Downtown Boys, “auténticos chingones” en los Estados Unidos del trumpismo
Hay una frase en una de las nuevas canciones de Downtown Boys que sintetiza muy bien lo que es, lo que hace y lo que persigue este grupo de punk: “Soy una chingona”. En México, la palabra chingona ha dejado atrás cualquier significado peyorativo y sirve para referirse a una mujer valiente, empoderada. “¡Soy una chingona!”, grita Victoria Marie cuando canta el tema Public Work. Porque Downtown Boys son auténticos chingones, un torbellino de energía que se desató en Providence, Rhode Island, hace ya un tiempo, y que resulta más necesario que nunca en los Estados Unidos de Trump, un país atrapado entre el estupor, la rabia y la impotencia.
Lo explica la propia Victoria Marie, cantante del grupo, en una videollamada: “Ese verso es muy especial para mí cuando lo canto, porque es algo así como decir: vamos a abrirnos paso a pesar de que intenten meternos en una caja, a pesar de que intenten despojarnos de nuestras propiedades, de nuestro trabajo y de nuestros cuerpos. Siempre encontraremos formas de frustrar eso. No es solamente una visión del mundo que queremos, es también lo que yo veo que es el punk, que es la comunidad en la que siento que nuestra música ha llegado a crecer”.
Dos de los cinco componentes de Downtown Boys son mujeres. Ambas son de ascendencia latina. Victoria Marie es de sangre mexicana y puertorriqueña. Mary Jane Regalado (bajista, presente también en la entrevista) es mexicana. En cuanto a los chicos, “son todos blancos”, ríe Victoria Marie.
Ellos son Joe DeGeorge (teclados, saxo), Joey Doubek (batería) y Joey La Neve di Francesco (guitarra, voz). Es este último, que junto a sus compañeras participa en la entrevista, quien explica el título del cuarto álbum de la banda, Public Luxury: “Creo que este disco gira en torno a un doble compromiso. Por un lado, contemplar el horror del mundo y lo que está ocurriendo en nuestro país ahora mismo, reconocerlo plenamente y nombrarlo en el disco. Pero también, al mismo tiempo, se trata de insistir en seguir luchando. Trata sobre la responsabilidad de seguir respondiendo y de seguir creyendo que un mundo mejor es posible, algo que parece extremadamente difícil de lograr, dado el estado de las cosas, pero aun así insistir en ello”.
El álbum, primero que publica la banda en casi una década, se cierra con dos canciones que prácticamente van fundidas y que recogen esa dualidad, Public Work (Obra pública) y Public Luxury (Lujo público). “La referencia a la obra pública —prosigue Joey— es el compromiso con el duro trabajo de seguir organizándonos y luchando. El lujo público representa la visión de una realidad y un futuro mejores, donde haya de todo para todos. No puedes tener una cosa sin la otra”.
“Es como imaginar una situación en la que las clases privilegiadas o las dominantes no sean las únicas que pueden permitirse ciertos lujos”, añade Mary Jane. “Accesibilidad es lo que quiero, la alegría de la accesibilidad. Cosas tan sencillas como disfrutar de la música, la cultura, y por supuesto, los alimentos. Cosas que deberían ser para todos, para todos los trabajadores. Debería ser lo normal”. “Las herramientas del alma, la mente y el cuerpo”, zanja Victoria Marie.
Hace quince años, Victoria Marie y Joey se encargaban de que los trabajadores del hotel donde estaban empleados se apuntaran al sindicato. Ella solamente había cantado coreando eslóganes en las manifestaciones. Las consignas políticas se convirtieron en el motor de Downtown Boys cuando Victoria se unió al grupo en 2011 después de haber visto algunos de sus conciertos. “Le pregunté a Joey si estar en una banda podía ayudarme, porque ver a Downtown Boys me había inspirado muchísimo. Y entonces él dijo: puedes estar en esta. Ahí fue cuando me uní a ellos”.
Proclamas contra el racismo, el sexismo, la homofobia y la explotación capitalista están omnipresentes en la trayectoria del grupo. En su primer, autoeditado y homónimo álbum de 2013, aparecían en canciones como Haz algo o Rich Boys. Reaparecieron después en Full Communism, de 2015, donde convertían el Dancing In The Dark de Bruce Springsteen en un manifiesto punk. Dos años después debutaron para el sello Sub Pop con Cost Of Living, producido por el cantante de Fugazi, Guy Piccioto, que contenía uno de sus títulos clásicos, Somos chulas, (no somos pendejas). Todos ellos eran discos de denuncia hechos en un país que empezaba a atravesar el primer mandato de Trump sin imaginar que lo peor aún estaba por llegar.
“Ahora vivimos una situación muy desesperada, muy grave”, afirma Joey. “No podemos mirar nuestro móvil o abrir el periódico sin tener que enfrentarnos a los que está ocurriendo. Algunos miembros de la banda hemos experimentado de primera mano el racismo sistémico a través de las leyes antiinmigración. Por no hablar de que el dinero de nuestros impuestos está financiando el genocidio en Palestina, en el Líbano. Y esto siempre ha sido parte de la razón por la que sigo en la banda”.
Algunos miembros de la banda hemos experimentado de primera mano el racismo sistémico a través de las leyes antiinmigración. Y esto siempre ha sido parte de la razón por la que sigo en la banda
Public Luxury es punk abrasivo que a veces se acerca al hardcore de los años ochenta y noventa, ahora con más letras en español por motivos obvios. Downtown Boys no solamente denuncia la opresión, también celebra la diversidad. El vídeo de No me jodas, cuyo título se inspira en una canción de Bad Bunny, rinde homenaje a la música chicha peruana. “La descubrí a través de Chicha Dreams, un libro increíble de fotografía de Nicolás Torres”, explica Victoria Marie. “Analizaba y documentaba la relación entre el proletariado y la fiesta que hay en Perú, desarrollando la idea de que los asalariados trabajamos duro bajo este paraguas del capitalismo. Y por eso tenemos que salir de fiesta muy fuerte. Es el proletariado quien crea mucho estos espacios públicos de disfrute. Eso también es lujo público, por eso lo defendemos”.
Otras de las canciones en español que incluye el disco son Viva la rosa, inspirada por unos poemas de Lorca que Victoria Marie leyó por recomendación de Mary Jane. Sirena, que incluye aportaciones de un bolero titulado Gema, escrito e interpretado originalmente por Los Dandys y popularizado posteriormente por Javier Solís y Vicente Fernández.
Una de las canciones más contundentes es Mi concha, que repite una y otra vez: “Mi concha no es bastante blanca para ti”. “Sí, es toda una declaración de principios”, concede Victoria Marie. “Sirve lo mismo para decírselo al jefe que al novio o la novia” dice sobre un tema creado por Malportado Kids, el dúo que Victoria Marie comparte con Joey La Neve di Francesco. Yellow Sun tal vez sea lo más pop que la banda ha firmado hasta el momento, pero esa calma momentánea solamente lo es en apariencia.
“Hay varias canciones que hablan de la situación en Palestina y el Líbano, Yellow Sun es una de ellas”, aclara Joey. “Está inspirada en los poemas de una poeta y artista visual libanesa llamada Etel Adnan. Tiene mucha carga emocional y también esa relación entre obra y lujo públicos. Refleja el horror de lo que allí está sucediendo, pero luego el estribillo es una especie de llamada al amor y a la resistencia”.
Con contenidos así, con un espíritu como el suyo, ¿no han acusado todavía alguna reacción censora? Victoria Marie dice que se sienten afortunados de contar con los recursos que les ofrece estar con un sello como Sub Pop. Joey es más contundente: “La cuestión de la censura está claramente ahí. Los algoritmos están determinándolo todo. Meta, por ejemplo, está suprimiendo en Instagram y Facebook la discusión sobre Palestina, el debate sobre las protestas contra ICE en Estados Unidos, etcétera. Así que, si hablas de estas cosas en tu arte, en un panorama mediático tan monopolizado, cada vez es más difícil hacer llegar esos mensajes. Por supuesto, nosotros seguimos haciéndolo, utilizando los medios que tenemos”.
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