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Nace otra izquierda alemana

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La nueva formación política tiene por delante la elaboración de un programa completo, pues hasta el momento sólo dispone de estatutos y de un conjunto de reivindicaciones, los llamados "seis puntos", para intervenir en el futuro inmediato y que giran en torno a la defensa de los restos del Estado del Bienestar, un intento de recuperar la socialdemocracia de los tiempos de Willy Brandt. Lafontaine anunció su abandono del SPD en mayo de 2005, tras denunciar la política neoliberal del canciller Gerhard Schroeder en cuestiones como la jornada laboral, el seguro de desempleo, la sanidad y los derechos de los trabajadores. "En la era neoliberal -declara hoy Lafontaine- Alemania necesita tener de nuevo una izquierda reconocible y distinguible". La política exterior aparece en uno de los seis puntos de "La Izquierda": retiro inmediato de las tropas alemanas de Afganistán. Pero en el discurso pronunciado el pasado fin de semana, el dirigente alemán fue más lejos. Calificó de terrorismo la cruzada occidental en Irak y Afganistán: "El Bundestag (Parlamento Federal) alemán define el terrorismo como el recurso ilegal a la violencia para conseguir fines políticos. No hay duda, por tanto, del carácter terrorista de la guerra conducida en Irak contra el derecho internacional. Así como es terrorista el uso indiscriminado de la violencia también contra los civiles en Afganistán, en el marco de la operación Libertad Duradera". También opina que todos los Estados están obligados al desarme nuclear. No es posible, concluye, que haya países que se arroguen el derecho de disponer de armas nucleares y ellos mismos decidan prohibírselas a otros. Este tipo de declaraciones pueden provocar una impresión equivocada. Que nace un nuevo partido radical. En realidad, La Izquierda está marcada por las posiciones más o menos clásicas socialdemócratas sobre las claves del bienestar a nivel nacional y la guerra o la paz a escala internacional. Esa falsa sensación de izquierdismo viene determinada, seguramente, por el predominio de las ideas neoliberales que hacen aparecer a moderados de centro izquierda como rojos peligrosos. Lafontaine lo ve así: "Resulta llamativo observar que la mayoría de los jubilados votan a los partidos de los recortes de pensiones y que la mayoría de los asalariados votan a los partidos favorables a la prolongación del tiempo de trabajo sin compensación salarial. Sólo puedo explicármelo por los veinte años que llevamos de lavado neoliberal de cerebros". No parece razonamiento suficiente. Si así se dibujara políticamente la aparente bonanza alemana, resultaría muy complicado explicar porqué, entonces, su recién inaugurado partido ya dispone de casi el 25% de los votos. La gente vota a veces por el que considera menos malo para sus intereses porque tampoco tiene demasiado donde elegir. Y entre la socialdemocracia posmoderna alemana, conservadores y liberales, ¿qué hacer a la hora de las elecciones? En todo caso, los alemanes tendrán desde ahora otra opción política. Supongo.

Rafael Morales

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