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Un paso atrás en Extranjería

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Desde que se aprobara este insulto legal, he tenido que escuchar y leer algunas cancaburradas en los medios afines al Gobierno socialista para tratar de justificar lo injustificable, por no hablar de los sonoros silencios que procedían de las guaridas de los opinadores oficiales del régimen. Había pensado que se estaban tomando su tiempo para escudriñar a fondo el nuevo texto legal, pero pasada una semana algunos siguen sin hacer acto de presencia. Casi que mejor.

Podríamos entrar en el fondo del asunto. Podríamos dar detalles sobre la crucifixión de Jesús Caldera y la elevación a los altares de Celestino Corbacho, un ministro nombrado para poner el careto en la nueva política de mano dura en materia de inmigración que, en realidad, marcan los hombres (y mujeres) del Presidente. Podríamos también hablar del miedo atroz que atenaza a un partido que, cuando era oposición, criticaba con fiereza los recortes de derechos de los extranjeros y que, cuando es gobierno, no le tiembla la mano para sacar la tijera y cortar en esa misma dirección.

Sí, habrá quien diga que esta nueva ley reconoce derechos a los irregulares o que ahora se permite el acceso de las ONG a los llamados centros de internamiento. Pero es todo mentira. Ya algunas ONG entraban en los centros y no promover los derechos de asociación y reunión de los inmigrantes hubiera sido ir contra la doctrina del Tribunal Constitucional. Y eso era algo que no se podían permitir. Ir contra el sentido común sí, eso sí.

Sólo un ejemplo, para no cansarles. Han ampliado a 60 días el periodo de retención en las cárceles de extranjeros (que otros usen los eufemismos que quieran), hasta ahora fijados en 40. Dicen que es para facilitar las repatriaciones. Ho, ho, ho, que diría Papá Noel. Ellos saben que las expulsiones no dependen de los días, sino de la pasta que aflojen. Pero no se cortan un pelo en prolongar 10 días más la injusta e inhumana retención de quienes no han cometido ningún delito. Y, además de esto, endurecimiento de penas, trabas a la reagrupación familiar y, en fin, la visión del inmigrante más como un eslabón útil de la cadena productiva que como una persona con familia, derechos e inquietudes.

Me consta que algunos socialistas que sí creen en los derechos de la gente votarán esta ley en el Congreso con la nariz tapada y con los ojos cerrados. El problema es que el tufillo a cerrojazo inmigratorio ya llega a todos lados. En fin, otro paso atrás en la construcción de un mundo mejor.

pepenaranjo.blogspot.com

José Naranjo

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