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Cerró el Viena

Tacto, lo que se dice tacto, poco tiene Pepa Luzardo. Está bien que se regocije la alcaldesa del derribo del Estadio Insular porque, siempre según sus teorías, un buen puñado de ciudadanos se va a beneficiar de un espacio libre y de ese 10% de zona comercial anunciado para lo que hoy es la Grada Curva. Pero algo de tacto le faltó -decíamos- para que su eufórico anuncio del derribo del recinto deportivo no hiciera saltar las lágrimas a los miles de aficionados y ciudadanos que echarán de menos un emblema que se viene abajo. Un estadio que ha albergado pasiones, alegrías y tristezas, por el que han pasado desde Di Stéfano a Maradona, Morete o Juanito Guedes. Luzardo hizo su anuncio saludando desde el césped a los jugadores de la UD, al mismo tiempo que en los bajos del viejo Estadio cerraba para siempre sus puertas el histórico bar Viena.