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Cincuenta años de la primera manifestación autorizada en Canarias tras la muerte de Franco (y fue en Gáldar)

Periódico El Eco de Canarias del 16 de julio de 1976.

Gara Santana

Las Palmas de Gran Canaria —

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El 20 de noviembre de 1975 murió en su cama el dictador Francisco Franco y sus últimos latidos fueron vistos por muchos como la cuenta atrás de un tiempo nuevo. Menos de un año después, un par de jóvenes de Gáldar, melenudos y con pantalones de campana, fueron a la sede del Gobierno Civil en Las Palmas para pedir permiso para manifestarse para recuperar y proteger el yacimiento arqueológico de La Guancha, uno de los enclaves más importantes para comprender las raíces prehispánicas de Canarias. Con aquella manifestación del 15 de julio de 1976 no sólo se defendía la identidad y la memoria, sino el derecho a poder luchar y alzar la voz por cualquier causa justa. Cincuenta años después, uno de sus protagonistas explica a Canarias Ahora cómo se vivió aquel día y los posteriores hasta la llegada, un año después, de la democracia.

“En aquel momento yo tenía 20 años”, cuenta a este periódico Javier Quesada, uno de los principales impulsores, junto a Antonio Rodríguez, de aquella manifestación que transcurrió desde Gáldar hasta La Guancha. “En el 76, todavía daba los últimos coletazos la dictadura y estábamos avistando un mundo nuevo en plena Transición y éramos gente que veníamos concienciados de nuestra etapa en el instituto, algunos ya habíamos empezado la universidad, y rápidamente se unió mucha gente deseosa de un cambio social y de ir anticipando libertades. Queríamos participar en los destinos de la colectividad”.

Túmulo en el yacimiento de La Guancha. Imagen de Archivo.

Quesada explica que las redes sociales de la época eran un banco en la plaza donde se reunían y que fue allí donde surgió la idea de que era necesaria alzar la voz para reivindicar que el patrimonio arqueológico y todos los elementos propios de la identidad canaria se pusieran en valor y se difundieran. “Pero en el fondo”, confiesa, “también queríamos que sirviese de aldabonazo para que la gente participara, ya no solo para reivindicar este tema, sino que participara en lo que estábamos viendo que iba a venir”.

Primera manifestación autorizada en Canarias

No hacía ni un año que había muerto el dictador, la democracia estaba al caer, las manifestaciones se contaban con los dedos de una mano. Tan sólo unos días antes tendría lugar la primera protesta tras la muerte del dictador, autorizada más tarde que la de La Guancha, que era por la amnistía de los presos de la dictadura. Y es que, cualquier manifestación que se quisiera hacer en la Isla debía ser autorizada por el Gobernador Civil, que en aquella época era Francisco Laína García, que tendría un papel clave presidiendo el gobierno provisional durante el Golpe de Estado del 23F, pero eso sería más adelante. “La verdad es que el hombre nos atendió con amabilidad”, recuerda Quesada.

Periódico Eco de Canarias del 15 de julio de 1976.

“Nosotros estábamos previamente bastante amedrentados por presentarnos ante una autoridad franquista pura y del régimen y la verdad es que no nos teníamos todas con nosotros”. Del día de la solicitud del permiso recuerda hasta las ropas que llevaban y cómo tenían el pelo: suecos en los pies y melenas. “Pero no pasó nada. Inclusive un alcalde ya tardofranquista como era José Estévez apoyó en declaraciones la manifestación en declaraciones a la prensa”. Quesada recuerda que aunque los cargós públicos de la época no se presentaran oposición, sí hubo que luchar con resistencias y rumorología que querían desprestigiar aquellas protestas. Pero una gran mayoría remó a favor.

Referentes de la cultura

A aquellas mayorías se sumaron referentes intelectuales de la época como el arqueólogo Celso Martín de Guzmán, la artista Jane Millares, el escultor Tony Gallardo, Pepe Dámaso o Agustín del Álamo, siguiendo a una multitud con pancartas donde podía leerse “Gáldar por la cultura y la historia guanche” o “Abajo los destrozos consentidos”.

Para Quesada, aquella movilización no sólo reivindicó la conservación de un yacimiento, sino que sentó un precedente en el modo de mirar y cuidar el patrimonio prehispánico en Canarias y contribuyó a fortalecer el tejido comunitario, necesario para las luchas venideras.

Por amor a la memoria

Por amor a esa lucha que hoy cumple 50 años, la convocatoria de una marcha con idéntico recorrido que la de 1976 circula por las redes sociales para rendir homenaje a aquella y todas las reivindicaciones.

“Estamos en un momento en que tenemos que defender todo lo que la sociedad ha conquistado en este periodo de mejora, de avance democrático, de la lucha por el movimiento feminista, por la libertad sexual, por la vivienda, por la sanidad pública o por la educación pública”, advierte.

“Si no damos un paso cada uno desde desde su casa, con sus amigos, para defender lo que hemos conquistado, vamos a llorar mucho cuando las fuerzas reaccionarias conquisten el poder y den al traste con mucho de lo que tenemos aquí”. Considera que vivimos tiempos duros “porque las fuerzas regresivas, con su gran poder económico y mediático, están haciendo una presión tan brutal que la sociedad está anestesiada y tiende al individualismo: hay que participar en asociaciones de vecinos, en las AMPA y en comunidades democráticas”.

“Aquellos que todavía mantenemos alguna llama”, sentencia con la generosidad de quien cincuenta años después no se ha rendido “tenemos que avivarla y tenemos que luchar por todo lo que hemos conseguido, porque lo que se viene es muy duro”.

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