El sumario contradice las explicaciones de Zapatero sobre Plus Ultra y los negocios de su presunto “lacayo”
La investigación de la Audiencia Nacional a José Luis Rodríguez Zapatero choca con algunas de las explicaciones que el expresidente del Gobierno ha dado hasta el momento sobre su labor cómo consultor, su relación con Plus Ultra y los negocios de su amigo Julio Martínez Martínez, al que otros investigados identifican como su “lacayo”. Así lo evidencia el análisis de las casi cuatro horas de escrutinio a las que se sometió el que fuera líder del PSOE el pasado marzo en el Senado y la entrevista que concedió en Onda Cero.
Entonces, Zapatero admitió que sabía que su amigo Julio Martínez Martínez tenía “alguna relación” con Plus Ultra, aunque negó que él trabajara para la aerolínea o que hubiera influido en su rescate con dinero público. También aseguró que él no conocía a los socios de la aerolínea. E insistió en que desconocía quiénes eran los clientes de la consultora de su amigo, de cuya creación también se desvinculó. “Yo no tengo el dato de quiénes eran los clientes, no lo tengo, porque no pertenezco a esa sociedad”, dijo a preguntas del periodista Carlos Alsina.
Los documentos del sumario que sustentan la investigación a Zapatero no incluyen, hasta ahora, ninguna prueba directa de que la supuesta influencia ejercida por el presidente derivara en la decisión de la SEPI de otorgar el rescate de 53 millones. Sin embargo, comunicaciones incautadas en 2021 por Estados Unidos al antiguo dueño de la aerolínea, Rodolfo Reyes, un ciudadano venezolano que está en busca y captura por llevarse parte del dinero del rescate a paraísos fiscales, incluyen “referencias constantes” a recurrir a Zapatero para sortear las dificultades en la tramitación de la ayuda e incluso a conversaciones o encuentros entre el expresidente del Gobierno y accionistas de Plus Ultra.
En el inicio de la pandemia, el 30 de abril de 2020, hay un mensaje en el que el entonces presidente de la aerolínea, Julio Martínez Sola, avisa a Reyes de que Zapatero le “va a llamar”. Poco después, Reyes confirma a un tercero esa comunicación: “Julio habló con ZP. 11 min. Le explicó todo”. En ese momento, los directivos de la aerolínea estaban intentando que diferentes bancos les consiguieran un crédito ICO. Llegaron a enviar una carta al Banco Santander en la que indicaban expresamente en su encabezado que se ponían en contacto “siguiendo instrucciones del Presidente, D. José Luis Rodríguez Zapatero”.
Esa opción no prosperó, así que optaron por activar la vía de buscar el rescate. En julio de 2020, apenas 24 horas después de aprobarse el fondo de la SEPI, el vicepresidente de Plus Ultra, Julio Martínez Sola, le comunicó a Rodolfo Reyes que ya se había puesto en marcha para conseguir esa ayuda: “Lo tiene Grupo Zapatero desde esta mañana. Ya estaban en ello (dicen)”.
Meses después, el 6 de febrero de 2021, un mes antes de que el Consejo de Ministros aprobara el préstamo público, Reyes escribió otro mensaje a Martínez Sola: “Puedes organizar una comida con el tocayo, tu y Camilo. Camilo estuvo hoy con Zp. Le dijo que todo va viento en popa”. “Lo sabía. De hecho, me pregunto el tocayo (estaba con ZP) cuanto tenía Camilio en Plus (sic)”, responde Martínez Sola. El “tocayo” al que se refieren es el citado Julio Martínez Martínez.
Además, el propio Reyes había dejado constancia de que él estaba seguro de que Zapatero estaba ayudando a Plus Ultra el 22 de julio de 2020. Ese día se escribió con un abogado que se acababa de reunir con el entonces secretario de Estado de Transportes, Pedro Saura, para plantear la situación de la compañía. El abogado le dijo: “Se notaba que nos han recibido por altas recomendaciones”. Y Reyes contestó: “Sí, bro. Nuestro pana Zapatero detrás”.
En el Senado, Zapatero negó tajantemente que conociera al citado Camilo Ibrahim Issa, un hombre clave en la aerolínea. Y, cuando fue preguntado por Martínez Sola, afirmó: “No he tenido ninguna relación con él. Si le he saludado alguna vez… Yo saludo a miles de personas”. “O sea, que él no le ha llamado para pedir ayuda”, le preguntó la senadora de UPN Mar Caballero. “No, en absoluto, ninguna relación. Cero”, contestó el expresidente.
También suscita dudas el millón de euros que Plus Ultra pagó de forma directa o indirecta en cinco años a Julio Martínez Martínez. Y el hecho de que, en ese mismo periodo de tiempo, la consultora de este empresario al que otros investigados también apodaban “el banco del jefe”, abonara más de 700.000 euros a la familia del expresidente: 490.780 a Zapatero y 239.755 a Whathefav, la agencia de marketing de sus hijas. Además, la agencia recibió otros 561.440 euros de Inteligencia Prospectiva, la sociedad de los hermanos venezolanos Amaro Chacón.
Las dos sociedades que pagaron a las hijas de Zapatero comenzaron a operar con un mes de diferencia. Ninguna de las dos tiene una actividad real, según Hacienda, la Policía y el juez. Pero entre ambas pagaron más de 800.000 euros a Whathefav entre 2020 y 2025 a pesar de que los investigadores consideran que no aportaba ningún “valor técnico especial”.
Así, sostienen que su única función era recibir los informes de consultoría que elaboraba un tercero, “maquetarlos” y enviarlos a un listado de clientes que el propio Zapatero les había proporcionado. “Esa falta de coherencia organizativa podría no corresponder con necesidades empresariales reales y estar orientada a la canalización de pagos”, afirman los investigadores.
En el Senado, Zapatero defendió que la contratación de Whathefav fue una “propuesta” suya y que “formaba parte del acuerdo” con su amigo. Además, mantuvo que sus hijas hacían tareas de “marketing, de comunicación, de apoyo a la sociedad y también de apoyo al consultor” y que sus trabajos, en ocasiones, se materializaron en “informes orales”. También afirmó que tras dar el “visto bueno definitivo” a los informes que elaboraban un tercero y él, estos se enviaban a la empresa de sus hijas que, a su vez, se los enviaban a su amigo Julio Martínez Martínez.
La investigación, sin embargo, ha constatado que era la agencia de las hijas la que se encargaba de enviar esos trabajos a un listado de clientes que el propio Zapatero les había proporcionado. Durante la investigación, la Policía intervino varios archivos de Excel que recogen listados con supuestos clientes que el expresidente envió a Julio Martínez Martínez. La Policía afirma que no se trata de “un simple listado”, sino que esos documentos reflejan una “planificación previa y sirven como herramienta logística”. Y que eso evidencia que era Zapatero quien establecía los “criterios de actuación”.
Esos listados que facilita Zapatero incluyen relevantes empresarios del país y las direcciones donde se les puede contactar. Entre ellos hay clientes que tenían suscritos contratos mensuales de asesoramiento con Análisis Relevante y otros que no, a los que el expresidente habría informado a la consultoría a favor de enviarles informes. Pese a ello, Zapatero le dijo al periodista Carlos Alsina: “Yo no tengo el dato de quiénes eran los clientes, no lo tengo, porque no pertenezco a esa sociedad”.
Entre los supuestos clientes que sí habían suscrito esos contratos la UDEF cita Inteligencia Prospectiva, la sociedad de los hermanos venezolanos. También aparecen mencionadas las sociedades Softgestor y Grupo Aldesa, que abonaron 145.200 y 127.050 euros, respectivamente, a la consultora del amigo del expresidente. En el listado figuran otros nombres vinculados a la aerolínea Plus Ultra, como los citados Julio Martínez Sola o Camilo Ibrahim Issa. Así como relevantes empresarios como Florentino Pérez (ACS), Beatriz Corredor (REE), Josu Jon Imaz (Repsol), Javier Hidalgo (Globalia), Antonio Catalán (AC-Hoteles), Víctor Madera (Quirón Salud) o directivos de la tecnológica Huawei.
La conclusión de la UDEF es que esos informes mensuales elaborados por Análisis Relevante y distribuidos por Whathefav, la empresa de las hijas de Zapatero, “se estarían remitiendo tanto a clientes que abonan notables cifras por ellos”, como a otros destinatarios de los que “se desconoce el motivo por el que reciben la información y en qué medida se realiza el pago”. Lo que evidencian los listados, en todo caso, es que Zapatero puso su agenda de contactos a disposición del empresario.
La tesis de los investigadores es precisamente que la red de contactos del expresidente habría servido para influir en la concesión de ayudas públicas. Y que al expresidente se le compensaba después con los contratos y facturas simuladas que sustentarían los ingresos poco claros recibidos tanto por él como por la agencia de marketing de sus hijas. Guiado por las provisionales, pero contundentes conclusiones de la Policía, el juez José Luis Calama llega con ello a la conclusión de que Zapatero es el presunto líder de “una estructura estable y jerarquizada de tráfico de influencias”.
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