AraWrite, la herramienta aragonesa que usa IA para traducir textos a pictogramas y facilitar la comunicación
Hay veces en las que una simple imagen puede evitar una crisis de ansiedad, facilitar una clase o conseguir que una persona entienda por primera vez qué va a ocurrir a su alrededor. En ese terreno, el de convertir la comunicación en algo accesible para todos, lleva más de quince años trabajando ARASAAC, el proyecto nacido en Aragón que ha terminado convirtiéndose en una referencia internacional en sistemas aumentativos y alternativos de comunicación.
Sus pictogramas están presentes en colegios, hospitales, asociaciones y hogares de decenas de países. Sin embargo, ahora han incorporado la inteligencia artificial a sus proyectos para hacer la comunicación todavía más inmediata, natural y adaptable.
La herramienta se llama AraWrite y funciona como un traductor instantáneo de texto a pictogramas. Mientras una persona escribe, los apoyos visuales aparecen simultáneamente en pantalla. Esta dinámica, que aparentemente es sencilla y que se puso en marcha en febrero, puede transformar situaciones cotidianas para personas con autismo, trastornos del lenguaje o dificultades de comunicación.
“Nuestro objetivo siempre ha sido dar voz a todas las personas en todos los contextos y, con esta aplicación, facilitarles el día a día”, explica Sara Cachán, asesora de ARASAAC y maestra especialista en audición y lenguaje.
Tal y como comparte, “el impacto mayor es precisamente el de facilitar tránsitos, actividades, acceso al currículum y a determinados documentos”, así como ayudar a reducir situaciones de estrés o ansiedad que pueden surgir ante cambios inesperados.
AraWrite permite anticipar rutinas, explicar cambios sobrevenidos o crear apoyos visuales inmediatos para situaciones que rompen la normalidad de una persona que necesita estructura y previsibilidad. “Algunas familias nos cuentan que les resulta muy útil para afrontar actividades no anticipadas o situaciones sobrevenidas”, relata Cachán en una entrevista a elDiario.es.
En este sentido, reconoce que “les ayuda a plantear apoyos visuales de manera rápida”, lo que permite evitar frustración, ansiedad y estrés cuando se sale de la rutina.
Aunque el proyecto tiene ya alcance internacional, buena parte de su evolución sigue naciendo de las necesidades reales de un aula. Cachán, que trabaja en el Centro de Educación Especial Alborada, asegura que el contacto diario con docentes y alumnado ha sido fundamental para el desarrollo de AraWrite.
“Uno de nuestros propósitos era facilitar que los docentes pudiesen realizar adaptaciones de materiales y hacerles el día a día un poco más fácil”, subraya, al mismo tiempo que añade que “hay profesores que nos escriben para agradecernos la herramienta porque les ayuda muchísimo en el trabajo diario”.
La aplicación, de hecho, ha ido cambiando gracias a esas aportaciones. “Muchas de las mejoras han surgido directamente de las necesidades que nos trasladaban los docentes”, señala.
Por ejemplo, según afirma, al principio la frase se traducía a pictogramas cuando terminabas de escribirla. Sin embargo, muchos profesores necesitaban que esa traducción fuese simultánea mientras iban redactando el texto.
A partir de ahí, el equipo fue incorporando nuevas funciones pensadas específicamente para facilitar el trabajo en el aula. Entre ellas, la conocida como “clave Fitzgerald”, un sistema de colores que permite identificar visualmente verbos, sustantivos o adjetivos y que ayuda especialmente en actividades relacionadas con la morfosintaxis. “Vimos que podía ser un recurso muy interesante para determinadas actividades curriculares y decidimos implementarlo”, cuenta.
Un proyecto aragonés con alcance mundial
Lo que comenzó hace más de una década como una iniciativa impulsada junto al Gobierno de Aragón ha terminado convirtiéndose en una herramienta utilizada mucho más allá de España.
Actualmente, ARASAAC tiene traducidos sus recursos a más de 35 idiomas y su web recibe visitas de prácticamente todo el mundo. Aunque AraWrite todavía no ha incorporado todos esos idiomas, el equipo ya trabaja para hacerlo posible gracias a la inteligencia artificial.
“Lo llamamos de forma cariñosa nuestro pequeño monstruo porque ha crecido muchísimo”, explica Cachán, quien remarca que “la cobertura de ARASAAC es mundial y muchas veces incluso decimos que no somos profetas en nuestra tierra”.
Pese a ello, el siguiente gran objetivo es precisamente internacionalizar por completo la aplicación. “Estamos trabajando para implementar los idiomas y lograr que AraWrite pueda utilizarse también en países no hispanohablantes”, señala, ya que “eso hará que la herramienta termine de saltar fronteras definitivamente”.
Cuando una imagen concreta cambia la comprensión
Uno de los aspectos que más reivindica el equipo de ARASAAC es la importancia de personalizar la comunicación. Por eso AraWrite no se limita únicamente a utilizar pictogramas estándar, sino que también permite incorporar fotografías propias o imágenes concretas adaptadas a cada usuario.
“Tenemos más de 14.000 pictogramas, pero hay situaciones en las que los pictogramas no llegan”, explica Cachán, por lo que es ahí donde entra la importancia de adaptar cada apoyo visual a la realidad concreta de quien lo va a utilizar.
En palabras de Cachán, “no es lo mismo decirle a un niño que va a ir al parque de bomberos utilizando un pictograma genérico que enseñarle la fotografía real del parque de bomberos al que va a acudir”. “Eso facilita muchísimo la comprensión y ayuda a reducir el estrés o la ansiedad que pueden generar determinadas situaciones”, admite.
La herramienta permite además ajustar colores, tipos de letra, imágenes o configuraciones visuales dependiendo de las necesidades cognitivas de cada persona. “Todo está pensado para ajustarse a las características y habilidades de cada usuario”, resume.
“Todavía hay muchos mitos”
En estos años, Sara Cachán reconoce que sí ha existido una evolución importante en la manera de entender la accesibilidad comunicativa. Cada vez más centros educativos, instituciones y entidades quieren adaptar documentos, señalética o materiales.
No obstante, insiste en que todavía queda mucho camino por recorrer. “Ha habido un cambio de mirada fundamental y se han conseguido avances muy importantes”, afirma, pero “todavía tenemos que seguir rompiendo muchos mitos relacionados con la comunicación aumentativa y alternativa”.
Porque aún hoy, asegura, siguen encontrándose con personas que minimizan el valor de los pictogramas. “Todavía hay quien piensa que estos dibujos no sirven para nada o que simplemente son algo decorativo”, lamenta.
Por eso, el trabajo de ARASAAC también tiene el objetivo de recordar que la comunicación accesible no es un extra, sino un derecho. “Seguimos trabajando para que la comunicación no solo sea un derecho, sino también un hecho”, apunta.
De hecho, en pleno debate global sobre los riesgos y límites de la inteligencia artificial, ARASAAC reivindica que se trata de una tecnología utilizada para “construir inclusión”.
“La inteligencia artificial puede ser una herramienta muy útil si sabemos domarla y ponerla al servicio de las personas”, explica Cachán.
Gracias a ella, AraWrite ya es capaz de corregir frases mal estructuradas, interpretar expresiones incompletas y convertirlas en lenguaje accesible. Algo especialmente importante para usuarios que están aprendiendo lectoescritura o que necesitan apoyos visuales inmediatos. “Nos permite hacer cosas que de otra manera serían inviables”, afirma.
Del mismo modo, asegura que esto no ha hecho más que empezar y que desde ARASAAC siguen trabajando con la IA para que “lleguen avances muy interesantes que ayuden todavía más a facilitar la comunicación y la accesibilidad”.
En definitiva, detrás de cada pictograma no hay solo un dibujo, sino la posibilidad de entender el mundo y de poder formar parte de él con los mismos derechos y oportunidades que cualquier persona desde distintos puntos del mundo.
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