Tres años de suspensión al jugador que agredió a un árbitro de baloncesto en Fuerteventura
La Federación Española de Baloncesto (FEB) ha sancionado con tres años de suspensión, además de una multa de 1.440 euros, al jugador del CB Los Toscones Corralejo Gonzalo Guerra por la agresión a uno de los árbitros del partido de la Tercera FEB que su equipo jugó, el pasado día 14, contra el Probasket Fuenlabrada.
El Comité Nacional de Competición entiende como una infracción “muy grave”, recogida en el artículo 36-a del Reglamento Disciplinario de la FEB, el ataque al colegiado del comité tinerfeño Roger Pinyol, que recibió tras señalar una falta en ataque de Guerra un empujón que le hizo caer al suelo y, a continuación, un pisotón posterior en el tórax.
El jugador también profirió insultos contra el árbitro —“eres un hijo de puta” —, según recoge el informe anexo al acta del encuentro celebrado en el pabellón José Umpiérrez de Corralejo (La Oliva, Fuerteventura). Pinyol fue atendido tras acabar el partido en un centro sanitario cercano y, una vez que regresó a Tenerife, en otro esa isla.
La sanción impuesta a Guerra Lozano se queda en el tramo medio de lo dispuesto en el Reglamento Disciplinario de la FEB, que oscila entre los dos y los cuatro años de suspensión para una conducta de este tipo. El tiempo efectivo en el que le será vedada cualquier actividad en competiciones federadas se extenderá más allá de los tres años, ya que el artículo 15 de la misma norma no considera computables “los meses en los que no se celebre competición oficial”.
Respecto de la multa impuesta, el Comité Nacional de Competición ha fijado una cuantía inferior al mínimo de 3.005 euros recogido en el artículo 36-a en aplicación del artículo 31, que “atendiendo a los hechos y circunstancias que concurran” permite imponer un importe discrecional “hasta el máximo establecido para cada supuesto”.
Asimismo, el órgano jurisdiccional no ha entrado a valorar la entrada en la pista de juego de dos personas de entre el público, que accedieron sin permiso tras la comisión de la agresión. Una se identificó como madre del jugador descalificado y la otra también increpó al árbitro profiriendo nuevos improperios: “Me cago en tu puta madre”, “eres un cerdo” o “si te cojo, acabo contigo”, según indica el informe incluido en el acta del partido.