El exconsejero del Gobierno canario Julio Bonis, socio de Pujol, defiende la legalidad de su inversión en México
Julio Bonis, uno de los fundadores de Coalición Canaria y exconsejero de Sanidad y de Presidencia en Canarias, ha defendido este martes la legalidad del proyecto turístico que impulsó en México junto a Jordi Pujol Ferrusola, que ganó en dos años 13 millones de euros, y ha negado que fuera un pelotazo y que se desviaran fondos.
Bonis ha comparecido en la Audiencia Nacional como testigo en el juicio por la fortuna oculta de los Pujol, que este martes se ha centrado en los negocios del primogénito en México, con la declaración de varios testigos vinculados a un proyecto para urbanizar y construir la zona turística de Azul de Cortés, en la región de Baja California.
El político canario ha explicado que fue el expresidente catalán Jordi Pujol quien le presentó a su primogénito, tras ayudar en 1996 a Coalición Canaria a que tuviera grupo parlamentario propio en el Congreso, pese a haber sacado solo 4 diputados.
Por la inversión en México, en la que también intervino el expresidente de Isolux Luis Delso, uno de los empresarios que se sienta en el banquillo, Jordi Pujol Ferrusola y su esposa ganaron entre 2006 y 2008 un total de 13,4 millones de euros, mediante un proyecto que según la Fiscalía era ficticio y pretendía camuflar pagos al primogénito por parte de la empresa, adjudicataria de varios contratos de la Generalitat.
En su testifical, el que fuera una figura decisiva de Coalición Canaria ha precisado que esta operación no fue un “pelotazo” ya que no se limitaron a la compra y venta de un terreno sino que añadieron valor a la zona aportando actividad, con un proyecto turístico hotelero y con campos de golf, lo que demuestra que es “imposible” que fuese una “simulación”, como sostiene la Fiscalía.
Pujol aportó el 21,5% y cuando vendió cobró el 21,5%
Además, ha defendido que el primogénito de los Pujol y su entonces esposa Mercè Gironès aportaron en 2006 el 21,5% del capital del proyecto a través de su empresa IMISA y que cuando dos años después vendieron sus participaciones les correspondió “proporcionalmente” también el 21,5% del precio de venta, por lo que percibieron 15,2 millones, que abonó Isolux, que en 2008 compró el proyecto por 126 millones de dólares.
El testigo ha defendido en todo momento el papel que jugó Jordi Pujol Ferrusola en esta operación y ha negado que tuviera un trato de favor.
Además, ha justificado que Pujol entrara en el proyecto aportando solo un peso mexicano porque, según ha dicho, así lo establece la legislación de ese país. “Tienen que entrar con una unidad económica, que es un peso. Y cuando están dentro pueden acudir a una ampliación de su presencia y sus derechos”, ha precisado.
El exconsejero canario ha declarado en este sentido que en este proyecto tuvieron que acometer ampliaciones de capital para abordar los gastos que iban surgiendo, en contratos de urbanización, para llevar agua a la zona excavando pozos y pagar las tasas para reconvertir el uso del terreno, entre otros.
Y todo ello, ha remarcado, fueron gastos reales, que se hicieron con transferencias bancarias, sin simulación ni ocultar contratos para desviar fondos y sin usar sociedades pantallas.
Asimismo, ha asegurado que fue en un viaje en reyes de 2006 junto a Delso cuando Jordi Pujol Ferrusola les recomendó visitar la zona de Azul de Cortes, ya que creía que podía ser una buena inversión de futuro.
Agradece al presidente Pujol su apoyo a Coalición Canaria
En su testifical, Julio Bonis ha explicado que conoció a Jordi Pujol Ferrusola a través de su padre, el expresident Jordi Pujol, a quien ha agradecido que “echara un mano” a Coalición Canaria para que, con cuatro diputados en el Congreso en 1996, pudieran tener grupo parlamentario.
“Tuvimos la fortuna que Pujol nos apoyó y en esa legislatura tuvimos grupo parlamentario. Ello dio lugar a que conociera a la familia Pujol, a la que estoy muy agradecido por esta razón”, ha resaltado.
Este martes también ha testificado el director general económico-financiero de Isolux entre 2005 y 2010, Antonio Martínez Borrallo, que ha declarado que la empresa pagó en 2007 a IMISA 1.100.000 euros por su labor de intermediación para conseguir la adjudicación de la construcción de una carretera en México.
Ha señalado que finalmente la construcción de la carretera entre Saltillo y Monterrey fue adjudicada a Isolux, lo que supuso a la empresa unos ingresos de unos 200 millones de euros a los que hay que sumar más de mil millones por la concesión de su explotación durante treinta años.
También ha comparecido uno de los socios de la empresa Adhoc Estrategias S.L. que vendió en 2001 unas fincas en Madrid a Isolux por 12.551.457 euros y que ha recordado que cuando fueron a la sede de esta empresa a recoger los talones del pago les exigieron firmar un contrato de prestación de servicios de intermediación con IMISA por más de 600.000 euros.
El testigo ha comentado que no le consta que IMISA hubiera intermediado en la misma pero que accedieron a firmar ese contrato porque así se lo exigieron en Isolux para cerrar la operación.
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