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Escrache en Carnaval

Decenas de agrupaciones, vecinos y amantes de la fiesta se han concentrado este viernes junto al Parque de Santa Catalina para exigir a una sola voz "que se les devuelva su Carnaval"

El reciente auto publicado, favorable para los vecinos que se quejaron por los ruidos, pone en peligro la celebración de los llamados 'mogollones' en el Parque

Las personas que forman parte de esta fiesta muestran su indignación ante la falta de acuerdo entre el Ayuntamiento y los vecinos

Quienes trabajan en los 'chiringuitos' ven peligrar su economía y auguran una gran pérdida de dinero si finalmente no se celebran los 'mogollones'

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Concentración contra la suspensión de los mogollones en Las Palmas de Gran Canaria. (BRISSÓN REYES)

Concentración contra la suspensión de los mogollones en Las Palmas de Gran Canaria. (BRISSÓN REYES)

Decenas de murgeros, miembros de comparsas, drag queen, así como otras agrupaciones carnavaleras, amantes de estas fiestas, o simplemente personas que se solidarizan con un atractivo fundamental para la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, como es su Carnaval, se han concentrado de forma pacífica junto al Parque de Santa Catalina, frente a los vecinos de la calle Simón Bolívar, para unir sus voces por una misma exigencia: “Que les devuelvan su Carnaval”.

El reciente auto dictado sobre los mogollones dictamina que dichos actos no pueden celebrarse en este entorno. El fallo daba, de esta manera, la razón a unos pocos vecinos que se han quejado por los niveles de ruido, motivo que no les permite descansar. El enfado por parte de los carnavaleros se ha dejado notar desde el minuto uno y, por ello, este viernes se han quejado a ritmo de pitos y cánticos como “¡De Santa Catalina no nos moverán!” o “¡vecina amargada siéntate en la grada!”, con el objetivo de hacerse oír. Y es que la multitud se muestra realmente indignada ante lo que consideran un "ataque" a una fiesta que lleva décadas celebrándose en ese escenario.

Iván, miembro de la veterana murga Los chancletas del barrio de la Isleta, lo tiene claro: "El carnaval de Las Palmas de Gran Canaria tiene y debe celebrarse aquí". Narra que sus compañeros murgueros están muy apenados ante la situación. En esta línea, también se muestra Carmelo, presidente de la ganadora del año pasado y tan conocida por su ingeniosas letras Los Serenquenquenes. Confía en que se proporcione pronto una solución y en que el Ayuntamiento llegue a un acuerdo con los vecinos.

Las murgas femeninas también se dejan notar, Ana López, de Las Serenqueinquietas, anima a sus compañeras a protestar con sus cánticos. Considera que es necesario que las agrupaciones, el Ayuntamiento y los vecinos se sienten a hablar, ya que considera que conversando podrían ponerle entre todos solución al asunto. Sin embargo, la incertidumbre se acentúa porque estamos a unos pocos días de que comiencen los espectáculos. Asimismo, Yaiza, de Las Traviesas, añade que "el Carnaval no debería moverse sólo porque a unos pocos les moleste, y esta situación, no se puede permitir" apunta.

Por su parte, Neftalí Betancor es el coreógrafo de la comparsa Baracoa y Drag Acro, por lo que se encuentra doblemente indignado. Le parece una "vergüenza" que “tan sólo una persona sea capaz de provocar la trifulca que hay ahora, pero aún más vergonzoso que ante la única fiesta decente que tenemos sean capaces de hacerle caso a esta mujer y quitarla”.

A su vez, relata que más que enfadados se encuentran “tristes” y a los miembros de su comparsa “les da auténtica pena que estas fiestas se vayan a quitar”. En relación a ello, puntualiza que le parece "grave" que se suprima el mogollón, pues,  a pesar de que a él personalmente no le gusta, mucha gente vive de los negocios que pone durante los festejos y “es muy triste ver como trabajadores ahora mismo están levantando sus chiringuitos y llevándoselos”.

El joven destaca que en la concentración se encuentra la gran mayoría de los drag queen, además de comparsas y murgas. No obstante, insiste en que aunque hay bastante gente, “podría haber mucha más”, ya que se trata de un acontecimiento de gran importancia por una gran parte de la sociedad canaria. Sin embargo, agrega que, para colmo “nos coge en una época súper difícil” pues tal y como manifiesta se encuentran con los últimos preparativos de vestuario, ensayos... “pero bueno yo aquí voy a estar apoyando”, concluye.

Concentración contra la suspensión de los mogollones en Las Palmas de Gran Canaria. (BRISSÓN REYES)

Concentración contra la suspensión de los mogollones en Las Palmas de Gran Canaria. (BRISSÓN REYES)

Muchos seguidores de este acontecimiento, que no pertenecen a ninguna agrupación, se unieron también a la causa. Samuel es uno de ellos, relata que viene de Telde y que no conoce "el trasfondo" de todo lo que ha ocurrido, pero opina que "alguien con mucha fuerza debe de ser para que sus quejas lleguen tan lejos” y apunta con impotencia que “por un sólo edificio la que se ha montado". El joven asegura que ha escuchado que los vecinos de ese edificio se quejan por todo, y que se comenta que incluso se han quejado “hasta por el restaurante que tienen debajo”. Asimismo, puntualiza que "se van a buscar el odio de un pueblo entero por tres semanas de fiesta".

Un drama económico para los chiringuitos

Si hay alguien que lo está pasando mal con la suspensión de los mogollones son los chiringuitos. La tristeza de las personas que trabajan en ellos se palpa en el ambiente. Lejos del aroma festivo que recorría el Parque antaño, ahora nos encontramos con personas que se encuentran llenas de incertidumbre ante lo que deparará el Carnaval.

Muchos chiringuitos ya están montados pero con la duda de no saber si se tendrán que mover o de que, en el peor de los casos, tengan que echar el cierre definitivo si no se les aporta una solución.

Mónica es una de esas personas afectadas, cuenta que ya tiene todo listo para las noches de Carnaval, pero ahora, lejos de la ilusión de otros años, tiene una profunda tristeza. De hecho, argumenta que “las murgas y el resto de personas que salen en las galas, no van a tener problemas, ellos podrán dar su espectáculo”, pero, continúa alegando que “nosotros nos quedamos sin comer”.

Relata que lleva desde hace más de diez años acudiendo a los mogollones con su chiringuito, el cual lleva su mismo nombre. Para ella, supone una forma de ganarse la vida, pero al igual que para tantas otras personas que se dedican a esta actividad.

Según Mónica, el malestar es generalizado entre sus compañeros, pues, muchos, al igual que ella, ya tienen todo el suministro de alimentos y bebidas compradas “y eso no nos lo va a devolver nadie”. Se trataría pues, de una inversión perdida para ellos, en el caso de que, al fina, no se produzca el ansiado acuerdo. Además, su enfado aumenta si se tiene en cuenta que la comunicación de la posible 'suspensión' se ha producido apenas unos días previos al comienzo de las fiestas, por lo que les ha cogido por “sorpresa” y sin un plan B.

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