Correr 24 horas contra el cáncer infantil y por una UCI más humana en Zaragoza
Hay carreras que no se miden en kilómetros, sino en el impacto que dejan. El próximo 2 de mayo, el atleta zaragozano César Gimeno se enfrentará a uno de los mayores desafíos de su trayectoria: correr durante 24 horas seguidas en el Parque Grande José Antonio Labordeta. Aunque el objetivo deportivo es alcanzar las 100 millas, la meta es mejorar la vida de los niños con cáncer.
Cada paso estará vinculado a la humanización de la nueva UCI pediátrica del Hospital Infantil de Zaragoza, un espacio que aspira a cambiar no solo la atención médica, sino la experiencia emocional de quienes pasan por él. Detrás de este proyecto está también el impulso de Aspanoa, que el año pasado atendió a más de 200 menores con cáncer en Aragón y a sus familias, además de financiar proyectos de investigación.
Según explica Juan Pablo García, jefe de la UCI pediátrica, el proyecto ya ha dejado atrás la fase de demolición y ha entrado en la construcción. “Si todo va según lo previsto, a final de verano o principio de otoño podremos estar allí”, señala.
Sin embargo, el cambio no será solo estructural, sino también humano. “Cuando hablamos de humanizar una UCI pediátrica, hablamos de que los niños puedan estar acompañados por sus padres en condiciones de intimidad”, explica.
En la unidad actual, sin boxes individuales, hay momentos en los que las familias deben salir, incluso en situaciones críticas: “no es agradable que unos padres estén viendo lo que sucede con otros pacientes”.
“Se trata de que el niño esté en un entorno lo más parecido posible a una habitación normal o incluso a su casa”, resume, además de añadir que uno de los cambios más significativos será la incorporación de luz natural para evitar que “los niños se desorienten y sepan si es de día o de noche”.
La nueva ubicación, en cambio, contará con grandes ventanales. Un detalle que, aunque pueda parecer menor, marca una diferencia crucial en estancias largas. “Hay un sufrimiento añadido cuando sabes que el niño necesita estar en la UCI, pero está en un entorno que no es el adecuado”, reconoce.
A su vez, el propio García subraya que la unidad actual funciona en un espacio provisional desde hace cuatro años, lo que limita aspectos básicos como disponer de un entorno adecuado para comunicar determinadas noticias a las familias.
Parte del equipamiento de esta nueva unidad será posible gracias a la labor de Aspanoa, que destinará la recaudación del reto solidario a la compra de sistemas de monitorización de última generación. Estos dispositivos permitirán controlar las constantes vitales sin necesidad de cables.
“Van a poder levantarse, moverse dentro del box o estar en brazos de sus padres con más comodidad”, explica García, quien añade que “eso mejora su bienestar, pero también su recuperación”.
Al mismo tiempo, afirma que “la movilización precoz ayuda a que los niños se recuperen mejor y vuelvan antes a su vida normal” e insiste en que estos avances no solo son técnicos, sino también clave en el proceso de recuperación.
Correr para acompañar
Detrás de esta iniciativa está la historia personal de César Gimeno. A sus 48 años, acumula decenas de maratones y pruebas de ultrafondo, pero este reto es diferente.
En su caso, tal y como recuerda, descubrió el 'running' cuando dejó de jugar al fútbol a los 35 años. “Vi un cartel de la maratón de Zaragoza en 2014 y me dio por apuntarme. Fue mi primera carrera y me la preparé en seis meses. Me encantó y vi que había encontrado lo mío”, subraya.
Su progresión fue meteórica: “Pronto me di cuenta de que los maratones se me quedaban cortos y en 2016 hice mi primera carrera de 50 kilómetros, que gané”. Fue ese mismo año cuando participó en su primer Campeonato de España de 100 kilómetros, celebrado en Santander, donde logró un quinto puesto dentro su categoría de edad. En 2019, con 40 años, lo ganó.
Ahora lleva ya 135 maratones a sus espaldas y ha participado en varios campeonatos nacionales e internacionales. De hecho, ha corrido en 30 pruebas de ultrafondo, entre las que destacan 9 de 24 horas. Acumula dos victorias en maratones en su categoría de edad, así como en otras pruebas de 6, 12 y 24 horas.
“Lo más duro no es la carrera, son los meses de preparación, tanto física como mental”, comparte, aunque esta vez es “diferente” porque “no es competir, sino correr para ayudar”.
Gimeno, bibliotecario en Rosales de Canal y muy vinculado al trabajo con niños, reconoce que la causa le toca de cerca: “Mi padre tuvo cáncer y llevo años colaborando. Al final, quieres aportar lo que puedes”.
La idea de correr 100 millas en Zaragoza surgió durante sus sesiones de entrenamiento. A pesar de que Aragón cuenta con atletas destacados en pruebas de ultrafondo, como el propio César, nunca se ha registrado una marca oficial de 24 horas realizada en territorio aragonés bajo las condiciones exigidas para su homologación.
Hasta ahora, los mejores registros de deportistas aragoneses se han logrado en competiciones celebradas fuera de la Comunidad y, en la mayoría de los casos, en pista de atletismo. Por ello, el reto de César no solo supone un desafío deportivo y solidario, sino también la oportunidad de establecer la primera referencia histórica de una prueba de 24 horas en Aragón realizada al aire libre y sobre asfalto.
Durante el tiempo del reto, cualquier persona podrá sumarse a correr con él mediante un dorsal solidario. No se trata de seguir su ritmo, sino de acompañar porque, tal y como apunta, “es un día para disfrutar, para que la gente participe y colabore con esta causa que apuesta por la humanización”.
“Puedes elegir la hora que quieras y acompañarme, cada uno a su ritmo”, explica, destacando el carácter abierto del evento.
Pero no todo queda aquí, ya que aquellas personas que no quieran correr, patinar caminar, también podrán ayudar con la adquisición de un dorsal 0. Y, más allá de esta aportación económica, desde Aspanoa y el propio corredor animan a todo el mundo a acercarse al parque este día para llenarlo de propósitos, impulso y solidaridad.
De hecho, el evento no solo busca recaudar fondos, sino también generar conciencia porque detrás de cada ingreso hospitalario hay una familia entera atravesando la enfermedad.
“Me gustaría que quedara la idea de que, haciendo este tipo de cosas, hacemos un mundo un poquito mejor”, reflexiona Gimeno, quien inda que “correr 24 horas lo he hecho más veces, pero hacerlo por los niños es otro nivel”.
Desde el equipo médico, ese compromiso también se percibe como algo más que una ayuda económica. Según el jefe de la UCI pediátrica, que la sociedad se implica “nos hace sentir que el hospital no es un ente aislado”. “Queremos que la gente se sienta parte de esta unidad”, añade.
“No es solo la ayuda económica, es también ver que la sociedad se compromete con mejorar la vida de los pacientes pediátricos”, subraya el especialista.
Todo preparado para esta cita solidaria
El reto comenzará a las 11:00 horas del sábado 2 de mayo y se prolongará hasta el domingo, tiempo en el que César y todos aquellos que se sumen darán vuelta sobre un circuito de 1,5 kilómetros sin descanso.
Durante ese tiempo, el Parque Grande se convertirá en un punto de encuentro entre deporte y solidaridad, con el objetivo de recaudar fondos para mejorar la atención de los pacientes más pequeños y contribuir a una UCI pediátrica más adaptada a sus necesidades. Un esfuerzo colectivo que, más allá de la marca que se alcance, busca dejar una huella tangible en la forma de cuidar a quienes más lo necesitan.
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