Los jóvenes vuelven al vinilo, aunque no tengan tocadiscos

Fotografía de archivo de una pared decorada con vinilos .

Inma Moraleda

0

Durante años, el vinilo fue poco más que una reliquia romántica para coleccionistas y nostálgicos. Hoy, sin embargo, se ha convertido en uno de los fenómenos culturales más llamativos de la industria musical contemporánea. Y lo más significativo es quién está detrás de este regreso: jóvenes que crecieron sin tocadiscos y con Spotify como banda sonora permanente.

Las cifras respaldan el cambio. Según datos oficiales de la Recording Industry Association of America (RIAA), en 2023 se vendieron en Estados Unidos casi 50 millones de elepés de vinilo, un 14,2 % más que en 2022, encadenando 18 años consecutivos de crecimiento y superando por tercer año seguido al CD en unidades vendidas.

A escala global, el dominio sigue siendo del streaming, pero el formato físico ha recuperado un peso simbólico y económico inesperado. El Global Music Report de la IFPI indica que vinilos y CD generaron conjuntamente 5.100 millones de dólares, frente a los 19.300 millones del streaming, que concentra ya el 67,3 % de los ingresos mundiales de la música grabada.

Este resurgir no se sostiene ya sobre reediciones de clásicos, sino sobre artistas plenamente contemporáneos. En los últimos años se ha producido un relevo casi total en los discos que lideran las ventas de vinilo. En 2023, nueve de los diez elepés más vendidos en Estados Unidos pertenecieron a artistas actuales como Taylor Swift, Travis Scott, Olivia Rodrigo o Lana del Rey, con una única excepción procedente del catálogo histórico: Rumours (1977), de Fleetwood Mac, reimpulsado por su viralidad audiovisual.

Del sonido al símbolo

Uno de los aspectos más reveladores del fenómeno lo aporta la propia Luminate: el 50 % de quienes compraron vinilos en 2023 no tenían tocadiscos. El dato desmonta la idea del regreso del vinilo como simple apuesta sonora y lo sitúa claramente en el terreno cultural y simbólico.

Desde la industria, la lectura es clara. El presidente de Sony Music Iberia, Josep Maria Barbat, señala que el vinilo se ha convertido en “el formato más atractivo”, impulsado tanto por una apuesta decidida de las discográficas como por el crecimiento del número de superfans, consumidores que adquieren cualquier objeto vinculado a sus artistas favoritos, desde ediciones especiales hasta merchandising.

El fenómeno tiene también una explicación generacional. Estudios y análisis culturales difundidos por Playground sobre la Generación Z apuntan a que el vinilo funciona como señal de identidad y pertenencia, muy vinculada a la lógica visual de TikTok e Instagram. Comprar discos sirve para mostrar gustos, diferenciarse y construir un relato personal frente al consumo invisible del streaming.

Más allá de la estética, el regreso del vinilo recupera una dimensión cultural que se había diluido con el CD: la importancia de la portada, el diseño gráfico y el objeto como experiencia completa. La escucha se convierte en un ritual más pausado, incluso aunque no sea cotidiano. El fetiche, lejos de ser frívolo, conecta con una tradición histórica del disco como artefacto cultural total.

Para la industria, además, el atractivo económico es evidente. Un vinilo se vende habitualmente entre 25 y 28 euros, frente a los 15-18 euros del CD, elevando el gasto medio del fan. En España, discos como El madrileño de C. Tangana o Motomami de Rosalía han superado las 30.000 copias vendidas en vinilo, cifras impensables hace apenas una década.

El boom no está exento de tensiones. Informes del sector independiente alertan de la saturación de las fábricas, el aumento de costes y la penalización de tiradas pequeñas tras el regreso masivo de las multinacionales al formato. Aun así, el vinilo ha demostrado algo poco común: ha regresado sin nostalgia obligatoria y sin necesidad de ser escuchado.

En plena era del streaming infinito, el disco vuelve como objeto, como símbolo y como declaración cultural. Para muchos jóvenes, hoy, tener un vinilo no es escuchar música: es decir quién eres.

Etiquetas
stats