Turcón lleva a la Fiscalía la extracción de picón en la Montaña Rajada de Jinámar y amenaza con acciones penales
La asociación ecologista Turcón ha llevado a la Fiscalía Provincial de Medio Ambiente la extracción de picón en la Montaña Rajada de Jinámar (Gran Canaria), al considerar que existe “riesgo objetivo del desmantelamiento de la base y de los cimientos” de este elemento geomorfológico, único en el municipio y de singular valor para la población local.
En un comunicado, la asociación explica que la denuncia se ha presentado tanto a la Fiscalía, como al Cabildo de Gran Canaria, porque es un espacio natural protegido, y también se ha puesto en manos de la Agencia de Protección del Medio Natural y al Ayuntamiento de Telde.
Turcón solicita que se adopten medidas cautelares con la paralización de las obras y los movimientos extractivos para salvar la Montaña Rajada, al considerar el impacto de los trabajos como un “atentado ecológico y geológico de primera magnitud”.
Asimismo, la asociación informa a las autoridades competentes que se reserva acciones penales en caso de destrucción de la montaña, “por los más de 40 años de lucha por la protección de esta zona volcánica de Jinámar”, subraya.
Sobre la cantera, los ecologistas cuentan que desde principios de los años 70 está en explotación, con la única autorización de la Sección de Minas de la Consejería de Industria, sin embargo, “aquella autorización pasó a mejor vida cuando se agotaron las reservas y la zona fue restaurada convirtiéndose en suelo de cultivos”, recalcan.
Desde la fecha, agrega la asociación, se inicia todo un procedimiento de denuncias de la autoridad municipal y de grupos ecologistas que acaba en la Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC), con sentencia de 1986 favorable a las tesis municipales para la no concesión de licencia por no cumplir determinados requisitos técnicos.
A partir de entonces, el empresario comienza a tramitar una nueva autorización, en esta ocasión ante la Dirección General de Medio Ambiente y Conservación de la naturaleza del Gobierno de Canarias, competente para ver la Memoria-Resumen del Estudio de Impacto Ambiental de 1990, a la que tanto Turcón, como la Asociación Canaria para la Defensa de la Naturaleza (ASCAN), presentaron quejas y alegaciones de todo tipo para que no se autorizase.
El proyecto presentaba una “paupérrima planimetría inapropiada” de un proyecto empresarial a largo plazo, ya que solicitaba la extracción para 18 años según las reservas que calculaban.
Hoy en día, Turcón, apoyándose en sus expedientes y en esa planimetría “resulta que la extracción ya ocupa suelo fuera de los límites establecidos en su momento”, concluye.
Montaña Rajada, un volcán singular.
La Montaña Rajada, abierta por la mitad, por una fractura de norte-sur, es un pequeño volcán diferente al resto de los edificios eruptivos de Gran Canaria. En su interior se descubre un mundo de formas y colores que incitan a pensar como si el cráter acabara de arrojar sus lavas.
Coladas lávicas que junto a las de la Sima, confluyeron en el fondo del Valle dirigiéndose hacia donde hoy se halla el pueblo de Jinámar por el Barranco de los Cascajos, denominado así por las escorias del malpaís que ocupaba la superficie de este derrame lávico.
El espacio se ubica en una zona perteneciente al denominado vulcanismo reciente. En primer lugar, nos encontramos en el ámbito de Bandama, cuya edad, según el carbono-14, estaría en torno a los 1.100 años a. C., pero descendiendo por el Barranco de Las Goteras llegamos al denominado Campos de Volcanes de Jinámar, con volcanes como la Mtña Pelada, Mtña del Gallego, Mtña Rajada, Mtña Cuesta de la Gallina y la Sima de Jinámar. La contemporaneidad de estos tres últimos dio como resultado la fusión en una colada única.
Todo este espacio natural, de incalculables valores geológicos se encuentra protegido con la figura de Paisaje Protegido de Tafira. Precisamente la cantera de picón se encuentra en el borde SSE de este Espacio Natural, por lo que creemos que al aproximarse a la Montaña Rajada invade suelo donde no está permitida su actividad.
De proseguir su devoradora actividad por ese lado, terminará escarbando tanto que propiciará el desmoronamiento del volcán con el consiguiente riesgo para los trabajadores, así como con la deformación y posible desaparición de la Montaña.
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