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Los líderes de la OTAN intentan construir una falsa imagen de unidad
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Los líderes de la OTAN intentan construir una falsa imagen de unidad tras los incendios de Trump

Foto de los líderes de los países de la OTAN en la cumbre de la Alianza Atlántica celebrada en Ankara, Turquía.

Rodrigo Ponce de León

Ankara —
8 de julio de 2026 21:25 h

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Tras los ataques de Donald Trump contra España o sus amenazas por anexionarse el territorio danés de Groenlandia, que han desestabilizado la cumbre de la OTAN en Ankara (Turquía), los líderes de la Alianza Atlántica ha acordado dar una falsa imagen de unidad como respuesta a los continuos improperios y salidas de tono del presidente de Estados Unidos. Incluso Trump ha terminado este miércoles por dar el brazo a torcer al asegurar que “si hay una palabra que resume lo ocurrido es unidad. Nunca había visto algo así. Todos y cada uno de esos países nos aprecian. Se aprecian entre ellos. Lo que hemos visto hoy ha sido una demostración extraordinaria de unidad”.

Desde los preparativos de la cumbre, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, se empeñó en que esta reunión fuera del agrado del presidente de Estados Unidos. De poco han servido los cumplidos o las aseveraciones de Rutte a las posiciones del político americano. Trump llegó a Ankara como un vendaval y puso en duda la supuesta buena relación de Estados Unidos y el bloque europeo.

Primero, sacó a la luz un asunto que ya había provocado la mayor tensión entre la UE y Estados Unidos en los últimos años: reclamó otra vez que “Groenlandia debería estar bajo el control de Estados Unidos y no de Dinamarca”. Segundo, lanzó una andanada de reproches a los aliados europeos por no apoyarle en la guerra de Irán, que transformó en un ataque directo contra España, a la que terminó amenazando con cortar las relaciones comerciales.

En teoría, no estaba tampoco previsto que Irán se colocara entre los temas que protagonizaran los discursos en la cumbre, el embajador de Estados Unidos en la OTAN, Matthew G. Whitaker, explicó días antes de la reunión en Ankara que las críticas a los países europeos por su negativa a participar en la guerra de Irán “habían quedado atrás” y que se estaba haciendo “mucho trabajo para que las relaciones —tanto políticas como militares— sean sólidas y duraderas”. Los últimos bombardeos de Estados Unidos a Irán volvieron a poner sobre la mesa las controversias entre los aliados mientras Trump daba por terminado el acuerdo de paz.

Con este contexto, nadie se acordaba ya de que la OTAN trataba de dar una imagen de conflictos solventados y del sólido progreso en el incremento de gasto militar, que las imprevisibles salidas de tono de Trump han ocultado bajo sus reproches. A pesar de la situación, Rutte aseguró que “ha concluido una cumbre de gran éxito en Ankara” y que “el mensaje de esta cumbre es simple: la OTAN está dando resultados”.

Como es habitual en los discursos de Rutte, transformó las críticas de Trump a los aliados en elogios al presidente de Estados Unidos. “Cuándo hay que elogiar a alguien, deberíamos elogiar a Donald Trump por el hecho de que la OTAN sea ahora mucho más fuerte”.

“Enorme sentimiento de unidad”

El secretario general marcó el camino que posteriormente siguieron la mayoría de los líderes de los países de la Alianza: “Ha habido un enorme sentimiento de unidad. No había visto algo así en la historia reciente y eso es lo que siempre he creído que representa la OTAN”.

El presidente francés, Emmanuel Macron, calificó de “política ficción” la posibilidad de un conflicto entre países aliados y remachando que “se ha vuelto a mostrar una gran unidad y es perfectamente posible seguir avanzando de esta manera”. El saliente primer ministro británico, Keir Starmer, dijo que la OTAN sale “más fuerte y unida”: “Ha sido una buena cumbre. Logramos lo que queríamos lograr: unidad. Es muy importante que la haya, especialmente dados los conflictos en curso en Ucrania y en Irán”.

Mientras que el canciller alemán, Friedrich Merz, puntualizó que Trump había aprobado las explicaciones de Pedro Sánchez sobre los esfuerzos de España para cumplir con los objetivos de capacidades en materia de defensa como prueba de la unidad dentro de la Alianza. “Y ese es el baremo del trato, de cómo nos hablamos entre nosotros y cómo hablamos los unos de los otros en estos órganos y en este tipo de reuniones, y no encuentro nada que pudiera ser para mí motivo de crítica”, señaló Merz.

Incluso el principal blanco de las críticas, Pedro Sánchez, rebajó la polémica con Trump, que asumió que tomaba con “tranquilidad y calma”, mientras añadía que había tenido una conversación informal sobre fútbol y golf con el presidente estadounidense. “Hemos hablado de fútbol, del Mundial en Estados Unidos, y de golf, aunque este deporte, yo no lo practico tanto. Ha sido una charla informal, coloquial, en la que en absoluto ha habido ningún tipo de tirantez”, comentó Sánchez.

Por su parte, la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, con la que Trump ha mantenido una fuerte disputa en las últimas semanas, resumió el espíritu con el que se trataba de concluir la cumbre: “El interés italiano y europeo pasa por el reforzamiento de la unidad occidental, máxime en un mundo cambiante desde el punto de vista geopolítico”.

Consenso para una declaración conjunta

Esta aparente calma tensa también se debe a que los 32 países de la OTAN ya habían alcanzado un consenso en su declaración conjunta de la cumbre, que era del agrado de los aliados europeos. En el documento se recoge el “compromiso inquebrantable con nuestra defensa colectiva en virtud del Artículo 5 del Tratado de Washington y con el vínculo transatlántico. Un ataque contra uno es un ataque contra todos”, que asegura el papel de Estados Unidos en caso de ataque a Europa.

Por otro lado, la declaración recalca que “los aliados europeos y Canadá aumentaron sus inversiones en las necesidades fundamentales de defensa en más de 139.000 millones de dólares”, aunque ya no aparece la referencia del 5% del PIB en gasto militar. Y se añade que se seguirá “trabajando para eliminar las barreras al comercio de material de defensa entre los aliados”, uno de los puntos que exigía la Administración Trump ante la intención de los países europeos de dedicar el incremento de gasto en material militar en empresas de la UE.

Ya se ha asumido que “una Europa más fuerte dentro de la OTAN”, de manera que los aliados europeos y Canadá, trabajando junto con Estados Unidos, están “asumiendo una mayor responsabilidad en la defensa” de la Alianza Atlántica.

Además, en el Foro de la Industria de Defensa se anunciaron inversiones por valor de más de 50.000 millones de dólares. Además, este miércoles se hizo pública la iniciativa Deep Precision Strike, impulsada por el Reino Unido, por la que 12 países de la OTAN, entre ellos España, se comprometieron a invertir otros 50.660 millones de dólares (unos 43.200 millones de euros) durante la próxima década en misiles de largo alcance, una de las capacidades militares que Estados Unidos está dejando de aportar a los europeos.

Respecto a Ucrania, el compromiso de los miembros de la OTAN es “proporcionar 70.000 millones de euros en equipamiento militar, asistencia y formación para Ucrania” este año y “mantener al menos un nivel equivalente en 2027”.

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