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Clavijo vuelve a mutarse pepero

El candidato nacionalista anuncia por la mañana que cambiará la ley para dedicar menos dinero a Educación y por la tarde, un comunicado de CC lo desdice

El presidente del Consejo de Estudiantes de la ULPGC, líder de Nuevas Generaciones, pasa por alto que el PP no firmara el manifiesto por la Educación

El PP tampoco firmó el manifiesto por la sanidad pública

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Imagen de archivo de un aula Colegio Adoración Rodríguez de Playa San Juan en Guía de Isora, Tenerife.

Imagen de archivo de un aula Colegio Adoración Rodríguez de Playa San Juan en Guía de Isora, Tenerife.

“Las leyes se cumplen o se cambian”. No pareció dudar Fernando Clavijo, candidato a presidente del Gobierno canario por Coalición Canaria, cuando nuestro compañero Enrique Bethencourt le preguntó este martes por la ley canaria de Educación. El lagunero no está de acuerdo con la imposición legal de que se destine a esta materia al menos el 5% del producto interior bruto (PIB) de la autonomía, por lo que su opción, según dijo claramente, es cambiar la ley para no verse sometido a sus preceptos. Podría alegar Clavijo que fue un mal entendido, que se trató de un lapsus inevitable en estos días de tanto ajetreo y tanta verborrea, pero la grabación de la entrevista, en El Espejo Canario, no parece dejar dudas acerca de su intención: dedicar a Educación solamente un punto por encima del crecimiento anual del PIB, lo que equivaldría ahora mismo a un 3,2%, en base a datos de 2014. La ley canaria de Educación fue todo un éxito de la legislatura que ahora termina porque fue en sus orígenes una iniciativa popular, es decir, nació de la ciudadanía –esa a la que ahora se quiere atender con más pasión que nunca- y se aprobó con los votos de todas los grupos parlamentarios excepto el Partido Popular, que se opuso ferozmente. Justo a donde queríamos llegar. El Partido Popular de José Ignacio Wert, el que pasará a la historia como el peor ministro de Educación del Gobierno de España, se ha significado especialmente estos últimos cuatro años por su esmerada demolición de los sistemas públicos constitucionales, no quiso en Canarias sumarse a una ley vital para sacar a las Islas de su atraso ancestral, de sus malos registros de fracaso y abandono escolar y preparar mejor a los trabajadores y trabajadoras del futuro. Y a los políticos también, claro. Clavijo, cuyo partido apoyó esa ley, y por lo tanto ese precepto legal del mínimo del 5%, ha preferido alinearse con el PP y cambiar las leyes que no le gustan para evitar incumplirlas.

 

 

 

Un comunicado de emergencia

La consigna en Coalición Canaria, como venimos diciendo aquí hace un tiempo, es romper con el pasado más reciente, es decir, con los últimos cuatro años de Paulino Rivero y del PSOE al frente del Gobierno con menos sobresaltos de toda la historia reciente de Canarias: sin rupturas, sin un solo caso de corrupción, y vadeando con nota una crisis muy puñetera que también en Canarias se ha llevado demasiados derechos por delante. El referente vuelve a ser Adán Martín y la histórica ATI, en cuyo lote se incluyen los recurrentes pactos con el Partido Popular y la devolución del poder a las históricas oligarquías tinerfeñas, desasistidas en este periodo. Y aunque el eslogan adoptado por el alto estado mayor de Clavijo es “de aquí en adelante” (parecería más correcto “de ahora en adelante”) habría sido más preciso “regreso al pasado III”, y este lapsus educativo es un botón de muestra más. Por la tarde, con algunos comentarios como el de Enrique Bethencourt ya moviéndose en las redes, Coalición Canaria se vio obligada a lanzar un comunicado con unas supuestas declaraciones de Clavijo (no se dice ni dónde fueron ni con ocasión de qué) en la que se corregían sus declaraciones de la mañana para recordar lo recogido en la ley educativa canaria y ese 5% del PIB para educación, entre otras imposiciones de la norma que CC aprobó en el Parlamento hace menos de un año (julio de 2014). En la nota se desarrolla lo que se presenta como programa electoral de los nacionalistas y se formula (una vez más) un pacto por la educación al estilo de los muchos que ya se han suscrito y que, en rigor, desembocó en la ley que el candidato nacionalista no manejaba hasta este martes con habilidad. Un lapsus lo tiene cualquiera, pero conociendo a Clavijo como lo conocemos, no parece que improvisara sino más bien que se expresaba con la naturalidad y franqueza que le caracteriza: no le gusta la ley de educación ni pretende forzar las cuentas para tender a ese 5% del PIB. ¿Lo oyó en alguna reunión con su equipo médico habitual? ¿Es la postura de CC dar marcha atrás a la ley educativa canaria? A falta de que las urnas otorguen al pacto con el Partido Popular los números necesarios, seguimos para bingo.

 

Contraórdenes en RTVC

Clavijo tiene fama de decir lo que piensa. Otra cosa es que conozca todos los planes que su equipo médico habitual tiene para él. No le ha gustado, por ejemplo, el majo y limpio que ejecutó el nuevo presidente/director general de la Radiotelevisión Canaria, Santi Negrín, a su llegada al ente público. A su juicio, y así lo dijo también este martes, hubiera sido más aconsejable esperar a que pasaran las elecciones para que nadie pudiera interpretar –como muy malvadamente hicimos nosotros- que alguien ordenó ejecución inmediata para evitar que una distribución parlamentaria distinta a la actual descafeinara ese intento de romper traumáticamente con el pasado paulinista de la casa. Es más que probable que el cabreo de Clavijo sea compartido por unos cuantos dirigentes más y que ese cabreo ya se le haya hecho llegar a Santiago Negrín para que corrija los modales para la próxima ocasión. Incluso es posible que tenga que ejecutar alguna contraorden, lo que lo colocaría en una posición un tanto embarazosa ante sus subordinados y ante la opinión pública.

La jeta de Eliezer Santana

Pero volvamos a la educación, que es de lo que pretendíamos hablar monográficamente hoy. El PP, como decíamos, no votó a favor de la Ley Canaria de Educación, nacida de la iniciativa popular y trabajada en el Parlamento por las distintas fuerzas políticas. Su posición claramente contraria a la educación pública, gratuita y de calidad (aunque sus dirigentes insistan en decir lo contrario) le impedía apoyarla. Tampoco ha apoyado el PP el manifiesto por la educación no universitaria suscrito la semana pasada en Las Palmas de Gran Canaria en presencia de media docena de partidos políticos. Hizo lo mismo con el manifiesto en defensa de la sanidad pública alegando que no quería salir en la misma foto con los que se la han cargado. O sea, un selfie. Cada uno se retrata como quiere, incluso saliéndose de plano, como ha hecho en estas dos ocasiones el PP. Lo que no tiene ni medio pase es la cara dura del presidente del consejo de estudiantes de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, Eliezer Santana, que reprochó a los partidos políticos presentes que enviaran a segundas espadas saltándose atléticamente la ausencia del partido del que es dirigente. Porque el amigo Santana es dirigente de Nuevas Generaciones del PP y no se escondió ante la flagrante ausencia de su propio partido en un acto al que él mismo dio una relevancia notable.

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