Ministro y soldador industrial
Por exceso. Por defecto. Por imponer la ley del silencio. Por confundir con tanta información. Por estar dónde debía. Por hacerle a Sánchez de “cortafuegos”. Por desmentir informaciones manipuladas, inexactas o directamente falsas. O por lo que sea. El caso es que Óscar Puente tiene que dimitir. Acabado el luto oficial tras el accidente de tren de Adamuz, el PP se ha lanzado en tromba a la yugular del ministro.
Sin conocer el resultado de la investigación sobre el accidente de tren de Adamuz. Sin saber la causa de la rotura de la soldadura de un carril en uso -fabricado en 1989- con otro de nueva factura en 2023. Y sin tener detalles sobre por qué se produjo el colapso de esa unión: si por la soldadura o por el acero. Pero, la derecha quiere la cabeza de Óscar Puente, algo a lo que Pedro Sánchez no está dispuesto porque estuvo donde tenía que estar y porque es uno de los puntales políticos de su gobierno con mayor aceptación, además, entre la militancia del PSOE.
“Desgraciadamente, en la vida las tragedias suceden, pero no es igual cómo se responde a esas tragedias. Esa es la diferencia entre unos y otros”, proclamó el presidente. Aun así, el ministro defiende que si “alguien ha contribuido, por su acción u omisión, a causar estos hechos o a agravar sus consecuencias, que caiga quien tenga que caer. Y si soy yo, pues tendré que ser, si es que yo tengo alguna responsabilidad en esto”.
A Miguel Tellado, que ha tenido unos días de abstinencia declarativa, pero ha vuelto a la palestra más suelto que nunca, le faltan dos telediarios para pedir la dimisión del ministro por no vestir el traje de soldador industrial y encargarse él mismo de hacer el mantenimiento de la vía. Feijóo ya la ha pedido por una cosa y su contraria: primero por no dar información y, después, por abrumar con tanto dato
Ya hay quien le precedió con el enredo de si no había habido renovación integral de la vía, tal y como se dijo tras el accidente, después de saber que un carril fuera de 1989 y otro de 2023. Y, aunque el presidente de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) ha tenido que aclarar que “juntar dos carriles de épocas distintas, en principio, no es causa de ningún tipo de anormalidad” y está contemplado así en el contrato y en el proyecto de mantenimiento firmado por Adif con la empresa concesionaria, hay una legión de ingenieros graduados en menos de una semana pontificando sobre los tipos de acero, sus cargas de grado o si son R350H o R260. Y Tellado no iba a ser menos.
Puente dejó constancia en su cuenta de X de lo que, no en su opinión, sino en la de los ingenieros de verdad, es una renovación completa en una obra de ingeniería ferroviaria. Y esto no significa que todos los elementos sean nuevos porque es habitual reutilizar componentes o ensamblar tramos antiguos con nuevos o ejecutar soldaduras entre materiales de distintas generaciones.
Completa o integral, el PP hubiera pedido, con la ayuda de sus opinadores de guardia, la dimisión de Puente en todo caso. El accidente, y en este caso un detalle técnico convertido en munición política, es solo la excusa. Para encontrar la verdadera razón de su inquina hacia el ministro hay que viajar a septiembre de 2023, cuando Puente soltó aquel “de igual a igual” para referirse a Feijóo durante el debate de su investidura fallida y sacó a pasear todas sus vergüenzas.
De aquellos polvos, este estrambote con el que a este paso se pretende que el ministro sea quien ejecute las 300.000 soldaduras que hay a lo largo de los 17.000 kilómetros de la red ferroviaria española, una por cada 200 metros, teniendo en cuenta las dobles vías. Pero, de las empresas que participan en las obras de mantenimiento nadie habla.
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