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El caso del niño desaparecidito

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Pero al margen del medio que lo había contado primero, la pregunta seguía siendo obligada. ¿Qué hacemos?¿Lo contamos aunque nos parezca una temeridad, aunque suponga crear alarma sin necesidad, aunque pensemos que la versión de un diputado autonómico del PP no es más creíble que la de la Delegada del Gobierno? No siempre ocurre, pero esta vez todos coincidimos: Thalía, Txema Santana, Carlos Sosa y un servidor pensamos que mejor era no darlo. El argumento de que "lo están dando los otros" no debe de estar por encima de la defensa del derecho a la información veraz. Creíamos que era mentira o que se trataba de un error. Pensábamos que ese niño estaba tan desaparecido como aquel chiquillo que se subió al globo en Estados Unidos hace unas semanas. Todas las cadenas televisivas norteamericanas lo dieron en directo y al final se comprobó que era un montaje de los padres que denunciaron que el niño se escapó en un globo para hacerse famosos y participar en un concurso televisivo. La CNN pidió disculpas al día siguiente, su justificación fue: lo dimos porque lo estaba dando la competencia. Pues no, si uno cuenta una noticia es porque uno se la cree. Así que la exclusiva de la radio pública canaria no formó parte de nuestros titulares.

¿Qué credibilidad podemos dar a partir de ahora a esa comisión parlamentaria sobre niños desaparecidos si su presidente se estrena contando a una emisora de radio la falsa desaparición de un niño en las islas? ¿Qué podemos esperar de Fernando Figuereo Force si declara (sin aportar las fuentes) que sólo se conocen públicamente el 5 por ciento de los casos, dando la imagen de que en Canarias debe haber 50 niños desaparecidos? El colmo del cinismo es que el diputado pepero también dijo que "no pretendemos inmiscuirnos en el trabajo de las fuerzas de seguridad" y, en el mismo minuto, cuenta ante los micrófonos de una emisora una información que no ha contrastado con las fuerzas de seguridad. Y después no salió a pedir disculpas. Tuvo que ser una criminóloga que el miércoles había hablado en la comisión parlamentaria de investigación del caso de un niño que ya estaba resuelto y lo contó erróneamente como un asunto sin resolver.

Pero la alarma la provocó el diputado del PP, porque la criminóloga no lo había contado a los medios. A mediados de los años 40 del siglo pasado se estrenó una obra de teatro de Miguel Mihura y Álvaro de la Iglesia titulada "El caso de la mujer asesinadita". Se trataba de una comedia que contaba la historia de una mujer que soñaba que su marido la mataba para huir con su amante. Mihura se burlaba de la burguesía en los años grises del Franquismo para lograr las sonrisas del público. Hoy ocurre al revés, unos diputados burguesitos montan una comisión inútil y su presidente se ríe de todos a costa del dolor de algunas familias humildes. Así nació este caso del niño desaparecidito.

Es la segunda vez que Figuereo hace méritos para pasar a la historia del Parlamento de Canarias. En mayo de este año ya participó en el teatro dirigido por José Manuel Soria el día que se votaba la propuesta de reprobación del vicepresidente del Gobierno canario presentada por el PSOE. El líder del PP participó en uno de los mayores montajes políticos y mediáticos que se han vivido en las islas. La revista derechista Época publicó el día de la reprobación una portada titulada "Un Gal sin crímenes en Canarias". El reportaje fue redactado a partir de unas grabaciones ilegales realizadas por orden de Soria al denunciante del caso Faycán y difundidas por el líder del PP al grupo Intereconomía, que se comprometió a montar un número especial de Época a cambio de una campaña publicitaria pagada por la consejería de Turismo. Fernando Figuereo, la consejera de Turismo Rita Martín y el diputado por Anfi del Mar Manuel Fernández exhibieron los ejemplares de la revista Época ante los periodistas. Leían la revista y sonreían a las cámaras, parecían maravillados con el montaje que hizo Época. Se trataba de una edición especial para el PP de Canarias porque la revista se distribuyó en los kioskos de las islas cinco días después.

Resulta curioso que este diputado que contribuyó a la difusión del reportaje amarillista que daba una imagen denigrante de Canarias y de sus fuerzas de seguridad (la Justicia archivó una querella presentada por Soria que se basaba en ese reportaje), es el mismo diputado que presentó una iniciativa en el Parlamento para protestar por una noticia del diario El País publicada el 17 de marzo de 2008 en el que hablaba de la existencia en Lanzarote de 22 hoteles declarados ilegales. Figuereo criticó el reportaje del periódico madrileño porque "dañaba la imagen de Lanzarote" y presentó una iniciativa parlamentaria para debatir las repercusiones de esa noticia.

Vaya, vaya, vaya... Resulta que contar que hay 22 hoteles ilegales perjudica la imagen de Lanzarote, pero a la imagen de las islas le viene muy bien que un vicepresidente del gobierno participe en grabaciones ilegales y las difunda para un montaje periodístico de una revista afín a su partido o declarar que en Canarias hay un tercer niño desaparecido o que sólo se publican el 5 por ciento de los casos? Estas noticias generadas por Figuereo y su jefe de filas y amplificadas en la radio pública por una antigua interventora electoral del Partido Popular son muy positivas y dan una imagen de Canarias como una islas seguras. A esa imagen de seguridad también está contribuyendo la comsión parlamentaria sobre desaparecidos que preside Fernando Figuereo. Son tan seguras estas islas que los osos polares de Islandia se están viniendo a vivir aquí porque se asustaron cuando vieron en calzoncillos a 3 periodistas peninsulares que Rita Martín había enviado al país nórdico con el noble fin de promocionar el periodismo de investigación que la consejera descubrió por primera vez en aquel reportaje de Gal y crímenes publicado por sus patrocinados de Época.

Blog Somos nadie

Juan García Luján

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