El director de Cohorte Cantabria: “La mayor parte de las personas no leen las condiciones que firman pero el consentimiento es totalmente lícito”
El director de Cohorte Cantabria, Javier Crespo, ha dicho en el Parlamento de Cantabria que “la mayor parte de las personas no leen las condiciones que firman, es verdad, pero el consentimiento es totalmente lícito”, en relación a la cesión de los datos de los más de 50.000 voluntarios de Cohorte Cantabria a un laboratior de Estados Unidos para hacer estudios de genómica. “Está clarísimamente expresado que puede haber una cesión a terceras partes siempre con datos anonimizados”, ha insistido.
“Como voluntario de Cohorte que soy” -añadió su antecesor en el cargo, Marcos López Hoyos- “yo me siento totamente tranquilo y seguro de que esos datos van a estar siempre en el sistema público de Cantabria”. El actual director del Instituto de Investigación Sanitaria de Valdecilla (IDIVAL) afirmó también- en la comisión parlamentaria de sanidad- que en el consentimiento informado que dan los voluntarios “expresamente saben que vamos a hacer cesiones a terceros” porque es el objeto de una cohorte poblacional. La salvaguarda que hacen con ese consentimiento -precisó- es que sea “prácticamente imposible” la reidentificación de las personas.
Ambos expertos afirmaron que el responsable del control de los datos que se van a compartir con Regeneron son “Cantabria y el IDIVAL”. Lo harán a través de un convenio que está sin cerrar y que se enviará antes de la firma final al Comité de Investigación y Medicamentos de Cantabria. “El Comité si ha autorizado las muestras de Cohorte Cantabria y por lo tanto el consentimiento informado que firman los voluntarios sí ha pasado ese filtro”, desveló el responsable de Cohorte.
López Hoyos ha dicho que “esas cuestiones jurídicas” se someten a los servicios jurídicos propios y externos. “En eso nos ayuda gente experta en los procesos de pseudoanomización” de los datos que luego aplican “nuestros ingenieros informáticos”. Cantabria va a proporcionar al laboratorio privado una parte del ADN para el estudio genómico y una parte de plasma para el estudio proteómico. “Absolutamente nada más, y en las claúsulas se establece que una vez hecho el estudio se debe eliminar”, remachó.
A cambio, Regeneraton “nos devuelve el dato genómico, el análisis estadísticos y la interpretación, porque ellos tienen asociaciones clínicas y relaciones para poder comparar con otras poblaciones de otras etnias. Eso va a venir a nuestros servidores y lo vamos a conservar nosotros”, explicó el experto del IDIVAL. Lo que quiere el laboratorio es encontrar variables genéticas que le permitan desarrollar un medicamento, “pero nunca se va a permitir identificar directamente al voluntario con los datos y la titularidad de las muestras es de Cohorte o del Biobanco”.
Datos pseudoanonimizados
Ambos expertos han aludido al concepto de pseudoanonimización de los datos, que hasta ahora no se había utilizado. En su opinión tiene la ventaja para el voluntario de que se puede “revertir” ese proceso de anonimización por si se descubre alguna cuestión médica o clínica de la que hay que advertir a esa persona. Crespo explicó que sí no no se podría retrotraer nunca la información para el individuo. Así, el dato es posible revertirlo pero exclusivamente a través de dos profesionales expertos en datos de Cohorte Cantabria a través de un código específico.
Crespo concluyó sus respuestas a las preguntas en el Parlamento del portavoz regionalista Pedro Hernando, diciendo que en Cantabria “no somos capaces” de hacer los análisis genómicos “porque no tenemos expertos, no tenemos personas capacitadas para hacerlo ni para entender el resultado de esos datos. ”Cantabria tiene que hacer una inversión enorme en personas, no en tecnologías“, ha insistido pero con la cartera de sueldos que tiene el IDIVL ”es un centro de entrenamiento para jóvenes que después se van a otro sitio“. Por ello, concluyó, hay que aprovechar los convenios ”que nos permiten aprovechar la tecnología de otros lugares“.
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