco-juventud_1_13060055.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d181d45a-cee5-4ee1-a762-bfa2b4d70836_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Del centro comercial al VIPS: dime de dónde eres y te diré qué clase de ocio marcó tu juventud"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La apropiación de los espacios para el ocio ha sido la forma de vinculación histórica de los jóvenes con sus ciudades o pueblos, algo que ha variado en función del tiempo y la clase social. Ahora Internet es el “centro comercial”, con políticas urbanas cada vez más “adultocéntricas” y excluyentes</p><p class="subtitle">El espejismo 'therian': una distracción viral con trasfondo político</p></div><p class="article-text">
        En la<em> Facendera</em> (Anagrama) del escritor &Oacute;scar Garc&iacute;a-Sierra, los chavales quedan todos los domingos en el parking de la gasolinera del pueblo para ver derrapar coches tuneados, como un Le&oacute;n amarillo con llamas tribales en las puertas, el tubo de escape trucado y un aler&oacute;n rollo WRC. Es un ejercicio de ficci&oacute;n, pero est&aacute; basado en hechos reales porque el ocio de los j&oacute;venes diverge tremendamente de la &eacute;poca y el lugar en el que naces o la clase social a la que perteneces.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La segregaci&oacute;n residencial y escolar tiene su contrapunto en la segregaci&oacute;n l&uacute;dica. Cada sector social tiende a encontrarse en determinados espacios, con la salvedad de que<strong> </strong>el capital econ&oacute;mico y cultural de las familias ofrece a la clase media/alta opciones m&aacute;s diversas, mientras que la clase trabajadora y/o de origen migrante tiene como &uacute;nicas opciones el ocio comercial y el ocio no reglado (l&eacute;ase botellones o la reuni&oacute;n en la calle, objeto de persecuci&oacute;n)&rdquo;, describe Carles Feixa, catedr&aacute;tico de Antropolog&iacute;a Social en la Universitat Pompeu Fabra y coordinador del<a href="https://www.injuve.es/observatorio/demografia-e-informacion-general/informe-juventud-en-espana-2024-y-resumen-ejecutivo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://www.injuve.es/observatorio/demografia-e-informacion-general/informe-juventud-en-espana-2024-y-resumen-ejecutivo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Informe Juventud en Espa&ntilde;a 2024</em></a> de INJUVE.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La desigualdad en el acceso al ocio es una expresi&oacute;n m&aacute;s de la desigualdad estructural. Cuando una familia dispone de recursos econ&oacute;micos y capital cultural, puede ofrecer actividades deportivas, idiomas, m&uacute;sica, viajes o intercambios. Cuando no los tiene, las opciones se reducen dr&aacute;sticamente&rdquo;, apunta Laura Bosch, responsable del &Aacute;rea Intervenci&oacute;n Social de YMCA. Desde la organizaci&oacute;n desarrollan programas de ocio juvenil educativo, fundamentales para la integraci&oacute;n, generando oportunidades donde no las hay.&nbsp;Hay que reconocer &ldquo;el ocio como un derecho, no como un lujo&rdquo;, dice Bosch. 
    </p><p class="article-text">
        Cualquier identidad juvenil se ha forjado las &uacute;ltimas d&eacute;cadas entre descampados, plazas, parques, bancos, portales, cines, m&aacute;quinas recreativas, franquicias o centros comerciales. &ldquo;La apropiaci&oacute;n de los espacios de ocio ha sido hist&oacute;ricamente la forma de vinculaci&oacute;n de los j&oacute;venes con la ciudad, y tambi&eacute;n una estrategia de emancipaci&oacute;n parcial, ya que supone un espacio intermedio entre el familiar y el institucional&rdquo;, apunta Freixa, para qui&eacute;n &ldquo;en la medida en que el periodo juvenil se extiende en el tiempo, dichos espacios dejan de ser algo transitorio y pasan a ser m&aacute;s duraderos y por tanto aumentan su importancia en la construcci&oacute;n de las identidades juveniles&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La apropiación de los espacios de ocio ha sido históricamente la forma de vinculación de los jóvenes con la ciudad, y también una estrategia de emancipación parcial, ya que supone un espacio intermedio entre el familiar y el institucional</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Carles Feixa</span>
                                        <span>—</span> Catedrático de Antropología Social (Universitat Pompeu Fabra)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Algo cambi&oacute; con la llegada de los centros comerciales</h2><p class="article-text">
        En <a href="https://www.youtube.com/watch?v=3YTMdIune-8" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una escena ic&oacute;nica</a> de la pel&iacute;cula <em>Chicas Malas</em> se retrata la entrada de las protagonistas al centro comercial, su espacio por antonomasia<strong>. </strong>El director Kevin Smith tambi&eacute;n insert&oacute; en <em>Mallrats</em> la trama de un grupo de j&oacute;venes con mal de amores perdidos en una<strong> </strong>macrogaler&iacute;a comercial mientras trataban de poner orden en su vida. O, en la m&aacute;s reciente y nost&aacute;lgica serie de Netflix, Stranger Things, el propio centro comercial juega un papel importante en la trama. Para los j&oacute;venes de la Generaci&oacute;n X, que crecieron antes de Internet, y para muchos<em> millennials, </em>el centro comercial fue un lugar donde se hac&iacute;a mucho m&aacute;s que comprar. Para un observador externo, las reuniones de j&oacute;venes en estos lugares pod&iacute;an parecen un 'no hacer nada'. Pero para ellos era una forma de estar juntos forjando la construcci&oacute;n de la identidad grupal con una forma de socializaci&oacute;n espont&aacute;nea.&nbsp;&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Los padres pod&iacute;an dejar durante horas a sus hijos en estos espacios porque all&iacute; se formaba un ecosistema propio, relativamente seguro, aunque supeditado al consumo. &ldquo;Los centros comerciales facilitan un espacio de relaci&oacute;n social, que se vincula con la extensi&oacute;n de la cultura de consumo y con nuevas pr&aacute;cticas recreativas (como los locales de videojuegos o los multicines). La sociabilidad no var&iacute;a, aunque queda subordinada al consumo. Con un matiz importante: el fen&oacute;meno se da solo en las grandes ciudades, donde hay centros comerciales, no se da en las ciudades peque&ntilde;as ni en el mundo rural&rdquo;, asegura Feixa.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Para los jóvenes de la Generación X, que crecieron antes de Internet, y para muchos &#039;millennials&#039;, el centro comercial fue un lugar donde se hacía mucho más que comprar</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En Vigo los j&oacute;venes se reun&iacute;an en el Centro Comercial La El&iacute;ptica, el primero que abri&oacute; en la ciudad. En Coslada (Madrid) el rey de la fiesta era el Centro Comercial La Rambla. En Vallecas (Madrid) se estilaba mucho ir al Eroski a pasar la tarde, como en M&aacute;laga donde &ldquo;el Eroski&rdquo; (el Centro Comercial Larios) era lugar frecuente de quedada. O en el barrio de Hortaleza (Madrid) los j&oacute;venes orbitaban en torno a El Colombia, el centro comercial abierto en 1989, en la calle Bucaramanga. Por supuesto, todo conflu&iacute;a en torno a las salas de recreativos, templos de exuberancia juvenil. Adolescentes, rebosantes de dopamina, met&iacute;an moneda tras moneda en m&aacute;quinas adornadas con personajes de Pac-Man, Mortal Kombat, NBA Jam o Street Fighter. En Villarrobledo (Albacete) los chavales se reun&iacute;an en los Recreativos Aroca, que en realidad se conoc&iacute;an simplemente como &ldquo;los recreativos&rdquo; porque no hab&iacute;a ninguno m&aacute;s en todo el pueblo, o en Palma quedaban en los recreativos de Porto Pi.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En el centro de Madrid, las quedadas confluían en torno a los VIPS, un fenómeno sociológico propio, inaccesible para jóvenes sin dinero</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En el centro de Madrid, las quedadas conflu&iacute;an en torno a los VIPS, un fen&oacute;meno sociol&oacute;gico propio, inaccesible para j&oacute;venes sin dinero (aunque con el paso de los a&ntilde;os la franquicia se extendi&oacute; hacia el extrarradio &lsquo;democratiz&aacute;ndose&rsquo;). La cadena madrile&ntilde;a suministraba tortitas y s&aacute;ndwiches club, pero tambi&eacute;n un despliegue lustroso de libros &mdash;la mayor&iacute;a, de la editorial Taschen&mdash; y revistas a toda una generaci&oacute;n que orbitaba en torno a sucursales como la de Juli&aacute;n Romea, el primer local de Espa&ntilde;a que cerraba en 2025 o el anuncio recientemente del cambio de localizaci&oacute;n del 'VIPS de Lista' causando gran conmoci&oacute;n generacional.&nbsp;
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/2014217041557721312?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><h2 class="article-text">La expulsi&oacute;n actual hacia las periferias</h2><p class="article-text">
        En la d&eacute;cada de los ochenta y de los noventa, el centro comercial era Internet y ahora Internet es el centro comercial. &ldquo;El &aacute;mbito digital para los j&oacute;venes no est&aacute; separado del presencial. Puede ser un refugio para la creciente marginalizaci&oacute;n del ocio nocturno. M&aacute;s que generar desigualdad, lo digital encapsula y polariza a los grupos y dificulta el ocio interclasista&rdquo;, describe Feixa.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Como consecuencia de fenómenos como la gentrificación o la privatización, la desigualdad en el acceso a espacios de socialización juvenil ha aumentado los últimos años</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El problema en cuanto a la socializaci&oacute;n juvenil no es TikTok en s&iacute; mismo: es la falta de espacios f&iacute;sicos donde los adolescentes puedan confluir, desahogarse y aprender las reglas de interacci&oacute;n. En este sentido, apunta Bosch que &ldquo;la creciente privatizaci&oacute;n de espacios ha reducido a&uacute;n m&aacute;s los lugares accesibles y seguros para la juventud. En el caso de nuestro centro de Barcelona, adem&aacute;s, el turismo en el barrio de Gr&agrave;cia impacta en el uso del espacio y el coste de los recursos, entre otras cuestiones&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Por desgracia&rdquo;, concluye Feixa, &ldquo;las pol&iacute;ticas urbanas han tendido a ser adultoc&eacute;ntricas, sin tener en cuenta las necesidades de la juventud&rdquo;, as&iacute; que como consecuencia de fen&oacute;menos como la gentrificaci&oacute;n o la privatizaci&oacute;n, la desigualdad en el acceso a espacios de socializaci&oacute;n juvenil ha aumentado los &uacute;ltimos a&ntilde;os, con el resultado de la<strong> &ldquo;</strong>expulsi&oacute;n de la juventud hacia las periferias urbanas&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía Taboada]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/centro-comercial-vips-dime-dire-clase-ocio-marco-juventud_1_13060055.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Mar 2026 21:16:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Del centro comercial al VIPS: dime de dónde eres y te diré qué clase de ocio marcó tu juventud]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ocio,Jóvenes,Ciudades,Consumo,Internet,Centros comerciales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Clara Nuño, periodista y escritora: “A la gente guapa se la trata mejor, pero es un arma de doble filo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/clara-nuno-periodista-escritora-gente-guapa-trata-mejor-arma-doble-filo_1_13016793.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d4a635a0-d3cc-44b2-8d5c-a30d265d44c6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Clara Nuño, periodista y escritora: “A la gente guapa se la trata mejor, pero es un arma de doble filo”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿A qué niña con vestido no le han dicho que cierre las piernas porque se le ven las bragas? ¿Qué mujer no se ha sentido insegura por su físico? 'Las niñas guapas no pagan dinero' (Aguilar) es una novela sobre la presión estética que acompaña a las mujeres</p><p class="subtitle">Esclavas de la belleza: pínchate los labios, María, pínchate</p></div><p class="article-text">
        Si una lectora de unos treinta o cuarenta y pocos a&ntilde;os se entrega al libro <em>Las ni&ntilde;as bonitas no pagan dinero</em> de la periodista y escritora Clara Nu&ntilde;o sin informaci&oacute;n adyacente, podr&iacute;a pensar que se trata de un ensayo. De uno que describe quiz&aacute; no todas, pero s&iacute; muchas de las situaciones a las que se han tenido que enfrentar cantidad de mujeres desde su infancia hasta su edad actual. Y los lectores varones tampoco se librar&iacute;an del espejo, aunque no sean los protagonistas. Sin embargo, es una novela y acaba de llegar a las librer&iacute;as de la mano de la editorial Aguilar.
    </p><p class="article-text">
        Pese a que se expone en la cubierta posterior del volumen, casi como una presentaci&oacute;n &ndash;&ldquo;Este libro es una gran farsa. Salvo cuando no lo es&rdquo;&ndash;, la autora ha plasmado tantas escenas o posibles conversaciones que pudieron ser reales que no parece que haya mentira sino recuerdo. &iquest;A qu&eacute; ni&ntilde;a con vestido no le han dicho que cierre las piernas porque se le ven las bragas? &iquest;Qu&eacute; adolescente no se ha preocupado por la rapidez o lentitud de su desarrollo corporal? &iquest;Qu&eacute; mujer no se ha sentido insegura por su f&iacute;sico? &iquest;A cu&aacute;ntos hombres han rechazado pese a ser el &lsquo;novio perfecto&rsquo;? &iquest;Y qui&eacute;n no pierde horas y horas haciendo <em>scroll</em> en su m&oacute;vil?
    </p><p class="article-text">
        Todo eso est&aacute; en la obra de Clara Nu&ntilde;o, cuya intenci&oacute;n principal era plasmar en ella las presiones sobre el f&iacute;sico que reciben las mujeres desde la ni&ntilde;ez a trav&eacute;s de la trayectoria hasta que cumple 33 a&ntilde;os. &ldquo;Es ficci&oacute;n y las ficciones son mentiras. Est&aacute;n sacadas de tu imaginaci&oacute;n o de c&oacute;mo t&uacute; manipulas la vida, el mundo&rdquo;, comenta a elDiario.es. Pero matiza que hay elementos reales, como cosas que les sucedieron a sus amigas o que ha escuchado a lo largo del tiempo: &ldquo;Hay muchas veces que oigo por la calle o estoy escuchando a alguien contar una historia y pienso que eso es narrativa, es literatura&rdquo;. Confiesa que tiene la aplicaci&oacute;n de notas de su m&oacute;vil llena de frases, comentarios o an&eacute;cdotas que le han contado otras personas: &ldquo;Lo t&iacute;pico, una quedada en un bar y alguien dice algo que le pas&oacute; a su t&iacute;a en los 80&rdquo;. Eso quiz&aacute; llegue a ser un relato de Nu&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Pero ese origen real solo es el escenario y el pie de una trama que despu&eacute;s desfila por los caminos que la escritora escoge: &ldquo;Por un lado est&aacute;s contando algo que ocurri&oacute;, pero por otro te est&aacute;s inventando algo a ra&iacute;z de un apunte que te han dado&rdquo;. De hecho, el germen de este trabajo fue un art&iacute;culo period&iacute;stico (es decir, hechos reales y contrastados) que se public&oacute; en este mismo medio titulado <a href="https://www.eldiario.es/era/esclavas-de-la-belleza_1_11547830.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Esclavas de la belleza: p&iacute;nchate los labios, Mar&iacute;a, p&iacute;nchate</em></a><em>.</em> &ldquo;En principio iba a ser un reportaje normal sobre c&oacute;mo se est&aacute; democratizando la cirug&iacute;a est&eacute;tica en mujeres menores de 30 a&ntilde;os&rdquo;, explica, &ldquo;antes lo ve&iacute;as en las famosas o en cierto tipo de &eacute;lites y ahora es algo que ha llegado a la gente de a pie, porque sigue siendo caro pero est&aacute; m&aacute;s cerca del p&uacute;blico&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero aquel trabajo al uso, deriv&oacute; en un ejercicio de periodismo &lsquo;gonzo&rsquo; y acudi&oacute; en persona a una cl&iacute;nica est&eacute;tica sin desvelar su profesi&oacute;n para ver qu&eacute; tratamientos le recomendaban a una mujer de 27 a&ntilde;os como ella. Finalmente, el art&iacute;culo mezcl&oacute; ambos formatos y funcion&oacute; muy bien, as&iacute; que apareci&oacute; la editorial Aguilar con una propuesta para escribir un libro sobre esta tem&aacute;tica: el resultado est&aacute; ahora en las librer&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        En la novela este tema aparece aunque de forma residual, porque la parte de la infancia, adolescencia y primera juventud tienen m&aacute;s peso y se desarrolla entre finales de los a&ntilde;os 90 y primera d&eacute;cada de los 2000. Pero si la narradora hubiese sido adolescente a d&iacute;a de hoy, habr&iacute;a sido una tem&aacute;tica inevitable que quiz&aacute; se hubiese sumado a <a href="https://www.eldiario.es/era/eterno-retorno-culto-delgadez-extrema_129_10572891.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la de la delgadez a toda costa</a>, porque los focos de presi&oacute;n sobre la normatividad del cuerpo no se alternan, se acumulan. Durante una escena, ense&ntilde;a a sus amigas a vomitar en una especie de taller de inicio a la bulimia, sin ser consciente de ello. Hoy, posiblemente despu&eacute;s de haber vaciado sus entra&ntilde;as, habr&iacute;an seguido con la rutina de <a href="https://www.eldiario.es/nidos/adolescentes-once-anos-skin-care-peluqueria-frustracion_1_12716882.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>skincare.</em></a>&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Antes veías la cirugía estética en las famosas o en cierto tipo de élites, y ahora es algo que ha llegado a la gente de a pie, sigue siendo caro pero está más cerca del público</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Esto es una generalizaci&oacute;n, pero se venden un mont&oacute;n de cosas que no te hacen falta a <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/obsesionadas-skin-care-12-anos-he-visto-ninas-compraban-productos-retinol_1_10613208.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cr&iacute;as de 12 o 13 a&ntilde;os</a>&rdquo;, sostiene Nu&ntilde;o y afirma que cualquier dermat&oacute;logo te recomienda tener la piel hidratada y utilizar protecci&oacute;n solar y punto. &ldquo;Yo creo que las chicas que tienen ahora 15 o 16 a&ntilde;os, por el momento concreto en el que estamos viviendo, lo tienen m&aacute;s dif&iacute;cil que las de aquella generaci&oacute;n&rdquo;, apunta.
    </p><h2 class="article-text">El lujo de la belleza natural</h2><p class="article-text">
        Hay un detalle muy importante en el relato y es que la protagonista es guapa y lo sabe. Su madre siempre ha sido bella y se ha esforzado para que la edad no &lsquo;estropee&rsquo; su aspecto, consciente del poder que tiene la imagen de una persona en la sociedad. Aunque su descendiente no lo es desde el principio, cuando llega a la pubertad y se desarrolla, se convierte en su viva imagen. Y se somete a los rituales que le transmite sin maldad, como si fuesen una receta de cocina, que van desde pasar un poquito de hambre a la tortura de la depilaci&oacute;n con cera o m&aacute;quina depiladora, nunca con cuchilla.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nu&ntilde;o dice en el libro que para sobrevivir matamos a la madre y casi nunca al padre: &ldquo;Al final, las mujeres tienen esa carga impuesta socialmente de ser las encargadas del criado, de la manutenci&oacute;n, de moldear a los hijos y a las hijas sobre c&oacute;mo deben ser. Entonces recaen sobre ella las violencias y los amores&rdquo;. Aunque la autora se&ntilde;ala que ahora hay muchos m&aacute;s hombres implicados en la crianza, es &ldquo;algo sist&eacute;mico y a ellas se las culpabiliza m&aacute;s de las cosas. Puede que ellos no les digan nada a las hijas porque, en primer lugar, ya saben que va a haber alguien que lo va a hacer, entonces no tienen que ejercer esa presi&oacute;n&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, su progenitora ha crecido con la ense&ntilde;anza generalizada de que &ldquo;es la mujer la que se expone, la que se muestra, la que es el pavo real ante el mundo&rdquo; y se lo transmite a ella. Ambas han tenido la &ldquo;ventaja evolutiva de la belleza&rdquo;, un aspecto que quiso explorar porque &ldquo;<a href="https://www.eldiario.es/era/belleza-face-card-problema-ultimo-cumplido-viral_1_12845549.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">A la gente guapa se la trata mejor</a>, se le hace m&aacute;s caso, es posible que lleguen a mejores puestos de trabajo&rdquo;, manifiesta pero tambi&eacute;n se&ntilde;ala que: &ldquo;Es un arma de doble filo&rdquo;.<strong> </strong>Pone como ejemplo de ese peligro casos de abusos a j&oacute;venes que quieren ser modelos y encontrar su sitio en la industria de la moda, o a los hombres que exhiben a sus parejas femeninas bellas como trofeos. Con su personalidad, la narradora es el ejemplo perfecto de esa vulnerabilidad: &ldquo;Yo quer&iacute;a jugar con una persona que es perfectamente consciente de d&oacute;nde est&aacute;, del poder que tiene, pero sigue cayendo en todas las violencias que est&aacute;n preparadas para todas las mujeres&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A día de hoy, socialmente la pareja también es un complemento, entre muchas otras cosas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Le ocurre con sus parejas masculinas, a las que no siempre escoge por lo bien que la tratan porque sus criterios de selecci&oacute;n no se mueven en esos par&aacute;metros. Le gusta gustar y que quien la acompa&ntilde;e en su cotidianidad entre dentro de su canon de belleza. Eso hace que, a veces, haga da&ntilde;o y que otras muchas, se lo hagan a ella. &ldquo;A d&iacute;a de hoy, socialmente la pareja tambi&eacute;n es un complemento, entre muchas otras cosas&rdquo;, manifiesta Nu&ntilde;o, &ldquo;entonces ella va buscando un chico guapo, que le quede bien. &iquest;Qu&eacute; pasa? Que te puede quedar bien est&eacute;ticamente, pero luego puede ser pues no tan bonito como parece&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Al tratarse de una trama que se desarrolla entre la ni&ntilde;ez y la primera juventud, la amistad tiene un gran peso en ella. Sobre todo esa que, en algunas ocasiones se parece casi a una relaci&oacute;n de pareja por el nivel de intensidad en los sentimientos que se profieren. La protagonista tiene amigas que desaparecen de forma natural con el paso de los a&ntilde;os por los caminos que toman las vidas y otras con las que rompe de manera m&aacute;s abrupta y dolorosa. &ldquo;La amistad es amor y yo creo que muchas personas hemos sufrido m&aacute;s <a href="https://www.eldiario.es/era/duelo-ruptura-amistad_1_10651861.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">p&eacute;rdidas de grandes amistades</a> que de amores&rdquo;, declara Nu&ntilde;o.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La narraci&oacute;n llega hasta los 33 a&ntilde;os de la protagonista, una cifra que no es aleatoria. La novela ten&iacute;a que estar centrada en personas que hubiesen nacido a finales de los 90, adultos j&oacute;venes hoy. Hasta el final, la escritora no sab&iacute;a con qu&eacute; edad quer&iacute;a despedirse de ella pero finalmente pens&oacute;: &ldquo;Qu&eacute; mejor edad que la de Jesucristo&rdquo;, comenta, entre risas. La situaci&oacute;n en la que la deja no es la ideal, pero el final es abierto: &ldquo;Mi idea es que quede a gusto del consumidor. Si la quieres maltratar, puedes. Si le quieres dar una salvaci&oacute;n, tambi&eacute;n. Yo creo que juego ah&iacute; con que ella siempre tiene una v&iacute;a de escape, algo a lo que agarrarse&rdquo;, concluye. Y cada cual escoge si la toma o no. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/clara-nuno-periodista-escritora-gente-guapa-trata-mejor-arma-doble-filo_1_13016793.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Feb 2026 21:20:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Clara Nuño, periodista y escritora: “A la gente guapa se la trata mejor, pero es un arma de doble filo”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Belleza,Cosmética,Estética]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La vida con un matrimonio abierto, según Molly Roden: "Tengo tres novios y un marido y soy muy feliz, pero ha sido duro"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/vida-matrimonio-abierto-molly-roden-tres-novios-marido-feliz-sido-duro_1_12858514.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fb140cfa-1f38-45bc-9f60-517beae31c4d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La vida con un matrimonio abierto, según Molly Roden: &quot;Tengo tres novios y un marido y soy muy feliz, pero ha sido duro&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entre el amor, la maternidad y la libertad, Molly Roden Winter narra en '¡Más! Memorias de un matrimonio abierto' (Gatopardo, 2025) su experiencia y el viaje hacia su verdadera identidad</p><p class="subtitle">¿Cuándo podemos hablar de ‘adicción’ al amor?
</p></div><p class="article-text">
        La euforia al conocer una nueva pareja (y la decepci&oacute;n al conocerla <em>de verdad)</em>; los problemas para manejar los celos; la alegr&iacute;a de profundizar en el amor de formas inesperadas; la b&uacute;squeda de marcos te&oacute;ricos que den respuesta a su nuevo estatus como mujer casada en un matrimonio abierto&hellip; Y, por supuesto, las dificultades que entra&ntilde;a conjugar todo lo anterior con la crianza de dos ni&ntilde;os peque&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De todo ello habla el primer libro de Molly Roden Winter, que atrapa desde la primera p&aacute;gina. Unas memorias extremadamente francas que nos invitan a explorar los altos y los bajos por los que pasa desde que decide, junto con su pareja, abrir su relaci&oacute;n sentimental.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tras haber entrado desde su lanzamiento el a&ntilde;o pasado en la prestigiosa lista The New York Times Best Sellers azuzando en Estados Unidos la conversaci&oacute;n en torno al poliamor y su conjugaci&oacute;n con la maternidad, <em>&iexcl;M&aacute;s! Memorias de un matrimonio abierto</em> (Gatopardo, 2025) se edita ahora en Espa&ntilde;a. Hablamos con su autora.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Lo primero que llama la atenci&oacute;n de su libro es la honestidad con la que est&aacute; escrito. Y no es una novela, sino unas memorias. &iquest;C&oacute;mo se prepar&oacute; para tal nivel de exposici&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Bueno, en parte tuve que escribirlo como si nadie fuera a leerlo jam&aacute;s. Y la verdad es que no sab&iacute;a si alguien lo leer&iacute;a. Mi primer borrador era muy diferente y fue rechazado por muchas agencias y editoriales. Me di cuenta de que hab&iacute;a estado evitando ciertos temas, as&iacute; que volv&iacute; y empec&eacute; de nuevo unas cuatro veces, y la forma en que finalmente lo escrib&iacute; fue en presente en lugar de en pasado. Eso hizo que todo resultara m&aacute;s inmediato, y daba mucho miedo estar escribi&eacute;ndolo&hellip; A veces, mientras lo le&iacute;a, ten&iacute;a que tumbarme y llorar, porque recordaba cosas dolorosas, y tambi&eacute;n vergonzosas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay una cita genial &mdash;no recuerdo de qui&eacute;n&mdash; que dice que en la ficci&oacute;n la pregunta es '&iquest;Qu&eacute; pas&oacute;?', y en las memorias la pregunta es: '&iexcl;&iquest;Qu&eacute; demonios pas&oacute;?!'. Al escribirlas, empiezas a conectar los puntos de tu propia vida y piensas: &ldquo;C&oacute;mo pens&eacute; que aquello estaba bien&rdquo; o, simplemente, &ldquo;&iquest;C&oacute;mo lo pude hacer?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Escribir en presente me ayud&oacute; a meterme en la mentalidad de aquel momento, cuando ten&iacute;a 35 a&ntilde;os o as&iacute;. La historia cubre diez a&ntilde;os, de 2008 a 2018, y yo me puse a escribir a partir de 2020. As&iacute; que estaba mirando atr&aacute;s, viendo otra versi&oacute;n de m&iacute;, como explic&aacute;ndome a m&iacute; misma lo que hab&iacute;a pasado, sin pensar en la audiencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tras un ejercicio de honestidad tal, &iquest;c&oacute;mo ha sido la respuesta de los lectores?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        La manera en que la gente responde al libro es muy bonita, as&iacute; que siento que cuando eres muy honesta, la historia se vuelve m&aacute;s universal. Aunque alguien no haya tenido un matrimonio abierto o no tenga hijos o no haya hecho las cosas que yo hice, la emoci&oacute;n se siente cercana. Creo que todo el mundo ha sentido verg&uuml;enza en su vida. Todo el mundo ha sentido deseo. Todo el mundo se ha sentido estancado o perdido. As&iacute; que espero que mi historia permita a la gente sentir esas cosas sin tener que vivirlas.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Aunque alguien no haya tenido un matrimonio abierto o no tenga hijos o no haya hecho las cosas que yo hice, la emoción se siente cercana</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A veces digo que tengo un matrimonio abierto para que el resto no tenga que tenerlo <em>[risas]</em>. No quiero convencer a nadie, sino ser honesta sobre c&oacute;mo es. Aunque tambi&eacute;n hay mucha alegr&iacute;a en ello. Escribo tambi&eacute;n para quienes s&iacute; quieren vivir algo as&iacute;: quiero que vean que es posible.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ahora que sabe que la lee mucha gente, si tuviera que enfrentarse a un segundo libro, &iquest;cree que podr&iacute;a escribir con la misma honestidad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que s&iacute;. Siento que ya no tengo miedo. Creo que vivir en un matrimonio abierto es algo valiente: abrir tu coraz&oacute;n y permitir que tu pareja abra el suyo requiere coraje. Y luego compartirlo con todo el mundo, y hablar de ello en p&uacute;blico&hellip; Ahora todos los miembros de mi familia, incluso mis primos lejanos, lo saben. Adem&aacute;s, mis hijos ya son adultos, as&iacute; que no me preocupa el impacto que pueda tener sobre ellos. Todo el mundo conoce esta parte de mi historia, as&iacute; que ya no me siento asustada.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El libro, de hecho, empieza con la llamada de uno de sus hijos, que pregunta: &ldquo;&iquest;Est&aacute;is pap&aacute; y t&uacute; en un matrimonio abierto?&rdquo;. Para la protagonista es un momento aterrador, pero hablando con usted veo que es algo que ya tienen completamente normalizado. &iquest;C&oacute;mo ha evolucionado todo desde aquella llamada?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El hijo al que llamo Daniel en el libro, que no es su nombre real, ahora tiene 23 a&ntilde;os, y lo ha le&iacute;do. Mi hijo menor no lo ha hecho. En el libro escribo algo como: &ldquo;Ay, qu&eacute; alivio, parece que Daniel lo lleva bien&rdquo;, pero m&aacute;s tarde me dijo que, en realidad, fue dif&iacute;cil. Aunque siempre es dif&iacute;cil ser adolescente, y a veces los padres pueden pasar por cosas que son complicadas. Y creo que esto tambi&eacute;n lo fue.
    </p><p class="article-text">
        Pero siento que no habr&iacute;a sido bueno para mis hijos que yo siguiera en ese lugar tan constre&ntilde;ido [la pareja mon&oacute;gama], donde no era feliz. Algunas personas sienten que cuando eres madre <a href="https://www.eldiario.es/nidos/perder-identidad-personal-convertirte-madre-acabe-pensando_1_12823220.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nunca puedes ser una persona completa</a>, que est&aacute;s constantemente pensando: &ldquo;Ay, &iquest;qu&eacute; opinar&aacute;n mis hijos de esto o de aquello?&rdquo;. Y no. Su&eacute;ltalo. Es mejor vivir plenamente, siempre. De hecho, mi hijo mayor, por ejemplo, pas&oacute; por una ruptura muy dura este verano, y me llamaba para que lo acompa&ntilde;ara y lo aconsejase. S&eacute; que valora mi perspectiva sobre ser fiel a uno mismo y sobre las relaciones. Al final, creo que todo esto ha sido muy bueno para mis hijos y para mi relaci&oacute;n con ellos.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En el libro soy muy honesta sobre las veces en que la relación fue difícil, o las veces en las que quise cerrar el matrimonio</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Mi hijo menor no estaba encantado con que escribiera un libro sobre esto, pero bueno: es lo que estoy llamada a hacer. Se est&aacute; adaptando. No podemos proteger a nuestros hijos de la vida, pero a la vez siempre he sido muy, muy cari&ntilde;osa con ellos. Si mi hijo peque&ntilde;o se siente inc&oacute;modo, no tiene por qu&eacute; leer el libro. No voy a hablar de ciertas cosas con &eacute;l. Nunca ha conocido a ninguna de mis parejas, pero mi hijo mayor s&iacute; ha conocido a mi pareja de los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os, porque quer&iacute;a invitarla a una fiesta de cumplea&ntilde;os y &eacute;l iba a estar all&iacute;. El peque&ntilde;o no estaba, as&iacute; que habl&eacute; con mi hijo mayor y le dije: &ldquo;&iquest;C&oacute;mo te sentir&iacute;as si lo invito?&rdquo;. Y &eacute;l dijo: &ldquo;Genial, ning&uacute;n problema&rdquo;. Y lo conoci&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La vida de su marido tambi&eacute;n se expone con detalle en el libro. &iquest;C&oacute;mo ha sido eso para &eacute;l?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No ha tenido ning&uacute;n problema con ello. Creo que lo m&aacute;s dif&iacute;cil para &eacute;l es cuando la gente dice cosas en los comentarios [de redes sociales], como &ldquo;Stewart manipulaba a Molly&rdquo;, o &ldquo;Stewart la presionaba&rdquo;. Y en el libro soy muy honesta sobre las veces en que la relaci&oacute;n fue dif&iacute;cil, o las veces en las que quise cerrar el matrimonio. Pero nunca sent&iacute; que &eacute;l fuera a dejarme si cerr&aacute;bamos el matrimonio. Siempre sent&iacute; que su amor por m&iacute; era s&oacute;lido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y ahora estamos muy bien. Somos muy felices. Llevamos casados 26 a&ntilde;os ya. Hemos sido abiertos durante 17. Es absurdo que la gente piense que estoy como encadenada a un armario&hellip; Es como&hellip; tengo tres novios y un marido y soy muy feliz. Pero ha sido duro. Ha sido un camino dif&iacute;cil, y soy honesta sobre eso, pero algunas personas solo quieren hacerlo quedar mal y convertirlo en el villano, y eso a veces es dif&iacute;cil para &eacute;l.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Yo ya no leo los comentarios, lo dejo pasar. Pero en general, mi marido es muy comprensivo y nunca me ha dicho que no diga algo; de hecho, al contrario. Ley&oacute; mi primer borrador, en el que yo estaba como escondiendo la verdad, y me anim&oacute; a cambiarlo. Ha sido la persona que m&aacute;s me ha apoyado con todo esto.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">He aprendido sobre mí misma a través del sexo. Y sí, hay otras maneras, pero el sexo, para mí, es una buena</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>La primera vez que queda con un hombre en el libro, cuenta que se siente libre. Que, por un rato, no es ni esposa ni madre: que es de nuevo usted. Para la protagonista, es un sentimiento nuevo y muy intenso. &iquest;Cree que es posible alcanzar esa sensaci&oacute;n de otra manera, m&aacute;s all&aacute; de teniendo relaciones fuera del matrimonio?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es una muy buena pregunta. Y creo que s&iacute;. Pienso en una amiga que se cas&oacute; tarde y tuvo a sus hijos cuando ten&iacute;a como 40 a&ntilde;os, que siempre me dice: &ldquo;Molly, no quiero volver a tener una cita en mi vida&rdquo;. Ya las tuvo todas en sus 30. Yo no las tuve, as&iacute; que para ella, ahora que tiene hijos, la libertad se ve de una forma muy distinta; no es el mismo tipo de libertad que yo estaba deseando. Creo que yo ten&iacute;a cosas que aprender sobre mi propia sexualidad que eran muy profundas.
    </p><p class="article-text">
        He aprendido sobre m&iacute; misma en un retiro, he aprendido sobre m&iacute; misma en la pista de baile con mis amigas y haciendo otras cosas que me hacen sentir libre. Pero, definitivamente, he aprendido sobre m&iacute; misma a trav&eacute;s del sexo. Y s&iacute;, hay otras maneras, pero el sexo, para m&iacute;, es una buena. Cada vez que una relaci&oacute;n terminaba, sobre todo, era como si me lanzaran de vuelta a m&iacute; misma. Y los momentos m&aacute;s duros eran cuando Stewart segu&iacute;a saliendo con alguien y yo no, porque me sent&iacute;a muy sola.
    </p><p class="article-text">
        Habr&aacute; quien lea el libro y diga: &ldquo;Est&aacute; llorando todo el tiempo, parece miserable, &iquest;por qu&eacute; sigui&oacute; haci&eacute;ndolo?&rdquo;. Pero yo sab&iacute;a que hab&iacute;a algo que estaba aprendiendo, que ah&iacute; hab&iacute;a algo. Y estoy muy agradecida a mi terapeuta, que segu&iacute;a pregunt&aacute;ndome: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; significa esto para ti?&rdquo;. Siento que aprend&iacute; much&iacute;simo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ha mencionado que, a diferencia de su amiga, usted no tuvo muchas relaciones antes de casarse. &iquest;Cree que esas relaciones son experiencias que necesitamos para construirnos a nosotras mismas, para vivir la vida que se supone que tenemos que vivir en el siglo XXI? &iquest;Que si no las experimentamos antes, sentimos que nos falta algo y salimos a experimentarlas despu&eacute;s?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que esa es una muy buena teor&iacute;a. Me parece que es muy valioso tener esas experiencias, ya sea salir con muchas personas, viajar o simplemente tener libertad e independencia como mujer adulta, en lugar de adscribirse a la manera en que se han organizado hist&oacute;ricamente las cosas para las mujeres. Yo conoc&iacute; a Stewart cuando ten&iacute;a 23 a&ntilde;os y acababa de terminar una relaci&oacute;n de cuatro a&ntilde;os. O sea, no ten&iacute;a ninguna experiencia real de estar sola. Y habr&aacute; quien diga: &ldquo;Oh, era muy joven para casarse&rdquo;, pero no eres demasiado joven si encuentras a una pareja que es capaz de apoyar tu libertad y decirte: &ldquo;Quiero que tengas las experiencias que necesites para crecer&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute; es conmigo y con Stewart: ambos queremos que el otro siga creciendo y cambiando, y que vaya donde la vida le lleve. Pero tambi&eacute;n seguimos eligi&eacute;ndonos el uno al otro. Seguimos queriendo tener una relaci&oacute;n con una base s&oacute;lida, y a nuestros hijos, y nuestro hogar, y nuestras familias. Pero ya no veo las otras relaciones como una amenaza para eso, y &eacute;l tampoco ve mis relaciones como una amenaza. Es simplemente una manera de seguir explorando.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Estar casado con una persona y amar a muchas otras es una gran opción. No tenemos por qué limitar el amor</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        No existe una &uacute;nica forma de hacerlo, pero me gustar&iacute;a animar a la gente a no asumir que la monogamia es el ajuste predeterminado. Para m&iacute;, el matrimonio es un lazo para conectar con otra persona para siempre. Creo que estar casado con una persona y amar a muchas otras es una gran opci&oacute;n. No tenemos por qu&eacute; limitar el amor.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es dif&iacute;cil, tal y como se aprecia en su libro, llegar a ese nivel de generosidad en la pareja. Y no solo en t&eacute;rminos individuales: hace falta romper todo lo que nos han ense&ntilde;ado sobre el amor, las relaciones, la familia&hellip;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que ese constructo tiene que ser cuestionado. Perjudica a las mujeres, pero creo que el romperlo tiene tambi&eacute;n un beneficio real para los hombres. Veo c&oacute;mo Stewart ha crecido al tener otras mujeres en su vida. Siento que me entiende mejor gracias a tener intimidad con otras mujeres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pongo la menopausia como ejemplo: todas las mujeres con las que sale est&aacute;n pasando por la menopausia, as&iacute; que eso lo hace m&aacute;s sensible al tema en muchos sentidos; lo ha suavizado. Tiene a otras personas con quienes mostrarse vulnerable emocionalmente. Creo que el hecho de que un hombre solo tenga amigos del sexo masculino, dada la forma en que se les ense&ntilde;a a comportarse, es muy limitante.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ha mencionado que tiene tres compa&ntilde;eros, adem&aacute;s de su marido. Sin embargo, debido a lo que se ha dado en llamar </strong><em><strong>mating gap,</strong></em><strong> para las mujeres heterosexuales resulta cada vez m&aacute;s dif&iacute;cil encontrar pareja. &iquest;C&oacute;mo de f&aacute;cil ha sido dar con nada menos que cuatro hombres con los que tener una relaci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los hombres poliamorosos quiz&aacute; est&eacute;n un poco m&aacute;s evolucionados, pero lo digo con cautela, porque te encuentras de todo. No obstante, me parece que los hombres que son capaces de mantener una relaci&oacute;n mientras sostienen otras varias a la vez, es casi como si tuvieran una carta de recomendaci&oacute;n de otra mujer. Es como: &ldquo;Ah, genial, a tu esposa todav&iacute;a le gustas, o a tu novia todav&iacute;a le gustas&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Quiero que mis parejas tengan otras parejas porque as&iacute; tambi&eacute;n se alivia un poco la presi&oacute;n. Siento que, como solo salgo con hombres poliamorosos, puedo tener una vida libre y plena: ninguno de esos hombres tiene que serlo todo para m&iacute;, ni siquiera mi marido. El otro d&iacute;a, por ejemplo, hice un ritual durante la superluna con una de mis parejas, y Stewart dio gracias porque yo tuviera esa relaci&oacute;n, porque no tiene ning&uacute;n inter&eacute;s en hacer una ceremonia de la superluna conmigo. Estaba aliviado. Tampoco le gusta bailar, y tengo otro compa&ntilde;ero al que le encanta. Cada una de mis parejas alimenta una parte de m&iacute;, no necesito cargar todo en una sola.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los hombres poliamorosos quizá estén un poco más evolucionados, pero lo digo con cautela, porque te encuentras de todo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>La entiendo, pero, en la mayor&iacute;a de las relaciones de pareja, esa funci&oacute;n la cumplen los amigos. &iquest;Por qu&eacute; en su caso siente que una amistad no es suficiente para ello?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que hay un nivel de intimidad que solo se desarrolla a trav&eacute;s de una relaci&oacute;n f&iacute;sica. Ocurre algo m&aacute;s profundo y m&aacute;s &iacute;ntimo. Y yo disfruto mucho de eso. Hay gente que dice que la energ&iacute;a emocional de una sola pareja es suficiente, pero yo no me imagino que la energ&iacute;a emocional de una sola pareja me bastara. Creo que tengo mucha energ&iacute;a emocional, y las relaciones son mi cosa favorita. Me encantan. Me encanta meterme de verdad en alguien y explorar sus profundidades, llegar a un gran nivel de intimidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>M&aacute;s all&aacute; de la energ&iacute;a emocional de la que habla, debes invertir tambi&eacute;n un mont&oacute;n de, simplemente, energ&iacute;a. Adem&aacute;s del trabajo, la familia y la vida, &iquest;c&oacute;mo encuentra tiempo para mantener cuatro relaciones?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es verdad que requiere mucho tiempo. Cuando conoc&iacute; a mi pareja m&aacute;s reciente, hace cuatro meses, no estaba realmente buscando a nadie m&aacute;s, y pens&eacute;: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; estoy haciendo? &iquest;Es demasiado?&rdquo;. Pero est&aacute; funcionando.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No veo a cada uno de ellos cada semana. De hecho, mi pareja de cinco a&ntilde;os acaba de mudarse de vuelta a Australia. Va a estar viniendo cada par de meses. Pero sigo queri&eacute;ndole, y no hay ninguna raz&oacute;n para terminar la relaci&oacute;n. Lo ver&eacute; cuando pueda y puedo seguir queri&eacute;ndolo desde la distancia. No pasa nada. Pero s&iacute;, el tiempo es un factor.
    </p><p class="article-text">
        Ayuda que mis hijos ya son adultos y no viven en casa. Y que mi trabajo es b&aacute;sicamente escribir sobre el matrimonio abierto, as&iacute; que mientras est&eacute; viviendo mi vida y prestando atenci&oacute;n, est&aacute; todo bien [risas].
    </p><p class="article-text">
        <strong>El libro, sin embargo, comienza cuando sus hijos tienen tres y seis a&ntilde;os.</strong> <strong>&iquest;C&oacute;mo se las apa&ntilde;abas entonces? Porque la maternidad es agotadora y usted era la principal cuidadora de los ni&ntilde;os, as&iacute; que para poder quedar con otras personas necesitaba contratar una ni&ntilde;era o ponerse de acuerdo con su marido. Es decir: ten&iacute;a que gestionar muchas cosas solo para salir de casa. &iquest;C&oacute;mo encontraba la energ&iacute;a y el tiempo para hacerlo?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        No durmiendo casi nada [risas]. Pero tambi&eacute;n sent&iacute;a que, de alg&uacute;n modo, esas salidas me daban energ&iacute;a; era dif&iacute;cil, pero sent&iacute;a como si estuviera despertando en ciertos aspectos.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es importante que una madre se dé cuenta de algo que me parece fundamental: tus hijos se irán, así que es vital mantener nuestra propia vida y nuestra propia identidad</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Y hay otra cosa: no fue hasta que ambos ni&ntilde;os ten&iacute;an unos doce y nueve a&ntilde;os que empec&eacute; a salir m&aacute;s. Los recog&iacute;a del colegio, hac&iacute;a los deberes con ellos y pas&aacute;bamos tiempo juntos. Y luego me dec&iacute;a: &ldquo;Vale, les preparo la cena y salgo un rato&rdquo;. Entonces, el mayor ten&iacute;a que acostar al peque&ntilde;o, y ellos tan contentos, les encantaba. Como yo quer&iacute;a independencia, se la daba, asegur&aacute;ndome siempre de que estuvieran bien, de que pudieran contactarme y todo eso. Pero nunca llev&eacute; un control obsesivo sobre ellos. Los dejaba ser.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y creo que es importante que una madre se d&eacute; cuenta de algo que me parece fundamental: tus hijos se ir&aacute;n, as&iacute; que es vital mantener nuestra propia vida y <a href="https://www.eldiario.es/nidos/perder-identidad-personal-convertirte-madre-acabe-pensando_1_12823220.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nuestra propia identidad</a>. Si lo sacrificas todo durante esos a&ntilde;os, para cuando cumplen 13 o 14 ya est&aacute;n fuera, viviendo en su mundo la mayor parte del tiempo. A veces damos demasiado peso a esos a&ntilde;os en que son peque&ntilde;os, y en realidad hay mucha libertad que podemos darles y mucha libertad que podemos permitirnos a nosotras mismas sin hacer da&ntilde;o a nadie. De hecho, es algo sano.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Durante la lectura del libro, me sorprend&iacute;a lo vulnerable que se mostraba la protagonista, porque reconoc&iacute;a algo muy doloroso y que a veces lleva mucha verg&uuml;enza asociada: que emprend&iacute;a nuevas relaciones fuera del matrimonio, en cierta medida, porque buscaba validaci&oacute;n. No obstante, ahora, hablando con usted, no siento que su b&uacute;squeda de otras parejas nazca de ah&iacute;. &iquest;C&oacute;mo ha evolucionado a lo largo de este proceso?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Siento que ha sido un viaje de regreso a m&iacute; misma. He aprendido a quererme, a valorarme. Para m&iacute;, la terapia fue muy importante, as&iacute; como la honestidad que exige abrir la relaci&oacute;n. Escribir el libro me ayud&oacute; tambi&eacute;n a ser honesta conmigo misma. Adem&aacute;s, desde hace siete a&ntilde;os, medito dos veces al d&iacute;a, y esa experiencia me trae de vuelta a m&iacute; misma. Ya no miro tanto hacia afuera. Ya no estoy en plan: &ldquo;Te necesito&rdquo;. Sigo queriendo a la gente, queriendo estar con ellos, sintiendo amor y dolor. Pero me siento mucho m&aacute;s fuerte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora tengo 52 a&ntilde;os y &mdash;quiero que las mujeres lo sepan&mdash; simplemente va a mejor. Esa es la idea de mi pr&oacute;ximo libro tambi&eacute;n, que estar&aacute; centrado en la menopausia. Antes me daba miedo envejecer, y creo que, como mujeres, queremos congelar el tiempo, como si nuestras vidas terminaran con la menopausia. &ldquo;Oh, tengo 50, 60, 70&hellip; &iquest;qu&eacute; voy a hacer?&rdquo;. Y no: te conviertes m&aacute;s y m&aacute;s y m&aacute;s en quien eres, y eso se siente incre&iacute;ble.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Sader]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/vida-matrimonio-abierto-molly-roden-tres-novios-marido-feliz-sido-duro_1_12858514.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Dec 2025 17:44:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La vida con un matrimonio abierto, según Molly Roden: "Tengo tres novios y un marido y soy muy feliz, pero ha sido duro"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sexualidad,Pareja,Poliamor,Maternidad,Matrimonio]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La cultura de quedar para ponerse al día con amigos: por qué ya no compartimos la vida, nos la resumimos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/cultura-quedar-ponerse-dia-amigos-no-compartimos-vida-resumimos_1_12791667.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8e8ed4fa-aa13-40f0-ab38-acb39a36dcce_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La cultura de quedar para ponerse al día con amigos: por qué ya no compartimos la vida, nos la resumimos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En la era de la hiperproductividad, las amistades adultas son cada vez más proyectos que se programan y se mantienen a base de actualizaciones periódicas</p><p class="subtitle">Los jóvenes que hacen memoria de la represión franquista en TikTok: “Me duele ver cómo se blanquea a un dictador”
</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Parece que para tomar un caf&eacute; con ellas tenga que pedir cita como si fuera a hacerme la manicura&rdquo;, dice Mar, 34 a&ntilde;os, de Barcelona. Durante a&ntilde;os fue inseparable de su grupo de amigas, pero ahora las ve &ldquo;una vez cada dos meses, y eso a las que viven en la misma ciudad&rdquo;. Las conversaciones cuando quedan, explica, se han vuelto funcionales: un repaso r&aacute;pido de las &uacute;ltimas semanas, un resumen de lo que cada una ha hecho y lo que planea hacer. 
    </p><p class="article-text">
        Por desgracia para muchos, la experiencia que relata Mar no es algo excepcional. Cada vez m&aacute;s adultos perciben que sus amigos han pasado de ser parte de la vida cotidiana a un compromiso calendarizado para repasar los &uacute;ltimos acontecimientos de su vida. Es lo que en el mundo anglosaj&oacute;n se ha bautizado como <em>catch-up culture, </em>una forma de relaci&oacute;n en la que la amistad se vive a base de &ldquo;ponerse al d&iacute;a&rdquo; de vez en cuando, en lugar de compartir tiempo y experiencias de forma continuada. 
    </p><p class="article-text">
        Ver a las amistades, adem&aacute;s, requiere hoy en d&iacute;a coordinaci&oacute;n, recordatorios y hasta alg&uacute;n que otro Doodle. La espontaneidad, ese rasgo que en la juventud defini&oacute; la vida de casi todos, se ha convertido en un lujo que pocos pueden permitirse. Lo que tiene consecuencias: &ldquo;Me hace sentir irrelevante en la vida de mis amigos, como si yo fuera una tarea m&aacute;s en su lista de cosas que hacer: llevar el coche a la ITV, reservar vuelos para las vacaciones y tomar un caf&eacute; de dos horas con quien durante a&ntilde;os fue una de sus mejores amigas&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La amistad como tarea</h2><p class="article-text">
        En opini&oacute;n del soci&oacute;logo <a href="https://www.uoc.edu/es/news/servicios-para-los-medios/guia-expertos/francesc-nunez" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Francesc N&uacute;&ntilde;ez</a>, de la Universitat Oberta de Catalunya, esta transformaci&oacute;n es parte de algo estructural. &ldquo;La vida se ha convertido para muchas personas en una especie de listado de tareas que tiene que llevar a cabo&rdquo;, afirma. &ldquo;Vivimos, como dice el soci&oacute;logo Hartmut Rosa, en un r&eacute;gimen de aceleraci&oacute;n, de eficiencia, de competencia. Y este fen&oacute;meno es la aplicaci&oacute;n a las agendas de la l&oacute;gica neoliberal que nos empuja a gestionarlo todo como si fuera un plan de empresa&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La amistad, como todo en la vida adulta, parece depender de un calendario y de la productividad del tiempo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Francesc Núñez</span>
                                        <span>—</span> sociólogo (UOC)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En ese marco, incluso los v&iacute;nculos personales se someten a la l&oacute;gica del rendimiento. &ldquo;La amistad se acaba convirtiendo en una especie de tarea, un capital que hay que gestionar para que te salga a cuenta&rdquo;, dice N&uacute;&ntilde;ez. Ya no basta con estar; hay que invertir tiempo, optimizarlo y medir su retorno emocional o simb&oacute;lico.
    </p><p class="article-text">
        Esta econom&iacute;a afectiva, atravesada por la precariedad y los horarios imprevisibles, deja poco o nada de margen para la convivencia espont&aacute;nea. &ldquo;Las vidas precarias hacen m&aacute;s dif&iacute;cil la convivencia entre amigos. Si la amistad es tambi&eacute;n un capital, en una condici&oacute;n precaria cotiza menos&rdquo;, resume. La amistad, como todo en la vida adulta, parece depender de un calendario y de la productividad del tiempo.
    </p><h2 class="article-text">La trampa de la eficiencia emocional</h2><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga <a href="https://www.sylvieperez.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sylvie P&eacute;rez</a>, y colaboradora tambi&eacute;n de la UOC, cree que &ldquo;vivimos en un mundo que va demasiado r&aacute;pido, donde los pocos espacios que nos dejamos libres quedan siempre llenos&rdquo;. Por eso, dice, los adultos acaban agendando la amistad para &ldquo;autoobligarse a mantenerla&rdquo;. No tanto porque quieran convertirla en una tarea m&aacute;s, sino porque, si no lo hicieran, desaparecer&iacute;a del todo.
    </p><p class="article-text">
        Pero esa necesidad de programar los encuentros tiene un efecto colateral: la <em>catch-up culture</em>. &ldquo;Confundimos comunicar las cosas con compartir de verdad. Compartimos lo que hemos hecho, no vivimos el estar haciendo&rdquo;, advierte P&eacute;rez. Lo que antes era una experiencia conjunta: una cena, una caminata, una tarde sin prop&oacute;sito&hellip; Se sustituye por una narraci&oacute;n: nos contamos la vida en lugar de vivirla juntos.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Compartimos lo que hemos hecho, no vivimos el estar haciendo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Sylvie Pérez</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El resultado es una paradoja moderna: los amigos siguen &ldquo;ah&iacute;&rdquo;, pero est&aacute;n cada vez m&aacute;s lejos. &ldquo;Sabemos que no estamos solos, pero nos sentimos solos&rdquo;, dice la psic&oacute;loga. &ldquo;Sabemos que hay gente, pero no hay una conexi&oacute;n profunda. Falta esa presencia f&iacute;sica y simb&oacute;lica que da sentido al v&iacute;nculo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Redes que conectan, pero no acompa&ntilde;an</h2><p class="article-text">
        En apariencia, las redes sociales deber&iacute;an ayudar a suavizar esa distancia. Nos permiten estar &ldquo;al d&iacute;a&rdquo; de la vida de los dem&aacute;s: cumplea&ntilde;os, viajes, logros, mudanzas... Pero esa ilusi&oacute;n de proximidad, advierte P&eacute;rez, &ldquo;mantiene el v&iacute;nculo solo a nivel comunicativo&rdquo;. Es una conexi&oacute;n sin convivencia.
    </p><p class="article-text">
        N&uacute;&ntilde;ez lo formula con m&aacute;s dureza: &ldquo;Con las redes sociales ha pasado que, de ser un sustituto necesario, se han convertido en una preferencia. Ahora es mucho mejor para algunos ver a la abuelita en la pantalla que &lsquo;perder&rsquo; el tiempo necesario en ir a verla&rdquo;. En otras palabras, el contacto virtual ya no compensa la distancia, sino que la consolida.
    </p><p class="article-text">
        El peligro, insiste el soci&oacute;logo, es que la virtualidad ofrece una &ldquo;proximidad aparente&rdquo; que acaba desplazando a la experiencia real. &ldquo;Son relaciones deficientes, pero aparentemente c&aacute;lidas&rdquo;, asegura. La pregunta que surge a continuaci&oacute;n, concluye, es devastadora: &ldquo;&iquest;En qu&eacute; hemos convertido la amistad?&rdquo;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">La virtualidad ofrece una &#039;proximidad aparente&#039; que acaba desplazando a la experiencia real</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Soledad en tiempos de conexi&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Ana, fot&oacute;grafa de 32 a&ntilde;os afincada en la capital, lo resume sin rodeos: &ldquo;No compartimos la vida, nos la contamos&rdquo;. En su entorno, cuesta reunirse con los y las amigas porque &ldquo;siempre est&aacute;n muy ocupadas, con mil cosas que hacer&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando por fin coinciden (en ocasiones tras semanas o meses cuadrando agendas), el plan es predecible: una comida larga, muchas actualizaciones y poca vida compartida. &ldquo;Pero es que si llevo tanto tiempo sin ver a alguien, tampoco me apetece ir con ella al cine&rdquo;, dice. &ldquo;Tengo ganas de estar con ella y hablar todo lo que no hemos hablado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A su juicio, el problema no es solo la falta de tiempo, sino el cambio de prioridades. &ldquo;A cierta edad, los amigos ya no somos una prioridad en el proyecto de vida de nadie. En cuanto alguien tiene pareja o un buen trabajo, eso pasa por delante. Y lo entiendo, pero me hace sentir m&aacute;s sola que nunca&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Su testimonio revela una de las facetas m&aacute;s duras del fen&oacute;meno del que hablamos: la llamada soledad acompa&ntilde;ada. No se trata de aislamiento f&iacute;sico, sino de una desconexi&oacute;n &iacute;ntima en medio del ruido social. &ldquo;Creo que estamos en una &eacute;poca de estar muy solos&rdquo;, admite. &ldquo;Nos contamos, pero no &lsquo;vivimos&rsquo; juntos, no compartimos. Y cada vez va a m&aacute;s&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La adultez como distancia</h2><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n Silvia siente que su vida adulta se mide en kil&oacute;metros y en calendarios. En su historia, la especulaci&oacute;n inmobiliaria que sufre la capital a&ntilde;ade un nuevo campo de batalla a toda esta situaci&oacute;n. &ldquo;Antes, improvisar era f&aacute;cil: si ten&iacute;as un mal d&iacute;a, te tomabas un caf&eacute; con alguien. Todos viv&iacute;amos en el centro, a 20 minutos caminando o a 10 en metro. Ahora hay que mirar agendas, cuadrar horarios, renunciar a otras cosas&rdquo;, cuenta. Sus amigos se han dispersado por diferentes pueblos de la Comunidad de Madrid o barrios alejados del centro. Un ejemplo es ella misma, que vive actualmente en Alcal&aacute; de Henares. &ldquo;La comunicaci&oacute;n es mucho menos org&aacute;nica o es solo digital&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nos contamos, pero no ‘vivimos’ juntos, no compartimos. Y cada vez va a más</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ana</span>
                                        <span>—</span> fotógrafa de 32 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, ella y sus amigas buscan espacios para sostener lo com&uacute;n: &ldquo;Intento que nuestras aficiones cobren protagonismo. Pero hasta eso cuesta: montamos un club de lectura y no he podido ir a ninguna sesi&oacute;n. Siempre hay algo que se interpone. Algo m&aacute;s urgente&rdquo;, se lamenta.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo escapar de lo que parece inevitable</h2><p class="article-text">
        Ante esta deriva, N&uacute;&ntilde;ez propone una forma de resistencia: la &ldquo;amistad lenta&rdquo;. Inspirada en movimientos como el <em>slow living</em>, reivindica &ldquo;quedar sin prop&oacute;sito, sin l&iacute;mite, simplemente para estar&rdquo;. Frente a la l&oacute;gica del rendimiento, esa lentitud se convierte en un gesto casi pol&iacute;tico. &ldquo;Hay que desprogramar esta aceleraci&oacute;n, aprender a convivir sin objetivos&rdquo;, dice. &ldquo;El enemigo es sutil, pero est&aacute; en nuestras manos vivir de otra manera&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        P&eacute;rez coincide: &ldquo;No se trata de dejar de agendar, sino de dar valor simb&oacute;lico a los encuentros&rdquo;. Cocinar juntos, pasear, dedicar tiempo sin productividad ni expectativas. &ldquo;No para producir algo, sino para ritualizar momentos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La amistad, recuerda, no siempre tiene que ser permanente para ser valiosa. &ldquo;Hay amistades longitudinales, que duran a&ntilde;os, y otras transversales, m&aacute;s breves, pero igualmente significativas. No debemos culpabilizarnos si cambian. Lo importante es que sean sinceras y que tengamos esos encuentros porque realmente nos apetecen&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En tiempos de hiperconexi&oacute;n, recuperar el &ldquo;estar&rdquo; se ha convertido en un sistema de defensa. Una amistad verdadera quiz&aacute; no consista ya en saberlo todo del otro, sino en compartir las peque&ntilde;as pausas que el mundo nos permite.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/cultura-quedar-ponerse-dia-amigos-no-compartimos-vida-resumimos_1_12791667.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 24 Nov 2025 21:04:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La cultura de quedar para ponerse al día con amigos: por qué ya no compartimos la vida, nos la resumimos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Amistad,Redes sociales,Relaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["El mundo está hecho para las parejas": ¿ha cambiado nuestra forma de ver la soltería?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/mundo-hecho-parejas-cambiado-forma-ver-solteria_1_12928007.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f06efea3-ebeb-4c03-af9d-9cfbcf09e2e1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;El mundo está hecho para las parejas&quot;: ¿ha cambiado nuestra forma de ver la soltería?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El tema ha dado para muchas obras culturales, pero en los últimos años quizá se ha producido un cambio en el tono: si antes el "¿sigues sin novio?" se preguntaba con un puntito de maldad, reproche o advertencia, ahora la negatividad parece rebajarse. ¿Ha mejorado la percepción social sobre estar soltero?</p><p class="subtitle">Por qué hay mujeres que ya solo quieren salir con hombres más jóvenes</p></div><p class="article-text">
        Todos los estados civiles llevan unos potenciales problemas y estigmas en la letra peque&ntilde;a que la sociedad a&ntilde;ade a los papeles oficiales. El matrimonio se relaciona con el final de la libertad, el divorcio o la separaci&oacute;n con el fracaso, la viudedad con la tristeza y la solter&iacute;a con una mezcla bien elaborada de todos ellos. Obviamente, esto es un listado de t&oacute;picos rancios pero la cantidad de personas sin pareja que habr&aacute;n tenido que escuchar las pasadas Navidades la pregunta &ldquo;&iquest;sigues sin novio/a?&rdquo; no habr&aacute; sido poca. Es un clich&eacute; que ha dado para muchas obras culturales pero quiz&aacute; se haya producido un cambio en el tono o la intenci&oacute;n de quien plantea la cuesti&oacute;n: si antes se preguntaba con un puntito de maldad, reproche o advertencia, ahora quiz&aacute; la negatividad se haya rebajado. &iquest;Ha mejorado la percepci&oacute;n que la sociedad tiene sobre la solter&iacute;a?
    </p><p class="article-text">
        Para Sandra (43 a&ntilde;os) la respuesta es que no ha cambiado para nada. &ldquo;Sobre todo con las mujeres&rdquo;, comenta a elDiario.es. &ldquo;La gente te dice: &lsquo;tranquila, ya encontrar&aacute;s a alguien&rsquo;, como si estar soltera fuera malo. Y parece que si eres selectiva porque no tienes prisa ni ganas de aguantar, eres demasiado exigente y no vas a encontrar nunca a nadie&rdquo;, sostiene.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa percepci&oacute;n de &lsquo;temporalidad&rsquo; es algo que tambi&eacute;n molesta mucho a Irene (28 a&ntilde;os), que es soltera por elecci&oacute;n o soltera pol&iacute;tica. Hace aproximadamente siete a&ntilde;os mantuvo una relaci&oacute;n con un chico durante tres a&ntilde;os que no tuvo demasiadas complicaciones ni termin&oacute; de manera dram&aacute;tica, de hecho a d&iacute;a de hoy se llevan bien. Pero el factor que rompi&oacute; su uni&oacute;n fue un cl&aacute;sico de las relaciones heterosexuales: &ldquo;Yo acab&eacute; un poco convertida en su madre y <a href="https://www.eldiario.es/era/no-hijo-novio-trabajo-emocional-relaciones-pasa-factura-mujeres_1_12559410.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">empez&oacute; a ser insostenible que la relaci&oacute;n fuera de madre-hijo</a>&rdquo;, declara.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de esa experiencia, Irene comenz&oacute; a reflexionar en lo que la heterosexualidad tiene que ofrecer a las mujeres y pens&oacute; mucho en las parejas de su alrededor, incluidos sus padres. &ldquo;No ve&iacute;a ni la excepci&oacute;n que confirmara la norma de en qu&eacute; parejas yo dec&iacute;a &lsquo;ese hombre no se merece a la mujer que tiene al lado&rsquo;, y eso que intent&eacute; quitar mis sesgos, que los tendr&eacute; de todos los colores&rdquo;. La conclusi&oacute;n a la que lleg&oacute; fue que las relaciones heterosexuales no eran de ninguna manera positivas para las mujeres y no quiere formar parte de una.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto no significa que sea c&eacute;libe, ni que no se relacione con hombres &ndash;&ldquo;no quiere decir que no me vayan a romper el coraz&oacute;n&rdquo;, apunta&ndash;, solo que les dice a los varones con los que se vincula que no busca novio y que, de hecho, no lo quiere tener ni lo va a tener. Pero como dec&iacute;a Sandra, a ella tambi&eacute;n le dicen cosas como: &ldquo;Nunca digas nunca&rdquo;. &ldquo;Por qu&eacute; para m&iacute; ese nunca tiene que tener un l&iacute;mite y su &lsquo;siempre&rsquo; [el que se promete en las bodas], no&rdquo;. Tambi&eacute;n es consciente de que su decisi&oacute;n de ser madre soltera hace que su plan sin l&iacute;mite tenga m&aacute;s firmeza a&uacute;n.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">El sistema empuja a tener pareja</h2><p class="article-text">
        Ra&uacute;l (40 a&ntilde;os) considera que: &ldquo;La solter&iacute;a ha pasado de ser vista o descrita como un defecto a ser interpretada como un estado del ser humano equiparable a la pareja, sobre todo gracias a los avances en igualdad, que ya no tenemos esos prejuicios, y a la concepci&oacute;n diferente y diversa que se tiene de la familia hoy en d&iacute;a&rdquo;. Pero hace una observaci&oacute;n que coincide con la tesis de Irene de que &ldquo;el mundo est&aacute; hecho para las parejas&rdquo;. Tal y como observa Ra&uacute;l: &ldquo;Tener pareja ha pasado de ser un desider&aacute;tum a una necesidad, puesto que en la econom&iacute;a actual se necesitan como m&iacute;nimo dos sueldos (y generosos) para poder subsistir con garant&iacute;as de bienestar&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ha pasado de ser vista como un defecto a ser interpretada como un estado del ser humano equiparable a la pareja, sobre todo gracias a los avances en igualdad y a la concepción diferente y diversa que se tiene de la familia</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Raúl</span>
                                        <span>—</span> 40 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &Eacute;l, como hombre homosexual, s&iacute; observa que a pesar de los cambios que ha se&ntilde;alado anteriormente, cuando se relaciona con personas de generaciones anteriores todav&iacute;a existen juicios de valor positivos con respecto a la gente emparejada. &ldquo;Han conseguido adquirir todos esos estados del bienestar que son de un corte m&aacute;s conservador con respecto de las personas que no tienen pareja y que de alguna manera siguen por detr&aacute;s o no han conseguido todo aquello que se supon&iacute;a que una persona funcional deber&iacute;a conseguir&rdquo;, reflexiona.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, para Ra&uacute;l, que la sociedad haya asumido que tener compa&ntilde;ero o compa&ntilde;era sentimental es &ldquo;lo m&aacute;s natural del mundo&rdquo; roza el disparate. &ldquo;Si lo observas de manera objetiva y lo analizas calculadamente, que dos personas que no se conocen de nada se encuentren en el mundo de una manera fortuita y se atraigan hasta el punto de generar una relaci&oacute;n de solidaridad, coordinaci&oacute;n y colaboraci&oacute;n tal que les permita vivir juntos y entenderse en los aspectos m&aacute;s fundamentales de la vida me parece de lo m&aacute;s dif&iacute;cil&rdquo;, expone. &ldquo;Incluso m&aacute;s a&uacute;n cuando eso implica temas emocionales, sentimentales o ya &iacute;ntimos relacionados con la sexualidad&rdquo;. No es que le resulte &ldquo;antinatural&rdquo; sino mucho m&aacute;s complicado que &ldquo;lo que se presupone en la sociedad actual o de lo que se presupone seg&uacute;n los valores culturales que tenemos heredados y sobre todo cimentados en nuestro conocimiento&rdquo;, considera.
    </p><p class="article-text">
        Rub&eacute;n (30 a&ntilde;os) cree que el momento sociopol&iacute;tico actual influye en la percepci&oacute;n de la solter&iacute;a. Si antes era sin&oacute;nimo de que algo &ldquo;estaba mal&rdquo; en la persona, hoy en d&iacute;a tiene algo de &ldquo;rendici&oacute;n colectiva&rdquo;, define. &ldquo;Ahora nadie tiene asegurado un futuro estable a nivel laboral, poder comprar una casa, mantener un hijo es impensable para mucha gente&rdquo;, responde. As&iacute; que si hace dos o tres d&eacute;cadas la solter&iacute;a era un s&iacute;mbolo de fallo ahora sin m&aacute;s es que: &ldquo;El contexto es complicado, no tenemos tiempo y estamos arrollados por la vida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;l considera que como hombre homosexual tiene un sesgo concreto, pero comparte con sus amigas y amigos solteros &ldquo;un pesar y un malestar, incluso una pena&rdquo;, por no encontrar pareja. &ldquo;Creo que a nivel social tenemos otro concepto de la solter&iacute;a pero a nivel emocional tengo mis dudas de que sea que el concepto haya permutado a algo a lo que le demos menos importancia&rdquo;. Es decir, para &eacute;l: &ldquo;No es una carencia, porque eso es que te falta algo y est&aacute; mal, sino que tengo tantas ganas de amar y de ser amado y lo busco y no pasa, que qu&eacute; pena&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; dicen los expertos</h2><p class="article-text">
        Sobre la solter&iacute;a (y todos los estados civiles, de nuevo) se han generado miles de estudios, hecho pel&iacute;culas, compuesto canciones y escrito libros y art&iacute;culos. Uno de <a href="https://www.vogue.es/articulos/tener-novio-verguenza" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los &uacute;ltimos</a> que m&aacute;s repercusi&oacute;n ha tenido gracias, sin duda, a su titular con gancho ha sido <em>&iquest;Es que ahora da verg&uuml;enza tener novio?</em> de Chante Joseph, que se public&oacute; en la edici&oacute;n de Vogue Gran Breta&ntilde;a a finales del pasado mes de octubre. En realidad, el texto trata sobre si el hecho de que una mujer (sobre todo si se trata de una <em>influencer)</em> suba fotos con su novio en las redes sociales hace que pierda suscriptores, con alguna menci&oacute;n al t&eacute;rmino <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/heteropesimismo-huelgas-sexo-hombres-terminan-emociones-legitimas-empieza-discurso-conservador_129_12304701.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">heteropesimismo</a> y la conclusi&oacute;n de que no hay que tener verg&uuml;enza de tener pareja pero ser soltera por elecci&oacute;n &ldquo;se est&aacute; convirtiendo en un estatus deseable y codiciado&rdquo;. Pero el <a href="https://www.eldiario.es/era/verano-enamore-verano-enamore-eterno-retorno-amor-romantico_1_12609340.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>boom</em></a><a href="https://www.eldiario.es/era/verano-enamore-verano-enamore-eterno-retorno-amor-romantico_1_12609340.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> del amor rom&aacute;ntico</a> en ficciones audiovisuales como <em>El verano en que me enamor&eacute;</em> o las fotos con <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/taylor-swift-anuncia-compromiso-matrimonio-travis-kelce-redes-sociales_1_12558431.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">anillos con pedrusco</a> de petici&oacute;n de mano y las <a href="https://www.eldiario.es/era/prebodas-posbodas-boom-celebraciones-eternas-alargan-tres-dias_1_12594483.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">bodas de post&iacute;n</a> que <a href="https://www.eldiario.es/era/gran-boda-instagram-si-quiero-espectaculo_1_11751465.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">inundan las redes sociales</a> podr&iacute;an ser la respuesta negativa r&aacute;pida al art&iacute;culo de Joseph.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La socióloga Clara Cortina remarca que hay que tener en cuenta que el incremento de la soltería, sobre todo en el caso de las mujeres, debe entenderse &#039;en el contexto de la transformación de los roles de género en la sociedad y las expectativas que hombres y mujeres tienen sobre las relaciones de pareja y la formación familiar</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Clara Cortina Trilla, profesora agregada del Departamento de Ciencias Pol&iacute;ticas y Sociales de la Universidad Pompeu Fabra (UPF) y miembro del Grupo de Investigaci&oacute;n en Demograf&iacute;a y Sociolog&iacute;a (DEMOSOC), afirma que no dispone de datos sobre la percepci&oacute;n de la solter&iacute;a. Pero en el tercer trimestre de <a href="https://www.ine.es/jaxiT3/Datos.htm?t=65064" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">2015</a> hab&iacute;a 12.764.500 personas (mayores de 16 a&ntilde;os) solteras en Espa&ntilde;a, mientras que en el tercer trimestre de <a href="https://www.ine.es/jaxiT3/Datos.htm?t=65064" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">2025</a> hab&iacute;a 15.970.500. Adem&aacute;s, <a href="https://www.ine.es/dyngs/Prensa/CensoVariables2025.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seg&uacute;n los primeros</a> datos del censo anual de poblaci&oacute;n de 2025, tambi&eacute;n del INE: &ldquo;A 1 de enero de 2024 el 34,9% de la poblaci&oacute;n de Espa&ntilde;a era soltera&rdquo;. La soci&oacute;loga remarca que hay que tener en cuenta que este incremento, sobre todo en el caso de las mujeres, debe entenderse &ldquo;en el contexto de la transformaci&oacute;n de los roles de g&eacute;nero en la sociedad y las expectativas que hombres y mujeres tienen en relaci&oacute;n a las relaciones de pareja y la formaci&oacute;n familiar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.psicologiacaip.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Patricia Lodeiro,</a> psic&oacute;loga y directora del centro CAIP, dice al respecto que los roles de g&eacute;nero han cambiado de forma que: &ldquo;El hombre se ha feminizado y la mujer se ha masculinizado&rdquo;. Eso ha hecho que la solter&iacute;a de las mujeres ya no est&eacute; tan estigmatizada y, de hecho, ella advierte: &ldquo;En consulta me he encontrado con m&aacute;s hombres que mujeres a quienes s&iacute; les genera cierto malestar no tener pareja o un proyecto familiar compartido&rdquo;. En su caso, sus pacientes no suelen demandar ayuda psicol&oacute;gica por no tener compa&ntilde;ero o compa&ntilde;era sentimental pero s&iacute; se ha encontrado con ello: &ldquo;Sobre todo en el marco de dificultades de vinculaci&oacute;n &iacute;ntima cuando han habido eventos traum&aacute;ticos en la trayectoria vital de la persona&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La tambi&eacute;n psic&oacute;loga <a href="https://www.sofiaperezpsicologa.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sof&iacute;a P&eacute;rez</a> afirma que muchas de las personas que llegan a su consulta lo hacen con altos niveles de ansiedad por &ldquo;no tener pareja, no haberse comprometido todav&iacute;a o con la sensaci&oacute;n de &lsquo;irse quedando atr&aacute;s&rdquo;. Estos pensamientos &ldquo;suelen impactar directamente en la autoestima, porque la solter&iacute;a se vive no como una elecci&oacute;n, sino como una prueba de insuficiencia personal, como de ser inferior, no ser suficiente, o tener algo malo en m&iacute;&rdquo;, expone la especialista.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ya no se pregunta tanto ‘¿por qué estás sola?’, pero sí aparece de forma más sutil: la idea de que algo falta, de que es una etapa transitoria o de que el proyecto de vida ‘completo’ sigue siendo la pareja</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Patricia Maguet</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <a href="https://patriciamaguet.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Patricia Maguet,</a> psic&oacute;loga como Lodeiro y P&eacute;rez, tambi&eacute;n vive situaciones similares en sus sesiones. Sus pacientes no suelen acudir a ella por el mero hecho de no tener una relaci&oacute;n rom&aacute;ntica, aunque acaba por salir. &ldquo;Suele entrar por la puerta de la autoestima, la comparaci&oacute;n social, el miedo al futuro o la sensaci&oacute;n de ir &lsquo;a contrarreloj&rdquo;, desarrolla. Y a&ntilde;ade: &ldquo;Muchas personas no sufren por estar solteras, sino por c&oacute;mo interpretan lo que esa solter&iacute;a dice de ellas. Y eso genera presi&oacute;n, culpa o urgencia por vincularse, a veces a costa de elegir mal o tolerar relaciones poco cuidadas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para ella, el estigma en las mujeres es mayor y el discurso que mencionaban Irene y Sandra al principio es real. &ldquo;Ya no se pregunta tanto &lsquo;&iquest;por qu&eacute; est&aacute;s sola?&rsquo;, pero s&iacute; aparece de forma m&aacute;s sutil: la idea de que algo falta, de que es una etapa transitoria o de que el proyecto de vida &lsquo;completo&rsquo; sigue siendo la pareja&rdquo;, afirma. Para Sof&iacute;a P&eacute;rez, el tema de la maternidad ejerce mucha presi&oacute;n: &ldquo;Muchas mujeres no tienen claro si quieren o no tener hijos, pero el hecho de estar solteras ya les genera malestar, porque sienten que no pueden ni siquiera plantearse esa decisi&oacute;n&rdquo;. &ldquo;Aparece la idea de que para poder decidir necesitan estar en pareja, y eso genera presi&oacute;n, ansiedad y bloqueo emocional&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/mundo-hecho-parejas-cambiado-forma-ver-solteria_1_12928007.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 22 Jan 2026 21:10:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["El mundo está hecho para las parejas": ¿ha cambiado nuestra forma de ver la soltería?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Estilo de vida,Sociedad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Del flechazo al ‘match’: por qué nos inquieta tanto entender el amor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/flechazo-match-inquieta-entender-amor_1_12988929.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a41b8d17-9469-4318-bbe1-cf619a1a054c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1136577.jpg" width="1078" height="607" alt="Del flechazo al ‘match’: por qué nos inquieta tanto entender el amor"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La llegada de San Valentín recuerda que, pese a los cambios sociales y digitales, el amor sigue siendo un tema universal. Las nuevas formas de cortejo y comunicación han modificado los escenarios del amor, pero no han cambiado nuestra inquietud por él</p><p class="subtitle">“El mundo está hecho para las parejas”: ¿ha cambiado nuestra forma de ver la soltería?</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;En las cuatro d&eacute;cadas que llevo de tarotista he podido comprobar que el 80% de las personas quiere saber sobre el amor, por encima de la profesi&oacute;n, el trabajo y cualquier otro asunto. Cuarenta a&ntilde;os tratando con distintas generaciones y no hemos cambiado tanto, seguimos siendo los mismos, nos sigue preocupando el amor&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este testimonio de una de las asistentes reson&oacute; en la sala del Ateneo de Madrid en la que se celebraba la conferencia <em>Del flechazo al match: &iquest;Qu&eacute; queda del amor? </em>La intervenci&oacute;n condens&oacute; una de las ideas centrales que atravesaron toda la conversaci&oacute;n: pese a los cambios sociales, tecnol&oacute;gicos y generacionales, el amor sigue ocupando un lugar prioritario en nuestras inquietudes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Bajo el marco de la celebraci&oacute;n de San Valent&iacute;n, la tarde del 12 de febrero se reunieron varias autoras: <a href="https://www.eldiario.es/autores/andrea-proenza/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Andrea Proenza</a>, periodista y autora de<em> Cartograf&iacute;as del deseo amoroso</em> (Ediciones en el mar, 2025); <a href="https://www.eldiario.es/autores/inma-benedito/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Inma Benedito</a>, periodista y autora de<em> Too Match</em> (Plaza &amp; Jan&eacute;s, 2025) y Gema del Castillo, guionista y autora de <em>Alg&uacute;n d&iacute;a nos reiremos de esto</em> (Grijalbo, 2025) y <em>Dama de pueblo</em> (Ediciones en el mar, 2022). De la mano de Laura Pi&ntilde;ero, periodista de Cadena Ser, una sala con todos los asientos ocupados &ndash;y varias personas escuchando de pie&ndash; era testigo de una conversaci&oacute;n que buscaba cuestionar los clich&eacute;s asociados al amor y abrir una reflexi&oacute;n cr&iacute;tica sobre los v&iacute;nculos en la contemporaneidad.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">El amor en la era digital</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Internet ha convertido el <a href="https://www.eldiario.es/era/amor-no-aire-telefonos-prefiero-ligar-persona-hoy-dia-complicado_1_12631030.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ligar en persona como algo no satisfactorio</a>&rdquo;. As&iacute; de contundente se mostraba la periodista Inma Benedito, quien encontraba en la llegada de las nuevas tecnolog&iacute;as el &uacute;ltimo cambio que hemos vivido en el &aacute;mbito de las relaciones y v&iacute;nculos amorosos. El auge de las redes sociales y las aplicaciones de citas han transformado por completo el escenario del cortejo. &ldquo;Hoy en d&iacute;a ligar es aprender a usar las <em>apps</em> de citas&rdquo;, aseguraba &ndash;mientras, buena parte del p&uacute;blico asent&iacute;a en silencio&ndash;. &ldquo;En persona entran en juego la incertidumbre, el rechazo en directo&hellip; Nos hemos acostumbrado a lo &lsquo;f&aacute;cil&rsquo; que nos lo pone Internet&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Internet ha convertido el ligar en persona en algo no satisfactorio (...) En persona entran en juego la incertidumbre, el rechazo en directo… Nos hemos acostumbrado a lo ‘fácil’ que nos lo pone</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Inma Benedito</span>
                                        <span>—</span> autora de &#039;Too match&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Las redes sociales y los perfiles en aplicaciones de citas nos facilitan un &ldquo;tr&aacute;iler&rdquo; o primer vistazo de una persona. &ldquo;Te ahorran un paso&rdquo;, explic&oacute; Benedito, &ldquo;ya tienes un filtro de inquietudes que te pueden ayudar a saber si vas a hacer <em>match&rdquo;.</em> Acostumbradas a que entre las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes la norma sea tener presencia en plataformas, cuando Gema del Castillo &ndash;despu&eacute;s de un a&ntilde;o &ldquo;ligando a tope&rdquo; por redes sociales&ndash; se encontr&oacute; con una persona que no ten&iacute;a ning&uacute;n perfil, se sinti&oacute; rara y pens&oacute; que de alguna manera hab&iacute;a vuelto &ldquo;al mundo real&rdquo;, a un espacio sin filtros previos.
    </p><p class="article-text">
        En esta l&iacute;nea, Andrea Proenza habl&oacute; sobre un cambio en los mensajes. &ldquo;El amor rom&aacute;ntico se gu&iacute;a por una serie de guiones; sabemos qu&eacute; significa un roce o un determinado tipo de mirada, pero de repente estamos en un &aacute;mbito en el que no est&aacute; claro <a href="https://www.eldiario.es/era/corazon-fueguito-queremos-decir-damos-like_1_12022421.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">qu&eacute; quiere decir que te den me gusta a una historia</a>. Puede ser porque a la otra persona le gustes t&uacute; o le haya gustado lo que publicas&rdquo;. Varias asistentes parecieron reconocerse en esta confusi&oacute;n, ya que la reflexi&oacute;n encontr&oacute; una respuesta casi inmediata en la sala, que se llen&oacute; de asentimientos, murmullos c&oacute;mplices y comentarios en voz baja.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El encuentro &#039;Del flechazo al match: ¿qué queda del amor?&#039;, en el Ateneo de Madrid.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">La mercantilizaci&oacute;n del amor</h2><p class="article-text">
        Para las autoras, la forma en la que nos vinculamos &ndash;incluida la amorosa&ndash; es un reflejo de la sociedad en la que vivimos. Inma Benedito analiz&oacute; c&oacute;mo las relaciones de hoy en d&iacute;a replican patrones de la l&oacute;gica mercantilista: &ldquo;Vemos a las personas que nos gustan como un objeto de consumo, las vemos en funci&oacute;n de lo que nos van a aportar&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta fue una de las tem&aacute;ticas que, abierto el espacio de debate, gener&oacute; conversaci&oacute;n entre el p&uacute;blico &mdash;formado por personas de todas las edades&mdash;, ya que no todos se mostraron completamente de acuerdo con esa lectura. Sin embargo, conect&oacute; especialmente con la parte m&aacute;s joven de la sala, que reconoci&oacute; c&oacute;mo esta l&oacute;gica se ve potenciada por las redes sociales y las aplicaciones de citas, que ofrecen un cat&aacute;logo (casi) infinito de opciones. &ldquo;Las relaciones son m&aacute;s ef&iacute;meras porque crees que a la vuelta de la esquina hay alguien mejor&rdquo;, a&ntilde;adi&oacute; Proenza; el cambio de pareja es m&aacute;s f&aacute;cil si se alimenta la idea de que siempre va a haber una persona nueva disponible.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las relaciones son más efímeras porque crees que a la vuelta de la esquina hay alguien mejor</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Andrea Proenza</span>
                                        <span>—</span> autora de &#039;Cartografías del deseo amoroso&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        No todo es negativo: la autora de <em>Too Match</em> reconoci&oacute; que las aplicaciones de citas tienen ventajas, especialmente para personas LGTBIQ+, ya que permiten conectar con m&aacute;s miembros del colectivo y conocer a personas de c&iacute;rculos y &aacute;mbitos distintos. Sin embargo, Benedito no ignora los riesgos: la abundancia de opciones puede provocar lo que llama &ldquo;fatiga por decisi&oacute;n&rdquo;, y el acceso constante a estas plataformas introduce din&aacute;micas perversas: &ldquo;Puedes usar la<em> app</em> en el ba&ntilde;o, en el metro, en la sala de espera del dentista&hellip; De hecho, la gente lo hace. Al final, el motor de usar estas <em>apps</em> son el aburrimiento y la frustraci&oacute;n, y que el motor del amor sean dos elementos que no tienen nada que ver con &eacute;l dice mucho de c&oacute;mo se construyen estos v&iacute;nculos&rdquo;. Concluy&oacute; tajante que &ldquo;si el objetivo [de las aplicaciones] fuera conseguir un v&iacute;nculo duradero, ser&iacute;an un &eacute;xito, pero un fracaso como negocio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, el primer vistazo que ofrecen las aplicaciones y redes sociales sobre la persona que nos interesa puede ser enga&ntilde;oso. Proenza recuperaba a Sara Ahmed y sus &ldquo;archivos de la felicidad&rdquo;<em> [</em><a href="https://cajanegraeditora.com.ar/tag/la-promesa-de-la-felicidad/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La promesa de la felicidad</em></a><em>]</em> para recordar que en todas estas plataformas cada persona elige proyectar &uacute;nicamente las partes de s&iacute; mismo que m&aacute;s les interesa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A esa falsa sensaci&oacute;n de conocer a alguien se suma la manera de comunicarse de las nuevas generaciones, que a menudo trastoca los c&oacute;digos que parec&iacute;a que hab&iacute;amos empezado a entender. La generaci&oacute;n Alfa, seg&uacute;n apunt&oacute; Gema del Castillo, <a href="https://www.eldiario.es/era/publicar-desayuno-cero-fotos-gente-no-comparte-vida-redes_1_12603607.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ya ni siquiera publica</a> de forma estable en plataformas. &ldquo;Se comunican de forma a&uacute;n m&aacute;s ef&iacute;mera, con publicaciones de 24 horas, que me hacen preguntarme si la imagen que quieren dar es precisamente que nadie los conozca al 100%&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Los libros de las tres autoras que participaron en el encuentro: Andrea Proenza, Inma Benedito y Gema del Castillo."
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            <span class="title">
                Los libros de las tres autoras que participaron en el encuentro: Andrea Proenza, Inma Benedito y Gema del Castillo.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Atravesadas por la precariedad</h2><p class="article-text">
        El amor se concibe a menudo como algo abstracto, et&eacute;reo. Sin embargo, la autora de <em>Cartograf&iacute;as del deseo amoroso</em> dejaba claro que el amor es pol&iacute;tico y se ve atravesado por las condiciones de vida; y si hay algo que actualmente marca y genera conversaciones entre las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes es la precariedad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando Gema del Castillo escrib&iacute;a <em>Alg&uacute;n d&iacute;a nos reiremos de esto</em> estaba viviendo una etapa de precariedad que qued&oacute; reflejada en su obra. En ella, adem&aacute;s de hablar sobre amor, habla sobre c&oacute;mo lo material atraviesa los v&iacute;nculos: &ldquo;Sin las condiciones materiales necesarias no eres libre para amar, o para amar como te gustar&iacute;a (...) Nuestra generaci&oacute;n tiene casi como &uacute;nica opci&oacute;n el irse a vivir en pareja, porque si no es imposible&rdquo;. Proenza record&oacute; c&oacute;mo incluso en el desamor esas condiciones materiales son imprescindibles; muchas parejas que desear&iacute;an separarse o divorciarse no lo hacen <a href="https://www.eldiario.es/era/compartir-piso-ex-crisis-vivienda-condiciona-relaciones-pareja_1_11723999.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por no poder hacer frente al coste econ&oacute;mico</a> que ello conlleva.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Sin las condiciones materiales necesarias no eres libre para amar, o para amar como te gustaría (...) Nuestra generación tiene casi como única opción el irse a vivir en pareja, porque si no es imposible</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Gema del Castillo</span>
                                        <span>—</span> autora de &#039;Algún día nos reíremos de esto&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">El amor se aprende: &ldquo;No hemos superado el amor rom&aacute;ntico&rdquo;</h2><p class="article-text">
        A lo largo de la conversaci&oacute;n y el debate se dej&oacute; claro que buena parte de las ideas que tenemos sobre el amor provienen de <a href="https://www.eldiario.es/era/educacion-sentimental-chicas-leian-revista-bravo-encontrar-pareja-hombre_1_12304486.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">relatos que consumimos desde la infancia</a>: pel&iacute;culas, novelas, revistas juveniles, comedias rom&aacute;nticas... Historias que &ndash;como se narra en <em>Cartograf&iacute;as del deseo amoroso&ndash; </em>durante d&eacute;cadas, han repetido una misma promesa: pareja estable, convivencia, matrimonio, hijos. Una trayectoria que, como se&ntilde;alaba Proenza ante un p&uacute;blico que asent&iacute;a con claridad, sigue funcionando como modelo dominante: &ldquo;No hemos superado el amor rom&aacute;ntico (...), sigue sustentado en instituciones como el matrimonio o la familia nuclear&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La idealizaci&oacute;n del amor y la aspiraci&oacute;n a conseguirlo que se impone desde los relatos cl&aacute;sicos resultan evidentes para del Castillo. Tras la intervenci&oacute;n de Proenza, se&ntilde;al&oacute;: &ldquo;En los cuentos de hadas, la historia acaba cuando se casan&rdquo;. Lo que viene despu&eacute;s apenas aparece.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para Benedito es problem&aacute;tico que durante generaciones hayamos aprendido a querer casi exclusivamente a trav&eacute;s de la cultura de masas: &ldquo;El amor se aprende, y si todo lo que aprendemos es a trav&eacute;s de la cultura de masas, adquiriremos una idea del amor dise&ntilde;ada para encajar en la sociedad mercantilista&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de que las intervenciones de las ponentes y las reflexiones del p&uacute;blico se entrelazaban y abr&iacute;an constantemente nuevas l&iacute;neas de an&aacute;lisis, tras m&aacute;s de hora y media de di&aacute;logo intenso se puso fin a la conferencia <em>Del flechazo al match: &iquest;Qu&eacute; queda del amor? </em>Pero con el cierre formal no lleg&oacute; el final de la conversaci&oacute;n. Tras despedir a las autoras entre aplausos, muchos asistentes prolongaron el debate, intercambiando impresiones sobre las ideas que m&aacute;s les hab&iacute;an interpelado. Otros se acercaron a las ponentes para continuar la charla y plantear nuevas preguntas.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, la diversidad del p&uacute;blico evidenci&oacute; que, m&aacute;s all&aacute; de las diferencias generacionales, sociales o culturales, la manera en que nos vinculamos y entendemos el amor sigue siendo una inquietud compartida. Porque, aunque cambien los formatos y los c&oacute;digos, la necesidad de reflexionar sobre c&oacute;mo sentimos y nos relacionamos permanece como un hilo com&uacute;n que atraviesa edades, contextos y miradas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anabel Cuevas Vega]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/flechazo-match-inquieta-entender-amor_1_12988929.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 13 Feb 2026 21:00:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Del flechazo al ‘match’: por qué nos inquieta tanto entender el amor]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,San Valentín,Amor]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Llevarte bien con tu ex: así ha pasado de percibirse como amenaza a ser una 'green flag']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/llevarte-ex-pasado-percibirse-amenaza-green-flag_1_12985684.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9d382893-f8f0-40cb-b57d-bbe3da3f9c1f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Llevarte bien con tu ex: así ha pasado de percibirse como amenaza a ser una &#039;green flag&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los nuevos modelos relacionales y la cultura LGTBI han contribuido a otra forma de ver las cosas cuando una relación finaliza en buenos términos: tu ex puede seguir presente en tu vida como una persona de apoyo y confianza</p><p class="subtitle">La vida con un matrimonio abierto, según Molly Roden: “Tengo tres novios y un marido y soy muy feliz, pero ha sido duro”</p></div><p class="article-text">
        Hace no tanto, que una pareja mantuviera relaci&oacute;n con su ex era casi sin&oacute;nimo de alarma: celos, miedos e inseguridades pod&iacute;an tomar el control. Hoy, en cambio, muchas personas leen ese mismo v&iacute;nculo como una <em>green flag, </em>como algo positivo: prueba de madurez emocional, habilidades de comunicaci&oacute;n y capacidad para cerrar ciclos sin rencor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este cambio no solo habla de nuestras relaciones actuales, sino tambi&eacute;n de c&oacute;mo entendemos la propia idea de la expareja. En Espa&ntilde;a, tener exparejas no es la excepci&oacute;n, sino la norma: seg&uacute;n el informe del CIS sobre <a href="https://www.cis.es/documents/d/guest/es3501sd_a" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Relaciones sexuales y de pareja</em></a><a href="https://www.cis.es/documents/d/guest/es3501sd_a" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> (2025)</a> la ciudadan&iacute;a espa&ntilde;ola tiene de media cuatro parejas estables a lo largo de la vida (excluyendo a quienes nunca han tenido pareja).
    </p><p class="article-text">
        Al mismo tiempo, diversos <a href="https://www.funcas.es/prensa/el-27-de-los-jovenes-de-25-a-29-anos-en-espana-vive-en-pareja-frente-al-42-de-la-media-europea/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios</a> dejan claro que la estabilidad relacional ha disminuido en comparaci&oacute;n con generaciones anteriores &ndash;lo que se asocia con m&aacute;s <a href="https://www.eldiario.es/era/momento-dejarlo-pareja-aprendimos-javier-ambrossi-revuelta_1_12947311.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">rupturas</a> y un mayor reemparejamiento&ndash;. Entre la poblaci&oacute;n mayor de 55 a&ntilde;os, lo m&aacute;s habitual (seg&uacute;n el CIS) es haber tenido solo una relaci&oacute;n de pareja estable a lo largo de la vida. Sin embargo, a medida que baja la edad, aumenta el n&uacute;mero medio de relaciones: las personas de entre 45 y 54 a&ntilde;os han tenido de media tres parejas; entre los 35 y 44 a&ntilde;os la cifra se sit&uacute;a entre dos y tres; vuelve a subir a tres en la franja de 25 a 34 a&ntilde;os; y baja a dos entre los 18 y 24 a&ntilde;os. Este mismo patr&oacute;n se repite en el n&uacute;mero de parejas sexuales: mientras que entre los 18 y los 54 a&ntilde;os lo m&aacute;s com&uacute;n es haber estado con entre cinco y diez personas, entre los mayores de 55 a&ntilde;os lo habitual es haber tenido una sola pareja sexual.
    </p><p class="article-text">
        El contexto actual, marcado por la velocidad, tambi&eacute;n tiene un impacto en la forma de vincularnos. La posibilidad de nuevas conexiones a un clic, conversaciones que empiezan y terminan en horas, relaciones que <a href="https://www.eldiario.es/era/marita-alonso-analiza-tirania-ligar-tiempos-apps-citas-hemos-convertido-terroristas-emocionales_1_12981529.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nacen en una </a><a href="https://www.eldiario.es/era/marita-alonso-analiza-tirania-ligar-tiempos-apps-citas-hemos-convertido-terroristas-emocionales_1_12981529.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>app</em></a><a href="https://www.eldiario.es/era/marita-alonso-analiza-tirania-ligar-tiempos-apps-citas-hemos-convertido-terroristas-emocionales_1_12981529.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> y se desvanecen con un </a><a href="https://www.eldiario.es/era/marita-alonso-analiza-tirania-ligar-tiempos-apps-citas-hemos-convertido-terroristas-emocionales_1_12981529.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>unmatch</em></a><em>... </em>Estos son solo algunos de los factores que <a href="http://www.annamonne.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Anna Monn&eacute;</a>, psic&oacute;loga, terapeuta de parejas y sex&oacute;loga en Barcelona, atribuye a la manera en la que actualmente &ldquo;sentimos los v&iacute;nculos&rdquo;. Mientras que la exposici&oacute;n a un mayor n&uacute;mero de rupturas puede &ldquo;ense&ntilde;ar que el dolor no es definitivo, que la vida se reorganiza y que somos capaces de reconstruirnos&rdquo;, tambi&eacute;n puede hacer crecer en nosotros la idea de que las relaciones, &ldquo;al igual que los objetos, son casi &lsquo;desechables&rsquo;: si ya no encaja, se sustituye&rdquo; &ndash;reflexi&oacute;n que el soci&oacute;logo <a href="https://www.eldiario.es/era/isla-tentaciones-explica-son-relaciones-2025_129_11987972.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Zygmunt Bauman nombr&oacute; como &ldquo;amor l&iacute;quido&rdquo;</a>&ndash;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">El &ldquo;ex&rdquo; como enemigo o fracaso&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Valentina Berr &mdash;escritora, divulgadora social y coordinadora del libro <a href="https://contintametienes.com/hamor-11-ex/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>(h)amor11 ex </em></a>(Continta me tienes)&mdash; reflexiona sobre c&oacute;mo &ldquo;todo concepto que viene precedido de &lsquo;ex&rsquo; est&aacute; pensado para ser explicado hacia atr&aacute;s&rdquo;. El prefijo define aquello que ya no es, pero que s&iacute; se fue: un expresidente, un exmarido, una examiga. Sin embargo, en el terreno afectivo funciona tambi&eacute;n como una etiqueta &ldquo;eterna&rdquo;. Como explica Celia Hort en el mismo volumen, es una condici&oacute;n &ldquo;para toda la vida&rdquo; que solo puede desaparecer si se retoma la relaci&oacute;n: &ldquo;Jam&aacute;s volver&aacute;s a ser mi novia, pero nunca dejar&eacute; de ser tu ex&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aunque los datos reflejan que tener expareja est&aacute; bastante extendido entre la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola, el relato que se construye alrededor de las exparejas parece ir unido al borrado, al olvido, al fracaso o incluso a la enemistad.<strong> </strong>&ldquo;Los mecanismos del capitalismo y del colonialismo&rdquo;, escribe Valentina Berr, &ldquo;han logrado que en el imaginario colectivo la pareja sea el &uacute;nico camino hacia el &eacute;xito. Que si no conseguimos emparejarnos seremos unas fracasadas&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Empecé a ver las relaciones pasadas de mis potenciales parejas románticas como una amenaza (...) una llama que nunca se podría apagar y que tenía que vigilar para que no me acabara quemando</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Lucía G. Romero</span>
                                        <span>—</span> &#039;Testimonios de amor&#039;, en &#039;(h)amor11 ex&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En este contexto, la expareja est&aacute; socialmente unida &ndash;casi encerrada&ndash; al pasado. En redes sociales, el discurso que se construye en torno a esta figura es, en muchas ocasiones, de rechazo, superaci&oacute;n o de verg&uuml;enza. Algunas de estas percepciones negativas alrededor de las exparejas se hacen virales en <a href="https://www.tiktok.com/@lissvictoria16/video/7591326975352900871?is_from_webapp=1&amp;web_id=7483552107220665878" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">plataformas</a>, materializadas en frases como: &ldquo;Con el ex siempre cero contacto&rdquo;, &ldquo;con una expareja no se habla ni se escribe&rdquo;, &ldquo;el pasado no se visita sin pagar un precio&rdquo;, &ldquo;nadie avanza con un pie en el ayer&rdquo;...&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las exparejas no solo son vistas como un fracaso personal, sino que tambi&eacute;n se tienden a demonizar cuando se inicia una nueva relaci&oacute;n. Lo explica Luc&iacute;a G. Romero en <em>Testimonios de amor</em>, recogido en <em>(h)amor11 ex:</em><strong> </strong>&ldquo;Empec&eacute; a ver las relaciones pasadas de mis potenciales parejas rom&aacute;nticas como una amenaza, un rastro de lo que qued&oacute; que manchaba lo que nosotras constru&iacute;amos, una llama que nunca se podr&iacute;a apagar y que ten&iacute;a que vigilar para que no me acabara quemando&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El psic&oacute;logo Hugo Vega, de<strong> </strong><a href="https://www.inlazapsicologiaboadilla.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Inlaza Psicolog&iacute;a</a>, tiene claro que &ldquo;cuando el amor se entiende desde la exclusividad, la posesi&oacute;n y la l&oacute;gica de la sustituci&oacute;n (donde una relaci&oacute;n reemplaza a la anterior), la expareja se sit&uacute;a como un recordatorio inc&oacute;modo del pasado y se convierte en un foco potencial de dudas, celos e inseguridades&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga Monn&eacute; a&ntilde;ade que en el caso de las mujeres &ldquo;se las ha educado para compararse, como si tuvieran que demostrar que son mejores o m&aacute;s v&aacute;lidas, especialmente con 'la ex'&rdquo;, mientras que a los hombres se les ha transmitido &ldquo;la idea de territorio y competencia: si alguien estuvo antes, entonces es un rival que puede poner en cuesti&oacute;n su control o su lugar&rdquo;. Desde ambos puntos de vista, cualquier v&iacute;nculo anterior se percibe como una amenaza autom&aacute;tica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El ex ya no es alguien que ‘muere simbólicamente’, sino alguien con quien se redefine el rol. A veces es amigo, a veces contacto cordial, a veces solo alguien que sigues y sabes de él por redes sociales y no tienes contacto ninguno</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pablo Viñuela</span>
                                        <span>—</span> Psicólogo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Un cambio de perspectiva</h2><p class="article-text">
        Frente a esta concepci&oacute;n de la expareja como algo del pasado e inherentemente negativo, hay una tendencia creciente que contempla la posibilidad de ver las rupturas como una transici&oacute;n en la manera de relacionarnos con esa persona. Como recuerda Hugo Vega,<strong> </strong>hist&oacute;ricamente, las relaciones de pareja estaban ligadas a &ldquo;estructuras sociales r&iacute;gidas como el matrimonio, la familia o la comunidad&rdquo;, por lo que &ldquo;la ruptura no s&oacute;lo implicaba el fin del v&iacute;nculo amoroso, sino tambi&eacute;n un corte con todas esas esferas compartidas&rdquo;. Si bien es cierto que este fen&oacute;meno sigue existiendo en la actualidad, el psic&oacute;logo observa<strong> </strong>una mirada &ldquo;m&aacute;s flexible que posibilita a las personas poder asumir nuevos roles y participar de otras formas en la vida de sus exparejas sin que esto implique necesariamente un cierre total o una desaparici&oacute;n absoluta del mapa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pablo Vi&ntilde;uela, psic&oacute;logo en <a href="https://psicologiacentroyser.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Centro y Ser en Toledo</a>, observa un cambio hacia &ldquo;modelos m&aacute;s continuos y negociados del v&iacute;nculo&rdquo;: &ldquo;El ex ya no es alguien que &lsquo;muere simb&oacute;licamente&rsquo;, sino alguien con quien se redefine el rol. A veces es amigo, a veces contacto cordial, a veces solo alguien que sigues y sabes de &eacute;l por redes sociales y no tienes contacto ninguno&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Este es precisamente el planteamiento de <a href="https://contintametienes.com/hamor-11-ex/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>(h)amor11 ex</em></a>, una obra que, de la mano de diez autoras, cuestiona la idea de que &ldquo;las exs&rdquo; son &ldquo;historias&rdquo; que deben quedarse en el recuerdo o incluso ser borradas de nuestra memoria. Proponen &ldquo;una aproximaci&oacute;n amplia y diversa a temporalidades <em>queer</em> en la construccio&#769;n de vi&#769;nculos con las exnovias y un intento de unir colectivamente dos conceptos que parecen antago&#769;nicos: exnovia y futuro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La propia coordinadora del libro, Valentina Berr, habla de &ldquo;un punto de fuga lesbiano&rdquo; que se escapa de &ldquo;los tent&aacute;culos del sistema mon&oacute;gamo y del cisheterorromanticismo&rdquo;: la relaci&oacute;n con las exnovias. &ldquo;Donde el resto ve una amenaza, incluso algo que superar y dejar atr&aacute;s, muchas veces nosotras vemos en la figura de la exnovia otras cosas. (...) El dibujo es m&aacute;s amplio.<strong> </strong>Donde el resto ve una figura del pasado, las lesbianas alcanzamos a ver a la exnovia, con bastante frecuencia, como una posibilidad de presente, incluso de futuro&rdquo;.
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            <span class="title">
                Fotograma de ‘Conversaciones entre amigos’                            </span>
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      <p class="quote-text">Donde el resto ve una figura del pasado, las lesbianas alcanzamos a ver a la exnovia, con bastante frecuencia, como una posibilidad de presente, incluso de futuro</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Valentina Berr</span>
                                        <span>—</span> escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Aprendiendo de la cultura <em>queer</em></h2><p class="article-text">
        La posibilidad de sostener alg&uacute;n tipo de v&iacute;nculo posterior depende, en gran medida, del tipo de relaci&oacute;n previa, del respeto por las necesidades y los l&iacute;mites de cada parte y de la capacidad de elaborar adecuadamente el duelo, como<strong> </strong>recuerda Hugo Vega desde Inlaza Psicolog&iacute;a. Los psic&oacute;logos consultados recuerdan que esta posibilidad no se debe contemplar en relaciones en las que ha habido abuso o violencia de alg&uacute;n tipo, puesto que, en ese caso, como se&ntilde;ala Monn&eacute;, &ldquo;son situaciones que deben entenderse como experiencias traum&aacute;ticas y que requieren una mirada distinta y un acompa&ntilde;amiento diferente, en muchos casos, por profesionales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, no todas las parejas parecen tener las mismas facilidades para transformar el v&iacute;nculo tras la ruptura. En concreto, varias voces entrevistadas para este art&iacute;culo apuntan a diferencias entre parejas heterosexuales y homosexuales. Sara, bisexual de 22 a&ntilde;os, observa que en su entorno solo sus amigas lesbianas &mdash;o bisexuales que han salido de una relaci&oacute;n con otra mujer&mdash; suelen mantener relaci&oacute;n con sus exparejas. &ldquo;Seg&uacute;n las estad&iacute;sticas de mi grupo de amigas, es mucho m&aacute;s frecuente seguir en contacto con las exnovias; en cambio, casi nunca ocurre con los exnovios&rdquo;, explica. Una percepci&oacute;n similar comparte Alexia, lesbiana, quien cuenta a este diario que cuando una relaci&oacute;n entre dos mujeres &ldquo;termina bien, pero acaba porque ya no se entienden como pareja&rdquo;, resulta m&aacute;s sencillo conservar el contacto e incluso la amistad.
    </p><p class="article-text">
        Hist&oacute;ricamente, las personas del colectivo LGTBIQ+ han construido redes afectivas en los m&aacute;rgenes de los modelos familiares tradicionales. Ante la falta de apoyo de la familia de origen, han integrado en sus c&iacute;rculos m&aacute;s cercanos amistades y exparejas. Esto, seg&uacute;n recuerda Vega, ha favorecido modelos relacionales menos r&iacute;gidos, en los que los v&iacute;nculos no se clasifican de manera cerrada &mdash;pareja, ex o amistad&mdash;: &ldquo;En contextos m&aacute;s normativos, la ruptura suele implicar un &lsquo;todo o nada&rsquo;: o pareja o nada. En estos modelos, se permite el &lsquo;algo diferente&rsquo;&rdquo;. Como apunta Vi&ntilde;uela, &ldquo;los ex son fuentes de apoyo, ya conocen tu historia y se convierten en pilares de seguridad y resiliencia&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las relaciones de amistad están un poco menos constreñidas que las de pareja, hay mucha más generosidad y comprensión</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Tatiana Romero Reina</span>
                                        <span>—</span> Investigadora, Historia Moderna e Historia Contemporánea (UCM)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En <em>(h)amor11 ex, </em>sus autoras reivindican esa transgresi&oacute;n de las normas relacionales com&uacute;nmente asociadas a la heteronormatividad. En esta obra, Alicia Tamarit recoge las reflexiones de la soci&oacute;loga estadounidense Elisabeth Sheff &ndash;investigadora sobre poliamor&ndash;, que se&ntilde;ala c&oacute;mo estos modelos relacionales facilitan imaginar otras formas de transformar el v&iacute;nculo (en lugar de eliminarlo por completo), capacidad que es menos habitual en modelos mon&oacute;gamos tradicionales. Sin embargo, la autora se&ntilde;ala c&oacute;mo la monogamia ha ido incorporando algunos de los rasgos de la poligamia: las rupturas suaves y la preservaci&oacute;n de ciertos v&iacute;nculos se han vuelto cada vez m&aacute;s comunes, hasta el punto de que mantener relaciones sanas con exparejas ya no resulta extra&ntilde;o, independientemente del estilo relacional. Todo ello sin perder de vista que, como recuerda Alicia Tamarit, &ldquo;a las exes, a veces, tambi&eacute;n hay que odiarlas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desde la &oacute;ptica heterosexual no se suele alentar a pensar en una expareja en t&eacute;rminos de futuro &ndash;excepto bajo motivos puntuales como hijos en com&uacute;n, situaci&oacute;n econ&oacute;mica complicada o el tab&uacute; de la separaci&oacute;n&ndash;. Pero Tamarit se pregunta &ldquo;si durante la relaci&oacute;n de novias tambi&eacute;n eran amigas y lo que no funcion&oacute; fue el noviazgo, &iquest;por qu&eacute; iba a tener que romperse esa amistad?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tatiana Romero Reina, en su escrito <em>Hacernos cargo,</em> reflexiona sobre la posibilidad de que &ldquo;amigues se conviertan en familia&rdquo;, explicando c&oacute;mo la construcci&oacute;n de este v&iacute;nculo pasa por &ldquo;un (re)conocimiento y (re)descubrimiento de la persona con la que hemos tenido un v&iacute;nculo sexoafectivo&rdquo;, asegurando que &ldquo;las relaciones de amistad est&aacute;n un poco menos constre&ntilde;idas que las de pareja, hay mucha m&aacute;s generosidad y comprensi&oacute;n&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, en ocasiones critican lo encorsetado del lenguaje, que en un contexto no normativo simplifica en exceso la relaci&oacute;n que puede haber detr&aacute;s de la palabra &ldquo;expareja&rdquo;. En el citado libro<em>,</em> Sonia Pina Linares habla de inventar una &ldquo;palabra que nombre la relaci&oacute;n de tantas personas que se siguen yendo de vacaciones juntas y se cuidan en los ingresos hospitalarios (...) Una palabra que no nombre el hueco, lo que ya no es, sino lo que todav&iacute;a late y es cierto, palpable&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">De fracaso a <em>green flag</em></h2><p class="article-text">
        Para tener una relaci&oacute;n sana con una expareja son necesarias una serie de condiciones, entre las que se encuentran la presencia de respeto y responsabilidad afectiva por ambas partes, el fin del v&iacute;nculo rom&aacute;ntico, el paso por un proceso de duelo, la eliminaci&oacute;n de expectativas rom&aacute;nticas&hellip;&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Mantener una buena relación con un ex puede no ser una &#039;green flag&#039; cuando hay dependencia emocional encubierta –la nueva pareja, si es que hay, se siente desplazada–; o no existen límites claros</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Hugo Vega</span>
                                        <span>—</span> Psicólogo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Si estas se cumplen y se llega a transformar el v&iacute;nculo, esto indica &ldquo;cosas muy positivas&rdquo; para el psic&oacute;logo Hugo Vega: la capacidad de elaborar duelos de forma sana, responsabilidad afectiva &ndash;&ldquo;la persona no necesita odiar para poder soltar&rdquo;&ndash;, la capacidad de tener un patr&oacute;n de apego m&aacute;s seguro&hellip; &ldquo;Saber c&oacute;mo se relaciona una persona con otras personas de su entorno (familiares, amistades, compa&ntilde;eros de trabajo&hellip; incluso lxs ex)&rdquo;, explica Monn&eacute;, &ldquo;nos da informaci&oacute;n sobre c&oacute;mo podr&iacute;a relacionarse con nosotros&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es por ello por lo que cada vez m&aacute;s personas interpretan una buena relaci&oacute;n con las exparejas como se&ntilde;al de madurez emocional y no como amenaza, llegando a considerarlo una <em>green flag</em>. Vi&ntilde;uela advierte que esto no quiere decir que &ldquo;haya que ser amigo de todos los ex&rdquo;, pero mantener y transformar estas relaciones indica &ldquo;si la persona sabe cerrar ciclos sin convertirlos en campos de batalla&rdquo;; &ldquo;no todos los ex ser&aacute;n amigos, pero tampoco enemigos autom&aacute;ticos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, cabe destacar que mantener una buena relaci&oacute;n con un ex no es siempre una <em>green flag: </em>&ldquo;Puede no serlo cuando hay dependencia emocional encubierta &ndash;la nueva pareja, si es que hay, se siente desplazada&ndash;; o no existen l&iacute;mites claros&rdquo;, matiza Hugo Vega Vega. Por eso, m&aacute;s que &ldquo;llevarse bien con los/as ex&rdquo;, la verdadera <em>green flag</em><strong> </strong>para el psic&oacute;logo es haber transformado el v&iacute;nculo sin ambig&uuml;edad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anabel Cuevas Vega]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/llevarte-ex-pasado-percibirse-amenaza-green-flag_1_12985684.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Feb 2026 21:04:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Llevarte bien con tu ex: así ha pasado de percibirse como amenaza a ser una 'green flag']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Pareja,Poliamor,Amor,San Valentín,Amistad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Marita Alonso analiza la tiranía de ligar en tiempos de apps de citas: “Nos hemos convertido en terroristas emocionales”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/marita-alonso-analiza-tirania-ligar-tiempos-apps-citas-hemos-convertido-terroristas-emocionales_1_12981529.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/35b07e4d-f537-4053-9f1c-668cf9bc7d19_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Marita Alonso analiza la tiranía de ligar en tiempos de apps de citas: “Nos hemos convertido en terroristas emocionales”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La periodista publica 'La venus del smartphone. Así han cambiado las aplicaciones de citas nuestra forma de relacionarnos' (Carpe Noctem), donde explora si la pantalla se ha convertido en un elemento obligado para ligar
</p><p class="subtitle">La vida con un matrimonio abierto, según Molly Roden: “Tengo tres novios y un marido y soy muy feliz, pero ha sido duro”</p></div><p class="article-text">
        La periodista Marita Alonso es experta en descifrar los entresijos de las relaciones en la sociedad actual del mundo occidental. Colabora en diversos medios nacionales con art&iacute;culos sobre cultura, entretenimiento y estilo de vida, as&iacute; que lo mismo entrevista a la escritora del momento que investiga sobre las razones que llevan a que un matrimonio se vaya al garete. Como buena<em> freelance,</em> su tiempo es tan valioso como su agenda de contactos, pero ha conseguido guardar horas, entre art&iacute;culo y art&iacute;culo, para escribir un nuevo libro: <a href="https://editorialcarpenoctem.es/producto/marita-alonso-la-venus-del-smartphone-asi-han-cambiado-las-aplicaciones-de-citas-nuestra-forma-de-relacionarnos/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La venus del smartphone</em></a><em>. As&iacute; han cambiado las aplicaciones de citas nuestra forma de relacionarnos</em> (editorial Carpe Noctem).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En su volumen, que ella prefiere llamar &ldquo;ensayo y error&rdquo;, analiza precisamente si la pantalla se ha convertido en un elemento obligado para ligar. Y comienza con un dato apabullante: desde que se lanz&oacute; en 2012, Tinder (la <em>app</em> de citas por excelencia): &ldquo;Se ha descargado m&aacute;s de 630 millones de veces, lo que ha dado lugar a m&aacute;s de 100.000 millones de <em>matches,</em> y presta servicio a unos 50 millones de usuarios al mes en 190 pa&iacute;ses y m&aacute;s de 45 idiomas&rdquo;. Adem&aacute;s, la <a href="https://www.kaspersky.es/about/press-releases/el-20-de-los-espanoles-ha-conocido-a-su-pareja-en-internet" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">encuesta</a> <em>Influencia de la tecnolog&iacute;a en la vida de los espa&ntilde;oles</em>, realizada por la empresa de ciberseguridad Kaspersky, muestra que en Espa&ntilde;a el 40% de la poblaci&oacute;n ha usado o usa aplicaciones para ligar y el 18,6% ha conocido a su pareja en internet.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con estos datos, entre los otros muchos que ha incluido en el libro: &iquest;es cierto que ya no se liga (o es mucho m&aacute;s dif&iacute;cil) si no hay una pantalla entre los individuos? &ldquo;Hemos perdido la capacidad de empatizar con el otro, y me doy pereza a m&iacute; misma al lanzar una frase tan ceniza y lapidaria&rdquo;, dice a elDiario.es. &ldquo;Interactuar con pantallas de por medio ha hecho que muchas personas tengan el superpoder de evaporarse, de desaparecer del mapa, y lo hacen sin dar explicaciones. Nos hemos convertido en terroristas emocionales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pese a ser herramientas que han influido de una manera tan decisiva en la forma de relacionarse de las personas, a&uacute;n no se ha investigado demasiado (o tanto como ha ocurrido con otros temas decisivos) desde el campo acad&eacute;mico. Alonso cita a diversas autoras en las p&aacute;ginas de su ensayo, pero, en su opini&oacute;n: &ldquo;Todo lo relacionado con las emociones y con las relaciones amorosas se considera menor&rdquo;. Por lo tanto, en su libro quer&iacute;a dejar claro que &ldquo;el amor nos atraviesa a todas y a todos&rdquo; y no se le puede restar importancia a la influencia de las aplicaciones de citas. &ldquo;Estas <em>apps</em> han llevado la b&uacute;squeda de pareja al &aacute;mbito privado, a una esfera social diferente, y no estamos estudiando sus consecuencias de forma oportuna&rdquo;, afirma.
    </p><h2 class="article-text">Aqu&iacute; est&aacute;n y aqu&iacute; seguir&aacute;n</h2><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, aunque de manera recurrente aparezcan titulares que pronostican la muerte de Tinder y sus compa&ntilde;eras, Marita Alonso est&aacute; plenamente convencida de que no ser&aacute; as&iacute;. &ldquo;A no ser que las empresas, de repente, faciliten la conciliaci&oacute;n y se preocupen de verdad por la salud mental y por las condiciones de sus empleados&rdquo;, sentencia. En un momento en el que mucha gente se siente arrollada por los horarios de trabajo excesivos, la dificultad de pagar el alquiler y otras calamidades de la vida moderna, encontrar pareja a trav&eacute;s de una <em>app</em> es m&aacute;s f&aacute;cil que por m&eacute;todos m&aacute;s tradicionales. &ldquo;Somos interlocutores terribles y tenemos cantidad de conversaciones simult&aacute;neas, algo clave para encontrar el amor en las aplicaciones&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la adicci&oacute;n que crea el algoritmo especialmente dise&ntilde;ado para ello y la satisfacci&oacute;n inmediata que supone un<em> match</em> (gustar a una persona que te gusta) son dos factores esenciales para la supervivencia de las <em>apps.</em> Si a&uacute;n hay gente en Facebook, &iquest;c&oacute;mo va a desaparecer Bumble? Pero el funcionamiento de estas plataformas tienen a equipos enormes detr&aacute;s que se encargan de mantener enganchado a su p&uacute;blico y, por lo tanto, ganar dinero. Un factor en el que raramente se piensa cuando se miran los perfiles de los usuarios desde el sof&aacute;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Interactuar con pantallas de por medio ha hecho que muchas personas tengan el superpoder de evaporarse, de desaparecer del mapa, y lo hacen sin dar explicaciones</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Creo que, de alguna manera, aunque pensemos que las cosas dependen del algoritmo o de las flechas de Cupido &mdash;que tiene mal&iacute;sima punter&iacute;a, por cierto&mdash;, pensar que encontrar el amor depende de alguna manera de ti, de bajarte una <em>app</em> y de conversar con aquellas personas con quienes haces <em>match</em>, te otorga cierta sensaci&oacute;n de control, algo que funciona como un Lexat&iacute;n en tiempos incontrolables&rdquo;, desarrolla Alonso. &iquest;Y qu&eacute; ocurrir&aacute; cuando la IA tome el control de todo este entramado? &ldquo;Tengo la esperanza de que haya un giro de guion y la IA se limite a hacernos la colada, la cena y quiz&aacute;s le recuerde a esa persona a la que estamos conociendo que se est&aacute; comportando como un pat&aacute;n&rdquo;, aprecia Alonso, &ldquo;no quiero ser <em>Black Mirror</em>, que siempre tiene esa mirada fatalista al hablar de la tecnolog&iacute;a&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Fen&oacute;meno Mamdani vs heterofatalismo</h2><p class="article-text">
        Puede que fuese <a href="https://www.eldiario.es/era/hombres-uniqlo-zohran-mamdani_1_12753790.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Zohran Mamdani</a>, el actual y muy reciente alcalde de Nueva York, quien llev&oacute; el nombre de Hinge (la aplicaci&oacute;n donde conoci&oacute; a su esposa Rama Duwaji) a todos los rincones del planeta. Esta se ha convertido, esencialmente, en la plataforma de quienes buscan el amor verdadero (su lema, de hecho, es &lsquo;la <em>app</em> dise&ntilde;ada para ser eliminada&rsquo;) y no relaciones espor&aacute;dicas. &iquest;C&oacute;mo consiguen acertar tanto en los emparejamientos? Seg&uacute;n Alonso, a trav&eacute;s de Hinge Labs: &ldquo;Que analiza las experiencias de citas de los usuarios desde la descarga de la aplicaci&oacute;n hasta la cita y el borrado del perfil. De esta manera, estudian los elementos que marcan la diferencia y hacen que surja el amor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Alonso tambi&eacute;n achaca la popularidad actual de Hinge al &ldquo;isomorfismo mim&eacute;tico, una forma mediante la cual las empresas copian los modelos, innovaciones, est&eacute;tica y tecnolog&iacute;a de las m&aacute;s exitosas, las aplicaciones se parecen much&iacute;simo entre s&iacute;&rdquo;. No deja de ser una muestra de que, por muchas vueltas se le haya dado a la toxicidad del amor rom&aacute;ntico, las personas todav&iacute;a se quieren enamorar: &ldquo;Seguimos buscando el amor incluso cuando todo parece perdido&rsquo; es una frase de la que habla bell hooks en <em>Todo sobre el amor</em>. Al ir a trabajar, cada d&iacute;a ve&iacute;a ese graffiti, que sinti&oacute; que le hablaba al coraz&oacute;n. Y es cierto&hellip; Al final, hasta los m&aacute;s descre&iacute;dos, incluso quienes en lugar de coraz&oacute;n ya tenemos un tartar, buscamos amor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aunque seg&uacute;n augura la autora de <em>La Venus del smartphone</em> las <em>apps</em> no desaparecer&aacute;n, s&iacute; sufren altibajos en sus n&uacute;meros. Por ejemplo, ella misma cuenta en su libro que: &ldquo;Seg&uacute;n The Economist, aplicaciones como Bumble o Tinder bajaron sus descargas un 20% y perdieron 17 millones de suscriptores en el segundo trimestre de 2024&rdquo;. El agotamiento vital o aspectos como el <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/heteropesimismo-huelgas-sexo-hombres-terminan-emociones-legitimas-empieza-discurso-conservador_129_12304701.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">heteropesimismo</a>, un t&eacute;rmino que ya es habitual en el lenguaje popular, sean factores decisivos. En relaci&oacute;n al segundo, Alonso se&ntilde;ala que cuando la ensayista Asa Seresin acu&ntilde;&oacute; el t&eacute;rmino lo hizo con la intenci&oacute;n de &ldquo;cuestionar el tono negativo con el que se suele hablar de la heterosexualidad&rdquo;. Pero ahora, el vocablo se ha transformado y m&aacute;s bien recoge que: &ldquo;Cada vez hay menos usuarios porque [las mujeres] estamos hartas de falta de responsabilidad afectiva, de la ausencia de empat&iacute;a, de egos inflados&hellip; No queremos bajarnos <em>apps</em>, sino bajarnos del mundo. Del amoroso, al menos&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estas apps han llevado la búsqueda de pareja al ámbito privado, a una esfera social diferente, y no estamos estudiando sus consecuencias de forma oportuna</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Cualquiera que haya sido usuario de aplicaciones de citas tendr&aacute; alguna an&eacute;cdota m&aacute;s o menos rocambolesca relacionada con las conversaciones que se mantienen en ellas o personas con las que hacen<em> match.</em> Algunas ser&aacute;n graciosas y otras posiblemente aterradoras. Alonso remarca que: &ldquo;Las mujeres heterosexuales y bisexuales tenemos la desgracia &mdash;esta frase me va a costar infinidad de mensajes de odio, pero qu&eacute; da&ntilde;o le hace una raya m&aacute;s al tigre&mdash; de tener que relacionarnos con nuestro mayor depredador, el hombre heterosexual&rdquo;. Tambi&eacute;n explica que hay hombres que en sus perfiles especifican que no quieren mujeres feministas &ldquo;Al menos, eso funciona como filtro. Yo no querr&iacute;a jam&aacute;s hablar o respirar cerca de alguien as&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ning&uacute;n usuario de<em> apps </em>de<em> dating </em>est&aacute; libre de sufrir una agresi&oacute;n, evidentemente. Alonso habla en su libro de Lydia Vargas, CEO de Zyrcled: &ldquo;La primera<em> app</em> que asegura el consentimiento claro y el control de las interacciones&rdquo;. En esta se han quitado din&aacute;micas de comportamientos inc&oacute;modos o peligrosos que en el resto se hab&iacute;an normalizado e incluye funcionalidades para que los usuarios o usuarias se sientan seguros. Por ejemplo, la opci&oacute;n de incluir un contacto de seguridad que puede recibir una notificaci&oacute;n cuando empiece una cita. La escritora expone en el ensayo que: &ldquo;En el caso de que no desactive la funci&oacute;n o se agote el tiempo definido, la<em> app</em> env&iacute;a de forma autom&aacute;tica su ubicaci&oacute;n en tiempo real y la foto de perfil de la cita al contacto de seguridad. Creo que es evidente que hay una mujer detr&aacute;s de todo esto, &iquest;verdad? No s&eacute; si a un se&ntilde;or se le habr&iacute;a ocurrido&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Que nadie se espere encontrar en la obra de Alonso un libro de tono severo sino todo lo contrario. El ensayo cumple con el rigor que se le exige a este tipo de trabajo pero lo combina con la iron&iacute;a humor&iacute;stica. Cabe la duda de si quien habla en el texto es la persona o un personaje detectivesco creado para investigar en el universo de las <em>apps</em> de citas. Alonso deja claro que: &ldquo;Hace tiempo que persona y personaje se mimetizaron. Soy consciente de que me he convertido en una caricatura de m&iacute; misma&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n se empe&ntilde;a en presentarse como una soltera sin remedio, aunque por su trabajo posiblemente sepa m&aacute;s de los usos amorosos del siglo XXI en Espa&ntilde;a que muchos de los que ahora se van a casar. Este no es su &uacute;nico libro sobre el amor: en 2017 sac&oacute; <em>Antimanual de autodestrucci&oacute;n amorosa</em> (Aguilar) adem&aacute;s de <em>Pulsus interruptus</em> (Flash) y en 2020 S<em>i echas de menos el principio, vuelve a empezar</em> (Temas de hoy). &iquest;Por qu&eacute;, entonces, ese presentimiento de solter&iacute;a? &ldquo;Me temo que habr&iacute;a que preguntar a mis citas (aunque hace tiempo que tir&eacute; la toalla y dej&eacute; de tenerlas) por qu&eacute; soy tan inaguantable&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/marita-alonso-analiza-tirania-ligar-tiempos-apps-citas-hemos-convertido-terroristas-emocionales_1_12981529.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Feb 2026 21:57:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Marita Alonso analiza la tiranía de ligar en tiempos de apps de citas: “Nos hemos convertido en terroristas emocionales”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Apps,Amor,Pareja,Tecnología,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mar Cabra, la periodista que ganó un Pulitzer pero renunció a vivir para el trabajo: "Sentí el vacío y la soledad"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/mar-cabra-periodista-gano-pulitzer-renuncio-vivir-trabajar-senti-vacio-soledad_1_13082251.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/10d53f72-8960-4ee4-87b1-614887b04752_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mar Cabra, la periodista que ganó un Pulitzer pero renunció a vivir para el trabajo: &quot;Sentí el vacío y la soledad&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La periodista, que contribuyó a destapar los Papeles de Panamá, tuvo que abandonar su vocación debido al ‘burnout’ y la depresión. En ‘Vivir a jornada completa’ reconstruye su caída y propone una forma distinta de trabajar, pensar y vivir en un mundo hiperconectado</p><p class="subtitle">Si te sientes al borde del colapso, toma nota: 14 mitos y verdades sobre el 'burnout'</p></div><p class="article-text">
        Un d&iacute;a todo dej&oacute; de tener sentido. Mar Cabra hab&iacute;a llegado a lo m&aacute;s alto del periodismo. Formaba parte del equipo internacional del <a href="https://www.icij.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ICIJ</a> que hab&iacute;a destapado los <a href="https://www.eldiario.es/temas/los-papeles-de-panama/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Papeles de Panam&aacute;</a>, una de las mayores investigaciones period&iacute;sticas de la historia. Pero lo que deb&iacute;a ser la culminaci&oacute;n de una carrera laboral se convirti&oacute; en otra cosa. Algo que no encaja en el relato del &eacute;xito que nos han contado.
    </p><p class="article-text">
        Durante a&ntilde;os, Cabra encarn&oacute; la frase: &ldquo;<a href="https://www.eldiario.es/era/dedicate-a-lo-te-gusta-y-no-tendras-que-trabajar_1_11851826.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Si trabajas en lo que te apasiona no sentir&aacute;s que trabajas</a> ni un d&iacute;a de tu vida&rdquo;. Hoy, revisa esta frase con una enorme distancia cr&iacute;tica. &ldquo;Siempre digo que esa expresi&oacute;n es tramposa porque solo es medio verdad, le falta una parte que a alguien se le olvid&oacute; incorporar que es &lsquo;pero no olvides cuidarte en el camino&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En su caso, que explica ampliamente en su &uacute;ltimo libro <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-vivir-a-jornada-completa/443167" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Vivir a jornada completa</em></a>. <em>Un camino hacia una forma m&aacute;s sana de trabajar</em> (Temas de Hoy, 2026), esa segunda parte de la frase nunca lleg&oacute;. O lo hizo demasiado tarde. Era joven, su trabajo le apasionaba y sent&iacute;a que estaba haciendo historia. &ldquo;Trabajaba 16 horas al d&iacute;a durante semanas seguidas, sin fines de semana y porque yo quer&iacute;a. El trabajo era mi vida y mi vida no ten&iacute;a nada m&aacute;s que trabajo&rdquo;, recuerda.
    </p><p class="article-text">
        Su cuerpo empez&oacute; a enviar se&ntilde;ales. Ella no supo leerlas. En 2014, tras una investigaci&oacute;n previa a la de los Papeles de Panam&aacute;, <a href="https://www.eldiario.es/temas/luxleaks/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">LuxLeaks</a>, la periodista acab&oacute; ingresada en un hospital de Filipinas, donde finalmente perdi&oacute; un ovario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A principios de 2015, tras acabar el trabajo de los <a href="https://www.eldiario.es/temas/swiss-leaks/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Swiss Leaks</a>, pudo irse unos d&iacute;as de vacaciones, pero con graves problemas de tiroides. &ldquo;No sab&iacute;a interpretar todas esas se&ntilde;ales&rdquo;, reconoce. &ldquo;Cre&iacute;a que simplemente era mala suerte&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero tras publicar en 2016 las investigaciones sobre los negocios de la firma de abogados paname&ntilde;a Mossack Fonseca, que destaparon una red global de sociedades opacas usadas por pol&iacute;ticos y grandes fortunas, la vida de Mar comenz&oacute; a tambalearse de verdad.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Trabajaba 16 horas al día durante semanas seguidas, sin fines de semana y porque yo quería. El trabajo era mi vida y mi vida no tenía nada más que trabajo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando llegu&eacute; a la cima sent&iacute; el eco del vac&iacute;o y la soledad, y me dije, <em>&lsquo;wow,</em> esto no era lo que yo esperaba&rsquo;, yo esperaba sentir una felicidad plena&rdquo;. Pero no fue as&iacute;. La depresi&oacute;n y un intenso <a href="https://www.eldiario.es/era/burnout-sindrome-trabajador-quemado_1_10437897.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">s&iacute;ndrome del </a><a href="https://www.eldiario.es/era/burnout-sindrome-trabajador-quemado_1_10437897.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>burnout</em></a><em> </em>le hicieron abandonarlo todo porque no pod&iacute;a m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Dejar el periodismo implic&oacute; atravesar un duelo complejo. &ldquo;Sal&iacute; con much&iacute;sima frustraci&oacute;n y tristeza del ICIJ&rdquo;, recuerda. Pero la decisi&oacute;n era una necesidad: &ldquo;Sent&iacute;a que lo estaba haciendo empujada por la necesidad de sobrevivir&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo se construye el <em>burnout</em></h2><p class="article-text">
        El relato de Cabra es un ejemplo perfecto de c&oacute;mo se instala el agotamiento en quienes viven volcados en su trabajo. El <em>burnout</em> no aparece de golpe, sino que se va construyendo poco a poco, durante meses o, a veces, a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es estr&eacute;s cronificado durante un tiempo largo&rdquo;, define la autora. Y enumera algunas de sus se&ntilde;ales: agotamiento extremo, desconexi&oacute;n emocional y una sensaci&oacute;n persistente de ineficacia. &ldquo;En mi caso, notaba que tareas que antes me llevaban diez minutos empezaban a alargarse hasta dos horas, y no dejaba de preguntarme por qu&eacute; algo que antes me resultaba tan sencillo ahora me costaba tanto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n aparecen otros s&iacute;ntomas m&aacute;s difusos como pensamientos acelerados, tensi&oacute;n f&iacute;sica, irritabilidad, confusi&oacute;n, fatiga, conductas t&oacute;xicas o impulsivas... El aislamiento o la dependencia de la tecnolog&iacute;a son muy comunes. &ldquo;Todas estas son se&ntilde;ales de que est&aacute;s bajo demasiado estr&eacute;s&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        El problema es que muchas de estas alertas se han normalizado en determinados entornos laborales. En el periodismo, por ejemplo, beber alcohol o trabajar fuera de horarios y fines de semana han sido durante a&ntilde;os casi parte del salario. &ldquo;El alcoholismo se ha mitificado en el periodismo como algo inherente de nuestra profesi&oacute;n&rdquo;, se&ntilde;ala la autora.
    </p><h2 class="article-text">Vivir de cuello para abajo</h2><p class="article-text">
        Una de las propuestas centrales de <em>Vivir a jornada completa</em> consiste en recuperar esa conexi&oacute;n perdida entre cuerpo y mente. &ldquo;Deber&iacute;amos empezar a aprender a vivir de cuello para abajo, no de cuello para arriba&rdquo;, plantea.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La clave no es evitar los momentos de intensidad laboral extrema, sino centrarse en la recuperaci&oacute;n despu&eacute;s&rdquo;, apunta. &ldquo;A nivel f&iacute;sico, los deportistas esto lo tienen muy claro. Tienen espacios de descanso antes de las competiciones y de recuperaci&oacute;n despu&eacute;s de las mismas, pero en el caso de los trabajadores del conocimiento, que pasamos el d&iacute;a sentados delante del ordenador, esto no es as&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aunque abandon&oacute; el periodismo, el trabajo de Cabra se parece externamente al que hac&iacute;a antes. Tras cerrar su etapa en el ICIJ, cocre&oacute; y ahora dirige <a href="https://www.theselfinvestigation.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Self-Investigation</a>, una fundaci&oacute;n que promueve la salud mental en el trabajo a nivel global.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Está demostradísimo que tener un mundo opuesto a nuestro trabajo es una forma de alejar el &#039;burnout</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Trabaja en casa, y tambi&eacute;n se pasa el d&iacute;a sentada frente a un ordenador. El cambio est&aacute; en los peque&ntilde;os gestos. Por ejemplo, &ldquo;a veces, entre reuni&oacute;n y reuni&oacute;n, friego los platos para conectar con el sentido del tacto&rdquo;, confiesa. &ldquo;Pueden hacerse muchas cosas. Hay gente que juega con sus animales o realiza cualquier otra actividad que active sus sentidos. Hacer esto nos trae al momento presente y hace que volvamos a centrarnos, que retornemos a nuestro cuerpo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No se trata de eliminar la intensidad, sino de equilibrarla. &ldquo;Est&aacute; demostrad&iacute;simo que tener un mundo opuesto a nuestro trabajo es una forma de alejar el <em>burnout</em>&rdquo;, defiende. &ldquo;En mi caso, practico danza contempor&aacute;nea, pero cualquier otra actividad podr&iacute;a estar bien y, a la larga, nos hace mejores profesionales&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La trampa de la hiperconexi&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Si hay un elemento que atraviesa el <em>burnout</em> contempor&aacute;neo es la tecnolog&iacute;a. Y casi todos podemos reconocernos en &eacute;l. Cabra lo sit&uacute;a como uno de los principales culpables de lo que le ocurri&oacute;. El punto de partida para reconstruirse fue precisamente <a href="https://www.eldiario.es/era/tecnologia-le-roba-vidas-recuperarlo_1_12951824.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">recuperar la atenci&oacute;n</a>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me di cuenta de que mi <em>burnout</em> ten&iacute;a mucho que ver con la hiperconexi&oacute;n&rdquo;, explica. &ldquo;Me pasaba el d&iacute;a mirando el m&oacute;vil, especialmente el correo electr&oacute;nico y el WhatsApp. No ten&iacute;a ning&uacute;n sentido. Entonces, trat&eacute; de reconectar con la tecnolog&iacute;a de una manera m&aacute;s intencional. Creo que es el primer punto por el que tendr&iacute;amos que empezar para evitar que el trabajo nos consuma, porque no nos damos cuenta de la hiperactivaci&oacute;n que nos genera <a href="https://www.eldiario.es/era/odio-el-telefono/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estar todo el d&iacute;a conectados</a>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hemos validado la falsa creencia de que un buen profesional al m&aacute;s alto nivel tiene que estar siempre conectado o conectada, y eso no es as&iacute;&rdquo; sostiene. De hecho, la evidencia cient&iacute;fica apunta en la direcci&oacute;n contraria: m&aacute;s conexi&oacute;n implica m&aacute;s estr&eacute;s, m&aacute;s errores y mayor riesgo de agotamiento. &ldquo;Es lo que se ha bautizado como tecnoestr&eacute;s&rdquo;, precisa la autora. &ldquo;Una persona que quiera rendir al m&aacute;s alto nivel tiene s&iacute; o s&iacute; que tener una relaci&oacute;n muy intencional con la tecnolog&iacute;a&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hemos validado la falsa creencia de que un buen profesional al más alto nivel tiene que estar siempre conectado o conectada y eso no es así</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Teams, Slack, correo&hellip; Todas estas aplicaciones dinamitan nuestra jornada laboral y son una de las principales causas de tres males contra los que Cabra nos invita a luchar: la <em>interrupcionitis,</em> la <em>urgentitis</em> y la <em>reunionitis.</em> Tres din&aacute;micas cuyo nombre las caracteriza y que fragmentan nuestro tiempo, aumentan la presi&oacute;n laboral y reducen la productividad real.
    </p><p class="article-text">
        La propuesta de Mar pasa por introducir l&iacute;mites conscientes a nuestro uso de la tecnolog&iacute;a. Reducir interrupciones, chequeando por ejemplo nuestros mensajes solo unas pocas veces al d&iacute;a; evitar la multitarea o cuestionar la idea falsa de que todo es urgente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto &uacute;ltimo pasar&iacute;a por desarrollar lo que denomina &ldquo;empat&iacute;a digital&rdquo;. Para definirla, pone un ejemplo: &ldquo;Cuando recibimos un mensaje solemos pensar que es m&aacute;s urgente de lo que realmente es&rdquo;. Ante eso, propone explicitar siempre los tiempos de respuesta. Decir, por ejemplo: &ldquo;Te mando un audio, pero no es urgente&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Trabajar mejor, no m&aacute;s</h2><p class="article-text">
        Cuando se habla de <em>burnout</em>, la responsabilidad suele recaer casi siempre en quien lo sufre. Se le pide que aprenda a gestionar mejor el estr&eacute;s, que ponga l&iacute;mites, que descanse. La soluci&oacute;n se plantea como un ejercicio individual. Pero la experiencia de Mar Cabra apunta en otra direcci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En mi caso&rdquo;, explica, &ldquo;no solo es que yo no tuviera las herramientas para ser resiliente, gestionar el estr&eacute;s y aguantar el ritmo, sino que mi trabajo, mi entorno y mi empresa tampoco ten&iacute;an las estructuras para sostenerme&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El problema, por tanto, no empieza ni termina en la persona. Tiene que ver con c&oacute;mo se organiza el trabajo en las empresas. Con los plazos imposibles, las plantillas ajustadas, la presi&oacute;n constante y la falta de recursos. Tiene que ver con culturas laborales <a href="https://www.eldiario.es/era/no-rechazan-oficina-rechazan-perder-tiempo-generacion-z-redefiniendo-trabajo_1_12906321.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que premian la disponibilidad total</a> y penalizan cualquier intento de poner l&iacute;mites. &ldquo;Lamentablemente, hay muchas empresas que no hacen esa reflexi&oacute;n y si te quemas te dan su apoyo pero no cambian nada&rdquo;, se&ntilde;ala Cabra.
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, algunas grandes compa&ntilde;&iacute;as han intentado entender qu&eacute; hace que un equipo funcione. Cabra menciona el Proyecto Arist&oacute;teles de Google, una investigaci&oacute;n interna que analiz&oacute; durante a&ntilde;os a los equipos m&aacute;s eficaces de la empresa californiana. La conclusi&oacute;n fue tan sencilla como inc&oacute;moda: lo m&aacute;s importante no era el talento individual, sino el clima.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se dieron cuenta de que lo m&aacute;s importante era la seguridad psicol&oacute;gica, que pudieras levantar la mano y decir: 'Oye, necesito apoyo, no me encuentro bien&rsquo;. O que pudieras discrepar sin temor a ser excluido o reprendido&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Para lidiar con la actual epidemia de salud mental tenemos que cambiar la manera en la que trabajamos y eso tiene que ocurrir desde el centro de las empresas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La idea cuestiona uno de los pilares del modelo laboral dominante. Frente a la l&oacute;gica del rendimiento individual, emerge la necesidad de construir entornos donde el cuidado colectivo no sea una excepci&oacute;n, sino una condici&oacute;n de partida.
    </p><p class="article-text">
        Eso implica cambios concretos: menos reuniones innecesarias, m&aacute;s claridad en la comunicaci&oacute;n, expectativas realistas. Espacios donde el error no se castigue de inmediato. Medidas que no solo mejoran el bienestar de los trabajadores, sino que tambi&eacute;n aumentan la productividad.
    </p><h2 class="article-text">Otra forma de &eacute;xito</h2><p class="article-text">
        Hoy, diez a&ntilde;os despu&eacute;s de la publicaci&oacute;n de los Papeles de Panam&aacute;, la vida de Mar Cabra sigue siendo intensa. Dirige una fundaci&oacute;n, trabaja con empresas y desarrolla nuevas metodolog&iacute;as para trabajar mejor. Pero hay una gran diferencia: c&oacute;mo gestiona esa intensidad.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;He descubierto que estar conmigo misma es m&aacute;s divertido de lo que yo pensaba&rdquo;, confiesa. Ya no reh&uacute;ye los momentos de pausa. Conseguido esto, sus metas van m&aacute;s all&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tengo dos objetivos&rdquo;, apunta, &ldquo;el primero es que me lean muchos hombres. Porque las mujeres cuidamos m&aacute;s de nuestra salud mental, pedimos ayuda y ponemos remedio, pero muchos hombres no&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En segundo lugar&rdquo;, contin&uacute;a, &ldquo;me gustar&iacute;a que muchas de las pr&aacute;cticas que propongo se implementen en empresas. La mitad del libro est&aacute; dise&ntilde;ado para que cualquiera pueda ponerlo en pr&aacute;ctica en su lugar de trabajo. Creo que para lidiar con la actual epidemia de salud mental tenemos que <a href="https://www.eldiario.es/era/remedios-zafra-el-informe_128_11401940.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cambiar la manera en la que trabajamos</a> y eso tiene que ocurrir desde el centro de las empresas&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Gran parte del sufrimiento que nos causa el trabajo es f&aacute;cilmente prevenible&rdquo;, afirma. &ldquo;Todo lo que podamos hacer ser&aacute; bienvenido, porque vivimos en un mundo que ya est&aacute; lleno de problemas muy complejos como para crear problemas adicionales&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/mar-cabra-periodista-gano-pulitzer-renuncio-vivir-trabajar-senti-vacio-soledad_1_13082251.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 19 Mar 2026 21:03:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mar Cabra, la periodista que ganó un Pulitzer pero renunció a vivir para el trabajo: "Sentí el vacío y la soledad"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Trabajo,Estrés,Salud mental,Bienestar,Estrés laboral,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["No vas a heredar la empresa": por qué es urgente que asumamos que el trabajo no lo es todo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/no-vas-heredar-empresa-urgente-asumamos-trabajo-no_1_12936799.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ee843984-588d-4c75-8468-d4f770005c93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;No vas a heredar la empresa&quot;: por qué es urgente que asumamos que el trabajo no lo es todo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Educados para creer que el esfuerzo garantizaba estabilidad y reconocimiento, hoy muchas personas se sienten estafadas. ¿Cómo ha ocurrido y de qué forma podemos cambiarlo?</p><p class="subtitle">Entrevista - Remedios Zafra: “Reapropiarnos del tiempo implica no solo reducir jornadas, sino una nueva filosofía del trabajo"</p></div><p class="article-text">
        Marta tiene 36 a&ntilde;os, duerme mal desde hace meses y vive con la sensaci&oacute;n constante de estar llegando tarde a todo en su empresa. No importa cu&aacute;nto se esfuerce: siempre siente que no es suficiente. &ldquo;Me ense&ntilde;aron a ser buena trabajadora antes que a ser buena conmigo. Y ahora no s&eacute; c&oacute;mo ponerme en primer lugar sin sentir que estoy fallando&rdquo;, explica. 
    </p><p class="article-text">
        Su historia no es excepcional. Es, de hecho, profundamente representativa de una generaci&oacute;n educada bajo una idea aparentemente incuestionable: que el trabajo deb&iacute;a ocupar el centro de la vida, y que el esfuerzo sostenido ser&iacute;a recompensado con estabilidad, reconocimiento y seguridad. El problema ha surgido cuando esa ecuaci&oacute;n ha dejado de funcionar y, aun as&iacute;, seguimos aplic&aacute;ndola como si el fallo solo pudiera estar en nosotros.
    </p><h2 class="article-text">Aprender a trabajar antes que a cuidarse</h2><p class="article-text">
        Para la psic&oacute;loga &Aacute;ngela Esteban, conocida en redes como @gamanpsicologia y autora del libro <a href="https://www.penguinlibros.com/es/libros-autoayuda/398396-libro-no-vas-a-heredar-la-empresa-9788402430588" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>No vas a heredar la empresa: C&oacute;mo acabar con el estr&eacute;s en el trabajo antes de que acabe contigo</em></a><em> </em>(Bruguera, 2025), esta interiorizaci&oacute;n comienza mucho antes de lo que solemos pensar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Desde nuestros primeros a&ntilde;os de vida ya empezamos a estar rodeados de est&iacute;mulos relacionados con el trabajo: los juguetes de profesiones, los juegos de rol, las preguntas de los adultos sobre lo que queremos ser cuando seamos mayores&rdquo;, explica. Sin darnos cuenta, vamos construyendo la idea de que nuestro futuro (y nuestro valor) estar&aacute; ligado a lo que hagamos laboralmente.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la autora, el mensaje se refuerza con los a&ntilde;os mediante frases bienintencionadas pero contundentes: &ldquo;Hay que esforzarse para llegar lejos&rdquo;, &ldquo;el trabajo es lo primero&rdquo;, &ldquo;si trabajas mucho, te ir&aacute; bien&rdquo;. Esteban apunta que, aunque estas expresiones nacen del afecto, dejan una huella que puede ser perjudicial: &ldquo;Se nos queda grabado que nuestro valor depende de cu&aacute;nto producimos y que el trabajo debe ser el centro de nuestra vida&rdquo;, sostiene.
    </p><p class="article-text">
        En consulta, la experta se encuentra &ldquo;con personas agotadas que sienten que descansar es una p&eacute;rdida de tiempo. Su exigencia interna no les deja espacio para dejar de rendir, no pueden &lsquo;quedarse atr&aacute;s&rdquo;, se&ntilde;ala. Un desgaste silencioso que se normaliza &mdash;en Espa&ntilde;a, una <a href="https://www.randstad.es/nosotros/sala-prensa/6-de-10-trabajadores-experimentan-forma-regular-problemas-estres-trabajo/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">encuesta</a> reciente de Randstad indica que seis de cada 10 trabajadores experimentan de forma regular problemas de estr&eacute;s en el trabajo&mdash; y que, poco a poco, va borrando cualquier espacio vital que no sea productivo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Se nos queda grabado que nuestro valor depende de cuánto producimos y que el trabajo debe ser el centro de nuestra vida</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ángela Esteban</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Cuando la promesa no se cumple</h2><p class="article-text">
        El golpe llega cuando, tras a&ntilde;os de esfuerzo, las recompensas prometidas no aparecen o lo hacen de forma t&iacute;mida. &ldquo;Ese es uno de los grandes &lsquo;golpes invisibles&rsquo;. Es como correr en una cinta: te esfuerzas, sudas, te dejas la piel&hellip; Pero no avanzas&rdquo;, describe Esteban. Y ante esa frustraci&oacute;n, muchos miran hacia dentro en lugar de cuestionar el sistema. &ldquo;En vez de revisar el contexto, revisamos nuestra val&iacute;a. &lsquo;&iquest;No soy suficiente?&rsquo;, &lsquo;&iquest;Tengo que esforzarme todav&iacute;a m&aacute;s?&rdquo;, a&ntilde;ade. Con lo que se crea el caldo de cultivo para la frustraci&oacute;n y la infelicidad. 
    </p><p class="article-text">
        Luis, de 43 a&ntilde;os, acudi&oacute; a consulta con la psic&oacute;loga Esteban con una sensaci&oacute;n que se repite cada vez m&aacute;s: la de haber sido enga&ntilde;ado. &ldquo;No solo se sent&iacute;a cansado, se sent&iacute;a estafado&rdquo;, relata la psic&oacute;loga. Hab&iacute;a cumplido con todo lo que se supon&iacute;a que deb&iacute;a hacer, pero su vida no se parec&iacute;a en nada a la que le hab&iacute;an prometido. Sent&iacute;a que sus esfuerzos no se correspond&iacute;an con su realidad y eso le generaba mucha culpa, frustraci&oacute;n e, incluso, verg&uuml;enza. No sab&iacute;a c&oacute;mo explicarse por qu&eacute; trabajaba tanto.
    </p><p class="article-text">
        Pero aunque es natural y justo esperar una recompensa externa por lo que hacemos, no podemos basar toda nuestra sensaci&oacute;n de val&iacute;a personal en lo que el trabajo nos devuelva. &ldquo;Si tu esfuerzo no se ha visto correspondido, no significa que t&uacute; valgas menos ni que hayas fallado&rdquo;, insiste Esteban. A veces, subraya, lo que falla es el sistema, las condiciones, el contexto. Pero desaprender esa idea cuesta, sobre todo cuando durante a&ntilde;os se nos ha aleccionado en sentido contrario.
    </p><h2 class="article-text">El trabajo como deber moral</h2><p class="article-text">
        La soci&oacute;loga <a href="https://recerca.uoc.edu/investigadores/881880/detalle" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Elsa Santamar&iacute;a</a>, especializada en los aspectos psicosociales relacionados con el mundo del trabajo y profesora en la UOC, sit&uacute;a esta l&oacute;gica en un marco hist&oacute;rico y cultural m&aacute;s amplio. &ldquo;El modelo cultural que ha posicionado el trabajo como una prioridad es una construcci&oacute;n social con ra&iacute;ces profundas&rdquo;, explica, y remite al libro <em>La &eacute;tica protestante y el esp&iacute;ritu del capitalismo</em>, de Max Weber, donde el autor alem&aacute;n describe el mundo industrial moderno de finales del siglo XIX y principios del XX.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa &eacute;tica, derivada especialmente del calvinismo, fue clave para consolidar el trabajo como un deber moral y religioso, como centro de la organizaci&oacute;n social y de la formaci&oacute;n de nuestras subjetividades.
    </p><p class="article-text">
        Aunque el contexto ha cambiado respecto al mundo que describe Weber, seg&uacute;n Santamar&iacute;a, hay elementos que no solo se han mantenido, sino que se han reforzado. &ldquo;Un ejemplo de ello es la racionalidad que vincula valor social con rendimiento, utilidad y esfuerzo personal&rdquo;, se&ntilde;ala. &ldquo;Esta legitima tanto el disciplinamiento individual como la regulaci&oacute;n social bajo ideales de eficiencia, responsabilidad y meritocracia&rdquo;. De ah&iacute;, por ejemplo, el ensalzamiento constante de la figura del emprendedor.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El esfuerzo sostenido ya no garantiza la estabilidad laboral, el ascenso social ni la seguridad económica</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Elsa Santamaría</span>
                                        <span>—</span> socióloga (UOC)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El problema es que la ecuaci&oacute;n de la meritocracia ya no funciona como antes. &ldquo;El esfuerzo sostenido ya no garantiza la estabilidad laboral, el ascenso social ni la seguridad econ&oacute;mica&rdquo;, afirma la profesora. Y, sin embargo, seguimos midi&eacute;ndonos con el mismo rasero.
    </p><h2 class="article-text">Autoexigencia: la voz que no se apaga</h2><p class="article-text">
        Esa contradicci&oacute;n alimenta una autoexigencia que puede volverse corrosiva. &ldquo;Nos lo han ense&ntilde;ado como algo heroico: aguantar, sacrificarse, no detenerse&rdquo;, explica Esteban. Adem&aacute;s, cuestionar esa narrativa no es f&aacute;cil porque implica poner en duda una parte central de nuestra identidad. &ldquo;Llega un punto en el que esos comentarios externos que escuchamos se convierten en nuestra propia voz interna. Y ahora ya no hace falta que nadie nos exija, lo hacemos nosotros mismos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga recuerda el caso de Clara, de 29 a&ntilde;os, que lo expresaba as&iacute; en consulta: &ldquo;S&eacute; que estoy agotada, pero no puedo decepcionar. Ya no s&eacute; ni a qui&eacute;n, pero siento que tengo que seguir&rdquo;. Ten&iacute;a migra&ntilde;as, bloqueos, ansiedad constante pero, aun as&iacute;, se obligaba a ir m&aacute;s r&aacute;pido, a ser m&aacute;s eficiente y a no fallar en nada. &ldquo;No era un problema de organizaci&oacute;n, sino de un nivel de exigencia imposible de sostener&rdquo;, apunta Esteban.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde la sociolog&iacute;a, Santamar&iacute;a observa un fen&oacute;meno paralelo: &ldquo;Ya no es solo la empresa quien nos cronometra, sino que somos nosotros quienes nos autocronometramos y autooptimizamos constantemente&rdquo;. <a href="https://www.eldiario.es/era/imposible-llegar-atrofiado-capacidad-disfrutar-grandes-planes_1_12508495.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La l&oacute;gica de la productividad se ha extendido al ocio</a>, <a href="https://www.eldiario.es/era/exigencia-hiperproductiva-disfrutar-tiempo-libre-culpa_1_10423017.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">al descanso</a> y a la <a href="https://www.eldiario.es/era/cultura-quedar-ponerse-dia-amigos-no-compartimos-vida-resumimos_1_12791667.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">vida personal</a>. El individuo se convierte en un &ldquo;sujeto empresario de s&iacute; mismo&rdquo;, responsable &uacute;nico de su &eacute;xito o fracaso.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ya no es solo la empresa quien nos cronometra, sino que somos nosotros quienes nos autocronometramos y autooptimizamos constantemente</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Elsa Santamaría</span>
                                        <span>—</span> socióloga (UOC)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Cuando el cuerpo habla</h2><p class="article-text">
        El problema es que esto acaba pasando factura en nuestra salud. &ldquo;El cuerpo siempre habla antes que la mente&rdquo;, recuerda Esteban. Cansancio que no se recupera, niebla mental, irritabilidad, desconexi&oacute;n emocional, dolores persistentes, ansiedad. Se&ntilde;ales que solemos normalizar como &ldquo;estr&eacute;s adulto&rdquo;, pero que apuntan a algo m&aacute;s profundo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nadie llega <a href="https://www.eldiario.es/era/burnout-sindrome-trabajador-quemado_1_10437897.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">al </a><a href="https://www.eldiario.es/era/burnout-sindrome-trabajador-quemado_1_10437897.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>burnout</em></a> de un d&iacute;a para otro&rdquo;, advierte. Pero muchos llevamos ignorando avisos durante demasiado tiempo, convencidos de que parar ser&iacute;a una forma de rendirse cuando, en realidad, &ldquo;cuestionar esas creencias no es un acto de debilidad, sino de autocuidado profundo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La culpa de parar</h2><p class="article-text">
        Por otro lado, poner l&iacute;mites, descansar o decir que no, suele venir acompa&ntilde;ado de culpa. &ldquo;Es una emoci&oacute;n muy com&uacute;n en personas que han funcionado mucho tiempo desde la autoexigencia&rdquo;, explica Esteban. Una culpa aprendida en una cultura que idolatra la productividad y asocia el cuidado personal con la pereza.
    </p><p class="article-text">
        Javier, de 52 a&ntilde;os, no pod&iacute;a apagar el m&oacute;vil del trabajo ni un domingo. &ldquo;Siento que si digo que no, alguien va a pensar que soy un vago&rdquo;, le dec&iacute;a a &Aacute;ngela en terapia. La culpa lo manten&iacute;a siempre disponible, aunque su cuerpo estuviera exhausto. &ldquo;&iquest;Y si me necesitan? &iquest;Y si se dan cuenta de que no soy tan bueno o necesario como piensan?&rdquo;, pensaba.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Debemos entender que descansar no es fallar, poner l&iacute;mites no es traicionar a nadie&rdquo;, insiste la psic&oacute;loga. Pero interiorizarlo requiere desmontar normas profundamente arraigadas.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Hay salida?</h2><p class="article-text">
        Salir de esta l&oacute;gica no es sencillo ni inmediato.<strong> &ldquo;</strong>Esta rueda est&aacute; dise&ntilde;ada para que cueste bajarse de ella. As&iacute; que no es una cuesti&oacute;n de falta de voluntad o de valent&iacute;a, sino de estructura y consciencia&rdquo;, se&ntilde;ala Esteban.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El primer paso es parar y nombrar lo que ocurre y as&iacute; recuperar la capacidad de escucharse. Pensar: &ldquo;&iquest;qu&eacute; me est&aacute; pasando?&rdquo;, &ldquo;&iquest;c&oacute;mo estoy realmente?&rdquo;, &ldquo;&iquest;qu&eacute; estoy necesitando y no estoy pudiendo darme?&rdquo;. Es como apagar el motor un segundo para dejar de escuchar ese ruido al que, muy probablemente, te hayas acostumbrado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Luego toca explorar las posibilidades reales&rdquo;, apunta la psic&oacute;loga. &ldquo;Siempre hay un margen: renegociar tareas o plazos, pedir apoyo, ajustar expectativas, poner l&iacute;mites, dejar de asumir tareas que no te corresponden, reducir el nivel de exigencia, recuperar un h&aacute;bito que te hace bien, respetar tu horario personal fuera de lo laboral, etc.&rdquo;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Esta rueda está diseñada para que cueste bajarse de ella. Así que no es una cuestión de falta de voluntad o de valentía, sino de estructura y consciencia</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ángela Esteban</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En definitiva, seg&uacute;n la psic&oacute;loga y autora, hay un trabajo interno importante: reconectar con las necesidades y los valores personales.
    </p><p class="article-text">
        Desde una perspectiva colectiva, Santamar&iacute;a apunta a ensayos como la semana laboral de cuatro d&iacute;as o el trabajo h&iacute;brido, aunque advierte: &ldquo;Son cambios operativos, no alternativas&rdquo;. Para un reequilibrio real se necesita &ldquo;un cambio cultural en la concepci&oacute;n del trabajo que priorice su valor social sobre su valor econ&oacute;mico, pero para ello se requiere de transformaciones profundas en m&uacute;ltiples &aacute;mbitos de la sociedad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tal vez el primer gesto sea aceptar algo inc&oacute;modo pero liberador: que, como dice el t&iacute;tulo del libro de Esteban, &ldquo;no vamos a heredar la empresa&rdquo;, y que quiz&aacute; nunca debimos organizar nuestra vida como si ese fuera a ser el premio final.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/no-vas-heredar-empresa-urgente-asumamos-trabajo-no_1_12936799.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 26 Jan 2026 20:56:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["No vas a heredar la empresa": por qué es urgente que asumamos que el trabajo no lo es todo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Trabajo,Sociedad,Bienestar,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“No rechazan la oficina, lo que rechazan es perder el tiempo”: cómo la generación Z está redefiniendo el trabajo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/no-rechazan-oficina-rechazan-perder-tiempo-generacion-z-redefiniendo-trabajo_1_12906321.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c5722f27-5f45-4ae1-b94f-5f3698e55474_16-9-discover-aspect-ratio_default_1134242.jpg" width="1216" height="684" alt="“No rechazan la oficina, lo que rechazan es perder el tiempo”: cómo la generación Z está redefiniendo el trabajo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las nuevas generaciones parecen resistirse cada vez más ante el modelo tradicional de oficina basado en la presencialidad para empezar a comprender el trabajo como un medio para vivir mejor y no como el centro de su identidad
</p><p class="subtitle">“No vas a heredar la empresa”: por qué es urgente que asumamos que el trabajo no lo es todo</p></div><p class="article-text">
        Durante d&eacute;cadas, el trabajo en las oficinas se ha definido por horarios fijos, largas jornadas y una presencialidad r&iacute;gida y constante. La realidad, sin embargo, es que esta filosof&iacute;a y din&aacute;micas laborales son cada vez m&aacute;s cuestionadas por los que toman el relevo generacional. La diferencia en ellos es que el dilema no gira en torno a &ldquo;ir o no ir a la oficina&rdquo;, sino a &ldquo;&iquest;para qu&eacute; ir a la oficina?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Existe un cambio generacional muy presente hoy en d&iacute;a: el trabajo ya no es lo primero ni nos define, o al menos estamos empezando a ser conscientes de ello&rdquo;, expresa Fernando, estudiante de grado superior de paisajismo que decidi&oacute; dar un giro a su carrera tras una d&eacute;cada en el audiovisual. &Eacute;l, que se sit&uacute;a entre los <em>millennials</em> (nacidos entre 1981 y 1995) y la generaci&oacute;n Z (nacidos entre 1995 y 2009), percibe que esta &uacute;ltima generaci&oacute;n, a diferencia de su predecesora, &ldquo;parece m&aacute;s decidida a separar su vida personal de la profesional y a tomar decisiones claras sobre su futuro laboral&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es" data-conversation="none" data-dnt="true"><a href="https://twitter.com/X/status/1997400496366084227?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Beatriz Padura, directora general de Fundaci&oacute;n Fad Juventud, se&ntilde;ala que gran parte del rechazo a los ambientes de trabajo m&aacute;s &ldquo;tradicionales&rdquo; se debe a &ldquo;un modelo que promete poco y exige mucho&rdquo;. Seg&uacute;n ella, esto no refleja una aversi&oacute;n a la colaboraci&oacute;n, sino una adaptaci&oacute;n a nuevas formas de trabajar: &ldquo;La pandemia mostr&oacute; que se puede rendir igual o mejor sin estar f&iacute;sicamente en la oficina. Para esta generaci&oacute;n, lo importante son los resultados, no el control. Han crecido con acceso inmediato a informaci&oacute;n, herramientas digitales y aprendizaje aut&oacute;nomo&rdquo;. De hecho, una <a href="https://www.thetimes.com/uk/society/article/only-1-in-10-gen-zers-want-to-work-in-the-office-full-time-qwgtghrb3" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n</a> del proyecto Generaci&oacute;n Z de The Times revela que solo el 10% de los j&oacute;venes estadounidenses quiere trabajar a tiempo completo en la oficina. Desde la pandemia, el teletrabajo ha aumentado: el 21% trabaja principalmente desde casa, el 40% sigue yendo cinco d&iacute;as a la semana, mientras que el 17% desea trabajar siempre desde casa y otro 24% la mayor parte del tiempo.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, la nueva desafecci&oacute;n laboral, sostiene Padura, &ldquo;no nace de una falta de compromiso individual, sino de factores estructurales como la precariedad, los salarios bajos, la dificultad para acceder al primer empleo y una formaci&oacute;n que no asegura unas condiciones m&iacute;nimas de futuro&rdquo;. A todo esto, &ldquo;se suma una realidad econ&oacute;mica asfixiante: altos costes de <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/emancipacion-juvenil-espana-sube-16-primera-vez-pandemia_1_10840187.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">emancipaci&oacute;n</a>, tasas elevadas de pobreza juvenil y una sensaci&oacute;n de estancamiento que erosiona la motivaci&oacute;n&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><h2 class="article-text">Un valor que no depende de la presencialidad</h2><p class="article-text">
        Uno de los principales puntos de fricci&oacute;n entre las empresas y los j&oacute;venes trabajadores es la exigencia de presencialidad en entornos laborales centrados en la oficina. As&iacute; lo refleja un <a href="https://mervyndinnen.com/2025/04/07/return-to-office-mandates-why-gen-z-isnt-buying-in/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">an&aacute;lisis</a> de Mervyn Dinnen, experto en tendencias laborales. Seg&uacute;n el analista, a diferencia de las generaciones anteriores, que adquir&iacute;an habilidades laborales siguiendo de cerca a sus compa&ntilde;eros en un entorno f&iacute;sico, los trabajadores de la generaci&oacute;n Z han crecido en un mundo donde la informaci&oacute;n est&aacute; disponible al instante y tienen acceso a lo que necesitan saber cuando y como lo necesitan. Es decir, no dependen tanto de la presencia f&iacute;sica para ser productivos, aprender o contribuir significativamente, y valoran m&aacute;s otras formas de autonom&iacute;a y eficiencia.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La pandemia mostró que se puede rendir igual o mejor sin estar físicamente en la oficina. Para esta generación, lo importante son los resultados, no el control. Han crecido con acceso inmediato a información, herramientas digitales y aprendizaje autónomo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Beatriz Padura</span>
                                        <span>—</span> directora general de la Fundación Fad Juventud
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Desde la perspectiva de algunos trabajadores, esa productividad suele estar vinculada a un marco de expectativas que muchas veces no se llega a cumplir por completo. Ana, becaria del &aacute;mbito de la comunicaci&oacute;n, cree que &ldquo;existe una brecha clara entre las expectativas y la realidad, especialmente para la gente joven&rdquo;. Adem&aacute;s, &ldquo;vivimos en un contexto que exige una productividad constante, lo que muchas veces hace que una misma se imponga expectativas dif&iacute;ciles de cumplir y termine sintiendo que avanza m&aacute;s despacio o que no es tan productiva como le gustar&iacute;a, pese a disfrutar de su trabajo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Padura concuerda con que lejos de necesitar una supervisi&oacute;n constante para aportar valor &ldquo;necesitan objetivos claros, confianza y margen de maniobra&rdquo;. Como consecuencia de ello, cuando las empresas imponen modelos presenciales r&iacute;gidos sin una justificaci&oacute;n funcional, muchos j&oacute;venes lo interpretan como desconfianza. Y dicha desconfianza, a su vez, &ldquo;es uno de los mayores desmotivadores laborales&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Una cultura del sacrificio que &ldquo;ya no cuela&rdquo;&nbsp;</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando trabajaba en la oficina de mi anterior trabajo ten&iacute;a el pensamiento recurrente de si esto iba a ser as&iacute; durante 40 a&ntilde;os: sentado, mirando una pantalla&rdquo;, confiesa Fernando. No fue solo la rutina sedentaria lo que lo desmotiv&oacute;, sino la sensaci&oacute;n de estar atrapado en un modelo que no encajaba con su forma de vivir ni de trabajar. Este estado est&aacute; ligado a un fen&oacute;meno conocido como&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/era/burnout-sindrome-trabajador-quemado_1_10437897.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>burnout,</em></a> o &ldquo;s&iacute;ndrome del trabajador quemado&rdquo;, que se ha convertido en una amenaza silenciosa que afecta a un n&uacute;mero elevado de trabajadores en todo el mundo. En Espa&ntilde;a, seg&uacute;n una <a href="https://www.unobravo.com/es/blog/el-informe-burnout" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">encuesta</a> de Unobravo realizada a m&aacute;s de 1.500 trabajadores espa&ntilde;oles, el 41% afirma sentirse estresado en el trabajo, mientras que m&aacute;s de la mitad (55%) afirma haber experimentado un agotamiento total. Este malestar f&iacute;sico y psicol&oacute;gico es muchas veces una consecuencia del ambiente laboral de oficina: &ldquo;Las jornadas largas frente a la pantalla, la fatiga visual, los dolores m&uacute;sculo-esquel&eacute;ticos y los problemas de sue&ntilde;o, en recurrencia, hacen que&nbsp;el descanso se haya convertido en una especie de premio meritocr&aacute;tico, cuando en realidad es una forma de libertad&rdquo;, apunta Padura. &ldquo;Una libertad cada vez menos accesible&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                &quot;Las jornadas largas frente a la pantalla, la fatiga visual, los dolores musculoesqueléticos y los problemas de sueño, en recurrencia, hacen que  el descanso se haya convertido en una especie de premio meritocrático, cuando en realidad es una forma de libertad”.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Ra&uacute;l de las Heras, gerente de recursos humanos en Edelman Espa&ntilde;a, este s&iacute;ndrome de desgaste &ldquo;no proviene solo de la carga de trabajo, sino de pr&aacute;cticas que minan la motivaci&oacute;n y la autonom&iacute;a de los empleados. El <em>micromanagement,</em> con reuniones interminables, mensajes fuera de hora y control excesivo, evidencia falta de confianza y agota&rdquo;. Este presencialismo sin prop&oacute;sito (ir a la oficina solo para &ldquo;calentar la silla&rdquo; o hacer videollamadas) &ldquo;hace que el tiempo no se valore; carreras poco claras y escasas oportunidades de aprendizaje, incluida la formaci&oacute;n en herramientas como la IA, generan ansiedad si los empleados no ven c&oacute;mo desarrollan sus habilidades&rdquo;. Adem&aacute;s, &ldquo;la falta de l&iacute;mites y una desconexi&oacute;n digital difusa, terminan provocando que la gente se desconecte primero emocional y luego f&iacute;sicamente del trabajo&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando trabajaba en la oficina de mi anterior trabajo tenía el pensamiento recurrente de si esto iba a ser así durante 40 años: sentado, mirando una pantalla</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Fernando</span>
                                        <span>—</span> estudiante de grado superior de paisajismo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En este contexto, las exigencias son cada vez mayores y lo que antes se consideraba un privilegio ahora se concibe como una necesidad b&aacute;sica. Olga Merino, psic&oacute;loga y directora general de Salud Mental en Avanta, lo resume as&iacute;: &ldquo;No conciben el trabajo como un fin en s&iacute; mismo, sino como un medio&rdquo;. Buscan prop&oacute;sito, coherencia con sus valores, <em>feedback</em> constante y espacios de desarrollo personal. Cuando estas condiciones no existen, no se quedan esperando a que algo cambie: se marchan. En el mercado laboral espa&ntilde;ol, la generaci&oacute;n Z se ha convertido en la protagonista de la rotaci&oacute;n. Seg&uacute;n un <a href="https://www.randstad.es/nosotros/sala-prensa/generacion-z-mas-cambia-trabajo-4-cada-10-dejado-empleo-menos-ano/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe</a> de Randstad, el 41% de estos j&oacute;venes profesionales admite haber dejado un empleo en menos de un a&ntilde;o por decisi&oacute;n propia, frente al 32% de la media general de trabajadores.
    </p><h2 class="article-text">Hacia una nueva definici&oacute;n del trabajo</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div class="substack-post-embed"><p lang="en">"Gen Z is lazy and entitled."

No, we just realized that no matter how much we work, nothing is attainable.

The American dream died in our generation, and we know it.</p><p> - Ariana Jasmine</p><a data-comment-link href="https://substack.com/@jasminesjusticejournal/note/c-164302988">Read on Substack</a></div><script async src="https://substack.com/embedjs/embed.js" charset="utf-8"></script>
    </figure><p class="article-text">
        Tal y como recoge este <a href="https://www.theguardian.com/money/ng-interactive/2025/nov/17/gen-z-workplace-criticism" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">art&iacute;culo</a> publicado en <em>The Guardian</em>, a menudo se suele definir a la generaci&oacute;n Z como &ldquo;indisciplinada, poco comprometida o poco empleable&rdquo;. Sin embargo, se puede considerar que estas acusaciones forman parte de un ciclo generacional recurrente, un discurso que recuerda claramente a las cr&iacute;ticas que en su d&iacute;a se hicieron contra los <em>millennials</em>. &ldquo;En otras generaciones, las personas soportaban situaciones que no les gustaban, aunque les generara desgaste emocional. Ahora, la generaci&oacute;n Z rompe los contratos y toma decisiones claras sobre d&oacute;nde no quieren estar&rdquo;, afirma de las Heras. Su motivaci&oacute;n est&aacute; ligada al desarrollo personal y al impacto social: no se conforman solo con un buen salario, sino que buscan aprendizaje, retroalimentaci&oacute;n constante, desarrollo profesional y proyectos con prop&oacute;sito. &ldquo;Antes bastaba con decir &lsquo;esta es mi empresa y si no te gusta, ah&iacute; est&aacute; la puerta&rsquo;, pero ahora eso ha cambiado&rdquo;, afirma de las Heras.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La clave está en saber cómo adaptar los entornos organizativos a la realidad de cada una de las generaciones</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Raúl de las Heras</span>
                                        <span>—</span> gerente de recursos humanos en Edelman España
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Merino opina tambi&eacute;n que &ldquo;este ciclo se ve intensificado en la actualidad por la desconfianza de los j&oacute;venes hacia instituciones econ&oacute;micas y empresariales que perciben como fallidas, ya que muchos crecieron viendo crisis, despidos masivos y promesas rotas&rdquo;. Ante ello, concuerda con que cada nueva cohorte cuestiona el modelo heredado, y el sistema responde con estigmatizaci&oacute;n. Sin embargo, reclama que ignorar esta transformaci&oacute;n tiene un coste: &ldquo;Las empresas que no se adapten a estas nuevas prioridades corren el riesgo de perder creatividad, innovaci&oacute;n y compromiso. En cambio, aquellas que logren equilibrar flexibilidad y estructura, confianza y acompa&ntilde;amiento, podr&aacute;n beneficiarse de una generaci&oacute;n altamente formada, socialmente consciente y capaz de repensar procesos obsoletos&rdquo;. Adem&aacute;s, a&ntilde;ade: &ldquo;Muchas organizaciones enfrentan problemas de gesti&oacute;n de transici&oacute;n generacional: no saben c&oacute;mo conjugar talento<em> senior</em> que est&aacute; pr&oacute;ximo a jubilarse con talento <em>junior</em> que reci&eacute;n llega, as&iacute; como adaptarse a esta fuerza laboral que vive el trabajo de manera distinta&rdquo;. Esto, asegura, &ldquo;genera dificultades en atracci&oacute;n y fidelizaci&oacute;n de talento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La clave, afirma por su parte de las Heras, est&aacute; en comprender que &ldquo;la generaci&oacute;n Z no rechaza la oficina; lo que rechaza es perder el tiempo, porque lo valoran, y mucho&rdquo;. Es por esto que concuerda con que se deber&iacute;a dise&ntilde;ar el trabajo presencial como un producto con una propuesta de valor clara, probada y mejorada mediante el <em>feedback,</em> y dejar el trabajo en remoto para tareas que requieran m&aacute;s foco y facilitar la conciliaci&oacute;n. &ldquo;Una oficina bien planteada ayuda a atraer y retener talento, reduce el <em>burnout</em>, mejora la productividad creativa y la toma de decisiones, y fomenta una cultura de confianza, bienestar y comunidad&rdquo;. As&iacute;, cuando la presencialidad suma valor, la percepci&oacute;n se transforma y asistir a la oficina deja de ponerse en duda.
    </p><p class="article-text">
        Ante esta realidad, otras posibles soluciones son, seg&uacute;n de las Heras, los programas de mentor&iacute;a bidireccional, culturas menos jer&aacute;rquicas y una gesti&oacute;n centrada en las personas se perfilan como claves para afrontar este cambio: &ldquo;La clave est&aacute; en saber c&oacute;mo adaptar los entornos organizativos a la realidad de cada una de las generaciones, pensando que todas son complementarias y que todas tienen fortalezas y debilidades. Sobre todo, intentar&iacute;a contribuir a eliminar ese estigma social que hay contra las nuevas generaciones, defendiendo m&aacute;s sus fortalezas y sus debilidades pero, ante todo, que tienen mucho que aportar. Si conseguimos generar entornos que realmente encajen con esos valores y tambi&eacute;n podemos aprender mucho de ellos, por supuesto&rdquo;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Del Peso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/no-rechazan-oficina-rechazan-perder-tiempo-generacion-z-redefiniendo-trabajo_1_12906321.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 16 Feb 2026 20:02:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“No rechazan la oficina, lo que rechazan es perder el tiempo”: cómo la generación Z está redefiniendo el trabajo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Generación Z,Trabajo,Empleo,Jóvenes,Nuevas generaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Cómo repartimos la cuenta? Cuando la desigualdad económica entre amigos te arruina el mes y la amistad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/repartimos-cuenta-desigualdad-economica-amigos-arruina-mes-amistad_1_12534419.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c68652e8-bfa6-4497-ae49-de3a81c526a5_16-9-discover-aspect-ratio_default_1125042.jpg" width="1212" height="682" alt="¿Cómo repartimos la cuenta? Cuando la desigualdad económica entre amigos te arruina el mes y la amistad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las desigualdades económicas impactan en las relaciones de amistad, especialmente en ciudades donde la convivencia entre ingresos muy dispares es común</p><p class="subtitle">“Me siento mal por quedarme en casa”: cómo se ha atrofiado nuestra capacidad de disfrutar sin grandes planes</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Yo no tengo mucha hambre&rdquo;, murmura t&iacute;midamente la chica de la izquierda de la mesa. Los amigos han pedido croquetas, cecina, torta del casar. &ldquo;&iexcl;Qu&eacute; rico est&aacute; esto!&rdquo;, exclama uno de ellos. &ldquo;&iexcl;Pru&eacute;balo, Lauri, pru&eacute;balo!&rdquo;. Pero Laura, as&iacute; se llama la chica de la izquierda, ya ha dicho que no tiene hambre, que ella no va a cenar. No es del todo cierto. Lo que no quiere es gastarse 30 euros, como hace siempre que ve a estos amigos ingenieros &mdash;grandes amigos&mdash;, pero que no se dan cuenta de que ella no tiene su sueldo, ni de que es muy dif&iacute;cil disfrutar cuando en tu cabeza no deja de sonar la frase: &ldquo;Ya no puedes gastar m&aacute;s en lo que queda de semana&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A trav&eacute;s de situaciones cotidianas &mdash;como salir a cenar o compartir piso&mdash; se pone de relieve un conflicto silencioso pero habitual: c&oacute;mo el dinero (o la falta de &eacute;l) condiciona las din&aacute;micas del grupo, genera incomodidad en quienes tienen menos, y muchas veces no es visibilizado ni hablado abiertamente.
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; demostrado: las grandes ciudades concentran desigualdad. En un mismo grupo de amigos pueden convivir quienes tienen sueldos precarios &mdash;becarios, <em>freelancers</em>, trabajadores del sector cultural o de la hosteler&iacute;a&mdash; con quienes, tras pasar por escuelas de negocios o grados en ingenier&iacute;a, han accedido r&aacute;pidamente a salarios altos en consultoras, tecnol&oacute;gicas o multinacionales. La diferencia de ingresos se traduce en diferencias de estilo de vida: en qu&eacute; barrio vives, si tienes o no tiempo para cocinar, si puedes permitirte cenar fuera varios d&iacute;as a la semana o <a href="https://www.eldiario.es/viajes/escapada-fin-de-semana-precios-mas-barato-belgica-que-sevilla_1_12419256.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cogerte un puente sin pensarlo</a>. Tambi&eacute;n en una fractura de trayectorias personales: mientras unos a&uacute;n comparten piso y se reparten las facturas con cuidado, otros empiezan a hablar de hipotecas, bonus o inversi&oacute;n en fondos indexados.
    </p><p class="article-text">
        Un <a href="https://www.nature.com/articles/s42949-023-00104-1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio de 2023</a> publicado en la revista <em>Nature </em>demuestra que en las ciudades europeas de mayor tama&ntilde;o la brecha entre ricos y pobres no solo es m&aacute;s amplia, sino m&aacute;s persistente y visible que en los entornos rurales o semiurbanos. Los ingresos m&aacute;s altos conviven con sueldos precarios en los mismos espacios &mdash;el metro, una terraza, una red social&mdash;, lo que intensifica las comparaciones sociales y la sensaci&oacute;n de injusticia. Esa desigualdad tiene efectos emocionales. El estudio sugiere que la comparaci&oacute;n constante con quienes ganan mucho m&aacute;s acaba generando tal nivel de frustraci&oacute;n y malestar que, al final, el ingreso extra que aporta vivir en una ciudad frente a vivir en un pueblo no compensa emocionalmente.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hoy en día, demostrar que quieres a tus amigos muchas veces pasa por gastar dinero con ellos o para ellos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Parafraseando la c&eacute;lebre frase del fil&oacute;sofo Fredric Jameson, imaginar un ocio sin consumo resulta hoy m&aacute;s dif&iacute;cil que imaginar el fin del mundo. Una prueba de ello es el proyecto art&iacute;stico y cultural que se puso de nuevo en marcha este verano en el C&iacute;rculo de Bellas Artes: <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/abre-refugio-climatico-verano-circulo-bellas-artes-actividades-guarderia-plantas_1_11476271.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Refugio clim&aacute;tico</a>. La propuesta, tan sencilla como disruptiva, consiste en ofrecer un espacio en pleno centro de la ciudad donde cualquiera pueda refugiarse del calor y estar tranquilamente sin necesidad de consumir nada.
    </p><p class="article-text">
        Hoy en d&iacute;a, demostrar que quieres a tus amigos muchas veces pasa por gastar dinero con ellos o para ellos. En una sociedad donde las emociones se han convertido en productos &mdash;como plantea la fil&oacute;sofa Eva Illouz en <em>Emotions as Commodities</em>&mdash;, la amistad tambi&eacute;n ha pasado a expresarse y sostenerse a trav&eacute;s de actos de consumo simb&oacute;lico: cenas, escapadas de fin de semana, regalos, cumplea&ntilde;os organizados como eventos, fotos compartidas. Estar presente, en muchas ocasiones, implica gastar.
    </p><p class="article-text">
        Como explica James McKellar en <a href="https://www.researchgate.net/publication/354099656_Social_Relations_and_Everyday_Consumption_Rituals_Barriers_or_Prerequisites_for_Sustainability_Transformation" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un art&iacute;culo</a> publicado en <em>Frontiers in Sociology</em>, estos &ldquo;rituales de consumo cotidianos&rdquo; son formas de afirmar los lazos sociales y de representar la pertenencia al grupo. Pero esa misma l&oacute;gica tambi&eacute;n puede excluir. Seg&uacute;n McKellar, estos rituales crean &ldquo;inclusi&oacute;n para algunos y exclusi&oacute;n para otros&rdquo;, dependiendo de la capacidad de cada uno para afrontar sus exigencias simb&oacute;licas y materiales. Quien no puede seguir el ritmo econ&oacute;mico del grupo corre el riesgo de quedarse fuera, no porque no sea querido, sino porque el afecto &mdash;como tantas otras cosas&mdash; se ha vuelto tambi&eacute;n una experiencia que se compra.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuantos más años pasan, más posibilidades hay de que el nivel adquisitivo se desequilibre</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Estas desigualdades pueden aparecer especialmente en amistades forjadas hace tiempo. &ldquo;Cuantos m&aacute;s a&ntilde;os pasan, m&aacute;s posibilidades hay de que el nivel adquisitivo se desequilibre&rdquo;, opina Adriana, una lucense que lleva varios a&ntilde;os en Madrid. Hace unos meses tuvo que elegir entre mudarse a un piso m&aacute;s grande y en una zona menos ruidosa, o esperar a una de sus compa&ntilde;eras de piso &mdash;una amiga de toda la vida de Lugo, que trabaja en un laboratorio de investigaci&oacute;n&mdash; que no pod&iacute;a permitirse pagar m&aacute;s de lo que ya abonaba cada mes. &ldquo;Creo que, por lo general, hay que intentar ponerse a la altura de quien gana menos&rdquo;, propone.
    </p><p class="article-text">
        Numerosos estudios demuestran que, en realidad, lo habitual es relacionarse con personas de estatus socioecon&oacute;mico similar. Es un fen&oacute;meno conocido como homofilia. Y, seg&uacute;n un informe publicado en <em>American Journal of Sociology</em> en 2006, el nivel de ingresos familiares influye m&aacute;s que la raza en la formaci&oacute;n de amistades en las escuelas.
    </p><p class="article-text">
        Lo contrario &mdash;que personas de distinto nivel socioecon&oacute;mico se relacionen&mdash; tambi&eacute;n sucede y, seg&uacute;n <a href="https://www.bi.team/publications/social-capital-in-the-united-kingdom/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este estudio</a> publicado en marzo, tiene efectos positivos. El an&aacute;lisis de seis mil millones de amistades en Facebook entre 20 millones de adultos brit&aacute;nicos revel&oacute; que los ni&ntilde;os de entornos humildes que crecen en comunidades con v&iacute;nculos entre clases sociales ganan, de media, 5.100 libras m&aacute;s al a&ntilde;o en la edad adulta. Esta &ldquo;conectividad econ&oacute;mica&rdquo;, como la llaman los autores, resulta ser el segundo factor m&aacute;s determinante para ascender en la escala social.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Por qu&eacute; cuesta tanto hablar de dinero?</h2><p class="article-text">
        Emma, una publicista de 29 a&ntilde;os, recuerda cuando era becaria en su empresa y sal&iacute;a con compa&ntilde;eros mucho mayores, que ganaban tres o cuatro veces m&aacute;s que ella. En esas cenas o rondas de cervezas, sol&iacute;an ser ellos quienes pagaban. &ldquo;Me parec&iacute;a lo l&oacute;gico. Incluso forzado, cuando alguien joven con un sueldo &iacute;nfimo se ofrec&iacute;a a pagar. Hay cosas que se saben&rdquo;. Pero esa l&oacute;gica t&aacute;cita del &ldquo;quien m&aacute;s tiene, m&aacute;s pone&rdquo; no siempre se aplica entre amigos, donde hablar de dinero suele estar mal visto.
    </p><p class="article-text">
        Para ella, esa falta de claridad es precisamente el problema. Cree que si en un grupo se pudiera hablar abiertamente de cu&aacute;nto gana cada uno y de lo que est&aacute; dispuesto a gastar, ser&iacute;a m&aacute;s f&aacute;cil organizar planes que no incomoden a nadie. &ldquo;Como si fuera un impuesto progresivo&rdquo;, dice. &ldquo;Si en un Estado no todos contribuyen con la misma cantidad, quiz&aacute; tampoco en un grupo de amigos deber&iacute;a esperarse lo mismo de todos&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Solo el 35 % de los padres habla con frecuencia de dinero con sus hijos y muchos reconocen sentirse incómodos o poco preparados para hacerlo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a &mdash;como en muchos pa&iacute;ses con una fuerte tradici&oacute;n cultural cat&oacute;lica o mediterr&aacute;nea&mdash; hablar abiertamente sobre el dinero suele resultar inc&oacute;modo o incluso tab&uacute;, especialmente en determinados contextos sociales. En 2022, un <a href="https://www.funcas.es/wp-content/uploads/2022/09/Chulia_Garrido_Miyar.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> de Funcas y el Instituto de Estudios Financieros se&ntilde;alaba que solo el 35% de los padres hablaba con frecuencia de dinero con sus hijos, y muchos reconoc&iacute;an sentirse inc&oacute;modos o poco preparados para hacerlo. Hablar del sueldo tambi&eacute;n contin&uacute;a siendo un tab&uacute; arraigado en muchas empresas. Seg&uacute;n esta <a href="https://lewis-communications.prowly.com/240130-el-sueldo-ya-no-es-un-tabu-un-404-de-los-espanoles-saben-lo-que-cobran-sus-companeros-de-trabajo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">encuesta</a>, realizada por SD Worx, en Espa&ntilde;a solo el 40% de los trabajadores sabe lo que ganan sus compa&ntilde;eros.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La educaci&oacute;n financiera en Espa&ntilde;a no ha tenido una presencia expl&iacute;cita en los curr&iacute;culos escolares hasta tiempos muy recientes, cuando ha comenzado a incorporarse de forma transversal en otras asignaturas&rdquo;, afirma Roberto Espa&ntilde;a, jefe de la Divisi&oacute;n de Educaci&oacute;n Financiera del Banco de Espa&ntilde;a. El experto explica que, al igual que ocurr&iacute;a antes con la educaci&oacute;n c&iacute;vica o los primeros auxilios, la formaci&oacute;n financiera se dejaba por completo en manos del &aacute;mbito dom&eacute;stico, aunque en muchos hogares no se hable con total transparencia sobre los recursos de los que dispone la familia. &ldquo;La educaci&oacute;n financiera no consiste solo en adquirir conocimientos sobre el dinero. Es, sobre todo, la adquisici&oacute;n de h&aacute;bitos y comportamientos orientados a una gesti&oacute;n sana y responsable de nuestras finanzas. Somos partidarios de que en el seno de las familias se hable abiertamente sobre el dinero&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; lo que hace falta es mirar hacia otros ecosistemas donde las diferencias econ&oacute;micas no parecen generar tanta incomodidad. &iquest;Cu&aacute;ntas veces hemos visto al s&eacute;quito de un futbolista o un rapero &mdash;ese grupo de amigos de toda la vida que aparece en sus <em>stories</em> en yates, resorts o <em>backstages</em>&mdash; disfrutando del lujo sin aparentes preocupaciones? Mientras exista la desigualdad, tal vez no quede otra que asumirla sin culpa, y dejar que los amigos inviten.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Soufi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/repartimos-cuenta-desigualdad-economica-amigos-arruina-mes-amistad_1_12534419.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 03 Sep 2025 20:21:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Cómo repartimos la cuenta? Cuando la desigualdad económica entre amigos te arruina el mes y la amistad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Dinero,Desigualdad,Desigualdad económica,Empleo,Gentrificación,Relaciones,Amistad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando hacer ejercicio se convierte en una adicción: "Es fácil ocultarlo porque estás tonificada y con un aspecto estupendo"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/ejercicio-convierte-adiccion-facil-ocultarlo-tonificada-aspecto-estupendo_1_13138717.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f9ec2331-3eac-4dd9-8f10-6059fee52c32_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando hacer ejercicio se convierte en una adicción: &quot;Es fácil ocultarlo porque estás tonificada y con un aspecto estupendo&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Llevarte al límite, entrenar a pesar de las lesiones y anteponer el gimnasio a la vida social son señales de que podrías tener una dependencia poco saludable del ejercicio</p><p class="subtitle">Hacerte amiga de tu psicólogo o compartirlo con tu entorno: ¿dónde están los límites en la relación con tu terapeuta?</p></div><p class="article-text">
        En el apogeo de su carrera como aventurero, Luke Tyburski era un hombre de extremos. El exfutbolista profesional, que por entonces rondaba los treinta y pocos a&ntilde;os, se hab&iacute;a dedicado a retos de resistencia extremos, de esos que hacen que una marat&oacute;n parezca una carrera recreativa. Comenzando por la Marathon de Sables (una famosa ultramarat&oacute;n por etapas en el desierto del S&aacute;hara), corri&oacute; la ultramarat&oacute;n m&aacute;s alta del mundo en el campamento base del Everest, luch&oacute; contra la deshidrataci&oacute;n durante una carrera de 100 km en una isla tropical y se enfrent&oacute; al triatl&oacute;n de nombre tan evocador Double Brutal Extreme Triathlon en el norte de Gales. El colof&oacute;n de todo esto fue un reto dise&ntilde;ado por &eacute;l mismo, en el que nad&oacute; desde &Aacute;frica hasta Europa, recorri&oacute; Espa&ntilde;a en bicicleta y corri&oacute; hasta M&oacute;naco: 2000 km en total, en solo 12 d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Tyburski era un aventurero profesional que financiaba sus proyectos mediante art&iacute;culos en revistas y charlas, e incluso lleg&oacute; a rodar un documental sobre su aventura. Su raz&oacute;n de ser consist&iacute;a en superar sus propios l&iacute;mites, demostrando de lo que es capaz una persona cuando su mentalidad es lo suficientemente fuerte. Sin embargo, en su vida privada, luchaba contra la depresi&oacute;n, relacionada con una p&eacute;rdida de identidad tras el fin de su carrera futbol&iacute;stica, que le llev&oacute; por Australia, Estados Unidos y B&eacute;lgica antes de hacer pruebas para clubes en el Reino Unido. &ldquo;Entrenar y competir supone un escape, y las subidas son muy altas&rdquo;, dice Tyburski. &ldquo;Pero cuando volv&iacute;a a casa tras una aventura, las bajadas eran muy bajas, porque no hab&iacute;a abordado aquello de lo que estaba huyendo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Empez&oacute; a dedicar a&uacute;n m&aacute;s tiempo al entrenamiento. Si ten&iacute;a previsto dar un paseo en bicicleta de cuatro horas el s&aacute;bado por la ma&ntilde;ana con amigos y correr dos horas el domingo por la ma&ntilde;ana &mdash;algo bastante normal para un triatleta&mdash;, pod&iacute;a colar una sesi&oacute;n de entrenamiento secreta el s&aacute;bado por la tarde. Desarroll&oacute; un insomnio incapacitante, que utilizaba como pretexto para correr lo que &eacute;l llamaba &ldquo;maratones de medianoche&rdquo;, y com&iacute;a compulsivamente entre sesiones de entrenamiento para prolongar la euforia.
    </p><p class="article-text">
        Es posible afrontar grandes retos de resistencia sin perder el control. De hecho, rendir al m&aacute;ximo requiere un equilibrio entre el descanso y la alimentaci&oacute;n. Pero en el caso de Tyburski, esto propici&oacute; una tendencia autodestructiva. Todos los rasgos caracter&iacute;sticos de la adicci&oacute;n se fueron arraigando: el secretismo, la persistencia a pesar de las consecuencias negativas, la necesidad de m&aacute;s, la sensaci&oacute;n de tener algo de lo que escapar. &ldquo;Pero nadie sospechaba nada, porque mi peso no cambiaba, mi rendimiento no cambiaba, mi comportamiento no cambiaba. Era muy buen actor&rdquo;, afirma.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Todos los rasgos característicos de la adicción se fueron arraigando: el secretismo, la persistencia a pesar de las consecuencias negativas, la necesidad de más, la sensación de tener algo de lo que escapar</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La adicci&oacute;n al ejercicio no est&aacute; reconocida oficialmente como un trastorno psiqui&aacute;trico. Al igual que la mayor&iacute;a de las adicciones conductuales, no aparece en ninguno de los principales manuales psiqui&aacute;tricos, ni en el DSM-5 ni en la CIE-10. Como resultado, no existen criterios estandarizados para diagnosticarla. A menudo se oye a gente describirse a s&iacute; misma como &ldquo;adicta al ejercicio&rdquo; &mdash;una afecci&oacute;n equiparable a la de &ldquo;chocoh&oacute;lico&rdquo;&mdash; cuando se entusiasman hablando de lo mucho que les gusta el gimnasio.
    </p><p class="article-text">
        Dicho esto, en el caso de un subgrupo de personas que practican ejercicio de forma habitual, es evidente que se est&aacute; produciendo algo m&aacute;s perjudicial. Diversos <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S1469029212000829" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios</a> sugieren que entre el 0,3% y el 0,5% de la poblaci&oacute;n general podr&iacute;a ser adicta al ejercicio, porcentaje que <a href="https://link.springer.com/article/10.1007/s40279-018-1011-4" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se eleva hasta el 3% - 9%</a> entre quienes practican ejercicio de forma habitual y los atletas. Muchos investigadores consideran que el marco conceptual de la adicci&oacute;n es adecuado para analizar este fen&oacute;meno. Incluso hay un creciente conjunto de <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC3354400/#:~:text=From%20a%20neurobiological%20point%20of%20view%2C%20behavioral,maintenance%20of%20both%20behavioral%20and%20substance%2Drelated%20addiction.%5B25%5D" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pruebas</a> que sugieren que las adicciones conductuales funcionan neurol&oacute;gicamente como las adicciones a sustancias, a trav&eacute;s de la desregulaci&oacute;n de las v&iacute;as motivacionales del cerebro. De hecho, el fen&oacute;meno de la adicci&oacute;n cruzada &mdash;cuando una persona sustituye una sustancia o comportamiento perjudicial por otro&mdash; est&aacute; bien documentado en lo que respecta al ejercicio.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Al cerebro no le importa necesariamente de d&oacute;nde proviene ese pico de dopamina o serotonina&rdquo;, afirma Kanny Sanchez, terapeuta especializado en adicciones que atiende a pacientes en el programa de tratamiento de adicciones Flourish de The Priory. &ldquo;En todos los casos, existe la misma necesidad de que una fuente externa intervenga para regular el caos interno&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las adicciones al ejercicio, explica, suelen adoptar la forma de una obsesi&oacute;n. En lugar de ser simplemente otra parte de tu d&iacute;a, el ejercicio se convierte en el eje central, a menudo en detrimento de todo lo dem&aacute;s. Es posible que sigas entrenando a pesar de las lesiones e incluso experimentes una especie de s&iacute;ndrome de abstinencia cuando no puedes hacer ejercicio. &ldquo;El ejercicio en s&iacute; mismo es una forma realmente buena de gestionar el estr&eacute;s&rdquo;, afirma Sanchez. &ldquo;Pero si es la &uacute;nica herramienta que tienes en tu arsenal, es entonces cuando se convierte en una adicci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Miche&aacute;l Costello, de 30 a&ntilde;os, es gestor de cuentas de relaciones p&uacute;blicas, escritor y triatleta. Le diagnosticaron depresi&oacute;n y anorexia at&iacute;pica en pleno apogeo de la pandemia. Antes de la COVID, hac&iacute;a mucho ejercicio y practicaba el ayuno intermitente, una combinaci&oacute;n que le serv&iacute;a de v&aacute;lvula de escape para sus ansiedades, pero que no le hac&iacute;a sospechar de nada. Cuando el mundo entr&oacute; en confinamiento y Costello volvi&oacute; a vivir con sus padres, su comportamiento se descontrol&oacute;. &ldquo;Si la adicci&oacute;n al ejercicio pudiera diagnosticarse formalmente, me la habr&iacute;an diagnosticado, eso es lo que me dijo mi psiquiatra en aquel momento&rdquo;, afirma.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
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      <p class="quote-text">El ejercicio en sí mismo es una forma realmente buena de gestionar el estrés. Pero si es la única herramienta que tienes en tu arsenal, es entonces cuando se convierte en una adicción</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Kanny Sanchez</span>
                                        <span>—</span>  terapeuta especializado en adicciones
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La anorexia at&iacute;pica es una forma de este trastorno en la que los pacientes restringen su ingesta de alimentos, pero no se les clasifica m&eacute;dicamente como personas con bajo peso. Al igual que otros trastornos alimentarios, suele ir acompa&ntilde;ada de ejercicio excesivo. Un estudio revel&oacute; que hasta el 48 % de las personas con trastornos alimentarios muestran s&iacute;ntomas de adicci&oacute;n al ejercicio. Esto puede deberse a la insatisfacci&oacute;n con el cuerpo o a comportamientos compensatorios relacionados con la comida, pero tambi&eacute;n puede haber un componente emocional. &ldquo;Muchos de los pacientes con los que trabajo utilizan el ejercicio para deshacerse de sentimientos indeseados e inc&oacute;modos&rdquo;, afirma Stacey Fensome, psic&oacute;loga deportiva y del ejercicio que trabaja en la cl&iacute;nica de tratamiento de trastornos alimentarios Orri. &ldquo;El ejercicio puede ser una herramienta para anular el sistema nervioso y generar una especie de entumecimiento, adem&aacute;s de producir una liberaci&oacute;n de endorfinas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Costello, la falta de alimentaci&oacute;n y el sobreentrenamiento iban de la mano. Se compr&oacute; una bicicleta est&aacute;tica para casa y se pasaba casi todo el d&iacute;a en ella. &ldquo;Me levantaba, sal&iacute;a a dar un paseo, tomaba algo ligero, me sub&iacute;a a la bicicleta durante dos horas, hac&iacute;a media hora de ejercicios con el peso corporal y una hora y media de saltos constantes&rdquo;, relata. &ldquo;As&iacute; llegaba la noche. Sal&iacute;a a dar un paseo de 20 minutos con mi madre y luego volv&iacute;a a subirme a la bicicleta hasta tres horas. Era una rutina agotadora, pero tambi&eacute;n me aterrorizaba salir de ella&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No fue hasta que tuvo algunos pensamientos suicidas cuando admiti&oacute; ante s&iacute; mismo que necesitaba ayuda. Aunque esa ayuda no fue f&aacute;cil de conseguir &mdash;su m&eacute;dico de cabecera rest&oacute; importancia a sus preocupaciones, calific&aacute;ndolas de propias de un &ldquo;chaval joven, sano y en forma&rdquo;&mdash;, finalmente recibi&oacute; terapia conversacional y un tratamiento con antidepresivos. M&aacute;s adelante, descubri&oacute; el triatl&oacute;n, un deporte al que atribuye haber restablecido su relaci&oacute;n con el ejercicio.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Dificultades para descansar y tomarse días libres; dar prioridad al ejercicio; ser incapaz de estar quieto; optar por ir andando a todas partes... entre los comportamientos compulsivos."
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            <span class="title">
                Dificultades para descansar y tomarse días libres; dar prioridad al ejercicio; ser incapaz de estar quieto; optar por ir andando a todas partes... entre los comportamientos compulsivos.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Quer&iacute;a aprovechar toda la forma f&iacute;sica que hab&iacute;a desarrollado mientras padec&iacute;a el trastorno alimentario y cambiar mi perspectiva&rdquo;, recuerda. &ldquo;Complet&eacute; mi primer Ironman en 2023 y me enganch&eacute;. Ahora me estoy preparando para mi cuarto Ironman y me he clasificado para el equipo irland&eacute;s de triatl&oacute;n. No puedo maltratar mi cuerpo como sol&iacute;a hacerlo si quiero ser capaz de completar esas carreras&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cuando se habla de este tipo de extremos &mdash;las maratones nocturnas de Tyburski o las sesiones de Costello en la bicicleta est&aacute;tica&mdash;, es obvio que hay algo que no va bien. Pero para muchos deportistas de resistencia y asiduos al gimnasio, puede resultar dif&iacute;cil saber d&oacute;nde la disciplina se convierte en compulsi&oacute;n, y la compulsi&oacute;n en una adicci&oacute;n en toda regla. Por ejemplo, la Escala de Dependencia del Ejercicio, una de las principales herramientas de cribado utilizadas por los m&eacute;dicos, pregunta a los participantes en qu&eacute; medida est&aacute;n de acuerdo con la afirmaci&oacute;n: &ldquo;Aumento continuamente la intensidad de mi ejercicio para lograr los efectos o beneficios deseados&rdquo;. Esto se parece mucho al principio de la sobrecarga progresiva, un pilar fundamental de cualquier programa de entrenamiento que se precie.
    </p><p class="article-text">
        Del mismo modo, algunos comportamientos compulsivos relacionados con el ejercicio parecen bastante inofensivos desde fuera. Fensome afirma que pueden incluir dificultades para descansar y tomarse d&iacute;as libres; dar prioridad al ejercicio frente a otras actividades; ser incapaz de estar quieto; optar por ir andando a todas partes; o incluso utilizar un escritorio para trabajar de pie. En cuanto a se&ntilde;ales de alarma, estas son bastante sutiles. &ldquo;Querer cuidar nuestra salud es maravilloso, pero &iquest;cu&aacute;l es la intenci&oacute;n que hay detr&aacute;s?&rdquo;, se pregunta. &ldquo;&iquest;Es porque estar quieto provoca mucha angustia y miedo, o es porque realmente queremos estar f&iacute;sicamente activos?&rdquo;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Muchos de los pacientes con los que trabajo utilizan el ejercicio para deshacerse de sentimientos indeseados e incómodos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Stacey Fensome</span>
                                        <span>—</span> psicóloga deportiva
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Una complicaci&oacute;n adicional es que el ejercicio goza de aceptaci&oacute;n social, de una forma que, por ejemplo, la adicci&oacute;n al juego no tiene. Tu enfoque de &ldquo;sin d&iacute;as de descanso&rdquo; puede granjearte el aplauso de las redes sociales; tu tipo de cuerpo puede cumplir con un ideal social. Es muy poco probable que las personas de tu entorno, salvo las m&aacute;s cercanas, expresen su preocupaci&oacute;n. &ldquo;Trabaj&eacute; con un cliente que hac&iacute;a sesiones de entrenamiento extra y llegaba temprano, y por eso lo pon&iacute;an en un pedestal&rdquo;, dice Fensome. &ldquo;Pero lo que realmente ocurr&iacute;a era que no pod&iacute;a parar, y si paraba, perd&iacute;a el control sobre qui&eacute;n era&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Margo Steines, una escritora afincada en Arizona, ha tenido que lidiar con una larga lista de adicciones y trastornos alimentarios a lo largo de su vida, pero, en cierto modo, la recuperaci&oacute;n de la adicci&oacute;n al ejercicio le result&oacute; la m&aacute;s dif&iacute;cil. En el punto &aacute;lgido de su adicci&oacute;n, durante sus estudios de posgrado, pasaba entre siete y nueve horas al d&iacute;a en distintos gimnasios. &ldquo;Ten&iacute;a un entrenador secreto con el que me ve&iacute;a antes de ir a CrossFit, y luego iba a CrossFit, despu&eacute;s corr&iacute;a, y luego a bikram yoga y a artes marciales&rdquo;, cuenta. &ldquo;Estaba descuidando todo lo dem&aacute;s y sufriendo una cascada de lesiones deportivas. Pero la gente me paraba en la tienda y me preguntaba qu&eacute; hac&iacute;a para entrenar. Es f&aacute;cil ocultar la disfunci&oacute;n porque no est&aacute;s visiblemente por debajo de tu peso: est&aacute;s musculosa, tonificada y tienes un aspecto estupendo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tal y como ella lo describe, su adicci&oacute;n ten&iacute;a varias capas. La m&aacute;s obvia era la cultural, relacionada con el deseo de tener un tipo de cuerpo muy espec&iacute;fico e idealizado. Hab&iacute;a una capa personal, relacionada con las secuelas de una relaci&oacute;n traum&aacute;tica. &ldquo;El ejercicio me permit&iacute;a no sentir lo mal que estaba por culpa de eso&rdquo;, se&ntilde;ala. Luego estaba el refuerzo positivo de quienes la rodeaban, incluidos m&eacute;dicos y terapeutas, que tend&iacute;an a seguir la l&iacute;nea de que &ldquo;el movimiento es bueno&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Solo su pareja, un entrenador de fuerza y acondicionamiento, reconoci&oacute; sus problemas tal y como eran. &ldquo;Tuve mucha suerte, porque &eacute;l era mi entrenador en aquel momento&rdquo;, dice. &ldquo;&Eacute;l ve&iacute;a las se&ntilde;ales de alarma, pero tambi&eacute;n sab&iacute;a c&oacute;mo abordarme con delicadeza, como a un conejito en el bosque&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La adicci&oacute;n al ejercicio puede ser tan perjudicial como cualquier otro tipo de adicci&oacute;n; si, al mismo tiempo, no te alimentas lo suficiente, puedes desarrollar el s&iacute;ndrome de sobreentrenamiento, una afecci&oacute;n caracterizada por una serie de s&iacute;ntomas f&iacute;sicos y mentales desagradables. &ldquo;Puedes sufrir lesiones cr&oacute;nicas. Probablemente te enfrentes a alteraciones hormonales, agotamiento, falta de energ&iacute;a y bajo estado de &aacute;nimo. Puede haber un componente de aislamiento social, como si la bater&iacute;a social ni siquiera existiera&rdquo;, afirma Aaron McCulloch, copropietario y director de Your Personal Training.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Tenía un entrenador secreto con el que me veía antes de ir a CrossFit, y luego iba a CrossFit, después corría, y luego a bikram yoga y a artes marciales (...) Es fácil ocultar la disfunción porque no estás visiblemente por debajo de tu peso: estás musculosa, tonificada y tienes un aspecto estupendo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Margo Steines</span>
                                        <span>—</span> escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Sanchez afirma que tambi&eacute;n puede haber repercusiones psicol&oacute;gicas, sociales e incluso espirituales. &ldquo;El desgaste mental que supone es como una prisi&oacute;n en tu cabeza&rdquo;, dice. &ldquo;La persona tendr&aacute; un sentido de identidad muy externo, lo que significa que su autoestima depender&aacute;n totalmente de cu&aacute;nto ejercicio haga. Saltarse el entrenamiento provoca mucha culpa y verg&uuml;enza&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desde el nacimiento de su hija en 2020, Steines padece encefalomielitis mi&aacute;lgica, antes conocida como s&iacute;ndrome de fatiga cr&oacute;nica, una enfermedad que la obliga a guardar cama durante los brotes y que, naturalmente, modera su impulso de hacer ejercicio en exceso. Aunque no puede afirmar con certeza cu&aacute;l fue la causa, s&iacute; cree que est&aacute; relacionada con su adicci&oacute;n al ejercicio. &ldquo;Alterno entre llevar una vida relativamente sedentaria y hacer ejercicio como una persona normal&rdquo;, afirma. &ldquo;Desde fuera, parece que me he recuperado. Aunque dir&iacute;a que me he recuperado en dos tercios a nivel mental, no hice el trabajo necesario para recuperarme. Es m&aacute;s bien como si me hubieran quitado la adicci&oacute;n al ejercicio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tyburski, por su parte, se ha &ldquo;retirado extraoficialmente&rdquo; de la aventura tras la acumulaci&oacute;n de lesiones y las consiguientes operaciones. &ldquo;En 2026, estoy pagando por los comportamientos perjudiciales de 2013 y 2014&rdquo;, afirma. &ldquo;Me ha costado un tiempo aceptarlo, pero ahora siento gratitud por las peque&ntilde;as cosas de la vida, por poder simplemente estar activo y sano. &iquest;Me volver&eacute;is a ver nadando entre continentes? No, pero cuando mi cuerpo est&eacute; listo para ello, me encantar&iacute;a meterme en el oc&eacute;ano durante media hora&rdquo;. En la actualidad, trabaja como conferenciante y coach de liderazgo, y dice que se encuentra en un buen momento.
    </p><p class="article-text">
        La recuperaci&oacute;n de la adicci&oacute;n al ejercicio puede ser compleja, sobre todo porque eliminar el ejercicio por completo &mdash;como se har&iacute;a con las adicciones a las drogas y al alcohol&mdash; no suele ser un objetivo final deseable. Sin embargo, por muy tensa que sea la relaci&oacute;n de una persona con el ejercicio f&iacute;sico, existen opciones disponibles: ingresar en un centro de rehabilitaci&oacute;n, trabajar con un terapeuta comprensivo o incluso recurrir al apoyo de otras personas en la misma situaci&oacute;n. Lo ideal ser&iacute;a que estas opciones facilitaran la detecci&oacute;n de los signos antes de que el problema se haya descontrolado.
    </p><p class="article-text">
        A Costello le gusta usar la analog&iacute;a de una lesi&oacute;n f&iacute;sica. &ldquo;Si tuvieras una molestia en el tobillo y te preocupara que se convirtiera en algo m&aacute;s grave, lo comentar&iacute;a&rdquo;, dice. &ldquo;Se lo comentar&iacute;as a un amigo y, si empeorara, ir&iacute;as al fisioterapeuta. Creo que debemos hacer lo mismo con las molestias psicol&oacute;gicas, simplemente decir: &rdquo;&iquest;Sientes que te pones demasiado ansioso si te saltas una sesi&oacute;n?&ldquo;. Te sorprender&iacute;a lo &uacute;til que puede ser el simple hecho de hablarlo en voz alta&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Abi Millar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/ejercicio-convierte-adiccion-facil-ocultarlo-tonificada-aspecto-estupendo_1_13138717.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Apr 2026 19:54:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando hacer ejercicio se convierte en una adicción: "Es fácil ocultarlo porque estás tonificada y con un aspecto estupendo"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ejercicio físico,Adicciones,Salud mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Combatir la gordofobia, según la filósofa Kate Manne: "Para una mujer o una niña, 'gorda' es uno de los peores insultos posibles"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/combatir-gordofobia-filosofa-kate-manne-mujer-nina-gorda-peores-insultos-posibles_1_13032628.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/01c66d83-eca6-43ad-906b-21074cda6cac_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Combatir la gordofobia, según la filósofa Kate Manne: &quot;Para una mujer o una niña, &#039;gorda&#039; es uno de los peores insultos posibles&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Cuántas personas han pensado que un cuerpo gordo es menos saludable? ‘Irreductibles’ (Capitán Swing) examina la gordofobia como forma de discriminación arraigada y defiende el derecho a ocupar espacio —literal y simbólicamente— sin pedir perdón</p><p class="subtitle">No es salud, es lo de siempre: cómo la ‘operación bikini’ ha vuelto en su peor versión a través de las redes</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;S&eacute; lo que pesaba en cada una de las ocasiones importantes de mi vida desde los diecis&eacute;is en adelante. S&eacute; exactamente lo que pesaba el d&iacute;a de mi boda, el d&iacute;a que present&eacute; mi tesis doctoral, el d&iacute;a que me hice profesora en la universidad o el d&iacute;a que naci&oacute; mi hija. La respuesta: demasiado, demasiado, demasiado y mucho m&aacute;s que demasiado, seg&uacute;n lo entend&iacute;a yo entonces&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; comienza <a href="https://capitanswing.com/catalogo/irreductibles/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Irreductibles</em></a><a href="https://capitanswing.com/catalogo/irreductibles/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> (Capit&aacute;n Swing)</a>, el ensayo en el que Kate Manne convierte una experiencia &iacute;ntima &mdash;la memoria obsesiva del propio peso&mdash; en una reflexi&oacute;n pol&iacute;tica. Lo que comienza como una confesi&oacute;n personal es, en realidad, la puerta de entrada a un an&aacute;lisis m&aacute;s amplio: c&oacute;mo la gordofobia se instala en la vida cotidiana, c&oacute;mo nos ense&ntilde;a a medirnos constantemente y<strong> </strong>c&oacute;mo desplaza la atenci&oacute;n de los logros hacia el tama&ntilde;o del cuerpo.
    </p><p class="article-text">
        Fil&oacute;sofa y profesora en la Universidad de Cornell, Manne desmonta mitos persistentes &mdash;que los cuerpos gordos son perezosos, poco saludables o carentes de voluntad&mdash;, cuestiona la doble vara de medir con la que juzgamos los diferentes tama&ntilde;os de cuerpos y analiza c&oacute;mo la llamada &ldquo;industria del bienestar&rdquo; no es sino el <em>rebranding</em> de la vieja industria de la dieta. Su propuesta no pasa por mejorar la autoestima individual, sino por interpelar estructuras que siguen castigando determinados cuerpos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Deja claro desde el primer momento que </strong><em><strong>Irreductibles</strong></em><strong> es una intervenci&oacute;n pol&iacute;tica y estructural para hacer frente a la gordofobia, no un texto de l&oacute;gica psicol&oacute;gica e individualista.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. Creo que a menudo caemos en el error de pensar que esto es solo un problema de autoestima, que la soluci&oacute;n es que la gente mejore su imagen corporal o se quiera m&aacute;s. Y, por supuesto, eso ser&iacute;a algo positivo; puede ser una peque&ntilde;a pieza del puzle. Pero no va a frenar la discriminaci&oacute;n que sufren las personas de mayor tama&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Lo que de verdad necesitamos es combatir la discriminaci&oacute;n en todas sus formas estructurales, en lugar de limitarnos a decirles a las personas gordas que se sientan bien consigo mismas. Eso es pedirles un imposible mientras las estructuras sociales siguen ah&iacute;, atacando y denigrando sus cuerpos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Este libro es especialmente relevante en el contexto actual, donde estudios demuestran que la gordofobia est&aacute; en auge mientras que otros sesgos relacionados con la raza, orientaci&oacute;n sexual o discapacidad parecen mejorar.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Exacto. Los estudios que cito demuestran que el sesgo impl&iacute;cito contra las personas gordas &mdash;un t&eacute;rmino que yo uso de forma neutral, no insultante&mdash; va en aumento. Es alarmante, porque es el &uacute;nico tipo de prejuicio que est&aacute; creciendo seg&uacute;n estas mediciones, a diferencia de lo que ocurre con la raza, la etnia, la discapacidad o la orientaci&oacute;n sexual. Curiosamente, estos estudios no analizaron el g&eacute;nero, aunque creo que se podr&iacute;a argumentar que la misoginia tambi&eacute;n est&aacute; repuntando en ciertos sectores.
    </p><p class="article-text">
        Creo que existe una especie de complacencia con la gordofobia. Incluso en entornos progresistas, la gente no est&aacute; tan 'en guardia' contra este prejuicio como deber&iacute;a estarlo. No solo no estamos avanzando; la realidad es que estamos retrocediendo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Creo que existe una especie de complacencia con la gordofobia. Incluso en entornos progresistas, la gente no está tan &#039;en guardia&#039; contra este prejuicio como debería estarlo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>En el libro dedicas mucha reflexi&oacute;n a la relaci&oacute;n entre la gordofobia y la salud. Denuncias que la supuesta &ldquo;preocupaci&oacute;n&rdquo; por el bienestar ajeno es, en realidad, una forma de control y humillaci&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En cuanto un cuerpo gordo aparece en p&uacute;blico, es visto fugazmente o se convierte en tema de conversaci&oacute;n, el movimiento autom&aacute;tico que hace la gente es pensar que esa persona es poco saludable.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En realidad, no est&aacute;n preocupados por la salud de esa persona, porque no est&aacute;n preocupados por cu&aacute;nto duerme, o si tiene acceso a todos los factores necesarios para llevar una vida saludable y plena. Lo que realmente est&aacute;n diciendo es que creen que esa persona es perezosa, descuidada e irresponsable. Y est&aacute;n atacando a esa persona muchas veces bas&aacute;ndose en su peso sin tener el m&aacute;s m&iacute;nimo conocimiento de su presi&oacute;n arterial, sus &uacute;ltimos an&aacute;lisis de sangre u otros marcadores fisiol&oacute;gicos de buena salud. As&iacute; que yo quer&iacute;a defender la idea de que la relaci&oacute;n entre el peso y la salud es, en primer lugar, algo entre t&uacute; y tu m&eacute;dico; no es asunto de nadie m&aacute;s. Y a&ntilde;adir&iacute;a que, por desgracia, muchos m&eacute;dicos tienen algunos de estos sesgos gord&oacute;fobos que, en s&iacute; mismos, son realmente problem&aacute;ticos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La relaci&oacute;n entre el peso y la salud es una cuesti&oacute;n compleja, donde, en realidad, resulta que las personas que est&aacute;n en la categor&iacute;a de &ldquo;sobrepeso&rdquo; seg&uacute;n las tablas del IMC son, de media, las m&aacute;s saludables, estad&iacute;sticamente hablando. Y, sin embargo, a pesar de que no tienen un mayor riesgo de mortalidad, se les dice que pierdan peso.
    </p><p class="article-text">
        Yo s&eacute; que estoy mucho menos saludable de lo que podr&iacute;a estar, sobre todo en los momentos en los que estoy trabajando m&aacute;s. Pero nadie suele preocuparse, por ejemplo, por el hecho de que yo pase noches en vela escribiendo y trabajando. Las personas son mucho m&aacute;s r&aacute;pidas a la hora de atacar el peso, y eso es porque es un arma, no una preocupaci&oacute;n genuina, compasiva y considerada por el estado real de salud de alguien.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>A trav&eacute;s de estudios cient&iacute;ficos, demuestra que las dietas restrictivas tienen una tasa de fracaso abrumadora y que sus riesgos para la salud f&iacute;sica y mental superan sus escasos beneficios a largo plazo, &iquest;por qu&eacute; cree que seguimos venerando la dieta?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es muy desalentador en cierto modo, porque muchas personas, yo incluida, han puesto sus esperanzas y su fe en las dietas para reducir el tama&ntilde;o de su cuerpo. Pero, a largo plazo, hacer dieta es un muy buen predictivo de aumento de peso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si bien es posible perder peso con casi cualquier m&eacute;todo a corto plazo, nuestro organismo es extraordinariamente eficiente recuper&aacute;ndolo en cuanto detecta una restricci&oacute;n. El cuerpo humano no distingue entre una dieta &ldquo;saludable&rdquo; para adelgazar y una situaci&oacute;n de hambruna real; para nuestra biolog&iacute;a, la escasez de energ&iacute;a es una amenaza de supervivencia. Ante esta se&ntilde;al de alerta, el cuerpo reacciona activando mecanismos de restauraci&oacute;n del peso, lo que explica por qu&eacute; tantas personas recuperan lo perdido.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En realidad no están preocupados por la salud de esa persona (...) Lo que realmente están diciendo es que creen que esa persona es perezosa, descuidada e irresponsable</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>En este sentido, menciona que a d&iacute;a de hoy la industria de la dieta ha sufrido un</strong><em><strong> rebranding </strong></em><strong>y ha pasado a conocerse como la industria del bienestar.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es una estrategia de marketing brillante: ya no dices que est&aacute;s a dieta, sino que emprendes un &ldquo;viaje de bienestar&rdquo;. Por supuesto, todos queremos que las personas florezcan y se sientan bien, pero la realidad es que muchas de estas intervenciones est&aacute;n dise&ntilde;adas para extraer nuestro tiempo, dinero y energ&iacute;a. Nos empujan a aspirar a una p&eacute;rdida de peso que, para la mayor&iacute;a de los cuerpos, es inalcanzable sin una intervenci&oacute;n m&eacute;dica agresiva.
    </p><p class="article-text">
        Es puro eufemismo. Reempaquetan una dieta como algo dise&ntilde;ado para aumentar el bienestar, y a menudo no lo hace. Y esta industria del bienestar es para todo el mundo: personas gordas, personas delgadas&hellip; Todo el mundo deber&iacute;a estar en el &ldquo;bienestar&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Habla tambi&eacute;n de una doble vara de medir: admiramos a quienes asumen riesgos de salud (como escalar el Everest o hacer salto BASE), pero juzgamos a quien tiene un cuerpo m&aacute;s grande por disfrutar del placer de comer.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Efectivamente. En cuanto intentas argumentar que no deber&iacute;amos juzgar a nadie por su tama&ntilde;o, surge el mismo reproche: &ldquo;&iquest;Pero no est&aacute;s asumiendo un riesgo para tu salud?&rdquo;. Aun si acept&aacute;ramos esa premisa, lo cierto es que somos extremadamente tolerantes con much&iacute;simos otros riesgos voluntarios.
    </p><p class="article-text">
        Admiramos a quien corre carreras de coches o practica buceo de profundidad porque entendemos que esas actividades forman parte de lo que ellos consideran una &ldquo;buena vida&rdquo;. Es parte de una buena vida ser aventurero, practicar escalada, monta&ntilde;ismo&hellip; &iquest;Y por qu&eacute; no podr&iacute;a ser parte de una buena vida comer de una manera placentera, disfrutar realmente de la comida, compartirla con los seres queridos, cocinar y participar activamente en los placeres culinarios?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; seas un poco menos saludable por eso, pero, &iquest;y qu&eacute;? Puede ser una elecci&oacute;n que alguien haga de manera bastante racional, priorizando el placer sobre estar en perfecta salud.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>De hecho, menciona c&oacute;mo la gordofobia considera los cuerpos m&aacute;s gordos como inferiores no solo en t&eacute;rminos de salud, sino tambi&eacute;n en lo que respecta al estatus moral, sexual e intelectual.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que la mejor definici&oacute;n de gordofobia es entenderla como un sistema que degrada injustamente a las personas bas&aacute;ndose solo en su tama&ntilde;o. Se cuestiona su valor est&eacute;tico, su salud, su moral e incluso su capacidad intelectual. &iquest;Por qu&eacute; alguien iba a ser menos inteligente por tener un cuerpo m&aacute;s grande? Es absurdo. No tiene ning&uacute;n sentido, y, sin embargo, es un prejuicio que sigue marcando c&oacute;mo juzgamos el valor de los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Escribe c&oacute;mo, al igual que todos los sistemas de opresi&oacute;n, la gordofobia se entrecruza con otra serie de realidades, entre ellas el racismo, el sexismo, el machismo, el clasismo, el capacitismo, el edadismo&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me alegra que saques este tema, porque mi opini&oacute;n es que la gordofobia no opera de forma aislada; es una pieza clave que se entrelaza. Hist&oacute;ricamente, ha funcionado como una herramienta de exclusi&oacute;n racial, pero tambi&eacute;n es un arma de control mis&oacute;gino extremadamente eficaz.
    </p><p class="article-text">
        Para una mujer o una ni&ntilde;a, que te llamen &ldquo;gorda&rdquo; suele percibirse como uno de los peores insultos posibles. Esto ocurre porque nuestra sociedad sigue vinculando el valor femenino casi exclusivamente a la apariencia y al capital sexual dentro de un mercado de citas o matrimonio. As&iacute; que es una forma muy poderosa de denigrar a las mujeres, y tambi&eacute;n lleva a que las mujeres &mdash;y de nuevo las ni&ntilde;as&mdash; se vigilen a s&iacute; mismas y dediquen enormes cantidades de tiempo, dinero, energ&iacute;a y recursos mentales a hacerse m&aacute;s peque&ntilde;as de lo que naturalmente ser&iacute;an, en lugar de dedicarlos a cosas que pueden ser m&aacute;s satisfactorias, m&aacute;s importantes, m&aacute;s valiosas y, francamente, m&aacute;s divertidas que empezar otra dieta m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Dedica las &uacute;ltimas reflexiones de su obra a reivindicar lo positivo de que existan cuerpos gordos, pues forman parte de la valiosa diversidad humana.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me encanta esto, porque a menudo nos quedamos en un argumento limitado: &ldquo;Debemos ser amables con las personas gordas&rdquo;. Y aunque la bondad b&aacute;sica escasea demasiado, es solo el primer paso. La verdadera justicia social va m&aacute;s all&aacute; de la cortes&iacute;a o de las reformas estructurales; implica reimaginar el cuerpo grande como una contribuci&oacute;n valiosa a la diversidad humana.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Es puro eufemismo. Reempaquetan una dieta como algo diseñado para aumentar el bienestar, y a menudo no lo hace</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En el libro cito una idea que me apasiona: ver un cuerpo grande como una oportunidad emocionante. Puede ser en el &aacute;mbito de la moda o del baile (pensar un cuerpo gordo bailando de formas que pueden ser absolutamente estimulantes y distintas a las de un cuerpo delgado). No se trata de establecer jerarqu&iacute;as de &ldquo;mejor o peor&rdquo;, sino de reconocer una belleza y una forma de estar en el mundo que es &uacute;nica. Si ya celebramos la diversidad &eacute;tnica, la discapacidad o lo <em>queer</em> como fuentes de valor social, tiene todo el sentido del mundo entender la gordura bajo esos mismos t&eacute;rminos de riqueza humana.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Y, por &uacute;ltimo, despu&eacute;s de todas las investigaciones que ha realizado, de todas las reflexiones y an&aacute;lisis, &iquest;se queda con algo positivo? &iquest;Hay esperanza?</strong>
    </p><p class="article-text">
        A pesar de que parece que estamos retrocediendo en el movimiento de liberaci&oacute;n corporal, hay algo que me da mucha esperanza: la solidaridad. Me inspira profundamente ver c&oacute;mo se crean conexiones entre personas que, debido al peso de la verg&uuml;enza, sol&iacute;an bajar la mirada y desear desaparecer.
    </p><p class="article-text">
        El hecho de que tantos activistas y personas gordas se est&eacute;n uniendo para establecer ese &ldquo;contacto visual&rdquo;, metaf&oacute;rico y real, es un contrapeso poderoso. Decir: &ldquo;Yo he pasado por esto, &iquest;t&uacute; tambi&eacute;n?&rdquo;, nos saca del aislamiento. La conexi&oacute;n es, en &uacute;ltima instancia, lo que disuelve la verg&uuml;enza y nos permite creer que la acci&oacute;n social y pol&iacute;tica es posible.
    </p><p class="article-text">
        Eso me da esperanza. Aunque no creo que estemos yendo en la direcci&oacute;n correcta socialmente, siempre hay aspectos de la cultura que se oponen a esas fuerzas problem&aacute;ticas, y creo que podemos encontrar mucha esperanza ah&iacute;. En otras palabras: &ldquo;Busca a quienes ayudan&rdquo;. Busca a las personas que est&aacute;n haciendo este buen trabajo, aunque sea dif&iacute;cil.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anabel Cuevas Vega]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/combatir-gordofobia-filosofa-kate-manne-mujer-nina-gorda-peores-insultos-posibles_1_13032628.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Mar 2026 21:43:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Combatir la gordofobia, según la filósofa Kate Manne: "Para una mujer o una niña, 'gorda' es uno de los peores insultos posibles"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Belleza,Sociedad,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando la burocracia después de una muerte no te deja vivir tu duelo en paz]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/burocracia-despues-muerte-no-deja-vivir-duelo-paz_1_12958951.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/98a29e1d-9938-4ac2-90a5-8c5fbbdbcbfc_16-9-discover-aspect-ratio_default_1135686.jpg" width="2994" height="1684" alt="Cuando la burocracia después de una muerte no te deja vivir tu duelo en paz"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El fallecimiento de un familiar da lugar a un laberinto de trámites largos, complejos y costosos que a veces dificultan responder a las necesidades emocionales del duelo
</p><p class="subtitle">“Lo venden todo como trauma”: cómo nuestro dolor emocional se convirtió en producto</p></div><p class="article-text">
        Irene perdi&oacute; a su padre a finales de 2023. M&aacute;s de dos a&ntilde;os despu&eacute;s, a&uacute;n no ha conseguido acabar con toda la burocracia que toca resolver cuando muere un familiar cercano. Tener que dedicar tanto tiempo y esfuerzo a los papeles le ha dificultado la gesti&oacute;n emocional que requiere un proceso de duelo: &ldquo;Lo he bloqueado mucho. He sentido que lo ten&iacute;a que posponer. Ha sido muy dif&iacute;cil compatibilizar el proceso de la herencia con atravesar la tristeza o todos los sentimientos que te vienen con el duelo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para ella, es dif&iacute;cil separar el recuerdo de su padre de las dificultades burocr&aacute;ticas. &ldquo;A d&iacute;a de hoy, todav&iacute;a no he podido empezar un proceso de duelo sin que est&eacute; asociado a la herencia. Cuando pienso en mi padre, muchas veces los pensamientos derivan hacia las cosas que tengo pendientes de resolver&rdquo;, relata Irene,<strong> </strong>que no se llama as&iacute; pero prefiere no dar su nombre real.
    </p><p class="article-text">
        Tras un fallecimiento, se abre un complejo horizonte de tr&aacute;mites en diferentes ventanillas y con distintos plazos. Primero hay que solicitar el certificado de defunci&oacute;n. Luego toca esperar quince d&iacute;as para pedir el de &uacute;ltimas voluntades y el de seguros de vida en el Ministerio de Justicia. Si no hay testamento, se debe tramitar la declaraci&oacute;n de herederos. A partir de ah&iacute;, acreditar las propiedades y deudas de la persona fallecida y tramitar la aceptaci&oacute;n o la renuncia a la herencia. Sin olvidarse de pagar los impuestos, de cambiar el titular en los registros, en los bancos o en la DGT y de dar de baja el tel&eacute;fono o la luz.
    </p><p class="article-text">
        En todo ese laberinto pueden surgir &ldquo;innumerables&rdquo; dificultades, seg&uacute;n explica la abogada especializada en herencias Ana Garc&iacute;a Peralta, directora del despacho <a href="https://www.allendeabogados.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Allende Abogados</a>. Una de ellas es la falta de testamento, que puede suponer una primera &ldquo;piedra en el camino&rdquo; porque ralentiza el proceso. Otra puede ser el conflicto entre los herederos: &ldquo;Con que uno de ellos no quiera firmar, no aparezca o no est&eacute; de acuerdo, ya hay que ir a la v&iacute;a judicial&rdquo;, apunta. Tambi&eacute;n menciona los problemas para localizar ciertos bienes o incluso a herederos desaparecidos. Y a&ntilde;ade las dificultades con los impuestos, de los que a veces hay que hacerse cargo incluso antes de tener claro el reparto de la herencia: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; parte tengo que pagar yo de los impuestos si no me hablo con mi hermano?&rdquo;, ejemplifica la jurista.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A día de hoy, todavía no he podido empezar un proceso de duelo sin que esté asociado a la herencia. Cuando pienso en mi padre, muchas veces los pensamientos derivan hacia las cosas que tengo pendientes de resolver</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Irene</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En el caso de Irene, se han juntado varios de esos obst&aacute;culos. &ldquo;Mi herencia fue enrevesada, no tanto por la cantidad de bienes, que no es el caso, sino por cosas diferentes&rdquo;, explica. Y detalla algunas de esas dificultades: &ldquo;Era una herencia en una comunidad aut&oacute;noma diferente a la m&iacute;a. Mi padre no dej&oacute; cerrado nada, entonces tuve que empezar desde cero. Y a eso se sum&oacute; la falta de colaboraci&oacute;n de mi familia paterna y que el asesoramiento legal del despacho de abogados que contrat&eacute; no fue el ideal&rdquo;. Su proceso, adem&aacute;s, se complic&oacute; porque ten&iacute;a &ldquo;mucho desconocimiento&rdquo; sobre la econom&iacute;a de su familiar. &ldquo;Tuve que hacer tr&aacute;mites extra para averiguar la situaci&oacute;n de mi padre respecto a deudas. Ten&iacute;a mucho miedo a las posibles sorpresas que nos pod&iacute;amos llevar&rdquo;, cuenta.
    </p><h2 class="article-text">Procesos de a&ntilde;os y de miles de euros</h2><p class="article-text">
        &Aacute;lvaro ten&iacute;a 24 a&ntilde;os cuando su padre muri&oacute;. Recuerda que, ya unos d&iacute;as antes, mientras recib&iacute;a cuidados paliativos en su casa, una m&eacute;dica les dijo: &ldquo;Bajad a la farmacia a por un acta de defunci&oacute;n por si se muere esta noche&rdquo;. &ldquo;Yo ni sab&iacute;a que exist&iacute;a eso&rdquo;, se&ntilde;ala. Fue su primer contacto con una burocracia que, siete a&ntilde;os despu&eacute;s, describe como &ldquo;una barbaridad de tr&aacute;mites que se alargan un mont&oacute;n en el tiempo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No le parece un proceso f&aacute;cil: &ldquo;Para empezar, no sabes cu&aacute;ntos tr&aacute;mites tienes que hacer ni cu&aacute;les son. Acabas busc&aacute;ndote la vida en Internet, nadie te dice en el hospital o en el tanatorio o donde sea: esto es todo lo que tienes que hacer&rdquo;. Lo define como &ldquo;un jard&iacute;n&rdquo; en el que &ldquo;no entiendes lo que te est&aacute;n pidiendo en cada tr&aacute;mite&rdquo;. &ldquo;Te mencionan impuestos, cosas que no sabes lo que son, modelos que no sabes que existen, te piden informaci&oacute;n de tu padre que no sabes d&oacute;nde est&aacute;&hellip;&rdquo;, enumera.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Según la abogada Ana García Peralta, la duración de estos procesos varía mucho según el caso: de unos pocos meses &#039;si todo va bien&#039;, &#039;hasta 15 años si nos metemos en procedimientos judiciales</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &Aacute;lvaro y su familia tardaron unos dos a&ntilde;os en resolver todo el papeleo.<strong> </strong>Seg&uacute;n la abogada Garc&iacute;a Peralta, la duraci&oacute;n de estos procesos var&iacute;a mucho seg&uacute;n el caso: de unos pocos meses &ldquo;si todo va bien&rdquo;, &ldquo;hasta 15 a&ntilde;os si nos metemos en procedimientos judiciales&rdquo;. En cuanto al coste del procedimiento, tambi&eacute;n cambia mucho, y depende, entre otras cosas, del volumen de los bienes a heredar. Pero supone &ldquo;miles de euros casi siempre&rdquo;, apunta la jurista. Precisa que solo la escritura notarial de adjudicaci&oacute;n de la herencia ya puede costar entre 300 y 500 euros.
    </p><p class="article-text">
        Las familias que tienen m&aacute;s recursos se pueden permitir contratar a un abogado o abogada que facilite los tr&aacute;mites. No fue el caso de &Aacute;lvaro: &ldquo;Lo hice todo yo solo. Quien tiene dinero lo delega en quien sea y listo, pero quien no, tiene que buscarse la vida y hacerlo por su cuenta. Es un dolor de cabeza m&aacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga especializada en duelo <a href="https://vidayperdida.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bel&eacute;n Tarrat</a>, cofundadora del espacio Vida y P&eacute;rdida, explica que los procesos emocionales tras un fallecimiento no se viven igual en funci&oacute;n de c&oacute;mo se produce la muerte y de las circunstancias socioecon&oacute;micas: &ldquo;El contexto y c&oacute;mo est&aacute; organizada la sociedad a veces a&ntilde;ade sufrimiento. Si no tengo los recursos econ&oacute;micos suficientes, quiz&aacute; no puedo darle espacio a mi duelo porque por ejemplo me tengo que poner a trabajar enseguida o tengo que pagar gastos extra&rdquo;. Esas carencias materiales tienen un impacto emocional: &ldquo;Cualquier cosa que nos genere un estr&eacute;s no nos va a dejar centrarnos en nuestro proceso de duelo. Sumas piedras a la mochila&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cualquier cosa que nos genere un estrés no nos va a dejar centrarnos en nuestro proceso de duelo. Sumas piedras a la mochila</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Belén Tarrat</span>
                                        <span>—</span> psicóloga especializada en duelo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Un sufrimiento a&ntilde;adido al que supone perder a alguien</h2><p class="article-text">
        Independientemente de la situaci&oacute;n econ&oacute;mica, los tr&aacute;mites administrativos suelen ser un obst&aacute;culo para el duelo, que es un momento en el que la persona &ldquo;necesita escucharse y permitirse&rdquo;, indica Tarrat. &ldquo;Cuando est&aacute;s en todo este proceso de papeleos, no te est&aacute;s escuchando y permitiendo: est&aacute;s escuchando lo que la administraci&oacute;n quiere de ti&rdquo;, contrasta.
    </p><p class="article-text">
        La experiencia de &Aacute;lvaro confirma esa dificultad. &ldquo;Hasta que firmas el &uacute;ltimo papel y queda todo listo, ni siquiera te paras a decir &lsquo;ya est&aacute;&rsquo; y empiezas a procesarlo todo. Tu cerebro est&aacute; en modo ejecuci&oacute;n, en modo &lsquo;tengo que hacer esto, esto y esto&rsquo; y ni siquiera tienes tiempo para procesar lo que te est&aacute; pasando&rdquo;, relata. &ldquo;Me sent&iacute;a enfadado y solo. Nadie te prepara para la muerte de un familiar a nivel emocional, y a nivel burocr&aacute;tico mucho menos. Sientes que no puedes dedicar todo el tiempo que necesitas a llorar a tu familiar, sino que tienes que tener la mente ocupada en gestionar estas cosas&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Fotograma de &#039;This is Us&#039;.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        En el caso de Irene, la burocracia tambi&eacute;n ha tenido un impacto en su proceso de duelo: &ldquo;He sentido un sufrimiento extra a todo lo que significa la muerte de un ser querido&rdquo;. Habla de emociones de &ldquo;enfado, rabia, frustraci&oacute;n y miedo a que no se estuvieran haciendo bien las cosas&rdquo;. &ldquo;Durante mucho tiempo del proceso, al ver que no avanz&aacute;bamos, me entraba mucha ansiedad&rdquo;, describe. Cree que los tr&aacute;mites le han hecho &ldquo;mantener la herida muy abierta&rdquo;. &ldquo;Me he sentido muy desamparada&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Me sentía enfadado y solo. Nadie te prepara para la muerte de un familiar a nivel emocional, y a nivel burocrático mucho menos. Sientes que no puedes dedicar todo el tiempo que necesitas a llorar a tu familiar, sino que tienes que tener la mente ocupada en gestionar estas cosas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Álvaro</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El papeleo dificulta el duelo, pero tambi&eacute;n el duelo dificulta el papeleo. La psic&oacute;loga Tarrat se&ntilde;ala que ya de por s&iacute; &ldquo;las tareas administrativas son dif&iacute;ciles en general&rdquo;, pero que cuando alguien est&aacute; en duelo, &ldquo;la capacidad de ejecutarlas se vuelve m&aacute;s ardua todav&iacute;a&rdquo;. &ldquo;Estamos en lo emocional y estas gestiones nos piden organizar, decidir y ejecutar unas tareas en un momento en el que nuestra capacidad de hacerlas est&aacute; mermada por lo que el duelo supone f&iacute;sicamente&rdquo;, valora. A&ntilde;ade que, ante un golpe emocional tan fuerte, nuestras capacidades de concentraci&oacute;n, atenci&oacute;n y memoria se ven alteradas.
    </p><p class="article-text">
        Para la psic&oacute;loga, otro factor que suma malestar es el trato que se recibe en ocasiones desde la administraci&oacute;n, los bancos u otros servicios. &ldquo;Suelen estar desbordados y no siempre funcionan con la agilidad necesaria ni tienen tiempo para ir lentamente explic&aacute;ndonos cada paso. Eso muchas veces genera sufrimiento porque no se sienten bien acompa&ntilde;ados&rdquo;, lamenta. Por eso pide &ldquo;paciencia, humanidad y compasi&oacute;n: parar, estar con esa persona y ayudarla a entender&rdquo;, algo que &ldquo;depender&aacute; de la sensibilidad de con qui&eacute;n te topes y de con cu&aacute;nta carga de trabajo le pilles&rdquo;. Tambi&eacute;n demanda &ldquo;formaci&oacute;n especializada en duelo para atender en estos servicios&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Una ventanilla &uacute;nica y un asesoramiento mejor</h2><p class="article-text">
        Para la abogada Ana Garc&iacute;a Peralta, hay medidas que podr&iacute;an hacer m&aacute;s llevaderos los tr&aacute;mites despu&eacute;s de una muerte. Explica que su complejidad tiene cierto sentido jur&iacute;dico: &ldquo;El Estado debe garantizar que el que traspasa una vivienda, por ejemplo, es el due&ntilde;o leg&iacute;timo de eso. Tambi&eacute;n se debe proteger a los acreedores para evitar un fraude. Y el notario debe dar fe de que la propiedad privada del fallecido se traspasa seg&uacute;n su voluntad&rdquo;. Pero cree que estos procesos se pueden simplificar.
    </p><p class="article-text">
        La jurista no ve necesario que el heredero &ldquo;act&uacute;e como un mensajero de la administraci&oacute;n&rdquo;, llevando papeles de un organismo a otro. As&iacute; que propone una &ldquo;ventanilla &uacute;nica&rdquo;: que al pedir el certificado de defunci&oacute;n se active un protocolo autom&aacute;tico que aglutine el resto de tr&aacute;mites y que las diferentes instituciones se comuniquen entre ellas. &ldquo;No tiene mucho sentido que el ciudadano aporte datos que el Estado ya tiene&rdquo;, cuestiona. Tambi&eacute;n sugiere que, cuando no existan inmuebles o solo haya un heredero, &ldquo;sea una autoliquidaci&oacute;n y adjudicaci&oacute;n simplificada que se pueda hacer <em>online, </em>o directamente en un solo tr&aacute;mite en el notario&rdquo;. Agrega que la administraci&oacute;n podr&iacute;a ofrecer &ldquo;mejor asesoramiento&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si pienso en tener que afrontar otra herencia similar, me vengo abajo. Mi mensaje hacia mi madre ha sido que lo arregle todo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Irene</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &Aacute;lvaro coincide en esa necesidad de informaci&oacute;n: &ldquo;He echado en falta que, en el momento en que se muere una persona, el propio m&eacute;dico te d&eacute; un papel o un QR, te diga &lsquo;esto es lo que va a pasar a partir de ahora&rsquo; y te d&eacute; el tel&eacute;fono de un asesor gratuito de la administraci&oacute;n que te explique a qu&eacute; te vas a enfrentar de manera clara&rdquo;. Pide que &ldquo;pagar y hacer papeles no signifique parar tu vida y generarte una ansiedad horrible porque te da miedo que se te quede alg&uacute;n papel de por medio o que de repente, pasados dos a&ntilde;os, te reclamen una declaraci&oacute;n de la renta&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Irene tambi&eacute;n sugiere &ldquo;simplificar y actualizar los tr&aacute;mites&rdquo;, adem&aacute;s de hacerlos &ldquo;m&aacute;s asequibles&rdquo;. A&ntilde;ade que &ldquo;los abogados tienen que estar muy concienciados de que est&aacute;n tratando con personas que han perdido a sus seres queridos&rdquo;. Cree que &ldquo;en muchos casos esto es un tr&aacute;mite doloroso que no tienes ningunas ganas de hacer&rdquo;, as&iacute; que ve importante que &ldquo;tengan mucha empat&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Son ideas para mejorar un procedimiento por el que no le gustar&iacute;a volver a pasar: &ldquo;Si pienso en tener que afrontar otra herencia similar, me vengo abajo. Mi mensaje hacia mi madre ha sido que lo arregle todo&rdquo;. Para Irene, los tr&aacute;mites burocr&aacute;ticos se han convertido en una monta&ntilde;a de obst&aacute;culos que no le han dejado atender bien las necesidades emocionales que implica haber perdido a su padre: &ldquo;Estoy deseando cerrar el proceso para intentar atravesar el duelo desde otro lugar&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jaime Sevilla Lorenzo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/burocracia-despues-muerte-no-deja-vivir-duelo-paz_1_12958951.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Feb 2026 21:49:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando la burocracia después de una muerte no te deja vivir tu duelo en paz]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Duelo,Psicología,Fallecimientos,Muerte,Burocracia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Lo venden todo como trauma": cómo nuestro dolor emocional se convirtió en producto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/venden-trauma-dolor-emocional-convirtio-producto_1_12871280.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ee577b4c-3bbf-4a2f-b616-931134f788f3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Lo venden todo como trauma&quot;: cómo nuestro dolor emocional se convirtió en producto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En una economía que premia la confesión y la autoetiquetación, el dolor ya no es algo que hay que sobrevivir, sino algo susceptible de convertir en marca y vender</p><p class="subtitle">Todo el día “gestionando emociones”: por qué no paramos de hablar como si estuviéramos en la consulta del psicólogo</p></div><p class="article-text">
        En marzo de 2023, el Dr. Gabor Mat&eacute;, m&eacute;dico de familia jubilado y uno de los expertos en traumas m&aacute;s respetados del mundo, <a href="https://www.theguardian.com/lifeandstyle/2023/apr/12/the-trauma-doctor-gabor-mate-on-happiness-hope-and-how-to-heal-our-deepest-wounds" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">diagnostic&oacute;</a> audazmente al pr&iacute;ncipe Harry con trastorno por d&eacute;ficit de atenci&oacute;n (TDA) durante una entrevista en directo.
    </p><p class="article-text">
        Tras leer las memorias del duque de Sussex, escritas por un escritor fantasma <em>(En la sombra, Penguin Random House),</em> Mat&eacute; afirm&oacute; que hab&iacute;a llegado a &ldquo;varios diagn&oacute;sticos&rdquo; que tambi&eacute;n inclu&iacute;an depresi&oacute;n, ansiedad y trastorno por estr&eacute;s postraum&aacute;tico. Mat&eacute; continu&oacute; explicando que no se trataba de pruebas de enfermedad en s&iacute; mismas. M&aacute;s bien, dijo: &ldquo;Lo veo como una respuesta normal a un estr&eacute;s anormal&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo que hizo Mat&eacute; no se acerca en absoluto al procedimiento cl&iacute;nico habitual: un diagn&oacute;stico requiere una evaluaci&oacute;n estructurada y un tiempo adecuado con el paciente. Adem&aacute;s, hacer p&uacute;blico un diagn&oacute;stico plantea evidentes problemas de privacidad.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el gesto estaba muy en consonancia con la avalancha de afirmaciones diagn&oacute;sticas y autodenominaciones que han inundado Internet y las publicaciones de gran tirada, creando un espacio en el que el fervor confesional y la pseudociencia memificada &mdash;a veces con la complicidad de terapeutas que deber&iacute;an ser m&aacute;s conscientes de ello&mdash; se han convertido en algo casi habitual.
    </p><p class="article-text">
        Hoy en d&iacute;a, ha surgido toda una industria en torno a la idea de que todo es trauma. Lo que antes se entend&iacute;a como la confrontaci&oacute;n de la psique con una cat&aacute;strofe genuina, ahora se trata como una posesi&oacute;n personal: algo que el individuo posee, narra y cura.
    </p><p class="article-text">
        Esta deriva marca el punto de entrada a un cambio cultural m&aacute;s amplio: la mercantilizaci&oacute;n del dolor.
    </p><p class="article-text">
        Esto es evidente en <a href="https://www.tiktok.com/tag/traumatok?lang=en" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">#TraumaTok</a>, donde en m&aacute;s de 650.000 publicaciones los creadores despotrican, lloran y reformulan rasgos como s&iacute;ntomas: &ldquo;&iquest;Perfeccionista? &iexcl;Es tu trauma!&rdquo;, con gran <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC11582486/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">recompensa algor&iacute;tmica</a>.
    </p><p class="article-text">
        La misma sensibilidad abarrota las estanter&iacute;as de las librer&iacute;as. La cadena de librer&iacute;as estadounidense Barnes &amp; Noble tiene m&aacute;s de 3.300 t&iacute;tulos en la categor&iacute;a &ldquo;trastornos relacionados con la ansiedad, el estr&eacute;s y el trauma&rdquo;, desde <a href="https://www.nytimes.com/2025/09/24/nyregion/amy-griffin-memoir-psychedelic-drugs.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">memorias de recuerdos resurgidos</a> hasta manuales de sanaci&oacute;n y an&aacute;lisis neuropop. (Un autor <a href="https://www.barnesandnoble.com/w/trauma-paul-conti-md/1138594984?ean=9781683647355" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">califica</a> el trauma como &ldquo;una epidemia fuera de control&rdquo;, transmisible entre familiares y amigos).
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando todo es trauma, nada lo es</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Arash Javanbakht</span>
                                        <span>—</span> psiquiatra
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de estas obras prometen &aacute;nimo, si no el comienzo de una nueva vida. Tambi&eacute;n aseguran a los lectores que no est&aacute;n solos en sentirse abrumados por retos grandes y peque&ntilde;os &ndash;v&eacute;ase, por ejemplo: <em>Tiny Traumas: When You Don't Know What's Wrong, But Nothing Feels Quite Right (Peque&ntilde;os traumas: cuando no sabes qu&eacute; te pasa, pero sientes que algo no va bien del todo)&ndash;</em>. En formato audio, el podcast <a href="https://compassionateinquiry.com/podcast/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gifts of Trauma</a> (Los regalos del trauma) aborda temas tan diversos como la menopausia, la ansiedad matem&aacute;tica y el liderazgo corporativo inaut&eacute;ntico, mientras que <a href="https://podcasts.apple.com/us/podcast/start-thriving-a-podcast-on-healing-complex-trauma/id1636131501" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Start Thriving</a> (Empieza a prosperar) examina las formas en que un sistema nervioso destrozado dicta la elecci&oacute;n de pareja.
    </p><p class="article-text">
        Y cualquier fin de semana, los m&aacute;s acomodados pueden elegir entre una oferta de costosos seminarios y talleres dedicados a neutralizar los recuerdos traum&aacute;ticos y conectar con el yo interior. Para aquellos que est&eacute;n dispuestos a gastar 6.200 d&oacute;lares, hay un crucero de siete d&iacute;as por el Adri&aacute;tico, <a href="https://www.eventbrite.com/e/sailing-into-alignment-with-dr-gabor-mate-tickets-1545624076219" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sailing into Alignment</a>, en el que Mat&eacute; da una conferencia en persona sobre el profundo impacto del trauma en nuestro bienestar.
    </p><p class="article-text">
        El trauma, que antes evocaba un incidente devastador, ahora se encuentra en las inevitables abrasiones de la vida cotidiana. Est&aacute; implicado en la procrastinaci&oacute;n, el malestar laboral y los apegos ap&aacute;ticos. Es la raz&oacute;n por la que somos &ldquo;malos en las relaciones&rdquo;, por la que dormimos demasiado, es el antecedente de nuestro consumo compulsivo de <em>Friends.</em>
    </p><p class="article-text">
        Como resultado, el trauma ha perdido su significado. O, como me dijo el psiquiatra Arash Javanbakht: &ldquo;Cuando todo es trauma, nada lo es&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Cuando el trauma se expandi&oacute; m&aacute;s all&aacute; de la cat&aacute;strofe</h2><p class="article-text">
        Al escribir sobre el tema en <a href="https://harpers.org/archive/2021/12/a-posthumous-shock-trauma-studies-modernity-how-everything-became-trauma/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Harper's</a>, el escritor brit&aacute;nico Will Self afirm&oacute;: &ldquo;Un concepto es una herramienta &uacute;til para abrirse camino en el caos&rdquo;. El trauma ha demostrado ser una herramienta muy &uacute;til para todo el trabajo explicativo que ahora le imponemos.
    </p><p class="article-text">
        Nacido de las pesadillas y los flashbacks de los veteranos de guerra, el trastorno de estr&eacute;s postraum&aacute;tico (TEPT) se inaugur&oacute; como diagn&oacute;stico en la tercera edici&oacute;n del Manual diagn&oacute;stico y estad&iacute;stico de los trastornos mentales de la Asociaci&oacute;n Americana de Psiquiatr&iacute;a en 1980. Inicialmente concebido como una respuesta debilitante a factores estresantes que se producen fuera del &aacute;mbito de la experiencia humana normal, pronto fue ampliado por los m&eacute;dicos, que sosten&iacute;an que<strong> </strong>los recuerdos traum&aacute;ticos se diferenciaban de los recuerdos ordinarios en la forma en que se codifican, almacenan y experimentan. Si no se resuelven, pueden perdurar.
    </p><p class="article-text">
        En 1994, el psiquiatra Bessel van der Kolk public&oacute; un <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/9384857/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">art&iacute;culo</a> sobre la memoria y la psicobiolog&iacute;a del estr&eacute;s postraum&aacute;tico, que se convertir&iacute;a en la base de su<em> best seller </em>de 2014, <em>El cuerpo lleva la cuenta</em>. El libro argumentaba que los recuerdos traum&aacute;ticos a menudo no son expl&iacute;citos. En cambio, pueden permanecer fuera de la memoria consciente y alojarse en los sistemas sensoriales del cuerpo, en nuestras extremidades y v&iacute;sceras.
    </p><p class="article-text">
        Imaginemos a alguien a quien le gritaban cuando era ni&ntilde;o. A&ntilde;os m&aacute;s tarde, aunque racionalmente sabe que est&aacute; a salvo, su cuerpo reacciona autom&aacute;ticamente ante una voz elevada: sus m&uacute;sculos se tensan, su ritmo card&iacute;aco se acelera y siente un nudo en el est&oacute;mago. La experiencia traum&aacute;tica temprana se manifiesta m&aacute;s tarde como una respuesta fisiol&oacute;gica refleja, que se desencadena mucho despu&eacute;s de que el peligro inicial haya pasado.
    </p><p class="article-text">
        Su trabajo coincidi&oacute; con el de la psiquiatra de Harvard Judith Herman, cuya obra de 1992 <a href="https://www.goodreads.com/book/show/542700.Trauma_and_Recovery" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Trauma and Recovery</em></a><em> </em>(Trauma y recuperaci&oacute;n) entrelaza hilos de investigaci&oacute;n sobre el trauma que antes estaban aislados. Ella demostr&oacute; que, ya fuera el trauma resultado de un combate, de violencia sexual o dom&eacute;stica, o de terror pol&iacute;tico, su impacto en el individuo segu&iacute;a un patr&oacute;n reconocible. Estas heridas se agravaban, seg&uacute;n ella, no solo por la violaci&oacute;n, sino tambi&eacute;n por lo que ven&iacute;a despu&eacute;s, y por la forma en que la sociedad tiende a negar, distorsionar y suprimir la realidad del trauma.
    </p><p class="article-text">
        Pensemos, por ejemplo, en una mujer agredida por alguien en una posici&oacute;n de autoridad. Si denuncia los hechos, es posible que se encuentre con incredulidad, culpas o incluso intimidaciones, porque su experiencia se enfrenta a las din&aacute;micas que permiten que se produzcan esos abusos.
    </p><p class="article-text">
        El trabajo de Herman sobre el trauma interpersonal cr&oacute;nico, como la violencia dom&eacute;stica &mdash;a diferencia del trauma por un incidente &uacute;nico&mdash; ayud&oacute; a sentar algunas de las bases te&oacute;ricas para van der Kolk, quien ha investigado las formas en que el trauma desregula el sistema nervioso, distorsiona la memoria y fractura las conexiones sociales.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La plantilla común para prácticamente todas las afecciones —enfermedades mentales, enfermedades físicas— es, de hecho, el trauma</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Gabor Maté</span>
                                        <span>—</span> médico de familia jubilado y especialista en trauma
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Aunque las teor&iacute;as de van der Kolk se consideran ahora una verdad incuestionable, especialmente entre los lectores no especializados, inicialmente fueron recibidas con escepticismo por sus colegas (y desde entonces han sido objeto de <a href="https://nymag.com/intelligencer/article/trauma-bessel-van-der-kolk-the-body-keeps-the-score-profile.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cr&iacute;ticas constantes</a>). Van der Kolk pas&oacute; a defender un diagn&oacute;stico ampliado del trastorno por trauma del desarrollo, sugiriendo que los da&ntilde;os tempranos no solo representaban una lesi&oacute;n psicol&oacute;gica, sino que se convert&iacute;an en parte de la arquitectura del yo. Sin embargo, sus esfuerzos por incluir esto en el DSM no tuvieron &eacute;xito.
    </p><p class="article-text">
        Cuando hablamos, van der Kolk describi&oacute; el rechazo con el que se recibi&oacute; su trabajo inicial. &ldquo;Cuando mueras, nadie va a hablar del trauma&rdquo;, recuerda que le dijeron. Pero, en su opini&oacute;n, incluso esa resistencia era una prueba del alcance implicante del trauma. No reconocer la enormidad del trauma, me dijo, &ldquo;es realmente una renuencia a aceptar el propio dolor interior&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hoy en d&iacute;a, el p&eacute;ndulo se ha inclinado violentamente en la otra direcci&oacute;n. Seg&uacute;n PsychNet, la base de datos de literatura acad&eacute;mica de la Asociaci&oacute;n Americana de Psiquiatr&iacute;a, el t&eacute;rmino &ldquo;trauma&rdquo; apareci&oacute; menos de 3.000 veces entre 1980 y 1990, en comparaci&oacute;n con m&aacute;s de 66.000 veces entre 2015 y 2025. A la mentalidad actual se suman los da&ntilde;os del trauma vicario, el trauma secundario, el trauma intergeneracional, el trauma epigen&eacute;tico, el trauma ecol&oacute;gico, el trauma de apego y, por supuesto, todo lo relacionado con el trauma.
    </p><p class="article-text">
        Incluso van der Kolk reconoce la paradoja que crea esta profusi&oacute;n: el trauma, dice, es a la vez &ldquo;un acontecimiento extraordinario&rdquo; y &ldquo;extremadamente com&uacute;n, por lo que no es nada extraordinario&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Parte de este creciente inter&eacute;s tiene sentido, dado nuestro pasado reciente. Hemos tenido que lidiar con el movimiento #MeToo y la din&aacute;mica aterradora que condujo a Black Lives Matter. Hemos estado tratando de comprender los contornos de nuestra soledad, amplificada durante el apogeo de la COVID, y nos hemos quedado sin aliento ante las muchas formas en que la sociedad nos falla a todos, hombres, mujeres y ni&ntilde;os: nadie se libra.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, las consecuencias se plantean como duraderas y generalizadas. Se teoriza que el trauma acecha ahora como el germen oculto de las enfermedades card&iacute;acas, el c&aacute;ncer, los trastornos autoinmunes, el abuso de sustancias y la ansiedad descontrolada.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La plantilla com&uacute;n para pr&aacute;cticamente todas las afecciones, tanto mentales como f&iacute;sicas, es, de hecho, el trauma&rdquo;, <a href="https://thewisdomoftrauma.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">declar&oacute;</a> Mat&eacute; en 2021. En sus exitosos libros sobre temas tan diversos como el TDAH, la adicci&oacute;n y c&oacute;mo los valores sociales t&oacute;xicos han convertido la idea misma de <a href="https://drgabormate.com/book/the-myth-of-normal/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;normalidad</a>&rdquo; en un estado patol&oacute;gico, Mat&eacute; ampl&iacute;a esta visi&oacute;n: los males generalizados no solo son se&ntilde;al de un malestar individual creciente, sino tambi&eacute;n del fracaso de los sistemas que nos han despojado de la capacidad de conectar y afrontar los problemas.
    </p><h2 class="article-text">El dolor forma parte de la vida, pero tambi&eacute;n lo hace la resiliencia</h2><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de los estadounidenses <em>han</em> experimentado un acontecimiento que entra dentro de los par&aacute;metros psiqui&aacute;tricos del trauma, seg&uacute;n Javanbakht, director de la Cl&iacute;nica de Investigaci&oacute;n sobre Estr&eacute;s, Trauma y Ansiedad de la Facultad de Medicina de la Universidad Estatal de Wayne. &ldquo;Estamos hablando de agresiones, robos, violaciones, tiroteos, exposiciones a la guerra, accidentes graves de tr&aacute;fico, enfermedades que ponen en peligro la vida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y, sin embargo, esta exposici&oacute;n generalizada no se traduce necesariamente en una debilidad duradera. La <a href="https://www.nimh.nih.gov/health/statistics/post-traumatic-stress-disorder-ptsd" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">prevalencia</a> del TEPT a lo largo de la vida entre los adultos estadounidenses se sit&uacute;a justo por debajo del 7%. En su libro <a href="https://www.bloomsbury.com/us/afraid-9798881805425/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Afraid</a><em>, </em>Javanbakht describe su trabajo con refugiados, supervivientes de torturas y personal de primeros auxilios, y se&ntilde;ala que en estas poblaciones las tasas son mucho m&aacute;s elevadas. &ldquo;Pero, por t&eacute;rmino medio&rdquo;, dijo, &ldquo;en una poblaci&oacute;n que no ha estado terriblemente expuesta a la guerra, incluso cuando se produce un trauma, eso no significa que est&eacute;s destrozado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tras el 11-S, los profesionales anticiparon una amplia repercusi&oacute;n psicol&oacute;gica en Nueva York y los recursos y proveedores inundaron la ciudad. La FEMA proporcion&oacute; m&aacute;s de 150 millones de d&oacute;lares en subvenciones para asesoramiento en situaciones de crisis y programas destinados a aliviar la angustia. Pero la ola de necesidad nunca lleg&oacute;, seg&uacute;n el psic&oacute;logo cl&iacute;nico George Bonanno, que dirige el Laboratorio de P&eacute;rdida, Trauma y Emoci&oacute;n del Teachers College de la Universidad de Columbia. &ldquo;Casi nadie lo quer&iacute;a&rdquo;, afirm&oacute;. Para Bonanno, este caso ofrece un ejemplo claro de c&oacute;mo tendemos a sobreestimar enormemente el TEPT a costa de apreciar nuestra capacidad innata para recuperarnos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El TEPT es lo que ocurre cuando el estr&eacute;s traum&aacute;tico no desaparece, cuando se agrava y se expande y, finalmente, se estabiliza en un estado de angustia m&aacute;s duradero&rdquo;, escribe Bonanno en su libro <em>The End of Trauma</em>. Pero los acontecimientos en s&iacute; mismos son malos predictores de sus consecuencias emocionales. Tanto el trauma como el TEPT son &ldquo;estados din&aacute;micos con l&iacute;mites difusos que se desarrollan y cambian con el tiempo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Bonanno ha dedicado d&eacute;cadas a investigar la otra cara del trauma: el hecho de que la mayor&iacute;a de las personas, incluso despu&eacute;s de sufrir violencia o desastres, se recuperan por s&iacute; solas con el tiempo. Aunque la resiliencia es igualmente dif&iacute;cil de predecir, por lo general tendemos a ser expertos en nuestra propia curaci&oacute;n. Si todos fu&eacute;ramos portadores de traumas enterrados, adquiridos a lo largo de nuestras vidas o transmitidos de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n, &ldquo;ni siquiera estar&iacute;amos aqu&iacute;&rdquo;, afirma Bonanno. &ldquo;Ser&iacute;amos simplemente la raza de seres m&aacute;s indefensa de la Tierra&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta m&aacute;s interesante, seg&uacute;n van der Kolk, es qu&eacute; impulsa la supervivencia. Para la persona que ha sido maltratada o sometida a horrores, lo m&aacute;s intrigante es la capacidad de superar y continuar.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Eso es realmente lo que me mantiene en este campo&rdquo;, dijo, &ldquo;cuando conozco lo que les ha pasado a las personas... Pienso: 'Dios m&iacute;o, todav&iacute;a est&aacute;s aqu&iacute;. No te has suicidado. Est&aacute;s intentando ser una buena persona&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Si me sigues, te salvar&aacute;s&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Para van der Kolk, el trauma se convierte en un problema &ldquo;cuando se convierte en tu identidad o tu coartada&rdquo;. Pero en la cultura popular actual, a menudo se enmarca precisamente as&iacute;: como la herida que nos define y el mapa que nos promete el camino de vuelta.
    </p><p class="article-text">
        El trauma, que antes se ocultaba con verg&uuml;enza, ha pasado de &ldquo;estigmatizar a idealizar&rdquo;, afirma Javanbakht. Es el viaje del h&eacute;roe moderno, facilitado por un mercado en auge y algoritmos que premian la recitaci&oacute;n de nuestra miseria.
    </p><p class="article-text">
        En nuestra era secular, la excavaci&oacute;n de nuestro dolor para el consumo p&uacute;blico ha sustituido al descenso al inframundo y a los viajes de peligro y valent&iacute;a. El h&eacute;roe no es Odiseo ni Orfeo, sino el superviviente que encuentra el valor para contar su historia, y lo que antes era una tragedia se ha convertido en un producto.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Venden estas tragedias&rdquo;, dijo la psicoterapeuta Antonieta Contreras sobre las proliferantes opciones que se aprovechan de nuestro dolor. &ldquo;Lo venden todo como trauma. 'Est&aacute;s destrozado y, si me sigues, te salvar&aacute;s'&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La promesa es siempre la misma: podemos curarnos, podemos triunfar, podemos trascender.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Tendemos a elevar a las personas que han sufrido a manos de otros</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Nicholas Haslam</span>
                                        <span>—</span> psicólogo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El trauma se ha convertido en un tipo de moneda cultural que corre el riesgo de patologizar la experiencia cotidiana y confiere una identidad &ldquo;virtuosa pero impotente&rdquo;, <a href="https://psycnet.apa.org/record/2016-08154-001" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">escribe</a> el psic&oacute;logo Nicholas Haslam, de la Universidad de Melbourne. El trauma es, por definici&oacute;n, algo externo, una ruptura que desgarra lo que imaginamos que es una vida continua. Por eso, me dijo Haslam, puede cumplir una funci&oacute;n psicol&oacute;gica al dar sentido a los sentimientos de angustia, estancamiento y confusi&oacute;n que todos sentimos en la vida.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, dijo, sugiere una insignia de honor: &ldquo;Tendemos a elevar a las personas que han sufrido a manos de otros&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cuando le pregunt&eacute; a Bonanno por qu&eacute; cree que las personas se aferran a las etiquetas autoimpuestas de trauma, admiti&oacute; tener una visi&oacute;n c&iacute;nica. &ldquo;Creo que es una excusa&rdquo;, me dijo. &ldquo;Nos quita nuestra capacidad de acci&oacute;n personal y tambi&eacute;n elimina la responsabilidad. No soy yo. Estaba <em>traumatizado</em>. Por eso me comporto as&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Contreras ve en esta tendencia un cierto nivel de derecho, en el que el individuo, al confesar p&uacute;blicamente su historia, se inmuniza de cualquier cr&iacute;tica. Ofrece un sello de validaci&oacute;n, al tiempo que proporciona &ldquo;una salida f&aacute;cil a lo dif&iacute;cil que se ha vuelto la vida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La visi&oacute;n del trauma expresada por Mat&eacute; y otros <em>es</em> profundamente atractiva. Al hacer alarde de la etiqueta, uno se vuelve inocente. Act&uacute;o de forma brutal, imprudente y ego&iacute;sta no por alg&uacute;n defecto de car&aacute;cter, sino por los dolores subterr&aacute;neos que dictan mis acciones. Esta visi&oacute;n es lo que Javanbakht describe como una &ldquo;ganancia secundaria&rdquo; de la autoetiquetaci&oacute;n del trauma.
    </p><p class="article-text">
        Somos criaturas que buscamos el significado, dice, y recurrimos por defecto a explicaciones narrativas para dar orden a nuestras vidas. El trauma ofrece una forma de racionalizar &ldquo;las cosas que nos molestan y, a veces, nos da una excusa para no funcionar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hay una paradoja que los <em>influencers</em> y sus seguidores rara vez prev&eacute;n: cuanto m&aacute;s se aferra uno a la herida, m&aacute;s estrecha se vuelve la vida. De hecho, las investigaciones <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0732118X2300003X" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sugieren</a> que etiquetar el malestar como un problema de salud mental da lugar a un aumento real de los s&iacute;ntomas. La etiqueta en s&iacute; misma se vuelve destructiva.
    </p><p class="article-text">
        Aunque hablar m&aacute;s abiertamente de nuestras heridas privadas ha aumentado la conciencia sobre el bienestar mental, no nos ha hecho m&aacute;s saludables. En cambio, como me dijo Contreras, profundiza nuestra sensaci&oacute;n de derrota. Eso no quiere decir que el dolor sea injustificado, dijo, especialmente para las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes que se enfrentan al desplazamiento digital, el deterioro medioambiental, las tensas relaciones sociales y el colapso de las estructuras que antes suger&iacute;an alg&uacute;n tipo de camino ascendente.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La gente piensa que es un trauma&rdquo;, dijo, &ldquo;pero no, es dolor, y el dolor es la forma en que est&aacute; dise&ntilde;ado el mundo&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El trauma se ha convertido en el idioma privilegiado a través del cual se expresa el sufrimiento individual y colectivo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Didier Fassin y Richard Rechtman</span>
                                        <span>—</span> en &#039;El Imperio del Trauma&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Otra consecuencia no deseada: a medida que el trauma satura nuestra cultura, los m&aacute;s perjudicados quedan eclipsados por los m&aacute;s prol&iacute;ficos. Las manifestaciones de angustia en l&iacute;nea, argumenta Javanbakht, corren el riesgo de trivializar el sufrimiento de las personas que han soportado da&ntilde;os verdaderamente debilitantes.
    </p><p class="article-text">
        Se&ntilde;al&oacute;: &ldquo;&iquest;A cu&aacute;ntos supervivientes de tortura, cu&aacute;ntos refugiados, cu&aacute;ntos veteranos, cu&aacute;ntos bomberos, cu&aacute;ntas personas procedentes de la pobreza extrema has visto en TikTok o en las redes sociales hablando de su trauma?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s bien, observ&oacute;, escuchamos a aquellos que tienen &ldquo;el tiempo y los recursos y la sensaci&oacute;n de que soy lo suficientemente importante como para compartir mi glorioso trauma con los dem&aacute;s&rdquo;. Los privilegiados obtienen una plataforma y acceso a recursos terap&eacute;uticos, mientras que el sufrimiento sist&eacute;mico queda relegado a&uacute;n m&aacute;s a los m&aacute;rgenes.
    </p><p class="article-text">
        Los comentarios de Javanbakht coinciden con las observaciones de las ciencias sociales. En su aguda cr&iacute;tica, <a href="https://www.psychiatryonline.org/doi/10.1176/appi.ajp.2010.09121821" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>The Empire of Trauma</em></a> (El Imperio del Trauma)<em>,</em> el antrop&oacute;logo Didier Fassin y el psiquiatra Richard Rechtman sostienen que el trauma ha traspasado el &aacute;mbito del diagn&oacute;stico m&eacute;dico o psicol&oacute;gico para convertirse en una categor&iacute;a moral y pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El trauma&rdquo;, escriben, &ldquo;se ha convertido en el idioma privilegiado a trav&eacute;s del cual se expresa, se reconoce y se gobierna el sufrimiento individual y colectivo&rdquo;. Como categor&iacute;a moral, determina qui&eacute;n merece tanto los recursos como la compasi&oacute;n. Ser reconocido como traumatizado es reclamar un billete hacia la legitimidad.
    </p><p class="article-text">
        Si la etiqueta del trauma es, en &uacute;ltima instancia, m&aacute;s perjudicial que paliativa, Javanbakht sugiere que dejemos de esgrimirla.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tu libertad&rdquo; &mdash;para elegir, procesar, dar sentido, resistir&mdash; &ldquo;es lo m&aacute;s importante que tienes&rdquo;, afirma. &ldquo;Les digo a mis pacientes: solo se vive una vez. Y cada minuto que pasa se va y no vuelve&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Katherine Rowland]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/venden-trauma-dolor-emocional-convirtio-producto_1_12871280.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 26 Dec 2025 20:26:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Lo venden todo como trauma": cómo nuestro dolor emocional se convirtió en producto]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Salud mental,Psicología,Psiquiatría,Tendencias,Redes sociales,The Guardian]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las cinco cosas que debes hacer durante el día para dormir mejor por la noche, según los expertos en sueño]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/recomendaciones-expertos-sueno-para-dormir-mejor-noche_1_13091880.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f3d5e263-98cd-484d-8f7a-80994d653670_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las cinco cosas que debes hacer durante el día para dormir mejor por la noche, según los expertos en sueño"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La higiene del sueño no empieza una hora antes de acostarse, lo que hacemos durante el día determina cómo de bien o mal descansamos</p><p class="subtitle">Por qué madrugar no es bueno para todo el mundo, ni para todas las edades</p></div><p class="article-text">
        Cuando hablamos de higiene del sue&ntilde;o, solemos pensar en un ritual antes de acostarnos: bajar las luces, mantener el dormitorio oscuro, silencioso y fresco, evitar pantallas brillantes antes de dormir y reservar la cama para dormir y el sexo, y no para trabajar o ver series. Son recomendaciones probadas y corroboradas por numerosos estudios. Aunque por s&iacute; solas no sirven para curar <a href="https://www.eldiario.es/era/despiertos-cuatro-manana-insomnio-matinal_1_13047889.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el insomnio</a>, son una base m&iacute;nima para <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC11610801/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mejorar la calidad del sue&ntilde;o</a> de las personas.
    </p><p class="article-text">
        Pero la preparaci&oacute;n para el sue&ntilde;o no puede limitarse a esos momentos antes de meterse en la cama. Lo que hacemos durante el d&iacute;a tiene una influencia mayor de lo que pensamos. Un ejemplo que resulta familiar a todo el mundo es la cafe&iacute;na. Si el primer caf&eacute; de la ma&ntilde;ana ayuda a empezar el d&iacute;a, los <a href="https://www.eldiario.es/era/experta-sueno-hora-ultimo-cafe-dia-prudente-seria-evitarlo-partir-media-tarde-xp_1_13064851.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">caf&eacute;s despu&eacute;s de la hora de comer</a> pueden hipotecar el descanso nocturno, y por tanto <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12373328/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el rendimiento del d&iacute;a siguiente</a>. Sin embargo, hay mucho m&aacute;s que caf&eacute; en nuestro d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En medicina del sue&ntilde;o se dice que el sue&ntilde;o se construye desde que nos despertamos&rdquo;, afirma la doctora Celia Garc&iacute;a Malo, neur&oacute;loga y coordinadora del Grupo de Estudio de Sue&ntilde;o de la Sociedad Espa&ntilde;ola de Neurolog&iacute;a. &ldquo;No solo en las &uacute;ltimas dos horas antes de irnos a dormir, sino que desde que iniciamos el d&iacute;a, vamos a&ntilde;adiendo reguladores a nuestro sue&ntilde;o&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Los seres humanos somos animales diurnos y nuestra existencia est&aacute; regulada por un reloj interno en nuestro cerebro, los <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK519507/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ritmos circadianos</a>. Estos ciclos de 24 horas est&aacute;n sincronizados con la rotaci&oacute;n del planeta Tierra y regulados, principalmente, por la alternancia de luz y oscuridad, pero tambi&eacute;n hay otros factores. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es una actividad del material gen&eacute;tico de nuestras c&eacute;lulas. Nuestros ciclos circadianos son de todo el d&iacute;a, no solo de cuando nos vamos a acostar&rdquo;, corrobora Manuel Mart&iacute;n-Loeches, catedr&aacute;tico de Psicobiolog&iacute;a de la Universidad Complutense de Madrid. &ldquo;Para que se segreguen las hormonas correspondientes en cada momento tiene que haberse cumplido un ciclo previamente&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El sueño se construye desde que nos despertamos (...) Desde que iniciamos el día, vamos añadiéndole reguladores</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Celia García Malo</span>
                                        <span>—</span>  neuróloga y coordinadora del Grupo de Estudio de Sueño de la SEN
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">La luz por la ma&ntilde;ana</h2><p class="article-text">
        Nuestro reloj circadiano se 'pone en hora' con la luz que recibimos en la retina. Es el motivo por el que <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/evita-viajes-avion-destrocen-cuerpo_1_1166048.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sufrimos el</a><a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/evita-viajes-avion-destrocen-cuerpo_1_1166048.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em> jet lag</em></a> cuando hacemos un vuelo transoce&aacute;nico: la informaci&oacute;n de la luz no coinciden con el reloj interno en nuestro cerebro, y necesitamos unos cuantos d&iacute;as para ajustarlo. Por eso, la exposici&oacute;n a luz natural por la ma&ntilde;ana ayuda a sincronizar el reloj, y a adelantarlo si tenemos problemas porque trasnochamos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La luz solar es el regulador del ritmo circadiano m&aacute;s importante, es el que tiene m&aacute;s peso&rdquo;, explica la doctora Garc&iacute;a. Junto a los otros factores, activa los neurotransmisores y hormonas que nos preparan para la actividad, como el cortisol, la noradrenalina, la serotonina y la dopamina. &ldquo;Realmente tenemos que intentar concentrar la mayor exposici&oacute;n a la luz en la ma&ntilde;ana, para que luego al atardecer y en las &uacute;ltimas horas del d&iacute;a tengamos lo contrario, menos activaci&oacute;n&rdquo;, a&ntilde;ade la especialista. &ldquo;No toda la luz es igual, no puedes sustituir la luz natural con luz artificial, por lo menos no con la misma eficacia&rdquo;, matiza Mart&iacute;n-Loeches.
    </p><p class="article-text">
        En cambio, <a href="https://www.eldiario.es/era/pantallas-dormir-no-luz-azul-roba-sueno_1_12631920.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la exposici&oacute;n a luz artificial intensa, especialmente azul</a>, en las &uacute;ltimas horas del d&iacute;a env&iacute;a al cerebro el mensaje de que &ldquo;todav&iacute;a es de d&iacute;a&rdquo;, retrasa la secreci&oacute;n de melatonina y desplaza el sue&ntilde;o hacia m&aacute;s tarde. Este es el problema de la vida moderna, <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12754674/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">llena de pantallas</a> y luces artificiales brillantes a cualquier hora de la noche.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">El ejercicio f&iacute;sico</h2><p class="article-text">
        El ejercicio f&iacute;sico es, probablemente, uno de los moduladores positivos m&aacute;s potentes del sue&ntilde;o. No se trata de tanto de hacer sesiones intensas en el gimnasio, sino de moverse de forma regular a lo largo del d&iacute;a, especialmente en las primeras horas de la ma&ntilde;ana. Una <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10503965/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">amplia revisi&oacute;n de estudios</a> lleg&oacute; a la conclusi&oacute;n de que el ejercicio de intensidad moderada reduc&iacute;a la latencia del sue&ntilde;o (el tiempo que tardamos en dormirnos) y mejoraba su calidad general, incluso mejorando los s&iacute;ntomas del insomnio.
    </p><p class="article-text">
        El cuerpo que se mueve durante el d&iacute;a parece enviar al cerebro el mensaje de que el descanso nocturno ser&aacute; bien recibido y necesario. &ldquo;La actividad f&iacute;sica por la ma&ntilde;ana corta el ciclo de secreci&oacute;n de melatonina, y la melatonina residual se guarda para la noche siguiente. Es l&oacute;gico que despu&eacute;s tengas m&aacute;s somnolencia porque has acumulado m&aacute;s potencia de melatonina&rdquo;, explica la doctora Garc&iacute;a Malo. Por la tarde o por la noche, los efectos no son tan beneficiosos. &ldquo;Tenemos que evitar la activaci&oacute;n <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/gimnasio-noche-mala-idea_1_12849889.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por la noche, ir al gimnasio no es muy recomendable</a>&rdquo;, advierte Mart&iacute;n-Loeches.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Controlar el estr&eacute;s</h2><p class="article-text">
        Aunque en nuestra sociedad no es habitual pasar fr&iacute;o, hambre o sentir agotamiento f&iacute;sico de manera sostenida en el tiempo, el d&iacute;a es una sucesi&oacute;n de peque&ntilde;os estresantes: correos urgentes, plazos, discusiones, atascos de tr&aacute;fico o noticias inquietantes. El efecto acumulativo en nuestro organismo eleva el nivel de activaci&oacute;n fisiol&oacute;gica y cognitiva. El sistema de alerta, que deber&iacute;a bajar la guardia seg&uacute;n avanza la tarde, se queda encendido. Muchas intervenciones en higiene del sue&ntilde;o que incluyen <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/38263131/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">t&eacute;cnicas de relajaci&oacute;n</a>, control de est&iacute;mulos (como evitar el trabajo y las pantallas) y reestructuraci&oacute;n de h&aacute;bitos est&aacute;n destinadas crear una rutina que marque con suavidad el paso del d&iacute;a a la noche.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No es de extra&ntilde;ar que cuando atravesamos &eacute;pocas de estr&eacute;s intenso, el sue&ntilde;o sea uno de los primeros en resentirse. &ldquo;El estr&eacute;s es un perturbador de sue&ntilde;o a todas horas, es el antagonista de todas las sustancias que promueven el bienestar y la relajaci&oacute;n&rdquo;, corrobora la doctora Garc&iacute;a. En la direcci&oacute;n contraria, los estudios han comprobado que cuando mejora la calidad del sue&ntilde;o, tambi&eacute;n mejora la salud mental y <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/34607184/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">disminuyen los s&iacute;ntomas de ansiedad y depresi&oacute;n</a>.
    </p><h2 class="article-text">El contacto social</h2><p class="article-text">
        Las interacciones sociales en las primeras horas del d&iacute;a act&uacute;an como<em> zeitgebers.</em> Esta palabra alemana se usa para referirse a <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC6492024" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los factores que &ldquo;dan la hora&rdquo;</a>, es decir, que ayudan a sincronizar el reloj circadiano. Los <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC11262420/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios en modelos animales</a> muestran que interacciones sociales repetidas a la misma hora pueden llegar a arrastrar los ritmos de actividad incluso en ausencia de se&ntilde;ales luminosas. En humanos, la organizaci&oacute;n social de la ma&ntilde;ana (horarios de trabajo y escuela, rutinas compartidas, la primera comida del d&iacute;a) act&uacute;an como estas se&ntilde;ales para coordinar los ciclos de sue&ntilde;o y vigilia. &ldquo;Son reguladores que, cuando los aplicamos en las primeras horas del d&iacute;a, generamos un mayor contraste entre el d&iacute;a y la noche&rdquo;, apunta la doctora Garc&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Prueba de esto es que, cuando existe un desajuste entre el horario social y el reloj interno, el llamado <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/jetlag-social-funcionas-mananas_1_3029919.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>jetlag</em></a><a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/jetlag-social-funcionas-mananas_1_3029919.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> social</a>, la calidad del sue&ntilde;o empeora, <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10899945/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">especialmente en personas j&oacute;venes</a>.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La actividad física por la mañana corta el ciclo de secreción de melatonina, y la melatonina residual se guarda para la noche siguiente. Es lógico que después tengas más somnolencia porque has acumulado más potencia de melatonina</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Celia García Malo</span>
                                        <span>—</span> neuróloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">La alimentaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Las dietas muy ricas en az&uacute;cares simples y alimentos ultraprocesados se asocian con m&aacute;s despertares nocturnos y sue&ntilde;o m&aacute;s superficial <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/36470114/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en estudios observacionales</a>. Una dieta con m&aacute;s fibra, verduras, frutas y grasas saludables se vincula con mejor sue&ntilde;o, as&iacute; como tript&oacute;fano, el amino&aacute;cido precursor de la melatonina que se encuentra sobre todo en la carne y los l&aacute;cteos.
    </p><p class="article-text">
        La interacci&oacute;n entre la dieta y el sue&ntilde;o es compleja, pero la inflamaci&oacute;n, las oscilaciones bruscas de glucosa en sangre y los problemas digestivos pueden interferir. &ldquo;Las comidas copiosas generan una distorsi&oacute;n en el sue&ntilde;o porque requieren una actividad extra para poder procesarlas y extraer sus nutrientes. Guardar un periodo de ayuno antes de acostarnos es recomendable&rdquo;, afirma Garc&iacute;a Malo.
    </p><p class="article-text">
        Aunque no son estrictamente alimentos, la cafe&iacute;na y el alcohol que consumimos durante el d&iacute;a tienen efectos sobre el descanso nocturno. A pesar de que las personas metabolizan de forma diferente la cafe&iacute;na, hay l&iacute;mites, <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/cafe-limites-consumo-cafeina_1_11509170.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tanto en la cantidad</a> como en la hora a la que se toma el &uacute;ltimo caf&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        El alcohol es m&aacute;s traicionero. Mucha gente piensa que puede ayudar a conciliar el sue&ntilde;o, pero, aunque puede ayudar a quedarse dormido, al avanzar la noche fragmenta el sue&ntilde;o y reduce el sue&ntilde;o reparador. Como la cafe&iacute;na, el alcohol tiene que eliminarse del organismo y puede tardar horas, por lo que se desaconseja consumirlo antes de dormir.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo ser&iacute;a, entonces, un d&iacute;a dise&ntilde;ado para favorecer el descanso nocturno? Podr&iacute;amos empezar con una exposici&oacute;n a la luz natural en las primeras horas, hablar con personas de nuestro entorno al despertar, hacer ejercicio en la primera mitad del d&iacute;a y comer la mayor parte de las calor&iacute;as antes de la cena. Acompa&ntilde;ando a todo esto, tratar de controlar el estr&eacute;s. &ldquo;Todo lo que podamos hacer a favor de organizar un poco mejor nuestra rutina y generar este contraste entre el d&iacute;a y la noche es positivo para el descanso&rdquo;, concluye la doctora Garc&iacute;a.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Darío Pescador]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/recomendaciones-expertos-sueno-para-dormir-mejor-noche_1_13091880.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Apr 2026 20:10:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las cinco cosas que debes hacer durante el día para dormir mejor por la noche, según los expertos en sueño]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sueño,Trastornos del sueño,Dormir,Descanso,Bienestar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué madrugar no es bueno para todo el mundo, ni para todas las edades]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/madrugar-no-bueno-mundo-edades_1_13098544.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/83604f7b-bd8f-47fe-874f-e24a6609f74b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué madrugar no es bueno para todo el mundo, ni para todas las edades"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Madrugar se considera a veces una virtud y una fortaleza moral, pero para algunas personas con un cronotipo distinto puede suponer incluso una merma para su salud
</p><p class="subtitle">Noctámbulos o madrugadores: ¿quién es superior según la ciencia?</p></div><p class="article-text">
        Eso de la &ldquo;Espa&ntilde;a que madruga&rdquo;, al igual que ese libro de autoayuda titulado <a href="https://www.eldiario.es/era/club-5-manana-madrugar-secreto-vida-mejor_1_11575431.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El club de las 5 de la ma&ntilde;ana,</a> se ha convertido en una <a href="https://www.eldiario.es/era/pavel-durov-telegram-hombres-de-alto-valor_1_11619601.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">posici&oacute;n ideol&oacute;gica</a>: madrugar no es solo una opci&oacute;n o una imposici&oacute;n, sino un deber. Quienes madrugan son trabajadores y disciplinados, quienes se quedan en la cama hasta m&aacute;s tarde, vagos e indolentes. Ganadores y perdedores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estas ideas est&aacute;n siendo propagadas por una legi&oacute;n de <em>influencers </em>que suben a TikTok, Instagram o YouTube sus v&iacute;deos de &ldquo;mi rutina a las 5 AM&rdquo;. Emprendedores musculados que meditan, entrenan, leen, responden correos y han vivido tres vidas antes de que el resto haya apagado el despertador.
    </p><p class="article-text">
        Pero la biolog&iacute;a humana no entiende de v&iacute;deos virales, y la ciencia es tozuda con los hechos. Madrugar es un comportamiento dictado <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/28364486/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en gran medida por nuestros genes</a> y nuestro entorno. Los estudios de cronobiolog&iacute;a indican claramente que madrugar no es bueno para todo el mundo ni para todas las edades. De hecho, para muchas personas, forzar ese horario puede ser da&ntilde;ino.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ya no es solo el hecho de dormir, sino todo lo que va asociado, como la concentraci&oacute;n o el rendimiento cognitivo. Hay personas que rinden much&iacute;simo a primeras horas de la ma&ntilde;ana y personas que hasta que no est&aacute; bien entrada la tarde no tienen su pico de concentraci&oacute;n. Todo eso viene fisiol&oacute;gicamente marcado&rdquo;, dice Mar&iacute;a de los &Aacute;ngeles Bonmat&iacute; Carri&oacute;n, profesora de del Departamento de Anatom&iacute;a y Psicobiolog&iacute;a de la Universidad de Murcia y autora del libro <em>Que nada te quite el sue&ntilde;o,</em> editado por Cr&iacute;tica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay personas que rinden muchísimo a primeras horas de la mañana y personas que hasta que no está bien entrada la tarde no tienen su pico de concentración. Todo eso viene fisiológicamente marcado</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">María de los Ángeles Bonmatí Carrión</span>
                                        <span>—</span> Departamento de Anatomía y Psicobiología (UM)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Dime tu cronotipo y te dir&eacute; si te cuesta madrugar</h2><p class="article-text">
        En el centro de esta discusi&oacute;n est&aacute;n los cronotipos. El <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/33804974/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cronotipo se puede definir</a> como la preferencia natural de cada persona por horarios m&aacute;s tempranos o m&aacute;s tard&iacute;os de sue&ntilde;o y actividad. Hay personas claramente matutinas, y otras claramente vespertinas, mientras que muchas otras est&aacute;n en alg&uacute;n punto intermedio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Durante mucho tiempo se pens&oacute; que esto era cuesti&oacute;n de costumbre o de disciplina, pero estudios recientes han demostrado que el cronotipo tiene <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/28364486/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un fuerte componente gen&eacute;tico</a>. Grandes estudios de asociaci&oacute;n del genoma, con cientos de miles de participantes, han <a href="https://www.nature.com/articles/s41467-018-08259-7" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">identificado m&aacute;s de 300 loci gen&eacute;ticos</a> relacionados con ser m&aacute;s de ma&ntilde;ana o de noche, muchos de ellos en genes implicados en la regulaci&oacute;n del reloj circadiano en el cerebro y en la retina. El cronotipo es un rasgo multidimensional, que afecta no solo al sue&ntilde;o sino tambi&eacute;n a <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/11379665/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ritmos de temperatura, cortisol</a>, alerta y otros sistemas fisiol&oacute;gicos.
    </p><p class="article-text">
        Desde una perspectiva evolutiva, esta diversidad tiene sentido. Una de las hip&oacute;tesis cl&aacute;sicas es la del <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/28701566/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">centinela de la tribu</a>: en grupos humanos ancestrales de cazadores-recolectores, que viv&iacute;an expuestos a depredadores, era mala idea que todo el grupo se quedara dormido a la vez. Al estudiar poblaciones de cazadores-recolectores modernos se observa que, incluso sin luz artificial ni despertadores, rara vez todos duermen al mismo tiempo.
    </p><p class="article-text">
        La geograf&iacute;a tambi&eacute;n tuvo su influencia. &ldquo;El cronotipo del madrugador al parecer es una herencia neandertal&rdquo;, explica Manuel Mart&iacute;n-Loeches, catedr&aacute;tico de Psicobiolog&iacute;a de la Universidad Complutense de Madrid. &ldquo;Los&nbsp;neandertales aparecieron en Europa, donde hay muchas menos horas de luz que en &Aacute;frica. Hubo una variante gen&eacute;tica neandertal que les hac&iacute;a madrugar y estar dispuestos ya para la acci&oacute;n desde temprano por la ma&ntilde;ana. Pero no todo el mundo tiene esa variante&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><h2 class="article-text">El <em>jet lag</em> social y los adolescentes trasnochadores</h2><p class="article-text">
        El <em>jet lag</em> social se describe como el desfase cr&oacute;nico entre el reloj interno de una persona y los horarios que le impone la sociedad, como la hora de entrar al trabajo o al instituto, como si volviera cada lunes de un viaje transoce&aacute;nico, despu&eacute;s de trasnochar el fin de semana.
    </p><p class="article-text">
        Un estudio con adultos mostr&oacute; que cada hora adicional de <em>jet lag </em>social <a href="https://aasm.org/social-jet-lag-is-associated-with-worse-mood-poorer-health-and-heart-disease/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se asociaba con peor estado de &aacute;nimo</a>, peor percepci&oacute;n de salud y mayor fatiga, as&iacute; como con un aumento del 11% en la probabilidad de tener enfermedad cardiovascular, incluso controlando por la cantidad total de sue&ntilde;o. En <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12556708/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Espa&ntilde;a, la cuesti&oacute;n se agrava a&uacute;n m&aacute;s</a>, ya que el horario oficial sigue desfasado respecto al horario solar, y el pa&iacute;s sigue en el huso horario equivocado.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El &#039;jet lag&#039; social se describe como el desfase crónico entre el reloj interno de una persona y los horarios que le impone la sociedad, como la hora de entrar al trabajo o al instituto</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los adolescentes son caso aparte. Quiz&aacute; recordemos que cuando est&aacute;bamos en el instituto, madrugar era un castigo, y los fines de semana pod&iacute;amos dormir hasta la hora de comer. Los estudios con adolescentes han encontrado que horarios <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC4824552/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">incompatibles con su cronotipo</a> tienen menos horas de sue&ntilde;o, m&aacute;s somnolencia diurna, peor rendimiento acad&eacute;mico y m&aacute;s s&iacute;ntomas emocionales. &ldquo;Los adolescentes tienen un ciclo hormonal que les hace dormir m&aacute;s horas de lo habitual. Luego, con la edad van disminuyendo las horas de sue&ntilde;o progresivamente&rdquo;, corrobora Mart&iacute;n-Loeches. Esto ha llevado a que en algunos pa&iacute;ses haya programas para ajustar los horarios de los institutos a esta realidad.
    </p><p class="article-text">
        Para los adolescentes este cambio tiene una <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC9665092/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">base hormonal y neurol&oacute;gica</a>. Seg&uacute;n explica Bonmat&iacute;, &ldquo;en la adolescencia se retrasa el pico de secreci&oacute;n de melatonina. Ese retraso hace que se retrase el inicio de sue&ntilde;o. Luego tambi&eacute;n hay cierto retraso en el propio reloj circadiano en el cerebro, y los adolescentes tienen m&aacute;s sensibilidad a la luz a &uacute;ltimas horas de la tarde, y eso le va a producir un mayor retraso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC9665092/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">metaan&aacute;lisis muestran</a> que, a partir de la secundaria, la mayor&iacute;a de adolescentes no alcanza las horas de sue&ntilde;o recomendadas cuando la entrada al instituto es demasiado temprana, y que retrasar la entrada, aunque sea una hora, mejora la situaci&oacute;n. Pero hay posibles complicaciones: &ldquo;Si retrasamos el momento del despertar de esos adolescentes, probablemente la somnolencia todav&iacute;a se va a retrasar m&aacute;s por la noche. La opci&oacute;n m&aacute;s equilibrada ser&iacute;a mantener la hora de entrada, pero quiz&aacute; poner asignaturas que no requieran un gran rendimiento cognitivo a primera hora&rdquo;, opina Bonmat&iacute;.
    </p><h2 class="article-text">Los problemas de madrugar a la fuerza</h2><p class="article-text">
        Cuando una persona que no es madrugadora de forma natural decide, o se ve obligada, a levantarse muy temprano, hay dos estrategias: acostarse antes o recortar horas de sue&ntilde;o. Lo primero, para muchos cronotipos vespertinos, es dif&iacute;cil: la melatonina empieza a elevarse m&aacute;s tarde, y el estado de alerta se mantiene hasta bien entrada la noche. Por eso&nbsp;tardan m&aacute;s en conciliar el sue&ntilde;o, la calidad del sue&ntilde;o se resiente y duermen menos horas. A largo plazo, esto no solo produce cansancio, sino que <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12433348/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">afecta a funciones cognitivas</a> como la memoria de trabajo y la atenci&oacute;n, incrementa la irritabilidad y se asocia a peores h&aacute;bitos de salud, como m&aacute;s consumo de cafe&iacute;na o comida poco saludable.
    </p><p class="article-text">
        Si la persona insiste en mantener un horario muy temprano durante semanas o meses, el organismo intenta adaptarse, pero esa adaptaci&oacute;n tiene un l&iacute;mite y un coste. La pregunta es: &iquest;puede una persona convertirse en madrugadora si se lo propone? La respuesta es, hasta cierto punto, s&iacute;, pero no todo el mundo en la misma medida, y no sin pagar alg&uacute;n precio. Se ha observado que intentar desplazar cr&oacute;nicamente el reloj circadiano con luz y horarios estrictos puede adelantar algo la hora de sue&ntilde;o y de despertar, pero muchas personas mantienen marcadores internos (como la temperatura m&iacute;nima nocturna) desfasados, se&ntilde;al de que el reloj central no ha cambiado tanto como los h&aacute;bitos externos. Esto incrementa la vulnerabilidad a trastornos del estado de &aacute;nimo y problemas metab&oacute;licos, as&iacute; como el <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/40502800/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">riesgo de enfermedades cardiovasculares</a>.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los estudios en cronotipos marcadamente vespertinos indican que, incluso con estas medidas, el cambio suele ser limitado y, sobre todo, reversible: en cuanto desaparecen las obligaciones, el reloj vuelve a su horario preferido</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Hay intervenciones que ayudan a adelantar el reloj circadiano: exponerse a luz intensa por la ma&ntilde;ana, limitar la luz azul por la noche, mantener horarios de comida y actividad f&iacute;sica m&aacute;s tempranos, y ser constante con la hora de acostarse. Estas estrategias pueden adelantar algo la fase del sue&ntilde;o en muchas personas intermedias, acerc&aacute;ndolas a un patr&oacute;n m&aacute;s matutino sin grandes consecuencias negativas. Pero los estudios en cronotipos marcadamente vespertinos indican que, incluso con estas medidas, el cambio suele ser limitado y, sobre todo, reversible: en cuanto desaparecen las obligaciones, <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0149763423000830" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el reloj vuelve a su horario preferido</a>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay cierta controversia&rdquo;, dice Bonmat&iacute;. &ldquo;Hace unos a&ntilde;os se public&oacute; un protocolo para intentar hacer m&aacute;s matutina a gente que era vespertina. Parece ser que funcionaba y que la gente al final consegu&iacute;a tener un ritmo de vida m&aacute;s adaptado a sus obligaciones laborales. Pero otros estudios hablan de que forzar el comportamiento a unos horarios diferentes a los que marca nuestro cronotipo estar&iacute;a relacionado con una menor esperanza de vida&rdquo;, a&ntilde;ade.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nada de esto significa que las personas matutinas est&eacute;n equivocadas o que madrugar sea intr&iacute;nsecamente malo. Significa que hemos confundido durante a&ntilde;os una caracter&iacute;stica biol&oacute;gica, en parte gen&eacute;tica y moldeada por la evoluci&oacute;n, con una virtud moral. Para algunas personas y en determinadas circunstancias, levantarse muy temprano encaja de forma natural con su fisiolog&iacute;a y su entorno, y puede ser una fuente de bienestar. Para otras, sobre todo adolescentes y adultos con cronotipos vespertinos, madrugar de manera forzada es una pelea constante.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Darío Pescador]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/madrugar-no-bueno-mundo-edades_1_13098544.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 29 Mar 2026 20:10:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué madrugar no es bueno para todo el mundo, ni para todas las edades]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Trastornos del sueño,Sueño,Salud,Dormir,Bienestar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No son solo ronquidos: cuándo aparece la apnea del sueño y cómo detectarla]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/no-son-ronquidos-aparece-apnea-sueno-detectarla_1_13068219.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bb50d749-c6d4-4758-b34e-6db27774021d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No son solo ronquidos: cuándo aparece la apnea del sueño y cómo detectarla"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La apnea del sueño es una enfermedad con consecuencias muy graves para la salud física y mental, pero a menudo infradiagnosticada</p><p class="subtitle">Despiertos a las cuatro de la mañana: así es el insomnio matinal</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Podr&iacute;as dormir junto a un atasco de tr&aacute;fico? El nivel de ruido alcanza los 80 decibelios, suficiente para provocar da&ntilde;o auditivo si la exposici&oacute;n es prolongada. Pues bien, esos 80 decibelios es el nivel que pueden alcanzar los ronquidos, lo suficiente <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10109029/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">para producir p&eacute;rdidas de audici&oacute;n</a>. No es de extra&ntilde;ar que quienes <a href="https://www.eldiario.es/era/dormir-alguien-ronca-puedes-pegar-ojo_1_12272248.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">conviven con roncadores</a> tengan que recurrir a ponerse tapones.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n los <a href="https://www.hospitalreyjuancarlos.es/idcsalud-client/cm/images?idMmedia=725050" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">datos</a> del Servicio de Otorrinolaringolog&iacute;a del Hospital Universitario Rey Juan Carlos, los ronquidos afectan a cerca del 45% de la poblaci&oacute;n en Espa&ntilde;a, aunque sea de forma ocasional. Pero m&aacute;s all&aacute; de las molestias, los ronquidos pueden ser la se&ntilde;al de algo m&aacute;s peligroso: la apnea del sue&ntilde;o.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Cuando roncar se convierte en no respirar</h2><p class="article-text">
        En el principio de todo est&aacute; el ronquido. Cuando nos dormimos, los m&uacute;sculos de todo el cuerpo se relajan, incluidos los que de la garganta. En algunas personas, esta relajaci&oacute;n estrecha el canal por donde pasa el aire: &ldquo;Los tejidos de las v&iacute;as a&eacute;reas superiores, es decir, las am&iacute;gdalas, la base de la lengua, el paladar, todo forma como un tubo de tejidos blandos que vibran cuando pasa el aire con resistencia y emite sonido&rdquo;, explica la doctora Leticia Juan Ruiz, experta en medicina dental del sue&ntilde;o y fundadora de Instituto Apnea y Ronquido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay factores como la congesti&oacute;n nasal por un resfriado, dormir boca arriba, el consumo de alcohol por la noche o la anatom&iacute;a de cada persona que pueden favorecer esta estrechez y, por tanto, los ronquidos. Pero mientras que el ronquido es un ruido continuo (aunque de volumen variable), la apnea del sue&ntilde;o se caracteriza por interrupciones completas de la respiraci&oacute;n. En la apnea obstructiva del sue&ntilde;o (AOS), la m&aacute;s com&uacute;n, la relajaci&oacute;n muscular es tan profunda que la garganta se colapsa y bloquea el paso del aire por completo. Este cierre puede durar diez segundos o m&aacute;s y repetirse cientos de veces cada noche. 
    </p><p class="article-text">
        Que no pase el aire significa que no se oxigene la sangre, algo que necesariamente pasa factura a la salud. &ldquo;Hay personas que lo padecen toda la vida y no tienen idea de que es as&iacute; hasta que sufren un infarto&rdquo;, comenta el doctor Carlos Egea, especialista en Neumolog&iacute;a y coordinador del&nbsp;A&ntilde;o&nbsp;SEPAR 2025/26 de los&nbsp;Trastornos Respiratorios&nbsp;del Sue&ntilde;o de la&nbsp;Sociedad Espa&ntilde;ola de Neumolog&iacute;a y Cirug&iacute;a de T&oacute;rax.
    </p><p class="article-text">
        Cada vez que la respiraci&oacute;n se detiene, los niveles de ox&iacute;geno en sangre caen, obligando al coraz&oacute;n a trabajar m&aacute;s para bombear sangre. Este estr&eacute;s cardiovascular repetido es peligroso. La apnea obstructiva del sue&ntilde;o es un factor de riesgo bien conocido <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/37382140/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">para las enfermedades cardiovasculares</a> como la hipertensi&oacute;n arterial, ataques al coraz&oacute;n, ictus y arritmias, y se relaciona con un mayor riesgo de desarrollar <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/36863747/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">diabetes tipo 2 y s&iacute;ndrome metab&oacute;lico</a>. &ldquo;Las bajadas de ox&iacute;geno son un cizallamiento tan importante de los vasos sangu&iacute;neos que pueden contribuir al desarrollo incluso del c&aacute;ncer&rdquo;, a&ntilde;ade el doctor Egea, refiri&eacute;ndose a un extremo que se ha podido comprobar en <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/36868588/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios de poblaci&oacute;n</a>.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay personas que lo padecen toda la vida y no tienen idea de que es así hasta que sufren un infarto</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Carlos Egea</span>
                                        <span>—</span> neumólogo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la <a href="https://www.separ.es/apnea-sue%C3%B1o-alcanza" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sociedad Espa&ntilde;ola de Neumolog&iacute;a y Cirug&iacute;a Tor&aacute;cica</a>, la apnea del sue&ntilde;o supone el 50% de las visitas en las consultas de neurolog&iacute;a y, aunque afecta tradicionalmente m&aacute;s a los hombres, est&aacute;n aumentando los diagn&oacute;sticos entre las mujeres. Los ni&ntilde;os tambi&eacute;n pueden sufrirla. &ldquo;Si un ni&ntilde;o tiene las am&iacute;gdalas grandes y ronca, se levantar&aacute;. A diferencia de los adultos que se levantan somnolientos, se despierta como una moto porque no ha podido dormir bien. Si tardas mucho en diagnosticarla, puede condicionar su crecimiento&rdquo;, explica el doctor Egea, que a&ntilde;ade que en la actualidad se est&aacute;n viendo muchos casos en ni&ntilde;os.
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            <span class="title">
                Los dispositivos CPAP son el tratamiento de referencia para los casos graves de apnea del sueño.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">C&oacute;mo detectar y tratar la apnea del sue&ntilde;o</h2><p class="article-text">
        Cuando se padece apnea obstructiva del sue&ntilde;o, el organismo, al detectar la falta de ox&iacute;geno y el aumento de di&oacute;xido de carbono, env&iacute;a una se&ntilde;al de alarma al cerebro. Esto provoca un microdespertar y el cerebro ordena un jadeo o un resoplido que abra las v&iacute;as respiratorias. El ciclo de colapso, pausa, despertar y resoplido puede repetirse de cinco a 30 veces por hora, fragmentando el sue&ntilde;o y <a href="https://www.eldiario.es/era/aumentar-sueno-profundo-reparador_1_11327931.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reduciendo el sue&ntilde;o profundo</a>, que es necesario para la reparaci&oacute;n celular y la eliminaci&oacute;n de productos de desecho del cerebro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es dif&iacute;cil que una persona se d&eacute; cuenta por s&iacute; sola de que tiene apnea, y las se&ntilde;ales de alarma se producen sobre todo durante el d&iacute;a. Una persona con apnea suele despertarse con la boca seca, dolor de cabeza y una profunda sensaci&oacute;n de cansancio, como si no hubiera pegado ojo. &ldquo;Los pacientes vienen por los ronquidos porque molestan a otra persona, pero el 90% presentan adem&aacute;s apneas&rdquo;, comenta la doctora Juan. &ldquo;Mucha gente tiene sue&ntilde;o durante el d&iacute;a, necesitan una siesta a mediod&iacute;a, se duermen en reuniones y piensan que es por el estr&eacute;s, pero no entienden que puede ser por el sue&ntilde;o&rdquo;, advierte la especialista.
    </p><p class="article-text">
        Cuando se sospecha que algo no va bien, es fundamental acudir a un especialista en sue&ntilde;o. El diagn&oacute;stico se realizaba tradicionalmente mediante una prueba llamada polisomnograf&iacute;a, que requiere dormir en el hospital conectado a docenas de electrodos, pero en la actualidad puede realizarse en casa con una poligraf&iacute;a, que emplea dispositivos m&aacute;s sencillos que registran el ox&iacute;geno en sangre, el esfuerzo respiratorio y las fases del sue&ntilde;o durante toda la noche. &ldquo;Recibes el equipo en casa y un neum&oacute;logo informa las poligraf&iacute;as, y as&iacute; en tres d&iacute;as podemos tener los resultados&rdquo;, confirma la doctora Juan.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Mucha gente tiene sueño durante el día, necesitan una siesta a mediodía, se duermen en reuniones y piensan que es por el estrés, pero no entienden que puede ser por el sueño</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name"> Leticia Juan Ruiz</span>
                                        <span>—</span> experta en medicina dental del sueño
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La buena noticia es que la apnea del sue&ntilde;o tiene tratamiento y, en la mayor&iacute;a de los casos, es altamente efectivo. El tratamiento de referencia, especialmente en casos m&aacute;s graves, es la m&aacute;quina CPAP (siglas de presi&oacute;n positiva continua en la v&iacute;a a&eacute;rea en ingl&eacute;s). Este dispositivo consiste en una mascarilla conectada por un tubo a una peque&ntilde;a bomba que genera un flujo de aire que mantiene la garganta abierta y evita los colapsos.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, hay alternativas m&aacute;s c&oacute;modas para quienes no toleran la CPAP o tienen casos m&aacute;s leves. El dispositivo de avance mandibular es una especie de f&eacute;rula dental que adelanta la mand&iacute;bula inferior durante el sue&ntilde;o, lo que desplaza la lengua hacia adelante y abre las v&iacute;as respiratorias. &ldquo;Muchas veces se combinan, hay pacientes que entre semana usan la CPAP y el fin de semana o para viajar se llevan el dispositivo&rdquo;, aclara la doctora Juan.
    </p><p class="article-text">
        En ciertos casos, cuando existe una anomal&iacute;a estructural como am&iacute;gdalas muy grandes o una mand&iacute;bula retra&iacute;da, se puede recurrir a la cirug&iacute;a para corregirlo, algo que puede mejorar mucho el diagn&oacute;stico y el desarrollo en ni&ntilde;os. &ldquo;El desarrollo cerebral en los primeros a&ntilde;os de vida puede verse afectado si est&aacute; fragmentado el sue&ntilde;o. Eso es relevante para colectivos como pacientes con s&iacute;ndrome de Down, autismo, d&eacute;ficit de atenci&oacute;n o trastornos que se traducen en una menor esperanza de vida&rdquo;, afirma el doctor Egea.
    </p><p class="article-text">
        Para los adultos, los cambios en el estilo de vida son tambi&eacute;n un factor fundamental y la p&eacute;rdida de peso est&aacute; entre los que m&aacute;s influye. &ldquo;Seg&uacute;n los estudios, una p&eacute;rdida de 20 kilos reduce el &iacute;ndice de apnea obstructiva en un 45%&rdquo;, comenta la doctora Juan. Otros factores, como el uso de alcohol, sedantes o la <a href="https://www.eldiario.es/era/dormir-boca-abajo-posturas-mejores-sueno-salud_1_12472991.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">postura al dormir</a> tambi&eacute;n pueden ser determinantes, tanto para la salud como para la mortalidad. &ldquo;Te mueres antes por no dormir que por no comer&rdquo;, afirma la especialista.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El doctor Egea tambi&eacute;n apunta a esta influencia de la apnea del sue&ntilde;o en la esperanza de vida: &ldquo;Es muy probable que hoy est&eacute; naciendo un ni&ntilde;o que vaya a vivir 150 a&ntilde;os pero, claro, tiene que dormir lo suficiente, tiene que controlar el peso, tiene que hacer ejercicio y no tiene que tener apnea del sue&ntilde;o&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los ronquidos son a menudo objeto de bromas, pero la apnea del sue&ntilde;o es una enfermedad grave con profundas consecuencias para la salud f&iacute;sica y mental y que a menudo permanece sin diagnosticar. Reconocer las se&ntilde;ales de alarma y consultar con un especialista puede cambiar la vida para mejor a las personas que la padecen.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01HJXCMFAHVDRR0XBTRXNPY04S"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Darío Pescador]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/no-son-ronquidos-aparece-apnea-sueno-detectarla_1_13068219.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 18 Mar 2026 21:38:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[No son solo ronquidos: cuándo aparece la apnea del sueño y cómo detectarla]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Trastornos del sueño,Dormir,Descanso,Sueño,Salud]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El actor Barry Keoghan denuncia que sufre una campaña de acoso en redes: "Me ha hecho encerrarme en mí mismo"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/actor-irlandes-barry-keoghan-denuncia-sufre-campana-acoso-redes-hecho-encerrarme_1_13089316.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a91b782c-7b1b-46d0-925d-8345b2750a95_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El actor Barry Keoghan denuncia que sufre una campaña de acoso en redes: &quot;Me ha hecho encerrarme en mí mismo&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El intérprete de 'Saltburn' y 'Peaky Blinders' confiesa que las constantes críticas que ha recibido por su físico le han generado una gran ansiedad: “Hay muchos insultos sobre mi aspecto", ha detallado</p><p class="subtitle">El éxito de los vídeos que hacen humor con la heterovergüenza: ¿resignación, desahogo o problema?</p></div><p class="article-text">
        Para muchos, las redes sociales han pasado de ser un nexo de uni&oacute;n entre personas y colectivos repartidas por todo el mundo a un caladero de cr&iacute;ticas y odio. De forma fugaz se van difundiendo discursos c&iacute;clicos, en los que las figuras p&uacute;blicas, para bien o para mal, son objeto de discusi&oacute;n. As&iacute; le ha ocurrido al actor irland&eacute;s Barry Keoghan, que ha denunciado que se ha convertido en objeto de burla a lo largo y ancho de la red. 
    </p><p class="article-text">
        En una entrevista que Keoghan ha concedido a la revista estadounidense <a href="https://ew.com/barry-keoghan-hiding-away-from-public-after-online-abuse-over-his-looks-11931704" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Entertainment Weekly</em></a><em>,</em> el int&eacute;rprete ha confesado que las constantes cr&iacute;ticas que ha recibido por su f&iacute;sico le han generado una gran ansiedad: &ldquo;Hay muchos insultos sobre mi aspecto&rdquo;, ha detallado. El acoso en redes es algo a lo que lamentablemente Keoghan est&aacute; acostumbrado, pero ha confesado que la situaci&oacute;n ha escalado en los &uacute;ltimos meses.
    </p><p class="article-text">
        El actor irland&eacute;s teme que el acoso acabe afectando a su carrera. Acaba de estrenar proyecto con Peaky Blinders: <em>El hombre inmortal</em>, y ahora se encuentra inmerso en el proyecto de Sam Mendes sobre The Beatles, en el que encarnar&aacute; a Ringo Starr. Antes de eso, particip&oacute; en pel&iacute;culas como<em> The Killing of a Sacred Deer</em>, <em>The Batman</em> o <em>Saltburn</em>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando eso empieza a filtrarse en tu arte, se convierte en un problema, porque entonces ya ni siquiera quieres aparecer en pantalla&rdquo;, ha explicado, incidiendo en que el acoso en redes sociales podr&iacute;a acabar interfiriendo en su libertad creativa como int&eacute;rprete.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay mucho odio en internet&rdquo;, lamenta el actor, que ha abandonado las redes sociales despu&eacute;s de que su aspecto f&iacute;sico se haya convertido en objeto de discusi&oacute;n. El odio vertido por usuarios an&oacute;nimos no solo le han afectado en su vida online, tambi&eacute;n asegura que le han convertido en un recluso: &ldquo;Me ha hecho encerrarme en m&iacute; mismo, no querer ir a sitios, no querer salir&rdquo;. La exposici&oacute;n constante a comentarios negativos sobre &eacute;l, denuncia, se ha traducido en problemas de autoestima y ansiedad.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se est&aacute; convirtiendo en un problema. No tengo que esconderme porque ya me estoy escondiendo. De hecho, no voy a ciertos lugares por estas cosas&rdquo;, ha abundado.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, el actor se ha retirado de forma parcial de las redes sociales, un equilibrio delicado, puesto que se encuentra involucrado en numerosos proyectos. Por el momento, solo consulta para ver &ldquo;c&oacute;mo se reciben&rdquo; las reacciones de estrenos y eventos importantes. A menudo, ha lamentado, encuentra reacciones a sus apariciones p&uacute;blicas que son &ldquo;nada agradables&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Segura]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/actor-irlandes-barry-keoghan-denuncia-sufre-campana-acoso-redes-hecho-encerrarme_1_13089316.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Mar 2026 10:09:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El actor Barry Keoghan denuncia que sufre una campaña de acoso en redes: "Me ha hecho encerrarme en mí mismo"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Actores,Acoso,Redes sociales,Ansiedad,Salud mental,Delitos de odio]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Puede que tu concentración no esté tan rota como piensas: 10 mitos sobre la atención que lo demuestran]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/concentracion-no-rota-piensas-10-mitos-atencion-demuestran_1_12987354.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/36050ebb-c018-48d7-a486-5ac85ba60185_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Puede que tu concentración no esté tan rota como piensas: 10 mitos sobre la atención que lo demuestran"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada segundo, 11 millones de bits de información entran en nuestro cerebro, que luego los prioriza de manera eficiente. Debemos aprender a trabajar con el proceso, en lugar de contra él</p><p class="subtitle">Lo que la tecnología le roba a nuestras vidas y cómo podemos recuperarlo</p></div><p class="article-text">
        Se cree que tenemos alrededor de 50.000 pensamientos al d&iacute;a: grandes, peque&ntilde;os, urgentes, banales... &ldquo;&iquest;He dejado el horno encendido?&rdquo;. Y esos son solo los que registramos. Inconscientemente, estamos constantemente filtrando un aluvi&oacute;n de est&iacute;mulos: ruido de fondo, desorden en nuestros escritorios, la mera presencia de nuestros tel&eacute;fonos.
    </p><p class="article-text">
        Cada segundo, 11 millones de bits de informaci&oacute;n entran en nuestro cerebro. Solo el 0,0004% es percibido por nuestra mente consciente, lo que demuestra lo mucho que trabaja nuestro cerebro para analizar lo que es lo suficientemente relevante como para llamar nuestra atenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        No es de extra&ntilde;ar que te sientas distra&iacute;do. Por muy formidables que sean, las capacidades de procesamiento de nuestro cerebro no est&aacute;n a la altura del acelerado mundo moderno, con los constantes pitidos de nuestros dispositivos y las fuentes de distracci&oacute;n. Muchos de nosotros nos sentimos abrumados habitualmente y nos cuesta concentrarnos en lo que tenemos que hacer.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, un nuevo libro sugiere que hacerlo puede ser m&aacute;s f&aacute;cil de lo que pensamos. En <em>Focus On-Off </em>[sin publicar de momento en Espa&ntilde;a], los expertos holandeses Mark Tigchelaar y Oscar de Bos sostienen que podemos aprovechar mejor nuestra atenci&oacute;n si comprendemos mejor nuestro cerebro y aprendemos a gestionar las &ldquo;fugas&rdquo; habituales de nuestra concentraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nos gusta culpar a otros por nuestra falta de concentraci&oacute;n&rdquo;, afirma De Bos, director de la empresa de formaci&oacute;n Focus Academy, a trav&eacute;s de Zoom desde &Aacute;msterdam. Pero muchas de las dificultades m&aacute;s comunes &ldquo;se pueden resolver por uno mismo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n, explicamos cu&aacute;les son los errores m&aacute;s comunes que cometemos en relaci&oacute;n a la concentraci&oacute;n y c&oacute;mo podemos gestionarla mejor.
    </p><h2 class="article-text">Concentrarse es dif&iacute;cil</h2><p class="article-text">
        A la mayor&iacute;a de nosotros no nos cuesta concentrarnos en algo que nos interesa, se&ntilde;ala De Bos. Lo que condenamos como &ldquo;distracciones&rdquo; no es m&aacute;s que el cerebro dando prioridad a lo que percibe como m&aacute;s importante en ese momento. S&iacute;, es posible que llegues a la conclusi&oacute;n de que consultar Instagram no es el mejor uso que le puedes dar a tu tiempo, pero tu cerebro no tiene que esforzarse para actuar seg&uacute;n el impulso de abrir la aplicaci&oacute;n y disfrutar con las fotos de tus amigos o viendo los gatos de desconocidos.
    </p><p class="article-text">
        Esto demuestra que concentrarse no es dif&iacute;cil. Las dificultades aparecen cuando luchamos contra nuestro cerebro e incluso lo juzgamos por hacer lo que est&aacute; programado para hacer, se&ntilde;ala De Bos.
    </p><p class="article-text">
        A menudo subestimamos lo duro que trabaja nuestro cerebro para asimilar todo lo que nos rodea y ponerlo en orden. De Bos pone como ejemplo el hecho de hablar con alguien en una fiesta. &ldquo;Si est&aacute;s escuchando una conversaci&oacute;n y alguien menciona tu nombre en ella, te distraer&aacute;s inconscientemente&rdquo;, dice. &ldquo;Todas las palabras a tu alrededor han llegado a tus o&iacute;dos, se han procesado en tu cerebro y entonces tu cerebro ha dicho: 'Un momento, esto es importante, vamos a cambiar nuestro foco de atenci&oacute;n&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En lugar de intentar luchar contra esta tendencia mental a saltar de un tema a otro, podemos aprender a gestionarla tomando conciencia de las &#039;fugas&#039; comunes de concentración</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En lugar de intentar luchar contra esta tendencia mental a saltar de un tema a otro, podemos aprender a gestionarla tomando conciencia de las &ldquo;fugas&rdquo; comunes de concentraci&oacute;n. Si una tarea te resulta aburrida, hazla m&aacute;s interesante. Si tu entorno de trabajo te distrae, mu&eacute;vete a un lugar m&aacute;s tranquilo. Si tu mente est&aacute; demasiado ocupada, despeja un poco de espacio escribiendo tus pensamientos. Si est&aacute;s agotado, dale un descanso a tu cerebro.
    </p><h2 class="article-text">Desactivar las notificaciones para concentrarse</h2><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a sabemos que debemos desactivar las notificaciones para limitar las interrupciones de nuestros tel&eacute;fonos, pero incluso tener nuestros dispositivos a la vista nos resta concentraci&oacute;n de forma sutil.
    </p><p class="article-text">
        Un <a href="https://www.journals.uchicago.edu/doi/10.1086/691462" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> realizado en 2017 por investigadores de la Universidad de Texas descubri&oacute; que los participantes rend&iacute;an mejor en tareas cognitivas complejas cuando sus tel&eacute;fonos se encontraban en otra habitaci&oacute;n, en comparaci&oacute;n con cuando los dispositivos estaban a la vista o incluso dentro de un bolsillo o bolso.
    </p><p class="article-text">
        Se descubri&oacute; que la mera presencia del tel&eacute;fono afectaba negativamente a la memoria de trabajo disponible y a la inteligencia funcional fluida (como la resoluci&oacute;n de problemas y el pensamiento cr&iacute;tico), incluso entre personas que normalmente no ten&iacute;an dificultades para concentrarse.
    </p><p class="article-text">
        Aunque tener el tel&eacute;fono a mano probablemente no interfiera en el env&iacute;o de correos electr&oacute;nicos o tareas similares que no requieren mucho esfuerzo, De Bos sugiere trasladarlo a otra habitaci&oacute;n y/o apagarlo cuando se quiera realizar un &ldquo;trabajo profundo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Incluso mantener el escritorio y el espacio de trabajo despejados y minimizar las pesta&ntilde;as abiertas del navegador puede ayudar a la capacidad cognitiva, afirma.
    </p><h2 class="article-text">Debemos esforzarnos por alcanzar el &ldquo;flujo&rdquo;</h2><p class="article-text">
        La ant&iacute;tesis de un estado mental agotado y nervioso, y que a menudo se considera &oacute;ptimo para la productividad, es el famoso &ldquo;estado de flujo&rdquo;, en el que estamos absortos en lo que hacemos.
    </p><p class="article-text">
        Acu&ntilde;ado como t&eacute;rmino por el psic&oacute;logo Mih&aacute;ly Cs&iacute;kszentmih&aacute;ly en 1975, se caracteriza por una concentraci&oacute;n total y una atenci&oacute;n tan productiva y sin esfuerzo que ni siquiera somos conscientes del paso del tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Es agradable cuando se consigue, dice De Bos, pero no es realista aspirar a ello de forma habitual. Alcanzar el flujo depende de lograr un delicado equilibrio entre el desaf&iacute;o y la habilidad: una tarea debe ser lo suficientemente dif&iacute;cil como para absorbernos, pero tambi&eacute;n alcanzable. Adem&aacute;s, se necesita tiempo para entrar en &eacute;l, normalmente entre 10 y 15 minutos sin interrupciones.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Concentración total... en &quot;estado de flujo&quot;.                            </span>
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        Por lo tanto, es poco probable que llegues a entrar en &ldquo;flujo&rdquo; revisando tus correos electr&oacute;nicos. Tambi&eacute;n es posible que estemos perdiendo la habilidad, al habernos acostumbrado tanto a saltar de una tarea a otra, sugiere De Bos. &ldquo;Es casi imposible para la persona promedio hoy en d&iacute;a... No tenemos esos 10 o 15 minutos para hacer lo mismo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Deja de esforzarte por alcanzar el flujo cuando es poco probable que lo consigas y f&iacute;jate un objetivo m&aacute;s modesto, dice De Bos. &ldquo;La concentraci&oacute;n es solo unos segundos haciendo lo mismo; el estado de flujo es m&aacute;s dif&iacute;cil&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Solo es un e-mail r&aacute;pido</h2><p class="article-text">
        Lo que m&aacute;s nos distrae es cambiar de tarea. A veces esto nos viene impuesto por interrupciones externas, como una pregunta de un compa&ntilde;ero o el zumbido de nuestro tel&eacute;fono, pero el desencadenante tambi&eacute;n puede ser interno: se nos ocurre una idea y actuamos en consecuencia, casi sin pensar.
    </p><p class="article-text">
        Puede que pienses &ldquo;solo ser&aacute; un segundo&rdquo;, pero cada vez que cambias a una nueva tarea, parte de tu cerebro se aferra a lo que estabas haciendo, dividiendo tu atenci&oacute;n, ralentiz&aacute;ndote y haci&eacute;ndote menos eficaz.
    </p><p class="article-text">
        El simple hecho de mirar el tel&eacute;fono o el buz&oacute;n del correo electr&oacute;nico provoca una ca&iacute;da temporal del coeficiente intelectual que dura al menos un minuto. Si la actividad original o la interrupci&oacute;n son un poco m&aacute;s complejas, la recuperaci&oacute;n lleva m&aacute;s tiempo.
    </p><p class="article-text">
        La mejor manera de mejorar tu concentraci&oacute;n es tomar todas las medidas posibles para minimizar este cambio de tareas. De Bos sugiere no revisar el e-mail antes (o durante) una reuni&oacute;n, cerrar la bandeja de entrada mientras se realiza un trabajo complejo y no empezar tareas que no se tiene tiempo de terminar.
    </p><p class="article-text">
        Si tienes m&aacute;s control sobre tu tiempo, puedes minimizar a&uacute;n m&aacute;s el cambio de tareas estructurando tus d&iacute;as (o semanas) por tareas, proyectos o temas. De Bos reserva las reuniones para los lunes y mi&eacute;rcoles por la ma&ntilde;ana, el trabajo profundo para los martes y jueves y el trabajo creativo para los viernes.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La mejor manera de mejorar tu concentración es tomar todas las medidas posibles para minimizar el cambio de tareas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esto no solo te da la oportunidad de &ldquo;entrar un poco en ritmo&rdquo;, sino que, con el tiempo, &ldquo;estas autopistas en tu cerebro se fortalecen, por lo que es m&aacute;s f&aacute;cil mantener la concentraci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Del mismo modo, si sientes una necesidad repentina de revisar tu tel&eacute;fono o tu e-mail, espera cinco minutos y entrena tu capacidad de atenci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Para trabajar se necesita paz y tranquilidad</h2><p class="article-text">
        Podr&iacute;amos pensar que necesitamos silencio total para concentrarnos, pero &ldquo;a veces no tenemos suficientes est&iacute;mulos&rdquo;, afirma De Bos. Por eso nuestra mente tiende a divagar cuando nos enfrentamos a una tarea que nos resulta aburrida, f&aacute;cil o lenta. &ldquo;Todo lo dem&aacute;s es m&aacute;s emocionante para tu cerebro, empezar&aacute; a pensar en otra cosa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una soluci&oacute;n es aumentar el nivel de desaf&iacute;o mental. Si te cuesta leer un documento denso mientras tus compa&ntilde;eros mantienen una ruidosa conversaci&oacute;n sobre The Traitors, intenta leer m&aacute;s r&aacute;pido, sugiere De Bos.
    </p><p class="article-text">
        Del mismo modo, escuchar m&uacute;sica que conoces bien (y que probablemente no te distraiga) puede ayudarte a concentrarte en un trabajo que no te resulta estimulante. Ambas estrategias hacen que tu cerebro trabaje m&aacute;s, centr&aacute;ndose de forma m&aacute;s eficaz en la tarea que tienes entre manos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Especialmente si es algo que haces todos los d&iacute;as, ponte a prueba: ve un poco m&aacute;s r&aacute;pido o hazlo m&aacute;s dif&iacute;cil, para enga&ntilde;arte a ti mismo y pensar que es m&aacute;s emocionante&rdquo;, dice De Bos.
    </p><h2 class="article-text">Prioriza las peque&ntilde;as victorias</h2><p class="article-text">
        Puede resultar tentador llenar tus listas de tareas pendientes con peque&ntilde;as victorias como forma de motivarte para abordar m&aacute;s cosas, pero De Bos advierte en contra.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para algunas personas funciona, porque se produce una especie de subid&oacute;n de dopamina&rdquo;, afirma. Las personas con TDAH en particular, que pueden tener dificultades para priorizar y ordenar las tareas, pueden beneficiarse de crear un impulso.
    </p><p class="article-text">
        Pero a menudo, dice De Bos, esas peque&ntilde;as victorias, f&aacute;ciles de alcanzar, juegan en nuestra contra al agotar nuestras reservas mentales finitas. El autor respalda el m&eacute;todo conocido como &ldquo;comerse la rana&rdquo;, que consiste en abordar primero la tarea m&aacute;s importante.
    </p><p class="article-text">
        El cerebro se cansa con el esfuerzo a lo largo del d&iacute;a, lo que nos hace menos eficaces y m&aacute;s impulsivos. Un estudio realizado en 2022 por investigadores del Instituto del Cerebro de Par&iacute;s descubri&oacute; que, cuando realizamos un trabajo que &ldquo;exige mucha atenci&oacute;n&rdquo;, el glutamato (un amino&aacute;cido y neurotransmisor) se acumula gradualmente en una zona de la corteza prefrontal, lo que perjudica su funcionamiento.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Una buena noche de sueño regula los niveles de glutamato."
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                Una buena noche de sueño regula los niveles de glutamato.                            </span>
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        Esa acumulaci&oacute;n de glutamato &ldquo;no se elimina f&aacute;cilmente&rdquo; con descansos breves, afirma De Bos: realmente se necesita una buena noche de sue&ntilde;o para que el cerebro se sienta completamente renovado, lo que significa que hay que reservarse &ldquo;cierta cantidad de concentraci&oacute;n&rdquo; cada d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Sabiendo esto, tiene sentido emplearla con prudencia y hacer primero el trabajo m&aacute;s importante. &ldquo;Nunca se sabe cu&aacute;nto te quedar&aacute; en la segunda mitad del d&iacute;a&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Limitar el uso de las redes sociales a los descansos</h2><p class="article-text">
        Espaciar las actividades mentalmente agotadoras y tomar descansos del trabajo ayuda a regular los niveles de glutamato, pero lo que hacemos en esos descansos tambi&eacute;n es importante. Navegar por las redes sociales, leer y muchas otras actividades que nos parecen divertidas o refrescantes pueden ser menos exigentes que el trabajo, pero siguen implicando la asimilaci&oacute;n de nueva informaci&oacute;n. &ldquo;Tu cerebro no se est&aacute; recargando en ese momento&rdquo;, afirma De Bos.
    </p><p class="article-text">
        Sin oportunidades para que el cerebro descanse y &ldquo;no haga pr&aacute;cticamente nada&rdquo;, con el tiempo, el glutamato acumulado puede provocar estr&eacute;s, problemas de sue&ntilde;o y, potencialmente, agotamiento: &ldquo;Ah&iacute; es donde realmente surgen los problemas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las actividades m&aacute;s reparadoras son aquellas que requieren muy poco esfuerzo, como dar un paseo sin auriculares, limpiar e incluso mirar por la ventana. Estas activan la important&iacute;sima &ldquo;red por defecto&rdquo; del cerebro, afirma De Bos, lo que le permite recuperarse y evitar el agotamiento. &ldquo;Cuando no le alimentas con nueva informaci&oacute;n, por fin tiene tiempo para limpiar tus recuerdos del d&iacute;a... Cualquier cosa que permita que tu mente divague es un buen descanso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Incluso volver a ver un programa de televisi&oacute;n conocido es mejor opci&oacute;n que uno nuevo o desafiante, a&ntilde;ade De Bos, y sin duda menos absorbente que las redes sociales.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Las actividades más reparadoras son aquellas que requieren muy poco esfuerzo, como dar un paseo sin auriculares, limpiar e incluso mirar por la ventana</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Todos deber&iacute;amos practicar el &ldquo;bloqueo de tiempo&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Muchos expertos en productividad apuestan por el <em>&ldquo;time-blocking&rdquo;</em> (bloqueo de tiempo), que consiste en planificar el d&iacute;a hora por hora y asignar horas (o minutos) a una tarea o actividad concreta en un calendario.
    </p><p class="article-text">
        Si te funciona, estupendo, dice De Bos. Pero entonces no utilices tambi&eacute;n una lista de tareas pendientes, ya que corres el riesgo de crear inconsistencias entre esta y tu calendario, por no hablar de que podr&iacute;as dedicar m&aacute;s tiempo a gestionar la productividad que a ser productivo.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, para muchas personas, bloquear el tiempo es un quebradero de cabeza y, a veces, contraproducente, ya que depende de nuestra defectuosa capacidad de predicci&oacute;n. &ldquo;Intentamos pensar: &rdquo;&iquest;Cu&aacute;nto tiempo me va a llevar esta tarea?&ldquo;, y la respuesta nunca es correcta&rdquo;, afirma De Bos.
    </p><p class="article-text">
        O bien la subestimamos y nos retrasamos, o bien una tarea sencilla se hincha hasta ajustarse al tiempo que le hemos asignado. &ldquo;Sobreestimamos lo que podemos hacer en un d&iacute;a y subestimamos lo que podemos hacer en una hora&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        La t&eacute;cnica Pomodoro, que consiste en trabajar en intervalos de 25 minutos, puede ser mejor para motivarte a cumplir un plazo o para ponerte en marcha con una tarea compleja (o aburrida). Pero a veces el secreto para hacer m&aacute;s cosas es intentar hacer menos, afirma De Bos. Nuestra capacidad de concentraci&oacute;n es limitada, lo que significa que hay un l&iacute;mite en cuanto al n&uacute;mero de proyectos o responsabilidades que podemos asumir.
    </p><h2 class="article-text">La mayor&iacute;a de las reuniones deber&iacute;an ser e-mails</h2><p class="article-text">
        Aunque a nadie le gustan las reuniones, la tendencia a acortarlas &mdash;o sustituirlas por correos electr&oacute;nicos&mdash; no nos ayuda a concentrarnos, afirma De Bos.
    </p><p class="article-text">
        Se necesitan al menos 10 minutos para involucrarse realmente en una actividad, lo que significa que muchas reuniones terminan justo cuando est&aacute;n empezando, lo que lleva a m&aacute;s reuniones. Pero gestionar, enviar y responder correos electr&oacute;nicos supone una p&eacute;rdida a&uacute;n mayor de concentraci&oacute;n. &ldquo;Si es importante, prefiero tener una buena reuni&oacute;n larga y acabar con ello&rdquo;, afirma De Bos. Pero a&ntilde;ade: &ldquo;Creo que nos comunicamos en exceso&rdquo;. La tecnolog&iacute;a nos ha permitido exteriorizar y externalizar todos nuestros pensamientos a costa no solo de nuestro tiempo, sino tambi&eacute;n del de otras personas. &ldquo;Nos descargamos el cerebro unos a otros... Ya no hay tiempo para trabajar, solo para enviar correos electr&oacute;nicos&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Se necesitan al menos 10 minutos para involucrarse realmente en una actividad, lo que significa que muchas reuniones terminan justo cuando están empezando.                            </span>
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        Por lo tanto, trata de ser intencional y considerado en tu comunicaci&oacute;n. &iquest;Necesitas enviar esta &ldquo;pregunta r&aacute;pida&rdquo; a tu colega, o podr&iacute;as esperar a ver si se resuelve, o responderla t&uacute; mismo?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay muchas cosas que podemos hacer de forma m&aacute;s inteligente&rdquo;, afirma De Bos. Si tienes demasiadas cosas en la cabeza, toma nota para volver a ellas m&aacute;s tarde. No utilices a tus compa&ntilde;eros &ldquo;como herramienta de almacenamiento&rdquo;. Si env&iacute;as muchos correos electr&oacute;nicos, eres parte del problema.
    </p><h2 class="article-text">No podemos vencer a las grandes tecnol&oacute;gicas</h2><p class="article-text">
        Entre el dominio de las grandes tecnol&oacute;gicas, los informes sobre la adicci&oacute;n a las pantallas y la reducci&oacute;n de la capacidad de atenci&oacute;n, es f&aacute;cil sentirse desesperanzado sobre nuestra capacidad para concentrarnos. Pero De Bos es refrescantemente optimista.
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, el mundo moderno est&aacute; plagado de fuentes de distracci&oacute;n, pero tambi&eacute;n tenemos m&aacute;s poder para resistirlas de lo que podr&iacute;amos suponer. &ldquo;Es el momento de empezar a pensar en ello y tomar algunas decisiones: &iquest;c&oacute;mo es la vida laboral?&rdquo;. En lugar de guardar el tel&eacute;fono en un caj&oacute;n, preg&uacute;ntate: &iquest;c&oacute;mo vas a emplear el tiempo que habr&iacute;as perdido desplaz&aacute;ndote por la pantalla? &iquest;Qu&eacute; rutinas y normas pueden minimizar las interrupciones diarias y la toma de decisiones?
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s tus dificultades para concentrarte se deban a que te exiges demasiado. &ldquo;Nos ponemos muy nerviosos por no ser productivos&rdquo;, afirma De Bos.
    </p><p class="article-text">
        Pero nuestro cerebro necesita descansos y tiempo para recuperarse, al igual que nuestro cuerpo. A veces, lo mejor puede ser mirar fijamente a lo lejos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elle Hunt]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/concentracion-no-rota-piensas-10-mitos-atencion-demuestran_1_12987354.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Feb 2026 21:13:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Puede que tu concentración no esté tan rota como piensas: 10 mitos sobre la atención que lo demuestran]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tecnología,Psicología,Redes sociales,Bienestar,The Guardian]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Menos distracciones y más actividades 'lentas': la psicóloga Aroa Apraiz indica cómo recuperar tu atención en seis pasos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/distracciones-actividades-lentas-psicologa-aroa-apraiz-indica-recuperar-atencion-seis-pasos-xp_1_12982789.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1a724273-e87d-468b-a78f-fd278fae8e8d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Menos distracciones y más actividades &#039;lentas&#039;: la psicóloga Aroa Apraiz indica cómo recuperar tu atención en seis pasos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La neuropsicóloga defiende que la solución, en estos tiempos de conexión permanente, "no es desconectarse por completo, sino usar la tecnología con intención"</p><p class="subtitle">Lo que la tecnología le roba a nuestras vidas y cómo podemos recuperarlo
</p></div><p class="article-text">
        Vivimos sobrecargados por un entorno digital. Entre notificaciones que no paran, acumulaci&oacute;n de correos electr&oacute;nicos y las redes sociales que captan constantemente nuestra atenci&oacute;n, nuestro cerebro cambia de una tarea a otra en pocos segundos. Las plataformas digitales, en particular las redes sociales, compiten por captar y retener nuestra atenci&oacute;n. Se trata de un mundo que se ha ido infiltrando poco a poco en nuestras vidas hasta el punto de ocupar casi cada minuto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nuestra atenci&oacute;n est&aacute; siempre en alerta. &ldquo;El impacto es profundo y preocupante. Plataformas como TikTok, Instagram o YouTube est&aacute;n dise&ntilde;adas para un consumo r&aacute;pido, impulsivo y sin pausa. Esto est&aacute; remodelando c&oacute;mo funciona nuestro cerebro&rdquo;, reconoce <a href="https://linaresnevadopsicologos.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Aroa Apraiz</a> psic&oacute;loga sanitaria y neuropsic&oacute;loga.
    </p><h2 class="article-text">La tecnolog&iacute;a que roba y secuestra la atenci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Cada v&iacute;deo corto act&uacute;a como un peque&ntilde;o golpe de novedad y recompensa inmediata, liberando dopamina de forma similar a una m&aacute;quina tragaperras. Con el tiempo, este ciclo puede generar cambios reales en el cerebro, favoreciendo un patr&oacute;n de funcionamiento m&aacute;s impulsivo y menos reflexivo. Es lo que se llama &lsquo;TikTok brain&rsquo; [cerebro TikTok], es decir, mayor dificultad para concentrarse en tareas largas, baja tolerancia al aburrimiento y una constante b&uacute;squeda de est&iacute;mulos nuevos&rdquo;, afirma Apraiz.
    </p><p class="article-text">
        Las distintas plataformas usan algoritmos que condicionan nuestro cerebro, que quiere r&aacute;fagas r&aacute;pidas de contenido, lo que reduce nuestra capacidad de atenci&oacute;n. Y cada vez m&aacute;s investigaciones sugieren que la estimulaci&oacute;n digital constante podr&iacute;a influir en el funcionamiento de nuestro cerebro, afectando la concentraci&oacute;n. Como este <a href="https://www.frontiersin.org/journals/human-neuroscience/articles/10.3389/fnhum.2024.1383913/full" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a>, seg&uacute;n el cual las personas que pasan m&aacute;s tiempo viendo v&iacute;deos cortos tienen una actividad cerebral reducida en la corteza frontal, la parte del cerebro encargada de mantener la concentraci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, muchas plataformas est&aacute;n dise&ntilde;adas para la velocidad y la estimulaci&oacute;n. Las im&aacute;genes, los <em>reels</em>, las notificaciones o actualizaciones implican que solo nos tenemos que centrar en los aspectos superficiales de un mensaje. A la larga, estos v&iacute;deos pueden &ldquo;erosionar nuestra capacidad para realizar esfuerzos mentales prolongados, para pensar de forma m&aacute;s anal&iacute;tica y para regular nuestros impulsos y emociones&rdquo;, advierte Apraiz, que admite que, &ldquo;si entrenamos el cerebro con est&iacute;mulos r&aacute;pidos y fragmentados, fortalecer&aacute; los circuitos del &lsquo;ahora&rsquo; en detrimento de los necesarios para la planificaci&oacute;n y el razonamiento complejo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La Sociedad Espa&ntilde;ola de Neurolog&iacute;a (SEN) reconoc&iacute;a a principios de 2025 que mirar de manera excesiva v&iacute;deos cortos en redes sociales reduce la capacidad de concentraci&oacute;n, la memoria y la toma de decisiones. En 2024, y no por casualidad, la <a href="https://www.eldiario.es/era/brain-rot-mental-2024-palabra-ano-diccionario-oxford_1_11869165.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Universidad de Oxford eleg&iacute;a el t&eacute;rmino &lsquo;brain rot&rsquo;</a> (<em>podredumbre cerebral</em>) como palabra del a&ntilde;o, un t&eacute;rmino que refleja la preocupaci&oacute;n por el impacto del consumo excesivo de contenido en l&iacute;nea de baja calidad, sobre todo en redes sociales, y cuyo uso aument&oacute;, seg&uacute;n sus datos, un 230% entre 2023 y 2024.
    </p><p class="article-text">
        Todo ello se traduce en problemas para concentrarnos a la hora de realizar tareas que requieren nuestra concentraci&oacute;n, como trabajar, leer o estudiar. Porque hemos acostumbrado a nuestro cerebro a correr, a seguir un ritmo delirante, y esto hace que, cuando intentamos centrarnos en una tarea durante un tiempo, &ldquo;se impaciente y busque distracciones en las que se espera una recompensa&rdquo;, admite Apraiz. &ldquo;Este tipo de contenido nos reconfigura para ser excelentes detectores de novedades, pero peores a la hora de sostener la concentraci&oacute;n&rdquo;, advierte la especialista.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo encontrar la calma digital en seis pasos</h2><p class="article-text">
        Aunque m&aacute;s de uno podr&iacute;a pensar que lo mejor ser&iacute;a prescindir de todo y abstenerse de cualquier contacto con los dispositivos digitales, la clave est&aacute; en encontrar un uso sostenible que funcione para nuestra vida diaria. &ldquo;La soluci&oacute;n no es desconectarse por completo, sino aprender a usar la tecnolog&iacute;a con intenci&oacute;n de manera que no sea ella la que nos controle a nosotros&rdquo;, aconseja Apraiz.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo podemos encontrar este complejo equilibrio? El proceso, m&aacute;s que prohibir, suele consistir en establecer l&iacute;mites y asegurarnos de usar nuestros dispositivos de una manera que beneficie, en lugar de perjudicar. Y esto podemos lograrlo con estos pasos que nos da Apraiz:
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li><strong>Reducir las distracciones digitales</strong>: esto significa que debemos &ldquo;desactivar las notificaciones no esenciales porque cada alerta es una interrupci&oacute;n dise&ntilde;ada para captar nuestra atenci&oacute;n de vuelta a la pantalla&rdquo;. As&iacute;, en lugar de tenerlas activadas todo el tiempo, lo m&aacute;s recomendable es dedicar un momento concreto para realizar tareas como &ldquo;revisar correos y redes sociales, en lugar de hacerlo constantemente, y esto reduce la sobrecarga cognitiva y mejora la atenci&oacute;n&rdquo;.</li>
                                    <li><strong>Establecer l&iacute;mites f&iacute;sicos y temporales</strong>: vamos con el m&oacute;vil a todas partes, incluso por casa. En lugar de convertirlo en nuestro compa&ntilde;ero inseparable, Apraiz aconseja &ldquo;designar zonas o momentos libres de pantallas, como el dormitorio, la mesa a la hora de comer o la primera hora de la ma&ntilde;ana&rdquo;. Para la experta, estos &ldquo;ayunos digitales&rsquo; le dan un respiro a nuestro sistema nervioso, facilitan el descanso cognitivo, la regulaci&oacute;n emocional y debilitan el h&aacute;bito de agarrar el tel&eacute;fono por puro reflejo&rdquo;.</li>
                                    <li><strong>Implantar &lsquo;obst&aacute;culos&rsquo; de forma intencionada:</strong> cuanto m&aacute;s &ldquo;dif&iacute;cil&rdquo; sea acceder a nuestro consumo digital, mejor. Esto significa que podemos &ldquo;usar temporizadores en las aplicaciones, desinstalar las <em>apps</em> m&aacute;s adictivas &ndash;accediendo solo desde el navegador, que es menos c&oacute;modo&ndash; o decidir de manera consciente para qu&eacute; vamos a abrir una <em>app</em> antes de hacerlo. Este peque&ntilde;o gesto activa nuestra corteza prefrontal, la zona del autocontrol&rdquo;, admite Apraiz.</li>
                                    <li><strong>Dedicar tiempo a actividades &ldquo;lentas&rdquo;:</strong> ya hemos visto que nuestro cerebro se acostumbra a lo que hacemos. Si en lugar de entrenarlo para la distracci&oacute;n lo hacemos para justo lo contrario, fortaleceremos los circuitos cerebrales de la concentraci&oacute;n. Pueden ayudar acciones como &ldquo;leer un libro f&iacute;sico, practicar un<em> hobby</em> manual, hacer ejercicio o, simplemente, aburrirse&rdquo;, reconoce Apraiz.</li>
                                    <li><strong>Practicar </strong><em><strong>mindfulness</strong></em><em>:</em> practicar la atenci&oacute;n plena con ejercicios de <em>mindfulness, </em>que &ldquo;entrenan directamente el &lsquo;m&uacute;sculo&rsquo; de la atenci&oacute;n, aprender a observar nuestros pensamientos y sensaciones sin reaccionar de inmediato mejora el control inhibitorio y reduce la impulsividad de buscar el tel&eacute;fono ante la primera sensaci&oacute;n de aburrimiento o malestar&rdquo;, afirma Apraiz.</li>
                                    <li><strong>Centrarnos en hacer una sola cosa a la vez</strong>: o, lo que es lo mismo, priorizar el<em> monotasking.&nbsp;</em>Lo contrario, la multitarea, &ldquo;sobrecarga la memoria de trabajo y nos hace m&aacute;s superficiales. Por tanto, cuando trabajemos o estudiemos, cerramos todas las pesta&ntilde;as y aplicaciones que no sean estrictamente necesarias&rdquo;, afirma la especialista, que afirma que &ldquo;se trata de pasar de un uso autom&aacute;tico, donde la tecnolog&iacute;a dicta nuestra atenci&oacute;n, a un uso intencional, donde nosotros decidimos cu&aacute;ndo y para qu&eacute; la usamos&rdquo;.</li>
                            </ol>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/distracciones-actividades-lentas-psicologa-aroa-apraiz-indica-recuperar-atencion-seis-pasos-xp_1_12982789.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 16 Feb 2026 08:58:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Menos distracciones y más actividades 'lentas': la psicóloga Aroa Apraiz indica cómo recuperar tu atención en seis pasos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tecnología,Salud,Salud mental,Teléfono móvil,Redes sociales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo que la tecnología le roba a nuestras vidas y cómo podemos recuperarlo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/tecnologia-le-roba-vidas-recuperarlo_1_12951824.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e1e41b92-adde-4582-85c2-5efc63673140_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo que la tecnología le roba a nuestras vidas y cómo podemos recuperarlo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Decisiones externalizadas, chatbots en lugar de amigos, el mundo natural como algo secundario: Silicon Valley nos está proporcionando una vida sin conexión. Hay una salida, pero requerirá un esfuerzo colectivo</p><p class="subtitle">¿Estamos viviendo en una era dorada de la estupidez?</p></div><h2 class="article-text">Recolecci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Verano tras verano, sol&iacute;a bajar a un arroyo que hab&iacute;a excavado un lecho profundo a la sombra de los &aacute;rboles y bordeado de zarzamoras cuyas largas ramas espinosas se arqueaban desde las orillas, goteando con racimos de frutos. All&iacute; abajo, en ese arroyo, pasaba horas recogiendo hasta tener varios litros de bayas, hasta que mis manos y mu&ntilde;ecas quedaban cubiertas de ara&ntilde;azos por las espinas y manchadas de morado por el jugo, hasta que la tranquilidad de ese lugar me impregnaba por completo.
    </p><p class="article-text">
        Las bayas de una sola rama pod&iacute;an variar desde el verde hasta tonos de rojo y el oscuro que da nombre a la fruta. En parte a la vista y en parte al tacto, determinaba cu&aacute;les eran demasiado duras y cu&aacute;les demasiado blandas, recogiendo solo las que estaban en medio, mientras escuchaba a los p&aacute;jaros y el zumbido de las abejas, la m&uacute;sica del agua fluyendo, observando peque&ntilde;os insectos parecidos a joyas entre las bayas, lib&eacute;lulas al aire libre, zapateros en los tramos tranquilos del arroyo.
    </p><p class="article-text">
        Iba all&iacute; por las bayas, pero tambi&eacute;n por la tranquilidad, la calma, la sensaci&oacute;n del agua fresca en mis pies y, a veces, hasta las rodillas, mientras vadeaba por donde la recolecci&oacute;n era buena. En casa hice tarros de mermelada. Cuando los regal&eacute;, intent&eacute; dar no solo mi mermelada, que era ciertamente l&iacute;quida y con semillas, sino tambi&eacute;n algo de la paz de ese arroyo, del propio verano.
    </p><p class="article-text">
        Una vez le&iacute; un ensayo en el que un hombre intentaba calcular cu&aacute;nto costar&iacute;an por kilo los tomates de su huerto si tuviera en cuenta el precio de todos los materiales y la tarifa por hora de su propio trabajo. Era rid&iacute;culo, y a prop&oacute;sito, porque cultivar tomates aporta mucho m&aacute;s que un determinado n&uacute;mero de kilos de fruta. Est&aacute; el exquisito aroma de las hojas de tomate y la sensaci&oacute;n del paso del tiempo que se obtiene al ver crecer una planta, observar la visita de los polinizadores, ver c&oacute;mo una flor se convierte en fruto y seguir su maduraci&oacute;n. Est&aacute; el orgullo de hacer algo por uno mismo.
    </p><p class="article-text">
        Lo que el cultivador de tomates se&ntilde;alaba es lo que mi amigo, el activista medioambiental y autor Chip Ward, llam&oacute; hace mucho tiempo &ldquo;la tiran&iacute;a de lo cuantificable&rdquo;. Se cultivan tomates por el proceso, no solo por el producto, para cultivar un huerto y para comer. Para hacer, adem&aacute;s de para tener.
    </p><p class="article-text">
        No importa si odias las moras y los tomates, la jardiner&iacute;a y el vadeo; cada uno tiene su propia versi&oacute;n de la inmersi&oacute;n profunda en el momento, de comprometerse con el mundo de una manera encarnada y sensual, ya sea bailando o paseando al perro, decorando pasteles o montando en moto. Lo que importa es que estamos acosados por la ideolog&iacute;a de maximizar el tener y minimizar el hacer. Esta ha sido durante mucho tiempo la narrativa del capitalismo y ahora tambi&eacute;n la de la tecnolog&iacute;a. Es una ideolog&iacute;a que nos roba las relaciones y las conexiones y, en &uacute;ltima instancia, nuestro yo. Quiero defender estas cosas que se nos insta a abandonar. Este no es un ensayo sobre la IA en s&iacute; misma, sino sobre lo que se pierde cuando aceptamos sin pensar lo que nos ofrece la IA. Es un intento de describir y valorar precisamente lo que se pasa por alto o se deval&uacute;a.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estamos acosados por la ideología de maximizar el tener y minimizar el hacer. Esta ha sido durante mucho tiempo la narrativa del capitalismo y ahora también la de la tecnología</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Conectarse (y desconectarse)</h2><p class="article-text">
        Silicon Valley est&aacute; lleno de tiranos de lo cuantificable. Durante d&eacute;cadas, sus oligarcas han predicado que nuestros criterios para lo que hacemos y c&oacute;mo lo hacemos deben ser la conveniencia, la eficiencia, la productividad y la rentabilidad. Nos han dicho que salir al mundo, interactuar con los dem&aacute;s, es peligroso, desagradable, ineficiente, una p&eacute;rdida de tiempo, y que el tiempo es algo que debemos atesorar en lugar de gastar.
    </p><p class="article-text">
        Esto acaba significando que podemos minimizar nuestra presencia en el mundo y maximizar el tiempo que pasamos trabajando y conectados a Internet, lo que tambi&eacute;n significa maximizar la alienaci&oacute;n y el aislamiento. Esto ha supuesto una reordenaci&oacute;n de la sociedad hasta llegar a nuestros paisajes comerciales. Muchas cosas se han vuelto m&aacute;s dif&iacute;ciles de hacer en persona. Por supuesto, hay ventajas bien reconocidas, pero las desventajas no son menos reales: los espacios p&uacute;blicos y la vida p&uacute;blica se han marchitado, incluidos algunos de los lugares en los que antes adquir&iacute;amos nuestros bienes. Todos esos recados &mdash;comprar leche o calcetines (en el pasado, habr&iacute;a dicho el peri&oacute;dico)&mdash; significaban momentos de contacto humano, moverse entre desconocidos y hacer amistades, tal vez observar el tiempo y el mundo natural. Estas actividades significaban familiarizarse m&aacute;s con el entorno, sentirse como en casa m&aacute;s all&aacute; de los l&iacute;mites de lo que se alquila o se posee.
    </p><p class="article-text">
        Todo esto, creo, sustenta la democracia: la facilidad con la diferencia, la familiaridad con el terreno, el sentido de conexi&oacute;n y pertenencia, saber d&oacute;nde est&aacute;s y qui&eacute;n est&aacute; ah&iacute; fuera, las relaciones &mdash;por casuales que sean&mdash; con personas m&aacute;s all&aacute; de tu c&iacute;rculo inmediato. Aceptar la tiran&iacute;a de lo cuantificable es descartar el sutil valor de estos actos cotidianos en el mundo y las formas en que generan y mantienen redes de relaciones.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que nos hemos retra&iacute;do, mientras nos repet&iacute;an constantemente que eso era bueno, y ha resultado ser malo en mil peque&ntilde;os aspectos, debilitando la vida p&uacute;blica y las instituciones locales, aisl&aacute;ndonos. El retraimiento cr&oacute;nico puede provocar un anhelo de contacto o, simplemente, una sensaci&oacute;n de p&eacute;rdida por su ausencia. Pero tambi&eacute;n puede conducir a otra cosa: una creciente incapacidad para lidiar con ese contacto. Puede transformar la sensaci&oacute;n de que falta algo en aversi&oacute;n, entumecimiento o expectativas irreales sobre lo que deber&iacute;a ser el contacto humano. La resiliencia para sobrevivir a las dificultades y la discordia, para afrontar los caprichos del contacto humano sin intermediarios, debe mantenerse mediante la pr&aacute;ctica. El aislamiento generado por Silicon Valley nos roba esa resiliencia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Clientes que piden su comida utilizando los terminales táctiles en un McDonald&#039;s de Reino Unido.                            </span>
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        Mientras escrib&iacute;a esto, me detuve en un restaurante indio informal al que llevo a&ntilde;os acudiendo, solo para descubrir que, desde mi &uacute;ltima visita, el sistema hab&iacute;a cambiado y ya no se le dice el pedido a otra persona. En su lugar, se introduce en una pantalla t&aacute;ctil, incluso si hay alguien detr&aacute;s del mostrador. Ayud&eacute; a la siguiente clienta, una anciana que solo quer&iacute;a una taza de chai, a entender las pantallas para hacer su pedido. El proceso nos llev&oacute; mucho m&aacute;s tiempo que decir &ldquo;una taza de chai, por favor&rdquo; y excluy&oacute; cualquier contacto humano con los camareros, aunque al menos ella y yo interactuamos entre nosotras. Los camareros parec&iacute;an infelices, sus tareas m&aacute;s mecanizadas y menos sociales que antes. Aqu&iacute;, en San Francisco, que ha sido anexionada por Silicon Valley, estas pantallas para realizar pedidos est&aacute;n cada vez m&aacute;s presentes en los restaurantes que siguen ofreciendo servicio presencial. Me pregunto si la gente las elige en lugar de hablar con el cajero por esa aversi&oacute;n al contacto que la tecnolog&iacute;a nos ha inculcado.
    </p><p class="article-text">
        Unos d&iacute;as m&aacute;s tarde, entr&eacute; en una librer&iacute;a de un barrio frecuentado principalmente por j&oacute;venes, muchos de ellos del sector tecnol&oacute;gico, y le pregunt&eacute; al chico del mostrador si ten&iacute;an Empire of AI, de Karen Hao. Sac&oacute; un ejemplar usado del mostrador al que acababa de ponerle precio y charlamos un rato. Al final, me dio las gracias por interactuar m&aacute;s all&aacute; de lo m&iacute;nimo. Dijo que eso era poco habitual hoy en d&iacute;a. &ldquo;Los menores de 30 a&ntilde;os no establecen contacto visual&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Cartas de amor sin amor</h2><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de convencernos a muchos de que no queremos salir y tener contacto directo con otras personas, Silicon Valley ahora nos dice que no queremos pensar por nosotros mismos, crear o comunicarnos con otros seres humanos. &ldquo;Nunca volver&aacute;s a pensar por ti mismo&rdquo;, dec&iacute;a un anuncio de un producto de inteligencia artificial llamado Cluely. El anuncio parec&iacute;a confundido sobre lo que es pensar y ajeno a por qu&eacute; podr&iacute;amos querer hacerlo nosotros mismos. Estas empresas suelen sugerir que las cosas que siempre hemos hecho son demasiado dif&iacute;ciles de hacer.
    </p><p class="article-text">
        El precio de renunciar a muchas actividades es la atrofia de la capacidad para realizarlas. La soci&oacute;loga y psic&oacute;loga Sherry Turkle, que ha seguido la evoluci&oacute;n de las tecnolog&iacute;as inform&aacute;ticas desde la d&eacute;cada de 1970, escribe que quer&iacute;a criar a un ni&ntilde;o emp&aacute;tico. &ldquo;Sab&iacute;a que sin la capacidad de pasar tiempo a solas en silencio, eso ser&iacute;a imposible. Pero ah&iacute; fue donde las pantallas empezaron a causarnos problemas. Nuestra capacidad para la soledad se ve socavada tan pronto como introducimos una pantalla&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">El precio de renunciar a muchas actividades es la atrofia de la capacidad para realizarlas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s la capacidad de estar solo y de pensar y actuar por uno mismo, aunque rara vez se considere una actividad, es algo importante. (Entre las tristes historias sobre la adopci&oacute;n de la IA que encontr&eacute;, hab&iacute;a una en The Atlantic sobre un hombre que &ldquo;consulta a la IA para obtener consejos sobre el matrimonio y la crianza de los hijos, y cuando va a comprar al supermercado, toma fotos de las frutas para preguntar si est&aacute;n maduras&rdquo;. La madurez es algo que se puede juzgar por el olor y el tacto, as&iacute; como por la apariencia, pero si se externaliza durante mucho tiempo, tal vez se olvide c&oacute;mo tomar decisiones o c&oacute;mo debe oler y saber una fruta madura).
    </p><p class="article-text">
        En 2025, la <em>startup</em> Cluely comercializ&oacute; su asistente de IA con un anuncio en el que aparec&iacute;a un joven con unas gafas inteligentes, similares a las que aparecieron por primera vez como Google Glass en 2014 (otras empresas ofrecen ahora gafas con esta funci&oacute;n, entre ellas Meta). Las gafas de este tipo, que tienen acceso a Internet y pantallas diminutas, funcionan partiendo de la premisa de que, a lo largo del d&iacute;a, necesitamos ayuda constante, externalizar decisiones b&aacute;sicas, comprobar datos, que nos recuerden citas... En esencia, que nuestro dispositivo nos haga de ni&ntilde;era.
    </p><p class="article-text">
        En el anuncio de Cluely, el joven (que en realidad es uno de los creadores del producto) recibe un flujo constante de indicaciones para hablar con una joven en su primera cita. Gran parte de lo que ofrece la tecnolog&iacute;a son soluciones a problemas que no existen o a problemas que deben resolverse por otros medios. &iquest;Por qu&eacute; el joven es incapaz o tiene miedo de hablar sin ayuda? &iquest;Est&aacute; realmente hablando con su cita o est&aacute; repitiendo instrucciones? &iquest;C&oacute;mo se sentir&iacute;a ella si supiera que est&aacute; hablando con un algoritmo a trav&eacute;s del tel&eacute;fono de su distra&iacute;do acompa&ntilde;ante? Con el uso continuado, &eacute;l puede llegar a ser a&uacute;n menos capaz de hacer lo que todos hemos hecho desde siempre: conversar, que es un acto de improvisaci&oacute;n colaborativa.
    </p><p class="article-text">
        El objetivo de una cita es, presumiblemente, conectar, pero en esta interacci&oacute;n se replantea como algo parecido a una oportunidad de negocio. &Eacute;l quiere impresionar a la chica, pero si ella queda impresionada, no ser&aacute; con &eacute;l. Ned Resnikoff escribe en su bolet&iacute;n, coincidiendo con Turkle: &ldquo;La promesa expl&iacute;cita de Cluely es abolir la soledad y, en efecto, abolir el pensamiento. Todo di&aacute;logo con uno mismo ser&aacute; sustituido por consultas realizadas a un gran modelo ling&uuml;&iacute;stico&rdquo;.
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            </figure><p class="article-text">
        En su encarnaci&oacute;n actual, la tecnolog&iacute;a sostiene que podemos externalizar incluso el trabajo intelectual a la IA. Esto ha dado lugar a una epidemia de trampas, ya que los estudiantes utilizan ChatGPT para hacer sus deberes. Dejar que un gran modelo ling&uuml;&iacute;stico haga tu trabajo creativo e intelectual es quiz&aacute;s el ejemplo m&aacute;s extremo de prescindir del proceso y quedarse con el producto. Pero en la educaci&oacute;n, el producto final no es tu trabajo de fin de curso, tu ensayo o tu nota media, sino t&uacute; mismo. Se supone que debes salir m&aacute;s informado, m&aacute;s capaz de pensar cr&iacute;ticamente, m&aacute;s competente en tu campo de estudio. Los estudiantes que comienzan enga&ntilde;ando a sus profesores terminan enga&ntilde;&aacute;ndose a s&iacute; mismos.
    </p><p class="article-text">
        La tiran&iacute;a de lo cuantificable pisotea la cuesti&oacute;n de qu&eacute; obtenemos al hacer el trabajo, por qu&eacute; podr&iacute;amos querer hacerlo, c&oacute;mo la escritura &mdash;que es principalmente pensamiento&mdash; puede formar parte del desarrollo del yo, de una visi&oacute;n del mundo, de un conjunto de valores &eacute;ticos, de una mayor capacidad para comprender y utilizar el lenguaje.
    </p><p class="article-text">
        Alguien me cont&oacute; que su amiga hab&iacute;a encargado a un <em>chatbot</em> que escribiera un poema a su marido para su aniversario, lo que me hizo preguntarme si el marido deseaba un producto pulido o una expresi&oacute;n sincera. En la obra de Edmond Rostand de 1897, Cyrano de Bergerac, el personaje principal, de gran nariz, escribe cartas de amor en nombre de su amigo a Roxanne, a quien ambos aman. Ella se da cuenta de que es al autor de las cartas a quien realmente ama. &iquest;Qu&eacute; pasa cuando te das cuenta de que el verdadero amor que te ha llegado al coraz&oacute;n ni siquiera es humano? Aceptarlo como tu amante de IA parece ser una respuesta.
    </p><p class="article-text">
        Me desconcierta la aceptaci&oacute;n de las relaciones er&oacute;ticas con IA, y me pregunto si el porno allan&oacute; el camino al acostumbrarnos a tantos de nosotros a ver im&aacute;genes de cuerpos que se tocan entre s&iacute; mientras nuestros propios cuerpos permanecen intactos, excepto por nosotros mismos. Un amante de IA solo puede ofrecerte una p&aacute;lida sombra del Eros encarnado. El sexo con una persona real tiende a involucrar todos los sentidos. Es biol&oacute;gico, dos animales que se unen para hacer algo mucho, mucho m&aacute;s antiguo que nuestra especie.
    </p><p class="article-text">
        El sexo tambi&eacute;n implica exigencias y riesgos, porque las necesidades de la otra persona pueden no coincidir con las tuyas; la intimidad significa intimidad con esa otredad, la posibilidad de que las cosas salgan mal, de que haya dolor y rechazo. Ese es el precio de la intimidad con los seres humanos, y de la posibilidad de que las cosas salgan bien, y de la alegr&iacute;a fortalecedora cuando eso ocurre.
    </p><p class="article-text">
        Un argumento a favor de los compa&ntilde;eros de IA es que siempre est&aacute;n ah&iacute; para ti: encendidos cuando quieres que lo est&eacute;n, apagados cuando quieres que lo est&eacute;n, sin necesidades propias. Sin embargo, detr&aacute;s de esto se esconde un argumento capitalista de que estamos aqu&iacute; para obtener lo m&aacute;ximo posible y dar lo m&iacute;nimo posible, para satisfacer nuestras propias necesidades y eludir las de los dem&aacute;s. En realidad, se obtiene algo al dar; como m&iacute;nimo, se obtiene la sensaci&oacute;n de ser alguien con algo que ofrecer, lo cual es una medida de la propia riqueza, generosidad y poder.
    </p><p class="article-text">
        Fuimos dise&ntilde;ados para dar; los dones estaban destinados a circular. El amor se discute con demasiada frecuencia como una especie de bien que se quiere acumular, cosechar, recolectar, incluso extraer, pero ser amado sin amar es un logro triste, el acaparamiento mezquino de la riqueza de otra persona. La labor de amar es tambi&eacute;n la labor de forjar un yo y una vida.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">En realidad, se obtiene algo al dar; como mínimo, se obtiene la sensación de ser alguien con algo que ofrecer, lo cual es una medida de la propia riqueza, generosidad y poder</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Nombrar el problema</h2><p class="article-text">
        Todo esto es en parte un problema de lenguaje. Las empresas de Silicon Valley nos reclutan constantemente para que adoptemos sus objetivos y su lenguaje. Los capitalistas corporativos nos ense&ntilde;an a ser m&aacute;s como ellos, a valorar la eficiencia y la rentabilidad y a olvidarnos de los valores que al final podr&iacute;an ser m&aacute;s importantes. Carecemos del lenguaje que nos permita apreciar lo arduo, lo inc&oacute;modo, lo lento y errante, lo impredecible, lo vulnerable o arriesgado, lo &iacute;ntimo, lo encarnado.
    </p><p class="article-text">
        Nos resistimos a la tiran&iacute;a de lo cuantificable buscando un lenguaje que pueda valorar todos esos fen&oacute;menos sutiles que conforman una vida que vale la pena vivir. Un lenguaje no en el sentido de un nuevo vocabulario, sino de atenci&oacute;n, descripci&oacute;n y conversaci&oacute;n centrados en estos fen&oacute;menos m&aacute;s sutiles y en principios no corrompidos por lo que las empresas quieren que queramos.
    </p><p class="article-text">
        Quiero elogiar la dificultad, no por s&iacute; misma, sino porque gran parte de lo que queremos lo conseguimos a trav&eacute;s de esfuerzos que son dif&iacute;ciles. La dificultad es la raz&oacute;n por la que hacer algo es gratificante; has logrado algo, has realizado un esfuerzo y has demostrado tu habilidad, has perseverado ante las dificultades, has puesto a prueba tus l&iacute;mites, has cumplido tus prop&oacute;sitos... o, a veces, has fracasado en todo ello, y eso tambi&eacute;n puede ser importante, al igual que aprender a sobrevivir al fracaso. No tiene mucho sentido comer patatas fritas en el sof&aacute; a menos que hayas superado grandes dificultades para llegar hasta &eacute;l, en cuyo caso el sof&aacute; se encuentra en la cima de una monta&ntilde;a metaf&oacute;rica. (Por supuesto, algunas dificultades son simplemente miserables y no hay raz&oacute;n para no evitarlas: no estoy abogando por adoptar el estilo de vida de los campesinos medievales).
    </p><p class="article-text">
        En esta &eacute;poca, la gente parece valorar la b&uacute;squeda de la dificultad f&iacute;sica en forma de haza&ntilde;as deportivas y ejercicio f&iacute;sico. Al mismo tiempo, los trabajos m&aacute;s exigentes desde el punto de vista emocional y moral suelen ser descartados o eludidos (quiz&aacute;s porque los resultados no son tan evidentes como unos abdominales marcados). Se nos convence de que debemos evitarlos y luego se nos ofrecen una serie de productos y servicios para hacernos la vida m&aacute;s f&aacute;cil.
    </p><p class="article-text">
        Pero la dificultad puede ser gratificante, y la facilidad total puede ser corrosiva y, al final, miserable. La agenda capitalista de maximizar lo que se obtiene y minimizar lo que se da tiene cierta aplicaci&oacute;n en el comercio, pero empobrece la vida.
    </p><h2 class="article-text">Encarnaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Una vez am&eacute; a un hombre que sol&iacute;a estar distante o discordante cuando estaba despierto, pero que bajaba la guardia cuando estaba somnoliento. Algunas ma&ntilde;anas nos despert&aacute;bamos y luego nos qued&aacute;bamos dormidos en los brazos del otro, en una felicidad anterior a las palabras y los pensamientos, en un abrazo en el que abrazar y ser abrazado, dar y recibir eran inseparables, en el que nuestros caracteres, que no encajaban particularmente bien, parec&iacute;an irrelevantes para unos cuerpos que encajaban a la perfecci&oacute;n. Gran parte de lo que tenemos que darnos el uno al otro es nosotros mismos, nuestra naturaleza animal encarnada, antes y m&aacute;s all&aacute; de las palabras. Pero la vida encarnada es otra cosa que se nos anima a evitar, devaluar o ignorar.
    </p><p class="article-text">
        En el verano de 2025, las lluvias torrenciales provocaron una terrible inundaci&oacute;n en Texas en la que se ahogaron m&aacute;s de 100 personas, entre ellas al menos 27 ni&ntilde;as y monitores de un campamento de verano cristiano. En la radio, escuch&eacute; a un ministro decir que iba a visitar a las familias y que, aunque no sab&iacute;a qu&eacute; decirles, pod&iacute;a ir y estar con ellas. Esta es la antigua forma de consolar a los afligidos: ir a estar con ellos, tengas o no tengas palabras.
    </p><p class="article-text">
        Somos animales sociales que necesitamos estar con otros seres humanos, ya sea en una feria, en un funeral o en los momentos cotidianos entre medias. Cuando estamos con personas que se preocupan por nosotros, sentimos un sentido de pertenencia que va m&aacute;s all&aacute; de las palabras, y a&uacute;n m&aacute;s cuando estamos en sinton&iacute;a, ya sea dos personas caminando al mismo ritmo, una docena bailando juntas, una congregaci&oacute;n rezando o 10.000 personas marchando juntas.
    </p><p class="article-text">
        A partir de 2006, el psic&oacute;logo cognitivo James Coan realiz&oacute; una serie de experimentos con mujeres casadas sobre el acto de tomarse de la mano: result&oacute; que una persona a la que se le aplicaba una descarga el&eacute;ctrica leve ten&iacute;a una reacci&oacute;n mucho m&aacute;s tranquila, medida en el cerebro y el cuerpo, si su marido le tomaba la mano (el contacto con un extra&ntilde;o proporcionaba una mitigaci&oacute;n menor, y cuanto m&aacute;s felices eran los matrimonios, m&aacute;s eficaz resultaba el acto de tomarse de la mano). El resultado no fue sorprendente, pero nos recuerda qui&eacute;nes somos y qu&eacute; necesitamos.
    </p><p class="article-text">
        Mucha gente se ha familiarizado con los antiguos estudios sobre las respuestas de lucha o huida ante el peligro, que ahora a veces se modifican en &ldquo;lucha, huida o sumisi&oacute;n&rdquo;, pero hay una respuesta diferente que no se reconoce tan bien: cuidar y hacer amigos. En una emergencia, algunos de nosotros recurrimos a los dem&aacute;s en busca de seguridad. Nos reconfortamos con otras personas. Esa es una de las razones por las que el aislamiento inculcado es tan peligroso para nuestra salud. Coan se&ntilde;al&oacute; en una entrevista reciente que el enfoque normal para estudiar el cerebro y la mente es aislar a una persona. Pero, como &eacute;l mismo se&ntilde;al&oacute;, el estado normal del ser humano a lo largo de los siglos no es el aislamiento, sino estar con otros.
    </p><p class="article-text">
        Coan y sus colaboradores escribieron en un art&iacute;culo revisado por pares: &ldquo;A lo largo de la mayor parte de la historia de la humanidad, la curaci&oacute;n emocional no era algo que se hiciera a solas con un terapeuta en una consulta. En cambio, para la persona media que se enfrentaba a una p&eacute;rdida, una decepci&oacute;n o dificultades interpersonales, la curaci&oacute;n estaba integrada en marcos comunitarios y espirituales. Las figuras religiosas y los chamanes desempe&ntilde;aban un papel central, ofreciendo rituales, medicinas y orientaci&oacute;n moral&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Al hablar sobre la IA en una entrevista, la neurocient&iacute;fica Molly Crockett describi&oacute; las interacciones con los &ldquo;chatbots del Dalai Lama&rdquo;, que pod&iacute;an dar consejos espirituales que parec&iacute;an cre&iacute;bles. Pero compar&oacute; eso con conocer al Dalai Lama en persona y hacerle la misma pregunta &mdash;sobre el papel de la indignaci&oacute;n en el activismo&mdash; que luego le hizo a los chatbots. &ldquo;Cuando estuve all&iacute;, cuando recib&iacute; esa ense&ntilde;anza de &eacute;l, reson&oacute; en todo mi cuerpo. Sent&iacute; que algo cambiaba en lo m&aacute;s profundo de mi ser y comprend&iacute; c&oacute;mo la indignaci&oacute;n, la compasi&oacute;n y la justicia social pueden interactuar, de una manera que todav&iacute;a me cuesta expresar con palabras&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Muchas ense&ntilde;anzas espirituales son sencillas; el reto est&aacute; en vivirlas. Un significado, una verdad, puede calar en ti, incorporarse a tu visi&oacute;n del mundo de una manera que puede ser transformadora, o no. El ejemplo de Crockett sugiere que la interacci&oacute;n cara a cara puede incorporar &mdash;literalmente encarnar&mdash; ense&ntilde;anzas de una manera que las fuentes de informaci&oacute;n incorp&oacute;reas no pueden.
    </p><p class="article-text">
        Estaba hablando con Crockett un verano en las monta&ntilde;as de Nuevo M&eacute;xico, mientras un c&aacute;lido d&iacute;a de agosto daba paso a una noche templada. Ella me hablaba de la presi&oacute;n que ejerc&iacute;an las empresas tecnol&oacute;gicas para que acept&aacute;ramos sustitutos digitales de nuestros amantes, amigos, terapeutas e incluso consejeros para el duelo, y me di cuenta de que detr&aacute;s de esa presi&oacute;n se escond&iacute;a algo familiar: la escasez. La ret&oacute;rica era que, de alguna manera, en este planeta de 8.000 millones de personas no hab&iacute;a suficientes personas para todos y, por lo tanto, ten&iacute;amos que aceptar sustitutos tecnol&oacute;gicos.
    </p><p class="article-text">
        No hay escasez de seres humanos. Como ocurre con la mayor&iacute;a de los problemas del capitalismo, solo hay un problema de distribuci&oacute;n. La misma industria que tanto ha hecho por socavar nuestras relaciones con nosotros mismos y con los dem&aacute;s est&aacute; impulsando la IA, en parte ignorando la posibilidad de otras soluciones, de cambios sociales m&aacute;s profundos. Es un problema disfrazado de soluci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Estar juntos</h2><p class="article-text">
        Una de las caracter&iacute;sticas clave de los compa&ntilde;eros de IA en su fase actual es su agradable adulaci&oacute;n. Se ha animado a los usuarios vulnerables en sus delirios de grandeza, o han ca&iacute;do en la paranoia por culpa de los bots que les instan a desconfiar de todos los dem&aacute;s, o se han sumido en una desesperaci&oacute;n suicida, con el &uacute;til <em>chatbot </em>ofreci&eacute;ndoles consejos sobre c&oacute;mo suicidarse. Las historias son horribles: personas que abandonan sus relaciones con otros seres humanos, que se distancian cada vez m&aacute;s, a veces animadas a sospechar; un hombre en las primeras etapas de la demencia que se pierde cuando intenta hacer un largo viaje para encontrarse con el <em>chatbot</em> que le ha prometido un encuentro er&oacute;tico que no puede cumplir porque no hay ning&uacute;n cuerpo con el que pueda encontrarse.
    </p><p class="article-text">
        No necesitamos aduladores; necesitamos personas amables en nuestras vidas que nos digan la verdad cuando nos desviamos del camino. Los chatbots no pueden hacer esto, entre otras cosas porque la &uacute;nica informaci&oacute;n que tienen sobre nosotros es la que les proporcionamos. Los muy ricos ya sufren de adulaci&oacute;n, de vivir en c&aacute;maras de eco, y eso los aleja de la realidad, incluida a menudo la realidad de su propia mediocridad, y esto parece ser m&aacute;s cierto en el caso de los oligarcas de Silicon Valley que en el de casi cualquier otra persona.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Parte de lo que nos mantiene cuerdos son las perspectivas de otras personas, que a menudo entran en tensi&oacute;n con las nuestras&rdquo;, dijo Carissa V&eacute;liz, profesora asociada de filosof&iacute;a en el Instituto de &Eacute;tica en IA de la Universidad de Oxford, a un reportero de Rolling Stone. &ldquo;Cuando dices algo cuestionable, los dem&aacute;s te desaf&iacute;an, te hacen preguntas, te contradicen. Puede ser molesto, pero nos mantiene atados a la realidad y es la base de una ciudadan&iacute;a democr&aacute;tica sana&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Muchos terapeutas coinciden en se&ntilde;alar que, a diferencia de la ausencia de fricciones que caracteriza nuestras relaciones con los aduladores de la IA, cuando tratamos con otros seres humanos es inevitable que surjan roces. La fricci&oacute;n suele provocar la ruptura y la reparaci&oacute;n de una relaci&oacute;n, lo que la fortalece. &ldquo;Sin embargo, lo que mucha gente no se da cuenta sobre la terapia es que esos momentos sutiles e inc&oacute;modos de fricci&oacute;n son tan importantes como los consejos o las ideas que ofrecen&rdquo;, <a href="https://time.com/7261110/ai-therapy-human-connection-essay/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">escribe la terapeuta Maytal Eyal</a>. &ldquo;Es en esta incomodidad donde comienza el verdadero trabajo. Un buen terapeuta gu&iacute;a a los clientes para que rompan con los viejos patrones: expresar la decepci&oacute;n en lugar de fingir que todo va bien, pedir aclaraciones en lugar de asumir lo peor o mantener el compromiso cuando preferir&iacute;an retirarse&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Entre las cosas que los amigos reales pueden hacer y la IA no: hornearte un pastel o llevarte a casa, cogerte de la mano o vivir contigo una crisis o una celebraci&oacute;n. Y debido a esa diferencia, las personas necesitan tener amigos reales. M&aacute;s que eso, las personas necesitan comunidades reales y sistemas de apoyo social.
    </p><p class="article-text">
        La soluci&oacute;n a la tecnolog&iacute;a no es m&aacute;s tecnolog&iacute;a. La soluci&oacute;n a la soledad somos nosotros mismos, una riqueza que deber&iacute;a estar al alcance de la mayor&iacute;a de nosotros la mayor parte del tiempo. Necesitamos reconstruir o reinventar las formas y los lugares en los que nos reunimos; necesitamos reconocerlos como el espacio de la democracia, de la alegr&iacute;a, de la conexi&oacute;n, del amor, de la confianza. La tecnolog&iacute;a nos ha alejado a unos de otros y, en muchos sentidos, de nosotros mismos, y luego ha intentado vendernos sustitutos. Recuperarnos a nosotros mismos, por desgracia, no es tan f&aacute;cil como salir por la puerta. Necesitamos un lugar al que ir y, lo que es m&aacute;s importante, alguien a quien acudir que tambi&eacute;n desee conectar.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La tecnología nos ha alejado a unos de otros y, en muchos sentidos, de nosotros mismos, y luego ha intentado vendernos sustitutos. Recuperarnos a nosotros mismos, por desgracia, no es tan fácil como salir por la puerta</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Las conexiones que importan a nuestra humanidad no son solo entre nosotros. Son con todo el mundo natural y social. Los animales, tanto salvajes como dom&eacute;sticos, deben considerarse parte de la compa&ntilde;&iacute;a irremplazable que da sentido a nuestras vidas y, a veces, las llena de alegr&iacute;a. Nos recuerdan que hay muchos tipos de conciencia y que nuestra especie no est&aacute; sola.
    </p><p class="article-text">
        Para eso tampoco hay sustituto. El mundo natural nos recuerda un universo mucho m&aacute;s all&aacute; de nosotros, el tiempo profundo, los patrones y ritmos de la naturaleza, y todas las escalas, desde lo microsc&oacute;pico hasta la V&iacute;a L&aacute;ctea. Buscarlo es estar dispuesto a sentirse peque&ntilde;o en el contexto de esta inmensidad, y quiz&aacute;s uno de los atractivos de la tecnolog&iacute;a es su promesa de hacernos sentir grandes, atrapados en los dramas y los incentivos de nuestros egos, contenidos dentro de los l&iacute;mites de las tecnolog&iacute;as creadas por el ser humano.
    </p><p class="article-text">
        Se nos dice que las m&aacute;quinas se volver&aacute;n como nosotros, pero en muchos sentidos nos exigen que nos volvamos m&aacute;s como ellas. Dejar que eso suceda es perder algo inconmensurablemente valioso. Esa inconmensurabilidad es lo que dificulta esta lucha, pero lo que no se puede medir se puede describir o, al menos, evocar y valorar. No se puede reducir a m&eacute;tricas simples como la eficiencia y la rentabilidad.
    </p><p class="article-text">
        Resistirnos a la anexi&oacute;n de nuestros corazones y mentes por parte de Silicon Valley requiere no solo establecer l&iacute;mites a nuestro compromiso con lo que ofrecen, sino tambi&eacute;n apreciar las alternativas. El gozo de las cosas cotidianas, de los dem&aacute;s, de la vida encarnada y el lenguaje con el que valorarla son esenciales para esta resistencia, que es una resistencia a la deshumanizaci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rebecca Solnit]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/tecnologia-le-roba-vidas-recuperarlo_1_12951824.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 31 Jan 2026 21:20:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lo que la tecnología le roba a nuestras vidas y cómo podemos recuperarlo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Inteligencia artificial,Tecnología,Sociedad,Naturaleza,Relaciones,Desconexión,The Guardian]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Tengo 30 años y la presión por buscar pareja es cada vez mayor, ¿cómo abrazar la soltería sin vergüenza?"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/presion-buscar-pareja-abrazar-solteria-verguenza_129_12327332.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e1a4587e-187e-45ce-bf5d-82d72e9239c4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Tengo 30 años y la presión por buscar pareja es cada vez mayor, ¿cómo abrazar la soltería sin vergüenza?&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">'Está bien sentir' es un espacio de conversación con la poeta y escritora Sara Torres ('La seducción', Reservoir Books). Envíanos tus reflexiones y preguntas, tus deseos de indagar sobre una realidad, un vínculo, un placer o un duelo</p><p class="subtitle">Consultorio - “Qué pasa con las parejas que dejan de tener sexo, ¿hay algo que no funciona?”</p></div><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Tengo 30, estoy feliz y me siento plena. Sin embargo, la presión de buscar pareja cada vez es mayor. El amor romántico no es una inquietud para mí y me hace sentir un poco fracaso. ¿Cómo abrazar la soltería sin vergüenza ni vértigo?</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Clara</span>
                                        <span>—</span> lectora de elDiario.es
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La primera frase se&ntilde;ala un lugar afortunado (&ldquo;estoy feliz y me siento plena&rdquo;), localizado en una edad a la que el orden social atribuye unas exigencias determinadas, los 30.&nbsp;Frente a la plenitud de una vida que parece haber encontrado un modo de sostenerse con alegr&iacute;a, est&aacute; la sombra de una exigencia del guion que act&uacute;a con suerte de maleficio: &ldquo;no existe realizaci&oacute;n verdadera si no es a trav&eacute;s de la pareja y la familia&rdquo; nos contaron desde ni&ntilde;as, y no necesariamente a la fuerza, sino que tambi&eacute;n nos lo contaron sutilmente, con indirectas, alegor&iacute;as, y a trav&eacute;s de la estrat&eacute;gica ocultaci&oacute;n del gozo en otros modos de vida.
    </p><p class="article-text">
        La mujer que alimentaba a las palomas, la que viv&iacute;a con sus perros y sus gatos, la t&iacute;a soltera a la que ve&iacute;amos salir cada tarde al caf&eacute; con las amigas. Todas eran espl&eacute;ndidas, pero nos ense&ntilde;aron a sospechar de su alegr&iacute;a, aunque fuese evidente a nuestros ojos. Son misteriosas las maneras en las que nuestra ni&ntilde;ez va asimilando la norma de g&eacute;nero, esa que atribuye a las mujeres una falta definitiva, invisible. Ellas, cuya felicidad no era socialmente cre&iacute;ble, ocupaban el tiempo de su vida con una agenda exc&eacute;ntrica: repart&iacute;an la abundancia de su afecto m&aacute;s all&aacute; del cuidado del matrimonio y los hijos. A las ni&ntilde;as nos despertaban curiosidad, eran, entre todos los ejemplos de vida adulta, el referente prohibido. Los hombres de la familia se refer&iacute;an a ellas con mofa, las mujeres con un silencio inc&oacute;modo. De mayor quiero ser la mujer de las palomas mam&aacute;, de mayor quiero ser la t&iacute;a soltera.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La mujer que alimentaba a las palomas, la que vivía con sus perros y sus gatos, la tía soltera a la que veíamos salir cada tarde al café con las amigas. Todas eran espléndidas, pero nos enseñaron a sospechar de su alegría, aunque fuese evidente a nuestros ojos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La vida afectiva se hace con lxs otrxs, eso lo sabemos, a ciegas buscamos el encuentro para existir en un movimiento de intercambio que nos relaja el peso de la identidad. La idea de pareja, como f&oacute;rmula disponible de la imaginaci&oacute;n social, es una s&iacute;ntesis convencional, un signo f&aacute;cil que aparece en la mente como respuesta al anhelo de contacto. As&iacute; nos ense&ntilde;aron, de modo que, como signo, la idea de pareja acude veloz cada vez que el cuerpo teme la soledad y desea amar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; ocurrir&iacute;a si en lugar de mirar hacia el dos como &ldquo;destino natural&rdquo; o &ldquo;destino social&rdquo;, lo contempl&aacute;semos como accidente? Algo que no tiene por qu&eacute; darse en la vida, que no es deseable a priori, sino que a veces sucede a pesar de nuestras preferencias. La pareja ser&iacute;a, no un modelo relacional aspiracional, ni un lugar com&uacute;n en nuestra imaginaci&oacute;n afectiva, sino una forma, una posibilidad de recoger el amor er&oacute;tico cuando se obceca en perseverar.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Qué ocurriría si en lugar de mirar hacia el dos como “destino natural” o “destino social”, lo contemplásemos como accidente?</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La pareja entonces aparecer&iacute;a cuando el deseo persevera, insiste concentrando la atenci&oacute;n del ser en una otra cuya particularidad nos conecta con el todo. Si la pareja no es una f&oacute;rmula de felicidad prescrita, aparece como un modo de responder al misterio del deseo que hace que dos se mantengan unidas. Aquello que permite que encontremos, en la belleza de la amante, la ocasi&oacute;n para conocer una verdad m&aacute;s all&aacute; de ella, m&aacute;s all&aacute; del dos.
    </p><p class="article-text">
        La plenitud y la alegr&iacute;a nos dan la experiencia de vivir en un estado de fluidez, y ambos son afectos que, aunque se puedan extender en el tiempo, no dejan de tener algo de excepcionales. Apostar al n&uacute;mero dos la esperanza de una vida plena es un prop&oacute;sito dif&iacute;cil, violento si impostado, pues para vivir bien en el amor rom&aacute;ntico hace falta ser una creyente o una enamorada. Hace falta una especializaci&oacute;n de la paciencia, de las pr&aacute;cticas del cuidado, hace falta cierta renuncia a los celos, al miedo paralizante a la p&eacute;rdida. No es f&aacute;cil eso de ser feliz en pareja, aunque a veces vivir de este modo sea, de alg&uacute;n modo fiero y hermoso, inevitable.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01HJB80HTAXZYAZ0N7J7G3SHZH"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sara Torres]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/presion-buscar-pareja-abrazar-solteria-verguenza_129_12327332.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 24 May 2025 20:59:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Tengo 30 años y la presión por buscar pareja es cada vez mayor, ¿cómo abrazar la soltería sin vergüenza?"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Pareja,Millennials,Bienestar,Consultorio]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Tengo la sensación de que nunca voy a encontrar el amor, ¿cómo dejar de sentirme así?"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/sensacion-encontrar-amor-sentirme_129_12095792.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/96da62a2-649a-4232-a472-dfa51c59c132_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Tengo la sensación de que nunca voy a encontrar el amor, ¿cómo dejar de sentirme así?&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">'Está bien sentir' es un espacio de conversación con la poeta y escritora Sara Torres ('La seducción', Reservoir Books). Envíanos tus reflexiones y preguntas, tus deseos de indagar sobre una realidad, un vínculo, un placer o un duelo</p><p class="subtitle">"Mi pareja de 20 años me destrozó la vida, ¿cómo superar el amor que siento si no puedo perdonarle?"</p></div><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Cómo abandono la sensación de que nunca voy a encontrar el amor?</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Desbocada</span>
                                        <span>—</span> lectora de elDiario.es
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En una b&uacute;squeda r&aacute;pida por Internet, la pregunta &ldquo;&iquest;c&oacute;mo encontrar el amor?&rdquo; nos lleva directamente a varios enlaces que publicitan <em>apps</em> de citas y p&aacute;ginas web para encontrar &ldquo;el amor de tu vida&rdquo;, &ldquo;la pareja ideal&rdquo; o, en un tono un poquito m&aacute;s humilde, &ldquo;la pareja adecuada&rdquo;. Por los resultados a la vista, parece haber un generalizado acuerdo en la afirmaci&oacute;n de que, aquellxs que vamos buscando &ldquo;el amor&rdquo;, lo que perseguimos es un tipo de amor que se estabiliza en la relaci&oacute;n de pareja.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Merece el amor sexual de las amantes, o el de la pareja, ser el referente primero para una palabra que se&ntilde;ala un afecto tan fundamental, urgente, tan ancho y con una capacidad tan enorme de adaptaci&oacute;n y metamorfosis? Un afecto que, en su tendencia en bruto, se&ntilde;ala la vitalidad de los cuerpos y su potencia para conectar, ser interdependientes, generar placer, alegr&iacute;a y alianza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pens&aacute;ndolo un poco, casi nadie tarda en afirmar que nuestra capacidad para amar y ser amadas abarca much&iacute;simo m&aacute;s ac&aacute; y m&aacute;s all&aacute; del amor rom&aacute;ntico. Que el amor se nos despierta y agita en encuentros de cada d&iacute;a, que aparece con facilidad frente a quienes se acercan a nosotras de manera generosa, sin nerviosismo o demandas o alusiones de castigo.&nbsp;Como energ&iacute;a vinculante, el amor puede tener tendencias y preferencias, pero su potencia de relaci&oacute;n a priori es indeterminada. Como afecto, cuando est&aacute; presente, lo reconocemos en el cuerpo como un abrazo, una tranquilidad creativa, un sost&eacute;n.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Qué tememos cuando tememos no encontrar EL amor? Tal vez tememos la soledad en un contexto social que privilegia el tiempo de la pareja y la familia</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Es el regocijo amable que surge frente a los ojos benevolentes de la amiga que no nos juzga y se alegra de vernos cada d&iacute;a. Tambi&eacute;n la experiencia de belleza tierna al encontrarnos con el perrito que vive en el cuarto y entra siempre al ascensor celebrando el d&iacute;a con un movimiento de la cola. Lo sentimos cuando empatizamos con el dolor de los dem&aacute;s, cuando estamos siendo valientes y logramos luchar contra la vulneraci&oacute;n de los derechos de nuestras compa&ntilde;eras.
    </p><p class="article-text">
        El amor recibido, entregado y tambi&eacute;n el frustrado, est&aacute; prendido a los recuerdos de la infancia y planea a trav&eacute;s de las im&aacute;genes imbuyendo de sentido cualquier memoria. La percepci&oacute;n de no ser amadxs, o de entregar nuestro amor en un contexto donde se nos rechaza, deja una marca tan profunda que a veces no puede m&aacute;s que citarse y repetirse a s&iacute; misma una y otra vez. Vivir fuera del amor es pr&aacute;cticamente imposible, ya que implicar&iacute;a un tipo de aislamiento equivalente a una muerte afectiva. Entonces, &iquest;qu&eacute; tememos cuando tememos no encontrar EL amor? Tal vez tememos la soledad en un contexto social que privilegia el tiempo de la pareja y la familia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto ya lo hemos dicho muchas veces, y muchas veces tambi&eacute;n, lejos de grandes narrativas e ideolog&iacute;as reduccionistas, hemos sido felices y nos hemos sentido queridas y acompa&ntilde;adas practicando el amor de formas distintas. Conocemos otros horizontes, experiencias, fantas&iacute;as: las amigas que crean juntas su casa de retiro. La viuda que habla feliz de la vida despu&eacute;s de 40 a&ntilde;os de matrimonio, de su perra y sus viajes. Sin embargo, a veces, sentimos todo v&iacute;nculo insuficiente, nos estrangula una ausencia particular, un tipo de intensidad concreta cuya presencia parece que podr&iacute;a darnos acceso a un tiempo de vida excepcional.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El amor de Eros, escribe Anne Carson, &quot;es un mal anhelado&quot;. Y no con esto quiere decir que sea malo el tiempo de las amantes, sino que su pura posibilidad nos revuelve la vida, nos causa arrebato</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El amor de Eros, escribe Anne Carson, &ldquo;es un mal anhelado&rdquo;. Y no con esto quiere decir que sea malo el tiempo de las amantes, sino que su pura posibilidad nos revuelve la vida, nos causa arrebato. Inventado por los griegos, como figura Eros se&ntilde;ala la aparici&oacute;n s&uacute;bita en el cuerpo de la necesidad de un encuentro intenso. Este querer salir de una misma para embriagarse en los l&iacute;mites de un/a otra. Este temer feroz que el encuentro amoroso no suceda nunca.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como explica Carson, la potencia de Eros es desracionalizar el cuerpo. Por tanto, su aparici&oacute;n no se planea ni se busca, sino que se padece irremisiblemente, con un gusto dulceamargo. No har&aacute; falta esforzarnos tanto en buscar el amor er&oacute;tico porque Eros no acepta voluntarismos. &Eacute;l mismo nos encuentra y nosotrxs, si somos capaces, si queremos, si podemos sostenerlo sin poner en peligro la alegr&iacute;a o la vida, nos hacemos cargo.&nbsp;Mientras tanto, con Eros o sin Eros, el amor estar&aacute; ah&iacute;, esperando a ser practicado, en un lugar m&aacute;s tranquilo.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01HJB80HTAXZYAZ0N7J7G3SHZH"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sara Torres]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/sensacion-encontrar-amor-sentirme_129_12095792.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Mar 2025 21:40:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Tengo la sensación de que nunca voy a encontrar el amor, ¿cómo dejar de sentirme así?"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Amor,Relaciones,Pareja,Amistad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué pasa cuando la relación con tu madre no es buena?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/pasa-relacion-madre-no-buena_129_12892839.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d065f431-edac-436e-a9c9-783ac2553156_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué pasa cuando la relación con tu madre no es buena?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">'Muchas me estáis preguntando' es un espacio de intercambio y conversación ligera entre quienes tenemos algo en común: acudir a Internet cuando estamos bajas de moral, perdidas, distraídas o con ganas de procrastinar, es decir, siempre</p></div><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Qué pasa cuando la relación con tu madre no es buena? 

</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Isa, 30 años</span>
                                        <span>—</span> lectora de elDiario.es
                      </div>
          </div>

  </blockquote><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <style>
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}

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<div class="capitular">
<p>1.</p>
</div>
    </figure><p class="article-text">
        Existe una madre dentro de un coche, una madre al tel&eacute;fono m&oacute;vil, ventanilla abierta, mano derecha en el cambio de marchas sujetando tambi&eacute;n un cigarrillo manchado de pintalabios. Cuando cuelga, saca la cabeza por fuera, expulsa el humo y suspira. En el siguiente sem&aacute;foro supervisa sus u&ntilde;as de manicura impecable, voltea la cabeza y supervisa que sus dos hijas est&eacute;n en su sitio, acab&aacute;ndose el bocadillo de pat&eacute; que prepar&oacute; el domingo y congel&oacute; junto al resto de desayunos y meriendas. Le dice a una que no tire migas. Le dice a la otra que c&oacute;mo se ha hecho ese agujero en los leotardos, que si eso de ah&iacute; es sangre, si ha ido a la enfermer&iacute;a&hellip; no acaba la pregunta, toca el claxon, cabr&oacute;n, grita. Las hermanas se miran entre ellas &iquest;c&oacute;mo ha visto el boquete en los leotardos? &iquest;tiene rayos X que atraviesen los asientos del coche? &iquest;y c&oacute;mo ha presagiado ese taxi que se iba a cruzar? Las dos ni&ntilde;as terminan sus bocadillos, charlotean, le hablan de los deberes. Ella hace muchas preguntas, sonr&iacute;e. En el siguiente sem&aacute;foro, se gira y les acaricia las piernas, a las dos, a la vez. Una de ellas dice, el pat&eacute; es un rollo. Y la otra dice, ya ves. La madre hace una media sonrisa, y dice, quien sabe, quiz&aacute;s ma&ntilde;ana os toque nocilla. Las dos hermanas gritan. Ella mira por la ventanilla, da una calada, y deja caer la mirada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si pienso en mi madre siempre recurro a esa imagen. El peque&ntilde;o tri&aacute;ngulo entre los asientos delanteros que me permit&iacute;a contemplarla, admirarla en sus quehaceres diarios, atribulada, pero organizada, agresiva al volante, pero dulce con nosotras, transparente en su d&iacute;a a d&iacute;a, pero con esa mirada, que solo a&ntilde;os m&aacute;s tarde, me llegu&eacute; a preguntar qu&eacute; escond&iacute;a. &iquest;En qu&eacute; piensan las madres? Es algo que nos golpea de adultas, quiz&aacute;s ya demasiado tarde.
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<p>2.</p>
</div>
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        A las madres las damos por hecho. &ldquo;Para m&iacute;, mi madre no tiene historia. Siempre estuvo aqu&iacute;&rdquo;, escribe Annie Ernaux en <em>Una mujer </em>(Cabaret Voltaire)<em>,</em> libro en el que recuerda a su madre tras su muerte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pasamos una primera etapa de creer que si nos damos la vuelta siempre estar&aacute;n ah&iacute;. Crecemos unos cent&iacute;metros para empezar a admirarlas, queremos sus tacones, su conducci&oacute;n temeraria y su capacidad para acordarse de los nombres de todos los profesores, m&eacute;dicos, amigos y padres de amigos. De un d&iacute;a para otro dejamos de entenderla. Molesta, pregunta demasiado, sabe demasiados nombres de amigos y padres de amigos. La distancia se ensancha. Son a&ntilde;os duros como hija d&iacute;scola, pero como madre es mucho peor, las sonrisas son para todo el mundo menos para esa que hace dos d&iacute;as era la mujer <em>m&aacute;s mejor del mundo mundial</em>. Pasar&aacute;n unos cuantos a&ntilde;os hasta llegar a entenderlas, para ponernos en su sitio, para entender que esas horas en la cocina, planchando, corriendo, congelando bocadillos, y control&aacute;ndolo todo han sido a costa de una vida. Una vida que adem&aacute;s de ser tu madre, es la de una mujer que da la casualidad que tambi&eacute;n siente, sue&ntilde;a y desea. Ah, amigas, el d&iacute;a que descubrimos que detr&aacute;s de nuestra madre hay alguien a quien podemos preguntarle c&oacute;mo est&aacute;, menuda sorpresa.&nbsp;
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<div class="capitular">
<p>3.</p>
</div>
    </figure><p class="article-text">
        Hay d&iacute;as que me levanto y sostengo que quien soy lo conforma la relaci&oacute;n con mi padre, nuestros silencios, la admiraci&oacute;n, esas concesiones que se ganan los padres haciendo poco, muy poquito. Luego hay otras ma&ntilde;anas en que estoy convencida de que el car&aacute;cter lo moldea una madre. Que cada d&iacute;a que pasa soy m&aacute;s ella en los gestos, en la desenvoltura, en la queja.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Le&iacute; el libro <em>Daddy Issues. Un an&aacute;lisis sobre la figura del padre en la cultura contempor&aacute;nea</em> (Alpha Decay),<em> </em>de la psiquiatra y sex&oacute;loga Katherine Angel, y lo entend&iacute;: el padre es la figura que nos separa de nuestra madre y del efecto nido, es quien nos abre las puertas a la libertad y la madurez. Aquel que nos permite el desapego, es quien nos permite entender que existimos m&aacute;s all&aacute; de la mirada paternal. De ah&iacute; que, repito, haciendo poco, muy poquito, siga siendo el primer amor.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="“Todo es nuestros padres, excepto nuestros padres, que son sus propios padres. El interminable ciclo de proyección que gobierna esencialmente todos los aspectos de nuestras vidas emocionales, expuesto por completo. ¡Fabuloso!”, dice una crítica en Letterbox de la película Sentimental Value, que así de primeras podría decirte que va de dos hermanas, pero en realidad va de un padre que no está y una madre que se queda."
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                “Todo es nuestros padres, excepto nuestros padres, que son sus propios padres. El interminable ciclo de proyección que gobierna esencialmente todos los aspectos de nuestras vidas emocionales, expuesto por completo. ¡Fabuloso!”, dice una crítica en Letterbox de la película Sentimental Value, que así de primeras podría decirte que va de dos hermanas, pero en realidad va de un padre que no está y una madre que se queda.                            </span>
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<p>4.</p>
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        Justo el otro d&iacute;a escuchaba a B&aacute;rbara Arena <a href="https://open.spotify.com/episode/2kd891wuj877VDYBth58MK?si=b7ce08d7b6674178&amp;nd=1&amp;dlsi=baf0fe379c2d424c" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">contarle</a> a Javier Aznar su mayor miedo: la muerte de su madre. Cuenta que ella tiene una relaci&oacute;n ambivalente pero bonita con su madre, y que ha sido m&aacute;s tarde, y gracias a las sesiones con su psicoanalista que descubre a la madre como personaje fundamental en su vida. Que aunque siempre hablemos de la relaci&oacute;n padre-hija, sobre todo en t&eacute;rminos psicoanal&iacute;ticos, es el descubrimiento de la figura de la madre el que acaba resultando revelador. Elena Ferrante lo llama el primer &ldquo;amor molesto&rdquo;, la primera confusi&oacute;n afectiva de una larga lista de relaciones de ambivalencia y dependencia que est&aacute;n por llegar en nuestras vidas. Por ese mismo motivo dej&eacute; de ir al psic&oacute;logo. Ya son tres psic&oacute;logos a los que he hecho <em>ghosting,</em> es decir, no he vuelto sin darles ning&uacute;n tipo de explicaci&oacute;n. Una aut&eacute;ntica maleducada. Pero es que cuando empiezan a preguntarme por mi madre, su infancia, la relaci&oacute;n con su madre, siento que no deber&iacute;a ser yo la que est&eacute; en esa butaca. Y desaparezco.&nbsp;
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                    alt="Isa, permíteme que te recomiende estas lecturas que hablan de la hija que mira a la madre, espero que te gusten."
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                Isa, permíteme que te recomiende estas lecturas que hablan de la hija que mira a la madre, espero que te gusten.                            </span>
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<div class="capitular">
<p>5.</p>
</div>
    </figure><p class="article-text">
        Como mujeres pasamos muy r&aacute;pido de ser hijas a ser potenciales madres. A mi alrededor mis amigas est&aacute;n pariendo y cambiando pa&ntilde;ales sin parar. Suena a cadena febril de producci&oacute;n, quiz&aacute;s es m&aacute;s una sensaci&oacute;n que una realidad. Pero las contemplo y pienso: todo lo que hagas a partir de ahora est&aacute; por definir la relaci&oacute;n madre-hija. Empiezo a notar en su actitud cierto sentimiento de posesi&oacute;n, ese mismo que en su momento tanto las angusti&oacute; a ellas. &iquest;Es esa misma amiga con la que hace dos d&iacute;as compart&iacute;a ca&ntilde;as y constru&iacute;amos una identidad conjunta la que est&aacute; a punto de moldear el car&aacute;cter de ese ser tan peque&ntilde;ito que todo el d&iacute;a la acompa&ntilde;a? Justo ah&iacute; es cuando proyecto siempre la misma imagen: ese ser peque&ntilde;ito sentado delante del psic&oacute;logo. Y juntas en la habitaci&oacute;n mi amiga, que es su madre, y su madre, y la madre de su madre, en una cola infinita de mujeres pregunt&aacute;ndose qu&eacute; se esconde tras la mirada de una madre.
    </p><p class="article-text">
        Hay un ensayo que creo que te gustar&aacute; mucho, Isa, apunta el t&iacute;tulo: <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/hijas-horribles-libro-explica-ninguna-es_1_10686765.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Las hijas horribles</em></a><em> </em>(Libros del KO), lo escribe la periodista y escritora Blanca Lacasa, que recopila testimonios de mujeres que durante mucho tiempo se han considerado malas hijas. &ldquo;La culpa suele encontrarse indisociablemente unida a la perfecci&oacute;n proyectada sobre la figura materna (...) Probablemente tampoco ayude demasiado la percepci&oacute;n largamente cultivada por nuestras madres de que somos su posesi&oacute;n. Una propiedad de la que, por otra parte, se suele esperar demasiado&rdquo;, escribe Blanca.&nbsp;
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                “Sé valiente, sé libre pero vuelve a casa, conmigo”. Dice este dibujo firmado por Amber Fossey.                            </span>
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<p>6.</p>
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        Le&iacute; a Blanca Lacasa para darme cuenta de una obviedad: no s&eacute; si quiero o puedo ser madre, pero lo que s&iacute; s&eacute; seguro es que nunca voy a dejar de ser hija. Hay d&iacute;as, en casa de mis padres, que me descubro con el traje de hija puesto: pongo la cara de hija mod&eacute;lica, hago bromas de hija payasa y recojo la cocina como hija responsable. Es un traje al que se le ven las costuras cuando hay otras personas ajenas a la familia nuclear, por ejemplo, la pareja de mi hermana, ah&iacute; resalta todav&iacute;a m&aacute;s lo burdo de la actuaci&oacute;n, rechinan las vocecitas, molestan las sonrisas estiradas. Actuamos como las hijas que fuimos para poder cruzar la puerta de casa y huir de esa misma figura.&nbsp;
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<p>7.</p>
</div>
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        Pero tenemos derecho al desapego. &ldquo;La hija ego&iacute;sta, olvidadiza y despiadada. La hija que decepciona, que defrauda, y que hiere. La hija rebelde. Nos est&aacute; prohibido cuestionar a nuestras madres. Y es nuestro deber y salvaci&oacute;n respetarlas, idolatrarlas y darles gracias siempre y en todo lugar&rdquo;, dice Blanca en el primer cap&iacute;tulo del ensayo. A nuestras madres las hemos dado por supuesto, las hemos admirado, rechazado y entendido, y quiz&aacute;s, para algunas, ha llegado el momento tambi&eacute;n de alejarlas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Porque una siempre ser&aacute; hija, pero ese cord&oacute;n que la ata puede y debe soltarse, porque aunque el sentimiento de deuda est&eacute; ah&iacute;, una a veces debe anteponerse. Y con esto no quiero caer en el mal de nuestros d&iacute;as de &lsquo;lo primero eres t&uacute;&rsquo;. Me refiero a anteponerse al dolor, a las tiranteces, a los desaires, al descuido y al abandono. Dan igual los detalles de vuestra relaci&oacute;n, Isa, lo que cuenta es que lo que una cree que deber&iacute;a ser un amor ya no lo es.&nbsp;
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<p>8.</p>
</div>
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        Existen nuestras madres m&aacute;s all&aacute; de nosotras, su&eacute;ltala si eso es lo que deseas. &ldquo;Trato de no considerar la violencia, los desbordamientos de ternura, los reproches de mi madre s&oacute;lo como rasgos personales de car&aacute;cter, sino de situarlos tambi&eacute;n en su historia y en su condici&oacute;n social. Esta manera de escribir, que me parece ir en el sentido de la verdad, me ayuda a salir de la soledad y la oscuridad del recuerdo individual, por el descubrimiento de una significaci&oacute;n m&aacute;s general. Pero siento que algo en m&iacute; se resiste: querr&iacute;a conservar de mi madre unas im&aacute;genes puramente afectivas, calor o l&aacute;grimas, sin darles un sentido&rdquo;. Esta es Annie Ernaux intentando entender a su madre y toda esa culpa y remordimientos que acumula, esa visceralidad que la ataba a ella.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nos han hecho creer que madre no hay m&aacute;s que una y que, atadas a ella, prosperaremos, creceremos, nos comprenderemos a nosotras mismas. Pero debemos desprendernos de esta idea de pertenencia. No existe la posesi&oacute;n familiar m&aacute;s all&aacute; del imaginario que hemos construido entre todos. Rod&eacute;ate de otras personas, no dejes que este v&iacute;nculo marque tu pesar. Porque no hay hijas malas, sino hijas que cortan el cord&oacute;n umbilical, que se alejan para buscar afectos y cuidados en otros seres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Llevamos tanto tiempo conviviendo con esa presencia, este juego de espejos que es la maternidad, que creemos que no sabremos existir sin ella. Vivian Gornick, en el maravilloso libro <em>Apegos Feroces </em>(Sexto Piso), apunta sobre la evoluci&oacute;n de la relaci&oacute;n con su madre, ahora que ambas son ya mayores: &ldquo;Hemos alcanzado un grado de distancia permanente. Atisbo los placeres del alejamiento. Este pedacito de espacio me proporciona la intermitente pero u&#769;til emocio&#769;n resultante de creer que comienzo y termino en mi&#769; misma&rdquo;. No empiezas ni acabas en los dem&aacute;s, sino en ti. Buena suerte, Isa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Siempre tuya,
    </p><p class="article-text">
        Andrea.
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Gumes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/pasa-relacion-madre-no-buena_129_12892839.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Jan 2026 21:45:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué pasa cuando la relación con tu madre no es buena?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["No paro de compararme con los cuerpos, las caras y los maquillajes que veo en redes, ¿cómo salgo del bucle?"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/no-paro-compararme-cuerpos-caras-maquillajes-veo-redes-salgo-bucle_129_13055557.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/81012827-df46-4ac8-b1e6-f4f6e8427764_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;No paro de compararme con los cuerpos, las caras y los maquillajes que veo en redes, ¿cómo salgo del bucle?&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">'Muchas me estáis preguntando' es un espacio de intercambio y conversación ligera entre quienes tenemos algo en común: acudir a Internet cuando estamos bajas de moral, perdidas, distraídas o con ganas de procrastinar, es decir, siempre</p><p class="subtitle">En primera persona - He visto 'Sexo en Nueva York' por primera vez ahora (y he alucinado con las arrugas de las protagonistas)</p></div><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Andrea, no paro de compararme con los cuerpos, las caras y los maquillajes de Instagram y TikTok. ¿Cómo salgo del bucle? Gracias🫂</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Sandra, 25</span>
                                  </div>
          </div>

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<p>1.</p>
</div>
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        Salgo de ver <em>Hamnet</em> triste y conmovida, pero con una idea que me da vueltas y necesito confirmar al llegar a casa. Abro Google Im&aacute;genes y busco fotos recientes de Jessie Buckley, la actriz que interpreta a Agnes Shakespeare en la pel&iacute;cula. Las ampl&iacute;o. Hago zoom en los labios. Me fijo en los surcos que rodean su boca, en las arruguitas debajo de los ojos. No entiendo nada. En mitad de las escenas dram&aacute;ticas, cuando toda la platea conten&iacute;a la respiraci&oacute;n viendo sufrir a esa mujer por sus hijos, yo no pod&iacute;a apartar la vista de su boca. Tiene mis labios, que es lo mismo que decir: no tiene labios. &iquest;Sabes cuando ves en otra aquello que tanto te ofusca de tu propio cuerpo? Pues as&iacute; pas&eacute; los ciento veinticinco minutos que dura la pel&iacute;cula: pensando en la normalidad de esa cara y en cu&aacute;nto hac&iacute;a que <a href="https://www.eldiario.es/era/carillas-alineadores-dientes-invisibles-low-cost-peligros_1_11364883.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no ve&iacute;a algo igual en la gran pantalla</a>.
    </p><p class="article-text">
        La normalidad ha sido secuestrada por caras inexpresivas, labios hinchados y pieles planchadas. Me gustar&iacute;a <a href="https://www.eldiario.es/era/he-visto-sexo-nueva-york-primera-vez-ahora-he-alucinado-arrugas-protagonistas_129_11727354.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no sorprenderme al ver en la tele a mujeres a la que se les mueve la frente</a> mientras hablan, pero lo que veo cada d&iacute;a detr&aacute;s de la pantalla de mi m&oacute;vil no me deja otra opci&oacute;n.
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                Jessie Buckley, ojalá tengas trabajo hasta el fin de tus días.                            </span>
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<div class="capitular">
<p>2.</p>
</div>
    </figure><p class="article-text">
        Sandra, eres joven. Absurdamente joven para hacerme esta pregunta, lo que la hace m&aacute;s preocupante. Y, aun as&iacute;, comprensible. Porque estamos todas igual, vaya esto por delante.
    </p><p class="article-text">
        S&eacute; que la teor&iacute;a te la sabes. Todas hemos le&iacute;do sobre <em>body positive </em>y <em>body neutral</em> (no solo que todos los cuerpos son v&aacute;lidos, sino que nuestro valor no depende de ello); sobre la perversi&oacute;n de <a href="https://www.newyorker.com/culture/decade-in-review/the-age-of-instagram-face" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la </a><a href="https://www.newyorker.com/culture/decade-in-review/the-age-of-instagram-face" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Instagram-face</em></a> (esa estandarizaci&oacute;n de rasgos que lleg&oacute; con la explosi&oacute;n de las redes sociales); sobre los males de la industria del bienestar y belleza (te recomiendo leer, si no lo haces ya, a <a href="https://jessicadefino.substack.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jessica DeFino</a>, periodista especializada en cosm&eacute;tica, muy cr&iacute;tica y divertida en sus aproximaciones al mundo de las <em>beauty influencers</em>; y a <a href="https://substack.com/@palomaabad" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Paloma Abad</a>, ex redactora jefe de Vogue que en su <em>newsletter</em> nos acerca a mujeres interesantes que hacen lo que pueden con sus cremas y sus caras).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En fin, andamos todas muy le&iacute;das sobre que hay que desaprender lo normativo y que la belleza est&aacute; en el interior. Tambi&eacute;n sabemos que hay mucho se&ntilde;or empresario haciendo dinero a base de explotar nuestras inseguridades. Todo esto lo sabemos. Pero solo ha servido para cambiar la mirada hacia el otro: aceptamos, comprendemos y comentamos menos los cuerpos ajenos. Nunca vamos a darle la raz&oacute;n a una amiga cuando nos pregunte por <em>(rellenar con cualquier defecto menor que le provoque inseguridad)</em>.
    </p><p class="article-text">
        Siempre es m&aacute;s divertida Nora Ephron cuando lo cuenta:
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Fragmento del libro &#039;No me gusta mi cuello&#039;, de Nora Ephron, publicado por Libros del Asteroide con traducción de Catalina Martinez Muñoz."
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            <span class="title">
                Fragmento del libro &#039;No me gusta mi cuello&#039;, de Nora Ephron, publicado por Libros del Asteroide con traducción de Catalina Martinez Muñoz.                            </span>
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<div class="capitular">
<p>3.</p>
</div>
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        El problema es que la teor&iacute;a no permea en nosotras. Porque no se trata tanto de c&oacute;mo miramos al otro, sino de c&oacute;mo te miras t&uacute;. No hay repugnancia mayor que la que puede sentir una mujer al mirarse a un espejo. Es dif&iacute;cil expresarlo desde la racionalidad: hay algo animal en ese brutalismo con el que nos observamos. Un asco que quiere ser devastador, que pretende acabar con esa cara, cuerpo, esas piernas, pechos, arrugas, orejas, nariz, piel colgante de los brazos, papada, cartucheras, flacidez abdominal&hellip; y no sigo para no recrearme. Hemos perdido toda capacidad de mirarnos al espejo y sonre&iacute;r. No creo que haya una sola mujer que no haya apartado la mirada al verse reflejada en el espejo del ascensor &iquest;Qui&eacute;n es esa zarrapastrosa y por qu&eacute; me est&aacute; mirando?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me miro en el espejo y no me gusto. No es que no me reconozca, me reconozco y es espantoso&rdquo;, escribe Eva Baltasar en su &uacute;ltima novela <a href="https://www.goodreads.com/book/show/246148110-peixos" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Peixos</em></a><em>.</em>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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<div class="capitular">
<p>4.</p>
</div>
    </figure><p class="article-text">
        Sandra, &iquest;no te parece que es ante profesionales de la salud y de la imagen donde sufrimos las mayores humillaciones? Porque una puede intentar renunciar a la presi&oacute;n social, luchar contra cremas virales de TikTok y silenciar los anuncios de Instagram, para luego sentarse frente al dentista, el dermat&oacute;logo o el peluquero sabiendo que va a ser juzgada. Eres inspeccionada, preguntada, interpelada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y como yo no tengo mesura, salgo de estas consultas con un: &ldquo;&iquest;Ah, s&iacute;? Pues ahora vas a ver&rdquo;. Como el d&iacute;a que fui al dentista y me dijo que no me cepillaba bien, que no llegaba bien a la enc&iacute;a y que ten&iacute;a demasiada placa. Aparec&iacute; al mes siguiente con las enc&iacute;as en carne viva, sangrando, desgarradas. Cuando me vio la dentista no daba cr&eacute;dito: pero, &iquest;qu&eacute; has hecho?. Limpiarme, limpiarme de forma disciplinada (qu&eacute;date con esto de la disciplina, que luego volver&eacute; a ello). Nos empujan al abismo para luego decir: te ped&iacute; que te deslizaras, no que saltaras. Pues expl&iacute;cate mejor, y, sobre todo, no me humilles cuando estoy tumbada en una camilla.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Porque tú y yo sabemos que esas caras que vemos en la pantalla del móvil son inalcanzables. Ese ideal de belleza dominante no es más que una suma de dinero, productos regalados, intervenciones carísimas y poquísimo estrés</p>
          </div>

  </blockquote><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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<div class="capitular">
<p>5.</p>
</div>
    </figure><p class="article-text">
        Fui hace un a&ntilde;o y medio a hacerme una limpieza facial por primera vez. Me temblaban las piernas, ya no porque supiera que iba a ser juzgada, sino porque iba con una sensaci&oacute;n similar a la de no haberse duchado en cinco d&iacute;as. &iquest;Sabr&iacute;a esa persona que iba a limpiar unos barrillos que llevaban conmigo desde que nac&iacute;? &iquest;Cu&aacute;nto tiempo convive con nosotras la suciedad que acumula nuestra piel? &iquest;Estar&iacute;amos hablando de quistes?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, cuando llegu&eacute; no hice ninguna de estas preguntas. Me limit&eacute; a obedecer, callar, asentir y confirmar que, efectivamente, no ten&iacute;a ni idea de qu&eacute; tipo de piel ten&iacute;a y que todas las cremas de mi ba&ntilde;o hab&iacute;an sido compradas sin m&aacute;s criterio que una captura de TikTok sobre pieles grasas. No tienes la piel grasa, solt&oacute;. &iquest;Y todo este brillo que veo en las fotos?, pregunt&eacute;. Es suciedad. Tragu&eacute; saliva. Me fui con la cabeza gacha.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        He sido una buena estudiante, Sandra, te lo prometo. Sent&iacute; que era un golpe bajo. Yo que soy ordenada en mis trabajos y organizada en mis quehaceres, &iquest;por qu&eacute; leches no iba a poder enfrentarme a una rutina de cuatro pasos para tener la piel tersa? Un minuto antes de salir por la puerta de aquel examen facial, me gir&eacute;, y le supliqu&eacute;: por favor, sin decirme marcas, d&iacute;game qu&eacute; ingredientes necesita mi piel. Me fui de all&iacute; con apuntes. Ahora mismo tengo un esquema, en letra peque&ntilde;a, pegado en la pared del ba&ntilde;o con tres pasos a seguir. Nada del otro mundo: limpiar, hidratar y proteger del sol.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La cara guapa ahora no solo denota privilegio sino que hay mucha disciplina tambi&eacute;n, y mucha ideolog&iacute;a&rdquo;, dec&iacute;an el otro d&iacute;a en un episodio divertid&iacute;simo sobre el t&eacute;rmino &ldquo;guapa&rdquo; en el podcast <a href="https://open.spotify.com/episode/5Bgm6niUwf2s9hZt9AsJhr?si=545bf7f5aa1d4dc5" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Amiga Date Cuenta</a>. Y dieron en el clavo. Si ahora s&eacute; distinguir entre vitamina C y retinol es por disciplina. Porque en m&iacute; no tiene efecto la <em>influencer</em> de turno, sino la sensaci&oacute;n de que debo estar a la altura. Que si quieren que me masajee la cara &mdash;&iquest;has o&iacute;do hablar del yoga facial?, mira, me r&iacute;o por no llorar&mdash; lo har&eacute; como la que m&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Me compr&eacute; un utensilio de estos de tortura llamado Gua Sha, que no es m&aacute;s que un trozo de pl&aacute;stico que imita un mineral y con el que, supuestamente, tras untarte la cara en un aceite pringoso, masajeas y <em>voil&agrave;. </em>Pens&eacute;: a obediente no me gana nadie. As&iacute; que me tom&eacute; ese cacharro como un desaf&iacute;o personal. Total, que el otro d&iacute;a decid&iacute; que, en lugar de los diez minutos recomendados, lo usar&iacute;a durante la hora y media que dura la serie que estoy viendo. &iquest;Podr&iacute;an avisar de los efectos secundarios de la Gua Sha en manos de personas mortificadas? Cuando me mir&eacute; al espejo no es que tuviera la piel m&aacute;s firme y tersa, es que casi me la hab&iacute;a arrancado. De nuevo, no me acerques al abismo, que me tiro.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &quot;Hay demasiados esfuerzos, dinero y campañas invertidos en que tú y yo estemos comparándonos entre nosotras&quot;.                            </span>
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<p>6.</p>
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        Hablando de consejos. Uno de mis preferidos es el de Dakota Johnson cuando le preguntaron por su secreto de belleza &mdash;buen&iacute;sima pregunta para el siglo XXI&mdash; y respondi&oacute;: dormir catorce horas seguidas. Risotada general en el vag&oacute;n de metro, lleno de gente apretujada, con el t&aacute;per vertido en el bolso a las ocho de la ma&ntilde;ana. Lo peor es que la segunda vez que la escuch&eacute; hablar del tema a&ntilde;adi&oacute; que beb&iacute;a un vaso de agua caliente cada ma&ntilde;ana. Al tercer d&iacute;a de levantarme arrastrando los pies y tener una arcada en la cocina mientras le&iacute;a los primeros mails, me pregunt&eacute;: &iquest;Para qu&eacute;? &iquest;Por qu&eacute; estoy haciendo todo esto?. Porque t&uacute; y yo sabemos que esas caras que vemos en la pantalla del m&oacute;vil son inalcanzables. Ese ideal de belleza dominante no es m&aacute;s que una suma de dinero, productos regalados, intervenciones car&iacute;simas y poqu&iacute;simo estr&eacute;s. No tienen arrugas en la frente porque hace a&ntilde;os que nada les hace fruncir el ce&ntilde;o. Ni sienten ni padecen. Mentira: padecer, padecen un rato. Pero por aquello de que para lucir hay que sufrir.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Me apareci&oacute; el otro d&iacute;a la noticia de que una de las<em> influencers </em>m&aacute;s famosas que tenemos por estos lares se hab&iacute;a sometido a una operaci&oacute;n est&eacute;tica complicadilla. La noticia no era la operaci&oacute;n, por supuesto, sino &ldquo;su honestidad&rdquo; al compartirlo. Vamos, que nos lo contaba todo por unos <em>likes.</em> La honradez consist&iacute;a en publicar v&iacute;deos y fotos que rozaban el cine de terror. Escup&iacute; el caf&eacute;. No he querido saber m&aacute;s, sent&iacute; pena por ella, por todas, por la idea de tumbarse en una camilla y dejar que te abran la cara para tensar tejidos, m&uacute;sculos y lo que sea que hay debajo la piel. Como cuando estiras el edred&oacute;n al hacer la cama, pero por dentro de tus orejas. Mira, me mareo solo de pensarlo.
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<div class="capitular">
<p>7.</p>
</div>
    </figure><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s perverso de todo es que esta industria ha decidido adaptar la ilusi&oacute;n de la belleza a todos los bolsillos. Es importante no dejar a nadie atr&aacute;s. La estandarizaci&oacute;n de la belleza ideal pasa por incluir a todo el mundo en la posibilidad de mejora: conseguir otra cara es posible con un cup&oacute;n de tres sesiones de fotorejuvenecimiento facial l&aacute;ser por 24,99&euro;. Y todo ello en una proliferaci&oacute;n de establecimientos s&oacute;rdidos que se multiplican en nuestras ciudades: negocios de est&eacute;tica sin apenas regulaci&oacute;n, titulaciones de dudosa procedencia y m&aacute;quinas no homologadas con muchas lucecitas (un l&aacute;ser siempre queda bien).
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">También podemos darle la vuelta a todo esto, y reírnos. Que de tan siniestro y perverso acabe dándonos pena. Que con cada imagen de una chica matándose a hacer pesas en el gimnasio o enseñando las cicatrices recientes de una operación, no nos quede otra que sentir compasión</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Da igual que sea bioestimulaci&oacute;n, ultrasonido, criolip&oacute;lisis, sesiones de Emsculpt, polinucle&oacute;tidos o liposonix (no s&eacute; ni qu&eacute; estoy diciendo, parecen los personajes de la pr&oacute;xima peli de Marvel, pero te aseguro que son ofertas reales de distintos centros). Da igual el tratamiento: todos se ofrecen en el mismo bajo sin ventilaci&oacute;n con una chica amabil&iacute;sima que, a mitad de sesi&oacute;n, dir&aacute;: <a href="https://open.spotify.com/episode/5Bgm6niUwf2s9hZt9AsJhr?si=545bf7f5aa1d4dc5&amp;nd=1&amp;dlsi=859d29c005cd4f27" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Guapa, con esto no va a ser suficiente&rdquo;</a>. Porque siempre hay una m&aacute;quina mejor, diez sesiones m&aacute;s &mdash;las buenas&mdash; y un c&oacute;ctel de vitaminas verdaderamente milagroso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mientras las celebridades se estiran la cara en cl&iacute;nicas con parquet, ventanales y paredes blancas, sus seguidoras creen que podr&aacute;n lograr algo similar si se meten en un traje de succi&oacute;n que &ldquo;moviliza los tejidos y la grasa&rdquo; en el local &lsquo;Mari Carmen, cl&iacute;nica sin dolor&rsquo; que han abierto debajo de su casa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo de esta industria que campa a sus anchas sin apenas supervisi&oacute;n entre lo que promete y que ofrece, deber&iacute;a acabar en los juzgados. Pero, mientras tanto, ah&iacute; estamos: cada segundo, una nueva mujer escribiendo en el buscador &ldquo;mesoterapia con relleno t&eacute;rmico para qu&eacute; sirve y cu&aacute;nto cuesta&rdquo;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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<div class="capitular">
<p>8.</p>
</div>
    </figure><p class="article-text">
        No s&eacute; c&oacute;mo sacarte del bucle porque hay demasiados esfuerzos, dinero y campa&ntilde;as invertidos en que t&uacute; y yo estemos compar&aacute;ndonos entre nosotras.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay una opci&oacute;n que es lanzar el m&oacute;vil al mar. No va a ocurrir. Tambi&eacute;n podemos darle la vuelta a todo esto, y re&iacute;rnos. Que de tan siniestro y perverso acabe d&aacute;ndonos pena. Que con cada imagen de una chica mat&aacute;ndose a hacer pesas en el gimnasio o ense&ntilde;ando las cicatrices recientes de una operaci&oacute;n, no nos quede otra que sentir compasi&oacute;n. Estar convencidas no solo de que no alcanzaremos ese ideal, sino de que lanzamos la toalla mucho antes. Y s&iacute;, lo s&eacute;, no somos inmunes. Quiz&aacute; en la pr&oacute;xima cena con amigas nos preguntaremos qui&eacute;n ser&aacute; la primera en operarse las bolsas de las ojeras. Y otra dir&aacute; que ha encontrado la crema definitiva y le pediremos que pase la foto por el grupo. Porque nos pasamos el rato hablando de otras caras a las que queremos parecernos. Pero es importante sacudirnos colectivamente esta inseguridad permanente. Aferrarnos a otros temas, otras conversaciones, a otros referentes. Que cuando tu amiga te diga que ha le&iacute;do sobre la importancia de tomar col&aacute;geno por las ma&ntilde;anas, pod&aacute;is re&iacute;ros y preguntar: &iquest;Para qu&eacute;? Si con esta botella de vino blanco que nos hemos bajado la deshidrataci&oacute;n facial solo puede ir a m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        P&aacute;satelo bien y bebe mucha agua. Poco m&aacute;s puedo decirte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Siempre tuya,
    </p><p class="article-text">
        Andrea
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01HRVXX6RKGY5EJKSGHGV2XDEK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Gumes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/no-paro-compararme-cuerpos-caras-maquillajes-veo-redes-salgo-bucle_129_13055557.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 Mar 2026 21:14:27 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Cuánto cuestan en España los relojes de lujo que futbolistas como Carvajal, Silva o Cazorla compraron a la empresa andorrana?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/cuestan-espana-relojes-lujo-futbolistas-carvajal-silva-cazorla-compraron-empresa-andorrana_1_13131170.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fd448a8e-7ed1-4b09-8c79-38678455248f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Cuánto cuestan en España los relojes de lujo que futbolistas como Carvajal, Silva o Cazorla compraron a la empresa andorrana?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los siete futbolistas imputados por la adquisición de 16 piezas de lujo de firmas como Rolex o Patek Philippe compraron relojes por un total de 1,3 millones de euros a una empresa del principado que no declaraba los impuestos de las operaciones. Estos son los modelos y sus precios</p><p class="subtitle">Un juez de Andorra imputa a Carvajal, Silva, Cazorla y otros cuatro futbolistas por comprar relojes de lujo de contrabando</p></div><p class="article-text">
        Si alguien quisiera hacerse con un Rolex Daytona como el que populariz&oacute; <a href="https://media.revistagq.com/photos/5ca5f37b501e54dadb7c5d0a/1:1/w_1144,h_1144,c_limit/rolex_3758.jpg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Paul Newman</a> en los 70, con las subesferas en contraste y n&uacute;meros con tipograf&iacute;a art d&egrave;co, no solo tendr&iacute;a que desembolsar los 200.000 euros que puede costar una pieza de estas caracter&iacute;sticas. Los relojes de gama alta de Rolex o los Patek Philippe, como los que los futbolistas Dani Carvajal (Real Madrid), Santi Cazorla (Oviedo), Giovani Lo Celso (Betis), Thomas Teye Partey (Villarreal), C&eacute;sar Azpilicueta (Sevilla) y Juan Bernat (Eibar) <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/pago-futbolista-empresa-andorrana-juez-indaga-llegaron-espana-relojes-lujo_1_13127739.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">compraron</a> a una empresa andorrana que ahora un juez del principado <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/juez-andorra-imputa-carvajal-silva-cazorla-cuatro-futbolistas-comprar-relojes-lujo-contrabando_1_13127339.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investiga por supuesto contrabando</a>, requieren mucho m&aacute;s que una cuenta corriente bien engrasada.
    </p><p class="article-text">
        Como ocurre con otros art&iacute;culos de lujo, como el codiciad&iacute;simo bolso Birkin de Herm&eacute;s, en la lista de espera para hacerse con uno de ellos lo que importa no es el orden de llegada, sino la buena relaci&oacute;n que se llegue a establecer con el vendedor. &ldquo;T&uacute; te puedes apuntar a una lista de espera y puede seguirla tu hijo, tu nieto&hellip; Si es lujo, no es accesible&rdquo;, explica Santiago Tejedor, fundador y editor de <a href="https://horasyminutos.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Horas y Minutos</a>, web espa&ntilde;ola especializada en relojes. Lo que hacen las marcas para alimentar su exclusividad es fabricar poco: &ldquo;Mantienen el nivel de <em>stock</em> bajo para que siga siendo un objeto deseado y al que solo tienen acceso los verdaderos clientes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute;, el inter&eacute;s de la marca por alinearse con la imagen del comprador o la valoraci&oacute;n exhaustiva que hacen de sus potenciales clientes son fundamentales con el fin de evitar que sus productos acaben a la venta en el mercado gris: &ldquo;Los relojes tienen trazabilidad y las tiendas hacen una aut&eacute;ntica inspecci&oacute;n de los clientes a los que van a vender&rdquo;, explica Tejedor poniendo como ejemplo la forma en que trabajan en joyer&iacute;as como Rabat, en Madrid, distribuidor oficial de Rolex. &ldquo;Las marcas lo que intentan evitar es que llegue un t&iacute;o, lo compre y a las dos semanas lo revenda por el doble. Quieren que su cliente est&eacute; mimado, que se sienta privilegiado y no quieren <em>flippers </em>[compradores que revenden r&aacute;pidamente]&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; cuestan tanto? Adem&aacute;s de su valor monetario y detr&aacute;s de la dificultad para hacerse con ellos, est&aacute; el valor simb&oacute;lico; asoci&aacute;ndolos a la riqueza, el poder y la masculinidad. &ldquo;Rolex se ha convertido en s&iacute;mbolo de estatus, pero no es alta relojer&iacute;a como s&iacute; es Patek; en Espa&ntilde;a t&uacute; tienes un Rolex y dices &lsquo;esa persona ha llegado&rsquo;, son relojazos pero se fabrican de manera industrial, no es artesan&iacute;a&rdquo;, apunta el experto, que se&ntilde;ala c&oacute;mo Patek Philippe, que s&iacute; es alta relojer&iacute;a, se ha convertido en otra de esas marcas fetiche mientras firmas como la alemana Lange &amp; S&ouml;hne &ldquo;puede mirar a los ojos a Patek pero sin embargo los jugadores o m&uacute;sicos no la compran porque no representa ese &lsquo;yo tengo una pasta y me lo puedo comprar&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Rolex se ha convertido en símbolo de estatus (...) en España tú tienes un Rolex y dices ‘esa persona ha llegado</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Santiago Tejedor</span>
                                        <span>—</span> fundador de &#039;Horas y minutos&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En el primer episodio de <em>Succession,</em> esa serie de ultrarricos estadounidenses que puso en nuestro imaginario la idea del lujo silencioso &ndash;la vestimenta y accesorios nada ostentosos que sin embargo un ojo entrenado sabr&aacute; reconocer como caro y exclusivo&ndash;, Tom Wambsgans, el yerno trepa del poderoso Logan Roy, intenta ganarse su respeto regal&aacute;ndole un Patek Philippe. &ldquo;Cada vez que lo miras te dice exactamente lo rico que eres&rdquo;, le dice. Ser&aacute; uno de los muchos relojes cargados de simbolismo que desfilar&aacute;n por pantalla a lo largo de sus cuatro temporadas y que los <a href="https://www.wristenthusiast.com/latest/2021/10/15/the-watches-of-succession-hbos-hit-show-succession" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">entusiastas de la mu&ntilde;eca</a> han listado. Algunos de ellos, curiosamente, coinciden con los adquiridos por los futbolistas mencionados anteriormente seg&uacute;n ha podido comprobar este medio al acceder al sumario del caso.
    </p><p class="article-text">
        El Rolex Daytona de acero que Carvajal adquiri&oacute; en 2021 por 64.800 euros, inici&aacute;ndose as&iacute; en el coleccionismo, seg&uacute;n explic&oacute; a la revista <a href="https://www.esquire.com/es/moda-hombre/a69117924/dani-carvajal-muestra-desconocida-faceta-coleccionista-relojes/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Esquire</a>, y por el que ahora tendr&aacute; que dar explicaciones ante un juez de Andorra, pertenece a la gama m&aacute;s codiciada de la firma. El Patek Philippe Nautilus, en el que coinciden en gusto Thomas Partey y Juan Bernat con diferentes referencias, comenz&oacute; comercializ&aacute;ndose como un reloj deportivo de lujo y, seg&uacute;n explica Santiago Tejedor de Horas y Minutos, ha acabado convirti&eacute;ndose en un imposible: &ldquo;Para conseguirlo, antes tienes que hacerte con otros grandes complicaciones [relojes que incluyen funciones mec&aacute;nicas avanzadas] como el Perpetual Calendar&rdquo;. Esta es otra de las pr&aacute;cticas habituales del sector: para alcanzar tu verdadero objeto de deseo, tendr&aacute;s primero que fidelizarte como cliente adquiriendo otras piezas menos demandadas. Otros, como el Patek Philippe Aquanaut que compr&oacute; tambi&eacute;n Thomas Partey en 2022 por la friolera de 175.000 euros a trav&eacute;s de la empresa andorrana imputada, y que ahora ronda los 125.000-155.000 euros en el mercado de segunda mano, sirven como ejemplo para identificar la burbuja que se cre&oacute; en torno a este modelo concreto a ra&iacute;z de la pandemia. &ldquo;Una prueba de que, incluso con modelos de &eacute;xito, invertir en relojes no es aconsejable&rdquo;, opina Tejedor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n, el listado completo de relojes adquiridos por los siete futbolistas citados, con la excepci&oacute;n de Santi Cazorla Gonz&aacute;lez, que pag&oacute; 58.000 euros por un modelo que no aparece identificado.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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<div class="peluco">

<div class="text">
<p class="jug_rel">Daniel Carvajal Ramos<br> <span class="modelo">Rolex Daytona Platinum, Ref. 116506</span></p>
<p class="epi">pagó...</p>
<p class="precio1">60.000€</p>
<div class="lineaprecios">
<img src="https://static.eldiario.es/eldiario/public/content/file/original/2026/0409/13/li-neacorta.svg" alt="">
</div>
<p class="epi2">precio medio mercado</p>
<p class="precio2">80.000-95.000€</p>
</div>


<div class="relojfoto">
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</div>

</div>
    </figure><p class="article-text">
        Dani Carvajal pag&oacute; 60.000 euros y un pago adicional de 4.800 euros por su Rolex Daytona Platinum (Ref. 116506). Pero en el mercado, casi siempre de segunda mano porque es pr&aacute;cticamente imposible encontrarlo en retail debido a que es uno de los modelos m&aacute;s exclusivos de Daytona, su precio m&aacute;s bajo alcanza los 75.000 y el m&aacute;s alto unos 100.000 euros (si se adquiere nuevo); lo habitual es encontrarlo entre los 80.000 y 95.000 euros. Es una pieza especial, no est&aacute; entre los cl&aacute;sicos de Daytona y se lanz&oacute; en 2013 para conmemorar los 50 a&ntilde;os de la gama, siendo el primero en platino macizo, mucho m&aacute;s denso que el acero o el oro. Podr&iacute;a decirse que es como llevar un lingote en la mu&ntilde;eca.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div class="peluco">

<div class="text">
<p class="jug_rel">Giovani Lo Celso<br> <span class="modelo">Patek Philippe Aquanaut, Ref. 5167A</span></p>
<p class="epi">pagó...</p>
<p class="precio1">41.000€</p>
<div class="lineaprecios">
<img src="https://static.eldiario.es/eldiario/public/content/file/original/2026/0409/13/li-neacorta.svg" alt="">
</div>
<p class="epi2">precio medio mercado</p>
<p class="precio2">55.000-75.000€</p>
</div>


<div class="relojfoto">
<img class="rel" src="https://static.eldiario.es/eldiario/public/content/file/original/2026/0409/15/2-patek-philippe-aquanaut-ref-5167a-giovani-lo-celso-farfetch-copia.png" alt="Patek Philippe Aquanaut">
</div>

</div>
    </figure><p class="article-text">
        Giovani Lo Celso adquiere dos relojes. El primero, este Patek Philippe Aquanaut (Ref. 5167A), por 41.000, importado desde Andorra en noviembre de 2021 por un valor de 31.200, mientras que en el mercado espa&ntilde;ol, este mismo modelo es pr&aacute;cticamente imposible de conseguir en boutique porque hay listas de espera muy cerradas. En condiciones de bastante uso, puede costar en torno a los 60.000 euros, pero piezas en muy buenas condiciones o pr&aacute;cticamente nuevas rondan los 75.000-80.000 euros. Es lo que se conoce como un <em>entry level,</em> de una gama media y coste no tan elevado, con una est&eacute;tica menos ostentosa pero de alt&iacute;sima demanda.
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s peculiar de este modelo de Patek, lanzado en 1997, es que se asocia con la riqueza joven. Primero rechazado por los m&aacute;s puristas por su est&eacute;tica deportiva, han contribuido a popularizarlo artistas como Drake o Travis Scott y en los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha multiplicado por dos su precio por el <em>hype.</em>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div class="peluco">

<div class="text">
<p class="jug_rel"><span class="modelo">Rolex Day-Date 40, Ref. 228235</span></p>
<p class="epi">pagó...</p>
<p class="precio1">41.000€</p>
<div class="lineaprecios">
<img src="https://static.eldiario.es/eldiario/public/content/file/original/2026/0409/13/li-neacorta.svg" alt="">
</div>
<p class="epi2">precio medio mercado</p>
<p class="precio2">45.000-60.000€</p>
</div>


<div class="relojfoto">
<img class="rel" src="https://static.eldiario.es/eldiario/public/content/file/original/2026/0409/15/3-rolex-day-date-40-ref-228235-giovani-lo-celso-rolex-copia.png" alt="Rolex Day-Date 40, Ref. 228235">
</div>

</div>
    </figure><p class="article-text">
        El segundo reloj adquirido por el jugador del Betis es un Rolex Day-Date 40 (Ref. 228235), una pieza en oro rosa menos exclusiva y m&aacute;s accesible en boutique, aunque ligeramente m&aacute;s barata que la anterior y con historia. El conocido como &ldquo;Rolex de presidente&rdquo;, popularizado primero por Lyndon B. Johnson en Estados Unidos, ha sido tambi&eacute;n <a href="https://superwatchman.com/donald-trump-the-47th-president-with-a-timeless-rolex-day-date/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">visto en la mu&ntilde;eca de Donald Trump</a> en su versi&oacute;n de oro amarillo y ronda los 45.000-60.000 euros, pero es cierto que su precio puede variar y elevarse considerablemente si se adquiere, por ejemplo, con esfera de diamantes. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <html>

<div class="Watch_PC">
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</html>
    </figure><p class="article-text">
        Las de Thomas Partey son las compras m&aacute;s cuantiosas de todo el listado de futbolistas. Con un abanico que va desde el modelo m&aacute;s cl&aacute;sico y representativo del dominio t&eacute;cnico de la marca, con el Patek Philippe Perpetual Calendar (Ref. 5270P); a los modelos m&aacute;s deportivos alineados con la imagen del joven rico y exitoso como el Patek Philippe Nautilus (Ref. 5711/1R) en oro rosa, un modelo descatalogado visto en las mu&ntilde;ecas de Leonardo Dicaprio, Jay-Z o LeBron James; y el Patek Philippe Aquanaut (Ref. 5968A), tambi&eacute;n representativo de ese lujo visible m&aacute;s casual, llevado por Drake o el actor Mark Wahlberg, coleccionista de alt&iacute;simo nivel &ndash;&ldquo;sali&oacute; el Patek Philippe de Tiffany&rsquo;s y lo ten&iacute;a al d&iacute;a siguiente en Instagram&rdquo;, apunta Santiago Tejedor.
    </p><p class="article-text">
        De estas compras, como se&ntilde;al&aacute;bamos anteriormente, llama la atenci&oacute;n la devaluaci&oacute;n del precio del modelo Aquanaut respecto a los 175.000 euros por los que lo adquiri&oacute; el centrocampista del Villarreal C.F.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <html>

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</html>
    </figure><p class="article-text">
        C&eacute;sar Azpilicueta compr&oacute; dos piezas similares en precio pero que para los expertos en materia representan casi dos opuestos. Por un lado, el Patek Philippe Annual Calendar (Ref. 5905/1A-001), que encaja con perfiles m&aacute;s discretos pero conocedores del mundillo &ndash;podr&iacute;a resumirse con el anglosaj&oacute;n <em>&ldquo;if you know, you know (IYKYK)&rdquo;</em>, si sabes, sabes&ndash;. En segundo lugar, se hizo con el Audemars Piguet Royal Oak Chronograph, pr&aacute;cticamente lo contrario al lujo silencioso que ha jugado simb&oacute;licamente ese papel en la ficci&oacute;n vestido por el ya mencionado Tom Wambsgans de <em>Succession.</em>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <html>

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    </figure><p class="article-text">
        La de Juan Bernat, el futbolista del Eibar, es otra de las compras m&aacute;s voluminosas. Con modelos que ya hemos visto de Patek Philippe, como el Aquanaut o los Nautilus &ndash;aunque con diferentes referencias: 5167R-001,5712/1A y 5811/1G, respectivamente&ndash; y el Day-Date de Rolex (Ref. 228206) condensa bien la tendencia hacia modelos ic&oacute;nicos consolidados como signos de estatus y un corte m&aacute;s deportivo. El Nautilus de oro blanco tambi&eacute;n tuvo su cameo en <em>Succession</em> de la mano de Kendall Roy (Jeremy Strong).
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <html>

<div class="Watch_PC">
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</html>
    </figure><p class="article-text">
        La del exfutbolista David Silva es una compra m&aacute;s alineada con el coleccionismo cl&aacute;sico. El Patek Philippe Perpetual Calendar (Ref. 5270J), que adquiri&oacute; por 120.000 euros, a un precio cercano al que se vende en el mercado de segunda mano (150.000&ndash;180.000 euros si hablamos de relojes nuevos o en muy buenas condiciones), se le ha visto puesto a Eric Clapton. El Patek Philippe Perpetual Calendar (Ref. 5236P-001), con caja de platino, se mueve en las mismas aguas. Y las dos &uacute;ltimas piezas, el ya visto Patek Philippe Aquanaut (Ref. 5167/A-001) y el Patek Philippe Annual Calendar Moon Phase (Ref. 4947/1A) que ha llevado la presentadora Ellen DeGeneres, suponen un desembolso menor (17.000 y 38.000&nbsp;euros&nbsp;respectivamente). En total, la compra por la que el antiguo centrocampista tendr&aacute; que dar explicaciones ante la justicia asciende a 271.000 euros.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María López Villodres]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/cuestan-espana-relojes-lujo-futbolistas-carvajal-silva-cazorla-compraron-empresa-andorrana_1_13131170.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Apr 2026 20:15:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Dinero,Relojes,Futbolistas,Contrabando]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pedro Ramírez, psicólogo: “Hablar con uno mismo en voz alta facilita la claridad mental y reduce la carga cognitiva”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/pedro-ramirez-psicologo-hablar-voz-alta-facilita-claridad-mental-reduce-carga-cognitiva-xp_1_13127165.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/63eaa647-f1fb-4489-8033-4f89e13e7bbd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pedro Ramírez, psicólogo: “Hablar con uno mismo en voz alta facilita la claridad mental y reduce la carga cognitiva”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Contrariamente a la creencia popular, pensar en voz alta no es un signo de desequilibrio psicológico, sino que es una forma natural y eficaz de procesar la información</p><p class="subtitle">María Bernardo, psicóloga: “El tiempo no cura como un medicamento, lo que hace es bajar la intensidad emocional” </p></div><p class="article-text">
        &iquest;Hablas contigo mismo en voz alta cuando no hay nadie cerca? Seguramente muchas personas responder&iacute;an que s&iacute; a esta pregunta. Ya sea murmurando entre dientes lament&aacute;ndonos de algo o, por el contrario, felicit&aacute;ndonos por alg&uacute;n peque&ntilde;o logro ante una situaci&oacute;n dif&iacute;cil, o simplemente pensando en voz alta, expresar nuestros pensamientos es algo bastante com&uacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hacer audible nuestro mon&oacute;logo interior, sin embargo, a menudo puede provocar verg&uuml;enza o burla, porque nos evoca el divagar de las personas mayores o los desvar&iacute;os de otras. Sin embargo, en la mayor&iacute;a de los casos, no hay nada patol&oacute;gico en este mon&oacute;logo externo. 
    </p><p class="article-text">
        Pedro Ram&iacute;rez Lafuente, psic&oacute;logo de <a href="https://kaizenpsicoformacion.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Kaizen Psicolog&iacute;a y Formaci&oacute;n</a>, explica que es &ldquo;completamente normal hablar solo en voz alta de vez en cuando, forma parte del funcionamiento habitual del pensamiento humano y una forma de externalizar el di&aacute;logo interno que tenemos&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Un mecanismo natural para ordenar los pensamientos</h2><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; muchas veces nos hacemos preguntas en alto e incluso las respondemos? Este h&aacute;bito, aparentemente extra&ntilde;o pero normal, y considerado durante mucho tiempo un signo de excentricidad o aislamiento, es en realidad un proceso cognitivo normal que puede ayudarnos a organizar nuestros pensamientos y sentimientos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En muchos casos se trata de un proceso autom&aacute;tico&rdquo;, reconoce Ram&iacute;rez, que afirma que &ldquo;el cerebro usa el lenguaje como herramienta para organizar la informaci&oacute;n, regular la conducta o tomar decisiones&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es, por tanto, una valiosa herramienta para pensar, actuar y comprenderse mejor a uno mismo. Hablar en voz alta nos ayuda a estructurar el flujo, a veces ca&oacute;tico, de nuestros pensamientos. Cuando pensamos en silencio, en la mayor&iacute;a de los casos las ideas fluyen sin l&oacute;gica aparente. Sin embargo, al expresarlas en voz alta, el cerebro se ve obligado a ralentizar el proceso, clarificar y priorizar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Al verbalizar, facilitamos la claridad mental y reducimos la carga cognitiva, por eso aparece de forma espont&aacute;nea, especialmente en situaciones de concentraci&oacute;n o estr&eacute;s&rdquo;, admite Ram&iacute;rez. Porque es precisamente en situaciones de excitaci&oacute;n, emoci&oacute;n o desaf&iacute;o, momentos en los que queremos controlarnos, cuando la frecuencia de estos mon&oacute;logos se dispara.
    </p><h2 class="article-text">Beneficios de verbalizar pensamientos en lugar de pensarlos</h2><p class="article-text">
        Contrariamente a la creencia popular, pensar en voz alta no es un signo de desequilibrio psicol&oacute;gico, sino que es una forma natural y eficaz de procesar la informaci&oacute;n. Y esto nos ayuda a concretar y dar forma estable a lo que pensamos, por lo que vemos las cosas con mayor claridad.&nbsp;Para Ram&iacute;rez, &ldquo;verbalizar pensamientos ayuda a estructurar mejor las ideas, mejorar la toma de decisiones y aumentar el autocontrol&rdquo;. Bajo ciertas condiciones, pensar en voz alta mejora la organizaci&oacute;n, la creatividad y la gesti&oacute;n emocional.
    </p><p class="article-text">
        Algunas investigaciones sugieren incluso que cuando analizamos un problema en voz alta sucede algo interesante en nuestro cerebro: no solo estamos pensando sino que estamos activando m&uacute;ltiples procesos a la vez. Este <a href="https://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/17470218.2011.647039?journalCode=pqje20" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> demuestra que hablar en voz alta puede facilitar la resoluci&oacute;n de problemas y mejorar el desempe&ntilde;o en las tareas. Es como darle una herramienta adicional con la que trabaja porque nos obliga a organizar los pensamientos con mayor claridad, identificar posibles lagunas en el razonamiento y detectar soluciones que podr&iacute;amos pasar por alto al pensar en silencio.
    </p><p class="article-text">
        Hablar en voz alta puede ser una extensi&oacute;n de este di&aacute;logo interno silencioso, que se activa cuando se produce una determinada orden motora de forma involuntaria. Hablar con uno mismo es una manera de exteriorizar nuestras emociones y, por tanto, regularlas. Ya sea dolor cuando nos golpeamos, desahogarnos cuando estamos enojados o estresados, hablar con uno mismo nos permite despejar la mente y alejar los pensamientos negativos.&nbsp; 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En psicolog&iacute;a, se ha observado que el lenguaje externo puede actuar como una forma de autorregulaci&oacute;n emocional y conductual, algo que usamos tambi&eacute;n en intervenci&oacute;n cl&iacute;nica&rdquo;, explica Ram&iacute;rez. Si nos enviamos mensajes como &ldquo;m&aacute;s despacio&rdquo; o &ldquo;una cosa a la vez&rdquo;, este di&aacute;logo interno autorregulado nos permite transformar la emoci&oacute;n pura en una se&ntilde;al sencilla que nos ayuda a concentrarnos de nuevo en una tarea. Peque&ntilde;as frases como estas son como intenciones de implementaci&oacute;n inmediata. Al exteriorizar la se&ntilde;al, esta se abre paso entre el ruido mental y resulta m&aacute;s f&aacute;cil de seguir.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nombrar la emoci&oacute;n activa los sistemas reguladores antes de que esta emoci&oacute;n se intensifique a&uacute;n m&aacute;s. Muchas veces, expresar emociones en voz alta es m&aacute;s eficaz que pensarlas para reducir su intensidad, el acto motor de vocalizar activa m&aacute;s sistemas cerebrales que el pensamiento silencioso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hablar en voz alta, por tanto, es una herramienta reguladora que nuestro cerebro ya reconoce y nos puede ayudar de varias maneras. Cuando las emociones se desbordan, podemos nombrarlas en voz alta; cuando aumenta el estr&eacute;s, podemos hablar desde nuestra perspectiva; cuando empezamos a rumiar, verbalizarlo nos ayuda a interrumpir ese pensamiento.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Cu&aacute;ndo puede ser un s&iacute;ntoma de alerta?</h2><p class="article-text">
        Aunque, en general, mantener este di&aacute;logo con uno mismo en voz alta no es preocupante y tampoco implica en s&iacute; mismo &ldquo;ning&uacute;n problema psicol&oacute;gico&rdquo;, matiza Ram&iacute;rez, s&iacute; es importante mantenerse atentos a ciertas se&ntilde;ales de alerta. &ldquo;Podr&iacute;a ser recomendable valorar m&aacute;s en profundidad cuando este comportamiento se vuelve muy frecuente, interfiere en la vida diaria o se acompa&ntilde;a de otros s&iacute;ntomas, como la sensaci&oacute;n de no controlar ese di&aacute;logo o la presencia de contenido que genera malestar significativo&rdquo;, advierte Ram&iacute;rez.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En estos casos es importante realizar una evaluaci&oacute;n profesional para entender el contexto y la funci&oacute;n de esa conducta&rdquo;, advierte Ram&iacute;rez, que en consulta se suele trabajar &ldquo;este tipo de procesos desde un enfoque cognitivo-conductual e integrativo, ayudando a las personas a comprender su di&aacute;logo interno, regular sus pensamientos y mejorar su bienestar emocional de forma pr&aacute;ctica&rdquo;, concluye el experto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/pedro-ramirez-psicologo-hablar-voz-alta-facilita-claridad-mental-reduce-carga-cognitiva-xp_1_13127165.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Apr 2026 14:43:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pedro Ramírez, psicólogo: “Hablar con uno mismo en voz alta facilita la claridad mental y reduce la carga cognitiva”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Salud mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[María Bernardo, psicóloga: “El tiempo no cura como un medicamento, lo que hace es bajar la intensidad emocional”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/maria-bernardo-psicologa-tiempo-no-cura-medicamento-bajar-intensidad-emocional-xp_1_13114763.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8f27b20d-7046-4a7b-a013-e33675960ec5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="María Bernardo, psicóloga: “El tiempo no cura como un medicamento, lo que hace es bajar la intensidad emocional”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A pesar de esta creencia, algunas heridas emocionales persisten, no desaparecen con el tiempo e, incluso, pueden intensificarse si no se tratan, porque en realidad no tienen fecha de caducidad</p><p class="subtitle">Ni milagros, ni suplementos: una nutricionista indica qué alimentos ayudan a retrasar el envejecimiento de la piel</p></div><p class="article-text">
        Todos hemos o&iacute;do decir en alg&uacute;n momento el dicho de que &ldquo;el tiempo lo cura todo&rdquo;. A menudo solemos usarlo como consuelo tras una p&eacute;rdida, un desenga&ntilde;o amoroso o un trauma. Pero, &iquest;de verdad el tiempo cura las heridas? &iquest;O necesitamos algo m&aacute;s que dejar pasar el tiempo para sanar? La curaci&oacute;n es un proceso activo, que viene moldeado por la memoria y la regulaci&oacute;n emocional, lo que dar&iacute;a sentido a los l&iacute;mites de esta creencia popular. 
    </p><p class="article-text">
        A simple vista, el tiempo parece ser el mejor remedio. La vida contin&uacute;a su camino, el dolor se desvanece y aprendemos a adaptarnos. Sin embargo, algunas heridas emocionales persisten, no desaparecen con el tiempo e, incluso, pueden intensificarse si no se tratan, porque en realidad no tienen fecha de caducidad. Como reconoce <a href="https://mariabernardopsicologia.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mar&iacute;a Bernardo</a>, psic&oacute;loga general sanitaria, &ldquo;el tiempo por s&iacute; solo no cura como si fuera un medicamento, lo que hace en la mayor&iacute;a de los casos es crear distancia, es decir, bajar la intensidad emocional, la herida deja de estar &lsquo;abierta&rsquo; y el cerebro deja de interpretar el hecho como una amenaza inmediata&rdquo;.&nbsp; 
    </p><p class="article-text">
        Como admite Bernardo, esa &ldquo;percepci&oacute;n de distancia respecto a la amenaza permite recuperar rutinas y pensar con m&aacute;s claridad y abre el espacio mental y la perspectiva necesaria para que podamos curar&rdquo;. Sin embargo, y aunque la intenci&oacute;n detr&aacute;s de esta frase puede ser reconfortar o alentar, simplifica el complejo proceso de recuperaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Implica que el paso del tiempo por s&iacute; solo traer&aacute; alivio, cuando en realidad, la sanaci&oacute;n a menudo requiere esfuerzo activo, apoyo y recursos. Como advierte la especialista, que la &ldquo;emoci&oacute;n se vuelva menos intensa no significa que el tema est&eacute; resuelto&rdquo;. El tiempo puede ser un ingrediente m&aacute;s en el proceso de sanaci&oacute;n, pero no es la clave. El verdadero valor del tiempo est&aacute; en c&oacute;mo usamos esa distancia.
    </p><h2 class="article-text">Olvidar no significa sanar: los l&iacute;mites de dejar pasar el tiempo</h2><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de este dicho popular se puede esconder la idea de que la sanaci&oacute;n es un proceso natural e inevitable que ocurre simplemente con el paso del tiempo. Pero, aunque ayuda a que las emociones se calmen, no es una poci&oacute;n m&aacute;gica e incondicional. Problemas como la ansiedad o el trauma no son inconvenientes temporales que se resuelven solos, son experiencias complejas que pueden afectar todos los aspectos de la vida de una persona.
    </p><p class="article-text">
        Es fundamental, como matiza Bernardo, tener en cuenta que &ldquo;olvidar no es lo mismo que sanar&rdquo;. Cuando dejamos de pensar de manera activa en algo, en realidad &ldquo;el cuerpo y la mente siguen reaccionando y, por tanto, aparecen disparadores, ansiedad, tristeza, hipervigilancia o evitaci&oacute;n sin entender muy bien por qu&eacute;&rdquo;, explica la psic&oacute;loga.
    </p><p class="article-text">
        Cuando el tiempo se usa bien para sanar heridas es porque hacemos algo espec&iacute;fico con &eacute;l. Le damos forma para realizar un trabajo interior. &ldquo;Sanar implica algo m&aacute;s profundo: poder recordar lo vivido sin que arrastre emocionalmente y sin que condicione de forma intensa el funcionamiento cotidiano de la persona, que la herida se cierre aunque quede una cicatriz&rdquo;, explica Bernardo.
    </p><p class="article-text">
        Sanar el dolor o una p&eacute;rdida no es una carrera de velocidad. Si bien el tiempo ayuda a silenciar y a evitar el malestar inmediato, si la &ldquo;emoci&oacute;n no se procesa, no desaparece, sino que se expresa por otras v&iacute;as: irritabilidad, somatizaciones, insomnio, conductos compulsivas, dificultades en relaciones o miedo a repetir la experiencia&rdquo;, matiza Bernardo.
    </p><p class="article-text">
        Dejar pasar el tiempo, sin m&aacute;s, y esperar que todo fluya y todo pase, es no enfrontarse al problema y solucionarlo de ra&iacute;z. Detr&aacute;s de esta creencia subyace la suposici&oacute;n y la expectativa de que, con el tiempo, el dolor de una experiencia dolorosa desaparecer&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Pero no es as&iacute;: si el tiempo fuera una panacea para el dolor emocional, todos los que alguna vez lo hemos experimentado sanar&iacute;amos con el tiempo. Sin embargo, hacerlo puede &ldquo;convertirse en una forma de aplazamiento&rdquo;, advierte Bernardo, que reconoce que &ldquo;cuando depositamos toda la responsabilidad en el paso del tiempo es f&aacute;cil caer en la evitaci&oacute;n: no hablar del tema, no tomar decisiones necesarias, no pedir ayuda o no revisar patrones que se repiten. Esta evitaci&oacute;n mantiene y empeora el malestar a largo plazo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El tiempo por s&iacute; solo no basta: lo que hacemos con &eacute;l, s&iacute;</h2><p class="article-text">
        La idea de que el tiempo por s&iacute; solo lo puede solucionar todo es simplista y falsa. S&iacute; nos da distancia de los sucesos dolorosos porque disminuye la intensidad de los pensamientos, sentimientos y reacciones ante la p&eacute;rdida, la ruptura o un evento traum&aacute;tico. Pero esto no significa que lo hayamos superado solo porque hayan pasado las semanas, los meses y los a&ntilde;os. S&iacute; ayuda cuando &ldquo;la herida est&aacute; muy reciente y el sistema emocional est&aacute; &lsquo;en alerta&rsquo;&rdquo;, reconoce Bernardo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El tiempo nos da espacio y la calma necesarios &ldquo;para integrar lo ocurrido y tomar decisiones con m&aacute;s claridad&rdquo;, afirma la especialista. Pero no funciona si no lo acompa&ntilde;amos de intenci&oacute;n y apoyo, de un proceso activo e intencional que nos permita reconocer e identificar los sentimientos. &ldquo;El tiempo es m&aacute;s &uacute;til cuando va acompa&ntilde;ado de ciertos procesos, como poner palabras a lo vivido &mdash;hablarlo o escribirlo&mdash;, darle sentido, permitir el duelo si hay una p&eacute;rdida y recuperar rutinas que devuelvan estabilidad&rdquo;, reconoce Bernardo.
    </p><p class="article-text">
        El tiempo ayuda cuando alguien &ldquo;hace algo con lo vivido, es decir, lo entiende, lo integra, le pone palabras, lo coloca en su historia y recupera sensaci&oacute;n de control. Esto puede conseguirse con apoyo, reflexi&oacute;n, terapia o cambios concretos, pero en ocasiones el dolor simplemente queda en modo &lsquo;pausa&rsquo; y reaparece m&aacute;s adelante en forma de ansiedad, irritabilidad, tristeza o bloqueos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La forma en la que usamos el tiempo s&iacute; puede ayudarnos, como &ldquo;cuando se hacen peque&ntilde;os actos de cierre que marcan un antes y un despu&eacute;s, como conversaciones pendientes, l&iacute;mites, cambios de h&aacute;bitos o despedidas simb&oacute;licas&rdquo;. Para Bernardo, la clave est&aacute; en &ldquo;no dejar toda la responsabilidad al tiempo, sino en aprovecharlo sabiamente&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/maria-bernardo-psicologa-tiempo-no-cura-medicamento-bajar-intensidad-emocional-xp_1_13114763.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Apr 2026 11:59:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[María Bernardo, psicóloga: “El tiempo no cura como un medicamento, lo que hace es bajar la intensidad emocional”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Salud mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Laura García Sáez, psicóloga: “La complacencia puede ser problemática si implica renunciar al propio bienestar”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/laura-garcia-saez-psicologa-complacencia-problematica-si-implica-renunciar-propio-bienestar-xp_1_13112520.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/92882643-6e60-40b8-9310-056959aed06f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Laura García Sáez, psicóloga: “La complacencia puede ser problemática si implica renunciar al propio bienestar”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La especialista explica cómo y cuándo aprendemos a complacer y a evitar conflictos, y por qué nos puede pasar factura más adelante</p><p class="subtitle">¿Prefieres comer solo o en compañía? Una nutricionista explica sus efectos: "No se trata de elegir, sino de equilibrar”</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Priorizamos constantemente las necesidades de los dem&aacute;s? &iquest;Nos cuesta decir que no por miedo a decepcionar o molestar a alguien? Si es as&iacute;, podr&iacute;amos estar hablando de la complacencia, una manera de actuar inofensiva a simple vista, pero que puede tener consecuencias con el tiempo. Y es que el conflicto es algo que la mayor&iacute;a de nosotros queremos evitar. Ya sea una cierta tensi&oacute;n con la pareja, una din&aacute;mica inc&oacute;moda en el trabajo o problemas familiares, la idea de una &ldquo;conversaci&oacute;n dif&iacute;cil&rdquo; puede generar malestar.
    </p><p class="article-text">
        En estos casos es f&aacute;cil que surja una manera de actuar que antepone los deseos de los dem&aacute;s a las necesidades y deseos de uno mismo. Como nos explica Laura Garc&iacute;a S&aacute;ez, psic&oacute;loga de <a href="https://www.apai-psicologos.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Apai Psic&oacute;logos</a>, &ldquo;la complacencia a menudo se disfraza de amabilidad, empat&iacute;a o generosidad, cualidades positivas, pero que pueden volverse problem&aacute;ticas cuando implican una renuncia constante del propio bienestar&rdquo;. &iquest;Por qu&eacute; lo hacemos, con qu&eacute; finalidad y qu&eacute; repercusiones puede tener a la larga no atender a nuestras propias necesidades?
    </p><h2 class="article-text">Complacer a los dem&aacute;s: una lecci&oacute;n aprendida de peque&ntilde;os</h2><p class="article-text">
        A la mayor&iacute;a de nosotros no nos ense&ntilde;aron a manejar los conflictos de manera saludable. De hecho, de alguna manera inconsciente, nos ense&ntilde;aron a temerlos, lo que nos llevaba a callar, a no causar problemas para mantener la paz. Durante un tiempo, esta estrategia funcionaba. Como admite Garc&iacute;a, esta tendencia de complacer no surge de la nada: &ldquo;en la mayor&iacute;a de los casos se aprende en etapas muy tempranas de desarrollo&rdquo;. Y es que, seg&uacute;n la psic&oacute;loga, &ldquo;durante la infancia dependemos emocional y f&iacute;sicamente de nuestras figuras de apego, lo que implica que, de forma m&aacute;s o menos consciente, aprenderemos qu&eacute; conductas generan aprobaci&oacute;n, afecto o atenci&oacute;n, y cu&aacute;les rechazo, enfado o distancia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Evitar el conflicto, por tanto, es una estrategia de afrontamiento aprendida. Crecer en entornos donde se reprim&iacute;an las emociones, donde la confrontaci&oacute;n era peligrosa o la vulnerabilidad se juzgaba tiene mucho que ver con la complacencia. Porque aprendemos, con el tiempo, que mantener la paz es estar a salvo, que incluso el silencio se produce a costa del bienestar emocional. &ldquo;Poco a poco se va configurando la idea de que ser aceptado implica adaptarse constantemente a las expectativas de los dem&aacute;s&rdquo;, reconoce Garc&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s del aprendizaje, la complacencia tambi&eacute;n tiene que ver con &ldquo;factores culturales y sociales, ya que en muchas culturas se valora en determinados roles &mdash;como el femenino&mdash; y se refuerza la idea de que cuidar, ceder o evitar el conflicto es una virtud&rdquo;, reconoce Garc&iacute;a. Todo ello, con el tiempo, acaba interioriz&aacute;ndose y acept&aacute;ndose hasta el punto de que se establece una manera de relacionarnos que evita generar problemas.
    </p><h2 class="article-text">Cuando complacer a los dem&aacute;s parece m&aacute;s f&aacute;cil que alzar la voz</h2><p class="article-text">
        Evitar los conflictos puede parecer la opci&oacute;n m&aacute;s segura para protegernos, pero a la larga puede deteriorar la confianza. Comprender la base emocional de este patr&oacute;n es el primer paso hacia el cambio. Evitar la confrontaci&oacute;n suele empezar como una estrategia de protecci&oacute;n y est&aacute; estrechamente ligado con &ldquo;necesidades humanas como la pertenencia, el amor y la seguridad&rdquo;, admite Garc&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de complacer a los dem&aacute;s de forma excesiva puede haber un cierto &ldquo;temor a no ser suficiente, a ser rechazado o a generar conflicto&rdquo;, reconoce la especialista, que admite adem&aacute;s que tambi&eacute;n puede haber &ldquo;una b&uacute;squeda de validaci&oacute;n externa ya que, cuando la autoestima est&aacute; m&aacute;s apoyada en la opini&oacute;n de los dem&aacute;s que en la propia valoraci&oacute;n interna, complacer se convierte en una estrategia para sentirse querido, aceptado o valioso&rdquo;, afirma Garc&iacute;a. No es raro, por tanto, que las personas complacientes puedan tener baja autoestima y creen que no est&aacute;n a la altura de los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Esforzarse al m&aacute;ximo para que los dem&aacute;s est&eacute;n contentos o a gusto sacrificando nuestro propio bienestar tambi&eacute;n puede tener una causa vinculada al abandono. &ldquo;La persona puede pensar que si deja de adaptarse a los dem&aacute;s, perder&aacute; el v&iacute;nculo, lo que genera una din&aacute;mica de sobrecarga emocional que, aunque al principio parezca funcional, puede ser muy costosa&rdquo;, advierte Garc&iacute;a.
    </p><h2 class="article-text">El coste de la complacencia&nbsp;</h2><p class="article-text">
        En el fondo, nos estamos enga&ntilde;ando de forma moment&aacute;nea porque <a href="https://www.eldiario.es/era/psicologo-nacho-calvo-explica-razones-aprender-decir-no-poner-limites-forma-parte-relacion-sana-xp_1_13053606.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este &ldquo;s&iacute;&rdquo; que damos en alg&uacute;n momento</a> para evitar tensiones puede acabar pasando factura con el tiempo en distintos &aacute;mbitos de nuestra vida. &ldquo;En el plano personal, una de las principales consecuencias es la desconexi&oacute;n con uno mismo ya que se puede perder claridad sobre las propias necesidades, deseos o l&iacute;mites, lo que genera una sensaci&oacute;n de vac&iacute;o, frustraci&oacute;n o resentimiento hacia los otros&rdquo;, reconoce Garc&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Anteponer de manera constante las necesidades de los dem&aacute;s a las propias tambi&eacute;n puede generar relaciones desequilibradas porque se establece una manera de funcionar en la que &ldquo;la persona complaciente tiende a dar mucho m&aacute;s de lo que recibe, lo que fomenta din&aacute;micas de dependencia y se dificulta la comunicaci&oacute;n aut&eacute;ntica&rdquo;, admite Garc&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; del &aacute;mbito personal, la complacencia mal llevada tambi&eacute;n influye en lo laboral ya que se suelen &ldquo;asumir m&aacute;s tareas de las que se pueden gestionar, hay dificultad para poner l&iacute;mites y se pueden experimentar altos niveles de estr&eacute;s y agotamiento&rdquo;, reconoce Garc&iacute;a. Todo ello puede traducirse en &ldquo;ansiedad, baja autoestima y una sensaci&oacute;n de no estar viviendo una vida alineada con uno mismo&rdquo;, advierte Garc&iacute;a.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;C&oacute;mo romper este patr&oacute;n sin irnos al otro extremo?</h2><p class="article-text">
        La consciencia es el primer paso hacia el cambio. Es importante que notemos cu&aacute;ndo complacemos a alguien por miedo y cu&aacute;ndo elegimos de manera consciente una acci&oacute;n amable. &ldquo;Identificar en qu&eacute; situaciones se tiende a complacer, qu&eacute; pensamientos aparecen (&lsquo;si digo no, se enfadar&aacute;&rsquo;, &lsquo;no es para tanto, puedo hacerlo&rsquo;) y qu&eacute; emociones est&aacute;n implicadas es clave para empezar a cambiar&rdquo;, reconoce Garc&iacute;a. En este punto, es importante observar qu&eacute; nos ocurre antes de que tomemos una decisi&oacute;n para que seamos m&aacute;s conscientes de c&oacute;mo actuamos antes de complacer a los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Y aqu&iacute; es donde entra la parte de autoestima. &ldquo;Cuanto m&aacute;s s&oacute;lida sea la valoraci&oacute;n interna, menos depender&aacute; la persona de la aprobaci&oacute;n externa, lo que implica aprender a validarse, reconocer las propias necesidades y entender que poner l&iacute;mites no es un acto de ego&iacute;smo, sino de autocuidado&rdquo;, explica Garc&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otro pilar clave es aprender a expresar los l&iacute;mites de forma clara y directa, comunicar nuestros sentimientos y necesidades sin culpar a nadie, &ldquo;aprender a expresar opiniones, necesidades y l&iacute;mites de forma clara, respetuosa y firme para construir relaciones m&aacute;s equilibradas&rdquo;, afirma Garc&iacute;a. El primer &ldquo;no&rdquo; siempre es m&aacute;s dif&iacute;cil. De ah&iacute; que sea importante expresarlo de forma sencilla y contundente.
    </p><p class="article-text">
        Esto no significa que nos pasemos al otro extremo y que de decir siempre &ldquo;s&iacute;&rdquo; pasemos a decir siempre &ldquo;no&rdquo;. Para encontrar el equilibrio es &uacute;til preguntarse &ldquo;&iquest;quiero hacer esto o siento que debo hacerlo?&rdquo;, aconseja Garc&iacute;a, que concluye que &ldquo;superar la complacencia no implica volverse ego&iacute;sta o indiferente hacia los dem&aacute;s, el objetivo no es dejar de cuidar, sino aprender a incluirse a uno mismo en ese cuidado porque, al hacerlo, es posible reconectar con uno mismo, fortalecer la autoestima y aprender a relacionarse desde la autenticidad&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/laura-garcia-saez-psicologa-complacencia-problematica-si-implica-renunciar-propio-bienestar-xp_1_13112520.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Apr 2026 07:58:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Laura García Sáez, psicóloga: “La complacencia puede ser problemática si implica renunciar al propio bienestar”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Relaciones,Infancia,Amistad,familia]]></media:keywords>
    </item>
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