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Del derrame en República Dominicana al fiasco de Sudáfrica: el rastro de la central térmica flotante rumbo a Gran Canaria

Barco de generación de la empresa Karpowership, en concreto, del modelo Shark

Toni Ferrera

15 de julio de 2026 20:29 h

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Fueron antiguos buques cargueros dedicados al transporte de materias primas. Hoy navegan reconvertidos en centrales térmicas flotantes hacia países con escasez de energía o inmersos en crisis de suministro con la promesa de ofrecer una solución rápida a la emergencia.

Están presentes en Ghana, Sudán, Sierra Leona, Senegal, Cuba, República Dominicana, Brasil, Indonesia o Líbano, donde han dejado un reguero de controversias ambientales, judiciales y políticas. Y Canarias ya figura entre los territorios que la compañía ha identificado en su perfil corporativo como un cliente potencial.

No es una posibilidad remota. El Gobierno autonómico, integrado por Coalición Canaria (CC) y el Partido Popular (PP), está convencido de que “la única propuesta para resolver con mayores garantías el déficit energético de Gran Canaria” pasa por instalar un barco de generación de Karpowership, una empresa turca que asegura disponer de una flota de 45 buques de este tipo repartidos por una veintena de países en cuatro continentes.

Fuentes de la Consejería de Transición Ecológica y Energía, dirigida por Mariano Zapata (PP), no detallan por ahora cuándo llegará el barco, cuánto costará ni cuánto tiempo permanecerá en la isla.

Su financiación correrá a cargo del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, igual que las ocho centrales térmicas de Sampol y Disa proyectadas en Fuerteventura, Gran Canaria y Tenerife para evitar apagones, cuyo presupuesto total asciende a unos 150 millones de euros.

El buque tendrá una potencia de unos 100 megavatios (MW) con la que el Ejecutivo pretende cubrir buena parte del déficit de 120 MW que Red Eléctrica identificó en Gran Canaria en 2021. Transición Ecológica sostiene que el sistema eléctrico insular “lleva ya tiempo sobre la cuerda floja del cero energético” y defiende que la central flotante actuará como un “respaldo” cuando se produzca un apagón o el sistema lo requiera. Añade asimismo que contará con “todas las exigencias de la Unión Europea desde el punto de vista medioambiental y eléctrico”.

La mayor flota de centrales térmicas flotantes del mundo

Karpowership es un gigante de la generación eléctrica flotante, sobre todo en el Sur Global. La compañía asegura que posee la mayor flota mundial de este tipo de barcos, con capacidades que oscilan entre los 30 y los 500 MW.

Sus navíos funcionan mayoritariamente con fueloil pesado (un derivado del petróleo muy denso y altamente contaminante) o con gas natural licuado (GNL), un combustible fósil que, aunque emite menos dióxido de carbono (CO2) que el fuel, también contribuye al calentamiento global. Shell, una de las petroleras más importantes del mundo, ha sido su proveedor de GNL.

La empresa defiende que trabaja para alcanzar las “cero emisiones netas” mediante la integración de energías renovables, gas natural renovable (RNG) e hidrógeno. Por ahora, sin embargo, sus buques siguen generando electricidad con combustibles fósiles y emitiendo a la atmósfera millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2), el principal gas causante del cambio climático.

Un estudio publicado en 2022 en la revista ‘Environmental Science Advances’ estimó que la flota mundial de barcos de generación eléctrica, que entonces sumaba 2,6 GW de capacidad instalada, emitía unos 4,4 millones de toneladas de CO2 al año. Como referencia, esa cifra equivale a cerca de un tercio de todo el CO2 que expulsó Canarias en 2023 (12,4 millones de toneladas).

Desde entonces, Karpowership ha elevado su capacidad instalada por encima de los 8 GW y prevé alcanzar los 21 GW, aunque la empresa no ha publicado datos actualizados sobre las emisiones de su flota.

La compañía sostiene que su misión es “democratizar el acceso a la electricidad” allá donde hace falta. En la práctica, su actividad se ha centrado en países en vías de desarrollo o estados desesperados por conseguir suministro. En algunos de ellos obtiene ingresos millonarios a través de acuerdos criticados por ser “abusivos e irracionales”, según una investigación de amaBhungane (una de las organizaciones de periodismo de investigación más prestigiosas de África).

En Ghana, por ejemplo, desembarcó en 2015 para aliviar una crisis energética con un suministro de 450 MW, equivalente a cerca de una cuarta parte de toda la electricidad que generaba entonces el país. El contrato inicial se firmó mediante un procedimiento de “adquisición de emergencia”, según amaBhungane. Pero dos años después, el acuerdo se prorrogó una década más, hasta 2027 (el Gobierno ghanés ya ha anunciado que ha iniciado negociaciones para volver a ampliarlo).

Solo en 2019, Karpowership obtuvo un beneficio bruto de 197 millones de dólares de sus operaciones en Ghana, de acuerdo con cifras extraídas por amaBhungane de las cuentas de una sociedad que Karadeniz Holdings (la matriz de Karpowership) registró en Malta para gestionar sus negocios en el extranjero.

Fue la investigación periodística Paradise Papers, del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, en sus siglas en inglés), la que reveló la presencia del grupo en ese refugio fiscal europeo.

Un informe financiero de otra sociedad del grupo, Karpower International B.V., radicada en Países Bajos y accionista de la mercantil ubicada en Malta, muestra que Karpowership crea filiales en cada región donde opera. A través de ellas facturó 151,9 millones de dólares en Senegal en 2024; 57,4 millones en Nueva Caledonia; 28,5 en Mozambique; 25,4 en Ecuador; 18,2 en Guinea Bissau y 763.000 dólares en Gabón.

República Dominicana fue, eso sí, el mercado donde más ingresó: 100,9 millones de dólares en 2024 y 122,8 millones en 2025.

Allí, la central térmica flotante anclada en la localidad de Los Negros, en la provincia de Azua, sufrió la rotura de una manguera mientras realizaba labores de descarga de residuos, lo que provocó un importante derrame de combustible (lodos y mezclas oleosas e hidrocarburos), informó el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, que recomendó sancionar a la empresa.

El accidente se produjo a las 10.30 de la mañana, pero los responsables del buque no lo comunicaron a las autoridades hasta alrededor de las 14.00. El Gobierno dominicano concluyó que Karpowership había incumplido las medidas de seguridad exigidas en su licencia de operación y ordenó paralizar de inmediato el trasiego de combustibles hasta que sustituyera el sistema de mangueras por tuberías metálicas no corrosivas.

República Dominicana acumula una larga experiencia con este tipo de buques de generación eléctrica. Residentes y organizaciones vecinales han denunciado enfermedades respiratorias asociadas a la contaminación del aire, además de ruidos, vibraciones y daños al ecosistema marino. Denuncian que el barco succiona agua del río para refrigerar sus motores y la devuelve a mayor temperatura, reduciendo los niveles de oxígeno del agua, según recoge un informe de la consultora holandesa especializada en energía y transporte CE Delft.

En Sudáfrica, sin embargo, Karpowership sufrió su mayor fiasco. El Gobierno lanzó en 2020 un programa de emergencia para asegurar 2.000 MW de electricidad y, un año después, seleccionó a la empresa turca como “postor preferente” para suministrar 1.220 MW mediante tres barcos de generación.

El acuerdo ataba a la empresa eléctrica estatal a Karpowership durante 20 años mediante una cláusula take-or-pay, que obligaba a pagar la electricidad contratada se consumiera o no, según amaBhungane. De acuerdo con sus cálculos, la filial de la compañía en Sudáfrica se garantizaría unos ingresos anuales de entre 7.900 y 11.300 millones de rands (entre 422 y 604 millones de euros).

Pero la licencia fue anulada. La organización ciudadana OUTA (Organisation Undoing Tax Abuse) llevó el caso a los tribunales, denunciando que el regulador nacional de energía (NERSA) había actuado de manera “procesalmente injusta, irracional e ilegal” al conceder las autorizaciones a Karpowership. Y en julio de 2025, NERSA anuló la licencia en un acuerdo de conciliación final ante el Tribunal Superior de Pretoria.

En el Líbano, Karpowership apagó en mayo de 2021 los generadores de las dos centrales flotantes que había instalado, cortando un suministro de 370 MW, equivalente a una cuarta parte de toda la electricidad del país. La empresa justificó la decisión alegando que el Gobierno libanés acumulaba una deuda de más de 100 millones de dólares por impagos y que no había intentado negociar una solución, informó Reuters.

El corte de luz se produjo justo después de que un fiscal libanés amenazara con confiscar los barcos y multar a la empresa tras unas informaciones difundidas por el canal de televisión Al-Jadeed que la acusaban de corrupción en la adjudicación del contrato eléctrico. Karpowership negó esas acusaciones.

La empresa también suspendió el suministro eléctrico en Sierra Leona y Guinea-Bissau alegando impagos de los gobiernos.

Canarias Ahora intentó contactar con Karpowership por correo electrónico, pero no ha obtenido respuesta hasta la fecha de publicación de este artículo. En una de las informaciones de amaBhungane, la compañía respondió que gana las licitaciones donde opera porque ofrece “el mejor paquete combinado de asequibilidad, energía más limpia, tecnología probada e iniciativas de desarrollo económico”.

Una medida cortoplacista “por si acaso”

El doctor en Ingeniería de la Energía por la Universidad Politécnica de Valencia David Ribó explica que el principal objetivo de Red Eléctrica es garantizar el suministro y asegura comprender la lógica de instalar en Gran Canaria un barco de generación térmica “por si acaso”. A su juicio, los recientes apagones en las Islas demuestran que “el sistema está funcionando al límite”.

Ribó remarca que se trata de una solución “cortoplacista” y que Canarias necesita “una mirada a medio plazo” para avanzar en la descarbonización de su sistema eléctrico.

Las renovables tan solo representan alrededor del 20% de la demanda en las Islas, porcentaje que lleva estancado muchos años. Y se tira a la basura el 20% de la energía limpia producida por las características del sistema eléctrico, monopolizado por centrales térmicas antiguas e inflexibles, como los ciclos combinados, incapaces de absorber toda esa producción verde.

Estos motores tienen unos mínimos técnicos elevados, lo que significa que no pueden reducir su potencia por debajo de un determinado umbral sin dejar de funcionar con seguridad. Como Red Eléctrica necesita mantenerlos encendidos para responder ante cualquier fallo del sistema, ocupan parte del hueco disponible para generar electricidad, limitando así la entrada de energía renovable y favoreciendo los vertidos.

“Por eso, vale, instala el barco de manera momentánea. Pero dime cómo vamos a desplegar baterías, cómo vamos a mejorar la penetración de renovables, cómo podemos asegurar el suministro de otra forma. Creo que ese debe ser el debate”, razona Ribó.

El doctor en Ingeniería de la Energía considera que el reciente concurso de potencia firme para renovar los contratos de generación térmica ha sido una oportunidad perdida. Primero, porque no permitió la entrada de baterías. Y, segundo, porque los permisos se concedieron a unos grupos que, en su opinión, “no nos van a ayudar en nada a reducir los vertidos”.

La alternativa pasa por el almacenamiento, sostiene Ribó. El experto cita la central hidroeléctrica de Chira-Soria, que permitirá almacenar el excedente de energía renovable cuando sobre y devolverlo al sistema cuando haga falta. Pero añade que también urge desplegar baterías de ion de litio para estabilizar la red e hibridar las plantas renovables.

Ribó cree que en Canarias ya hay “muchas plantas de renovables” que podrían incorporar sistemas de almacenamiento mediante procesos de hibridación, y lamenta que esas inversiones no hayan despegado todavía. El doctor en Ingeniería de la Energía destaca también la importancia del autoconsumo, especialmente en un territorio como el Archipiélago, “con la escasez de suelo propia de unas islas”.

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