La Palma dejará de estar a ‘oscuras’ ante borrascas del Atlántico con el nuevo radar meteorológico de la Aemet

24 de junio de 2025 17:20 h

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Tras décadas de espera y una historia marcada por el rechazo y los obstáculos geográficos, las Islas Canarias occidentales, y en particular La Palma, finalmente contarán con una herramienta crucial para su seguridad: un nuevo radar meteorológico de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). Este proyecto, que se espera esté operativo este año si no surgen nuevos contratiempos, pondrá fin a una “zona de sombra” histórica que ha dejado a estas islas vulnerables a los temporales del Atlántico.

El nuevo radar, ubicado en Buenavista del Norte, en la isla de Tenerife, representa una inversión de dos millones de euros y una solución a un problema que se arrastra desde hace décadas. La orografía del archipiélago, con la imponente presencia del Teide, ha sido un desafío constante para la vigilancia meteorológica. El radar de Gran Canaria, hasta ahora el principal ojo de la Aemet en la región, se veía obstaculizado por la “sombra” del Teide, un fenómeno que dejaba a las islas de La Palma, La Gomera y El Hierro en una situación de práctica ceguera ante la llegada de frentes y tormentas procedentes del oeste y noroeste.

Esta carencia se ha traducido en una menor capacidad de anticipación y alerta temprana, un factor crítico en un territorio expuesto a la virulencia de los fenómenos atlánticos. La sensación de desprotección ha sido una constante entre los habitantes de las islas occidentales, que han visto cómo la tecnología que debía velar por su seguridad era incapaz de ofrecer una cobertura completa y fiable.

La historia de este radar es, además, un reflejo de las complejidades sociales y políticas del archipiélago. El proyecto original contemplaba su instalación en la isla de El Hierro, una ubicación que, por su posición geográfica, parecía idónea para la vigilancia del Atlántico. Sin embargo, el rechazo de los habitantes de la isla, preocupados por el posible impacto ambiental y paisajístico de la infraestructura, frustró la iniciativa. Esta negativa, si bien legítima desde la perspectiva local, tuvo como consecuencia directa la prolongación de la vulnerabilidad de todas las islas occidentales durante años.

El nuevo radar de Buenavista del Norte, con un alcance de 100 a 240 kilómetros, está diseñado para superar estas limitaciones. Su tecnología de doble polarización permitirá una observación más precisa de las precipitaciones, distinguiendo entre lluvia, nieve o granizo, y proporcionará datos de mayor calidad para la elaboración de pronósticos y alertas. Se espera que el nuevo sistema esté integrado en la red nacional de radares de la Aemet y que sus datos estén disponibles para el público a través de la página web de la agencia.

Para la isla de La Palma, esta nueva infraestructura es de una importancia capital. Afectada por una orografía abrupta y una costa expuesta a los embates del océano, la capacidad de prever con mayor antelación y precisión la llegada de temporales es fundamental para la seguridad de sus habitantes, la protección de sus infraestructuras y la planificación de las actividades económicas, especialmente la agricultura y el turismo. La ‘isla bonita` dejará de estar a oscuras ante la amenaza del Atlántico, cerrando un capítulo de incertidumbre y abriendo una nueva era de mayor seguridad e información.