De Angrisano a Ayuso, pasando por Núñez y Fanjul
Se llama Carlo Giacomo Angrisano. Era secretario general de las Nuevas Generaciones del PP. Se entiende que era la mano derecha de la presidenta, Beatriz Fanjul, compañero de Noelia Núñez y en su día de Ángel Carromero, además de digno sucesor de Isabel Díaz Ayuso. Este domingo ha tramitado su baja como afiliado y pedido el voto para Vox porque cree que las siglas a las que representaba hasta ahora “han dejado de defender los valores por los que nos afiliamos la mayoría de nosotros”.
Graduado en Derecho por ESADE, en su LinkedIn se presenta aún como asesor en el Parlamento Europeo desde 2023. Una función con la que se atribuye la redacción de discursos, la elaboración de análisis jurídicos y propuestas legislativas, además de la coordinación en la relación con diversos grupos de interés.
Desde la dirección nacional han tratado de restar importancia a la renuncia de alguien que, según los inquilinos de Génova, solo buscaba protagonismo y la acumulación cargos públicos: “Pidió ir en las listas del PP para convertirse en eurodiputado y se le dijo que no. Pidió entonces ser asesor en el Parlamento Europeo para tener empleo, sueldo y vinculación con la política. Se le concedió esa posibilidad, aunque en los últimos tiempos dejó de ejercer sus funciones por pasar casi todo el tiempo fuera de Europa”.
“Llevaba tiempo sin trabajar, al menos para el PP. Si a partir de ahora trabaja para Vox al menos sabrá lo que es cobrar por hacer algo”, añaden los mandamases del PP en un reconocimiento muy delator de que paga sueldos a troche y moche a cambio de ninguna contraprestación laboral. La respuesta de presentar como un “nini” a su número dos de las Nuevas Generaciones dice poco y mal del PP nacional, de su organización juvenil y de los cerebros que redactaron la respuesta oficial.
Apuntar sobre Angrisano es apuntar sobre Bea Fanjul, Noelia Núñez, Ángel Carromero, Isabel Díaz Ayuso y otros chicos del montón. ¿Recuerdan? La flamante presidenta de la Nuevas Generaciones se hizo tristemente célebre con aquel “no me mates Carromero” y el “más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer” que profirió en alusión a la presidenta de la Comunidad de Madrid. Núñez tuvo que dimitir de todos sus cargos por mentir de forma compulsiva en su currículum, pero ahí sigue siendo la voz del PP en varias tertulias televisivas con la anuencia de la dirección.
Carromero tiene estudios sin completar, fue supuestamente la mano ejecutora y el cerebro detrás del supuesto espionaje al hermano y exparejas de Ayuso, asesor del hoy alcalde de Madrid, secretario general de las NNGG igual que Angrisano y condenado en Cuba por el homicidio imprudente, en accidente de tráfico, de Oswaldo Payá, dirigente de la oposición cubana. Ayuso, ya saben, es alumna ilustre de la Complutense sin que jamás se haya acreditado mérito para tal reconocimiento ni para ningún otro, aunque siempre ha vivido de un sueldo público.
La cantera de los populares, dicho sea de paso, tampoco es muy distinta a la de otros partidos, donde abundan jóvenes que solo conocen la vida de partido, que en ocasiones no han completado sus estudios y que no tienen vida laboral acreditada fuera de la política. Pero que el PP arremeta ahora contra el perfil de su ex secretario general de las NNGG es una muy sincera declaración de lo que anida entre sus filas y un retrato de la desnutrición moral de quienes lo consienten.
La otra derivada de este asunto, que el PP trata de presentar como una simple anécdota, es igual de preocupante para su dirección nacional que la primera porque tras la renuncia de Angrisano subyace también una tendencia lenta, pero sostenida del trasvase de voto del PP a Vox que la estrategia de dirección nacional no deja de alimentar con sus posiciones. Y no solo entre los jóvenes, sino en todas las franjas de edad del electorado.
Entre un 13% y un 29% de quienes votaron en 2023 a Feijóo como alternativa de gobierno prefieren hoy a Abascal, según Metroscopia. Por edad, el grupo más numeroso es el de 18 a 34 años, donde un 29% votaría a Vox. Entre los 35 y los 49 años, un 10% cambiaría de papeleta; un 13% entre los que tienen 50 y 64 años. Entre los mayores de 65, el porcentaje de trasvase puede llegar al 9%.
Diferentes sondeos ya sitúan a Vox por encima de los 60 escaños y el 20% de los votos. Si en la calle Génova creen que esto también es anécdota y no categoría, más vale que Alberto Núñez Feijóo vaya preparando las maletas para su regreso a Galicia.
6