El regreso
Este microrrelato es Premio de la CEPA 2026. El Centro de Educación de Personas Adultas en Canarias ha premiado a Eugenia Paiz por este pequeño relato en el que quedan reflejados los latidos de su corazón. El desgarro de estas palabras son la clave para entender la verdad de ese latido. La conjugación de cuerpo y alma en una mujer aferrada al cuerpo de su propio cuerpo, un todo de cuerpo y alma sumados para siempre.
Sólo una madre entiende ese “somos todo” de una hija que añade: “no somos nada” consciente de alguna manera de lo mucho que es el amor de una madre y lo poco que representa en esta sociedad.
El tiempo no existe para quien escribe. El tiempo poco vale ante la inmensidad del abrazo de quien lo recibe. Ese es el resumen de unas pocas líneas escritas por la mano firme de una mujer que conoce bien el significado de una frase tan simple como “te quiero”.
Elsa López-16 de julio 2026
El regreso
No puedo recordar cómo había llegado hasta la casa, pero estaba exhausta. La niña me miraba fijamente: "Cómo has tardado tanto...".
Yacía en la cama, las piernas, tiernas como tallos, recogidas sobre su vientre. Descansaba. Una lluvia fina, como alfileres nacarados, comenzó a caer sobre el patio de flores.
"Pensé que ya no me esperabas" dije en un susurro.
Extendió sus manos como una súplica y me recosté a su lado advirtiéndole: Tenemos apenas un momento, vendrán a buscarme".
"Lo sé. El tiempo no existe. Abrázame".
Fuera se oyeron gentes.
Me tranquilizó: "No temas. Somos todo y no somos nada".
Sus labios se posaron una última vez en la oquedad de mi oído: "Te quiero”.
“Te amo mi vida" dije, mientras oía cómo se abría la puerta.
Eugenia Paiz