El abandono de Endesa y la evidencia de que Canarias necesita acelerar la transición energética
Ha salido a la luz, a través de informaciones periodísticas, que Endesa decidió abandonar su propuesta en el proceso de concurrencia competitiva en cuatro islas en un momento ya muy avanzado del mismo. Esta decisión está en concordancia con las últimas líneas estratégicas de su accionista mayoritario, Enel, que prioriza la asignación de capital a proyectos con seguridad financiera y retorno predecible, evitando inversiones en activos que no cumplan esos criterios. El hecho revela que incluso los operadores más capacitados perciben riesgos significativos en mantener un modelo basado en combustibles fósiles y evidencia la necesidad de replantear la estrategia energética del archipiélago.
La respuesta del Gobierno canario, pidiendo al Estado la convocatoria de un nuevo concurso para los grupos térmicos, carece de estrategia y es poco realista, y retrasaría aún más la transición imprescindible hacia un sistema más seguro y sostenible. Además, desaprovecha la oportunidad de un cambio de rumbo en las políticas energéticas, perpetuando soluciones que no resuelven los problemas de fondo y mantienen al archipiélago dependiente de combustibles fósiles volátiles.
La retirada de Endesa es una alerta clara: mantener o ampliar la generación fósil incrementa riesgos económicos, energéticos y geopolíticos, exponiendo a las islas a la volatilidad del gas y el diésel, tensiones internacionales y posibles restricciones de suministro. Los hechos recientes demuestran que estas contingencias no son hipotéticas: las subidas de precios y las interrupciones afectan directamente a la estabilidad del sistema eléctrico y a los costes energéticos de hogares y empresas.
Por el contrario, las energías renovables con almacenamiento, como fotovoltaica y eólica combinadas con bombeo y baterías BESS, ofrecen un modelo más seguro, flexible y autónomo. No dependen de mercados externos y permiten gestionar la generación intermitente de manera eficiente, asegurando potencia firme y continuidad del suministro.
En conclusión, repetir concursos fósiles sería un error evidente. Canarias debe aprovechar las oportunidades de las energías renovables y el almacenamiento para garantizar seguridad energética, estabilidad de precios y sostenibilidad. Frenar la transición equivale a asumir riesgos innecesarios que comprometen la economía y el futuro del archipiélago.