Empresas inactivas, deuda fallida, un préstamo “fraudulento”: la red de Julio Martinez, presunto “lacayo” de Zapatero
“El lacayo”. “El contacto”. “El banco del jefe”. Son los apelativos con los que se refieren a él algunos de los investigados en el caso de corrupción vinculado a José Luis Rodríguez Zapatero. Detrás de estos sobrenombres está Julio Martínez Martínez, el empresario alicantino al que el juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama atribuye el rol de “lugarteniente principal y figura visible” de la “estructura estable y jerarquizada de tráfico de influencias” presuntamente liderada por el expresidente del Gobierno.
El nombre de Martínez trascendió al ámbito público el pasado diciembre, cuando fue detenido en el marco de una investigación iniciada para analizar si el rescate de la aerolínea Plus Ultra sirvió para lavar dinero de Venezuela y que ha acabado con la imputación de Zapatero. En el epicentro de esa presunta red está su empresa Análisis Relevante, que cobró más de 300.000 euros de Plus Ultra, compañía rescatada en la pandemia, y a su vez pagó 490.780 euros a Zapatero y 239.755 a la empresa de sus hijas entre 2020 y 2024.
Constituida en febrero de 2020, Análisis Relevante es de las pocas sociedades vinculadas a Martínez que están domiciliadas en Madrid. En 2023 (último ejercicio del que presentó cuentas) no tenía empleados, facturó 125.875 euros y declaró unos 40.000 euros de pérdidas. La tesis del magistrado es que sus pagos a la familia Zapatero eran facturas simuladas para canalizar los fondos que cobraba la trama a compañías con intereses en obtener ayudas públicas o favores, como Plus Ultra. El entorno de Zapatero defiende que hay un trabajo real detrás; tanto suyo como de sus hijas, que se encargaban de maquetar sus supuestos informes de asesoría.
El expresidente y el empresario compartían un grupo de WhatsApp llamado “AR” [acrónimo de Análisis Relevante] junto a Javier de Paz, actual presidente de Movistar Plus y director adjunto a la presidencia de Telefónica, la hija de este y Sergio Sánchez, un antiguo cargo del CNI y de Indra que ahora trabaja también en Movistar Plus y que tenía un 25% de la compañía.
La relación entre Martínez y Zapatero se remonta al menos a 2011, cuando este último salió de la presidencia del Gobierno tras siete años en la Moncloa. Los presentó el exministro del PP Eduardo Zaplana, quien tiene una amistad estrecha con Javier de Paz forjada en Telefónica, la empresa a la que el expresidente valenciano se marchó a trabajar cuando Zapatero ganó sus segundas elecciones en 2008.
Al ladrillo alicantino están vinculadas la mayoría de empresas relacionadas con Julio Martínez, la mayoría sin apenas facturación. La resolución del juez Calama le señala como responsable de un complejo entramado societario. Según la Oficina Nacional de Investigación del Fraude (ONIF), entre 2020 y 2024 ejerció el control de 39 sociedades, muchas inactivas o sin empleados, utilizadas como sociedades pantalla.
Una de sus compañías es Voli Analítica SL. Originalmente, era una inmobiliaria que el 17 de marzo de 2021 —una semana después de rescate de Plus Ultra— Martínez reorientó al transporte aéreo de viajeros. El auto del juez Calama le atribuye “un papel relevante tanto en la canalización directa de fondos procedentes de Plus Ultra como en su circulación indirecta a través de sociedades interpuestas”. En 2022 declaró poco más de 27.000 euros de facturación.
También es ajena al ladrillo (en teoría se dedica a programación informática) IOT Domotic Europe SL. Con Martínez como administrador único, según el juez “desempeña un papel esencial dentro del circuito de circulación de fondos investigado”. En 2022 (últimas cuentas presentadas) no facturó ni 28.000 euros.
Cuando fue detenido, los agentes de la Unidad contra la Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) encontraron en el domicilio del empresario 300.000 euros en billetes que atribuyó a la venta de una vivienda no declarada a Hacienda. La Policía halló también un contrato por el que cobraría de Plus Ultra una comisión del 1% (530.000 euros) en caso de que se lograra el rescate. El juez sospecha que el empresario acabó cobrando ese dinero a través de una offshore en Dubái cuya creación atribuye a Zapatero a partir de unos indicios que, por el momento, están por atar. Hacienda ha confirmado que no hay constancia de ese pago en España.
El auto atribuye la creación de esa sociedad opaca a la consultora Idella Consulenza Strategica SL, administrada por Martínez, cuyas únicas cuentas presentadas son de 2018, poco después de crearse. No facturó ni un euro. El magistrado también menciona entre los pagadores de la sociedad de las hijas de Zapatero (Whathefav) a Agropecuaria Lucena (cultivo de oleaginosas), de la que Martínez es administrador único desde abril de 2021 (en 2022 facturó unos 81.000 euros), y Pickashop.
Esta última es la empresa de Martínez que más empleados dice tener, cinco. Dedicada al desarrollo web, hasta 2022 estaba domiciliada en un chalé en Vera (Almería) que fue propiedad de Zapatero. Ese año —cuando presentó sus últimas cuentas— facturó poco más de 23.000 euros, con un patrimonio neto negativo de cerca de 197.000.
Créditos “fallidos”
De las inmobiliarias vinculadas a Martínez, la que más activos declara, cerca de cuatro millones, es Compañía Arrendadora de Superficies SL. Aparentemente inactiva —sus últimas cuentas son de 2019— y domiciliada en Elda, localidad natal del empresario (su administrador único desde 2003), el 4 de marzo de 2020 se publicaba en el boletín del Registro Mercantil la “declaración de fallido” de esta empresa. Su baja provisional la dictó en agosto de 2017 la Agencia Tributaria porque sus pasivos tributarios con el Fisco “han sido declarados fallidos o no haber presentado la declaración del impuesto de sociedades correspondiente a tres períodos impositivos consecutivos”.
También en 2017 se publicó la declaración de fallido de Cas Capital SL, que Martínez administra desde 2002. En 2019 (cuando presentó sus últimas cuentas) tenía un empleado y activos de 3,7 millones. En octubre de 2023 se le volvió a dar de alta.
Entre las inmobiliarias ya extintas en la Comunitat Valenciana que ha administrado Martínez en las últimas décadas figura Arrendamientos Carabassi SL, que en 2019 llevó al Tribunal Supremo un litigio con Banco Sabadell por un préstamo hipotecario concedido en 2009, tras estallar la burbuja del ladrillo.
En 2021 la Sala de lo Civil del Alto Tribunal rechazó el recurso de la inmobiliaria de Martínez porque la financiación que había pedido era para pymes y autónomos “solventes y viables” en dificultades, pero “en realidad el préstamo se concertó con la idea de amortizar las deudas contraídas por una empresa distinta a la prestataria, Rentalia 2002 S.L., con los mismos administradores mancomunados que la entidad prestataria, lo que evidencia el carácter fraudulento, inmoral e ilícito de la finalidad de dichos préstamos hipotecarios que determina la nulidad de pleno derecho de los mismos”.
Otro ejemplo es Immosonne Networks, de la que hace más de 20 años Martínez fue vicepresidente junto a, entre otros, Pedro Monjardín, perteneciente a una familia de grandes terratenientes, diseñador, fotógrafo, coleccionista y definido por Telva como “el hombre más refinado de España”;
Una persona del círculo de Zapatero define a Martínez como alguien especialmente servicial con el expresidente. Atribuye a esta característica del empresario el hecho de que haya fraguado la relación personal con el expresidente. A esto y a que comparten la afición por correr. Hasta el pasado diciembre, cuando el primero fue detenido, salían a correr juntos por el monte de El Pardo, en el norte de Madrid. En su comparecencia en el Senado del pasado marzo, el expresidente admitió que Martínez Martínez era su “amigo”, pero que había dejado de hablar con él tras su detención “por prudencia”. “Nunca me pidió nada extraño”, dijo también al ser preguntado por los trabajos bajo sospecha.
Por lo demás, esta misma fuente del entorno del presidente sostiene que “Julito”, como le llaman en el círculo de Zapatero, no le caracteriza ser un gran conversador pero sí ser alguien a quien se le pueden gastar bromas sin que se enfade, añade. El empresario alicantino denotaba, según esta visión parcial, un anhelo por alcanzar círculos de poder y relevancia social que nunca antes había tenido y que le proporcionaba su amistad con el que fuera jefe del Ejecutivo.
El auto del juez Calama también atribuye a Martínez el rol de intermediario en distintos asuntos en Venezuela, donde Zapatero ha ejercido de actor reconocido del Gobierno español para mediar en la situación política y conseguir la liberación de presos políticos. El juez apunta que consiguió permisos excepcionales de vuelo para que Plus Ultra operara en Venezuela durante la pandemia gracias a la mediación de Zapatero. También intercambiaba “cartas de intención” sobre negocios millonarios de petróleo, buques, compraventa de oro y divisas que hacía llegar a la oficina del “Presidente Zapatero”.
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