Los retratos a Alejandro Sanz, Amaia Montero o Antonio Banderas que definen y revisan los años 90 en España
Jesús Ugalde creyó que su vocación era el dibujo y eso fue lo que empezó a estudiar cuando se matriculó en Artes y Oficios. Luego tuvo lugar una de esas carambolas del destino que lo trastocó todo: “Un amigo de mi hermano, que a su vez había sido modelo, llevaba años trabajando como asistente para otros fotógrafos. Un día decidió que quería empezar a trabajar por su cuenta y me preguntó si me iría con él. Y yo le dije que sí y me fui con él de cabeza”.
Hablamos del Madrid de mediados de los 80 y el fotógrafo en cuestión no era otro que Paco Navarro, uno de los grandes profesionales que ha dado este campo artístico en España. “En aquella época había unos pocos fotógrafos en Madrid y entre ellos lo hacían todo. Paco era uno de ellos. Yo era el que medía la luz, colocaba los focos. Era muy divertido y además se trabajaba mucho. Hacíamos moda, corazón, cultura... Creo que fotografiamos a todo el mundo”.
Uno de los clientes de Navarro era la productora El Deseo. Navarro se encargó de las fotos promocionales de Mujeres al borde de un ataque de nervios, y suya es también la imagen que preside el cartel de la película. Ugalde y él estuvieron presentes durante algunos momentos del rodaje, y fue ahí cuando Jesús sintió el impulso de sacar su propia cámara.
“La había llevado para tener un recuerdo. Debía tener unos 24 años y era muy fan de Almodóvar. En los rodajes solamente puede fotografiar el encargado de la foto fija, pero en un momento dado, aprovechando que estaba detrás de una columna, colocado entre unos esticos, pensando que no podía molestar a nadie, saqué la cámara”, explica. Estaban a punto de rodar la escena en la que a Carmen Maura le tiran a la cara un vaso con gazpacho. Disparé una secuencia de cuatro fotos que tuve guardada durante años porque pensé que solamente tenían importancia para mí“, confiesa.
Una de esas imágenes forma parte de Nada espontáneo. Una mirada a los 90, la primera exposición individual de Ugalde, que puede verse en la fachada de la Nave 15 del Matadero Madrid hasta finales de octubre. “La tenía guardada para una ocasión especial y al final la ocasión ha sido esta. Me apetecía que estuviera en la exposición y le pedimos permiso a El Deseo. Agustín y Pedro [Almodóvar] la vieron, les gustó y no pusieron ninguna pega”, comenta.
De toda la muestra, esta es precisamente la imagen que rompe con los parámetros de la selección, puesto que data de 1988 y es producto de la más absoluta espontaneidad, porque como dice su autor, la tomó “en plan intruso total”. Nada que ver con el manierismo que caracteriza al resto de las imágenes expuestas. “Usar un título como 'Una mirada a los 90' me parecía muy genérico. Quise pensar en algo más divertido y que a la vez explicara lo que tenían en común aquellas sesiones. Porque por aquel entonces tenías que saber muy bien qué hacer con aquellos personajes, cómo moverlos, tenías que sacarlos bien, sacarlos guapos”, apunta.
Un ojo para los artistas
Cuando Ugalde se estableció como fotógrafo por su cuenta en 1990, empezó a trabajar para discográficas y distribuidoras de cine. “Me metí en esto poco a poco, no lo hice llevado por una pasión incontrolable. Simplemente me daba cuenta de que tenía ojo para los artistas, para la moda. Se me daba bien iluminar, crear un set”, indica. Retrató a músicos, directores, actrices y actores durante aquellos 90 que tan ricos fueron en algunos aspectos de la cultura. Fenómenos como los de Amaia Montero, Manolo Tena, Alejandro Sanz o los éxitos internacionales de Trueba o Antonio Banderas cuajaron durante aquellos años y la cámara de Ugalde también dio testimonio de ello.
Su primer encargo fue retratar a Martirio. De aquella sesión surgió otra de las fotos de la muestra, una instantánea en la que la cantante aparece como casi nunca la hemos visto, sin sus sempiternas gafas negras. “Otra foto que llevaba años en un cajón. Con Maribel he trabajado en varias ocasiones más y nos hemos hecho amigos. Por eso, cada vez que le decía algo de enseñar esta foto, ella me pedía que no lo hiciera. La hicimos durante la sesión para la portada de La bola de la vida del amor, su tercer álbum. Estaba posando y, mientras le hacía las fotos, se quitó las gafas un momento y yo disparé”, rememora.
“Cuando estaba preparando la exposición, le escribí diciéndole que quería contar con esta imagen, que iba a quedar muy bonita y que esperaba que le gustase. Ella contestó: 'No me gusta, pero si la vas a usar solamente para tu exposición...'. Es que el branding de Maribel con las gafas es tremendo. Es muy guapa. Podía salir sin gafas cuando quisiera, pero nunca quiso hacerlo”, relata. La exposición de Matadero Madrid también ha revelado otras sorpresas, como la de la foto que aparece en el cartel. Se trata de Carlos Berlanga caracterizado como Gala en una imagen que se inspira en el cuadro de 1973 titulado Dalí pintando a gala por detrás.
Hasta ahora, la única imagen que había trascendido de aquella sesión fue una de Berlanga travestido como Audrey Hepburn acariciando la cabeza de Paquito, el perro que entonces era la mascota de Ugalde. “Eso lo hicimos en 1993 y fue para un reportaje de Marie Claire, donde salían famosos de todo tipo vestidos de mujeres a las que admiraban y en el que participaron Fernando Colomo, Duyos y Paniagua o Paquito Fernández Ochoa. Carlos eligió ser Audrey o Gala. Al principio la que más me gustaba era la de Audrey, pensaba que a la otra le faltaba algo. Ahora es mi favorita, otra imagen que también ha pasado décadas inédita”, detalla.
Ugalde dice que trabajar con Berlanga fue muy fácil, y eso nos conduce al asunto de la química entre fotógrafo y modelo: “No sé si eso es la clave de todo, pero sí que es un factor muy importante. Muchas veces no hay tiempo para establecer una mínima complicidad. Pero es importante la manera que tengas de comunicarte con ellos, de hacer que las cosas fluyan”. Fruto de esa química surgieron varias imágenes de Alejandro Sanz para el álbum Más. “Fue un trabajo de dos años, empezamos con el álbum 3, hicimos muchas sesiones. Él lo tenía muy claro, delante de la cámara estaba en su salsa. También está la gente que no se siente cómoda ante el objetivo”, argumenta.
El auge de las revistas del corazón
“A Rosana le ocurría eso, no le gustaba. Y parte de mi trabajo consistía en hacer que se sintiera cómoda. El disco Lunas rotas había sido un éxito inesperado y la compañía necesitaba material gráfico para la promoción. La acompañé a un concierto en San Sebastián y estuve con ella dos días. Al final, si te ganas la confianza del artista, eso acaba reflejándose en las fotos”, añade. Asimismo, Ugalde también hizo mucha foto para el cuché de las revistas del corazón, y ante su objetivo se desnudaron muchas famosas que salieron luego en las páginas del semanario Interviú.
“La foto del corazón se puede hacer de dos maneras. Una es yendo por la calle persiguiendo a un famoso, algo que yo nunca he hecho. Y la otra es pactar con el personaje un escenario, la ropa. Y la sacabas en un casoplón, con ropa que ha elegido ella o si hay piscina, en biquini. Así es como fotografié a Ana Obregón, Anne Igartiburu, Esther Arroyo...”, reconoce el artista. “Y luego estaban las que yo llamaba famosas en apuros, es decir, querían pasta y decían, 'pues venga...'. Y en aquel momento había mucho presupuesto para estas sesiones porque las fotos tenían que quedar espectaculares”, relata.
Con el final de los 90 empezaron a llegar los cambios. Nuevas herramientas, nuevas técnicas, otras maneras de vender. Ugalde fue adaptándose a los nuevos tiempos. Siguió haciendo moda, portadas, reportajes y carteles para el Teatro Español y Nave 10 de Matadero. En 2025 colaboró con Carlos Aires en la exposición La muerte nos sienta tan bien, que se expuso en Carabanchel. “Soy todoterreno: menos de corresponsal de guerra he hecho de todo”, cuenta. “Me gustaría poder seguir trabajando y que los profesionales no pasemos a ser elementos prescindibles por culpa de la IA. Hoy por hoy, la fotografía no solamente es la forma con la que me gano la vida, también es la manera que tengo de expresarme”, concluye.
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