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La tele canaria y otras cosillas

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A Santiago Negrín y José Luis Méndez no lo sacan de Radio Televisión Canaria ni con éter y acetona. Román Rodríguez, de Nueva Canarias, y Juan Márquez, de Podemos, son los más que se han puesto en esta labor de desatascar el asunto/trasunto, pero Negrín les dice que de RTVC no lo sacan ni a tiros. Una vez más ha defendido que en su gestión no hay ninguna ilegalidad, y que por tal motivo edificante por detrás y por delante seguirá con su pretensión de adjudicar el contrato de 144 millones de euros por los servicios informativos a través del procedimiento de negociado sin publicidad. En su última intervención parlamentaria incluso Román Rodríguez le recordó a Negrín que podría tener problemas con la justicia, y incluso con la Guardia Civil, pero el muy presidente de la RTVC se descojonó de la risa, y me chisman que luego entre sus correligionarios y asesores decía una vez más desafiante “resistir es vencer”, “no pasarán”. Indudablemente Santiago Negrín me está pareciendo un revolucionario de primera línea y con respecto a José Luis Méndez, que es Viceconsejero de Comunicación y Relaciones con los Medios del Gobierno Canario, está en la misma tesitura, de este burro no me baja nadie. Una cosa positiva de Méndez es que al menos no se ha inventado que tiene algún master, y en su currículo aparece con estudios inacabados en Derecho y Bellas Artes. Tal y como andan los repartos de master, incluido el de Asier Antona, es de agradecer que al menos haya alguien sincero.

No sé si por fin la tele canaria se quedará negra el 1 de julio, pero si estoy convencido que entre Negrín y Méndez tienen a mis colegas negros y muy cabreados con tanta historia televisiva. El diputado de Podemos, Juan Márquez, le ha dicho cuatro cosas bien dichas a Santiago Negrín, resaltó su mala gestión, lo calificó de cínico, y que ha querido utilizar a los trabajadores de RTVC, y volvió a insistir que el objetivo de Podemos es defender los informativos públicos y que estos sean democráticos, no para ensalzar a Coalición Canaria y Fernando Clavijo exclusivamente. Pero mire usté, el tal Negrín como si oyera llover, a mi plim, yo duermo en Picolín, que argumenta un día sí y otro también que como administrador único debe garantizar que las emisiones se mantengan, y “ese es el estado de necesidad que ha motivado mis actuaciones en todo momento”, y le dice a la Justicia, tururú, tururú.  A ver si es verdad que el pronóstico de Román Rodríguez se va a cumplir y veo a la Guardia Civil haciéndole una visita a Santiago Negrín. Y dos telediarios. Pero la preocupación de Podemos ha llegado para cosas concretas y prácticas, como defender a los trabajadores de RTVC, y han propuesto Juan Márquez y Paco Déniz que garantice el Parlamento los puestos de trabajo sea cual sea el escenario que sea el 1 de julio, en donde puede haber un negro muy negro.

Pero hay otras cosillas que acontecen en esta querida Canarias que le ponen a uno los pelos de punta, por ejemplo que al exministro José Manuel Soria, la delegada del Gobierno, Mercedes Roldós, y el Jefe Superior de la Policía Nacional, José Moreno, le faciliten escolta cuando ya no tiene derecho a tal acompañamiento, y distrae el máximo jefe policíal a agentes de la Brigada de Seguridad Ciudadana que pueden estar dedicados a otros menesteres, y no a una vigilancia en la que da la impresión que en Canarias existe una ETA en pleno funcionamiento. Además, muchos vecinos de Tafira están molestos con estas misiones especiales, y en mi caso cada vez que voy a ver a mi amigo Pepe Alemán  tengo mucho cuidado en no pasar por delante del chalet de Soria, que está muy cerca del de Pepe, no sea que haga un movimiento que le parezca extraño a los escoltas, me detengan y me acusen de terrorismo tafireño. Recuerdo que hace poco acompañé a mi buen amigo al supermercado de “Papá y Mamá”, hizo una compra entre las que se encontraba unas garrafas de agua, y al pasar por el chalet de Soria me entró un canguelo acojonante, Pepe y si se creen los escoltas que las garrafas de agua son de gasolina para un atentado, coño, nos la estamos jugando. Y Pepe, con su habitual ironía, va y me dice, “lo peor es que llevo también una bolsa de kiwis y granadas, fruta claro, y pueden confundirlos con bombas de mano”.

Le cuento todo esto a la vecina del quinto, y tomando un gintonic en Las Canteras va y me dice: “lo que tienen que hacer su amigo Pepe y usted es dejar de estar merodeando por el chalet de Soria, que un día se van a llevar un disgusto. Por ejemplo se pueden poner manos a la obra para hacer un master de periodismo, que seguro que a ustedes dos le dan el doctorado sin ir a clase con todos los amigachos que tienen en la ULPGC. De paso me podían buscar una cuña para doctorarme en Informática y en Ingeniería sin ir a clase, así me suben los créditos y no precisamente los bancarios, sino los universitarios. Dejen de hacer chorradas Pepe y usted, vigilando a Soria en Tafira, y vayan al grano, más vale un master en mano que ciento volando. De la pelea entre España y Catalunya por el independentismo, y de Rusia con Estados Unidos por Siria, y la de Errejón con Iglesias que tiene a Podemos en vilo, no le cuento nada, me estoy tomando un tranquilizante por la mañana y otro por la noche. Y de los veteranos del PSOE que le han prohibido a las Juventudes Socialistas plantear, ni siquiera hablar,  del tema de la República, mejor ignorar el asunto, como al PSOE. A José Luis Ábalos le faltó decirle a los jóvenes socialistas que ese era un tema para el año 2050. Como diría Rajoy, eso son cosillas sin importancia”. Se marchó como siempre sin pagar su consumisión, para eso estamos los amigos. Cosillas sin importancia.

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