Más de lo mismo, como era de esperar en este caluroso verano, para el plátano canario en su principal y casi único destino de venta, el de la Península, donde se manda más del 90% de la fruta isleña.
Esta vez, según los registros estadísticos más recientes ofrecidos por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), los de la semana 32, (4 al 10 de agosto), el precio medio que se liquidará en origen por esas ventas, el que recibirán los cosecheros canarios por las calidades superiores, prácticamente no oscila y se mantiene hundido en el suelo de los 0,41 euros por kilo, tras solo elevarse ese valor promedio de transacción en verde y al por mayor de la semana 31 a la 32 en 0,07 euros por kilo.
En la semana de referencia para este análisis, la 32, se llegó a la cifra promedio de 0,415 euros por kilo, por la de 0,407 del periodo semanal inmediatamente anterior.
Así las cosas, parece que hay crisis de precios para rato en el caso del plátano, incluso quizá agudizada desde la propia oferta en breve (no solo por el parón veraniego en la demanda), pues las producciones o marcas de embarque autorizadas por la organización Asprocan en las próximas semanas siguen para arriba, algo en parte normal: 6,3 millones de kilos en la que entra, la 34, del 18 al 24 de agosto, y ya casi siete millones, 6,7, en la siguiente, la 35.
Ante el panorama que se dibuja, algunos analistas sostienen que en breve los precios medios en origen pueden llegar a niveles de 0,30 euros por kilo con marcas de corte en torno a los siete millones de kilos semanales.
En ese momento, si se diera, lo difícil será que no haya pica o retirada de fruta del mercado, la medida que nadie quiere, o bien salida con más intensidad que la actual de fruta hacia Marruecos, retenciones de piñas en fincas y otras intervenciones, todas en busca del mismo efecto: mantener a raya la oferta que llega a la Península y evitar que la venta con pérdidas sea lo más llevadera posible para el productor local.
La parte más optimista del sector platanero considera que al tener marcas semanales más bajas este verano que en los de los años anteriores, 2023 y 2024, es posible que septiembre traiga un cambio de tendencia en las cotizaciones medias en la Península, con el inicio así de la recuperación del mercado para el plátano canario a la vez que el país sale del periodo estival de vacaciones y vuelve la normalidad familiar con el inicio del nuevo curso escolar, la general reactivación de las compras.
Lo cierto en estos momentos es que el mercado peninsular no responde: la demanda se ha parado en seco, como suele ser habitual en las vacaciones, y a esa circunstancia se va uniendo poco a poco el cada vez mayor corte de fruta, algo también avivado por las extremas condiciones meteorológicas de calor. Hay freno en la demanda y alza en la oferta, aunque esto último en niveles mucho más modestos que lo ocurrido en los veranos de 2023 y 2024.
Pese al incremento observado en las marcas semanales, este 2025 será un año con poca producción comercializada respecto a 2023 y 2024, casi seguro por debajo de los 420 millones de kilos. Es justo lo que ya avanza la propia Asprocan en algunas de sus reuniones.
Un año partido en dos mitades: la de buenos ingresos y la de malos
A la actual coyuntura de ruina de precios para los plataneros canarios, que con esos 0,41 euros por kilo, precios de venta con pérdidas, no logran cubrir sus costes agrícolas, en la horquilla de 0,70-0,80 euros por kilo, se une la certeza de que algunos de esos cosecheros no solo no obtendrán precios remunerativos que cubran las tareas integrales en su finca para sacar las piñas al mercado, sino que esto a veces tampoco se podrá lograr tras el cobro de la ayuda directa de 0,33 euros por kilo al año para 420 millones de kilos, con una ficha financiera anual de 141,1 millones de euros. Este apoyo directo lo ofrece la Unión Europea (UE) dentro del programa Posei.
Así las cosas, algunos operadores ya diferencian claramente este año 2025 en dos mitades: el primer semestre, con precios elevados y remunerativos, o sea, con ganancias obtenidas directamente del mercado, más luego la ayuda, y el segundo, la otra cara de la moneda: precios medios de ruina y venta con pérdidas, esto de modo general (también perceptible en 2023 y 2024, con todos los matices que se quieran añadir). Pero claro: unos productores tienen más fruta en la parte buena y otros en la parte mala. Por lo tanto, el aprovechamiento de esas dos coyunturas no es equitativo para todos los agricultores.
Ese puede ser el resumen muy general sobre todo para el lado de la oferta. En el de la demanda, mucho frío, escaso tirón, cotizaciones hundidas…, lo que ha llevado los precios de venta al público a mínimos en 2025, con datos de 2,30 euros por kilo para fruta de calidad en centros de venta de la Península controlados por grandes cadenas de distribución minorista, como es el caso de Mercadona, o a valores de venta en supermercados de Tenerife de dos euros por kilo e incluso por debajo de 1,80, esto para calidades extras o primeras.