El juez ve indicios claros de que el exDAO cometió una agresión sexual y aboca la causa a un juicio ante la Audiencia Provincial
El juez titular del Juzgado número 8 de Violencia sobre la Mujer de Madrid, David Maman Benchimol, que investiga al ex director adjunto operativo de la Policía (DAO), el comisario principal José Ángel González, por la denuncia de una subordinada que le acusa de varios delitos, entre ellos agresión sexual con penetración, ha emitido una nueva resolución en la que indica que los hechos “revisten los caracteres de un presunto delito de agresión sexual” y, por tanto, deben ser juzgados en su momento por la Audiencia Provincial de Madrid. Así, acuerda incoar un sumario -abrir formalmente un expediente judicial- “para averiguar y hacer constar la perpetración del delito, las circunstancias que puedan influir en su calificación y la culpabilidad de las personas responsables”.
El auto, al que ha tenido acceso elDiario.es, data del pasado 11 de junio y en el mismo el juez acuerda recabar la hoja histórico penal del DAO y dar traslado tanto a la Fiscalía como a las partes personadas para que en cinco días soliciten todos aquellos medios de prueba o diligencias que consideren oportunos.
Fuentes de la representación legal de la presunta víctima explican que el instructor adopta la decisión tras la práctica de las diligencias de investigación solicitadas por la acusación particular consistentes en la incorporación de la prueba médica y psicológica de los daños sufridos por la subordinada así como de audios adicionales que demostrarían que el DAO ejerció su derecho a mentir como investigado, reforzando la verosimilitud del relato de la denunciante.
Adelantan que dentro del plazo otorgado se solicitarán y aportarán más pruebas en poder de la acusación para reforzar el cuadro probatorio y cumplir con el deber de la acusación de sustentar el relato de la víctima, con pruebas que ponen en evidencia objetiva las mentiras del investigado, que fuera máximo mando uniformado de la Policía Nacional.
Por su parte, en un escrito de la defensa del exDAO, al que ha tenido acceso elDiario.es, se solicita la conclusión del sumario sin el procesamiento del mando policial. Entiende que la querella “no ha quedado corroborada por la grabación de audio aportada” por la víctima, que el testimonio de la subordinada “no reúne los requisitos jurisprudenciales exigidos” y que ni esa grabación ni “las contradicciones en las que incurre la querellante impiden sostener la continuación del presente procedimiento”.
“No existen indicios racionales de criminalidad suficientes que permitan sostener mínimamente la imputación dirigida frente a José Ángel González”, recalca, para incidir en que la grabación aportada por no permite sostener una reconstrucción literal de los hechos de la forma que se describe en la querella, pues lo que refleja “es una conversación de celos, reproches de afectividad, donde aparecen besos, referencias sexuales y una dinámica que impide afirmar que se haya cometido una agresión sexual”.
En concreto, el escrito incluye frases que formarían parte de esa grabación subrepticia. Así recoge que en un momento dado ella habría señalado: “No porque acabo follando contigo, porque es que me conozco ¿sabes? (...) porque me excitas, (...) te voy a besar pero no va a haber más”. Suma a esto que en los minutos posteriores a la supuesta agresión sexual, ella se despidió del exDAO “con un beso y con la expresión 'Nos vemos el domingo'. ”Fue la propia querellante quien llamó a mi mandante a los 20 minutos de abandonar el domicilio, e incluso el propio 21 de mayo“, recalca.
La querella de la subordinada
En la querella de la mujer se explica que mantuvo una relación con el comisario en el pasado, siendo su subordinada, y a continuación hace un prolijo relato de los hechos. La denunciante afirma que ella puso fin a la relación en un momento sin determinar y que, “a partir de entonces, fue víctima de una conducta obsesiva de acoso y contacto no deseado que culminó con los gravísimos hechos” acaecidos el 23 de abril de 2025.
La mujer explica que el comisario González la requirió telefónicamente a las 14:15 horas para que abandonara su puesto de trabajo ese día, en la comisaría de Coslada (Madrid), y acudiera a verle a un restaurante donde el DAO estaba comiendo con otro mando, que trabaja en su equipo. El director operativo indicó que la mujer fuera en un vehículo del Cuerpo, camuflado, del que se precisa color, marca, modelo y matrícula.
La mujer se unió a la mesa sobre las 16:30 y en un momento dado, según la querella, González ordenó a su ayudante que se retirara y a la mujer que lo llevara a su domicilio, la vivienda oficial del DAO en Madrid. Al llegar, y en el interior del coche, el comisario estuvo entre 15 y 20 minutos desplegando “una intensa presión psicológica, insistiendo de forma obsesiva y manipulativa hasta lograr doblegar la voluntad de la víctima, diciendo que sólo iban a hablar, que no podían hacerlo en el vehículo porque les podía ver alguien, el portero o sus vecinos, accediendo finalmente la víctima a subir al inmueble bajo el pretexto explícito y la promesa del querellado de que únicamente iban a 'hablar sobre nosotros dos'”.
Una vez dentro de la vivienda, el comisario González sirvió dos cervezas en la cocina y comenzó “de forma inmediata un acercamiento físico de naturaleza sexual hacia la víctima, acercamiento que fue rechazado de forma verbal, expresa, rotunda y continuada por la víctima en todo momento”, recoge la querella.
El acusado comenzó entonces “una conducta agresiva de naturaleza sexual caracterizada por violencia física e intimación ambiental, aprovechándose de la situación de aislamiento, superioridad física y autoridad institucional que ostentaba sobre la víctima”.
Esta consistió en introducirle los dedos en la vagina y utilizar la otra mano para sujetar la de la mujer y obligarle a tocar su pene, entre proposiciones rechazadas por la víctima. Después de la presunta agresión sexual, la mujer denuncia un acoso constante, por parte del propio DAO y del otro mando policial que comía con él el día de la agresión. La mujer ha aportado audios del interior de la vivienda del comisario el día de la agresión y de las presiones recibidas posteriormente, según se afirma en la querella.
Una vez logró zafarse de González, añade, la mujer se marchó del lugar en el vehículo camuflado, lo aparcó en comisaría y se dirigió a su domicilio. Allí asegura que sufrió “una crisis de ansiedad severa”. Ya en ese momento comenzó a recibir llamadas y mensajes del comisario, especifica.
“Inmediatamente, tras los hechos del 23 de abril de 2025, el querellado inició una campaña sistemática, obsesiva e intensiva de acoso telefónico y manipulación psicológica sobre la víctima”, añade el escrito. El comisario pretendía, según el abogado, “mantener el control sobre la víctima, minimizar la gravedad de su conducta delictiva, culpabilizar a la víctima de lo sucedido, impedir que la víctima interpusiera denuncia por los hechos y ofrecer compensaciones laborales como 'precio del silencio'”.
En el escrito del letrado se narra cómo ya durante la relación el querellado utilizó la situación de “subordinación institucional” de la mujer respecto de él para “generar y mantener una dinámica relacional de control, dominación y sumisión psicológica”, lo que motivó que ella quisiera dejar la relación mucho antes de cuando realmente le puso fin.
La mujer ha puesto a disposición del juzgado los mensajes del director adjunto operativo de la Policía y el propio terminal telefónico. La agente asegura que también recibió llamadas de González desde los teléfonos oficiales de la Dirección Adjunta Operativa.
El 22 de mayo, la denunciante accedió a hablar con González en una conversación en la que el hombre negó los hechos y tras despreciar la relación pasada, habría añadido: “Ven a verme a ver qué te puedo dar”, en relación con un destino en la Policía.
En la querella se recoge cómo otro comisario, que trabaja junto al DAO y que comía con él el día de la presunta agresión sexual, telefoneó en cinco ocasiones a la mujer, sin que ella respondiera. Finalmente, lo logró el 13 de julio de 2025 y el comisario le trasladó una oferta para que eligiera un nuevo destino y que se lo trasladara por WhatsApp.
La víctima se puso en contacto con el Punto de Violencia de una localidad de la Comunidad de Madrid para recibir asesoramiento el 2 de junio de 2025 y al mes siguiente fue atendida por el equipo de apoyo psicosocial de la Dirección General de la Policía. El 24 de julio, la mujer se incorporó a un nuevo puesto en la Subdirección de Recursos Humanos, ubicada en el mismo edificio en el que trabaja el presunto agresor. Cuando entraba al despacho de su nueva jefa, recibió una llamada del DAO. La denunciante comunicó que no estaba en condiciones de trabajar y su superiora la puso en manos de los especialistas psicosociales. Desde entonces se encuentra de baja laboral.
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