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El torrente de creatividad de Yayoi Kusama llena de color el Reina Sofía

MADRID

Lunares, espejos, colores, y falos conforman el fantástico mundo de Yayoi Kusama (Nangano, 1929). El Museo Reina Sofía ofrece una completa retrospectiva de esta artista, considerada una de las creadoras japonesas vivas más relevantes, y un torrente de creatividad que ha intentado siempre romper moldes.

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MADRID, 9 (EUROPA PRESS)

Exposición De Yayoi Kusuma

Exposición De Yayoi Kusuma

Lunares, espejos, colores, y falos conforman el fantástico mundo de Yayoi Kusama (Nangano, 1929). El Museo Reina Sofía ofrece una completa retrospectiva de esta artista, considerada una de las creadoras japonesas vivas más relevantes, y un torrente de creatividad que ha intentado siempre romper moldes.

La muestra incluye además varias instalaciones de gran formato como 'I'm Here, but Nothing' (2000), o una nueva representación del espacio infinito, en Infinity Mirrored Room - Filled with the Brilliance of Life (2011), montaje diseñado expresamente para esta ocasión.

Esta muestra organizada en colaboración con la Tate Modern de Londres-- su comisaria es Frances Morris, responsable de colecciones de la Tate Modern-- recorrerá algunos de los principales centros de arte: Centre Pompidou de París (del 19 de octubre de 2011 al 9 de enero de 2012), Tate Modern de Londres (del 25 de enero al 27 de mayo de 2012) y Whitney Museum de Nueva York (de junio a septiembre de 2012).

Mientras tanto, el visitante del Museo Reina Sofía podrá realizar un viaje en el tiempo y recorrer, a través de una serie de ambientes, toda la obra de Kusama, de la mano de sus_dibujos, pinturas, collages esculturas, instalaciones, películas y performances.

Entre las principales obras que se exhiben, destaca una selección de sus primeros trabajos en papel, rara vez expuestos; series cautivadoras menos conocidas, como los collages fotográficos alucinógenos que creó al regresar a Japón (1973); sin olvidar sus proyectos más elogiados y significativos, como los 'Infinity Net' (1960-1970) o las 'Accumulation Sculptures' (1960-1965).

VIAJAR AL ESPACIO INFINITO

Una de las obsesiones permanentes de Kusama es la representación del espacio infinito. En su larga trayectoria artística, la autora ha mantenido su exploración de este campo hasta conseguir un efecto mágico en sus 'Infinity Mirror Rooms'. En 1965 creó la primera de estas instalaciones a gran escala denominada Infinity Mirror Room - Phalli's Fiel. Infinity Mirrored Room - Filled with the Brilliance of Life es el nombre del montaje que Kusama ha diseñado expresamente para la exposición del Museo Reina Sofía y en el que los espectadores pueden internarse y explorar.

Asimismo, el Museo Reina Sofía exhibe por primera vez las obras creadas entre 2009 y 2010, la mayor serie de cuadros de la artista hasta la fecha. Con un lenguaje visual, que recuerda a sus orígenes lleno de flores, ojos, puntos y redes.

"La trayectoria de Kusuma será necesariamente un relato que fluctúe entre Oriente y Occidente, un relato de diálogo, de intercambio y ruptura", explica Francis Morris y recuerda los orígenes "rurales" de la artista y su "rebeldía" contra las convecciones desde muy joven.

ORÍGENES HUMILDES

Así, los primeros cuadros de Kusama reflejan el estado catastrófico en el que quedó Japón tras la II Guerra Mundial, no sólo por su temática apocalíptica, sino también por el uso improvisado de los materiales. Ante la imposibilidad de conseguir pinturas, Kusama experimentaba con pinturas domésticas corrientes mezcladas con arena y empleaba sacos de semillas del negocio de sus padres en lugar de lienzos.

"Desarrolló un estilo colorido y muy animado, con trazos de un lirismo espontáneo y un tipo de dibujos inconfundibles-- los lunares de Kusama, que constituyen su sello característico, tienen su origen en estas obras de papel-- e ideó un vocabulario de formas orgánicas microscópicas y biomorfas", explica Frances Morris.

A mediados de los cincuenta Kusama empezó a establecer vínculos con Estados Unidos, hasta que en 1958 se trasladó a vivir a Nueva York. En esa época comienza a pintar sus famosos Infinity Nets, un conjunto de lienzos de gran formato que muestran abiertamente su proceso de creación.

Cuando empezaba a disfrutar de cierto reconocimiento por sus cuadros en Estados Unidos y Europa, Kusama volvió a cambiar de táctica y comenzó a trabajar en sus primeras esculturas. Arraigadas en la técnica obsesiva de Infinity Nets, las llamadas 'Accumulation

Sculptures' incluían elementos cotidianos cubiertos por una proliferación de formas repetidas.

MUEBLES, ROPA Y FALOS

En los primeros ejemplos, Kusama recubría las superficies de diversos objetos domésticos como muebles, ropa y accesorios con múltiples falos de tela rellenos y cosidos. En esta época expuso junto con obras de Andy Warhol, Claes Oldenburg, George Segal y James Rosenquist.

En 1973, Kusama regresó a Japón. Tras un intento fallido, unos años antes, de presentar los happenings en los que aparecía desnuda al conservador público de Tokio, se dedicó al negocio del arte pero su proyecto fracasó.

En 1977 su vulnerabilidad física y psicológica la llevó a internarse voluntariamente en el hospital que sigue siendo su hogar a día de hoy. Desde la calma y la seguridad relativas de

su vida en el hospital, Kusama lanzó su carrera literaria. A partir de 1978 desarrolló esta faceta en paralelo a su producción artística y publicó numerosas novelas, una colección de poesía y una autobiografía.

En su nuevo hogar, la artista volvió a la escultura y a crear objetos a mano. El tamaño de los distintos objetos que elaboraba era pequeño, pero los combinaba para crear grandes instalaciones de varias piezas. 'The Clouds' (1984) se compone de cien almohadones

rellenos cosidos con diferentes formas y pintados en blanco y plata.

En los ochenta y noventa, Kusama volvió a pintar. Comenzó a experimentar con cuadros de varios paneles que sugieren

una expansión ilimitada del campo visual. Evocan mundos microscópicos o macroscópicos con patrones abstractos repetidos que recuerdan a las imágenes biológicas o astronómicas.

A finales de los noventa, tras un paréntesis de casi treinta años, Kusama volvió a crear instalaciones de gran envergadura. 'I'm Here, but Nothing' (2000) es un interior doméstico oscurecido con accesorios y muebles sencillos y anodinos.

La imagen de estabilidad burguesa que podría suscitar esta escena, se convierte en algo surrealista y extraño en la instalación de Kusama. Los puntos adhesivos fluorescentes brillando en la luz tenue y cubriendo la habitación y todos sus muebles, pueden entenderse como una simplificación visual de los episodios alucinatorios de la artista.

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