Peaje ambiental del desarrollo
Molinos desperdigados,
espejos que al cielo miran,
paisajes que pena inspiran
al verlos tan alterados.
Tabaibales arruinados
en bancales y laderas,
autopistas, carreteras,
machacan el territorio,
convertido en tanatorio
de chatarra y escombreras.
Jócamo, 28.II.2026
Nota: Desde una perspectiva social el desarrollo se entiende como el proceso evolutivo desde situaciones o etapas primigenias a estadios más avanzados, que mejoran el bienestar colectivo de un país. Lo social se solapa con lo económico, dando por hecho que el avance de la economía garantiza el progreso, con el consiguiente aumento de la producción, desarrollo de las infraestructuras y mejora del acceso a las necesidades básicas en general.
Así se entiende el progreso en los países más avanzados, convertidos en referentes para los menos desarrollados, que mediante diferentes sistemas y estrategias políticas, persiguen alcanzar un estadio similar a los primeros. Tal pretensión, por legítima que sea, tropieza antes o después, con la realidad de que los recursos son limitados y su gestión está muy mediatizada por la especie humana, merced a su inteligencia y natural propensión al egoísmo, que le lleva a olvidar que no está sola en el Mundo.
Obcecados por el progreso, olvidamos el coste del “peaje ambiental del desarrollo” y de su impacto ambiental negativo, consecuencia de la degradación ecológica inherente al crecimiento económico, que generalmente se paga con la destrucción de los recursos naturales, el aumento de la contaminación y la pérdida de biodiversidad. En definitiva, disminución de la calidad de vida, incumpliendo el primer mandamiento que persigue el desarrollo.
El concepto de “desarrollo sostenible”, entendido como el progreso que satisface las necesidades del presente sin comprometer las capacidades de las futuras generaciones, no deja de ser en el mejor de los casos una noble utopía, cuando no una intencionada y vil mentira.